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El desarrollo profesional masculino: una perspectiva de género en la orientación profesional

Padilla Carmona, María Teresa

Abstract

En este artículo se estudian algunas de las características del proceso de desarrollo profesional masculino. Para ello, se analiza la denominada «mística mas -culina», o el sistema de valores que. como consecuencia del proceso de socia -lización, conduce a una noción de masculinidad que influye directamente en la carrera y transiciones profesionales de los hombres. Tras este análisis, las autoras dedican un apartado a la reflexión sobre la relación entre dos roles muy importantes en la vida humana: uno el que se deriva del trabajo y otro del cuidado del hogar y la familia. Finalmente, presentan una reflexión sobre la necesidad de adoptar una perspectiva de género en la intervención orientadora

Full text

O D c XXI, Re is a de Educación, 2 (2000): 301-312. Uni e sidad de Huel a El desa ollo p o esional mascu- lino: una pe spec i a deg éne o en la o ien ación p o esional Te esa Padilla Ca mona Uni e sidad de Se illa Emilia Mo eno Sánchez Uni e sidad de Huel a En es e a ículo se es udian algunas de las ca ac e ís icas del p oceso de desa- ollo p o esional masculino. Pa a ello, se analiza la denominada «mís ica mas -culina», o el sis ema de alo es que. como consecuencia del p oceso de socia -lización, conduce a una noción de masculinidad que in luye di ec amen e en la ca e a y ansiciones p o esionales de los homb es. T as es e análisis, las au o as dedican un apa ado a la e lexión sob e la elación en e dos oles muy impo an es en la ida humana: uno el que se de i a del abajo y o o del cuidado del hoga y la amilia. Finalmen e, p esen an una e lexión sob e la necesidad de adop a una pe spec i a de géne o en la in e ención o ien ado a. In his a icle some cha ac e is ics o he p ocess o male p o essional de elopmen a e s udied. In his, he so called «Mís ica Masculina », o sys em o alues ha led o he no ion o masculini y, as a consequence o he p ocess o socializa ion, ha has a di ec in luence on he s udies and p o essional ansi ions o men. Following his analysis, he au ho s e lec on he ela ion ship be ween wo e y impo an oles in he human li e: one om he ield o employmen /wo k, ano he om he ca e o home and amily. Finally, he au- ho s ou line an a gumen conce ning he necessi y o adop a gende pe s- d pec i e in he ield o o ien a ion.  301 Uni e sidad de Huel a 2009 XXI Re is a. de Educación Como consecuencia del discu so eminis a se ab e un deba e in enso y neceT, ace ca de cuál debe se el papel del a ón en la sociedad ac ual donde el ol del homb e adicional, de abajado po excelencia y alimen ado de la p ole, se des i úa. Sin emba go, a pesa del in e és que es á ecibiendo la cons ucción de la masculinidad; : oda ía son muchos los ámbi os del sabe que no con emplan la pe spec i a de géne o lo que p opo ciona una isión sesgada de la ealidad. En ese sen ido, hay au o eslas que a i man que la eo ización sob e géne o ha es ado ma - cada his ó icamen e po una ausencia de c í ica sob e los a ones y la masculinidad, especialmen e po pa e de los: p opios homb es (Ha is, 1995). Un ejemplo ae es o nemos en el e eno de la o ien ación ocacional,, ya : que an o la eo ía como la in es igación "se han basados &-  Los en oques sob e el  cuen emen e en el es udio de mues as masculinas (Fi z- desa ollo p o esional,  ge ald y Be z, 1983). Po es a azón, a.menudo se a i mó ; (Diamond, 1988) que se ha p es ado escasa a ención áI si bien han enido En nues a opinión, los en oques sob e el desa ollo. p o esional, si bien han enido como e e en e el es udio: de los pa ones p o esionales de los homb es, han descu dado an o el «pun o de is a» emenino como el masculi- no. Así, hoy po hoy, con amos con pocas in es igaciones que analicen cómo i encia el homb e su p oceso de desa- ollo p o esional y cuáles son las exigencias que en es e impone la socialización de los oles sexuales. El homb e ha quedado an «ocul o» como la muje en el discu so gene al que no di e encia a ambos géne os. La elación «se humano/ abajo» ha es ado ma cada his ó icamen e po la di isión sexual. Sob e odo como consecuencia de la e olución indus ial y del c ecimien o. u bano, el abajo se asume como una esponsabilidad masculina. A la muje , do ada biológicamen e pa a la ma- e n idad, se le asigna lo que algunos au o es y au o as (Sau.,1996; Tomé, 1996; lJ uzola,. 