El desarrollo profesional masculino: una perspectiva de género en la orientación profesional
Abstract
En este artículo se estudian algunas de las características del proceso de desarrollo profesional masculino. Para ello, se analiza la denominada «mística mas -culina», o el sistema de valores que. como consecuencia del proceso de socia -lización, conduce a una noción de masculinidad que influye directamente en la carrera y transiciones profesionales de los hombres. Tras este análisis, las autoras dedican un apartado a la reflexión sobre la relación entre dos roles muy importantes en la vida humana: uno el que se deriva del trabajo y otro del cuidado del hogar y la familia. Finalmente, presentan una reflexión sobre la necesidad de adoptar una perspectiva de género en la intervención orientadora
Full text
O
D
c
XXI,
Re is a
de
Educación,
2 (2000): 301-312.
Uni e sidad
de Huel a
El desa ollo p o esional
mascu-
lino: una pe spec i a
deg éne o
en la
o ien ación p o esional
Te esa Padilla
Ca mona
Uni e sidad
de Se illa
Emilia Mo eno
Sánchez
Uni e sidad
de Huel a
En
es e a ículo
se
es udian algunas
de las ca ac e ís icas
del
p oceso
de desa-
ollo p o esional masculino.
Pa a
ello,
se
analiza
la
denominada «mís ica mas
-culina», o el
sis ema
de
alo es que. como consecuencia
del
p oceso
de
socia
-lización, conduce a
una noción
de
masculinidad que in luye di ec amen e
en
la
ca e a
y
ansiciones p o esionales
de
los
homb es.
T as es e análisis, las
au o as dedican un apa ado
a la
e lexión sob e
la elación en e
dos oles
muy impo an es
en la
ida humana: uno
el
que se
de i a
del
abajo
y
o o
del
cuidado
del
hoga
y la
amilia. Finalmen e, p esen an una e lexión sob e
la
necesidad
de
adop a una pe spec i a
de
géne o
en la
in e ención
o ien ado a.
In his a icle some cha ac e is ics o he p ocess o male p o essional
de elopmen a e s udied. In his, he so called
«Mís ica Masculina
», o sys em
o alues ha led o he no ion o masculini y, as a consequence o he p ocess
o socializa ion, ha has a di ec in luence on he s udies and p o essional
ansi ions o men. Following his analysis, he au ho s e lec on he ela ion
ship be ween wo e y impo an oles in he human li e: one om he ield o
employmen /wo k, ano he om he ca e o home and amily. Finally, he au-
ho s ou line an a gumen conce ning he necessi y o adop a gende pe s-
d
pec i e in he ield o o ien a ion.
301
Uni e sidad de Huel a 2009
XXI
Re is a.
de
Educación
Como
consecuencia
del
discu so eminis a
se
ab e un deba e
in enso
y neceT,
ace ca
de cuál debe se
el
papel
del
a ón
en la
sociedad
ac ual
donde
el
ol
del homb e
adicional,
de
abajado po excelencia
y
alimen ado
de la p ole, se
des i úa.
Sin
emba go, a pesa
del
in e és que es á ecibiendo
la
cons ucción
de la
masculinidad;
:
oda ía
son
muchos los ámbi os
del sabe que no
con emplan
la
pe spec i a
de
géne o
lo
que p opo ciona una isión sesgada
de la
ealidad.
En
ese sen ido,
hay
au o eslas
que a i man que
la eo ización sob e géne o
ha
es ado ma -
cada
his ó icamen e po una ausencia
de
c í ica sob e
los
a ones
y la
masculinidad, especialmen e po pa e
de
los:
p opios
homb es (Ha is, 1995). Un ejemplo
ae
es o
nemos en el
e eno
de la
o ien ación ocacional,,
ya
:
que
an o
la
eo ía como
la
in es igación
"se
han basados
&-
Los
en oques sob e
el
cuen emen e en el es udio
de
mues as masculinas
(Fi z-
desa ollo p o esional,
ge ald y Be z, 1983).
Po es a
azón,
a.menudo se
a i mó
;
(Diamond, 1988)
que
se ha
p es ado escasa a ención
áI
si bien han enido
En
nues a opinión, los en oques sob e
el
desa ollo.
p o esional, si bien han enido como e e en e
el
es udio:
de
los
pa ones p o esionales
de los
homb es,
han
descu
dado an o
el «pun o
de is a» emenino como
el
masculi-
no.
