scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Samuel Pufendorf y la universalidad del Derecho Natural

Cabrera Caro, Leticia

Full text

Samuel Pufendorf y la universalidad del Derecho Natural Leticia Cabrera Caro SamuelPufendorf (1632-1694) est6 considerado. a todos 10s nivelcs. como el verdadero tebrico del ~erechdnatural *e cons~dera a Cste como un ordenaklento eterno, inmutable y deduc~do por la rdn de la naturalem de las cosas. Para mantewr esra idea lnslste sobre to& &la universalrdad del nusmo. El derecho narural es universal por esencla, por ello no puede basarse en la religuin, que varia segh 10s hombres, slao qne debe deducirse necesanamente de la rdn, puesto ye s6lo ella es comh a todo el +ero human0 '. Eneste sen&. Pufendorfno hace mas aucsrruar en el centro de su doctri- ~ ~ ~~ ~ ~ -~-~ na la proposicidn queen su dia hi20 Grocio de qur ciderecho natural r5 comh a todos 10s hombres y no tolera ninguna diferencia de religi6n'. Para lograr con &xito ene objetivo, es preclso rrdrar al derccbo dc acuerdu con un mitodo gencral que, abnrayCndose de toda religi6n o dato rcvelado, pueda scr comprennble a todos. =Los cristianos no son menos sues racronales aue 10s Gcos Y oaeanoi v se ,. u d~stinguen de mos, no por el dcrccho natural [quc ec comh a todor lor hombres], sin0 por la rcligi6n revrlada~~'. Este mhtodo consiste cn la razbn y en la obscnacidn raclonal sue, de esta forma se constlNYen en las hicar fuentes del derecho natural'. El tratamlento univerddcl dcrccbo natural que rral~za Pufrndorf, con lo quc rllo convella, culmina el proceso dc ~rmlarzac~bn hcrado afios atrk por otros autores. A esrc respecto, el Prof. Carpintero ya ha advenido que la sccularrzaci6n, como procero grnerd17ado propiodcl iurnaturalism~~ rnodcrno, cabe mtendcrla, bien como el tratamenta del derecho natural como una clcncta aur6noma. sin relac160 con la Teoloeia, o bten, como una ausenua de Dlos o un recurso superflu0 al mismo en 10s llamados fritzdos de Derecho Natural. Ambos aspectos se contlenen en la obra & Pufendorf y es lo que es~diaremos a continuac~bn bajo el epigrafe genCriw de la seculanzaci6n. Per0 ademis, la sedmzacibn que encontramos en Pufendorf no 5610 se realiza desde la per* pecrtva del alelamento de D~os, sin0 que se llega a Csta tambihn &sde la metodologia uthzada en su obra. POI eso tambik tratarexbos del dtodo pufendorfiano en relac16n con el tuna de la secularzaubn. en otro epigrafe distinto. A. La recularzzacddn del derecho natural Para comeguir un derecho narural universal, dpllcable a todas las tpocar y a to&\ lor homhrcs, e5 dccisivo para Pufendorf su dis~nci6n o apanamiento dc la Teolngia y, en defi~tiva, rle todo lo que surnr a rel~gibn. Ene es un factor dccirivu porque, en drminos ' Cfr Gtmm~ Rcdey Dvio Ant~xn, Hsm~delpmammtofilordffm y -ti,&, U Barseloru, Her der, 1988, p6g 684 - ~ Hugo Grasia, Dek Lxlli~irrcpk, ll, up. XV, 8. ' Hm Welzel, Inrmduaidnn laFibrofidde1~0. Madrid, Aguilar, 1979, pig. 139. * Cfr J"C MaRod&wz Panidgw,Hirtmia&lPmamImtaI&, I. Madrid, *cia de Publicacioncs de 1. Univenidad Complucense, 1992, pig. 154. generales, el derecho natural estaba entroncado con la ley eterna (Derecho divino) creada nor Dios. Dios, como autor de la naturaleza era considerado el legislador supremo o brimer leeislador. v a travks de la creacibn. al constituir el ser o elmodo de Gr de las . , &as, erayen definitiva, el ;ltimo responsible del derecho natural. El derecho natural era, pues, considerado como ma disciplina o materia incluida dentro de la Teologia, y su estu&a estuvo durante rnuchos ahs circunscrito. sobre todo. alas personas relahonadas can este hbito. De hecho, las referencias al derecho naturaduradte la Edad Media que encontramos en las obras de iuristas son fra~mentarias y al hilo de 10s comentarios del . Derecho romano. Pufendorf pretende terminar con este planteamiento, separando la Teolagia del derecho natural a1 aue considera ya como una ciencia autdnoma, formada por verdades .lemu\trxblr\ rxrunalnln~rc, 11 ml%rn<, m,>Jo '1' Irc ~ndrcm.itic~r' Porqt~r,con~o )J 11%- rnJr \,isto, ru oblrrtvo prlnclpd cs lugrar un drrc:ho natural IN, parl lu, rrrctrtnor, rlno mr.3 1.75 homhrrq, v cn otc ,mtdo, cl d.lro .le I3 rcltc10o nu .ui.iJr odt p.tr.t cl drirllhr~. krnu JLI dr~,cho narur~l .