La emergencia de Sevilla
Abstract
Los alrededores de Sevilla estuvieron intensamente ocupados durante la Prehistoria Reciente. En el Hierro Antiguo, los habitantes de la zona bajan a la antigua desembocadura del Guadalquivir y fundan la ciudad; movimientos causados por el comercio fenicio.
Full text
LA EMERGENCIA DE SEVILLA
po
MANUEL PELLICER CATALÁN
RESUMEN
Los al ededo es de Se illa es u ie on in ensamen e ocupados du an e la P ehis o ia Recien e.
En el Hie o An iguo, los habi an es de la zona bajan a la an igua desembocadu a del Guadalqui i
y undan la ciudad; mo imien os causados po el come cio enicio.
ABSTRACT
The ancien mou h Guadalqui i egion we e inhabi ed in ensely du ing he La e P ehis o y. People
o he a ea mo ed o he alley and ounded he ci y o Se ille in he Fi s I on Age. The Phoenician
ade was he cause o ha eme gence.
I.- ANTECEDENTES
En los es udios a queológicos de las cul u as o de los yacimien os siemp e se ha p es ado especial a ención
a su o igen. Si los da os a queológicos han sido insu icien es o mal in e p e ados, lógicamen e se llega a
conclusiones e óneas, cuando no absu das. An es de los años sesen a el p oblema del o igen y o mación
de las cul u as se esol ía, siguiendo sus ancialmen e la escuela his ó ico-cul u al, median e el enómeno
de la di usión, en endiendo como al la in asión desde núcleos cul u ales más e olucionados.
Las eo ías in asionis as sob e nues a p ehis o ia ecien e y p o ohis o ia se des anecie on d ás icamen e
an e las e idencias c onológicas del C-14 (Ren ew 1986) y con la apa ición de la a queología p ocesual de
los años se en a, independien emen e de que negaba g a ui amen e la di usión, suplan ada po la e olución y
po el au oc onismo (Bin o d 1962), in oduciéndose o os modelos, ac o es o a iables, p opios de la
an opología social anglosajona, explica i os del p oceso e olu i o del cambio cul u al.
1. Es as no as son consecuencia de una con e encia que p onuncié en la sede de la Real Academia de Bellas A es de San a
Isabel de Hung ía de Se illa el día 11 de ma zo de 1.997 y que, po suge encia del P o . J.L. Escacena, ecompues o el ex o,
se publica en la e is a
SPAL
del Depa amen o de P ehis o ia y A queología de la Uni e sidad de Se illa.
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No cabe duda de que la a queología p ocesual ha añadido a la me odología de la in es igación a queológica
nue as pau as y de o e os sumamen e aliosos, pe o con un nega i o g a amen, su exace ado dogma ismo,
exclusi is a y p e encioso de es a en posesión de la e dad. El simplismo del iejo di usionismo cambió
de signo hacia el pun o diame almen e opues o de un adical au oc onismo y e olucionismo, que adolecía
en los mismos de ec os unila e ales que los de la an e io endencia (Pellice 1995).
An e los e iden es e o es con que ambas endencias, adicalizadas, han de e io ado la in es igación,
pa ece plausible acep a p uden emen e aquellos modelos explica i os que sean más e osímiles, cuando
no e iden es, sean del signo que sea. En es e caso, al indaga sob e los o ígenes o eme gencia de la ciudad
de Se illa, concebida como un mic osis ema medioambien al y cul u al, cab ía con empla , en conjun o,
an o los ac o es e olucionis as-como los di usioni as, que con ibuye on 'al desa ollo de esa sociedad
del B once inal. Es os ac o es pudie on se el cambio del ecosis ema con la apa ición del pe íodo climá ico
suba lán ico, las nue as ecnologías me alú gicas a lán icas y ul api enaicas, la ue e eclosión demog á ica,
la nue a complejidad social, la in e acción económica con espec o a o a sociedad más cul a y a anzada
como la enicia y la in eg ación polí ico-económica de la nue a ciudad, dependien e de un cen o nuclea
de pode , como se ía el poblado de El Ca ambolo.
II.- EL ECOSISTEMA
En la in es igación sob e los o ígenes de Se illa en modo alguno podemos p escindi de un ac o
undamen al como el ecosis ema de su en o no, bien en endido que la ciudad su ge no exclusi amen e en
unción del medio ambien e, según el p incipio de la eo ía de los sis emas (Cla ke 1984), sino ambién
en los ac o es enume ados, en e los que hab ía que des aca en á icamen e la pues a en escena de la p esencia
enicia, que no deja de se un enómeno de di usión cul u al.
