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Ser autor y lector: escribirse a sí mismo. Aplicar la escritura en la consultoría filosófica

Pineda Casas, Miguel Camilo

Abstract

El propósito de este texto es presentar a la escritura como un acto filosófico que permite el encuentro y el diálogo consigo mismo, y que también permite abrir paso a la creatividad y la reflexión filosófica. Así, al aplicarla en la consultoría filosófica la escritura enriquece el acto filosófico, pues facilita el encuentro de la dimensión creativa y la dimensión crítica. Por medio de los ejercicios de escritura el consultante recurre a su experiencia, emociones, ideas y creencias para concretarlas, organizarlas y fijarlas en palabras por medio de la escritura, propio de la dimensión crítica; pero también podría recurrir a su libertad e imaginación para explorar nuevas posibilidades, proponer nuevas perspectivas, o relaciones entre ideas, abriendo paso a la dimensión creativa. Este texto también presenta ejemplos de ejercicios de escritura realizados durante algunas sesiones y expone el impacto que tuvieron en el desarrollo de la misma.

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DOI: https://doi.org/10.12795/HASER/2025.i16.01 HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 © Universidad de Sevilla, 2025 SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA EN LA CONSULTORÍA FILOSÓFICA BEING AN AUTHOR AND READER: WRITING TO YOURSELF. APPLY WRITING IN PHILOSOPHICAL CONSULTING MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS Pontificia Universidad Javeriana - Centro Educativo para la Creación Autónoma de Practicas Filosófica, Colombia ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5259-6748 Pineda.casa[email protected]m RECIBIDO: 14 DE OCTUBRE DE 2023 ACEPTADO: 24 DE NOVIEMBRE DE 2023 Resumen: El propósito de este texto es presentar a la escritura como un acto filosófico que permite el encuentro y el diálogo consigo mismo, y que también permite abrir paso a la creatividad y la reflexión filosófica. Así, al aplicarla en la consultoría filosófica la escritura enriquece el acto filosófico, pues facilita el encuentro de la dimensión creativa y la dimensión crítica. Por medio de los ejercicios de escritura el consultante recurre a su experiencia, emociones, ideas y creencias para concretarlas, organizarlas y fijarlas en palabras por medio de la escritura, propio de la dimensión crítica; pero también podría recurrir a su libertad e imaginación para explorar nuevas posibilidades, proponer nuevas perspectivas, o relaciones entre ideas, abriendo paso a la dimensión creativa. Este texto también presenta ejemplos de ejercicios de escritura realizados durante algunas sesiones y expone el impacto que tuvieron en el desarrollo de la misma. Palabras clave: Escritura, dimensión crítica, dimensión creativa, consultoría filosófica. Abstract: The purpose of this text is to present writing as a philosophical act that allows for self-encounter and dialogue, while also paving the way for creativity and philosophical reflection. Thus, when applied in philosophical consultancy, writing enriches the philosophical act by facilitating the encounter between the creative and critical dimensions. Through writing exercises, the consultee draws upon their experiences, emotions, ideas, and beliefs to concretize, organize, and articulate them through writing, inherent to the critical dimension. However, they MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 14 could also tap into their freedom and imagination to explore new possibilities, propose fresh perspectives, or establish relationships between ideas, thereby opening avenues for the creative dimension. This text also provides examples of writing exercises conducted during certain sessions and elucidates the impact they had on their development. Keywords: Writing, critical dimension, creative dimension, philosophical counseling. La escritura es una serie de decisiones conceptuales. Incluso cuando uno está escribiendo ficción, debe describir, incluir, seleccionar, comparar, definir y dar atributos, entre muchas otras tareas lógicas. La escritura se mueve desde la evidencia, y a través del razonamiento, hacia la conclusión. Puede hacer estas cosas de mil modos diferentes: de un modo indirecto, como en la poesía; o pesadamente, como en la legislación. Después de todo, lo que se hace al escribir es traducir los sentimientos e intuiciones a proposiciones, y este es el proceder que subyace a todo lo que ocurre en la vida de la mente (Ronald Berman) Introducción ¿Cómo es la vida de la mente? ¿Qué hay en ese sistema vital que a veces se nos esconde, se nos complica, se nos enreda? Berman, en una sola cita, expresa algunas verdades sobre la escritura: que involucra tareas lógicas, pero es maleable, y en especial, que permite a quién escribe plasmar en palabras la vida que habita su mente. Aquel último pedacito sobre traducir los sentimientos e intuiciones a proposiciones que subyace todo lo que ocurre en la vida de la mente es lo que abre el camino para reflexionar sobre el valor de incorporar ejercicios de escritura a las sesiones de consultoría filosófica. La implementación de la escritura