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El oratorio de San Felipe Neri de Sevilla : su historia, instituciones, particularidades y biblioteca oratoriana

Fernández, Cayetano

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EL ORATORIO SAN FELIPE NERI Bu His o ia, Tns i giones, Pa icula idades y Biblio eca O a o iana, 4 POR / , Dn Caye ano Fe nández, Pb o. DE LA MISMA CORPORACIÓN. CON LICENCIA ECLESIÁSTICA. SEVILLA Lib e ía ¿ Imp. de Jequie do y 6.” FRANCOS, 60 Y 62. 1894 k » pa 4 , z s 5 “- o s 3 A e" ñ É - ¿ ' ' y p eN íá - Ñ 4 , ñ Ñ He es Ek y K ! 4 a - so 4 - E EVILLA. p RIO DES Ñ A CASOS Ol EL ORATORIO DE Q IN PA AA (a (| el NE | DE SEVILLA. Su His o ia, Ins i uciones, Pa icula idades - y Biblio eca O a o iana, POR - Don Caye ano Fe nández, Pb o. DE LA MISMA CORPORACIÓN. Qu . AN: Y CON LICENCIA ECLESIÁSTICA. El qn DONACION MON ON ONTOTO (9 SEVILLA Lib e ía ¿ Imp. de J:quie do y 6, ye FRANCOS, 60 Y 62. 1894 y o E BOL LOROL Od,: * DOLL >. [De a E [5 (57 ON INSTANTE DODGE MOTIVOS DE ESPE OPÚSGUBO —— == — 1.2 Toda co po ación, que alcance algu- na impo ancia, debe ene esc i a su his o- ia. Po que las co po aciones deben se siem- p e semejan es á sí mismas, y es o no puede log a se, si ellas no se mi an con ecuencia en el espejo de su pasado, en su his o ia. Po o a pa e, a ándose de e ospec i os cono- cimien os, la his o ia, con elación á un Ins i- u o, es lo que el e a o de cue po en e o con elación áuna Familia.Ved po qué al comien- zo de es e lib o colocamos la ResEÑñA HisTó- RICA de la Cong egación de San Felipe Ne i de Se illa. 2.2 Además deseamos que la c eación de nues o g an San o sea conocida de odos, sa- ce do es y legos, sabios é igno an es; y es u- O> EL ORATORIO. diada en sus leyes, que esdonde los undado- es de aman el espí i u que los ha inspi ado y conc e an el obje o de su inspi ación. Po eso hemos aducido esme adamen e y pues-* o á con inuación en idioma ulga nues as Ins i uciones, omándolas del ex o omano. Que lo que ué concebido y dado á luz pa a el bien de odos no debe se sec e o pa a nin- guno. 3.2 Pe o una ins i ución, cualquie a que sea, no puede se plan ada en iempos y lu- ga es dis in os sin que, de los dis in os luga- es y iempos, eciba modi icaciones, siquie- a sean le es, pasaje as y de ci cuns an- cias. Es a es la azón del Apéndice á las Ins- i uciones, que iene después, con los Dec e- os ansi o ios y los pu amen e locales, á los que llamamos PARTICULARIDADES de es a nues a Cong egación N 4.2 Po úl imo ¿quién pod á calcula con p ecisión la ecundidad de la semilla que un San o pone en la ie a, la iega con su sudo apos ólico y Dios le da el inc emen o? Mu- chos lib os, esc i os ad hoc, se ían necesa ios pa a o ma ese cálculo ap oximadamen e. Y, si po los u os se ha de conoce el á bol, «po sus ob as ambién, po los lib os que ha p oducido, se comple a á el conocímien o de la idea ecunda del Ins i u o del O a o io. Y es e conocimien o es lo que nos ae su amo ; MOTIVOS DE ESTE OPÚSCULO y po amo loseguimos, y con su p ác ica nos san i icamos. Esos lib os, pues, son la uen e donde los nues os han bebido siemp e la o- cación, el alimen o con que la conse an y el es ímulo con el cual se pe eccionan en ella, ($). Po eso ce amos las siguien es páginas con lo que hemos llamado BIBLIOTECA ORATO- RIANA, Buénos son los mo i os de es a ob a: bue- na asimismo debie a se la ejecución. La sa- bidu ía, que pa a ello necesi amos, ha de e- ni del Pad e de las luces “que la da copio- samen eá odoslos que la piden.,, (**) Noso os la implo amos con humildad, in e poniendo los Sac a ísimos Dolo es del ma e no co a- zón de Aquella, que es ambién Mad e, Ti u- la y Pa ona de nues a Cong egación de Se illa: REGINA MARTYRUM, ORA PRO NOBIS. (*) Vid. P. Fabe : Apun es sob e la Vida de Comuni- dad en el O a o io, ol. 80 y 81. di ANP SS 14 EL ORATORIO. le mo ió N o. Seño , en medio de sus mu- chas obligaciones, á ab ica nos en dho. so- la o a de majo capacidad en poco más de cua o meses, pa a da un poco más desaho- go á la piedad y de oción del nume oso con- cu so de ieles que asis en á n os. sag ados exe cicios: y jun amen e nos comp ó o a casi a con igua, que es lo p eciso pa a seis suge os que oy nos hallamos, aunque mucha pa e de ella es á amenazando uina. En es a con o midad se á con inuado has a el dia de oy es a pob e undacion, sin a e al ado la P o idencia Di ina, en medio de la co edad delos iempos,á concu i con lo p eciso pa a man ene el cul o Di ino, y exe cicios sag a- dos de n o. ins i u o, (en que odas las a des de ies a del año, ce ca de es ho as se ma- ni ies a 4 n o. S. Sac amen ado con asis en- cia de música) y jun amen e pa a paga has- a 600 Rs de censos odos los años.,, Ciñéndonos aho a á nues o obje o, nada hay que añadi á lo elacionado en el an e- io esc i o en o den á la ma e ia de es e ca- pí ulo, sino que la his ó ica iglesi a, sees enó con la p ime a misa celeb ada allí en 28 de Oc ub e de 1698, día de los Após oles San Si- món y San Judas. Di emos ambién que in- luye on pode osamen e en el ánimo del Se- ño Pala ox, pa a p o ege ála Cong egación nacien e, ca as que enemos á la is a, muy HISTORIA. 15 exp esi as, del hono able Dominico B - F an- cisco Posadas y del Canónigo Lec o al de Có - doba, Don Luis Belluga, que ué luego Obis- po de Ca agena é in épido ba allado con- a el egalismo en España, á quien cupo la glo ia de p omo e , ob eniendo al cabo, la céleb e Bula Apos olici Minis e ii, y de de en- de la después galla damen e. Y po úl imo añadi emos que, con gene al con en amien o, el Ins i u o del O a o io quedó e igido canó- nica y ci ilmen e en Se illa, después de so- lemnísima unción en la iglesia, en la p ime- a jun a ó cong egación habida al e ec o el - 27 de No iemb e, ies a de los Desposo ios de Ma ía San ísima; in e pues a, como e a del caso en ac o an solemne, la au o idad del P elado O dina io, el S . D.Jáime Pala ox y Ca dona, y la del Cabildo y Co egimien o de la Ciudad. Dié onse en dicho día, y en esa p ime a cong egación ó jun a de la Comunidad, al- gunos Dec e os, que po mane a alguna he- mos de pasa en silencio; po que de ellos pa - e ac edi ado el abolengo ilus e de nues a Casa, el imb e de su mayo nobleza y la p i- me a página de su nunca desmen ida piedad. E ec i amen e, en el p opio ac o en que se daba á luz nues a Cong egación de Se illa, aclamaba y se daba á sí misma po p ime P epósi o y Pad e al celosísimo a ón apos- 16 EL ORATORIO. ólico y aman e e nísimo del San ísimo Sa- c amen o de nues os al a es y de la Inma- culada Vi gen en el mis e io ine able de sus Sac a ísimos Dolo es, el P. Fundado Don F ancisco Na ascués Pé ez. Ac o con inuo, el p ime acue do del eciennacido Ins i u o ué p oclama la dedicación y consag ación de nues a Iglesia, Casa y Familia á la Mad e San ísima con el í ulo de los Dolo es; el se- gundo, consiguien e al p ime o, impuso como in iolable la obligación de can a odoslos sá- bados Misa y Sal e en obsequio y co espon- dencia po el bene icio g ande ob enido al ecibi po glo iosa Ti ula y Mad e dulcisi- ma á la misma Mad e de Jesús, Co eden o a del linaje humano; y el e ce o es ableció, como obliga o ia ambién, la p ác ica, jamás in e umpida en nues a iglesia, de mani es- a á S. D. Majes ad en el Sac amen o de su amo en odos los domingos y días es i os po la a de. Mas odo lo que se edi ica ó plan a en el campo de la eligión ca ece de base sólida, no iene asegu ado el inc emen o, no nace iable, si Roma no ap ueba con la bendición y g acia de sus Pon í ices Sobe anos. Y es a sa is acción y es a glo ia cupo bien p on o á la Cong egación del O a o io de Se illa, ei- nando en la Iglesia N o. Smo. Pad e, el Papa Inocencio XIT, cuya es la Bula de con i ma- HISTORIA. 17 ción de nues a Casa é Ins i u o expedida en 19 de Oc ub e de 1699, año sép imo de su pon i icado. CAPÍTULO IT. El Fundado y p ime P epósi o. Es sin duda a o muy singula , con que Dios dis ingue á los ins i u os que ama, el do- a los de Supe io es dignos, capaces de con- duci la amilia que les con ía po la senda _ de la obse ancia y de la san i icación. Y de es a g acia no ha ca ecido nunca la Cong e- gación de Se illa desde el insigne sace do e P. D. F ancisco Na ascués. Séanos líci o, aunque á g ande dis ancia del hé oe, de ene nos en conside a es a sim- pá ica y ene anda igu a de nues o Fun- dado y P epósi o, siquie a po que ué el p ime o y, sob e odo, po que ué un San o, en el sen ido piadoso de la palab a. Po o una nues a, pa a esuci a su me- mo ia, no necesi amos ale nos de p opios es imonios, cuando enemos los del ilus e D. F ancisco Hu ado de Mendoza (*), y muy p incipalmen e los del muy doc o P. Diego de Flo indas, Rec o del Colegio de los I lan- (*) C ónica de la Cong egación de G anada. 18 EL ORATORIO. deses, de la Compañía de Jesús; el cual, p o- nunciando la O ación Fúneb e en las solem- nes Hon as del Sace do e ene able, hablaba an e inmenso concu so que conocía la ida del inado; y, como ageno á nues a Familia, nos dejaba en expedi a si uación de epe i aho a con p opiedad el laude e al e . En la imposibilidad de ep oduci aquí in eg a la elocuen e O ación, que se imp i- mió muy luego (*), cúmplenos oma de ella los asgos más salien es y las cali icaciones más jus i icadas, sin aspi a , po supues o, á o a é, de pa e del lec o , que la pu amen- e humana. Fué el P. Don F ancisco Na ascués Pé ez na u al de Aldea Nue a en el eino de Na a- a, nacido de pad es nobles y muy c is ia- nos; ysu ocaciónalsace docio, y despuésá la Cong egación del O a o io, se econoció lue- go po ex ao dina ios y p o idenciales sig- nos. Jo en oda ía, le emos admi ido en la de G anada, en la que muy p on o ap o echó y se adelan ó en la obse ancia del Ins i u- ocon pe ección al, que e a común deci en - e los Pad es, sus compañe os: “¡Es imposi- ble segui al P. D. F ancisco Na ascués!,, Es udioso y de p i ilegiados alen os, e a siemp e el des inado po aquella Cong ega- (*) Se illa, en la imp en a de los Recien es, 1702. HISTORIA. 19 ción pa a desempeña muy impo an es co- misiones; habiendo sido una de ellas la de - pasa á Roma, en ep esen ación de su Comu- nidad, pa a el a eglo de un asun o po . ex- emo delicado. Y el bendi o Pad e ué, y ol- ió de la Ciudad E e na sin más iá ico ni o os medios que un báculo en la mano, su b e ia io y una imagen de N a. Seño a de los Dolo es; caminando siemp e á pie y i- iendo de la limosna. Pe o le p emió Dios con el consuelo de quelog a a excelen es des- pachos en su come ido, y, sob e odo, con que la Cong egación de Roma, compues a de - sace do es eminen es po ciencia y i ud, esc ibiese á la de G anada, cong a ulándose de habe conocido á an espi i ual Sace do- e; sen ando po conclusión lo que equi ale al mejo panegí ico, “que el P. Na ascués e a un e dade o hijo de San Felipe.., Pe maneció nues o Pe eg ino, du an e es años, en la Ciudad de los Pon í ices; y ué allí, en su Cong egación, en donde be- bió, has a emb iaga se, del espí i u del glo- ioso Pa ia ca, y de donde ajo p eciosos apun es sob e p ác icas del Ins i u o, los cua- les son pa a noso os in e esan es documen- os y eliquias ene andas. Po enca go, ambién de la de G anada, undó en seguida la Cong egación de Có do- ba, que puso asimismo bajo la u ela de la 20 EL ORATORIO. Dolo osa Vi gen; y úl imamen e, como ya se dijo, la de Se illa en unión de su compañe o ín imo el P. A oyal. No nos hemos de de e- ne en e e i , po que las enemos indica- das, las penosas di icul ades de es a úl ima undación. Di emos sólo que los pacien ísi- mos undado es se encon a on á su en ada en Se illa, en e amen e solos, sin ene si- quie a donde ecoge se la p ime a noche, y sin los ecu sos que espe aban ecibi ; lo que les obligó á acudi 4 Cádiz en demanda de algunos auxilios. Pe o habiendo hallado allí mayo es desapegos y desengaños, pob es y ca eciendo de odo, se ol ie on á Se illa, donde el P. Na ascués dió p incipio á su un- dación con el caudal de doce eales, que un piadoso sace do e le dió de limosna. Es cosa a e iguada que Dios quie e que sus plan as p edilec as sean, en su p incipio, egadas con lág imas, con san os sudo es y has a con sang e; po lo que nues o Fundado piado- sísimo se c ecía, po deci lo así, en las con- adicciones y con los abajos que le salían al encuen o á cada paso. Aun después de empezada la ob a ¡cuán as di icul ades! Pa- ecían ce á sele odas las pue as, no e- niendo á quien ol e la ca a. Y sin emba - go, en e an as angus ias y a igas an as, hé aquí las con iadas ases del P. Na as- cués, que nos ha conse ado su panegi is a HISTORIA. ; 21 el P. Flo indas, y que leemos epe idas en al- gún in o me, de los que an eceden á la licen- cia pa a la imp esión de su Discu so: “Nun- ca, decía el buen Pad e, me ha pasado po el pensamien o que haya de al a es a Con- e egación de Se illa; an es es oy cie o que ha de se la mejo de España.,, Con en os con la p o ecía, nada más le- jos de noso os que el designio p esun uoso dejus i ica su cumplimien o. Quede, no obs- an e, consignado aquí opo unamen e que las p uebas no du a on mucho, y que la Con- g egación empezó luego á expe imen a , si nó p ospe idades y iun os, po lo menos anquilidad y p o ección, dis u ando muy p on o del p es igio que dan á sus ob as las i udes del undado . No podía se po menos: las i udes iun- an al cabo; y las de nues o Na ascués a- yaban en lo he óico y con i madas ue on has a con uidosos y ac edi ados p odigios. La humildad, base segu a de odas, ué el cimien o de las del bendi o Pad e. ¿Quién no se admi a ía iéndole a oja se á los pies de los bienhecho es de la Casa pa a besá se- los, a a á sus subo dinados como á supe- io es y gua da espe os y conside ación áun á los niños? Sus palab as, pa a con o- dos, salían de un co azón bañado en la be- nignidad y dulzu a e angélicas, habiendo ds EL ORATORIO. ap endido mucho en la escuela de aquel g an maes o Felipe, el cual decía que “no puede se humilde el que no ue e u bano y co és.,, Y, si, ace ca del concep o que de sí enía, in- e ogamos á su Tes amen o Espi i ual (*) nos esponde luego con es a admi able cláu- sula, que dice: “Y po cuan o, mi ando á mis g andes é innume ables culpas, me hallo muy jus amen e digno de muchos in ie nos; y po habe dado oda la sa is acción de mis ob as (aunque no he enido una buena) á las ánimas del Pu ga o io, me encuen o muy al- canzado de cuen a, espe ando, po lo menos, es a en el Pu ga o io has a el día del juicio; ..