1996) han denominado el dominio de la «es e a p i ada »: el hoga , la amilia, el cuida- do de la p ole... La «es e a pública» (la ac i idad pública, la polí ica, el abajo emune- ado...) es el espacio masculino; el homb e es el enca gado de sali de casa pa a gana se la ida, pa a ealiza el abajo que p opo ciona emune ación. Se es ablece, de es a o ma, una ma cada di e encia en e el abajo p oduc i o ( emune ado) y el abajo. ep oduc i o (el cuidado del hoga y la amilia). Como consecuencia de es os di e en es papeles sociales, los niños y las niñas son educados /as desde pequeñi os /as pa a esponde a las demandas y expec a i as socia- les sob e su géne o. Es as di e encias se mani ies an, en un p ime mómen o, en las p e e encias ocacionales que demues an en la adolescencia y, pos e io men e, en la elección p o esional de una ca e a. Algunos abajos de in es igación en el con ex o español (Ga i ia, 1994; Villanue a y So ibes, 1995). han pues o de mani ies o es as di e encias en los in e eses ocacionales de chicas y chicos y cómo la mayo ía de las chicas se decan an po lo que se denominan «p o esiones adicionalmen e emeninas ». 302 como e e en e el es u- dio de los pa ones p o esionales de los homb es, han descui- dado an o el «pun o de is a» emenino como el masculino. desa ollo p o esional emenino y a sus.. necesidades y ca- ac e is icas di e enciales. Uni e sidad de Huel a 2009 D -: p ^ - 4 No obs an e, las di e encias en el desa ollo p o esional de homb es y muje es no se ago an en la me a elección de una p o esión. A ec an a odo el ciclo i al humano y se ex ienden ambién a las decisiones y ac i udes que día a día se adop an en el e eno labo al y o os espacios i ales elacionados (el iempo lib e, el hoga y la amilia). En el caso de las muje es ya con amos con algunos es udios que han analizado di e- en es emá icas como, po ejemplo, la in luencia de las expec a i as sociales en el com- po amien o ocacional emenino (Be z y Hacke , 1997; Hacke y Be z, 1981), las ba- e as in e nas y ex e nas que a ec an al desa ollo p o esional de la muje (Swanson y VVoi ke, 1997; McWhi e , To es y Rasheed, 1998), el con lic o en e el ol de ama de casa y el ol de abajado a (E zion y Baylin, 1994: Mayna d, 1993; Richie y o os, 1997) y las peculia idades del compo amien o ocacional de las een y women, o muje es que se inse an en el mundo labo al a una edad madu a, as habe dedicado un la go pe íodo de iempo al cuidado del hoga y la p ole (Picke ing y Gal in-Schae e s, 1988; Blanch, 1992). Sin emba go, encon amos pocos es udios que p o undicen en las pecu- lia i dades del desa ollo p o esional masculino. En nues a opinión, no podemos ol i- da lo que Ha mon (1997) denomina como las «con apa idas masculinas », es deci , la p oblemá ica que gene a el sexismo en el homb e y las «pé didas» que és e i encia como consecuencia de una socialización sesgada sexualmen e. En es e abajo, in en a emos aden amos en es a p oblemá ica. Pa imos, en p ime luga , de un análisis de la denominada «mís ica masculina» y de cómo és a in luye en el desa ollo p o esional del homb e, pa a pos e io men e cen a nos en una de las pé di- das más signi ica i as que expe imen a el sexo masculino, como es el espacio y el ol del cuidado del hoga y la amilia, ep esen ado en la es e a de lo «pe sonal». 