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Fray Juan Solano, obispo del Cuzco

Mora Mérida, José Luis

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FRAY JUAN SOLANO, OBISPO DEL CUZCO José Luis Mo a Mé ida UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA CORDOBA GRANADA MALAGA HUELVA , S EVl LLA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA A la ho a de analiza las elaciones en e Andalucía y Amé ica du an e el pe íodo en que es a pa e del Nue o Mundo pe eneció e i o ialmen e a la Co ona hispana, muchos pun os y aspec os nos sal an a la men e. Quizás el más a ac i o pueda se el humano: aquellos miles de muje es y homb es que c uza on el A lán ico lle ando oda una cul u a, en el sen ido más amplio del é mino. Unos, dejando una p o unda huella; o os, algo menos, pe o ambién ma cando y de e minando lo que podía se la con igu ación de una egión con una pe sonali- dad an acusada como la andaluza. Uno de és os, cuya ac uación amos a analiza a lo la go de es as páginas en sus aspec os más undamen ales, ue el obispo. ay Juan Solano, el se- gundo en el o den c onológico que ocupó la sede del Cuzco desde 1544 a 1561. Si nos ponemos a pensa qué en idad iene es e pe sonaje, que, po o o lado, no es muy conocido, en el Pe ú de es os p ime os años de dominio español, emos que en ealidad no es mucha. Sin emba go su igu a esul a a ac i a pa a el in es igado o el his o iado , po .se uno de los pocos casos en que nos encon amos con un miemb o des acado de la je a quía eclesiás ica indiana mezclado di ec amen e en las luchas ci iles del Pe ú; luchas ci- iles que se p oduje on a aíz del in en o de implan ación de las Leyes Nue as en aquellos e i o ios an que idos y necesa ios pa a España. Cuando u imos al pe sonaje un poco más de inido, nues o deseo ue sub i ula lo, a in de ob ene una cla i icación mayo . Algo así como «un clé igo en las luchas ci iles pe uanas)), «un obispo pseudopiza is a)), o epíg a es simila es nos lo hubie an cen ado. Sin emba go, ese deseo inna o que iene odo his o iado de no media iza el acon ece a a és de una sola pe sona, sino in en a p o undiza en sus ac os y el en o no que le odeó, nos ale- jó de es e plan eamien o. No se a aba en el ondo sólo del obispo ay Juan Solano, sino de oda una men alidad, cu iosa e in e esan e, de algunos sec o es del cle o hispano, y po ende hispanoame icano. Y es a men alidad, es os moldes de compo amien o y ac uación son los que amos a in en a de ini aquí, al menos en una ap oximación empo al. Lógicamen e lo hacemos po que pensamos exis en su icie i es concomi ancias en e el compo amien o conc e o de nues o obispo y el al o cle o hispano de la época. A lo la go de es as líneas in- en a emos analiza las. Ap oximación biog á ica El aile Juan Solano, de la O den de San o Domingo, había nacido en A chidona, en la ac ual p o incia de Málaga, diócesis de Se illa y eino de G anada po en onces. Nos es des- conocida su amilia y la echa de nacimien o, aunque po di e sos da os pa ece se que ue hacia los p ime os años del siglo. Sabemos que es udió y pe eneció al amoso con en o de San Es eban de Salamanca, cuna de eclesiás icos, misione os y uni e si a ios ilus es du an- e odo el siglo x i. Con bas an e p obabilidad debió conoce allí a algunos miemb os de la O - den dominicana de las undaciones ecien es ame icanas, supe io es y isi ado es que ol ían a la Península pa a busca más suje os que pasasen a Indias a colabo a en las dis in- as ob as que se le habían enca gado. Uno de es os ailes debió se ay Ba olomé de las Ca- sas, quien había llegado de Amé ica en junio de 1541 y no se ol e ía