«==pido, pues, á odos en ca idad limosna de su aglos....., Cuan o á la i ud de la pob eza, hija p i- mogéni a de la humildad, enía el Pad e Na- ascués asgos e dade amen e admi ables. Cuando llegó al log o de sus e o osas an- sias, al se admi ido en la Cong egación de G anada, iéndose des i uido de odo medio ó ecu so humano, decía: “que le bas aba con la lámpa a de la iglesia pa a lee y es udia de noche, y que nada más necesi aba. Y en e ec o, has a que le obligó su ca ac e de Su- pe io , jamás u o en su pode ni en su apo- (*) Papel esc i o de su puño, que, lleno de piadosísimas . conside aciones, alabanzas y desahogos de su in lamado co- azón, en egó ce ado al P. A oyal al ace ca se su mué e. HISTORIA. 23 sen o dine o ni cosa alguna pa a los usos de comodidad. En la obediencia nos a e emos á deci en su elogio que ué en ealidad has- a esc upuloso: consul aba á su con eso has- a lo más pequeño, pa a hace siemp e lo que és e le mandaba; y nunca lo que dic aba el p opio pa ece , po que solía deci : “Quie- o ene la olun ad debajo de los pies, pa a que no se empine á enseño ea se sob e mi cabeza. Pe o, como Sace do e y como O a o iano, cla o es que el amo de Dios y la o ación e an las i udes p edilec as de nues o Hé- oe. Po que ese mismo amo le obligaba á man ene a o con inuo y amilia con Dios, haciendo su o ación inde icien e. Se le an a- ba muy de mad ugada; y, bajando á la igle- sia, se ponía jun o al con esona io á hace su medi ación, en la que pe se e aba inmo- il has a que se le ace caba algún peni en e. Una ez en el eje cicio de es e minis e io, pe manecía con esando has a que el sac is- án le llamaba á deci misa que, de o dina- io, e a al in de la mañana; y nunca, sino po obediencia ó medicina, se desayunaba. Lle- gada la noche, ol ía á pone se en o ación ó, mejo dicho, no ol ía, sino que con inuaba, pues no había salido de ella. Así ecibió su espí i u singula es me cedes y ex ao dina- ias dulzu as de mano del Seño , que sabe e- 30 EL ORATORIO. la asis encia de la di ina Seño a; y en pa - icula , en aquél su Espi i ual Tes amen o, que podemos cali ica . de p ecioso amille e de ac os de odas las i udes. Po lo que su mue e enía que se , como lo ué en eali- dad, la de un jus o; dando ejemplos de al í- sima enseñanza, pidiendo pe dón á odos, y, po conclusión, di igiendo encendida plá i- ca, en la que exho aba á sus hijos.á la ob- se ancia del Ins i u o, y 4 da muchas g a- cias á Dios po sus ado ables mise ico dias. Media ho a an es de mo i llamó á su com- pañe o, y le dijo con en e o ánimo oda ía: “He mano, ya es llegado el momen o de sa- li de es e mundo: , y, despidiéndose con e - nu a, le pidió que se can asen en al a oz las Le anías de la Vi gen; lo que se hizo con is- es y pausadas no as, has a llega al Regi- na Ma i um, en cuyo ins an e, di igiéndose el P. A oyal al mo ibundo, que pa ecía ya espi a , p onunció en al a oz, en e suspi- os y lág imas de odos, el Nunc dimi is se - um uum Domine, secundum e bum uum in pace. (*) Y ué así, pues cla ando los ojos en el cielo, ex echando con a su pecho el C uci ijo, con dulcísima paz dejó de exis i el bendi ísimo Pad e, en egando su alma en manos del C iado , á los 58 años de edad, (MI kuc e ds HISTORIA. 31 pa a empeza á i i la ida que jamás con- cluye. E an las ocho de la mañana del día 12 de Diciemb e de 1702. Fué la mue e del P. Na ascués un e - dade s luc uoso acon ecimien o en Se illa; y como p ueba de habe sido p eciosa á los ojos del Al ísimo u ié onse la conmoción gene al y cali ica i o de San o, con que le apellida- bawhas a los niños. Du an e es días, es u- o el ene ado Cue po p esen e en la iglesia, pa asa is ace los a ec os de los ieles, que en nume osa muchedumb e acudían á oca en él osa ios, medallas y o os obje os;no al an- do ampoco la oz del Cielo, pa a con i ma ales mani es aciones, con la cu ación de es en e mos, que ecibie on epen inamen e la salud en p esencia del glo ioso úmulo: uno de ellos sin más que pone se un anillo que ha- bía colocado an es en un dedo del amado Di- un o. ¿Qué pod emos añadi aho a noso os, después de lo que hemos his o iado y de lo mucho que hemos omi ido en es os apun es biog á icos de nues o Fundado ? Una sola cosa; sin ánimos, po supues o, de adelan a - nos al único au o izado juicio en la ma e ia; á sabe : que no hab ían al ado uno y mu- chos Pos ulado es que en el expedien e p e- en i o, y después en el apos ólico pa a la bea i icación de nues o Hé oe, hubie an DA EL ORATORIO. aducido es igos, decla aciones y p uebas sin núme o ace ca de i udes y hechos ma- a illosos. Pe o debió de al a el P omo o , agen e p incipal, co ac e izado, con ecu - sos pa a sali 4los cuan iosos gas os del p o- ceso. Y cla o es que al ó, po que la Cong e- gación de Se illa, que e a la llamada á la p omoción de la causa, nacía en onces, po deci lo así, ca eciendo de medios has a pa a la p opia subsis encia. A habe sido de o a sue e, no que emos ni podemos duda de que, á la p esen e ho a, ene a íamos en los al a es o o F ancisco más, en e los muchos de es e nomb e, que ya iene sublimados la Iglesia. Pe o ¿no es cie o, cie ísimo, lo que dice el E angelis a P o e a: que “son bien- a en u ados los que mue en en el Seño , po - que les siguen sus ob as,,? (*) En es a i ud, ¿quién no admi a á al P. Na ascués subien- do al cielo, lle ando as sí, en sus ob as, la e e na sen encia de p edes inación, que es la esencial canonización de los elegidos? En es- a piadosa c eencia, séanos líci o di igi le allí, desde su úl ima mo ada de la ie a, 'es a plega ia, cuya le a es an amilia en boca de un O a o iano: ¡Memen o Cong ega ionis u, quam possedis i ab ini io. Acué da e de es a Cong egación, an uya desde su p in- cipio! (1) Apoc. XIV.-13 HISTORIA. a CAPÍTULO IV. Nue a Iglesia y Bienhecho insigne. Después del llo ado P. Na ascués no ca- bía o a elección posible pa a P epósi o de la Cong egación de Se illa, sino la que hicie- on/luego los Pad es en la ecomendable pe sona del ín imo compañe o del Di un o, undado ambién, P. Don Félix de Ri e a A oyal. Mas la complexión delicadísima de es e Pad e, ale udina io siemp e, concluyó p on o con su ida, al e mina el p ime ienio. Siguióle en el ca go inmedia amen e en 1705, el P. Doc o Don José Omella, dis in- guido sace do e a agonés, que b illaba á la sazón en las ciencias no menos que en la pie- dad; siendo eelegido en 1708, en cuyo año dimi ió la P eposi u a con ocasión de sus do- lencias, incompa ibles ya con el delicado pues o. No pasa emos adelan e sin eno a , en su época opo una, la memo ia del P. Don F an- cisco José de la Es ella, que en ó en la Cong egación el 21 de Feb e o de 1703 y mu- ió en la misma el 15 de Ene o de 1706. Fué Cu a de es a capi al en la Pa oquia de San Ma cos, y nos dejó en nues a Lib e ía, como HISTORIA. 30 con an o zelo y con al abundancia de ecu - sos que ya, en 2 de Julio de 1711, día de la Visi ación de N a. S a., pudo bendeci se po el Ilmo. S . D. Ped o Le an o, Obispo Auxi- lia de Se illa, en comisión del Emo. P ela- do, y es ena se la iglesia con unción p in- cipalisima y sin igual egocijo de los p opios y de los ex años. Po la a de hubo p oce- sión muy concu ida pa a coloca en su a- be náculo al San ísimo Sac amen o, cele- b ándose además, en los días siguien es, con solemne no ena io de ies as. No uyo el place de pa icipa de las glo- ias de aquel día el que á ellas, más que na- die, con ibuyó, el S . D, Juan Rod iguez de los Rios, Sec e a io de S. M. y ico p opie a- io, a ec ísimo de la Cong egación. Dios le an icipó la ecompensa, lle ándolo á las so- lemnidades de la Je usalén celes ial, en 13 de No iemb e de 1710. No se ía noble ni jus- o nues o p ocede , si no consag á amos aquí es e ecue do al gene oso, espléndido y de o ísimo caballe o que, después de sumi- nis a pa a la consabida ob a de la iglesia odo cuan o se necesi ó sob e las limosnas de los ieles, la do ó de buenos al a es y exce- len es imágenes, la su ió de icos o namen- os, asos sag ados e c., á pun o de que, en la época que his o iamos y muchos años des- pués, no hubo en la Cong egación cosa algu- 34 EL ORATORIO. u o de su e udición y de su ciencia, un ex- enso M. $. de penosa lec u a po lo descolo- ido de la in a, pe o que no ca ece de in e- és po la ma e ia de que a a, aunque no po su es ilo, que es desaliñado y, llamémos- lo así, chu igue esco, p ecisamen e como el de muchos esc i o es españoles de aquel iempo. Lle a po í ulo Sac o C isol de las almas 6 el Pu ga o io, di idido en es a a- dos. Re elan sus páginas que el au o había leido mucho de odo, po sus copiosas ci as no sólo de Pad es y au o es eclesiás icos, si- no de ilóso os y poe as g iegos y omanos, y áun de la Di ina Comedia del Dan e, cu- yas desc ipciones ecue da; enca amándose á las eces, á cie as excu siones as onómi- cas, po supues o, con odo el a aso que, en sus dias, es de supone en la ciencia de los as os. y Acé canse aho a, en 1708, con la elección y p eposi u a del popula y céleb e o ado P. D . D. Juan Ma ín Sedeño y So omayo , algunos acon ecimien os de no pequeña im- po ancia pa a la Cong egación. Fué el p i- me o, en 5de Agos o de 1709, ies a de Nues- a Seño a de las Nie es, la colocación del p ime lad illo (*) del úl imo p ecioso em- plo, en cuya edi icación se hubo de abaja (*) Esla palab a de que usa el Ac a que consigna el su- ceso. j ; 36 EL ORATORIO. na que no eco dase la libe alidad y esplen- didez del seño de los Rios. Con su p opio caudal ambién se comp a on las casas p in- cipales del Conde de Luna pa a mo ada de los Pad es, á la cual no inie on á ins ala se has a el 21 de Julio del mismo año. Descan- se en paz el bienhecho insigne, á quien la Cong egación i i á siemp e econocida, po más que, en es e caso, el ag adecimien o i- a mucho más que lo que du a on los bene i- cios; de los cuales nada ha llegado á noso os sino la memo ia (*). Me ece aquí especialísima mención, po lo que con ibuye á con i ma algunas de nues as exenciones o a o ianas, lo ocu ido con ocasión del en ie o del memo ado bien- hecho . Disponía és e en su es amen o que su cadá e uese sepul ado en la iglesia de San Felipe; con lo que, llegado el caso, el pá- oco de S a. Ca alina, en calidad de p opio del di un o, p e endió hace el en ie o, in- en ando suje a nues a iglesia y Comuni- dad á suju isdicción. Mas se ganó po la Con- eg egación au o en con a io del P o iso y Vica io Gene al, S . D . D. Juan de Mon oy, P ebendado de la S a. Iglesia; quien expi- dió su mandamien o, que o iginal conse a- (*) La apacidad de la incau ación, en 1836, a amblo, con las p opiedades de la Iglesia, odos los bienes de la Cong egación. NS A a hs HISTORIA. de mos, con echa 15 de No iemb e, man enien- do á la Cong egación en el goce y posesión de es a exen a de la pa oquia. Y si es o e a, y debía se así, a ándose de en ie os de los ex años, ¿quién pudo jamás pone en duda. nues o de echo de sepul a á los p opios en nues a iglesia, y po lo mismo el de en e- a los hoy sin in e ención pa oquial en los cemen e ios públicos? (N. V) CAPITULO V. G andes dis u bios. Í Habiendo allecido el S . de los Rios un año an es de que se es enase la nue a igle- sia, cla o es que po sí mismo no pudo eali- za odas sus mencionadas la guezas; mas las con inuó e icazmen e po medio del Pad e P epósi o D. Juan An onio Sedeño, su con- eso , á quien dejó en ideicomiso casi odo su caudal con el in de que, en ningún iem- po, al asen al cul o di ino y ála Cong ega- ción los auxilios de su g an piedad. Pe o la his o ia no es un panegí ico, sino se e a maes a que alecciona á los enide- os; y, en es e concep o, no podemos deja de deci aquí, como a iso ó como ejemplo, lo 38 EL ORATORIO. que una is e y epe ida expe iencia iene ac edi ado; y es que, en gene al, nues a Cong egación no ha mi ado ni su ido nunca bien, es o de que adiquen en una sola pe - sona, es ando odo á su disposición,los bienes que pudie on en a en el común ace o ó, po lo menos, se manejados según las eglas de adminis ación ma cadas sábiamen e en el Ins i u o. Sucede en ales casos que al a la igualdad en e los cong egan es; es íase la ca idad con los juicios que se o man, y no se e ga an ía con a el pelig o de que oda la Comunidad enga á su i los des- acie os de la au onomía económica de una sola pe sona. : Véase, si hablamos ónó conmo i o bas an- e, en los dis u bios g a es á la sazón ocu- idos en nues a Casa: e dade a empes ad que du ó desde Ab il de 1714 has a el 26 de Ma zo de 1715. Pa ece ley en ma e ia de co po aciones, que, de o dina io, no ha de al a en ellas, aunque sean san as, una indi idualidad más ó menos sinies a pa a daño común, como no al ó en el mismo Apos olado. Había po aquellos días en nues a Casa un p esbí e o, de is ísima memo ia, el P. Don F ancisco Xa ie , de ca ác e díscolo, in igan e y e- ol oso, po supues o, sin somb a de ocación al Ins i u o; el cual, bajamen e en idioso del HISTORIA. 