El oratorio de San Felipe Neri de Sevilla : su historia, instituciones, particularidades y biblioteca oratoriana
Full text
EL
ORATORIO
SAN
FELIPE
NERI
Bu
His o ia,
Tns i giones,
Pa icula idades
y
Biblio eca
O a o iana,
4
POR
/
,
Dn
Caye ano
Fe nández,
Pb o.
DE
LA
MISMA
CORPORACIÓN.
CON
LICENCIA
ECLESIÁSTICA.
SEVILLA
Lib e ía
¿
Imp.
de
Jequie do
y
6.”
FRANCOS,
60
Y
62.
1894
k
»
pa
4
,
z
s
5
“-
o
s
3
A
e"
ñ
É
-
¿
'
'
y
p
eN
íá
-
Ñ
4
,
ñ
Ñ
He
es
Ek
y
K
!
4
a
-
so
4
-
E
EVILLA.
p
RIO
DES
Ñ
A
CASOS
Ol
EL
ORATORIO
DE
Q
IN
PA
AA
(a
(|
el
NE
|
DE
SEVILLA.
Su
His o ia,
Ins i uciones,
Pa icula idades
-
y
Biblio eca
O a o iana,
POR
-
Don
Caye ano
Fe nández,
Pb o.
DE
LA
MISMA
CORPORACIÓN.
Qu
.
AN:
Y
CON
LICENCIA
ECLESIÁSTICA.
El
qn
DONACION
MON
ON
ONTOTO
(9
SEVILLA
Lib e ía
¿
Imp.
de
J:quie do
y
6,
ye
FRANCOS,
60
Y
62.
1894
y
o
E
BOL
LOROL
Od,:
*
DOLL
>.
[De
a
E
[5
(57
ON
INSTANTE
DODGE
MOTIVOS
DE
ESPE
OPÚSGUBO
——
==
—
1.2
Toda
co po ación,
que
alcance
algu-
na
impo ancia,
debe
ene
esc i a
su
his o-
ia.
Po que
las
co po aciones
deben
se
siem-
p e
semejan es
á
sí
mismas,
y
es o
no
puede
log a se,
si
ellas
no
se
mi an
con
ecuencia
en
el
espejo
de
su
pasado,
en
su
his o ia.
Po
o a
pa e,
a ándose
de
e ospec i os
cono-
cimien os,
la
his o ia,
con
elación
á
un
Ins i-
u o,
es
lo
que
el
e a o
de
cue po
en e o
con
elación
áuna
Familia.Ved
po
qué
al
comien-
zo
de
es e
lib o
colocamos
la
ResEÑñA
HisTó-
RICA
de
la
Cong egación
de
San
Felipe
Ne i
de
Se illa.
2.2
Además
deseamos
que
la
c eación
de
nues o
g an
San o
sea
conocida
de
odos,
sa-
ce do es
y
legos,
sabios
é
igno an es;
y
es u-
O>
EL
ORATORIO.
diada
en
sus
leyes,
que
esdonde
los
undado-
es
de aman
el
espí i u
que
los
ha
inspi ado
y
conc e an
el
obje o
de
su
inspi ación.
Po
eso
hemos
aducido
esme adamen e
y
pues-*
o
á
con inuación
en
idioma
ulga
nues as
Ins i uciones,
omándolas
del
ex o
omano.
Que
lo
que
ué
concebido
y
dado
á
luz
pa a
el
bien
de
odos
no
debe
se
sec e o
pa a
nin-
guno.
3.2
Pe o
una
ins i ución,
cualquie a
que
sea,
no
puede
se
plan ada
en
iempos
y
lu-
ga es
dis in os
sin
que,
de
los
dis in os
luga-
es
y
iempos,
eciba
modi icaciones,
siquie-
a
sean
le es,
pasaje as
y
de
ci cuns an-
cias.
Es a
es
la
azón
del
Apéndice
á
las
Ins-
i uciones,
que
iene
después,
con
los
Dec e-
os
ansi o ios
y
los
pu amen e
locales,
á
los
que
llamamos
PARTICULARIDADES
de
es a
nues a
Cong egación
N
4.2
Po
úl imo
¿quién
pod á
calcula
con
p ecisión
la
ecundidad
de
la
semilla
que
un
San o
pone
en
la
ie a,
la
iega
con
su
sudo
apos ólico
y
Dios
le
da
el
inc emen o?
Mu-
chos
lib os,
esc i os
ad
hoc,
se ían
necesa ios
pa a
o ma
ese
cálculo
ap oximadamen e.
Y,
si
po
los
u os
se
ha
de
conoce
el
á bol,
«po
sus
ob as
ambién,
po
los
lib os
que
ha
p oducido,
se
comple a á
el
conocímien o
de
la
idea
ecunda
del
Ins i u o
del
O a o io.
Y
es e
conocimien o
es
lo
que
nos
ae
su
amo ;
MOTIVOS
DE
ESTE
OPÚSCULO
y
po
amo
loseguimos,
y
con
su
p ác ica
nos
san i icamos.
Esos
lib os,
pues,
son
la
uen e
donde
los
nues os
han
bebido
siemp e
la
o-
cación,
el
alimen o
con
que
la
conse an
y
el
es ímulo
con
el
cual
se
pe eccionan
en
ella,
($).
Po
eso
ce amos
las
siguien es
páginas
con
lo
que
hemos
llamado
BIBLIOTECA
ORATO-
RIANA,
Buénos
son
los
mo i os
de
es a
ob a:
bue-
na
asimismo
debie a
se
la
ejecución.
La
sa-
bidu ía,
que
pa a
ello
necesi amos,
ha
de
e-
ni
del
Pad e
de
las
luces
“que
la
da
copio-
samen eá
odoslos
que
la
piden.,,
(**)
Noso os
la
implo amos
con
humildad,
in e poniendo
los
Sac a ísimos
Dolo es
del
ma e no
co a-
zón
de
Aquella,
que
es
ambién
Mad e,
Ti u-
la
y
Pa ona
de
nues a
Cong egación
de
Se illa:
REGINA
MARTYRUM,
ORA
PRO
NOBIS.
(*)
Vid.
P.
Fabe :
Apun es
sob e
la
Vida
de
Comuni-
dad
en
el
O a o io,
ol.
80
y
81.
di
ANP
SS
14
EL
ORATORIO.
le
mo ió
N o.
Seño ,
en
medio
de
sus
mu-
chas
obligaciones,
á
ab ica nos
en
dho.
so-
la
o a
de
majo
capacidad
en
poco
más
de
cua o
meses,
pa a
da
un
poco
más
desaho-
go
á
la
piedad
y
de oción
del
nume oso
con-
cu so
de
ieles
que
asis en
á
n os.
sag ados
exe cicios:
y
jun amen e
nos
comp ó
o a
casi a
con igua,
que
es
lo
p eciso
pa a
seis
suge os
que
oy
nos
hallamos,
aunque
mucha
pa e
de
ella
es á
amenazando
uina.
En
es a
con o midad
se
á
con inuado
has a
el
dia
de
oy
es a
pob e
undacion,
sin
a e
al ado
la
P o idencia
Di ina,
en
medio
de
la
co edad
delos
iempos,á
concu i
con
lo
p eciso
pa a
man ene
el
cul o
Di ino,
y
exe cicios
sag a-
dos
de
n o.
ins i u o,
(en
que
odas
las
a des
de
ies a
del
año,
ce ca
de
es
ho as
se
ma-
ni ies a
4
n o.
S.
Sac amen ado
con
asis en-
cia
de
música)
y
jun amen e
pa a
paga
has-
a
600
Rs
de
censos
odos
los
años.,,
Ciñéndonos
aho a
á
nues o
obje o,
nada
hay
que
añadi
á
lo
elacionado
en
el
an e-
io
esc i o
en
o den
á
la
ma e ia
de
es e
ca-
pí ulo,
sino
que
la
his ó ica
iglesi a,
sees enó
con
la
p ime a
misa
celeb ada
allí
en
28
de
Oc ub e
de
1698,
día
de
los
Após oles
San
Si-
món
y
San
Judas.
Di emos
ambién
que
in-
luye on
pode osamen e
en
el
ánimo
del
Se-
ño
Pala ox,
pa a
p o ege
ála
Cong egación
nacien e,
ca as
que
enemos
á
la
is a,
muy
HISTORIA.
15
exp esi as,
del
hono able
Dominico
B -
F an-
cisco
Posadas
y
del
Canónigo
Lec o al
de
Có -
doba,
Don
Luis
Belluga,
que
ué
luego
Obis-
po
de
Ca agena
é
in épido
ba allado
con-
a
el
egalismo
en
España,
á
quien
cupo
la
glo ia
de
p omo e ,
ob eniendo
al
cabo,
la
céleb e
Bula
Apos olici
Minis e ii,
y
de
de en-
de la
después
galla damen e.
Y
po
úl imo
añadi emos
que,
con
gene al
con en amien o,
el
Ins i u o
del
O a o io
quedó
e igido
canó-
nica
y
ci ilmen e
en
Se illa,
después
de
so-
lemnísima
unción
en
la
iglesia,
en
la
p ime-
a
jun a
ó
cong egación
habida
al
e ec o
el
-
27
de
No iemb e,
ies a
de
los
Desposo ios
de
Ma ía
San ísima;
in e pues a,
como
e a
del
caso
en
ac o
an
solemne,
la
au o idad
del
P elado
O dina io,
el
S .
D.Jáime
Pala ox
y
Ca dona,
y
la
del
Cabildo
y
Co egimien o
de
la
Ciudad.
Dié onse
en
dicho
día,
y
en
esa
p ime a
cong egación
ó
jun a
de
la
Comunidad,
al-
gunos
Dec e os,
que
po
mane a
alguna
he-
mos
de
pasa
en
silencio;
po que
de
ellos
pa -
e
ac edi ado
el
abolengo
ilus e
de
nues a
Casa,
el
imb e
de
su
mayo
nobleza
y
la
p i-
me a
página
de
su
nunca
desmen ida
piedad.
E ec i amen e,
en
el
p opio
ac o
en
que
se
daba
á
luz
nues a
Cong egación
de
Se illa,
aclamaba
y
se
daba
á
sí
misma
po
p ime
P epósi o
y
Pad e
al
celosísimo
a ón
apos-
16
EL
ORATORIO.
ólico
y
aman e
e nísimo
del
San ísimo
Sa-
c amen o
de
nues os
al a es
y
de
la
Inma-
culada
Vi gen
en
el
mis e io
ine able
de
sus
Sac a ísimos
Dolo es,
el
P.
Fundado
Don
F ancisco
Na ascués
Pé ez.
Ac o
con inuo,
el
p ime acue do
del
eciennacido
Ins i u o
ué
p oclama
la
dedicación
y
consag ación
de
nues a
Iglesia,
Casa
y
Familia
á
la
Mad e
San ísima
con
el
í ulo
de
los
Dolo es;
el
se-
gundo,
consiguien e
al
p ime o,
impuso
como
in iolable
la
obligación
de
can a
odoslos
sá-
bados
Misa
y
Sal e
en
obsequio
y
co espon-
dencia
po
el
bene icio
g ande
ob enido
al
ecibi
po
glo iosa
Ti ula
y
Mad e
dulcisi-
ma
á
la
misma
Mad e
de
Jesús,
Co eden o a
del
linaje
humano;
y
el
e ce o
es ableció,
como
obliga o ia
ambién,
la
p ác ica,
jamás
in e umpida
en
nues a
iglesia,
de
mani es-
a
á
S.
D.
Majes ad
en
el
Sac amen o
de
su
amo
en
odos
los
domingos
y
días
es i os
po
la
a de.
Mas
odo
lo
que
se
edi ica
ó
plan a
en
el
campo
de
la
eligión
ca ece
de
base
sólida,
no
iene
asegu ado
el
inc emen o,
no
nace
iable,
si
Roma
no
ap ueba
con
la
bendición
y
g acia
de
sus
Pon í ices
Sobe anos.
Y
es a
sa is acción
y
es a
glo ia
cupo
bien
p on o
á
la
Cong egación
del
O a o io
de
Se illa,
ei-
nando
en
la
Iglesia
N o.
Smo.
Pad e,
el
Papa
Inocencio
XIT,
cuya
es
la
Bula
de
con i ma-
HISTORIA.
17
ción
de
nues a
Casa
é
Ins i u o
expedida
en
19
de
Oc ub e
de
1699,
año
sép imo
de
su
pon i icado.
CAPÍTULO
IT.
El
Fundado
y
p ime
P epósi o.
Es
sin
duda
a o
muy
singula ,
con
que
Dios
dis ingue
á
los
ins i u os
que
ama,
el
do-
a los
de
Supe io es
dignos,
capaces
de
con-
duci
la
amilia
que
les
con ía
po
la
senda
_
de
la
obse ancia
y
de
la
san i icación.
Y
de
es a
g acia
no
ha
ca ecido
nunca
la
Cong e-
gación
de
Se illa
desde
el
insigne
sace do e
P.
D.
F ancisco
Na ascués.
Séanos
líci o,
aunque
á
g ande
dis ancia
del
hé oe,
de ene nos
en
conside a
es a
sim-
pá ica
y
ene anda
igu a
de
nues o
Fun-
dado
y
P epósi o,
siquie a
po que
ué
el
p ime o
y,
sob e
odo,
po que
ué
un
San o,
en
el
sen ido
piadoso
de
la
palab a.
Po
o una
nues a,
pa a
esuci a
su
me-
mo ia,
no
necesi amos
ale nos
de
p opios
es imonios,
cuando
enemos
los
del
ilus e
D.
F ancisco
Hu ado
de
Mendoza
(*),
y
muy
p incipalmen e
los
del
muy
doc o
P.
Diego
de
Flo indas,
Rec o
del
Colegio
de
los
I lan-
(*)
C ónica
de
la
Cong egación
de
G anada.
18
EL
ORATORIO.
deses,
de
la
Compañía
de
Jesús;
el
cual,
p o-
nunciando
la
O ación
Fúneb e
en
las
solem-
nes
Hon as
del
Sace do e
ene able,
hablaba
an e
inmenso
concu so
que
conocía
la
ida
del
inado;
y,
como
ageno
á
nues a
Familia,
nos
dejaba
en
expedi a
si uación
de
epe i
aho a
con
p opiedad
el
laude
e
al e .
En
la
imposibilidad
de
ep oduci
aquí
in eg a
la
elocuen e
O ación,
que
se
imp i-
mió
muy
luego
(*),
cúmplenos
oma
de
ella
los
asgos
más
salien es
y
las
cali icaciones
más
jus i icadas,
sin
aspi a ,
po
supues o,
á
o a
é,
de
pa e
del
lec o ,
que
la
pu amen-
e
humana.
Fué
el
P.
Don
F ancisco
Na ascués
Pé ez
na u al
de
Aldea
Nue a
en
el
eino
de
Na a-
a,
nacido
de
pad es
nobles
y
muy
c is ia-
nos;
ysu ocaciónalsace docio,
y
despuésá
la
Cong egación
del
O a o io,
se
econoció
lue-
go
po
ex ao dina ios
y
p o idenciales
sig-
nos.
Jo en
oda ía,
le
emos
admi ido
en
la
de
G anada,
en
la
que
muy
p on o
ap o echó
y
se
adelan ó
en
la
obse ancia
del
Ins i u-
ocon
pe ección
al,
que
e a
común
deci
en
-
e
los
Pad es,
sus
compañe os:
“¡Es
imposi-
ble
segui
al
P.
D.
F ancisco
Na ascués!,,
Es udioso
y
de
p i ilegiados
alen os,
e a
siemp e
el
des inado
po
aquella
Cong ega-
(*)
Se illa,
en
la
imp en a
de
los
Recien es,
1702.
HISTORIA.
19
ción
pa a
desempeña
muy
impo an es
co-
misiones;
habiendo
sido
una
de
ellas
la
de
-
pasa
á
Roma,
en
ep esen ación
de
su
Comu-
nidad,
pa a
el
a eglo
de
un
asun o
po .
ex-
emo
delicado.
Y
el
bendi o
Pad e
ué,
y
ol-
ió
de
la
Ciudad
E e na
sin
más
iá ico
ni
o os
medios
que
un
báculo
en
la
mano,
su
b e ia io
y
una
imagen
de
N a.
Seño a
de
los
Dolo es;
caminando
siemp e
á
pie
y
i-
iendo
de
la
limosna.
Pe o
le
p emió
Dios
con
el
consuelo
de
quelog a a
excelen es
des-
pachos
en
su
come ido,
y,
sob e
odo,
con
que
la
Cong egación
de
Roma,
compues a
de
-
sace do es
eminen es
po
ciencia
y
i ud,
esc ibiese
á
la
de
G anada,
cong a ulándose
de
habe
conocido
á
an
espi i ual
Sace do-
e;
sen ando
po
conclusión
lo
que
equi ale
al
mejo
panegí ico,
“que
el
P.
Na ascués
e a
un
e dade o
hijo
de
San
Felipe..,
Pe maneció
nues o
Pe eg ino,
du an e
es
años,
en
la
Ciudad
de
los
Pon í ices;
y
ué
allí,
en
su
Cong egación,
en
donde
be-
bió,
has a
emb iaga se,
del
espí i u
del
glo-
ioso
Pa ia ca,
y
de
donde
ajo
p eciosos
apun es
sob e
p ác icas
del
Ins i u o,
los
cua-
les
son
pa a
noso os
in e esan es
documen-
os
y
eliquias
ene andas.
Po
enca go,
ambién
de
la
de
G anada,
undó
en
seguida
la
Cong egación
de
Có do-
ba,
que
puso
asimismo
bajo
la
u ela
de
la
20
EL
ORATORIO.
Dolo osa
Vi gen;
y
úl imamen e,
como
ya
se
dijo,
la
de
Se illa
en
unión
de
su
compañe o
ín imo
el
P.
A oyal.
No
nos
hemos
de
de e-
ne
en
e e i ,
po que
las
enemos
indica-
das,
las
penosas
di icul ades
de
es a
úl ima
undación.
Di emos
sólo
que
los
pacien ísi-
mos
undado es
se
encon a on
á
su
en ada
en
Se illa,
en e amen e
solos,
sin
ene
si-
quie a
donde
ecoge se
la
p ime a
noche,
y
sin
los
ecu sos
que
espe aban
ecibi ;
lo
que
les
obligó
á
acudi
4
Cádiz
en
demanda
de
algunos
auxilios.
Pe o
habiendo
hallado
allí
mayo es
desapegos
y
desengaños,
pob es
y
ca eciendo
de
odo,
se
ol ie on
á
Se illa,
donde
el
P.
Na ascués
dió
p incipio
á
su
un-
dación
con
el
caudal
de
doce
eales,
que
un
piadoso
sace do e
le
dió
de
limosna.
Es
cosa
a e iguada
que
Dios
quie e
que
sus
plan as
p edilec as
sean,
en
su
p incipio,
egadas
con
lág imas,
con
san os
sudo es
y
has a
con
sang e;
po
lo
que
nues o
Fundado
piado-
sísimo
se
c ecía,
po
deci lo
así,
en
las
con-
adicciones
y
con
los
abajos
que
le
salían
al
encuen o
á
cada
paso.
Aun
después
de
empezada
la
ob a
¡cuán as
di icul ades!
Pa-
ecían
ce á sele
odas
las
pue as,
no
e-
niendo
á
quien
ol e
la
ca a.
Y
sin
emba -
go,
en e
an as
angus ias
y
a igas
an as,
hé
aquí
las
con iadas
ases
del
P.
Na as-
cués,
que
nos
ha
conse ado
su
panegi is a
HISTORIA.
;
21
el
P.
Flo indas,
y
que
leemos
epe idas
en
al-
gún
in o me,
de
los
que
an eceden
á
la
licen-
cia
pa a
la
imp esión
de
su
Discu so:
“Nun-
ca,
decía
el
buen
Pad e,
me
ha
pasado
po
el
pensamien o
que
haya
de
al a
es a
Con-
e egación
de
Se illa;
an es
es oy
cie o
que
ha
de
se
la
mejo
de
España.,,
Con en os
con
la
p o ecía,
nada
más
le-
jos
de
noso os
que
el
designio
p esun uoso
dejus i ica
su
cumplimien o.
Quede,
no
obs-
an e,
consignado
aquí
opo unamen e
que
las
p uebas
no
du a on
mucho,
y
que
la
Con-
g egación
empezó
luego
á
expe imen a ,
si
nó
p ospe idades
y
iun os,
po
lo
menos
anquilidad
y
p o ección,
dis u ando
muy
p on o
del
p es igio
que
dan
á
sus
ob as
las
i udes
del
undado .
No
podía
se
po
menos:
las
i udes
iun-
an
al
cabo;
y
las
de
nues o
Na ascués
a-
yaban
en
lo
he óico
y
con i madas
ue on
has a
con
uidosos
y
ac edi ados
p odigios.
La
humildad,
base
segu a
de
odas,
ué
el
cimien o
de
las
del
bendi o
Pad e.
¿Quién
no
se
admi a ía
iéndole
a oja se
á
los
pies
de
los
bienhecho es
de
la
Casa
pa a
besá se-
los,
a a
á
sus
subo dinados
como
á
supe-
io es
y
gua da
espe os
y
conside ación
áun
á
los
niños?