Así, hoy po hoy, con amos
con
pocas in es igaciones
que analicen cómo i encia el homb e
su p oceso
de
desa-
ollo
p o esional
y
cuáles
son las exigencias que
en
es e
impone
la
socialización
de
los
oles
sexuales.
El homb e ha
quedado
an
«ocul o» como
la
muje
en el discu so
gene al
que
no
di e encia
a
ambos géne os.
La
elación «se humano/ abajo»
ha
es ado ma cada
his ó icamen e po
la
di isión
sexual.
Sob e
odo
como
consecuencia de la
e olución
indus ial y del
c ecimien o.
u bano,
el
abajo
se
asume como una esponsabilidad
masculina.
A la
muje , do ada biológicamen e pa a
la ma-
e n
idad, se le
asigna
lo
que algunos au o es
y
au o as
(Sau.,1996;
Tomé,
1996; lJ uzola,.
1996) han denominado el
dominio
de la
«es e a p i ada
»:
el
hoga ,
la
amilia, el
cuida-
do
de la p ole... La
«es e a pública»
(la
ac i idad
pública,
la
polí ica,
el
abajo emune-
ado...)
es el
espacio masculino;
el homb e es el
enca gado
de
sali
de
casa pa a gana se
la
ida, pa a ealiza
el
abajo que p opo ciona emune ación.
Se
es ablece,
de
es a
o ma,
una ma cada di e encia en e
el
abajo p oduc i o ( emune ado)
y el
abajo.
ep oduc i o
(el
cuidado
del
hoga
y la amilia).
Como
consecuencia
de
es os di e en es papeles sociales, los niños
y
las niñas
son
educados
/as
desde pequeñi os
/as
pa a esponde a
las demandas
y
expec a i as
socia-
les
sob e
su
géne o. Es as di e encias
se mani ies an,
en
un
p ime mómen o, en
las
p e e encias ocacionales que demues an
en la
adolescencia
y,
pos e io men e,
en la
elección p o esional de
una ca e a. Algunos abajos
de
in es igación
en el
con ex o
español (Ga i ia, 1994; Villanue a y
So ibes,
1995).
han
pues o
de
mani ies o es as
di e encias
en
los in e eses ocacionales
de
chicas
y
chicos
y
cómo
la
mayo ía
de
las
chicas
se
decan an po
lo
que
se
denominan «p o esiones adicionalmen e emeninas
».
302
como e e en e el es u-
dio de
los pa ones
p o esionales
de
los
homb es,
han
descui-
dado
an o
el
«pun o
de is a»
emenino
como
el
masculino.
desa ollo p o esional emenino
y a
sus..
necesidades
y ca-
ac e is icas
di e enciales.
Uni e sidad de Huel a 2009
D -: p
^ - 4
No
obs an e, las di e encias
en el
desa ollo p o esional
de homb es y
muje es
no se
ago an
en la
me a elección
de
una p o esión. A ec an
a
odo
el
ciclo
i al
humano
y se
ex ienden ambién
a
las decisiones
y
ac i udes que día
a
día se
adop an
en el
e eno
labo al
y
o os espacios i ales elacionados
(el
iempo lib e,
el
hoga
y la
amilia).
En el
caso
de
las muje es ya con amos
con
algunos es udios que han analizado
di e-
en es emá icas como, po ejemplo,
la
in luencia
de
las expec a i as sociales
en el com-
po
amien o
ocacional emenino
(Be z y Hacke , 1997; Hacke y Be z, 1981),
las
ba-
e as in e nas
y
ex e nas que a ec an
al
desa ollo p o esional
de la
muje (Swanson y
VVoi ke, 1997; McWhi e , To es
y
Rasheed, 1998), el
con lic o en e
el
ol
de
ama
de
casa
y el
ol
de
abajado a (E zion y Baylin, 1994: Mayna d, 1993; Richie y
o os,
1997)
y
las peculia idades
del
compo amien o ocacional
de
las
een y women, o
muje es
que
se inse an
en el
mundo labo al
a
una edad madu a, as habe dedicado un
la go
pe íodo
de
iempo
al
cuidado
del
hoga
y la p ole (Picke ing y Gal in-Schae e s, 1988;
Blanch, 1992). Sin emba go,
encon amos pocos es udios que p o undicen
en
las
pecu-
lia
i
dades del
desa ollo p o esional masculino.
En
nues a opinión,
no
podemos
ol i-
da lo
que
Ha mon (1997)
denomina como las «con apa idas masculinas
», es
deci ,
la
p oblemá ica que
gene a el
sexismo
en el homb e y
las «pé didas» que és e i encia
como consecuencia
de
una socialización sesgada sexualmen e.