\rquimcJc\ rru iuc pcar rn.\rcm.~rlro por no srr irlrtlmu, Jr. I., rzllrnl.1 n3.inrr.a qtw no $C C\ PC"' ,risttan~ por m, ic,r illo~c,fo En el trasfondo de este planteamiento seencuentra la polCmica que lo enfrentb con Valentin Alberti, profesor de Teologia de Leipzig, quien pretendia desarrollar un derecho natural especificamente cristiano desde la doctrina ortadoxa del estado de inocencia. Como de esta doctrina estaban excluidos 10s paganos, el derecho natural, y todo lo que de Cl se derivara, constmido a partir de este estado, estaria refendo exclusivamente a 10s ciistianos7. Pufendorf re rehela contra esta idea. El derecho natural y de gentes constituve ma reela o medida oara 10s neeocios v las relaciones entre tados 10s hombres. per0 no en cuant; cristianos, iino en m&to a hombres simplemente. Por esa es absurd0 constituir como principio del derecho natural al cristianismo o a la relizib, puesto que ello . . reduciria el-biio de aolicacibn del mismoa. Uno de 10s puntos en donde basa su distincidn entre Teologia y Derecho natural consiste en mantener la diferencia entre obliaatio y coactio: La oblkztio consiste en un -. deber interno, mientras que la coactio s61o ejerce una coercidn extern;. La primera pertenece, pues, d mundo de la moral y la segunda es propia del derecho. Al derecho, ademis y a diferencia de la moral, no le importa el him0 interno del sujeta que actha, siempre ' a,Dunonrtraie igim nobis esr, rerum proporitam cenitudinem necersariam e ceitis principiis ranquam suis cawis indubiraro cognarcendam syllogistice deducere. Quod quanquam in re manifestum sit, et ex quotidianaMathcmati~~~ praxi liquido adpareat, quibus ncmo sanus aniiicium demonniandi adiudicavit,t.i. Pufendo& Dr iuremturaaat gentiwm. Frankfun und Leipzig, MineG.M.B.H., 1967, Lib. I, cap, U, paragrafo 2, pig. 23. .Sed non ido minus bonus Chrisrianur erit, qui non est Philorophus; aut Archimedes ideo minus bonus Mathematicus, quia non Christianus,.. Pufendorf, Enrrrondica. Frankfun, 1686. Speirnm, cap. IV, paragrafo 14, pig. 255. ' Cfr. Hans Welzel, Inrradurcidno loFilaro,%delderecha, cit., pbg. 118. .Ubi obsemndum, hanc hypothesis illis tantum quadrare, quibus ius nacvrale pars aniculi de Lege in Thealogia constituitur. Verum cum nobir ius naturae et gcntium hoc fine tracrerur, ut sir reyla acrionum ei negotiorum inter omncs homincs non qua Christ-, red qua homines sunt; cr veio illa hypothesis hominibur ut ralibus sit ignonra: igim absurdum csr, Christimi dare peculiaie principium eiur iuris, quod ipsis ommune cum iliis eriam non Chiistianis erret debet; et cui ri unicc inniri velinr Chrirtiani, idem ius apud rlios non Christianos advenus se inutile cr inefficm facientm. Pufendorf, Eni rcadica, cit., Specimen, cap. IV, paragrafo 12, pig. 252. que tal actuaci6n se acomode a lo preceptuado pox la ley juridicag. De aqd derivan 10s limites entre la teologia moral y el derecho natural, y 5610 este ;ltimo es abjeto de tratamienta en su obra". Sin embareo. en la obra de Pufendorf son frecuentes las referencias a Dios. Ouizi ". por sn fe luterana y, en todo caso iatluenciado par el voluntarismo hobbesiano, lleva' esta tesis hasta el extremo aando sostiene que el fundamento material del derecho natural descansa en la diberrima