a su laman e obispado de Chiapas has a eb e o de 1545. Aunque ay Juan Solano e a P io del con en o dominico de la illa de Peña iel en 1543, cuando ue p esen ado po el Rey pa a el obispado del Cuzco, no es ex año que u iese con- ac os con las Casas en Salamanca, cen o casi exclusi o donde és e eclu aba a los u u os misione os de Amé ica, más o menos adic os a su pensamien o y a su o ma de ac ua . Ello es sin omá ico, oda ez qué, como sabemos, ay Ba olomé había echazado la o e a que se le hizo po pa e del omnipo en e F ancisco de los Cobos del ci ado obispado pe uano l. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA Den o de las co ien es in elec uales que se ían de ma co a los di e sos cen os de la ida académica salman ina de en onces, dos g upos se nos apa ecen como la en es: po un lado, los seguido es de la cla ísima men e de Vi o ia, eó icos en la discusión de la eclesiología y de la eología sac amen al, así como en el signi icado de la inco po ación del Nue o Mundo; po o o, los adic os a la o ma de pensa y de ac ua de Mon esinos, las Ca- sas, e c., p o undamen e p eocupados po la inco po ación de las poblaciones au óc onas a la ci ilización g eco omana, y po odo el caudal de nue os elemen os que Amé ica es aba apo ando pa a la eno ación eclesial del momen o. Nos pa ece, como e emos a lo la go de es as líneas, que F ay Juan solano se encon aba más apegado al p ime g upo, pues, en su ac uación en Indias, nada más nos demues a in e és, análisis, es udio de lo que signi icaba la en ada en la Iglesia de nue as masas de c eyen es, aunque a a és del lógico pe íodo de adecuación de su mundo y de sus c eencias, además del impac o que, en ci cuns ancias no - males, ello debía p oduci en la men e de un miemb o de la je a quía eclesiás ica del momen- o. El 29 de eb e o de 1544 -cu iosamen e ese año ue bisies o- i mó el Empe ado la p esen ación de ay Juan al obispado del Cuzco, po mue e de su an eceso ay Vicen e de Val e de. No hemos podido localiza la echa de las bulas nomb ándole obispo. Las ejecu o- iales ue on ub icadas po el P íncipe Felipe en Valladolid el 30 de mayo del mismo año. Su consag ación cons a se i mó el 2 de agos o de ese año, aunque no sabemos dónde ni cómo, pues sólo se nos dice que la ealizó con indul o, lo que no malmen e solía signi ica que, o lo hacía ue a de su diócesis, o que no había núme o su icien e de obispos pa a ealiza la 2. Sos- pechamos que debió se en Pe ú, po que el mismo obispo en ca a de 10 de ma zo de 1545 a i ma que llegó al Pe ú «sin espe a las bulas ni de ene se po ellas)), y di ícilmen e lo consag a ían sin es e equisi o legal. Según cal en e de la Es ella, la ce emonia de con- sag ación del obispo Solano se lle ó a cabo en la ca ed al de Lima, sin que sepamos en qué se undamen a, asis iendo el obispo elec o de Qui o, Ga cía Díaz A ias, y el obispo elec o de San a Ma a, ay Ma ín de Cala ayud 3. El iaje a Amé ica lo ealizó en el mismo con oy que asladaba al i ey Blasco Núñez Vela y su séqui o, llegando al Pe ú a ines del año 1544. No ue un iaje muy anquilo, pues incluso «el galeón en que iba dio al a és y se pe dió odo lo que en él lle aba)) 4. Las sucesi as con ulsiones que se p oduje on en el i eina o pe uano du an e es os años, y la di ec a o indi ec a pa icipación que u o en ellas nues o obispo, mo i a ían que p ác icamen e no en ase en su diócesis has a pasados algunos años. Mien as an o pe ma- neció en Lima o acompañó al co espondien e ejé ci o eal que ac uaba con a Gonzalo Pi- za o. Es a ci cuns ancia si ió pa a que omase posesión de su diócesis indi ec amen e, a a és de los pode es que le