En
es e abajo, in en a emos aden amos
en
es a p oblemá ica. Pa imos,
en p ime
luga ,
de
un análisis
de la
denominada «mís ica masculina»
y de
cómo és a in luye
en el
desa ollo p o esional
del homb e,
pa a pos e io men e cen a nos
en
una
de
las
pé di-
das
más signi ica i as que expe imen a
el
sexo masculino, como es el espacio
y el
ol
del
cuidado
del
hoga
y la
amilia, ep esen ado
en la
es e a
de lo «pe sonal».
1. La
mís ica masculina
y sus
implicaciones
en
el
desa ollo p o esional
Los
es e eo ipos, c eencias, no mas
y
alo es que
se
gene an
en el
p oceso
de
socia
-lización de
ambos géne os conducen
a
una noción
de
masculinidad que in luye di ec a-
men e en la
ca e a
y
ansiciones p o esionales de
los
homb es (al
igual que a ec an
a
las ca e as emeninas).
O'Neill y Fishman (1992)
u ilizan
la
exp esión «mís ica
mascu-
lina» pa a e e i se
al peculia
sis ema
de
c eencias
y
alo es que eje ce una p esión
di ec a
en el
p oceso
de
desa ollo p o esional masculino.
Las
implicaciones
de
es a
mís ica masculina son las siguien es:
1) Los homb es son
supe io es
a
las muje es;
2) El
pode ,
el con ol y el dominio
son
esenciales pa a demos a
la
p opia masculinidad;
3)
Es
necesa io e i a las emociones, los sen imien os,
la
ulne abilidad
y la
in imidad,
po que
son
ca ac e ís icas emeninas;
y 4) La
ca e a p o esional
y el
éxi o económico
son
medidas
de la
p opia masculinidad.
El homb e se
e o zado
a
acep a es os alo es po que,
en
caso con a io,
se
de alua ía como
pe sona y
se ía cas igado socialmen e.
Se p oduce como consecuencia
el
« emo
a la
eminidad
». En
ealidad,
se
a a
de
una ue e emoción nega i a asociada
303
Uni e sidad de Huel a 2009
xx.'
Re is a
de
Educación
con
los alo es, ac i udes
y
compo amien os emeninos.
El homb e
iende
a
nega
sus:
aspec os emeninos po que eme que los demás ean en
él
>
esos alo es conside ado
i
.
an
peyo a i amen e.
La
«mís ica masculina» conduce,
asimismo,
a a on a
el
ol dé
abajado desde una
peculia
concepción.
El homb e
iene que
i
un a
p o esionaln en é:
po que,
en
caso con a io,
es un acasado.
Al
espec o,
Mo gan, Sko hol y On { 1979
y Sundal-Hansen (1990)
señalan que
el
es e eo ipo masculino es ablece una ecuación,
que iden i ica
el
éxi o ocupacional
con la
alía
pe sonal y la p opia au oes ima.
La es adounidense
Sheehy (1993: 167) nos
plan ea es o mismo
a
a és
de=1a
si-
guien e
p egun a:
«
¿Po qué
no
puede
la
muje pa ece se más a un:homb e y el homb e
menos
a
un caballo
de
ca e as
?». Se
e ie e así
al
hecho
de
que los
homb es, especi-
men e
en la
década
de
los
20, deben canaliza
sus
ene gías, pa a ab i se un
cam üp
independien e
en el
mundo;
en
caso con a io, quedan
en
idículo.
;Sin emba go,
:
ala
;
muje
no se le plan ean las mismas exigencias
en
es a época de la
ida: «Siemp e
exi
e
-
una pue a ase a po
la
que sali : puede uni se
a
una
pe sona
más ue e. Puede
ans o ma se
en
hacedo a
de
bebés
y
amasado a
de
panecillos,
en
po ado a
del
suen.
de
su ma ido»
(Sheehy, 1993: 167).
Así, an o
el
jo en que no ha
iun ado como.
ií
muje
de
éxi o, es án expues os
/as a la
ma ginación
social. Han
elegido un
camino:que_
la
sociedad
no
es á dispues a a
econoce
y
alo a plenamen e, ya que
no
coinciden,
con
los papeles que socialmen e ienen asignados. Uno de
los abajos que más de eni-
damen e abo da
la
mís ica masculina
es el de Le insony
o os (1978), en el que senos
plan ea una pe spec i a e olu i a
de
es e enómeno.
