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La arqueología en la recuperación de la Cartuja de Sevilla: 1986-1992

Amores Carredano, Fernando J. de

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68 PH Bole ín24 (Tex o p esen ado en el semina io In e nacional “Viu e les Ciu a s His o iques. L’A queologia en la Rehabili ació de les Ciu a s His o iques.” Ta agona, Feb e o 1997) unque el expedien e de ecupe ación de La Ca - uja de Se illa se ha lle ado a cabo hace pocos años 1986-1991, la dis ancia desde en onces pod ía con- side a se mucha en el calenda io pa icula de las expe iencias de a queología/a qui ec u a. Ha sido en es os años cuando se ha p oducido la eme gencia de es a óp ica in e disciplina en la es au ación/ e- habili ación de edi icios his ó icos y en los que se ha ido pe eccionando una me odología especí ica pa a la acionalización y mejo ap o echamien o cien í ico y económico de las ac uaciones. Po ello no pode- mos e i a un cie o ma iz his o iog á ico a la ho a de expone es as páginas, máxime cuando en el es- quema de la eunión ocupamos el único espacio de- dicado a la expe iencia a queológica pa a con los monumen os en España; además, es i enunciable habla de y desde la Comunidad Au ónoma Andalu- za po lo que ambas ci cuns ancias se án enidas en cuen a como apo ación en iquecedo a de la his o- iog a ía in e na de es a disciplina. LA CIUDAD HISTÓRICA Y LA CIUDAD HISTORICISTA El í ulo de la con oca o ia del semina io “La A - queología en las Ciudades His ó icas” y el ema que me oca desa olla sob e la expe iencia de La Ca uja de Se illa me sugie e en p ime luga ea- i ma que la elación di ec a en e P esen e y Pa- sado, pues a de mani ies o de una pa e po el é - mino “Ciudad His ó ica” y la a queología de la misma po o a, obedece a una cla a in encionali- dad social de e o zamien o de la iden idad. Si la a queología a menudo es u ilizada pa a e o za los lazos de iden idad en di e en es planos de la socie- dad, es á cla o que es a in encionalidad subyace de modo ní ido en las ciudades his ó icas. las de ensas exclusi amen e cien í icas del in e és a queológico de la ciudad p oduci án memo ias cien í icas, pe o an sólo el e endo social p esiona ambien almen- e y apoya po consiguien e aquellas ope aciones –no malmen e cos osas e incómodas– de p oyec- ción ma e ial de la memo ia, de in eg ación de los es os. Po ello es con enien e analiza cie a ca- suís ica de ciudadesmemo ia, ya que aunque odas ienen la suya no odas p oyec an los e e en es ma e iales de su pasado del mismo modo. Como dice Gascó: “...po o a pa e, es á aquel o o undamen o po el que una sociedad de e minada en un pe iodo conc e o y po dis in as ci cuns an- cias() ecupe a de una u o a mane a una pa e de su pasado en el que desea econo- ce se, encon a su iden idad o con el que desa “ enace ” o, si no es an ambiciosa, po lo menos eno a se.” (Gascó 1994:9) A es e espec o exis e una cla a con adicción en e uina y ciudad i a, en e el es o agmen a io y la ciudad acabada. Sólamen e una cla a in encionalidad consensuada pe mi e o po encia la pe pe uación de una uina –lo an iu bano– en ex aña con i encia con la ciudad del p esen e. Po ello, el análisis de los es igios agmen a ios conse ados en cada ciudad puede da nos una isión de las olun ades, de los p oyec os de memo ia que han acaecido o acaecen. Se illa po ejemplo ue especialmen e “ ocada” po el espí i u enacen is a bajo el lo ecimien o colonial ame- icano ol idando pasados islámicos y eclamando su iden idad clásica como o as ciudades (Gascó 1994). a a queología en la ecupe ación de la Ca uja de Se illa 1986-1992 Fe nando Amo es Ca edano Dp o. de P ehis o ia y A queología Uni e sidad de Se illa L “...a eces ciudades di e en es se suceden sob e el mismo suelo y bajo el mismo nomb e, que nacen y mue en sin habe se conocido, incomunicables en e sí. En ocasiones has a los nom- b es de los habi an es pe manecen iguales, y el acen o de las oces, e incluso las acciones; pe o los dioses que habi an bajo esos nomb es y en esos luga es se han ma chado sin deci nada y en su si io han anidado dioses ex anje os.” (Cal ino 1994 [1972]:43) A PH Bole ín24 69 Desde nues o pun o de is a es de sumo