concedió al bachille Juan de Ruy Sil a, clé igo de la diócesis de Sigüenza,'quien lo hizo en los p ime os días de no iemb e an e el cabildo ca ed alicio 5. Como de su ac i idad en Pe ú amos a a a a con inuación, conclui emos diciendo que a p incipios de los años sezen a se asladó a España, enunciando a su diócesis en 1561, pa: sando a Roma al con en o dominico de La Mine a. En julio de 1562 se le nomb a suceso . Mue e en la ciudad papal el 14 de ene o de 1580. Ac i ud pas o al . La ac i idad del obispo Solano no puede desliga se de una se ie de ci cuns ancias que coincidie on du an e aquellos años. I.) Se ha dicho, y pensamos que con bas an e exac?i ud, que las ac i udes de odas las au o idades polí icas -y noso os pensamos que ambién de las eclesiás icas-, en el Pe ú UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA de es os aRos deben si ua sa el ededo del con lic o que p o oca la p omulgación de las Le- yes Nue as de 1542. Como sabemos aquí es á el nucleo del p oblema de los a ios cua en a del siglo KW pe uano. Todos los aspec os de la ida publica enían que elaciona se con es e hecho y las d amb icas consecuencias que u o. Po lo que espec a a la Co ona, lo que se p e endió con la espues a a la suble ación de Gonzalo Piza o ue que no su iese menoscabo, no ya la in eg idad e i o ial del i eina o, sino el p opio concep o de au o idad moná quica. o de au o idad delegada del Mona ca, en les men es de los conquis ado es. Tal ez po ello se buscó con an o ahínco el inal de la suble acibn, a in de que una excesi a p olongación empo al de la misma no p odujese la ex ensibn concep ual del con lic o. Po ello no es a o encon a quien ha is o un pa alelis- mo en e el has a cie o pun o magnánimo indul o del Empe ado pa a con los comune os cas ellanos de IQS aAos ein e, con el idkn ico o muy pa ecido compo amien o a la ho a de juzga los hechos de la suble ación pe uana de los años cua en a. Po o o lado, ya empezaba a ene bas an e consis encia en e los al os unciona ios del Es ado español la idea de la impo ancia capi al que podía juga el cle o como ac o p imo - dial en el con ol sociopolí ico de los e i o ios ame icanos Es po ello po lo que du an e es- os aAos se insis e con ela i a ecuencia en concep os pa onales a a és de la co espon- dencia en e el Consejo y la p opia Sec e a ia del Empe ado con el al o cle o hispanoame i- cano. De aquí ambién que sea des acable el hecho de nomb a a un clé igo, La Gasca, como paci icado del e i o io. y que és e busque con an o in e és el apoyo del a zobispo de Lima, ay Je bnimo de Loaysa pa a su ing a a y a dua labo Lógicamen e, es a nue a ealidad concep ual ambién enía que habe hecho su mella en la men e del cle o secula , que e a quien más di ec amen e podía sen i el peso del Pa o- na o, o del p oceso de la con igu ación del unciona iado cle ical. Pe o, po las especiales ci - cuns ancias del momen o, el Es ado español no podía con a con su icien e cle o secula , ya uese po el nUme o o po la calidad del mis no, pa a la emp esa ame icana. Po ello end á que acudi insis en emen e al cle o egula , que se á quien lle e du an e los dos p ime os siglos de colonización la mayo pa e del peso de la e angelización o de la c is ianización en aquellos e i o ios. Es e mo i o, apa e o os ac o es, end á como consecuencia el que los egula es inculados a ca gos de adminis ación ins i ucional ei~esiás ica, especialmen e diocesana, asuman es a men alidad de unciona io con más ecuencia que los que abajan en labo es de con ac o di ec o con las poblaciones indígenas. Es aquí donde cob a más im- po ancia la o mación in elec ual de nues o