Sus
palab as,
pa a
con
o-
dos,
salían
de
un
co azón
bañado
en
la
be-
nignidad
y
dulzu a
e angélicas,
habiendo
ds
EL
ORATORIO.
ap endido
mucho
en
la
escuela
de
aquel
g an
maes o
Felipe,
el
cual
decía
que
“no
puede
se
humilde
el
que
no
ue e
u bano
y
co és.,,
Y,
si,
ace ca
del
concep o
que
de
sí
enía,
in-
e ogamos
á
su
Tes amen o
Espi i ual
(*)
nos
esponde
luego
con
es a
admi able
cláu-
sula,
que
dice:
“Y
po
cuan o,
mi ando
á
mis
g andes
é
innume ables
culpas,
me
hallo
muy
jus amen e
digno
de
muchos
in ie nos;
y
po
habe
dado
oda
la
sa is acción
de
mis
ob as
(aunque
no
he
enido
una
buena)
á
las
ánimas
del
Pu ga o io,
me
encuen o
muy
al-
canzado
de
cuen a,
espe ando,
po
lo
menos,
es a
en
el
Pu ga o io
has a
el
día
del
juicio;
..«==pido,
pues,
á
odos
en
ca idad
limosna
de
su aglos.....,
Cuan o
á
la
i ud
de
la
pob eza,
hija
p i-
mogéni a
de
la
humildad,
enía
el
Pad e
Na-
ascués
asgos
e dade amen e
admi ables.
Cuando
llegó
al
log o
de
sus
e o osas
an-
sias,
al
se
admi ido
en
la
Cong egación
de
G anada,
iéndose
des i uido
de
odo
medio
ó
ecu so
humano,
decía:
“que
le
bas aba
con
la
lámpa a
de
la
iglesia
pa a
lee
y
es udia
de
noche,
y
que
nada
más
necesi aba.
Y
en
e ec o,
has a
que
le
obligó
su
ca ac e
de
Su-
pe io ,
jamás
u o
en
su
pode
ni
en su
apo-
(*)
Papel
esc i o
de
su
puño,
que,
lleno
de
piadosísimas
.
conside aciones,
alabanzas
y
desahogos
de
su
in lamado
co-
azón,
en egó
ce ado
al
P.
A oyal
al
ace ca se
su
mué e.
HISTORIA.
23
sen o
dine o
ni
cosa
alguna
pa a
los
usos
de
comodidad.
En
la
obediencia
nos
a e emos
á
deci
en
su
elogio
que
ué
en
ealidad
has-
a
esc upuloso:
consul aba
á
su
con eso
has-
a
lo
más
pequeño,
pa a
hace
siemp e
lo
que
és e
le
mandaba;
y
nunca
lo
que
dic aba
el
p opio
pa ece ,
po que
solía
deci :
“Quie-
o
ene
la
olun ad
debajo
de
los
pies,
pa a
que
no
se
empine
á
enseño ea se
sob e
mi
cabeza.
Pe o,
como
Sace do e
y
como
O a o iano,
cla o
es
que
el
amo
de
Dios
y
la
o ación
e an
las
i udes
p edilec as
de
nues o
Hé-
oe.
Po que
ese
mismo
amo
le
obligaba
á
man ene
a o
con inuo
y
amilia
con
Dios,
haciendo
su
o ación
inde icien e.
Se
le an a-
ba
muy
de
mad ugada;
y,
bajando
á
la
igle-
sia,
se
ponía
jun o
al
con esona io
á
hace
su
medi ación,
en
la
que
pe se e aba
inmo-
il
has a
que
se
le
ace caba
algún
peni en e.
Una
ez
en
el
eje cicio
de
es e
minis e io,
pe manecía
con esando
has a
que
el
sac is-
án
le
llamaba
á
deci
misa
que,
de
o dina-
io,
e a
al
in
de
la
mañana;
y
nunca,
sino
po
obediencia
ó
medicina,
se
desayunaba.
Lle-
gada
la
noche, ol ía
á
pone se
en
o ación
ó,
mejo
dicho,
no
ol ía,
sino
que
con inuaba,
pues
no
había
salido
de
ella.
Así
ecibió
su
espí i u
singula es
me cedes
y
ex ao dina-
ias
dulzu as
de
mano
del
Seño ,
que
sabe
e-
30
EL
ORATORIO.
la
asis encia
de
la
di ina
Seño a;
y
en
pa -
icula ,
en
aquél
su
Espi i ual
Tes amen o,
que
podemos
cali ica .
de
p ecioso
amille e
de
ac os
de
odas
las
i udes.
Po
lo
que
su
mue e
enía
que
se ,
como
lo
ué
en
eali-
dad,
la
de
un
jus o;
dando
ejemplos
de
al í-
sima
enseñanza,
pidiendo
pe dón
á
odos,
y,
po
conclusión,
di igiendo
encendida
plá i-
ca,
en
la
que
exho aba
á
sus
hijos.á
la
ob-
se ancia
del
Ins i u o,
y
4
da
muchas
g a-
cias
á
Dios
po
sus
ado ables
mise ico dias.
Media
ho a
an es
de
mo i
llamó
á
su
com-
pañe o,
y
le
dijo
con
en e o
ánimo
oda ía:
“He mano,
ya
es
llegado
el
momen o
de
sa-
li
de
es e
mundo:
,
y,
despidiéndose
con
e -
nu a,
le
pidió
que
se
can asen
en
al a
oz
las
Le anías
de
la
Vi gen;
lo
que
se
hizo
con
is-
es
y
pausadas
no as,
has a
llega
al
Regi-
na
Ma i um,
en
cuyo
ins an e,
di igiéndose
el
P.
A oyal
al
mo ibundo,
que
pa ecía
ya
espi a ,
p onunció
en
al a
oz,
en e
suspi-
os
y
lág imas
de
odos,
el
Nunc
dimi is
se -
um
uum
Domine,
secundum
e bum
uum
in
pace.
(*)
Y
ué
así,
pues
cla ando
los
ojos
en
el
cielo,
ex echando
con a
su
pecho
el
C uci ijo,
con
dulcísima
paz
dejó
de
exis i
el
bendi ísimo
Pad e,
en egando
su
alma
en
manos
del
C iado ,
á
los
58
años
de
edad,
(MI
kuc e
ds
HISTORIA.
31
pa a
empeza
á
i i
la
ida
que
jamás
con-
cluye.
E an
las
ocho
de
la
mañana
del
día
12
de
Diciemb e
de
1702.
Fué
la
mue e
del
P.
Na ascués
un
e -
dade s
luc uoso
acon ecimien o
en
Se illa;
y
como
p ueba
de
habe
sido
p eciosa
á
los
ojos
del
Al ísimo
u ié onse
la
conmoción
gene al
y
cali ica i o
de
San o,
con
que
le
apellida-
bawhas a
los
niños.
Du an e
es
días,
es u-
o
el
ene ado
Cue po
p esen e
en
la
iglesia,
pa asa is ace los
a ec os
de
los
ieles,
que
en
nume osa
muchedumb e
acudían
á
oca
en
él osa ios,
medallas
y
o os
obje os;no
al an-
do
ampoco
la
oz
del
Cielo,
pa a
con i ma
ales
mani es aciones,
con
la
cu ación
de
es
en e mos,
que
ecibie on
epen inamen e
la
salud
en
p esencia
del
glo ioso
úmulo:
uno
de
ellos
sin
más
que
pone se
un
anillo
que
ha-
bía
colocado
an es
en
un
dedo
del
amado
Di-
un o.
¿Qué
pod emos
añadi
aho a
noso os,
después
de
lo
que
hemos
his o iado
y
de
lo
mucho
que
hemos
omi ido
en
es os
apun es
biog á icos
de
nues o
Fundado ?
Una
sola
cosa;
sin
ánimos,
po
supues o,
de
adelan a -
nos
al
único
au o izado
juicio
en
la
ma e ia;
á
sabe :
que
no
hab ían
al ado
uno
y
mu-
chos
Pos ulado es
que
en
el
expedien e
p e-
en i o,
y
después
en
el
apos ólico
pa a
la
bea i icación
de
nues o
Hé oe,
hubie an
DA
EL
ORATORIO.
aducido
es igos,
decla aciones
y
p uebas
sin
núme o
ace ca
de
i udes
y
hechos
ma-
a illosos.
Pe o
debió
de
al a
el
P omo o ,
agen e
p incipal,
co ac e izado,
con
ecu -
sos
pa a
sali
4los
cuan iosos
gas os
del
p o-
ceso.
Y
cla o
es
que
al ó,
po que
la
Cong e-
gación
de
Se illa,
que
e a
la
llamada
á
la
p omoción
de
la
causa,
nacía
en onces,
po
deci lo
así,
ca eciendo
de
medios
has a
pa a
la
p opia
subsis encia.
A
habe
sido
de
o a
sue e,
no
que emos
ni
podemos
duda
de
que,
á
la
p esen e
ho a,
ene a íamos
en
los
al a es
o o
F ancisco
más,
en e
los
muchos
de
es e
nomb e,
que
ya
iene
sublimados
la
Iglesia.
Pe o
¿no
es
cie o,
cie ísimo,
lo
que
dice
el
E angelis a
P o e a:
que
“son
bien-
a en u ados
los
que
mue en
en
el
Seño ,
po -
que
les
siguen
sus
ob as,,?
(*)
En
es a
i ud,
¿quién
no
admi a á
al
P.
Na ascués
subien-
do
al
cielo,
lle ando
as
sí,
en
sus
ob as,
la
e e na
sen encia
de
p edes inación,
que
es
la
esencial
canonización
de
los
elegidos?
En
es-
a
piadosa
c eencia,
séanos
líci o
di igi le
allí,
desde
su
úl ima
mo ada
de
la
ie a,
'es a
plega ia,
cuya
le a
es
an
amilia
en
boca
de
un
O a o iano:
¡Memen o
Cong ega ionis
u,
quam
possedis i
ab
ini io.
Acué da e
de
es a
Cong egación,
an
uya
desde
su
p in-
cipio!
(1)
Apoc.
XIV.-13
HISTORIA.
a
CAPÍTULO
IV.
Nue a
Iglesia
y
Bienhecho
insigne.
Después
del
llo ado
P.
Na ascués
no
ca-
bía
o a
elección
posible
pa a
P epósi o
de
la
Cong egación
de
Se illa,
sino
la
que
hicie-
on/luego
los
Pad es
en
la
ecomendable
pe sona
del
ín imo
compañe o
del
Di un o,
undado
ambién,
P.
Don
Félix
de
Ri e a
A oyal.
Mas
la
complexión
delicadísima
de
es e
Pad e,
ale udina io
siemp e,
concluyó
p on o
con
su
ida,
al
e mina
el
p ime
ienio.
Siguióle
en
el
ca go
inmedia amen e
en
1705,
el
P.
Doc o
Don
José
Omella,
dis in-
guido
sace do e
a agonés,
que
b illaba
á
la
sazón
en
las
ciencias
no
menos
que
en
la
pie-
dad;
siendo
eelegido
en
1708,
en
cuyo
año
dimi ió
la
P eposi u a
con
ocasión
de
sus
do-
lencias,
incompa ibles
ya
con
el
delicado
pues o.
No
pasa emos
adelan e
sin
eno a ,
en
su
época
opo una,
la
memo ia
del
P.
Don
F an-
cisco
José
de
la
Es ella,
que
en ó
en
la
Cong egación
el
21
de
Feb e o
de
1703
y
mu-
ió
en
la
misma
el
15
de
Ene o
de
1706.
Fué
Cu a
de
es a
capi al
en
la
Pa oquia
de
San
Ma cos,
y
nos
dejó
en
nues a
Lib e ía,
como
HISTORIA.
30
con
an o
zelo
y
con
al
abundancia
de
ecu -
sos
que
ya,
en
2
de
Julio
de
1711,
día
de
la
Visi ación
de
N a.
S a.,
pudo
bendeci se
po
el
Ilmo.
S .
D.
Ped o
Le an o,
Obispo
Auxi-
lia
de
Se illa,
en
comisión
del
Emo.
P ela-
do,
y
es ena se
la
iglesia
con
unción
p in-
cipalisima
y
sin
igual
egocijo
de
los
p opios
y
de
los
ex años.
Po
la
a de
hubo
p oce-
sión
muy
concu ida
pa a
coloca
en
su
a-
be náculo
al
San ísimo
Sac amen o,
cele-
b ándose
además,
en
los
días
siguien es,
con
solemne
no ena io
de
ies as.
No
uyo
el
place
de
pa icipa
de
las
glo-
ias
de
aquel
día
el
que
á
ellas,
más
que
na-
die,
con ibuyó,
el
S .
D,
Juan
Rod iguez
de
los
Rios,
Sec e a io
de
S.
M.
y
ico
p opie a-
io,
a ec ísimo
de
la
Cong egación.
Dios
le
an icipó
la
ecompensa,
lle ándolo
á
las
so-
lemnidades
de
la
Je usalén
celes ial,
en
13
de
No iemb e
de
1710.
No
se ía
noble
ni
jus-
o
nues o
p ocede ,
si
no
consag á amos
aquí
es e
ecue do
al
gene oso,
espléndido
y
de o ísimo
caballe o
que,
después
de
sumi-
nis a
pa a
la
consabida
ob a
de
la
iglesia
odo
cuan o
se
necesi ó
sob e
las
limosnas
de
los
ieles,
la
do ó
de
buenos
al a es
y
exce-
len es
imágenes,
la
su ió
de
icos
o namen-
os,
asos
sag ados
e c.,
á
pun o
de
que,
en
la
época
que
his o iamos
y
muchos
años
des-
pués,
no
hubo
en
la
Cong egación
cosa
algu-
34
EL
ORATORIO.
u o
de
su
e udición
y
de
su
ciencia,
un
ex-
enso
M.
$.
de
penosa
lec u a
po
lo
descolo-
ido
de
la
in a,
pe o
que
no
ca ece
de
in e-
és
po
la
ma e ia
de
que
a a,
aunque
no
po
su
es ilo,
que
es
desaliñado
y,
llamémos-
lo
así,
chu igue esco,
p ecisamen e
como
el
de
muchos
esc i o es
españoles
de
aquel
iempo.
Lle a
po
í ulo
Sac o
C isol
de
las
almas
6
el
Pu ga o io,
di idido
en
es
a a-
dos.
Re elan
sus
páginas
que
el
au o
había
leido
mucho
de
odo,
po
sus
copiosas
ci as
no
sólo
de
Pad es
y
au o es
eclesiás icos,
si-
no
de
ilóso os
y
poe as
g iegos
y
omanos,
y
áun
de
la
Di ina
Comedia
del
Dan e,
cu-
yas
desc ipciones
ecue da;
enca amándose
á
las
eces,
á
cie as
excu siones
as onómi-
cas,
po
supues o,
con
odo
el
a aso
que,
en
sus
dias,
es
de
supone
en
la
ciencia
de
los
as os.
y
Acé canse
aho a,
en
1708,
con
la
elección
y
p eposi u a
del
popula
y
céleb e
o ado
P.
D .
D.
Juan
Ma ín
Sedeño
y
So omayo ,
algunos
acon ecimien os
de
no
pequeña
im-
po ancia
pa a
la
Cong egación.
Fué
el
p i-
me o,
en
5de
Agos o
de
1709,
ies a
de
Nues-
a
Seño a
de
las
Nie es,
la
colocación
del
p ime
lad illo
(*)
del
úl imo
p ecioso
em-
plo,
en
cuya
edi icación
se
hubo
de
abaja
(*)
Esla
palab a
de
que
usa
el
Ac a
que
consigna
el
su-
ceso.
j
;
36
EL
ORATORIO.
na
que
no
eco dase
la
libe alidad
y
esplen-
didez
del
seño
de
los
Rios.
Con
su
p opio
caudal
ambién
se
comp a on
las
casas
p in-
cipales
del
Conde
de
Luna
pa a
mo ada
de
los
Pad es,
á
la
cual
no
inie on
á
ins ala se
has a
el
21
de
Julio
del
mismo
año.
Descan-
se
en
paz
el
bienhecho
insigne,
á
quien
la
Cong egación
i i á
siemp e
econocida,
po
más
que,
en
es e
caso,
el
ag adecimien o
i-
a
mucho
más
que
lo
que
du a on
los
bene i-
cios;
de
los
cuales
nada
ha
llegado
á
noso os
sino
la
memo ia
(*).
Me ece
aquí
especialísima
mención,
po
lo
que
con ibuye
á
con i ma
algunas
de
nues as
exenciones
o a o ianas,
lo
ocu ido
con
ocasión
del
en ie o
del
memo ado
bien-
hecho .
Disponía
és e
en
su
es amen o
que
su
cadá e
uese
sepul ado
en
la
iglesia
de
San
Felipe;
con
lo
que,
llegado
el
caso,
el
pá-
oco
de
S a.
Ca alina,
en
calidad
de
p opio
del
di un o,
p e endió
hace
el
en ie o,
in-
en ando
suje a
nues a
iglesia
y
Comuni-
dad
á
suju isdicción.
Mas
se
ganó
po
la
Con-
eg egación
au o
en
con a io
del
P o iso
y
Vica io
Gene al,
S .
D .
D.
Juan
de
Mon oy,
P ebendado
de
la
S a.
Iglesia;
quien
expi-
dió
su
mandamien o,
que
o iginal
conse a-
(*)
La
apacidad
de
la
incau ación,
en
1836,
a amblo,
con
las
p opiedades
de
la
Iglesia,
odos
los
bienes
de
la
Cong egación.
NS
A
a
hs
HISTORIA.
de
mos,
con
echa
15
de
No iemb e,
man enien-
do
á
la
Cong egación
en
el
goce
y
posesión
de
es a
exen a
de
la
pa oquia.
Y
si
es o
e a,
y
debía
se
así,
a ándose
de
en ie os
de
los
ex años,
¿quién
pudo
jamás
pone
en
duda.
nues o
de echo
de
sepul a
á
los
p opios
en
nues a
iglesia,
y
po
lo
mismo
el
de
en e-
a los
hoy
sin
in e ención
pa oquial
en
los
cemen e ios
públicos?
(N.
V)
CAPITULO
V.
G andes
dis u bios.
Í
Habiendo
allecido
el
S .
de
los
Rios
un
año
an es
de
que
se
es enase
la
nue a
igle-
sia,
cla o
es
que
po
sí
mismo
no
pudo
eali-
za
odas
sus
mencionadas
la guezas;
mas
las
con inuó
e icazmen e
po
medio
del
Pad e
P epósi o
D.
Juan
An onio
Sedeño,
su
con-
eso ,
á
quien
dejó
en
ideicomiso
casi
odo
su
caudal
con
el
in
de
que,
en
ningún
iem-
po,
al asen
al
cul o
di ino
y ála
Cong ega-
ción
los
auxilios
de
su
g an
piedad.
Pe o
la
his o ia
no
es
un
panegí ico,
sino
se e a
maes a
que
alecciona
á
los
enide-
os;
y,
en
es e
concep o,
no
podemos
deja
de
deci
aquí,
como
a iso
ó
como
ejemplo,
lo
38
EL
ORATORIO.
que
una
is e
y
epe ida
expe iencia
iene
ac edi ado;
y
es
que,
en
gene al,
nues a
Cong egación
no
ha
mi ado
ni
su ido
nunca
bien,
es o
de
que
adiquen
en
una
sola
pe -
sona,
es ando
odo
á
su
disposición,los
bienes
que
pudie on
en a
en
el
común
ace o
ó,
po
lo
menos,
se
manejados
según
las
eglas
de
adminis ación
ma cadas
sábiamen e
en
el
Ins i u o.
Sucede
en
ales
casos
que
al a
la
igualdad
en e
los
cong egan es; es íase
la
ca idad
con
los
juicios
que
se
o man,
y
no
se
e
ga an ía
con a
el
pelig o
de
que
oda
la
Comunidad
enga
á
su i
los
des-
acie os
de
la
au onomía
económica
de
una
sola
pe sona.
:
Véase,
si
hablamos
ónó
conmo i o
bas an-
e,
en
los
dis u bios
g a es
á
la
sazón
ocu-
idos
en
nues a
Casa:
e dade a
empes ad
que
du ó
desde
Ab il
de
1714
has a
el
26
de
Ma zo
de
1715.
Pa ece
ley
en
ma e ia
de
co po aciones,
que,
de
o dina io,
no
ha
de
al a
en
ellas,
aunque
sean
san as,
una
indi idualidad
más
ó
menos
sinies a
pa a
daño
común,
como
no
al ó
en
el
mismo
Apos olado.
Había
po
aquellos
días
en
nues a
Casa
un
p esbí e o,
de
is ísima
memo ia,
el
P.
Don
F ancisco
Xa ie ,
de
ca ác e
díscolo,
in igan e
y
e-
ol oso,
po
supues o,
sin
somb a
de
ocación
al
Ins i u o;
el
cual,
bajamen e
en idioso
del
HISTORIA.
39
P.
Sedeño,
po
el
mucho
p es igio
de
que
go-
zaba
és e
como
g an
p edicado ,
y
ganoso
además,
y
po
ex emo,
de
a anca
de
sus
manos,
po
cualquie
medio,
el
caudal
que
le
había
sido
con iado,
consiguió
descompone
y
di idi
deplo ablemen e
los
ánimos
de
los
Cong egan es,
log ando,
con
una
elección,
que
se
decía
no
habe
sido
canónica,
que
ue-
“se
nomb ado
Supe io
en
1714,
uno
de
sus
pa ciales,
el
P.
