La Andalucía de Blasco Garzón
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LA ANDALUCÍA DE BLASCO GARZÓN Por FRANCISCO MORALES PADRÓN Ma s que el tema, donde no vamos a encontrar nada nuevo, lo que nos interesa es el personaje, su rehabilitación, hoy borrado de la memoria de una ciudad donde lo fue todo. Nada nuevo hallaremos en la visión que Blasco Garzón tuvo de Andalucía, pero si que puede resultar nuevo para mas de uno su perfil biográfico ¿Quién fue Manuel Blasco Garzón? El drama de la Guerra Civil y sus precedentes ha te nido como secuela histórica que algunos de sus protagonistas importantes se hayan desvanecido con el transcurrir del tiempo. El interés por los actores de aquel pretérito ha recaido mas en quienes por contar con una descendencia ideológica, o por la trascendencia de su papel, o por el valor de la obra escrita que nos han legado, aparecen en primer plano acaparando todos los focos. No es este el caso de Blasco Garzón. Rescatar de las sombras a uno de esos seres olvidados, reivindicarlo, darlo a conocer, situarlo en el lugar que le con-esponde es lo que ha determinado nuestra investigación sobre el personaje cuyos frutos se han traducido ya en un título.1 Repetimos la pregunta: ¿Quien fue Bla sco Garzón en la Sevilla de la primera mitad del siglo XX?. Lo fue todo. En el mundo socio-cultural este jurista de fácil y florida oratoria ostentó las presidencias del Ateneo, del Aero Club, de la Federación Andaluza de Fútbol y la Dirección de la Real Academia Sevillana de
48 LA ANDALUCÍA DE BLASCO GARZÓN Buenas Letras. En el ámbito de Ja política actuó al lado de Martínez Barrio, siendo Concejal y Teniente Alcalde del Ayuntamiento hispalense, y Diputado y Ministro en dos ocasione s. Los sucesos del 18 de julio de 1936 quebraron su ascenso y le condenaron al exilio en Buenos Aires donde ejerció de Cónsul General de España y murió en 1954. En la primera mitad del año 36 Blasco vivió Jo s días mas eufóricos de su existencia. En febrero fue nombrado Ministro de Comunicaciones; en abril la Academia de Buenas Letras lo reeligió como Director y a los pocos días acompañó a Martínez Barrio Presidente provisional de Ja República y a Luis Company, Presidente de la Generalidad catalana, en un viaje a Sevilla; en mayo se le designó Ministro de Ju sticia y viajó a Sevilla por última vez en su vida para actuar en un homenaje a Bécquer invitado por el Ateneo; en junio el mismo Ateneo lo nombró Socio de Mérito ... La segunda parte del año será el reverso de la moneda, pues en septiembre cesa como Ministro y el Colegio de Abogados aprueba su expulsión; en octubre Buenas Letras declara vacante su plaza y el Ateneo acuerda su expulsión; y en noviembre marcha al exilio. Iba rodeado de un numeroso grupo familiar integrado por esposa (no tuvo hijos),cuñada s, sobrinos y hermanas y portando credenciales signadas por don Manuel Azaña,nombrándole Cónsul General de España en Buenos Aires. Blasco y los suyos subsistieron con este apoyo, al que habrá que añadir su ejercicio profesional en calidad de abogado, colaboraciones con editoriales y periódicos, conferencias,etc. Lo literario no le fue nunca ajeno y de esa afición dejó testimonios en artículos publicados en el Boletín de nuestra Academia y en dos monografías dadas a conocer en Buenos Aires. De una de ellas, que tituló Evocaciones Andaluzas, nos ocupamos seguidamente como fuente básica para señalar la imagen que tuvo y difundió de su tierra puesto en las circunstancias de vivir fuera de ella2• Divagaciones llama a sus referencias y reflexiones en tomo a cada provincia andaluza, a las cuales incorpora Jerez como una capital má s, sin duda por su significado socio-político, al igual que resalta a Río Tinto por similares razones. Estas divagaciones, promete, serán gráciles, intranscendentes, y aladas. La nostalgia, sigue anunciando, no estará ausente por lo que expresará con de-