pe sonaje, como decíamos más a iba. En es e sen ido el obispo ay Juan Solano, a pesa de se dominico, p on o se e ía im- buido de es e espí i u an ípico y adicional en la mayo pa e del cle o secula hispano, y ca- si nos a e e íamos a deci que eu opeo, y que ya es aba siendo asladado a Amé ica. Es de- ci , el de pe enece a un cue po de unciona ios cuya labo p imo dial e a la simple admi- nis acián de los sac amen os, al como lo o denaba la lglesia~~ns i ucional, y que pe manecía, en líneas gene ales, iel a las ó denes ecibidas de la au o idad polí ica. Como consecuencia de ello no podía deja de se celoso gua dián de los p i ilegios ob enidos, o p e- sumiblemen e ob enibles. Cie amen e, como ya hemos indicado, las ci cuns ancias conc e as po las que pasaba el ~ni o io pe uano en aquellos momen os no e an las más p opicias pa a el desa ollo de una p o unda labo de e angelización en e la población indígena, o pa a la o ganización de una diócesis. Pe o el obispo Solano iba a una diócesis ya es ablecida, aunque no o ganizada del odo, y una ac i ud más cons uc i a en es e campo misional sí que podía habe ealizado. Po lo que se e ie e al p ime aspec o indicado -la e angelización - , nues o obispo no hace sino decla aciones de buenas in enciones ya desde su llegada al e i o io. Así, en la ci- ada ca a al Empe ado de 10 de ma zo de 1545, a i ma que «po las p o isiones que yo UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA aigo, V. M. me manda que me eje ci e en el buen a amien o y con e sión de los indios y en doc ina los en nues a San a Fe Ca ólica, y a los que son de gue a ae los de paz, y con es e celo y in me de enía a enca ga me des e o icio y pa esceme que hay mucho apa ejo y disposición pa a ap o echa los si las al e aciones des a ie a me dan luga .. .)b 7. No obs an e las al e aciones, y dado que la si uación geog á ica del obispado cuzqueño lo hacía óp imo pa a la e angelización po el ele ado núme o de indios con que con aba su dis i o, en 1546 se le nomb a p o ec o de indios, pa a que «los indios del sean conse ados y engan en conocimien o de nues a San a Fe Ca ólica (. . . ). Que engáis mucho cuidado de mi a e isi a los dichos indios)) 8. Sin emba go, sal o dos salidas a A equipa, desconocemos la labo del obispo Solano al espec o. Incluso en su co espondencia o icial no hemos en- con ado alusiones a es e ema, y sí a o os aspec os, lo que nos hace duda de su p eocupa- ción eal y p ác ica po el ema de la e angelización. Po ello, en una ca a que le en ió el P íncipe Felipe, espondiéndole a dos suyas en las que a aba las di e encias que enía con el a zobispo Loaysa, se le dice que p ocu e es a en con o midad con el me opoli ano «pa a que ambos podáis hace mejo ues o o icio pas o- al y da o den en la paci icación de esa ie a y en la con e sión de los na u ales della» 9. Pa a es os años, y aunque aún ni es aba su icien emen e con olado odo el e i o io, ya iba omando cue po la p ime a o ganización de las doc inas. Su núme o y do ación signi- icaba un in en o impo an e po pa e de la Iglesia ins i ucional, a pesa de las ad e sas ci - cuns ancias de la diócesis en aquel momen o. En una elación anónima y sin echa lo, aunque po di e sos indicios pod emos si ua la en e los años cincuen a y sesen a del siglo x i, se nos da una idea bas an e comple a al espec o. Po lo que a la diócesis del Cuzco se e ie e, la dis ibución e a la siguien e: Luga N.O F ailes Sala io Dis ancia A ancel de Doc inas o clé igos pie de al a Cuzco Indios de Co ona eal Quichuas Ayma aes Condesuyo An isuyo y Valle de Yucay Cha ca de Coca P o incia del Collau A equipoa Cos a Huamanga a. Las can idades se en ienden en e la p ime a y la segunda ci a, a iando segun las doc inas, en pesos de a ocho eales, cabo que se indique lo con a io. El sala io es po cada doc ina.