39 P. Sedeño, po el mucho p es igio de que go- zaba és e como g an p edicado , y ganoso además, y po ex emo, de a anca de sus manos, po cualquie medio, el caudal que le había sido con iado, consiguió descompone y di idi deplo ablemen e los ánimos de los Cong egan es, log ando, con una elección, que se decía no habe sido canónica, que ue- “se nomb ado Supe io en 1714, uno de sus pa ciales, el P. D. Juan de La a; desopinando al mismo iempo y calumniando e ozmen e al P. Sedeño en odos los cí culos más es- pe ables de la Ciudad. Llegó la audacia del P. Xa ie , pa a mejo log a sus ines, has a el descabellado in en o de pedi á45S. San idad Bula Conse a o ia ó nomb amien o de Jue- ces Conse ado es, con el designio de sepa- a á la Cong egación de la obediencia al A zobispo; siendo así que nues a Comuni- dad se dis inguió siemp e po su pe se e an- e y debida sujeción á los P elados. Los dis- gus os llega on á sali ue a con escándalo de los ieles; y, aunque el Pad e Xa ie ué expulsado de la Cong egación, po su Dec e- o de 2 de Agos o de 1714, la di isión quedó en casa, donde nadie se en endía, po que ninguno es aba en su si io, 4 consecuencia de las úl imas elecciones; y cie o emíase mucho, en e los amigos de San Felipe, po lo que su ede pudie a, á no a aja se p on- 46 EL ORATORIO. no la p ac ica, ymal puede p ac ica la quien no la medi a: a endiendo además á que odos los San os, y Va ones Jus os nos han dado el exemplo de hace es as huídas san as, e i- ándose ¿hace Exe cicios Espi i uales p* al- gunos días; a endiendo así mismo á que el u o ha sido no o io y seguido el exemplo po casi odas las Comunidades Religiosas, p incipalm e desde que S"-Ignacio de Loyola compuso el admi able Lib o de los Exe ci- cios: a endiendo, po úl imo, á que a ias de N as. Cong egaciones hazen lo mismo con g ande edi icacion, y u ilidad espi i ual; po odas es as y o as muchas azones q.la Con- g ego. ha e lexionado, y mi ado con g ande a encion; de comun acue do se de e minó: que odos los Pad es y He manos de es a Co- munidad hagan cada año pe pe uam *- los Exe cicios de S"- Ignacio p"- diez dias con i- nuos sin sali de casa y siguiendo p": mañana y a de la dis ibucion, que con acue do del Con eso les se á señalada, quedando al cui- dado del P. P epósi o de e mina los iempos en que solos ó acompañadoslos aya cada uno de haze . Y p e inienndo q. p” q. es én des- emba azados de odo es o o, se án exone- ados p" aquellos dias, que du a en los Exe - cicios, de los ac os odos de Comunidad, y susca gas, á excepcion de asis i al Re ec o- io, y á n os. Exe cicios el día de ies a q. HISTORIA. A7 ocu ie e en los de su Re i o; pe o de odas las demás ocupaciones y asis encias queda- “án exen os. Y p* q. cons e á los Venide os, - se me mandó pone po Dec e o. Fecho u sup a. —Theodomi o Ignacio Diazde la Vega. ,, El segundo dec e o es ela i o á la mane- a y o den con que la Cong egación habia de anda las es aciones del Jubileo del Año San- o'de 1775, en los días 20, 21 y 22 de Mayo, isi ando las cua o iglesias señaladas, que ue on la Ca ed al, San F ancisco, San Pablo y San a Ma ía Magdalena. Con iene el dicho dec e o un minucioso p og ama con sie e a - ículos (que la Comunidad consul a siemp e en casos análogos), en el que son no ables el ahinco con que se ecomienda á odos que p ocedan, dando ejemplo, g a i e , modes e e de o e, y la inal ad e encia de que, en ca- so de encuen o en la calle con alguna o a co po ación, nues a Comunidad ceda siem- p e el paso, cualquie a que pudie a se su de echo; y lo mismo al en a y sali de las iglesias. T ein a y ocho años de p eposi u a ecla- maban ya con jus icia el descanso pa a el an- ciano benemé i o P. Cas año; y en la con- g egación gene al de elecciones celeb ada el mismo dia 26 de Ma zo de 1792, ué nom- b ado Supe io , con gene al complacencia, omnibus su agiis, como ese ado in pec o e 48 EL ORATORIO. po odos los elec o es, el eximio sace do e que es obje o del capí ulo siguien e. CAPÍTULO VII. El P. D. Teodomi o Ignacio Diaz de la Vega. De es e céleb e P epósi o, he mosa igu- a his ó ica de la Cong egación Se illana, se conse an aún an i os ecue dos, an g a- os y plausibles, que, en oda jus icia, no po- demos deja de ex ende nos algo ace ca de sus me ecimien os, pa a glo ia suya y edi i- cación de nues os He manos. Nacido en Se illa en 5 de Agos o de 1736, hijo legí imo de nobles pad es, Don Ped o Vega y Doña Ca alina Gu ié ez, bau izado en la pa oquia de San And és; admi ido en la Cong egación en 25 de Ma zo de 1757, cuando con aba sólo ein e años; au o izado po la misma pa a solici a los sag ados ó - denes en 20 de Julio de 1759, el P. Don Teo- domi o Ignacio Diaz de la Vega pasó sin duda en la escaséz los p ime os años de su ida, á ex emos de duda la Comunidad si el jo en no icio pod ía euni lo necesa io pa a o ma la cong ua sus en ación. Mas es- o no ué obs áculo pa a que, al poco iempo HISTORIA. 49 de su ele ación al sace docio, ue a en Se i- lla el P. Don Teodomi o el homb e más po- pula y de más p es igio de su época; g ande amigo del nue o Bea o F ay Diego José de Cádiz y del P esbí e o D. An onio Sanchez San a Ma ía, Ma qués de Valdeiñigo, unda- do memo able del O a o io de la Cue a de Cádiz. De es a u a p óce , de complexión o- bus a y de ca ác e ené gico, al mismo iem- po que a ac i o y amable, el P. Vega gana-. ba pa a Dios las olun ades, imponiéndose i esis iblemen e po la admi able ue za de su ogosa palab a. Asis ido de an singula es do es, conci- bió, y log ó su zelo lle a á cabo la unda- ción de la Casa de Eje cicios Espi i uales, - que unió á la Cong egación, aunque en local y con se icio independien es, poniéndola bajo la p o ección de los Reyes de España (N. VID, en días del S . D. Ca los IV, que pe mi ió coloca , sob e sus pue as, el Real escudo, y que lle ase el nomb e de Real Ca- sa. Con capacidad pa a ecibi ce ca de no- en a eje ci an es, acudían á ella en nume- osas y dis in as andas, de Sace do es po el mes de Oc ub e, y de segla es po Cua es- ma y Semana San a, además de odos los o denandos de la Diócesis en sus espec i os iempos. Y no son pa a e e idos en es e lu- ga los u os de e dade a peni encia y de 50 EL ORATORIO. san i icación que se ecogían en aquel eligio- so alcáza le an ado po el P. Vega pa a ha- ce la gue a á los enemigos del alma. Con ibuian pode osamen e á es os bue- nos esul ados las magni icas Lecciones y Medi aciones que esc ibió el mismo Pad e, con des ino á los Eje cicios, y que, admi a- blemen e manusc i as en i ela y ca ac e es To io, se gua dan como eso o pa a exclu- si o uso de la Cong egación. Con jus icia se ha elogiado mucho, de p opios y de ex años, es a colección ascé ica y mís ica, y po au o- idades del mayo peso. Don Albe o Lis a, asegu aba de dichas Lecciones que hacían un e ec o d amá ico en los Eje cicios; Me- néndez Pelayo llama al P. Vega, amoso po su i ud y po sus Eje cicios Espi i uales (*): Rod iguez Zapa a, e i iéndose á las Medi a- ciones, ponde a los iun os de su elocuencia (**). Tampoco es a o e las ci adas po o os c í icos como li e a io modelo; y has a la Guía de Se illa (***), en nues os p opios iempos, al coloca con jus icia al P. Vega en la sección de Se illanos céleb es, habla conencomio de las lec u as de sus Eje cicios. Y ¿qué mucho que así sean celeb adas ob as (*) He e odoxos Españoles, omo 3.” página 407. (***) Discu so de Ape u a de la Uni e sidad de Se i- Jla, 1847. : (Pe) Del Seño Za zuela, HISTORIA. 51 de an aquila ado mé i o? Vense en ellas, e- sumidas y aumen adas, las más exquisi as lo esde nues os Clásicos, asimiladas en len- guaje co ec o y en es ilo sob e odo enca e- cimien o bellísimo y a asallado : do es pecu- lia es de la palab a de es e homb e apos ólico, á la cual no se esis ían los pecado es más empede nidos, cualquie a uese el g ado de endu ecimien o y de pe e sión: conmo ía, has a lo más p o undo, á sus oyen es, a an- cando lág imas de los ojos de odos y gemi- dos de odos los co azones, singula men e cuando hablaba con el C uci ijo en la mano. “Poseía al amen e el a e de los cazado es de homb es!, exp esión que en los lábios del dignísimo S . Dean de es a San a Iglesia Don Nicolás M.* Maes e, que la p onuncia a en ocasión muy solemne, equi ale á un diploma de apos ólica san idad. Po que, en e ec o, el P. Vega hablaba siemp e ex abundan ia co - dis, de lo que abundaba en su co azón, ense- ñando lo mismo que p ac icaba: docui e eci . Que no e a posible mo e así los co a- zones de los demás, sin que el suyo es u iese de e ido en el amo de Dios; ni conoce ni explana an á ondo las i udes, sin habe - las p ac icado cumplidamen e. “Ve dade o Maes o de espí i u, le llamaba el ci ado Dean S . Maes e (*), pode oso en ob as lo mismo (*) Ca a al P. D. Lucas de Tomás y Asensio, 52 EL ORATORIO. que en palab as; y guía de las almas, an iel en su doc ina como en su ejemplo, que ¡ja- más las encaminó po sendas que no hubie a pisado, ni ca gó sob e los homb os ajenos pe- so que ya no habían sen ido los suyos., Y es así la e dad: oda la ida del P. Vega es aba llena de he óicos ejemplos de i udes c is- ianas y sace do ales, habiendo sido p oba- do, en la paciencia y en la mansedumb e, con la pe secución y has a con la calumnia. Ci a emos como mues a del pode de su palab a algunos casos de no o ia publicidad en su ida. Caminaba, á is a de inmenso concu so, á mo i en suplicio de uego, el 24 de Agos o de 1788, aquella muje malamen e amosa po odo linaje de he é icos e o es, sac ílegas li iandades y ampan ojos, conocida en ge- ne al po la bea a Dolo es. A e o izaba en e dad el ánimo, áun de los menos piadosos, el oi de aquella impeni en e boca imp eca- ciones y espan osas blas emias, que acompa- ñaba de ho ibles ges os y ala idos; dando ha o á conoce el mal huesped que albe ga- ba en su alma. En ano habían ago ado sus es ue zos po con e i la los más sabios eó- logos y misione os del iempo, en e ellos, el mismo F . Diego de Cádiz, que le p edicó sin in e misión du an e dos meses, e i ándose al cabo con encido de que aquella muje e- HISTORIA. 53 nía el demonio molinis a en el cue po. En e dad, se decía, e a aquél un caso como pa- a el P. Vega. Y el P. Vega no a dó en p e- sen a se ce ca de aquella ie a sa ánica. To- móla po un b azo, y, sacudiéndola ue e- men e, la edujo desde luego á calla con su manda o de di ino impe io. Después con pa- lab as a dien es, que, en eme oso silencio escuchaba la muchedumb e, con en onación sublime, e dade amen e p o é ica, amena- zándola con el mismo C uci ijo, que el Pad e blandía en su mano como la ulgu an e espa- da de Elías, di igió á la desdichada exho a- ción an conmo edo a € i esis ible que, ca- yendo de odillas á los pies del Sace do e inspi ado, he ida ya de la g acia, los iega con sus lág imas, de es a sus c ímenes, ab- ju a sus e o es; y, con admi ación y pasmo de odos, mue e absuel a y peni en e la que poco an es debió e el in ie no abie o pa a ecibi la (*). Log ó po su a epen imien o el no se quemada has a después de mue a en ga o e (N. IX). ¡O o da o, que a alo a y enal ece el mé- i o de la sag ada elocuencia de es e P. P e- pósi o! E a el año de 1793; unes a época, en que la sociedad y los sobe anos de Eu opa se ex emecie on al golpe de la cuchilla que, el (*) Vide Menendez Pelayo: He e odoxos Españoles, .* 3." pag. 407. 54 EL ORATORIO. 21 de Ene o, en Pa ís, hizo oda po el pa- íbulo la cabeza del inocen e y c is ianísimo Luis XVI, en la plaza de Luis XV, hoy de la Conco dia! La Ciudad de Se illa pidió luego al S . Don Ca los IV au o ización pa a cele- b a solemnísimas hon as en su agio po el alma del Rey má i . Y S. M. se dignó acce- de muy complacido á la súplica de los se i- llanos; mas ogando y enca gando al Exce- len ísimo S . A zobispo Don Alonso Ma co Llanes y A giielles, que eligiese pa a la O a- ción Fúneb e al o ado más dis inguido de " sudiócesis, que es u ieseá la al u a del g an- de asun o que se le con iaba. ¿Y á quién eli- gió sin i ubea el disc e ísimo P elado? Al P. Don Teodomi o Ignacio Diaz de la Vega, P epósi o de es a Cong egación de San Feli- pe Ne i. Como de espe a e a, el úneb e Dis- cu so conmo ió á Se illa, dándose inmedia- amen e á la es ampa, sin epa a se en lo delicado de su asun o (*). Pe o es e iun o, aunque glo ioso, no e a pa a ex aña se, po que el P. Vega enía en posesión del p incipado de la palab a desde su es eno en la p edicación. Sólo 25 años con aba cuando p edicó aquel se món, po odos an elogiado, en la solemnísima ies a celeb ada en 5. Felipe, con ocasión de habe - (*) Se illa, en la imp en a del Dia io. HISTORIA. 55 se decla ado el Pa ona o de la Sma. Vi gen Ma ía en el mis e io de suConcepción en G a- cia (*). El en usiasmo ué al en an en u o- so día, que odo el mundo p egun aba, des- pués de habe oido al no el o ado , lo que esc ibió (en su censu a pa a la imp esión del Discu so el muy compe en e S . D. Alonso Villasís, Canónigo de la Me opoli ana Igle- sia), omándolo del E angelis a S. Lucas (**): “Quis pu as pue is e e i ?, como si se dije a: El que an mozo nos admi a, ¿qué end á á se en sus madu os años? Y el mismo se con es a, siguiendo la compa ación con el Bau is a: “Hic e i magnus co am Domino, és e se á g ande delan e de Dios; e mul os ilio um Is ael con e e ad Dominum Deum suumy; y con e i á al Seño muchas gen es. , Y en e - dad que la p o ecía no quedó sin cumplimien- o. Ni es u o menos exp esi o en el examen del mismo Se món, el muy au o izado Seño Juez Don Miguel Cosío, homb e lleno de le- as y de í ulos. No sabiendo ya que deci en elogio de la ob a y del au o , concluyó di- ciendo: “La Cong egación del O a o io de San Felipe Ne i es la ie a que c ía es as lo es, la que da es os u os, y á quien se de- ben las enho abuenas.* (*) El3o de Agos o de 1761. (**) Cap. 1. . 66. 62 EL ORATORIO. Hé aquí el epi a io que esculpie on sob e su sepulc o: Pac. e . Quie i Theodomi o. Igna io. Diaz. de-la-Vega Pal a. Dispalensi Sujus. saccae. cong egu ionis. p e ec o Suce do i. in ege imo. pien issimo s enno. Oh is . mili i a sup emo. idei. quuesi o un . colegio censo io. mune e. deco a o quí. emplum. S. Philipo. MNe o. saceum e eci . muxi . o ma i eligiosam. hen c. dom. pi s. execci a ionibus. deno an e exi in me is. andem. p o. anima am. salu e lzbo ibus. exan la is ue e nae. elici a is. ia. quam, al is. mons a e a ini . pos id. now. Decemb. anno. M.DCCC.Y, ixi . am. L.XIX, mens. 1V, dieb. VI quun . 