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Historia de la antigüedad. T. 7

Duncker, Max

Abstract

T. I. Los egipcios, las naciones semitas -- T. II. Los asirios. Las tribus de Israel -- T. III. Los aryas. El brahmanismo... -- T. IV. Los aryas del Irán Oriental. Dominación de los medas y persas -- T. V. Historia de los griegos... hasta la época de las emigraciones -- T. VI-XII... hasta la [batalla] de Aurimedon

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wik • :"111• ,  • :1...  , HISTORIA DE LA ANTIGUED41) TOR MÁXIMO DUNOKER Vi ilTili A DEL A .1,1:M ÁN POR 11).  • G1.2 1 1.1CCIA. AL.NL7T_T() SEGUNDA EDICIÓN TOMO V! I Comp ende desde la E a de las Olimpiadas has a el le an amien o del pueblo con a la nobleza MADRID • LIBRERIA DE FRANCISCO IRAVEDRA calle del A enal, m'un. 6 1896 : FEDON DE ARGOS. Al comenza la e a de las olimpiadas habianse despa amado las ibus helenas po un g an núme- o de e i o ios si uados ue a de la Península, y bien puede asegu a se que el impe io de los g iegos ab azaba en onces odos los países, islas y e i o ios bañados po el Egeo, pues o que la G ecia en e a, las islas odas del A chipiélago y las p o incias ma í i- mas de Ana olia, has a el Helespon o, obedecian sus leyes. Los g iegos expulsados de Tesalia y de Beocia, que ue on los p ime os en abandona el suelo de la pá ia, se di igie on casi en o alidad hácia el No e pa a es ablece se en la pequeña península del A hos, en la cos a No oes e del Asia meno , donde se hicie- on dueños de Lemnos, Imb os y Samo acia. Los aqueos, expulsados del Peloponeso, se encamina on p ime o hácia Lesbos pa a lanza se enseguida sob e la cos a de T oade y de Misia, que llega on á domi- na po comple o, mien as que los jonios, despues de posesiona se de las Ciclades, semb a on de pueblos y ciudades la cos a de Lidia. Los do ios, siguiendo un umbo más me idional, unda on colonias en Cos y Gnido que les si ie on de pun o (le pa ida pa a sus 6 conquis as de la cos a Ca iana, • posesi?ná onse des- pues de Ci e ea y sucesi amen e es endie on sus con- quis as á C e a, Ca pa os y Rodas, ce ando po el Su el ci cui o de las posesiones g iegas que comp en- dian ya oda la cuenca del .Egeo. Lib es de los p ime os cuidados que lle a consigo el es ablecimien o de una colonia , pensa on los g ie- gos en aumen a sus iquezas, co no habian ensan- chado ya sus dominios, y muy luego se desa olló en odo el Egeo un ac i o á ico. Ya en las desc ipcio- nes home icas se descub e cla amen e la habilidad suma de los an iguos helenos en la na egacion y el exac o conocimien o que enian de aquellas aguas y de sus innume ables islas: pe o en es a época igu an como consumados na egan es. Los pelasgio as y minyos, y odos los emig ados de Tesalia y de Beocia, pusie on á con ibucion sus conocimien os en el a e a qui ec ónico, pa a le an- a ue es o eones, no sólo sob e los p omon o ios del con inen e, sino ambien en las di e sas islas de que se posesiona on, y en odas pa es los emos ape cibidos á la de ensa con a las ibus acias que mo aban en Lemnos, huimos, Samo acia y en la pe- nínsula de Calcidice ó con a las colonias enicias que desde an iguo exis ian én casi odas las islas. En Lemnos habi aban los sin ios, ibu de cos umb es bá ba as, cuyo o igen acio se halla bien cla amen- e signi icado en el nomb e Samo acia (1). De las o alezas an es nomb adas, ino á es os colonis as, especialmen e á los que se habian es ablecido en la península de A hos, el nomb e .. de habi an es de las o es, y senos y y enos (2) denominacion que no (1) lijada, I, 590. Tucid., II, 93. (2) De ü sos o e. '7 puede aplica se á los de C e a ó de la cos a de Asia po se allí dis inguidos es os o eones con el his ó- ico nomb e de La issas.' Po o a pa e Tucidídes obse a exp esamen e que los y enos de Calcidice y de Lemnos e an emig ados de o igen pelasgo, y So- ocles , segun hace no a Dionisio de Halica naso, a ibuye idén ico linage á los pelasgos y y enos (1). El come cio del Egeo degene ó muy p on o en pi a e ía y en á ico de ca ne humana, que po mu- cho iempo cons i uyen las dos ocupaciones a o i as de los colonizado es g iegos. Dié onles ya de es o pe niciosos ejemplos los más a amados hé oes de la época home ica, pues o que, segun cuen a el au o de la Iliada, el in ic o Aquiles hizo ende en Imb os, Lemnos y Samo acia á los hijos de la in o unada Hecuba (2). De los y enos ó pelasgos de Lemnos se cuen a que en una ocasion a iba on á la cos a de A ica mon ados en sus na es de cincuen a emos y se lle a on las muje es a enienses del pueblo de B au- on, que en aquel momen o es aban celeb ando una ies a á Diana, y emba cándolas consigo pa a Lem- nos las u ie on allí po concubinas (3). De lo mismo dá es imonio el himno de Dioniso, donde se lee lo siguien e: «un he moso jó en, cubie - o con p ecioso man o de pú pu a, con emplaba des- de una; empinada oca ' la as a llanu a del salado ele- men o, en ocasion en que pasaba po delan e del pe- ñasco una alucha equipada po y enos, que la ha- cían desliza elozmen e sob e las aguas. Se hicie on señas unos á o os, sal an con apidez en ie a, y co- giendo al desp e enido jó en, le a as an á la na e (1) He od., I, 57 Tucid. IV, 109. Dion. de Halle. I, 25. (2) lijada, XXIV, 951. (3) He od. IV, 145. VI, 138. 8 con mues as de aleg ía, pues desde luego c eye on que e a descendien e de los eyes hijos de Júpi e . El j e e de la na e dijo en onces: espe o que end á con noso os á Egip o ó á Chip e ó más allá, y que, po in, nos di á los nomb es de sus amigos y de sus he - manos y nos da á á conoce su o una, pues un dios a o able le ha a ojado en nues o camino» (1). Sábese que los pelasgio as enian a ios es able- cimien os en las playas de Ana olia. Pe enecien e á una de es as colonias, habia en la cos a ca iana un. cas illo que se alzaba en e Myndo y Halica naso en la pa e más ele ada del p omon o io de Te me- ion, y que se ia á los y enos pa a gua da allí á las íc imas de sus excu siones pi á icas. El ecue - do de los du os a amien os que su ian en la men- cionada o e los in elices p esos se ha conse ado en. el dicho g iego «desg acia e me iense,» como se de- cia Cambien p o e bialmen e «cadenas y enas» y á la mane a que de la ho ible ma anza hecha po los inhumanos pelasgos de Lemnos en las muje es a e- nienses y en sus hijos se o iginó el llama po oda. G ecia « maldades lemnias » á cualquie a maldad eno me (2). Los jonios, eolios y do ios, cuyo pode ma í imo ué c eciendo de día en di a, desde su es ablecimien o en las cos as de Ana olia, pusie on é mino á es as demasías de los pi a as y enos, cuyas ciudades de T oade, Misia y Lidia u ie on . que some e se Cam- bien á las colonias eólico-jónicas que buscaban su en- g andecimien o en más legi imo á ico. Muy luego (1) Himno á Baco, . '7 y siguien es. Apolod., III, 5, 3. (2) Suidas hace mencion de las e mé ia kakd. Hesiquio mencio- na las u énoi desmói, que unos e ie en á los y enos del Egeo y o os á los e uscos. Cp. He od I. 57. Tucid. IV, 109. 9 los y enos desapa ecen de la escena, no sin que, la asus adiza adicion les hiciese p o agonis as de la leyenda de Teme °, ho ible móns uo que pe eció á manos de Hé cules (1). Desde es a época solo se designa con el nomb e de y enos á los habi an es de un co o núme o de luga es de escasa impo ancia si uados en la pun a del A hos, de los cuales oda ía se hace pa icula mencion hácia el año 400 an es de J. C. (2) , , mien as que po es e mismo iempo se daba el de pelasgos á á los habi an es de Lemnos y de Imb os y á los de a ias poblaciones pequeñas de la P opon ide, des- cendien es, en su mayo pa e á lo menos, de aque- llos pelasgos que en cas igo de sus insolencias ue on expelidos de A ica po los a enienses que an es les p es a on asilo (3). Va ios esc i o es g iegos hacen du a el pode ma í imo de los y enos ó pelasgos un pe iodo de 85 años que, segun el cómpu o c onológico de Euse- bio, co esponde al siglo X an es de J. C. y coincide, po an o, con los p incipales sucesos de la coloniza- • cion helena (4). He odo o y Tucidides niegan implí- ci amen e la exis encia de semejan e pode ma í imo, pues o que solo usan el nomb e de y enos pa a de- signa á los pelasgio as que , huyendo de Tesalia, se e ugia on en A ica y, al se mas a de expelidos de es e pais, ue on á es ablecesse en Lemnos y en la pun a del A hos. Pe o el p ime o de dichos his o ia- do es, supone que un g upo nume oso de lidios , al mando de su p íncipe Ty eno , emig a on á E u ia (1) Plu . Thes. e. 11. (2) He od. I, 57. (3) He od. V, 26. VI, 137 y siguien es. (4) Eus. Ch on. I, 36. Syncelo, 181. 16 los: «Alég a e ó oca inqueb an able, de los dioses, ca ísimo san ua io de los hijos de la e ulgen e La o- na; hija del ma , inmó il ma a illa de la anchu osa ie a, que los mo ales llaman Dolos y los olimpios dioses nomb an es ella que en ia sus ulgo es á los más apa ados incones del o be somb ío. An es e a Dolos azo ada po las ondas y po el soplo de odos los ien os, pe o cuando la hija de Koio (La ona) aco- sada po agudos dolo es, puso en ella sus plan as, salie on del ondo de las aguas cua o pode osas y ec as columnas que sos ienen sob e sus capi eles la pesada oca. La diosa en onces pudo ec ea su is a en el bendi o hijo qué dió al mundo» (1). Hízose cos umb e en e los g iegos hon a al hijo de La ona como á númen que con sus b illan es a- yos iluminaba el ma eneb oso y anquilizaba sus ondas, cuya luz se e lejaba especialmen e en los p o- mon o ios y iscos que se des acan po encima de las aguas, y que po esa azon se conside aban como pa - icula asien o del ubio númen. Más a de, y me ced á las genealógicas elaciones imaginadas po los a- es de la epopeya, la ies a p ima e al con que en Dolos se hon aba á Apolo, es deci , la solemnidad en que se saludaba la nue a luz nacida del seno de las nubes y de la oscu idad del in ie no, se as o mó en ies a conmemo a i a del na alicio del dios luminoso, po lo cual se asladó su cuna al islo e a ancado po el mismo Poseidon del seno de las aguas. Cuen a el /D ciec o a e de Chios que La ona en cin- a y sin halla sob e la ie a un míse o albe gue donde da á luz al e ulgen e Apolo, despues de e- co e odos los países conocidos, desde C e a á A e- (1) F agm. de Pinda o. 64 y 65. ed. de Be gk. 17 nas y el A hos en la cos a de T acia, y desde aquí á la Jonia asiá ica y á Licia, iba á pe ece en el impe- io de Nep uno, pues po emo al dios pode oso que en su seno lle aba, nadie osaba da la asilo, has a que en el cen o del Egeo halló un islo e donde salió de su apu ado ance. Más Pinda o supone que, mo ido á compasion el dios acuá ico, al e la desg acia de La ona, ijó aquella isla que si ió á la mad e de asilo y despues u6 consag ada al hijo. El come cio del Egeo no se hallaba an solo en manos de y enos y jonios. Es e dad que casi o- das las ciudades do icas es aban si uadas en el in e- io , como Mesenia y Espa a, la úl ima de las cua- les ocupaba el cen o de un p o undo alle po odas pa es odeado de mon añas; y que la coma ca baila- da po el bajo Eu o as, que comp endia oda la cos a del gol o lacónico se hallaba oda ía en pode de los an iguos habi an es del Peloponeso; pe o A gos, á la sazon en pode de los do ios, e a una poblacion esen- cialmen e ma í ima, ca ác e que conse ó desde su o igen, y po el ma en a on en ella, lo mismo que en Co in o, sus nue os dueños. Los pue os de la cos a o ien al de Laconia ó sea P asias, Za ex y Boeas, no lejos es e úl imo del cabo de Malea, ue on ocupados po los do ios é inco po ados á la con ede- acion a gi a; de uno de ellos salió la expedicion ca- pi aneada po Temenos. Los pue os de P asias y Za ex, si hemos de c ee la adicion co ien e, debie on su o igen al mencio- nado Temenos, pe o los de Boeas a ibuian la unda- cion de su pue o al he aclida Boeos y de es a di e - TOMO VII.  2 18 sidad de o igen nacie on sin duda cie os pujos de independencia incompa ibles con la unidad de la e- de acion a gi a (1); ambien los caudillos de Co in o y de Epidau o p e endían descende de Hé cules, sin duda po pa ece les poco ele ado el linage de Teme- nos. De la Epidau o del No e salie on los undado- es de Epidau o Lime a, es ablecimien o dó ico si ua- do en una bien ab igada playa de la cos a lacónica, y cuyos cimien os echa on, segun se dice, los ipu- lan es de un ba co que hizo allí escala en un iaje á la isla de Cos (2). En e las ciudades a eba adas po los do ios á los egialeos del No d-es e, es aban los pue os de Sicion, Co in o, Epidau o y T ecena, de los cuales los es úl imos albe gaban un g an núme o de en endidos ma inos que desa olla on un ac i o come cio, pues los conquis ado es habian celeb ado con los egialeos de es as ciudades con enios que asegu aban á odos iguales de echos y p i ilegios. De los pue os me i- dionales dula con ede acion a gi a salie on colonos que heleniza on la isla de Ci e ea y los de Epadau o lle a on á Egina la cul u a y las cos umb es g iegas. Despues de la conquis a de es as p o incias ma í i- mas po los do ios, con inuó celeb ándose el an iguo y solemne sac i icio que los ma inos de oda la cos a o ien al de Hellada o ecian á Nep uno en Kalau ia, islo e si uado en e al pue o de T ecena, en el cual omaban pa e las ciudades de O chomenes, A enas, Epidau o, He niona, Egina, Nauplia y P asias (3). (I) Pausan., III, 22, 23. Véase Cu ius, Pelopon. II, 296. (2) Pausan., III, 23, 6. (3) Es ab., 374. Despues de la conquis a de Nauplia po los a gi- os, hecho que debió ene luga einando en Espa a Nicand o, sea hácia el año 15 O , ocupa on su luga los a gi os en el g an sac i- icio, y Espa a sus i uyó más a de á P asias. 19 En los nume osos é impo an es es ablecimien os undados po los do ios de la cos a del Peloponeso y po los a gi os, enemos una p ueba palpable de la ac i idad que unos y o os desplegaban en la na ega- cion; en la cos a ca iana lo ecia Halica naso, unda- da po emig ados ecenios; a ias colonias de epidau- enses p ospe aban en las islas de Cos, Calidna y Ni- cy o (1) y los do ios de la cos a o ien al de Laconia, despues de unda á Gnido, se posesiona on de Cnoso y de Go yn, illas c e enses de donde salie on los co- lonizado es de Rodas; aunque o os opinan que és os salie on di ec amen e de G ecia, ya sea que se les lla- me lacones, del nomb e de la coma ca, ó a gi os po , o ma á la sazon pa e de la con ede acion a gi- a (2). De odas las colonias ninguna cos ó á los g ie- gos an os es ue zos y sac i icios co no las de C e a y Rodas, no an o po la conside able dis ancia que les sepa aba de su país, como po la esis encia que op u- sie on los enicios allí es ablecidos. Aunque en odas es as emp esas y expediciones ma í imas ecibie on los do ios auxilio de los egialeos de Epidau o y T ecena, no es po eso ménos cie o que su ma ina a en ajaba á la de los jonios al comen- za la e a de las olimpiadas. La coloniza,cion jónica ab azaba más ex ensos e i o ios, habia dacio o igen á un núme o mayo de poblaciones y á ciudades más populosas, pe o los do ios u ie on la en aja de so- me e á los enicios, que á pesa de su incon es able pode ma í imo, ié onse p ecisados á i i como súbdi os de los colonos g iegos en Rodas, y á espe- a los es ablecimien os dó icos de C e a e igidos á (1) IIe od. VII, 99. (2) lIe o lo o I, 174. Es ab., 653. 20 la is a de impo an es poblaciones enicias. Es e oce de los emig ados helenos con los hijos del pueblo más indus ioso de aquel iempo, ué en ex emo a- o able al desa ollo de la cul u a en e los colonis- as do ios y al p og eso de las a es écnicas, de que an es apenas enían nocion alguna los g iegos, si - iendo además pa a en iquece su eligion con nue7 os elemen os. Tal ez en una de las mencionadas islas ué donde los enicios enseña on á los do ios el uso de la esc i u a, que allí se hallaba muy gene ali- zado, como lo demues an, en e o os es imonios, las insc ipciones del emplo de Lindos, consag ado á A hena, hecho que pudo ene luga hacia la mi ad del no eno siglo. En onces ué sin duda cuando los do ios ap endie on de sus ecinos el uso de las mo- nedas, pesas y medidas en la o ma pe ec a en que las empleaban los enicios; no sin asmi i , en pa e al ménos, es os ú iles conocimien os á su me ópoli, con la cual conse a ían siemp e ac i as y amis osas elaciones. * m * La adicion de los g iegos supone que al ey Te- menos sucedió en el ono a gi o, su hijo mayo Cei- so al que siguie on Alcemenes y Medon. Despues de es e eina on Thes io , Me ops y A is odamidas, quien dejó el mando á su hijo Fedon (1). Es e p ín- cipe, cuyo glo ioso einado ab aza un pe íodo de 30 años (de 775 á 745 an es de J. C.), halló el pa i- monio de Temenos di idido en muchas acciones, segun exp esion de E o o. De es a no icia se des- p ende que los lazos que unían á los miemb os de la (1) Pausan.. II, 19. Syncelo, 198. 21 con ede ac ion á cuyo en e es aba A gos, se hablan o o ó a lojado du an e los dos siglos que media on en e su undacion y el ad enimien o de Fedon y que, po an o, Fliun e, Syción, Epidau o y T ecena ha- bian adqui ido una au onomía casi igual á la de A gos. Fundaba es a ciudad sus p e ensiones á la hegue- monja de la con ede acion en que de allí salie on los undado es de las o as y en que allí concu ian los ep esen an es de odas las ciudades ede ales, pa a celeb a el g an sac i icio que se o ecia á Apolo en la La issa de A gos y Fedon hizo ale es as azo- nes, a i mando con la ue za su acilan e sup emacía. Reconocié onla, de g ado ó po ue za, odas las ciu- dades que an es o maban la con ede acion y, eo - ganizada és a sob e más sólida base, some ió á los co in ios obligándoles á econoce su sobe anía, si- quie a no pudiese log a impone les del odo el yugo de sus leyes (1). Pa a debili a el pode de los co in- ios mandoles en ega pa a su ejé ci o los jó enes más obus os y ague idos de la ciudad, en núme o de mil, con in encion de hace los pe ece á la p i- me a ocasion a o able. Pe o uno de sus con iden es po nomb e Ab on, descub ió al je e de los jó enes gue e os los designios del mona ca a gi o y, g acias á es e a iso, pudie on los co in ios e o na sal os á sus hoga es. Habiendo lo ecido Fedon en e los años 775 á 745, le sepa a cinco gene aciones, ó sea 150 años, de Te- menos , caudillo de los do ios que hicie on la con- quis a de A gos, y es o iene á con i ma nues a (1) Dedúcese es o de un pasase de los Escolios á la Olimp. do Pind.; XII, 27, en que Didymo obse a que Fedon ué el p i- me o que midió á los co in ios con su a a. Plu . ama . num e. 2. 22 hipó esis de que la emig acion de dicho pueblo en el Peloponeso no se emon a más allá del año 1000 an- es de Jesuc is o. En los má moles de Pa os (31), ocupa Fedon el onceno luga despues de Hé cules, de sue e que á Temenos co esponde en es e cómpu o el luga quin o, siendo Hé cules, Hilo, Cleodeo y A is o- maco sus p edeceso es. E o o sos iene que - Fedon ué el décimo sobe ano de A gos despues de Temenos (1) y Pausanias cuen a en e los a gi os á E a ó, que no igu a en la lis a de Teopompo, haciéndole con- empo áneo de Nicand o ey de Espa a, que lo eció pocos años an es de Fedon (2). Dice el mismo his o- iado que expulsó de Asina á los d iopes, en cas igo de habe a o ecido una inVasion del mencionado Nicand o en A gos, hecho que á lo menos puede po- ne se en ela de juicio ya que an es de las gue as de Mesenia no e a an desahogada la si uacion de Es- pa a, que pudie a impunemen e p o oca el enojo de los a gi os. Po lo que hace al ey Democ a ida, bajo cuyo einado en A gos los lacedemonios hubie- on de cede á los nauplienses la illa de Me hone, lo eció sin duda despues de las gue as mesenicas, du an e las cuales cayó dicha ciudad en pode de Es- pa a ,(3). De es e Fedon obse a Ho edo o que ué el o de- nado de los pesos y medidas de los peloponesios y «le llama el homb e más iolen o é inicuo de odos los g iegos, que habiendo qui ado á los eleos la p esiden- cia en los juegos olímpicos, se alzó con el ca go de (1) F agm. 15, ed. Mülle . (2) Paus. II, 36, 5. (3) Pausan IV, 35, 2. Aun admi iendo que media on ocho gene a- ciones 6 sea 200 años en e Fedon y Temenos no se ob iene pa a es e una echa más ele ada que la del año 1000 an es de nues a e a. 23 Agono e a» ó p esiden e de aquel ce ámen (1), pe o es e iden e que el his o iado halica nasiense con un- dió á Fedon el jó en con el iejo ó p ime o de los mona cas a gi os que lle ó es e nomb e, y po su pa e Pausanias as o na el ó den c onológico de los hechos cuando dice que un le an amien o democ á- ico e ec uado bajo el ey Medon habia me mado no poco el pode de los p íncipes a gi os, educido desde en onces á una somb a de lo que an es e a. Es e dad que la a is oc acia debili aba algun an o la au o idad de es os mona cas, pe o su p incipal enemigo e a la comple a disolucion que einaba en odos los ele- men os del Es ado y cuyos desas osos e ec os a ó de conju a Fedon (2). Consag ó es e p íncipe casi oda su ida á de ol- e á su ciudad de A gos el esplendo an iguo y la heguemonia sob e odo el Peloponeso que comp en- dia las coma cas conquis adas en o o iempo po Hé cules y aún sob e odos los es ados que se o ma- on con las conquis as de los do ios, no sin p esen a á sus enemigos como p incipal p ueba de su de echo, el in imo pa en esco de los eyes a gi os con el en- cedo del leon y de la hid a, como descendien es que e an del hijo p imogéni o de A is omaco. En es e mismo pa en esco undaba sus p e ensiones á p esi- di la g an ies a de Olimpia, suponiendo que an p eciado hono co espondia á los eyes a gi os, po se es os los más p óximos descendien es de Hé cu- les, undado de la p imi i a solemnidad eligiosa que dió o igen á la ies a, y de ningun modo á los eleos que no habian hecho más que eanuda la in- e umpida celeb acion del sac i icio. (1) He od. VI, 121 (2) A is . epu1 . 51. V, 10. Paus., II, 19, 2, V, 22. 24 Po su pa e los pisa es, en cuyas on e as es a- ba si uado el al a donde se inmolaban las íc imas, sos enian que á ellos exclusi amen e co espondia la di eccion del ce ámen, de la cual se habian apode a- do los eleos sin más de echo que el de la ue za y el de las a mas con que les habían some ido á su yugo. Pa a enga es a usu pacion se dice que los pisa es llama on á Fedon, quien, asladándose á Olimpia, expulsó de allí á los eleos, o eció en pe sona el sa- c i icio del año 748 y en egó po su mano el p emio de los juegos, ganado po el mesenio An icles (1). Es a no icia es po ex emo impo an e, pues con- i ma la exac i ud de las echas que an es asignamos al einado de Fedon, 775-745, siendo de odo pun o inacep ables la de 895 que dan los má moles de Pa os, y la de 670 á 640 que indica He odo o. La p ime a concue da ambien con la época de la undacion de Si- acusa po A gias, de quien se dice que p o esaba en- añable ca iño al nie o de Ab on, el a o i o de Fe- don que descub ió á los co in ioslos sang ien os planes de su mona ca (2). El iun o de Fedon sob e los eleos p odujo an e íme os esul ados, que, median e el auxilio de los espa anos, les emos ecupe a la p esidencia y di- eccion de la ies a en la si g uien e Olimpiada del 744, /7) cuyo pues o conse a on á pesa de las eclamacio- nes de los pisa es. Sin emba go, debe a ibui se su á- cil iun o á la p ema u a mue e del caudillo a gi o acaecida un año an es. E ec i amen e, es cosa a e i- guada que el año 745 emp endió una expedicion á (1) Paus. VII, 22. Como e a na u al los eleos, conside ando ilegal es a adjudicacion del p emio, se nega on á inclui en su lis a de los encedo es al ag aciado en los juegos del '748. (2) Plu . na a ama . c. 2. 25 Co in o, si con ánimo de some e del odo es a ciudad ó con obje o de es ablece la mona quía, amenazada ó al ez de ibada po la a is oc acia, y pone en el ono un p íncipe asallo del mona ca a gi o, no se sabe, pe o lo que pa ece segu o, es que hallándose en aquella poblacion, sucumbió íc ima del puñal asesi- no, di igido sec e amen e po una accion enemiga, y aun hay quien asegu a po la inicion de sus p opios amigos (1). ** * Las no icias y da os conse ados po la adicion helena ace ca de los hechos de Fedon, con se an es- casos, bas an pa a demos a que ninguno de los p ín- cipes que componen la la ga sé ie de mona cas a gi- os puede equipa a se en na u al capacidad y genio á es e caudillo, que alcanzó un pode nunca conocido en A gos, an es ni despues de Fedon, pues su do- minacion, di ec a ó indi ec a, ex endíase bajo el ei- nado de es e p íncipe, desde Egina y T ecena, en el Oes e, has a la desembocadu a del Al eo en la cos a opues a del Peloponeso; po el Su ab azaba la cos a o ien al de Laconia y llegaba has a Ci e ea, y po el No e se es endia has a Co in o, que en pa e obede- cia al mona ca de A gos. El iun o ob enido en Olimpia, sob e eleos y espa anos, aunque de escasos esul ados, es p ueba ambien del pode que alcanzó la nacion a gi a en es a época, aunque más cla amen- e se demues a su ex ao dina ia in luencia po el (1) Nicolas de Damasco, F agm. 14, hace no a que Fedon, mo i- do po la amis ad que enia á los co in ios, pasó á pone ó den en la ciudad, á, la sazon desga ada po in es inas disco dias, y allí íué ase- sinado, e . pizéseds ek en helki dn guenoménés. 32 eje ci ándose una ez Apolo en el i o del disco, dió un emendo é in olun a io golpe con el ins umen o á Jacin o, jó en de singula he mosu a y le ma ó. En memo ia de es e suceso ins i uyé onse las ies as Jacin ias, en que á la ez se hon aba á Apolo y á su desg aciado amigo; cuyos es os se gua da on en un sepulc o e igido en el mismo san ua io de Amiclae. Pa a los helenos e a el Jacin o símbolo de la a- pidez con que lo ecen y se ma chi an las más he - mosas lo es; y el disco de Apolo ep esen a el pode de los ayos del sol es i al bajo cuya in luencia se ma chi an las bellas lo es de p ima e a. Es una simbolice del decu so del año y de los e ec os sola es du an e el mismo, cuyo conocimien o no llegó á los g iegos sino median e el come cio que desde la más emo a an igüedad sos enían con los enicios del gol- o lacónico: debe conside a se, po an o, como una impo acion de Ci e ea en el alle del Eu o as. En el p ime dia de la ies a, que coincidia con el sé imo del mes Heca ombeon, se ibu aban públicos y is es homenages á la mue e de Jacin o, pe o en los dos siguien es se hon aba, con demos aciones de aleg ía, can os de júbilo, danzas en que omaban pa e jó enes y doncellas con co onas en la cabeza y con un g an banque e, la esu eccion del en u o- so amigo de Apolo y su admision en e los olímpicos inmo ales. Algun iempo despues se in odujo la cos umb e de celeb a du an e es a solemnidad una ca e a de ca uages en que solo omaban pa e las muje es solie as de Espa a. En el mismo san ua io amiclense celeb aban los espa anos las Ka neas, que e a la ies a p incipal con que odos los do ios del Peloponeso hon aban al hijo de La ona. Caía es a solemnidad en el Ka neo, 33 co espondien e á nues o Agos o, conside ado po es a ci cuns ancia como un mes sag ado du an e el cual no se podia emp ende gue a, ni ompe hos ili- dades de ninguna clase. Segun pa ece, los do ios con- memo aban en es a ies a las ic o ias de sus a mas du an e la in asion, y daban en ella g acias al p o- é ico númen po la p o eccion y sábios consejos que les habia, dispensado, especialmen e en el campamen o de Naupac os en que cons uye on las ba cas pa a ealiza el paso del es echo. Po eso se dió á es a so- lemnidad el ca ác e de una ies a de campaña; e i- gíanse iendas en los al ededo es de la illa y odas las ce emonias y ac os de la misma se anunciaban al pueblo po he aldo , de igual mane a que en los cam- pamen os (1). Pos e io men e se colocó sob e la umba de Ja- cin o, en el emplo de Amiclae, una es á ua colosal de b once que media ein a a as de al u a y ep e- sen aba á Apolo cubie a la cabeza con el yelmo, a - mado de lanza y a co, á la cual se añadie on más a de piés y manos, aunque oda ella, como hace no- a Pausanias, es aba ejecu ada sin a e. Hácia el año 550, Ba hikes de Magnesia, ciudad de las o illas del Meande , ado nó con p imo osos abajos el ono sob e el que descansaba la es á ua (2). La conquis a de Amiclae, acaecida hácia el año 760 án es de J. C., es sin duda alguna el hecho más impo an e qub - egis a la adicion espa ana desde la in asion del alle del Eu o as po los do ios has a la indicada echa. Esa conquis a les ab ió las (1) A eneo, IV, 19. Tucid., V, 51. Da os sob e el Apolo Ka neo éanse, Teopompo, F agm. (2) Mülle , Do ios, II, 281. Pausan. III, 13. 19. 26. A eneo, IV, 11. TOMO VII. 34 pue as de la pa e baja del alle cuya en ada les habian ce ado has a en onces los animosos aqueos q ue habi aban la illa y su ciudadela. No pasó mucho iempo sin que los espa anos ecogiesen el u o de an impo an e ic o ia, po que, despues de la caida de Amiclae, los aqueos que ocupaban los pueblos del Su , á lo ménos los de Fa is, ciudad si uada sob e el Eu o as más abajo de Amiclae y los de Ge on h ae, en la e ien e occiden al del Pa non, cob a on al miedo, que no osa on opone esis encia á los espa - anos. Temiendo el a aque de es os, se adelan a on á p opone les un con enio en i ud del cual cedían su e i o io á los encedo es si es os les pe mi ian aban- dona pací icamen e el pais. En su consecuencia, las ciudades aqueas del Eu o as ue on ocupadas po es- pa anos que, de es a mane a y sin g an es ue zo se hicie on dueños de casi odo el alle del Eu o as (1). Muy luego comple ó su conquis a Alcemenes, hijo de Teleclo, con la oma de Helos, ciudad si uada en la desembocadu a del mencionado io, que no pudo e- sis i al iolen o empuge de los espa a nos, á pesa del auxilio que á sus habi an es p es a on los a gi os, po el lado del ma . Es a nue a conquis a les ab ía las pue as del come cio ma í imo (2). En pocos años habian doblado los espa anos la es ension de su e i o io, no sin des ui un enemigo que, posesionado de Amiclae e a un cons an e peli- g o pa a la exis encia del jó e i Es ado y un obs á- culo á su desa ollo. Hallábanse, pues, en posesion de un e i o io pe ec amen e esgua dado po na- u ales de ensas, oda ez que el alle del Eu o as es aba ce ado po el Taige es al Es e, el Pa non al (1) Cu ius, Pelopon., II, 249. Pausan., III, 2, 6. 22, 5. (2) Pausan., III, 2, 7. 20, 6. Es ab., 363. 35 Oes e y el ma al Su . La en ada en la e il llanu- a da Espa a, en la p o unda Lacedemonia, o ecia, po consecuencia, di icul ades poco ménos que insu.:- pe ables pa a cualquie ejé ci o enemigo si los espa - anos , gua daban el des ilade o de Pellane, abie o ce ca del Eu o as, en di eccion á la on e a occiden- al de A cadia y el paso de Sellasia, co ado en el Pa non, hácia Tegea, no lejos de la on e a o ien al de dicho. pais, oda . ez, que po el lado del ma no e an áciles las in asiones en aquellos iempos y mé- nos siendo dueños de la lla e, que e a Helos. Pe o los espa anos, o ganizados como se halla- ban po las- leyes de Licu go, no se du mie on sob e sus lau eles, an es bien los b illan es esul ados de su gue a con los aqueos, el conocimien o de las mag- ni icas de ensas na u ales que p o egian su pais, á la sazon exclusi a p opiedad suya po de echo de con- quis a, y la con ianza quedes inspi aba su ac ual o ga- nizacion mili a y poli ica á la que en g an pa e de- bian su eng andecimien o , con ibuye on no poco á ac ecen a su alo y á despe a en ellos más ele a- das aspi aciones. Sin más obje o inmedia o que el de sa is ace la impaciencia de sus gue e os, empeza on á hos iliza á sus ecinos que i ían del o o lado del Taige es y de pequeñas esca amuzas, su gió una gue a enca nizada y la ga. Fo malizada és a, con- cibie on los espa anps el plan de es ende su e i o- io, pe o segu amen e no u ie on po en onces in- encion de aniquila un es ado que poseia excelen es condiciones de de ensa. Los do ios, que in adie on el alle del Pamiso, no log a on apode a se sino de una pa e de la co- 33 ma ca, como sucedió en un p incipio á los que in a- die on el Eu o as. Es ablecidos es os conquis ado es en la mi ad supe io de la llanu a, los eyes del es a- do que desde en onces se llamó Mesenia ija on su e- sidencia en S enicla os, illa undada, segun se dice, po su p ogeni o C es on e. Desde aquí es endie on luego sus conquis as, pe o sin log a a eba a á los an iguos habi an es las ie - as bañadas po las aguas del gol o lacónico, que comp endian oda la cos a de Occiden e. Sin duda pa a llega á es e esul ado, C es on e o eció á los habi an es de Pilos y de Rhion hace les pa icipes de los mismos de echos que gozaban los do ios si que- ian o ma pa e de su Es ado (1); pe o no debie on ob ene éxi o sus ges iones, oda ez que a ios c o- nis as asegu an que Pilos y Me hone, los dos pue os más no ables de la cos a de Occiden e, no obedecian á los mona cas do ios de S enicla os, y po adicio- nes bien abonadas sabemos que Ko one, pue o del gol o de Mesenia si uado ce ca de la desembocadu a del Pamiso , se man enia independien e hácia el año 732 an es de nues a e a, ce ando á los mese- mos oda comunicacion con el ma , como lo hacia Helos, con elacion á Espa a. Pausanias obse a ex- p esamen e que despues de la segunda gue a de Me- senia odos los habi an es de es e país queda on edu- cidos á la ca ego ia de hilo as, á excepcion de los que ocupaban las ciudades ma í imas (9). Mesenia hallábase ence ada, como Laconia, en- (1) E o o, ci ado po Es abon, 361. (2) Pausan. III, 3. En la 12. a olimpiada salió encedo un indi i- duo de Ko ome, llamado Oxy hemis. Eus. ch on. 1, p 143. G o e ha demos ado que Ko one Ko oneia son dos ocablos pe ec amen e dis in os. His o ia de G ecia, II, 413. 3'7 e dos cadenas de mon añas; el Taige es al Es e, y el Egaleon, la úl ima de las cuales, o mando di e sos ce os, se ex iende desde el ex emo SO. de la mese a de A cadia, has a el cabo de Ak i as, en la di ec- cion opues a. Pe o el alle del Pamiso p esen aba po su o ma, como po su na u aleza ísica, muy o o aspec o que el alle del Eu o as. En luga de la . es- echa llanu a que encon amos en las má genes del Eu o as, e nos aquí, no lejos de las uen es del Pa- miso un p ecioso y ex enso alle, casi ci cula , en el cual se halla si uada la capi al S enycla os. Los ce - os que po es e lado o man la on e a de A cadia, dominan con su imponen e al u a las uen es del Neda y del mencionado Pamiso pa a cae luego en sua es mese as, casi escalonadas y pe ec amen e ni- eladas, en di eccion á la llanu a. Es a p esen a se- iales - e iden es de habe sido el lecho de un lago hoy na u almen e seco ó desaguado po a i iciales p oce- dimien os. Resgua dada de los ien os del No e po los ele- ados ce os de A cadia, abundan emen e egada po innume ables o en es y iachuelos que bajan de las inmedia as mon añas y do ada de un clima apacible, eune es e p i ilegiado alle odas las . condiciones que concu en á da al suelo, sob e odo si es e es cenagoso, e ilidad y iqueza. Hácia el Su únense las dos cadenas de mon añas y cie an la llanu a de S enycla os en é minos que el io se é o zado á ab i se paso á a és de una masa compac a de o- cas y peñascos. Pe o del o o lado de es a • ga gan a áb ese un nue o alle, an e il como el p ime o, que se es- iende has a el ma . Más cálido que el p ime o po halla se únicamen e expues o á los ien os nie izlio- miles, pa o e escado po un sin núme o de a oyos, o ece es e alle in e io de Mesenia, el aspec o de un ja din isueño, que, po doquie os en a la magni i- cencia y lozania de las ege aciones me idionales; cuyos campos se hallan ce cados po expléndidos so- os de Cac us y cuyos pueblos yacen escondidos en- e plan ios de oli os y mo e as. Indudablemen e o ecen los dos alles de Mesenia los e enos .mas é iles y más icos del Peloponeso, y sus mon añas b indan en odo iempo con excelen es pas os. No es, pues, ex año, que Eu ipides al habla de Mesenia diga que «es un pais lleno de he mosos u os, e es- cado po mil a oyos, que o ece nu i i o alimen o á los ebaños de acas y o ejas; en el que no se de- jan sen i las o men as del in ie no ni los excesi os calo es del e ano» (1). P ime sobe ano de Mesenia ué C es on e, de quien la adiccion cuen a que, po a o ece á los an iguos mo ado es del país, a ajo sob e, sí el odio de los do ios que, en alen onados po la ic o ia, e- clamaban la sumision incondicionada de los enci- dos, has a que al in le asesina on, no sin expulsa del pais á sus hijos (2). Pe o uno de es os, po nom- b e Epy o, ué acojido y c iado po Cypselo, ey de los a cadios y aliado de C es on e. Cuando Epy o es- u o en edad de eina j púsole su p o ec o en. el o- no de su pad e, auxiliándole en es a emp esa Ceiso, ey de A gos, hijo de Temenos, y Eu is enes _y P o- eles, sobe anos de Espa a. Pausanias es,de pa ece que los do ios asesina on á odos los hijos de C es on- e menos á Epy o que log ó escapa ; pe o Isóc a es haciéndose eco de adiciones más an iguas, sos iene (1) Es ab. p Z66. ,(2) E o o, ci ado po Ss ab., p. 3M. 39 que expulsados del país se e ugia on odos en Es- pa a (1). Sea de es o lo que quie a, Epy o supo gana las simpa ías de la nobleza dó ica po medio de conce- siones y p i ilegios y dejó la co ona á su hijo Glauco, que no se apa ó de las adiciones de su pad e. De sus suceso es Is mio, Do adas, Sybo ao y Fin as, solo se sabe que omen a on la piedad de los helenos y en- iquecie on el cul o de sus dioses con nue as p ác i- cas y sac i icios, haciendo adop a á los do ios ce e- monias y i os peculia es del cul o de los aqueos. Sybo ao in odujo la cos umb e, despues seguida po odos los mona cas 'mesenios, de o ece sac i icios al io Pamiso, po los bienes que al país epo aba con sus aguas, y Fin as ue el p ime o que en ió á la solemnidad jónica de Delos un co o de homb es que en ella can ó un p osodion compues o y ensayado po el a e y músico Eumelo (2). Es as ocupaciones de los mona cas mesenios son indicio segu o de la p o unda paz que en aquel pe- queño Es ado se gozaba, y segu amen e las solemni- dades eligiosas no ue on los elemen os que ménos con ibuye on á ex ingui odios y apaga enco es en e las ibus in aso as y la poblacion an igua. De - a ios au én icos hechos se deduce que las elaciones en e los conquis ado es do ios y los an iguos habi- an es de Mesenia, e an más amis osas y de ca ác e mas dulce que las que unian en Espa a á encedo- es y - encidos. Tal ez con ibuyó á p oduci ese esul ado la e ilidad del suelo mesenio que b indaba (1) Paus. IV, 3, 5. Isóc . A chid. 120-122. Nicolas de Damasco, F agm. 39, sos iene que los mesenioe i ie on en cons an es luchas in e io es, has a la des ueeion de eu eino po los espa anos. (2) Pausan. IV, 3. 