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Dogma católico para indios: la versión de la Iglesia del Perú en el siglo XVII

Acosta Rodríguez, Antonio

Abstract

El autor elige a Fernando de Avendaño -doctrinero, visitador de idolatrías y canónigo de la catedral de Lima en el siglo XVII- como un caso a partir del cual mostrar cómo la Iglesia entre otras instituciones, ejerció la dominación colonial en el Perú. Para ello estudia la ideología de Avendaño en sus Sermones de Nuestra Santa Fe Católica ... (1649) para los indios, no exactamente mediante el contraste de los valores y creencias españolas con las indígenas, sino a través del uso de la retórica en la construcción de los sermones. De esta forma, se detecta un determinado uso de los mecanismos de la retórica que refleja, y es coherente con, la posición de Avendaño en el sistema colonial, concretada en su experiencia vital, y que constituye un aspecto singular de su ideología. Partiendo de la fe, el clérigo elaboró una construcción retórica dedicada a establecer la superioridad de la religión católica sobre la de los indios, en lo que pudiera ser considerado como una "teología de la dominación".

Full text

HVTORICA XXV.2 (2001): 11-47 Dogma ca ólico pa a indios: la e sión de la Iglesia del Pe ú en el siglo XVII El au o elige a Fe nando de A en- daño -doc ine o, isi ado de ido- la ías y canónigo de la ca ed al de Lima en el siglo XVII- como un caso a pa i del cual mos a cómo la Igle- sia, en e o as ins i uciones, eje ció la dominación colonial en el Pe ú. Pa a ello es udia la ideología de A endaño en sus Se mones de Nues- a San a Fe Ca ólica ... (1649) pa a los indios, no exac amen e median e el con as e de los alo es y c eencias españolas con las indígenas, sino a a és del uso de la e ó ica en la cons- ucción de los se mones. De es a o - ma, se de ec a un de e minado uso de los mecanismos de la e ó ica que e- leja, y es cohe en e con, la posición de A endaño en el sis ema colonial, conc e ada en su expe iencia i al, y que cons i uye un aspec o singula de su ideología. Pa iendo de la e, el clé- igo elabo ó una cons ucción e ó i- ca dedicada a es ablece la supe io i- dad de la eligión ca ólica sob e la de los indios, en lo que pudie a se con- side ado como una " eología de la do- minación". An onio Acos a Rod íguez Uni e sidad de Se illa The au ho ocuses on Fe nando de A endaño, a pa ish p ies , ex i pa o o ido la ies and canon o he Lima ca hed al in he se en een h cen u y, who is an example o how he Ca holic Chu ch, among o he ins i u ions, exe ed powe in colonial Pe u. Th ough he analysis o his Se mones de Nues a San a Fe Ca ólica ... (1649) he ideology o he A endaño is pe cei ed no jus in he s a k con as be ween Spanish alues and belie s and hose o he Indians, bu also in he use he made o he o ic in cons uc íng his se mons. This e eals a speci ic use o he o ical de ices ha ejlec and a e cohe en wi h his posi ion in he colonial sys em, and hus became a special pa o A endaño's ideology. S a ing wi h ai h, A endaño buil a he o ical cons uc dedica ed o p o ing he supe io i y o he Ca holic eligion o e ha o he Indians, in wha may be ega ded as a "domina ion heology". 11 HVTORICR XXV.2 l. In oducción Es as páginas a an de la ideología dominan e en el Pe ú colo- nial del siglo XVII, omando como caso de es udio una de sus múl iples exp esiones, especí icamen e elacionada con la pobla- ción indígena. En en a una p oblemá ica como es a obliga a ea- liza cie as p ecisiones p elimina es: en p ime luga odo lo con- ce nien e a las ideologías, y el p opio é mino, ha sido obje o de deba es en el ma co de di e en es co ien es eó icas y ilosó icas, como el ma xismo, el es uc u alismo, e c. No en a é en ellas pe o, de en e los dos sen idos que básicamen e suelen admi i se pa a dicho concep o, elegi é el que pod ía de ini se como el con- jun o de o mas median e las cuales los se es humanos oman conciencia de su ealidad o expe iencia social. Ellas se conc e an en ideas que e lejan, aducen o exp esan pe spec i as, in e eses o pe cepciones de los g upos sociales a que pe enecen, de ini- dos p io i a ia, aunque no exclusi amen e, po su unción en el p oceso económico (T ías 1970: 19; Naess 1964). Soy conscien e de que es e es m e eno con o e ido, pe o en p incipio me limi a é a es a oma de posición que p ocu a é i en iqueciendo con el desa ollo del abajo. En segundo luga , desde el inicio de la colonización de Amé- ica an o los sec o es sociales que domina on la Mona quía --en an o que o ma de Es ado-, como los g upos que encabeza on y di igie on la ocupación desa olla on discu sos ideológicos pa a explica su posición y has a jus i ica la Colonia. Dichos discu - sos se ue on modi icando con el iempo, con o me e olucionaba la colonización y se sucedían los cambios en las elaciones y las con adicciones sociales en Indias. Po o a pa e, e an di e sos los medios po los que se exp esaban y de inían aquellos discu sos, y po odo ello no ue on siemp e cohe en es ni ce ados -como ha ocu ido habih1almen e en la his o ia y sigue sucediendo hoy. 12 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios Pese a odo lo cual, es posible as ea y dis ingui algunas de las exp esiones de los sucesi os discu