10. ex emum. nsque. bi ae. spu ium nullum. desidem. o iosum. mullun . spi i ug. du isse ex inc o moe e , suc a. De . ci i as Uheologí. sommií. summug. ibeologng. deside an o issim . Gh is i. commili ones bi ug. im. labo ibus. inde essuo. expe un lngen . uni e si. o dines. Pe o¡oh desg acia, e dade amen eincon- solable! Los bendi os es os del P. Vega no HISTORÍA. 63 han enido la misma sue e de los que se ha- bían conse ado en la bó eda de la iglesia. Es os, en los momen os de la e olución del 68, como ya dejamos indicado, pudie on se ecogidos po piadosas.manos, y asladados á la bó eda de San Ped o. Mas la ibulación yel a opello,en las ci cuns ancias de aque- llos días de espan o y de pe secución, no pe - mi ie on hace lo mismo con los que descan- saban en la bó eda de la capilla de la Casa de Eje cicios. Y es a es la ho a en que nada hemos podido a e igua de su pa ade o Se nos ha asegu ado, po quien pudo sa- be lo, que el é e o del Pad e Vega ué - abie o iolen amen e, no hallándose en su ondo más que un mon ón de ie a! Mas ¿esa ie a dónde es á? ¡Pol o sag ado! él se ía pa a noso os, obje o de e e na es ima y de eligiosa ene ación! Siguió al P. Qua in, en 1807, el P. D. Ga- b iel Gonzalez de Cas añeda; el cual, eele- gido en 1812, mu ió en el año inmedia o, dan- do luga , en 1813, á la elección del P. D. Lu- cas de Tomás y Asensio, o a de las no abi- lidades de nues a his o ia. 64 EL ORATORIO. CAPÍTULO IX. El P. Don Lucas de Tomás y Asensio y o os Pad es. E a el Pad e D. Lucas de dis inguida a- milia se illana. De ele ado espí i u, doc o y esc i o muy galano, gobe nó p óspe a y e- lizmen e la Cong egación po dos ienios consecu i os, du an e cuyo anscu so, en 1816, hubo de ex ao dina io pa a es a Re- seña, la g ande, solemnísima ce emonia de la Consag ación de nues a Iglesia, que cele- b ó el día de San Ped o, (con el benepláci o del Vica io Gene al, Sede Vacan e, Muy llus- e S . D. Fabián de Mi anda) el ilus ísimo S . D. F ay Miguel Fe nández, Obispo de Ma cópoli, Adminis ado Apos ólico Gobe - nado de Qui o, de paso en aquellos días en nues a ciudad, Lasin luyen es elaciones delP.D. Lucas, an o en Se illa como en la Co e, y su p o- pio y no escaso peculio, ue on ambién manan ialdebene iciospa ala Cong egación, po las solemnes ies as que do ó, po las mu- chas ob as de epa ación y o na o que lle ó á cabo; no siendo de ol ida la pensión anual de 20.000 eales, du an e diez años, que al- canzó del Rey Don Fe nando VII,.con des ino á la epa ación de la Iglesia y incas de la HISTORIA. ; 65 Cong egación, de uel as en deplo able es a- do, después de la odiosa dominación ancesa. También sucédió al P. Vega en la di ección de la Casa de Eje cicios. De los esc i os de es e buen Pad e Asen- sio nos quedan sólo la Vida del P. Vega, en un omo en cua o, la p eciosa No ena de la Inmaculada Concepción, cuyas medi aciones esumen en pocas páginas oda la eología de an dulce mis e io, esc i as con es ilo po ex emo ag adable y muy cas izo; ambién las Vi udes Medi adas de San Felipe Ne i, algunos se mones, y la Seisena de San Luis Gonzaga con sus anciosas y edi ican es me- di aciones. Di un o el P. D. Lucas, después de dos ienios de Supe io , ué elegido P epósi o el P. Don Ra ael del Rey, que se dis inguió, como homb e acaudalado, en la do ación ó " undación de no pocas ies as epa idas en el cu so del año; mas, sob e odo, po su a o dulce y ca ac e po ex emo sensible. Y es aquí, p ecisamen e, en la his o ia desde el año de 1825 al 1835, cuando el ag a- decimien o y un espe uoso ca iño obliga á nues a pluma á consag a ie no y a ec uo- so ecue do á la sag ada pe sona del Emmo. S . Ca denal y A zobispo de Se illa Don F ancisco, Ja ie Cien uegos y Jo ellanos. Llenosiemp e de bondades pa a con noso os, 66 EL ORATORIO. el espi i ual y i uosísimo P elado no sólo nos dis inguía, no sólo nos amaba, sino que hallaba sus delicias en es a con los hijos de San Felipe. Tenía en nues a casa su habi a- ción siemp e dispues a; y la hon aba á me- nudo, o a uese con ocasión de espi i uales eje cicios, que los hacía allí muy igu osos, o a ambién en empo adas p opiamen e de descanso y de espi o; obse ando la ida misma de la Comunidad, y comiendo con noso os en el e ec o io común. Á las eces debió pa ece , á los Pad es de aquella época, e se aspo ados á los p ime os días de la Cong egación Romana, cuando algunos Pu - pu ados, de pu a aza ilipense, solían po iempo habi a aquella casa, y hon aban el Ins i u o con nomb es como Ba onio, Va ugi, Pa a icini, S onda i, Alejand o Collo edo y o os. Aún se conse an en nues a sac is- ia 6 iglesia, con ap ecio g ande, icos y p i-* mo osos obje os, eliquias, imágenes e c., aidos de Roma pa a nues o O a o io, como* a ec uoso ecue do del iaje ad limina del Emmo. Cien uegos. La e olución sal aje, - en Ma zo de 1836, lo a ancó al suelo de los se illanos, lle ándoie á mo i en ie a ex- aña, la cual nunca es lige a pa a los mue - os des e ados. Hoy, po a día epa ación de la e oz inju ia, poseemos sólo sus huesos á idos, ecogidos deco osamen e en he moso HISTORIA. 67 sepulc o de ma mol, le an ado en la capilla de la Concepción (g ande) de es a Pa ia cal y Me opoli ana Iglesia. Cie o es que no pa- sa ilipense alguno, que sepa su his o ia, po delan e de la mencionada capilla, sin sa- luda al Pu pu ado amigo con un de o o kRe- quiesca in pace. Hemos indicado que el empe amen o del P. Rey e a po ex emo sensible. Y lo ué cie amen e, acaso pa a que pudiese sen i y llo a mejo las desg acias que, al é mino de su e ce a p eposi u a, inie on sob e la Cong egación: unas po culpa del mismo Pa- d e, que, con sus pad inazgos y cap ichosas medidas, en ci cuns ancias calami osas, dió luga á ama gas quejas de nues os He ma- nos (*), o as po la saña de los mismos acon- ecimien os e oluciona ios de is ísima e- co dación. En e ec o, llegó el año de 1836, y la e- olución sac ílegamen e impía, que se apo- de ó delos bienes de la Iglesia, degollaba á los ailes y asesinaba en sus mismos emplos álos minis os del Seño , no podía espe a , y no espe ó, á nues a amada Cong egación, que con iolencia ué despojada y dispe sos en g an pa e sus indi iduos. Es os, a e a- dos po la imp o isa empes ad, y pa ici- (*) ¿Se á mal eco da aquí es as cosas nó, en e dad, con ánimo de censu a, sino como a iso y pa a p e ención? 68 EL ORATORIO. pando al ez de la debilidad ca ac e ís ica del Supe io , P. Rey, u ie on la candidez de en ega lo odo á la jun a incau ado a: exis encias, í ulos de p opiedades, esc i u as - de undaciones, de memo ias e c. e c., juz- gando que aquella apacidad inaudi a luégo hab ía de ene comple a es i ución. ¡Pue- il espe anza! Desde en onces la Cong ega- ción, como al, no ha uel o á lab a un solo e ón ni á posee una sola eja. Sin emba go, al ab igo ole an e de bené- olas au o idades locales p ime o (*), y des- pués, en 1848, po la decidida p o ección del nue o A zobispo Don Judas José Romo, la Cong egación empezó paula inamen e á da o a ez señales de ida; si bien con ha a cau ela, emiendo siemp e á los mal in en- cionados, que no buscaban sino su comple a uina. Has a que en 1851 pudo ya i i con cie a libe ad; pues se espe aba como p ó- xima la publicación del nue o Conco da o, que end ía á epone y do a las Cong ega (*) El Canónigo S . Don Manuel Lopez Cepe o, ocal de la mencionada jun a, me eció bien de nues os a ligidos He manos en aquellos días unes os, po los consuelos y p o ección que les dispensó; no menos que el S . Dean Doc- o D. Nicolás Maes e Tous de Monsal e que, como Go- be nado Eclesiás ico, expidió í ulos de capellanes de nues- a iglesia, en a o del P. Rey y del P. D. Juan de la Ca- e a, sal ando ambién la Casa con el des ino ó nomb e de Casa de co igendos y de eje cicios espi i uales, HISTORIA. 69 ciones de San Felipe Ne i en oda España. Habiendo allecido el P. Rey en 21 de Ma zo del 47, le siguió en el gobie no de la Cong egación, (nomb ado en las p ime as elecciones después del 1834) el P. Don An o- nio Sánchez Cid; el cual, sob e a o ece no poco á la exaus a Cong egación, que man u- o la go iempo á sus expensas, cos eó, en ínucha pa e de su p opio caudal, la epa a- ción comple a de los g andes des ozos cau- sados en la iglesia y casa po el bomba deo que su ió es a ciudad en 1843. En Julio del 52 ué p esen ado po $. M. el dicho Pad e pa a Obispo de Co ia, en Ex- emadu a; siendo ecibida la no icia po la Cong egación con señales ex e io es de jú- bilo y complacencia, po la hon a que con al dis inción esul aba á la Comunidad; pe o en su in e io de o aba pena ama ga: como iene que sucede siemp e que el a o ecido con ales hono es, sin necesidad econocida, y sólo po su olun ad, acoja un nomb a- mien o pa a cuya acep ación, según nues o Ins i u o, únicamen e puede obliga un man- da o e minan e y exp eso de Su San idad; como en el caso de los Ca denales Ba onio, Ta ugi, Collo eda, y de los Obispos Ju enal, Ancina y o os; los cuales se sepa aban con muchas lág imas de su amado e i o de la Cong egación de Roma, lle ándose consigo 70 EL ORATORIO. las lla es de sus cua os, á in de eco da mejo aquellos elices y soli a ios nidos, don- de gimie an anquilamen esusalmas con ge- midos del amo de Dios. Poco du ó, sin em- ba go, la ausencia del anciano Obispo, que ol ió p on o á Se illa pa a mo i en e los suyos, como alleció en e ec o, el 15 de Fe- b e o de 1858. Al e i a se á su Diócesis el Pad e Sán- chez, ué nomb ado P epósi o el P. Don José M.* C espo é Iñigo, de cuyo ca ác e gua - dan oda ía muchos que i en, e nísimos y - muy g a os ecue dos. E a es e Pad e, en medio de su sabe , po ex emo cando oso; modelo de sencillez é inocencia, y áun de in an iles g acejos: uno de esos an iguos i- pos de ancianos, de que no se en ya ejem- pla es en nues os días; doc o y sencillo, an- ciano y niño al p opio iempo. Sus nume osos años, y muchos abajos su idos i uosa- men e en la Cong egación, le habían hecho ac eedo á lle a po una ez, an es de mo- i , la hon a de la p eposi u a. CAPÍTULO X. El P. D. José M.* Alonso y Elena. Te minado el ienio del P. C espo, ué elegido con aplauso del cle o y pueblo de Se- HISTORIA. 71 illa, el Pad e, na u al de Ca mona, D. José Ma ía Alonso y Elena; cuyo nomb e no puede p onuncia se oda ía en e noso os sin que espondan las ib as más delicadas del co a- zón. Acabadísimo modelo de Supe io es de nues a casa; ilipense de pu a sang e, unien- do á su cla ísimo alen o amo ex emado al Ins i u o y e nu a sin lími es pa a con sus indi iduos, bien podía asegu a se que la Con- g egación u o en él pad e y mad e al p opio iempo. Hab ían sen ado admi ablemen e en sus labios es as palab as, p onunciadas po el P. Fabe en medio de sus O a o ianos de Lond es: “Es pa a mí el O a o io, después del Cielo, la mo ada más eliz y en u osa.,, Y e a cosa sabida que, pa a gana se el co azón del Pad e Alonso, bas aba el mé i o de se de o o del glo ioso Pa ia ca y ene inclinación al Ins i u o. Fué, po ello, es e buen hijo de San Felipe, el lazo p o idencial que ligó la Con- g egación an igua, educida al ex emo po los aza es de la época, con la nue a; la cual con el imán de los a ac i os de su Supe io y po el incansable espí i u de p opaganda que le consumía, llegó á euni en su iempo - un pe sonal al y an nume oso como no lo u o nunca la Cong egación de Se illa. Te- nía ojo singula ísimo pa a descub i y a ae el alen o y la piedad donde quie a que se e- lasen. Y no nos desmen i án losque ecue den 78” EL ORATORIO. pueden Uds. saca odo lo que pa icula - men é les pe enezca., “Muchas g acias, con- es ó el P. Alonso, po la gene osidad, que me hace o a ez dueño de mi so ana y de mi camisa., La pe o a a no debió de ag ada mucho á aquellos seño es. Mas se e i a on pací icos, aunque mu mu ando de modo que se les oye a deci : “Es e Pad eci o es de o o!,, “Es e Cu i a es de cuen a!,, P eciso es aho a deci la e dad oda en- e a, supues o que esc ibimos his o ia. La mucha bondad de es e amado Pad e y su ca- ác e excesi amen e c édulo le lle a on á con ia en in ames manos, hipóc i as y sac í- legas, el manejo absolu o de los bienes de la Cong egación (*). ¿Qué había de sucede ? Y acon eció al cabo, que, cuando el Pad e, íc- ima de es a as y usu paciones igno adas, c eía en es ado p óspe o y muy eliz la ha- cienda de la Cong egación, esul ó és a o- bada, empob ecida y a uinada, á ex emos de no queda le ni con qué paga á. muchos ac eedo es. Así, pa a los que conocían lo que e a el P. Alonso, y lo que lab aba en su co a- zón el peso de su esponsabilidad, no ué co- sa ex aña, sino muy emida, el e le mo i epen inamen e, como mu ió, en 3 de Diciem- (*) Hallábanse és os en cabeza y única disposición del P. Alonso: ejemplo que, po desg acia, no e a nue o en nues a Comunidad. HISTORIA. 