in e és la ope ación que se lle ó a cabo en Se illa en el s. XVI. El Conde de Ba ajas decide deseca la pes i- len e e insalub e Laguna de La Fe ia, es o de un b azo del Guadalqui i que se man enía in amu os desde que ue aba cado po la ex ensa mu alla be- ebe ; en su luga o ganiza una alameda cons i u- yendo de ese modo el p ime ja dín público de Es- paña. Es a ope ación de cla o espí i u mode no se ema a inco po ando un monumen o que, pe pe- uando la memo ia de la acción, ensalza la iden i- dad mí ica y clásica de la u be. Pa a ello a anca de las en añas de la ciudad dos eno mes us es mo- nolí icos de g ani o omanos y los ubica con sus capi eles en la Alameda colocando encima las es a- uas mode nas de Hé cules y Césa . De ese modo Se illa p oyec a odo su pasado mí ico y li e a io con una acción pública de monumen alismo: ma e- iales de indudable o igen omano local y una ma- nipulación en el p esen e median e la eubicación y la ma e ialización alegó ica del emblema de la ciudad, “Hé cules me undó, Julio Césa me odeó de al os mu os...” Se manipula un es o agmen a io con lenguaje mo- de no en la ans o mación/ e undación de la ciudad uniendo pasado y p esen e pa a el u u o, musean- do la adición y ijando la iden idad de la ciudad en la Alameda de Hé cules 1 . T es columnas más de la se ie pe manecen in si u sob e sus cimien os o iginales en la calle Má moles y ue on libe adas de las cons ucciones mode nas en los años 70. En e ec o, es a uina in si u, que p o o- ca pa a su musealización una mella en la ciudad, es lenguaje más ecien e, comenzando en las g andes ope aciones papales a inicios del s. XIX. De en on- ces p ocede la o mulación de es e lenguaje omán- ico e his o icis a de exhibi la memo ia que sancio- na a Pi anesi con su amosa ase: pa a embellece Roma, hace al a más des ui que edi ica (Pascuali 1985:50). Aho a bien, en la Ciudad His ó ica, esa que pe mi e la lec u a agmen a ia de las p eceden es en su p opia piel; que man iene isible su memo ia his ó i- ca, es suscep ible sepa a cie as a iables de acue - do con su lenguaje. Po un lado, el de eni de su desa ollo na u al nos deja po he encia una ciudad discon inua en lo que espec a a las soluciones a qui ec ónicas y u banís i- cas acumuladas en el iempo. En el alzado de cual- quie calle se suceden sin o den c onológico edi ica- ciones sal eadas del s. XIV has a el s. XX impues as po el dinamismo y alea o iedad de la ida u bana. La ciudad his ó ica exhibe po an o su his o icidad de o ma alea o ia a a és de su discon inuidad o - mal, es ilís ica y empo al. Se a a de un lenguaje con su sin axis especí ica. F en e a ello exis ió y aún exis e el ano in en o de un pe e so academicismo que p opugna la pa alización en el iempo o la uel- a al “ igo ” en a as de la bondad pedagógica de la ipología y el es ilo 2 . En segundo luga , y ope ando sob e las an e io es, dispond íamos de aquellas ciudades en las que se ha abajado in encionalmen e desde el pode hacia la ecupe ación y exhibición de su pasado his ó ico. Es a ac i ud a queológica, eg esi a en el iempo, que indaga, lee y p oyec a lo agmen a io, se desa- olla en la con empo aneidad con una mi ada his- o icis a. Es a íamos hablando más p opiamen e de la “ciudad his o icis a 3 ” que de la “ciudad his ó ica”. ARTÍCULOS 1. G abado de La Ca uja de Las Cue as en el s. XVIII. Se combinan los de alles ealis as con o malizaciones ideales. 70 PH Bole ín24 En es e g upo se o mulan di e en es soluciones de acue do con el espejo en el que desean e leja se. La in encionalidad hacia el pasado clásico –insis i- mos en que es una opción de en e muchas, ni la única ni la e iden e– descansa sob e una con a- dicción u banís ica que hace compleja la ecupe a- ción y con i encia –in eg ación– de ambos es adios u banos, el pasado y el p esen e. En e ec o, po mucho que se admi a que la cul u a omana ha impues o las cla es del u banismo de oda ciudad a la que a ec ó y que a pa i del análisis u banís i- co se pueden as ea cie os asgos de la ciudad o iginal p oyec ados has a el p esen e, es e hecho no es lineal ni ex ensi o a odos los ejemplos. No se puede ex apola sin solución de con inuidad la ciudad clásica sob e la p esen e igno ando