-b. Las dis ancias se comp enden en e la p ime a y la segunda ci a. Vienen dadas en leguas desde el Cuzco. -c. Incluido en el sala io. -d. En dos casos se indica que los pesos son de o o. -e. Algu- nas incluían ambién dos o más pueblos. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA Aunque no debemos a iesga nos, sólo nos cons a de dos isi as ealizadas a es as doc inas, una en 1557 y o a en e los úl imos meses de 1558 y p ime os de 1559, y ambas no comple as. Posiblemen e la elación que hemos usado pa a con ecciona el cuad o an e io sea u o de alguna de ellas. Como después end emos ocasión de ol e sob e es e asun o, aho a s610 nos in e esa des aca el casi absolu o silencio que ay Juan Solano hace en su co espondencia o icial al espec o del ema de la e angelización de los pueblos de indios. Desde luego, la ju isdicción del obispado enía al magni ud e i o ial que le e a necesa ia una dis ibución muy acional, y que e a muy di ícil en aquellos momen os. Aba caba el si- guien e dis i o ": la ciudad del Cuzco, con su é mino y ju isdicción; la illa de Huamanga o San Juan de la F on e a, con su é mino y ju isdicción, has a pa e de los é minos del caci- que Nasca, que ya e a ju isdicción de Lima; la p o incia de los anga aes, has a la di iso ia del alle de Jauja; la illa de A equipa, con su é mino y ju isdicción, ambién llamada la Villa He mosa; la illa de La Pla a, con su é mino y ju isdicción, ampliándose con odos los pueblos que se descub ie en y pobla en has a el ío Be mejo. O ganización del obispado La débil es uc u a, an o ma e ial como ins i ucional, que dejó ealizada el p ime obis- po del Cuzco, ay Vicen e de Val e de, es una mues a más de los di íciles momen os de la diócesis. Cuando se hizo ca go de ella el obispo Solano, apenas es aba hecha la e ección ca- nónica, pe o nada más. Uno de sus p ime os deseos ue inicia la áb ica de la ca ed al. Di e sos incon enien es habían ido e asando la cons ucción de la iglesia mayo cuzqueña, en e los que des acan la al a de medios ma e iales. Mien as an o, el cabildo ca ed alicio es u o cumpliendo sus un- ciones en la iglesia del con en o de los me ceda ios, al ez la única iglesia del Cuzco que eunía las condiciones mínimas pa a ello 12. ' Cuando la egión es u o algo más paci icada, ay Juan esc ibió una la ga ca a a S. M., en la que le exponía odas las necesidades ma e iales de la diócesis, en e las que la cons ucción de la ca ed al, pa a la que pedía di e sas exacciones iscales y la coope ación de ((algunos indios.. . po el iempo que V. M. uese se ido.. . (pues) aún con odo es o no se pueden hace , p incipalmen e la iglesia ca ed al del Cuzco)). El luga más idóneo pa a la igle- sia mayo le pa ecía al obispo que e a ((las casas y sola que Gonzalo Piza o enía en el Cuz- co, que es án de ocadas y semb adas de sal, po que en oda la ciudad no hay o o si io más a p opósi o ni mejo pa a hace la iglesia mayo )) 13. El es udio de es a p opues a, que lle ó al- gunos años, u o una eliz conclusión, pues el 11 de ma zo de 1560 se puso la p ime a pied a, aunque el obispo no se hallaba p esen e; i ma on la esc i u a de con a o el chan e He nan- do A ias, !epiesen ando al cabildo eclesiás ico, y el a qui ec o Juan de Va amendi 14. Una segunda p eocupación del obispo ue la es uc u ación del cabildo ca ed alicio y de las pa oquias. En 1551 había en la ca ed al del Cuzco nue e p ebendados, dis ibuidos en cinco dignidades y cua