sos dominan es en dis in as ases de la Colonia (po ejemplo, la polí ica de Fe nando V en e a la de F. Ximénez de Cisne os; la posición de los encomende os iniciales en e a la de los lascasis as; el pe iodo de gobie no del i ey Toledo, e c.). Como se adelan ó, en es as páginas an solo se a a á una pe spec i a de una exp esión de uno de esos dis- cu sos. En e ce luga , aún o a p ecisión en omo al adje i o "domi- nan e" u ilizado en es a p esen ación. Cie amen e hay que ma i- za al a a de la es uc u a social de la Colonia y eco da algu- nas e idencias: po ejemplo, que la sociedad colonial e a comple- ja -lo que suele ocu i con odas-; que no es aba di idida en mi ades: dominan es y dominados; que exis ían dis in os ni eles de dominación; que el p opio mundo indígena -po no habla del español- e a en sí mismo di e enciado y que había g andes desigualdades cambian es en su in e io (lo que su gi á en el p o- pio ex o que se a a analiza ), con segmen os que man enían a eces complicidades con el mundo español, e c. Pe o aún así no es posible nega que en la Colonia exis ía una g an masa de pe - sonas que, a iempo pa cial o comple o, se man enía en un espa- cio ísico di e enciado, ep oduciendo en g an medida su p opia cul u a -aunque en con ac o con la española-, una de cuyas exp esiones e a la eligión y cuyo abajo, median e di e sos i- pos de elaciones económicas, gene aba en as de las que i ían di ec a o indi ec amen e o os muchos indi iduos. A los p ime- os iba di igido el ex o que se analiza á y son denominados en él con la exp esión quechua p ehispánica de ha un unas; en e los segundos se encon aba el au o del ci ado ex o, el clé igo Fe - nando de A endaño. P ecisando algo más, la ideología dominan e de la que se a a aquí e a aquella p oducida en el seno de cie os sec o es del pode en el espacio social de los españoles, en el ámbi o del i eina o pe uano en el siglo XVII. De nue o, con ío en que en las páginas que siguen es o queda á más cla o. 13 HUTORICR XXV .2 En la gene ación de cualquie discu so dominan e en la Colo- nia había un espacio social es a égico que e a el ep esen ado po la ins i ución de la Iglesia, como ya enía sucediendo en Eu- opa. En cada uno de sus ni eles in e nos, en odos los planos de su ac i idad social o económica, como pa e del pode polí ico y po su unción de ep oducción y ansmisión de alo es socia- les, es a ins i ución, que a a esaba odos los es a os de la socie- dad, e a es a égicé!- en el asun o que aquí in e esa. Po ello en es as páginas se oma la ob a de un eclesiás ico pa a analiza lo que se puede conside a como una exp esión de la ideología do- minan e en el Pe ú del siglo XVII. Se a a de los Se mones de los mis e ios de nues a san a e ca ólica en la lengua cas ellana y la gene al del Inca del ya mencionado Fe nando de A endaño, canónigo de la ca ed al de Lima cuando los publicó, en 1649. Como uen e his ó ica, la ob a de A endaño y -se pod ía aña- di - el pe sonaje mismo son una especie de eso o cuya impo - ancia ha c ecido en es os úl imos años debido, p ime amen e -e in i iendo los é minos- a que se han ido conociendo muchos de alles de la ida del au o de los Se mones: desde su o igen social, su o mación, su ca e a académica, sus ac i ida- des como doc ine o, como isi ado y como uno de los pe sona- jes más signi ica i os de las campañas con a la eligión indíge- na, como miemb o del cabildo de la ca ed al de Lima y, inal- men e, en su ascenso al obispado de La Impe ial (Guibo ich 1993; Acos a 1987). Es p ecisamen e desde el conocimien o de las con- diciones sociales y ma e iales de su exis encia desde donde se puede analiza y alo a en oda su dimensión los é minos y el con enido de lo que es el segundo mo i o de la impo ancia de es a uen e: sus Se mones ... , que ma can su posición y la del g u- po social al que pe enecía con espec o a los indios. Es la si ua- ción de A en daño en su sis ema social colonial la que explica su ideología, o dicho en o os é minos, el conjun o de ideas que e lejan, aducen o exp esan pe spec i as, in e eses o pe cepcio- nes de clase mani es adas en los Se mones ... En o as palab as, es el conocimien o combinado de da os biog á icos ele an es del pe sonaje y de la exis encia de una impo an e ob a esc i a lo que 14 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios pe mi e conside a lo como un pa adigma de cie o ipo de ecle- siás ico de su época, pe enecien e a los sec o es que eje cían y sus en aban el pode económico y polí ico de la sociedad colo- nial, que cons uían y ep oducían a pa i del mismo la ideolo- gía dominan e. 1 2. Un esbozo biog á ico Aunque en su mayo ía son conocidos, eco demos b e emen e algunos da os de su biog a ía que son pe inen es pa a el pos e- io análisis de la ob a. Los o ígenes amilia es de A endaño no e an muy des acados, pe o su amilia es aba elacionada con la adminis ación colonial, y es o ue su icien e pa a que el niño nacido en 1576, en Lima, asis ie a al colegio de San Ma ín, de los jesui as. Como se ha señalado, en el Colegio es udiaban los hijos de amilias del mundo dominan e blanco en la Colonia, muchos de los cuales pos e io men e ocupa ían pues os desde los cuales ep oduci ían el modelo colonial (Guibo ich 1993). Es de esal a que en