las ciu- dades in e medias y el complejo p oceso de cabal- gamien o que se ope a. Sólo la in encionalidad de la búsqueda de la ciudad clásica hace igno a las ciudades in e medias. Sal o ejemplos de mu allas omanas conse adas en alzado en pequeños núcleos u banos, como Ta- agona o Lugo, las di e encias de co as y de ade- cuación pa cela ia hacen complejo el esca e y p o- yección de la uina clásica en la ciudad ac ual. El p oceso de diges ión de una ciudad sob e aquella o a lejana ha sido p ác icamen e ul imado es an- do aspec os osilizados. En cualquie caso, siemp e es agmen a ia y esidual pa a con las edi icaciones que le han se ido de sopo e o que las cub en. Po ello se gene a el lenguaje de la “ciudad mella- da” de la que Roma es pa adigma. La mayo o meno in encionalidad polí ica que se eje za sob e es e p oyec o de iden idad clásica se exp esa en la magni ud de la mella y su impac o so- b e la ciudad ac ual. Podemos obse a es e enó- meno en capi ales de p o incia como Ba celona, Ta- agona o Za agoza, ciudades donde se ei indica el o igen clásico y se combinan c ip as a queológicas, mellas en el azado y, en el caso de Mé ida, p oyec- os de e undación polí ica desde su laman e capi a- lidad e-conquis ada 4 . O a a iable en la “ciudad his o icis a” es aquélla que ope a sob e el pasado medie al. A di e encia de la ciudad clásica, la ciudad medie al c is iana e islá- mica en g an pa e, sí que puede a i ma se como nues a inmedia a an eceso a en cuan o a adecua- ción opog á ica, u banís ica y pa cela ia. Muchos conjun os pala inos islámicos se desen uel en en có- moda o ní ida cohabi ación con los c is ianos que les han sucedido. Mul i ud de mezqui as se han p o- yec ado pa cial, o al o ca as almen e en sus es uc- u as has a hoy al igual que baños y en meno medi- da, conjun os domés icos. En el ámbi o c is iano, los 1200, 700 o 500 años de ac i idad medie al y mode na se pueden as ea en sus episodios den o del case ío he edado. Se a a además del mayo olumen pa imonial sob e el que inciden las ac uaciones de es au ación. La memo ia del pasado se ha plasmado sob e la piel de las es- uc u as po an es del úl imo edi icio en el que han sob e i ido asgos de los an e io es 5 . C eemos po an o que se a a de lenguajes di e- en es en ambos casos, el clásico exp esado en la mella y el medie al/mode no en la piel, en la “ciu- dad palimses o” debidos a la di e en e lógica pos - deposicional de sus es os. Todas es as modalidades expues as pueden da se en una misma ciudad pe o se a a de c i e ios y me odologías di e en es. Pa a que la ciudad his o icis a de enga en his ó ica debe abandona los c i e ios o males, académicos y de in encionalidad simbólica, o zada y asnochada. La ciudad his ó ica obse a en la ac ualidad la con- ARTÍCULOS 2. Li og a ía de 1856* donde se o ece la imagen de la áb ica de lozas que enmasca a al monas e io. PH Bole ín24 71 solidación de un c i e io aco de con la cul u a ac- ual. No se a a de o za genealogías en la mas pu- a men alidad ba oca, de p e endida alcu nia, algo an español, que pe sigue la “pu eza de sang e” a cualquie p ecio. El pensamien o his ó ico lle a implíci a la acep ación del hecho mul icul u al que si se ex iende de modo eg esi o al Pasado, se p oyec a con o undidad ha- cia el P esen e. La cul u a mul i acial, del mes izaje, con e gencia ine i able y lógica en la ci ilización, se hace pa en e en la memo ia ma e ial de la ciudad his ó ica acep ando y celeb ando la his o ia gene al de la ciudad y la his o ia pa icula de un monumen- o, un espacio público o un e i o io. La Ca uja de Se illa se inse a ía en aquel modelo que descansa sob e hechos pa imoniales medie a- les, mode nos y con empo áneos donde se ha acep- ado la mul iplicidad como signo de un ico p oceso his ó ico y no como ca álogo o ag egado in o me donde escoge g a ui amen e desde a i maciones y/o negaciones de undamen o académico. LA RECUPERACIÓN DE LA CARTUJA DESDE LA MIRADA ARQUEOLÓGICA. CIRCUNSTANCIAS DE LA INTERVENCIÓN An es de analiza la idiosinc asia de La Ca uja hay que ija un pun o de pa ida que no es el monu- men o en sí mismo sino las ci cuns ancias que hacen posible su a amien o que no son o as que el ho i- zon e de