4. 40 á los conquis ado es con goces y comodidades que en ano buscaban los de Laconia y po lo cual no u ie- on necesidad de acudi á la op esion y á la i anía pa a ob ene en ajas que el suelo expon áneamen e o ecía. Digno de a encion es, po lo ménos, que aún hoy, los lab ado es de los alles de Mesenia se dis in- guen po su labo iosidad y ca ác e apacible que con- as a con el genio b usco de los o nidos y le an is- cos maino as del Taige es. Pe o no se c ea que los mesenios ca ecian de ue - za ísica y de do es mili a es. Sábese que en las diez p ime as ies as celeb adas en Olimpia (de 776 á 736) gana on sie e mesenios el p emio de la ca e a, ha- biéndose adjudicado uno de los es es an es á un habi an e de Dyma, illa aquea y dos á co edo es eleos. El e i o io de Mesenia es endiase, en el alle in e io del Pamiso, has a más alla del Nedon; io que, bajando de la alda occiden al del Taige es, des-. emboca, no lejos de Fe ae, en el gol o mesenio, y comp endia los a luen es que dicho io ecibe po O ien e, en cuya di eccion llegaba has a la cima del mencionado Taige es. En es a coma ca, egada po el Nedon supe io , habia un emplo consag ado á Diana, en el cual se eunían de ez en cuando me- senios y espa anos á celeb a sac i icios á la diosa pa a eno a sus alianzas y eco da los lazos de pa- en esco que mú uamen e les unían (1). Pe o despues (1) Ross, ( iages po el Peleponeso, 1, 5-11) ha de e minado la si- uacion de es e san ua io y descubie o an iguas mojone as que ma - caban, sin duda, los lími es en e Mesenia y Laconia. 41 que Teleclo y Nicand o some ie on al yugo de Es- pa a los e i o ios aqueos del alle del Eu o as, em- peza on los espa anos á hace incu siones en es as coma cas on e izas de Mesenia, sin duda con la in- encion de es ablece se en ellas y de lle a los lími- es de su eino has a el Nedon (1). El mencionado ey espa ano Teleclo, des uyó en una de es as excu sio- nes la aldea mesenia de Nedon, si uada sob e el io de su nomb e; pe o algun iempo despues, en ocasion en que se celeb aba el sac i icio en el san ua io de A emis, ió asesinado es e caudillo po los mese- nios que asis ian á la ce emonia eligiosa. Los espa - anos indie on el debido homenage á la memo ia del conquis ado de Amiclae, e igiéndole en Espa a un san ua io en el que se le ibu aba el cul o de los g andes hé oes (2). Alcemenes siguió la ob a comenzada po su pa- d e Teleclo y, despues de conquis a la impo an e illa de Helos, di igió sus a mas con a Mesenia. Sob e una de las mese as po las que el Taige es des- ciende, en di eccion al Oes e, á la llanu a de S eny- cla os, se alzaba la o aleza de Am ea, asen ada en esca pada oca, no lejos de la esidencia de los mo- na cas mesenios. Alcemenes ompió las hos ilidades po el a aque de es a o aleza que omó po so p esa du an e la oscu idad de la noche (3); los mesenios asegu an que á es e hecho no p ecedió decla acion alguna de gue a; pe o los espa anos ocupa on el ue e despues de habe pasado á cuchillo á odos sus (1) Llámase es a coma ca Den helea y es no able po los comba- es allí lib ados en e espa anos y mesenios, aún en la época de la domi nacían omana. (2) Es ab., 299. 257. 360. Pausan. IV, 4. 5. III, 15, 7. (3) Cu ius, Pelopon, II, p. 131. 48 bia el enemigo, espe ó el a aque y alcanzó una b i- llan e ic o ia. Los es ue zos de A is odemo y sus eales ó imagi- na ias hazañas no ue on su icien es á impedi la ui- na de Mesenia. Consul ado el o áculo dél ico po los mesenios, espondió la Pi ia que de los dos pueblos se ia éncedo el que an es expusie a al ededo del al a de Júpi e I homa as diez eces diez ípodes. Habiendo llegado á no icia de los espa anos es e o á- culo, un indi iduo de su nacion llamado Oebalo se ap esu ó á cons ui cien pequeñas ípodes de ba o y, me iéndolas en su mo al de caza, subió en compa- ñia de a ios cama adas á la cumb e del I home, no sin ocul a sus designios bajo el p e ex o de la caza, cuyos ú iles lle aban odos consigo. Ampa ado po la oscu- idad de la noche colocó o denadamen e las ípodes al ededo del al a y eg esó al campamen o espa - ano sin se de nadie ad e ido. De es a mane a adelan á onse los espa anos á los mesenios y gana on el plei o; po que desde aquel mo- men o odos los p onós icos y augu ios de las íc i- mas ue on des a o ables á los mesenios; los ca ne os golpeaban el al a con sus cue nos y los pe os lan- zaban du an e la noche las ime os ahullidos, á ma- ne a de lobos, yendo despees á e ugia se en el cam- pamen o de los espa anos. El hoga de A is odemo se cub ió de ye ba y su hija se le apa eció en sueños, le a eba ó las a mas y le cub ió con un suda io blan- co.En es o econoció el he óico pad e que el sac i icio de aquel se an que ido habia sido inú il, po que los dioses habian dec e ado la des uccion de Mesenia. El desg aciado no u o alo pa a e an o in o u- 49 nio y se qui ó la ida sob e el sepulc o de su hija (1). Sin pe de iempo los espa anos ce ca on la mon- aña esuel os á some e , po hamb e, á los mesenios. Es os hicie on un sup emo es ue zo pa a ompe el ce co, pe o no log a on o a cosa que deja endidos en el campo sus mejo es soldados. Poco despues el hamb e obligó á los que sob e i ie on á abandona el campo pa a e i a se á las mon añas que o man po aquel lado la on e a de A cadia. Así e minó hácia el año 710 la gue a de Mesenia, ace ca de la cual esc ibia Ti eo, se en a años más a de, es as palab as: «Po el alo de nues o ey Teopompo, el amigo de los inmo ales, hemos con- quis ado la espaciosa coma ca de Mesenia, que an excelen es condiciones eune pa a la ag icul u a y pa a el cul i o de a bolado. Po ella lucha on con a- lo nues os abuelos a mados de lanzas du an e diez y nue e años consecu i os, en los cuales su ie on penalidades sin cuen o; pe o en el añp igésimo aban- dona on los mesenios sus e aces campiñas y huye- on de los . ele ados ce os del I home» (2). Desde luego se descub e la al a de elacion y de enlace que hay_ en las adiciones ela i as á es a gue a, conse adas únicamen e en di e sos ag- men os poé icos de o igen muy pos e io á los sucesos. La mayo pa e de los poe as que ilus a on, con sus can os la lucha se inclinan en a o de los mesenios, lo cual no debe ma a illa nos ya que los demás g ie- gos no pe dona on nunca á los espa anos el c imen de habe bo ado del mapa heleno el nomb e de un es ado independien e y lib e, cuyas desg acias y he- . óica esis encia e an mo i os más que su icien es (1) Pausan, IV, 12-14. Plu a eh, de supe s i ione e. 8. (2) F agm. 5. ed de Be gk. Tomo il . ,  4 50 pa a despe a en su a o el in e és de oda G ecia. Po o a pa e las elaciones poé icas de la gue a da an de una época en que ya se habia es ablecido el es ado mesenio, hecho que u o luga más de es siglos despues de su des uccion po Espa a y es o bas a ía po si solo pa a explica la simpa ia que po ellos sien en los au o es de ales elaciones. Segun el pa ece de es os c onis as, no sucumbió Mesenia an e la supe io idad de las a mas espa anas, sino po i ud de los dec e os ineludibles del cón- cla e celes e. Pa iendo de an ex aña suposicion, no halla on incon enien e en asegu a que los mesenios á seguida de una indecisa ba alla, abandonan sus campos á me ced del enemigo pa a e ugia se en las cumb es de I home y que, á con inuacion de una b i- llan e ic o ia ganada po su nue o ey A is odemo, se dejan si ia po hamb e y abandonan sus ba- lua es. De odo es o se desp enden hechos his ó icos in- con es ables, como son: que los mesenios cedie on muy p on o á la supe io idad del enemigo, al que abandona on el alle pa a de ende se en la mon aña del I home, que o ecia no desp eciables de ensas na- u ales, y sob e la cual hoy mismo se descub en o- do ia es os de sus o alezas en a ios ozos de mu- allas ciclópicas (1); que desde es e pun o esis ie on du an e algunos años los a aques de los espa anos, no sin se auxiliados en alguna ocasion po los a ca- dios del al o Al eo sus an iguos amigos y aliados; y po úl imo, que as una lucha que du ó ein e años consecu i os (2), una pa e de los mesenios se some- (1) Cu ius, Pelopon. II, 147. (2) Como cla amen e se dice en el ci ado pasaje de Ti eo y 611 Isóc a es, A chidamo, p. 127. ió al enemigo, o a se e ugió en las mon añas que po el No e cie an el alle del mismo nomb e y una e ce a, al mando del caudillo Alcidamicla, aspuso los ma es buscando asilo en e los chalcidienses que habi aban la illa de Rhegion, en el Es echo de Si- cilia (1). Todos los da os asmi idos po los an iguos, ela- i amen e á la época en que u o luga la p ime a gue a de Mesenia, ca ecen de e dade o undamen- o his ó ico, y han enido o igen en la imaginacion en el cap icho de los poe as (2). Las echas que se asignan al comienzo de la lucha di ie en en un siglo en e o, hallándose comp endidas en e los años 800 y 700 an es de nues a E a. Pe o la que, en nues o sen i , eune más condiciones de e dade a es la de Plu a co que supone u o luga la des uccion del Es ado mesenio 230 años an es de la he óica mue e de Leonidas, de sue e que el comienzo de la gue a coincide con el 730, y con el 710 su conclusion (3). En ealidad no al an da os segu os pa a ija la echa de es e impo an e suceso. Segun adiciones muy abonadas, los espa anos 'pidie on an es de la gue a la en ega del mesenio Polyja es; y habiendo sido es e encedo en la olimpiada cua a, esul a qne aquella no pudo es alla an es del año 764. Fue en caudillos de Espa a du an e la lucha Alcemenes Teopompo y es e úl imo, despees de habe la e a nado con an a o una pa a su país, esg imió sus a mas con a los a gi os. Aho a bien; en e es e cau- dillo y A is on eina on cua o sobe anos cuyos nom- (1) Pausan., IV, 23, 3. Es ab., p. 257. (2) Como lo ha demos ado Mülle . Tn o¿Zw io ad ago . ch anc- log • p. 137 seqq. (3) Hu . Apopl ► eg n. p. 12i . 52 b es son: Zeuxida nó, Anaxidamo , A chidamo y Agasicles, y siendo A is on con empo áneo de C eso, no pudo subi al ono con an e io idad al año 560 an es de Jesuc is o ya que , po o a pa e , se sabe que su hijo Dema a o empezó á eina hácia, el 510 (1). Desp éndese de es os da os que si, como sos ienen la mayo ía de los c onólogos helenos , empieza el einado de Teopompo el año 786, los cinco p íncipes que, con el encedo de los mesenios, p ecedie on á A is on, eina on 226 años, ó sea más de 45 cada uno, lo cual no puede admi i se en an la ga sé ie de ei- nados sucesi os. Po el con a io , si á cada uno le damos 30 años, como é mino medio, ob enemos el 710 pa a la subida de Teopompo al ono de Es- pa a, que es echa más azonable y con o me á las adiciones. Po azones no ménos dignas de a ención suponen o os que Teopompo empuñó el ce o espa ano el año 730, ya que en e es e caudillo y Licu go media- on dos einados, el de Ja ilao y el de Nicand o; po an o el encedo de los mesenios y sus cua o suce- so es eina on en Espa a has a el 560, si á cada uno le a ibuimos un einado de 34 años. La undacion de Ta en o, acaecida el año 708, es o a p ueba y no desp eciable de que la p ime a gue a de Mesenia u o luga en e los 730 y 710 y eso mismo nos dá á en ende el hecho de que á pa i del 736 no apa ezca ningun mesenio en e los ence- do es de Olimpia, oda ez que no cabe supone , que du an e la lucha concu iesen los in elices si iados del I home á la más solemne de las ies as helenas. ( , I) Pausan., III, 7, 5, He od, I, 67. 53 En 728 se co onó el p ime co in io que me eció la palma de la ic o ia. 4E' Los espa anos , sin pa a se á conside a que el pueblo po ellos mal a ado e a he mano suyo y no enemigo ni ex año, co no el aqueo que an es ocupa- ba el alle del bajo Eu o as, se pusie on en seguida á medi las ie as y he mosas llanu as conquis adas pa a dis ibui las en e las amilias do ico-espa a- nas más necesi adas y dignas á la ez de me ced an señalada. El diezmo del bo in menudo se consag ó á Apolo en su emplo de .Amiclae, p ocediendo luego el epa o de las ie as y demás bienes inmuebles, no sin demole al p opio iempo las o i icaciones del I home pa a qui a aquella pied a de escándalo á los indígenas que en e ellos habian pe manecido (1). Cuen a Plu a co que habiendo hecho p esen e cie as pe sonas al ey Polido o, sócio de Teopompo en la di eccion de la gue a y del Es ado, la incon e- niencia de hace la gue a á sus he manos los do- ios de Mesenia, con es ó el caudillo que «ma chaba á la conquis a del pais aún no di idido (2). Asegú ase que, despues de la ic o ia, di idió Polido o las ie - as enemigas en es mil lo es que si ie on de pa i- monio á o as an as amilias de caballe os espa a- nos. Y aunque nada se sabe de cie o espec o al núme o de lo es, es cosa a e iguada que muchas a- milias espa anas se hicie on p opie a ias con los e enos del país conquis ado á los mesenios. Bien cla amen e lo dá á en ende A is ó eles cuando obse - a que los espa anos que pe die on sus bienes en el ( 1 ) Pausan., III, 18. IV, 14. (2) Plu . apoph egm. lac. p. 231. 54 le an amien o de los mesenios , e i iéndose á la se- gunda gue a en e los dos pueblos he manos, pidie- on que se hiciese un nue o epa imien o (1). La sang e do ica que po sus enas co ia no ué pa e á p ocu a á los mesenios mejo sue e que la que su ie on los aqueos encidos ambien po los de Espa a, y odos cuan os pe manecie on en el país, queda on educidos á la is e condicion de lilo as, e dade os sie os de la gleba condenados á abaja los campos que an es e an suyos en bene icio de sus nue os amos. Cuan is e e a su es ado lo dicen es as palab as de Ti eo: «Como pollinos enian que lle a pesada ca ga y obligados po el ineludible cuan o is e des ino, eíanse p ecisados á en ega á los conquis ado es la mi ad de odos los u os de la ie - a y á lle a duelo, jun amen e con sus muje es, po el amo di un o (2). » Segun hicimos no a an es , las ciudades de la cos a pe manecie on lib es de la do- minacion espa ana. Despues de la gue a gua dábase en Espa a con eligiosa ene acion la memo ia de los caudillos que les habian lle ado á la ic o ia. Sábese que el nuni- ipio de la capi al, siguiendo an igua cos umb e de sus mayo es , comp ó á la iuda de Polido o , po cie o núme o de cabezas de ganado o ino, la casa en que i ió es e caudillo de la amilia agida, si uada en el me cado público, y á Teopompo se le conside ó po mucho iempo como un p íncipe que en al o g a- do habia me ecido el a o de los inmo ales (3). Los hechos de su einado son inequí oca p ueba de la ,7ne gia y acie o con que di igie on los des inos de (1) A is . poli . V, 6. Plu .  c. 8. (2) Ty . F agm. 17. 1 , 3) Pausan., III, 12, 3. 55 Su pá ia. En la p olongada lucha an elizmen e po ellos acabada, no odos sus asallos se mos a on dis- pues os y esignados á lle a la pesada ca ga que á cada uno co espondia. Habia en Espa a un nume- oso pa ido que pedia la paz y que hizo á los eyes una esis encia en ocasiones an pelig osa como la gue a con los mesenios. Tal ez es os cona os de ebeldia obliga on á Teopompo y Polido o á añadi á la an igua e a de Licu go, en la cual se mandaba da al pueblo pa icipacion en el pode y en las asambleas públicas, un suplemen o, au o izado Cam- bien .po el o áculo dél ico, que sonaba de es e modo: «empe o , si el pueblo sigue una opinion o cida, los ge on es y los eyes le apa a an de la ex a iada senda (1) .» La nue a e a in oducia una esencial modi ica- cion en la ley undamen al del Es ado, y e a un a a- que di ec o á la sobe anía de la nobleza: el de echo de esol e en úl ima y decisi a ins ancia los nego- cios, que an es esidia en la asamblea de los nobles, pasaba en su consecuencia á los eyes y á la gue usia. Es a e a nos demues a po si sola el sobe ano pode que Teopompo y Polido o, de acue do con la gue usia, eje cie on en Espa a, y la absolu a inde- pendencia con que esol ie on odos los asun os que pode nos llama de Es ado, á lo ménos du an e la gue a. Segu amen e es a au o idad casi dic a o ial, de que se e is ie on los eyes pa a compa i la con los ge on es, e a necesa ia pa a la eliz conclu- sion de la gue a. Pe o una ez e minada és a se abolió la e a con que los mona cas habian obus e- cido su au o idad, no obs an e la sancion que ecibió de la dél ica Pi ia. (1) Plu . Lyc. c. 6. n seni si ge enda espubl. e. 10. 56 Mucho más impo an e po sus consecuencias, aunque de escasa apa iencia ex e na, ué o a in- no acion que los mismos caudillos in oduje on, obli- gados ambien po las exigencias de la gue a. E a es a la p ime a ez que los espa anos esg imian las a mas ue a de su país despues de la conquis a. P e- cisados los mona cas á pe manece du an e la go, iempo ue a de la capi al y de sus e dade os domi- nios, po na u al consecuencia de su ca go de je es del ejé ci o, u ie on que nomb a ep esen an es enca gados del despacho de cie os negocios cuya esolucion no pe mi ia demo a. Al e ec o, siemp e que salian á campaña delegaban su au o idad pa a dicho asun o, en cinco unciona ios llamados e o os, cada uno de los cuales ep esen aba especialmen e un dis i o de la capi al. En la época que eni nos es u- diando nomb ábanse es os unciona ios an solo cuan- do los mona cas salian á campaña, pe o más a de se e igie on en ca gos pe manen es que p o eian los eyes odos los años, y su p incipal mísion consis ió siemp e en inspecciona el me cado , conse a allí el ó den y di imi las con iendas que se o iginasen ace ca de lo mio y de lo uyo. Tenian los e o os una casa especial si uada en la plaza pública, donde comian y celeb aban sus sesio- nes, donde ecibian á los que iban á p esen a alguna queja y emi ian sus inapelables allos. Más a de se encomendó á los e o os el enca go de conse a el sello del Es ado, que lle aba g abada la imágen del ey Polido o (1). A medida que su au o idad y sus p e oga i as c ecie on, se ensancha on ambien sus a ibuciones y su in luencia en la adminis acion in- ) Pausan. III, 11, 2. 8. Plu . Cleomen. 8. 10. He od., I, 65. 57 e io de la ciudad, que se ué subdi idiendo en con- o midad con el aumen o ex ao dina io de su pobla- cion y con la nue a o ganizacion c eada po los e o os. Como odas las ins i uciones de Espa a que e- p ian alguna impo ancia a ibulase ambien á Licu - go la c eacion de los e o os, pe o Plu a co dice exp esamen e que el p ime e o o, llamado Ela o, eje ció su ca go bajo el einado de Teopompo y es e hecho se halla con i mado po el sello del Es ado, po el au o izado es imonio de A is ó eles po los lib os de las leyes y po el mismo na u al desa ollo. de los sucesos his ó icos en Espa a (1). P egun ado en una ocasion Teopompo si no se a e gonzaba de- en ega á sus hijos un eino debili- ado, cuando él le habia ecibido ue e, con es ó, al deci de A is ó eles «que le habia dado ca ác e más du ade o.» Es a espues a, sin emba go, iene odas las apa iencias de apóc i a y no puede en modo alguno oma se como a gumen o demos a i o de que el encedo de los mesenios c ease la ins i u- cion de los e o os con el p incipal obje o de amen- gua la au o idad de los eyes, hipó esis absu da que con adicen an o los hechos glo iosos del mencionado caudillo como la e a con que él y su sócio Polido o pusie on co apisa á las demasías de la nobleza, á lo ménos du an e la gue a con Mesenia. La conquis a de es e pais ué p incipio y o igen de nue os as o nos en Espa a. Po un lado la e a es ablecida po Teopompo y Polído o, inú il despees (1) A is poi. V, 9, 1. 64 himnos al son de la ci a a de sie e cue das (1).» Tan no able e o ma en el único ins umen o e dade a- men e musical que á la sazon se conocia en G ecia, pe mi ió al poe a lí ico desa olla el can o sob e nue a y más ámplia base y da á la poesía lí ica más ele acion comunicándole un ca ác e más a ís ico. De es a mane a en ó ambien el can o co al en en un nue o es ádio. Si has a en onces se había limi ado á co as in ocaciones y b e es himnos de alabanza, p e(ws, con las modi icaciones hechas po Te pand o se podiancompone la gas canciones y a- iados co os, con sus co espondien es es o asy es i- billos. No debe, po an o, ma a illa nos que los es- pa anos conside asen al a e eolico, como undado de su m(isica nacional (2). Hallabase el a e lí ico do- adu de an igo oso génio músico, que po cua o e- ces consecu i as, ó sea en e los años 676 y 644 an es di.; J. C., ob u o la palma del encedo en los ce á- menes musicales que se celeb aban, cada ocho años, du an e el g an sac i icio que se o ecia á Apolo en Del os ( i). El : io G65, in odújose nue a e o ma en la so- lemnidad de las Ka neas, con la cual se e undió la ies a de las gymnopedias ó de los niños desnudos. Tenia es a po p incipaly casi exclusi o obje o, hace un econocimien o gene al de la ju en ud masculina de Espa a, pa a lo cual odos los jó enes a ones de lian p esen a se en es e dia desnudos en un si io (1) F agin. 3, ed. de Be gk. Pausan., IX, 5. A eneo 626, 635. Plui-a co a ibuye á los e o os el desaca o de habe co ado una cue - da de la cí a a de Te pand o; hecho que pa ece deducido de algun suceso pos e io al poe a. (2) Plu . de inusic. c. 9. (3) Pausan., X, 7. 65. de e minado y ejecu a , delan e de los homb es de edad madu a, oda sue e de eje cicios y e oluciones al obje o de mos a la belleza, la ue za y la agilidad de su cue po, ejecu ando además danzas acompasadas y can os co ales en loo del ubio númen (1). Las a mas de los espa anos no es u ie on mucho iempo ociosas: la paz e a una ca ga insu ible pa a es e pueblo o mado en los campamen os. Sin da se más iempo que el necesa io pa a descansa de las a igas de an la ga con ienda, decla a on la gue a á los a cadios y as b e e lucha conquis a on el dis- i o de Aegis y los de Sci os y Ca iae si uados al Es e del p ime o, con lo cual es endie on sus domi- nios has a Tegea, coma ca habi ada po el g upo más gue e o y más ale oso de odo el pueblo a ca- dio, que con u o la iun an e ma cha de los con- quis ado es. Los sci enses i ie on desde en onces como pe- ioicos de los espa anos, aunque con el p i ilegio de da á su ejé ci o un con ingen e de cie o núme o de homb es que o maban en el ala izquie da. A. pa - i de es a época, cuando las opas espa anas ma - chaban en di eccion al No e, celeb aban el sac i icio que solian o ece al aspone las on e as ce ca de Ca iae, donde habla un san ua io consag ado á Diana p óximo al bosque de Sco i a que, desde es e pun o se ex endía has a los limi es de Tegea. P uébanos es o además, que los espa anos habían adop ado ya á la (1) Euseb. ch on. a. 1351. Olymp. XXVIII, 4. A eneo, 678, Lexie. he . 243. He od. VI, 67. 66 sazon las ies as de A emis (1). Que la conquis a de los mencionados dis i os de Aegis, Sci os y Ca iae co esponde á es a época se halla con i mado po eI au o izado es imonio de Pausanias y de Aloman, así como ambien po la ci cuns ancia de apa ece Ca- iae en la segunda gue a de Mesenia como poblacion espa ana (2). De mayo impo ancia ue on las conquis as que ealizó Espa a en el e i o io a gi o, poco despues de la p ime a gue a con los mesenios. A lo ménos, pa ece segu o que los espa anos conquis a on po es a época ' los a gi os oda la egion o ien al del Pa non, así como los pue os de Boea, Epidáu o Li- me a, Za ex y P asias si uados en la cos a del Me- diodía, con la isla de Ci e ea que se le an aba no le- jos del gol o lacónico (3). Inmedia amen e en ia on colonos espa anos á es a isla cuya adminis acion ué encomendada á un unciona io delegado de Espa a que se llamaba «juez de Ci e ea.» A endida la si ua- cion de es a isla, no es ex año que Tucidides llame á sus mo ado es unas ecespe ioicos y o as do ios (4). Asen ada su au o idad en es as coma cas, di igie- on sus a mas con a la p o incia de Cynu ia, que á (1) Tucidid. V, 67. Jeno ., helen., VI, 5, 25, VII, 28, 1 Hesych. ,Yki os. Pho . Ka ila eia. (2) Paus. VIII, 39, 2. Alem. F agm. 115. (3) Pausanias (III, 7, 5) supone que el mismo Teopompo, en los úl imos años de su einado, comba ió con a los a gi os, ce ca de Thy- ea , luga amoso po las di e sas ba allas que , allí se die on en el as- cu so de es as gue as y en cuya ci cuns ancia sin duda, se ijó Pau- sanias pa a hace le ambien ea o de las hazañas del noble caudillo espa ano. Po es a época no pudo ex ende se la gue a más allá de la cos a o ien al de Laconia, aunque los c onis as la hacen coincidi con el año 718 y algunos ijan oda ía echa más ele ada. Véase Clin on, Fas os helénicos, a. 718. (4) Tucid. IV, 53. VII, 57. 67 la sazon o maba pa e de los dominios a gi os y comp endia una buena po cion de la cos a o ien al. Habian ya some ido casi oda la p o incia, cuando el a io 670, despues de aspone el ce o de Pa henios, que se alza al No e de Cynu ia, y hallándose a po consiauien e en el e dade o e i o io de A <os se abó una g an ba alla no lqjos de Hysiae, en la cual ue on los espa anos comple amen e de o ados (1). Es a ic o ia asegu ó á los a gi os la posesion de Cynu ia que daban ya po pe dida. Rechazados po es e lado, a a on los espa anos de pene a en A - cadia po el No e de Mesenia, á in de ex ende en es a di eccion sus dominios, pe o su ie on un nue o descalab o que les obligó á e i a se. Es e dad que, en un p incipio log a on apode a se po so p esa de' Figalia; pe o auxiliados sus habi an es po los o es- hasios econquis a on de nue o su ciudad, hácia el año 660 (2). (1) Pausan., II, 2.4, 7. (2) Pausan,, VIII, 39. 2. SEGUNDA GUERRA DE MESENIA. Pa a un es ado nue o, los sucesos en el capi ulo an e io expues os en ol ían g a edad suma y po- dian se p eludio de g a ísimos as o nos. La si ua- cion de Espa a se p esen aba e ec i amen e p eñada de pelig os, y un le an amien o gene al de los mese- nios es u o pun o de hace es é iles los es ue zos de ein e años de lucha y de iba el edi icio le an ado sob e las uinas de Mesenia. En los ce os que, en o ma semici cula , co onan la llanu a de S enycla os po el No e hablase e u- giado nume oso núcleo de ale osos mesenios, que e- pa idos en di e sos pueblos log a on man ene se lib es del yugo espa ano. Capi al ó luga p incipal de es a coma ca e a Andania, ciudad si uada al No e de Am iiia, ce ca dela on e a de A cadia, po consi- guien e, sob e la mese a que domina el alle de S eny- cla os. Las uinas que aún se conse an de los mu os de Andania son demos acion e iden e de la impo - ancia de sus o i icaciones, ya que en algunos pun- os miden ein e piés de g ueso nada ménos (1). (1) Cu ius pe l op. II 133. 69 Hacia el 645, ó sea 65 años despues de la endicion del I home, se inició en es a ciudad un le an amien o gene al de los mesenios con a los espa anos. El sen imien o de libe ad que no habian podido ex in- gui an os años de asallaje, la du ísima op esion que su ían odos los mesenios some idos al yugo de Espa a e an más que su icien es .mo i os pa a mo- e les á encomenda una ez más su des ino á la sue e de las a mas. Las adiciones del país ponen á la cabeza del le an amien o á cie o A is omenes , na u al de An- dana, hijo de Nicand o, y po consiguien e, o iun- do de la amilia de Epy o que an es habia einado en Mesenia: es e caudillo hizo un llamamien o gene al á la ju en ud mesenia con ánimo de ompe las cadenas de la dominacion ex anje a. La p ime a ba alla que- dó indecisa, pe o A is omenes se in odujo en Espa a du an e la noche y, sin se po nadie obse ado, colgó su escudo en el emplo de Mine a en señal de habe alcanzado la ic o ia (1). Al año siguien e se encon a on de nue o los dos ejé ci os, no lejos de S enycla os, en el luga llamado la «comida del be aco» donde Hé cules, despues de habe encido á los hijos de Neleo, celeb ó con ellos un con enio que sancionó con el sac i icio de un be - aco y cuyo ecue do pe pe uó colocando una g an pied a sob e el luga del sac i icio (2) . . T abada la pelea a anzó A is omenes con 80 cama adas escogi- dos y decidió la ic o ia en a o de los mesenios. Los espa anos emp endie on la uga siendo la go echo pe seguidos y A is omenes eg esó ic o ioso á An- (I) Pausan. IV, 15. (2) Pausan., IV, 21. 70 íiania , donde las muje es le ecibie on en onando el himno de la ic o ia y semb ando de lo es el camino po donde pasaba su ejé ci o. «Has a el cen o de lo campiña de S enycla os,» decían en sus can os, «has- a la cumb e de la mon aña. del Taige es ha pe se- ' Y14 ido A is omenes las espa anas hues es.» El mismo caudillo o eció al,J( pi e del I home una heca on o- nia, ú sea un sac i icio en accion de g acias po habe (lado 19, mue e á cien enemigos y deposi ó su escudo, sob e el cual se eia un águila con las alas es endi- das, en el san ua io que T o onio enia en Lebadia de neocia, donde asegu a habe le is o el his o iado Pausanias (1). Abie o po odas pa es el e i o io espa ano y :sin de ensas de ninguna clase, pudo A is omenes es- ende sus co e ías has a las ce canías de la capi al; en una sus excu siones saqueó á Fa ae, si uada en la e ien e o ien al del Taige es, y á unas cuan as ho as de Espa a y en o a se lle ó á las doncellas espa anas que es aban celeb ando, con bailes y dan- zas, la ies a de A emis en Ca yae, haciendo que h :.sen espe adas y de uel as á sus amilias median e un ue e esca e. El e ce año de la gue a se encon a on los dos .k-,jd ci os en el si io llamado «G an hondonada.» Ha- bíanse unido á los mesenios algunos a cadios p oce- (len es del Al eo supe io , conducidos po el ey A is oc a es de T apezus. Pe o seducido po los es- pa anos, el coba de p íncipe huyó luego con su gen e, al comenza la pelea, no sin in oduci el desó den en e los mesenios po medio de cuyas ilas a a esó de in en o. A is omenes hizo p odigios de alo , pe o (1) Pausan., IV, 16 y 19. Plu h. sep , sep. con i . p. 159. 71 odo ue en ano: sus más alien es gue e os queda- on endidos en el campo de ba alla, po que ap o e- chándose de la con usion que p odujo la uga del aido aliado, los espa anos hicie on una ho ible ma anza en los enemigos. Cuando A is omenes ió que no podia man ene el campo huyó con sus me - madas hues es á los mon es de la on e a de A cadia y se e ugió en Ei a. Es e es uno de sus ce os más esca pados, que se alza al Oes e de Andania, ce ca de la mese a que ocupan los igalios de la ibu a - cadia. Ce ca on los espa anos el ce o, pe o los mese- nios o i ica on odos los si ios accesibles y los de- endie on con in encible denuedo du an e los once a ios que du ó el e ible asedio, sin deja se aba i po los calo es del e ano ni po los ios y hielos del in ie no. A is omenes log ó bu la no pocas eces la igilancia de los si iado es y, bajando po cañadas y sende os , de as aba los campos que el enemigo les habla a eba ado y cul i aba como suyos, ejecu ando o as muchas hazañas e dade amen e he óicas con escien os gue e os escogidos. De es a mane a llegó dos eces al I home, donde o eció heca on onias en hono de Jo e. En una ocasion descendió de la mon aña du an e la noche, cayó sob e Amiclae al despun a la au o a y saqueó la poblacion an es que los espa anos de la capi al pudiesen acudi á su soco o. Si g ande e a el a ojo de A is omenes no e a meno su se enidad y sang e ia en los pelig os. En una de sus a iesgadas excu siones cayó p isione o. Pe o obse ando que sus gua dias se habian do mido al lado de la hogue a que habian encendido, se ace có al uego a as ándose, quemó las co eas con que le T2 enían ap isionado y escapó ( 1 ) . Dos eces cayó así p isione o y o as an as debió á su se enidad los medios de sal a se. Pe o en un encuen o con el b ene- mic o le alcanzó en la cabeza una pied a que le hizo cae al suelo sin sen ido. Inmedia amen e se a oja- on sob e él los espa anos y le conduje on p eso con cincuen a de sus animosos compañe os. Caudillo y soldados ue on condenados sin dis incion á se p e- cipi ados al abismo de C eadas, que e a el suplicio que se aplicaba en Lacedemonia á odos los condena- dos á mue e. Todos los mesenios la halla on e ec i- amen e en an e ible sima; únicamen e A is ome- nes quedó ileso. T es dial lle aba, ya en el oscu o abismo espe an- do la mue e, cuando obse ó una zo a que se ceba- ba en los cadá e es de sus compañe os. Siguió los pasos del animal, cuando se e i aba, y no ó que se mc ia en un aguje o po el que pene aba un débil ayo de luz. Comp endió desde luego que no pod ia sali sin ensancha elaguje o, pe o es o no desalen ó al indomable caudillo: las manos le si ie on de pico y muy luego ió la deseada luz del sol. Co ió inme- dia amen e al Ei a donde los mesenios ecibie on con indicible júbilo al hé oe esuci ado. En e an o con inuaba el si io del ce o. Habiase pasado á los mesenios un hilo a espa ano que ha- biendo log ado enamo a y seduci á la muje de un gue e o, pasaba en su compañia las ho as que el engañado esposo pe manecia haciendo gua dia en la mu alla. E a el año onceno del ce co del Ei a. Du- an e una noche de u iosa o men a los gua dias abandona on sus pues os, c eyendo con sob ado un- (1) Polyaen. II, 31, 3. Plin. XI, 70. Vale io Máximo, I, 8. '73 demen o, que la empes ad gua da ia la mu alla me- jo que ellos, no pudiendo sospecha que el enemigo se mo iese de sus pues os en noche an desapacible. El ma ido de la in iel esposa p esen óse de imp o iso en su casa y el hilo a se ió p ecisado á esconde se, no sin escucha cómo el mesenio con aba á su muje que la llu ia habia obligado á e i a se de la mu alla á odos los que la gua daban. Al oi es o el hilo a salió de su escondi e y, en la espe anza de alcanza una buena ecompensa, co ió á comunica á los espa anos la no icia. Sin pe de un momen o se pusie on és os en ma cha y escala- on la mu alla sin encon a el meno obs áculo. Cuando el lad ido de los pe os anunció á los si iados que el enemigo se hallaba den o de la ciudadela, odos, homb es y muje es, se ap es a on á la de ensa de aquel pos e e ugio; pe o ya e a a de. Du an e es dias con sus noches pelea on como desespe a- dos al cabo de los cuales se ago a on sus ue zas y Ei a ué some ido en medio de los uenos y de la o men a (1). En el úl imo ex emo eunió A is omenes los exi- guos es os de su ejé ci o, y colocando en el cen o á las muje es y los niños, inclinó la cabeza y bajó la lanza en señal de que pedia libe ad pa a e i a se. En onces los espa anos, o mados en dos ilas, deja- on lib e paso á los es os del pueblo mesenio. P ime- o se e ugia on es os en A cadia, pa a di igi se luego á las cos as del ma Jónico donde se emba ca on con umbo á I alia. Aqui busca on asilo en Reghion al lado de algunos compa io as que se habian es able- cido en es e pun o despues de la p ime a gue a me- (1) Segun exp esion del poe a Bakis, ci ado po Pausanias. IV , 27. so can o amoso que habia dado lus e á sus ies as con p eciosos himnos, y que po an o, debia goza muy pa icula men e de sus a o es. Bajo es e pun o de is a habia alguna elacion en e la coma ca del Eu o as y la de A idnas: en una y o a se daba cul o á los dioscu os, y la leyenda, pa a es echa más y más es a elacion, suponia que (habiendo los Tinda idas in adid® el Á ica con la p e ension de ecob a á Helena, obligaban á los pueblos á desampa a de miedo sus mo adas. Pe o en onces los cleceleenses, i i ados con a Teseo, au o de aquel inicuo ap o, die on cuen a á los Tinda i das de odo el suceso, conduciéndolos has a A idnas, cu- yos habi an es les ab ie on las pue as (1).» El ey A idnos seño de la ciudad mencionada adop ó como 7 hijos á los dioscu os, sin duda pa a desag a ia los. La sola p esencia de Ti eo eje ció an pode oso in lujo en el ánimo de los espa anos, que en b e e los consejos del poe a acalla on odos los enco es y apa- cigua on las in e io es disco dias. Pe o en lo que más sob esalía el can o de los caballe escos dioscu- os e a en el eci ado de himnos gue e os; pues, se- gun hizo no a el mismo Leonidas, el  c manánimo 0 caudillo de las Te mópilas , poseia es e ba do una uncion especialísima pa a encende el ánimo de la ju en ud gue e a. Po eso despees que log ó es a- blece la conco dia en e los pa idos, a ó de en u- siasma á los espa anos con sus canciones bélicas y (I) He od. IX, 73. Plu , Thes. 31. 33. Que es as adiciones e an co ien es en Espa a se desp ende de lo que dicen Alcman. F agm. 8 y Pausan., 1, 41. 81 de anima los al comba e con su p opio ejemplo (1), En es os cán icos, llenos de númen poé ico, eco - dó á los espa anos «que los dioses ha,bian pues o en s us manos el país en que habi aban y que has a su cons i ucion u o po undamen o la inspi acion di- ina. Po lo an o, ni debia, eme se que su ciudad sucumbie a ni e a jus o modi ica en ningun sen ido una cons i ucion o denada po los mismos dioses. En ez de ab iga ales pensamien os, debia eco da cada uno los hechos he óicos que sus an epasados ealiza on en la p ime a gue a de Mesenia.» «El mismo C onion, obse a Ti eo en o a de sus elegías, esposo de la incompa able Juno, en egó es a ciudad á los He aclidas, con los males nos as- lada nos noso os á la anchu osa isla de Pelops, que cambiamos po la míse a E ineos, siemp e azo ada po el ien o. Y los que die on á Espa a sus leyes escucha on an es la oz de Febo, y aje on de Pi on el o áculo del númen y sus pe ec as enseñanzas. Po - que el mona ca de do ada cabelle a, que á odas pa - es alcanza con sus lechas dispa adas con a co de pla- a, habló desde su san ua io, á los que le consul aban, de la siguien e mane a: «los eyes, po los dioses ala- bados, á quienes la muy digna ciudad de Espa a ha encomendado su cus odia, eina án con su consejo; se- gui ánles despues los ene ables ge on es y as ellos end án los homb es del pueblo que con ec i ud dan á conoce el buen consejo. No se ha de habla nada malo, ni se ha de come e injus icia con a la ciudad, ni se la da á o cido consejo, y en onces su pueblo se á ue e y ob end á ic o ia; pues así lo ha anun- ciado Febo (2).» (1) Plu , Cleomen. c. 2. Es ab, p. 362. Philoco i. F agm, 55. Diodo . XV, 66. Lyc. e. Leoc . p. 162.  — (2) Ti eo, F agm. 2-4, ed. de Be gk. 6 82 El siguien e pasaje del mismo a e, demues a has a qué pun o habla cundido en e los espa anos la desmo alizacion y el aba imien o, en los p ime os años de la gue a. «Pa a el homb e alien e nada hay más bello que mo i luchando po la pá ia en- e los gue e os que o man la angua dia. Po el con a io, no hay homb e más desp eciable que el que abandona su ciudad y sus e aces campos pa a mendiga en ie a ex aña. Sin mo ada ija anda e an e lle ando consigo á la que ida mad e y al an- ciano pad e, á los ie nos hijos y á la jó en esposa; pe o á donde quie a que aya es odiado aquel que se e agobiado po la necesidad y la pob eza. El mismo deshon a su amilia y eniega de su igo oso aspec o, pues po doquie le sigue el desp ecio y la e güenza. Po an o, si el homb e agabundo no goza de a o ni de espe o, si has a de la compasion se e p i a- do, luchemos po es a he mosa ie a y po nues os hijos, y demos po ella nues a ida, si uese ne- cesa io (1).» En o o de los pocos agmen os que de las elegias de es e a e han llegado has a noso os, dice: «¡A iba! Voso os sois los descendien es del in encible Hé cu- les, ened alo , pues Júpi e , aunque enojado, no ha uel o aún la espalda. No os cause miedo el núme o de los enemigos ni huyais; que el gue e o oponga su escudo al con a io de angua dia. Que mos án- dose enemigo de su p opia ida, salude á los neg os des inos de la mue e cual si uesen apacibles ayos del sol. Voso os, ó jó enes, sois bien en endidos en el a e aniquilado de A es que se complace en hace de ama lág imas; conoceis, po expe iencia, el u- mul o del c uel comba e; habeis sido del núme o de (1) F agm. X, 1-14. 83 los ugi i os y de los pe seguido es, y sabeis has a la saciedad lo que en ales casos acon ece.» «Los que pe maneciendo unidos se a iesgan á. sos ene la pelea y á pene a en el umul o de las p ime as ilas enemigas, a a ez han caido, y en cambio han de endido al pueblo que les sigue ; pe o los ímidos pie den oda i ud, y no es siquie a posi- ble enume a los males que de o dina io sob e ienen á los que así dán mues as de coba día. Pues la he i- da que ecibe po la espalda el coba de que huye de la pelea es una mancha e gonzosa, y e gonzoso es siemp e mo i de esul as de una lanzada que se e- cibe po la espalda. Así, pues, que nadie descom- ponga las ap e adas ilas; an es bien, odos se man- engan i mes aunque engan que mo de se los lábios. Con el ancho escudo cub i á el gue e o los homb os, el pecho, los muslos y las pie nas; con la mano de- echa maneja á la pode osa lanza y en son de ame- naza ha á ondea el penacho sob e la cabeza. Lu- chando ap ende á á ejecu a he óicos hechos. El gue e o a mado de escudo nunca debe e i- a se ue a del alcance de las a mas enemigas; siem- p e a anzando se di igi á á su con a io, sin odeos, y le ma a á con su la ga lanza ó con la espada si las ilas se han mezclado. Chocando pié con a pié, es- cudo con a escudo, yelmo con a yelmo, penacho, con a penacho y pecho con a pecho, lucha el buen soldado con su con a io, lle ando siemp e en la mano la lanza ó el puño de la espada. Pe o los que o mais la in an e ía lige a, ocul aos acá y allá (Je- as de los escudos, a ojad al enemigo g andes pie- d as y lanzad sob e él las azagayas, sin apa a•os mucho de los que lle an pesadas a madu as (1). (1) F agm. 11. 84 »Así debeis pelea , oso os ¡oh jó enes! pe ma- mlneciendo siemp e unidos, sin espa ci el e o en las ilas, ni hui e gonzosamen e; an es bien debeis ac ecen a el alo de ues o pecho y desp ecia la ida siemp e que os alleis delan e del enemigo; aún en la e i ada no debeis deja a ás á los ancianos cuyas pie nas ca ecen de lige eza y de lexibilidad pa a la huida. Pues es e gonzoso pa a los jó enes que un anciano caiga en las p ime as ilas y que el homb e encanecido y de blanca ba ba, inda en el lol o s• alma ale osa; él jó en gue e o que es o Consien a halla á el cas igo de su coba día cuan- do se ea caido po ie a, nadando en su sang e y sin más es ido que sus manos pa a cub i su e - Oenza. La glo ia del gúe e o es á en cae en las p ime as ilas y el que así lucha, mien as conse e la he mosa lo de la ju en ud, goza á oda su ida (.k la es imaeion de los homb es y del amo de las muje es (1). »No me ece las alabanzas del poe a, ni el espe- o de los homb es aquel que en la gue a no se ha mos ado alien e y animoso, aunque posea lige eza en la ca e a, ó habilidad en el pugila o, ó enga la g andeza y ue za de los Cíclopes ó sob epuje al mis- mo lo eas acio (2) en la elocidad de la ca e a, ó sea su aspec o más ag adable que el del mismo Ti- hono, ú posea más eso os que Midas y Ciny as, sea un p íncipe más pode oso que Pelops, hijo de Td i alo, ó maneje el habla con an a dulzu a como Ad as o ó posea odas las-glo ias imaginables que no sean las de la gue a; nada me ece el que no se halle (1) F ago . X, 14.-30. (3) Vien o No e p oceden e de T acia. 85 do ado de alo pa a mi a ca a á ca a á la ho ible mue e y pa a hace en e á un enemigo. »Es a es la más glo iosa i ud y el más p eciado gala don que el jó en puede alcanza en e los hom- b es. El soldado que siemp e ma cha al comba e en- e los p ime os, que desp ecia la e gonzosa uga y se desp ende gene osamen e de su ida animando con su ejemplo y sus palab as al que ma cha á su lado, es el más p ecioso bien de la ciudad y del pueblo. Es e es un hábil gue e o y no pocas eces un solo hom- b e de es as cualidades, lleno el co azon de un alo como de leon , ha hecho e ocede á las ap e adas hues es enemigas y ha con enido el impe uoso oleage de la pelea. »Si el buen gue e o pie de la es imada ida pe- leando en p ime a linea, con hon a pa a la ciudad, pa a el pueblo y pa a su pad e, a a esando no pocas eces el a ma que le dá mue e su escudo y su co a- za, le llo an sin dis incion jó enes y iejos; la ciudad en e a lle a po él lu o; odos hon an su sepulc o y espe an á sus hijos, á los hijos de sus hijos y á su descendencia du an e muchas gene aciones, po que su. nomb e y su ilus e memo ia nunca pe ecen. Aunque sepul ado debajo de la ie a, el que en la uda pelea. dá la ida po la pá ia y po sus hijos en a as del implacable Ma e, su memo ia es inmo al. Pe o si escapa á los golpes de la des uc o a mue e y con su lanza conquis a la glo iosa ama de la ic o ia, en- onces odos, jó enes y iejos le hon an y despues de goza acá ine ables aleg ías, desciende al eposo del Hades. En su ejez descuella en e odos sus conciu- dadanos y nadie in en a p i a le de sus de echos ni disminui su hon a. Po el con a io, cuando él se ace ca, los jó enes, los de su misma edad y aún 8(3 más ancianos se le an an de sus asien os. T abaja de odo co azon pa a alcanza an ele ada i ud y no cejes en la lucha (1).» Ti• eo no solo compuso elegías con obje o de aconseja á los espa anos la conco dia y de in undi - 1:s alo y bélicos impulsos, sino ambien b e es cán icos ma ciales que se en onaban du an e las ma - chas y en el momen o de a aca al enemigo, los cua- les debie on eje ce pode oso in lujo en el ánimo ex- . ao dina iamen e imp esionable de aquellas gen es. Más a de se dió á es os himnos el nomb e de can os mesenios, en a encion á la época y ci cuns ancias en que ue on compues os (2). De es os pequeños cán icos bélicos solo uno ha He- do has a noso os del eno siguien e: «¡A iba, oso os, hijos de los animosos pad es de es a a o- nil EsI,I a! Con la mano izquie da echad delan e el escudo y he id ale osamen e con la lanza: no os dé cuidado la ida; al es el uso de Espa a! (3).» An iguos esc i o es asegu an que el poe a que an o con ibuyó á le an a el aba ido espí i u de los espa anos, e a maes o de escuela en A idnas, cojo y con ahecho, y que los a enienses á in de obedece al o áculo sin p es a e ec i o auxilio á Espa a, en ia- on á sus i ales es e homb e en son de bu la. Pe o semejan e suposicion ca ece de undamen o y es, se- gun odas las apa iencias, ina idea in en ada pos e- io men e pa a explica la i alidad que su gió más a de en e los dos pueblos. Pa a i á Espa a no ne- •esi aba 'Fideo ob ene pe miso de su gobie no, y de segu o no se le ocu ió pedi le: ampoco la a is oc a- (0 F agua. 12 y 13. (21 Malle , Los do ios, II, 335. (3) e apn. 15 81 cia de A enas enia, á la sazon, mo i o alguno pa a mos a se hos il á la de Espa a. Hay quien opina que la supues a coje a de Ti eo no es más que una exp esion simbólica con que se quiso designa la me- dida del e so elegiaco, el paso co ado del pen áme- o en oposicion á la ma cha uni o me y p og esi a del hexáme o. Ménos undamen o iene el cali ica i- o de maes o de escuela, que únicamen e podia apli- cá sele en el sen ido de que el can o y la música e an en su época los únicos asun os que se enseñaban á la ju en ud g iega (1). Muy luego echa on de e los mesenios el cambio que habia su ido el ejé ci o espa ano y el a do bélico de que se hallaba animado. An es que inaliza- se el e ce año de la gue a, se e ec uó un cambio comple o en la si uacion de los belige an es; la coa- licion de los a cadios, pis a es y mesenios se desba a- ó an e el empuje de las hues es espa anas en usias- madas po Ti eo. Aunque los pisa es sacudie on de ini i amen e el yugo de los eleos, no log a on sob epone se á és os, y así emos que la ies a Olím- pica del año 640 se celeb ó de nue o bajo la di ec- cion de los eleos. Segun digimos an es, ié onse p ecisados los me- senios á e i a se á Ei a, úl imo balua e de su in- dependencia. Ya en es e momen o su si uacion e a más desespe ada que nunca lo ué en la p ime a gue a; pues o que en onces pudie on sos ene se has a el úl imo ance en el I home, ó sea en el cen- (1) Pausan., IV, 15. Jus illo, II1, 5. o del país, mién as que aho a u ie on que e i- a se á la on e a de A cadia. En es e incon del país mesenio se alza el mencionado ce o á una al-- u a de más de cua o mil piés, á conside able d1- ancia del alle y sepa ado de A cadia an solo po el Veda. Ceñido po dos a oyos que del No e ba- jan á desemboca en es e io, con empinadas e - ien es cubie as de maleza y á boles has a muy ce ca de la cima, o ecia es a mon aña un asilo se- gu o cuyas na u ales de ensas enian excelen e apo- yo en la p oximidad de un pueblo aliado, pa icula enemigo de los espa anos, como e a el de Figalia y su coma ca. A es e luga se e i a on los mesenios con sus ebaños y habe es. Los pasos y des ilade os de la mon aña o ecian ácil de ensa y pa a mayo segu idad co ona on de mu alla la cumb e; los es- os de es e mu o que oda ía se conse an, dán bien cla amen e á en ende la p emu a con que ué le- an ado. Desde luego se comp ende que la o na de an inmensa ciudadela no e a emp esa ácil ni ob a de un momen o, y no hallamos incon enien e alguno en admi i la adicion, segun la cual, los mesenios del Ei a esis ie on once años consecu i os el asedio de los espa anos. Más di icil se ia c ee que es os u iesen la cons ancia y el alo necesa ios pa a. an la ga con ienda, si no iésemos en ello la ob a del inspi ado poe a de A idnas. Me ced á sus en u- sias as p edicaciones, sos u ie on con a do la lucha has a que el éxi o más comple o co onó sus es ue - zos. Los úl imos es os del pueblo mesenio abando- na on el país, g acias á la gene osa bene olencia de los encedo es y es os no solo ol ie on á en a en pose sion de las conquis as hechas en la p ime a 89 gue a, sino que ac ecen a on sus dominios con la anexion del mon añoso dis i o que en onces conse - ó su independencia, cuyos mo ado es, educidos á un insigni ican e gua ismo du an e una segunda gue a de ca o ce años, abandona on pa a siemp e su amada pá ia, hácia el año 630. Los espa anos, como si emiesen pe de ocasion an a o able, ex endie on en onces sus conquis as po oda la cos a occiden al de Mesenia,. Pe o aun- que se con en aban con educi á la ca ego ía de pe- ioicos á sus habi an es, la mayo ía de és os no acep- a on es a nue a sí uacion sino cediendo á la ue za, y algunos, como los aqueos de Pylos y Me hone, quisie on mejo uni su sue e á la de los mesenios con los cuales emig a on á Rhegion. De es a mane- a queda on los espa anos en pací ica posesion de oda la pa e me idional del Peloponeso, desde P a- sias has a la desembocadu a del Neda. * * Pausanias pone la segunda gue a de Mesenia en e los años 685 y 668. Po an o, supone que du ó diez y sie e años, siquie a no cuen e sino los sucesos de los es p ime os, admi iendo con Rhianos que el si io ocupó once. Segun eso la gue a du ó an solo ca o ce y así lo dan á en ende esc i o es y adicio- nes de no a. Hay, es e dad, algunos que la a ibu- yen una du acion de ein e años, pe o es, sin duda, po da la igual impo ancia que á la p ime a (1). Po lo demás, el mismo his o iado nomb ado pa- ece igno a la época á que co esponden es os ca o - ce años y has a con anqueza con iesa que le son desconocidos los eyes que á la sazon gobe naban en (1) Pausan. III, 3. IV, 18. 23. 96 La nobleza helena no an o buscaba su libe ad en su comple o aislamien o de la plebe, como en la in luen- cia que podia eje ce sob e la misma i iendo á su lado y haciéndola es igo de odos sus ac os. La a is oc acia se p esen ó, pues, como un cue po uni o me, de cos umb es an nobles como su sang e, como una masa compac a de homb es adies ados en el manejo de las a mas, cuyos a aques, po consi- guien e, no podían en modo alguno esis i los eyes con los escasos medios de de ensa que enían. La pe ec a solida idad de in e eses que habia en e los nobles helenos, les hacia comp ende que, con la abo- licion de la mona quía, no su ia pe juicio la unidad del pequeño es ado ni se menoscababa su ue za. Segun imos an e io men e, A is ó eles explicaba el o igen de la mona quía, suponiendo que en los p i- mi i os iempos los pueblos habian p emiado se i- cios especialísimos p es ados á la comunidad po in- di iduos a o unados, ele ándolos á la dignidad de eyes ó je es sup emos de dicha comunidad y; de es a sue e, habian eje cido aquellos su au o idad so- b e súbdi os que lib emen e 'labial' delegado en ellos sus pode es, den o de lími es de inidos. Pe o habién- dose mul iplicado, con el ascu so del iempo, el nú- me o de pe sonas que po se icios análogos y sus especiales do es se habian hecho ac eedo es á un p e- mio semejan e, és as no quisie on -su i po más iempo la au o idad del sobe ano y la sus i uye on con el dominio de odos ellos, eje cicio de comun acue do sob e el pueblo (1). Uno de los Es ados en que p ime o empezó á a- cila la mona quía ué Espa a, donde la lucha de las (1) A is o pol. III, 10, 97 dos amilias eales dejó mal pa ada la au o idad so- be ana, ya que, segun imos an es, Licu go limi ó los de echos de los eyes, y obligó á los p íncipes que acep a o n el pac o de amilia, á some e se al consejo de ep esen an es de la a is oc acia y á escucha el pa ece de la Asamblea gene al de los nobles en o- das las cues iones de impo ancia. .No cabe descono- ce que en Espa a, es as es icciones con que se limi ó el pode de los eyes , ue on p ecisamen e las que sal a on la mona quía, si iendo de ga an ia pa a la conse acion de es e sis ema. Pues como ob- se a A is ó eles, «la es iccion de la au o idad de los eyes si e, po necesa ia consecuencia, pa a da la mayo ue za y más la ga du acion ; ya que los mo- na cas, cuando se hallan some idos á las leyes, mués- anse ménos despó icos y, obse ando una conduc a más semejan e á la de sus asallos, es os no en en ellos un mo i o de en idia ; po an o, esul a que la limi acion del pode sobe ano en ez de disminui el p es igio del mona ca le ealza, y en cie a mane a le obus ece (1).» Po es e medio supo man ene Espa a, sin cam- bios esenciales, su mane a de ida y los p incipios- undamen ales de su de echo , conse ando la an i- quísima ins i ucion á la que iba insepa ablemen e uni- do el ecue do de la undacion del Es ado y de odos los g andes acon ecimien os de su his o ia. Pe o hay que econoce que Espa a cons i uye una excepcion en e odos los can ones y ciudades de G ecia que solo iene pa ecido en los molosos del Epi o, los cua- les man u ie on igualmen e la mona quía con cie as es icciones ijadas po la Cons i ucion (2). (1) A is o . poi.. V, 9, 1. (2) A is o . pol. V. Plu . Py h. 5. TOMO VII.  7 98 En capí ulos an e io es hemos dado á conoce el cambio e ec uado en Tesalia, cuya mona quía ué sus- i uida po el gobie no de los nobles. Y aunque más a de la amilia aleuada, que pe enecia á es a clase, ob u o po causas de que allí hicimos mencion, un po- de casi sobe ano, y se es ableció un gobie no en odo semejan e al de la mona quía, la e dade a so- be anía esidia en el cue po de la nobleza. Igual cam- bio se e i icó en las ciudades de Beocia hácia la mi- ad del oc a o siglo, y abs accion hecha de Espa a, el einado de Fedon el a gi o es el úl imo de alguna impo ancia que nos o ece la his o ia de la mona - quía helena. Po que si bien es cie o que po algun iempo conse a on oda ía A gos y o os can ones g iegos el nomb e y la dignidad de einos, en odos había pe dido la mona quía su ue za y su an iguo p es igio. La nobleza c eyó opo uno conse a el - nomb e de eino, despues de p i a de su au o idad al mona ca, á in de no e se p ecisada á cambia Cam- bien las elaciones del Es ado pa a con los dioses. Po eso emos al en e de algunos can ones un p íncipe que lle aba el nomb e de ey aunque sin la au o idad de al, cuyo ca go e a unas eces he edi a io y o as elec i o, y que enia el debe de o ece á los dioses los sac i icios que desde la más emo a an igüedad o e- cían los mona cas. Fácilmen e se comp ende que los g iegos, inspi ados po el sen imien o esencialmen e eligioso que les ca ac e iza, no se a e iesen á in o- duci adicales e o mas en los i os con que p esen- aban á los dioses sus o endas y sac i icios. Despues del es ablecimien o de los do ios en Co- 99 in o y como consecuencia, sin duda, de la e o ma que en su gobie no in oduje on, emos que el pueblo de es a coma ca se di idía en ocho ilas, es de las cuales, que e an las más impo an es, lle aban los nomb es de hyleos, clymanos y pa n ylos. Comp en- dian es as es ag upaciones odas las amilias do i- cas de la coma ca, ó sea la conquis ado a nobleza, pe o la ci cuns ancia de halla se el es o del pueblo di idido en análogas ag upaciones, nos dá cla amen- e á en ende que, si es as ilas gozaban de especiales p i ilegios, no exis ia, sin emba go, en e encedo- es y encidos la b usca sepa acion que habia en Es- pa a en e do ios y aqueos. Al deci de Suidas es a di ision del pueblo co in- io en ilas, p ocedía de Ale es, y, pues o que en Co - cy a igu an ambien los hyleos, debemos admi i como e dade a la exis encia de las es p i ilegia- das ag upaciones en Co in o. En A gos habia cua o ilas: de hyleos, pam ylos, Dymanos y la de los hy - na hios que se componía de aqueos y ocupaba una posicion in e io á las es p ime as, aunque no an penosa como la de los o nea es, nomb e que, segun pa ece, se daba á los habi an es de O nea y de o os pueblos de la p o incia de A gos, educidos po los conquis ado es á la ca ego ia de pe ioicos. En Sicion, al lado de las es ilas de nobles do ios, i ian los egialeos que o maban una ibu especial. Los sobe anos de Co in o no se hacian descende de Hilo, sino de An ioco, que e a ambien hijo de Hé cules. A Ale es, undado de la dinas ía co in ia- na, sucedie on en el mando Ixion, Agelao y P ym- nis que, como su p ogeni o , lle an el nomb e de eyes de Co in o. Pe o hácia la mi ad del no eno siglo pasó el ce o á Baquidas, que se hacia ambien 100 descende de Hé cules y del que ue on suceso es Eudemo, A is omedes y Teles es (1). Los co in ios no celeb aban las Ca neas ó sea la ies a p incipal de los do ios del Peloponeso. A p o- pósi o de es a solemnidad, debemos eco da una a- dicion, segun la cual, Hippo es, pad e de Ale es, undado de la mona quía do ica de Co in o, dió mue e al adi ino Ca nus, en el campamen o de Nau- pac os. Es e adi ino es sin duda una pe soni icacion del Apolo Ca neo ó p o é ico y con la mencionada leyenda se quiso signi ica la al a de las Ca neas en Co in o ó su sup esion po el supues o ma ado de Camus. P óximamen e cien años despues que Baquidas subió al ono (le Co in o, ué asesinado el ey Te- les es, hijo de A is omedes, y á su mue e, la nobleza abolió la mona quía, sus i uyendo el ca go de mo- na ca po un iwi anis que lle aba la di eccion de los negocios públicos y e a elegido odos los años. Pe o segun ad e imos an es, á in de no in oduci modi- icacion alguna en las elaciones del Es ado pa a con los dioses, se dejó á los an iguos eyes en posesion de uno de sus más p eciados de echos. Con en óse, pues, la nobleza con habe de ibado la mona quía pa a eje ce po sí misma la e dade a sobe anía, pe o dejando á los Baquiadas la exclusi a p e oga i- N/a de pode se ele ados á la dignidad de p i anidas 9 (1) Pausan. II, 4, 4. Diodo . F agm. lib. VIL Agelao apa ece dos eces en es a lis a de eyes y Au omenes, que einó un año, es el p ime p i aneo. De Agemon y Alejand o se dice que eina on cua- en a y un años en luga de Teles es, hijo de A is omedes, al que además se a ibuye un einado de doce. Po es e medio se log ó po- ne en la lis a cinco Ale idas y o os an os Baquiadas, cuyos eina- dos ab azan un pe íodo de 327 años, que no se llena sino me ced á los o dina ios sub e ugios de los c onóg a os. 101 siquie a u iese ménos alo ese p i ilegio po co - esponde á más de 200 indi iduos que á la sazon componian la amilia de Baquidas. De es a sue e quedaba educida la dignidad. de mona ca á la ca ego ía de un empleado de. eleccion anual, sob e el cual pesaba la obligacion de da cuen- a de su adminis acion á la asamblea de la nobleza que de' hecho eje cía la au o idad sobe ana. El año 745 an es de Jesuc is o, apa ece el p ime p i anis de la amilia de Baquidas al en e del go- bie no de Co in o. Así se desp ende do a a en e de a ios pasages de an iguos esc i o es, como Pausa- nias, y lo con i man los hechos análogos que nos o ece la his o ia de la cons i ucion a eniense y la de o as ibus helenas. Diodo o supone que los mismos Baquiadas nomb aban de su seno un p esiden e ó p i- anis, lo cual es absu do, pues equi ald ia á supone que solo se habia e i icado un cambio de nomb e en el gobie no (1). Al deci de A is ó eles, el gobie no de Pe iand o y de Cipselo ab aza un pe iodo de 70 años y pues o que el p ime o mu ió hácia el 585, el mando de su an eceso , Cipselo, debió empeza hácia el 655, de sue e que la p i ania de los Baquiadas, que, segun el mismo A is ó eles asegu a, comp ende unos 90 años, u o p incipio el 745. No hay amp oco e dade a con adiccion en e es os da os y el ase o de Es a- bon cuando dice que es a oliga quía de los Baquiadas du ó casi 200 años, ya que el ilus e geóg a o inclu- ye en ese gobie no los einados de Baquidas, Eude- mo, A is omedes y Teles es, que po lo n'i.mos ab a- za án un pe íodo de 110 años (2). (1) Plu . Py h. 5. Diod. F agm. lib. VII. (2) Diogen I,ae . I, 95. A is o . de epubl. V, 9. Es ab. p. 3- 5. 102 Sin duda alguna las en a i as de Fedon pa a so- me e á su dominacion la coma ca de Co in o, allana- on á la nobleza el camino pa a lle a á cabo la abo- licion de la mona quía. A la mue e del caudillo a - gi o, acaecida, segun imos an es, en el momen o en que más segu a c eia la ealizacion de sus planes so- b e es a ciudad, le an á onse los nobles, apode á on- se del mando y los Baquiadas se some ie on al nue o () ica es ablecido po los magna es, á lo que pa ece g in esis encia. Admi ie on desde luego la p i anía, sa is echos ' de conse a sí una posicion ele ada, de man ene , con espec o á la nobleza, cie o ca ác e dinás ico y un p es igio `que a a on de obus ece po odos los medios posibles, pues se sabe que nunca en sus ma imonios con aian alianza sino en e ellos mismos (1). Tan amis osas e an las elaciones de los Baquia- das con la nobleza, que nunca a a on de es ablece la an igua mona quía, an es po el con a io, asimi- la on en é minos sus in e eses con los de la a is o- c acia, que és a no halló incon enien e en conse a al nue-, o sis ema de gobie no el nomb e de la an i- gua égia amilia. Po eso emos que el égimen oli- gá quico de Co in o echó muy hondas aíces y si ió de modelo á los nobles que ealiza on cambios aná- logos en o as coma cas. Apenas habian ascu ido ein e años desde la ins i ucion de la p i anía de los Baquiadas, cuando el co in io Filolao, de ibada ya la mona quía de Beocia, dió á los ebanos una Cons- i ucion basada en p incipios esencialmen e a is o- c á icos (2). (1) He od., V, 92. (2) A is o . :ep. II, 9, 6-8. 103 * Desde la in asion de los do ios en el Peloponeso, gozaba Co in o ama bien me ecida de ciudad ma í i- ma y de se impo an e cen o de la indus ia. La si- uacion de la ciudad, que ocupaba una al u a en el es echo is mo de su nomb e, y el escaso e i o io que comp endia su coma ca, impulsa on desde luego á sus habi an es á busca en la na egacion lo que la ie a no podia da les, y de la pesca que p ime a- men e les suminis ó alimen o nacie on muy p on o e dade as expediciones ma í imas. Los egialeos, an- iguos mo ado es de la coma ca, de aza jónica, con- inua on i iendo en e los conquis ado es do ios, bajo condiciones ela i amen e a o ables que les pe mi ian eje ce , aunque al ez en meno escala que an es, las indus ias que sin duda ap endie on de colonos ó me cade es enicios, co no la na egacion, el a e de eje , de eñi , de undicion y de o ja. En un p incipio y cuando ya los jonios de Eubea y los do ios de Epidau o y de A gos monopolizaban casi po comple o el come cio del Egeo, los co in ios limi- aban sus co e ías al es echo y la go seno que ba- ñaba su educida coma ca, en el cual nada enian que eme sus na es. Pe o despues de la caida de la mo- na quía empeza on á es ende sus iajes ma í imos en di eccion á Occiden e y á ensancha sus elaciones come ciales. j T a en la época en que el pad e de Hesiodo a a- esó en su na e el ma , desde Cumas has a el gol o de Eubea, ó sea hácia el año 800 an es de Jesuc is o, habian c uzado los na egan es cumenses oda la pa e S. O. del Egeo, pues o que dando uel a al p omon- o io de Malea llega on po es a época á las egiones occiden ales que en onces se llamaban desconocidas. 04 Más allá de T inaquia desemba ca on en la isla de Aena ia, hoy Ischia, si uada en e á la cos a de los opiceos, y al e que el come cio con las ibus de los que ocupaban la cos a, les b indaba con no- ausones q ables bene icios, es ablecie on una colonia en aquel Algun iempo . un o  o despues c eyé onse ya su icien- p emen e ue es y segu os pa a ija se en el con inen- e, en un luga p óximo á la mencionada isla y allí, sob e una empinada colina oquiza que o ma la ex- emidad del mon e Gau o, le an a on una illa á la que die on el nomb e de su pá ia. Resul a, pues, que Cumas e a en Occiden e la más an igua colonia de los g iegos, ya que su o igen, segun odas las p o- babilidades, es con mucho an e io al de la colonia de Teocles. Sin emba go, á juzga po el ho izon e geog á ico que ab azan las poesías homé icas, bien puede asegu a se que no se emon a más allá del año 850 (1). Los cumenses c eian que habian llegado nada mé- nos que al in del mundo y que se hallaban en el si io que ué ea o de las más amosas a en u as y na e- gaciones de Ulises. En su sen i e a la coma ca esco- gida pa a su esidencia el país de los cime ios, si ua- do, segun los poemas de Ho ne o , en los con ines occiden ales del globo e áqueo y no lejos de la en- ada de los in ie nos. El ca ác e olcánico de oda la cos a, el Vesubio que lanzaba, al Su de Cumas, densas nubes de humo y de ojiza la a y las anchas g ie as que a es iguaban la p esencia de c á e es apa- gados, con i mábanles en an ex aña c eencia. En un c á e casi lleno de agua, que habia al Su (1) Es abon opina que Cumas e a una colonia undada en comun po los cumenses y los chalcidios. Es . p. 243. Veleyo, I, 4. Scymn. Ch. . 235. 105 de la ciudad, econocie on los cumenses el lago aque- usio. En el lago Ao nos, si uado al No e y odeado á la sazon de impene able bosque y empinadas ocas, se les igu ó e nada ménos que la laguna Es igia y la bajada á los in ie nos; luga emendo po donde el animoso Ulises descendió al abismo y po cuyos ai e- dedo es e olo eaban las somb as de los mue os. El p omon o io de Miseno ó los islo es que se al- zaban en las ce canías, ue on en o o iempo esiden- cia de las si enas, y más al No e, en el cabo de Ta - acina, es aba en e ado Elpeno , , compañe o in o - unado del mona ca i aciense. La isla de Ci ce no e a o a que el cabo de Ci ceo (Ci ceiz); y en ealidad las lagunas ó pan anos que , po la pa e de ie a odean es e salien e cabo, daban luga á c ee que lo que en onces e a p omon o io ué en o o iempo isla (1). Las dos Cumas, la an igua y la mode na, man u- ie on siemp e es echas y amis osas elaciones; así emos que los o áculos emi idos po las p o e isas del Ida se conside aban como p opiedad de ambas pobla- ciones; y en e las ocas p óximas al lago de Ao nos se ela una g u a donde mo aba la Sibila que p o- nunciaba es os o áculos. Muchos años ascu ie on an es que los g iegos se a e iesen á imi a el ejemplo dado po los cumen- ses. Pe o al cabo de algun iempo un ba co de Chalcis, conducido po Teocles, zozob ó en la cos a o ien al de Sicilia. La exhube an e ege acion de aquella co- (I) Es ab. p. 23, 26 y 243. Plinio, his . na . III. 5. 1.! 112 ia. Den o de la poblacion ó en sus ce canías descu- b ióse, más a de, la cue a en que Jason sos u o amo osos coloquios con Medea, y que los undado es de Co cy a no podian ménos de gua da como p ecio- sa eliquia, siquie a en a encion á que el caudillo de los a gonau as uá el modelo de a en u e os y na e- gan es y einó po algun iempo en Co in o. Tambien Juno, pode osa p o ec o a y guia de la expedicion a gonau a, u o su emplo en la playa de Co cy a. E a el suelo de la isla é il en ex emo y daba p incipalmen e ino y acei e, que los colonos g iegos lle aban á la p óxima cos a del Epi o pa a cambia - los po ganados, lana y pieles, que poseian en g an abundancia los epi o as, hesp o as, jaones y molo- sos. Lle abánles además los co cy enses di e sos p oduc os de la indus ia có in iana, que eje cian en su nue a pá ia, como asijas de ba o pin adas, he mosos apices, elas es ampadas ó eñidas y obje- os de me al undido ó o jado, pa icula men e a - mas (1). Tambien los colonos de Si acusa, aunque su p in- cipal ocupacion e a la ag icul u a, hacian g an co- me cio en es os mismos p oduc os con ,las ibus sici- lio as, ci cuns ancia que no poco debió con ibui al ex ao dina io desa ollo de la colonia. Así emos que se en a años despues de la undacion de Si acusa se hallaban en disposicion de le an a dos nue as ciudades: Ah ae sob e los mon es que se alzan en las inmediaciones de la me ópoli y Enna, si uada casi en el cen o de la isla, sob e la mese a que ocupa odo el in e io , no lejos de la o illa izquie da del (1) A is o . de mi ab. ausc. e. 104. Hesiquio, Ke ki‘ aioi am o eis. A eneo, I, 49. Pollux, Onomas icon, I, 149. Ael. a . his . III, 24. 113 Hime a supe io . La undacion de es as ciudades u o luga hácia el a io 665 (1). * go * Que los co in ios ealiza on no ables adelan os en la na egacion, lo demues an las impo an es mejo as que in oduje on en la cons uccion de sus na es. De la lec u a de los poemas homé icos se desp ende que en el siglo IX poseian ya los g iegos anchos buques p opios pa a el aspo e de me cancías, los cuales e an mo idos po ein e eme os y o os muchos ma- yo es impulsados po cien o y á eces po cien o ein e emado es. Cons uianse además o os la gos y es e- chos que cincuen a eme os hacian mo e con aci- lidad suma, y se empleaban pa icula men e pa a iajes ápidos, expediciones pi á icas y a aques de so p esa ó pa a la gue a. Muy luego ocu ió á los ma inos g iegos la idea de que pod ia aumen a se, de un modo ex ao dina- io, el anda de es as na es siemp e que se doblase el núme o de emado es sin modi ica su longi ud ó su anchu a. E a es o úl imo imp escindible condicion de la bondad del buque, pues si se aumen aba su longi- ud hacíase más di ícil su di eccion y ménos sólida su es uc u a, an o pa a esis i los emba es de las olas, como los a aques de ba cos enemigos; si se au- men aba su anchu a se hacia c ece , al pa que su peso, la esis encia al ompimien o de las olas. Sin duda alguna es as conside aciones hicie on nace en- e los co in ios la idea de cons ui na es de es pi- sos, en cada uno de los cuales pudie an coloca se cin- cuen a emado es. De es a sue e se iplicaba la elo- (1) Tucid. VI, 5. Es éban de Biz. Enna. Es ab. p. 213. TOLO VII.  8 114 cidad del buque sin modi ica los dos ac o es que po- dian in lui en su solidez y ma cha, poniéndole, ade- más , en excelen es 'condiciones pa a ence en el comba e na es de mayo es dimensiones (1). Los p i- me os ba cos de es a clase se cons uye on en Co in- o al e mina el siglo VIII. Sob e las an iguas na es, cuyos emado es se ha- llaban al descubie o, y expues os, po consiguien e, á los golpes del enemigo, enían és as la incon es a- ble en aja de que dos ilas de aquellos, á lo ménos, es aban cubie as po los cos ados del buque, y qui- zás algunas eces las es. El año 704, un co in io, po nomb e Ameinocles, guiándose po los modelos que labia is o en su pá- ia, cons uyó pa a los samio as a ias na es de es bancos de emos. Y aunque oda ia se usa on en G ecia las an iguas de cincuen a eme os du an e más de dos siglos, nunca apa ecian en ba alla en e á las nue as de es bancos (2). Desde la época de A.mei- nocles ascu en sob e cua o siglos sin que hicie a p og eso alguno la indus ia na ie a de los g iegos ni se mejo ase la o ma ó cons uccion de sus na es. Du an e an la go pe iodo no se in odujo en és as más modi icacion que la de cub i odos los cos ados del buque, en ez de los dos que se cub ian an es y la de añadi seis emado es más á los 150 que u ie on en un p incipio (3). iad es ad e i que un ba co de es a na u aleza, eon sus eme os, pilo os y ma inos de di e sos se i- cios, exigia una ipulacion de 200 homb es. Y sin (1) Tucid. 1, 13. (2) En la ba alla de Salamina pelea on oda ia na es de cincuen- a emos. (3) Tucid. 1, 13. 115 emba go no e a su olúmen an conside able que no pudie an se ácilmen e a as ados á la a ena y bo- ados de nue o al agua po los mismos que los ipu- laban. El casco es aba cons uido de ablas de pino oscamen e unidas, y pa a a esaños, cos illas de la na e y demás elemen os de g an esis encia, se usa- ba el plá ano (1). Las na es de es bancos solian ene de 80 á 90 piés de longi ud , 20 de anchu a y una al u a de 15 piés, o nada desde la quilla á la cubie a. Los e- mado es del banco supe io manejaban emos mucho más la gos que los de las o as dos ilas, po lo cual e a Cambien su abajo más pe ado. Cada sé ie lle aba un nomb e especial: los de la supe io se llamaban h, ani as, los del medio zeu 1 qui as y halami as los del banco in e io . Desde luego se comp ende que cada ila usaba emos de longi ud di e en e, midiendo unos 15 piés los de la supe io y 10 los de la in e io ocu- pada po los halami as. Los emos encajaban en una abe u a del cos ado y es aban, además, suje os á la cabilla po medio de un lazo (2). Es as abe u as, se- mejan es á las one as de los buques mode nos, e- nian el diáme o su icien e pa a da salida á la cabe- za de un homb e. Los espacios de la na e es aban medidos con se e- a exac i ud; y á la e dad, no es excesi a lá longi- ud que hemos indicado pa a un ba co que lle aba en- ilados de ein icinco á ein isie e eme os en cada (1) Pla on, Leyes, 705. (2) La longi ud de los emos es á calculada po los yAna zep yh , de los as ille os a icos, hácia el año 350 an es de Jesuc is o; es os enian de nue e á nue e y inedia a as de longi ud. Bückh, docu- men os sob e ma ine ía, p. 113. (U kunden nbe das Seo esen). Tuci- dides, II, 93. 