en la consultoría filosófica permite que el consultante transite entre ser observador de su vida, hasta ser autor de sus posibilidades. La escritura pone en cuestión al SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 15 que escribe, lo enfrenta a sí mismo; como lo afirma Maximiliano Prada, “La acción de escribir se da no solo sobre el papel, sino muy especialmente sobre quien escribe y su mundo; por ello puede tener un carácter transformador, porque la escritura busca poner en cuestión a quién escribe” 1 . Entonces, con la escritura el consultante logra un autoexamen, entra en un diálogo consigo mismo, se examina a la luz de sus propios ojos. En palabras de Calvo Ortega, la verdad desaparecida es reencontrada 2 . Así pues, más que para comunicar o exponer una doctrina, la escritura sirve para fijar el pensamiento, un modo de vida y proponer nuevas perspectivas de mundo y de versiones posibles del consultante mismo. En consecuencia, la escritura en la consultoría filosófica puede convertirse en una práctica de construcción ontológica de sí mismo. Esta construcción ocurre en torno a la actividad de escribir, a la tarea de adentrarse en la vida de la mente y explorarla por medio de palabras, creatividad y observación de la realidad; esto ocurre porque es ejercicio, actividad, no pasividad de quién espera una revelación de la esencia perdida. Por su carácter de actividad y del impacto que tiene la escritura sobre el consultante, puede implementarse mucho más en esta práctica filosófica para potenciar su riqueza y aporte a la vida de quienes acuden a ella. Para incorporar la escritura a esta práctica filosófica es valioso pensar, en primera instancia, el propósito de la escritura como tal, para luego desarrollar la relación entre la escritura y la filosofía, y finalmente su incorporación a la consultoría filosófica. 1 Prada, Maximiliano - Acevedo Zapata, Diana María - Prieto Galindo, Fredy Hernán: Filosofía como forma de vida. Laboratorio de escritura: Estrategia pedagógica. Editorial Aula, Bogotá, 2019. 2 Clavo Ortega, Francesc: “Ejercicios espirituales y pedagogía”, Moreu, Ángel y Prats, Enric (eds): La educación revisitada: ensayos de hermenéutica pedagógica, Universidad de Barcelona, Barcelona, 2010, pp. 39 - 58. MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 16 ¿Para qué escribir? Comenzando con el propósito de la escritura, lo más elemental consiste en notar lo evidente: escribimos para comunicar algo, cualquier cosa. Sin embargo, la mera comunicación ha perdido, y seguramente cada vez lo hará más, su valor significativo. Escribimos muchas veces sin pensar en el propio acto de la escritura, pues solo nuestro historial del teléfono sabe cuántos mensajes escribimos a diario, a nuestro jefe, a nuestros amigos, búsquedas en la web, entre muchas otras palabras que quedan grabadas en tal registro. Escribir, empero, tiene dos valores agregados fundamentales. El primero de ellos es que la escritura es un factor fundamental para el desarrollo del pensamiento superior porque demanda poner en funcionamiento habilidades de argumentación, orden, creación y expresión; para escribir debemos estar atentos a muchas cosas, como nuestros recuerdos, ideas, sentimientos, pero también al espacio de escritura, o a la gramática, la ortografía y la sintaxis. Hadot recoge las palabras de Foucault, quien lo había notado al afirmar que quién escribe “mediante la formulación por escrito de sus actos personales está entrando en los engranajes de la razón, de la lógica, de la universalidad. De esta forma se objetiva lo que antes era confuso y subjetivo” 3 . Tal como lo manifiesta Diego Pineda, “si la lectura alimenta nuestros procesos de pensamiento y la discusión aguza nuestro poder de razonamiento, solo el ejercicio de la escritura obliga a nuestro pensamiento a ser más preciso, más riguroso, más concreto” 4 . En pocas palabras, la escritura permite esquematizar y fijar la vida de la mente. 3 Hadot, Pierre: Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Siruela, Madrid, 2006 4 Pineda, Diego: “La escritura poética como camino hacia el filosofar. Anotaciones en torno a la traducción y adaptación cultural para el mundo de habla hispana de la novela filosófica Suki, de Matthew Lipman”, Childhood & philosophy, 1, pp. 127152. SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 17 El segundo valor fundamental de la escritura es que permite un diálogo consigo mismo más allá del diálogo con los demás, que a su vez se convierte en posibilidad filosófica del sujeto que escribe; se convierte en autor de sus palabras y de su vida misma. Varios pensadores han manifestado estos valores. Francis Bacon declaró que “La lectura completa al hombre; la conversación le prepara y la escritura le da exactitud; por tanto, si un hombre escribe poco, necesita tener mucha memoria; si conversa poco, tiene que tener mucho ingenio momentáneo; y, si lee poco, tiene que tener mucha astucia para aparentar lo que no tiene” 5 . Así pues, la escritura da exactitud y profundidad a quién la practica, desarrolla un pensamiento crítico, reflexivo y creativo, uno de los pilares de la consultoría filosófica, entonces ¿por qué no aplicarla? Escribir como un ejercicio