El en o no se illano, sedimen a io (Vanney 1970; Menan eau 1982; Escacena 1983; Díaz del Olmo 1989;
Bo ja 1995), es á cons i uido, en su p ime a ase, po un sus a o neógeno, o mado en el mioceno-plioceno
du an e casi 30 millones de años y compues os po ma
'
gas azules y calizas osilí e as o albe o. Es e sus a o,
en una segunda ase, ue exca ado en casi un cen ena de me os po el Guadalqui i , o mándose en oda
su ampli ud el cauce bajo y apa eciendo un del a de sedimen os lu iales desde el pleis oceno, hace unos
2.000.000 de años, y du an e el holoceno, e iéndose la co ien e del ío en una g an ensenada o ma ismas
a la al u a de Puebla del Río. Es e del a donde se asien a Se illa, su e los e ec os de la e osión en cie os
pun os y de acumulación de g a as en o os, su giendo una se ie de islo es, some idos a ecuen es inundaciones.
En una e ce a ase, coincidiendo con el cambio climá ico del subbo eal al suba lán ico, hacia los inicios
del I milenio a.C., el ío deja de se o encial, según se cons a a po la ausencia de g a as, es abilizándose,
pa a con e i se en una se ie de co ien es len as po a ios b azos, como e ec o de la ele ación de su ni el
de base y apa eciendo los nume osos canales del del a que deposi an sedimen os de a enas y limos. En uno
de esos islo es odeados de canales de la llanu a alu ial, end á luga el p ime asen amien o de la ciudad.
Es a llanu a alu ial con una anchu a de unos 6 km en e el Alja a e al W., ele ado un cen ena de me os,
y Los Alco es al E., que asciende en sua e decli e, se ex iende hacia el S., has a la ma isma en Puebla del Río.
III.-
EL POBLAMIENTO PREHISTÓRICO DEL ENTORNO
Independien emen e de la p esencia de es os del Paleolí ico in e io y medio hallados en las g a e as
de las e azas medias y bajas del Guadalqui i (Vallespi 1988), el p ime poblamien o es able del en o no
de Se illa se documen a in ensamen e en los bo des o ien ales del Alja a e. Y espo ádicamen e en la llanu a
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alu ial. O o oco impo an e de poblamien o se localiza hacia el E., en el bo de o ien al de Los Alco es,
en e Ca mona y Alcalá de Guadai a, a unos 20 km de Se illa, donde lo ece un b illan e Calcol ico den o
del III milenio e inicios del II a.C.
Es as poblaciones calcolí icas o de la Edad del Cob e p e ie en emplazamien os a media al u a, condicio-
nados po un ecosis ema capaz de p opo ciona les una segu a p o ección con a los pelig os de la inundación
del ío y una salub idad que no hubie an hallado en el ondo del alle. Po o a pa e, la al u a los do a de
una especial es a egia y isibilidad, p e iso a de posibles p oblemas o ensi os en un momen o en que
la acumulación de exceden es alimen icios ag opecua ios pod ía se obje o de codicia po pa e de o os
g upos i ales.
Aunque las exca aciones a queológicas no han documen ado e iden es de ensas a i iciales en los poblados,
esul a plausible c ee que és as exis ie an, no de pied a, dada su ausencia en la geología del e eno, sino
de osos y empalizadas, di íciles de de ec a en unas exca aciones de u gencia.
Dado el ipo de economía del Calcolí ico, basada en la ganade ía de o icáp idos y bó idos, en la caza
del cie o y jabalí y en una ag icul u a ce ealis a de secano, los emplazamien os en el bo de del Alja a e
se acomodan pe ec amen e a la misma con unas á eas idóneas pa a la cap ación de sus ecu sos alimen icios,
ex endidas hacia el in e io del Alja a e y hacia la pa e sep en ional, po los campos occiden ales del ac ual
San iponce (Escacena 1983), sin que deja an de explo a igualmen e la llanu a alu ial del Guadalqui i
en es aciones p opicias.
Los exceden es alimen icios de ce eales podían conse a se en la al u a con más segu idad que en el
húmedo alle de inundación, según se con i ma en los campos de silos con cen ena es de es uc u as abie as
en la ma ga en Valencina de la Concepción, en la es acada de Al a o de Puebla del Río (Ca iazo 1974)
o en el Campo de las Can e as de Ca mona (C uz-Auñón y Jiménez 1986).
P escindiendo del bo de o ien al de Los Alco es, desde Ca mona a Gandul, donde se descub ió un buen
lo e de poblados y nec ópolis calcolí icos (Bonso 1899; Amo es 1982), la población se condensa
p imo dialmen e en el bo de del Alja a e, mi ando el núcleo p incipal Valencina.
En
Valencina (Ruiz Ma a 1975 y 1983) se emplaza un asen amien o calcolí ico, nuclea , de as as
dimensiones, uno de los mayo es que ha p opo cionado el e i o io, más ex enso que sus coe áneos
peninsula es, como los Milla es (San a Fe de Moduja , Alme ía) (Almag o Basch y A ibas 1963), Vilano a
de So Ped o (Lisboa, Po ugal) (Pago y Sangmeis e 1953) o la Mesa de Gandul (Alcalá de Guadai a, Se illa)
(Pellice y Hu ado 1987).