En
es e es udio
de
las ases
del
desa ollo pe sonal y
p o esional
de
los homb es, se
analizan los p ocesos de in eg a-
ción
de
a ias pola idades
a lo la go de la ida (ju en ud/senec ud,
des ucción/c ea
ción, e c.). Una de es as pola idades
se
e ie e
a la
masculinidad/ eminidad.. Así,
mien-
as que
el homb e
jo en, ecién en ado en el
mundo adul o,
no es
capaz
de
in eg a
ambos polos, hacia los cua en a años e igi á una nue a es uc u a
i al en la
que eco-
noce á los aspec os emeninos
de
su
sel
El
es ue zo po consegui
la
p opia masculinidad llega
a
su pun o cumb e
en la
adul ez
inicial
(en
o no
a
los
23/40
años). Cuando
el
jo en empieza
a
ab i se camino
en el mundo adul o desea i i
de
acue do
con
las imágenes, mo i aciones
:e
in e eses
que
son
cen ales pa a su p opia iden idad.
De
es a
o ma,
iende
a
ep imi
y
nega los'
aspec os emeninos
de
su se , conside ando como pelig osa cualquie dimensión de sí
mismo que concep ualice como emenina. Es a isión
de la
masculinidad encie a los
siguien es conjun os
de ca ac e ís icas.o
cualidades pe sonales, que pueden a ia
en
cada
homb e en pa icula (Le inson y
o os,
1978).
• Lo
emenino
en
un
homb e. se
en iende como
homosexual,
siendo és a
la o ma de
eminidad que susci a
mayo
ansiedad.
De
hecho,
el
que las o as o mas que
a con i-
nuación
analiza emos sean conside adas como abú, se
debe
en g an
pa e
a
que
:
son
en endidas como «signos»
de
una homosexualidad inconscien e
y no
admi ida.
•
O o conjun o
de
cualidades asociadas
a la
i ilidad
son la des eza yola
ésis éñc á
ísica:
el igo
pa a desempeña un abajo du o
y
p olongado
'es
algo
ne amen e
-
mas=
culino. Ca ece
de
los ecu sos ísicos necesa ios pa a sos ene un es ue zo pe sis en e
di igido
a la
consecución
de
me as aliosas
es
conside ado como emenino.
• El
log o
y la
ambición epo an i ilidad. Es a ca ac e ís ica se
elaciona con la
adicional di isión del
abajo
en el
núcleo
amilia : El homb e es esponsable.de•^desem-
peña una ocupación pa a p o ee
a la
amilia
de
bienes a -
ma e ials y es a es_ soeial.,.D.e
304
Uni e sidad de Huel a 2009
D p
4
''
D
4 d
V
es a
o ma, el
éxi o
en el abajo
es el
éxi o
del homb e, en lo que
a
su con ibución
a la
amilia espec a, aumen ando su au oes ima como ma ido,
pad e y pe sona. Po ello,
se
conside a masculino
el
éxi o labo al,
el
p og eso,
el
gana se
la
ida
y
hace o una.
Mien as que
lo
emenino
es la
a ención
a las necesidades
de
los demás.
En
elación
con
es o,
en
cie as p o esiones (como po ejemplo, en e me ía,
o
la
enseñanza)
se
despliegan cualidades emeninas como
la
ma e nidad,
la subo dinación,
la
al a
de compe i i idad. Los homb es en
es e ipo
de
p o esiones ienen que a on a
el
sen imien o ( an o
el
suyo p opio como
el de
los demás)
de
que «algo es á equi oca
-do» en
él como
homb e. Le inson y
o os
(1978)
documen an algunos casos de hom-
b es
que
se
negaban
a sí
mismos
el
acceso
a
cie as p o esiones
en
las que des acan
aspec os « emeninos» (c ea i idad, es é ica...),
o
que buscaban desespe adamen e
el
acceso
a
p o esiones «más masculinas» como medio
de ali-
da
su p opia i ilidad. Es udios más ecien es, como
el de
Lulík (1998),
ambién encuen an que los homb es
que
des-
empenan p o esiones adicionalmen e emeninas expe i-
m
en an una amenaza
a
su iden idad
y
como consecuencia
de
ello
en a izan los aspec os masculinos
de sí
mismos.