116 banco. Y po lo que á la al u a espec a, suponiendo que el banco in e io es u iese an sólo á 2 piés sob e el ni el del agua y que en e cada sé ie de bancos mediasen o os 3 piés, esul an 8 á 10 piés sob e di- cho ni el, que suponen po lo ménos 5 de ondo. El ancho de la na e debia se igual po lo ménos á la loniii.1“1 de los emos, á in de que és os pudie an in- oduci se ácilmen e den o del casco; po an o de- bia media en e ambos cos ados un espacio de 15 piés p óximamen e. De la desc ipcion que hace He odo o del puen e de ba cas que mandó cons ui Je jes sob e el Bós o o, se desp ende que los ba cos de gue a, de cincuen a emos, enian á la sazon un ancho de 15 pies, po é mino medio, de sue e, que los de es bancos no podian medi menos de 18 á 20 pies de anchu a. A pesa de es as dimensiones no habia espacio su- icien e á bo do pa a que pudiese i i allí cómoda- men e una ipulacion nume osa. Po an o no debe ma a illa nos que los ma inos g iegos sal asen á ie a siemp e que podian, pa a guisa , hace sus co- midas y alin pa a do mi : en gene al, solo pe mane- cían á bo do el iempo indispensable pa a desempeña sus espec i os se icios, á no e se p ecisados á ello po iajes la gos, hechos en al a ma . P on o se o eció á los co in ios ocasion de hace uso de sus nue os ba cos de gue a en una con ienda que ellos mismos susci a on con a sus p opios he - manos, los colonizado es de Co c a. Pa ece se que el ápido c ecimien o de es a colonia despe ó la en- idia de los co in ios, que se as o mó en ódio cuando ie on que los co cy enses monopolizaban odo el co- me cio de las cos as del Epi o y de Aca nania que an es se hallaba casi po comple o en manos de ne- 117 gocian es de Co in o. La a o able si uacion de la isla hacia ine i able ese monopolio. Como consecuencia de es e an agonismo es alló en e los dos pueblos he manos la gue a. Hácia el 664, ó sea 40 años despues de la undacion de Co cy- a, se dió la p ime a ba alla na al de que enia no- icia Tucidides, en e co in ios y co cy enses (1). No enemos más de alles ace ca de los sucesos de es a gue a, pe o sabemos que los co in ios, log a on so- me e á sus i ales hácia la mi ad del no eno siglo y que en es e es ado de asallage i ie on du an e mas de 70 años. Con sus conquis as de Mesenia, de algunos pe- queños e i o ios de A cadia y de la cos a o ien al de Laconia, debili a on los espa anos el pode de A gos sob e el con inen e y eduje on sus dominios en el Peloponeso: Co in o le a eba ó aho a el ce o de p ime a po encia ma í ima de G ecia. La ciudad que Fedon anexionó á la co po acion a gi a, en la cual hizo un papel secunda io, adqui ió en es a época al impo ancia, que su ma ina dejó muy a ás á la de A gos. Co in o e a sin duda la poblacion helena que más pa ido podia saca de la undacion de colonias g iegas en Occiden e. No es de' ex aña po an o, que en poco iempo llega a á se el empo io del co- me cio que se hacia en e Occiden e y O ien e y que no u iese i al en una época en que los más osados ma inos emian dobla el cabo de Malea. Así emos, que los na egan es que aspo aban las me cancías de las egiones o ien ales, las desemba caban po lo gene al en Cenc ea, dejando á los co in ios el cuidado (1) Tucid, I, 13. 118 de aslada las en sus na es á Sicilia y pue os de la baja I alia. Pa a acili a es e á ico cons uye on una ía que enlazaba el gol o Sa onico con el de Co- in o po el pun o mas es echo del is mo, pa ien- do de las ce canías del an iquísimo san ua io consa- g ado á Nep uno, en el cen o de los juncales de la playa que da al gol o Sa onico, á o illas del bosqueci- llo dedicado á la memo ia del mismo númen. Po es a ía se a as aban las na es pa a aslada las desde el Egeo al gol o de Co in o. La indus ia de es a ciudad adqui ió Cambien ex- ao dina io desa ollo, siendo los co in ios, como obse a He odo o, únicos en e odos los g iegos que enian en es ima á los que p o esaban algun a e me- cánico y á sus hijos (1). Con la indus ia y con su lo ecien e come cio, se desa olló la iqueza de la poblacion y de es a su gie on muy luego el lujo y la molicie. Cla o es imonio de es o daban las mil hie o- dulas que se ian á la A odi a en el san ua io que enia la olup uosa diosa sob e la cima de Ac oco in- o, donde i ían en egadas á la p os i ucion más e gonzosa. Toda ía hacia el año 500 e a muy con- side able el núme o de es as ex añas sace do isas y de aquí c een algunos que enía el conocido adagio: no á odos es dado i á Co in o con que se que ían signi ica los pelig os que odeaban á la i ud en la opulen a illa. Los nobles co in ios, pa icula men e bajo la p i- anía de » los Baquiadas, no ue on los úl imos en p o- mo e el á ico y explo a lo en p o echo suyo. Pa a deja expedi o el camino á su desa ollo, adop- a on la cos umb e de unda nue as colonias y en- (1) He odo o, II, 167. 119 ia á ellas á odos cuan os se mos aban descon en- os con su gobie no ó a aban de me ma su p es- igio. Du an e las emig aciones, los do ios, a gi os y co in ios a eba a on á los jonios oda la pa e del Is mo que se es endia al No e de Co in o, con cuyo mo i o incau á onse ambien del e i o io mega en- se has a en onces pe enecien e á los a icos. Pa ece se que los co in ios oma on posesion de la capi al, dado que desde es a época apa ece Meya a como una poblaciou co in ia, lo cual se desp ende igual- men e del na u al desa ollo de los sucesos en es a época. Sin emba go, asegú ase que al empeza la e a olimpiada se habia ya decla ado Mega a independien- e de Co in o y se egia po ins i uciones moná qui- cas (1). La o ma de gobie no se modi icó p on o y en igual sen ido que en Co in o, pues se dice que ha- biendo sido asesinado el ey Hype ion, hijo de Aga- memnon, la nobleza mega ense se apode ó de ini i- amen e del mando, aunque sin cambia po eso el nomb e del Es ado ni p i a á los eyes de odos sus p i ilegios (2). El cambio de gobie no e i icado en Co in o y la p oclamacion de la p i ania bajo los Baquiadas, puso de nue o, en pelig o la independencia de Mega a. Como consecuencia de la lucha que sin duda se en- (1) Pausan., I, 39, 4. Pinda . Nem. VII, 155. (2) Desde en onces la dignidad égia quedó educida al desempe- ño de las unciones sace do ales; se hizo elec i a y más a de solo du aba un año, po lo cual á pa i del siglo IV, suelen con a se los años po la sé ie de eyes de Mega a, de la misma mane a que se hacia en Calcedonia. Dickh, Co pus insc ip . núms. 1052, 1057 y 3'794. 120 cendió con es e mo i o, pe die on los mega enses pa e de su e i o io, no sin que inmedia amen e ol- iesen á conquis a lo, g acias á la ace ada di ec- cion de su caudillo O sippo. Es e mismo O sippo ob u o el p emio de la ca e a en la decimaquin a olimpiada, año 720, que ué la p ime a en que los co edo es se p esen a on en el es adio comple a- men e desnudos. En un monumen o que más a de se e igió á O sippo se leia la insc ipcion siguien e: «Los mega enses e igie on es e monumen o, pa a que se ea á la ga dis ancia, en hono de O sippo, homb e ale oso en las ba allas, segun las ins uc- ciones ecibidas del o áculo dei ico. Cuando los ene- migos se habian apode ado de g an pa e del e i o- io, es au ó él los limi es de la pá ia. En e odos los g iegos ué el p ime o que ob u o el p emio de la ca e a, luchando desnudo, pues an es los co e- do es lle aban el cue po suje o con ceñido es (1).» Aun despues de es ablecidos los an iguos lími es quedaban los mega enses educidos á un pequeño e i o io cubie o de ocas y mon añas, cuya escasa es ension de ocho millas cuad adas y poca e ilidad le hacian insu icien e. pa a sos ene un pueblo nume- oso. Pe o bañábanle dos ma es po opues os lados, con los nomb es de gol o Sa onico y gol o de Co in o, y es a ci cuns ancia hizo cae á los mega enses 'en la cuen a de que, imi ando el ejemplo de sus i ales de Co in o, podian da colocacion en ie a ex aña á odos los que no pudiesen i i en la p opia. Los dos pue os que enian en los gol os mencionados: Mega a ele el Sa onico y Pagae en el de Co in o, (1) La cues ion de lími es dio luga á ecuen es ompimien os en e co in ios y mega enses. Véase Tucid, I, 103. Diodo . II, 79. 121 acili aban sob e mane a la ejecucion de es os pla- nes (1). Diez años despues de la undacion de Si acusa, ó sea hacia el 725, despacha on los mega enses la p i- me a pa ida de colonis as con di eccion á Sicilia. P on o y sin opiezo de ninguna clase encon a on aquí e eno pa a es ablece la p ime a colonia. Cuén ase que Hyblon, caudillo de una ibu de sicilio as, en cuan o u o no icia de su a ibo, les in i ó á es ablece se en su e i o io que es aba com- p endido en e Naxos y Si acusa. Acep ada la in i a- cion dié onse p isa á unda una ciudad, pa a lo cual escogie on una pun a que se des acaba de la cos a al No e de Si acusa, odeada de magní icos bosques de encinas, plá anos y nogales en que abundaba la miel y los ebaños de ganados. En ecue do de la mad e pá ia y del gene oso p íncipe sicilio a que les aco- gió en sus dominios, dié onla el nomb e de Mega a Hybla (2). Más no ables ue on las colonias que Mega a un- dó en las egiones o ien ales. Los emig ados que salie on en es a di eccion aspusie on los limi es del Egea y c uzando el Helespon o y la P opon ide na- ega on hacia el Bos o o, á cuya en ada oma on ie a en la cos a asiá ica y, po el 675, echa on los cimien os de la amosa Calcedonia, segun obse a He odo o, 17 años an es que los bizan inos undasen la de Bizancio en la cos a de en en e (3). Pocos años despues se di igia á es as coma cas una segunda coleilia de mega enses que, en 660, (1) Bóckh, Co ps. insc ip núm. 1050. Pausan. I, 44. 1. (2) Tucid, VI, 3.4. (3) llie onym. a. 1342. Cliyinp. XXVI, 2. He od, IV, 144. Tucid, IV, 75. Es ab. p. 320. 128 nizado es g iegos habian sido expulsados de su pa- ia po medios iolen os y las di e sas colonias se componian de indi iduos o iundos de ibus di e en- es con usos muy dis in os y adiciones opues as, que e a p eciso a moniza con las pa icula es ins- i uciones del es ablecimien o. Has a el lazo de la e- ligion y de la piedad que les unía en su an igua pá- ia se habia o o. La an igua mona quia que an pujan e se mani- es ó en los p ime os iempos del pueblo heleno, habia desapa ecido y las colonias de Occiden e, no eniendo delan e sino enemigos débiles y casi ino ensi os que hacian innecesa ia la concen acion de la au o idad y de la ue za no pensa on en es ablece la. Las mayo es di icul ades pa a egula iza la ma cha del gobie no colonial se p esen a on en los es ableci- mien os undados po indi iduos p oceden es de di- e sas ibus , o igina ios de dis in as coma cas y pe enecien es á es ados i ales , que habiendo sido expulsados de la pa ia po opues os mo i os, lle- aban á la colonia aspi aciones ó ines con a ios y cuando menos es aban esuel os á no acep a im- posiciones ni admi i p incipios con a los cuales se ha,bian e elado en la me ópoli. Tal e a muy pa icula men e la si uacion de la colonia loc ense, de la cual se asegu a que, habiéndo- se unido á los emig ados gen e dep a ada y e ac- a ia al ó den, se ió no pocas eces en uel a en in- e io es disco dias que pusie on en pelig o su desa - ollo. Mo ido sin duda á compasion el númen del i- co, mandó á los loc enses que hiciesen leyes pa a su gobie no, en consecuencia de lo cual eligie on po le- gislado á cie o Zaleuco, homb e de noble alcu nia, aunque A is ó eles opina que e a un escla o dedica- 129 do á gua da ebaños (1), al ez po habe les asegu- ado aquel, que se le habia apa ecido en sueños Mi- ne a, mani es ándole las cosas que se ian saludables y con enien es al bienes a de la colonia, y no a e- e se es e á desobedece las insinuaciones de la diosa á que pa icula men e endia cul o.—Acep ó Zaleu- co el enca go y dió á los loc enses muchas y sábias leyes. Segun pa ece, el p ime código esc i o que u- ie on los helenos ué el que Zaleuco edac ó pa a sus compa io as hacia el año 660 an es de la e a c is iana (2). Pocas son las no icias que de es as leyes enemos. Sábese, no obs an e, que con enian p incipalmen e disposiciones ela i as á la conse acion de la paz y cas igos eón que se penaban los ac os que endían á ompe la, los cuales, segun la adicion, e an po ex emo du os y nume osos. De las mismas no icias adicionales podemos deduci el ca ác e mo al de es e código. El legislado puso especial empeño en ecomenda la sencillez de las an iguas cos umb es helenas, á in de con a es a la . molicie y el lujo que se desa ollaban como na u al consecuencia de la iqueza ex ao dina ia del país ocupado po la colo- nia loc ense, cuya exube an e abundancia con as- aba con la pob eza de las mon añas que an es ha- bi aban. Con es e p opósi o hubo de p ohibi á los hom- b es el uso de es idos milesios y de anillos de o o, y, segun se dice, enia pena de mue e el que bebía ino pu o. P ohibió igualmen e á las muje es el uso de oda clase de ado nos, y dispuso que saliesen á la (1) Diod. XII, 20 A is . Schol. Pind. Ólimp. XI, 17. (2) Las monedas loc enses lle an g abada la cabeza de Mine a. Véase Li io, XXIX, 18. Es ab. p. 397. Polib. XII, 5. TOMO VII.  9 130 calle acompañadas de una sola escla a y es idas de blanco (1). Dic ó se e as medidas pa a e i a los. ódios encillas en e los ciudadanos , y ecomendó muy pa icula men e á los magis ados que desempeñasen sus ca gos sin o gullo ni a ogancia y dic asen sus allos sin pa cialidad, en a o ó en con a de los clien es. Se ha hecho no a además que Zaleuco dic ó eglas especiales, á las que los jueces debian ajus a sus decisiones, de e minó con exac i ud las penas pa a cada ca ego ía de deli os , es ableció a ios p incipios pa a decidi los plei os ela i os á la p o- piedad, y ijó los de echos que se o iginan de la celeb acion de con a os y con enios (2). Po lo que espec a al égimen de la colonia, sábese únicamen e que el gobie no de la ciudad es- aba encomendado á un consejo sup emo compues o de mil indi iduos, con a ibuciones ju ídicas, p esidi- do po el «o denado de la ciudad;» que habia un- ciona ios especiales enca gados de ela po el cum- plimien o de las leyes, de igila las cos umb es, de eje ce la censu a y la policía y que las leyes de Za- leuco p ohibian enajena la he encia pa e na, á no se en casos ex emos (3). Con obje o de imp imi á sus leyes un sello de du acion indeleble y de e i a cambios en el epa - imien o de las ie as, o denó que odo el que pidiese an e el consejo ó an e el o denado de la ciudad la abolicion de una de sus leyes, lo hiciese lle ando al cuello un lazo. Si la mayo ía no se decla aba en a o de su p oposicion, debia se aho cado el p opo- (1) Suidas, . Záleukos. (2) Es ab. p. 398. Polib. XII, 16. Diod. XII, 21. (3) Aelian a . his . II, 37, A is . poi. II, 4.4. 131 nen e con. el lazo que lle aba. Y se cuen a que es e p ecep o se cumplió ealmen e y que á él se debió, en g an pa e, la du acion la ga que alcanza on las leyes de Zaleuco y la elicidad que con ellas goza on los colonos loc enses (1). Pa ece segu o que Zaleuco c eó una nue a a is- oc acia compues a de las amilias que poseian más bienes inmuebles, no sin o o ga á los descendien es de las cien amilias p i ilegiadas de la me ópoli, cie os de echos análogos, aunque in e io es, á los que gozaba la nobleza nue a (2). Es o nos da á en- ende que Zaleuco no concedió la pleni ud de los de echos ci iles sino á los que poseían un pa imonio he edado de sus mayo es, pe o los plebeyos eje cían ambien el impo an e de echo de nomb a una pa - e del magno consejo de los mil en e los mayo es p opie a ios de su clase. Mucho más lo ecien e e a el es ado de las opu- len as ciudades aqueas , C o ona y Syba is, cuyos e acisimos campos daban con en e a e dad cien o po uno, en odos los p oduc os necesa ios pa a la ida. Sin es ue zos de ninguna clase mul iplica on los aqueos su iqueza en aquella ie a de p omision y la poblacion c eció en é minos que muy luego ié onse p ecisados á ocupa ex ensas po ciones de la cos a (3). Al en e del gobie no de es as ciudades es aba la a is oc acia de los colonos más an iguos que e an ambien los mayo es p opie a ios, pues o (1) Es ab. p. 397. (2) Polib. XII, 5. (3) Va o, de e ús ica, I, 44. Diodo o, XII, 9. 132 que habiendo ellos hecho los p ime os epa os de ie as, ese a on pa a si las mejo es incas; y po o a pa e el conside able núme o de escla os que poseian les pe mi ia i i en la ciudad, dejando á sus sie os el cul i o de las ie as y la gua da de nume osos ebaños, mien as que los pequeños p o- pie a ios eianse p ecisados á cul i a po si mismos sus haciendas y, po an o, á i i en ellas. El pode de los aqueos syba i as c eció en é mi- nos que en el siglo VI gje cian dominio sob e cua o ibus indígenas epa idas en 25 pueblos que di ec a- men e dependían de Syba is (1). Po es a época los c o onenses y syba i as, habian ya ex endido su do- minacion del o o lado de la co dille a que co a el país de No e á Su , en cuya alda opues a unda on a ias colonias que les hicie on dueños de una y o a cos a. En is a de es o no debe ma a illa nos que, cuando los loc enses solo podian p esen a en ba alla 10.000 gue e os , los c o onenses podian a ma 100.000 homb es y 300.000 los syba i as (2). En las g andes solemnidades se p esen aban en Syba is sob e 5.000 gine es pa a da explendo y ealce á la ies a. Pe o los dueños de an colosales iquezas no su- pie on emplea las pa a omen a el desa ollo del co- me cio y de los conocimien os ú iles; an es po el con- a io, emos que los g andes p opie a ios de C o o- na y de Syba is no enian más ocupacion que los ban- que es y odo géne o de sensuales place es, en medio de los cuales se ene aban po comple o las ue zas de su espí i u. En Si acusa y Ta en o los goces que á sus habi an es p opo cionaba la exhube an e ique- (1) He od. VI, 21. Scym. ch. . 244. Es ab. p. 251. 263. (2) Jus ino, III, 20. Es ab. p. 261. 133 za de un suelo e acisimo y casi i gen, hallaban cie o con apeso en los es ue zos que exige el come - cio y en el mo imien o casi incesan e de un ac i o á ico ma í imo; los a en inos pa icula men e su- pie on imi a á ma a illa las i udes eminen emen- e p ác icas de los dos consumados ma inos que llena- on aquellos pa ages con la ama de sus a en u as; Ulises y Diomedes, á los cuales ibu aban, po esa azon, el cul o ese ado á los g andes hé oes. C o ona e a celeb ada en e los g iegos únicamen- e po la ue za de sus a le as -y la habilidad de sus médicos, que e an enidos po los más excelen es de oda la G ecia, despues de los cuales se daba el se- gundo luga á los de Ci ene; pe o de Syba is an solo se hace mencion pa a ponde a la conside able ex- ension de su e i o io y la ida olup uosa, a emi- nada y de egalo que se daban sus habi an es (1). (1) He od. III, 131. V. . LOS JONIOS EN EUBEA. Los do ios de A gos p ime o, y los de Co in o y Alega a más a de, ue on_los que impulsa on á la aza jonica á ex ende sus colonias y su come cio po oda. la cuenca del Egeo y po el ma de Sicilia. La ma ina de los jonios que pe manecie on en su pá ia, enia su cen o de ope aciones en las ciudades de Eubea. Ha- llábase es a isla co ada po ele adas mon añas, su- mamen e escab osas en algunos pun os del in e io , y su suelo, que p oducia pas os excelen es, de donde la ino el nomb e, no se p es aba pa a ninguno de los cul i os que equie en el abajo del a ado. No se eia en odo el país más que una llanu a de ex ension conside able egada po el Lelan o y pa i- cula men e no able po sus iñedos y oli a es, que se ex endia po la cos a de Occiden e, en el pun o más p óximo á la on e a ma í ima de Beocia. Es e he - moso alle del Lelan o, con azon apellidado ja dín de Eubea, pe enecia po mi ad á Chalcis (Calcis) E e ia, que daban nomb e á los dos más impo an es can ones de los seis ó sie e en que oda la isla se ha- 135 liaba di idida (1); la p ime a si uada en el bo de sep- en ional del alle, sob e una al u a p óxima á la cos a y odeada de somb íos bosques; la segunda, si- uada en su ex emo me idional enia ménos impo - ancia que Chalcis (2). Jalkodon, ó el dien e de b once, es el más an iguo caudillo de Chalcis que conoce la leyenda, cuyo nom- b e iene e iden e analogía con el de la ciudad (3). Su hijo Ele eno ué uno de los caudillos que lucha- on con a Ilion y en e los suceso es de es e p íncipe se cuen a el ey An idamao, en cuyos juegos úneb es ganó Hesiodo el p emio de la ípode po sus him- nos (4). La adicion a eniense sos iene que Eubea es u o po algun iempo inco po ada al A ica o mando, con Ma a hon, el pa imonio del Likos y que, po esa a- zon, sin duda, los jonios de dicha isla, pa icula men- e los aban os, habian omado pa e en la undacion de las ciudades jonicas del Asia, ya que, segun imos an es los aban os, al mando de An icles, coloniza on la isla de Chios (Quio). Tambien es digno de pa icu- la mencion el monumen o le an ado á Jalkodon en A enas, ce ca de la pue a Pi ea. Lo. que podemos llama his o ia polí ica de Eu- bea p esen a nume osos pun os de con ac o con la de o os can ones g iegos. Dueñas las amilias acomoda- das de ex ensos e i o ios en que sos enian nume o- sisimos ebaños, ningun cuidado u baba su ida ni (1) Scylax, c. 58. Los nomb es de los o os can ones son: Ka ys- os, His iwa, S y a, O obim y Dys os. (2) Dicea ch. F agm. 56. (3) Riada, IV, 464. Soph. Philoc . 589. Apolod. III. 10.9. Pausan. VI, 21. '7. VIII, 15. 3. ,.1 1 Véase omo VI, p. (236). 136 les dis aia de los eje cicios mili a es á que po com- ple o consag aban aquella. Sin emig aciones ni con- quis as o móse ambien aqui un cue po de nobles, ela i amen e nume oso , que no solamen e log ó de iba la an igua mona quía y apode a se del man- do, sino man ene en comple a sumision al pueblo, demasiado abs aido en onces en las aenas de la ag i- cul u a, de la pesca ó del á ico, pa a pensa siquie- a en sacudi ese yugo. Pa ece se que, hácia la mi ad del siglo VIII se enca gó del gobie no de Chal- cis un consejo sup emo, compues o de indi iduos de más de 150 años elegidos po la nobleza. Los nobles de Chalcis dis inguíanse con el nomb e de Hipobo- is, que equi ale al de caballe os ó c iado es de ca- ballos, po que en sus ex ensas posesiones c iaban g an núme o de esos animales pa a la gue a (1). E a es a indus ia an impo an e en Eubea, que E e ia, con se ménos pode osa que Chalcis, podia p esen a de 6 á 700 gine es bien a mados y equipa- dos. En un pais de las condiciones de Eubea no e a á- cil sa is ace odas las necesidades de la poblacion, si és a llegaba á oma algun inc emen o. Y como en el ó den na u al de las cosas, el aumen o de la poblacion es ine i able, el a is oc á ico gobie no de Eubea a ó de emedia los incon enien es que de aquí podían o igina se, especialmen e de e i a odo cona o de e- belion con a su au o idad, alejando del pais á los necesi ados y descon en os de las clases popula es, con p omesas de que halla ian en o as coma cas i- quezas, comodidades y hono es que no podia o e- ce les la pá ia. (1) He od V. 77. A is ó . poi. IV, 3, 2. He aclides Pon , c. 31. 137 B indábales con acilidades pa a desa olla es e mo imien o de emig acion el ac i o come cio que ya sos enian con pueblos ex años, en cuyas cos as les in e esaba sob e mane a ene es ablecimien os y es- aciones me can iles. Po o a pa e, habia en las mon- añas inmedia as á Chalcis minas de hie o y cob e que hacia mucho iempo se explo aban y de las cua- les p ecisamen e ino á la ciudad su nomb e. Es os depósi os mine os die on o igen á una conside able indus ia, cuyos p o due os, pa icula men e espadas y asijas, e an muy ap eciados en oda la G ecia (1) y pa a los cuales con enia busca me cados de salida. La na egacion e a una de las más an iguas ocupa- ciones de los na u ales, en e los cuales habia muchos que i ian exclusi amen e del p oduc o de la pesca, que abundaba sob emane a en el gol o, y Chalcis poseía un magni ico pue o, en cuyas ce canías es a- ba el me cado público (2). Los chalcidios no podian igno a los esul ados que el come cio con las ibus y colonias del Egeo habia dado á los do ios, pues o que á lo Mél1OS hab ían is- o el explendo con que celeb aban la solemnidad p i- ma e al de Delos y el lujo que desplegaban en an concu ida ies a. Tampoco les con enia el emo de los comba es con ibus ague idas, ni los pelig os que odean á odo el que p e ende es ablece colonias en ex anje a ie a, po que los chalcidios o maban un pueblo ague ido y animoso. Un chalcidio ué el que ab ió á los helenos el ca- mino á los ma es de Occiden e y condujo los p ime- os colonos g iegos á la isla de Sicilia; y aunque es o (1) Es ab. p. 446. ,- k ..lcaei F agm. 7. Bóckh, Adminis acion (S aa shausi al ), II, p. 169. (2) Dicaea ch. F agm. 59. 144 co a longi udinalmen e una co dille a, de pequeña al u a en su o igen, pe o que se á ele ando más y más has a el p omon o io de A hos, que o ma una gigan esca mu alla de 6.500 pies sob e el ni el de las aguas. Es abon hace no a que desde la cima de es e p omon o io se di isa el sol es ho as an es que desde su base (1). El mo imien o de las olas que chocan con a es a gigan esca oca es iolen isimo y e dade amen e espan oso, en la mayo ía de los casos, el uido de los ien os que se es ellan con a la mu alla. Es a e olucion y con inua lucha de los o midables elemen os, hizo nace en los ma inos g iegos in encible a e sion á c uza el p omon o io de A hos. pa a ellos aún más emible que el de Ma- lea, emo bien undado que en pa e han he edado los más expe os ma inos de nues os días, ya que algun iaje o asegu a habe le sido imposible ob ene á ningun p ecio un bo e pa a cos ea le (2). En la len- gua o ien al, que e mina con el A hos, se hallaban casi odos los o eones y pequeños luga es de los y enos pelasgos, como Thysos, Cleone , Ac o hos, Olo yxos y Dion , á pesa de lo cual los chalcidios alcanza on muy luego absolu o p edominio en ella. *** Los mo ado es de E e ia no quisie on se menos que los chalcidios sus ecinos y se dispusie on á un- da colonias que les ayudasen á desa olla el come - cio de la me ópoli. Ex endiase el e i o io de E e- ia desde el alle del Lelan o, po oda la pa e oc- (1) Tucid. IV, 110. Es ab. p. 338. (2) Leake, iajes en elNo e de G ecia, (T a els in no he n G ee ce), III, p. 145. 145 ciden al de la isla, has a más allá de Taminas. Pe o no con en os con posee la egion occiden al y alecciona- dos además po los de Chalcis, que habian es endido su dominio á la cos a de Occiden e, aspusie on ambien los de E e ia la mon aña pa a unda es ablecimien- os en la ibe a opues a. Es abon habla de una co- lumna que habia en el san ua io de Diana en Ama- yn ho,- pequeña poblacion si uada al su de E e ia y dependien e de es a, con una insc ipcion en la cual se decía que an iguamen e los e e ienses habian cele- b ado solemnes p ocesiones al mencionado emplo de Diana, de que o maban pa e es mil hopli as, seiscien os gine es y sesen a ca os de comba e. (1). Los emig ados e e ienses busca on nue a pa ia en la lengua occiden al de T acia, que lle aba el nomb e de Pallene, donde le an a on las ciudades de Neapolis, Aege, The ambo y Sane. En e an o los chalcidios habian some ido y colonizado las pequeñas islas de Scia os, Pepa e hos é Icos, si uadas al N. E. de Eubea; como los de E e ia some ie on las de An- d os, Tenos y Ceos, si uadas á co a dis ancia de la cos a me idional de la misma Eubea (2). Mas que las emp esas coloniales de chalcidios y e e ienses, en los ma es de O ien e y de Occiden- e, e idencia la ex ao dina ia impo ancia que u- ie on es os dos pueblos en la segunda mi ad del siglo VIII y p ime a del VII, la ci cuns ancia de es- a g abado el nomb e de sus espec i as ciudades en los pesos y monedas que usaban odas las ciuda- des jonicas po aquel iempo. Lo que en es a cues- ion hizo Fedon con los es ados do icos, á quienes (1) He od. VI, 101. Scylax, c. 58. Es ab. 448. (2) Tucid. IV, 120 á 123. Scy an. Ch. y . 585. Es ab, 447. TOMO VII.  10 146 dió monedas, pesos y medidas, hicié onlo Chalcis y E e ia con las ciudades jonicas. Es ableciose ambien como base del nue o sis e- ma el alen o, pe o el de Eubea e a algo más peque- ño que el a gi o, oda ez que solo comp endia cin- co sex os del alen o de Fedon. Así es que mien as es e ep esen aba no en a y dos lib as de nues o peso, el de Eubea solo alcanzaba unas ochen a y sie- e; y eniendo la mina a gi a algo más de lib a y me- dia, la de Eubea solo daba cinco cua e ones. En cuan o á la moneda, el alen o de pla a a gi o equi- alía á 37.500 s. y el de Eubea á 31.200 solamen e; la mina de pla a enia espec i amen e un alo de 625 y 520 eales. La d acma de Fedon alla p óxi- mamen e seis eales y la de Eubea una pese a y ein e cén imos. No se c ea que los eubenses in en a on es e nue- o sis ema de pesos y medidas. An es bien debe su- pone se que ap endie on las bases undamen ales del mismo po el come cio con las ciudades jonicas de Ana olia, de la misma mane a que los do ios de A gos ap endie on las bases del suyo po el come cio con las ciudades do icas de C e a y Rodas. Y asi como los do ios oma on el alen o como ipo unda- men al de su sis ema, po que así le usaban los enicios de las mencionadas islas, de igual mane a los jonios de las colonias asiá icas oma on el suyo de los lidios. Los pueblos del Asia Meno si ié onse del sis e- ma babilonio pa a es ablece sus pesos y medidas, de la misma mane a que los enicios. Pe o los lidios, pueblo an indus ioso y come cial que, segun hace no a He odo o ue on los p ime os que acuña on pa a el uso público la moneda de o o y pla a, eduje- 147 on, á lo que pa ece, el alen o babilonio, modi ica- cion que adop a on p ime o los jonios de Asia y los de Eubea más a de (1). No es ex año que siendo los habi an es de Chalcis y E e ia los que p ime o die- on á conoce es os pesos y monedas en la península g iega y los que más con ibuye on á su p opaga- cion po ella, diesen ambien el homb e al nue o sis- ema. Nobles gue e os di igían á la sazon los negocios públicos en las dos ciudades que hemos mencionado. El mismo camino habían seguido ambas en su c eci- mien o y desa ollo desde la conquis a del alle cen- al que po mi ad poseian y de las inmedia as islas y cos as que en e si epa ie on, has a la undacion de sus colonias en las es penínsulas de T acia. A medida que sus dóminios c ecian, despe ábase en ellas i alidad po los p og esos que cada una hacia, pues ambas aspi aban nada ménos que á monopoliza el come cio del Egeo. A la p ime a i alidad sucedió la en idia que muy luego halló combus ible pa a encende la ea de la disco dia en e las dos ciudades he manas. Causa p ime a y p incipal de es as luchas ué, sin emba go, el alle del Lelan o que ambas deseaban posee po comple o. Un hecho que habla muy al o en a o de las cos umb es humani a ias de es as ibus jonicas, es el de habe con enido mú uamen e no usa en sus comba es a mas a ojadizas, debiendo emplea úni- camen e a mas de mano, an o pa a la de ensa como (1) He od. I, 94. 148 pa a el a aque (1). En i ud de es e con enio in o- dújose una modi icacion esencial en el an iguo sis e- ma aqueo de comba e, cuya a ma p incipal e a la lan- za a ojadiza, ,conse ada Cambien en e las ibus esalias, aca nanias y e olias; po el mismo se com- p ome ian á no p esen a en ba alla gue e os de lige a a madu a, que du an e las gue as mesenios hicie on un papel impo an ísimo en el ejé ci o espa ano. El esul ado de es e con enio ué que los nobles de uno y o o bando habian de esol e la con ienda po si solos; pues o que únicamen e hopli as y caballe os de pesada y cos osa a madu a podian p esen a se en el campo de ba alla. A es o, sin duda, se e ie e A quiloco de Pa os cuando dice, hablando de la a icida lucha en e chalcidios y e e ienses: «allí no se ienden muchos a - cos, ni se lanzan en g an núme o las pied as con la honda cuando A es enciende la pelea en el campo de ba alla. Las espadas son las que desempeñan el las- imoso abajo. Los demonios de es a lucha de espa- das son los seño es de Eubea, céleb es po su habili- dad en el manejo de las a mas» (2). El pun o culminan e de la a icida lucha en e Chalcis y E e ia, coincide con la época en que Ti - eo ué llamado á Espa a pa a ena dece el ánimo aba ido de los espa anos y en que és os si ia on á los mesenios en Ei a, ó sea en e 640 y 630.. La gue a no quedó mucho iempo educida á las dos ciudades he manas. , Los • chalcidios ecibie on e ue zos de sus colonias de T acia y de la nobleza (1) Es ab., p. 448, e i iéndose á una insc ipcion del emplo de Ama yn ho. (2) F agm. 4, ed. de Be gk. 149 esalia; has a de Salnos les llega on luego soco - os : á su ez E e ia ecibió ambien auxilios de los milesios , que á la sazon poseian la más pode- osa ma ina que su caba las aguas del Egeo (1). En un p incipio la caballe ía e e iense hubo de lle a no able en aja á la de Chalcis; pe o los esalios que, como sabemos, e an excelen es gine es, inclina on la balanza en a o de los úl imos. Je e de la caballe ía esalia e a Cleomajo de Fa salia. P esen óse en el campo á la cabeza de sus mejo es gine es, y con al u ia acome ió los escuad ones e e ienses que semb ó en e ellos el miedo y el desó den, no sin asmi i es e á las ilas de hopli as enemigos. F u o de su a- lo ué una b illan e ic o ia que los chalcidios ga- na on á cos a de la ida de Cleomajo. Ag adecidos és os á a o an señalado, e igié onle un mausoleo en la plaza pública, sob e el cual se alzaba una es- bel a columna (2). Tucidides hace no a que es a ué la p ime a gue a en que oma on pa e nume osas masas de helenos, oda ez que las an e io es se habian edu- cido á luchas aisladas de un Es ado con o o ecino. El esul ado de la con ienda ué la o al sumision de los e e ienses, que se ie on p ecisados á en ega á sus i ales la pa e que poseian del alle de Lelan- o (3). Aunque es e podia sos ene desahogadamen e cua o mil g anjas ag ícolas, los hipoba as u ie on po más con enien e conse a le ín eg o en su pode y hace le cul i a po escla os. (I) He od. V, 99. (2) Plu , ama . na a . p. '760. (3) Tueid. 1, 15, Cuando los a enienses some ie on á los clialci- dios, enian es os en su pode odo el alle a iba mencionado. 150 Tambien las colonias e e ienses de las es pe.. nínsulas de T acia, u ie on que some e se á los es a- blecímien o s de sus elices i ales. Con ábanse á la sazon en aquellos pa ages ein a y dos ciudades g iegas, en su mayo pa e de o igen chalcidio, de donde ino á oda la península el nomb e de Chalci- dice (1). De lo dicho se desp ende la ex ao dina ia inipo - ancia que enia el alle en que es aban si uadas Chalcis y E e ia; pues no cabe duda que an es y despues de su conquis a po los a enienses, e ec uada mucho iempo despues, e a capaz de sos ene cua o mil clé ujias ó colonias ag ícolas, pa a las cuales se- gu amen e no echa ian mano los conquis ado es de los e enos inmedia os, que e an de mediana cali- dad (2). Pe o la ic o ia cos ó á los chalcidios an ca a, que no se sabe quiénes salie on pe diendo en la pelea. Lo cie o es, que en el siglo VI habia decaido no ablemen e el esplendo de las dos i ales, siquie- a conse ase E e ia es os de su bienes a y de su impo ancia, y Chalcis diese á conoce oda ía sus a icionen gue e as y sus adelan os indus iales que la ayudaban á sos ene ac i o come cio. Como sucede siemp e que se a a de ija echas en es e pe iodo de la his o ia de G ecia, eina casi comple a ince idumb e espec o á la época en que ocu ió la gue a en e Chalcis y E e ia. Que hubo di e en es luchas en e las dos ciudades i ales, es e iden e; y na u al pa ece supone que alguna es a- lló ya cuando en la p ime a egía el sis ema moná - (1) Tucid. IV, 103. Demos h. philipp. III, p. 115. (2) Los lab ado es a icos no u iliza on los pas os po que no los necesi aban; pe o además se aco a on, den o del país chalcidio, e - enos pa a el Es ado y pa a los san ua ios. Aelian. a . his . VI, 1. 151 quico. Pe o los hechos que acabamos de expone se e ie en á la úl ima y más impo an e de sus con ien- das que no llega on á di imi sino median e el auxi- lio de pode osos aliados. La no icia que da Plu a co ela i amen e al soco o ole los chalcidios ecibie on de sus colonias de T acia, es segu a p ueba de que la gue a no es alló an es del año 720. Tucidides (I, 15) pone es a lucha en e los suce- sos del iempo an iguo, con lo cual da cla amen e á en ende que ocu ió an es que se le an asen los i a- nos en el impe io heleno, ya que es os, en concep o del his o iado a eniense, no pe enecen á la época an igua que debe conside a se e minada hácia el año 630 an es de Jesuc is o. Po o a pa e desde el 632 u ie on los milesios asun os demasiado di íciles den- o de casa pa a pensa en da soco o á sus amigos; p ime o la in asion de los e es y á seguida una gue a de once años con los lidios, en la cual su ie- on sensibles de o as. Tampoco cabe supone que Mile o p es ase auxilio á los a is óc a as de E e ia en un iempo en que , se hallaba al en e de su go- bie no el i ano T asibulo, que empezó á eina ha- cia el 630. Pa a el caso p esen e no debe da se impo ancia alguna á la obse acion que hace He odo o, al deci que E e ia es aba lo ecien e en iempo de Cleis e- nes (Clis enes) de Sicion, po que, además de se una indicacion hecha de paso, e ié ese al es ado de la ciudad en aquella época, compa ado con el que enia en iempo del his o iado halica nasiense; po an o no hace más que con i ma lo que hemos dicho an- e io men e (1). (I) He od. VI, 1217. VI. LAS CICLADAS. Ce ca de la pun a me idional de Eubea empieza la sé ie de las islas Cicladas, cuyas mon añas, en su mayo pa e oquizas, se des acan pe ec amen e en medio del azul p o undo que las odea. Po encima de odas descuella el ce o de Naxos, desde cuya cima, que alcanza una al i ud de es mil piés sob e el ni el del agua, se descub en las cos as eu opea y asiá ica. Naxos e a no solamen e la mayo , sino Cambien la más e il de las Cicladas, en e odas las cuales ué amosa po su p oduccion de ce eales, ino y acei es.' Ya en iempo de Hesiodo habia llegado al con inen e la ama de los inos de Naxos, pues o que celeb a su excelencia en los T abajos y Bias. Poco enian que en idia á Naxos las o as islas del pequeño a chipiélago, ya que si sus cos as e an, en gene al, escab osas y oquizas, de ás de aquel á ido ce o eíanse he mosos oli a es, iñedos y plan íos de higue as, cip eses y lau eles; y aún en los si ios ménos a o ecidos po la na u aleza, la in- 153 dus ia de los jonios sabiaa , saca á la ie a u os su icien es pa a cub i sus necesidades. No pocas e- ces la cima de las mon añas ejase co onada de i- ñedos, y, po medio . de e aplenes a i iciales, con- e idas sus lade as en campos de cul i o. Donde no habia uen es na u ales se ecogia en cis e nas el agua de llu ia y desde allí se epa ia á los si ios necesi ados, unas eces po encima o as á a és de las ocas. Así se comp ende como en muchos pa ages escab osos en que apenas pueden i i hoy pequeños ha os de ca ne os y cab as se sos enían en onces illas y ciudades impo an es (I). Y no debe causa es o ma a illa, pues, apa e de la indus ia y labo iosidad de los jonios, abundaban en- onces los mine ales en algunas de sus islas ; en Ceos, Ci nos y Se i o, se daba el hie o; en Si no habia en explo acion minas de o o y pla a an abun- dan es, que del diezmo del p oduc o que de ellas se ob enia, lle a on sus mo ado es á Del os un eso o que no edia á ninguno de los más icos que en aquel emplo se deposi a on, y Pa os e a ya en el siglo VI amosa po la pu eza y blancu a de sus má moles (2).. Los jonios que coloniza on es as islas conse a- on en ellas no pocos de los i os del cul o enicio- ca ian° que halla on allí es ablecido. Así emos que los de Naxos ado aban á A iadna, bajo su doble y opues o ca ác e de númen p o ec o de la i ginidad, enemigo de los place es que con el amo se elacio- nan, y de diosa p o ec o a de la ecundidad, pa ona de los nacimien os; en es e úl imo concep o, conme- (1) Cu ius, Naxos. p. 14. (2) He od. III, 57. Fiedle . Viajes (Reinen), II, 88, 118, 562. 