v arracional vo1;ntad de Diosu. Con esto lo aue auiere exuresar . . es, precisamente, la idea;onrraria a la mantenida por su precursor Hugo ~rocio". Para estedtimo, las acciones sobre las que recae el mandato del derecho natural son buenas o malas por su propia naturaleza, en'si mismas, y, en consecuencia, son mandadas o prohibidas par Dios a traves de la ley eterna y de su reflejo en la ley natural. Aunque no es necesaiio aue nasatros teneamos aue esuerar a conocer el cantemdo del mandato divino, . . puotu .mdr,is rlc l~'~~~tur~c7is o rirnit.t, .le 11, oo\l,, qur \,,n i~lniut~llr.r, pucdc :raluxrs~ rl~sde d &>CUIIU IACIC~I~~~" Pufcndorf, 5117 rmh~rgo, no .arlmxc c,t~ lrlrl. (:onsidera que las cosas son buenas o malas y, en conseaencia, mandadas o prohibidas, sencillamente porque Dios asi lo ha querido", y no cabe entender a Dios como sujeto o limitado por la namrdeza de las cosas. No hay una moral antecedente a la voluntad de Dios. <<No hay bueno y malo en si, dice Pufendorf, sino solo en relaci6n can un sujeto, cuyas acciones pueden ser buenas o malas, y este sujeto es el hombre. Bueno y malo son consemencias de la naturaleza humans,,". Pero esto no rests fiieza v universalidad al derecho natural. uoruue Pufendorf en- . ' . . tirrlLh quL,. 1~11.1 \CL ircad,, por 1)1oi, 12 n,~turdria humxu pcrrnmccc rullit,~ltr r. mrmtrlblc. dc la nurnia nimcra quc lor prr:rpro\ .lr ell, .lcr~\,tJo,". A.lenui cl rccurr., A Dloi - se nos muestra van0 y mierfluo si tenemos en cuenta que desde la sola naturaleza del hombre es como llegamos a conocer el derecho natural. Es decir, que el principio de ' *Ex quo er illud fluit, ur qvia lorum humanum circa exrernar ranrum hominir acrioner occupacui; ad ea autem, quae inrra pecrur lariranr nec aliquem effecturn aut signum foras producunc, non penetret adeoque nec circa eadem sir solicirum: Iu Natur& magnam partem circa fomandar hominir exrmiorei actionversetur. Aat nimlo~M~rali non sufficir exteriorer hominis mores urcunque ad dccus compofuisse ... 3,. Pufendorf, De %finis hominii rtnvu. Gicrsae, 1731, Praefifacio aucrovis, VII. 10 Cb. Hans Welzcl, hnaduccidn a la FilorofidelDpreho, cir., pig. 162. 1, Vid., poi ejemplo, JGme Brufau Piars, Laactitudmrtddicn dePu/mdor/y ia onfiuracidn de la dirciplina Iunr Naturalis Madrid, Instiruto de Estudios Politicos, 1968, plgr. 62 y 63. l2 Cfr. JorC M' RodriguezPaniagua, Hkto~delPenramimraJuridicic, 1, cit., pig. 154. " .Deum. eo ouod aeenr libcriimum esr. narurae suae leeibur ita non teneri. ut hocvel illud iintelleee Specimen, cap. N, parlgrdo 8, plg. 242. '* Hans Welzel, hrroduccidn a la Filoiofi del Derecha, cir., pig. 142. Aunque la fueila vinculante del dcrecho narvrai depende dc un acto de la volumad divina, la acrirud metodoldgica de Pufendorf no es del todo coherence con esra idea, ya que proccde al anuisir de la naruraleza humana para abrener la exigencias que, confarme al derecho natural, se derive" de la mirma. Cfr. Jaime Brufau Pnts, La acrir~dmrrodold~ica ..., =it, pig. 76. '' 6-Naturam hominir esse acternam, non quari ab aeterno homo Deo coEntiteiir, sedqvia immutabilis ert coilnexio hominis cum tali narua, qualis cst natura animalis rationalis ac socialis ... Et essenriae rebus a Deo iemei arrignarae sunt immurahiler; quir et in hac perfectio summi Entis relucet, qvod modo quam maxime consranri opererur,,. Pufendorf, Erir icandico, cir. Specimen, cap. V, parigrafo 17, pig. 291. Vid. tambiin dcl mismo autor, Deiu~e,s?rurar rtgmtium, cit, Lib, 11, cap. N, parigrafo 5, pig 181. conocimiento del derecho natural no es Dios (no pnede serlo, porque iriamos contra la universalidad del mismo), sino la propia namrdeza humana y su ohservacibn raciond. Esto nos sitha frente d mitodo pufendorfiano, al que trataremos muy brwemente. Pufendorf