El homb e se
e o za
-
•
El
in e és po
el
pode
es
o a ace a
de la masculini-
do a acep a los
alo-
dad. Pa a
muchos homb es, la
esencia
de la i ilidad
es el
pode :
eje ce con ol
sob e o os, se
pe sonas con
ue e
es masculinos
(la
olun ad
(o
se econocidos po los demás como
ales),
se
ue za,
el
pode ...),
los líde es «que hacen las cosas
». La
sumisión,
la
al a
de
ase i idad, la ic imización son
indicado es
de eminidad,
en
caso con a io,
se
En sus
o mas más ex emas,
el homb e
conside a como
de alua ía como pe -
in ole ablemen e
emenino
y,
po an o, pelig oso, cualquie
signo
de
debilidad.
sona
y
se la cas igado
•
La
dis inción en e pensamien o
y
sen imien o
es
o o
socialmen e.
Se p o-
e lejo
de la
pola idad masculinidad/ eminidad.
Se
asume
duce
como
conse-
que la
na u aleza masculina
es
lógica, azonable,
in elec-
cuencia el
« emo
ual,
analí ica
y
ía. Es o
se
elaciona
con el
pa ón que
a ibuye al homb e el abajo cuali icado
en
ina es uc u a
a la
eminidad».
especializada, mien as que
la
muje , dedicada
a la ma e -
nidad
y el
cuidado,
se
conside a como emocional
y enden-
e
a
oma
sus
decisiones sob e
la base de
los sen imien os.
Ln
su máxima
exp esion, el
jo en acui o que op a
po
a
-
bajos in elec uales, sólo puede pe mi i se un es echo
ma -
gen de
sen imien os «masculinos» como
son
aquéllos
ela-
cionados con la ase i idad, la i alidad
y el
log o
de me-
as.
Sin emba go, no se
pe mi e
a sí
mismo sen imien os que impliquen dependencia,
in imidad
o
ulne abilidad.
En
odas es as cualidades
se
descub e un pa ón mul i acé ico
de
masculinidad
opues-
o
a
uno complemen a io
de
eminidad. Un eje uni icado
del
pa ón masculino
es el
in e és po hace , ab ica , ene .
El homb e
hace cosas: desempeña, ealiza,
p oduce,
lle a
el
sus en o
al
hoga .
Si su cue po
es el
ehículo pa a demos a masculinidad,
in en a se ue e, du o, sexualmen e i il, a lé ico.
Si
su men e
es el
ehículo p e e ido,
usa á
el
pensamien o como a ma
en la
lucha po gana , po ence
a sus
i ales, ya
sea
305
Uni e sidad de Huel a 2009
XXI
Re is a
de
Educación
en la
ciencia,
en
las a es
o en el
ajed ez
(Le inson, 1978).
Cualquie a
qué
sea
el « ue
do»,
él desea es ablece su luga
en el
mundo labo al
de
los
homb es.
Una
úl ima di e encia en e los polos masculino y
emenino
es la o ma de
c ea -, que.
u ilizan ambos.
El homb e
c ea p oduciendo algo
de
acue do
con sus planes
(moldea,,
plani ica, e ige, ans o ma
la
ma e ia
p ima). La o ma
emenina
de
c ea
es
concebi ;
;
«saca adelan e»
a
las c ia u as.
La
muje
no
« ab ica»
a sus hijos
e
hijas,
no
los «hace
»,
sino que los capaci a pa a que c ezcan y se
desa ollen.
En el
plan eamien o de Le inson (1978),
los
homb es
jó enes
di ie en
en
la;
p edominancia ela i a
de lo
masculino
y
lo
emenino
y
en
el
g ado
en
que
inhiben
sus
dimensiones emeninas. Po o a pa e, exis e odo un
p o
ceso
de
desa ollo
y
e olución
en
es a
pola idad.
En la
adul ez
inicial (en e los
23-40 añnos), la g an
mayo ía
de
los
jó enes;
adul os
—
aunque su men alidad les
impulse a
supe a
los.
moldes adicionales pa a cada
sexo— i en
y
sien en.cómó
muy impo an e
la idea de
su i ilidad,
en
su
lucha
po
ab i
Como
consecuencia
del
discu so eminis a
se
ab e un
deba e
in enso
y
necesa io ace ca
de
cuál debe se
el
papel
del
a ón
en la socie-
dad ac ual, donde
el
ol
del homb e adi-
cional, de
abajado
po excelencia
y
alimen ado
de la
p ole, se
des i úa.
se
un luga
en el
mundo adul o
y
labo al.
Como
consecuen-
cia
de
ello, sien en ansiedad
an e
los asgos
émeninos 'y
ienden
a
ep imi los
en sí
mismos has a cie o pun o..