79 b e de 1866, con el alma op imida y el co azón des ozado po la ehemencia de sus penas. Y ¡en qué ci cuns ancias le so p endió la mue e! Hallábase en el campo, en una hue - a de na anjal del é mino de Mai ena, adon- de había ido en la espe anza de ecob a su salud: e a la noche, y en los momen os de desnuda se pa a ecoge se y en ega se al sueño; es aba además solo, y sin más auxilio que el de un he mano lego, que en calidad de socio le asis ía. Deimp o iso debió de sen- i como desplomá sele el co azón bajo el eno me peso de su aumen ado olumen: e a la hipe o ia que llegaba al ex emo úl imo de hace ya imposible la ida ni po un ins- an e. Y sus úl imas palab as ue on, le an- | ando al Cielo los ojos:“¡ Dios mio, mise ico - dia!, y después bajando la cabeza “¡Cúmplase u olun ad!, A las 5 de la mañana siguien- e, un coche muy ce ado en aba en Se i- lla po la pue a de Ca mona, eceloso de que uesen descubie os los iaje os que con- ducía: e an el cadá e del P. Alonso, y dos Pad es que habían olado, al in aus o a iso, pa a ecoge la inanimada ca ga. Aun no había cumplido el Pad e los 52 años. Y ed aquí aho a el p i ilegio de los jus- os que mue en, habiendo sido in o unados en la ie a: se habló mucho de la eno me quieb a de la es amen a ía; se ponde ó la 80 EL ORATORIO. desg acia, se su ió la inmensa pé dida..! mas nadie, ni los más pe judicados en aquella económica ca ás o e, u ie on una palab a de censu a ni de ep obación con a el ben- di o Supe io que, sin emba go de odo, con- inuó, á su mue e, y iene que. con inua siendo en nues a Casa, obje o de ene ación y de impe ecede a memo ia; comp endido, como e a jus o, en el núme o de sus bienhe- cho es más insignes. Que, en e homb es bien nacidos, e a imposible que un momen o de e o , bien in encionado, iniese á eclipsa el ecue do de a o es y de sac i icios de oda la ida. Ni ol ida á nunca la Cong egación de Se- illa, po que la nobleza del co azón obliga más que ninguna o a, la ac i ud dolien e de SS. AA. RR. los S mos. S es. In an es Du- ques de Mon pensie en p esencia del cadá- e del P. Alonso, que ué muchos años Di- ecio espi i ual de ambos Seño es y Maes o de sus augus os Hijos; y menos se bo a án de nues a memo ia aquellas ie nas y sen i- das ases con que la i uosísima.S a. In an- a D.” Ma ía Luisa se despidió sollozando de los Pad es, diciendo al sali : “Us edes han pe dido mucho! pe o yo.... yo no he pe dido menos! ,, HISTORIA. 81 CAPÍTULO XII. Úl ima pe secución. Inmedia amen e después del P. Alonso y Elena ué nomb ado P epósi o de la Comuni- + dad el P. No icio D. E a is o de la Ri a y Po ua, ecien o denado de P esbí e o, que ino á la Cong egación, en 1865, de Je ez de la F on e a, abandonando el mundo y su ac edi adísimo bu e e de abogado. Los Pa- d es, llenos de espe anzas en sus no ables p endas, u ie on á bien dispensa le odas las g adaciones de Ins i u o y odas las ense- ianzas de la expe iencia pa a coloca le en el pues o de Supe io , nó sin esis encia g ande de'pa e de su modes ia: y ambién de su p e- isión, en e dad no di ícil, de nue os iem- pos de calamidades y as o nos. Cie o, en el ho izon e polí ico de España enían ya apiñándose neg os nuba ones, que, al cabo, en 1868, se ex endie on sob e es a in eliz pa ia, desa ándose con u o en la glo iosa de Se iemb e. Después de doce años de anquilidad, ¡i e um pe iculum, i e- umque o mido! o a ez el espan o y la i- bulación.Y la empes ad ué, en es a ocasión, e ible, implacable, de as ado a.. La pe se- 82 EL ORATORIO. cución y el odio, que han sido siemp e au- eola he edi a ia, de nues a Cong egación, nose con en an aho a, como o as eces, con despoja y lanza de la casa pa e na á los hi- jos de San Felipe; sino que, mien as expo- liaban sus habi aciones, la iglesia y los al a- es, le ábase un apo , po o den de la jun- a e oluciona ia, en el que, obligados con saña los buenos Pad es á emba ca se ap e- su adamen e en compañía de su nue o P e- pósi o.... pob es, expa iados, sin consuelo, sin ecu sos, ue on luego abandonados en el inhospi ala io suelo de Gib al a . En e an o las he amien as de des uc- ción no se daban momen o de eposo, has a deja en uinas la p eciosa iglesia y la mo a- da de los Pad es, sin espe a la ene a- ble Casa de Eje cicios, an as eces empapa- da en las lág imas de la peni encia. ¡Fué aquella la ho a de la iniquidad y pode de las inieblas! No hubo pe dón ni pa a los mue os! los cuales se ex emecie on de in- dignación al sen i u bada la paz de sus se- pulc os; sienúáo ecogidos a opelladamen e, po piadosas manos, de la bó eda de nues a iglesia, y conducidos en un ca o, en el mis- e io de la noche, á la bó eda de la inmedia- a pa oquia de S. Ped o. Y en e ellos iban el cada e del P. Alonso, que ué hallado ín eg o y con ex aña escu a, y los bendi- HISTORIA. 85 os es os del P. Rod iguez Mon e o: ¡aque- llas dos eliquias dignas de ene ación y de eligioso ca iño! Los an iguos Pad es, allá en iempos de oscu an ismo, epu aban día de egocijo y ies a el señalado (*) pa a conmemo a anual- men e la colocación de la p ime a pied a de nues o amado emplo, en 1709! Voso os, los mode nos Pad es, en el siglo delas luces, de- be íais señala ambién un día de lu o, pa a llo a la caida y g an acaso de odas ellas en el ominoso de ibo, no menos que pa a e- co da los pelig os que co ie on ues as idas en la desecha bo asca. Poco después de an desas osos acon e- cimien os, su imos el nue o in o unio de pe de al P. D. Juan B a- Rod iguez y Ca do- so, na u al de Ecija; el cual, aunque nunca ué Supe io ni pasó de Maes o de No icios, iene aquí bien ganado su ecue do po ha- be hon ado á la Cong egación con su g an- de en endimien o y con su labo iosidad, que excedía á oda ponde ación. Fué es e Pad e, como e a consiguien e, el elegido po el Ilus- ísimo Sanchez Cid pa a su sec e a io de Cáma a; y, como el mencionado S . Obispo se incapaci ó ha o p on o pa a las pas o a- les a eas, el P. Rad iguez lle ó sob e sí el peso de aquel b e e pon i icado. Pe o él po- (*) Po acue do de 11 de Junio de 1711. 84 EL ORATORIO. día con odo: es aba en Co ia y en Se illa al mismo iempo; esc ibia dia iamen e mul i ud de ca as; muchas de ellas espondiendo á consul as sob e úb icas y ce emonias, en las que e a consumado maes o; edac aba el Bole ín o icial de la diócesis de Co ia, comoesc ibió después, po muchos años,el de Se illa. Todo lo cual no le impedía p edica y con esa y dedica se á los minis e ios, a- bajando siemp e al apo y sin cansa se nunca. Los que le eían de ce ca, conocien- do sus g andes acul ades, solían decí que pa a Rod iguez Ca doso enía es echo el molde o a o iano, y que e a homb e desa- p o echado en las angos u as de la Cong e- gación. Y no di emos al noso os, pe suadi- dos, como es amos, de que en el O a o io cabe a mónicamen e lo g ande y lo pequeño; pe o con enimos en que el P. Rod iguez e a suje- o capaz de llega , con p opias ue zas, á la me a úl ima de cualquie a de las ca e as del Es ado: en el o o hab ía sido o o Jo e- llanos; en las a mas hubie a llegado á Gene- al; enla polí ica hab ía sido Minis o; y, con iempo y con la independencia necesa ia, se hubiese hecho un esc i o ecundísimo, lle- nando así al ez la p incipal aspi ación de su ingenio. Cie o, cualquie a de esas cosas le hab ía alido mucho pa a las g andezas y goces de holgada y cómoda ida, pe o á no HISTORIA. 85 duda lo, le hab ían pe judicado muchísimo pa a la san idad y ejemplo de la mue e, con que edi icó po ex emo á cuan os odeába- mos su humilde lecho en la mañana del 23 de Junio de 1870. Falleció, pues, en el pe íodo más canden e de la e olución del 68, cuan- do desempeñaba en es a capi al el cu a o de S a. Ma ía de las Nie es ( ulgo la Blanca): - pues o á que le lle ó la necesidad de a ende - á su nume osa amilia. CAPÍTULO XIII. ¡San Felipe! No es que amos á ocupa nos aquí en la his o ia del glo ioso Fundado del O a o io. Es que con-ese nomb e e a conocido en Se i- lla, en conjun o,el emplo del San o, la Habi- ación de los Pad es y la Casa de los Eje ci- cios Espi i uales; odo lo cual pe enece á la His o ia, desde que desca gó su p ime gol- pe la demoledo a pique a sob e el amado edi icio. Po lo que, si en o o caso su e- cue do aquíno hab íapasado de desc ipción más ó menos a ís ica, hoy es p opiamen e, y muy dolo osamen e, his o ia. San Felipe ha hd 86 EL ORATORIO. desapa ecido: aquella p eciosa iglesia, la más concu ida de Se illa; aquella ene able mo- ada, donde i ie on y mu ie on an os a ones apos ólicos, y aquella Casa donde an as almas ompie on ale osamen e las cadenas del pecado y de los icios, ya no exis en! La e olución de Se iemb e de 1868 lo ha bo ado odo del plano de la ciudad, pa a da , con es o, ensanche á la ía pública y luc o sac ílego á los log e os y comp ado- es de la sag ada áb ica. Y la gene ación p esen e, en su pa e piadosa, que no alcan- zó en pie á San Felipe, quie e conoce lo; la gene ación pasada, que le conoció en odo su auge, quie e eco da lo, y noso os, que lo enemos en el co azón, que emos desc i- bi lo. Y amos á hace lo, si nó con la p opie- dad y ecnicismo de los que son maes os del a e, con la e dad y exac i ud del que desc ibe una joya de alo inmenso, que le ha sido b u almen e a eba ada El emplazamien o de San Felipe e a un cuad ilá e o, cuyo lado me idional daba á la calle del mismo nomb e, el o ien al á la de Ge ona, an es de Sa dinas, el lado No e á la calle de D.* Ma ía Co onel, con inando, po el Oes e, pa e con la calle de Hue os, y pa - e con pequeñas casas de es a es echísima calleja, inmedia a á la pa oquia de S a. Ca- alina. pa HISTORIA. 87 Conc e ándonos p ime o á la iglesia, di- emos que, en su aspec o ex e io , nada ha- bía que de no a sea, como no uese su lim- pieza y pe ec o es ado de conse ación; en lo que con as aba en ajosamen e odo el edi icio con los inmedia os. No enía o e, sino campana io con sólo es campanas; pe- o de imb e an sono o y.solemne, que el oi las le an aba el ánimo, con no as en que “habia algo de la música del cielo. Tenía álos pies una pue a, la p incipal, con pó - ico que consis ía en umb al de-má mol blanco con a io solado de losas de Géno a; bajándose á la calle po es g adas ambién de má mol, ceñidas de al a y bien o jada e ja.En la pa ed on e a, mu o del con en- o de Religiosas de S a. Inés, se des acaba un e ablo de es uco moldu ado, que se ía de ma co á un excelen e cuad o de azulejos, de los buenos iempos de las áb icas de T iana, ep esen ando á Jesús caido en ie- a bajo el peso de la C uz. Había o a pue - a al cos ado izquie do del emplo, sin más ado no en su po ada que dos cañones undi- dos y pin ados de neg o en las jambas, y en su o nacina, sob e el din el, una es a ua de San Felipe, de man eo y bone e, en má mol neg o, con ca a y manos pin adas de colo na u al, un lib o sob e el pecho y las azuce- nas ca ac e ís icas. Inmedia a á la dicha 94 EL ORATORIO. de pla a, que esal aba sob e la pue eci a de un sag a io, que comunicaba con el del al a mayo , su magní ico suelo de ácana con di.- bujo é inc us aciones de pla a, y, sob e odo, y muy p incipalmen e, la elada p esencia de J. C. en la Euca is ía, hacían de aquel mis e ioso ecin o como un sag ado es íbu- lo del Cielo. Conducía á es a escondida mo- ada el callejón de las pe chas, que enía su en ada po la sac is ía, y lle aba ambién á la escale a po donde se subía al cama ín de N a. Mad e. Pasando de nue o al p esbi e io, pa a abandona ya es a pa e p incipal del emplo, no a emos po conclusión: que, an e cada uno de los dos a cos cola e ales, pendía una a aña de c is al de una a i a de hie o do- ado; que el espacioso pa imen o, como el de oda la iglesia, e a de má mol blanco y azul, y que en el cen o se o maba el co o de la Cong egación con diez he mosos bancos de caoba, de cómodos espaldos y pe ec amen- e concluidos. Sepa ábase la capilla mayo de lo es an- e del emplo, po una do ada e ja de hie o en semicí culo, de a a y media de al o, con balaus es, co nisa y en ecalles, muy bien ejecu ada po el a í ice se illano Má quez, y con a ile as de lo mismo y seis bolas de b once agallonadas, ob a de Reinoso. HISTORIA. 95 Del p esbi e io se bajaba al plano del e uce- o po es g adas de jaspe enca nado; y sob e los cua o a cos o ales se le an aba, no muy ele ada, pe o esbel a cúpula, en cu- yos cascos se eían pin ados al esco, pasa- jes de la Pasión: la Co onación de espinas, la C uz á cues as, la C uci ixión y el Descen- dimien o. En la cla e de los a cos lucían, muy allados y do ados, los escudos de a - mas de la casa de los Pon ejos, pa onos de la capilla mayo ; y en odo lo la go de los g andes pila es, lo mismo que de los peque- ños, eíanse pin u as de San os y de Angeles, al e nando, á echos, con el deco ado gene- al de la iglesia. El b azo de echo del c uce o e minaba con el al a llamado de N o. Pad e, po que ecibía allí cul o la imagen del glo ioso Pa- ia ca $S. Felipe, de casulla y alba, eniendo en su pecho un elica io con eliquia de sus en añas: odo ob a maes a del escul o Ped o Roldán. Al pie de la e igie dos ángeles mos aban en sus manos mi a, capelo, azu- cenas y co azón de pla a. A los lados del al- a , que e a jaspeado y con pe iles de o o, y sob e las dos pue eci as que daban paso á la an e-sac is ía, es aban colocadas sob e e- pisas con espalda , que e minaban en es- plando es de made a do ada, las imágenes de San Ped o y de San Pablo, con las lla es 96 EL ORATORIO. el p ime o y con la espada el segundo. En el cue po supe io del al a se dejaba e un he moso Angel de la Gua da, excelen e co- pia del de Mu illo y que egaló á la Cong e- gación el Emmo. Ca denal Cien uegos. El sag a io, po ue a, es aba pin ado de jaspe, ado nado con cua o columni as, la pue a do ada, y en el cen o un bellísimo cob e de e an mé i o con N a. Mad e Dolo osa. En los en e-calles, ijas sob e pedes ales, es a- ban las pequeñas es a uas de San Ignacio de Loyola y de S a. Te esa de Jesús. En ez de c edencia pa a las inage as e c., había en el ángulo inmedia o de la izquie da, una in- cone a de caoba icamen e allada; y po cima de ella una lápida indica o ia de se aquél al a de p i ilegio. Po úl imo, siendo és e uno de los dos Sag a ios que habían en la iglesia, po azón de la mucha ecuencia de Comuniones, enía delan e su ba anda de co adillos de hie o enlazados, cubie a de blanca y bien bo dada co ina. En odo igual al de San Felipe y on e o á él, en el opues o b azo del c uce o, es aba el al a de San F ancisco de Sales, de capi- sayos episcopales, cuya he mosa es a ua e a ambién de Ped o Roldán. En el segundo cue po b illaba una excelen e y bellísima pin u a del Descendimien o de la C uz, copia del enomb ado cuad o de Vandick. Los san- HISTORIA. 