o canónigos. A pesa de las con inuas quejas que daba el O dina io de la co edad de los diezmos al no pode alcanza pa a odos, solici ó de la supe io idad la do ación de una canongía magis al pa a el licenciado An onio de Valencia, pues, aunque había sido nomb ado maes escuela, es a plaza ya es aba do ada desde el año 1540 y ocupa- da po Ped o González de Zá a e. En caso de no pode se hace como solici aba, suplicaba se le hiciese la me ced al licenciado Valencia del a cediana o del Cuzco, ya que el que la poseía se ol ía a España ((con p opósi o de no ol e )). No obs an e, suplicaba a S. M. no se nomb ase ninguna nue a p ebenda pa a la ca ed al po que no había de qué sus en a se 15. Respec o a las pa oquias del obispado, ay Juan e igió seis en la ciudad del Cuzco: San a Ana, San iago, San C is óbal, San Blas, San Sebas ián y Belén, ambién llamada de UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA Los Reyes. En A equipa se undó una pa oquia, y ocho en Po osí. Todas bien do adas, con sala ios supe io es a los 600 pesos, sin con a el p o echo de los a anceles de pie de al a j6. También se undó un hospi al pa a indios a p incipios de los años cincuen a, aunque en ello u o que e más el deán y el cabildo eclesiás ico que el p opio obispo, segun cons a en un la go plei o que man u ie on con el cabildo municipal, al p e ende es e úl imo con ola la adminis ación del mismo 17. Asimismo p omulgó en 1546 unas no mas muy elemen ales pa a o ganiza el unciona- mien o del obispado. Es as no mas, po el hecho de habe sido edac adas de acue do con al- gunos miemb os del cabildo eclesiás ico, han sido in e p e adas como Conclusiones de un p ime sínodo. Po nues a pa e pensamos que no son ales, pues en documen os pos e- io es se insis e una y o a ez que el p ime sínodo de la diócesis cuzqueña lo celeb ó el obis- po ay G ego io de Mon al o, ambién dominico como ay Juan, en 1591. No obs an e, pueden se conside adas como los p ime os es a u os de la diócesis. P eocupación económica Ya hemos indicado que casi desde su llegada al Pe ú el obispo Solano mos ó un excesi- o in e és po el dine o. Como po desg acia el na ío en que iajó desde Panamá nau agó, , solici ó se le hiciese me ced de los diezmos y en as co espondien es al P elado desde que la diócesis es aba acan e po mue e del obispo Val e de. Es e ipo de pe ición e a ecuen e en e los obispos ecién nomb ados pa a las diócesis indianas, aunque del mismo modo e a denegada la solici ud. Sin emba go, en es e caso la espues a ue a i ma i a18. Es a ac i ud pedigüeña del obispo se epi ió o as eces. No sabemos si po las ci cuns- ancias de las gue as ci iles del Pe ú que le ocó i i , o, como a i ma Mendibu u, po que (( epa ió no pocas limosnas)) 19. El ase o del au o del Dicciona io his ó ico-biog á ico del Pe ú no lo hemos encon ado en ningún o o documen o o c onis a que ela e los sucesos de la época. Sí nos ex aña, po el con a io, que nues o obispo no desap o eche ocasión de solici a alguna me ced pecunia ia pe sonal o pa a la diócesis, eniendo en cuen a que cuan- do se e ie e a es o Úl imo es po que debe gas a de los diezmos, y es o, en Úl ima ins ancia, ambién epe cu ía en su peculio pa icula . El ema de los diezmos es p eocupación casi cons an e en nues o obispo. De odos es conocido que la causa de la ebelión de Gonzalo Piza o y las demás al e aciones que se suce- die on en el Pe ú de los años cua en a ue la aplicación de las Leyes Nue as que suspendían odos los se icios pe sonales de la población indígena. La espues a de la población blanca, en el aspec o económico, mien as no se acla ase la si uación, ue