1. La mís ica masculina y sus implicaciones en el desa ollo p o esional Los es e eo ipos, c eencias, no mas y alo es que se gene an en el p oceso de socia -lización de ambos géne os conducen a una noción de masculinidad que in luye di ec a- men e en la ca e a y ansiciones p o esionales de los homb es (al igual que a ec an a las ca e as emeninas). O'Neill y Fishman (1992) u ilizan la exp esión «mís ica mascu- lina» pa a e e i se al peculia sis ema de c eencias y alo es que eje ce una p esión di ec a en el p oceso de desa ollo p o esional masculino. Las implicaciones de es a mís ica masculina son las siguien es: 1) Los homb es son supe io es a las muje es; 2) El pode , el con ol y el dominio son esenciales pa a demos a la p opia masculinidad; 3) Es necesa io e i a las emociones, los sen imien os, la ulne abilidad y la in imidad, po que son ca ac e ís icas emeninas; y 4) La ca e a p o esional y el éxi o económico son medidas de la p opia masculinidad. El homb e se e o zado a acep a es os alo es po que, en caso con a io, se de alua ía como pe sona y se ía cas igado socialmen e. Se p oduce como consecuencia el « emo a la eminidad ». En ealidad, se a a de una ue e emoción nega i a asociada 303 Uni e sidad de Huel a 2009 xx.' Re is a de Educación con los alo es, ac i udes y compo amien os emeninos. El homb e iende a nega sus: aspec os emeninos po que eme que los demás ean en él > esos alo es conside ado i . an peyo a i amen e. La «mís ica masculina» conduce, asimismo, a a on a el ol dé abajado desde una peculia concepción. El homb e iene que i un a p o esionaln en é: po que, en caso con a io, es un acasado. Al espec o, Mo gan, Sko hol y On { 1979 y Sundal-Hansen (1990) señalan que el es e eo ipo masculino es ablece una ecuación, que iden i ica el éxi o ocupacional con la alía pe sonal y la p opia au oes ima. La es adounidense Sheehy (1993: 167) nos plan ea es o mismo a a és de=1a si- guien e p egun a: « ¿Po qué no puede la muje pa ece se más a un:homb e y el homb e menos a un caballo de ca e as ?». Se e ie e así al hecho de que los homb es, especi- men e en la década de los 20, deben canaliza sus ene gías, pa a ab i se un cam üp independien e en el mundo; en caso con a io, quedan en idículo. ;Sin emba go, : ala ; muje no se le plan ean las mismas exigencias en es a época de la ida: «Siemp e exi e - una pue a ase a po la que sali : puede uni se a una pe sona más ue e. Puede ans o ma se en hacedo a de bebés y amasado a de panecillos, en po ado a del suen. de su ma ido» (Sheehy, 1993: 167). Así, an o el jo en que no ha iun ado como. ií muje de éxi o, es án expues os /as a la ma ginación social. Han elegido un camino:que_ la sociedad no es á dispues a a econoce y alo a plenamen e, ya que no coinciden, con los papeles que socialmen e ienen asignados. Uno de los abajos que más de eni- damen e abo da la mís ica masculina es el de Le insony o os (1978), en el que senos plan ea una pe spec i a e olu i a de es e enómeno. En es e es udio de las ases del desa ollo pe sonal y p o esional de los homb es, se analizan los p ocesos de in eg a- ción de a ias pola idades a lo la go de la ida (ju en ud/senec ud, des ucción/c ea ción, e c.). Una de es as pola idades se e ie e a la masculinidad/ eminidad.. Así, mien- as que el homb e jo en, ecién en ado en el mundo adul o, no es capaz de in eg a ambos polos, hacia los cua en a años e igi á una nue a es uc u a i al en la que eco- noce á los aspec os emeninos de su sel El es ue zo po consegui la p opia masculinidad llega a su pun o cumb e en la adul ez inicial (en o no a los 23/40 años). Cuando el jo en empieza a ab i se camino en el mundo adul o desea i i de acue do con las imágenes, mo i aciones :e in e eses que son cen ales pa a su p opia iden idad. De es a o ma, iende a ep imi y nega los' aspec os emeninos de su se , conside ando como pelig osa cualquie dimensión de sí mismo que concep ualice como emenina. Es a isión de la masculinidad encie a los siguien es conjun os de ca ac e ís icas.o cualidades pe sonales, que pueden a ia en cada homb e en pa icula (Le inson y o os, 1978). • Lo emenino en un homb e. se en iende como homosexual, siendo és a la o ma de eminidad que susci a mayo ansiedad. De hecho, el que las o as o mas que