256 luga y la del país que habia manchado con su p e- sencia (1). El p incipal sac i icio con que se hon aba á Apo- lo e a el de p ima e a, y se conmemo aba en él la apa icion de la nue a luz p ima e al despues de la oscu idad p oducida po las nubes y empes ades del in ie no. En Delos se celeb aba el nacimien o del númen, «cuando apa ecía la dulce p ima e a y la golond ina dejaba oi sus aleg es go geos en los co- llados»; en Del os se ado aba al dios como gue e o, ma ado del d agon y encedo del móns uo ene- b oso, po lo cual se conmemo aba su ic o ia sob e la Pi on; en Delos se celeb aba dicha ies a el dia seis del Ta gelion ó Mayo; en Del os se sen aba la Pi ia sob e el ípode el sie e del mes p ima e al, único dia en que despegaba sus labios pa a habla en pú- blico (2). La gene alidad de los g iegos suponia que el nú- men de la luz pasaba el in ie no en Licia, país de más aspa en e y apacible cielo que G ecia; pe o en Del os e a más co ien e la adicion que le hacia pasa dicha época en e los hipe bó eos, pueblo que habi aba del o o lado de las mon añas más allá de la egion del ien o No e, en cuyo pais einaba una p ima e a e e na y b illaba un sol siemp e isueño. (1) Apol. de Rod. IV, 693. Plu . qu es . Rom. 68. 0. Mülle , Eu- menides, p. 114. (2) Dionis. pe ieg. . . 525-529. Diog. Lae . II, 44. En los T aba- jos y dia', i . '7'71, se supone que Apolo nació el dia '7, y así se c eía en Del os. 257 Pe o al comenza la p ima e a se llamaba al númen con solemnes canciones, pa a que ol iese á su o di- na ia mo ada con sis cisnes can o es, lle ando b con- sigo la luz y el calo i i ican e y las b illan es nu- bes es i ales que p eceden su ca e a. En onces se conmemo aba su ic o ia sob e el móns uo de las inieblas, solemnidad que cada ocho años se celeb a- ba con pompa ex ao dina ia (1). La analogía que enian con es a solemnidad y la de Delos, nos hace supone que los g iegos celeb a- ban Cambien las pi ias en p ima e a, ya que en o o- ño se conmemo aba la huida del númen, la apodé- mic , que nada enia que e con la hazaña del d a- gon. En un documen o epig á ico se dá á en ende que los juegos py icos enian luga en el mes de Bu- ca ios, que e a sin duda el p ime o del año dei ico, como en e los beocios, y co espondia al heca om- beo de los a icos, aunque de es o no pueda deduci se que el Buca ios de los del ios co esponda á nues o Ene o, ya que pudie on muy bien empeza el año el dia de p ima e a en ;que se igualan los dias y las noches. Si po el con a io coincidía el Buca ios del- ico con el de los beocios, se ia es a ci cuns ancia in- dicio de que los del ios habían omado la uel a del sol po pun o de pa ida pa a ija el comienzo de la p ima e a y celeb aban en es e eg eso de Apolo los bienes que espe aban ob ene en el año nue o. En el no eno siglo, subsis ia ya la cos umb e de celeb a cada ocho años es a solemnidad con pompa ex ao dina ia; con es e ciclo se a ó de hace coin- (1) P elle , Mi ología, I, 159. Plu . quws . g aec. 9. Pind. ca m. ed. de Boeckh, p. 298. TOMO VII.  17 258 cidi el a iable año luna de los g iegos con el cu - so del sol, po lo cual iene cie a analogía con el ciclo que si ió de undamen o pa a ija la echa de la solemnidad olimpica. Digno de no a es que desde el p incipio de las olimpiadas la ok ae e is py ica coincidia con el año e ce o de la co espondien e olimpiada (1). La ok ae e is py ica ó el año g ande e a un iem- po san o y de impo ancia ex ao dina ia, po que á su e minacion ol ía el año á su cu so na u al. El pueblo heleno a ibuia á Apolo, númen de la luz y egulado del cu so sola , como lo e a Diana del de la luna, la pa e más p incipal en el ac o po el que se hacia coincidi el cu so de ambos plane as, y po eso conmemo aba és e hecho con una ies a especial. Como de o dina io, concu ian á la solemnidad g an núme o de ci a odas y de co os; pe o se a i- bula una impo ancia:pa icula á la danza que los jó enes ejecu aban al ededo del al a , con la cual se simbolizaba el comba e de Apolo con el d agon. Cla o es á que Del os u o ambien sus poe as, dig- nos i ales de O eo y Tamy is; de Museo, Pam os y Eumolpo, que desde la más emo a an igiiedad, habian dado explendo á la b illan e ies a del dios luminoso. El p ime ba do que compuso himnos en hono de Apolo ué un a e c e ense, en lo cual se ha que ido sin duda busca un nue o pun o de con- ac o en e C e a y Del os; á dicho ba do siguió Fi- lammon que compuso y ensayó el p ime co o de muje es que se can ó en la solemnidad pi ica. Dis- (1) Bückh, Los ciclos luna es (Monckyclen), c. 7. 259 inguiase es e himno po un ai e pa icula , y en e sus composi o es descuella Te pand o á quien, segun hicimos no a an es, se adjudicó po sus himnos cu a o eces el p emio de las ies as pi icas (P. * * Los sace do es del icos lle aban la- se e idad de sus eo ías sob e el e ec o mo al del de amamien o de sang e, has a el ex emo de supone que el mismo Apolo quedó manchado con la sang e del d agon allí de amada. Po cuya azon el jó en que desempe- ñaba el papel del n(imen en la . danza ejecu ada al e- dedo del al a , e ase p ecisado á e ugia se, inme- dia amen e despees de cumpli su mision, en el alle del Tempe, á la somb a de un san ua io del mismo Apolo que allí habia, cual si uese un asesino. En es e luga se ia en calidad de sie o has a la p óxi- ma ies a pi ica, en que eg esaba -á su hoga , no sin some e se- an es á la ce emonia de la pu i icacion, •despues de cuyo ac o solemne sele conducia en p o- cesion al emplo po la ía sag ada que une á Del os con el mencionado alle, que e a ambien la que se- guian las dipu aciones que ep esen aban á las ibus esalias en las ies as de Apolo. Fundábase es e uso en una leyenda in en ada en Del os, segun la cual, Apolo, al e se manchado con la sang e del d agon, huyó á Tesalia, donde pa a expia el ex año asesina o que habia come ido , se some ió á gua da los ebaños del Rey Adme o da Fe ae y á se i le como sie o du an e ocho años (I) Pausan., X, 7. 2.  his o ia de la li e a u a . g iega, I, 40. Es ab., 421. Plu a ch. de n i.sie. c. 4. 260 consecu i os. Cumplida es a peni encia se p esen ó en la alameda de lau eles del Tempe donde Ca ma- no , pad e del ba do Ch iso hemis, le pu i icó de aquella mancha, quedando de nue o as o mado en el e ulgen e y e dade o Febo (1). Vemos po es a leyenda que el númen de la luz y de la pu eza, pa a da un ejemplo p ác ico de cómo deben los homb es pu i ica se, aún de la sang e jus amen e de amada, omó la o ma de sie o y se some ió al p ecep o de la pu i icacion impues o á los asesinos. Hé aquí po - qué sus Ado ado es no acilaban en p esen a le como e dade o númen de la pu eza que en su p opio se habia encido el pecado y des uido sus e ec os; co no sal ado (só é ) que podía limpia los deli os de los homb es y bo a la ho ible mancha con aida po el asesina o. Inspi ada en es a doc ina, la adicion pos e io á los iempos epicos supone que O es es, pa a 'expia el pa icidio que sin epa o alguno habia alabado, Ho ne o, se e ugió en Del os al pié del al a de Apolo, y és e númen le mandó compa ece an e el A eopago de A enas, ibunal sup emo que en enclia en oda clase de c ímenes sang ien os. Con es a o den se quiso da á en ende que los p íncipes a icos ue on de odos los g iegos los p ime os que; , pusie on en p ác ica las p esc ipciones de los sace do es del icos, ocan e á los deli os de asesina o ú homicidio. Des- pues que:O es es ué decla ado absuel o po el A eo- pago, uel e á p esen a se an e el al a de Apolo, (1) Hesiodo en los Escol. á la Aices . de Eu ipides 1. La ci cuns- ancia de menciona se es a leyenda en un can o a ibuido á Hesiodo, demues a que su o igen es an e io al sé imo siglo, en el cual e a ya co ien e Plu . de del . o acul. 14, 21. 261 donde es e le pu i ica de amando en sus manos la sang e del lechoncillo de la expiacion, y ociando su cue po con la ama de lau el empapada en agua. La se idumb e de Hé cules al lado de Eu is eo y de Om ale, no ué o a cosa que una expiacion de los asesina os come idos po el hé oe: po la mue e dada á sus hijos y á I i o, ióse p ecisado á i i como sie o du an e dos años g andes. A es e p opósi o con iene eco da que la p ác ica de la expiacion es- aba ya en uso al comenza las olimpiadas, segun se desp ende de los can os de A e ino, en cuya .época se obse aban ya en A ica las disposiciones de los sace - do es del icos sob e es e pa icula . Si el homicida sos enia que al come e el asesina o no habia al ado á la jus icia, el ey con ocaba á los jueces que en- endian en es as causas pa a celeb a sesion á las pue as del Del inio ó emplo del Apolo dei ico. Si el ibunal encon aba jus i icada la p e ension del ho- micida se le some ia allí mismo á la ce emonia de la pu i icacion. Hácia la mi ad del oc a o siglo, la ama del o á- culo dei ico habia aspasado las on e as helenas y se es endia más allá de las colonias g eco-asiá icas. P uébanlo bien las o endas que po el año 750 de- dicó en el emplo de Del os el ey Midas de F igia, quien o eció al númen su ono eal, pieza e dade- amen e bella y digna de se is a, donde juzgaba las causas de sus asallos (1). Po lo expues o en el pá a o que an ecede, se (1) He od. I, 14. 262 " ': (pus . los sace do es del san ua io dei ico di undie- on po oda G ecia, en la p ime a mi ad del siglo oc a o, una o denanza de ca ác e eligioso que con- ibuyó e icazmen e á aumen a el ho o al c imen, pa icula men e al asesina o y ab ió en el país una e a de mo alidad y de ó den. Segun - odas las apa- iencias, de allí pa ie on ambien las nue as ense- ñanzas ela i as á los se es celes es que empiezan- á su gi en e los g iegos en dicha época y cuyo p in- eipal obje o e a sus i ui las an iguas li ianas eo ías po . o as más ideales y de más p o undo signi icado; á lo ménos es segu o que las nue as ideas encon a- on en Del os un apoyo decisi o. El espí i u asimila- do y ené gico del pueblo heleno, que con an a a- cilidad in en aba nue as eo ías como se asimilaba las ex añas, había dado po es e iempo una o ma comple amen e nue a á los elemen os si io-c e enses que en un p incipio cons i uian la adicion dei ica. La pied a que an es ep esen aba la imágen de Apo- lo se con i ió en al a sob e el que co ia la sang e de las -de inías p opicia o ias. El 'imen de la cla idad y de la pu eza e a, sin duda, de odos los dioses helenos el que más se p es- aba. al desen ol imien o de ideales é icos más ó mé- nos ascenden ales, ya que ningun c imen, ninguna impu eza podio, ocul a se á la mi ada pene an e del dios u ela de la luz, á quien po na u al consecuen- cia de su ca ác e co espondia el cas igo de los c í- menes, segun apa ece ya en los poemas homé icos. Po eso cuando de nue o se pusie on en igo las an iguas p esc ipciones pa a la conse acion de la pu eza del cue po y del alma, dadas al ol ido po los p íncipes y nobles du an e los umul uosos iempos 263 de las emig aciones, ol ió á adqui i Apolo el pues- o más p eeminen e en la conciencia del pueblo, oda ez que á él solo se a ibuía el pode de conoce has a los c ímenes que se come ian en el sec e o de la conciencia, y po an o á a solo co espondia, ese pues o desde ,el momen o en que la pu i icacion e a, más que un ac o ex e no limi ado á la limpieza del cue po, una ce emonia simbólica que ep esen aba la pu eza del co azon y del alma. Desde en onces pa icula men e empieza á des a- ca se la igu a de Apolo como la de un dios impeca- ble, númen de la ec i ud mo al y de la pu eza del co azon, que siendo la más pe ec a ep esen acion de la i ud y de la mo alidad de las acciones, abo - ecia oda impu eza que manchase el cue po ó el alma y po la misma impecabilidad de su se elase como impulsado á cas iga los c ímenes y á pedi es- piacion de las al as, co ió un día cas igó á los a e idos iegyes que p o ana on su san ua io, y como en o a ocasion lo hizo con Ti yo. Apolo e a- el gua dian de la mo alidad en la ida humana; el númen que con in a igable ac i idad pe - seguia el pecado y con sus cas igos man enia en i- go los p ecep os mo ales. E a la no ma que debia imi a el homb e, quien, como Apolo u o que lucha con el d agon, iene que sos ene incesan e lucha con los pode es de las inieblas , con las pasiones y con los ciegos ape i os de los sen idos. A semejanza del númen que hallándose exen o de pasiones y de ape- i os deso denados ; lib e de oda culpa y sin la más le e mancha que empaña a la aspa encia de su se , se some ió á la ley de la pu i icacion y es- pió la mancha con aida en jus a lucha , debia el 264 homb e limpia la mancha con aida po sus culpas y pecados y espia con peni encias su deli o. Ayudá- bale en es e ac o el mismo Febo que p ime o le p es- aba la ama de lau el • conque se e minaba la ce e- monia expia o ia y despees expulsaba de su in e io las E innyas, espí i us incansables que se le an an con a el c iminal de los apo es de su mismo deli- o (1); le lib aba de los agudos o men os de su cul- pable conciencia, le o o gaba el esca e de su culpa, le econciliaba con los pode es celes es, y, po úl imo, de ol ia á su co azon la anquilidad y la paz del homb e jus o. A la mane a que el apacible ayo de Febo apacigua las u iosas olas del ma p oceloso, de amaba el númen el bálsamo de la paz en el agi- ado co azon del homb e y los dulcísimos onos de su. cí a a apaciguaban los u iosos, emba es de las pasio- nes. Sus ce e as lechas sólo he ian á los pecado es impeni en es. Apolo no solo man enía, con su luz, el ó den más pe ec o en la ma cha de los iempos y en el cu so de los años y de los meses; e a ambien el gua dian del ó den mo al, de enso de la jus icia y de la ley; símbolo del homb e jus o que ence el pecado; ba- lua e inexpugnable de la mo alidad, des uc o del mal p oducido po el pecado; númen de la enganza á la ez que de la expiacion sal ado a, econciliado , po consiguien e, del homb e con los pode es celes es. No obs an e, Júpi e man u o siemp e en la con- ciencia del pueblo heleno su ango de dios del cielo, ep es'en an e y seño del de echo e e no, juez su- (1) B inys co esponde al sansk i Sa anym, de i ado de Samna, eloz, lige o , y como sus an i o , ien o. Véase Kuhn's Zei - sch i , I, 439. 265 p emo que eje cé la jus icia lo mismo sob e los dio- ses que sob e los homb es; y en Mine a se ado aba, aho a como an es, el ideal de la i ginidad sin man- cilla, el p o o ipo de la sabidu ía y del buen consejo; el símbolo del igo y de la ue za inqueb an able en odos los comba es de la ida. Es as son las es igu as más impo an es del Olimpo heleno. Pe o en e odo el celes e cóncla e ninguna se des aca an o cómo la de Apolo, po que es e númen es el que más se mezclaba en e los hom- b es y hace en odo iempo el papel de mediado en- e la ie a y el cielo. Po eso e a Cambien el enca - gado de anuncia á los mo ales la olun ad de los dioses, de comunica les sus dec e os y da les á co- noce las ó denes inmu ables (z e'mis es) de Jo e. El o áculo del ico, aún en el iempo de su mayo p es igio, no p e endió descub i á los consul an es los sucesos enide os; sino más bien asumió la mi- sion de comunica les las ó denes del númen y expo- ne les lo que, a endidas las ci cun ancias, debia su- cede . Como obse a He acli o de E eso, «el ey que dá o áculos en Del os, no dice ni ocul a las co- sas; únicamen e las anuncia (1).» Es os o áculos e an po consiguien e, más bien que p o ecías de sucesos u u os, ó denes que el númen asmi ia á los hom- b es po medio de sus agen es. No cabe duda que los sace do es de Del os, lib es como po egla gene al se hallaban de odo comp o- miso y ajenos á los in e eses que agi aban á los di- (1) Plu . de Py hiw o aeul. c. 21. 272 cion an iccionica no u o o o obje o que el de cele- b a á Ce es el sac i icio de An hela, ya que en o o caso no se hubie a designado con el cali ica i o pil- laia an o la solemnidad de An hela como la sesion an iccionica de Del os; hecho que ambien se deduce de los escolios al O es es de Eu ipides (1087) y del i ulo pylago as, que nada iene que e con el san- ua io de Apolo. Es ambien cosa a e iguada que la eunion an iccionica en Del os enia luga en p ima- e a, época, en que se celeb ó siemp e el g an sac i- icio pi íco, po se el dia sé imo del mes p ima e al, el único en que, desde la más emo a angüedad, a- icinaba la Pi ia en pe sona (1). Al sac i icio de Del os concu ian los hie omne- mones y pylago as con las mismas a ibuciones y debe es que lo hacian al de An hela. Allí celeb aban ambien sus asambleas en público, pues á odos igual- men e se daban á conoce sus decisiones, á los pe e- g inos que concu ian á la ies a de odos los can ones g iegos y al pueblo de Del os, y no pocas eces los an icciones hicie on una in i acion gene al pa a que odos los p esen es sin excepcion, asis iesen á sus sesiones. Al an iguo ju amen o que hacian los asociados en An hela, en i ud del cual se obligaban á «no des- ui jamás una ciudad de los an icciones, á no co - a la, el agua, ni en la paz ni en la gue a, y á com- ba i en coman con a cualquie a aliado que al ase á es e ju amen o, has a des ui sus pueblos y i- iendas,» añadie on el siguien e pá a o: «y si al- guien mues a deseos de ap opia se lo que hay en el (1) Aeschin. ad . C esiph. p. 69-71. 2-73 san ua io del númen dei ico ó saquea el emplo, los an icCiones cas iga án es e desaca o aliéndose de las manos, de los pies, de la oz y de odas sus ue - zas» (1). Es e ju amen o se mandó g aba en una plancha de b once y se colocó en el si io des inado á las asambleas de los an léciones de modo que odos pu- diesen e la. Los asociados se impusie on la obliga- cion de acudi á la de ensa del númen siemp e que se le amenazase, no sin decla a c iminales á cuan os se mos asen emisos en de ende á odas las di ini- dades que se ado aban en Del os, es deci ; Apolo, Diana, La ona y Mine a P onaia, y pedi que ue- an ine icaces sus o endas (2). En p an o la gua da del san ua io y la di eccion del o áculo, siguie on encomendadas á la nobleza dei ica. La liga an iccionica se con en ó con o na á su ca go la p o eccion del emplo y de la solemni- dad pi ica , aunque más a de asumió ambien la di- eccion de la ies a y se enca gó de epa i los p e- mios de los ce ámenes musicales y caballe escos que hacian pa e de la misma. La impo ancia y la i- queza del san ua io despe a on ambien la ambicion de los ocenses, los cuales quisie on hace ale sus p e endidos de echos á la cus odia y di eccion del emplo, alegando que los del ios se hacian sepa ado injus amen e de su ibu (3). * Apolo es una de las más an iguas al pa que más (1) Aeschin. de alsa lega . p. 43. (2) Diod. XIV, 28. Aeschin. ad . e esiph. p. 70. (3) Tucid., V, 18. Es ab. p. 423. TOMO VII.  111 274 impo an es igu as del Olimpo heleno. Así emos que en odos los can ones se ibu aban á es e núme i especiales homenages . Los jonios le hon aban en Delos ; los milesios y colo onios ene aban sus o áculos en el san ua io de los b anquidas y en el so o de Cla os; á las illas do icas de Ana olia se ia de es echo lazo la solemnidad que dedicaban al hijo de La ona en el cabo de T iopion; la liga a gi a le hon aba con sac i icios o ecidos, de comun acue do, en La issa; los do ios peloponesios le dedicaban la ies a especial de las Ca neas; y desde que el o áculo empezó á a o ece la colonizacion g iega, no yaci- la on en a ibui á an e icaz agen e el éxi o de su expedicion al Peloponeso. Espa a y A enas es aban, po causas de que hemos hecho memo ia, en ín ima elacion con el o áculo dei ico; los beocios ecibian o áculos del númen en sus san ua ios de Tebas y P oon, á o illas del Ismeno, y los esalios le ado aban en un emplo le an ado en el alle del Tempe, al pié de la mon aña de los dioses y en o o que enia en Pagasas. La singula nomb adía que adqui ió el o áculo dei ico y el empeño con que los magna es de odos los can ones acudían á busca allí consejo y á lle a al emplo sus dones y egalos, despe a on en odas las ibus el deseo de endi homenage al Dios en es e luga p i ilegiado; al pun o de no habe una sola que no p e endiese el de echo de en ia comi- siones á la solemnidad pi ica , y que no aspi ase á ene pa e en el hon oso debe de p o ege el más amoso de los san ua ios helenos. Los es ados más pode osos no halla on di icul ad alguna pa a en a en la liga an iccionica, de la cual ya o maban pa e 2"/5 g upos pe enecien es á los mismos; en e o os los do ios del Oe a y algunas poblaciones jonicas de Eubea,, y siendo la sang e y el pa en esco los ac o- es de más alía en las elaciones sociales de las ibus helenas, no debe causa ma a illa que los do- ios y jonios ob u iesen desde luego el de echo de en ia comisiones o iciales á la solemnidad del ica. Mayo es di icul ades o eció la cues ion ela i a á la pa icipacion, que cada uno de los nue os asociados debia ene en el consejo de las an icciones. Los an iguos asociados conse a on su ep esen- acion po dos o os: el del hie omnemon y el del pylago as. Respec o á las ciudades de una misma ibu que ing esa on en la an iccionia, en el ascu - so del oc a o siglo, se dispuso que ellas mismas desig- nasen las dos pe sonas que debian ep esen a á o- das. De o dina io adop a on la cos umb e de nom- b a cada año los ep esen an es de dis in a ciudad, siguiendo igu oso u no, á no habe en e ellas al- guna que, po su especial impo ancia, me eciese la dis incion de ep esen a á odas las demás po iem- po ilimi ado (1). A lo ménos en la ibu jonica se con ino más a de que A enas nomb a ia siemp e un delegado y las demás ciudades de la ibu, po u no, el o o. El año 346 an es de J. C. se p i ó á los espa anos del p i ilegio que has a en onces ha- bian gozado de nomb a los dos comisionados de la ibu do ica (2). (I) Pa ece cosa segu a que las ciudades do icas y jonicas en a on en la liga an es de e mina el siglo VII, po lo ménos; no se expli- ca ia de o o modo la pa icipacion de A enas y Sicyon en la gue a c ises. Po lo que hace á Espa a y A enas ya o maban pa e de la liga en el siglo VIII. (2) Aeschin. de alsa lega . p. 43. Pausan. X. 8. 2. 2;(1 La liga an iccionica, que en un p incipio es u o omada po pequeñas ibus y can ones aislados, se componia de nume osas ag upaciones de es ados he - manos, los unos más pode osos que los o os. Dichas ag upaciones cons i uian las cu ias que, median e un con enio especial, epa ian en e si los o os en el consejo de los an ieciones. En un p incipio se o ma- on once ó doce cu ias, segun las ci cuns ancias; pos e io men e se ijó en doce su núme o con ein i- cua o o os. Cada Es ado podia en ia á la ies a un núme o ilimi ado de ep esen an es; en el siglo IV en iaba A enas un hie omnemon, es pylago as y a ios heo es. Todos es os dipu ados asis ian á las sesiones, pe o únicamen e el hie omnemon y el p i- me pylago as enian oz y o o. Po an sencillo modo log ó euni el o áculo dei- ico, en una sola aspi acion, á la inmensa mayo ía del pueblo heleno y le mo ió á o ma una liga eligiosa pa a hon a al númen y p o ege su emplo y el cul o que en él se le endia. Con en e a e dad podia deci se en onces que e a Del os el cen o de los can ones g iegos, pues e a cen o e ec i o de su ac- i idad eligiosa y en cie o modo capi al poli ica de odo el impe io heleno. 116 aquí po qué los sencillos g iegos, que apenas conocian del globo más que sus can ones y colonias, si uadas al ededo de aquel lu- ga en que pa ecia oca se la ie a con el cielo, con- side aban el san ua io dei ico como el pun o cén ico de oda la ie a. Cuen a la adicion poé ica, que habiendo sol ado Jo e dos águilas, una de O ien e y de Ponien e la o a, ue on á encon a se en Del os, despues de eco e la misma dis ancia. En iempo de Pinda o, halda, e ec i amen e, dos águilas de o o á 271 los lados de la pied a que ep esen aba el cen o, el ombligo, de la ie a (1). Ya no e an únicamen e los lazos de la sang e y del lenguaje los que man enian la union en e las i- bus helenas. Lazo mucho más ue e y du ade o ije' la eligion, el cul o conque odas de igual mane a hon aban á sus dioses; y el ac o po el cual esol ie- on oma pa e en el mismo sac i icio y sos ene el mismo cul o, la obligacion que odas con aje on de p o ege aquel san ua io, con e ido en emplo nacio- nal po unánime acue do del pueblo, a i a on y o- bus ecie on el sen imien o de la unidad nacional que les .habia inspi ado. Pe o no se c ea po eso que la liga anaccionica lle ó á cabo la union polí ica de odas las ibus he- lenas y c eó e dade a uni o midad en el égimen social de odos sus can ones, en las mani es aciones que cons i uyen la ida de un pueblo. Es a con ede,- acion no hizo más que da los p ime os pasos pa a llega á la unidad nacional, pasos que en es e sen ido queda on sin esul ado po habe limi ado su accion los asun os eligiosos, di igiendo casi exclusi amen- e su pode oso in lujo á la de ensa del san ua io dei- ico y de los de o os que al mismo acudian y al man- enimien o del ó den en la solemnidad paica. Como se é, la liga eje ció su accion den o de lími es de- masiado es echos, y si alguna ez, á consecuencia de cues iones eligiosas a ó asun os polí icos ó omó esoluciones de es a índole, lo hizo con escaso ino y con éxi o en ex emo desg aciado. Bien conside ado, la asamblea de los an icciones (1) Aeschyl. Choepho . 1034. Es ab. p. 423. Pind. Py h. IV, 6. 278 no enia o as a ibuciones que las que eje cian los je es y p esiden es de las asociaciones eligiosas o di- na ias, con la única di e encia de que es as ob aban po de echo p opio, y los an icciones no podian ob a sino con o me á las decisiones de la sociedad, mani- es adas po mayo ía de o os. Po lo demás, los an- icciones, imi ando el ejemplo de los a gi os en la p esidencia de las ies as pi icas que se celeb aban en A gos y el de los eleos en la di eccion del sac i icio olímpico, daban excesi a la i ud á su au o idad, ya a ogándose el de echo de impone cas igos, en in e- és do la con ede acion, á los que queb an aban las o denanzas eligiosas ó pe judicaban los de echos del o áculo,' los cuales, de o dina io, consis ian en penas pecunia ias, ya adop ando o as, disposiciones de ín- dole di e sa. Po i ud de su ins i ucion, la asamblea enia el debe de adop a cuan as medidas uesen necesa ias pa a aumen a el esplendo del emplo; po lo cual hon aba y ecompensaba á los que, de algun modo, con ibuian á ese obje o á la ez que cas igaba á los que se hacian eos del deli o con a io. Po eso am- bien odas las ibus y es ados que enian ep esen a- cion en la liga, es aban au o izados pa a p esen a en la asamblea cualquie que ella con a los que las i- masen los de echos del o áculo, y aquella- las admi- ia ó deses imaba, segun su c i e io, imponia mul as á los eos ó p oclamaba la gue a san a con a los enemigos del san ua io. Pe o ca eciendo del p es i- gio que dá la unidad, no siemp e e an aca adas des- de luego sus decisiones, y cuando los eos se negaban á cumplimen a sus manda os, en egando en el san- ua io las mul as que les habian sido impues as, no 2179 siemp e se encon aban en e los ligados, de o os que olun a iamen e se enca gasen de hace ejecu i a la sen encia. ' E an es as ebeliones ine i able consecúencia de la o ganizacion de la liga an iccionica y de su al a de ac i idad polí ica. No se iene no icia de un solo caso en que los an icciones e i asen la gue a en e los mismos es ados de la liga, como no e i a on las i upciones de los esalios con a los ocenses y beo- cios; ampoco se sabe que en ningun caso hiciesen el papel de á bi os ó in e media ios pa a ajus a la paz en e pueblos con endien es. En gene al, se ob- se a una al a comple a de endencias e dade a- men e nacionales en odos los ac os de la liga an ic- cionica, que no supo siquie a opone sus ue zas uni- das al comun enemigo de la pá ia. Cuando en el siglo IV los ebanos quisie on explo a la cues ion eligiosa pa a ob ene de los an icciones cie as en- ajas pu amen e polí icas, p odujo es a p e ension de los ebanos las más unes as consecuencias. Y puede con e dad asegu a se que en la his o ia de G ecia no apa ece indi iduo ni co po acion que más culpa enga en la uina de la libe ad helena que la asam- blea de los an icciones. El ca ác e esencialmen e eligioso de es a liga, apa ece demos ado has a la saciedad en odos sus ac os, has a en aquellos en que se ha c eido islum- b a alguna endencia poli ica. Así, po ejemplo, si puso p emio á la cabeza de E ial es, ué po que es e aido acili ó- á: los pe sas el a aque con a Del os; y al le an a un monumen o á la m emo ia de los hé oes que sucumbie on en las Te mópilas, se p opuso úni- camen e cumpli un debe eligioso, ya que aquellos 280 alien es habian pe ecido po de ende la subida que daba acceso al san ua io dei ico del Oe a (1). La en ada de la mayo ía de las ibus helenas en la liga an iccionica, con ibuyó algo á despe a en e ellas el sen imien o de la unidad nacional, aunque mucho menos de lo que debía espe a se de su impo - ancia po habe limi ado sus unciones á los asun os pu amen e eligiosos. Con más e icacia despe ó y man u o es e sen imien o en e los helenos de odas las ibus una leyenda que, di undida en el oc a o si- glo, po los sace do es del san ua io dei ico, halló muy p on o eco has a en los más apa ados incones de Hellas. En los iempos que p ecedie on á la emi- g acion, se comp endían bajo el nomb e de aqueos, que segun pa ece signi ica nobles (2), á odos los ha- bi an es de los can ones g iegos y el au o de la lija- da, se si e de ese ocablo pa a designa á odos los gue e os del ejé ci o si iado de T oya. Despues de la emig acion dióse á es e nomb e una sig ii icacion sumamen e limi ada, pues si ió an sólo pa a desig- na á los emig ados de la coma ca de A gos y á los an iguos mo ado es de la P hio ide, pa a lo cual, sin duda, se u o en cuen a el luga p eeminen e que esas dos p o incias ocupaban an es de la emig acion en e odos los can ones de la Península, aunque al ez se quiso signi ica el ca ác e he e ogéneo de la po- (1) El mismo ca ác e se descub e en eI caso de que hace mencion. Plu a co; Cimon c. 8. Véase l s ileie , Los á bi os (Schieds ich e ), p. 35• (2) Po , Indoge manische Sp achs amm (Rama linguis ica indog); in de Encyclopedie on E sch, p. 65. 281 blacion de dichas p o incias, ya que la de P hio ide se componia p incipalmen e de ugi i os que se ha- bian e ugiado allí de di e en es dis i os si uados al No e del Oe a, pa a e i a la op esion de los in aso- es esalios y los a gi os, no e an sino emig ados de di e sas coma cas de la pa e o ien al del Pelopone- so, que se despa ama on po la cos a del No oes e. E a p eciso in en a un nomb e con que designa es as he e ogéneas masas , y nada más na u al que bau iza las con el ocablo gené ico del pueblo que habi aba an es de la emig acion aquellos luga es, que e a más an iguo y más ilus e que los nomb es de cualquie a de los pueblos emig ados. Los aqueos e an, e ec i amen e, los genuinos e- p esen an es del iempo an iguo, y los que mejo gua daban las p imi i as ins i uciones helenas, en medio de los as o nos p oducidos po las emig a- ciones. A pa i del 800 se obse a un mo imien o de concen acion en las ibus g iegas que, en su g an mayo ía, se eunian en épocas. de e minadas, ya en el san ua io dei ico, ya en las ies as de Olim- pia. Casi odos los can ones y ciudades de Hellas ha- bian ido c eciendo, unas eces po el na u al desa - ollo de la poblacion, o as po causas pa icula es que, con ecuencia, ocu en en el desen ol imien o his ó ico de los pueblos, llegando algunos á con ene masas nume osas y compac as. Los do ios que en un p incipio ocupaban an solo un es echo alle de la e ien e me idional del Olimpo, es endié onse luego po la alda del Pindo y de aquí se despa ama on po una conside able pa e de la Península, llegando á domina , como seño es, en Mega a, Sicyon, Fliun- e, Co in o, T ecena, Epidau o, A gos y Espa a, y 288 á la ibu eolica, como se hizo con los esalios, los beocios y áun con los minyos es ablecidos en el Pelo- poneso, á no habe se decla ado enemigos de los o os g ie g os en cuyas cos as eje cían la pi a e ía. E a, p 9 pues, muy na u al que se excluyese de la comuni- dad de los helenos á es a aza que, sob e se enemi- ga, se abs enía de o na pa e en las ies as naciona- les de °limpia, y de Del os, mo i os su icien es pa a que ninguna de las es ibus se p es ase á admi i - la en su seno. Segun odas las p obalidades, es e g upo, g acias á su comple o aislamien o de las o as ibus, con- se ó el an iguo lenguaje del país en su p imi i a pu eza y al ez man u o a abien los an iguos usos con an a se e idad, que llega on á pa ece gen e ex aña y desconocida á sus mismos compa io as, aunque no es ménos admisible la suposicion de que adop a an ese ca ác e de ex anje ismo po e ec o de los elemen os enicios que en su ci ilizacion y len- guaje o na on los habi an es de Lemnos é Imb os y de la in luencia que en los del A hos eje ció la cul u- a de los acios. Como quie a que sea, conse óse á es os g iegos el nomb e especial de pelasgos, pa a dis ingui los del es o de las ibus helenas, y con ese ocablo, que quie e deci an iguos, se quiso signi- ica que nada enian de comun con las e o mas in- oducidas en la cons i ucion del pueblo heleno; po analogía se llamó Pelasgio is á la coma ca inmedia a á los lagos de Tesalia, de donde p ocedian casi odos los pelasgos, po que allí se p ac icaban los an iguos usos y se man enía en su p imi i o es ado la cul- u a. • 289 A eno de la ingeniosa leyenda que hemos suma- iamen e expues o, las ibus helenas descendian de un pad e comun, y siendo sus es pa ia cas hijos de Hellen, helenos ó panhelenos ué el nomb e con que en lo sucesi o se designó á los indi iduos de su ya nume osísimo pueblo. Es cosa a e iguada que es a leyenda genealógica se desa olló en el ascu so del siglo VIII, como, en e o os hechos lo demues a la ó den asmi ida, hácia el a io 800, po los sace - do es del icos á Licu go de e igi san ua ios á Júpi- e Hellanio y á A henea Hellania; y así lo dá am- bien á en ende A quiloco, cuando, po los años 700 an es de J. C., dice: «en Thasos co en unidos los lamen os de los panhelenos.» En las g andes Eoes, cuya edaccion se e minó en la segunda mi ad del sé imo siglo, apa ece la leyenda pe ec amen e des- a ollada. Tambien en las Ob as y dias se usa el sa- g ado nomb e Hellas pa a designa oda la Penín- sula (1). Pa a ac ecen a la impo ancia de la liga an ic- cionica, se dió á Deucalion un segundo hijo po nom- b e An iccion, y en P o ogenia, hija del mismo pa- ia ca, hubo Jó e á E hlio, que signi ica el lucha- do , el a le a. Con es o se quiso da á en ende que no solamen e p ocedían de Deucalion las ibus, sino odas las ins i uciones que ep esen aban ó se ian de base á la unidad del pueblo heleno, pa icula - men e la liga de los an icciones y la solemnidad de °limpia. Como na u al consecuencia se a ibuyó el mismo (1) A chil. F agm. 54. Ob as y días, y . 528 y 651 y Hesiodí F agm. 32, ed. de Wi ling. TCA10 VII,  .19 290 o igen al an iguo ocablo g amos, pa icula men e elacionado con las adiciones del Epi o y de Dodo- na, del que luego se si ie on los pueblos la inos pa a designa al g iego. A es e p opósi o se cuen a en las Eoes que Júpi e conoció Cambien á Pando a, hija segunda de Deucalion, en la cual u o á G ae- cos (1). Vemos, pues, que los dos ocablos con que se designa el pueblo g iego, heleno y g aeco, p o- cedian de Deucalion, uno, po línea ec a, de su hijo, y de su hija meno el o o. Cada ibu desa olló á su mane a y con en e a libe ad la leyenda de los hijos de Deucalion, quie- nes, po esa azon, desempeñan papel di e en e en las di e sas adiciones de los can ones. Pe o en o- das se echa de e á la simple is a el o igen ela i- amen e mode no de ales pe sonajes, á quienes, po eso, al a la au eola ene anda y llena de poesía que dá la an igüedad; ninguna leyenda les p esen a con los ca ac é es que an pa icula animacion p es an á los hé oes de las épocas p imi i as. La ábula de Eolo es la más pob e de odas, siquie a la eamos di undida po casi odos los can ones g iegos, como si hubiese pe dido en ue za lo que ganó en ex en- sion. En unas pa es sólo dice de él la adicion que sucedió á su pad e en el gobie no de la P hio ide; en o as se le con unde con el númen de los ien os, con Eolo, p ogeni o de los mona cas de Yolcos y Co in- o, pad e de A hamas, de C e eo y Sisi o, hipó esis que se sos iene ya en las poesías a ibuidas á Hesio- do. De Do o ampoco se sabe o a cosa sino que bajo su gobie no ocupaba la aza do ica la egion Is ieo i- (1) Apolod. 1, 7 y 3. Hesiod. F agm. 29. 