En
es a época de
su ida ienen que
p io iza
lo
masculino
y,
aunque pueden «hace
si io»
pa a
lo emenino, oda ía
no
pueden in eg a plenamen e ambos
polos.
Un conjun o
de
azones jus i ican es a incapacidad pa a
la
in eg ación:
las
adiciones cul u ales,
la
inmadu ez
pe sonal,
los,
condicionamien os
biológicos
y,
sob e odo,
la
necesidad
de
dedica las ene gías
a
o as a eas i ales más
impo an es
en
es a época
de la
ida (consegui una
ocupación
o ma
una amilia).
Según
el
abajo a iba ci ado, es
en
la
ansición
de la.
mi ad
de
la
ida
(40-45
años) cuando
se
consigue
el
equili-
b io en e los polos masculino
y
emenino.
La
in eg ación
de la
pola idad
no es
una cues ión me amen e cuan i a i a:
« educi »
lo
masculino
y
«aumen a »
lo
emenino.
Se
a a
de
cons ui nue as elaciones en
las
igu as
a que ípicas
que ep esen an ambos polos.
Es o supone
mod
i i
ca
oda
la
es uc u a i al an e io (de
la
época
de la adul ez
inicial)
y
abaja
en la
cons ucción
de una nue a
en la
que
lo
e-
menino no sólo iene más pa icipación,
sino
que
no
se á
inhibido.
Cuando es o sucede,
el homb e
madu o
es
más capaz
de
combina
c ea i amen e
las
dimensiones masculinas
y
emeninas
de
su
«yo»
pa a u iliza las
en
su . abajo,
en
sus
elaciones pe sonales,
en
su in imidad
y, en gene al, en
odas sus expe iencias
i ales..
Algunos esul ados
del cambio que
se ope a son
su
mayo
disposición
a
abaja de
o ma colabo a i a con
una muje ,
su
capacidad pa a es ablece elaciones
de
pa eja
más madu as y
una mejo capaci ación pa a con e i se
en men o ,
incluyendo
aho a
a
las muje es como posibles
p o égées.
De
es e análisis
de la mís ica masculina, pa ece de i a se
la.
conclusión
de
-que
el
306
p oceso
de
desa ollo p o esional
del homb e, al
igual que sucede con el de la
muje ,
Uni e sidad de Huel a 2009
D
=
D
<1
e - a
conlle a
sus
p opias «con apa idas»
o
«pé didas ». En el
caso masculino, se p oduce
una pé dida
de la
sensibilidad, los sen imien os
y la
solida idad
en p o de
una
mayo
ag esi idad p o esional,
del
pode ,
el con ol y el
dominio.
En
abajos an e io es
(Ma -
ín
y
o as,
1999; Padilla y
o as,
1999),
hemos cons a ado es a imagen del homb e
ca ac e izada po
la
ag esi idad,
la
oma
de
decisiones
y la compe i i idad,
en e
a
una
imagen emenina asociada
a la
e nu a,
la
sensibilidad y la
esponsabilidad. Es as isio-
nes
del homb e y la
muje
no son
sus en adas po un único sexo, sino que e lejan
la
coincidencia
de opinión an o
de
muje es como
de homb es.
Sin emba go,
amos
a
cen a nos aquí
en
una «con apa ida»
no menos impo an e
y
que a ec a
a la
es e a
de lo pe sonal. Nos
e e imos
al
con lic o en e los
oles de
abajado
y
cuidado
del
hoga
y la
amilia: con lic o que
se
esuel e habi ualmen e
con
una p eponde ancia
del p ime o
a
expensas
del
segundo.
2. El
con lic o
de oles y la
pé dida
del
espacio
pe sonal
Pa a
analiza
el
con lic o
de oles, nos
esul a
de g an
u ilidad el
modelo
del a co
i is
de la
ca e a
i al y
p o esional
de Supe (1980; 1990). A
a és
de
él ( e igu a
1), se
p e ende o ece una imagen comp ensi a
de
los di e sos
oles i ales que desempeña
la pe sona a lo la go de
su ida, así como
de sus
de e minan es pe sonales
y si uacionales.
Su
au o (Supe , 1990)
p e ende simboliza
dos
dimensiones: el ciclo
i al y el espa-
cio
i al. Nos cen a emos
en la segunda
de
ellas po se
la
que
se
e ie e
a la impo an-
cia
ela i a que los di e sos
oles
( abajo, iempo lib e, cuidado
del
hoga , es udio,
e c.) an
adqui iendo
en dis in as e apas i ales.