suspende odo pago de mane a egula , lo que signi icó una baja conside able en las ecaudaciones decimales. En es- e sen ido ambién se quejaba el a zobispo de Lima, ay Je ónimo de Loaysa, cuando obse - 6 que los diezmos de su sede e an conside ablemen e in e io es a los del Cuzco, aunque en ello en asen o os mo i os que analiza emos más adelan e. Los de Lima, hacia 1549, nunca habían llegado a 8.000 pesos, mien as que los del Cuzco supe aban con c eces los 50.000 pesos 20, ci a sus ancialmen e impo an e pa a la época. Sin emba go, el obispo Solano esc ibía a ines del mismo año que las necesidades de las iglesias de su diócesis no podían se cubie as, po la co edad de los diezmos y po que los descub ido es jamás se habían p eocupado de es e asun o, «ni de hace lo que en es e caso Vues a Majes ad les enía y iene mandado)). Incluso los o iciales eales no cumplían, en opi- nión del obispo, con las ó denes ecibidas de la me ópoli, pues al obispado ((le han qui ado,la me ced que Vues a Majes ad le hacía de las e cias)), e incluso «le piden odo lo que ha goza- do de las e cias desde p incipio has a aho a)). Lógicamen e, el obispo solici aba no ene que UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA paga nada de lo an e io -se le pedía desde 1540-, y que se le concediesen las e cias p ác- icamen e po iempo inde inido. Te minaba su la ga misi a pidiendo que no uese excluido a la ho a de las g a i icaciones y me cedes que iban a ecibi «los que del Pe ú se señala on en el se icio de Vues a Majes ad)), aunque él ponía po encima de odo que la me ced que más anhelaba e a la de i «a besa los impe iales pies de Vues a Majes ad)) 21. Pe o lo que no decía e a po qué enía an o in e és en ello, asun o que a a emos después. Sin que que amos p ejuzga a es e espec o al obispo Solano, o os indicios nos lle an a no depone nues as sospechas. En 1550 se i mó en Valladolid una Real Cédula di igida a él en la que se a aba un asun o algo u bio. Un aile dominico, y po an o compañe o de O - den del obispo, que había uel o a España, debió some e se a un in e oga o io po pa e de la iscalía del Consejo de Indias. En el anscu so del mismo, el aile, ay Diego de Bus o, pa- ece se que con esó que el obispo del Cuzco ambién es aba implicado. Se a aba de lo si- guien e: el ecino del Cuzco Juan Vázquez de Tapia, inculado en los albo o os al bando pi- za is a, había sido condenado po aido y odos sus bienes con iscados; pe o, a in de sal- a algo, en egó al ci ado aile 3.000 pesos de o o, quien a su ez se los dio al obispo. Cuan- do se anquiliza on los ánimos, el obispo le de ol ió a Vázquez de Tapia 2.200 pesos, quedándose con 800. En la comunicación eal a que hacemos e e encia se le conminaba en ega se esa can idad a la pe sona que designase la Audiencia pe uana, «y oda la demás hacienda, o o y pla a que de él engáis)). Luego algo más había en es e asun o, pues de lo con a io no se le ha ía una acusación an g a e a un obispo *. Que noso os sepamos, ay Juan no ecu ió ni p esen ó demanda al espec o, lo que puede se sin omá ico. Al año siguien e, ol ía a insis i en el ema de los diezmos, pues segu amen e no se le habían acla ado las cosas y el olumen global de es a pa ida, en opinión del obispo, es aba bajando ala man emen e. Como él mismo decía: ((po que han dado an g an baja los diezmos de es e obispado del Cuzco que no ha habido homb e que los a endase ni diese nada po ellos.. . (...)'...Y sob e odo los ecinos no quie en paga diezmo de los ibu os que sus in- dios les dan con o me a la asación en que es án ya asados.. .» 