291 da, que es á al pié de los mon es Ossa y Olimpo, des- de donde los condujo el mismo caudillo al Pindo, que escogie on en onces po mo ada (1). La adicion a ica dió más colo ido á la leyenda de Xu ho y de Ion. Supónese que el p ime o uá ex- pulsado de Tesalia po sus dos he manos, en cuya oca- sion, al deci de He odo o, se e ugió en el Pelopo- neso; pe o segun la adícion a eniense, buscó asilo en A ica, donde E ej heo, suceso de Cec ops, le e- cibió amis osamen e; y el ugi i o p íncipe le pagó su hospi alidad p es ándole auxilio en la gue a que á la sazon sos enia con los suceso es de Jalkodon el chalcidio, con an buena o una, que E ej heo e- compensó es é se icio dándole la mano de su hija meno C eusa y a ias coma cas de la cos a o ien al de Á ica. Po es a azon se a ibuye á Xu hos la un- , dacion de las cua o illas de Ma a hon, que jun as componian uno de los dis i os en que es aba di idida el A ica. En e an o el hijo meno de Xu hos, po nomb e Aqueo, come e un homicidio que, si bien uá in o- lun a io, no po eso le exime del des ie o ; huye en- onces al Peloponeso, donde u o po descendien es á los aqueos de A gos y Laconia, dejando en Á ica á su he mano mayo Ion, á quien IIe odo o llama ge- ne al de los a enienses (2). Cuád ale bien es e nom- (1) Es ab. p. 383. Hesiod. F agm. 32. Pind. Py h. IV, 108. He- od. I, 56. (2) Eu ipid. Jon . 59 seqq. Es ab. p. 383. Pausanias supone que Aqueo eg esa del Peloponeso á Tesalia donde uel e á en a en posesion de la he encia pa e na; pe o sin duda no u o o o obje- o que el de hace igu a en la leyenda á los aqueos de la P hio ide. He od. VIII, 44. 292 b e, pues se cuen a que lle ó á cabo ales p oezas en la gue a sos enida po su abuelo con a Eumolpo, ey de Eleusis, que, al mo i E ej heo, le eligie on po ey los a enienses. Las cua o ilas ó ibus a e- nienses, o nadas de los hijos de Ion al deci de He- odo o, e an en un p incipio la de los ge leon as, de los egico eis, de los a gadas y de los hople es, uom- b es que, como an es apun amos, signi ican: nobles' cab e os, lab ado es y soldados, y que, po an o, pu- die on muy bien oma se de los o icios que las ibus eje cian. Algunos esc i o es suponen que el mismo Ion hi g o ya es a di ision de las ibus jonicas á las que habia dado su p opio nomb e. O os asegu an que An iccion ué algun iempo sobe ano de A ica, y Pau- sanias opina que Ion i ió en e los egialeos del Pe- loponeso y undó á Helice, sin más undamen o que el de llama se Cambien jonios los egialeos (1). Las es echas elaciones que desde la in oduccion del de echo c iminal dei ico se es ablecie on en e A ica y el amoso san ua io po un lado y el ín imo pa en esco que se supone habe exis ido en e Ion y las cua o ibus po o o, ue on sin dada las ci cuns- ancias en que se undó Eu ipides pa a in oduci una modi icacion esencial en la leyenda ela i a al o igen de las ibus jonicas, diciendo: que el pa ia ca Ion ué en ealidad hijo de Apolo y de C eusa que cayó en las edes del nií nen en un luga apa ado de la Ac ópolis; que el niño nacido de es os amo es ué aspo ado po Me cu io á Del os, donde c eció:y se educó p es ando se icio en el san ua io; que algun iempo despues se p esen ó Xu hos en A ica y lle án- (1) He od. V, 60. Pausan. VII, 1. 293 lose consigo á C eusa la inspi ó el pensamien o de econoce co no hijo. á Ion. Pues o que los a enienses hon aban á Apolo en la ies a de las boed omiás, bajo el cali ica i o de dis- pensado de la ic o ia y p o ec o de los comba ien- es, no andu ie on descaminados al a ibui le la pa- e nidad de Ion, quien, jun amen e con Xu hos, les habla p es ado auxilio y ambos ue on e icaces aliados que los saca on iun an es de la lucha. Hé aqui po - qué ambien las. a ias a enienses y sus ibus daban cul o al Apolo pa oos ó pa e nal y acudian á él en sus apu os, como que de es e númen descendía su pa- ia ca Ion. Po la modi icacion de Eu ípides se c eó un es e- cho lazo en e la leyenda a eniense y el númen dei i- co y en e sus espec i as adiciones eligiosas; y de la misma su gió sin duda la idea de ennoblece la aza a eniense haciéndola o igina ia del más po- pula de los dioses helenos. Po eso igu a Ion en la lis a de los sobe anos a icos en e E ej heo y Pan- dion, aunque no odos los his o iado es y c í icos han econocido su de echo á igu a en ella. El hecho posi i amen e his ó ico de habe se dado asilo en A ica á los ugi i os que huye on an e la in- asion de los esalios y el e icaz apoyo que los nes- o idas de Pilos, e ugiados ambien en A ica, p es- a on á los indígenas en su con ienda con los ameos; son sin duda los acon ecimien os que se ecue dan en la mencionada leyenda de Xu hos y de Ion, á eno de la cual es os caudillos igu an en la adicion a ica, en la a o able acogida que u ie on en aquel país y en el auxilio que p es a on á los a enienses. Como quie a que sea, algunos esc i o es hacen no a que las 294 boed omias se ins i uye on en memo ia de la ba alla en que Ion peleó al lado de los a enienses con a los de Eleusis (1), aunque o os opinan que en ellas se conmemo aba la ic o ia de Teseo sob e las amazo- nas (2). Pe o los a enienses dedicaban exp esamen e la solemnidad al Apolo Boed omio, nomb e con que designaban además el mes en que caía co espon- dien e á pa e de nues o Se iemb e y de Oc ub e. * * En e odas las ibus helenas la que se conoce con el nomb e de eolica, es la que p esen a más di e sidad de ca ac é es y ipos en los di e en es ele- men os que la componen. Tenia que sucede es o po p ecision en una ibu cuyos di e sos can ones y ciu- dades no enian de coman o a cosa que los ca ac é- es más esenciales del pueblo g iego y el dialec o, que habia conse ado p ecisamen e en e ellos las más an iguas o mas del lenguaje heleno. Así emos que en e las ocales p edomina la a y en e las con- sonan es la . En p incipio y medio de ocablo ocu - e la aspi acion con mucha ecuencia y el dual es comple amen e desconocido. Al conse a el dialec o eolico es os ca ac é es p imi i os de la lengua g ie- ga, nos o ece un no able pun o de con ac o con los idiomas de la an igua I alia, que ca ecen igualmen e de o mas duales. Más aún que la eolica, llama nues a a encíon la ibu do ica po sus ca ac é es dis in i os y peculia- (1) Suidas, . Bad onia. E ymolog. magn. p. 202. (2) Plu . Thes. c. 27. El ocablo Apólkin pa óos le aducen al- gunos po pad e de Ion, Véase Mülle , do ios, I, 244. 295 es cualidades. Todos sus elemen os econocían el mismo o igen; sus amilias habi a on en un p incipio el mismo alle, del que salie on unidas o mando un solo pueblo, y sus cualidades ca ac e ís icas habian adqui ido un sello de uni o midad pe ec amen e ma cada, bajo la in luencia de hechos y acon eci- mien os que á odos a ec a on de igual mane a. En gene al poseian los do ios g an habilidad en el a e de 1a gue a, hallábanse dominados po la sed de mando y po el amo á la más absolu a independen- cia, y sin emba go, mos aban un g an sen imien o de ó den, de disciplina y de sumision á las leyes; al lado de un consumado a i icio poseian una g an dósis de esa as ucia na u al que ca ac e iza á los pue- blos p imi i os; el ingénio p opio de su aza es aba mezclado con cie a udeza, y bajo un ex e io anco. y noble ocul aban no pocas eces una e inada hipo- c es a. En el ascu so del sé imo siglo empeza on á ma ca se las di e encias de ca ác e que más a de sepa an po comple ó á las di e en es secciones en que se di idió el pueblo do ico al comenza la, e a de las in asiones; y aunque no pe die on las cualidades esenciales de su aza, hicié onse muy luego no a po sus peculia es usos dis in i os: los caballe os p opie- a ios de Espa a, ieles á la disciplina que le an ó su pode ío; los nobles de Co in o, dedicados al á i- co y al come cio; los gamo es-de Si acusa y los do- ios odenses que daban ado acion sob e el Tabo á Júpi e bajo la o ma de o o. Como e a na u al, ma cá onse más es as di e en- cias con el ascu so del iempo, has a que no queda- on á las di e sas ibus que componian el pueblo 296 do ico más elemen os comunes de la he encia pa e - na que el ecue do de su comun o igen y el dialec o que lle a su nomb e. El lenguage do ico p esen a más analogías con el eolico que con ningun o o dialec o heleno. Como es e dá Una ma cada p e e encia á la J , •, le a que en muchos casos sus i uye á la s; y emplea la a - la ga aún con más ecuencia que dicho dialec o eolico, po cuyo medio comunica á sus pe íodos una exp e- sion de g a edad solemne y un ono de pesadez que le ca ac e iza. No cabe duda que la ibu jonica es la mejo do- ada de odas las que o man el pueblo heleno. Des- cuella en p ime luga sob e odas po la i eza y la suscep ibilidad de su in eligencia y po una ex- ao dina ia p eclisposicion á la poesía; po o a pa - e la mo ilidad suma de su espí i u con as a con el ca ác e mode ado y es able de la aza do ica. El goce de los bienes conquis ados no les suje a, an es po el con a io les a as a con i esis ible ue za el deseo de nue as adquisiciones. En la aza jonica el espí i u de disciplina y de subo dinacion á las leyes que p omue en el bien comun, se halla dominado po el impulso de la ac i idad indi idual y po la ue za incon as able del desa ollo de las acul ades indi iduales; en odas sus mani es aciones p edomi- na el sen imien o del de echo y de la libe ad indi i- duales. Si pa amos mien es en es o, e emos que los jo- nios, desde el momen o en que, saliendo de sus an i- guas ciudades del Á ica y de Eubea, apa ecen c u- zando el Egeo pa a énseño ea se de sus más lo idas islas y de los mejo es pun os de la cos a asiá ica, 297 descuellan sob e odos los g iegos po la pleni ud y el igo de sus acul ades indi iduales, ca ác e que se des aca en la o ganizacion dada á sus di e sos can ones, en su cul u a y en odas las mani es acio- nes de su ida como pueblo independien e. Los jonios desp eciaban los pelig os de la gue a y emian los con a iempos de la na egacion aún ménos que los do ios; pe o no buscaban la ecom- pensa de sus abajos y p i aciones en la posesion de ex ensos e i o ios, sino más bien en el lib e eje - cicio de sus acul ades, en el aleg e y ac i o a o con o os pueblos, en el goce de los place es que la so- ciedad o ece, cuyos ac os se mani es aban pa icu- la men e en el me cado público. En e los jonios la mo al conse a po mucho iempo el ca ác e ins- in i o é inconscien e de los pueblos p imi i os; y en ealidad nunca se desa olló en e ellos, el concep o del debe mo al con an a pe eccion y cla idad co no en e los do ios; siquie a en aquellos omase más pa e el co azon en la p ác ica de las acciones mo- ales. El dialec o jonico p esen a igualmen e más dul- zu a y lexibilidad que el eolico, y la combinacion de los sonidos ocales o ece en dicho dialec o una a- iedad que con as a con el ocalismo uni o me del lenguaje do ico. En el dialec o jonico han desapa e- cido los sonidos aspi ados, y en luga de la a ca ac- e ís ica del eolico y do ico se usa la é la ga. No son las a iedades de lenguaje, los usos y ca ac é es sociales los únicos elemen os que dis in- guen á unas ibus de o as; dis ínguense ambien y muy pa icula men e po la mane a de di idi y con- a el iempo, ya que el calenda io no solo o ece XI. LA EPOPEYA Y LA TEOGONIA. En lo que oca al desen ol imien o • de la ida p opia, nacional, siguie on do ios y jonios casi idén- icos caminos. Si aquellos abian demos ado su a- lo y la pe ec a unidad de sus ue zas en sus expe- diciones gue e as co onadas po los más alhagüeños esul ados; si en C e a y Rodas supie on ap opia se elemen os ci ilizado es que modi ica on de no able mane a el ca ác e de la cul u a helena, las colonias jonicas de Ana olia no enían que en idia nada á los es ablecimien os do icos del Peloponeso, y espec o á cul u a, despues de en abla elaciones con los li- dios, no e a en nada in e io la jonica á la de sus i- ales, como lo demues an las colonias de Eubea, le o y Fosea, supe io es po odos concep os á las co- lonias más lo ecien es de los do ios. En la es e a de la cul u a in elec ual, cuya única genuina ma-ni es acion po en onces, e a la poesía, ma chaban los jonios á la cabeza, dado que á ellos en ealidad co esponde la glo ia de habe lle ado el can o epico á la pe eccion inimi able que nos p e- 205 sen a en los poemas home icos; y po an o á ellos, en úl imo é mino, se deben los ensayos que, ya en el oc a o siglo, se hicie on en muchos pun os, con más en usiasmo que éxi o pa a p esen a en igual o ma poé ica los icos ma e iales que o ecian las adiciones de odas las ibus helenas. Pe o desg a- ciadamen e al aba á los imi ado es y suceso es del g an ba do de Chios, no solamen e su igo oso génio sino odas las ,condiciones, da os é hipó esis en que és e undó su g andiosa leyenda, cuyo desa ollo p e- cisamen e es uno de los p incipales mé i os de su ma- a illoso ingénio. Sal a desde luego á la is a que en el siglo VIII habian pe dido las adiciones y leyendas he óicas aquel i o colo ido que enian á aiz del oyana suceso, y de los po en osos hechos que le siguie on que an á ma a illa supo dibuja el can o de la 'liada; hablase no poco amo iguado el in e és de los p íncipes y nobles caudillos, suceso es d aquellos gue e os que some ie on á la o gullosa Ilion y lucha on en los mismos campos que ellos á la sazon podian llama suyos ó po cuya posesion oda ia peleaban; la ealidad habia sucedido á las an ás i- cas c eaciones de la adicion que Home o supo p e- sen a bajo an ma a illosa o ma y á que dió an i o colo ido. Po an o, en es a época al aba á los poe as epicos la p ác ica que suminis aban an es los can os he oicos, el in e és con que el pueblo , los. p íncipes y nobles con empo áneos de Home o escu- chaban las elaciones de los poe as ; al ábales la inspi acion que nace de la inmedia a con emplacion de los luga es que ue on ea o de los sucesos y el encan o y la animacion que p es a esa poesía sencilla TO110 VII.  20 306 pe o expon ánea de que sacó Ho ne o sus mas p o- undas inspi aciones, pa a c ea un géne o de poesía mas ele ada. Ho ne o compuso su poema aliéndose an solo de una pa e de la leyenda g eco- oyana, que ilus ó con nume osos y bellos episodios, en lo cual demos ó el igo de su as ísimo ingenio; en la Odisea expuso únicamen e algunas de las p incipales a en u as del hé oe, sin des ui la unidad de la accion. Los poe as home is as po el con a io, incluyen en la accion ge- ne al un sinnúme o de hechos. Po eso mien as que de la lijada y de la Odisea solo puede saca se una ó á lo sumo dos agedias, de las Cip ias pueden com- pone se a ias y ocho ó mas de la pequeña lijada, la lucha po las a mas, Filoc e es, Neop olemo, Eu ipi- lo, la excu sion mendican e, las Lacaenas, la, des uc- cion de Ilion, la pa ida, Sinon, las T oe inas (1). Como quie a que sea, la epopeya u o muchos y no ulga es ep esen an es en los siglos pos e io es á Ho ne o. No obs an e, en sus composiciones se descu- b e á p ime a is a que son copias ó imi aciones de un o iginal á cuya pe eccion no pudie on llega , siquie a es u iesen edac adas en el lenguaje home ico, aun las de au o es que pe enecian á dis in a ibu. Po el año 800 el eolio Hesiodo, na u al de Asc a, empleó la o ma epica, no pa a can a las magni icen- cias de los dioses y las glo ias de los hé oes, sino simplemen e pa a mejo inculca en el ánimo (le su he mano cie os p incipios mo ales y eglas que de- bian se i le de no ma en la ida, mien as que el jonio A c ino compuso en el p incipio de la e a ohm- (1) A is o . Poe . 23. piada dos poemas en los que con inuó la leyenda de la gue a oyana desde el pun o en que e mina la Iliada. En es os dos poemas, el de Los E iopes que cons a de cinco lib os y el de La Des uccion de T oya, de dos, can ó las luchas de los aqueos con las Amazonas y con el e iope islemnon, la lucha de Aquiles y Pen- esilea que acabó con la mue e de es a; los insul os que di igió Te siles al mismo Aquiles y que le alie on la mue e y la aslacion del in ulne able caudillo á la isla de Lenco despues de su mue e, ocasionada po una lecha de Pá is, y po úl imo, la oma de Ilion po los hé oes escondidos en el caballo de made a. La des uccion de la ciudad, la mue e de P iamo y el sac i icio de Polixena sob e la umba de Aquiles, son los asun os que si ie on de ema al segundo poema de A c ino (1). En la p ime a mi ad del oc a o siglo apa eció La Tebaida, poema di idido en sie e lib os con 9.000 e sos, en el cual se da á conoce la leyenda ela i a á la expedicion de los caudillos a gi os, Ad as o y Am ia ao con a Tebas (2). Aunque en es e poema se hace memo ia de Edipo, edac óse mas a de o o, con el nomb e de Edipodia, en el que se hace una e- (1) Es e poe a, llamado po Dionisio halica nasiense, el más an- iguo de los poe as conocidos, ué, segun algunos, discípulo de Ho- ne o. A emon de Clazomenas le hace igu a en la no ena Olimpia- da, ó sea hácia el a io 744 an es de J. C., mien as que Eusebio y Je- ónimo le hacen lo ece en la p ime a, aunque pa ece segu o que no lo eció an es de la mi ad del oc a o siglo Dion. Hal., An ig. I, 68, 69. Euseb. Ch on. Olymp. p. 78, 79. (2) Hemos ijado la echa de la Tebaida, a eniéndonos al dicho de Pausanias, quien asegu a que Calino de E eso, ci ó e sos de di- cho poema. Paus. IX, 9, 3. 308 lacion de la ex aña leyenda de es e p íncipe. Cons a de más de 5.000 e sos y se ci a como au o del mis- mo á Lacone Cinae hon , que, al deci de los más au o izados c onólogos, lo eció en la p ime a mi ad del oc a o siglo (1). Como con inuacion de es e poe- ma apa ecen poco despues los Epi:qones y la Alemeo- nic que cie an el ci culo de las leyendas ebanas y dan á conoce de alladamen e los sucesos de la se- gunda expedicion a gi a y la desg aciada sue e de Alcmeon, hijo de Am ia ao. En la segunda mi ad del mencionado siglo eunió Eumelo, poe a do ico que ayudó á A quias á unda la colonia y ciudad de Si acusa, en un g an poema epico, odas las leyendas de los hé oes de Co in o, sin exclui las a en u as de Jason y de Medea. En la p ime a mi ad del sé imo siglo, la leyenda oyana, si ió de nue o al poe a Lesches de Lesbos como a gumen o de sus composiciones. Es e a e eolico dio en su Peques - 7a Iliacla una elacion de la caida de Ilion más de allada y ex ensa que odas las conocidas, enlazando con el a gumen o p incipal un g an núme o de hechos y episodios acaecidos des- pues de la mue e de Aquiles, y en iqueciendo con nue os de alles el que se e ie e á la o na de la ciu- dad enemiga. Es e poema se di idió más a de en cua o lib os. En la segunda pa e del mismo siglo apa eció el poema Cip ias que, en once lib os, expone la leyendá oyana con más ex ension y mayo copia de da os que odos los an e io es. En es e poema se a a de (1) Insc ip. Bo g. I, 11. Clin on as . helen. c. 765. Pausan., IX, 5, 5, da á en ende que no sabe á ciencia cie a quién sea el au o de la Edipodia. 309 in es iga la causa e dade a, que mo i ó la emenda lucha en e g iegos y oyanos. Despues de p esen a á la diosa A odi a como cen o del que pa e la chis- pa",que enciende el uego de la pelea, expone la ábula ela i a á la con ienda de las es diosas i ales, la sen encia del olup uoso Pá is y habla po úl imo del sac i icio y de la aslacion de I igenia (1). Con la apa icion de es a ob a coincide, segun odas las p obabilidades, la del poema los Mos os, de Agias de T ecena, que en cinco lib os eunió las nume osas leyendas ela i as al eg eso de los hé- oes que o na on pa e en el si io de T oya. Las leyendas de Hé cules si ie on Cambien de e na pa a di e sas composiciones epicas de es e pe- íodo. El au o de la «To na de Ejalia» can ó las úl- imas hazañas del hé oe, su campaña con a Eu y o y sus amo es con la ubia Tole, hija del p ime o. A ibúyese la edaccion de es e poema al ba do C eo- ilo de Samos, y á lo ménos, pa ece cosa a e iguada que su au o ué uno de los poe as de la escuela de Samos undada po el mencionado ba do, que lo e- ció en la segunda mi ad del oc a o siglo. Es a hi- pó esis con iene mejo con los hechos expues os en los escasos agmen os que nos quedan de la Toma de Ejalia, que dan una elacion de la leyenda de (1) En la caja de Cypselo es á ep esen ado el juicio de Pá is, de cuya ci cuns ancia se deduce que las Cip ias apa ecie on an es del año 600. Más como po o a pa e los agmen os del poema, no p e- sen an ca ac e es de mayo an igüedad, debe ija se la echa de su edaccion en e los años 650 y 600. 310 Eu y o y Hé cules comple amen e dis in a del ex o de la lijada. La ciudad de Ejalia se ha asladado á Eubea mien as que en el poema home ico apa ece en A cadia y o os la coloca on en Mesenia. De es o se deduce que el o igen del poema en cues ion no se emon a más allá de Eumelo. Eu y o p ome ió la mano de su hija al que más des eza mos ase en el manejo del a co. Hé cules ence á odos sus i ales, pe o Eu y o le niega el p ome ido p emio. En onces el hé oe se apode a de Ejalia, da mue e á Eu y o y á sus dos hijos y se lle- a consigo á Iole. Hacia el año 630, ó sea á la conclusion del pe íodo, apa eció la He acleia de Pisand o el odense, poema enciclopédico que con iene una elacion ci cuns an- ciada y comple a de odas las a en u as, abajos y hazañas del hijo del Alemena. Pisand o undió en es e poema, la ábula del an iguo númen de la luz, de los p imi i os caudillos de Micena y Ti yns, con la ábula del dios sola del Asia meno y del Melka h de los enicios. An es hemos dado á conoce o os muchos pun os de con ac o en e el Hé cules g iego y el Melka h enicio; en el escamo eo del ceñido á Mene, eina de las Amazonas, y en las a en u as amo osas de Om ale, la Cibeles libia. Los milesios le hicie on pa ia ca de los esci as que habi aban en las má genes sep en ionales del ma Neg o y en el ex emo opues o del Medi e áneo los samiós y ocen- ses halla on las dos mon añas de Melka h, que desde en onces se con undie on con las columnas de Hé cules. Es a usion de las dos leyendas e a po ex emo ácil en una época en que los g iegos ecuen aban 311 cos as enicias y sos enian ac i o come cio con los ado ado es de Melka h en a ias islas, pa icula - men e en Rodas, y no debe ma a illa nos . que Pisan- d o e i iese á Hé cules odos los mi os del númen so- la de Ti o. E ec i amen e, es e ba do a ibuye á Hé cules doce abajos, po que Melka h u o que some e los doce signos celes es • que se oponen á la ma cha del sol po su ó bi a; le hace ence al leon ie o, símbolo del a do es i al, de que ambien salió iun an e el númen enicio, y le is e con la piel del animal en- cido; le da po a ma p incipal la maza y le consag a las aguas e males de que ambien e a u ela Mel- ka h (1); siguiendo las huellas de es e númen, le hace eco e en oda su longi ud las cos as del Me- di e áneo y del ma Ne-g o, da mue e á An eo y á o os mil mons uos y alimañas y c uza en la copa del sol el anchu oso Oceano; y po úl imo, su- pone que se quemó á si mismo en una g an pi a, al modo que Melka h so quemó pa a esuci a pu i i- cado y eju enecido (2). Hesiodo, apa ándose del illado camino, empleó el e so epico, no pa a can a las glo ias de los hé- oes y las alabanzas de los dioses, sino pa a da á los homb es eglas mo ales y consejos p ác icos pa a la ida: su es ilo es mesu ado y se eno cual con iene á es e géne o de 'poesía. Muy luego imi a on o os poe as el ejemplo del céleb e mo alis a. De ibada en unos pun os la mona quía y pe dido casi odo su p es igio en o os, ué, dec eciendo más y más el in- (1) Es ab., p. 688 Pisand i F agm. 1, ed. de Dübne . (2) Pis. F agm.  10, e c. 312 e s que an es mos aba el pueblo po conoce y e- ci a las a en u as y hazañas de las an iguas ami- lias eales, cuya impo ancia se des anecia an e los al ísimos debe es que el nue o égimen polí ico im- ponia á la nobleza. La poesía omó ambien pa e ac i a eu es e mo imien o de la econs i ucion del Es ado; desde en onces los a es g iegos ijan más su a encion en el p esen e, en la ida eal, que en las leyendas y ábulas del pasado, y sus cán icos ienen po p incipal obje o impulsa el desa ollo de la cul- u a y despe a la idea de la mo alidad y de la con- ciencia en el pueblo. Do ados de un conocimien o cla o y p o undo dela esencia de los dioses; comp en- diendo mejo que sus conciudadanos el ideal de una sociedad ci il a mónica y o denadamen e cons i- uida, con más cla a idea de lo que debe se el hom- b e hon ado, noble y i uoso, colócanse á la cabeza del mo imien o eligioso y di igen el desa ollo de las ins i uciones ci iles. Ellos son los que mue en á sus compa io as á ealiza ac os he óicos, á p ac i- ca la i ud y ajus a , en gene al, sus acciones á las enseñanzas de los inmo ales. Desde luego se comp ende que los a es helenos desechasen el e so epico , que no se p es a pa a la i eza y ani nacion que equie en las composiciones didác icas y mo ales, y pa icula men e los himnos gue e os. Siguiendo el ejemplo del jonio Galillo de E eso, empleóse una medida nue a más en a monía con los ines que en aquella época se asignaban á la poesía, el dís ico, ó sea el pen áme o al e nando con el hexáme o. En es e e so que se llamó elegiaco, edac aban los a es helenos sus exci aciones y sus consejos al pueblo; en él componian sus alocucio- 313 nes y sus a engas semigue e as, con que no pocas eces le in undie on el alo y en usiasmo de que ellos se hallaban animados. A quiloco se alió de es e e so hácia el año 700, pa a consola á Pe icles po las desg acias de la gue a y las pé didas na ales. En la misma medida compuso, 50 años más a de, su Eunomia el jonio Ti eo, aquellos can os gue e os, llenos de uego con que exci aba á los do ios á pelea como con enia á los suceso es del g an Hé cules. Ti eo y Te pand o, el uno con sus elegías, sus can- ciones gue e as en e sos anapes os, el o o con sus a engas y sus co os, log a on e ec i amen e es a- blece en Espa a el ó den y la conco dia y le an a el ánimo aba ido de los caballe os conquis ado es del alle del Eu o as. Dices@ que el e ec o p oducido po los co os de Te pand o, ué al, que al oí los se echa- on á llo a los con endien es , y sus que ellas e mi- na on con un gene al ab azo (1). No pudo se más comple o el éxi o ob enido po los dos mencionados a es. Pe o A quiloco no halló su icien e el e so ele- giaco, demasiado se e o y mono ono, pa a exp esa la i eza y la iolencia de sus apasionados sen i- mien os, los ogosos a aques, las . b e es y mo daces in en i as con que desahogaba su cóle a y su sá i a, cuando quiso emplea la poesía pa a a a asun os amilia es y co egi abusos y icios de la ida p i- ada. Es e de ec o le sugi ió la idea de emplea el yambo al e nando con el dis ico. Más a de, hácia el año 600, imi ó su ejemplo Simonides de Samos, con el p opósi o de co egi las laquezas y los icios de (1) Diodo . F agm. O. 320 hé oes que lo ecie on an es que o os, ci cuns ancia que ué p eciso ene muy p esen e al o dena el sis- ema eogonico heleno. Los p ime os esc i o es que a a on de lle a á cabo an di icil emp esa, ié onse como necesa iamen e impulsados á escud iña el o i- gen de odas las cosas. En el poema home ico odos los sé es, sin exclui los dioses, nacen del agua uc i icado a. O igínanse p ime amen e los espí i us de las inieblas, con a los• cuales, segun las más an iguas adiciones, los dioses de la luz sos ienen udo comba e; pe o esos sé es eneb osos no nacen di ec amen e del agua, sino del cielo y de la ie a, que son los p ime os en- gend os del liquido elemen o. De los malignos espí i- us nacen los númenes de la luz, los dioses buenos, que muy luego se alzan en a mas con a sus p oge- ni o es pa a lanza los al luga que les co esponde ene po mo ada, á la eneb osa egion del in ie no, donde eina pe pé ua y oscu ísima noche. Es as mismas ideas in o man el sis ema desa o- llado en la Teogonia que, de es a mane a, ué causa de que el pueblo heleno se apa ase cada ez más de las c eencias eligiosas de la nume osa amilia a ia. La Teogonia sos iene ambien que los espí i us de la luz nacen de las inieblas, pe o no admi e que el agua sea el o igen de los dioses y de los homb es, an es bien los hace p ocede di ec amen e de las mismas inieblas, de la oscu idad, del caos. An es que odo exis ia el caos, del cual se o igina on la ie a de seno anchu oso y el Tá a o, ep esen acion del p o- undo abismo de las inieblas. Despues del Tá a o apa ece E os, aunque es e pe sonaje no debió en a aquí en el plan p imi i o 321 de la Teogonia, oda ez que la ie a p oduce ense- guida sin su concu so. Po an o, y eniendo en cuen a que en odo el poema no igu a es e pe sonaje sino mucho más a de, como acompañan e de A o- di a, debemos conside a como apóc i os los pasajes en que se le ci a despues del Tá a o (1). En onces la ie a, Gea, po i ud p opia, p o- duce el cielo de b once, U ano, que la odea po comple o, y da Cambien á luz las espaciosas mon añas y el in ecundo salado elemen o. A seguida U ano e- cunda á su mad e la ie a y de es e ayun amien o nacen los Ti anes. En la epopeya home ica se nom- b an solo es Ti anes: Yape o, C ono y Rea; mien- as que en el sis ema eogonico de Hesiodo igu an seis Ti anes a ones con o os an os hemb as. Apa- ece en p ime é mino Oceano, espí i u de las aguas, o igen de los dioses al deci de Ho ne o, con su com- pañe a Te is. Síguenles cua o espí i us luminosos: Hype ion y Thea, Coio y Febe ó la b illan e. A es- os i anes de la luz siguen en la Teogonia, C eo y Eu ybia, pe soni icaciones de la ue za, Yape o y Clymene, C ono y Rea. Vemos, pues, que en el sis- ema hesiodico, no se obse a la an igua sepa acion de númenes de la luz y de las inieblas, ya que indis- in amen e se nomb an los de una clase mezclados con los de la o a. Despues de es as seis pa ejas de Ti anes, u o Gea, siemp e con el concu so de U ano, o os seis hijos: los es ciclopes, B on es ó el ueno, S e opes ó el ayo y A gos ó el elámpago, en los cuales es- án. pe soni icadas las o men as, y los es gigan es (1) Teog. 120-23. Véase . 201. TOMO il.  21 322 de cincuen a cabezas y cien b azos llamados Co o, B ia eo y 0-yes. En el poema de Home o igu an los ciclopes como pas o es sal ajes, de alla gigan esca y con un solo ojo, aunque de es os sé es de cien-b a- zos solo se nomb a en dicho poema á B ia eo, ha- ciéndole hijo de Nep uno. Gea se asus ó al e los hijos que habia dado á luz y emió expone se de nue o á la i ud ecunda- do a de U ano. Pa a des ui la causa de su miedo hizo c ece el hie o, ab icó con él una g an gua- daña y la p esen ó á los seis Ti anes, hijos suyos, pa a que con ella cas asen á su pad e. Emba gados po el miedo, solo uno se a e ió á ejecu a ope a- cion an a iesgada, y es e ué C ono, el más jó en de odos. El desna u alizado hijo agua dó á que llega a la noche, y cuando ió que U ano se disponia á ab aza á su mad e, cumplió los deseos de Gea. Sin emba go, las go as de sang e que b o a on de la he ida caye on sob e aquella, y en i ud de es a ecundacion, dió á luz nue os móns uos; el espí i u de la implacable enganza que se llama E innys y los pode osos gi- g an es , a mados de la gas y elucien es lanzas. En e an o C ono habia a ojado al ma el o eo a - ancado á su pad e, el cual se cub ió enseguida de espuma; de es a nació á su ez una diosa que ué p i- me o a as ada po las olas en di eccion á Ci e ea y lle ada despues á las playas de Chip e. Aquí sal ó á ie a y á medida que ma chaba b o aban bajo sus blandos piés ye bas y plan as. Vemos, pues, que los Ti anes apa ecen en la Teo- gonia como los p ime os engend os g ose os que no alcanza on su na u al desa ollo; como igu as p i- ;.! 323 nai i as en e amen e subo dinadas á o os sé es. Po lo demás los mi os ela i os á, la sob ena u al i ud ecundado a de U ano, el cielo, y de los mons uosos alumb amien os de la ie a, son de odo pun o ex- años á la mane a de pensa de los g iegos; es e - dad que ampoco en e los i anios ni en e los indios encon amos adiciones de es a clase. La c eacion explicada bajo la o ma de engend os, el eunuquis- mo, el nacimien o de A odi a de en e la espuma p oducida al ededo del miemb o de U ano, son ábulas g ose as que u ie on su o igen en e los se- mi as de O ien e. Segun odas las p obabilidades los asi ios y babilonios ue on los p ime os au o es del eunuquismo y á sus co es acudie on los indios é i a- nios en busca de eunucos pa a los palacios de sus p íncipes. Po el con a io, los g iegos mos a on siemp e g an a e sion hacia es a c uel ba bá ie que a a on de e i a en cuan as ocasiones se les p e- sen a on (1). Po lo que hace á la diosa A odi a, es no o io que los g iegos oma on su cul o de los o ien ales. Así igu a en los poemas home icos únicamen e cómo diosa de Ci e ea y de Chip e, y al deci de He odo o en Ascalon es aba el emplo más an iguo de cuan os enia el olup uoso númen, pues los mismos chip io- as con esaban habe sido hecho á, su imi acion el que ellos enian y el de Ci e ea i lié ob a de los enicios; de donde se deduce que de Asi ia pasó el cul o déla diosa á Ci e ea y á Pa os (2). A es e p opósi o con- iene eco da , que segun hemos expues o en o o (1) He od. III, 48. VIII, IC5. (2) Pausan, 1, 14. He od. 1, 105. 324 luga , en Ascalon se daba cul o á De ce o bajo la igu.- a de una muje , que desde los muslos, enia o ma de pescado; que á es e númen, lo mismo que á Myli a, á Ashe a y á la diosa de la gene acion ene ada po lidios y canos, le es aban consag ados los peces y el agua y que es a diosa se ene aba am.bien en las cos as de Chip e (1). De es a di inidad ene ada en las cos as y en las islas, que gje cia su i ud p olí ica po medio de la humedad, del agua, c eó la pu a y ele ada poesía helena el mi o de A odi a, la diosa ociada po la espuma del ma . En uno de los himnos home icos se desc ibe con incompa able delicadeza, de qué mane- a ué lle ada A odi a po las olas y po el ien o Oes e desde Ci e ea has a la cos a de Chip e; cómo despues de subi á ie a la ado nan las Ho as p i- ma e ales, y, lle ando en la cabeza una co ona de iole as, la p esen an en la mo ada de los inmo - ales (2). Debe conside a se como un e oceso á las g o- se as ideas de los pueblos o ien ales, el hecho de que la Teogonica haga nace del miemb o de U ano á es a diosa quien en los poemas home icos apa ece como hija de Júpi e y de Diana (3). En es o se echa de e cla amen e el in lujo que las c eencias de las ibus ca io-semi icas de C e a y de Ana olia eje cian (1) Que la Myli a de los babilonios y la Bla a de los lidios es una misma di inidad, es á demos ado po la analogía de los ocablos, que signi ican una misma cosa da que pa e.» Juan de Lidia, de men- sib., 24. (2) Hymn. V. in Vene em. (3) LaTe ogonia hace igu a á Dione , la p ime a esposa de Jo e, en e las hijas del Oceano; . 353 325 en e los g iegos al ina el sé imo siglo, pa icula men e en los cí culos eclesiás icos de Del os y en los a es beocios de Thespia, que man enian con aqué- llas es echas elaciones. Del Oceano y de Te is, que son los más an iguos en e odos los Ti anes, y á la ez espí i us de las aguas dulces e ilizado as, se o igina on los íos que bañan la ie a; de Hype ion y Thea, Ti anes de la luz, p oceden el sol, la luna y la au o a; de Coio y Febe nació As e ia, númen de las es ellas y La ona, mad e de Apolo y de Diana. De C eos y Eu ybia descienden Pe ses y As eo; es e, á su ez, engen- d a los ien os; de Yape o y Clymene se o iginan A las y- P ome en. C ono ó Sa u no hubo de Rea á Hes ia, Ce es, Juno, al pode oso Hades y á Nep u- no. Pe o el esposo de Rea, Cibeles po o o nomb e, _se comió á odos sus hijos po que Gea y U ano le habian anunciado que se ia encido po uno de ellos. Cuando Cibeles dió á luz á Júpi e p opúsose sal a al nue o númen, y al e ec o, dió á de o a á su bá - ba o esposo una pied a en uel a en pañales, en ez del niño. En seguida colocó á és e en la isla de C e a bajo la cus odia de cie os sace do es que le gua da- on y c ia on en una g u a si uada en las ce canías de Lyk os, segun unos y en el in e io del mon e Ida segun o os (1). Cuando Júpi e hubo adqui ido la (1) Ce ca de Cnosos, esidencia de Minos, habia o a g u a de Júpi e . Odis. XIX, 178. Pla on. legg. ini . O os suponen que es e númen nació en la g u a del mon e Dik e ó en la misma mon aba de es e nomb e. Apoll. I, 6. Diod. V, 70. Aga hocl. Cyzic. F agm. 2. 8. ed. Mülle . El emplo de Júpi e dic en es aba en la pa e o ien al de la isla, ce ca de P ásos, en el e i o io de los e eoc e enses. Es ab. • p. 4'76. Pe o en la eglan N. O. de la isla había una mon aña y p o- mon o io con el nomb e de Dik ynáon y Dik e se llamaba ambien un mon e que se alzaba en las ce canías de Lyk os. Es ab. p. 4'78. 326 edad y ue za de un obus o mancebo obligó con as- ucias á su pad e, median e el auxilio de Cibeles, á que a oja a odos los hijos que se habia agado, empezando po la pied a que á él le sus i uye a en el es ómago pa e no. A seguida colocó Jo e es e pe- ñasco en la sima del Pa naso, en el luga sag a- do de Pi on, pa a que si ie a de señal á los mo - ales. Home o no admi e, ó á lo ménos pasa en absolu- o silencio, la ábula que a ibuye á Sa u no el dic ado de an opó ago y supone además que Júpi e ué el hijo mayo de Sa u no. El luga á que la Teo- gonia supone que ué asladado Júpi e , pa a sus- ae le á la o acidad de su pad e, nos dá bien cla- amen e á en ende de dónde p oceden los ex años mi os que allí se mencionan y las ideas con ellos e- lacionadas. Con i man es e o igen c e ense odos los de alles de la leyenda- ela i os á la c ianza de Jo e, de quien se dice que ué pues o en la g u a del Ida, bajo la cus odia de cie os sace do es gue e os lla- mados Cu e eos y de o os conocidos con el nomb e de Co iban es, quienes, pa a e i a que Sa u no oye-- a los llan os del niño, danzaban con inuamen e en o no de él, dando ala idos y chocando unos con o os los escudos de b once de que iban a mados. En C e a se mos aba e ec i amen e la supues a g u a de Jo e y se celeb aban en hono suyo mis e ios (1). Sábese ambien que los ca ios y si ios que habi- aban en la isla hon aban al dios del sol y del cielo. con danzas gue e as, .que los colonos do ios adop a- on y die on á conoce en Espa a: en es a cos um- (1) Diodo o, V, 77. 