la Exposición Uni e sal de 1992. Sin es a p emisa no se puede en ende nada. La Exposición Uni e sal impac a en la ciudad, donde gene a oda una se ie de expec a i as en el con ex o op imis a sociopolí ico y económico de los 80. La ubicación de la Expo en la isla de la Ca uja con ie e al mo- numen o en exclusi o e e en e po se la única cons ucción exis en e en aquel ma co u al subu - bano y po se un monumen o B.I.C. asociado di ec- amen e con la igu a de Colón con lo que conec a- ba con la equí oca con oca o ia quinien is a. Tan o la imagen inicial de la Expo como la jus i icación de la elección del luga descansaban sob e el conjun o monumen al. En es e con ex o, la Conseje ía de Cul u a eclamó a la de Ob as Públicas la i ula idad del luga po a a se de un monumen o 6 . Desde ese momen o Cul u a, a pa i de 1987 y como e o ins i ucional, p oyec a sob e la Ca uja una ope ación pa imo- nial pilo o de g an en e gadu a, como emblema au onómico con el asegu ado espaldo económico al a a se del cen o simbólico de un e en o –la Expo– de obligada inaugu ación, donde la imagen polí ica del pais y de la comunidad au ónoma se e igían en p io idad absolu a. Según la Conseje ía de Cul u a, El amplio despliegue de in e enciones desa- olladas ha sido concebido po la Di ección Gene al de Bienes Cul u ales como p oyec o pilo o pa a la ins i ucionalización de la u ela de un monumen o, de acue do con la iloso ía de su Plan Gene al (La Ca uja Recupe ada 1992:9). La ope ación ap o echaba la coyun u a pa a ensaya en aquella adminis ación jo en y eme gen e la ac- uación ideal an o en c i e ios: La ehabili ación del monumen o ha sido un p oceso de g an complejidad que se ha eali- zado g acias a la me odología in e disciplina ... como en obje i os: ARTÍCULOS 3. De alle de La Ca uja en 1987: abandono, uina, labe in o. 72 PH Bole ín24 una labo encaminada a do a el ecin o de las ins alaciones idóneas pa a la u ela de nues o pa imonio his ó ico. (La Ca uja Recupe ada 1992:9) La coyun u a b e emen e expues a ha hecho de La Ca uja un expedien e absolu amen e anómalo, po único, en España sob e odo si le añadimos las ci - cuns ancias del p oyec o: • La gigan esca en e gadu a del monumen o: Una ecupe ación ( es au ación/ ehabili ación 7 ) que había de se comple a sob e una supe icie de casi 12 hec á eas en e zonas cons uidas y hue as. • Una complejidad es uc u al has a el caos: La Fáb ica, con 150 años de e e escencia, se in- c us a sob e el Monas e io, ac i o como al du- an e 430 años. El p oceso de adap ación no se educe a la p ime a ins alación sino que las e- o mas son con inuas de i ándose una es uc u a labe ín ica. • El es ado uinoso gene alizado del monumen o: La Fáb ica de Pickman, en con inuo p oceso de ampliación, e o mas y abandonos sec o iales so- b e los es os del an e io monas e io, cie a es as ins alaciones en 1981. Como ales ins alaciones a- b iles dedicadas a la loza, su ca ác e ma e ial e a bas an e elemen al y deleznable. • Un calenda io muy educido: Téngase en cuen a que en La Ca uja se comenzó a abaja po pa - e de Cul u a en e ano de 1987 con un p og a- ma a queológico pun ual y desde Ene o 1988 con odos los equipos. Se a a de cua o años de a- bajo pa a la o alidad de la ope ación. • La necesidad de un a amien o adecuado po su condición de monumen o his ó ico: Debido a su ca ác e emblemá ico, Cul u a ensaya lo que po- d ía se el a amien o eó ico sob e cualquie monumen o: la in e ención in eg al, lo cual e a delicado en el caso de La Ca uja po la necesa ia oma de decisiones d ás icas sob e el monumen o y la elocidad de ans o mación que se iba a ope- a en el mismo. En e ec o, una ciudad jamás se es au a o ehabili- a de una sola ez; son los años los que an ien- do cae uno a uno edi icios con ex uales de alo medio o ans o maciones que la conciencia y el ojo an admi iendo debido a su i mo; pe o el an- es y el después, medidos en segmen os empo a- les de 20 años po ejemplo hace bas an e i eco- nocible a la ciudad. Dicho de o o modo, si odas las ope aciones de ans o mación y de ibo lle a- das a cabo en una ciudad his ó ica du an e 20 años se hicie an en 4, el impac o esul a ía escan- daloso pa a la sociedad. El esul ado es el mismo, la