Según los da os suminis ados po las exca aciones, e ec uadas en Valencina desde los a ios sesen a
po J.M
a
Blázquez, D. Ruiz Ma a y o os, y po los abajos de u gencia ac ualmen e en cu so, di igidos
po O. A eaga y R. C uz-Auñón, el núcleo poblacional cons a de cabañas de plan a ci cula cons uidas
con ba o y amaje, exca adas en las ma gas miocenas-pliocenas, de un diáme o de 4-5 m, al e nando con
silos de 2-3 m de p o undidad, oncocónicos, y po unas p oblemá icas zanjas de pe il en V, p obables
elemen os de sepa ación o con unción de d enaje de los silos. El hábi a p opiamen e dicho se ex iende
bajo el ac ual municipio en una ex ensión de unas 20 Ha, lo que hace supone una demog a ía de más de
2.000 habi an es. Según in o mación de O. A eaga, es e núcleo de habi ación con inúa hacia el SW con
un g an ecin o apezoidal de unas 70 Ha, delimi ado po zanjas, análogas a las an e
l aludidas, y eple o
de silos, cuya unción se ía edil pa a ganado y almacén de ce eales. En el lími e occiden al y me idional
de es e ecin o se si úa la nec ópolis p incipal y p incipesca de ipo megal ico, a la que pe enecen los amosos
holoi
de La Pas o a, On i e os y Ma a ubilla (Collan es de Te án 1969), jun o con medio cen ena de
pequeños holoi,
co espondien es a la clase in e io , ac ualmen e en p oceso de exca ación. En el bo de
sep en ional, hacia San iponce, la nec ópolis p osigue con o os en e amien os, ambién en holoi, como
el de la Cabeza (Fe nández y Oli a 1986; Fe nández y Ruiz 1978).
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Posiblemen e en es a g an concen ación de Valencina es a ían in eg ados polí ica y económicamen e
o os poblados meno es, como los de La Algaba
y
El Ca ambolo,
con aso campani o me, y el de
San a
Eu emia
(Bue o y o os 1978; Escacena 1983). Más al S., con cie a independencia, se emplazan los poblados
calcolí icos del
Ce o de San Juan (Co ia del Río) (Cañal 1894; He nández Díaz y o os 1938; Escacena
1983), ac ualmen e en p oceso de exca ación po J.L. Escacena.
En el bo de de la ma isma, en el é mino de Puebla del Río, ue es udiado un in e esan e yacimien o,
no de hábi a , sino de pequeña ac o ía pa a la p oducción y dis ibución de sal, La Ma ismilla, con la
c onología más a caica del en o no, pues o que a a és de sus ce ámicas pod ía echa se en la ansición
del Neolí ico al Calcolí ico, a inales del IV milenio a.C. (Escacena y o os 1996).
En la llanu a alu ial, po hallazgos casuales, se conocen algunos pun os con p esencia calcolí ica en
pequeños al ozanos den o del ac ual pe íme o de Se illa y en el ex a adio. En la Pue a de Je ez,
según
no icias del pasado siglo, se descub ió un dolmen, da o que nos pa ece dudoso, p ime amen e po que no
co esponde al emplazamien o no mal de es e ipo de monumen o une a io, ya que suele ag upa se en
emplazamien os más ele ados. En segundo luga , po es a la Pue a de Je ez en una co a excesi amen e
baja, de unos 9 m s.n.m., expues a a ue es inundaciones. Es posible que unos es os monumen ales omanos
se con undiesen con un monumen o megalí ico.
En la pa e no o ien al de Se illa, en la Fuen e del A zobispo,
jun o al Tama guillo, enemos no icias
de la apa ición de indus ia l ica y ce ámica a mano amo a (Candau 1894; Collan es de Te án 1977; Escacena
1983), a ibuidas igualmen e al calcolí ico, lo que induci ía a pensa en un asen amien o empo al, es acio-
nalmen e u ilizado pa a caza, pas o eo o abajos ag ícolas. Lo mismo pod ía conje u a se sob e el yacimien o
con ondos de cabaña y aso campani o me localizado en la
Uni e sidad Labo al,
al N. de la ca e e a
de U e a (Fe nández y Alonso 1985). Finalmen e, jun o a La Algaba, en el pa aje denominado
Las A enas,
se sucedie on hallazgos de aso campani o me en las p ospecciones de D. Ruiz Ma a.