97 os cola e ales e an San Joaquín y S a. Ana, y las dos es a ui as, que había en las en e- calles, S a. Ge udis y S a. Juana F ancis- ca F emio . También es e al a enía comul- ga o io, dándose en él la sag ada Comunión cuando el de San Felipe es aba impedido. Seguían luego las ocho capillas bajo los a cos del cañón de la iglesia, siendo la p i- me a del lado del E angelio, pasado el púl- pi o, la del Nacimien o. Tenía al a con e a- blo jaspeado y pe il de o o, o mando en e dos columnas un ancho espacio, en cuyo cen- o es aba el Mis e io del Nacimien o del Hijo de Dios;compues o del Niño Jesús, ob a aca- badísima de au o i aliano, de singula be- lleza, pa icula men e desde que se enca nó denueyo ennues os días, y siemp e supe io en mé i o a ís ico á las imágenes de la San- ísima Vi gen, con su ce co de es ellas de pla a po co ona, y de San José con su dia- dema y a a de lo mismo: odas las igu- as e an de amaño na u al, lo p opio que las cabezas de la mula y del buey, que asomaban po de ás del peseb e. En el ondo, que e a de c is ales azogados, se des acaba un Co a- zón de Jesús, ce cado de do adas á agas. Tan o és a como las demás capillas es aban de endidas po ba andas de hie o undido, de p ecioso dibujo, y do adas á sisa. La capilla siguien e enía ambién su e- 98 ; EL ORATORIO. ablonue o, jaspeado y ile eado de o o como los demás, ene ándose en él, como e igie p incipal, N a. S a. del Buen Consejo sob e g upo de ángeles y con el Niño Jesús en los b azos, enca nada y es o ada ecien e- “men e; siendo de deplo a que pe diese, en la eno ación, la pe ec a semejanza que, dicen, enía con la que se ene a en una de las iglesias de Mad id, y habló á S. Luis Gon- zaga. A los lados de dicha imagen y en e las columnas del al a , había dos pequeñas es a uas de San F ancisco Ja ie y de San An onio Abad, y, po bajo de la Seño a, una u na o mada po el mismo al a y «ce ada de c is ales, que con enía un bus o de N. P.$. Felipe, de yeso, aciado en el mismo molde ó másca a que se sacó en Roma sob e el cadá- e del San o. Bajo el siguien e a co no había capilla, po se el que daba paso á la Gale ía: en él, sin se obs áculos pa a el ánsi o, había dos con esona ios, ambos de caoba oscu a, uno en en e del o o. Pe o enemos ma e ia pa a de ene nos aquí un ins an e, po que en la ibuna, que descansaba sob e dicho a co, es aba mon ado el Ó gano que, sin duda al- guna, e a el mejo de Se illa, apa e los dos incompa ables de la Ca ed al. Tenía el nues- o escogidísimos egis os, sua es y ue es, dulces y ex epi osos, comunes y bas an e HISTORIA. 99 a os, con sus co espondien es con as, po odos en núme o de 20. La caja e a de pino con sob epues os de alla, pin ada y do ada. Los que lo oye on no pod án ol ida nunca aquellas melodiosas medi aciones, o e o ios y ele aciones ejecu adas en él po el an iguo o ganis a ya di un o, el P esb.” D. José Ma- ía Valle. La e ce a capilla enía su al a , ambién de jaspe y de o o, con dos g andes columnas dó icas; al ándole o as dos, que sele qui a- on cuandose colocó, como imagen p incipal, la Pu ísima Concepción; ocupando los desie - os pedes ales las de San Luís Gonzaga, de As o ga, y la de San Es anislao de Koska. La imagen de la Sma. Vi gen e a de candele o, icamen e es ida y co onada de es ellas de pla a. Sob e el plan de al a y á los pies de la Seño a, se o maba, con bellas columni as, una u na ce ada de c is ales, donde se ad- mi aba en do ado disco una ensang en ada cabeza del Bau is a, de singula mé i o, muy ponde ada gene almen e. La úl ima capilla del lado del E ange- lio es aba dedicada á N o. Seño a ado á la Columna, con sus es po encias de pla a y al pie una es a ua de S. Ped o peni en e. El e- ablo e a de made a con cua o columnas _jónicas. En e és as, álos lados del Seño , es aban dos imágenes, de mediana es a u a, 100 : EL ORATORIO. de San An onio de Padua con un p ecioso Ni- ño en los b azos y S a. Ri a de Casia. Po ba- jo de la igu a p incipal, o maba el mismo e ablo una u na con columnas y ce ada de c is al po su delan e o, y en ella había una de o a imagen de la Dolo osa al pie de la C uz, eniendo el lace ado Cue po de su Hijo en los b azos; siendo muy co ien e la adi- ción de que e a la que ajo de G anada el V. Fundado de nues a Casa, el P. Na as- cués. A de echa é izquie da había dos u ni- as den o del mismo e ablo, una con un Cal- a io y la o a con un Descendimien o. En el ema e del al a se eía un ó alo, y en él una muy egula pin u a de la Sma. T inidad. CAPÍTULO XIV. Concluye la ma e ia del an e io . Llegando á la dicha ex emidad de la igle- sia, opezábamos con el a ís ico cancel, que cub ía la pue a p incipal, y no debe pa- sa aquí sin su ecue do. E a de caoba y pino con embu idos y sob epues os de na anjo. Tenía dos ca as: la de la pa e ex e io , a- bleada de enlazados; y la de la pa e in e- HISTORIA. 101 io de able os g andes, á la i aliana, en la que se eían jugue es y a bo an es allados y do ados: combinación ingeniosa de pin u- a y o o; y en medio un ó alo con dos ojos capelos ca denalicios y una mi a; en los la- dos cua o ángeles y cua o lame os. E a el cancel de dos hojas, con dos pos igos y espe- cial ce adu a de singula mé i o. Vol iendo á las capillas, y comenzando po la p ime a del lado de la Epís ola, nos encon ábamos con un al a en mucho seme- jan e á los o os, siendo su p incipal obje o la imagen del Sag ado Co azón de Jesús, o- deado de á agas que llenaban oda la es e- a, con dos ángeles muy bien es o ados, en ac i ud de ado a le. Delan e, en p ime é - mino, había una u na de c is ales, que gua - daba en un isco, un p ecioso Niño Jesús sen ado sob e una peña, á la somb a de un á bol, mos ando su co azón y aca iciando á una o eji a. Rema aba elal a en un esplan- do do ado, en cuyo cen o se des acaba el Pu ísimo Co azón de Ma ía. La capilla inmedia a e a la de San José, con su e ablo co espondien e; cuya imagen p incipal e a el San o Pa ia ca sob e nube de se a ines y peana do ada; excelen e ob a en ba o de C is obal Ramos: á los pies del San o se eía un angeli o con la lo ida a a en sus manos. Sob e los pedes ales de dos 102 EL ORATORIO. columnas, que se qui a on al al a , se le an- aban las imágenes, bien es o adas, de San Ignacio, eniendo bajo sus pies una ho enda igu a de la he ejía y en las manos un lib o, y la del Bea o Sebas ián Val é, con C uci ijo en ac i ud de p edica . T es sencillas u nas ocupaban el p ime é mino con p imo osas es a ui as: la de en medio con la Inmaculada sob e g upo de ángeles y ce cada de esplan- do de pla a, y las la e ales con los boce os de las es a uas g andes de San Felipe y de San Sales. Tenía po ema e el al a el sag a- do nomb e de IHS, de buena alla. El a co siguien e á la an e io capilla e a el de la pue a del cos ado; la que enía de- lan e cancel de pino pin ado de caoba, y el medio pun o con c is ales de colo es. Pasá.- base luego á la capilla de San a Bá ba a, cu- ya ep esen ación ocupaba el p ime luga , eniendo ásus lados dos es a uas meno es; una de S. Ra ael, co onado de lo es, y o a de San F ancisco de Paula, con báculo y la obligada insc ipción Cha i as. Po bajo de la San a había un cuad o de Nues a Seño a de Belén, y á sus lados dos elica ios, con las pin u as, espec i amen e, de San Felipe Ne i con San Ca los Bo omeo y la de San o Tomás de Aquino. La úl ima capilla es aba dedicada á San Juan Nepomuceno, con C uci ijo y cinco es- HISTORIA. 103 ellas de pla a; cuya imagen, e guida en el si io p incipal, e a de As o ga, y nó de esca- * so mé i o. Á sus lados, y de menos es a u a, se alzaban po su o den San Juan Bau is a y San Juan E angelis a. Sob e la g adilla del plan de al a había una buena u na de c is- ales con Nues a Seño a del Ca men, con p eciosos es idos, y á agas y co ona de pla- a, eniendo á de echa é izquie da dos u nas pequeñi as con el Niño Jesús pas o eando a ias o eji as y el S o. Angel de la Gua da. Rema aba el al a con un lienzo de la San í- sima Vi gen de medio cue po. Doce e an las en anas que daban luz al emplo, de día, y doce ambién las lámpa as que lo iluminaban de noche: és as, úl ima- men e, e an de me al blanco; bellas las de las capillas, he mosas las de los al a es del c u- ce o y a as y muy lindas, de o den gó ico, las dos del p esbi e io, pendien es de manos de g andes ángeles. Recomponiendo aho a en nues a imagi- nación, con los an e io es ecue dos, el odo de aquel g acioso emplo ¿no es e dad que quedan jus i icados el concep o y el enomb e de que gozó en Se illa y en oda España? Po lo menos nadie nega á que el conjun o de an- as bellezas, unido al esplendo y g a edad con que allí se daba cul o á Dios, hacían de nues o San Felipe un p ecioso elica io, un 110 EL ORATORIO. e andes lienzos con pasajes de la ida de San Felipe, y debajo colección comple a de es ampas, in olio, de la ida del San o, con sus co espondien es ma cos. En e o as o icinas indispensables de la casa, se dis inguía el e ec o io con sus sie e la gas mesas de má mol enca nado y o no de comunicación con la cocina. En la es e a y sob e el asien o del Supe io se eía un g an cuad o apaisado con la Úl ima Cena, y, en el ex emo en e, la cá ed a pa a las lec u as. Fue a de la plan a cen al del edi icio, ha- bía es pequeños pa ios y es ánsi os en los que eíanse, á de echa é izquie da, habi- aciones en bas an e núme o: po uno de ellos se pasaba al pisoal ode la Casa de Eje cicios, y po o o, con pue a pa a baja á la iglesia, se iba á la ibuna del ó gano, campana io y cua o de los sac is anes. Llegamos, po úl imo, á la Ob a y unda- ción del P.Vega, que enía suen ada pública, pasado el ángulo de la izquie da del pa io p incipal, po o o pequeño pa io en el que es aba la pue a: és a e a de caoba, con cla- os do ados y sob e ella se leía en g andes ca ac e es de o o: REAL CASA DE EJERCICIOS. A o unadamen e la his o ia de es a san- a casa, en sus es épocas de sucesi o mejo- amien o, es á esc i a de mano maes a y con HISTORIÁ. 114 exac i ud ex emada, po el P. Don Lucas de Tomás y Asensio en la Vida del P. Vega. Así que, sal ada del ol ido es a ica y aliosa pe la, y en mane a que no pod íamos nos- o os mejo a , amos ya á pone in á nues- a a ea desc ip i a, ela ando, po conclu- sión, la pe i aseada sen encia de cuan os buenos ca ólicos ace aban á pasa po en e las uinas, en los días de la demolición de San Felipe: “Hé aquí, se decía, con e ido.en escomb os un monumen o o mado po dos siglos; joya del a e, asilo de la ciencia, y ba- lua e de la mo al y de la eligión! Cuando la pos e idad, que no ye a, juzgue es os y semejan es c ímenes, no pod á menos de a- lla , decla ando: que sus au o es es aban lo- cos Ó que ol ían ápidamen e á la "ba ba- ie., En e an o noso os, an in e esados en el p oceso, no pedimos más sino que Dios en- ga mise ico dia de los bá ba os y de los lo- Cos. CAPÍTULO XV. Nue o es ablecimien o.—Conclusión. Pe o qué! ¿No es ya Dios el sobe ano de oda la ie a? ¿No iene ya pode pa a sus- ci a de las mismas pied as hijos y Cong e- ¿e SS EL ORATORIO. gaciones de San Felipe? Sie e años an sólo hubo que espe a en paciencia pa a que la ealidad de los sucesos pudie a con es a a i ma i amen e una ez más á ales p egun- as. Y ué que, en 1875, al ampa o del De- c e o de Valencia (*), la Cong egación eju- enecida y aumen ada, eje cía ya sus minis- e ios con p imi i os e o es, en la espaciosa y cen al iglesia de San Albe o (**), ponien- do los Pad es su mo ada en edi icio ce cano, con odo el igo y con odas las obse an- cias de muy lo ecien e Comunidad. Po de con ado el susodicho Real Dec e o no ino á ealiza sino en pa e lo que su le- a exp esaba: cuan o al de echo, algo; cuan- o á los hechos, nada se es au ó. Así nues a 2 Cong egación log ó que se espe a a su exis- encia, que con inua a su pob ísima do ación y que se la dejase en paz; pe o las uinas de su emplo y de su casa queda on po el suelo; y muchos, muchos obje os del uno y de la o a, pe didos y sin espe anza de ecupe a- (*) Llamado de Valencia po que allí i mó, á su uel a á España, el jo en Mona ca Don Al onso XIl, á ines del 74, el Dec e o que mandaba es i ui las cosas de la Iglesia al se y es ado que enían an es de la e olución. (*) Es e emplo de ca meli as calzados, ué p o isio- nalmen e concedido á la Cong egación, po el Eminen ísi- mo S , Ca denal Las a, dando al P epósi o el í ulo de Ca- pellán de la iglesia. HISTORIA. 113 ción: en e ellos no pocas es a uas de San os, la magní ica banque ía de caoba, el he mo- so embaldosado de má mol, el ico suelo del asag a io, el ó gano, el cual se encuen a mon ado y en uso en la iglesia de La O de T iana, habiendo sido in uc uosos odos los es ue zos imaginables pa a a anca lo de las obus as manos de la He mandad de Nues- o P. Jesus Naza eno y Ma ia Sma. de la O. Y sin emba go, in ini as g acias damos al Se- o , que nos ha concedido sali á lo e después de la empes ad ho enda, que nada dejó en su si io. La ace ada elección pa a P epósi o, en 16 de Ma zo de 1877, del humilde Pad e Don F ancisco de Je ónimo Ga cía Teje o, un- dado de a ios Ins i u os de piedad y bene- icencia (*), había enido ya á eno a los días de júbilo y de anquilidad de la Con- g egación del O a o io, no obs an e la al a de ma e iales ecu sos, con que ol ía esig- nada á sus a eas. Declá alo así bien la aco - de y unánime eelección del mismo Pad e P epósi o du an e seis consecu i os ienios, y que, de segu o, se hab ía epe ido po o- da la ida del Pad e, si su al a de oido, y (*) En e ellos el Asilo de Jó enes A epen idas (San a Isabel), pues o bajo la di ección de las Hijas de los Dolo- es de Ma ía, la Cong egación de és as y la de las He ma- nas de la Doc ina C is iana e c. 114 EL ORATORIO. sus achaques no hubie an mo i ado, con sen- imien o de odos, la a iación. Pe o quiso Dios hon a la úl ima e apa de su gobie no con uno de esos acon ecimien os de amilia que son la glo ia del Ins i u o: la ies a de Bea i icación de un ilipense, el P. Juan Ju- enal Ancina, de la Cong egación de Roma, dec e ada po Leon XIII en el memo able día 9 de Feb e o de 1890. Como na u al es que “el hijo necio colme de is eza á su mad e, (*) así u o que ebosa la aleg ía de la Con- c egación cuando le nacía pa a el Cielo un hijo san o; lo cual daba á la ez á odos y á cada uno de sus indi iduos el de echo de ex- clama u anamen e y con indiscu ible e - dad: “Tenemos un ¡he mano en el cielo! ¡El O a o io posee i ud de engend a san os! y el que engend a san os es san ísimo y dig- no de gene al ene ación., La aleg ía de nues a Cong egación se adujo magní ica- men e po la unción solemnísima celeb ada en nues a iglesia (S. Albe o) el 25 de Mayo de 1890, con asis encia de comisiones de o- das las Comunidades eligiosas de Se illa; diciendo el panegí ico del Nue o Bea o el Ilmo. S . Capellán Mayo de la de San Fe - nando D . D. Se ando A bolí y Fa audo, quien puso las i udes de su Hé oe á la al- u a de su san o nomb e, máximus secun- (*) P o . 