327 b e de los c e enses u o o igen la danza gue e a de los g iegos, llamada Py ije. El cu so diu no del 'sol dió á los enicios mo i o pa a celeb a la mue e y esu eccion de su númen sola , y la Teogonia o jó de es e mi o la ábula de la huida de Júpi e á C e a A su ez los misios y ca ia- nos suponian que es e númen sola ma aba odos los años, en medio del e ano ó en el o oño, á sus hijos, es deci , las lo es del campo y de los á boles, a- liéndose de sus lechas, ó sea de sus a dien es ayos; po eso conmemo aban es e suceso con can os lúgu- b es y ies as úneb es; en an o que al apun a la p ima e a, cuando e e decian las plan as, celeb a- ban con aleg es solemnidades la esu eccion de los hijos del dios luminoso. Tales son las adiciones en que el au o de la Teogonia undó la ábula de Sa- u no de o ando- á sus hijos. En la pied a que le p opina Cibeles pa a sal a á Júpi e , emos una pa odia de las pied as que enicios y ca ianos ado a- ban como símbolo de sus di inidades: Sa u no agó en luga del númen su imágen. En el no eno siglo se lle ó una de es as pied as de C e a á Del os, en la cual ene aban los g iegos al Apolo dei ico; dos si- glos más a de se suponia que aquella pied a e a la misma agada y de uel a po el an opó ago númen. Asegu ado del apoyo de sus esuci ados he manos, esol ió Júpi e despoja del impe io á su pad e y á los Ti anes, con cuyo mo i o la Teogonia nos lle a á las an iguas adiciones helenas ela i as á la lucha en e los espí i us de la luz y de las inieblas. Nada más ácil que desa olla es e asun o en una época en que a ios poe as le habian a ado, con más ó ménos acie o, en sus composiciones. Cien años an- 328 1,08 1 Eumelo de Co in o habia esc i o la Ti anomajia, imi ando las elaciones que ya se enian de los com- ba es he óicos. Supone la Teogonia que la gue a en e dioses y Ti anes comp ende diez años, du an e los cuales la na u aleza es u o agi ada po los más ho ibles ca- aclismos. Los descendien es de Sa u no luchaban desde el Olimpo y desde el O hy s los Ti anidas. En lo más ecio de la pelea o alece Júpi e á sus he - manos é hijos con el néc a y la ámb osia, la am ' a inmo al de los indios; saca de su p ision á los ci- clopes y cen imanos, hijos de U ano y Gea, a oja- dos po su pad e al Tá a o, quienes en ag adeci- mien o le ayudan en la gue a con a los Ti anidas sob e los que lanzaban ayos y mon añas con p odi- gioso ímpe u y elocidad inc eible. Po in los ayos que sin in e upcion a ojan los ciclopes deciden la emenda lucha en a o de los buenos espí i us, y el ayo es Cambien el a ma con que Ind a de o a á los espí i us de las inieblas en las adiciones b ahma- nica,s. O os muchos de alles de la Ti anomajia nos aen á la memo ia los comba es de Ind a con los dana as ó hijos de Danu, espi i as de las inieblas y de la se- quía. Los Ti anes ue on pa a siemp e sepul ados en el Tá a o, la cus odia de cuyas pue as se encomen- dó á los cen imanos. Despues p oduce Ti oe una se - pien e de cien cabezas, símbolo del ien o solano que odo lo ab asa; móns uo' ho ible nacido de la union del Tá a o y de Gea, que ep esen a el úl imo es- ue zo hecho pa a de o a á los Sa u nidas; pe o Júpi e le dispa a sus ayos y le a oja al Tá a o con los Ti anidas. Aun an es de su i es a nue a 329 de o a ya ha engend ado Ti oe en Ejidna nue os móns uos, O h o, el pe o de Ge ion, el Ce be o, el can de los in ie nos y la Hid a de Le na. De es a úi ima alimaña descienden la Quime a, some ida po Bele o on e, el móns uo que mo aba en el mon e Ficio de Tebas y el leon de Nemea. Las G eas, las Go gonas ó espí i us eneb osos del Oes e y el d a- gon que gua da las manzanas de las Hespé ides son engend os de Fo cys y de Ce o ó del g an pescado ma ino que, á su ez, ue on p oduc os de las ca i- cias del ma y de Gea. De es os da os se desp ende que la Teogonia di i- de en dos g andes amas odos los móns uos de que hace mencion la mi ología y las adiciones hele- nas, en las cuales comp ende sin dis incion á los que descienden de los dioses y de los g andes hé oes. El ca álogo de las na es desc ibe á Ti oe como un móns uo que mo a en las en añas de la ie a, con- a el cual Júpi e lanza á menudo sus ayos. Los poe as pos e io es, cuen an que sob e su cue po pe- san eno mes masas de mon añas, y suponen que las llamas del E na y de o os olcanes, no son o a cosa que el ab asado alien o que despide el móns uo (1). En cambio la Teogonia no hace mencion de la gue a que sos u ie on los espí i us luminosos con- a los gigan es, ó sea con a los malignos eneb osos espí i us del Oes e que p ecedie on en su desg acia á los Ti anidas. De es a lucha solo enemos algunas no icias que nos ha asmi ido Pinda o, y una ela- cion más de allada, pe o comple amen e des igu ada (1) Macla II , . 780. Aesehyl P ome i . 253 seqq. Pinda . Olymp. IV, 6. Py h. I, 15. Es ab. p. 626. XII. LA FIESTA DE OLIMPIA. Desde los iempos de las emig aciones camina on los g iegos de p og eso en p og eso, y du an e luen gos años no se de u ie on un momen o en sus con- quis as in elec uales y ma e iales. El ex ao dina io. aumen o de la poblacion en odos los can ones de la Península, y en las islas del Egeo; la a icion á las a en u as y el espi i a come cial, que en odas pa - es se habia desa ollado jun amen e con los cambios in oducidos en el égimen in e io de los es ados helenos, ue on los p incipales elemen os que con i- buye on á ensancha el ci culo de la ac i idad hele- na lle ándola más allá de la cuenca del Egeo. Sin p esion alguna de ue a, con una ue za expansi a de que apénas hay o o ejemplo en la His o ia, des- pa amá onse los g iegos, desde el comienzo de la e a olimpiada, po las cos as de T acia, del ma Ne- g o y de Sicilia; po odo el gol o a en ino, en la península i álica y po la sep en ional a icana: las colonias g iegas se" hallaban despa amadas po el inmenso cí culo de cos as que bañan el ma Neg o y 337 el Medi e áneo. El ce o de los ma es escapábase de las manos enicias pa a pasa á las g iegas, ya que la ma ina helena se mos aba en odas pa es supe io á la enicia y ca aginesa, sin que bas asen á e i a su de o a las as as elaciones come cia- les y los magní icos pue os que de an iguo poseian ambos pueblos en es os ma es. Poco despues de la e a olimpiada emos sus i ui- da en odos los can ones la an igua mona quía po el gobie no a is oc á ico ó de los mejo es: no solo en los es ados some idos á su yugo du an e las emig acio- nes, sino en los que en onces se habian lib ado eina- ba po es a época la nobleza; has a en las colonias se habia és a sob epues o al pode de los eyes. En odas pa es habia enido buen cuidado de no con un- di se con la plebe, siquie a en algunos can ones uese es a sepa acion más ma cada que en o os, lo cual cons i uia, el único e dade o signo dis in i o de sus espec i os gobie nos. Que los conquis ado es, á la ez emig an es, o ma on en las colonias lo mismo que en la me ópoli el núcleo de la nue a nobleza, lo hemos dicho an e io men e, y sabemos ambien que ella se ap opió la p incipal y más luc a i a pa e del bo in y del gobie no. Has a la caida de la mona quía, el sobe ano e a la pe soni icacion del Es ado; despues pasó es a e- p esen acion á la a is oc acia. Po p ime a ez se nos p esen a en la his o ia un pueblo gobe nado po una colec i idad, po ez p ime a emos encomen- dados al cuidado de muchos el ó den y la di eccion de los negocios públicos, y el p og eso de un pueblo en e o de e minado po su comun es ue zo. Es e - dad que en las p ime as e apas del desen ol imien o TOMO u.  22 1388 his ó ico de algunos pueblos, do ados de sen imien- os indi idualis as, o man pa e del consejo y del gobie no, de la nacion los pad es de amilia, los an- cianos de más p obada sabidu ía, y los je es de las amilias más pode osas y que algunos can ones he- lenos se igie on en un p incipio po ins i uciones pa ia cales semejan es á es as; pe o en O ien e se le an a on muy luego las g andes mona quías en sus i ucion de es as p imi i as o mas gube namen- ales; y aún en G ecia la mona quía, nacida de las necesidades y pelig os de la gue a, se impuso muy p on o al pueblo y con al ene gía, que los mona cas g iegos solo o o ga on á la nobleza el de echo de con- sejo. No obs an e, la, ida de la mona quía helena ué en ex emo b e e: el pueblo g iego no pudo e- signa se á i i mucho iempo sin pa icipacion di- ec a en la ges ion de los negocios públicos y en es a lucha sucumbió de ini i amen e la mona quía al po- de del pueblo. Es e dad que solo una pequeña pa - e p i ilegiada se ap o echó de la ic o ia omando en sus manos el gobie no; pe o es e e a ya di igido po una colec i idad que ep esen aba á las masas, en ol ía en si el concep o de la comunidad de in e- eses con de e minados de echos pa a los unos y de- be es bien de inidos pa a los o os. Con sus nue os p i ilegios asumió ambien la a is oc acia la obliga- cion de p es a impo an es se icios al pueblo. En luga de la an igua na u al inclinacion que les hacia i i apegados al suelo pa io y á los dioses la es, sen íanse impulsados po el pa io ismo, po el sen- imien o del más pu o amo pa io, po el ca iño há- cia sus conciudadanos. En igual g ado de ci ilizacion y cul u a ningun 339 pueblo de la an igüedad mos ó ene an cla a con- ciencia de los debe es que á odo ciudadano impone el p i ilegio de pe enece á una`' nacion bien cons i- uida, co no el g iego al inaugu a se el gobie no a is- oc á ico. Ve dad es que es a en aja debe a ibui se más que á sus p opias acul ades al espacio educido de sus can ones y es ados, que les obligaba á i i en inmedia o con ac o, á man ene an ac i as elacio- nes que más les hacian pa ece una sola nacion que muchos es ados independien es. Animada ambien de es os sen imien os la noble- za helena, conside aba como un de echo p opio de oda la clase la posesion del gobie no de que ecien- emen e se habia incau ado, po lo que odos sus in- di iduos debian ene pa icipacion igual en la di- eccion de la cosa pública. Hé aquí po qué en, un p incipio les emos encamina especialmen e sus es- ue zos á consolida :su pe sonal in luencia en el go- bie no de sus espec i os can ones sin a a pa a_ nada de ex ende su dominacion sob e los dis i os ecinos. La ic o ia de la a is oc acia sob e la mona quía, dió o igen á las p ime as cons i uciones polí icas en- e los g iegos. La nobleza, compues a de pe sonas en su mayo pa e ambiciosas, no po ia gobe na sin o ganiza se pa a da á odas sus ibus y amilias una pa icipacion igual ó análoga en el gobie no y' en el pode legisla i o. Sob e es a base edac ó Li- cu go su cons i ucion espa ana y en un pensamien o análogo se inspi a on las disposiciones po que se e- gian Mica y Tebas al ina el siglo VIII y odas las colonias g iegas undadas á pa i de es a' época en O ien e y Occiden e. En aquellos pun os en que la 340 poblacion se componia ,de indi iduos p oceden es de di e sas coma cas, como sucedia en algunas colo- nias, ué p eciso dic a eglas de gobie no especiales, encaminadas á uni o ma aquellos elemen os he e o- géneos, an o en lo ela i o al de echo como á las cos umb es; á. las penas y cas igos; á da leyes gene- ales que si iesen á los jueces de no ma en sus de- cisiones y á ija en gene al lás o mas del p ocedi- mien o ju ídico. Tal ué el o igen de las leyes de Li- cu go, de Zaleuco y de Ja ondas, que ue on los p i- me os códigos po que se igie on los g iegos. Noble alcu nia, iqueza y educacion; hé aquí, al deci de A is ó eles, los es p incipios undamen a- les de la a is oc acia y las azones que abonaban sus p e endidos de echos á la sobe anía; su. sang e e a más pu a que la del pueblo; sus iquezas su icien es á p ocu a la una ida desahogada, y su educacion ab azaba no an sólo la p ác ica en el manejo de las a mas, sino ambien comple o conocimien o de las ce emonias eligiosas y de las p ác icas ju ídicas. En sen i de la a is oc acia g iega el o igen de pad es nobles lle a consigo la posesion de un cue po más he moso y de un alma mejo do ada que lo es á la de los hijos del ulgo, cualidades y en ajas que se desa ollaban aún mucho más po la educacion y po la p ác ica, de que se eían p i adas las clases mé- nos acomodadas. El jó en a is óc a a heleno debia a en aja al plebeyo, cualquie a que uese su p o e- sion, no solamen e po la des eza y igo de su cue po, po su alo y a ojo, po su habilidad en el manejo de las a mas y su sang e ia en los pelig os sino ambien po la nobleza de sus sen imien os. Bajo es e concep o e a más noble aquél que se eia más 341 exen o de impulsos bajos y mezquinos; más lib e de cie os ape i os, como la-a a icia y el apego á las iquezas, y que al p opio iempo, mani es aba es- pe o á los dioses y á las cos umb es de los mayo es y una i me olun ad de mi a más po los in e eses de la nacion que po los suyos p opios. Como lo indica su nomb e, el gobie no a is oc á- ico debia se , en sen i del pueblo y de la misma nobleza, el gobie no de los mejo es y de los más no- bles. Po su alo y animosidad, la a is oc acia debia es a siemp e dispues a á de ende el Es ado mejo que ninguna o a clase; su ilus acion, sus i udes y su conocimien o de las an iguas p ác icas ju ídicas y eligiosas, la daban especial au o idad en el conse- jo y la ponian en buenas condiciones pa a di imi plei os, apacigua las con iendas que u basen la paz del país y o ece los sac i icios po el pueblo. Po lo demás, la nobleza g iega es aba con en- cida de que sus de echos y p i ilegios la imponian debe es co espondien es pa a con el pueblo, y que la posesion del pode debia, es a equilib ada ó con- a es ada po las obligaciones y ca gas que consigo lle a un buen gobie no. La nobleza debia consag a su iempo y sus ue zas odas al pueblo. En i ud de es e p incipio desempeñaba odos los ca gos del go- bie no y adminis aba jus icia sin e ibucion alguna y con igual desin e és de endia á la pá ia con sus a mas, buscando siemp e el luga de mayo pelig o en la ba alla. De odos es os se icios el más impo - an e e a sin duda el de la gue a, que hacia g a ui- 342 a o ,m e á pié ó á caballo, pe o siemp e con pesada a madu a, yendo acompañado cada noble po sus espec i os sie os. Si el Es ado habla menes e de dine o la a is oc acia lo suminis aba, po que sob e ella pesaba la ca ga de los impues os. En es a época p edominaba oda ía en e los g ie- gos la c eencia de que la ag icul u a, y odos los abajos manuales, e an incompa ibles con odo sen- imien o noble y ele ado, opinion sus en ada sin es- iccion de ninguna clase po los g andes ilóso os del siglo IV, Pla on y A is ó eles. No an solo se o eja que á los lab ado es y a esanos les al aba ca- pacidad pa a gobe na , po halla se p i ados de los do es na u ales y de los conocimien os adqui idos po la p ác ica ó ecibidos de los mayo es, y po al- a les ambien el iempo y los medios indispensables pa a da á sus hijos la educacion in elec ual y la p ác ica en los eje cicios que cons i uyen un buen go- be nan e y un hábil gue e o; no solo se les c eia in- capaci ados pa a desempeña odo ca go público, po el hecho mismo de ene que dedica al abajo el iempo que abso be el desempeño de un empleo o i- cial; en aquel iempo e a gene al la c eencia de que el abajo po el sus en o deshon aba al indi iduo, po que se le conside aba como un abajo se il. Po el con a io, el eje cicio de las a mas y los abajos ejecu ados en bene icio de la comunidad enal ecen al homb e. El ob e o, el me cade y el come cian e no pueden i i exen os de ambicion, y és a en ilece ine i ablemen e el alma. Únicamen e el que puede i i sin el enojoso cui- dado de gana se el cuo idiano sus en o es ó puede lle- ga á se noble, po que únicamen e en la noble hol- 343 ganza, con los eje cicios a lé icos ó de las a mas, po medio de las p ác icas del cul o y las sabias sen en- cias de los poe as; en el cumplimien o no in e um- pido de los debe es polí icos y eligiosos puede o - ma se la e dade a nobleza. Con semejan es ideas no debe ma a illa nos que los a is óc a as helenos, los mejo es, los eupa idas ó bien nacidos, los caballe os, los p opie a ios, los he mosos y los buenos, que con odos es os nomb es se les llamaba, mi asen con so- be ano desp ecio, desde el pináculo en que se ha- bian colocado, al pueblo bajo que ganaba el sus en o con el sudo de su en e, y le a asen como á un ebaño de homb es coba des, mezquinos y mancha- dos po la a a icia, po cuyas enas no co ia una sola go a de sang e noble. Cuando la a is oc acia no se juzgaba con pode su icien e pa a con ene las ambiciones de es a masa de hamb ien os y descami- sados ó no enia medio de sa is ace las exigencias de los descon en os, a o ecia la emig acion, y se des- hacia de los más emibles enemigos en iándoles á conquis a en o os paises un pedazo de ie a, o - una y escla os que, bo ando el ecue do de su pa- sada pob eza, les si iesen de escudo y de í ulo de nobleza. Po lo gene al el éxi o más comple o co o- naba es as emp esas. La a is oc acia g iega nos p esen a una o gani- zaCion y una ue za de que solo hallamos ejemplo en la noblezá omana. No solamen e sus iquezas, su habilidad en el manejo de las a mas y en oda clase de eje cicios gue e os le daban una g an en aja sob e las masas popula es; enia o a en aja no mé- nos impo an e en la in es idu a:sace do al de que se hallaba e es ida, cuyos p i ilegios e an an p ecia- 34 dos como los p i ilegios que gozaba po sus í ulos caballe escos. La a is oc acia helena e a deposi a ia del de echo en sus dos ases de ci il y canónico ó e- ligioso; o ecia los sac i icios á la ez que adminis- aba jus-Vcia, e a á un mismo iempo sal agua dia de las p ác icas eligiosas y de los usos mundanos, ca - gos que en los es ados o ien ales es aban al cuidado de las clases sace do ales. En e los g iegos nunca hubo e dade a sepa a- cion de las clases sace do al y a is oc á ica; la dig- nidad de noble y la de sace do e es aban unidas en una misma pe sona. Ningun incon enien e o ecia es a amalgama en una eligion que no exigia p ác i- ca alguna que endiese á despe a en el homb e ideas de o a ida dis in a de la ida p esen e, que no enseñaba á sus a iliados á i i pa a el cielo, pa a un mundo más pe ec o que el que le odeaba. Po an- o en es e sis ema el sace do e enia iguales debe es eligiosos que el a is óc a a; el cue po eclesiás ico se con undia en una sola aspi acion con el cue po del Es ado; el in mo al e a idén ico pa a uno y o o; apenas podia deci se que uesen dos en idades di e- en es. El homb e no enia que p epa a se pa a en- a en o a ida despues de la mue e; solo enia. que abaja pa a sa is ace lasdiecesidades p esen es pa a sí mismo, pa a su amilia y pa a el Es ado. Así es, que la ue za mo al del indi iduo, y po conse- cuencia de la nacion., es aba concen ada en es e mundo, se di igia exclusi amen e á cumpli los ines de la ida p esen e, oda ez que el indi iduo solo aspi aba á se un homb e noble y dies o en su p o- esion espec i a, á llena las obligaciones que la so- ciedad y el Es ado imponen á sus indi iduos. 345 La nobleza helena ué la que, bajo la di eccion de los poe as epicos, dió al sis ema eligioso la o ma ela i amen e sublime y signi ica i a que p esen a en los iempos que siguie on al apogeo de la epopeya, y es e ué, sin duda, uno de los más sag ados debe es que se impuso en. cuan o asegu ó su dominacion y ijó los p incipios gene ales de su a is oc á ico gobie no, siquie a en es a ob a ecibiese impo an ísimo apoyo del g an consejo sace do al que enia su mo ada en Del os. Cla o es á que el cambio ope ado en las ideas ela i as á la di inidad, u o esonancia en o as es- e as del conocimien o, en el concep o del Es ado y de la elacion que con él gua dan las di e sas clases so- ciales , pa icula men e la nobleza, que u o muy buen cuidado de aplica á odos sus miemb os el ideal é ico del «homb e he moso y bueno» como si solo en ellos uese ealizable. Po eso la educacion del a is- óc a a heleno enia po p incipal obje o suje a á la más pe ec a medida sus acciones y sus sen imien os, ija en su men e ideas que le hiciesen supe io á la a a icia y al bajo egoismo, enseña le el más exac o cumplimien o de los debe es que la sociedad impone y mo e le á i i odo pa a su pá ia; solo de es a sue - e llega ia á se un homb e ag adable á los dioses y pod ia asegu a se su a o y su g acia. Po an sen- cilla mane a la a is oc acia helena ac ecen ó su p es- igio, añadiendo la in luencia de las cualidades mo a- les, á la ya pode osa in luencia que le daban la ique- za, las a mas, la eligion y el de echo. Dos a mas p incipales empleó la a is oc acia he- 352 es o ecían sac i icios á Júpi e y á Juno. Segun cos- umb e seguida po odos los conquis ado es g iegos, los p íncipes eleos no quisie on disminui en nada los hono es ibu ados á los númenes de la coma ca y con inua on celeb ando el sac i icio que habian o e- cido en °limpia los pisa es. Pocos años habian ascu ido desde que los eleos se hicie on dueños de es a coma ca; sin duda an es que los minyos a ojados de las cos as del gol o laco- nico á consecuencia de la oma de Helos, undasen nue os luga es al lado de los caucones y pa o ea es, y al Su del cu so in e io del mencionado Al eo, ué cuando I i o, ey de Elis, hijo de I i o, al deci de an iguas adiciones eleas, y de Hemon ó de P axo- nides, segun o os es imonios, in i ó á los pisa es á oma pa e en su an iguo sac i icio, siendo á la sa- zon su ey Cleos enes, hijo de Cleonico (1). Con los pisa es en a on en la co adía del sac i icio olimpico los aqueos, ecinos de los eleos po el No e, los cau- cones que lo e an po el Su y los do ios de Mese- nia, odos los cuales con inie on en que la solemni- dad se celeb ase cada cua o años, al media el e- ano (2). (1) Pausanias, 5, 4, 5. (2) Que los aqueos o ma on pa e de la co adía, desde los p i-. me os años de la e a olimpiada, se desp ende de que el año '756 igu a ya un aqueo en e los encedo es del Es adio. De la pa icipacion de los caucones, da es imonio Pausanias cuando dice que los de Scillus le an a on el p ime emplo de Juno en Olimpia, que e a de made a (Paus, 5, 16, 1); siendo digno de no a que los caucones conse a on el e i o io de Scillus, 6 sea el alle de Selinun e, despees de la in- asion de los minyos. Es e iden e que Sellas no podia le an a un emplo en ()limpia, sin habe en ado á o ma pa e de la co adía. En es e pun o los da os de Pausanias, pa ecen comple amen e se- gu os. 353' Como e a na u al, el ey de Elis, seño del país` en que enia luga la ies a, p esidia el sac i icio y odos los ac os públicos. Los asociados se obligaban á espe a la independencia de Elis du an e la solemni-• dad y á no - iola en modo alguno su e i o io; á su ez el p íncipe de Elis se comp ome ia á p o ege á las comisiones y á los pe eg inos que concu ian de o os can ones y á cuida de que no se al e ase el ó den. Lo p ime o que se desp ende del hecho que dió luga á la o macion de és a co adía, de la que o - maban pa e ibus conquis ado as y ibus encidas; es que po es a época la si uacion del Peloponeso habiase nue amen e no malizado. La pa e sep en- ional se" habia paci icado po comple o cuando los esalios ing esa on en la an iccionía de las ibus á su domincion some idas, bene icio de que sin duda gozaba oda la coma ca Me idional án es de dicho suceso, ó sea poco deques del año 800 án es de Jesuc is o. Co ebo, eleo de nacimien o, ué el a o unado que ob u o el p emio de la ca e a en la p ime a solem- nidad de Olimpia celeb ada con el concu so de odas las ibus helenas; á lo ménos ese es el más an iguo de odos los encedo es de Olimpia cuyo ecue do se ha conse ado en lis as au én icas. La ies a en qué ob u o el p emio Co ebo coincide con el año 776 án es de nues a e a. Al deci de Pausanias, en el se- pulc o de Co ebo, e igido en los limi es de la coma ca de Elis, hácia el e i o io de los pisa es independien- es, habia una insc ipcion en la cual se mani es aba que Co ebo alcanzó el p ime p emio de la ca e a (1). (1) Paus. 8, 26, 4. TOMO VII.  23 354 En la segunda ies a salió encedo un pisa e na u- al de los municipios educidos á la clase de pe ioi- cos, en la e ce a y cua a encie on mesenios, y en la sex a un aqueo na u al de Dyma (1). Segun se hace no a en las poesías home icas, los p emios de es os ce ámenes consis ian . en asos p e- ciosos y en a mas, que o ecian los eyes; en los ce - ámenes que celeb aban los colonos asiá icos con mo- i o del g an sac i icio que o ecian á Apolo en el p omon o io de T iopion, se daba po p emio un í- pode de b once que de o dina io se o ecia al mismo Apolo. En el iempo que medió en e la sex a olimpiada y la sé ima, ó sea despues del año 756, el ey I i o hubo de hace un iaje á Del os con obje o de p e- gun a al o áculo si e a de su ag ado que se co onase al encedo en los juegos, á cuya consul a hubo de esponde el númen lo siguien e: «No omes, pa a e- compensa al encedo , del u o del manzano; pe o puedes co ona le con el u o del oli o sil es e, que en es e momen o se halla cubie o con la delicada ela de la a aña.» A su eg eso encon ó el p íncipe, en e los nume osos oli os que habia en los al ededo es del san ua io, uno que es aba en uel o con la mencio- nada ela, y es e oli o dio el ma e ial pa a la gui - nalda que co onó las sienes del mesenio Daiclies, en- (1) En la lis a se dá á es e pisa e el cali ica i o de Helenos ek Dus- pon iu. Tambien Hypenos, encedo en la ies a del 724 (Olymp. 14), ué pisa e de nacimien o, segun Pausanias, (5, 8, 6), aunque Filos- a o (Gymn. p. 20 Da emb.) le hace eleo, a iacion que sin duda no u o o o obje o que el de halaga la anidad de es e pueblo, lo cual no es di ícil de comp ende en una época en que los pisa es habían e dido po comple o su independencia. 355 cedo en las ca e as de la sé ima ies a olímpica, espondien e al año 752 an es de Jesuc is o. Al S. O. del emplo e igido más a de á Júpi e , se eia un an iquísimo oli o, del cual se co aban las amas pa a la gui nalda del encedo . Has a poco despues de la mi ad del oc a o siglo no concu ie on á la ies a olimpica más que las ibus que habi aban la zona occiden al del Peloponeso. Es e educido concu so c eció conside ablemen e á conse- cuencia de las p e ensiones del ey a gi o Fedon que, alegando po azon su pa en esco con Hé cules, po se descendien e de Temenos, aspi aba á la p esiden- cia y di eccion de la ies a, segun él asegu aba, un- dada po el in encible caudillo. Pe o las p e ensio- nes del mona ca a gi o no u ie on al ez más undamen o que su cap icho y las exci aciones de los pisa es que pidie on su auxilio. Bajo el gobie no de Fedon habia llegado el eino a gi o al apogeo de su pode y los pisa es c eye on que con su auxilio po- d ían ecupe a el e i o io cedido á los eleos en el bajo Al eo. Sucedió en e ec o como lo habian pensa- do; Fedon a ojó del pais á los in aso es eleos, no sin que és os opusie an enaz esis encia, se unió con los pisa es pa a o ece el sac i icio á Júpi e y Juno, y di igió los juegos de la oc a a solemnidad olimpica en 748. Fedon midió la pis a del d omion °limpio° que se llamó Es adio y ué en adelan e la unidad pa a las medidas longi udinales en oda G ecia. Algunos a ibuyen á Hé cules es e hecho, aunque ningun mo- i o azonable abona semejan e ase o. Los pisa es no goza on mucho iempo de su iun- o po que los eleos acudie on á Espa a, con cuyo auxilio ol ie on á en a en posesion del e eno 356 an e io men e conquis ado, no sin a oja de nue o á los pisa es á sus gua idas de la mon aña; y aún- q ue, segun hicimos no a an e io men e, has a el 580 no cayó oda la Pisa ide y T i ilia en pode de eleos y espa anos, los p ime os p esiden ya la ies a olimpica del 744. Es a ué ambien la p ime a ez que Espa a concu ió á la solemnidad. de Olimpia y desde es a echa apa ecen es echamen e unidos los dos can ones encedo es de los pisa es. Pe o en es a época no igu a aún Espa a en e los asiduos concu en es al sac i icio de Olimpia, del que se ie on poco despues comple amen e alejados á causa de la p ime a gue a con a los mesenios. An es de es a desg aciada a icida lucha, igu an los mesenios en e los más a o unados concu en es á los juegos olímpicos en los que oma on ac i a pa - e; habiendo salido encedo es en las once p ime as olimpiadas nada ménos que sie e indi iduos de dicha ibu. Pa a oscu ece en lo posible la glo ia de los in o unados mesenios, enal eciendo la p opia, imagi- na on los espa anos la leyenda que hace á Licu go y á I i o undado es del g an sac i icio de Olimpia. * * • El his o iado Pausanias asegu a que el ey I i o po sí solo o eció el sac i icio comun de Olimpia, y desempeñó los ca gos de p esiden e y de juez en los ce ámenes y juegos; p i ilegio que se asmi ió á sus descendien es has a el año 580 án es de J. C. (1). Ningun hecho posi i o con adice los ase os de Pau- sanias, dado que la mona quía elea subsis ia mucho (1) Paus. 5, 9, 4. 5, 4, 4. 5. 357 despues del año 744, aunque siemp e en lucha con los pisa es que nunca cedie on sus de echos á p esi- di la ies a y o ece el sac i icio, de echos undados en la p opiedad del e eno en que es aba si uado el san ua io (1). Es abon hace no a e ec i amen e que los pisa- es hablan ecupe ado el e i o io de Olimpia hácia el año 672, época en que ol ie on á ocupa la p e- sidencia de la ies a. Julio el a icano asegu a es o mismo de la solemnidad co espondien e al 668, aun- que a ibuye el hecho á la gue a que po en onces sos enian los eleos con los aqueos dymenses, po lo cual, en la inmedia a olimpiada ocupan de nue o los eleos la:ip esidencia (2). En o o luga sos iene es e esc i o que los pisa es p esidie on la ies a desde el año 660 has a el 572. Po el con a io, Pausanias hace no a que en las lis as de los eleos solo al aban las ies as co espondien es á los años 748, 644 y 364 an es de J. C. que ue on p esididas po los pisa- es (3). De es os da os se desp ende que los pisa es, al e- cupe a su e i o io ó á lo ménos el luga donde se celeb aba el sac i icio en 672, hicie on ale sus p e- ensiones á la di eccion de la ies a. A su ez los eleos de e mina on, á pa i del año 580, en ia á la (1) Jeno , Helen. 7, 4, 28. (2) Es ab. p. 355. Po di e en es hechos, sabemos que los eleos conse a on en sa pode los dis i os de la Pisa ide in e io , en que es aban si uadas las illas de Dyspon io, He aclea y Salmones en la lis a de los encedo es de Olimpia igu a con..-, 7encedo en la ca e- a de las ca ozas del año 672 un eleo na u al de Dyspon io; y en 580 u o luga un le an amien o de pe ioicos de la p opia illa. Véase en Es . de Biz. Düspón ion. (3) Euseb. Ch on. I, 198. Pausan. 6, 22, 3. 6, 4, 2. 6, 8, 3. 358 solemnidad dos helanodicos en ez de uno que an es les ep esen aba. En e las comisiones que igu aban en el sac i icio me ecen pa icula mencion las de se- ño as nobles enca gadas de p esen a á la diosa al- gun clon, como un peplo ejido po ellas, y de epa - i los p emios de las ca e as de seño as que o ma- ban pa e de la ies a especialmen e consag ada á Juno. Has a la echa an es mencionada en iaba cada uno de los ocho municipios pisa idas una de sus más nobles damas pa a que asis iese al g an sac i icio de Juno, é igual núme o de ep esen an es del . bello sexo en iaban los eleos (1) . Los hechos que acabamos de expone y la ci - cuns ancia de que la adicion elea, absolu a dueña del campo despues de la des uccion del Es ado pisa- ida, pone especialísimo empeño en ebaja el papel que desempeña on los pisa es en la ies a nacional de Olimpia, nos dán de echo á supone que la que ella p omo ida en e eleos y pisa es, po la p esidencia de la ies a, e minó con un con a o en i ud del cual ambos pueblos end ían pa icipacion igual en dicha p esidencia. A eno de es e con a o, y á pa - i del año 668 ó del 660 an es de J. C. en iaba cada uno un juez pa a cons i ui la p esidencia y el ju a- do y es a union du ó unos ochen a años, sin más in- e upcion que la que acaeció el año 644 en que los pisa es di igie on solos el sac i icio y los juegos (2). Dejando pa a despues el da á conoce las causas que pusie on nue amen e en manos de los eleos el ape ecido pues o, impo a consigna aquí que la pa - (1) Pausan. 5, 9, 4. 5, 16. (2) En es e pa icula acep amos po comple o las explicaciones que da Busol , Lacedemonios, pág. 164 y siguien es. 359 icipacion . de los pisa es en la p esidencia has a el año 580 y las demás concesiones que les o o ga on sus i ales, solo se explican suponiendo que habian ecupe ado pa e del e i o io cedido á los eleos, á lo ménos el de Olimpia. Du an e el pe íodo en que los dos pueblos unidos eje cie on la di eccion de es a solemnidad nacional, los pisa es e an gobe nados po p íncipes. El mis- mo géne o de gobie no enían los eleos en la p ime- a mi ad del sé imo siglo, como lo ac edi a, en e o os es imonios, una leyenda de es e pueblo, cuyo o igen no se emon a más allá del año 580 an es de J. C., en la cual se dice que Oxylo se asoció con un descendien e de Pelops, an iguo sobe ano de Pisa, pa a unda el Es ado de Elis. Po o a pa e, al de- ci exp esamen e Pausanias que los suceso es de I i o ocupa on la p esidencia del g an sac i icio na- cional has a el 580, da á en ende que la amilia de Oxylo conse ó su. explendo y su p es igio has a esa echa po lo ménos. A la caida de la mona quía de Elis se apode ó del mando la a is oc acia. Hallábase és a di idida en nue e ibus, cada una de las cuales en iaba diez ep esen an es á la Gue usia ó consejo ejecu i o. Los ge on es eje cían su ca go po oda la ida, y al en e del gobie no es aban los p i anidas. A is ó- eles llama la a ención ace ca del ca ác e oliga qui- co de la cons i ucion de Elis, cuya nobleza e a due- ña de g andes iquezas y eje cia dominio sob e un g an núme o de pe ioicos (1) . No solo poseian mu- chos escla os y ex ensos e enos de cul i o, sino (1) A is . Poli . 5, 5, 8. Go ainbien dila adas p ade as en que se c iaban los me_ jo es caballos del Peloponeso. Despues de la calda de los oxylidas, en e los años 660 y 580, conse o la G-ue usia al espe o hácia es a amilia, que de su seno elegia siemp e el p esiden e del sac i icio de °limpia. Despues de esa echa, cuando los eleos se ap opia on el p i ilegio de nomb a los dos jueces del ce ámen , y se despojó á los oxylidas de su an iguo de echo , aquel pues o se so eaba, segun hace no a Pausanias. Po o a pa - e, las p e ensiones de los jueces iban en aumen o, como lo dá á en ende el pomposo i ulo de jueces de los helenos, que se les daba ya á mediados del sé imo siglo. Ni las dispu as en e eleos y pisa es, ni las di e - gencias y pe ipecias sin cuen o á que na u almen e debia da luga la comun di eccion de la ies a, ue- on pa e á impedi el aumen o de los asociados pa a su celeb acion, pa icula men e desde el ing eso de Espa a en la co adía, hácia el 744, y la ex ao di- na ia a luencia de gen es que de odos los can ones acudian á p esencia el sac i icio y los juegos. Ve dad _es que no enemos o os elemen os pa a segui es e desa ollo de la amosa ies a que las lis as de los en- cedo es en el Es adio, ó sea de los que o icialmen e ue on decla ados como ales. Po ellos sabemos que 20 años despues de la olimpiada p esidida en comun po Fedon y los pisa es, alcanzó la palma del Es a - dio el p ime co in o; en 720 la ob u o un mega ense y an es de e mina el mismo siglo igu an en la lis a de los encedo es sicionenses y epidau ios. Al comenza el sé imo siglo se ensancha el ci cu- lo de los asociados más allá del Peloponeso. En la 361 p ime a olimpiada de dicha. cen u ia es co onado un a eniense; en 688 el encedo es un na u al de Smy - na y en 672 ob iene el p emio del pujila o un indi i- duo na u al de C o ona (1). A pa i del año 700 in- g esa on en. la asociacion olimpica los jonios del Asia meno y los aqueos de la baja I alia. Po es a época igu an ya ebanos en el núme o de los encedo es y en 648 enció en el Panc acion el si acusano Lygda- mis y en la ca e a de caballos el esalo C auxidas. Resul a, pues, que al media el siglo sé imo concu - ian á, la ies a nacional de °limpia, no sólo de odos los can ones de la Península, sino ambien de las co- lonias del Es e y del Oes e (2). Con el núme o de los asociados c eció ambien el núme o y la di e sidad de los juegos. En un p inci- pio no habia o a di e sion que la ca e a, po lo cual se dió siemp e á es e eje cicio más impo ancia que á ningun o o de los que enían luga en el Es- adio. En la ies a del año 724 se in odujo la doble ca e a (diáulos), que consis ia en eco e el Es adio dos eces en sen ido opues o, y en la cual alcanzó el p ime p emio el pisa ida Hypeno. En la inmedia a solemnidad de 720 se in odujo el Dolidos ó ca e a o cida, en la cual debia eco e se la pis a sie e ú ocho eces, p ohibiéndose el uso del cin u on que has a en onces lle aban los co edo es (3). A es as es clases de ca e as se añadió en 708 la lucha y el Pen a hlon ó comba e de los cinco, así lla- mado po que se componia del sal o, de la ca e a, del (1) El can o de Chios habla del pujila o de los jonios. (2) Los que más a de igu an en la lis a de los encedo es son los a cadios: el p ime o alcanzó la palma en 5'72, y e a na u al de He ea. (3) Pausan. 5, 8, 6. 