En ado el II milenio a.C., hacia el 1700 a.C., iene luga un enómeno, oda ía no explicado co ec amen e,
de un despoblamien o gene al en el alle medio y bajo del Guadalqui i . Los abundan es yacimien os
calcolí icos pie den su iden idad o se despueblan, sumiéndose el e i o io en un
hia us
o acío ealmen e
p oblemá ico, pa a cuya ecupe ación enemos que espe a has a el s. X o IX a.C. Es e despoblamien o
con as a g andemen e con el compo amien o de la pe i e ia del Guadalqui i , especialmen e con la Sie a
Mo ena Occiden al, donde se localizan poblados y nec ópolis con osas o cis as de la Edad del B once,
como Se e illa (Lo a del Río) (Aube 1981), la Sie a de Huel a (Amo 1975), El T as ejón (Zu e, Huel a)
(Hu ado y Ga cía 1994), Sanlúca la Mayo (Fe nández y Ruiz 1976), e c. Es e con as e se acen úa oda ía
más con el Alga e y Alen ejo po ugués (Gami o 1988) y muy especialmen e con la iqueza del b once
a gá ico de Andalucía O ien al (H. y L. S i e 1890; Blance 1971).
La explicación más plausible de es e supues o despoblamien o pod ía se el cambio de emplazamien o
de los hábi a s, que buscaban zonas más esca padas y co as más ele adas, inexis en es en el alle medio
y bajo del Guadalqui i yen las campiñas, mo i ado po la ac i ud con lic i a de unas sociedades, ya clasis as,
que abajaban, almacenaban y come ciaban con la me alu gia del cob e y de la pla a de la anja pi i í e a
del SW y con el es año del NW y que p eludiaban la apa ición del es ado a ésico. Quizás cuando las
p ospecciones a queológicas se e ec úen con me odología más depu ada en Sie a Mo ena y en pun os
es a égicos de la Campiña y de la Subbé ica, cambie el pano ama de nues os conocimien os sob e la plena
Edad del B once en nues a egión.
Hacia una echa imp ecisa del e ce cua o del II milenio a.C. la a queología de ec a, no sólo en Andalucía
sino en el es o peninsula , una se ie de cambios cul u ales que los in es igado es han ca alogado de B once
a dío o B once inal I, e apa oda ía bas an e oscu a, ca ac e izada po la apa ición de una nue a me alu gia
de ipo a lán ico y cen oeu opeo (Ruiz Gál ez 1984; Co yn 1985), po la ce ámica de boquique, al pa ece
de o igen mese eño, po el cambio de emplazamien o de los poblados en co as más bajas y po la so p enden e
ausencia de nec ópolis.
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IV.-
EL POBLAMIENTO PROTOHISTÓRICO DEL ENTORNO
En ado el I milenio a.C., mien as en Andalucía O ien al se ad ie e una a i icación de los yacimien os
con el consiguien e descenso demog á ico, en el Valle del Guadalqui i sucede el enómeno con a io,
asis iéndose a una ue e eclosión demog á ica con la mul iplicación de los yacimien os del B once inal,
p opiamen e a ésicos.
En el en o no de Se illa la población del Alja a e se expande, ocupando la baja llanu a alu ial y su giendo
nue os poblados pa alelos, en la segunda mi ad del s. VIII a.C.: el Ce o de la Cabeza (San iponce), el Ce o
Maca eno (San José de la Rinconada), La Algaba y Se illa, pe sis iendo en la al u a los impo an es núcleos
del Ca ambolo (Camas), Valencina, el Ce o de San Juan (Co ia del Río) y San a Eu emia.
El Ce o de la Cabeza (Domínguez y o os 1988), como suceso del poblado de Valencina, con un
nue o emplazamien o en la o illa de echa del b azo del Guadalqui i denominado la Mad e Vieja, con
una es a ig a ía de 4 m de po encia, en egó cua o poblados supe pues os den o de una c onología desde
la segunda mi ad del s. VIII a.C. has a ines del s. V a.C., momen o en que la población se aslada unos
800 mal S., al ac ual casco u bano de S an iponce (Pellice y o os 1982), ocupando el Ce o de San An onio
y los Palacios. El desplazamien o de la población desde el Ce o de la Cabeza a San iponce se debió sin
duda al cambio de umbo de la Mad e Vieja, que lamía los mu os de es e úl imo emplazamien o, con e ido
en el año 206 en la I álica de Escipión, donde asen ó a los legiona ios he idos, encedo es de la ba alla
de
Hipa
con a los ca agineses.
En un meand o del Guadalqui i , a 9 km al N. de Se illa, y a mediados del s. VIII a.C. se puebla el
Ce o
Maca eno,
cuya exca ación (Pellice y o os 1983) en egó 8 poblados supe pues os en una es a ig a ía
de 8 m de po encia, cuya c onología a desde el 750 a.C. has a el 100 a.C. Des uidas las es cua as pa es
del yacimien o pa a la explo ación de á idos, su ex ensión p imi i a se supone de unas 4 Ha con una demog a ía
de unos 800 habi an es. La unción del Ce o Maca eno debió se de ipo ag opecua io y come cio lu ial,
según el nu ido elenco de án o as enicias, g iegas, púnicas y omanas epublicanas, gene almen e ab icadas
in si u
pa a explo ación de alimen os. El ocaso del Ce o Maca eno pa ece que igualmen e obedeció a la
desapa ición del meand o del Guadalqui i que odeaba el yacimien o, pe diendo su unción come cial.