a con i- nuación analiza emos sean conside adas como abú, se debe en g an pa e a que : son en endidas como «signos» de una homosexualidad inconscien e y no admi ida. • O o conjun o de cualidades asociadas a la i ilidad son la des eza yola ésis éñc á ísica: el igo pa a desempeña un abajo du o y p olongado 'es algo ne amen e - mas= culino. Ca ece de los ecu sos ísicos necesa ios pa a sos ene un es ue zo pe sis en e di igido a la consecución de me as aliosas es conside ado como emenino. • El log o y la ambición epo an i ilidad. Es a ca ac e ís ica se elaciona con la adicional di isión del abajo en el núcleo amilia : El homb e es esponsable.de•^desem- peña una ocupación pa a p o ee a la amilia de bienes a - ma e ials y es a es_ soeial.,.D.e 304 Uni e sidad de Huel a 2009 D p 4 ''  D 4 d V es a o ma, el éxi o en el abajo es el éxi o del homb e, en lo que a su con ibución a la amilia espec a, aumen ando su au oes ima como ma ido, pad e y pe sona. Po ello, se conside a masculino el éxi o labo al, el p og eso, el gana se la ida y hace o una. Mien as que lo emenino es la a ención a las necesidades de los demás. En elación con es o, en cie as p o esiones (como po ejemplo, en e me ía, o la enseñanza) se despliegan cualidades emeninas como la ma e nidad, la subo dinación, la al a de compe i i idad. Los homb es en es e ipo de p o esiones ienen que a on a el sen imien o ( an o el suyo p opio como el de los demás) de que «algo es á equi oca -do» en él como homb e. Le inson y o os (1978) documen an algunos casos de hom- b es que se negaban a sí mismos el acceso a cie as p o esiones en las que des acan aspec os « emeninos» (c ea i idad, es é ica...), o que buscaban desespe adamen e el acceso a p o esiones «más masculinas» como medio de ali- da su p opia i ilidad. Es udios más ecien es, como el de Lulík (1998), ambién encuen an que los homb es que des- empenan p o esiones adicionalmen e emeninas expe i- m en an una amenaza a su iden idad y como consecuencia de ello en a izan los aspec os masculinos de sí mismos. El homb e se e o za - • El in e és po el pode es o a ace a de la masculini- do a acep a los alo- dad. Pa a muchos homb es, la esencia de la i ilidad es el pode : eje ce con ol sob e o os, se pe sonas con ue e es masculinos (la olun ad (o se econocidos po los demás como ales), se ue za, el pode ...), los líde es «que hacen las cosas ». La sumisión, la al a de ase i idad, la ic imización son indicado es de eminidad, en caso con a io, se En sus o mas más ex emas, el homb e conside a como de alua ía como pe - in ole ablemen e emenino y, po an o, pelig oso, cualquie signo de debilidad. sona y se la cas igado • La dis inción en e pensamien o y sen imien o es o o socialmen e. Se p o- e lejo de la pola idad masculinidad/ eminidad. Se asume duce como conse- que la na u aleza masculina es lógica, azonable, in elec- cuencia el « emo ual, analí ica y ía. Es o se elaciona con el pa ón que a ibuye al homb e el abajo cuali icado en ina es uc u a a la eminidad». especializada, mien as que la muje , dedicada a la ma e - nidad y el cuidado, se conside a como emocional y enden- e a oma sus decisiones sob e la base de los sen imien os. Ln su máxima exp esion, el jo en acui o que op a po a - bajos in elec uales, sólo puede pe mi i se un es echo ma - gen de sen imien os «masculinos» como son aquéllos ela- cionados con la ase i idad, la i alidad y el log o de me- as. Sin emba go, no se pe mi e a sí mismo sen imien os que impliquen dependencia, in imidad o ulne abilidad. En odas es as cualidades se descub e un pa ón mul i acé ico de masculinidad opues- o a uno complemen a io de eminidad. Un eje uni icado del pa ón masculino es el in e és po hace , ab ica , ene . El homb e hace cosas: desempeña, ealiza, p oduce, lle a el sus en o al hoga . Si su cue po es el ehículo pa a demos a masculinidad, in en a se ue e, du o, sexualmen e i il, a lé ico. Si su men e es el ehículo p e e ido, usa á el pensamien o como a ma en la lucha po gana , po ence a sus i ales, ya