e los p o eso es que el jo en A endaño u o en el Cole- gio se encon ó el P. Pablo José de A iaga, quien le impa ió cla- ses de e ó ica que, como se e á más adelan e, le ue on de g an u ilidad. El con ac o con el jesui a y con o os miemb os de la Iglesia limeña le acili ó p on o el ascenso en su ca e a académi- ca y le allanó el e eno más a de en la eclesiás ica. Muy p on o, en 1605, A endaño e a ca ed á ico de A es en San Ma cos y co- menzaba a ene cie o p es igio en el medio uni e si a io, lo que implicaba una es echa elación con el cabildo de la ca ed al limeña. Que A endaño no e a un indi iduo aislado, sino enma cado en un de e minado en o no social, lo e enda el he- cho de que un he mano suyo ambién hiciese ca e a en el apa a- o adminis a i o colonial y uese p ocu ado de indios. 1 Algo pa ecido sucede ambién con F ancisco de Á ila, con empo áneo y colega de A endaño, con el que gua da simili udes, aunque ambién di e en- cias (Du iols 1971). 15 HIITORICR XXV.2 Pa alelamen e a su ca e a académica, el sace do e mani es ó desde emp ano un abie o in e és po el mundo de las doc inas de indios, ins i ución esencial en la o ganización eligiosa de la Colonia y asimismo de g an impo ancia económica. Como es conocido, las p opias au o idades i einales enían conciencia de que "la más uin de las doc inas ale hoy más que un buen epa imien o", al y como lo señalaba hacia 1604 el i ey Ma - qués de Mon escla os (Acos a 1982). La colonia se encon aba en plena expansión económica a comienzos del siglo XVII, la mine- ía alcanzaba co as de p oducción so p enden es y c ecía la cuo a de exceden e económico ex aído a las poblaciones indígenas. En 1604, aliéndose de los a o es de su he mano y del p o iso del a zobispado de Lima, y en con a de la opinión del capi án Ma - ín de Ampue o, i ula del epa imien o de Hua ochi í -don- de ya exis ían o as doc inas-, A endaño quiso ap o echa uno de los mecanismos de p esión sob e los indios que se pusie on en ma cha a ines del XVI, cual e a el inc emen o de nue as doc i- nas; ue nomb ado doc ine o en una de nue a c eación, San Pe- d o de Cas a. Lógicamen e, Ampue o in en ó esis i se a que la capacidad de sus indios pa a gene a el ibu o se iese me mada aún más; y es que los doc ine os se habían con e ido, en é mi- nos gene ales, en unos pode osos agen es económicos que ob e- nían pingües en as de sus ieles, que abso bían una cuo a de la p oducción indígena en o ma de sínodo o sala io y que además, e en ualmen e, se in oluc aban de o ma di ec a en la p oduc- ción y en la ci culación de me cancías, u ilizando con en aja e- cu sos humanos y ma e iales de las comunidades de indios. 2 Pe o sus p o es as no si ie on de nada. Fe nando de A endaño no solo o maba pa e ya del mundo uni e si a io y de la es uc u a eclesiás ica capi alina, uno de los pila es que sos enía el sis ema colonial; en o as palab as, no solo o maba pa e de los sec o es dominan es u banos sino que, po o a pa e, se inco po ó al mundo u al, al con ac o di ec o con 2 No es exage ado calcula que una doc ina media podía gene a has a cinco mil pesos o más a sus cu as (Acos a 1982). 16 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios los indios, en el ámbi o eclesiás ico de los doc ine os, lo que le pe mi ía un conocimien o y un acceso económico di ec o a la po- blación indígena. Es a doble p oyección hacía de él un pe sonaje mul i acé ico y singula . Y la doble dimensión de su ac i idad en el e eno económico se á undamen al en el momen o en que se llegue a analiza sus se mones, po que es eniendo es o a la is a como se puede cap a en su au én ico signi icado la p o undidad y la cohe encia de su discu so ideológico. Con inuando con su elación con las doc inas, eco demos b e emen e que A endaño de endió con ahínco, has a dispu an- do judicialmen e, su posición como doc ine o, aunque no pu- die a a ende di ec amen e a sus ieles po su si uación de "plu iempleado", lo cual es aba p ohibido legalmen e. Así, llegó a plei ea con Rod igo Hemández P íncipe po el con ol de la doc ina ci ada, po su de echo a nomb a cJ a sus i u o y po su esis encia a paga más de lo que c eía con enien e po la suplen- cia. El in e és c ema ís ico de A endaño en la doc ina e a más que e iden e. Además, como sucedió con o os cu as de indios, en su es ue zo po ex ae de la comunidad la máxima can idad posible de exceden e, A endaño ambién se io en uel o en con- lic os con sus indios, sin que po ninguna de es as cues iones que es amos ela ando se ie a sancionado, como e a lógico su- pone dada la calidad de sus con ac os en Lima, que lo p o ege- ían de cualquie iesgo de sanción. Sin p e ende se exhaus i o en es e sen ido, con iene des aca que, de uno u o o modo, la inculación de A en daño con el mundo de las doc inas ue muy la ga; no siemp e ue i ula de una de ellas, aunque llegó a se doc ine o de es di e en es has a 1619. Desde luego dicha inculación se in ensi icó cuando, a pa i de 1609, se pusie on en ma cha las campañas de ex i pación: su elación con los jesui as, su condición de doc ine o y su o ma- ción académica hicie on que el a zobispo Lobo Gue e o lo nom- b a a p on o juez isi ado de idola ías, alcanzando lo que po- d íamos cali ica de g an éxi o en su misión. En la década