hace hincapii en que el principio primer0 y supremo del derecho natural no es un axiom* directamenre evidente, sino un postulado obtenido por la observacibn racional de la naturaleza de las coaas y del hombre; que ninguna persona con sentido comb puede poner en duda. Cornpara este principio con las bip6resis de la fisica y de la astronoda, cuya principal funcdn es explicar 10s fen6menos, pera que en si mismas @as hipbtesis] no son simples ficciones, sino que contienen una verdad y una existencia manifiesta aue ~nede ser dem~strada'~. Con un espiritu similar al de las ciencias namrales se . A dedica, pues, Pufendorf a estudiar empiricamente esa naturaleza humana existential tal cud de hecho existe,?"' Y lo hace partiendo del t6pico del rtatus nuturae". SiFGa al hombre en un plano ra&calmente aisiada y observa iue, en ese estado natural el rasgo mbs sobresaliente del hombre es la imbecillitar. Es decir, el hombre ailslado, del status naturae es up ser que est6 desprovisto de cualquier conocimiento, medios o mstnunentos que pud~eran provenir de 10s demb hombres, y en tal siruacibn presenta las siguientes caracteristicas: 1) Es un ser miserable, frb incapaz de sobrevivir por si solo, por sus prop~as fuerzas (summa egestate); 2) Estb guado en su acmaci6n por el instinto de conservacibn. El hombre es un ser que, ante todo, se ama a si mismo (umor rui maxim?. 3) Ademb husca en todo momento, y esth dorado de aptirudes para conseguirlo, obtener las mayores ventajas en su propia vida (comnoda hriiu~ aim). 4) Por dtimo, posee una indinaci6n a hacer ddo superior a lade 10s dem6s animales, ademis de una cantidad casi infinita de motivos para intentarlo, junto con una capacidad fisica y mental suficiente coma para lograrlo con ixito (appetitur nocmd~)'". l6 e~e~ue enim opus erac, ut isr haec propositio esscr ex elrum numeio, quae cornmuniter natura norae vocanmr, seu quslum midenria citra rariodnarionem inrellecrui sese adprobat. Sed sufficiebat eam ex eius modi crrrunam obrervationibus, qua ips% narura reet hominir editat at er quae a nullo sanae rationis compote i~ dubium vouri porrunt. Haec porro proporitio licet eundem in dirciPlina inis naturalis "rum praebat, quem in physicis er astronomicis uhibenr hyporeres; cadem tamen hypothesis propie dicta non ert, ideo quod non dunruat ranquam ven suppanarur, non debitio urnrm revera cum natvra renrm congruar, an minus; red eius veritas er existenria manifestis er certis demonrtntionibus "rique subnitaturis. Pufcndarf, Enr rcandi~?, cit. Specimen, cap. I, paigrsfo 1, pig. 232. " josi Ma, R~dd~ezPania~, Hito& delP-mimtoJuddio, I, cit., pig, 156. Pufcndorf pane de un posrulado empiiico pero que despuAr TMOMI~UI, es decir, prcrende obrenei un piincipio seguro, que na&e pu~daponei en duda, demostrable, pero, posreriormente procede a partir de CI, y en cuanto a la conrtnrccibn del derecho natural, de lorma racionalista y mecanicista, a1 estilo hobbesiano. A1 respecto, Vznda Fiorilla, &ma que nil nartio aurore C convinro che cib 'he viene percepito dai rcnri debba erreie sortoposto al vaglio della recta ratio: per lui, la ragion= ed i rensi rooo hnziondmenrc interdipendenti nel garantire la validirb drll'esperienza come fondamento &I diiitm di natura.. Tm eg~LImo D ioklitd. Il@ur~tural;mo di Samuel Pyimdorf Nspoli, Jovene editore, 1992, pig. 14. '' SeghJaime Bnrfau Pats, este recuno no er casval. "La invitacibn a una viridn raciondisra del hombre in&vidud y de la vida social era rentadora: red el individuo lo que subrtancialmente cuentc como elemento prkanio, y 10s vincvlos creados por CI serin algo afladido quc encucntra su origen cn la azdn legisladora,,. La actitudmtdd&dePufdo+,., cit, pig. 85. " Cfr. Pufendorf, De Ofiir hominir acivir, cit., Lib. I, cap. 11, parAgrafos 