23. El mismo ema e a ocado a ines del año, aunque es a ez la ca a iba di igida al Conse- jo, aduciendo un pun o no edoso en es e aspec o económico: «en es e obispado del Cuzco nunca jamás ha habido Bulas, ni se han p edicado. Hay mucha necesidad que Vues a Al eza las mande en ia .. .» 24. El p ocu ado del Cuzco, Iñigo López de Mond agón, edac ó al año siguien e, 1552, un amplio suplica o io que, en esumidas cuen as, ol ía sob e el mis io pun o de los diezmos 25. La solici ud se cen aba en los siguien es pun os: 1." Que los indios c is ianos del obispado diezmen sob e los p oduc os de lab anza y ganade ía. 2." Que los ecinos encomende os paguen los ibu os de los indios que ienen a su ca - go- 3." Que los indios aigan el diezmo desde quince leguas al ededo de la ciudad, del mis- mo modo que le aen el ibu o a sus encomende os. 4." Que se le conceda a la ca ed al del Cuzco la me ced y limosna de los dos no enos du an e diez años, aplicables a la áb ica de la misma. 5." Se uel en a solici a las casas y sola es que ue on de Piza o pa a cons ui la ca- ed al, po se el luga más idóneo. 6." Que ambién paguen diezmos los comendado es de la O den de San iago. 7." Que se le den a la-iglesia del Cuzco las mismas me cedes que se le han hecho a la de Lima. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA eb e o de 1543 de los é minos y ju isdicció~ de los obispados de Lima, Cuzco y Qui o, ealizada en el Cuzco. A.G.I., Pa ona o, 185 (R. 39). También en Lissón, op. ci ., 1, 4. 12 Así cons a en una copia de la sen encia que el obispo del Cuzco dio con a el p esbí e o Juan de Sosa, cómplice de Gonzalo Piza o. Cuzco, 28 de junio de 1548. A.G.I., Pa ona- o, 90-B (R. 42). 13 A equipa, 20 de diciemb e de 1549. A.G.I., Lima, 305. También en Lissón, op. ci ., 1, 4. 14 Va gas Uga e, His o ia de la Iglesia ..., 1, p. 255. 15 F ay Juan Solano a S. M., A equipa, 22 de diciemb e de 1551. A.G.I., Lima, 305. Tam- bién en Lissón, sup a no a 13. 16 C . sup a no a 10. 17 R.C. a la Audiencia de Lima, Valladolid, 5 de junio de 1559. A.G.I., Lima, 568, L. 9, F. 564. También en Lissón, ci . 11, 6. 18 R.C. a los o iciales eales del Pe ú. Vallado- lid, 9 de mayo de 1545. A.G.I., Lima, 566, L. 5, F. 136. 19 Op. ci ., ol. X, a ." ((SOLANO, ay Juan)). 20 Loaysa a S. M., Lima, 23 de eb e o de 1549. A.G.I., Pa ona o, 192, 1 (R. 55). También Lissón, ci ., 1, 4. 21 F ay Juan Solano a S. M., A equipa, 6 de di- ciemb e de 1549. A.G.I., Lima, 305. 22 R.C. a ay Juan Solano. Valladolid, 16de ju- lio de 1550. A.G.I. Lima, 566, L. 6, F. 277. También en Lissón, ci . 1, 4. 23 El obispo del Cuzco a S. M., A equipa 8 de eb e o de 1551, en Lissón, ci . 1, 4, pp. 220- 221. 24 F ay Juan Solano al Consejo de Indias, A e- quipa, 22 de diciemb e de 1551. A.G.I., Li- ma, 305. 25 El p ocu ado del obispado del Cuzco al Con- sejo de Indias, (sil, 1552). A.G.I., Lima, 305. 26 Lima, 10 de ma zo de 1545. A.G.I., Pa ona- o, 90-A (R. 34). Copia no a ial. 27 Guadalaja a, 21 de sep iemb e de 1546. A.G.I., Lima, 566. 28 Mad id, 19 de ene o de 1552. A.G.I., Ibídem. 29 Va gas Uga e, His o ia de la Iglesia ..., p. 253. 30 Loaysa a S. M., Lima, 11 de ab il de 1553. A.G.I., Lima, 300. 31 La in o mación sob e la isi a y los acon eci- mien os de la misma en no iemb e de 1552 en A.G.I., Lima, 1634-A. Va gas Uga e, ci ., pp. 254-255 ae un b e ísimo esumen del hecho de la isi a. 32 Las es eales cédulas an i madas po el P íncipe Felipe, A.G.I., Lima, 567, L. 7, FF. 443 V."-446. 33 Valladolid, 15 de no iemb e de 1557. A.G. l., Lima, 567, L. 8, F. 293. 34 Va gas Uga e. ci ., p. 255. 35 Mendibu u, ci ., y Va gas Uga e. ci ., p. 256. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA