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Franquismo y posguerra en Andalucía Oriental. Represión, castigo a los vencidos y apoyos sociales al régimen franquista, 1936-1950 de Francisco Cobo Romero y Teresa María Ortega López; Granada: Universidad de Granada, 2005 [Reseña]

Parejo Fernández, José Antonio

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366 Cuadernos de Historia Contemporánea 2007, vol. 29, 343-390 Reseñas tica decimonónica. Sin embargo, no sería justo dejar de mencionar el empeño del autor por hacer compatible la amenidad en el relato con la seriedad académica, algo que no tiene por qué ser impracticable en un trabajo histórico, y que en el caso de las biografías resulta más factible y agradecido que en otro tipo de estudios. Gracias aeste empeño de José Luis Ollero, la vida de Sagasta se nos hace más real, se engarza en el paisaje de su tiempo y adquiere un marco de comprensión más amplio. Raquel SÁNCHEZ COBO ROMERO, Francisco y ORTEGA LÓPEZ, Teresa María: Franquismo y posguerra en Andalucía Oriental. Represión, castigo a los vencidos y apoyos sociales al régimen franquista, 1936-1950, Granada, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada, 2005, 450 pp. «¿Fascismo contra democracia?», se preguntaba Clara Campoamor en La Revolución Española vista por una republicana.«No, la cuestión no es tan sencilla. Ni el fascismo puro ni la democracia pura alientan a los dos adversarios», entre otras cosas porque «los pueblos, como los individuos, debido a las prohibiciones de la naturaleza, acaban a veces, a través de crisis crueles, creando sus propios organismos de defensa contra los elementos convertidos en dañinos». Aquí está la clave. Últimamente, sin embargo, yaraíz del fenómeno de la memoria histórica que tanto está oscureciendo el conocimiento histórico de nuestro ayer, parece que han retornado con fuerza en ciertos ámbitos los tiempos en los que todo fue blanco onegro, olvidándose así que la Historia, como la vida misma, estuvosiempre repleta de claroscuros, de tonos grisáceos que tan difícil y complejo hacen al historiador la reconstrucción de aquel pasado. Ahora bien, éste no es el caso de los autores de este libroque comentamos, de ahí que la publicación de esta obrasea yade por sí un motivo de satisfacción. El punto de partida, pues, debería ser qué entendemos por democracia. Porque dependiendo de cómo afrontemos esta cuestión así serán nuestras respuestas. Es más, tampoco sería baladí cuestionarnos si esa democracia republicana, que tantos hoydía vuelven a hacer suya, sería capaz de pasar el filtro democrático que caracteriza a las democracias occidentales actuales, máxime cuando muchos parecen ponerla al mismo nivel. Cierto es que durante los años 30 del pasado siglo hubo muchos a la derecha que no creyeron en ella, que intentaron destruirla y que, al fin, lo consiguieron. Si bien, tampoco es menos cierto que la izquierda tampoco se vio libre de aquellos sectarismos, laborando muchos de sus miembros sobremanera en la destrucción de aquella República. Sin tener claro todo esto, por tanto, no hay Historia; sin tener presente que en aquel tiempo faltaron demócratas nunca podremos entender porqué el régimen que surgió de aquella guerra concitó el apoyo de tantos españoles y evolucionó de la forma en que lo hizo. Porque, efectivamente, recorriendo las páginas de este libro podremos comprobar cómo frente a las teorías tradicionales que siguen insistiendo en la vuelta –de la mano del general Franco– de las élites tradicionales anteriores al 14 de abril de Cuadernos de Historia Contemporánea 367 2007, vol. 29, 343-390 Reseñas 1931, nos encontramos con un régimen y unas instituciones que desde el primer momento buscaron y consiguieron el apoyo no sólo de aquellos sectores tradicionales, sino también de una amplia amalgama de ciudadanos, entre los cuales se encontraron, como ponen de manifiesto los autores, muchos españoles pertenecientes a los estratos más populares del país. Por eso, nos parece muy acertada la reconstrucción con la que los profesores Cobo Romero y Ortega López inician este libro: aquellos tiempos que siguieron a las elecciones de febrero de 1936, la evolución política que se siguió en la Andalucía Oriental durante aquellos meses que siguieron al triunfo del Frente Popular son la guía indispensable para todo lo que seguirá después. Así, manejando unas fuentes de todo tipo, casi inabarcables, acompañan la narración, intensa en algunos momentos, con una multitud de datos y cuadros sumamente reveladores de lo que estuvo ocurriendo durante aquellos meses de revolución y guerra. La violencia política de la izquierda, los ataques contra los sectores sociales tradicionales, pero también contra los iguales que habían sido embaucados por las ideas contrarrevolucionarias, los expolios contra lo que consideraban propiedades burguesas (en muchas ocasiones, sin embargo, reducidas a un pequeño terruño de tierra o incluso a algún que otro animal), el anticlericalismo incendiario, la saña con la que muchas víctimas fueron torturadas y asesinadas, en las páginas del libro que nos ocupa vuelve a retratarse lo que la historiografía de otros países ha mostrado ya en las obras que se ocupan del ascenso del fascismo en Europa: el miedo, ese sentimiento cuya poderosa acción explica, como