filosófico Antes de desarrollar la implementación de ejercicios de escritura en la consultoría filosófica, es pertinente explorar un poco más la relación entre escritura y filosofía. Pierre Hadot observa que la escritura es un ejercicio espiritual, que va mucho más allá de un ejercicio intelectual que se limita a la definición, división, razonamiento o estudio 6 . La escritura como ejercicio espiritual consiste en ampliar la actividad filosófica de tal modo que no se sitúe nada más en el conocimiento, sino en la dimensión del sujeto mismo. En este sentido, para Hadot, la escritura se constituye como un proceso en el que el sujeto se centra sobre sí mismo, su relación con los otros y el mundo en el que se desenvuelve, para así cuestionarse y reflexionarse a sí mismo. Así, la escritura “se trata de una 5 Francis Bacon: De la sabiduría egoísta. Editorial Verbum, Madrid, 2019. 6 Hadot, Pierre: Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Siruela, Madrid, 2006 MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 18 conversión que afecta la totalidad de la existencia que modifica el ser de aquellos que la llevan a cabo” 7 . En efecto, el proceso de escritura permite un encuentro consigo mismo y facilita un proceso de reflexión, pero ¿en qué medida se convierte en un ejercicio filosófico? La escritura, cuando se toma como un ejercicio filosófico, se fundamenta en el examen de sí mismo, de la vida que se lleva; bien lo decía Sócrates “una vida que no se examina no merece la pena ser vivida” 8 . Este examen de vida tiene varias características: es constante, en primera persona, y se desenvuelve en dos ejes, dar cuenta de sí mismo, y examinar la manera en la que se puede vivir mejor. Entonces, “la escritura filosófica reflexiona acerca de la propia existencia, afectando sobre esta” 9 . En este sentido, la escritura enmarcada en un contexto filosófico abre un diálogo del sujeto consigo mismo en el sentido más socrático; quien escribe se encuentra a sí mismo, se refuta las ideas que tiene asumidas de forma inconsciente, seguido por un acto de gestación de un nuevo pensamiento renovado y más reflexivo. Acoplando las palabras de Sócrates, “la escritura hace las veces de parturienta que permite el nacimiento de un conocimiento propio, un conocimiento que expande” 10 . En suma, la escritura con un propósito filosófico es una observación y escucha del ser que se manifiesta en palabras, y que plasma en ellas lo que es y en lo que quiere pensarse o cuestionarse. Este es, justamente, el impacto ontológico que tiene la escritura sobre quien la practica, y el efecto que se busca al implementarla en la consultoría filosófica. 7 Ibid., p. 24. 8 Platón: Apología de Sócrates, 38a. 9 Prada, Maximiliano - Acevedo Zapata, Diana María - Prieto Galindo, Fredy Hernán: Filosofía como forma de vida. Laboratorio de escritura: Estrategia pedagógica. Editorial Aula, Bogotá, 2019. 10 Ibid., p. 12. SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 19 De este modo, la escritura facilita y acompaña el pensamiento filosófico en tanto que permite el acto de detenerse a observar y observarse para reflexionar; permite, en palabras más simples, un lugar propicio para filosofar. Entonces, como se menciona en el epígrafe, la escritura permite observar más precisamente la vida de la mente. Así, la escritura adopta el papel de los ojos de los demás, pues durante el proceso de escritura y lectura posterior es el sujeto mismo quien se observa, tanto para escribir y escribirse, como para leerse después. Durante este proceso, quién escribe se siente acompañado, observado, pero no por los otros, sino por sí mismo. Sin embargo, el ejercicio de escritura no se limita nada más a esta observación y reflexión del sujeto sobre sí mismo, sino que por medio de ello pueda proyectarse. Por otro lado, al escribir no se busca la filosofía en sí misma, sino la relación de la filosofía con la vida del sujeto, del consultante, del escritor; así como lo buscaba Kierkegaard 11 . Lo importante de la escritura no es tanto su contenido, sino el significado que tiene para el escritor y su lector, que en el caso de los ejercicios en la consultoría filosófica, el consultante es su propio escritor y lector. La filosofía presente en el acto de escribir, más que en el contenido mismo del escrito, es lo que guarda el valor significativo propio de estas acciones filosóficas. Así, “la filosofía cuestiona las ideas que cada cual tiene, las que operan en su vida cotidiana, las que expresa o formula con más o menos precisión y justificación, las ideas con las que cada uno se compromete y compromete su existencia, con las que se relaciona con los demás, y el mundo circundante en general” 12 . Entonces la escritura no es solamente un mensaje de ideas abstractas, sino un examen de las propias ideas, de las ideas vivas; es un paseo por la vida de la mente. Así pues, la escritura permite la observación, construcción y destrucción del sujeto mismo, que 11 Ibid., p. 34. 