de 1620, cuando A endaño ya e a un p edicado a amado, con ocasión de 17 HUTORICR XXV .2 la segunda campaña de ex i pación, el a zobispo Gonzalo del Campo ambién con ó con él como isi ado e o zando su ca ác- e de especialis a. Aunque el obje i o inmedia o de las campa- ñas de ex i pación e a la sup esión de la eligión de los indios y su de ini i a con e sión al c is ianismo, es os p ocesos enían a ias ace as, y una no poco impo an e e a de ca ác e económi- co. A endaño p edicaba a los indios en las campañas que los sa- ce do es iban"[ ... ] pa a que conozcan a Iesu Ch is o nues o Dios, nues o c iado y nues o Sal ado , a esso nomas enimos a es e pueblo; no enimos po ues as haciendas, sino po ues as almas [ ... ]" (1.a, I, 1);3 sin emba go, hoy se conocen, en e o as, las ci cuns ancias ma e iales que mo i a on el o igen de la p i- me a campaña y, aunque no se ha in es igado las de las siguien- es, sin ene las en cuen a di ícilmen e se puede comp ende su comple o signi icado a cabalidad, a pesa de lo cual algunos au- o es con inúan descuidando la impo ancia de es os ac o es (G i i hs 1996 ). En elación con es e aspec o hay pe spec i as que no han sido conside adas su icien emen e, como la que sugie e el comen a io que nues o clé igo hacía en la década de 1630 so- b e su ac i idad:"[ ... ] se ha ocupado ocho años en ex i pa [ ... ] de que esul ó con isca can idad de o o y pla a que en egué a los o iciales de es a ciudad [ ... ]" .4 El caso es que pa a es a época Fe nando de A endaño había o jado un concep o de sí mismo nada desdeñable: [ ... ]y conociendo Gonzalo del Campo la impo ancia de mi pe - sona pa a la ex i pación de idola ía, me lle ó en su compañía a la isi a que hizo en la cual, po medio de la p edicación descu- b í muchos ídolos [ ... ] y llegando a gobe na el Conde de Chinchón, in o mado de mis pa es y su iciencia, me nomb ó examinado gene al en sede acan e pa a los bene icios po lo 3 En adelan e, las ci as de los se mones se e e i án, en es e o den, a pa e, se món y olio. Pa a mayo de alle, en el Apéndice se encuen a el í ulo de cada se món. 4 A chi o Gene al de Indias (en adelan e AGI). Indi e en e Gene al, 1258. 18 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios que oca al Real Pa onazgo; y me hizo me ced de la cá ed a de P ima y supe nume a ia de Teología [ ... ].5 En Lima su ca e a eclesiás ica a anzó de mane a i me, si bien no exen a a eces de alguna con a iedad. En odo caso, disponía desde sus comienzos de buenos p o ec o es dispues os a empe- ña su palab a po el sace do e. Llama la a ención, po ejemplo, la a i mación del P. Pablo José de A iaga o mulada pa a de en- de el de echo de A en daño en el con lic o po su p ime a doc- ina, en el sen ido de que el sace do e había llegado a ap ende quechua en ocho meses, con habilidad su icien e pa a p edica en dicha lengua. Con odo, en 1612 A endaño ue suspendido en sus p ime as oposiciones a canónigo de la ca ed al limeña. Pe o hacia 1620, después de e minada la p ime a campaña, as la c i- sis abie a en la je a quía del A zobispado, A endaño se asladó a Lima, donde ue cu a de San a Ana y de la Pa oquia del Sag a- io. Gozando de cie o p es igio y aspi ando a una buena posi- ción en el A zobispado, ehusó el nomb amien o de chan e en el cabildo de Huamanga has a que, po in, a comienzos de los años ein a consiguió una canonjía en la capi al.6 A endaño enía ya más de cincuen a años y su si uación económica debía se sin duda desahogada sob e la base de sus di e sas en as eclesiás i- cas y, asimismo, po lo que se deduce del ipo de gas os que ea- lizaba a pa i de los da os de su es amen o (Guibo ich 1993); po o a pa e, aho a llegaba a eje ce ealmen e el pode en el A zobispado, donde cumplió unciones de p o iso . En es as con- diciones se p odujo la llegada a Lima del a zobispo Ped o de Villagómez, y se p esen ó la ocasión de publica los se mones (Villagómez 1650). Ya en el ocaso de su ida, en la década de 1650, cuando con a- ba ya casi se en a años, Fe nando de A endaño ue p omo ido 5 AGI. Indi e en e Gene al, 1258. 6 La decisión de especula con la impo ancia de las en as eclesiás icas la oma on ambién o os eclesiás icos, como el p o iso de Lima, Feliciano de Vega, quien enunció al obispado de Popayán en 1628. 19 HVTORICR XXV .2 de au o idad, que se daba po incues ionable y que impedía un lib e in e cambio de ideas, así como un au én ico eje cicio de pe - suasión o con encimien o. Dicho p incipio e a indiscu ible, en p ime luga , po pe enece a la cul u al dominan e -la del emiso - y, en segundo é mino, po es a si uado ue a del ám- bi o de la azón, po se li e almen e incomp ensible. Es e p inci- pio e a la e, que es un don, una i ud que o o ga de o ma g a- ciosa el Dios e dade o, de nue o, el del hablan e. En es e sen i- do -y solo en él- pod ía deci se que los se mones cons i uyen un discu so e ó ico a ípico, dado que no hay posibilidad de no con ence , po que la e dad y la supe io idad ya es án decidi- das de an emano. Es a es la p ime a y más e iden e demos a- ción del ca ác e colonial, imposi i o, de la ideología dominan e - ep esen ada en es e caso po el dogma ca ólico-, que le daba cobe u a ideológica a oda la Colonia en el ámbi o de la cons- ucción a gumen al. P