--- _____ F_R_A_N_C_ Is _c_ o_M_O _R_A_L_E_S_P_A_D_R_o_· N ______ _ 4:...:_9 voción y con reverencia sus opiniones referidas a Andalucía, ya que ellas se rán, pese a la aparente intranscendencia de su contenido, la oración que sentimentalmente dedica a la patria ausente y cada vez ma s viva en su amor y en su recuerdo.La añoranza es una constante en él. Cuando habla de Málaga trae a colación un ensayo que escribió y publicó sobre Salvador Rueda y revela que ello tiene para él recuerdos especiales marcados con el sabor de la injusticia. ¿Que pretende con estas Evocaciones? No busca otro fín que despertar en los españoles el amor a la patria lejana, rendir culto a los valores de su tierra, airear los recuerdos y, quizá, asegurar la subsistencia familiar. El libro se terminó de imprimir en septiembre de 1941, apenas concluida la conflagración española, que para Blasco debió de significar el final de la representación consular y de unos ingresos básico s. Con relación a Andalucía, Blasco pretendía ofrecer el ambiente de la región, con algun matiz nuevo, con alguna idea amorosamente recogida tiempo ha en su imaginación, con el fin de que se comprendiese mejor la especial sicología del pueblo andaluz, tan ardua, tan compleja y tan sutil que no puede encerrarse en una definición específica, ni llevarse a los moldes de un teorema estricto, porque excede de tales límites estrechos, reducidos y minúsculos. Y si no lo logra, asegura, será el mejor pago a la emoción con que su palabra lejana y ausente de la patria contribuya a su exaltación y a su recuerdo. Dos so n las Andalucías en la visión de Blasco: la atlántica y la mediterránea, siendo la primera la que desarrolla toda su historia y toda su vida alrededor de la cuenca del Guadalquivir: Jaén, Córdoba, SevilJa, Cadiz y Huelva. Esa Andalucía tiene como viejo símbolo característico el toro bravo y el olivo. Cada región española posee un árbol peculiar; cada árbol ostenta una valoración simbólica significativa: la encina en Extremadura, el naranjo en Valencia, el chopo en Castilla, el roble en Va sconia, y en Andalucía el olivo, un árbol dotado de vida casi humana si consideramos que su proceso de crecimiento y producción culmina a los 30 años. Y al lado del olivo, símbolo de una tie1Ta y parte del logotipo de nuestra Academia, el toro, efigie de la fuerza creadora y protagonista con el torero de un arte que según Blasco en An-
50 LA ANOALUcfA DE BLASCO GARZÓN dalucía se expresa de dos maneras: a través del sereno y severo arte cordobés, o mediante el alegre y adornado arte sevillano. Una nota general del andaluz es su amor a lo diminuto. El lenguaje del pueblo pone los vocablos en diminutivo. Nada tan incitante para la confidencia y el amor. Blasco es de los que cree que ser andaluz es una fortuna, un don del cielo, una gracia particular mas o menos merecida. Inicia Blasco su itinerario en Sevilla, "ciudad inconfundible". Igoramos cuando, cómo y porqué visitó al resto de las ciudades de la Bética, si es que llegó a conocer su totalidad. Blasco es un enamorado de su ciudad, algo que no oculta, sin llegar a ser un andaluz andalucista, a los que Machado consideró españoles de segunda y andaluces de tercera. Blasco no cae en la desmesura, pese a su amor, reconociendo que "el sevillano tiene muchas veces un culto local exagerado a sus propias cosas ". Pero aunque no incurra en la exageración si rinde culto a lo que hoy se consideran tópicos o lugares comunes: la gracia sevillana que no es la patosería, Bécquer, Joselito y Belmonte, los Seises, los Hermanos Alvarez Quintero, el Parque de María Luisa, la Semana Santa,la saeta, la Feria, el Arenal, la Plaza de Toros, las Cigarreras ... Paradójicamente silencia una de las claves sevillanas: Mañara y la Caridad. Menos tópico resulta cuando alude a Triana y al Río. El Río es la gran razón de Sevilla. Si Blasco hubiese leido el Viaje a Espaiia de Hans Christian Andersen habría afirmado al igual que este que Sevilla con mar sería perfecta, la reina de las ciudades. Es una suposición nuestra. Ciudad de paradojas - Sevilla -, en ella se unen y acoplan lo aristocrático y lo popular. Precisamente Triana es la síntesis, el compendio, la teoría del sentido de lo popular en la vida hispalense. El barrio de Triana es lo popular, expresado en el arte de los ceramistas pintores, en Santa Ana, en el Cachorro, en el cante, en el toreo, en los marineros, obreros portuarios y cigarreras ... un mundo en parte hoy desaparecido y al que no se le puede asignar el mismo significado que le asignó Blasco Garzón. Pero hemos de situarnos en su época y en sus circunstancias. La evocación de estos fenómenos o vivencias de su vida sevillana las hace constar con amargura y cuando describe el Parque de María Luisa dice