única di e encia es iba en el i mo, la elocidad de ans o mación. INTERVENCIONES PRECEDENTES Las es au aciones lle adas a cabo en La Ca uja con ca ác e p e io al e en o’92 ue on pun uales y de acue do con dis in os plan eamien os. La p ime a, a comienzos de los años 70 y con la áb ica ac i a, u- o como obje i o el núcleo monumen al monacal y se ejecu ó desde la adición iolle iana: se es au a- ba el con enido de la decla ación como monumen o en 1964 “Ca uja de San a Ma ía de Las Cue as”, es deci , lo monumen al decla ado e a el monas e io y no la áb ica de lozas de la que no había e e encia alguna en el expedien e; po ello se eliminaban las ins alaciones ab iles en endidas en aquel momen o como un mal his ó ico que aho a se epa aba desde la es au ación. ARTÍCULOS 4. Hipó esis sucesi as del aza- do del Claus o de Monjes. De a iba abajo: dos e siones desde el análisis a qui ec ónico y la e sión de ini i a, a queológica. 5. Vis a de pája o del azado colo eado del “Claus ón” ode- ando a la iglesia. A la de echa, apun alado, el único es o con- se ado en alzado. PH Bole ín24 73 El abajo se lle ó a cabo desde la adicional ela- ción en e el a qui ec o y el monumen o his ó ico. La es au ación de pa ologías y las in e p e aciones (ca ac e ización del monumen o, alo ación cuali a- i a, eliminación de elemen os “añadidos” sob e lo “o iginal”, econs ucción es ilís ica...) se eje cían desde la o mación y capaci ación indi idual del éc- nico. Pa a ello se u ilizaba el econocimien o y análi- sis isual complemen ado con los conocimien os p opios ecnológicos e his ó ico-a ís icos. En cual- quie caso, hemos podido comp oba con pos e io- idad que con es e c i e io se elimina on incluso ca- pillas ca ujas comple as camu ladas en las ins alaciones ab iles debido a la aplicación de c i e- ios esquemá icos encaminados a la comp ensión del núcleo monacal de acue do con sus e e en es ipológicos canónicos 8 . Como con adicción con los a gumen os expues- os, los ho nos bo ella de la áb ica se sal an de la pique a po la p esión popula . Los a gumen os in- coscien es –singula idad y anecdo ismo paisajís i- co– unidos a nos algias popula es y chau inismo se illano, iden i icaban al ho no bo ella –consolida- do en el paisaje indus ial se illano y asociado indi- solublemen e al luga – con la loza ca ujana donde se p oyec aban cie os asgos de la iden idad de la ciudad y épocas undamen ales en la o ja del pin- o esquismo se illano. Que emos deci que ue on co ien es p o undas de iden idad y no c i e ios de alo ación ecnológica los que sal a on a los ho - nos del de ibo. Con ello no obs an e se eclamó po ez p ime a y se sancionó implíci amen e el in- g edien e ab il como consus ancial al complejo monumen al. En el año 1985 se acome ió la segunda ob a de es au ación, ambién pa cial, en es e caso po pa - e de la Conseje ía de Ob as Públicas sob e la “Pue a del Río” y su en o no. Desde el p incipio se acep aba el es o ecnológico pe o desde la a- lo ación anecdó ica. De nue o un ho no bo ella e a conse ado pe o des uidas sus ins alaciones con ex uales. Se a aba de una es au ación “pe- dagógica” desde un análisis u banís ico más que his ó ico-a ís ico, admi iendo de algún modo que el conjun o monumen al se exp esaba desde con- enidos con adic o ios inhe en es al mismo: el monas e io y la áb ica. En ambos casos p eceden- es no se u ilizó el apoyo a queológico pa a las ob as de es au ación 9 . En 1986, ya bajo el p isma del ho izon e’92, la Con- seje ía de Ob as Públicas cambia la es a egia pa a con el monumen o. Con an e io idad, el ipo de en- ca gos y la elación del écnico –a qui ec o– con el monumen o e a pa cial. Se a aba de un conjun o a qui ec ónico gigan esco y abandonado, sin pa an- gón en e los demás monumen os. Los enca gos e an pun uales y sob e piezas singula es, mos ando ya en la selección los c i e ios que se es aban apli- cando de modo implíci o. Las pa idas económicas e an escasas, discon inuas, con una ca encia de p o- g ama de usos pa a el monumen o u u o. E a la p opia ine cia del iempo con su capacidad o dena- do a de calidades quien iba de e minando la pé dida po uina y de ibo de las es ancias más endebles, casi siemp e pe enecien