D.
Juan
de
La a;
desopinando
al
mismo
iempo
y
calumniando
e ozmen e
al
P.
Sedeño
en
odos
los
cí culos
más
es-
pe ables
de
la
Ciudad.
Llegó
la
audacia
del
P.
Xa ie ,
pa a
mejo
log a
sus
ines,
has a
el
descabellado
in en o
de
pedi á45S.
San idad
Bula
Conse a o ia
ó
nomb amien o
de
Jue-
ces
Conse ado es,
con
el
designio
de
sepa-
a
á
la
Cong egación
de
la
obediencia
al
A zobispo;
siendo
así
que
nues a
Comuni-
dad
se
dis inguió
siemp e
po
su
pe se e an-
e
y
debida
sujeción
á
los
P elados.
Los
dis-
gus os
llega on
á
sali
ue a
con
escándalo
de
los
ieles;
y,
aunque
el
Pad e
Xa ie
ué
expulsado
de
la
Cong egación,
po
su
Dec e-
o
de
2
de
Agos o
de
1714,
la
di isión
quedó
en
casa,
donde
nadie
se
en endía,
po que
ninguno
es aba
en
su
si io,
4
consecuencia
de
las
úl imas
elecciones;
y
cie o
emíase
mucho,
en e
los
amigos
de
San
Felipe,
po
lo
que
su ede
pudie a,
á
no
a aja se
p on-
46
EL
ORATORIO.
no
la
p ac ica,
ymal
puede
p ac ica la
quien
no
la
medi a:
a endiendo
además
á
que
odos
los
San os,
y
Va ones
Jus os
nos
han
dado
el
exemplo
de
hace
es as
huídas
san as,
e i-
ándose
¿hace
Exe cicios
Espi i uales
p*
al-
gunos
días;
a endiendo
así
mismo
á
que
el
u o
ha
sido
no o io
y
seguido
el
exemplo
po
casi
odas
las
Comunidades
Religiosas,
p incipalm e
desde
que
S"-Ignacio
de
Loyola
compuso
el
admi able
Lib o
de
los
Exe ci-
cios:
a endiendo,
po
úl imo,
á
que
a ias
de
N as.
Cong egaciones
hazen
lo
mismo
con
g ande
edi icacion,
y
u ilidad
espi i ual;
po
odas
es as
y
o as
muchas
azones
q.la
Con-
g ego.
ha
e lexionado,
y
mi ado
con
g ande
a encion;
de
comun
acue do
se
de e minó:
que
odos
los
Pad es
y
He manos
de
es a
Co-
munidad
hagan
cada
año
pe pe uam *-
los
Exe cicios
de
S"-
Ignacio
p"-
diez dias
con i-
nuos
sin
sali
de
casa
y
siguiendo
p":
mañana
y
a de
la
dis ibucion,
que
con
acue do
del
Con eso
les
se á
señalada,
quedando
al
cui-
dado
del
P.
P epósi o
de e mina
los
iempos
en
que
solos
ó
acompañadoslos
aya
cada
uno
de
haze .
Y
p e inienndo
q.
p”
q.
es én
des-
emba azados
de
odo
es o o,
se án
exone-
ados
p"
aquellos
dias,
que
du a en
los
Exe -
cicios,
de
los
ac os
odos
de
Comunidad,
y
susca gas,
á
excepcion
de
asis i
al
Re ec o-
io,
y
á
n os.
Exe cicios
el
día
de
ies a
q.
HISTORIA.
A7
ocu ie e
en
los
de
su
Re i o;
pe o
de
odas
las
demás
ocupaciones
y
asis encias
queda-
“án
exen os.
Y
p*
q.
cons e
á
los
Venide os,
-
se
me
mandó
pone
po
Dec e o.
Fecho
u
sup a.
—Theodomi o
Ignacio
Diazde
la
Vega.
,,
El
segundo
dec e o
es
ela i o
á
la
mane-
a
y
o den
con
que
la
Cong egación
habia
de
anda
las
es aciones
del
Jubileo
del
Año
San-
o'de
1775,
en
los
días
20,
21
y
22
de
Mayo,
isi ando
las
cua o
iglesias
señaladas,
que
ue on
la
Ca ed al,
San
F ancisco,
San
Pablo
y
San a
Ma ía
Magdalena.
Con iene
el
dicho
dec e o
un
minucioso
p og ama
con
sie e
a -
ículos
(que
la
Comunidad
consul a
siemp e
en
casos
análogos),
en
el
que
son
no ables
el
ahinco
con
que
se
ecomienda
á
odos
que
p ocedan,
dando
ejemplo,
g a i e ,
modes e
e
de o e,
y
la
inal
ad e encia
de
que,
en
ca-
so
de
encuen o
en
la
calle
con
alguna
o a
co po ación,
nues a
Comunidad
ceda
siem-
p e
el
paso,
cualquie a
que
pudie a
se
su
de echo;
y
lo
mismo
al
en a
y
sali
de
las
iglesias.
T ein a
y
ocho
años
de
p eposi u a
ecla-
maban
ya
con
jus icia
el
descanso
pa a
el
an-
ciano
benemé i o
P.
Cas año;
y
en
la
con-
g egación
gene al
de
elecciones
celeb ada
el
mismo
dia
26
de
Ma zo
de
1792,
ué
nom-
b ado
Supe io ,
con
gene al
complacencia,
omnibus
su agiis,
como
ese ado
in
pec o e
48
EL
ORATORIO.
po
odos
los
elec o es,
el
eximio
sace do e
que
es
obje o
del
capí ulo
siguien e.
CAPÍTULO
VII.
El
P.
D.
Teodomi o
Ignacio
Diaz
de
la
Vega.
De
es e
céleb e
P epósi o,
he mosa
igu-
a
his ó ica
de
la
Cong egación
Se illana,
se
conse an
aún
an
i os
ecue dos,
an
g a-
os
y
plausibles,
que,
en
oda
jus icia,
no
po-
demos
deja
de
ex ende nos
algo
ace ca
de
sus
me ecimien os,
pa a
glo ia
suya
y
edi i-
cación
de
nues os
He manos.
Nacido
en
Se illa
en
5
de
Agos o
de
1736,
hijo
legí imo
de
nobles
pad es,
Don
Ped o
Vega
y
Doña
Ca alina
Gu ié ez,
bau izado
en
la
pa oquia
de
San
And és;
admi ido
en
la
Cong egación
en
25
de
Ma zo
de
1757,
cuando
con aba
sólo
ein e
años;
au o izado
po
la
misma
pa a
solici a
los
sag ados
ó -
denes
en
20
de
Julio
de
1759,
el
P.
Don
Teo-
domi o
Ignacio
Diaz
de
la
Vega
pasó
sin
duda
en
la
escaséz
los
p ime os
años
de
su
ida,
á
ex emos
de
duda
la
Comunidad
si
el
jo en
no icio
pod ía
euni
lo
necesa io
pa a
o ma
la
cong ua
sus en ación.
Mas
es-
o
no
ué
obs áculo
pa a
que,
al
poco
iempo
HISTORIA.
49
de
su
ele ación
al
sace docio,
ue a
en
Se i-
lla
el
P.
Don
Teodomi o
el
homb e
más
po-
pula
y
de
más
p es igio
de
su
época;
g ande
amigo
del
nue o
Bea o
F ay
Diego
José
de
Cádiz
y
del
P esbí e o
D.
An onio
Sanchez
San a
Ma ía,
Ma qués
de
Valdeiñigo,
unda-
do
memo able
del
O a o io
de
la
Cue a
de
Cádiz.
De
es a u a
p óce ,
de
complexión
o-
bus a
y
de
ca ác e
ené gico,
al
mismo
iem-
po
que
a ac i o
y
amable,
el
P.
Vega
gana-.
ba
pa a
Dios
las
olun ades,
imponiéndose
i esis iblemen e
po
la
admi able
ue za
de
su
ogosa
palab a.
Asis ido
de
an
singula es
do es,
conci-
bió,
y
log ó
su
zelo
lle a
á
cabo
la
unda-
ción
de
la
Casa
de
Eje cicios
Espi i uales,
-
que
unió
á
la
Cong egación,
aunque
en
local
y
con
se icio
independien es,
poniéndola
bajo
la
p o ección
de
los
Reyes
de
España
(N.
VID,
en
días
del
S .
D.
Ca los
IV,
que
pe mi ió
coloca ,
sob e
sus
pue as,
el
Real
escudo,
y
que
lle ase
el
nomb e
de
Real
Ca-
sa.
Con
capacidad
pa a
ecibi
ce ca
de
no-
en a
eje ci an es,
acudían
á
ella
en
nume-
osas
y
dis in as
andas,
de
Sace do es
po
el
mes
de
Oc ub e,
y
de
segla es
po
Cua es-
ma
y
Semana
San a,
además
de
odos
los
o denandos
de
la
Diócesis
en
sus
espec i os
iempos.
Y
no
son
pa a
e e idos
en
es e
lu-
ga
los
u os
de
e dade a
peni encia
y
de
50
EL
ORATORIO.
san i icación
que
se
ecogían
en
aquel
eligio-
so
alcáza
le an ado
po
el
P.
Vega
pa a
ha-
ce
la
gue a
á
los
enemigos
del
alma.
Con ibuian
pode osamen e
á
es os
bue-
nos
esul ados
las
magni icas
Lecciones
y
Medi aciones
que
esc ibió
el
mismo
Pad e,
con
des ino
á
los
Eje cicios,
y
que,
admi a-
blemen e
manusc i as
en
i ela
y
ca ac e es
To io,
se
gua dan
como
eso o
pa a
exclu-
si o
uso
de
la
Cong egación.
Con
jus icia
se
ha
elogiado
mucho,
de
p opios
y
de
ex años,
es a
colección
ascé ica
y
mís ica,
y
po
au o-
idades
del
mayo
peso.
Don
Albe o
Lis a,
asegu aba
de
dichas
Lecciones
que
hacían
un
e ec o
d amá ico
en
los
Eje cicios;
Me-
néndez
Pelayo
llama
al
P.
Vega,
amoso
po
su i ud
y
po
sus
Eje cicios
Espi i uales
(*):
Rod iguez
Zapa a,
e i iéndose
á
las
Medi a-
ciones,
ponde a
los
iun os
de
su
elocuencia
(**).
Tampoco
es
a o
e las
ci adas
po
o os
c í icos
como
li e a io
modelo;
y
has a
la
Guía
de
Se illa
(***),
en
nues os
p opios
iempos,
al
coloca
con
jus icia
al
P.
Vega
en
la
sección
de
Se illanos
céleb es,
habla
conencomio
de
las
lec u as
de
sus
Eje cicios.
Y
¿qué
mucho
que
así
sean
celeb adas
ob as
(*)
He e odoxos
Españoles,
omo
3.”
página
407.
(***)
Discu so
de
Ape u a
de
la
Uni e sidad
de
Se i-
Jla,
1847.
:
(Pe)
Del
Seño
Za zuela,
HISTORIA.
51
de
an
aquila ado
mé i o?
Vense
en
ellas,
e-
sumidas
y
aumen adas,
las
más
exquisi as
lo esde
nues os
Clásicos,
asimiladas
en
len-
guaje
co ec o
y
en
es ilo
sob e
odo
enca e-
cimien o
bellísimo
y
a asallado :
do es
pecu-
lia es
de
la
palab a
de
es e
homb e
apos ólico,
á
la
cual
no
se
esis ían
los
pecado es
más
empede nidos,
cualquie a
uese
el
g ado
de
endu ecimien o
y
de
pe e sión:
conmo ía,
has a
lo
más
p o undo,
á
sus
oyen es,
a an-
cando
lág imas
de
los
ojos
de
odos
y
gemi-
dos
de
odos
los
co azones,
singula men e
cuando
hablaba
con
el
C uci ijo
en
la
mano.
“Poseía
al amen e
el
a e
de
los
cazado es
de
homb es!,
exp esión
que
en
los
lábios
del
dignísimo
S .
Dean
de
es a
San a
Iglesia
Don
Nicolás
M.*
Maes e,
que
la
p onuncia a
en
ocasión
muy
solemne,
equi ale
á
un
diploma
de
apos ólica
san idad.
Po que,
en
e ec o,
el
P.
Vega
hablaba
siemp e
ex
abundan ia
co -
dis,
de
lo
que
abundaba
en
su
co azón,
ense-
ñando
lo
mismo
que
p ac icaba:
docui
e
eci .
Que
no
e a
posible
mo e
así
los
co a-
zones
de
los
demás,
sin
que
el
suyo
es u iese
de e ido
en
el
amo
de
Dios;
ni
conoce
ni
explana
an
á
ondo
las
i udes,
sin
habe -
las
p ac icado
cumplidamen e.
“Ve dade o
Maes o
de
espí i u,
le
llamaba
el
ci ado
Dean
S .
Maes e
(*),
pode oso
en
ob as
lo
mismo
(*)
Ca a
al
P.
D.
Lucas
de
Tomás
y
Asensio,
52
EL
ORATORIO.
que
en
palab as;
y
guía
de
las
almas,
an
iel
en
su
doc ina
como
en
su
ejemplo,
que
¡ja-
más
las
encaminó
po
sendas
que
no
hubie a
pisado,
ni
ca gó
sob e
los
homb os
ajenos
pe-
so
que
ya
no
habían
sen ido
los
suyos.,
Y
es
así
la
e dad:
oda
la
ida
del
P.
Vega
es aba
llena
de
he óicos
ejemplos
de
i udes
c is-
ianas
y
sace do ales,
habiendo
sido
p oba-
do,
en
la
paciencia
y
en
la
mansedumb e,
con
la
pe secución
y
has a
con
la
calumnia.
Ci a emos
como
mues a
del
pode
de
su
palab a algunos
casos
de
no o ia
publicidad
en
su
ida.
Caminaba,
á
is a
de
inmenso
concu so,
á
mo i
en
suplicio
de
uego,
el
24
de
Agos o
de
1788,
aquella
muje
malamen e
amosa
po
odo
linaje
de
he é icos
e o es,
sac ílegas
li iandades
y
ampan ojos,
conocida
en
ge-
ne al
po
la
bea a
Dolo es.
A e o izaba
en
e dad
el
ánimo,
áun
de
los
menos
piadosos,
el
oi
de
aquella
impeni en e
boca
imp eca-
ciones
y
espan osas
blas emias,
que
acompa-
ñaba
de
ho ibles
ges os
y
ala idos;
dando
ha o
á
conoce
el
mal
huesped
que
albe ga-
ba
en
su
alma.
En
ano
habían
ago ado
sus
es ue zos
po
con e i la
los
más
sabios
eó-
logos
y
misione os
del
iempo,
en e
ellos,
el
mismo
F .
Diego
de
Cádiz,
que
le
p edicó
sin
in e misión
du an e
dos
meses,
e i ándose
al
cabo
con encido
de
que
aquella
muje
e-
HISTORIA.
53
nía
el
demonio
molinis a
en
el
cue po.
En
e dad,
se
decía,
e a
aquél
un
caso
como
pa-
a
el
P.
Vega.
Y
el
P.
Vega
no
a dó
en
p e-
sen a se
ce ca
de
aquella
ie a
sa ánica.
To-
móla
po
un
b azo,
y,
sacudiéndola
ue e-
men e,
la
edujo
desde
luego
á
calla
con
su
manda o
de
di ino
impe io.
Después
con
pa-
lab as
a dien es,
que,
en
eme oso
silencio
escuchaba
la
muchedumb e,
con
en onación
sublime,
e dade amen e
p o é ica,
amena-
zándola
con
el
mismo
C uci ijo,
que
el
Pad e
blandía
en
su
mano
como
la
ulgu an e
espa-
da
de
Elías,
di igió
á
la
desdichada
exho a-
ción
an
conmo edo a
€
i esis ible
que,
ca-
yendo
de
odillas
á
los
pies
del
Sace do e
inspi ado,
he ida
ya
de
la
g acia,
los
iega
con
sus
lág imas,
de es a
sus
c ímenes,
ab-
ju a
sus
e o es;
y,
con
admi ación
y
pasmo
de
odos,
mue e
absuel a
y
peni en e
la
que
poco
an es
debió
e
el
in ie no
abie o
pa a
ecibi la
(*).
Log ó
po
su
a epen imien o
el
no
se
quemada
has a
después
de
mue a
en
ga o e
(N.
IX).
¡O o
da o,
que
a alo a
y
enal ece
el
mé-
i o
de
la
sag ada
elocuencia
de
es e
P.
P e-
pósi o!
E a
el
año
de
1793;
unes a
época,
en
que
la
sociedad
y
los
sobe anos
de
Eu opa
se
ex emecie on
al
golpe
de
la
cuchilla
que,
el
(*)
Vide
Menendez
Pelayo:
He e odoxos
Españoles,
.*
3."
pag.
407.
54
EL
ORATORIO.
21
de
Ene o,
en
Pa ís,
hizo
oda
po
el
pa-
íbulo
la
cabeza
del
inocen e
y
c is ianísimo
Luis
XVI,
en
la
plaza
de
Luis
XV,
hoy
de
la
Conco dia!
La
Ciudad
de
Se illa
pidió
luego
al
S .
Don
Ca los
IV
au o ización
pa a
cele-
b a
solemnísimas
hon as
en
su agio
po
el
alma
del
Rey
má i .
Y
S.
M.
se
dignó
acce-
de
muy
complacido
á
la
súplica
de
los
se i-
llanos;
mas
ogando
y
enca gando
al
Exce-
len ísimo
S .
A zobispo
Don
Alonso
Ma co
Llanes
y
A giielles,
que
eligiese
pa a
la
O a-
ción
Fúneb e
al
o ado
más
dis inguido
de
"
sudiócesis,
que
es u ieseá
la
al u a
del
g an-
de
asun o
que
se
le
con iaba.
¿Y
á
quién
eli-
gió
sin
i ubea
el
disc e ísimo
P elado?
Al
P.
Don
Teodomi o
Ignacio
Diaz
de
la
Vega,
P epósi o
de
es a
Cong egación
de
San
Feli-
pe
Ne i.
Como
de
espe a
e a,
el
úneb e
Dis-
cu so
conmo ió
á
Se illa,
dándose
inmedia-
amen e
á
la
es ampa,
sin
epa a se
en
lo
delicado
de
su
asun o
(*).
Pe o
es e
iun o,
aunque
glo ioso,
no
e a
pa a
ex aña se,
po que
el
P.
Vega
enía
en
posesión
del
p incipado
de
la
palab a
desde
su
es eno
en
la
p edicación.
Sólo
25
años
con aba
cuando
p edicó
aquel
se món,
po
odos
an
elogiado,
en
la
solemnísima
ies a
celeb ada
en
5.
Felipe,
con
ocasión
de
habe -
(*)
Se illa,
en
la
imp en a
del
Dia io.
HISTORIA.
55
se
decla ado
el
Pa ona o
de
la
Sma.
Vi gen
Ma ía
en
el
mis e io
de
suConcepción
en
G a-
cia
(*).
El
en usiasmo
ué
al
en
an
en u o-
so
día,
que
odo
el
mundo
p egun aba,
des-
pués
de
habe
oido
al
no el
o ado ,
lo
que
esc ibió
(en
su
censu a
pa a
la
imp esión
del
Discu so
el
muy
compe en e
S .
D.
Alonso
Villasís,
Canónigo
de
la
Me opoli ana
Igle-
sia), omándolo
del
E angelis a
S.
Lucas
(**):
“Quis
pu as
pue
is e
e i ?,
como
si
se
dije a:
El
que
an
mozo
nos
admi a,
¿qué
end á
á
se
en
sus
madu os
años?
Y
el
mismo
se
con es a,
siguiendo
la
compa ación
con
el
Bau is a:
“Hic
e i
magnus
co am
Domino,
és e
se á
g ande
delan e
de
Dios;
e
mul os
ilio um
Is ael
con e e
ad
Dominum
Deum
suumy;
y
con e i á
al
Seño muchas
gen es.
,
Y
en
e -
dad
que
la
p o ecía
no
quedó
sin
cumplimien-
o.
Ni
es u o
menos
exp esi o
en
el
examen
del
mismo
Se món,
el
muy
au o izado
Seño
Juez
Don
Miguel
Cosío,
homb e
lleno
de
le-
as
y
de
í ulos.
No
sabiendo
ya
que
deci
en
elogio
de
la
ob a
y
del
au o ,
concluyó
di-
ciendo:
“La
Cong egación
del
O a o io
de
San
Felipe
Ne i
es
la
ie a
que
c ía
es as
lo es,
la
que
da
es os
u os,
y
á
quien
se
de-
ben
las
enho abuenas.*
(*)
El3o
de
Agos o
de
1761.
(**)
Cap.
1.
.
66.
62
EL
ORATORIO.
Hé
aquí
el
epi a io
que
esculpie on
sob e
su
sepulc o:
Pac.
e .
Quie i
Theodomi o.
Igna io.
Diaz.
de-la-Vega
Pal a.
Dispalensi
Sujus.
saccae.
cong egu ionis.
p e ec o
Suce do i.
in ege imo.
pien issimo
s enno.
Oh is .
mili i
a
sup emo.
idei.
quuesi o un .
colegio
censo io.
mune e.
deco a o
quí.
emplum.
S.
Philipo.