FRANCISCO MORALES PADRÓN 51 que son "el dardo agudo de recuerdos, que Je traerá el dolor de la ausencia". El itinerario seguido por Blasco Garzón le lleva, ya fuera de Sevilla, a Huelva, que nuestro amigo limita a la Rábida, la Sierra y Río Tinto. Huelva es mar y serranía, con dos tipos de onubenses, los marítimos y los serranos, distintos en hábitos, caracteres y costumbres. De La Rábida, Cát edra de Geografía Universal, parten los misteriosos caminos hacia las Indias y el N uevo Mundo. La Sierra, honda, rumorosa y bella, cuna de entrañables amigos, la evoca en la letanía re co rdato ri a de sus bellos nombres: Aracena, Galarosa, Paymogos, Cumbres Ma yores, Cortegana, Alajar , Alosna, Santa Olalla, Zufre, Fuenteherido ... Como algo excepcional, aparte del mundo, marinero y serrano, se alza la cuen ca minera de Río Tinto, de paisaje austero y doloroso, y escena rio de explotaciones inmorales que se prestan a amargas reflexiones. El político sensible a las injusticias sociales, suplanta al mero via jero entretenido en describir el pai sa je sin penetrar en sus problemática s entrañas. Nos sorprende que Blasco, a semejanza de lo que hará en Jerez, no traiga a colación la novela El metal de los muertos, publicada por Concha Espina en 1920, y en la cual la autora se hace eco de una huelga y, sin sombra de demagogia, aluda al naciona li smo español opuesto al poder ex tranjero, así como a la s reivindicaciones sindicales y a la vida miserable de los mineros en co ntraposición a la de los jefes habitantes de Vista H er mo sa. Mucho recuerda esto a los textos de las novelas sobre la mina producidas en paises suramericanos. La "salada claridad " gaditana lleva a Manuel Bla sco hasta la bella bahía de la vieja ciudad cuya interpretación hará a través de dos destacadas figuras de la políti ca y de la oratoria: Segismundo Moret y Emilio Castelar. Para Blasco la vida política e intelectual de Mor et coincide en buena parte con la es pecial sicología del gaditano. Su "inteligencia fina y clara era muy superior a la voluntad quebradiza y frágil. Por sobre toda su caudalosa cultura política y social, asomaba una frondosa inclinación literaria, un sentido romántico, lleno de elegante lirismo y de una apreciación de las cosas, que tenía cierta deleitosa contempl ac ión de las formas ".
52 LA ANDALUCÍA DE BLASCO GARZÓN Por su parte Castelar, otra clave de Cádiz, era un gra n pa - tricio " pero su estatua ( en Cadiz, se entiende) es un auténtico adefesio carente de arte, de gracia y de originalidad, a la que le sobra todo el prosaismo, la gravedad aparatosa y la sol emni dad ridícula de la mayor parte de las figuras colocadas en los paseo s públicos". Gran orador, Ca stelar, Blasco juza su oratoria positivamente. Castelar es la palabra llevada a la cumbre de la exaltac ión lírica, el genio poderoso que re sa lta su s ideas con el ornamento frondoso de una retórica señera en todas sus manifestaciones. Por ello el ilustre político, en la opinión de Blasco, requiere un monumento esti li zado dotado de " la agilidad de su oratoria inconfundible, o un monumento solemne, breve, conciso, que diese la impresión augusta del habla castellana, que en sus labios era idea y forma, pensamiento y ritmo ". Pero en donde está el verdadero perfil de Cádiz es en las Cortes de 181 O y en la consiguiente Constitución con repercusiones en el proceso independentista hi spanoamericano. Si la elocuencia de dos gaditanos ha sugestionado a Blasco Garzón, famoso igualmente por su excelente condición de tribuno, son Jo s problemas socio-económicos, como en Río Tinto, los que lo ll evan a Jerez. Aquí si que Blasco aconse ja la lec tura de una