El Ca ambolo
es uno de los yacimien os más p es igiosos del o ien alizan e se illano, si uado a 60 m
sob e la llanu a alu ial ya 3 km. de Se illa. Descubie o su amoso eso o a ésico en 1958, J. de M. Ca iazo
e ec uó las exca aciones, p ime amen e, en el luga del hallazgo y, a con inuación, en una zona con igua
más baja (1973). La ac uación en el luga del hallazgo, denominado Ca ambolo al o, dio po esul ado la
localización de un ondo de cabaña de plan a ci cula , de ba o y ma e iales pe ecede os, del B once inal,
den o de una es a ig a ía, lamen ablemen e con usa, que a ancando desde p incipios del II milenio a. C.,
e mina hacia el 500 a. C., habiéndose iden i icado po J. Maluque (1959) la echa de ocul ación del eso o
a ines del s. VI a. C..
Pa ece plausible c ee que el eso o se escondió ene! momen o de des ucción o abandono del Ca a nbolo,
coinciden e con el p ime incendio de Se illa, hacia el 500 o p ime cua o del s. V a. C., según explicamos
más adelan e.
El poblado bajo del Ca ambolo ue exca ado en una supe icie de unos 250 m
2
, en egando una es a ig a ía
de cua o poblados supe pues os de singula ele ancia a qui ec ónica y de ico y a iado egis o a queológico,
co espondien e a las ases II y III de Ca iazo, con una c onología has a mediados del s. V a. C., momen o
del abandono del yacimien o, cuya población ue abso bida po Se illa.
Recien emen e O. A eaga y R. C uz-Auñón han descubie o y exca ado su monumen al nec ópolis,
echada en el s. VII a. C., con eno mes úmulos ci cula es de un diáme o de medio cen ena de me os
y con cáma as de inhumación, desg aciadamen e a asadas en su o alidad.
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Si el Ca ambolo se hubie a exca ado con las debidas ga an ías cien í icas y con una me odología más
depu ada, pod ía dispone se aho a de una p eciosa documen ación, necesa ia pa a la explicación de la
p oblemá ica del mundo a esio del Bajo Guadalqui i y de los o ígenes de Se illa. Es di ícil comp ende
cómo oda ía, después de 35 a ios, no se ha ges ionado, po pa e de la Conseje ía de Cul u a de la Jun a
de Andalucía y del Ayun amien o de Se illa, la exp opiación y la exca ación sis emá ica del Ca ambolo
bajo la di ección de un compe en e a queólogo, de ese yacimien o espec acula donde se hunden las aíces
de Se illa. Quizás den o de unos a ios ya sea a de.
V.- EL POBLAMIENTO DE SEVILLA
Sob e los o ígenes de Se illa ya San Isid o en sus E imologías buscaba las aíces del nomb e de la ciudad
absu damen e en
His palis,
como si de una ciudad pala í ica se a ase. Desde el s. XVI has a mediados
del XX las escasas no icias de las uen es clásicas se mezclaban con las leyendas an e la ausencia de uen es
a queológicas (Ca o 1932, Be múdez 1832). Tenemos que llega a los a ios cua en a de nues o siglo pa a
ob ene los p ime os da os cien í icos de ipo a queológico en que sus en a el p oblema, habiendo sido
pione o F. Collan es de Te án (1977), quien des eló po ez p ime a el subsuelo se illano y en cuyos abajos
basa on sus monog a ías se illanas J. M. Ca iazo (1974) y A. Blanco (1979).
En
los a ios ochen a p osiguió
la labo in es igado a de sondeos es a ig á icos ene! sola hispalense po a queólogos con una me odología
más depu ada, apo ando la aliosa documen ación de que aho a disponemos, en e los que cabe des aca
J. Campos (1986 y 1988) y M. Ve a (1986), sin que podamos omi i las ace adas in e p e aciones de J. L.
Escacena (1983) y de M. Belén y J. L. Escacena (1995).
Re omando el hilo de nues a dise ación, Se illa eme ge, pa alela a los ce os de la Cabeza y del Maca eno
y en un análogo ecosis ema, en la segunda mi ad del s. VIII a.C.,
como un subu bio po ua io y come cial
del ico núcleo a ésico del Ca ambolo, ep esen ando en elación con és e el mismo enómeno que el
es ablecimien o po ua io e usco de Py gi con espec o a Cae e.
La Se illa p imi i a se emplaza al NW de un islo e eme gido en e los meand os y b azos del Guadalqui i ,
en una co a en e 17 y 15 m s.n.m., en el cen o de la calle San Isido o (Campos y o os 1988) y con una
supe icie di ícil de calcula po al a de sondeos su icien es, pe o p esumiblemen e o alada, de unos 300 m
N-S po 100 E-W, lo que co esponde ía a una población de 600 habi an es.