ecisamen e a la e es á dedicado el Se món I de la Pa e P i- me a, como pied a angula de odo el edi icio del se mona io, y de él p ocede el siguien e ex ac o: [ ... ] da e p incipio a enseña os lo que os con iene sabe pa a sal a os, y que el undamen o de odo es la Fe [ ... ] la Fe no es o a cosa, sino un conocimien o sob e na u al de Dios, que Dios la in unde, y pone en el en endimien o del homb e pa a conoce a Dios[ ... ] Dios c ío a Adan y a E a[ ... ] en onces les euelo Dios es a Fe [pe o]los Indios an iguos ues os abuelos po sus g an- des pecados ue on pe diendo la Fe [ ... ] Po odo lo dicho de beis ag adeze a Dios po que os a hecho Ch is iano y dezi : Alum- b ad Seño mi en endimien o con el don de la Fe[ ... ] Enseñadme Seño , que soy un pob e Indio igno an e, como os engo que se i y como os engo que ag ada [ ... ]". (l.a, I, l ., 2, 2 . y ll .) A pa i de la e ienen los mis e ios, ya mencionados en el í ulo de la ob a; los "mis e ios al os" que los indios no en ni comp enden, y a los que se alude con ecuencia en el ex o (po ejemplo, l.a, I, 5; 2.a, XI, 3 .). En o o sen ido, aunque comple- 26 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios men a io, es a posición de supe io idad inicial en elación con la e dad se plasma en el ipo de a amien o que A endaño u ili- zaba pa a di igi se a los indios -que pod ía se a ado ambién en la "elocución", o e ce a pa e de la Re ó ica-. De un lado, e an habi uales las llamadas a "hijos", //he manos" y has a "he - manos míos muy amados", que puede conside a se un ecu so pa a despe a los a ec os de los indios hacia su pad e espi i ual o su he mano en la e (2.a, XIV, 17 .; 2.a, XXVII, 64 . y 65 .). A eces es e ono se eñía de un pa emalismo ya no eligioso, como en: T .. ] o os i acochas que no os hacen mal a amien o, an es os a an como a hijos, os de ienden de los malos, os soco en en ues as necesidades[ ... ] es os son buenos c is ianos" (2.a, XXVIII, 67 .). Pe o lo que so p ende es que no pocas eces es e pa emalismo llegaba a con e i se en desp ecio e insul o; así: 11 [ ••• ] o homb e mise able[ ... ] ciego, so do y uyn como os 1' (2.a, XXV, 26); o "¿[ ... ] como que eis que os den an al o Sac amen o [el sace docio]? No eys que se ía echa el o o, y pied as p eciosas en un mulada ?" (2.a, XIII, 13). El esul ado de es as al e na i as es una especie de uso e ó ico muy peculia de la ác ica de "palo y zanaho ia", que debie a p oduci en los indios un e ec o simul- áneo de a acción y humillación. En es e plano en que nos mo emos, de la elación en e el ha- blan e y el/los oyen es, se hace necesa ia una palab a sob e los des ina a ios de los se mones, que e an los indios de las coma - cas que iban a se a ec adas po la e ce a campaña de ex i pa- ción y que, en algunos pasajes, son llamados ha un unas (2. a, XXIV, Sl .). Pa a se más p ecisos, A endaño ma ca di e encias en más de una ocasión en e los indios a los que se di ige y los "indios ladinos, anaconas [sic] y co ades" (2.a, XIV, 13 .), g upo imp e- ciso y he e ogéneo; los cu acas (l.a, I, 6); po o a pa e los con- as a con los "indios de Cuzco y Po osi" (1, 1, 2); y, po úl imo, los con apone con los indios de la cos a (2.", XXIV, 51). Todo ello deja, en e ec o, como exclusi os des ina a ios a los indios delco- mún (aun así la complejidad del mundo indígena pe mi i ía im- po an es ma ices), de cie as zonas de la sie a cen al del a zo- 27 HVTORICR XXV.2 bispado de Lima. Reg esando al p oblema que a ábamos, ello quie e deci que muy p obablemen e las dis ancias en e el emi- so del discu so y los des ina a ios del mismo e an cie amen e g andes. Uno de los códigos que no compa ían plenamen e e a el de la lengua. Aquí se oman los se mones como una exp esión ideoló- gica, no como discu sos p edicados ealmen e, dado que no es u- diamos el quechua, y dado que no conocemos qué di usión llegó a ene la ob a de A endaño en el cu so de la e ce a campaña de ex i pación, o después, ni si ue u ilizada po los cu as en los púl- pi os (Guibo ich 1993, ad ie e que no hay ningún ejempla de la ob a en la pa e de su biblio eca que él mismo publica); sin emba go, nada nos impide obse a la aducción en quechua y llama la a ención sob e el uso en la e sión quechua de é minos undamen ales pa a la eligión ca ólica que se inse an di ec a- men e en español, como " e" (l.a, I, passim), "g acia" (1.a, I, 12) "sac amen o" (II, XI y ss.), e c., lo cual mue e a plan ea se el g a- do de comp ensión po los indios de es os concep os, asun o que es c ucial pa a es e análisis, como se e á. Aho a bien, aun pa iendo de la base de la asime ía cul u al en e los dos polos del discu so, in e esa a anza en el análisis de la composición de los se mones y de los ecu sos que u ilizaba A endaño pa a in en a con ence a los indios de la alidez del dogma. Po comenza con la p ime a pa e de la e ó ica clásica, la in en io, los se mones pa icipan, aunque en di e en e medida, de los es géne os en que se di iden los discu sos. Así, ienen mucho del"géne o demos a i o" po que se dedican a ensalza el dogma ca ólico y a i upe a a la eligión indígena en odos sus elemen os (huacas, "hechice os", e c.); pa icipan aun más del "géne o delibe a i o" pues o que a an de pe suadi a los indios pa a que sean buenos c is ianos; y en cie o modo, aunque en meno medida, ienen asgos del "géne o judicial" en an o que en ellos se acusa al mundo indígena de es a en el pecado po sus muchas "ido la ías". 