12 Ibid., p. 35. MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 20 también abre la posibilidad de nuevos mundos y perspectivas por medio de sus palabras. La escritura abre camino a la reflexión pero también al deseo, a la imaginación, al cuestionamiento y al análisis de premisas del lenguaje y del pensamiento del consultante. Sin embargo, es preciso ser cautelosos, pues la escritura no solo es una herramienta o un instrumento, sino que es un fin filosófico en sí mismo para conocerse y formarse como sujeto. Desde una perspectiva puramente fenomenológica la escritura comienza con la fijación del discurso, como lo menciona Ricoeur “a primera vista, la escritura parece introducir un factor puramente exterior y material: la fijación que pone al acontecimiento discursivo a cubierto de la destrucción” 13 , pero esta fijación no solo involucra las palabras, sino que es también la fijación de las ideas en las palabras elegidas para ello. Esta fijación tiene varias implicaciones determinantes para el sujeto, pues no solo implica la conservación de estas ideas en un material para que luego sea encontrado y leído por alguien, sino que también en esta fijación queda manifiesta nuestra vida más allá de la mera unión entre ideas y conceptos. Yendo más allá de la perspectiva fenomenológica, la escritura es también deseo, proyección y propuesta. La escritura fija nuestro discurso, nuevas ideas y nuestra vida, pero también expone nuestras experiencias y el significado que han tenido para nosotros, como también exhibe nuestros deseos de mundo. Entonces, “la escritura nos muestra un mundo que, habitado primero por quien escribe, se nos presenta como una posibilidad de mundo” 14 . De este modo, el consultante-autor es su primer insumo, pues sus palabras surgen de su propia vida y experiencia para posibilitar también el deseo y la reflexión de las mismas. Este aspecto será abordado más adelante. 13 Ricoeur, Paul: Del texto a la acción.: Ensayos de hermenéutica II. Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2006. 14 Prada, Maximiliano; Acevedo Zapata, Diana María y Prieto Galindo, Fredy Hernán: Filosofía como forma de vida. Laboratorio de escritura: Estrategia pedagógica. Editorial Aula, Bogotá, 2019. SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 21 Todavía se puede llevar el impacto de la escritura más lejos de lo que hemos enunciado, pues no solo fija nuestra vida, o proyecta nuestras posibilidades, sino que además interpela al sujeto. También lo decía Ricoeur al expresar que “el texto es la mediación por la cual nos comprendemos a nosotros mismos” 15 . Esta interpelación del sujeto puede darse en dos momentos, que serán muy útiles para aplicar durante una sesión de consultoría filosófica. El primero de ellos es que mientras escribe, el sujeto se convierte en autor de sus palabras y de su vida, pues como ya hemos dicho, fija sus ideas y su vida en palabras, pero también como lector, que se encuentra en aquello que ha escrito, que descubre en sus palabras aquellas verdades ocultas en sí mismo; y a su vez, en segunda instancia, encuentra en su texto, o su texto despierte en él, el deseo de nuevas posibilidades de ser, actuar y vivir; encuentra su camino de autorreflexión y problematización de sí mismo una vez que se ha visto, reflexionado y leído a sí mismo. Podría decirse que después de estos dos momentos aparece un tercero, pues en función de lo que ha escrito y leído, el consultante puede tomar el rol de editor de aquello que ha escrito, de su propia vida; siempre puede retornar a lo que ha escrito para irlo editando, cambiando, cuestionando y ajustando, en función de su propio proceso de autoconocimiento. Retomando lo que hemos dicho, la escritura no es solo una herramienta para la filosofía y mucho menos un mero instrumento durante la consultoría filosófica, es un fin en sí mismo que se debe buscar más allá de su aparente propósito de comunicar. Como hemos visto, la escritura se desea en sí misma en la proporción en la que se desea el autoconocimiento y la reflexión filosófica sobre la vida misma del sujeto, pues en ella se fija la vida de la mente y las posibilidades de reflexión y acción presentes en él. 15 Ricoeur, Paul: Del texto a la acción.: Ensayos de hermenéutica II. Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2006. MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 28 sesión exploramos la frecuencia con la que ocurren estas situaciones, pues ella afirmaba que eran constantes, pero en el diálogo fuimos descubriendo que realmente eran esporádicas, pues en su día a día ocurrían situaciones que la hacían sentir bien con mucha más frecuencia que las otras. Ella aseguró que en efecto eran más frecuentes, pero ella no se daba cuenta de que le ocurrían. Para ello resolvimos llevar un diario de situaciones que la hicieran sentir bien en su día a día. El ejercicio era restringido, no podía escribir una situación que no tuviera las características precisas, únicamente aquellas que cumplían con los criterios que habíamos establecido. Así fue, y cuando nos volvimos a ver Nora confesó que había sido muy difícil restringirse solo a estos criterios, pues la obligaban a ver una realidad que se había negado a ver y vivir. Por otro lado, el lenguaje, explica Sumiacher, permite que el pensamiento se fije, por lo que también es considerado fundamental en la dimensión crítica. Las palabras concretan, definen, fijan lo que se piensa. Sobre este aspecto