novela, La bodega de Vicente Blasco Ibañez. Novela que no carece de fantasías, pero que evidencia un fuerte conocimiento del medio, bien por directa observación del novelista o por acertada elección de las fu entes testimoniale s. La bodega "con relativa exactitud, da la tó ni ca del ambiente jerez ano , en que se mueven y agitan diversas fuerzas de Ja vida española, sin que hayan encontrado nunca una fórmu la completa, de inspiración, que las enlace y co nci er te en un común destino y en una esperanza fundada en me jor es días" ¿ Por qué esta dificultad de fu sión y de equilibrio, en un lugar de Ja tierra hi spánica, que muestra en su suelo, el signo de una felicidad bienhechora ? Jer ez ha sido el teatro mas seguro de las agitaciones campesinas (La mano negra ). La vida jerezana es símbolo de los dolores y mi serias y desesperanzas del campesinado. Otra novela, de José Mas, hijo de aquel Benito Ma s y Prat autor de La tierra de María Santísima, brinda la naturaleza del fenómeno en sólo su título: El rebaiio hambriento en la ti er ra feraz. El drama social de Jerez es gemelo del de Écija, c una de
FRANCISCO MORALES PADRÓN 53 Benito Mas y Pra t, y del de Lebrija que inspiró el artículo La Andalucía trágica, de Azorín, publicado el mi smo año ( 1905) que La bodega. Blasco para referirse al drama social de Jerez y Écija recu1Te a las informaciones literarias de Blasco lbañez y José Mas, y a las noticias de Juan Diez del Moral, autor de la Historia de las agitaciones campesinas de Andalucía.De estas lecturas se deduce que Jerez, colorista y pintoresco en sus vinos, sus mujeres, sus colmados y sus caballos es algo ma s que eso pues por bajo su rostro fácil y brillante late el dolor e impera la políti ca caciquil. De Je rez la ruta seguida por Bla sco se encamina a Córdoba, a Ja que considera con Jaén otra zo na esp iritual de Andalucía con caracteres propios, específicos y singulares, de naturaleza inconfundible en el tiempo pa sa do y aún en el tiempo presente. De tal espacio geográfico Córdoba es su r ep resentación mas simbólica. La primera impresión que experimenta el forastero al entrar en la ciudad es la de que esta, mas que una ciudad en el concepto moderno del Derecho Público y del Derecho Administrativo, es casi un gran caserío de una dilatada extensión agrícola. Hasta en el ca rá cter de los habitantes existe una marcada diferencia con los demás andaluces pertenecientes a las vecinas provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva. El cordobés es reconcentrado y seco. Su habla es un habla abierta, que apoya las últimas ex pr esiones de la s frases con un sentido que parece recalcar las vocales, abandonando las consonantes finales de las palabras. Ho spitalario y generoso, co mo todo andaluz, si n embargo no es afectuoso en la expresión . ex terna, ni gus ta del tumulto expresivo en que las frases ponen seguramente mas calor en el ofrecimiento, que la propia convicción int er ior. Una antología de nombres, que Blasco cita, representan la esp iritualidad cordobesa, cuya nota fundamental es lo que se ha dado en llamar senequismo cordobés. Cualquier español al que se le mencione a Ja é n, de inmediato evoca a) La cena de Baltasar de Alcázar ("En Ja én donde reside .. "; b) Los versos patrióticos de Bernardo de L ea n García, y c) La Santa Faz con el rostro de Cristo. Pero no se trata de recordar a don Lope de Sosa, ni la gesta popular del 2 de mayo ... ,pues Jaén posee un valor mas co nsiderable, mas profundo, mas lleno