28 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios Como se adelan ó, la pa e de la Re ó ica que me ece más a en- ción en es e b e e análisis es la "disposición", donde se es udian la elección y o denación de las pa es del discu so y, den o de ella, la "a gumen ación". 9 An es de pasa a comen a los se mo- nes como piezas o discu sos independien es unos de o os, con- iene señala que, en un sen ido de e minado, el conjun o de los ein a y dos se mones de la ob a cons i uye en sí ambién un discu so; un discu so que iene cohe encia y que comienza con el undamen o de la Fe y e mina en el Juicio Final con cas igos y glo ia pa a quien co esponda, de modo que cab ía ambién es a pe spec i a desde la que pod ía ealiza se un análisis di e en e al que sigue. Pe o aquí se op a po oma cada se món como un discu so y, comenzando con las pa es más b e es --el" exo dio" y el"epílogo" -,desde la pe spec i a de los cánones clásicos de la Re ó ica cabe a i ma que los se mones son desiguales. T a án- dose en gene al los se mones de piezas co as, an o el exo dio como el epílogo es án p ác icamen e solo apun ados. Aun así, en los más elabo ados, del I al X, el exo dio es á ela i amen e bien de inido comenzando con una ci a de las Sag adas Esc i u as, a modo de in ocación, y una e lexión gene al y anuncio del ema de que se a a, o p ó asis. El se món V, po ejemplo, dedicado a "Quién es Dios", comienza con un e sículo del salmo 47 segui- do de a ias p egun as e ó icas sob e la g andeza de Dios. Sin emba go, los se mones de la segunda pa e, más co os aun, p ác- icamen e no ienen exo dio, sino que en ellos se abo da di ec a- men e el asun o co espondien e, como sucede con los sac amen- os o los mandamien os de la Ley de Dios. En el caso del epílogo la b e edad es común a los ein a y dos se mones y, en pocas líneas -algunas más en los diez p ime- os-, al inal de cada uno A endaño hace una ecomendación ela i a al ema a ado pa a que los indios puedan alcanza la 9 Las pa es del discu so se analizan aquí incluidas en la disposi io, como lo hacen los a adis as de la época (Robles 1992 [¿1630?]), aunque algunos espe- cialis as en la ac ualidad las a an en la in en io (Mo a a Ga a elli 1991). 29 HVTORICR XXV .2 g acia, la glo ia o la buena en u anza: "[ ... ]Gua daos, hijos mios, de enoja a Dios. El Ma imonio de los Ch is ianos es cosa san a y assi ha de se a ado san amen e: pa a que alcan<;es la biena en- u anza del cielo, Amen" (2.a, XVII, 23 .). Después de pedida la a ención y p opues a la ma e ia del dis- cu so, en la "na ación" se p opone el caso sob e el que se ha de discu i , pe o es e es o o momen o en que se ap ecia que los se mones ienen más de "géne o demos a i o" y" delibe a i o", po que el asun o de que se a a se a desa ollando a odo lo la go del cue po del discu so y, así, A endaño ma ca cla amen e los pasos que da, la exposición de los hechos que quie e plan ea y los es ue zos po explica los asun os. A con inuación, la 11 a gumen ación" es el cen o del discu so pe suasi o po que es donde se aducen las p uebas, se e u an las esis del con a io y se ampli ican los a gumen os p opios; es en- onces cuando se emplean las ca gas de las p uebas y, po ello, es donde in e esa cen a la a ención de es e análisis. Pe o, ¿cómo puede dispone A endaño de las esis con a ias pa a pode dis- cu i ? Pa a ello el clé igo ecu e a una igu a de pensamien o ipi icada en la Re ó ica que es la se mocina io, po la cual se po- nen en boca del ad e sa io de e minadas palab as en luga de e e i sus esis de modo indi ec o (Mo a a Ga a elli 1991: 303). Es un ipo de 11 dialogismo" más desa ollado. Es deci , el clé igo imagina espues as de los indios pa a pode con inua con su a - gumen ación. Así:"[ ... ] hijos mios, daos mucho a habla con Dios, de odo lo que ues o co azon iene, que de eso gus a Dios. Dezi me heys: Pad e, como hemos de habla con Dios, que so- mos unos pob es Indios, y no sabemos habla , ni aun con los Vi acochas?" (2.a, XXIX, 74 .- .). Es e ecu so es mucho más e- cuen e en los diez p ime os se mones que en los siguien es, pese a que el caso ci ado co esponda a uno de es os úl imos. Las p uebas u ilizadas po A endaño en los se mones pa a demos a los undamen os del dogma ca ólico son del ipo co- nocido como "a i iciales", es deci , p oducidas median e la apli- cación del a e e ó ica, y no " écnicas", lo que signi ica ex e io- 30 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios es e independien es del a e, .como no pod ía se de o a o ma dado que se equie e p e iamen e de la Fe. Es aho a donde se pone más en e idencia no solo lo abs uso del ema que se a a- ba de explica --el dogma ca ólico-, sino la escasa conside a- ción del clé igo hacia la capacidad in elec ual indígena al ecu i a p uebas y a gumen os de débil consis encia pa a la azón, que di ícilmen e u iliza ía en algún deba e con colegas del ámbi o uni e si a io o eclesiás ico. Es es e uno de los planos en los que queda más en e idencia el ca ác e de dominación colonial que eje ce la u ilización de la Re ó ica. En es