Las causas del desplazamien o de la población desde el Alja a e has a la llanu a alu ial del Guadalqui i
se ían múl iples y a iadas. En p ime luga , el cambio climá ico del subbo eal al suba lán ico, ocu ido en
los inicios del I milenio a. C., p oducía una ela i a es abilización del i mo del ío, de mane a que el alle
adqui ió mejo es condiciones de habi abilidad. La paci icación, cons a ada, en gene al, po los emplazamien os
más bajos de los poblados, como si hubiese desapa ecido el pelig o bélico, no deja ía de con ibui al
nacimien o de Se illa. La adecuación del alle pa a se ag opecua iamen e explo ado ue una causa
económicamen e decisi a. La é il ega del Guadalqui i dio paso a una lo ecien e ag icul u a de egadío,
ayudada po la adap ación del a ado, que debió apa ece en es os momen os. Po o a pa e, la ganade ía
bo ina y o icap ina encon a ía ce ca de los poblados inmensas ex ensiones de pas os. Una nue a ecnología
ela i a al anspo e lu ial y e es e de p oduc os ag opecua ios y mine ales con la apa ición del ca o,
según las ep esen aciones de las es elas g abadas del SW (Almag o Basch 1966), y nue os ipos de
emba caciones omen a ían el luido come cio. An e la pe spec i a la sociedad a ésica hispalense es aba
ya en condiciones adecuadas y en un ni el cul u al p opio pa a un p o undo cambio económico y social,
al que con ibui ía decisi amen e el g an ca alizado de la p esencia enicia en el bajo Guadalqui i , que
demandaba los p oduc os de los que sus me ópolis o ien ales ca ecían.
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Exis en se ias dudas sob e si los es ablecimien os an es mencionados del Ce o de la Cabeza, El Maca eno,
La Algaba y Se illa, se inician inmedia amen e an es del con ac o con los colonizado es enicios o si el
con ac o ue la causa inmedia a de la eme gencia de es os es ablecimien os. Po los da os suminis ados
po las es a ig a ías, pa ece que Se illa y el Ce o Maca eno su gie on un cua o de siglo an es de la p esencia
Fenicia, según se desp ende de la ausencia de ma e iales o ien ales en sus es a os in e io es. Es e da o
pod ía ambién explica se po la in oducción de las p ime as ce ámicas enicias en un medio indígena
del B once inal y en un momen o lige amen e pos e io a los p ime os con ac os de explo ación y pac os
con los a esios.
Lo que sí pa ece e iden e es la ápida e olución y d ás icos cambios sob e enidos en la sociedad hispalense
en lo que espec a a la demog a ía y a su acul u ación. La inno ación ecnológica se dejó sen i en la a qui-
ec u a, sus i uida la cabaña de plan a ci cula de ba o y amaje, como la del Ca ambolo al o, po la casa
de plan a ec angula , cons uida con zócalos de pied a y mu os de adobe e ocados de cal y almag e y
con echumb e de igas, posiblemen e a doble e ien e, capaz de engend a un nue o ipo de u banismo
de i iendas adosadas, c eando calles y espacios abie os. Se adap ó un ipo de esc i u a, p és amo de la
Fenicia (Co ea 1992), el ho no con bó eda de adobes de al a empe a u a pa a la nue a indus ia ce ámica
o neada de ipología o ien al y pa a la usión de mine ales de pla a, cob e e hie o (Ruiz Ma a y Fe nández
1986). Cambió la indumen a ia con la adap ación de la única o ien al o el
hima ion
g iego, suje o median e
íbulas de doble eso e y de o as ipologías de a co (Ruiz Delgado 1989) y ceñido po cin u ones con b oche
me álico de ipo a esio (Ce deño 1981).
La alimen ación del B once inal, basada en los ce eales, leguminosas y ca ne, se io complemen ada
con el uso de acei e, ino, gallina y hue os, alimen os in oducidos po los enicios.
En el e eno espi i ual la acul u ación a ec ó a los i os une a ios, que paula inamen e pasa on de la
inhumación adicional a la incine ación de los colonizado es, conse ándose el úmulo de aíces indígenas
sudpo uguesas (Pellice 1989). Polí icamen e, con la nue a economía de la come cialización de exceden es
alimen icios y me alú gicos, cambió la es uc u a social, su giendo una clase de éli e opulen a, capaz de
adqui i icos bienes exó icos de p es igio, cons a ados en los ajua es une a ios de las umbas de Se e illa
(Aube 1982), Los Alco es (Bonso 1899) o Huel a (Ga ido 1970; Ga ido y O a 1978), consis en es en
aliosos y a ís icos obje os de ma il, hue os de a es uz, me alis e ía y o eb e ía, cuyo más no able
exponen e se ía el abuloso eso o del Ca ambolo, de ma cado acen o o ien al (Kukhan y Blanco 1959).
Se illa en el s. VII y VI a.C. se con i ió en un ico empo io come cial de ca ác e o ien alizan e, desa ollado
en unción del á ico lu ial. Posiblemen e su población e a mix a e híb ida, de indígenas y o ien ales, con i ían
pací icamen e. La p esencia de enicios en la an igua Se illa pa ece cons a ada po el opónimo
Spal
que
en di e sas lenguas semí icas signi ica "zona baja", "llanu a e de" o " alle p o undo" (Díaz Teje a 1982).