388 b e un al a que se le e igió en el sag ado ecin o de Olimpia, hecho que ecueVda Pinda o con es as pa- lab as: «en las má genes del Al ed, no lejos del al a isi ado po la muchedumb e, ecibe Pelops la úne- b e o enda de la c uen a íc ima .» Al deci de odo o, ué Pelops o iundo de F igia, y de al sue e hizo sen i su dominacion. en G ecia, que de él oma- on nomb e el pais y el pueblo. Isóc a es supone que Pelops ealizó la conquis a de odo el Peloponeso, como Danao lle ó á cabo la de A gos y Cadmo la de Tebas (1). El g an sac i icio de Olimpia se celeb aba en la luna llena inmedia a al sols icio de e ano y enia lu- ga una ez cada cua o años, de sue e, que en e cada ies a mediaban una ez 49 y o a 50 meses del año g iego. En o o luga hemos hablado del ciclo de 8 años, á la conclusion del cual los g iegos in e cala- ban es meses de 30 dias cada uno, con obje o de es- ablece el cu so del año sola con el suyo, que sólo cons aba de 354 dias, ó seis meses de 29 y seis de 30 dias. Es a ci cuns ancia se había enido ambien en cuen a al ija la echa de la ies a Olimpica, de al mane a, que una ez se in e calaba un mes en el ascu so de los 4 años in e medios y o a dos me- ses (2). En el con enio p imi i o acep ado po odos los asociados pa a la ies a se es ipuló que du an e la so- lemnidad nadie pod ia a aca el e i o io de Elis ni (1) He od. VII, 8,11. Isóe . Pana h. 80. (2) Báckh, ciclos luna es, pág. 15. 369 áun c uza le en son de gue a. Despues que odos los can ones del Peloponeso ing esa on en la co a- día de Olimpia., se dió más ampli ud á la Ekeyei ia ó egua de paz, es ipulándose que du an e el mes. sag a- do (hie oménia) hubie a comple a suspension de hos- ilidades en odo el Peloponeso. Pinda o llama á los mensage os de la p esidencia de las ies as que anun- ciaban es a egua de paz «los he aldos de los iem- pos; los mensage os de paz del c onida Júpi e (1).» A pa i del año 660 se encomendó el cuidado de man- ene el ó den du an e la solemnidad y de p o ege á las comisiones y pe eg inos á los dos es ados de Elis y Pisa. La comision de p esidencia es aba au o izada pa a exclui de la ies a y aún impone mul as á odo el que no obse ase el p og ama adicional de la misma ó queb an ase la egua de paz, de al mane- a, que si la al a p ocedia de alguna comision o icial, la pena de exclusion alcanzaba á odos los indi iduos del es ado espec i o, ninguno de los cuales podia pe manece en Olimpia. El que come ia una al a con- a el númen, quedaba ipso ac o as o mado en su p isione o, y debia esca a se pagando el mismo es- ca e que los p isione os de gue a; • es deci , dos mi- nas que en el sis ema mone a io de Fedon co espon- den á unos 1.087 s. En los con enios celeb ados más a de en e eleos y a cadios, se hace subi la pena po las al as an á io men e indicadas á un alen o de pla a, ó sea unos 32.635 eales que ing esaban en el eso o del san ua io. El se icio del al a consag ado á Júpi e olímpi- co es aba á ca go de los sace do es yamidas quienes (1) Pind. Is hm. 2,23. TOMO VII. 24 370 p o e izaban el po eni obse ando la ceniza del hoga sag ado ó la mane a con que a dían los muslos de la íc ima. Es os sace do es descendian del mismo Apolo, pad e de odos los p o e as segun el espí i u, y que lo ué na u al de Yamos, pa ia ca de la ami lia en cues ion. Cuando Hé cules undó el sac i icio de Olimpia, ué Yamos el p ime o que allí dió á conoce su p o é ico númen, po lo cual, sin duda, se e igió un al a á su memo ia en las inmediaciones del sa- g ado ecin o. Las exca aciones úl imamen e ealizadas en es os pa ajes han sacado á la supe icie es e al a , en el ángulo occiden al del ci cui o. Hoy pa ece cosa a e- iguada que los sace do es de es a amilia empeza on á eje ce su minis e io en Olimpia, an es del año 750, ó lo que es lo mismo, desde que el sac i icio empezó á oma ca ác e nacional (I). Los sace do es y odos los unciona ios empleados en el inmedia o se icio del san ua io, con sus espec i os se ido es, enian esidencia ija en Olimpia, en las inmediaciones del ecin o sag ado. A la cabeza de odos es aba el sumo sace do e ó zeohólos y seguian luego los demás sa- ce do es, el gua dabosque (xiile'iés), los leñado es, mozos enca gados de aspo a al san ua io la leña de álamo blanco que se gas aba en el sac i icio, los ma achines y los cocine os enca gados de p epa a la comida con que la p esidencia obsequiaba á las comi- siones de los es ados asociados pa a el sac i icio (2). No se c ea que la mision de los sace do es yami- das se educia á o ece el g an sac i icio de Olim- (1) Bóckh á la Olimp. de Pinda o, 6. Explic. p. 152. (2) Pausan. 5, 15, 6. 6, 20, 7. 371 pia. E a debe suyo di igi odos los sac i icios que se o ecian en cualquie época del año á los núme- nes y hé oes que enían al a es y san ua ios en el ecin o sag ado (1). Fo maba es e ecin o, el Al is, un cuad ado casi egula , de un es adio p óximamen e de lado, al que daban belleza y somb a, plá anos y oli os. La mu- alla que comple amen e le odeaba, ocaba po un lado con la con luencia de los íos Cladeo y Al eo, mién as que po el No e lamia la alda de la colina de' C ono (2). En la cos a ma í ima a ancaba un camino, ce ca de la desembocadu a del Al eo, cuya o illa de echa cos eaba has a con undi se, no léjos de He aclea, con la ía p oceden e de Elis. Jun os los dos caminos a a esaban el Cladeo pa a desem- boca po el Su en el Al is. A la izquie da de la pue a que daba en ada al Es adio, elase el oli o del que se co aban las amas pa a eje las co onas de los encedo es; y en la misma di eccion, pe o más al N. O., se alzaba el san ua io de Pelops, ce ado po un mu o especial. En en e de es e san ua io, al N. O., se le an aba el magni ico al a de Júpi e °limpie°. El basamen o del al a e a de o ma elíp ica, me- dia sesen a pasos de ci cun e encia y más de ein e piés de al u a. Sob e la mese a, á la que se subía po g adas, alzábase ' el e dade o al a ; ce ca del cual, en la misma mese a, se degollaban las íc imas, y es aban los adi inos yamidas obse ando la combus ion de los muslos pa a escud iña la olun- ad de Júpi e . (1) Pausan. 5, 14, 5. (2) Pind. Olymp. 8, 11. 372 En en e del g an al a , jun o al cos ado o ien- al del mu o que ci cundaba el Al is, se alzaba una ex ensa pla a o ma, desde la cual p esenciaban el sa- c i icio las comisiones de los can ones y odos los que gozaban del de echo de p oed ia. Tan o las cenizas del uego que a dia en el sac i- icio, como las de las piezas de la íc ima que en él se consumían, se despa amaban sob e el al a , cuya al u a aumen aba de es a sue e de una ies a á o a. Al pié de la colina de C ono, que se alzaba en el ex emo N. O. del Al is, y al No e del san ua io de Pelops, es aba el emplo de made a que e igie on á Juno los de Scillun e. E a un edi icio sencillo cuyo echo descansaba sob e columnas de made a. Fue a de la mu alla de ci cun alacion se ex endian las ex- planadas en que enian luga los juegos y ca e as. Del ex emo No des e de dicha mu alla a ancaba la pis a ó Es adio de los co edo es, luchado es, bo xeado es y de los que omaban pa e en el pen a hlon, la cual se ex endia á lo la go de la colina de C ono. El espacio que se ex endia al Su y Es e del Es adio se des inó más a de á hipód omo. En él enian luga las ca e as de ca ozas, po lo cual, e a cua o e- ces más ancho y cua o más la go que el Es adio. Las ca ozas a ancaban en el ex emo occiden al y debian da doce uel as al hipód omo an es de pa- a se en la me a que se hallaba si uada al Es e, en la cual se e igió una es á ua á Hipodamia, hija de Oinomao. An es de da p incipio á la solemnidad anunciá- base la egua de paz po los mensaje os que despa- chaba el comi é p esidencial compues o de eleos pisa es. A seguida los can ones nomb aban las comi- 373 siones que debían ep esen a les. Es as acudian á, la ci a po las ías p incipales que con luían en Olim- pia: las del No e seguian po lo gene al, el camino del Is mo; las de Ana olia y de las islas desemba ca- ban en la bahía de Cenc ea, y las de I alia y Sicilia se di igian á la embocadu a del Al eo. Todos los can ones y ciudades i alizaban en p e- sen a con lujo y esplendo sus comisiones, suminis- ándolas is osas iendas, p eciosos u ensilios y ani- males sin. acha pa a el g an sac i icio, ya que no solo debian oma pa e en la ce emonia eligiosa en nomb e de su espec i o es ado, sino que lle aban el enca go de o ece en Olimpia sac i icios especiales po su pá ia. Nomb ábanse pa a es as comisiones á . los homb es más icos del pais, á in de que supliesen de su p opio peculio lo que el Es ado no pudie a da - les pa a p esen a se con esplendo , oda ez que el b illo que os en aban las comisiones e a la medida con que se ap eciaba el pode de un Es ado (1). Todos los que, bajo cualquie concep o, acudian á las ies as, acampaban en iendas ó al ai e lib e en la e ien e de la colina de C ono, en las al u as de- i adas de la misma ó al Su del Es adio en las má - genes del Al eo. Cla o es á que las ies as y sac i- icios, a endida la a iedad de ce emonias, juegos y eje cicios que, desde las p ime as Olimpiadas , se ue on c eando, no podian e mina se en un solo día; pa ece se que an es de ina el siglo VII se ha- bia ijado ya su du acion en cinco dias (2). Los a le- as, los co edo es y los dueños de las ca ozas que (1) Tucid. 6, 16. . Xenoph. Hellen. 6, 4. 27. ;2) Pind. Olymp. 5, 6. 374 en aban en ce ámen enian que anuncia se an e el ju ado an es de comenza los juegos. No podian oma pa e en es os sino indi iduos de o igen g iego y de condicion lib e, que es u iesen en el pleno goce de sus de echos de ciudadanía y sob e los cuales no pesa a algun deli o con a los dioses ó con a los homb es, ya pe sonal ya he edado de sus an epasados, siemp e que es os no le hubiesen expiado (1). Some iaseles al e ec- o á un econocimien o y los que ob enian la enia de los jueces e an conducidos al Es adio, donde un he al- do, hecha la p oclamacion del nomb e y pais de cada uno, in i aba á la nume osa concu encia que co o- naba las inmedia as al u as á decla a los impedi- men os que pudiesen a ec a á alguno de los p e en- dien es. Los jueces esol ian en el ac o las dudas que con es e mo i o se susci aban. Cumplido es e equisi o se hacia el ecuen o de i- ni i o de los a le as y co edo es que, á seguida, e an conducidos po los mismos jueces al al a de Júpi e Ho cios, númen u ela de los ju amen os, donde, en p esencia de sus pa ien es espec i os, si se hallaban p esen es, ju aban no emplea en el ce ámen nin- o 11 1 a i icio innoble ni seduci á su ad e sa io (2). 7 Enseguida se pasaba á e i ica el so eo de las pa- ejas que hablan de lucha jun as, ó de los g upos si se a aba de las ca e as y del Pen a hlon. Los mis- mos in e esados sacaban las sue es de la «u na del dios,» y o maban pa eja ó g upo los que sacaban le as iguales. (1) He od. V, 22. Aeschin. c. Tima ch. 138. (2) Pla on. legg. p. 833. Pausan. 5, 21, 2-6. El al a de Júpi e Ho cios se hallaba en la pa e Su del Al is, jun o al luga donde de,3pues se le an ó la casa de los jueces. 375 En odos los eje cicios e a condicion pa a ob ene la palma, que el encedo de una pa eja luchase con los encedo es de las o as pa ejas ó g upos, ep" iéndose es o sucesi amen e en la lucha, el pujila o, el boxeado y el Panc acion, es deci , en odos los eje cicios que o ecian semejanza; de la misma ma- ne a el encedo de cada g upo de co edo es y de los que omaban pa e en el Pen a hlon enía que lucha con los encedo es de los o os g upos, has a que uno solo quedase ic o ioso, pues o que única- men e aquel que uese capaz de ence á odos los que habian alcanzado ic o ia en las luchas pa cia- les, ceñía sus sienes con la co ona de oli o. Te minado el so eo, el he aldo anunciaba el p in- cipio de los juegos con es as palab as: «la lucha em- pieza; colocaos en disposicion pa a decidi el comba- e; Júpi e esol e á el é mino de la ic o ia (l).» Inú il es ad e i que en el so eo en aban ambien las ca ozas que se p esen aban en el Hipód omo. Tan o en és e como en el Es adio, ocupaban los jue- ces un luga ele ado en el semicí culo supe io , ce ca de la me a; es aban a mados de lá igos, pa a da á en ende que podian cas iga á los que in ingiesen el eglamen o adicional de las ies as y e an los enca gados del anuncia al público el nomb e del encedo . A pesa del calo p opio del mes de Julio en paises me idionales, la apiñada muchedumb e seguia con a idez los mo imien os de los a le as y co edo- es y no pe dia uno solo de los eje cicios que, como (1) E. M. E. Meie , Olymp. Spiele; en la Enciclopedia de E sch y G ube , p. 313. 376 es na u al, empezaban en las p ime as ho as de la mañana pa a e mina con la pues a del sol. El in e- és de los espec ado es c ecia en el comba e de unos encedo es con o os y llegaba á su apogeo en el úl- imo decisi o eje cicio, ya de las ca e as ó de la lucha. Si el encedo ma aba á su. ad e sa io en la lucha, en el boxeado ó en el Panc acion, pe dia el p emio. En las ca e as de ca ozas no se decla aba encedo al conduc o del ehículo, sino al dueño del i o. En cuan o los jueces daban su allo, p oclamaba el he aldo el nomb e de los encedo es y su pá ia. La co onacion se e ec uaba enseguida, cuyo ac o consis- ia únicamen e en suje a la cabeza del ecendo con una cin a, sob e la cual colocaban los jueces la co o- na, á p esencia de odo el pueblo. Segun dijimos an es, enzábase la co ona con a- mas del oli o sag ado que un niño, designado al e ec- o, y cuyos pad es debian i i oda ia, co aba con un cuchillo de o o. A p opósi o de es e oli o, son dig- nas de mencion es as palab as de Pinda o: «de Pisa esuenan can os designados po los dioses pa a hon- a al mo al á quien, en cumplimien o de las an i- guas adiciones, el homb e e olio , el in achable He- llanodices, pone po encima de las cejas el azulado ado no hecho de las amas del oli o, que en o o iempo ajo de las uen es umb osas del Is o, el hijo de Am i ion, pa a que uese el más bello monumen o de los juegos de Olimpia (1).» En odo iempo el p emio más codiciado ué el de la ca e a, po que és a ué siemp e conside ada como (1 ) Pausan. 6, 13, 5. 6, 20, 5-7. Pind. Olymp. 3, 10 seqq. 377 el más an iguo y más noble de odos los juegos y eje - cicios olímpicos, al pun o de que las ies as se desig- naban con el nomb e del encedo en las ca e as del Es adio; es o no obs an e pa a los nobles de odos los can ones de G ecia no habla hono más al o que el de ob ene la palma en el ce ámen de las ca ozas de Olimpia. Los encedo es, acompañados de sus pa ien es y amigos, de los heo es de su pueblo y de odos sus paisanos, celeb aban un sac i icio en accion de g a- cias po la ic o ia ob enida, sob e la cima del C ono. Al subi á la colina se can aba un himno compues o en hono del encedo , ó á lo ménos los e sos que compuso A quiloco pa a celeb a la ic o ia de Hé - cules sob e Augeas, al inal de los cuales se añadia el nomb e del encedo con el es ibillo: «la salud sea con igo, en el p emio de la ic o ia.» Po la noche odo el pueblo se en egaba al ego- cijo en las iendas. «Cuando empieza á b illa la apa- cible luz de la he mosa Selene, esuenan en odo el sag ado ecin o los can os de alabanza, en los aleg es es ines (1).» Los jueces obsequiaban á los heo es y los encedo es e an agasajados po sus conciudadanos con animados banque es que se celeb aban en las iendas de sus espec i os heo es. A. los juegos y ca e as seguia el g an sac i icio en hono de Jo e, que consis ía en una heca ombe o ecida en el g an al a a iba desc i o. Es a solem- nidad eligiosa e minaba con un sun uoso banque e que se daba en hono de los heo es y de los ence- do es (2). (1) Pind. Olymp. 9, 1 seqq. 11, 90-93. (2) Plu . Aleib. 11. K ause, Olimpia, pág. 83-97. 384 la an igüedad más emo a, an o en la me ópoli como en las colonias, las illas y ciudades helenas se desa ollan y c ecen al ampa o de una o e ó de una o aleza. En medio de la agi acion p oducida po el cons- an e mo imien o de las ibus, educóse una aza gue e a y animosa que lle ó á los más emo os paises la lengua y la cul u a helena; las incesan es luchas de unos can ones con o os, ó de las colonias con los indígenas desposeidos, en las cuales cada pe- queño can on elase educido á sus p opias ue zas, á sus ecu sos y á su in eligencia, o ma on homb es ague idos, que enian conciencia de su alo y de sus mé i os y sabian de ende sus de echos: ellos ue- on ambien el alma de aquellos es ados lib es. Ci cunsc i a la ac i idad de las ibus helenas, en sus mani es aciones paci icas ó gue e as, á un campo muy educido, po p ecision enian que des- aca se los elemen os más sob esalien es de cada es- ado, y es e indi idualismo enia además la en aja de lib a de la inaccion p ime o y de la oscu idad despues á los homb es que, con su alo ó su in eli- gencia, habian con ibuido de un modo especial á mejo a la si uacion del Es ado: el pueblo podia ap e- cia mejo los mé i os de los g andes gue e os ó de sus escla ecidos poe as. Po o a pa e, esa pequeña ex ension de los can- ones acili aba el a o de unos habi an es con o os y es echaba sus elaciones. A man ene es as cada día más ac i as con ibuian las asambleas nacionales que con ecuencia se eunian, áun bajo la i anía de los eyes, siquie a en las asambleas eales no se o o gase al pueblo más libe ad que la de aca a los 385 manda os égios ó mani es a e mbozadamen e su des- ag ado. Desde luego sal a á la is a que en un Es a- do o mado únicamen e po un alle, una coma ca á eces una ciudad sola; que pa a man ene su indeL pendencia no cuen a con más ue zas que las suyas ni espe a más auxilio que el de sus ciudadanos se mani ies a más espon áneo el in e és de cada indi i- duo, y es más igo osa la accion de odos que en los es ados que ab azan una ex ension conside able y comp enden un g an núme o de indi iduos. En los pequeños es ados helenos cada ciudadano se conside- aba como un miemb o i o del cue po social; á o- dos a ec aban inmedia amen e las desg acias ó las en u as de la pa ia y en el momen o del pelig o odos los , homb es hábiles se a maban pa a de en- de la. De los más pode osos y ague idos se o mó una especie de ejé ci o pe manen e compues o, en los can ones de la Península, de los gue e os que po su alo ó su o una habian log ado da la ley á sus he manos y conquis a icos pa imonios y en las colonias de los p ime os emig ados: unos y o os cons i uye on la a is oc acia helena. Muy luego em- pezó á comp ende se en odos los can ones que, dada la educida ex ension de los es ados y la sencilla o - ganizacion del gobie no, la mona quía e a inú il, pues o que ca ecia de medios de de ensa, le al aba explendo y has a la impo ancia nacional que iene en los g andes es ados; po eso cayó sin opone e- sis encia á los a aques de la a is oc acia. Como con- secuencia de las luchas in e io es de los can ones g iegos, se o ma on los es ados lib es bajo la di ec- cion de gobie nos oligá quicos ó a is oc á icos, que TOMO TII.  25 386 sucedie on á la mona quía cen alizado a y despó ica. La eb il conmocion que p oduje on las emi g a - ciones en odas las coma cas de Hellas, eje ció una in luencia decisi a en el desa ollo de la ida in elec- ual y polí ica de los helenos, de e minando especial- men e la in luencia de la p ime a sob e la segunda. En el pe íodo que p ecedió á las emig aciones y gue as can onales, la endencia del espí i u g iego á las di agaciones an ás icas y ascenden ales hallaba un débil con apeso en las o mas de inidas de sus coma cas y en las condiciones limi adas de su ida; pe o en el pe iodo agi ado y u bulen o de las emi- g aciones esa endencia halló un igo oso y excelen- e egulado en las nue as y múl iples mani es a- ciones de una ida undada en p incipios más posi- i os, en la cual la ue za de la ealidad, como di ian los pa ida ios de cie a escuela, el ealismo pu o, ponia eno al idealismo de la an asía. Los p olon- gados comba es que ocasionaba la conquis a y la de- ensa de las colonias ó de las coma cas in adidas po los emig ados, los innume ables abajos que o igi- naba la colonizacion, ya en la cons uccion de i ien- das, o ganizacion de los nue os es ados, e c., abajos- que cada can on ealizaba con en e a independencia y con sus p opios ecu sos, imponian á los g iegos debe es an ineludibles, obligaciones an múl iples y pe en o ias, que abso bian odas sus a enciones y ponian á con ibucion odas sus ue zas, en ales é - minos, que apenas les quedaba iempo pa a ele a la men e al mundo de los espí i us; an p eocupada es- aba con el mundo de la ma e ia. Los sucesos se su- cedie on en es a época de gue as y as o nos con apidez an asomb osa, que en ealidad no po d ían 357 ménos de p oduci en los ánimos una imp e • S1013. po- de osísima, y aquella cons an e lucha de encon ados sen imien os, de opues as pasiones, aquella in e mi- nable sucesion de p ospe idades y pelig os, encade- naba los ánimos de odos, y hacia que los homb es apa asen la mi ada del cielo, pa a ija la únicamen- e en las cosas de la ie a. Pod ia llama se es e pe- iodo de la his o ia helena, el pe iodo de los eje ci- cios gimnás icos y caballe escos, como que odo el pueblo ci aba su mayo dicha en con empla las p uebas de alo , de habilidad y de ue za, de as ucia y de agilidad con que la ju en ud se p epa aba á so- po a las penalidades de . la gue a y á a os a los pelig os de la na egacion. En semejan es condiciones no debe ma a illa nos que la poesía p o ana, bajo la o ma epica, suplan ase á la poesía eclesiás ica, es deci , á los an iguos himnos eligiosos, a en os como es aban los a es de la época á idealiza las p oezas de sus gue e os y conquis ado es compa ándolas con las hazañas de los an iguos hé oes. Lo humano adqui ió an absolu o p edominio en la mane a de pensa de los g iegos, que no supie on ep esen a á sus di inidades sino omando po modelos á sus hé- oes y á sus eyes. Los dioses helenos no e an o a cosa que homb es do ados de especiales y supe io es a ibu os, como si dijé amos en idades ele adas á una po encia supe io , cuya esencia se ué e is iendo de nue o explendo y más pu o idealismo, á medida que se pe eccionaba el concep o de la ida, y se despe- jaba la idea de los debe es del homb e. Conside ado el mundo celes e como el comple- men o mo al, la glo i icacion del mundo de los hom- b es, quedaba as o mado el mismo se humano en 388 ideal de su p opia ida, en no ma y medida á que debia acomoda sus ac os, é mino de sus aspi acio- nes y obje o á la ez de su p opia exis encia, pues o que, segun indicamos an e io men e, pa a el an i- guo heleno odas las aspi aciones mo ales se ence - aban en el p ecep o de i i segun las inspi aciones de la conciencia, siguiendo únicamen e los impulsos del ,co azon, pa a llega á se un homb e igo oso, dies o y noble. En i ud de es e concep o de la ida y de sus ines, quedaba des uida la mision del sace - docio , cuyas unciones se ap opió la a is oc acia; qui ábase oda impo ancia al p o e ismo, de cuya mision se apode a on los poe as p o anos, y si se con- sien e la exis encia del o áculo dei ico es pó que se le juzga elemen o indispensable pa a da á la socie- dad algun apoyo eligioso, pa a no despoja á la ida de odo su in e mís ico, de oda c eencia sob ena u- al. La eligion de los an iguos helenos no imponia al homb e o os debe es pa a con los dioses, que los debe es que enia-pa a , con sus semejan es, con al- guna lige a a iacion en la mane a de aplica los; los p ecep os del cielo y los de la ie a e an una misma cosa, como lo e an la mo al de la eligion y la mo al del Es ado. Su me a ísica no aspasaba los lími es del mundo p esen e; sus leyes mo ales no e- nian o o obje o que el de egula iza la ma cha del Es ado, y el pa io ismo e a un debe eligioso. Con análogas disposiciones na u ales llega on in- dios y helenos á esul ados de odo pun o con a ios. Los p ime os e an poco ménos que insensibles á los 389 place es de la ie a; i ian en un mundo de nes y an asías ilosó ico- eligiosas, únicamen e pa a el cielo, pa a o o más allá; epu aban la ida p e- sen e como un des ino sob e oda ponde acion is e y mise able pa a eludi el cual se en egaban á las más udas p uebas de peni encia, some íanse á oda clase de p i aciones y en el seno de es a sociedad ad- mi able i ie on un sinnúme o de ishis ó asce as que, con una ue za de olun ad apenas concebible, log a on concen a su en endimien o, sus po encias y sen idos en un solo obje o, ue a de si y ue a del ). do ex e io , en la di inidad, en la o a ida, lle- gando á la más comple a negacion de su p opio yo. El ejemplo con a io, y único ex la his o ia de los pueblos ci ilizados de la an igüedad, nos p esen an los g iegos, que i ian exclusi amen e pa a es e mundo, consag ando odas sus ue zas al pe eccio- namien o ma e ial y mo al del indi iduo, del p opio yo, con el obje o de cumpli mejo los debe es que les imponia el Es ado. El posi i ismo de la ida, con sus mani es acio- nes p ác icas y polí icas imp esionó de al mane a á los an iguos helenos y ocupó su a encion con al in ensidad du an e muchos siglos, que, g acias Cam- bien á los especiales ca ac e es de su país y de su o - ganizacion polí ica, llegó á eje ce p edominio com- ple o en su ánimó, al pun o de no admi i o os de- be es ni o os ines que los que la ida p esen e im- pone, siquie a el idealismo conse a a siemp e en es e pueblo ue za su icien e pa a no en ega se del odo á los goces del momen o, ni deja se a as a po el o bellino de su agi ada ida. Sin duda alguna es un enómeno digno de pa i- 390 mia a encion que, no obs an e es e concep o ma e- ialis a de la ida, supiesen man ene los g iegos un pe ec o equilib io en e sen ido y sen imien o, en e an asía y ealidad, en e poesía y p osa, en e lo sob ena u al y lo humano, .en e la ac i idad y la pasion, en e lo espi i ual y lo sensible. En odas las mani es aciones de la ida nacional de los g iegos se obse a es e equilib io. Sus poe as no en nada so- b ena u al, ni di ino ue a de la con emplacion de la na u aleza, y del sé humano; sus eólogos no sa- ben dis ingui las mani es aciones de la di inidad de los enómenos de la na u aleza y co an los ac os de los dioses po el pa on de las acciones humanas, de sue e que la na u aleza en e a no es pa a los g ie- gos o a cosa que la enca nacion, el cue po del mun- do de los espí i us; és os la dan ida, la animan, la llenan po comple o. En los a oyos y en las uen es, en las encinas y en las g u as ó hendidu as de las ocas, en las al- das de las mon añas y en los abismos; en odas pa - es en espí i us y númenes bené icos ó ialignos, los dioses p esén anse á su imáginacion lo mismo en las empes ades del ma que en los enómenos del i ma- men o. Júpi e es á ep esen ado en la al u a y ma- jes ad del cielo; el i esis ible choque de las olas es una mani es acion del pode de Nep uno; en la agi- acion p oducida po las o men as se igu an e , á la in encible A hene, que mo a ambien en el azul aspa en e de la a mós e a y los inmaculados ayos de la luz son la imágen de Apolo, númen de las pu- as cos umb es. De la misma mane a se igu an pe cibi la p e- sencia de los dioses en los des inos y gue as de las 391 naciones, y en las a en u as y hechos de los hom- b es. En es a conside acion unda on los poe as he- lenos los a ibu os de muchas di inidades cuyas cua- lidades es án omadas de la mo al humana y de la simple na u aleza. Un concep o análogo enian los g iegos del Es a- do, que, áun pa a los g andes ilóso os del cua o si- glo, no e a o a cosa que la comunidad de indi iduos que omaban pa e en las asambleas, en las ansac- ciones del me cado y en las solemnidades eligiosas. Sólo den o de es os limi es de inidos comp enden los g iegos el Es ado, cuyo concep o es pa a ellos inse- pa able del me cado y de la asamblea. Al deci de Pla on «el Es ado debe ene la ex- ension su icien e pa a pode supli á odas sus ne- cesidades, de al sue e que el pais p oduzca odo cuan o los ciudadanos han menes e pa a cub i las a enciones de la ida. El Es ado más ue e es el mayo , siquie a su ejé ci o no cuen e más de mil gue e os» (1). A is ó eles abunda en las mismas ideas cuando hace no a «que un núme o demasiado conside able de gen es as o ya la ma cha del Es a- do y es incompa ible con el ó den. En una magni ud mode ada cabe únicamen e la belleza y un Es ado bien o denado , he moso. Una emba cacion de dos es adios de longi ud deja de se al emba cacion; de la misma mane a un Es ado, si iene muy pocos ha- bi an es no se bas a á si mismo, pe o si su núme o es excesi o puede llama se pueblo, no Es ado. Es e no debe ene más ex ension e i o ial que la necesa ia pa a p oduci los a ículos que han menes e sus mo- (1) Pla . de ep. II, p. 369, IV, p. 423 392 ado es1 ni más habi an es que los p ecisos pa a ob- ene con su abajo y Su indus ia los obje os indis- pensables pa a la ida, de sue e que puedan ácil- men e e se unos á o os. Es p eciso que los ciuda- danos se conozcan mú uamen e, á in de pode ap e- cia las cualidades de los que han de se elegidos pa a los ca gos públicos y de e i a que algun ex- anje o se ap opie los de echos de ciudadanía. En un pueblo demasiado nume oso ¿quién acep a ia los ca gos de He aldo y de gene al del ejé ci o?» (1). El concep o p imo dial que in o ma la eo ía de la eligion y . del Es ado, esplandece ambien en la mo al de los an iguos helenos, pa a quienes espí i u y na u aleza, cue po y alma e an casi una misma cosa, ya que no descub en en es os obje os an agonismo ni e dade a di e encia. Los g iegos dábanse cuen a de los impulsos de la sensibilidad y aun, en la apa ien- cia,' p edominaba es a en odos sus ac os; pe o en ea- lidad no e a así; obsé ase en. ellos, po el con a io, un pe ec o equilib io en e los impulsos pu amen e sensuales y los ins in os ideales y mo ales de mode- acion, sob iedad y buen sen ido. Lo mismo el senci- llo 'humanismo de la Epopeya que la más se e a mo al del pe iodo a is oc á ico, no exigen del hom- b e, sino que siga las suges iones de la azon, ni le imponen o os debe es que el de mode a y ennoble- ce los impulsos na u ales; con ene las pasiones des- o denadas y los a eba os del ánimo y des ui has a (1) A is o . poi. VII, 4. 5. 393 los gé menes del egoismo. El indi iduo conside aba como una obligacion na u al la de some e su p opio yo al bien de la amilia y de la sociedad, cuyos debe- es hacia suyos. Hallábase es e concep o de la ida an enca nado con la mane a de se del pueblo g iego, que odos sus indi iduos conside aban esa abnegacion como un de- be ineludible. Con es a noble - p edisposicion de la na u aleza humana, no les e a di ícil ep esen a en la belleza y pe ec o desa ollo de su cue po las ex- celen es cualidades de su espí i u; ya que odo g iego conside aba como p incipal en e odos los debe es del homb e bueno some e los na u ales impulsos del se humano á las suges iones de la i ud y de la no- bleza de ánimo, que debe esplandece en odos sus ac os ex e io es. Los g iegos, po eso, no ap ecian el alo del homb e sino cuando goza de la pleni ud de sus acul ades y del uso pe ec o de sus sen idos; cuando es capaz de eje ce absolu o dominio sob e sus miemb os y músculos, único modo de pode go- za de odos los bene icios de la ida y de su p opia ue za. Así se comp ende que los eje cicios gimnás- icos hiciesen an impo an e papel en la educacion helena y llegasen á o ma una disciplina pe ec a- men e o ganizada y sis emá ica du an e el égimen a is oc á ico. No e a an sólo la nobleza la que aca iciaba es e concep o del homb e he moso y bueno; la que unía insepa ablemen e la al eza de sen imien os con la he mosu a y igo del cue po; el pueblo odo aspi a- ba del mismo modo á ealiza ese ideal en sus indi i- duos. Sin. emba go, no puede deci se que uese nacio- nal esa aspi acion del pueblo heleno, ya que cada Es- MK ÍNDICE DE LAS MATERIAS QUE CONTIENE ÉSTE TOMO. FEDON DE ARGOS. Paginas. Mo imien o-de emig acion; lá ná egacion; los y enos; ies a p ima e al de Delos; Apolo y su nacimien o en Délos  .CoMe' eio ma í imo de los Do iós  His ó ia de Fedon: explendo de A gos  Sis ema mone a io de Fedon y sus bases; sis ema de pesas y medidas  5-17 17-20 20-25 25-28 . PRIMERA. GUERRA DE MESENIA. Conquis a de Amiclae y de Aegis .  29-31 Las Jacin ias y Ka neas; conquis a de Fa is, Helos y Ge- on h ae  31-35 Los mesenios; desc ipcion de Mesenia; sus p íncipes  35-40 P ime as in asiones de los espa anos; mue e de Teleclo; And ocles y Eu aes .  40-48 El I home; A is odemo; conquis a del I home y in, de la gue a. Fechas..:.....  48-53 Repa o de la conquis a. Polido o y Teopompo  53-57 Los e o os; conju acion de Falan o  57-60 Cul o de los espa anos; Te pand o y sus co os  60-65 Los espa anos con a A cadia y A gos; Cynu ia  65-67 III. SEGUNDA GUERRA DE MESENIA. Le an amien o de los mesenios: A is omenes y sus haza- . lias, oma de Ei a  La A is omeneida; hechos his ó icos   Coalicion con a Espa a; Te pand o y Ti eo en Espa a  A idnas.  Los can os de Ti eo; sus elegias; e ec o de sus himnos belicos  Fin de la gue a. Fechas  68-71 '76-80 80-87 87-91 mina% IV. OOMERNO ARISTOCRÁTICO DE CORINTO Y MIGARA. La mona quía helena; la a is oc acia; caida de la mona - quía  91-98 T ibus do icas; los Baquiadas; la p i ania y la a is oc acia 98-102 Impo ancia de Co in o; Cúmas y sus adicioñes  103-105 Teocles; A quias y su colonia; undacion de Si acusa  105-111 Los co in ios en Co cy a; come cio  111-113 La ma ina co in ia; na es de es bancos; gue a en e Co - cy a y Co in o   113-119 Mega a y sus colonias; Bizancio, Selinun e  119-124 Colonias aqueas; Loc oe y Ta en o  124 12'7 Cons i ucion de Zaleuco; sus leyes  12'7-131 Syba is y C o ona; sus iqúezas   131-133 V. LOS JONIOS EN EUBEA. La mona quía de Eubea; gobie no a is oc á ico, colonias de los chalcidios en Sicilia.  134-140 Leyes de Ja ondas; los chalcidios en A hos.  140-145 Colonias de E e ia; pesas y medidas de Eubea  145-147 Gue a en e Chalcis y E e ia; echas  147-151 LAS CICLADAS. Si uacion de las islas; p oducciones .  152-155 Colonizacion de las cicladas  155-156 A quiloco el pa io y sus sá i as  156--159 Emig acion de A quiloco; desg acias de la colonia; in del poe a; iqueza de Thasos  .   e .  159-165 Los mingos en The a; undacion de Ci ene  165-169 Si uacion de Ci ene; los libios; iqueza del país  169-173 De o a de los ci eneos; leyes de Demonac es  173-114 VII. LOS JONIOS EN ASIA. In asion de los cimme ios; Calino el e esio; de o a de los magnesios; los e eos; des uccion de Magnesia  174-180 Colonias milesias; expediciones de los milesios al ma Ne- g o; adiciones cu iosas  180--183 Sinope, Cicico y Abidos; Lampsaco.  183-186 Reedi icacion de Sinope; nue as colonias; come cio con los esci as; indus ia de los milesios  187-190 Colonias en Egip o; los samios en Ta eso  190-194 Páginas. 194-198 198 —202 202-20'7 Cumas; expediciones de los ocenses; undacion de Masa- lia y Alalia  Pé didas de los enicios y ca agineses; Ca ago con a los g iegos; ba alla de Alalia  T adiciones de las colonias; Hé cules, Ag io y La ino ... VIII. LA. ARISTOCRACIA ATENIENSE. La mona quía a ica; la a is oc acia a eniense  La nobleza con a las p e oga i as del mona ca; o gani- zacion de la, a is oc acia; las ibus ..  Caída de la mona quía; las a ias y los linages ;los clien- es; nue as leyes  A eopago; causas c iminales; jueces y juzgados La mona quía decenal;.a con ado; el polema jos y el Thes- 2no he es  Nauc a ias; cons i ucion mili a : con ibucion de gue a; icios de la nobleza.  IX. EL ORÁCULO DELFICO. El sace docio heleno; doc inas eogonicas .  Secula izacion del cul o; condiciones del sace docio heleno; libe ad de conciencia  Del os y su o áculo; leyes sob e la pu i icacion; la expía- cion del homicidio  El sac i icio del ico, ba dos y can o es  Leyendas sob e la expiacion; ama del o áculo  Concep o del númen y sus a ibu os; impo ancia del o á- culo  In luencia del o áculo en la colonizacion y en la cul u a de  los helenos  20'7-213 213 —211 211-226 226-231 231-235 235-240 210 -246 246-249 249-256 256-259 259-261 261-265 265-269 X. LAS TRIBUS HELENAS. La an iccionía en Del os; asociacion de An hela; ..... Aumen o de la asociacion; a ibuciones de la an iccionía; asambleas de la liga an iccionica; ca ác e eligioso de la liga  Los aqueos; ibus helenas  La leyenda de Deucalion; Helen y sus hijos: exclusion de los pelasgos  An iccion, E hlio y G aecos; la leyenda de Ion  Los eolios y do ios; ca ac é es de las ibus y sus dialec- 269 —2'73 213-280 280-284 234-289 289-294 PAgi ia q, os; calenda io heleno ; a iaciones del calenda io cada ibu  ,  294.308 XI. LA EPOPEYA Y LA TEOGONIA. Ho ne o y la epopeya; A e ino el milesio; poema sob e las gue as de Tebas y dé T oya  Poemas sob e las hazañas de Hé cules ; la elegia, los e - sos yambicos; himnos y co os eligiosos  Dioses y espí i us; la cosmogonia home íca; la •Teogonia hesiodica; númenes de la luz y de las inieblas, .  U ano, nacimien o de .A o di a y su leyenda  -Sa u no; nacimien o de Júpi e ; su des ie ó; gue a en e d oses y Ti anes; Ti oe.. ......  A las y P ome en; cas igo de P ome eo; ic o ia de Jú- pi e ; epa o del Gobie no del Uni e so  Nacimien o de Mine a; dioses secunda ios  XII. LA FIESTA DE GLIMPIA. Ins i uciones de los es ados helenos; si uacion de la a is o- c acia; leyes y códigos  336-341 Ca ac é es de la a is oc acia helena; sus ocupaciones, su o ganizacion y su ue za; sace docio  341-345 El cul o; los sac i icios; educacion de la ju en ud a is o- c á ica; eje cicios gimnás icós  345-350 La ies a de Olimpia; asociacion eligiosa; p esidencia de la ies a; aumen o de la asociacion  350-356 P esidencia de la ies a y dispu as que ocasionó; no icia sob e los encedo es; aumen o de los juegos  .  • • O igen de la ies a; Hé cules y Pelops. Du acion de la ies a; san ua ios; al a de Júpi e  El Al is; las comisiones; econocimien o de los a le as; condiciones pa a ob ene la co ona; co onacion  Impo ancia de la ies a; el come cio  XIII. DESARROLLO DE LA CULTURA HELENA. Ca ác e especial de la cul u a helena; pa ícula isnlo de las ibus helenas  Concep o de los dioses y del homb e; idealismo y ealismo de los g iegos  El. Es ado heleno; la mo al; ca ác e dis in i o de su ida  Relaciones con o os pueblos; p og eso de las ins i uciones helenas; p oblemas.  Indice de ma e ias  304-309 309-317 317-321 321-.425 330-333 333-335 356-360 360-366 367-371 371-377 377-379 380-38B 388-392 392-395 395-399 401-404