MNe o.
saceum
e eci .
muxi .
o ma i
eligiosam.
hen c.
dom.
pi s.
execci a ionibus.
deno an
e exi
in me is.
andem.
p o.
anima am.
salu e
lzbo ibus.
exan la is
ue e nae.
elici a is.
ia.
quam,
al is.
mons a e a
ini .
pos id.
now.
Decemb.
anno.
M.DCCC.Y,
ixi .
am.
L.XIX,
mens.
1V,
dieb.
VI
quun .
10.
ex emum.
nsque.
bi ae.
spu ium
nullum.
desidem.
o iosum.
mullun .
spi i ug.
du isse
ex inc o
moe e ,
suc a.
De .
ci i as
Uheologí.
sommií.
summug.
ibeologng.
deside an
o issim .
Gh is i.
commili ones
bi ug.
im.
labo ibus.
inde essuo.
expe un
lngen .
uni e si.
o dines.
Pe o¡oh
desg acia, e dade amen eincon-
solable!
Los
bendi os
es os
del
P.
Vega
no
HISTORÍA.
63
han
enido
la
misma
sue e
de
los
que
se
ha-
bían
conse ado
en
la
bó eda
de
la
iglesia.
Es os,
en
los
momen os
de
la
e olución
del
68,
como
ya
dejamos
indicado,
pudie on
se
ecogidos
po
piadosas.manos,
y
asladados
á
la
bó eda
de
San
Ped o.
Mas
la
ibulación
yel
a opello,en
las
ci cuns ancias
de
aque-
llos
días
de
espan o
y
de
pe secución,
no
pe -
mi ie on
hace lo
mismo
con
los
que
descan-
saban
en
la
bó eda
de
la
capilla
de
la
Casa
de
Eje cicios.
Y
es a
es
la
ho a
en
que
nada
hemos
podido
a e igua
de
su
pa ade o
Se
nos
ha
asegu ado,
po
quien
pudo
sa-
be lo,
que
el
é e o
del
Pad e
Vega
ué
-
abie o
iolen amen e,
no
hallándose
en
su
ondo
más
que
un
mon ón
de
ie a!
Mas
¿esa
ie a
dónde
es á?
¡Pol o
sag ado!
él
se ía
pa a
noso os,
obje o
de
e e na
es ima
y
de
eligiosa
ene ación!
Siguió
al
P.
Qua in,
en
1807,
el
P.
D.
Ga-
b iel
Gonzalez
de
Cas añeda;
el
cual,
eele-
gido
en
1812,
mu ió
en
el
año
inmedia o,
dan-
do
luga ,
en
1813,
á
la
elección
del
P.
D.
Lu-
cas
de
Tomás
y
Asensio,
o a
de
las
no abi-
lidades
de
nues a
his o ia.
64
EL
ORATORIO.
CAPÍTULO
IX.
El
P.
Don
Lucas
de
Tomás
y
Asensio
y
o os
Pad es.
E a
el
Pad e
D.
Lucas
de
dis inguida
a-
milia
se illana.
De
ele ado
espí i u,
doc o
y
esc i o
muy
galano,
gobe nó
p óspe a
y
e-
lizmen e
la
Cong egación
po
dos
ienios
consecu i os,
du an e
cuyo
anscu so,
en
1816,
hubo
de
ex ao dina io
pa a
es a
Re-
seña,
la
g ande,
solemnísima
ce emonia
de
la
Consag ación
de
nues a
Iglesia,
que
cele-
b ó
el
día
de
San
Ped o,
(con
el
benepláci o
del
Vica io
Gene al,
Sede
Vacan e,
Muy
llus-
e
S .
D.
Fabián
de
Mi anda)
el
ilus ísimo
S .
D.
F ay
Miguel
Fe nández,
Obispo
de
Ma cópoli,
Adminis ado
Apos ólico
Gobe -
nado
de
Qui o,
de
paso
en
aquellos
días
en
nues a
ciudad,
Lasin luyen es
elaciones
delP.D.
Lucas,
an o
en
Se illa
como
en
la
Co e,
y
su
p o-
pio
y
no
escaso
peculio,
ue on
ambién
manan ialdebene iciospa ala
Cong egación,
po
las
solemnes
ies as
que
do ó,
po
las
mu-
chas
ob as
de
epa ación
y
o na o
que
lle ó
á
cabo;
no
siendo
de
ol ida
la
pensión
anual
de
20.000
eales,
du an e
diez
años,
que
al-
canzó
del
Rey
Don
Fe nando
VII,.con
des ino
á
la
epa ación
de
la
Iglesia
y
incas
de
la
HISTORIA.
;
65
Cong egación,
de uel as
en
deplo able
es a-
do,
después
de
la
odiosa
dominación
ancesa.
También
sucédió
al
P.
Vega
en
la
di ección
de
la
Casa
de
Eje cicios.
De
los
esc i os
de
es e
buen
Pad e
Asen-
sio
nos
quedan
sólo
la
Vida
del
P.
Vega,
en
un
omo
en
cua o,
la
p eciosa
No ena
de
la
Inmaculada
Concepción,
cuyas
medi aciones
esumen
en
pocas
páginas
oda
la
eología
de
an
dulce
mis e io,
esc i as
con
es ilo
po
ex emo
ag adable
y
muy
cas izo;
ambién
las
Vi udes
Medi adas
de
San
Felipe
Ne i,
algunos
se mones,
y
la
Seisena
de
San
Luis
Gonzaga
con
sus anciosas
y
edi ican es
me-
di aciones.
Di un o
el
P.
D.
Lucas,
después
de
dos
ienios
de
Supe io ,
ué
elegido
P epósi o
el
P.
Don
Ra ael
del
Rey,
que
se
dis inguió,
como
homb e
acaudalado,
en
la
do ación
ó
" undación
de
no
pocas
ies as
epa idas
en
el
cu so
del
año;
mas,
sob e
odo,
po
su
a o
dulce
y
ca ac e
po
ex emo
sensible.
Y
es
aquí,
p ecisamen e,
en
la
his o ia
desde
el
año
de
1825
al
1835,
cuando
el
ag a-
decimien o
y
un
espe uoso
ca iño
obliga
á
nues a
pluma
á
consag a
ie no
y
a ec uo-
so
ecue do
á
la
sag ada
pe sona
del
Emmo.
S .
Ca denal
y
A zobispo
de
Se illa
Don
F ancisco,
Ja ie
Cien uegos
y
Jo ellanos.
Llenosiemp e
de
bondades
pa a
con
noso os,
66
EL
ORATORIO.
el
espi i ual
y
i uosísimo
P elado
no
sólo
nos
dis inguía,
no
sólo
nos
amaba,
sino
que
hallaba
sus
delicias
en
es a
con
los
hijos
de
San
Felipe.
Tenía
en
nues a
casa
su
habi a-
ción
siemp e
dispues a;
y
la
hon aba
á
me-
nudo,
o a
uese
con
ocasión
de
espi i uales
eje cicios,
que
los
hacía
allí
muy
igu osos,
o a
ambién
en
empo adas
p opiamen e
de
descanso
y
de
espi o;
obse ando
la
ida
misma
de
la
Comunidad,
y
comiendo
con
noso os
en
el
e ec o io
común.
Á
las
eces
debió
pa ece ,
á
los
Pad es
de
aquella
época,
e se
aspo ados
á
los
p ime os
días
de
la
Cong egación
Romana,
cuando
algunos
Pu -
pu ados,
de
pu a
aza
ilipense,
solían
po
iempo
habi a
aquella
casa,
y
hon aban
el
Ins i u o
con
nomb es
como
Ba onio,
Va ugi,
Pa a icini,
S onda i,
Alejand o
Collo edo
y
o os.
Aún
se
conse an
en
nues a
sac is-
ia
6
iglesia,
con
ap ecio
g ande,
icos
y
p i-*
mo osos
obje os,
eliquias,
imágenes
e c.,
aidos
de
Roma
pa a
nues o
O a o io,
como*
a ec uoso
ecue do
del
iaje
ad
limina
del
Emmo.
Cien uegos.
La
e olución
sal aje,
-
en
Ma zo
de
1836,
lo
a ancó
al
suelo
de
los
se illanos,
lle ándoie
á
mo i
en
ie a
ex-
aña,
la
cual
nunca
es
lige a
pa a
los
mue -
os
des e ados.
Hoy,
po
a día
epa ación
de
la
e oz
inju ia,
poseemos
sólo
sus
huesos
á idos,
ecogidos
deco osamen e
en
he moso
HISTORIA.
67
sepulc o
de
ma mol,
le an ado
en
la
capilla
de
la
Concepción
(g ande)
de
es a
Pa ia cal
y
Me opoli ana
Iglesia.
Cie o
es
que
no
pa-
sa
ilipense
alguno,
que
sepa
su
his o ia,
po
delan e
de
la
mencionada
capilla,
sin
sa-
luda
al
Pu pu ado
amigo
con
un
de o o
kRe-
quiesca
in
pace.
Hemos
indicado
que
el
empe amen o
del
P.
Rey
e a
po
ex emo
sensible.
Y
lo
ué
cie amen e,
acaso
pa a
que
pudiese
sen i
y
llo a
mejo
las
desg acias
que,
al
é mino
de
su
e ce a
p eposi u a,
inie on
sob e
la
Cong egación:
unas
po
culpa
del
mismo
Pa-
d e,
que,
con
sus
pad inazgos
y
cap ichosas
medidas,
en
ci cuns ancias
calami osas,
dió
luga
á
ama gas
quejas
de
nues os
He ma-
nos
(*),
o as
po
la
saña
de
los
mismos
acon-
ecimien os
e oluciona ios
de
is ísima
e-
co dación.
En
e ec o,
llegó
el
año
de
1836,
y
la
e-
olución
sac ílegamen e
impía,
que
se
apo-
de ó
delos
bienes
de
la
Iglesia,
degollaba
á
los
ailes
y
asesinaba
en
sus
mismos
emplos
álos
minis os
del
Seño ,
no
podía
espe a ,
y
no
espe ó,
á
nues a
amada
Cong egación,
que
con
iolencia
ué
despojada
y
dispe sos
en
g an
pa e
sus
indi iduos.
Es os,
a e a-
dos po
la
imp o isa
empes ad,
y
pa ici-
(*)
¿Se á
mal
eco da
aquí
es as
cosas
nó,
en
e dad,
con
ánimo
de
censu a,
sino
como
a iso
y
pa a
p e ención?
68
EL
ORATORIO.
pando
al
ez
de
la
debilidad
ca ac e ís ica
del
Supe io ,
P.
Rey,
u ie on
la
candidez
de
en ega lo
odo
á
la
jun a
incau ado a:
exis encias,
í ulos
de
p opiedades,
esc i u as
-
de
undaciones,
de
memo ias
e c.
e c.,
juz-
gando
que
aquella
apacidad
inaudi a
luégo
hab ía
de
ene
comple a
es i ución.
¡Pue-
il
espe anza!
Desde
en onces
la
Cong ega-
ción,
como
al,
no
ha
uel o
á
lab a
un
solo
e ón
ni
á
posee
una
sola
eja.
Sin
emba go,
al
ab igo
ole an e
de
bené-
olas
au o idades
locales
p ime o
(*),
y
des-
pués,
en
1848,
po
la
decidida
p o ección
del
nue o
A zobispo
Don
Judas
José
Romo,
la
Cong egación
empezó
paula inamen e
á
da
o a
ez
señales
de
ida;
si
bien
con
ha a
cau ela,
emiendo
siemp e
á
los
mal
in en-
cionados,
que
no
buscaban
sino
su
comple a
uina.
Has a
que
en
1851
pudo
ya
i i
con
cie a
libe ad;
pues
se
espe aba
como
p ó-
xima
la
publicación
del
nue o
Conco da o,
que
end ía
á
epone
y
do a
las
Cong ega
(*)
El
Canónigo
S .
Don
Manuel
Lopez
Cepe o,
ocal
de
la
mencionada
jun a,
me eció
bien
de
nues os
a ligidos
He manos
en
aquellos
días
unes os,
po
los
consuelos
y
p o ección
que
les
dispensó;
no
menos
que
el
S .
Dean
Doc-
o
D.
Nicolás
Maes e
Tous
de
Monsal e
que,
como
Go-
be nado
Eclesiás ico,
expidió
í ulos
de
capellanes
de
nues-
a
iglesia,
en
a o
del
P.
Rey
y
del
P.
D.
Juan
de
la
Ca-
e a,
sal ando
ambién
la
Casa
con
el
des ino
ó
nomb e
de
Casa
de
co igendos
y
de
eje cicios
espi i uales,
HISTORIA.
69
ciones
de
San
Felipe
Ne i
en
oda
España.
Habiendo
allecido
el
P.
Rey
en
21
de
Ma zo
del
47,
le
siguió
en
el
gobie no
de
la
Cong egación,
(nomb ado
en
las
p ime as
elecciones
después
del
1834)
el
P.
Don
An o-
nio
Sánchez
Cid;
el
cual,
sob e
a o ece
no
poco
á
la
exaus a
Cong egación,
que
man u-
o
la go
iempo
á
sus
expensas,
cos eó,
en
ínucha
pa e
de
su
p opio
caudal,
la
epa a-
ción
comple a
de
los
g andes
des ozos
cau-
sados
en
la
iglesia
y
casa
po
el
bomba deo
que
su ió
es a
ciudad
en
1843.
En
Julio
del
52
ué
p esen ado
po
$.
M.
el
dicho
Pad e
pa a
Obispo
de
Co ia,
en
Ex-
emadu a;
siendo
ecibida
la
no icia
po
la
Cong egación
con
señales
ex e io es
de
jú-
bilo
y
complacencia,
po
la
hon a
que
con
al
dis inción
esul aba
á
la
Comunidad;
pe o
en
su
in e io
de o aba
pena
ama ga:
como
iene
que
sucede
siemp e
que
el
a o ecido
con
ales
hono es,
sin
necesidad
econocida,
y
sólo
po
su
olun ad,
acoja
un
nomb a-
mien o
pa a
cuya
acep ación,
según
nues o
Ins i u o,
únicamen e
puede
obliga
un
man-
da o
e minan e
y
exp eso
de
Su
San idad;
como
en
el
caso
de
los
Ca denales
Ba onio,
Ta ugi,
Collo eda,
y
de
los
Obispos
Ju enal,
Ancina
y
o os;
los
cuales
se
sepa aban
con
muchas
lág imas
de
su
amado
e i o
de
la
Cong egación
de
Roma,
lle ándose
consigo
70
EL
ORATORIO.
las
lla es
de
sus
cua os,
á
in
de
eco da
mejo
aquellos
elices
y
soli a ios
nidos,
don-
de
gimie an
anquilamen esusalmas
con
ge-
midos
del
amo
de
Dios.
Poco
du ó,
sin
em-
ba go,
la
ausencia
del
anciano
Obispo,
que
ol ió
p on o
á
Se illa
pa a
mo i
en e
los
suyos,
como
alleció
en
e ec o,
el
15
de
Fe-
b e o
de
1858.
Al
e i a se
á
su
Diócesis
el
Pad e
Sán-
chez,
ué
nomb ado
P epósi o
el
P.
Don
José
M.*
C espo
é
Iñigo,
de
cuyo
ca ác e
gua -
dan
oda ía
muchos
que
i en,
e nísimos
y
-
muy
g a os
ecue dos.
E a
es e
Pad e,
en
medio
de
su
sabe ,
po
ex emo
cando oso;
modelo
de
sencillez
é
inocencia,
y
áun
de
in an iles
g acejos:
uno
de
esos
an iguos
i-
pos
de
ancianos,
de
que
no
se
en
ya
ejem-
pla es
en
nues os
días;
doc o
y
sencillo,
an-
ciano
y
niño
al
p opio
iempo.
Sus
nume osos
años,
y
muchos
abajos
su idos
i uosa-
men e
en
la
Cong egación,
le
habían
hecho
ac eedo
á
lle a
po
una
ez,
an es
de
mo-
i ,
la
hon a
de
la
p eposi u a.
CAPÍTULO
X.
El
P.
D.
José
M.*
Alonso
y
Elena.
Te minado
el
ienio
del
P.
C espo,
ué
elegido
con
aplauso
del
cle o
y
pueblo
de
Se-
HISTORIA.
71
illa,
el
Pad e,
na u al
de
Ca mona,
D.
José
Ma ía
Alonso
y
Elena;
cuyo
nomb e
no
puede
p onuncia se
oda ía
en e
noso os
sin
que
espondan
las
ib as
más
delicadas
del
co a-
zón.
Acabadísimo
modelo
de
Supe io es
de
nues a
casa;
ilipense
de
pu a
sang e,
unien-
do
á
su
cla ísimo
alen o
amo
ex emado
al
Ins i u o
y
e nu a
sin
lími es
pa a
con
sus
indi iduos,
bien
podía
asegu a se
que
la
Con-
g egación
u o
en
él
pad e
y
mad e
al
p opio
iempo.
Hab ían
sen ado
admi ablemen e
en
sus
labios
es as
palab as,
p onunciadas
po
el
P.
Fabe
en
medio
de
sus
O a o ianos
de
Lond es:
“Es
pa a
mí
el
O a o io,
después
del
Cielo,
la
mo ada
más
eliz
y
en u osa.,,
Y
e a
cosa
sabida
que,
pa a
gana se
el
co azón
del
Pad e
Alonso,
bas aba
el
mé i o
de
se
de o o
del
glo ioso
Pa ia ca
y
ene
inclinación
al
Ins i u o.
Fué,
po
ello,
es e
buen
hijo
de
San
Felipe,
el
lazo
p o idencial
que
ligó
la
Con-
g egación
an igua,
educida
al
ex emo
po
los
aza es
de
la
época,
con
la
nue a;
la
cual
con
el
imán
de
los
a ac i os
de
su
Supe io
y
po
el
incansable
espí i u
de
p opaganda
que
le
consumía,
llegó
á
euni
en
su
iempo
-
un
pe sonal
al
y
an
nume oso
como
no
lo
u o
nunca
la
Cong egación
de
Se illa.
Te-
nía
ojo
singula ísimo
pa a
descub i
y
a ae
el
alen o
y
la
piedad
donde
quie a
que
se
e-
lasen.
Y
no
nos
desmen i án
losque
ecue den
78”
EL
ORATORIO.
pueden
Uds.
saca
odo
lo
que
pa icula -
men é
les
pe enezca.,
“Muchas
g acias,
con-
es ó
el
P.
Alonso,
po
la
gene osidad,
que
me
hace
o a
ez
dueño
de
mi
so ana
y
de
mi
camisa.,
La
pe o a a
no
debió
de
ag ada
mucho
á
aquellos
seño es.
Mas
se
e i a on
pací icos,
aunque
mu mu ando
de
modo
que
se
les
oye a
deci :
“Es e
Pad eci o
es
de
o o!,,
“Es e
Cu i a
es
de
cuen a!,,
P eciso
es
aho a
deci
la
e dad
oda
en-
e a,
supues o
que
esc ibimos
his o ia.
La
mucha
bondad
de
es e
amado
Pad e
y
su
ca-
ác e
excesi amen e
c édulo
le
lle a on
á
con ia
en
in ames
manos,
hipóc i as
y
sac í-
legas,
el
manejo
absolu o
de
los
bienes
de
la
Cong egación
(*).
¿Qué
había
de
sucede ?
Y
acon eció
al
cabo,
que,
cuando
el
Pad e,
íc-
ima
de
es a as
y
usu paciones
igno adas,
c eía
en
es ado
p óspe o
y
muy
eliz
la
ha-
cienda
de
la
Cong egación,
esul ó
és a
o-
bada,
empob ecida
y
a uinada,
á
ex emos
de
no
queda le
ni
con
qué
paga
á.
muchos
ac eedo es.
Así,
pa a
los
que
conocían
lo
que
e a
el
P.
Alonso,
y
lo
que
lab aba
en
su
co a-
zón
el
peso
de
su
esponsabilidad,
no
ué
co-
sa
ex aña,
sino
muy
emida,
el
e le
mo i
epen inamen e,
como
mu ió,
en
3
de
Diciem-
(*)
Hallábanse
és os
en
cabeza
y
única
disposición
del
P.
Alonso:
ejemplo
que,
po
desg acia,
no
e a
nue o
en
nues a
Comunidad.
HISTORIA.
79
b e
de
1866,
con
el
alma
op imida
y
el
co azón
des ozado
po
la
ehemencia
de
sus
penas.
Y
¡en
qué
ci cuns ancias
le
so p endió
la
mue e!
Hallábase
en
el
campo,
en
una
hue -
a
de
na anjal
del
é mino
de
Mai ena,
adon-
de
había
ido
en
la
espe anza
de
ecob a
su
salud:
e a
la
noche,
y
en
los
momen os
de
desnuda se
pa a
ecoge se
y
en ega se
al
sueño;
es aba
además
solo,
y
sin
más
auxilio
que
el
de
un
he mano
lego,
que
en
calidad
de
socio
le
asis ía.
Deimp o iso
debió
de
sen-
i
como
desplomá sele
el
co azón
bajo
el
eno me
peso
de
su
aumen ado
olumen:
e a
la
hipe o ia
que
llegaba
al
ex emo
úl imo
de
hace
ya
imposible
la
ida
ni
po
un
ins-
an e.