sea 305 Uni e sidad de Huel a 2009 XXI Re is a de Educación en la ciencia, en las a es o en el ajed ez (Le inson, 1978). Cualquie a qué sea el « ue do», él desea es ablece su luga en el mundo labo al de los homb es. Una úl ima di e encia en e los polos masculino y emenino es la o ma de c ea -, que. u ilizan ambos. El homb e c ea p oduciendo algo de acue do con sus planes (moldea,, plani ica, e ige, ans o ma la ma e ia p ima). La o ma emenina de c ea es concebi ; ; «saca adelan e» a las c ia u as. La muje no « ab ica» a sus hijos e hijas, no los «hace », sino que los capaci a pa a que c ezcan y se desa ollen. En el plan eamien o de Le inson (1978), los homb es jó enes di ie en en la; p edominancia ela i a de lo masculino y lo emenino y en el g ado en que inhiben sus dimensiones emeninas. Po o a pa e, exis e odo un p o ceso de desa ollo y e olución en es a pola idad. En la adul ez inicial (en e los 23-40 añnos), la g an mayo ía de los jó enes; adul os — aunque su men alidad les impulse a supe a los. moldes adicionales pa a cada sexo— i en y sien en.cómó muy impo an e la idea de su i ilidad, en su lucha po ab i Como consecuencia del discu so eminis a se ab e un deba e in enso y necesa io ace ca de cuál debe se el papel del a ón en la socie- dad ac ual, donde el ol del homb e adi- cional, de abajado po excelencia y alimen ado de la p ole, se des i úa. se un luga en el mundo adul o y labo al. Como consecuen- cia de ello, sien en ansiedad an e los asgos émeninos 'y ienden a ep imi los en sí mismos has a cie o pun o.. En es a época de su ida ienen que p io iza lo masculino y, aunque pueden «hace si io» pa a lo emenino, oda ía no pueden in eg a plenamen e ambos polos. Un conjun o de azones jus i ican es a incapacidad pa a la in eg ación: las adiciones cul u ales, la inmadu ez pe sonal, los, condicionamien os biológicos y, sob e odo, la necesidad de dedica las ene gías a o as a eas i ales más impo an es en es a época de la ida (consegui una ocupación o ma una amilia). Según el abajo a iba ci ado, es en la ansición de la. mi ad de la ida (40-45 años) cuando se consigue el equili- b io en e los polos masculino y emenino. La in eg ación de la pola idad no es una cues ión me amen e cuan i a i a: « educi » lo masculino y «aumen a » lo emenino. Se a a de cons ui nue as elaciones en las igu as a que ípicas que ep esen an ambos polos. Es o supone mod i i ca oda la es uc u a i al an e io (de la época de la adul ez inicial) y abaja en la cons ucción de una nue a en la que lo e- menino no sólo iene más pa icipación, sino que no se á inhibido. Cuando es o sucede, el homb e madu o es más capaz de combina c ea i amen e las dimensiones masculinas y emeninas de su «yo» pa a u iliza las en su . abajo, en sus elaciones pe sonales, en su in imidad y, en gene al, en odas sus expe iencias i ales.. Algunos esul ados del cambio que se ope a son su mayo disposición a abaja de o ma colabo a i a con una muje , su capacidad pa a es ablece elaciones de pa eja más madu as y una mejo capaci ación pa a con e i se en men o , incluyendo aho a a las muje es como posibles p o égées. De es e análisis de la mís ica masculina, pa ece de i a se la. conclusión de -que el 306  p oceso de desa ollo p o esional del homb e, al igual que sucede con el de la muje , Uni e sidad de Huel a 2009 D = D <1 e - a conlle a sus p opias «con apa idas» o «pé didas ». En el caso masculino, se p oduce una pé dida de la sensibilidad, los sen imien os y la solida idad en p o de una mayo ag esi idad p o esional, del pode , el con ol y el dominio. En abajos an e io es (Ma - ín y o as, 1999; Padilla y o as, 1999), hemos cons a ado es a imagen del homb e ca ac e izada po la ag esi idad, la oma de decisiones y la compe i i idad, en e a una imagen emenina asociada a la e nu a, la sensibilidad y la esponsabilidad. Es as isio- nes del homb e y la muje no son sus en adas po un único sexo, sino que e lejan la coincidencia de opinión an o de muje es como de homb es. Sin emba go, amos a cen a nos aquí en una «con apa ida» no menos impo an e y que a ec a a la es e a de lo pe sonal. Nos e e imos al con lic o en e los oles de abajado y cuidado del hoga y la amilia: con lic o que se esuel e habi ualmen e con una p eponde ancia del p ime o a expensas del segundo. 