se desarrollan varias prácticas, como la auto-consultoría escrita o la reflexión personal, también el caso de Anders Lindseth que lleva sus consultorías filosóficas por medio de cartas, o el laboratorio de escritura que trabaja Maximiliano Prada para enseñar a filosofar. El lenguaje oral es ciertamente crítico al fijar las ideas en palabras, pero el lenguaje escrito tiene una fuerza crítica más fuerte. Como lo mencionamos antes, escribir, al menos fenomenológicamente, es un ejercicio de fijar las palabras sobre un material que permita que perduren en el tiempo; escribir es una fijación para el futuro que tiene un compromiso mayor. Dice Sumiacher que “la palabra oral genera un cierto sentido crítico, pero la escrita aún más ya que la fijación y materialidad propia del lenguaje de este modo se enfatiza” 30 . Debido a su gran fuerza crítica, es bueno aplicar ejercicios de escritura cuando reina la vaguedad y la dispersión. 30 Ibid., p. 14. SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 29 En el caso de Nora, se evidencia la dimensión crítica de la consultoría filosófica al examinar la naturaleza de sus emociones y percepciones. A través de ejercicios escritos, Nora pudo cuestionar y reflexionar sobre la frecuencia y la intensidad de sus sentimientos. Con este ejercicio se fomentó la confrontación con sus propias ideas, desafiando la veracidad de sus creencias arraigadas. Además, la práctica de llevar un diario de situaciones positivas limitadas a criterios específicos sirvió como herramienta para restringir sus percepciones preestablecidas, y la orientó hacia la construcción de una nueva interpretación de su realidad, desafiando la inercia de sus emociones negativas. Esto provocó una revisión crítica de sus experiencias cotidianas, permitiéndole reestructurar su comprensión de la realidad. Nora se vio obligada a confrontar la discrepancia entre sus percepciones subjetivas y la realidad objetiva, lo que constituye un ejercicio fundamental en la dimensión crítica de la consultoría filosófica. Por otro lado, la dimensión creativa se manifestó en la forma en que Nora se apropió del ejercicio de escritura para reinterpretar y reconfigurar su perspectiva. A través de la escritura reflexiva, Nora exploró sus experiencias de una manera creativa. Así, la creatividad se manifiesta en su capacidad para enriquecer la percepción de su propia vida, permitiéndole reconocer y enfocarse en aspectos positivos que antes pasaban desapercibidos. La consultoría filosófica, como disciplina, se nutre de la integración de la lógica y la evaluación crítica como fundamentos esenciales. Esta interacción trasciende el mero acto de expresión verbal o la recolección de pensamientos dispersos; se adentra en un proceso estructurado que abarca desde la formulación de hipótesis fundamentadas hasta la construcción de argumentos rigurosos y la constante evaluación y cuestionamiento de estos. En este contexto, el enfoque se posiciona en inducir a los consultantes hacia un análisis lógico profundo de sus ideas preconcebidas. Este proceso implica una guía que desafía las percepciones arraigadas y plantea MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 30 interrogantes que llevan a la raíz de sus reflexiones. El uso estratégico de la escritura se convierte, entonces, en una herramienta valiosa para estructurar el pensamiento, enfocar la lógica y destilar reflexiones críticas. Por ejemplo, mediante la invitación a los consultantes para que expresen sus ideas en un formato escrito, se les desafía a organizar coherentemente sus argumentos, confrontar sus premisas y discernir entre lo emocional y lo racional. Además, la construcción de hipótesis y la argumentación lógica se extienden más allá del ámbito conceptual, abordando la vida tangible del consultante. Se fomenta la realización de ejercicios prácticos que involucran la restricción consciente, como lo propuesto por David Sumiacher 31 , para confrontar la realidad, delimitar posibilidades y profundizar en la búsqueda de la verdad. Se promueve también la reflexión autónoma mediante ejercicios escritos que desafían la vaguedad y dispersión, facilitando una introspección profunda y un análisis crítico de la experiencia personal del consultante. Sin embargo, en la consultoría filosófica no se deja de lado la dimensión creativa. Esta dimensión se vincula con la creación, con lo nuevo, con la novedad y la disrupción; es aquello diferente a lo presente, es muy útil para abrir nuevas perspectivas. Dice Sumiacher que “lo nuevo nos refresca, la creación nos alimenta y enriquece enormemente” 32 . Este poder de la dimensión creativa da un aire nuevo a la consultoría filosófica; es importante que no se estanque en lo crítico porque se vuelve pesada y tediosa, en cambio, cuando aparece la dimensión creativa se llena de un aire nuevo que facilita el asombro, el entusiasmo. Esta dimensión creativa permite reestructurar lo lógico que ya hemos analizado con tanta rigurosidad, da inicio a nuevos caminos y posibilidades de pensamiento o acción. Como lo dice De Bono: “El pensamiento tradicional permite refinar los modelos y comprobar su validez, pero para conseguir un uso 31 Sumiacher, David: “Prácticas filosóficas críticas y creativas”, Journal of Humanities Therapy. 