e pun o es p eciso eco da la au olimi ación que se im- ponía la Iglesia, ecomendada po el III Concilio de Lima y e le- jada en la ob a de Pablo José de A iaga, como consecuencia de la supues a co a capacidad in elec ual que adjudicaba a los indios: "Los se mones an de se p opo cionados a su capacidad, a guyendoles, y con enciendoles mas con azones na u ales, que ellos en ienden, que con pasos delicados de la esc i u a" (A iaga 1621: 78). La dominación colonial enía, pues, una de sus aduc- ciones en un complejo de supe io idad in elec ual. Na u almen- e, A endaño no pe dió la ocasión de eco dá selo a los indios. Cuando les explicaba el pecado o iginal, po ejemplo, les decía: [ ... ] y en pecando echa on de e que es auan desnudos, y es e pecado que en ellos ue ac ual, en noso os sus hijos es o iginal. Y si es o os pa ece di icul oso de en ende , y po ues a co a capacidad no lo alcan~ais a sabe como pecando nues o pad e Adan, noso os ambien pecamos en el, os lo decla a é con un exemplo [ ... ].(e, VIII, 93) [el ejemplo e sa sob e un "caualle o conquis ado " que ecibie a una encomienda del Rey con 10,000 pesos de en a pe o que, si ue a aido , ha ía pe de la en a a sus descendien es] Conside ando el e eno especí ico de los a gumen os, al no pode se demos a los elemen os del dogma po las llamadas "p uebas de hecho", ya ue an "necesa ias" o "innecesa ias", e a pe inen e ecu i a p uebas po inducción o po deducción. A 31 Hl/TORICR XXV .2 es e e eno co esponden los "ejemplos" y, especialmen e, el ipo conocido como "a gumen ación de lo pa icula a lo pa icula ", p ocedimien o induc i o de la gene alización, de escaso alo demos a i o, cuya alidez es solo aplicable a cada uno de los casos que se ponen como ejemplo, pe o no al ema que se quie e demos a . Así: [ ... ] Oydme o a azón (de la exis encia de Dios) po que oyendola a eis de dezi que mo i eis po es a e dad, y que si algun y ano os dixe a: "si no negais que ay Dios os engo de degolla ", espondie ades: no lo engo de nega , an es con essa e i memen- e que ay Dios aunque me ma en. ¿No a eis is o que los que ienen es ancia de acas o de mulas, cada mo iene su hie o y señal pa a conoce su ganado? [ ... ] Pues mi a hijo, Dios puso en odas sus c ia u as su ma ca y su señal pa a que conociessemos que odas las c ia u as son ob as de Dios. ¿Que eislo e ? ¿Qual es la ma ca y señal de Dios? La San a C uz[ ... ] ¿No a eis is o en el cielo el c uze o, que son mas es ellas que es an en o ma de c uz y los ma ine os y el pilo o que go iema el na ío las es an mi ando pa a no pe de se en el iaje? Pues sa ed que Dios puso en el cielo es a c uz [ ... ] Espe ad un poco y sabed que el homb e ue c iado en o ma de c uz, ¿que eislo e ? Pues mi adme a mi que ex endiendo los b azos pa ezco la misma c uz [ ... ] Digamos aho a de los paxa os y las comidas, ¿No as is o hijo quando un condo a olando que es iende la cabe~a y los pies y las alas, y pa ece que uela en o ma de c uz [ ... ] ¿Y no has is o co ando una lucuma po la cabeci a que se apa ece alli una c uz de colo pa do, y en los pla anos si los pa es po en medio ambien se e es a misma c uz, y en la lo de la g anadilla [ ... ]? Conside a u que ay Dios y con es o dexa as de admi a e, po que es e g an Seño , pa a que los homb es lo conocie amos po Dios, po esso puso su ma ca y señal en odas sus c ia u as [ ... ]". (1.", II, 19 .-21) O o ipo de a gumen o, ecuen ísimo en los se mones, que se apoya en hechos, ci cuns ancias, a i maciones, e c., conside a- dos como ejempla es y dignos de espe o, es el a gumen um ad e ecundimn o "a gumen o de au o idad", median e el cual, en 32 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios ez de azones, se con ie e alo p oba o io a au o idades elegi- das a la medida del ad e sa io (Schopenhaue 1997: 73). En es e caso la au o idad e a la palab a de Dios e elada en las Sag adas Esc i u as -p e io e ec o de la Fe-, o incluso simplemen e los c is ianos, que la conocen. E iden emen e al au o idad solo e- sul aba e icien e en la medida en que e a espaldada e impues a po la posición dominan e de la cul u a de quien emi ía el discu - so, po lo que la e icacia acional del a gumen o e a nula. He aquí uno de los abundan es ejemplos de es e ecu so: Ago a os engo de enseña que odos los homb es del mundo [ ... ] u ie on su o igen y 'paca ina' de Adan y E a. Bien se que los Incas no alcanza on a sabe es a e dad, pe o los Ch is ianos lo sabemos po que Dios lo ebelo, y la Sag ada Esc i u a lo dize y la S. Mad e Iglesia lo p opone pa a que lo c eamos i memen e [ ... ] En muchas cosas e a on los Incas y ues os Filoso os y His o iado es ambien e a on po que no u ie on lib os pa a sabe las cosas an iguas desde el p incipio del mundo, y es as cosas las sabemos los Ch is ianos po que enemos lib os; en es- os lib os po mandado de Dios las esc i ie on los P o e as pa a que los homb es las supiesen. (1.", IX, 99 .) Las Sag adas Esc i u as se ían a A endaño pa a combina su p e endida au o idad cul u al con el ecu so a los "ejemplos", que ya han sido mencionados, apelando a pasajes de la Biblia que quedaban lejos de la ealidad de los indios. Así el cu a ci a el Lib o de los Reyes pa a na a le a los indios la his o ia de Jezabel y Nabod (2.a, XXVI, 61), o