1- o. HISTORIA. 115 / dum nomen suum, y o iciando de Pon i ical el Excmo. y Rmo. P elado de la Diócesis, D . D. Beni o Sanz y Fo és, hoy Emmo. Ca - denal de la San a Romana Iglesia, del í ulo de San Eusebio. Te minado el úl imo ienio del P. Teje- o, ué nomb ado en su luga , en Junio de 1892, el P. Don Manuel de la Oli a y Al age- me, Sace do e de gene al nomb adía, po su elocuencia e dade amen e apos ólica y o as p endas que en él ió la Comunidad y que no es p uden e menciona aquí.—Toda Se i- lla conoce á los es úl imos P epósi os; sabe lo que son y lo que alen es os buenos Sace - do es, sin necesidad dein empes i os elogios. Lauda pos mo em, nos epi e aquí la p u- dencia: Alaba después de la mue e; en on- ces, cuando la glo ia no en anece, cuando la en idia no mu mu a. Una sola alabanza admi e la His o ia en ida de sus hé oes, y esla que publican los mismos hechos. Po eso no ha emos sino apun a , sin comen a io alguno, dos ac os que, en e o os, señalan ya el gobie no del ac ual P. P epósi o: 1. el es ablecimien o, ó nue a admisión en la Comunidad, de He - manos legos, cuyos o icios enían llenándose po si ien es asala iados desde la úl ima e- olución; 2.2 la adquisición en p opiedad, pa- a la Cong egación, de la iglesia deS. Albe - 116 EL ORATORIO. o de es a ciudad, concedida en Diciemb e de 1893 po Su San idad el Papa Leon XIII, de con o midad con el Rmo. Gene al de la O den Ca meli ana, cuya e a la ci ada igle- sia: acon ecimien o que hay que ag adece en p ime luga á la ca i a i a muni icencia del inmo al Pon í ice einan e, y después á la p o ección, nunca desmen ida, de nues o Emmo. P elado Ca denal Sanz y Fo és, que nos alcanzó la plausible g acia en su úl ima isi a á la Ciudad E e na. Mas queda oda ía algo, queda mucho que ag adece ála zelosa inicia i a y á los e icaces uegos del R. Pad e Oli a, ac ual P epósi o, que, como es no o io, se des i e po los in e eses de su Comuni- dad, ab iendo así ex enso campo á las espe- anzas de la Cong egación. CONCLUSIÓN. Y Ul imamen e, al abandona aquí nues a ya cansada pluma, dejamos abie a es a his- o ia pa a que la con í iúen 1oque nos han de segui po la a iada senda de los emo es y de las espe anzas: espe anzas y emo es que nos hacen o mula es as dos p egun as, que end án en lo po eni su con es ación. 1.* ¿Llega á el día en que la Cong ega- ción de Se illa uel a á ene su Casa p o- HISTORIA. 117 pia, inmedia a á su iglesia, y á ins ala de nue o su memo able casa de eje cicios? Ay! mien as es o no se cumpla, nos al a mucho pa a la elicidad: pa ece como que nos al a el suelo y el ai e: el suelo del p opio hoga , y el ai e de salud, que se espi aba en nues- os e i os. 2,2 ¿Hab án e minado pa a nues a Co- munidad los días de ama gu a, de sob esal o y de pe secución? Ay! na u al es desea lo, bueno el pedi lo y mejo el me ece lo. Mas sin ol ida nunca lo que pa ece ley his ó ica, y S. Pablo nos enseña con di ina inspi ación: “Los que i i quie en piadosamen e en C is o, su i án siemp e pe secución., Om- nes qui pié olun i e e in Ch is o Jesu pe - secu ionem pa ien u (*). + e sl (4) 2 Tim. HI 12 - , > ¿e a Po 7 od ia Ss de La A AGA No > o a a SEGUNDA PARTE ENSTITUCIONES INSTITUCIONES DEL ORATORIO DE SEVILLA. A IN lee el í ulo de es a segunda 3 pa e de nues o abajo, pod á c ee alguno que la Cong egación de Se illa iene su Ins i u a pa icula di e en e de las de o as Cong egaciones; y no es así cie a- men e; 1. po que la San idad de Paulo V no solamen e p ohibió la publicación de cuales- quie a o as Ins i uciones bajo la denomina- ción de $S. Felipe Ne i, dis in as de las oma- nas, sino que edó añadi las, de oga las y £ 126 EL ORATORIO. e al ap o echamien o de los he manos ex- e nos concu en es al O a o io; 4los cuales p oponga los o icios de piedad en que deben emplea se con los en e mos en los días de ies a. Nomb a á ambién, en e los he ma- nos dichos, los que ue en ap os pa a cie os o icios del O a o io, y al Rec o en p ime luga ; cuidando de que no se iole en lo más mínimo el Dec e o que con las siguien es pa- lab as ha enido á bien o mula la Cong e- gación. 6. “No pe mi a en mane a alguna el P e- ec o del O a o io, que ninguno de los o icia- les de ue a, a iliados en él, se ingie a en cosa ó negocio que al mismo O a o io pe enezca, como no le haya sido señalado; po que no iene de echo ó po es ad pa a ello. Nada se inno e de lo has a aquí obse ado, consul- ando, en las cosas de impo ancia del O a- o io, al P epósi o, que es.el que gobie na jun amen e el O a o io y la Cong egación.,, 7. Bas a con es o pa a que se en ienda po qué camino han de se ele ados á la con- emplación y amo di ino los que ecuen an el O a o io. Y á los nues os, como más con- sag ados á al Ins i ución, se ha de enca e- ce po ex emo lo que los an iguos Pad es, amaes ados po San Felipe, en es e modo es ablecie on: 8. “Tenga cada uno sus ho as señaladas INSTITUCIÓNES — 127 pa a la medi ación, en la que p og ese más y más cada día, amando á Dios y suspi ando po las cosas celes iales. Á es e in los Supe- io es, según su ca idad y p udencia, debe án amones a ecuen emen e á cada uno, pon- de ándole cuan o sea el u o de al eje cicio. ,, 8. Tienen, pues, su opo uno iempo, pa- a dedica se á la o ación y medi ación; y, apa e de las exho aciones del P epósi o, al cual deben obedece , ienen además un Sa- ce do e, que es el P e ec o de con esiones de nues a amilia; el cual, á medida de su p u- dencia, suele exci a álos ibiosá an sag adas dis ibuciones, y mode a á los e o osos en demasía, cuando lo juzga e con enien e. 9. Po úl imo, en azón á que son muchas sus ocupaciones, saludables an o pa a si co- mo pa a los p ójimos, no se ese an, ni po la mañana ni en el es o del día, ningún o o iempo de e minado y ijo pa a o a , sino el que cada cual, á su a bi io, dedica e piado- sa y san amen e á medi aciones y de o as p eces. Mas, po la a de, con o me se ha di- cho, deben acudi diligen es al O a o io, pú- blico ambién pa a los de ue a, abie o y p epa ado pa a la o ación, de la que omó su nomb e, 10. Ace ca del mé odo y cos umb e de la o ación y lagelación ó disciplina en el O a- o io, y de o os o icios de los de ue a, se a- 198 - EL ORATORIO. a á más en adelan e, después de las Ins i u- ciones, en el apéndice á es e capí ulo (*). CAPÍTULO II. De la Iglesia y Di inos O icios. 1. Los sace do es de nues a Cong ega- ción, como dispensado es de las cosas di i- nas, asis en con ecuencia á la Iglesia, en pa icula los días es i os. Unos adminis an el Di ino Sac amen o de la Euca is ía á los ieles, o os el de la Peni encia; y és os desde que amanece has a la ho a de come , no dejan el con esona io sino ap emiados po alguna necesidad. 2. Celeb an dia iamen e el San o Sac i- icio ayudándoles los demás, p incipalmen e los clé igos; los cuales, cuando se hubie e de celeb a Misa solemne con música, bajando muy'de mañana á la Sac is ía, e is en con piadoso esme o á los Sace do es de los o na- men os sag ados, asis en á la Misa solemne; y, desempeñando di e sos minis e ios, no se sepa an del cuidado de la Sac is ía ni de la Iglesia, mien as du an los di inos cul os. (*) Apéndice que o ma el Capí ulo XIV, Pp p e INSTITUCIONES. PERA 194) Respec o de las cosas que pe enecen á la Iglesia, p opónenseá los nues os los siguien- es Dec e os: 3. “No hab á en nues a Iglesia es a uas de di un os, ya sean de má mol, b once, ye- so, óde cualquie a o a ma e ia.,, 4. “Enlos días es i os seceleb a án con solemne apa a o an o la Misacomolas Vispe- as., “Asimismo se can a án Víspe as solem- nes en las igilias del Co pus Ch is i, de la Na i idad de la San ísima Vi gen Ma ía, y de la consag ación de nues a iglesia, que es el día 23 de Mayo, y se celeb a con oc a a, den o de la cual ocu e la es i idad del T ánsi o de San Felipe Ne i, nues o Pad e,* el 26 del mismo mes.,, “Además can amos so- lemnemen e las Víspe as en oda la oc a a del Co pus Ch is i.,, 5. Deigual mane a, en el día 29 de Ene- o, se celeb a con solemnidad, anualmen e, la ies a de los San os Má i es Papias y Máu o, can ándose en dicho día la misa con diácono y subdiácono. Las p ime as y segun- das íspe as de dichos San os, se can an con música; y en su igilia, an es de cena , se ezaná co o los Mai ines po nues os Sace - do es y clé igos, an e las Sag adas Reliquias de los Má i es, dando así hono á los Pa o- nos de nues a Iglesia y Cong egación. 6. En la ies a de la T aslación de los e 130 EL ORATORIO. mismos, que es el 11 de Feb e o, se obse a odo lo dicho menos can a la misa y íspe- as solemnemen e. | 7. Celeb amos ambién con g an solem- nidad en p ime as íspe as y misa, el día de San G ego io Papa, Pa ono de nues a Igle- sia y Cong egación. 8. Asimismo ene amos con singula es cul os á o os San os, con cuyas eliquias insignes nos hon amos. 9. El4 de Mayo celeb amos, con o icio doble á los san os má i es Ne eo, Aquileo y Donmi ila. 10. Yel2de Julio, con i o semidoble, á los san os Pa e mucio, Cop e e y Alejan- d o, má i es, á quienes es á dedicado un al a . 11. El 27 de Julio, al má i San Pan- aleón, con i o semidoble ambién. 12, El 22 de Oc ub e, á San a Ú sula y compañe as, í genes y má i es: semidoble. 13. El 14de Diciemb e, celeb amos ade- más con i o semidoble, á San Espi idión, Obispo y Con eso . 14. Y aunque los nues os no ecuen en la Iglesia, excep o los días es i os po la a de á íspe as, sin emba go acos umb an asis i al Co o siemp e que ocu e alguna p incipal ies a, como el día de la Pu i ica- ción de la Glo iosa Vi gen Ma ía, á la ben- Ld INSTITUCIONES. 131 dición de candelas; en el p ime día de Cua esma, á la bendición de cenizas; en la Dominica de Ramos, á la bendición de pal- mas; en los es días acos umb ados de la Semana San a, á los mai ines y demás ce e- monias del iempo; en el día de Todos los San os, á íspe as y, además de las acos um- b adas, á las de Di un os, Mai ines y Misa de la mañana siguien e; po úl imo, en la noche de la Na i idad de N. S. Jesuc is o, á los Mai ines y Misa. Pasemos aho a de las ies as á las exe- quias: 15. “Cuando ocu ie e la mue e de al- gún Cong egan e, cada ino de los Sace do- es celeb a á es misas po el di un o: los que no ue en sace do es eza áp nue e Co- onas; mas en el luga donde se halla e el cue po p esen e, se eza á el O icio de Di- - un os: si ue e po la mañana, se celeb a á Misa solemne, si nó, se can a á al día si- guien e con diácono y subdiácono; a diendo seis luces en el Al a y cua o achas jun o al cadá e . Te minado el O icio, áun con i- nua án encendidas dos de aquellas has a el sepelio. Mas, si el allecimien o ocu ie a es- ando ausen e, se eza á en pa icula po los Sace do es un noc u no del O icio de Di- un os: cuan o á la Misa, se á como a iba queda dicho. Además, anualmen e, den o 132 EL ORATORIO. de la oc a a de Todos los San os, se celeb a- á Misa solemne po los di un os de nues a Cong egación.,, 16. “Nose celeb a á Misa con apa a o solemne, es o es, con diácono y subdiácono, po di un os ex años á la Cong egación, sin el consen imien o del P epósi o y de los cua- o Dipu ados, quienes no lo consen i án ácilmen e, á no se que el mue o ue a P e- lado ó pe sona cons i uida en g ande hono y dignidad en e los segla es, ó bienhecho insigne de nues a Cong egación.,, 17. No se admi i á en nues a Cong e- gación legado alguno pe pe uo de misas, sino in e iniendo jus ísima causa y el con- sen imien o del P epósi o y de los Pad es que hubiesen cumplido el decenio.,, 18. “Hé aquí lo que con iene consigna espac o de las con esiones sac amen ales. Todos los días pe manece á en la Iglesia pa a oi con esiones, alguno de los Sace do- es dipu ados pa a es e minis e io; pe o el mié coles y el ie nes y odos los días de ies a, asis i án odos en el con esona io, desde la mañana, si necesa io ue e, has a la ho a de come .,, 19. Mas ninguno de ellos es admi ido á oi con esiones, sin el benepláci o de los Pa- d es decenales. INSTITUCIONES. 