es a la áb ica, de modo que los p incipios monumen alis as iban decan án- dose de modo “na u al” hacia un monumen o “es- quemá ico” que solamen e conse a y mues a aquello mejo cons uido. Po ez p ime a se enca gó un p oyec o global pa a odo el ecin o de La Ca uja desde los condicio- nan es de la Expo. Ob as Públicas lo en endió como una ope ación de ehabili ación de p es igio ins i u- cional de acue do con su me odología adicional pa a es os casos: un enca go a écnicos no pa imo- niales pa a pode ope a con mayo libe ad espe- ando el pa imonio desde la me odología al uso: se- lección e in eg ación de las piezas signi ica i as ipológicamen e en un nue o complejo al dic ado de la in e p e ación con empo ánea no exen a de ac i- udes pos mode nas de simulac o y ap opiación. 6. Logia y a co descubie os en el p oceso de es au ación. Exhibición de es os a qui ec ó- nicos esca ados. 7. Sec o o iginal es au ado in eg ado en la ecupe ación olumé ica del claus o pe dido. 74 PH Bole ín24 F u o de es e impulso su gió una expe iencia plani- mé ica de o og ame ía e es e gene al, pione a en España po su magni ud y complejidad, y un aná- lisis del monumen o desde el que se p opusie on cie as cla es de a amien o del mismo que se un- damen aban en la necesidad de in e eni d ás ica- men e en el complejo monas e io/ áb ica con p o- pues as de es i uciones olumé icas de piezas pe didas, undamen ales pa a la comp ensión del conjun o. Es ábamos an e una p opues a ní ida de “ ehabili ación” de acue do con la de inición que, po ejemplo, apo a F. Villanue a: La ehabili ación pa icipa de ambos ( es au- ación y eu ilización) y con empla la eu iliza- ción de un edi icio en el que es au ando los elemen os de alo a qui ec ónicos se p oduce una nue a in e ención que le da un sen ido global al inmueble. El é mino in e ención iene un sen ido más amplio y ca ece de con- no aciones que sugie an ac i udes p e ias an e la ob a, en conjunción en e la a qui ec u a nue a y la an igua. (Villanue a 1993: 29) Sin emba go, la misma de inición pe mi e una libe - ad de opciones pues o que se a a de cues iones de in e p e ación/c eación, no ligadas al espí i u cien í ico. El p oblema en es e caso es de me odo- logía. Aún cuando una me odología cien í ica no implica una bondad de p oyec o pues o que se mezclan, insis imos, dos disciplinas ajenas –ciencia e in e p e ación/c eación–, sí es cie o que, el hecho de a a se de un B.I.C. condiciona y exige una ac- i ud p e ia de i ada de su ca ác e his ó ico, ex- aña a la p ác ica con encional de la a qui ec u a. No sólo el alo cons uc i o o ipológico cuen a en es e deba e. LA MIRADA ARQUEOLÓGICA Tal ue el con lic o concep ual que en en aba a dos conseje ías que abajaban, espec i amen e, desde la ue za del pode económico y desde la ue za de la azón. La Conseje ía de Cul u a p opone una ac- uación in e disciplina donde la A queología se e i- ge, en es e caso conc e o de La Ca uja, en he a- mien a undamen al de análisis y oma de decisiones, en lo que se ino a denomina “A queología de Apoyo a la Res au ación”, modelo que aplicó a pa - i de en onces con ca ác e ex ensi o a los monu- men os en Andalucía 10 . La ac i idad es au ado a ha sido la que ha eje cido adicionalmen e como único modo de análisis de los monumen os, y po an o, de ac i idad p ocli e a desen aña episodios no conocidos del monumen- o y a ac ualiza la in e p e ación sob e el p oceso edi ica o io. Es a ac i idad ha es ado en manos del colec i o a qui ec o quien ha p oyec ado lo que de- nomino la “ es au ación pa ológica”, ac uaciones en- ARTÍCULOS 8. Indagación a queológica de la complejidad es uc u al: supe - posición de a cos (s. XVII sob e s. XIV) con one as ancesas cegadas y abie as (1810). 