VI.- LA ESTRATIGRAFÍA PROTOHISTÓRICA DE SEVILLA
La dinámica e olu i a in e na de Se illa y la ampliación sucesi a de su p imi i o emplazamien o han
sido documen adas po cua o co es es a ig á icos, ealizados en las calles San Isid o, Fabiola, A go e
de Molina y Cues a del Rosa io.
La exca ación de San Isido o (Campos y o os 1988) o eció una es a ig a ía de 9 m de po encia con
26 ni eles, es poblados p e omanos supe pues os y 6 ases cul u ales.
La p ime a ase (26-25) pa ece co esponde exclusi amen e al B once inal, a ándose de un hábi a ,
quizás empo al, de chozas como las an es desc i as, no localizadas, con una supues a c onología den o
de la segunda mi ad del s. VIII a. C..
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MANUEL PELLICER CATALÁN
La segunda ase (ni eles 24-20) es de ca ác e ma cadamen e o ien alizan e, con casas de plan a ec angula
de zócalos de pied a y mu os de adobes e ocados, echadas desde ines del s. VIII al VI a.C. a a és de
sus ce ámicas indígenas de e ícula b uñida y po o as, enicias de ba niz ojo y pin adas polic omas y
monóc omas con mo i os lineales y po la especie g is de occiden e, des acándose cie a abundancia de
án o as enicias y alguna copa jonia. Es a segunda ase halló su in a causa de un de as ado incendio,
p oducido hacia el 500 a. C., cuyas causas quizás obedecie on a la in usión ca aginesa, enómeno que
se egis a igualmen e en o os poblados del en o no.
La e ce a ase (ni eles 19-18) signi ica la ansición del o ien alizan e enicio al mundo u de ano o
p o oibé ico, eedi icándose las casas con la misma es uc u a an e io , en una echa dic ada po la c onología
del Ce o Maca eno, en la p ime a mi ad del s. V a. C..
La cua a ase (ni el 17) co esponde al ibé ico o u de ano an iguo, con ce ámicas a o no pin adas
de ipología enma cable en la segunda mi ad del s. V a. C..
La quin a ase (ni eles 16-13), según las án o as púnicas p esen es, debe echa se en el s. IV, siendo
un momen o de g an auge come cial.
La sex a ase (ni eles 12-10), del ibé ico inal, e minó con o o g an incendio, p oducido p obablemen e
po Escipión a inales del s. III a. C., cuando undó I álica.
El co e es a ig á ico p ac icado en el sola núme o 8 de la calle
Fabiola
po J. Escude o y J. Lo enzo
en 1987, oda ía inédi o (Campos y o os 1988), alcanzó igualmen e una po encia de 9 m, con 34 ni eles,
de los cuales los 34-19 son p e omanos, dis inguiéndose cua o ases. La ase I (ni eles 34-24) co esponde
al o ien alizan e de los s. VII y VI a. C.. La ase II, ocupada po el ni el 23, es es é il, coincidiendo con
el incendio y des ucción de ec ado al inal de la ase II de San Isido o hacia el 500 a.C.. La ase III es á
de inida po los ni eles 22-21, del ibé ico an iguo, echada en la p ime a mi ad del s. V a.C. y pa alela a
la ase III de San Isido o. La ase IV (ni eles 20-19), ambién del ibé ico, se co esponde con pa e de la
ase IV de San Isido o.
Las exca aciones e ec uadas en 1944 po F. Collan es de Te án en la Cues a del Rosa io,
esquina calle
Galindo, en ega on el p ime documen o es a ig á ico de la Se illa p e omana (Collan es de Te án 1977;
Ve a 1986). En p incipio, se dis inguie on cua o es a os p e omanos. El in e io , del ibé ico pleno, ue
echado a mediados deis. IV a.C., descansando sob e un lecho de incendio. El es a o 2, del ibé ico inal, con
una g an edi icación, ue echado en el s. III a.C.. El es a o 3 es aba sellado po o o incendio, p oducido
a inales del s. III a.C., según un eso illo de monedas ca aginesas, coincidiendo con el inal de la ase VI
de San Isido o, donde se epe ía el mismo enómeno. Finalmen e el es a o 4 es omano epublicano, pe ec-
amen e documen ado po la ce ámica campaniense y po las án o as.
Posiblemen e a la exca ación de la Cues a del Rosa io co esponden unos ma e iales sin con ex o de inido,
exis en es en el Museo A queológico de Se illa, de cla o ca ác e o ien alizan e, echables en el s. VI a.C.