7, 1, 2016, pp. 39 - 70. 32 Ibid., p. 18. SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 31 óptimo de la nueva información hemos de crear nuevos modelos, escapando a la influencia monopolizadora de los ya existentes. La función del pensamiento lógico es el inicio y desarrollo de modelos de conceptos. La función del pensamiento lateral es la reestructuración (perspicacia) de esos modelos y la creación de otros nuevos (creatividad). El pensamiento lógico y el lateral son complementarios” 33 . Para el acontecer de lo nuevo, nos podemos servir de la escritura. En la dimensión crítica nos fijamos en el uso fenomenológico de la escritura, en su fijación; pero cuando hablamos de la dimensión creativa se nos presenta en su forma de proyecto, de propuesta, y de autoría de la vida del consultante mismo por medio de sus palabras. Gracias a la escritura se pueden abrir caminos hacia nuevos mundos posibles y nuevas perspectivas del sujeto y de la vida de su mente. Por medio de la escritura podemos explorar las posibilidades inexistentes haciendo uso de la imaginación; podemos ir más allá de la lógica, de la verdad, de lo correcto y lo incorrecto. Con un consultante, Alfonso, estábamos abordando el silencio. Alfonso argumentaba que prefería quedarse en silencio porque hablar le traería conflictos con los demás. Por medio de un ejercicio de escritura y de la imaginación exploramos algunas posibilidades. Una de las más valiosas para Alfonso fue la narración que construimos sobre la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si todos fuéramos mudos? para llevar el silencio hasta su máxima expresión y poder determinar las implicaciones que eso tendría en sus relaciones con los otros y consigo mismo. Por medio de una narración fantástica comenzamos a imaginar que una epidemia avanzaba rápidamente sobre la humanidad, y él era el paciente cero. “Buenos días, mi amor”; es lo primero que le digo a mi esposa al despertar, pero esta vez no pude hacerlo, pues no podía hablar” así 33 De Bono, Edward: El pensamiento lateral. Manual de creatividad, Paidós, Buenos Aires, 2000. MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 32 comenzaba su narración. El silencio le arrebató un saludo, y de hecho despertó un conflicto con su esposa, como lo contó más adelante en su escrito. Esta epidemia se fue expandiendo hasta que ya nadie pudo hablar, no se decían cosas bonitas que despertaban alegría, y tampoco se decían cosas que despertaran conflictos. Al final, Alfonso colocó un nombre a la epidemia: miedo. En el caso de Alfonso, la dimensión crítica se manifiesta en su confrontación con el miedo al silencio. A través de la escritura y la imaginación, Alfonso exploró las implicaciones de su miedo al silencio. Con esta producción escrita se llegó a una exploración más profunda de su temor, desafiando su percepción y llevándolo a considerar los efectos de su preferencia por el silencio. El ejercicio de imaginar un mundo sin palabras sirvió como una herramienta para confrontar las limitaciones de su miedo y sus implicaciones en la vida cotidiana. Por su parte, la dimensión creativa se destaca en cómo Alfonso utilizó la escritura para imaginar y proyectar un mundo alternativo. A través de la narración fantástica, pudo explorar la libertad creativa al crear un mundo donde las palabras no existen. La libertad imaginativa se manifestó en su capacidad para construir y desarrollar una historia que proyecta las consecuencias de su miedo al silencio. Alfonso pudo explorar y expresar sus emociones y temores de manera creativa, utilizando la escritura como una herramienta para desafiar y reinterpretar su relación con el silencio. Por otro lado, la dimensión creativa permite la espontaneidad, pues en medio del proceso creativo el otro se muestra tal y como es, saltan con total libertad las ideas que viven en el consultante, en el autor. En este sentido, la espontaneidad permite la amplitud de posibilidades, y es allí donde el consultor debe estar atento para atesorar los elementos emergentes y plantear una pregunta precisa, o proponer la mejor actividad 34 . En el caso de Alfonso pude atesorar 34 Sumiacher, David: “Prácticas filosóficas críticas y creativas”, Journal of Humanities Therapy, 7, 1, 2016, pp. 39 - 70. SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 33 algunos detalles que él me mostró con mucha naturalidad, casi sin darse cuenta. Por medio de su escritura libre pude encontrar conceptos fundamentales para él, como el miedo, el amor y la gratitud. Con estos nuevos elementos pude planear las siguientes sesiones y ejercicios pertinentes para Alfonso. El caso de Alfonso es uno entre varios, no siempre hace falta escribir una narración fantástica para que el otro sea espontáneo. Se puede comenzar una consultoría con un consultante que no trae una pregunta de inicio, pidiéndole que escriba las palabras que rondan por su cabeza al inicio de una sesión, pueden ser unas 3 o 5, y que con ellas construya la pregunta con la que quiere iniciar. La libertad también es fundamental para la dimensión creativa, pero hay que tener cuidado de confundir la libertad con la libertad absoluta que puede