9. A io de la Iglesia esca ado as el de ibo de cons uccio- nes pa ási as del s. XIX. Apa ición de logia mudéja ; inco po ación de lin e na con- empo ánea. 10. Res au ación olumé ica del claus o: celdas y hue as. PH Bole ín24 75 caminadas a la co ección de pa ologías que, en el p oceso de in e ención y casi siemp e de modo ca- sual, pueden ad e i cie as anécdo as ocul as bajo la piel del monumen o ac ual que a menudo se ex- plici an como huellas de episodios pasados del edi i- cio, de iniendo en “ es au ación his o icis a”, pa cial, selec i a y anecdó ica. Usualmen e se a a de os- cas de anos cegados, e c. Es e modo de es au a- ción pa ológica nunca ha conlle ado la in encionali- dad del análisis his ó ico comple o del monumen o, cues ión que ha quedado en manos del his o iado del a e desde su me odología de análisis es ilís ico y documen al 11 . La elación en e la ma e ialidad del monumen o y la complejidad de su desa ollo his ó ico se esol ió en Andalucía desde una mi ada a queológica po ez p ime a en La Ca uja. Las ci cuns ancias polí i- cas, que imponían unas necesidades y unos iempos, y el ma co c onológico del monumen o –bajome- die o, mode nidad y lo con empo áneo– ácil de ob ia po la misma adición en la es au ación a - qui ec ónica, podían habe eliminado es a posibili- dad, po a iesgada en cla es de iempo y al a de expe iencia. El monumen o no se concibe como simple ma co í- sico de sucesos his ó icos conocibles desde la docu- men ación esc i a, de los que es an es imonios monumen ales en endidos como obje os: capilla al, po ada cual, chimenea, ho no... la suma de odo lo cual co esponde ía a La Ca uja. Es a concepción induc i a supone un análisis selec i o usual po pa - e de muchos a qui ec os quienes en ocan su a en- ción sob e los hi os a en a iza desde c i e ios subje- i os, alea o ios la mayo pa e de las eces, y u o de un ace camien o p ima io y anecdó ico al cono- cimien o del luga . La mi ada a queológica a que nos e e imos consis- e en en ende al monumen o como esul ado del p oceso his ó ico y po an o con enedo y pa e del mismo. El p oceso his ó ico es “legible” en el monumen o desde el monumen o. Es lo que se ie- ne denominando “el monumen o como documen- o” 12 . Po an o, el monumen o de iene en su o a- lidad en yacimien o his ó ico que debe se a ado con una me odología p opia debido a la mul iplici- dad del sopo e. La concepción a queológica supone la adopción de un c i e io singula pa a los colec i os que adicio- nalmen e han abajado con los monumen os: de- sis i de su mé odo básico po el cual se ha a i ma- do du an e mas de un siglo la capacidad de ealización de un análisis a qui ec ónico y/o a ís i- co comple o y e az desde la obse ación y el aná- lisis documen al y compa a i o. La mi ada a queo- lógica – undamen ada en los log os de la disciplina– elimina pa a siemp e aquel c i e io ya que abaja con la i me p esunción de la posibili- dad de lec u as complemen a ias desde una me o- dología especí ica pa a “ex ae ” del con enedo sus da os –documen os– his ó icos. Los a qui ec os pulc os ienen como máxima: “un edi icio no se conoce has a que no se dibuja”, ecal- cando la necesidad de “ eco e lo” y “ ehace lo” en el able o pa a comp ende lo. Es o es de odo pun- o posi i o como mejo me odología que el análisis anecdó ico y subje i o que acos umb an a “simula ” el es o de los colegas. No obs an e, hay que deja cla o de una ez pa a siemp e que “un edi icio his- ó ico no se conoce has a que no se exca a” inclu- yendo en es a máxima an o los aspec os a qui ec- ónicos cuan o a los his ó icos. La con as ación a queológica ab e un nue o mundo pa a los monumen os a qui ec ónicos a i mando la mul iplicidad de la obse ación y análisis como única me odología pa a el a amien o de un obje o his ó ico. Se a a de la supe ación de la “ es au ación pa ológi- ca y/o his o icis a” po la “ es au ación his ó ica”. Pa a el a qui ec o y el his o iado del A e aquel monumen o ya conocido desde sus me odologías 11. No ia No e en p oceso de exca ación. 12. Res os exca ados de los andenes y huellas de los us es del Pa io de Las Cadenas. 