Y
sus
úl imas
palab as
ue on,
le an-
|
ando
al
Cielo
los
ojos:“¡
Dios
mio,
mise ico -
dia!,
y
después
bajando
la
cabeza
“¡Cúmplase
u
olun ad!,
A
las
5
de
la
mañana
siguien-
e,
un
coche
muy
ce ado
en aba
en
Se i-
lla
po
la
pue a
de
Ca mona,
eceloso
de
que
uesen
descubie os
los
iaje os
que
con-
ducía:
e an
el
cadá e
del
P.
Alonso,
y
dos
Pad es
que
habían
olado,
al
in aus o
a iso,
pa a
ecoge
la
inanimada
ca ga.
Aun
no
había
cumplido
el
Pad e
los
52
años.
Y
ed
aquí
aho a
el
p i ilegio
de
los
jus-
os
que
mue en,
habiendo
sido
in o unados
en
la
ie a:
se
habló
mucho
de
la
eno me
quieb a
de
la
es amen a ía;
se
ponde ó
la
80
EL
ORATORIO.
desg acia,
se
su ió
la
inmensa
pé dida..!
mas
nadie,
ni
los
más
pe judicados
en
aquella
económica
ca ás o e,
u ie on
una
palab a
de
censu a
ni
de
ep obación
con a
el
ben-
di o
Supe io
que,
sin
emba go
de
odo,
con-
inuó,
á
su
mue e,
y
iene
que.
con inua
siendo
en
nues a
Casa,
obje o
de
ene ación
y
de
impe ecede a
memo ia;
comp endido,
como
e a
jus o,
en
el
núme o
de
sus
bienhe-
cho es
más
insignes.
Que,
en e
homb es
bien
nacidos,
e a
imposible
que
un
momen o
de
e o ,
bien
in encionado,
iniese
á
eclipsa
el
ecue do
de
a o es
y
de
sac i icios
de
oda
la
ida.
Ni
ol ida á
nunca
la
Cong egación
de
Se-
illa,
po que
la
nobleza
del
co azón
obliga
más
que
ninguna
o a,
la
ac i ud
dolien e
de
SS.
AA.
RR.
los
S mos.
S es.
In an es
Du-
ques
de
Mon pensie
en
p esencia
del
cadá-
e
del
P.
Alonso,
que
ué
muchos
años
Di-
ecio
espi i ual
de
ambos
Seño es
y
Maes o
de
sus
augus os
Hijos;
y
menos
se
bo a án
de
nues a
memo ia
aquellas
ie nas
y
sen i-
das
ases
con
que
la
i uosísima.S a.
In an-
a
D.”
Ma ía
Luisa
se
despidió
sollozando
de
los
Pad es,
diciendo
al
sali :
“Us edes
han
pe dido
mucho!
pe o
yo....
yo
no
he
pe dido
menos!
,,
HISTORIA.
81
CAPÍTULO
XII.
Úl ima
pe secución.
Inmedia amen e
después
del
P.
Alonso
y
Elena
ué
nomb ado
P epósi o
de
la
Comuni-
+
dad
el
P.
No icio
D.
E a is o
de
la
Ri a
y
Po ua,
ecien
o denado
de
P esbí e o,
que
ino
á
la
Cong egación,
en
1865,
de
Je ez
de
la
F on e a,
abandonando
el
mundo
y
su
ac edi adísimo
bu e e
de
abogado.
Los
Pa-
d es,
llenos
de
espe anzas
en
sus
no ables
p endas,
u ie on
á
bien
dispensa le
odas
las
g adaciones
de
Ins i u o
y
odas
las
ense-
ianzas
de
la
expe iencia
pa a
coloca le
en
el
pues o
de
Supe io ,
nó
sin
esis encia
g ande
de'pa e
de
su
modes ia:
y
ambién
de
su
p e-
isión,
en
e dad
no
di ícil,
de
nue os
iem-
pos
de
calamidades
y
as o nos.
Cie o,
en
el
ho izon e
polí ico
de
España
enían
ya
apiñándose
neg os
nuba ones,
que,
al
cabo,
en
1868,
se
ex endie on
sob e
es a
in eliz
pa ia,
desa ándose
con
u o
en
la
glo iosa
de
Se iemb e.
Después
de
doce
años
de
anquilidad,
¡i e um
pe iculum,
i e-
umque
o mido!
o a
ez
el
espan o
y
la
i-
bulación.Y
la
empes ad
ué,
en
es a
ocasión,
e ible,
implacable,
de as ado a..
La
pe se-
82
EL
ORATORIO.
cución
y
el
odio,
que
han
sido
siemp e
au-
eola
he edi a ia,
de
nues a
Cong egación,
nose
con en an
aho a,
como
o as
eces,
con
despoja
y
lanza
de
la
casa
pa e na
á
los
hi-
jos
de
San
Felipe;
sino
que,
mien as
expo-
liaban
sus
habi aciones,
la
iglesia
y
los
al a-
es,
le ábase
un
apo ,
po
o den
de
la
jun-
a
e oluciona ia,
en
el
que,
obligados
con
saña
los
buenos
Pad es
á
emba ca se
ap e-
su adamen e
en
compañía
de
su
nue o
P e-
pósi o....
pob es,
expa iados,
sin
consuelo,
sin
ecu sos,
ue on
luego
abandonados
en
el
inhospi ala io
suelo
de
Gib al a .
En e an o
las
he amien as
de
des uc-
ción
no
se
daban
momen o
de
eposo,
has a
deja
en
uinas
la
p eciosa
iglesia
y
la
mo a-
da
de
los
Pad es,
sin
espe a
la
ene a-
ble
Casa
de
Eje cicios,
an as
eces
empapa-
da
en
las
lág imas
de
la
peni encia.
¡Fué
aquella
la
ho a
de
la
iniquidad
y
pode
de
las
inieblas!
No
hubo
pe dón
ni
pa a
los
mue os!
los
cuales
se
ex emecie on
de
in-
dignación
al
sen i
u bada
la
paz
de
sus
se-
pulc os;
sienúáo
ecogidos
a opelladamen e,
po
piadosas
manos,
de
la
bó eda
de
nues a
iglesia,
y
conducidos
en
un
ca o,
en
el
mis-
e io
de
la
noche,
á
la
bó eda
de
la
inmedia-
a
pa oquia
de
S.
Ped o.
Y
en e
ellos
iban
el
cada e
del
P.
Alonso,
que
ué
hallado
ín eg o
y
con
ex aña
escu a,
y
los
bendi-
HISTORIA.
85
os
es os
del
P.
Rod iguez
Mon e o:
¡aque-
llas
dos
eliquias
dignas
de
ene ación
y
de
eligioso
ca iño!
Los
an iguos
Pad es,
allá
en
iempos
de
oscu an ismo,
epu aban
día
de
egocijo
y
ies a
el
señalado
(*)
pa a
conmemo a
anual-
men e
la
colocación
de
la
p ime a
pied a
de
nues o
amado
emplo,
en
1709!
Voso os,
los
mode nos
Pad es,
en
el
siglo
delas
luces,
de-
be íais
señala
ambién
un
día
de
lu o,
pa a
llo a
la
caida
y
g an
acaso
de
odas
ellas
en
el
ominoso
de ibo,
no
menos
que
pa a
e-
co da
los
pelig os
que
co ie on
ues as
idas
en
la
desecha
bo asca.
Poco
después
de
an
desas osos
acon e-
cimien os,
su imos
el
nue o
in o unio
de
pe de
al
P.
D.
Juan
B a-
Rod iguez
y
Ca do-
so,
na u al
de
Ecija;
el
cual,
aunque
nunca
ué
Supe io
ni
pasó
de
Maes o
de
No icios,
iene
aquí
bien
ganado
su
ecue do
po
ha-
be
hon ado
á
la
Cong egación
con
su
g an-
de
en endimien o
y
con
su
labo iosidad,
que
excedía
á
oda
ponde ación.
Fué
es e
Pad e,
como
e a
consiguien e,
el
elegido
po
el
Ilus-
ísimo
Sanchez
Cid
pa a
su
sec e a io
de
Cáma a;
y,
como
el
mencionado
S .
Obispo
se
incapaci ó
ha o
p on o
pa a
las
pas o a-
les
a eas,
el
P.
Rad iguez
lle ó
sob e
sí
el
peso
de
aquel
b e e
pon i icado.
Pe o
él
po-
(*)
Po
acue do
de
11
de
Junio
de
1711.
84
EL
ORATORIO.
día
con
odo:
es aba
en
Co ia
y
en
Se illa
al
mismo
iempo;
esc ibia
dia iamen e
mul i ud
de
ca as;
muchas
de
ellas
espondiendo
á
consul as
sob e
úb icas
y
ce emonias,
en
las
que
e a
consumado
maes o;
edac aba
el
Bole ín
o icial
de
la
diócesis
de
Co ia,
comoesc ibió
después,
po
muchos
años,el
de
Se illa.
Todo
lo
cual
no
le
impedía
p edica
y
con esa
y
dedica se
á
los
minis e ios,
a-
bajando
siemp e
al
apo
y
sin
cansa se
nunca.
Los
que
le
eían
de
ce ca,
conocien-
do
sus
g andes
acul ades,
solían
decí
que
pa a
Rod iguez
Ca doso
enía
es echo
el
molde
o a o iano,
y
que
e a
homb e
desa-
p o echado
en
las
angos u as
de
la
Cong e-
gación.
Y
no
di emos
al
noso os,
pe suadi-
dos,
como
es amos,
de
que
en
el
O a o io
cabe
a mónicamen e
lo
g ande
y
lo
pequeño;
pe o
con enimos
en
que
el
P.
Rod iguez
e a
suje-
o
capaz
de
llega ,
con
p opias
ue zas,
á
la
me a
úl ima
de
cualquie a
de
las
ca e as
del
Es ado:
en
el
o o
hab ía
sido
o o
Jo e-
llanos;
en
las
a mas
hubie a
llegado
á
Gene-
al;
enla
polí ica
hab ía
sido
Minis o;
y,
con
iempo
y
con
la
independencia
necesa ia,
se
hubiese
hecho
un
esc i o
ecundísimo,
lle-
nando
así
al
ez
la
p incipal
aspi ación
de
su
ingenio.
Cie o,
cualquie a
de
esas
cosas
le
hab ía
alido
mucho
pa a
las
g andezas
y
goces
de
holgada
y
cómoda
ida,
pe o
á
no
HISTORIA.
85
duda lo,
le
hab ían
pe judicado
muchísimo
pa a
la
san idad
y
ejemplo
de
la
mue e,
con
que
edi icó
po
ex emo
á
cuan os
odeába-
mos
su
humilde
lecho
en
la
mañana
del
23
de
Junio
de
1870.
Falleció,
pues,
en
el
pe íodo
más
canden e
de
la
e olución
del
68,
cuan-
do
desempeñaba
en
es a
capi al
el
cu a o
de
S a.
Ma ía
de
las
Nie es
( ulgo
la
Blanca):
-
pues o
á
que
le
lle ó
la
necesidad
de
a ende
-
á
su
nume osa
amilia.
CAPÍTULO
XIII.
¡San
Felipe!
No
es
que
amos
á
ocupa nos
aquí
en
la
his o ia
del
glo ioso
Fundado
del
O a o io.
Es
que
con-ese
nomb e
e a
conocido
en
Se i-
lla,
en
conjun o,el
emplo
del
San o,
la
Habi-
ación
de
los
Pad es
y
la
Casa
de
los
Eje ci-
cios
Espi i uales;
odo
lo
cual
pe enece
á
la
His o ia,
desde
que
desca gó
su
p ime
gol-
pe
la
demoledo a
pique a
sob e
el
amado
edi icio.
Po
lo
que,
si
en
o o
caso
su
e-
cue do
aquíno
hab íapasado
de
desc ipción
más
ó
menos
a ís ica,
hoy
es
p opiamen e,
y
muy
dolo osamen e,
his o ia.
San
Felipe
ha
hd
86
EL
ORATORIO.
desapa ecido:
aquella
p eciosa
iglesia,
la
más
concu ida
de
Se illa;
aquella
ene able
mo-
ada,
donde
i ie on
y
mu ie on
an os
a ones
apos ólicos,
y
aquella
Casa
donde
an as
almas
ompie on
ale osamen e
las
cadenas
del
pecado
y
de
los
icios,
ya
no
exis en!
La
e olución
de
Se iemb e
de
1868
lo
ha
bo ado
odo
del
plano
de
la
ciudad,
pa a
da ,
con
es o,
ensanche
á
la
ía
pública
y
luc o
sac ílego
á
los
log e os
y
comp ado-
es
de
la
sag ada
áb ica.
Y
la
gene ación
p esen e,
en
su
pa e
piadosa,
que
no
alcan-
zó
en
pie
á
San
Felipe,
quie e
conoce lo;
la
gene ación
pasada,
que
le
conoció
en
odo
su
auge,
quie e
eco da lo,
y
noso os,
que
lo
enemos
en
el
co azón,
que emos
desc i-
bi lo.
Y
amos
á
hace lo,
si
nó
con
la
p opie-
dad
y
ecnicismo
de
los
que
son
maes os
del
a e,
con
la
e dad
y
exac i ud
del
que
desc ibe
una
joya
de
alo
inmenso,
que
le
ha
sido
b u almen e
a eba ada
El
emplazamien o
de
San
Felipe
e a
un
cuad ilá e o,
cuyo
lado
me idional
daba
á
la
calle
del
mismo
nomb e,
el
o ien al
á
la
de
Ge ona,
an es
de
Sa dinas,
el
lado
No e
á
la
calle
de
D.*
Ma ía
Co onel,
con inando,
po
el
Oes e,
pa e
con
la
calle
de
Hue os,
y
pa -
e
con
pequeñas
casas
de
es a
es echísima
calleja,
inmedia a
á
la
pa oquia
de
S a.
Ca-
alina.
pa
HISTORIA.
87
Conc e ándonos
p ime o
á
la
iglesia,
di-
emos
que,
en
su
aspec o
ex e io ,
nada
ha-
bía
que
de
no a
sea,
como
no
uese
su
lim-
pieza
y
pe ec o
es ado
de
conse ación;
en
lo
que
con as aba
en ajosamen e
odo
el
edi icio
con
los
inmedia os.
No
enía
o e,
sino
campana io
con
sólo
es
campanas;
pe-
o
de
imb e
an
sono o
y.solemne,
que
el
oi las
le an aba
el
ánimo,
con
no as
en
que
“habia
algo
de
la
música
del
cielo.
Tenía
álos
pies
una
pue a,
la
p incipal,
con
pó -
ico
que
consis ía
en
umb al
de-má mol
blanco
con
a io
solado
de
losas
de
Géno a;
bajándose
á
la
calle
po
es
g adas
ambién
de
má mol,
ceñidas
de
al a
y
bien
o jada
e ja.En
la
pa ed
on e a,
mu o
del
con en-
o
de
Religiosas
de
S a.
Inés,
se
des acaba
un
e ablo
de
es uco
moldu ado,
que
se ía
de
ma co
á
un
excelen e
cuad o
de
azulejos,
de
los
buenos
iempos
de
las
áb icas
de
T iana,
ep esen ando
á
Jesús
caido
en
ie-
a
bajo
el
peso
de
la
C uz.
Había
o a
pue -
a
al
cos ado
izquie do
del
emplo,
sin
más
ado no
en
su
po ada
que
dos
cañones
undi-
dos
y
pin ados
de
neg o
en
las
jambas,
y
en
su
o nacina,
sob e
el
din el,
una
es a ua
de
San
Felipe,
de
man eo
y
bone e,
en
má mol
neg o,
con
ca a
y
manos
pin adas
de
colo
na u al,
un
lib o
sob e
el
pecho
y
las
azuce-
nas
ca ac e ís icas.
Inmedia a
á
la
dicha
94 EL
ORATORIO.
de
pla a,
que
esal aba
sob e
la
pue eci a
de
un
sag a io,
que
comunicaba
con
el
del
al a
mayo ,
su
magní ico
suelo
de
ácana
con
di.-
bujo
é
inc us aciones
de
pla a,
y,
sob e
odo,
y
muy
p incipalmen e,
la
elada
p esencia
de
J.
C.
en
la
Euca is ía,
hacían
de
aquel
mis e ioso
ecin o
como
un
sag ado
es íbu-
lo
del
Cielo.
Conducía
á
es a
escondida
mo-
ada
el
callejón
de
las
pe chas,
que
enía
su
en ada
po
la
sac is ía,
y
lle aba
ambién
á
la
escale a
po
donde
se
subía
al
cama ín
de
N a.
Mad e.
Pasando
de
nue o
al
p esbi e io,
pa a
abandona
ya
es a
pa e
p incipal
del
emplo,
no a emos
po
conclusión:
que,
an e
cada
uno
de
los
dos
a cos
cola e ales,
pendía
una
a aña
de
c is al
de
una
a i a
de
hie o
do-
ado;
que
el
espacioso
pa imen o,
como
el
de
oda
la
iglesia,
e a
de
má mol
blanco
y
azul,
y
que
en
el
cen o
se
o maba
el
co o
de
la
Cong egación
con
diez
he mosos
bancos
de
caoba,
de
cómodos
espaldos
y
pe ec amen-
e
concluidos.
Sepa ábase
la
capilla
mayo
de
lo
es an-
e
del
emplo,
po
una
do ada
e ja
de
hie o
en
semicí culo,
de
a a
y
media
de
al o,
con
balaus es,
co nisa
y
en ecalles,
muy
bien
ejecu ada
po
el
a í ice
se illano
Má quez,
y
con
a ile as
de
lo
mismo
y
seis
bolas
de
b once
agallonadas,
ob a
de
Reinoso.
HISTORIA.
95
Del
p esbi e io
se
bajaba
al
plano
del
e uce-
o
po
es
g adas
de
jaspe
enca nado;
y
sob e
los
cua o
a cos
o ales
se
le an aba,
no
muy
ele ada,
pe o
esbel a
cúpula,
en
cu-
yos
cascos
se
eían
pin ados
al
esco,
pasa-
jes
de
la
Pasión:
la
Co onación
de
espinas,
la
C uz
á
cues as,
la
C uci ixión
y
el
Descen-
dimien o.
En
la
cla e
de
los
a cos
lucían,
muy
allados
y
do ados,
los
escudos
de
a -
mas
de
la
casa
de
los
Pon ejos,
pa onos
de
la
capilla
mayo ;
y
en
odo
lo
la go
de
los
g andes
pila es,
lo
mismo
que
de
los
peque-
ños, eíanse
pin u as
de
San os
y
de
Angeles,
al e nando,
á
echos,
con
el
deco ado
gene-
al
de
la
iglesia.
El
b azo
de echo
del
c uce o
e minaba
con
el
al a
llamado
de
N o.
Pad e,
po que
ecibía
allí
cul o
la
imagen
del
glo ioso
Pa-
ia ca
$S.
Felipe,
de
casulla
y
alba,
eniendo
en
su
pecho
un
elica io
con
eliquia
de
sus
en añas:
odo
ob a
maes a
del
escul o
Ped o
Roldán.
Al
pie
de
la
e igie
dos
ángeles
mos aban
en
sus
manos
mi a,
capelo,
azu-
cenas
y
co azón
de
pla a.
A
los
lados
del
al-
a ,
que
e a
jaspeado
y
con
pe iles
de
o o,
y
sob e
las
dos
pue eci as
que
daban
paso
á
la
an e-sac is ía,
es aban
colocadas
sob e
e-
pisas
con
espalda ,
que
e minaban
en
es-
plando es
de
made a
do ada,
las
imágenes
de
San
Ped o
y
de
San
Pablo,
con
las
lla es
96
EL
ORATORIO.
el
p ime o
y
con
la
espada
el
segundo.
En
el
cue po
supe io
del
al a
se
dejaba
e
un
he moso
Angel
de
la
Gua da,
excelen e
co-
pia
del
de
Mu illo
y
que
egaló
á
la
Cong e-
gación
el
Emmo.
Ca denal
Cien uegos.
El
sag a io,
po
ue a,
es aba
pin ado
de
jaspe,
ado nado
con
cua o
columni as,
la
pue a
do ada,
y
en
el
cen o
un
bellísimo
cob e
de
e an
mé i o
con
N a.
Mad e
Dolo osa.
En
los
en e-calles,
ijas
sob e
pedes ales,
es a-
ban
las
pequeñas
es a uas
de
San
Ignacio
de
Loyola
y
de
S a.
Te esa
de
Jesús.
En
ez
de
c edencia
pa a
las
inage as
e c.,
había
en
el
ángulo
inmedia o
de
la
izquie da,
una
in-
cone a
de
caoba
icamen e
allada;
y
po
cima
de
ella
una
lápida
indica o ia
de
se
aquél
al a
de
p i ilegio.
Po
úl imo,
siendo
és e
uno
de
los
dos
Sag a ios
que
habían
en
la
iglesia,
po
azón
de
la
mucha
ecuencia
de
Comuniones,
enía
delan e
su
ba anda
de
co adillos
de
hie o
enlazados,
cubie a
de
blanca
y
bien
bo dada
co ina.
En
odo
igual
al
de
San
Felipe
y
on e o
á
él,
en
el
opues o
b azo
del
c uce o,
es aba
el
al a
de
San
F ancisco
de
Sales,
de
capi-
sayos
episcopales,
cuya
he mosa
es a ua
e a
ambién
de
Ped o
Roldán.
En
el
segundo
cue po
b illaba
una
excelen e
y
bellísima
pin u a
del
Descendimien o
de
la
C uz,
copia
del
enomb ado
cuad o
de
Vandick.