2. El con lic o de oles y la pé dida del espacio pe sonal Pa a analiza el con lic o de oles, nos esul a de g an u ilidad el modelo del a co i is de la ca e a i al y p o esional de Supe (1980; 1990). A a és de él ( e igu a 1), se p e ende o ece una imagen comp ensi a de los di e sos oles i ales que desempeña la pe sona a lo la go de su ida, así como de sus de e minan es pe sonales y si uacionales. Su au o (Supe , 1990) p e ende simboliza dos dimensiones: el ciclo i al y el espa- cio i al. Nos cen a emos en la segunda de ellas po se la que se e ie e a la impo an- cia ela i a que los di e sos oles ( abajo, iempo lib e, cuidado del hoga , es udio, e c.) an adqui iendo en dis in as e apas i ales. En es e sen ido, la exp esión múl iples oles se u iliza pa a indica las p o undas conexiones exis en es en e el abajo y o os oles i ales. Es os oles in e ac úan en e si, dando luga a posibles con lic os, en an o que la adición de un nue o ol educe la pa icipación en uno o en a ios de los o os, a ec ando algunas eces al comp omiso a ec i o de la pe sona con el ol. Con espec o a es e con lic o de oles, la elación en e el ol del abajo y el cuidado de la amilia ha sido la in e acción más analizada. Así, en lo que espec a a la elación abajo/ amilia, las in es igaciones exis en es has a la echa no han de e minado con- enien emen e las condiciones bajo las que la pa icipación e papeles di e en es iene consecuencias posi i as o nega i as (Sob ado, 1992). En algunos es udios se llega a la conclusión de que la implicación en a eas del hoga y la amilia iene un e ec o nega i- o en el comp omiso con el abajo (Tenb unsel, 1995), mien as que o os in es iga -do es/as (Fi zge ald y Be z, 1983) señalan que la pa icipación en ac i idades di e sas iene consecuencias posi i as pa a el desa ollo y el bienes a pe sonal. Al espec o, esul a bas an e in e esan e la e isión de in es igaciones sob e el ema que ealizan Niles y Goodenough (1996). Es os au o es concluyen que la pa icipación en los oles de abajo/cuidado de la amilia es á in luida po las expec a i as sociales. Así, un esul ado consis en e en la mayo ía de las in es igaciones analizadas es que las muje es conceden g an impo ancia an o al abajo como al hoga y la amilia, po lo que el iesgo de expe imen a un con lic o de oles es mayo en es e g upo. Po su pa e, los homb es a i man que en las a eas elacionadas con la casa y la amilia no 307 Uni e sidad de Huel a 2009 XX1 Re is a de Educación encuen an la posibilidad de mani es a las expec a i as de alo es que ellos buscan desa olla y exp esa , po lo que su pa icipación en es os espacios es mucho meno Po o o lado, no debemos ol ida que, a la ho a de cuida a las c ia u as o ealice a eas domés icas, los homb es no sólo no han sido p epa ados, sino que además cam cen de modelos a los que imi a . No pueden acudi al modelo pa e no que la mayo ía de las eces esponde al clásico es e eo ipo de «cabeza de amilia» o «ganado del pan (Valien e, 1997). Es po ello que las nue as gene aciones masculinas se encuen an con el e o de «c ea la endencia» en luga de ep oduci los esquemas adicionales a a és de los cuales se desempeñan los oles i ales. Es as azones, sumadas a las c eencias y alo es sus en ados desde la mís ica mascú- lina, lle an a que en la ca e a p o esional masculina, se p oduzca, an e odo, una pé dida de o as ace as de la pe sona a expensas de un p edominio de lo «labo ái» sob e lo «pe sonal». Haciendo uso de los é minos que hemos enido de endiendo, el ol de abajado ocupa an o espacio i al en la ida masculina que el homb e ha cedido a cambio su e eno en el ol del cuidado del hoga y del iempo lib e, pe diendo dimensiones impo an es desde una pe spec i a in eg al. Po supues o y a pesa de lo an e