generar angustia y vértigo al vernos enfrentados a la libertad infinita, en términos de Kierkegaard. La libertad con ciertas indicaciones y criterios permite que la creatividad fluya con cierta sencillez. Pocas cosas son más difíciles que enfrentarse a una hoja en blanco y tener la total libertad de escribir lo que sea, sin criterios ni restricciones. Sin embargo, cuando al menos se tiene un tema determinado y unas características necesarias, las palabras comienzan a fluir casi por sí mismas. Con el propósito de llenar de vida un pensamiento cargado de emociones fue que Fernando y yo emprendimos el camino hacia un ejercicio complicado: una composición poética. Fernando es una persona que disfruta mucho escribir y más aún si se trata de poemas. En aquella consulta vino agobiado por la posibilidad de perder a la persona que ama, juntos construimos una afirmación: “En este momento soy un erizo que tiene miedo”. En aquella oración estaban condensadas sus emociones y la relación que hizo a partir de la metáfora de los erizos de Schopenhauer 35 . 35 En su obra Parerga y Paralipómena Schopenhauer desarrolla el dilema del erizo, en el que un grupo de erizos, en un día muy frío, se dan cuenta de que sienten una gran necesidad de calor, y que para ello deben acercarse. Mientras se acercan MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 34 Partiendo de aquella afirmación le propuse hacer un poema en columna. Es decir, colocar cada palabra de su afirmación en un renglón diferente y en cada uno de ellos construir un verso que involucre la palabra que estaba allí. Esta es la condición con la que Fernando podría escribir con libertad, no se enfrentaba a la hoja en blanco, sino a un camino que podría recorrer con libertad. A pesar de que nos tardamos bastante, este fue el espléndido resultado: En el camino que es la vida, Este hombre que está enfrente No está pasando por su mejor Momento, Pensando día a día si Soy suficiente. Un segundo a tu lado cambia todo lo que siento. Dicen que todos somos un Erizo, Que busca a alguien más Y aunque Tiene miedo, Su peor Miedo es que tú no estás. En esta construcción poética se encuentran lo crítico y lo creativo, pues Fernando pudo fijar en palabras sus sentimientos de una manera clara y distinta: quedó fijado que no estaba en su mejor momento porque no sabía si era suficiente para ella, que tiene miedo, pero que de todos esos miedos, el peor es no estar a su lado. Todas estas afirmaciones fijan la realidad de Fernando, pero también nos dejan ver algo creativo que se enlaza con lo que habíamos trabajado en la sesión. Fernando imagina que es un erizo que por su naturaleza tiene la capacidad de herir a los demás y ser herido por ellos, esta condición le asusta como ya nos lo hizo ver, pero ¿qué hará con ese miedo?, ¿desea ser el erizo que se aleja de todos y muere congelado? notan que entre más cercanía, más dolor les causan las púas del erizo cercano. Sin embargo, al alejarse para no ser heridos por las púas se ven arrojados al frío insoportable. Así, los erizos se enfrentan a un dilema: herirse con la cercanía de los otros, o morir de frío. SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 35 ¿O aquel que se acerca a los demás con el riesgo de ser herido pero que al menos no morirá de frío? Si esta producción es un poema estricto o no, no es lo que nos ocupa. Lo importante aquí es lo que se ha podido ver de su autor en él, mucho más allá de las reglas poéticas. Rilke nos respalda, pues seguimos el consejo que le dio a aquel joven poeta “Evite en un principio aquellas formas demasiado habituales y comunes: esas son las más difíciles, pues es necesaria una fuerza grande y madura para producir algo propio allí donde se acumula una multitud de tradiciones buenas y en parte brillantes” 36 . Fernando salió de las formas más habituales de escritura para verse, reflexionarse y crearse, convertirse en erizo y en autor de sus emociones, deseos, y amores. Esta composición tan tremendamente suya, tan íntima y poderosa le dio la fuerza y motivación para seguir escribiendo, y aquella noche llevarle sus composiciones a su amada declarando su amor fuerte y poderoso con la esperanza de que ella no lo dejara, y así fue. En este caso, la dimensión crítica se manifiesta en su proceso de expresión emocional y la confrontación con sus sentimientos. A través de la escritura poética, Fernando pudo fijar en palabras sus emociones y sentimientos más profundos. Con este ejercicio se pudo dar la exploración de sus emociones, desafiando su percepción sobre su situación emocional actual. La poesía se convirtió en una herramienta para capturar y examinar sus sentimientos, permitiéndole una comprensión crítica de sus experiencias emocionales. Mientras que la dimensión creativa se destaca en cómo Fernando utilizó la estructura poética para reinterpretar su realidad emocional. A través de la libertad creativa en la escritura, pudo proyectar sus emociones en una forma artística. La libertad expresiva 36 Rilke, Rainer Maria: Cartas a un joven poeta, Norma-Colección Milenio, Bogotá, 1996. MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 36 se manifestó en la poesía como una herramienta para explorar sus sentimientos y su