Los
san-
HISTORIA.
97
os
cola e ales
e an
San
Joaquín
y
S a.
Ana,
y
las
dos
es a ui as,
que
había
en
las
en e-
calles,
S a.
Ge udis
y
S a.
Juana
F ancis-
ca
F emio .
También
es e
al a
enía
comul-
ga o io,
dándose
en
él
la
sag ada
Comunión
cuando
el
de
San
Felipe
es aba
impedido.
Seguían
luego
las
ocho
capillas
bajo
los
a cos
del
cañón
de
la
iglesia,
siendo
la
p i-
me a
del
lado
del
E angelio,
pasado
el
púl-
pi o,
la
del
Nacimien o.
Tenía
al a
con
e a-
blo
jaspeado
y
pe il
de
o o,
o mando
en e
dos
columnas
un
ancho
espacio,
en
cuyo
cen-
o
es aba
el
Mis e io
del
Nacimien o
del
Hijo
de
Dios;compues o
del
Niño
Jesús,
ob a
aca-
badísima
de
au o
i aliano,
de
singula
be-
lleza,
pa icula men e
desde
que
se
enca nó
denueyo
ennues os
días,
y
siemp e
supe io
en
mé i o
a ís ico
á
las
imágenes
de
la
San-
ísima
Vi gen,
con
su
ce co
de
es ellas
de
pla a
po
co ona,
y
de
San
José
con
su
dia-
dema
y
a a
de
lo
mismo:
odas
las
igu-
as
e an
de
amaño
na u al,
lo
p opio
que
las
cabezas
de
la
mula
y
del
buey,
que
asomaban
po
de ás
del
peseb e.
En
el
ondo,
que
e a
de
c is ales
azogados,
se
des acaba
un
Co a-
zón
de
Jesús,
ce cado
de
do adas
á agas.
Tan o
és a
como
las
demás
capillas
es aban
de endidas
po
ba andas
de
hie o
undido,
de
p ecioso
dibujo,
y
do adas
á
sisa.
La
capilla
siguien e
enía
ambién
su
e-
98
;
EL
ORATORIO.
ablonue o,
jaspeado
y
ile eado
de
o o
como
los
demás,
ene ándose
en
él,
como
e igie
p incipal,
N a.
S a.
del
Buen
Consejo
sob e
g upo
de
ángeles
y
con
el
Niño
Jesús
en
los
b azos,
enca nada
y
es o ada
ecien e-
“men e;
siendo
de
deplo a
que
pe diese,
en
la
eno ación,
la
pe ec a
semejanza
que,
dicen,
enía
con
la
que
se
ene a
en
una
de
las
iglesias
de
Mad id,
y
habló
á
S.
Luis
Gon-
zaga.
A
los
lados
de
dicha
imagen
y
en e
las
columnas
del
al a ,
había
dos
pequeñas
es a uas
de
San
F ancisco
Ja ie
y
de
San
An onio
Abad,
y,
po
bajo
de
la
Seño a,
una
u na
o mada
po
el
mismo
al a
y
«ce ada
de
c is ales,
que
con enía
un
bus o
de
N.
P.$.
Felipe,
de
yeso,
aciado
en
el
mismo
molde
ó
másca a
que
se
sacó
en
Roma
sob e
el
cadá-
e
del
San o.
Bajo
el
siguien e
a co
no
había
capilla,
po
se
el
que
daba
paso
á
la
Gale ía:
en
él,
sin
se
obs áculos
pa a
el
ánsi o,
había
dos
con esona ios,
ambos
de
caoba
oscu a,
uno
en en e
del
o o.
Pe o
enemos
ma e ia
pa a
de ene nos
aquí
un
ins an e,
po que
en
la
ibuna,
que
descansaba
sob e
dicho
a co,
es aba
mon ado
el
Ó gano
que,
sin
duda
al-
guna,
e a
el
mejo
de
Se illa,
apa e
los
dos
incompa ables
de
la
Ca ed al.
Tenía
el
nues-
o
escogidísimos
egis os,
sua es
y
ue es,
dulces
y
ex epi osos,
comunes
y
bas an e
HISTORIA.
99
a os,
con
sus
co espondien es
con as,
po
odos
en
núme o
de
20.
La
caja
e a
de
pino
con
sob epues os
de
alla,
pin ada
y
do ada.
Los
que
lo
oye on
no
pod án
ol ida
nunca
aquellas
melodiosas
medi aciones,
o e o ios
y
ele aciones
ejecu adas
en
él
po
el
an iguo
o ganis a
ya
di un o,
el
P esb.”
D.
José
Ma-
ía
Valle.
La
e ce a
capilla
enía
su
al a ,
ambién
de
jaspe
y
de
o o,
con
dos
g andes
columnas
dó icas;
al ándole
o as
dos,
que
sele
qui a-
on
cuandose
colocó,
como
imagen
p incipal,
la
Pu ísima
Concepción;
ocupando
los
desie -
os
pedes ales
las
de
San
Luís
Gonzaga,
de
As o ga,
y
la
de
San
Es anislao
de
Koska.
La
imagen
de
la
Sma.
Vi gen
e a
de
candele o,
icamen e
es ida
y
co onada
de
es ellas
de
pla a.
Sob e
el
plan
de
al a
y
á
los
pies
de
la
Seño a,
se
o maba,
con
bellas
columni as,
una
u na
ce ada
de
c is ales,
donde
se
ad-
mi aba
en
do ado
disco
una
ensang en ada
cabeza
del
Bau is a,
de
singula
mé i o,
muy
ponde ada
gene almen e.
La
úl ima
capilla
del
lado
del
E ange-
lio
es aba
dedicada
á
N o.
Seño
a ado
á
la
Columna,
con
sus
es
po encias
de
pla a
y
al
pie
una
es a ua
de
S.
Ped o
peni en e.
El
e-
ablo
e a
de
made a
con
cua o
columnas
_jónicas.
En e
és as,
álos
lados
del
Seño ,
es aban
dos
imágenes,
de
mediana
es a u a,
100
:
EL
ORATORIO.
de
San
An onio
de
Padua
con
un
p ecioso
Ni-
ño
en
los
b azos
y
S a.
Ri a
de
Casia.
Po
ba-
jo
de
la
igu a
p incipal,
o maba
el
mismo
e ablo
una
u na
con
columnas
y
ce ada
de
c is al
po
su
delan e o,
y
en
ella
había
una
de o a
imagen
de
la
Dolo osa
al
pie
de
la
C uz,
eniendo
el
lace ado
Cue po
de
su
Hijo
en
los
b azos;
siendo
muy
co ien e
la
adi-
ción
de
que
e a
la
que
ajo
de
G anada
el
V.
Fundado
de
nues a
Casa,
el
P.
Na as-
cués.
A
de echa
é
izquie da
había
dos
u ni-
as
den o
del
mismo
e ablo,
una
con
un
Cal-
a io
y
la
o a
con
un
Descendimien o.
En
el
ema e
del
al a
se
eía
un
ó alo,
y
en
él
una
muy
egula
pin u a
de
la
Sma.
T inidad.
CAPÍTULO
XIV.
Concluye
la
ma e ia
del
an e io .
Llegando
á
la
dicha
ex emidad
de
la
igle-
sia,
opezábamos
con
el
a ís ico
cancel,
que
cub ía
la
pue a
p incipal,
y
no
debe
pa-
sa
aquí
sin
su
ecue do.
E a
de
caoba
y
pino
con
embu idos
y
sob epues os
de
na anjo.
Tenía
dos
ca as:
la
de
la
pa e
ex e io ,
a-
bleada
de
enlazados;
y
la
de
la
pa e
in e-
HISTORIA.
101
io
de
able os
g andes,
á
la
i aliana,
en
la
que
se
eían
jugue es
y
a bo an es
allados
y
do ados:
combinación
ingeniosa
de
pin u-
a
y
o o;
y
en
medio
un
ó alo
con
dos
ojos
capelos
ca denalicios
y
una
mi a;
en
los
la-
dos
cua o
ángeles
y
cua o
lame os.
E a
el
cancel
de
dos
hojas,
con
dos
pos igos
y
espe-
cial
ce adu a
de
singula
mé i o.
Vol iendo
á
las
capillas,
y
comenzando
po
la
p ime a
del
lado
de
la
Epís ola,
nos
encon ábamos
con
un
al a
en
mucho
seme-
jan e
á
los
o os,
siendo
su
p incipal
obje o
la
imagen
del
Sag ado
Co azón
de
Jesús,
o-
deado
de
á agas
que
llenaban
oda
la
es e-
a,
con
dos
ángeles
muy
bien
es o ados,
en
ac i ud
de
ado a le.
Delan e,
en
p ime
é -
mino,
había
una
u na
de
c is ales,
que
gua -
daba
en
un
isco,
un
p ecioso
Niño
Jesús
sen ado
sob e
una
peña,
á
la
somb a
de
un
á bol,
mos ando
su
co azón
y
aca iciando
á
una
o eji a.
Rema aba
elal a en
un
esplan-
do
do ado,
en
cuyo
cen o
se
des acaba
el
Pu ísimo
Co azón
de
Ma ía.
La
capilla
inmedia a
e a
la
de
San
José,
con
su
e ablo
co espondien e;
cuya
imagen
p incipal
e a
el
San o
Pa ia ca
sob e
nube
de
se a ines
y
peana
do ada;
excelen e
ob a
en
ba o
de
C is obal
Ramos:
á
los
pies
del
San o
se
eía
un
angeli o
con
la
lo ida
a a
en
sus
manos.
Sob e
los
pedes ales
de
dos
102
EL
ORATORIO.
columnas,
que
se
qui a on
al
al a ,
se
le an-
aban
las
imágenes,
bien
es o adas,
de
San
Ignacio,
eniendo
bajo
sus
pies
una
ho enda
igu a
de
la
he ejía
y
en
las
manos
un
lib o,
y
la
del
Bea o
Sebas ián
Val é,
con
C uci ijo
en
ac i ud
de
p edica .
T es
sencillas
u nas
ocupaban
el
p ime
é mino
con
p imo osas
es a ui as:
la
de
en
medio
con
la
Inmaculada
sob e
g upo
de
ángeles
y
ce cada
de
esplan-
do
de
pla a,
y
las
la e ales
con
los
boce os
de
las
es a uas
g andes
de
San
Felipe
y
de
San
Sales.
Tenía
po
ema e
el
al a
el
sag a-
do
nomb e
de
IHS,
de
buena
alla.
El
a co
siguien e
á
la
an e io
capilla
e a
el
de
la
pue a
del
cos ado;
la
que
enía
de-
lan e
cancel
de
pino
pin ado
de
caoba,
y
el
medio
pun o
con
c is ales
de
colo es.
Pasá.-
base
luego
á
la
capilla
de
San a
Bá ba a,
cu-
ya
ep esen ación
ocupaba
el
p ime
luga ,
eniendo
ásus
lados
dos
es a uas
meno es;
una
de
S.
Ra ael,
co onado
de
lo es,
y
o a
de
San
F ancisco
de
Paula,
con
báculo
y
la
obligada
insc ipción
Cha i as.
Po
bajo
de
la
San a
había
un
cuad o
de
Nues a
Seño a
de
Belén,
y
á
sus
lados
dos
elica ios,
con
las
pin u as,
espec i amen e,
de
San
Felipe
Ne i
con
San
Ca los
Bo omeo
y
la
de
San o
Tomás
de
Aquino.
La
úl ima
capilla
es aba
dedicada
á
San
Juan
Nepomuceno,
con
C uci ijo
y
cinco
es-
HISTORIA.
103
ellas
de
pla a;
cuya
imagen,
e guida
en
el
si io
p incipal,
e a
de
As o ga,
y
nó
de
esca-
*
so
mé i o.
Á
sus
lados,
y
de
menos
es a u a,
se
alzaban
po
su
o den
San
Juan
Bau is a
y
San
Juan
E angelis a.
Sob e
la
g adilla
del
plan
de
al a
había
una
buena
u na
de
c is-
ales
con
Nues a
Seño a
del
Ca men,
con
p eciosos
es idos,
y
á agas
y
co ona
de
pla-
a,
eniendo
á
de echa
é
izquie da
dos
u nas
pequeñi as
con
el
Niño
Jesús
pas o eando
a ias
o eji as
y
el
S o.
Angel
de
la
Gua da.
Rema aba
el
al a
con
un
lienzo
de
la
San í-
sima
Vi gen
de
medio
cue po.
Doce
e an
las
en anas
que
daban
luz
al
emplo,
de
día,
y
doce
ambién
las
lámpa as
que
lo
iluminaban
de
noche:
és as,
úl ima-
men e,
e an
de
me al
blanco;
bellas
las
de
las
capillas,
he mosas
las
de
los
al a es
del
c u-
ce o
y
a as
y
muy
lindas,
de
o den
gó ico,
las
dos
del
p esbi e io,
pendien es
de
manos
de
g andes
ángeles.
Recomponiendo
aho a
en
nues a
imagi-
nación,
con
los
an e io es
ecue dos,
el
odo
de
aquel
g acioso
emplo
¿no
es
e dad
que
quedan
jus i icados
el
concep o
y
el
enomb e
de
que
gozó
en
Se illa
y
en
oda
España?
Po
lo
menos
nadie
nega á
que
el
conjun o
de
an-
as
bellezas,
unido
al
esplendo
y
g a edad
con
que
allí
se
daba
cul o
á
Dios,
hacían
de
nues o
San
Felipe
un
p ecioso
elica io,
un
110
EL
ORATORIO.
e andes
lienzos
con
pasajes
de
la
ida
de
San
Felipe,
y
debajo
colección
comple a
de
es ampas,
in
olio,
de
la
ida
del
San o,
con
sus
co espondien es
ma cos.
En e
o as
o icinas
indispensables
de
la
casa,
se
dis inguía
el
e ec o io
con
sus
sie e
la gas
mesas
de
má mol
enca nado
y
o no
de
comunicación
con
la
cocina.
En
la
es e a
y
sob e
el
asien o
del
Supe io
se
eía
un
g an
cuad o
apaisado
con
la
Úl ima
Cena,
y,
en
el
ex emo
en e,
la
cá ed a
pa a
las
lec u as.
Fue a
de
la
plan a
cen al
del
edi icio,
ha-
bía
es
pequeños
pa ios
y
es
ánsi os
en
los
que
eíanse,
á
de echa
é
izquie da,
habi-
aciones
en
bas an e
núme o:
po
uno
de
ellos
se
pasaba
al
pisoal ode
la
Casa
de
Eje cicios,
y
po o o,
con
pue a
pa a
baja
á
la
iglesia,
se
iba
á
la
ibuna
del
ó gano,
campana io
y
cua o
de
los
sac is anes.
Llegamos,
po
úl imo,
á
la
Ob a
y
unda-
ción
del
P.Vega,
que enía
suen ada
pública,
pasado
el
ángulo
de
la
izquie da
del
pa io
p incipal,
po
o o
pequeño
pa io
en
el
que
es aba
la
pue a:
és a
e a
de
caoba,
con
cla-
os
do ados
y
sob e
ella
se
leía
en
g andes
ca ac e es
de
o o:
REAL
CASA
DE
EJERCICIOS.
A o unadamen e
la
his o ia
de
es a
san-
a
casa,
en
sus
es
épocas
de
sucesi o
mejo-
amien o,
es á
esc i a
de
mano
maes a
y
con
HISTORIÁ.
114
exac i ud
ex emada,
po
el
P.
Don
Lucas
de
Tomás
y
Asensio
en
la
Vida
del
P.
Vega.
Así
que,
sal ada
del
ol ido
es a
ica
y
aliosa
pe la,
y
en
mane a
que
no
pod íamos
nos-
o os
mejo a ,
amos
ya
á
pone
in
á
nues-
a
a ea
desc ip i a,
ela ando,
po
conclu-
sión,
la
pe i aseada
sen encia
de
cuan os
buenos
ca ólicos
ace aban
á
pasa
po
en e
las
uinas,
en
los
días
de
la
demolición
de
San
Felipe:
“Hé
aquí,
se
decía,
con e ido.en
escomb os
un
monumen o
o mado
po
dos
siglos;
joya
del
a e,
asilo
de
la
ciencia,
y
ba-
lua e
de
la
mo al
y
de
la
eligión!
Cuando
la
pos e idad,
que
no
ye a,
juzgue
es os
y
semejan es
c ímenes,
no
pod á
menos
de
a-
lla ,
decla ando:
que
sus
au o es
es aban
lo-
cos
Ó
que
ol ían
ápidamen e
á
la
"ba ba-
ie.,
En e
an o
noso os,
an
in e esados
en
el
p oceso,
no
pedimos
más
sino
que
Dios
en-
ga
mise ico dia
de
los
bá ba os
y
de
los
lo-
Cos.
CAPÍTULO
XV.
Nue o
es ablecimien o.—Conclusión.
Pe o
qué!
¿No
es
ya
Dios
el
sobe ano
de
oda
la
ie a?
¿No
iene
ya
pode
pa a
sus-
ci a
de
las
mismas
pied as
hijos
y
Cong e-
¿e
SS
EL
ORATORIO.
gaciones
de
San
Felipe?
Sie e
años
an
sólo
hubo
que
espe a
en
paciencia
pa a
que
la
ealidad
de
los
sucesos
pudie a
con es a
a i ma i amen e
una
ez
más
á
ales
p egun-
as.
Y
ué
que,
en
1875,
al
ampa o
del
De-
c e o
de
Valencia
(*),
la
Cong egación
eju-
enecida
y
aumen ada,
eje cía
ya
sus
minis-
e ios
con
p imi i os
e o es,
en
la
espaciosa
y
cen al
iglesia
de
San
Albe o
(**),
ponien-
do
los
Pad es
su
mo ada
en
edi icio
ce cano,
con
odo
el
igo
y
con
odas
las
obse an-
cias
de
muy
lo ecien e
Comunidad.
Po
de
con ado
el
susodicho
Real
Dec e o
no
ino
á
ealiza
sino
en
pa e
lo
que
su
le-
a
exp esaba:
cuan o
al
de echo,
algo;
cuan-
o
á
los
hechos,
nada
se
es au ó.
Así
nues a
2
Cong egación
log ó
que
se
espe a a
su
exis-
encia,
que
con inua a
su
pob ísima
do ación
y
que
se
la
dejase
en
paz;
pe o
las
uinas
de
su
emplo
y
de
su
casa
queda on
po
el
suelo;
y
muchos,
muchos
obje os
del
uno
y
de
la
o a,
pe didos
y
sin
espe anza
de
ecupe a-
(*)
Llamado
de
Valencia
po que
allí
i mó,
á
su
uel a
á
España,
el
jo en
Mona ca
Don
Al onso
XIl,
á
ines
del
74,
el
Dec e o
que
mandaba
es i ui
las
cosas
de
la
Iglesia
al
se
y
es ado
que
enían
an es
de
la
e olución.
(*)
Es e
emplo
de
ca meli as
calzados,
ué
p o isio-
nalmen e
concedido
á
la
Cong egación,
po
el
Eminen ísi-
mo
S ,
Ca denal
Las a,
dando
al
P epósi o
el
í ulo
de
Ca-
pellán
de
la
iglesia.
HISTORIA.
113
ción:
en e
ellos
no
pocas
es a uas
de
San os,
la
magní ica
banque ía
de
caoba,
el
he mo-
so
embaldosado
de
má mol,
el
ico
suelo
del
asag a io,
el
ó gano,
el
cual
se
encuen a
mon ado
y
en
uso
en
la
iglesia
de
La
O
de
T iana,
habiendo
sido
in uc uosos
odos
los
es ue zos
imaginables
pa a
a anca lo
de
las
obus as
manos
de
la
He mandad
de
Nues-
o
P.
Jesus
Naza eno
y
Ma ia
Sma.
de
la
O.
Y
sin
emba go,
in ini as
g acias
damos
al
Se-
o ,
que
nos
ha
concedido
sali
á
lo e
después
de
la
empes ad
ho enda,
que
nada
dejó
en
su
si io.
La
ace ada
elección
pa a
P epósi o,
en
16
de
Ma zo
de
1877,
del
humilde
Pad e
Don
F ancisco
de
Je ónimo
Ga cía
Teje o,
un-
dado
de
a ios
Ins i u os
de
piedad
y
bene-
icencia
(*),
había
enido
ya
á
eno a
los
días
de
júbilo
y
de
anquilidad
de
la
Con-
g egación
del
O a o io,
no
obs an e
la
al a
de
ma e iales
ecu sos,
con
que
ol ía
esig-
nada
á
sus
a eas.
Declá alo
así
bien
la
aco -
de
y
unánime
eelección
del
mismo
Pad e
P epósi o
du an e
seis
consecu i os
ienios,
y
que,
de
segu o,
se
hab ía
epe ido
po
o-
da
la
ida
del
Pad e,
si
su
al a
de
oido,
y
(*)
En e
ellos
el
Asilo
de
Jó enes
A epen idas
(San a
Isabel),
pues o
bajo
la
di ección
de
las
Hijas
de
los
Dolo-
es
de
Ma ía,
la
Cong egación
de
és as
y
la
de
las
He ma-
nas
de
la
Doc ina
C is iana
e c.
114
EL
ORATORIO.
sus
achaques
no
hubie an
mo i ado,
con
sen-
imien o
de
odos,
la
a iación.