io , no « odos los homb es son iguales» y, po an o, no ienen po qué sen i se e lejados en es a desc ipción. En ningún momen o hemos suge ido que es o sea una opción pe sonal o una elección olun a ia. Se a a de una endencia, con a la cual, a eces esul a muy di ícil i . Como plan ean Moi gan, De numMa sh.cKaie Figu al: El modelo del a co I is i al y p o esional (Supe , 1990: 212). Sko hol y O (1979: 261), el homb e «no iene a dónde i ». Cuando decide dedica se al cuidado del hoga o aspi a a una p o esión adicionalmen e emenina es conside a- 308  do un «bicho a o », es ando an a ec ado como la muje po los es e eo ipos sociales. Uni e sidad de Huel a 2009 -= a 3. Conclusiones: hacia una in e ención o ien ado a Es e iden e que las an e io es e lexiones deben lle a nos a la necesidad de eplan- ea la in e ención y la in es igación o ien ado a. Al igual que en la úl ima década han p oli e ado los es udios de in es igación en o no a las ca ac e ís icas del desa ollo p o esional emenino, el homb e y su ca e a p o esional debe ían se más a menudo obje o de in es igación. El sis ema de alo es masculino y su incidencia en el compo a -mien o y las decisiones ocacionales es án, hoy po hoy, insu icien emen e in es iga- dos y demandan una mayo a ención. Cómo se sien en ellos an e su p opio desa ollo p o esional, cuáles son los mecanismos que habi ualmen e u ilizan pa a sal a sus p o- pias «ba e as p o esionales », cómo expe imen an los con lic os de oles... son algunas de las emá icas que nos pa ecen de mayo in e és. Po o a pa e, se pe ila como u gen e y necesa ia la in e ención o ien ado a des- de una pe spec i a de géne o. Ob ia las peculia idades e idiosinc acia de los p ocesos de desa ollo ocacional masculino y emenino conduce a la simpli icación y la igno- ancia. Cuando desa ollamos los p og amas de o ien ación p o esional, hemos de se conscien es de los ac o es que inciden en es os p ocesos y de las consecuencias que ienen. Si bien en nues o con ex o, se han dado ya algunos pasos en la di ección de omen- a una elección p o esional lib e de es e eo ipos sexis as (López A minio, 1993; Espín y Rod íguez Mo eno, 1996), no debemos ol ida que el desa ollo p o esional a más allá de la me a elección, como ampoco debemos come e el e o , señalado po Ha mon (1997), de ol ida las «con apa idas masculinas» al cons ui eo ías e in e enciones o ien ado as «sólo pa a las muje es ». En es e sen ido, la o ien ación p o esional debe po encia en e sus con enidos algu- nos aspec os que oda ía no suelen es a ecogidos en los p og amas de in e ención. Así, a menudo nos p eocupamos po desa olla ac i idades a a és de las cuales el alumnado se conozca mejo a sí mismo, conozca mejo las opciones académicas y p o- esionales que se despliegan an e él y sepa oma adecuada y acionalmen e sus p opias decisiones. Sin emba go, se ía necesa io abaja ambién la elabo ación del p opio p oyec o pe sonal y i al. Es deci , al elegi y desempeña una p o esión, la pe sona debe e lexiona sob e el g ado en que és e le a a pe mi i desa olla el conjun o de sus alo es y expec a i as. En la medida en que es os alo es sean impo an es pa a ella, la pe sona end á que busca o as ías pa a su ealización, bien a a és de su iempo lib e, bien a a és de sus elaciones amilia es y comuni a ias. Es necesa io, po an o, p omo e un p oceso de e lexión en la/el jo en que es á decidiendo sob e su u u o, pa a que és a se plan ee opciones de ida o p o esionales y con on e sus ideas con las de la sociedad, amilia, escuela o las ins i uciones (Rod íguez Mo eno y Gallego, 1999). Es po ello que la educación pa a el abajo debe inclui ambién una o mación pa a el ocio y el iempo lib e y pa a las esponsabilidades de la ida co idiana. Y es o es cada ez más necesa io en una sociedad como la nues a en la que el acele ado i mo de ida nos impide desa olla o as ace as, in e eses y ac i idades no es ic amen e labo- ales, que nos en iquecen como pe sonas y como se es que i en en sociedad. 309 Uni e sidad de Huel a 2009