En
es e sen ido,
la
exp esión múl iples
oles se
u iliza pa a indica las p o undas conexiones exis en es en e
el
abajo
y
o os
oles i ales. Es os
oles in e ac úan
en e si, dando luga
a
posibles con lic os,
en an o
que
la
adición
de
un nue o ol
educe la
pa icipación
en
uno
o en
a ios
de
los o os,
a ec ando algunas eces
al
comp omiso a ec i o
de la pe sona con el
ol.
Con
espec o
a
es e con lic o
de oles, la
elación en e
el ol
del
abajo y el cuidado
de la
amilia
ha
sido
la in e acción
más analizada. Así,
en lo
que espec a
a la elación
abajo/ amilia, las in es igaciones exis en es has a la
echa no
han
de e minado con-
enien emen e
las condiciones bajo las que
la
pa icipación
e
papeles di e en es iene
consecuencias posi i as
o
nega i as (Sob ado,
1992). En
algunos es udios
se
llega
a la
conclusión
de
que
la
implicación
en
a eas
del
hoga
y la
amilia iene un e ec o
nega i-
o en el
comp omiso
con el
abajo
(Tenb unsel, 1995),
mien as que o os in es iga
-do es/as (Fi zge ald y Be z, 1983)
señalan que
la
pa icipación
en
ac i idades di e sas
iene consecuencias posi i as pa a
el
desa ollo
y el
bienes a
pe sonal.
Al
espec o, esul a bas an e in e esan e
la
e isión
de
in es igaciones sob e el
ema
que ealizan Niles y Goodenough (1996).
Es os au o es concluyen que
la
pa icipación
en
los
oles de
abajo/cuidado
de la
amilia es á in luida po las expec a i as sociales.
Así, un esul ado consis en e en la
mayo ía
de
las in es igaciones analizadas
es
que las
muje es conceden g an impo ancia an o
al
abajo como
al hoga
y la amilia, po
lo
que
el
iesgo
de
expe imen a un con lic o
de oles es mayo en
es e g upo. Po su
pa e, los homb es
a i man que en
las a eas elacionadas
con la
casa
y la
amilia
no
307
Uni e sidad de Huel a 2009
XX1
Re is a
de
Educación
encuen an
la
posibilidad
de
mani es a las expec a i as de
alo es que ellos buscan
desa olla
y
exp esa , po
lo
que su pa icipación en
es os espacios
es
mucho
meno
Po o o lado,
no
debemos ol ida que,
a
la
ho a
de
cuida
a
las c ia u as
o
ealice
a eas domés icas, los
homb es no
sólo
no han sido p epa ados, sino que
además
cam
cen de
modelos
a
los que imi a .
No
pueden acudi
al
modelo pa e no que
la
mayo ía
de
las eces esponde
al
clásico es e eo ipo
de
«cabeza
de
amilia»
o
«ganado
del
pan
(Valien e,
1997). Es
po ello que las nue as gene aciones
masculinas
se encuen an
con
el
e o
de
«c ea
la
endencia»
en
luga
de
ep oduci los esquemas
adicionales
a
a és
de
los cuales
se
desempeñan los
oles
i ales.
Es as azones, sumadas
a
las c eencias
y
alo es sus en ados desde
la
mís ica
mascú-
lina,
lle an
a
que
en la
ca e a p o esional masculina,
se
p oduzca,
an e
odo, una
pé dida
de
o as ace as
de la pe sona a
expensas
de
un p edominio
de lo
«labo ái»
sob e
lo «pe sonal».
Haciendo uso
de
los é minos que hemos enido de endiendo,
el
ol de
abajado ocupa an o espacio
i al en la
ida masculina que el homb e ha
cedido
a
cambio su e eno
en el ol
del
cuidado
del
hoga
y del
iempo lib e, pe diendo
dimensiones impo an es desde una pe spec i a
in eg al.
Po supues o
y a
pesa
de lo an e io , no
« odos los
homb es son
iguales»
y,
po
an o,
no
ienen po qué sen i se e lejados
en
es a desc ipción.
En
ningún momen o
hemos suge ido que es o
sea
una opción
pe sonal o
una elección olun a ia.
Se
a a
de
una endencia,
con a la
cual,
a
eces esul a muy di ícil
i .
Como plan ean
Moi
gan,
De numMa sh.cKaie
Figu al: El
modelo
del
a co
I is i al y
p o esional
(Supe , 1990: 212).