bien mencionan los autores, por qué una conjunción interclasista de españoles acabó apoyando al régimen franquista y a cuanto éste llevaba aparejado. Porque no nos llamemos a engaños: ese miedo no supo de clases ni de luchas sociales ya que a todos acabó afectando. Así, por ejemplo, lo muestra uno de los completísimos cuadros con los que los autores acompañan el texto, donde puede apreciarse el efecto que tuvieron las purgas de la izquierda revolucionaria: de 1.368 asesinatos en la provincia de Jaén y 1.024 en la de Granada, 518 y 455 correspondieron, respectivamente, a los sectores más amenazados (propietarios, labradores o industriales). Aunque igual de llamativo, si cabe, fue el hecho de que aquella violencia revolucionaria acabó afectando, en claro mimetismo con los comportamientos revolucionarios de corte soviético, a aquellos miembros de las capas trabajadoras de los que hablábamos antes, considerados malos camaradas ajenos al dogma y, por tanto, enemigos de la revolución. Las cifras aportadas hablan por sí solas: fueron tantos los muertos entre los trabajadores que en ocasiones, como en la provincia jienense y en clara consonancia con lo acaecido en otras zonas de la retaguardia republicana, como en el caso de la zaragozana estudiado por Ledesma Vera, fue muy superior al experimentado por otros colectivos —profesionales liberales, comerciantes, religiosos, militares o miembros de las fuerzas de orden público— aparentemente más proclives a sufrir la violencia de aquella izquierda revolucionaria española. No fue casualidad, por tanto, que miles de trabajadores, impulsados por ese miedo y atraídos igualmente por las propuestas de regeneración nacional acabaran afluyendo a las milicias y organizaciones sublevadas. De manera que una magnífica reconstrucción de partida para apoyar en ella todo lo que será la arquitectura posterior de los capítulos siguientes. Gracias a esto, los profesores Cobo y Ortega no se dejan llevar por típicos clichés, abriéndose así un amplio abanico de posibilidades que, sin duda, irán dando 368 Cuadernos de Historia Contemporánea 2007, vol. 29, 343-390 Reseñas nuevos frutos en los años venideros. Unos resultados que en esta obra se concretan en un completo retrato de la Falange que surge de la guerra civil, de un falangismo convertido en el principal pilar del régimen franquista en sus primeros años; en un pormenorizado análisis de los ayuntamientos, de las diputaciones, de los gobiernos civiles, de la Iglesia, así como del personal político que acompañaba a los facciosos con el que consiguen demostrar, sin lugar a dudas, cómo a los sectores tradicionales del bando sublevado se sumaron gentes que nunca antes habían pertenecido a los partidos políticos anteriores al 18 de julio y que, entonces, como bien recalcan Cobo-Ortega, entraron a formar parte de las nuevas instituciones, en clara consonancia con las ideas antirrepublicanas y antidemocráticas que abanderaron aquéllos que el 18 de julio se alzaron contra la República. La razón, los mismos autores nos la exponen: agresión a las más firmes convicciones ideológicas, alteración radical de los modos de vida, tanta fue la imprudencia y la irresponsabilidad de aquella izquierda revolucionaria que muchos se mostraron «verdaderamente aterrados ante el avance experimentado por las organizaciones políticas y sindicales de izquierda y el cariz que adoptaba la conflictividad huelguística rural y urbana a medida que transcurría la efímera existencia del régimen de la II República. Muchos de ellos, en respuesta a los acontecimientos que se sucedieron en la vida política española después de las elecciones de febrero de 1936, conectaron claramente con las propuestas de destrucción, violenta si fuese necesario, de la experiencia democrática republicana». Luego es indudable lo sugestivo de la tesis mantenida en esta obra. No obstante, los autores no detienen aquí su estudio, puesto que todo lo anteriormente mencionado es completado, con la minuciosidad demostrada a lo largo de toda la obra, con un completo y en ocasiones desbordante análisis de las condiciones sociales, así como de la evolución económica que nos permiten afirmar que esta obraylos enfoques que en ella se plantean deberán ser considerados como una aportación fundamental dentrodel panorama historiográfico actual, de tal manera que el libro que nos ofrecen los profesores de la Universidad granadina deberá ser tenido muy en cuenta por todos aquéllos que, de ahoraen adelante, se ocupen de la evolución que siguió la dictadura del general Franco en las tierras del Sur de España. José Antonio PAREJO FERNÁNDEZ BERNECKER, Walther L. y BRINKMANN, Sören: Kampf der Erinnerungen. Der Spanische Bürgerkrieg in Politik und Gesellschaft 1936-2006, Nettersheim, Verlag Graswurzelrevolution, 2006, 377 pp. No cabe duda de que la memoria de la guerra civil y del franquismo se haya revelado, en los últimos años, el tema-estrella del mercado editorial y del sistema de la comunicación; en tal sentido resulta interesante considerar el juego de contrapuntos y referencias que une el plano historiográfico y el político del debate público sobre el pasado. Frente a una problemática tan delicada como la relación de una sociedad con sus conflictivas memorias, la reflexión epistemológica acerca del binomio historia/me-