Pe o
quiso
Dios
hon a
la
úl ima
e apa
de
su
gobie no
con
uno
de
esos
acon ecimien os
de
amilia
que
son
la
glo ia
del
Ins i u o:
la
ies a
de
Bea i icación
de
un
ilipense,
el
P.
Juan
Ju-
enal
Ancina,
de
la
Cong egación
de
Roma,
dec e ada
po
Leon
XIII
en
el
memo able
día
9
de
Feb e o
de
1890.
Como
na u al
es
que
“el
hijo
necio
colme
de
is eza
á
su
mad e,
(*) así
u o
que
ebosa
la
aleg ía
de
la
Con-
c egación
cuando
le
nacía
pa a
el
Cielo
un
hijo
san o;
lo
cual
daba
á
la
ez
á
odos
y
á
cada
uno
de
sus
indi iduos
el
de echo
de
ex-
clama
u anamen e
y
con
indiscu ible
e -
dad:
“Tenemos
un
¡he mano
en
el
cielo!
¡El
O a o io
posee
i ud
de
engend a
san os!
y
el
que
engend a
san os
es
san ísimo
y
dig-
no
de
gene al
ene ación.,
La
aleg ía
de
nues a
Cong egación
se
adujo
magní ica-
men e
po
la
unción
solemnísima
celeb ada
en
nues a
iglesia
(S.
Albe o)
el
25
de
Mayo
de
1890,
con
asis encia
de
comisiones
de
o-
das
las
Comunidades
eligiosas
de
Se illa;
diciendo
el
panegí ico
del
Nue o
Bea o
el
Ilmo.
S .
Capellán
Mayo
de
la
de
San
Fe -
nando
D .
D.
Se ando
A bolí
y
Fa audo,
quien
puso
las
i udes
de
su
Hé oe
á
la
al-
u a
de
su
san o
nomb e,
máximus
secun-
(*)
P o .
1- o.
HISTORIA.
115
/
dum
nomen
suum,
y
o iciando
de
Pon i ical
el
Excmo.
y
Rmo.
P elado
de
la
Diócesis,
D .
D.
Beni o
Sanz
y
Fo és,
hoy
Emmo.
Ca -
denal
de
la
San a
Romana
Iglesia,
del
í ulo
de
San
Eusebio.
Te minado
el
úl imo
ienio
del
P.
Teje-
o,
ué
nomb ado
en
su
luga ,
en
Junio
de
1892,
el
P.
Don
Manuel
de
la
Oli a
y
Al age-
me,
Sace do e
de
gene al
nomb adía,
po
su
elocuencia
e dade amen e
apos ólica
y
o as
p endas
que
en
él
ió
la
Comunidad
y
que
no
es
p uden e
menciona
aquí.—Toda
Se i-
lla
conoce
á
los
es
úl imos
P epósi os;
sabe
lo
que
son
y
lo
que
alen
es os
buenos
Sace -
do es,
sin
necesidad
dein empes i os
elogios.
Lauda
pos
mo em,
nos
epi e
aquí
la
p u-
dencia:
Alaba
después
de
la
mue e;
en on-
ces,
cuando
la
glo ia
no
en anece,
cuando
la
en idia
no
mu mu a.
Una
sola
alabanza
admi e
la
His o ia
en
ida
de
sus
hé oes,
y
esla
que
publican
los
mismos
hechos.
Po
eso
no
ha emos
sino
apun a ,
sin
comen a io
alguno,
dos
ac os
que,
en e
o os,
señalan
ya
el
gobie no
del
ac ual
P.
P epósi o:
1.
el
es ablecimien o,
ó
nue a
admisión
en
la
Comunidad,
de
He -
manos
legos,
cuyos
o icios enían
llenándose
po
si ien es
asala iados
desde
la
úl ima
e-
olución;
2.2
la
adquisición
en
p opiedad,
pa-
a
la
Cong egación,
de
la
iglesia
deS.
Albe -
116
EL
ORATORIO.
o
de
es a
ciudad,
concedida
en
Diciemb e
de
1893
po
Su
San idad
el
Papa
Leon
XIII,
de
con o midad
con
el
Rmo.
Gene al
de
la
O den
Ca meli ana,
cuya
e a
la
ci ada
igle-
sia:
acon ecimien o
que
hay
que
ag adece
en
p ime
luga
á
la
ca i a i a
muni icencia
del
inmo al
Pon í ice
einan e,
y
después
á
la
p o ección,
nunca
desmen ida,
de
nues o
Emmo.
P elado
Ca denal
Sanz
y
Fo és,
que
nos
alcanzó
la
plausible
g acia
en
su
úl ima
isi a
á
la
Ciudad
E e na.
Mas
queda
oda ía
algo,
queda
mucho
que
ag adece
ála
zelosa
inicia i a
y
á
los
e icaces
uegos
del
R.
Pad e
Oli a,
ac ual
P epósi o,
que,
como
es
no o io,
se
des i e
po
los
in e eses
de
su
Comuni-
dad,
ab iendo
así
ex enso
campo
á
las
espe-
anzas
de
la
Cong egación.
CONCLUSIÓN.
Y
Ul imamen e,
al
abandona
aquí
nues a
ya
cansada
pluma,
dejamos
abie a
es a
his-
o ia
pa a
que
la
con í iúen
1oque
nos
han
de
segui
po
la
a iada
senda
de
los
emo es
y
de
las
espe anzas:
espe anzas
y
emo es
que
nos
hacen
o mula
es as
dos
p egun as,
que
end án
en
lo
po eni
su
con es ación.
1.*
¿Llega á
el
día
en
que
la
Cong ega-
ción
de
Se illa
uel a
á
ene
su
Casa
p o-
HISTORIA.
117
pia,
inmedia a
á
su
iglesia,
y
á
ins ala
de
nue o
su
memo able
casa
de
eje cicios?
Ay!
mien as
es o
no
se
cumpla,
nos
al a
mucho
pa a
la
elicidad:
pa ece
como
que
nos
al a
el
suelo
y
el
ai e:
el
suelo
del
p opio
hoga ,
y
el
ai e
de
salud,
que
se
espi aba
en
nues-
os
e i os.
2,2
¿Hab án
e minado
pa a
nues a
Co-
munidad
los
días
de
ama gu a,
de
sob esal o
y
de
pe secución?
Ay!
na u al
es
desea lo,
bueno
el
pedi lo
y
mejo
el
me ece lo.
Mas
sin
ol ida
nunca
lo
que
pa ece
ley
his ó ica,
y
S.
Pablo
nos
enseña
con
di ina
inspi ación:
“Los
que
i i
quie en
piadosamen e
en
C is o,
su i án
siemp e
pe secución.,
Om-
nes
qui
pié
olun
i e e
in
Ch is o
Jesu
pe -
secu ionem
pa ien u
(*).
+
e
sl
(4)
2
Tim.
HI
12
-
,
>
¿e
a
Po
7
od
ia
Ss
de
La
A
AGA
No
>
o
a
a
SEGUNDA
PARTE
ENSTITUCIONES
INSTITUCIONES
DEL
ORATORIO
DE
SEVILLA.
A
IN
lee
el
í ulo
de
es a
segunda
3
pa e
de
nues o
abajo,
pod á
c ee
alguno
que
la
Cong egación
de
Se illa
iene
su
Ins i u a
pa icula
di e en e
de
las
de
o as
Cong egaciones;
y
no
es
así
cie a-
men e;
1.
po que
la
San idad
de
Paulo
V
no
solamen e
p ohibió
la
publicación
de
cuales-
quie a
o as
Ins i uciones
bajo
la
denomina-
ción
de
$S.
Felipe
Ne i,
dis in as
de
las
oma-
nas,
sino
que
edó
añadi las,
de oga las
y
£
126
EL
ORATORIO.
e
al
ap o echamien o
de
los
he manos
ex-
e nos
concu en es
al
O a o io;
4los
cuales
p oponga
los
o icios
de
piedad
en
que
deben
emplea se
con
los
en e mos
en
los
días
de
ies a.
Nomb a á
ambién,
en e
los
he ma-
nos
dichos,
los
que
ue en
ap os
pa a
cie os
o icios
del
O a o io,
y
al
Rec o
en
p ime
luga ;
cuidando
de
que
no
se
iole
en
lo
más
mínimo
el
Dec e o
que
con
las
siguien es
pa-
lab as
ha
enido
á
bien
o mula
la
Cong e-
gación.
6.
“No
pe mi a
en
mane a
alguna
el
P e-
ec o
del
O a o io,
que
ninguno
de
los
o icia-
les
de
ue a,
a iliados
en
él,
se
ingie a
en
cosa
ó
negocio
que
al
mismo
O a o io
pe enezca,
como
no
le
haya
sido
señalado;
po que
no
iene
de echo
ó
po es ad
pa a
ello.
Nada
se
inno e
de
lo
has a
aquí
obse ado,
consul-
ando,
en
las
cosas
de
impo ancia
del
O a-
o io,
al
P epósi o,
que
es.el
que
gobie na
jun amen e
el
O a o io
y
la
Cong egación.,,
7.
Bas a
con
es o
pa a
que
se
en ienda
po
qué
camino
han
de
se
ele ados
á
la
con-
emplación
y
amo
di ino
los
que
ecuen an
el
O a o io.
Y
á
los
nues os,
como
más
con-
sag ados
á
al
Ins i ución,
se
ha
de
enca e-
ce
po
ex emo
lo
que
los
an iguos
Pad es,
amaes ados
po
San
Felipe,
en
es e
modo
es ablecie on:
8.
“Tenga
cada
uno
sus
ho as
señaladas
INSTITUCIÓNES
—
127
pa a
la
medi ación,
en
la
que
p og ese
más
y
más
cada
día,
amando
á
Dios
y
suspi ando
po
las
cosas
celes iales.
Á
es e
in
los
Supe-
io es,
según
su
ca idad
y
p udencia,
debe án
amones a
ecuen emen e
á
cada
uno,
pon-
de ándole
cuan o
sea
el
u o
de
al
eje cicio.
,,
8.
Tienen,
pues,
su
opo uno
iempo,
pa-
a
dedica se
á
la
o ación
y
medi ación;
y,
apa e
de
las
exho aciones
del
P epósi o,
al
cual
deben
obedece ,
ienen
además
un
Sa-
ce do e,
que
es
el
P e ec o
de
con esiones
de
nues a
amilia;
el
cual,
á
medida
de
su
p u-
dencia,
suele
exci a
álos ibiosá an
sag adas
dis ibuciones,
y
mode a
á
los
e o osos
en
demasía,
cuando
lo
juzga e
con enien e.
9.
Po úl imo,
en
azón
á
que
son
muchas
sus
ocupaciones,
saludables
an o
pa a
si
co-
mo
pa a
los
p ójimos,
no
se
ese an,
ni
po
la
mañana
ni
en
el
es o
del
día,
ningún
o o
iempo
de e minado
y
ijo
pa a
o a ,
sino
el
que
cada
cual,
á
su
a bi io,
dedica e
piado-
sa
y
san amen e
á
medi aciones
y
de o as
p eces.
Mas,
po
la
a de,
con o me
se
ha
di-
cho,
deben
acudi
diligen es
al
O a o io,
pú-
blico
ambién
pa a
los
de
ue a,
abie o
y
p epa ado
pa a
la
o ación,
de
la
que
omó
su
nomb e,
10.
Ace ca
del
mé odo
y
cos umb e
de
la
o ación
y
lagelación
ó
disciplina
en
el
O a-
o io,
y
de
o os
o icios
de
los
de
ue a,
se
a-
198
-
EL
ORATORIO.
a á
más
en
adelan e,
después
de
las
Ins i u-
ciones,
en
el
apéndice
á
es e
capí ulo
(*).
CAPÍTULO
II.
De
la
Iglesia
y
Di inos
O icios.
1.
Los
sace do es
de
nues a
Cong ega-
ción,
como
dispensado es
de
las
cosas
di i-
nas,
asis en
con
ecuencia
á
la
Iglesia,
en
pa icula
los
días
es i os.
Unos
adminis an
el
Di ino
Sac amen o
de
la
Euca is ía
á
los
ieles,
o os
el
de
la
Peni encia;
y
és os
desde
que
amanece
has a
la
ho a
de
come ,
no
dejan
el
con esona io
sino
ap emiados
po
alguna
necesidad.
2.
Celeb an
dia iamen e
el
San o
Sac i-
icio
ayudándoles
los
demás,
p incipalmen e
los
clé igos;
los
cuales,
cuando
se
hubie e
de
celeb a
Misa
solemne
con
música,
bajando
muy'de
mañana
á
la
Sac is ía,
e is en
con
piadoso
esme o
á
los
Sace do es
de
los
o na-
men os
sag ados,
asis en
á
la
Misa
solemne;
y,
desempeñando
di e sos
minis e ios,
no
se
sepa an
del
cuidado
de
la
Sac is ía
ni
de
la
Iglesia,
mien as
du an
los
di inos
cul os.
(*)
Apéndice
que
o ma
el
Capí ulo
XIV,
Pp
p
e
INSTITUCIONES.
PERA
194)
Respec o
de
las
cosas
que
pe enecen
á
la
Iglesia,
p opónenseá
los
nues os
los
siguien-
es
Dec e os:
3.
“No
hab á
en
nues a
Iglesia
es a uas
de
di un os,
ya
sean
de
má mol,
b once,
ye-
so,
óde
cualquie a
o a
ma e ia.,,
4.
“Enlos
días
es i os
seceleb a án
con
solemne
apa a o
an o
la
Misacomolas
Vispe-
as.,
“Asimismo
se
can a án
Víspe as
solem-
nes
en
las
igilias
del
Co pus
Ch is i,
de
la
Na i idad
de
la
San ísima
Vi gen
Ma ía,
y
de
la
consag ación
de
nues a
iglesia,
que
es
el
día
23
de
Mayo,
y
se
celeb a
con
oc a a,
den o
de
la
cual
ocu e
la
es i idad
del
T ánsi o
de
San
Felipe
Ne i,
nues o
Pad e,*
el
26
del
mismo
mes.,,
“Además
can amos
so-
lemnemen e
las
Víspe as
en
oda
la
oc a a
del
Co pus
Ch is i.,,
5.
Deigual
mane a,
en
el
día
29
de
Ene-
o,
se
celeb a
con
solemnidad,
anualmen e,
la
ies a
de
los
San os
Má i es
Papias
y
Máu o,
can ándose
en
dicho
día
la
misa
con
diácono
y
subdiácono.
Las
p ime as
y
segun-
das
íspe as
de
dichos
San os,
se
can an
con
música;
y
en
su
igilia,
an es
de
cena ,
se
ezaná
co o
los
Mai ines
po
nues os
Sace -
do es
y
clé igos,
an e
las
Sag adas
Reliquias
de
los
Má i es,
dando
así
hono
á
los
Pa o-
nos
de
nues a
Iglesia
y
Cong egación.
6.
En
la
ies a
de
la
T aslación
de
los
e
130
EL
ORATORIO.
mismos,
que
es
el
11
de
Feb e o,
se
obse a
odo
lo
dicho
menos
can a
la
misa
y
íspe-
as
solemnemen e.
|
7.
Celeb amos
ambién
con
g an
solem-
nidad
en
p ime as
íspe as
y
misa,
el
día
de
San
G ego io
Papa,
Pa ono
de
nues a
Igle-
sia
y
Cong egación.
8.
Asimismo
ene amos
con
singula es
cul os
á
o os
San os,
con
cuyas
eliquias
insignes
nos
hon amos.
9.
El4
de
Mayo
celeb amos,
con
o icio
doble
á
los
san os
má i es
Ne eo,
Aquileo
y
Donmi ila.
10.
Yel2de
Julio,
con
i o
semidoble,
á
los
san os
Pa e mucio,
Cop e e
y
Alejan-
d o,
má i es,
á
quienes
es á
dedicado
un
al a .
11.
El
27
de
Julio,
al
má i
San
Pan-
aleón,
con
i o
semidoble
ambién.
12,
El 22
de
Oc ub e,
á
San a
Ú sula
y
compañe as,
í genes
y
má i es:
semidoble.
13.
El
14de
Diciemb e,
celeb amos
ade-
más
con
i o
semidoble,
á
San
Espi idión,
Obispo
y
Con eso .
14.
Y
aunque
los
nues os
no
ecuen en
la
Iglesia,
excep o
los
días
es i os
po
la
a de
á
íspe as,
sin
emba go
acos umb an
asis i
al
Co o
siemp e
que
ocu e
alguna
p incipal
ies a,
como
el
día
de
la
Pu i ica-
ción
de
la
Glo iosa
Vi gen
Ma ía,
á
la
ben-
Ld
INSTITUCIONES.
131
dición
de
candelas;
en
el
p ime
día
de
Cua esma,
á
la
bendición
de
cenizas;
en
la
Dominica
de
Ramos,
á
la
bendición
de
pal-
mas;
en
los
es
días
acos umb ados
de
la
Semana
San a,
á
los
mai ines
y
demás
ce e-
monias
del
iempo;
en
el
día
de
Todos
los
San os,
á
íspe as
y,
además
de
las
acos um-
b adas,
á
las
de
Di un os,
Mai ines
y
Misa
de
la
mañana
siguien e;
po
úl imo,
en
la
noche
de
la
Na i idad
de
N.
S.
Jesuc is o,
á
los
Mai ines
y
Misa.
Pasemos
aho a
de
las
ies as
á
las
exe-
quias:
15.
“Cuando
ocu ie e
la
mue e
de
al-
gún
Cong egan e,
cada
ino
de
los
Sace do-
es
celeb a á
es
misas
po
el
di un o:
los
que
no
ue en
sace do es
eza áp
nue e
Co-
onas;
mas
en
el
luga
donde
se
halla e
el
cue po
p esen e,
se
eza á
el
O icio
de
Di-
- un os:
si
ue e
po
la
mañana,
se
celeb a á
Misa
solemne,
si
nó,
se
can a á
al
día
si-
guien e
con
diácono
y
subdiácono;
a diendo
seis
luces
en
el
Al a
y
cua o
achas
jun o
al
cadá e .
Te minado
el
O icio,
áun
con i-
nua án
encendidas
dos
de
aquellas
has a
el
sepelio.
Mas,
si
el
allecimien o
ocu ie a
es-
ando
ausen e,
se
eza á
en
pa icula
po
los
Sace do es
un
noc u no
del
O icio
de
Di-
un os:
cuan o
á
la
Misa,
se á
como
a iba
queda
dicho.
Además,
anualmen e,
den o
132
EL
ORATORIO.
de
la
oc a a
de
Todos
los
San os,
se
celeb a-
á
Misa
solemne
po
los
di un os
de
nues a
Cong egación.,,
16.
“Nose
celeb a á
Misa
con
apa a o
solemne,
es o
es,
con
diácono
y
subdiácono,
po
di un os
ex años
á
la
Cong egación,
sin
el
consen imien o
del
P epósi o
y
de
los
cua-
o
Dipu ados,
quienes
no
lo
consen i án
ácilmen e,
á
no
se
que
el
mue o
ue a
P e-
lado
ó
pe sona
cons i uida
en
g ande
hono
y
dignidad
en e
los
segla es,
ó
bienhecho
insigne
de
nues a
Cong egación.,,
17.
No
se
admi i á
en
nues a
Cong e-
gación
legado
alguno
pe pe uo
de
misas,
sino
in e iniendo
jus ísima
causa
y
el
con-
sen imien o
del
P epósi o
y
de
los
Pad es
que
hubiesen
cumplido
el
decenio.,,
18.
“Hé
aquí
lo
que
con iene
consigna
espac o
de
las
con esiones
sac amen ales.
Todos
los
días
pe manece á
en
la
Iglesia
pa a
oi
con esiones,
alguno
de
los
Sace do-
es
dipu ados
pa a
es e
minis e io;
pe o
el
mié coles
y
el
ie nes
y
odos
los
días
de
ies a,
asis i án
odos
en
el
con esona io,
desde
la
mañana,
si
necesa io
ue e,
has a
la
ho a
de
come .,,
19.
Mas
ninguno
de
ellos
es
admi ido
á
oi
con esiones,
sin
el
benepláci o
de
los
Pa-
d es
decenales.
INSTITUCIONES.
133
CAPÍTULO
III.
De
la
saludable
cos umb e
de
las
plá icas
a-
milia es
en
la
Iglesia
y
en
el
O a o io.
1.
Ennues a
Iglesia,
odos
los
días
(me-
nos
los
sábados
po
ía
de
descanso,
y
los
días
es i os,
en
los
cuales
se
acos umb a
p edica
un
solo
se món),
cua o
de
nues os
Sace do es,
elegidos
pa a
es e
hon oso
ca -
go,
alimen an
con
la
di ina
palab a,
suce-
diéndose
con
o den,
el
espí i u
de
los
oyen es;
acomodando
sus
plá icas
pa icula men e
á
la
capacidad
del
ulgo,
sin
busca
pompa
ni
el
ano
aplauso
del
pueblo,
con
es ilo
eal-
men e
uc uoso,
con i mando
lo
que
dicen
con
ejemplos
de
los
San os
y
ap obadas
his-
o ias.
2.
“E yi a se
deben
las
cues iones
abs-
usas,
a ados
dogmá icos
y
oda
o a
ma-
e ia
más
p opia
de
las
escuelas
que
del
O a o io.,
En
él
es
cos umb e
que
haya
uno
enca gado
de
cuida
de
es o,
con
e icacia:
el
cual,
bajando
á
la
Iglesia
á
su
debido
iem-
po,
p epa a,
en e
o as
cosas,
un
eloj
de
a ena,
colocándolo
jun o
al
asien o
de
los
p edicado es,
y
un
lib o
de
saludables
con-
sejos,
ó
de
idas
ó
dichos
de
San os;
dando
134
EL
ORATORIO.
p incipio
á
la
lec u a,
an
luego
como
se
eu-
nan
ocho
ó
diez
oyen es.
3.
Mas
luego
que
e
eunidos
quince
ó
ein e
á
lo
más,
hace
señal
con
la
campana
á
la
ho a
de
cos umb e;
y
oída
po
el
que
ha
de
p edica
p ime o,
se
ap esu a
á
eni
al
luga
señalado;
y
después
de
habe
oído
un
poco
al
lec o ,
subi á
á
la
silla
de
made a,
colocada
á
la
al u a
de
seis
ú
ocho
g adas;
y
ol iendo
el
eloj
de
a ena,
que
es a á
á
la
mano,
(y
se á
de
media
ho a)
comenza á
su
plá ica,
sin
exo dio
alguno,
o denándola
p incipalmen e
sob e
la
misma
ma e ia
que
se
ha
leído
en
el
lib o.
4.
A
la
mediación
de
es a
plá ica,
el
cus-
odio
Ó
enca gado
de
es e
se icio,
ha á
se-
ñal
con
la
misma
campana
g ande,
pa a
que
el
segundo,
que
hubie e
de
p edica ,
baje
p on amen e
á
la
Iglesia;
agua dando
allí
has a
que
e mine
su
plá ica
el
p ime o.
Y
en
la
misma
o ma,
al
segundo
segui á
el
e ce o
y
á
és e
el
cua o.
A
ninguno
se
pe -
mi e
pasa
de
media
ho a,
y
si
no
le
bas a
el
eloj,
se
le
a isa á
con
la
campanilla
pa a
que
e mine.
5.
Concluidas
las
plá icas,
se
can a
un
himno
con
música;
y,
e minado,
el
úl imo
que
p edicó,
in i a
á
los
concu en es
á
que
ecen
po
es
eces
el
Pad e-nues o
y
A e-
Ma ía;
con
lo
que
se
despide
al
pueblo.
INSTITUCIONES.
135
6.
Mas
los
Domingos
y
demás
días
es i-
os,
uno
de
los
Sace do es
señalados
pa a
'
p edica ,
después
de
can adas
las
Víspe as
en
la
Iglesia,
ha á
una
plá ica;
y
á
és e
se
pe mi i á
que
pase
algo
de
media
ho a;
mas
sin
iola
las
e e idas
leyes
de
la
p edica-
ción.
7.
Enes os
mismos
días,
desde
el
1.
de
No iemb e
has a
el
glo iosísimo
día
de
la
Resu ección
de
N.
$.
Jesuc is o,
y
asimismo,
odos
los
Domingos
del
año
po
la
mañana,
p edica á
uno
de
los
nues os
en
el
O a o io.
Mas
se
habla á
de
es o
en
o o
luga .
Aho a
bas a
con
e e i
nues os
Dec e os
pe ene-
cien es
á
la
ma e ia.
:
8.
“Nose
ha
de
admi i
á
p edica
en
el
O a o io
á
ninguno
de
los
nues os,
sin
con-
sen imien o
de
los
Pad es
que
hubie en
cum-
plido
el
decenio
en
la
Cong egación.,,
9,
“Y
espec o
de
los
ex años,
á
nadie
se
in i a á
pa a
que
p edique,
sea
en
el
O a o-
io
ó
en
la
Iglesia,
sin
el
benepláci o
del
P e-
pósi o
y
de
los
cua o
Dipu ados.
,,
CAPÍTULO
IV.
Del
es ado
pe pe uo
de
la
Cong egación
del
O a o io.
1.
Vengamos
ya
al
es ado
ó
o ma
inmu-
able
de
nues a
Cong egación
según
se
ex-
149
EL
ORATORIO.
19.
El
Co ec o ,quese á
delos
an iguos,
y
amones a á
en
sec e o
á
los
que
al en.
20.
El
Minis o,
el
cual,
consul ado
y
a e iguado
el
pa ece
del
P epósi o,
a iende
á
la
adminis ación
de
las
cosas
domés icas.
21.
El
P e ec o
de
la
Sac is ía,
á
cuyo
pa e nal
cuidado
se
encomiendan
los
que
ue-
en
señalados
pa a
el
se icio
de
la
misma,
así
como
al
Minis o,
odos
los
demás
Legos.
22.
El
Cus odio
del
Sag a io.
23.
El
P e ec o
del
O a o io
y
Coadju o .
24.
ElP e ec o
de
Ce emonias
en
la
Igle-
sia.
25.
El
P e ec o
de
Ce emonias.
26.
El
P e ec o
de
Música.
27.
Dos
Recep o es
de
huéspedes.
28.
El
Amones ado
de
las
p eces,
en
el
Re ec o io
po
la
noche,
en
a o
de
los
que
se
nos
han
encomendado.
29.
El
P e ec o
de
No icios.
30.
El
Deposi a io
del
dine o.
3l.
El
P ocu ado
de
los
negocios
de
ca-
sa
y
sus
ayudan es.
:
32.
ElBiblio eca io
y
el
auxilia ,
los
cua-
les
no
pe mi an
saca
lib os
de
la
Biblio eca
común.
33.
El
En e me o
y
Auxilia es.
34.
ElP e ec o
de
las
ob as
y
Auxilia es.
35.
Dos
P e ec os
que
co ijan
las
al as
de
los
que
leen
en
el
e ec o io.
INSTITUCIONES.
143
36.
P e ec o
de
la
Bo ica
y
Bo ica io.
37.
Cob ado
y
Gas ado
del
dine o.
38.
Cus odio
de
las
alhajas
de
casa.
39.
Cus odio
de
la
Despensa.
40.
Cus odio
de
la
Bodega.
41.
Cus odio
del
e ec o io.
42.
Po e os.
43.
A odos
y
cada
uno
de
es os
amones-
a
la
Cong egación
con
el
dec e o
siguien e:
44,
“Ninguno
ehuse
el
ca go
que
le
ue-
e
impues o
po
la
Cong egación,
ó
po
el
P epósi o
y
los
Dipu ados;
sino
que
lo
ecibi-
á
con
odo
endimien o.
Mas
si
alguna
cau-
sa
u ie e
pa a
excusa se,
después
de
ale-
ga la
una
y
o a
ez
con
oda
mode ación
sin
se
admi ida
po
el
P epósi o
y
Dipu ados,
acep a á
el
ca go
impues o,
abs eniéndose
de
ul e io es
excusas.,,
45.
Cuan o
á
los
Dipu ados,
quese
han
de
elegi
jun amen e
con
el
P epósi o,
se
dispo-
ne
así:
:
46.
“Después
de
la
elección
del
P epósi-
o,
se
elegi án
seguidamen e
cua o
P esbi-
e os,
que
hayan
cumplido
el
decenio
en
la
Casa,
desde
su
admisión
á
la
p ime a
p ueba,
y
que
engan,
po
la
cong egación
gene al,
el
de echo
de
elegi ;
con
cuyo
consen imien-
o,
como
se
ha
dicho,
lle a á
á
e ec o
el
P e-
pósi o
odo
lo
que
juzga e
pe inen e
al
go-
bie no
gene al
de
la
Cong egación.,,
144
EL
ORATORIO.
47.
“Los
cua o
Dipu ados
se án
elegi-
dos
en
la
misma
jun a
ó
cong egación,
sepa-
adamen e
cada
uno,
po
odos
los
P esbí e-
os
decenales,
en
la
misma
o ma
a iba
di-
cha.
Mas,
después
del
e ce
esc u inio,
sin
hace se
aho a
comp omiso
alguno,
elíjase
en-
e
los
dos
que
hayan
ob enido
mayo
núme-
o
de
su agios
en
los
es
esc u inios
p ac-
icados.
Pe o,
si
concu en
muchos
con
las
mismas
condiciones,
dos
solamen e
pueden
en a
en
nue a
elección,
excluyendo
á
los
demás;
se
en iende,
los
dos
que
según
la
cos-
umb e,
engan
luga
p e e en e
en
la
Con-
g egación.
48.
“Pongamos
un
ejemplo:
Si,
p ac ica-
do
el
e ce
esc u inio,
esul a e
un
candi-
da o
con
ocho
o os
y
o o
con
sie e,
en e
es os
dos,
excluyendo
á
odos
los
demás,
se
ha á
la
elección
pa a
Dipu ado
en
nue o
es-
c u inio.
Y
si
hubie e
muchos
con
sie e
o os,
se á
p e e ido
á
los
es an es,
el
que
enga,
espec o
de
los
demás,
p ecedencia
en
la
Cong egación.
Mas,
si
en
la
nue a
elección
esul a e
empa e,
se á
Dipu ado
el
que,
se-
gún
el
Ins i u o,
enga
pues o
p e e en e
en-
e
los
nues os.
,,
49.
“Uno
de
los
cua o
Dipu ados
del
ienio
an e io
(pueselca go
du a
esaños),
ó
dos,
si
se
quie e,
se
con i ma án
po
o os
es
años;
los
cuales
anscu idos,
no
se
les
puede
con i ma
de
nue o.,,
//
INSTITUCIONES.
145
50.
“De
los
Dipu ados,
se
elegi á
uno
pa a
Sec e a io,
po
consen imien o
de
los
mismos;
el
cual,
sen a á
en
un
lib o,
des ina-
do
al
e ec o,
los
dec e os
de
la
cong egación
gene al
y
de
la
pa icula ,
que
se
compone
del
P epósi o
y
cua o
Dipu ados;
y
esc ibi-
á
las
ca as
que
hubie en
de
en ia se
po
la
Cong egación.,,
51.
“Las
ca as,
que
e sa en
sob e
ne-
gocios,
se
copia án
en
o o
lib o.,,
52.
“P opio
de
los
Dipu ados
se á
am-
bién,
cuando
allecie e
el
P epósi o
ó
e mi-
na e
su
ca go,
el
ad e i
al
Pad e
más
an iguo,
que
en
al
caso
hace
las
eces
de
aquél,
pa a
que
con oque
á
los
que
han
de
se
llamados
pa a
la
elección;
y,
si
és e
lo
e a da,
ellos
mismos
ha án
la
con ocación.,,
53.
“Si
pa ecie e
á
los
Dipu ados,
no
disc epando
ninguno,
admi i
al
P epósi o
la
enuncia
de
su
ca go,
ó
indica le
que
la
ha-
ga
po
jus a
causa,
se
llama á
á
cua o
de
los
Sace do es
de
decenio
cumplido.
Y
si
ue-
en
del
mismo
sen i ,
con óquese
la
Cong e-
gación,
po
la
cual
se á
depues o
el
an iguo
P epósi o
y
elegido
el
nue o,
en
la
o ma
di-
cha;
mas,
obse ándose
en
la
deposición,
lo
mismo
que
se
obse a
en
la
de
los
demás
que
deben
se
expulsados..,,
54.
“En
el
mes
de
Ene o
de
cada
año,
uno
de
los
Dipu ados
y
o o
que
no
lo
sea,
146
EL
ORATORIO.
examina án,
cada
uno
á
su
ez,
las
cuen as
de
odos
los
gas os
del
año;
y,
examinadas,
se
ha á
de
ellas
elación
en
pública
cong e-
gación,
pa a
que
odos
sepan
los
gas os
he-
chos
en
el
año
an e io ,
y
se
ponga
en
cono-
cimien o
de
odos
si
se
ha
con aido
alguna
deuda,
y
cuán a
sea
la
hacienda
y
caudal
de
nues a
Cong egación.,,
CAPÍTULO
VI.
De
los
que
se
han
de
admi i
y
expulsa
de
nues a
Cong egación.
1.
Los
Pad es
de
la
Cong egación
del
O a o io,
siguiendo
la
cos umb e
de
nues o
Biena en u ado
Pad e
San
Felipe
Ne i,
nues-
o
Fundado
glo ioso,
no
quie en
que
sean
ecibidos
pa a
admi i los
en
su
núme o,
sino
los
homb es
de
ejempla
ida,
muy
ap os
y
como
nacidos
pa a
el
Ins i u o;
y
al
e ec o,
dec e an
en
es a
o ma:
2.
“No
se
eciban
á
la
p ime a
p uebaá
log
meno es
de
diez
y
sie e
años
ni
á
los
ma-
yo es
de
cua en a
y
cinco;
ni
á
aquellos
á
quienes
los
Cánones
no
admi en
á
la
o dena-
ción,
á
no
se
que
hubie en
de
pe manece
INSTITUCIONES.
147
siemp e
en
la
ca ego ía
de
legos;
ampoco
álos
de
salud
delicada,
ni
á
los
que
hubie en
omado
hábi o
en
alguna
Religión;
nó
á
o os
en
in,
sino
á
los
que
goza en
de
buena
ama
pa a
con
odos,
y
hubie en
ecuen ado
nues-
o
O a o io
y
asis ido
álos
eje cicios,
acos-
umb ando
con esa se
ecuen emen e
con
alguno
de
nues os
Sace do es,
y
habiendo
-
expe imen ado
nues o
Ins i u o.
Pe o
en
o-
das
es as
cosas,
si
así
pa ecie e
á
los
Pad es
que
hubie en
cumplido
el
decenio,
se
pod á
dispensa .,,
3.
“Se
elegi á
po
la
Cong egación
á
dos
P esbí e os
que,
con
diligencia,
p ocu-
en
oma
in o mes
sob e
los
que
han
de
se
ecibidos
en
ella;
con
obje o
de
que,
an es
que
sean
admi idos,
se
explo e
con
esc upu-
losidad
sú
ida
y
cos umb es.
A
es e
in,
en-
d án
con
ellos
ecuen es
con e saciones
y
en e is as.
Y
no
sa is echos
con
es o,
se
in-
o ma án,
pa a
mayo
segu idad,
de
los
que
ue en
de
su
misma
pa ia
y
de
aquellos
con
quienes
se
acompañaban
y
a aban.
Y
es os
dos,
que
ue on
pa a
al
enca go
elegidos,
e e i án
á
la
Cong egación,
que
po
segun-
da
ez
se
ha
de
euni ,
odo
lo
que
hubie en
-
a e iguado,
po
si
en
alguna
mane a
con i-
nie e
que
se
sepa
an es
de
que
se
den
los
o os
sec e os.
,
4.
“Además
de
los
dos
Pad es
que,
diji-
148
EL
ORATORIO.
mos,se
han
de
elegi
con
al
enca go,
o os
Pad es
se
in o ma án
ambién
de
lo
mismo,
y
sob e
silos
aspi an es
aen
ánimo
de
pe -
se e a
en
la
Cong egación
has a
la
mue e,
sin
o o
designio
que
el
de
se i
á
Dios
y
obse a
nues o
Ins i u o
ó
Cons i uciones;
las
cuales
les
se án
dadas
á
lee ,
an es
que
se
eciban,
pa a
que
delibe en
ace ca
del
asun o
con
madu o
examen.,,
5.
“Ad ié ese
en
el
capí ulo
oc a o
cuán o
impo a
que
los
que
han
de
se
ad-
mi idos
engan
a eglados
sus
bienes
y
ha-
ciendas;
pues,
an es
de
que
se
les
admi a
po
o os
sec e os,
deben
halla se
expedi os
pa a
i i
y
habi a
con
noso os:
no
sea
que,
admi idos
en
o as
condiciones,
anden
ue a
de
la
Cong egación
más
iempo
que
el
de
quince
días,
á
lo
sumo..,,
6.
“Admi idos
á
la
p ime a
p obación,
no
se
ag egan
desde
luego
á
los
noyicios,
si-
no
que
es a án
du an e
un
mes
á
mane a
de
huéspedes
en
nues a
casa;
á
in
de
que,
en
el
ín e in,
conozcan
odas
nues as
cosas
y
delibe en
madu amen e
(poniéndose,
de
lo
con a io,
en
pelig o
de
equi oca se)
si
es-
án
p on os
á
obedece ,
áun
en
las
cosas
más
humildes
y
penosas;
si
se
inclinan
con
espon-
ánea
de oción
á
los
eje cicios
de
san as
me-
di aciones
y
á
los
Sac amen os;
no
siendo
dispu ado es,
ni
es a udos,
ni
en
ningún
ca-
INSTITUCIONES.
:
149
so
sobe bios
con
los
mayo es
ni
con
los
me-
no es.,,
7.
“Sidie endesí
buena
mues a,
después
de
un
mes
de
p ime a
p obación,
se
esc ibi-
án
sus
nomb es
en
un
lib o
des inado
al
e ec o;
y
desde
en onces
empeza á
el
año
de
p ime a
p ueba,
du an e
el
cual,
si
se
hubie-
enpo adoloable
y
ejempla men e,
queda án
en
el
bienio
de.
la
segunda
p obación;
y,
ca-
so
con a io,
se
les
despedi á
po
el
P epósi-
o
y
Dipu ados,
á
quienes
compe e
el
admi i
á
p ime a
y
segunda
p obación.
8.
Cumplido
el
ienio,
si
en
semejan e
modo,
hubie en
sido
de
loable
y
ejempla
ida
como
pa a
pode
se
de
nues a
Cong e-
gación,
se
de e mina á
así
exp esamen e:
la
ag egación
se
ha á
po
o os
sec e os,
y
po-
d án
se
en
adelan e
elegidos
pa a
cualquie
ca go,
menos
el
de
P epósi o
y
Dipu ado.
9.
“Mas
no
goza á
del
de echo
de
elegi
á
o os,
sino
cumplido
el
decenio;
á
no
se
que
áun
en
es e
caso,
pa ezca
con enien e
al
P epósi o
y
Dipu ados
di e i les
po
jus a
causa
ese
de echo..,,
10.
“Y
si
alguno
de
ellos,
sin
o a
causa
que
el
ol ido
ó
la
modes ia,
no
pidie e
se
ecibido
á
su
debido
iempo,
cons ando
como
ecibido
en
nues o
ca álogo,
se
end á
po
admi ido
desde
el
iempo
en
que
cumplió
su
ienio
ó
decenio
acos umb ado.
,
150
EL
ORATORIO.
11.
“La
admisión
á
la
Cong egación
y
á
odo
lo
que
queda
dicho,
pe enece á
á
los
Sace do es
que
hubie en
cumplido
el
dece-
nio,
a eniéndose
al
mayo
núme o
de
o os;
mas
la
admisión
á
la
p ime a
y
segunda
p o-
bación,
sólo
al
P epósi o
y
Dipu ados.
,
-12.
“Ninguno
puede
se
expulsado
de
la
Cong egación
sin
que
p ime amen e
se
eu-
nan
en
un
mismo
luga
odos
los
Sace do es
que
hubie en
cumplido
el
decenio
(con ándo-
se
desde
el
día
en
que
ue on
admi idos
á
la
p ime a
p obación),
y
dé
cada
uno
su
o o;
debiéndose
ejecu a
lo
que
de e mina en
las
dos
e ce as
pa es
de
los
o os;
y
si
no
se
pudie en
consegui
es
pa es
iguales,
se
gua da á
la
p opo ción
que
hay
de
ocho
á
ece
Ó
ca o ce;
de
mane a
que
.
g.
ocho
cons i uyen
las
dos
e ce as
pa es,
ya
sean
ece
ó
ca o ce
los
P esbí e os.,,
13.
“Ni
á
ninguno
pueda
expele se,
si
no
ue e
po
alguna
g ande
y
ei e ada
con-
umacia
ó
g a e
deli o;
mas
pa a
de e mina
cuáles
sean
es os,
se
es a á
al
juicio
de
las
dos
e ce as
pa es.
las
cuales
se
con a án
como
se
dijo
a iba.,,
INSTITUCIONES.
151
CAPÍTULO
VII.
De
la
Ins ucción
de
los
No icios.
1.
Losadmi idos
á
la
p ime a
p obación,
sean
clé igos
ó
Sace do es,
se
encomenda án
al
cuidado
del
que
u ie e
es e
ca go
en
la
Cong egación,
has a
que,
cumplido
el
ie-
nio,
sean
ag egados
á
ella.
Es e,
di igiéndolo
odo
al
ap o echamien o
de
las
almas,
sin
pe juicio
del
singula
es udio
de
las
i udes
en
que
p incipalmen e
deben
eje ci a se
los
nues os,
cuide
de
hace les
conoce
odo
lo
que
has a
aquí
se
ha
obse ado;
á
sabe :
2.
“Ayuden
Misa
dia iamen e.,,
3.
“Abs énganse
de
es udios
li e a ios,
al
a bi io
del
Supe io ;
pues
es as
cosas
de-
ben
mode a se
á
in
de
que,
llenos
de
la
di-
ina
sabidu ía,
ap endan
á
ama
el
se
igno-
ados.,,
4,
“Hecha
la
señal,
acudan
sin
de ención
alguna
á
la
mesa;
y
allí
desempeñen
el
o icio
de
se ido
ó
lec o
que
le
es u ie e
seña-
lado..,,
5.
“Cada
uno
si a
ó
lea
po
días
Ó
po
semanas,
así
en
la
ho a
de
la
p ime a
como
de
la
segunda
mesa
ó
de
la
cena;
mas
los
Sa-