Sko hol y O (1979: 261), el homb e «no
iene
a
dónde i ». Cuando
decide dedica se
al
cuidado
del
hoga
o
aspi a
a
una p o esión adicionalmen e emenina
es
conside a-
308
do
un «bicho a o
»,
es ando
an
a ec ado como
la
muje po los es e eo ipos sociales.
Uni e sidad de Huel a 2009
-= a
3.
Conclusiones: hacia una in e ención
o ien ado a
Es
e iden e que las an e io es e lexiones deben lle a nos
a la
necesidad
de eplan-
ea
la
in e ención
y la
in es igación o ien ado a.
Al igual que
en la
úl ima década han
p oli e ado los es udios
de
in es igación en
o no
a
las ca ac e ís icas
del
desa ollo
p o esional emenino,
el homb e y su ca e a p o esional debe ían se más
a
menudo
obje o
de
in es igación.
El
sis ema
de
alo es masculino y
su incidencia
en el
compo a
-mien o y
las decisiones ocacionales es án, hoy po hoy, insu icien emen e
in es iga-
dos y
demandan una
mayo
a ención. Cómo
se
sien en ellos
an e
su p opio desa ollo
p o esional, cuáles
son
los mecanismos que habi ualmen e u ilizan pa a sal a
sus p o-
pias «ba e as p o esionales »,
cómo expe imen an los con lic os
de oles... son
algunas
de
las emá icas que
nos
pa ecen
de mayo
in e és.
Po o a pa e,
se
pe ila como u gen e
y
necesa ia
la
in e ención o ien ado a
des-
de una pe spec i a
de
géne o. Ob ia las peculia idades
e
idiosinc acia
de los p ocesos
de
desa ollo ocacional masculino
y
emenino
conduce a la
simpli icación
y la igno-
ancia.
Cuando desa ollamos los p og amas
de
o ien ación p o esional, hemos
de
se
conscien es
de los ac o es que inciden
en
es os p ocesos
y de
las consecuencias que
ienen.
Si
bien
en
nues o con ex o,
se
han dado ya algunos pasos
en la
di ección
de omen-
a una elección p o esional lib e
de
es e eo ipos sexis as (López
A minio, 1993;
Espín
y
Rod íguez
Mo eno, 1996), no
debemos ol ida que
el desa ollo p o esional a más allá
de la
me a elección, como ampoco debemos come e
el e o ,
señalado po
Ha mon
(1997), de
ol ida las «con apa idas masculinas»
al
cons ui eo ías
e
in e enciones
o ien ado as «sólo pa a las muje es
».
En
es e sen ido,
la
o ien ación p o esional debe po encia en e
sus
con enidos
algu-
nos
aspec os que oda ía
no
suelen es a ecogidos
en
los p og amas
de in e ención.
Así, a
menudo
nos
p eocupamos po desa olla ac i idades
a
a és
de
las cuales
el
alumnado se
conozca mejo
a sí
mismo, conozca mejo las opciones académicas
y p o-
esionales
que
se
despliegan
an e
él
y
sepa oma adecuada
y acionalmen e
sus
p opias
decisiones.
Sin emba go,
se ía necesa io abaja ambién
la
elabo ación
del
p opio
p oyec o
pe sonal y i al. Es
deci ,
al
elegi
y
desempeña una p o esión,
la pe sona
debe e lexiona sob e
el g ado
en
que és e
le
a
a
pe mi i desa olla
el
conjun o
de
sus
alo es
y
expec a i as.
En la
medida
en
que es os alo es sean impo an es pa a
ella,
la pe sona
end á que busca o as ías pa a su ealización, bien
a
a és
de
su
iempo lib e, bien
a
a és
de sus
elaciones amilia es
y
comuni a ias.
Es
necesa io, po
an o, p omo e un p oceso
de
e lexión
en la/el
jo en que es á decidiendo sob e su
u u o, pa a que és a
se
plan ee opciones
de
ida
o
p o esionales
y
con on e
sus ideas
con
las
de la
sociedad, amilia, escuela
o las ins i uciones (Rod íguez
Mo eno y Gallego,
1999). Es
po ello que
la
educación pa a
el
abajo debe inclui ambién una o mación
pa a
el
ocio
y el
iempo lib e
y
pa a las esponsabilidades
de la
ida co idiana.
Y
es o
es
cada ez más necesa io
en
una sociedad como
la
nues a
en la
que
el
acele ado i mo
de
ida
nos
impide desa olla o as ace as, in e eses
y
ac i idades
no
es ic amen e
labo-
ales,
que
nos
en iquecen como
pe sonas y
como se es que i en
en
sociedad.
309
Uni e sidad de Huel a 2009