133 CAPÍTULO III. De la saludable cos umb e de las plá icas a- milia es en la Iglesia y en el O a o io. 1. Ennues a Iglesia, odos los días (me- nos los sábados po ía de descanso, y los días es i os, en los cuales se acos umb a p edica un solo se món), cua o de nues os Sace do es, elegidos pa a es e hon oso ca - go, alimen an con la di ina palab a, suce- diéndose con o den, el espí i u de los oyen es; acomodando sus plá icas pa icula men e á la capacidad del ulgo, sin busca pompa ni el ano aplauso del pueblo, con es ilo eal- men e uc uoso, con i mando lo que dicen con ejemplos de los San os y ap obadas his- o ias. 2. “E yi a se deben las cues iones abs- usas, a ados dogmá icos y oda o a ma- e ia más p opia de las escuelas que del O a o io., En él es cos umb e que haya uno enca gado de cuida de es o, con e icacia: el cual, bajando á la Iglesia á su debido iem- po, p epa a, en e o as cosas, un eloj de a ena, colocándolo jun o al asien o de los p edicado es, y un lib o de saludables con- sejos, ó de idas ó dichos de San os; dando 134 EL ORATORIO. p incipio á la lec u a, an luego como se eu- nan ocho ó diez oyen es. 3. Mas luego que e eunidos quince ó ein e á lo más, hace señal con la campana á la ho a de cos umb e; y oída po el que ha de p edica p ime o, se ap esu a á eni al luga señalado; y después de habe oído un poco al lec o , subi á á la silla de made a, colocada á la al u a de seis ú ocho g adas; y ol iendo el eloj de a ena, que es a á á la mano, (y se á de media ho a) comenza á su plá ica, sin exo dio alguno, o denándola p incipalmen e sob e la misma ma e ia que se ha leído en el lib o. 4. A la mediación de es a plá ica, el cus- odio Ó enca gado de es e se icio, ha á se- ñal con la misma campana g ande, pa a que el segundo, que hubie e de p edica , baje p on amen e á la Iglesia; agua dando allí has a que e mine su plá ica el p ime o. Y en la misma o ma, al segundo segui á el e ce o y á és e el cua o. A ninguno se pe - mi e pasa de media ho a, y si no le bas a el eloj, se le a isa á con la campanilla pa a que e mine. 5. Concluidas las plá icas, se can a un himno con música; y, e minado, el úl imo que p edicó, in i a á los concu en es á que ecen po es eces el Pad e-nues o y A e- Ma ía; con lo que se despide al pueblo. INSTITUCIONES. 135 6. Mas los Domingos y demás días es i- os, uno de los Sace do es señalados pa a ' p edica , después de can adas las Víspe as en la Iglesia, ha á una plá ica; y á és e se pe mi i á que pase algo de media ho a; mas sin iola las e e idas leyes de la p edica- ción. 7. Enes os mismos días, desde el 1. de No iemb e has a el glo iosísimo día de la Resu ección de N. $. Jesuc is o, y asimismo, odos los Domingos del año po la mañana, p edica á uno de los nues os en el O a o io. Mas se habla á de es o en o o luga . Aho a bas a con e e i nues os Dec e os pe ene- cien es á la ma e ia. : 8. “Nose ha de admi i á p edica en el O a o io á ninguno de los nues os, sin con- sen imien o de los Pad es que hubie en cum- plido el decenio en la Cong egación.,, 9, “Y espec o de los ex años, á nadie se in i a á pa a que p edique, sea en el O a o- io ó en la Iglesia, sin el benepláci o del P e- pósi o y de los cua o Dipu ados. ,, CAPÍTULO IV. Del es ado pe pe uo de la Cong egación del O a o io. 1. Vengamos ya al es ado ó o ma inmu- able de nues a Cong egación según se ex- 149 EL ORATORIO. 19. El Co ec o ,quese á delos an iguos, y amones a á en sec e o á los que al en. 20. El Minis o, el cual, consul ado y a e iguado el pa ece del P epósi o, a iende á la adminis ación de las cosas domés icas. 21. El P e ec o de la Sac is ía, á cuyo pa e nal cuidado se encomiendan los que ue- en señalados pa a el se icio de la misma, así como al Minis o, odos los demás Legos. 22. El Cus odio del Sag a io. 23. El P e ec o del O a o io y Coadju o . 24. ElP e ec o de Ce emonias en la Igle- sia. 25. El P e ec o de Ce emonias. 26. El P e ec o de Música. 27. Dos Recep o es de huéspedes. 28. El Amones ado de las p eces, en el Re ec o io po la noche, en a o de los que se nos han encomendado. 29. El P e ec o de No icios. 30. El Deposi a io del dine o. 3l. El P ocu ado de los negocios de ca- sa y sus ayudan es. : 32. ElBiblio eca io y el auxilia , los cua- les no pe mi an saca lib os de la Biblio eca común. 33. El En e me o y Auxilia es. 34. ElP e ec o de las ob as y Auxilia es. 35. Dos P e ec os que co ijan las al as de los que leen en el e ec o io. INSTITUCIONES. 143 36. P e ec o de la Bo ica y Bo ica io. 37. Cob ado y Gas ado del dine o. 38. Cus odio de las alhajas de casa. 39. Cus odio de la Despensa. 40. Cus odio de la Bodega. 41. Cus odio del e ec o io. 42. Po e os. 43. A odos y cada uno de es os amones- a la Cong egación con el dec e o siguien e: 44, “Ninguno ehuse el ca go que le ue- e impues o po la Cong egación, ó po el P epósi o y los Dipu ados; sino que lo ecibi- á con odo endimien o. Mas si alguna cau- sa u ie e pa a excusa se, después de ale- ga la una y o a ez con oda mode ación sin se admi ida po el P epósi o y Dipu ados, acep a á el ca go impues o, abs eniéndose de ul e io es excusas.,, 45. Cuan o á los Dipu ados, quese han de elegi jun amen e con el P epósi o, se dispo- ne así: : 46. “Después de la elección del P epósi- o, se elegi án seguidamen e cua o P esbi- e os, que hayan cumplido el decenio en la Casa, desde su admisión á la p ime a p ueba, y que engan, po la cong egación gene al, el de echo de elegi ; con cuyo consen imien- o, como se ha dicho, lle a á á e ec o el P e- pósi o odo lo que juzga e pe inen e al go- bie no gene al de la Cong egación.,, 144 EL ORATORIO. 47. “Los cua o Dipu ados se án elegi- dos en la misma jun a ó cong egación, sepa- adamen e cada uno, po odos los P esbí e- os decenales, en la misma o ma a iba di- cha. Mas, después del e ce esc u inio, sin hace se aho a comp omiso alguno, elíjase en- e los dos que hayan ob enido mayo núme- o de su agios en los es esc u inios p ac- icados. Pe o, si concu en muchos con las mismas condiciones, dos solamen e pueden en a en nue a elección, excluyendo á los demás; se en iende, los dos que según la cos- umb e, engan luga p e e en e en la Con- g egación. 48. “Pongamos un ejemplo: Si, p ac ica- do el e ce esc u inio, esul a e un candi- da o con ocho o os y o o con sie e, en e es os dos, excluyendo á odos los demás, se ha á la elección pa a Dipu ado en nue o es- c u inio. Y si hubie e muchos con sie e o os, se á p e e ido á los es an es, el que enga, espec o de los demás, p ecedencia en la Cong egación. Mas, si en la nue a elección esul a e empa e, se á Dipu ado el que, se- gún el Ins i u o, enga pues o p e e en e en- e los nues os. ,, 49. “Uno de los cua o Dipu ados del ienio an e io (pueselca go du a esaños), ó dos, si se quie e, se con i ma án po o os es años; los cuales anscu idos, no se les puede con i ma de nue o.,, // INSTITUCIONES. 145 50. “De los Dipu ados, se elegi á uno pa a Sec e a io, po consen imien o de los mismos; el cual, sen a á en un lib o, des ina- do al e ec o, los dec e os de la cong egación gene al y de la pa icula , que se compone del P epósi o y cua o Dipu ados; y esc ibi- á las ca as que hubie en de en ia se po la Cong egación.,, 51. “Las ca as, que e sa en sob e ne- gocios, se copia án en o o lib o.,, 52. “P opio de los Dipu ados se á am- bién, cuando allecie e el P epósi o ó e mi- na e su ca go, el ad e i al Pad e más an iguo, que en al caso hace las eces de aquél, pa a que con oque á los que han de se llamados pa a la elección; y, si és e lo e a da, ellos mismos ha án la con ocación.,, 53. “Si pa ecie e á los Dipu ados, no disc epando ninguno, admi i al P epósi o la enuncia de su ca go, ó indica le que la ha- ga po jus a causa, se llama á á cua o de los Sace do es de decenio cumplido. Y si ue- en del mismo sen i , con óquese la Cong e- gación, po la cual se á depues o el an iguo P epósi o y elegido el nue o, en la o ma di- cha; mas, obse ándose en la deposición, lo mismo que se obse a en la de los demás que deben se expulsados..,, 54. “En el mes de Ene o de cada año, uno de los Dipu ados y o o que no lo sea, 146 EL ORATORIO. examina án, cada uno á su ez, las cuen as de odos los gas os del año; y, examinadas, se ha á de ellas elación en pública cong e- gación, pa a que odos sepan los gas os he- chos en el año an e io , y se ponga en cono- cimien o de odos si se ha con aido alguna deuda, y cuán a sea la hacienda y caudal de nues a Cong egación.,, CAPÍTULO VI. De los que se han de admi i y expulsa de nues a Cong egación. 1. Los Pad es de la Cong egación del O a o io, siguiendo la cos umb e de nues o Biena en u ado Pad e San Felipe Ne i, nues- o Fundado glo ioso, no quie en que sean ecibidos pa a admi i los en su núme o, sino los homb es de ejempla ida, muy ap os y como nacidos pa a el Ins i u o; y al e ec o, dec e an en es a o ma: 2. “No se eciban á la p ime a p uebaá log meno es de diez y sie e años ni á los ma- yo es de cua en a y cinco; ni á aquellos á quienes los Cánones no admi en á la o dena- ción, á no se que hubie en de pe manece INSTITUCIONES. 147 siemp e en la ca ego ía de legos; ampoco álos de salud delicada, ni á los que hubie en omado hábi o en alguna Religión; nó á o os en in, sino á los que goza en de buena ama pa a con odos, y hubie en ecuen ado nues- o O a o io y asis ido álos eje cicios, acos- umb ando con esa se ecuen emen e con alguno de nues os Sace do es, y habiendo - expe imen ado nues o Ins i u o. Pe o en o- das es as cosas, si así pa ecie e á los Pad es que hubie en cumplido el decenio, se pod á dispensa .,, 3. “Se elegi á po la Cong egación á dos P esbí e os que, con diligencia, p ocu- en oma in o mes sob e los que han de se ecibidos en ella; con obje o de que, an es que sean admi idos, se explo e con esc upu- losidad sú ida y cos umb es. A es e in, en- d án con ellos ecuen es con e saciones y en e is as. Y no sa is echos con es o, se in- o ma án, pa a mayo segu idad, de los que ue en de su misma pa ia y de aquellos con quienes se acompañaban y a aban. Y es os dos, que ue on pa a al enca go elegidos, e e i án á la Cong egación, que po segun- da ez se ha de euni , odo lo que hubie en - a e iguado, po si en alguna mane a con i- nie e que se sepa an es de que se den los o os sec e os. , 4. “Además de los dos Pad es que, diji- 148 EL ORATORIO. mos,se han de elegi con al enca go, o os Pad es se in o ma án ambién de lo mismo, y sob e silos aspi an es aen ánimo de pe - se e a en la Cong egación has a la mue e, sin o o designio que el de se i á Dios y obse a nues o Ins i u o ó Cons i uciones; las cuales les se án dadas á lee , an es que se eciban, pa a que delibe en ace ca del asun o con madu o examen.,, 5. “Ad ié ese en el capí ulo oc a o cuán o impo a que los que han de se ad- mi idos engan a eglados sus bienes y ha- ciendas; pues, an es de que se les admi a po o os sec e os, deben halla se expedi os pa a i i y habi a con noso os: no sea que, admi idos en o as condiciones, anden ue a de la Cong egación más iempo que el de quince días, á lo sumo..,, 6. “Admi idos á la p ime a p obación, no se ag egan desde luego á los noyicios, si- no que es a án du an e un mes á mane a de huéspedes en nues a casa; á in de que, en el ín e in, conozcan odas nues as cosas y delibe en madu amen e (poniéndose, de lo con a io, en pelig o de equi oca se) si es- án p on os á obedece , áun en las cosas más humildes y penosas; si se inclinan con espon- ánea de oción á los eje cicios de san as me- di aciones y á los Sac amen os; no siendo dispu ado es, ni es a udos, ni en ningún ca- INSTITUCIONES. : 149 so sobe bios con los mayo es ni con los me- no es.,, 7. “Sidie endesí buena mues a, después de un mes de p ime a p obación, se esc ibi- án sus nomb es en un lib o des inado al e ec o; y desde en onces empeza á el año de p ime a p ueba, du an e el cual, si se hubie- enpo adoloable y ejempla men e, queda án en el bienio de. la segunda p obación; y, ca- so con a io, se les despedi á po el P epósi- o y Dipu ados, á quienes compe e el admi i á p ime a y segunda p obación. 8. Cumplido el ienio, si en semejan e modo, hubie en sido de loable y ejempla ida como pa a pode se de nues a Cong e- gación, se de e mina á así exp esamen e: la ag egación se ha á po o os sec e os, y po- d án se en adelan e elegidos pa a cualquie ca go, menos el de P epósi o y Dipu ado. 9. “Mas no goza á del de echo de elegi á o os, sino cumplido el decenio; á no se que áun en es e caso, pa ezca con enien e al P epósi o y Dipu ados di e i les po jus a causa ese de echo..,, 10. “Y si alguno de ellos, sin o a causa que el ol ido ó la modes ia, no pidie e se ecibido á su debido iempo, cons ando como ecibido en nues o ca álogo, se end á po admi ido desde el iempo en que cumplió su ienio ó decenio acos umb ado. , 150 EL ORATORIO. 11. “La admisión á la Cong egación y á odo lo que queda dicho, pe enece á á los Sace do es que hubie en cumplido el dece- nio, a eniéndose al mayo núme o de o os; mas la admisión á la p ime a y segunda p o- bación, sólo al P epósi o y Dipu ados. , -12. “Ninguno puede se expulsado de la Cong egación sin que p ime amen e se eu- nan en un mismo luga odos los Sace do es que hubie en cumplido el decenio (con ándo- se desde el día en que ue on admi idos á la p ime a p obación), y dé cada uno su o o; debiéndose ejecu a lo que de e mina en las dos e ce as pa es de los o os; y si no se pudie en consegui es pa es iguales, se gua da á la p opo ción que hay de ocho á ece Ó ca o ce; de mane a que . g. ocho cons i uyen las dos e ce as pa es, ya sean ece ó ca o ce los P esbí e os.,, 13. “Ni á ninguno pueda expele se, si no ue e po alguna g ande y ei e ada con- umacia ó g a e deli o; mas pa a de e mina cuáles sean es os, se es a á al juicio de las dos e ce as pa es. las cuales se con a án como se dijo a iba.,, INSTITUCIONES. 151 CAPÍTULO VII. De la Ins ucción de los No icios. 1. Losadmi idos á la p ime a p obación, sean clé igos ó Sace do es, se encomenda án al cuidado del que u ie e es e ca go en la Cong egación, has a que, cumplido el ie- nio, sean ag egados á ella. Es e, di igiéndolo odo al ap o echamien o de las almas, sin pe juicio del singula es udio de las i udes en que p incipalmen e deben eje ci a se los nues os, cuide de hace les conoce odo lo que has a aquí se ha obse ado; á sabe : 2. “Ayuden Misa dia iamen e.,, 3. “Abs énganse de es udios li e a ios, al a bi io del Supe io ; pues es as cosas de- ben mode a se á in de que, llenos de la di- ina sabidu ía, ap endan á ama el se igno- ados.,, 4, “Hecha la señal, acudan sin de ención alguna á la mesa; y allí desempeñen el o icio de se ido ó lec o que le es u ie e seña- lado..,, 5. “Cada uno si a ó lea po días Ó po semanas, así en la ho a de la p ime a como de la segunda mesa ó de la cena; mas los Sa-