El cua o documen o de Se illa de ca ác e es a ig á ico p e omano p o iene de las exca aciones
e ec uadas en 1983-84 en el sola n
2
7 de la calle
A go e de Molina (Campos 1986), con una po encia de
8,60 m donde se dis inguie on es ases p e omanas. La ase I (ni eles 34-30), del s. V a.C., con es uc u as
ec angula es, co esponde al ibé ico an iguo. La ase II (ni eles 29-26), ca ac e izada po un edi icio des uido
po un incendio, ue clasi icado del ibé ico pleno. La ase III (ni eles 25-24), del ibé ico inal y echado
en el s. III a.C., e minó con una des ucción gene al p o ocada po incendio, pa alelo a los de la ase VI
de San Isido o y del es a o 3 de la Cues a del Rosa io.
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VII.- SÍNTESIS Y FASES DE LA EVOLUCIÓN DE LA CIUDAD PRERROMANA
Con oda es a documen ación esul a posible p esen a un cuad o del nacimien o, de la dinámica cul u al
in e na y de la expansión del p imi i o núcleo u bano de la Se illa p e omana, siendo plausible dis ingui
cua o ases en la e olución del yacimien o, según la es a ig a ía compa ada.
La ase I,
de undación de la ciudad, se enma ca en un B once inal de la segunda mi ad del s. VIII a.C.,
momen o en el que end ía luga el p ime con ac o con los enicios colonizado es, que, p oceden es de
la base nuclea gadi ana, explo a ían con sus is osas na es el Bajo Guadalqui i . El poblado p imi i o
es aba emplazado en el sec o NVV de un islo e delimi ado, 500 m al W., po el Taga e e y, 250 m al E,
po el b azo del Guadalqui i que, pa iendo de la Pue a de Biba agel, seguía po la Alameda de Hé cules,
T ajano, Campana, Te uán-Sie pes y Plaza Nue a, pa a desemboca en el A enal.
El núcleo de la población ocupaba los al ededo es de la calle de San Isido o y Luchana, con una supues a
ex ensión o al, en di ección N-S, de 3 Ha y una población de unos 200 habi an es, que mo a ían en un
complejo de unas 40 chozas de plan a ci cula , de ba o y amaje, de unos 4/5 m de diáme o, espo ádicamen e
si uadas y no localizadas, siendo su p incipal die a p o eínica el buey y el cie o, según los análisis de auna.
En el momen o de su undación, el es ablecimien o es a ía in eg ado polí ica y económicamen e en la
concen ación del Ca ambolo, 3 km al W, la aíz nuclea de Se illa, a expensas del cual nace és a como
un subu bio po ua io y come cial pa a el in e cambio de p oduc os exceden es ag opecua ios del en o no
y me alí e os de pla a y cob e, llegados po ie a desde Aznalcolla y Tejada y lu ialmen e desde los bo des
me idionales de Sie a Mo ena, a cambio de bienes de p es igio enicios y de ino, acei e y pe umes.
La ase II
es plenamen e o ien alizan e, pe du ando du an e los s. VII y VI a.C. y su iendo un de as ado
incendio hacia el 500 a.C., enómeno que se de ec a igualmen e en o os yacimien os p óximos, debido
posiblemen e a la ac uación mili a e impe ialis a de Ca ago sob e el Su peninsula después de la ba alla
de Alalia en el 535 a.C.
En es a ase, abso bida la población del ce cano yacimien o de la Uni e sidad Labo al, se obse a una
in ensa ac i idad come cial y un momen o de esplendo , según se cons a a po la calidad y can idad de
ce ámicas enicias de ba niz ojo, g ises de occiden e, pin adas políc omas y monóc omas y po las án o as
enicias y g iegas de Jonia. Se inc emen a sus ancialmen e la ganade ía bo ina. La ciudad se expande con
una a qui ec u a ípicamen e o ien al, de espaciosas casas de plan a ec angula de zócalos de pied a y mu os
de adobe encalados y pin ados de almag e. En ella mo a ía una población híb ida de a esios y enicios.
Puede supone se que la supe icie edi icada alcanza ía, al menos, 4 Ha, lo que supone una población ce cana
al milla de habi an es en unas 150 ó 200 i iendas. La expansión de la ciudad se di ige hacia el NE, po
las calles Galindo-F ancos, y hacia el SE, po las calles Fabiola-Ai e.
La ase III,
del s. V-IV a.C., es es igo de la econs ucción de la ciudad después del incendio, cambiando
la es uc u a social y desac i ándose la in eg ación polí ica y económica del Ca ambolo, que no solo deja
de se cen o de pode , sino que desapa ece hacia el 480 a.C., abso bido po Se illa, donde se concen a
la población.
El s. V a.C. supone pa a Se illa una c isis ansi o ia, e lejada en un egis o a queológico más pob e,
con ce ámicas ípicamen e ibé icas y án o as de ipo púnico, ocasionada po una dep esión económica,
e ec o de la in e upción del come cio enicio con O ien e. La c isis da paso a un momen o de ehabili ación
del mundo ibe o-púnico- u de ano con el cambio de la es uc u a social a esia a o a más iguali a ia.
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