situación personal desde una perspectiva creativa. Finalmente, la creatividad también parte de la receptividad, no se trata de crear de la nada, sino desde lo que se ha percibido y experimentado. La creatividad no consiste en inventar cosas que no hay, sino en ver las cosas que normalmente no se veían. En el laboratorio de escritura de Maximiliano Prada la proyección del mundo que se hace posible por medio de la escritura, sólo surge mediante las propias vivencias de quien escribe, pues son estas el primer material para la escritura, el autoexamen y el proyecto. Quién escribe siendo consciente de que su fuente de inspiración es su vida misma y la vida de su mente sabe que emprende un camino en el que puede ser interpelado por aquello que escribe, tras haberlo recordado, visto, reflexionado y relacionado con otros conceptos, ideas o deseos. Entonces, al proyectar mundos posibles por medio de sus escritos, también proyecta las versiones de sí mismo que habitan en esos mundos. Así, por medio de la escritura basada en las propias vivencias, el consultante o el escritor se convierte en autor de sus propias palabras, y por medio de ellas, de su vida; como lo habíamos mencionado anteriormente. Entonces, el autor es su propia materia prima, y también su producto. En este sentido, escribir también cultiva la sensibilidad. Retomando a Rilke, que recomienda al joven poeta a quien dirige sus cartas, que vea la naturaleza y escriba lo que siente sobre ella, que escriba lo que ama, sus deseos, pensamientos pasajeros y que se refiera a ellos con la sinceridad más profunda, silenciosa y humilde. Así, Rilke le recomienda a su receptor que la vida de su mente sea el primer insumo de sus escritos, porque además de estar fijadas en palabras, las percepciones se hacen más potentes, más fuertes, en el momento en que son elevadas a la conciencia por medio de la escritura, como SER AUTOR Y LECTOR: ESCRIBIRSE A SÍ MISMO. APLICAR LA ESCRITURA HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 37 lo menciona Diego Pineda en sus clases sobre escritura y pensamiento filosófico 37 . Así, una cosa es sentir miedo y otra cosa, más profunda, compleja y definitiva es escribir “tengo miedo” y explorar esa sensación hasta sus últimas consecuencias sirviéndose de las sensaciones que despierta en el cuerpo, las ideas que surgen en el pensamiento y los recuerdos que sacuden nuestra memoria. Este proceso de sentir y escribir aquello que el consultante es o experimenta permite la fijación de ello y la reflexión sobre la sensación y, ojalá, de sus consecuencias. Haciendo uso de este componente sensorial de la escritura fue que una consultante identificó su miedo, lo enfrentó y formuló acciones filosóficas para superarlo. Nicole, quién se acercó afirmando que el miedo la paraliza y no la deja continuar, aceptó el ejercicio de tomar su miedo como insumo y escribirle un breve mensaje: “Horrible miedo: no te necesito en mi vida. Si apareces no me detendré a escucharte”. Más que un mensaje era una declaración y una amenaza hacia esa sensación horrible que le habla y la detiene. En este ejercicio Nicole tomó su propio miedo como insumo, y sobre él proyectó las acciones que quisiera tomar sobre la situación. Luego de este mensaje, pude notar que el miedo le habla, y ella lo escucha, un asunto filosófico tremendamente interesante: el hablar de las emociones. Siguiendo con el ejercicio, le pedí que formulara una pregunta sobre lo que había escrito, su interrogante fue “¿por qué me detengo a escuchar el miedo?” y le pedí que ella misma se respondiera. Su respuesta fue escueta “porque a veces dice la verdad” y yo la cuestioné así: “las veces en las que el miedo no te dice la verdad, ¿qué emoción te la dice?” y ella respondió “la paciencia”. Después de su respuesta le pedí incorporar este nuevo elemento a su mensaje, y quedó así: “Horrible miedo: no te necesito en mi vida. Si apareces no me detendré a escucharte; escucharé a la 37 Curso dictado en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá en el 2021. MIGUEL CAMILO PINEDA CASAS HASER. Revista Internacional de Filosofía Aplicada, nº 16, 2025, pp. 13-44 44 Ricoeur, Paul: Del texto a la acción.: Ensayos de hermenéutica II, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2006. Rilke, Rainer Maria: Cartas a un joven poeta, Norma-Colección Milenio, Bogotá, 1996. Rodari, Gianni: Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias, Ediciones del Bronce, Barcelona, 1997. Schaefer, Hardy: “Psicoterapias postestructuralistas y factores de cambio: posibilidades para una práctica efectiva”, Revista Chilena de Neuropsiquiatría, 52, 3, 2014, pp. 177-184. DOI: http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272014000300005 Schopenhauer, Arthur: Parerga y paralipómena, Ingenios, Madrid, 2019. Sumiacher, David: “La filosofía como expansión de la vida y los procesos”, Sumiacher, David (ed): Prácticas Filosóficas Comparadas. Novedades Educativas - Editorial CECAPFI, Buenos Aires, 2019, pp. 121 – 132. Sumiacher, David: “Prácticas filosóficas críticas y creativas”, Journal of Humanities Therapy, 7/1, 2016, pp. 39 - 70. White, Michael. y Epston, David: Medios narrativos para fines terapéuticos, Paidós, Barcelona,1993.