76 PH Bole ín24 adicionales se uel e de p on o enigma como po encan o g acias a los da os apo ados po la a que- ología. T as una expe iencia di ec a con una a que- ología adecuada en el análisis de un edi icio, aque- llos colec i os han ido adop ando una cau ela p e ia, una sana insegu idad que desequilib a sus pos ulados p eceden es. Es e con as e co ec o , eje cido po la i upción de la a queología en los monumen os conlle a en sí mismo la asunción de la ac i ud in e disciplina . La plu alidad del ace camien o analí ico p ecisa en p ime luga de un ajus e de cada disciplina pa a con el obje o de abajo eje ciendo Desde, Con y Pa a: Desde su disciplina; Con las apo aciones de las complemen a ias; Pa a el conocimien o y la ac ua- ción. A i ma la plu alidad y la in e dependencia co- mo único mé odo álido pa a una ac uación in eg al se e lejó en La Ca uja en el diseño de a ios equi- pos de abajo: A qui ec os, His o iado es del A e, Documen alis as, A queólogos y Res au ado es. LA INTERPRETACIÓN PREVIA DEL MONUMENTO Una cues ión undamen al pues a en p ác ica po la Conseje ía ue la acep ación del complejo de la Ca uja como un solo obje o poliéd ico de múl i- ples soluciones y lec u as. En su condición de mo- nas e io/ áb ica, dispe so, o ecía conjun os a qui- ec ónicos eligiosos, ab iles y domés icos y espacios de hue as de di e sa ipología. Apa e, mul i ud de es ilos añadidos y soluciones ecnológi- cas, e c. una exp esión mul i o me y polisémica en una es uc u a labe ín ica. Po sus ca ac e ís icas más se a a de una ciudade- la de 12 has. ce cada po su mu o co espondien- e, que un monumen o aba cable desde la conno- ación es ic i a del é mino. Po ello y debido a aquellas ci cuns ancias de en e gadu a y calenda io, se op ó po con inua con esa ayec o ia his ó ica en la ehabili ación como con enido consus ancial al monumen o. Se di idió el mismo en cinco pa es asignándolas a o os an os equipos de a qui ec u a con sus c i e ios co espondien es. Se e i aba con ello el pelig o de dis o siona un asgo de inido del complejo desde una ope ación homogeneizado a. Los sec o es ue on denominados Monacal, Fab il, Capilla de A ue a, Edi i- cios A,B,C y Hue as y Elemen os Aislados, de acue - do con cie as lógicas espaciales y uncionales. Los dos conjun os edi ica o ios de mayo en e ga- du a, el monacal y el ab il, se p edes ina on a usos di e en es pa a su ac i idad de ini i a pos ’92. El conjun o monacal, aquel que eunía las piezas más signi ica i as ca ujas, p oyec a ía una in encionalidad de lec u a monacal y una unción museís ica. El con- jun o ab il, asen ado sob e el á ea de Legos y se i- cios monacales, se adap ó con mayo o undidad a los usos ab iles en los ss. XIX y XX siendo mas adecuado po su e sa ilidad y maniob abilidad pa a su adap ación como sede del Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico. La Capilla de A ue a se adap- a ía pa a Pabellón Real po su condición aislada, de ácil acceso y de dimensión educida. Las Hue as se esca a ían hacia su aspec o monacal espe ado po la áb ica que las ans o mó en paisaje omán ico bu gués. Las an iguas capillas aisladas salpicadas po las hue as ue on adap adas po Pickman como pa- bellones his o icis as a ines a los paisajes ep esen a- dos en las lozas ab icadas in si u. Mas-Guindal de endía la aplicación a las ciudades pa- imoniales del mismo c i e io ecomendado in e - nacionalmen e pa a el a amien o de las pin u as o monumen os: mínima in e ención, espe o a la es- a ig a ía del luga como código de lec u a y uso ap opiado (Mas-Guindal 1993:67) En el caso de La Ca uja, las ci cuns ancias aludidas –magni ud, com- plejidad, calenda io...– ponían sob e la mesa oda una se ie de con adicciones a supe a median e la oma de decisiones que no se obse an en el len o decu so de la es au ación pic ó ica y quizás ampo- co en la ciudad a menos que hablemos de ciudad educida, a ada en el iempo y po an o educible a la ca ego ía “monumen o”. La mínima in e ención e a imposible debido al complejo labe ín ico, el necesa io “acla ado” es uc- u al, su casi imposible econ e sión en algo as el abandono debido a la pob eza de g an pa e de sus es uc u as, e c. Incluso en el caso de piezas singula- es monacales como el e ec o io, iglesia, e c. las ans o maciones ope adas po la áb ica e an de conside able en idad. El ca ác e de ciudadela de La Ca uja hacía con i i expedien es con apues os: mínima in e ención en pin u as y azuleje ías, esca- e de su iles id ios monacales a la pa que de ibos deducidos conscien es de conside able en idad y e- cons ucciones de nue a plan a de g andes unidades desapa ecidas. ARTÍCULOS 13. Reposición de los us es y cadenas: ecupe ación del ámbi- o, us es y co as ein e p e an- do la dis ibución y soluciones de acceso.