11, U, IV, V y VI, pigs. 71 y Estos rasgos componen el concept0 de imbecill~tar de Pufendorf. Asi que, si abandonamas al hombre a sus inclinaciones naturales, puede resultar para sus congCnneres el enemigo m& peligroso. De aqui se desprende que, para que estC a salvo, es necesario que abandone ere estado de aislamiento y que sea sociable; es decir, que se una con 10s demb hombres en una sociedad, y que se comporte con ellos de forma que ya no tengan ninguna causa o raz6n para hacerle daiio, sino que, por el contrario, quieran m6s bien hacer y promover lo que les sea mas ventajoso, m6s Gtil". Por tanto, de la imhcillirar se deduce necesariamente la iocialirur, es decir, la necesidad aue tiene el hombre de vivir en sociedad con otros hombres. Pera este concento no rs el derecho natural ml,mo, vno que \e r<,n,tttuve linlcunent? en itr nlndamrnto marcrill u m su prlnclpiu prlmrru Jrl ~od cr pociblr Jrducrr tudo el c,,ntmiJu dtl mlnno: <<Todo lo aie sea-necisario universalmente Dara esa sociedad se ha de entender como preceptuado par el derecho natural: la que en cambio, la impida o la perturbe, como prohibido. Todos 10s demis preceptas no son m6s que conclusiones de esta ley gene- ..1..21 2-,. . Sill enibirgo, 11 :ocrirllr.ri no ticnc por ri arictcr juridlso rri fucrza Jc oblig~r. Erti la dcmza dlo por la smah divina, cuanJo D~or prcrcrlbc al hombrc la obrcnancla Jc la rocialiruZ2. i)e nuevo estamos ante el voluntarisko oufendorfiano. No obstante. aunque la socialirus en conexi6n con la imbecillirus, presuponga la existencia de Dios y su providencia, se sigue excluyendo el recurso a la Revelaciirn divina. Como ya afirmamos anteriormenre, xaunque Csta no se hubiera dado, 10s conceptos de la ley natural obligan, recalca machaconmente Pufendorf, porque la raz6n humana puede, por sus solas herzas. canocer su oblieatariedad,,". - Todo cl fwrJ.m~mtu cubrc rl quc re constmvc cl .icrccho iidtor~l dc I'ure~idorf plrre, puei de la roctrda.l hum.lna, o mcjor, tie la nartrralcla ioiul drl hombre, ). df Ixq rxl. ernctar oue omm dr rll~ Sohrc rl -1levci .I caho verdadrrammre Pufm.lorf el Droerma ', A A A " de Grocio de elaborar en todos sus extremos un sistema de Derecho natural. Su extraordinaria voluntad sistemitica abarc6 en ocho lihros 10s principios generals del Derecho civil, penal, politico e inrernacional, deduciCndolos del principio dominante de la sociabilidad, y partiendo del hombre singular, de sus propiedades y cualidades, sus derechos y obligaciones, pasando por las comunidades mb restringidas de la familia, el matrimonio, la sociedad heril, hasta llegar al Estado y la comunidad de 10s pueblos.". 72. ,-Sic igitur homo iam =a animd ruirom-dirtdiorirrirnurn: pmse egmum; sine auxllio rui rimiliwn feruari impotcns: adrnutua commodzprornovmda macrime doneurn: idem tamen iut. malitiorurn, petulanr er facile initabilc, ac id nodteri infercndam pionum non minus, quam vaivlum. Unde colligitur, eidem, ut sit rokbilb; i, e. ut cum sui sunilibur coniungatui, et advcrsus illos it2 se gem, ut ne isti probabilem cauram accipianr eum laedendi; sed potiur eiusdem cammoda fcruare er promovcre velintr. Pufendorf, De Ofib horninis rt"&, cit, Lib. I, cap. U, prriigaio VII, pigs 74 y 75. " *...~~~i~, quae ad ktarn socialitatem necesrrrio et in universum faciunt, iure natuidi piaecepta: quae eandem turbant aut abrumpunt, verira intelligi. Reliqua autem praeccpta sunr ranrum velut subrumtiones subhacce gcnerali legc ... n. Pufendorf, Dc O,&b horninir n &is, cit., Lib. I, cap. UI, p.rigrafo M, pigs. 75 y 76. " Cfr. Pufendorf, De lure Naturae et Gentium, cit., Lib. 11, cap. 111, parigrafo 20, pigs. 211 a 216 "Jaime Brufau Prarr, Laactitudmtddie.., cir., pig. 136. 2, Hans Wclzel, Inhoducddn a la filoiofi del Dmecho, cit., pig. 144.