54 LA ANDALUCÍA DE BLASCO GARZÓN de rotunda sugestión. En Jaén tiene su nacimiento el Guadalquivir, elemento aglutinador de una extraordinaria cultura; y en Jaén se sitúan decisivas batallas como las Navas y Bailen. Todo lo cual prueba el valor que en lo históri co tiene Jaén por cuanto en su suelo se dirimió el futuro de España. Para captar lo distintivo de Málaga lo mejor consi ste en recurrir a sus escritores y poetas. a Salvador Rueda, a Emilio Prados o a Moreno Vila. La esencia malagueña es sonora, lumino sa, arrebatadora, barroca, mediterránea ... La luz aquí es fina y fuerte a la vez. Buscar el sentido de una ciudad por medio de la poesía parece tarea intrascendente y poco digna de meditación. Sin embargo, quizá no haya fuente mas segura para situar el co lor de un pueblo, el color físico y el color moral, que andar alrededor de las obras de sus poetas y de sus líricos mas exactos. Y como es natural en Blasco Garzón lo popular es un continuo ritornelo, y en el caso de Málaga no podían faltar los barrios populares, representados por el Perchel, ya que ellos constituyen la franca exhibición del alma de un pueblo. Finalmente Granada y Almería. Granada es ante todo la Alhambra como expresión de una civilización, de una época y de una cultura. Al igual que acaba de hacer co n Málaga, Blasco ma - neja otros autores para a po yar su interpretación y para llevar al lector un conocimiento de la ciudad, en este caso, cuatro escritores de distinta nacionalidad: Maurice Barrés, Helicock Ellis, Washington lr ving y García Lorca. Para Washington Ir ving Granada es simplemente la Alhambra, donde ha vivido compenetrándose con quienes entonces habi - taban parte del edificio. Barres no ha tenido esa experiencia, la suya es la visión rápida del que llega pertrechado de literatura y con ideas preconcebidas. Ellis peca igualmente de afirmacio ne s aventuradas, concluyendo y quedándose Blasco Garzón con García Lorca, autor de una interpretación auténtica y para quien la genuina estética granadina es la del diminutivo, la estética de las cosas pequeñas. Granada ama lo diminuto. Lo s mas genuinos representantes del arte granadino son preciosistas. Las creaciones justas de Granada son el camarín, el mirador, el jardín pequeño y la estatua chica.La Alhambra es un pequeño palacio, eje estético de la ciudad. Blasco hace suyas las ideas y tesis de Lorca con
FRANCISCO MORALES PADRÓN 55 relación a Granada, ciudad de ocio y tranquilidad; ciudad para la contemplación y la fa ntasía; ciudad de horas largas y sabrosas; ciudad de crepúsculos con luces inéditas que parecen no acabar nunca; ciudad con habitantes sin prisa, de pocos amigos; ciudad apta para el sueño y el ensueño. Sólo nos queda Almería, la región de la sequía, de fi so nomía esteparia, sin arbolado. Almería es un mirador de Anda lucía al Mediterráneo. El andaluz de Ja vertiente atlántica no conoce a Almería, ni a Ja capital ni a ninguno de los pueblos de la provincia. Apenas se tiene con Almería un sentido de comunicación den so y trabajado. Málaga y Granada cuentan con su salida al mar, mientras, Almería queda cual retazo del territorio andaluz aislada y preterida sin comunicaciones con el centro peninsular o con el resto de Andalucía. La provincia duerme una penuria y una prolongada siesta que ha ce difícil su existencia pese a su magní fi co puerto, debido a su escasa economía, limitada industria y corto tráfico con el Norte africano.Queda su clima y su hondo sentido de españolidad Las evocaciones de Blasco, en forma de libro, vieron la luz en 194 I. Dijérase que concluida la guerra española, y cesado Blasco como Cónsul General de España, nuevos retos se interponían en su diario vivir. Algo de ello se aprecia en el puñado de cartas que Blasco dirigió a su amigo Diego Martínez Barrio radicado, primero, en México y luego en Pari s. En enero de 1943 Blasco Garzón le confesaba a su correligionario que vivía con gra ndes sacrificios y que el matrimonio de su "n iña" (sobrina) le ha dejado co mo el cura del Pilar de la Horadada, que como todo lo da , no tiene nada. El desarrollo y posible desenlace de la II Guerra Mundial alimen tó las esperanzas de los exiliados. Asi lo ex pon e en febrero del mismo año 43 Blasco, interesado en el retorno de sus hermanas, aunque dejar a la "niña" (sobrina) constituye un gran dolor. Por el momento tenemos un vacío en la biografía bla sq ui sta por lo que a esa década del 40 se refiere. Falta la correspondencia con Martínez Barrios, que se rean uda a finales de 1952. Blasco Garzón, son palabras suyas, sigue "siempre en la mi sma línea .. . sirviendo con lealtad a nuestra causa en una forma eficaz ". A pesar de sus "dolores y achaques no abandona ni un momento