en el mismo se món, a Habacuc. Un escalón supe io al a gumen o an e io puede conside a - se el a gumen um ad baculum, en el que cualquie es ue zo acio- nal es sus i uido po una amenaza al audi o io, que se cumpli á si no acep a la p opues a del hablan e. De los muchos casos que se pueden en esaca de la ob a, es e sob e la exis encia de Dios es un buen ejemplo: 33 HVTORICR XXV .2 O o modo ay ambien pa a p oba que ay Dios que nos c io y es conside a los cas igos con que cas iga a los homb es: po que hemos is o y sa emos algunos cas igos an e ibles y espan o- sos que no lo podemos a ibuy a o o que a Dios; y quando emos o oy nos es os cas igos, es amos emblando de miedo y emo , y es e emo no lo enemos de o os homb es, ni de los Reyes, ni de los animales b auos, sino de Dios, que cas iga a los pecado es: Luego no podemos nega que ay Dios. (e, 11, 2l .) En es e e eno de la a gumen ación las p uebas -que debie- an se acionales- o a gumen os p oba o ios que deben p e- sen a se se a iculan en" en imemas", especie de silogismos ab e- iados cuyas consecuencias son a lo sumo e osímiles, po con- aposición a las de los silogismos p opiamen e dichos, que son e dade as, siemp e que es én co ec amen e cons uidos en ambos casos (Mo a a Ga a elli 1991: 88-89). Las p emisas de los en imemas se undamen an, po así deci lo, en los loci, luga es, que pueden se de di e so ipo y a los que ecu e A endaño en su a ian e de "luga es comunes", o pun os de is a de acep a- ción gene al, que ecogen opiniones ex endidas de una alidez acional solo ela i a y, con ecuencia, simplemen e nula según el uso que se haga de ellos. Así, A endaño ecu e al conocido como "luga de can idad", pa a a i ma que algo ale más que lo opues o po azones cuan i a i as, cuando asegu a que el Dios c is iano es e dade o po que es uno, mien as que las huacas de los indios son alsas po que son muchas: 34 Pues si no puede aue dos Dioses, como os engo enseñado, ¿cómo pod a aue diez? ¿Cómo pod a aue cien o? ¿Cómo pod a aue mil? ¿Qué di emos aho a de an os milla es de Huacas que e an ado adas po Dioses en las qua o pa es del Impe io de Inca? ¿Quan as Huacas ado auan en Con isuyu? ¿Quan as en Collasuyu? ¿Quan as en An isuyu? ¿Quan as en Chinchaisuyu, au a algun con ado que las pueda con a ? No po cie o. ¿No hazes bu la de essos Dioses? ¿No echas de e cla amen e que esas Huacas no son Dios? Po que ¿cómo podia aue an os Dioses, an os Omnipo en es, an os C iado es del cielo y de la Acos a • Dogma ca ólico pa a indios ie a? ¿No echais de e que el Demonio engañó a ues os an epasados [ ... ]? (1.•, III, 29) De modo pa ecido, u iliza en ocasiones el"luga de cualidad"; así en el se món III dedicado a "Que no hay más de un solo Dios [ ... ]",cuando asocia alguna ca ac e ís ica despec i a con la alse- dad de las huacas: [ ... ]como has pues o u espe an<;:a en una pied a[ ... ] ¿No es que no iene[ ... ] ni boca pa a consola e, y si supie a habla , e dixe a: Indio, loco es as, ciego es as, pues has pues o u espe an<;:a en mi, que no engo pode alguno [ ... ] no es que soy pied a, que los paja os, y las zo as se ensucian en mi, si soy pied a, como u lo es, como puedo se Dios? [ ... ] (e, III, 27 .- .) A al a de a gumen os ad em, se p odigan a odo lo la go de la ob a los a gumen um ad pe sonam de los que, en sus di e sas a- ian es, se ci a á un ejemplo de la modalidad na ío en la que se descali ican las cos umb es o la cul u a, en gene al, de un indi i- duo o una colec i idad simplemen e po sus asgos di e enciales (Mo a a Ga a elli 1991: 94). En el siguien e pasaje, haciendo uso de es e a gumen o, A endaño p e ende deshace se al mismo iem- po de las huacas y de los "hechice os" indígenas: Si Dios no ue a Omnipo en e, no ue a Dios e dade o po que, si no, no pudie a c ia al mundo de la nada; si no pudie a c ia un alma de la nada, u ie a poco pode . Y ago a conoce eis que las Huacas que ado a an los Indios no son Dioses e dade os, sino in encion del Demonio: po que ninguna Huaca, aunque los hechize os dizen que son c iado es, no pueden c ia un mosqui- o, ni ienen pode pa a esuci a un mue o, ni pa a da is a a un ciego, ni pueden da salud a un en e mo y, siendo assi, no ienen pode ninguno pa a haze bien ni mal a los Indios [ ... ]. (e, VI, 65 .) La a iedad de los loci es ex ensísima, pe o la b e edad de es e a ículo obliga a con inua y conclui con es e epaso a la 35 HVTORICR XXV .2 de una muje . Y con a el abuso de los indios que ienen muchas muje es ( . 17 .). Se món XVII. En que se decla an los impedimen os que anu- lan el Ma imonio ( . 20 .). Se món XVIII. En que se a a del Sac amen o de la Ex ema Uncion; y pa a que se o deno; y de las ezias en aciones que el Demonio ae a la ho a de la mue e; y como se han de ence ; y con a el abuso de los que en sus en e medades llaman a los hechize os y se encomiendan a sus huacas ( . 24). Se món XIX. En que se a a como oda la Ley de Dios es a en diez palab as, y como dio Dios es a ley po su mano, y odos los homb es la ienen esc i a en sus co azones; y como po el p ime mandamien o nos manda Dios que a el solo ado emos, y no al Sol, ni a las Es ellas, ni T uenos, ni Mon es, ni Huacas ( . 27 .). Se món XX. En que se ep ehenden los hechize os y sus su- pe s iciones y i os anos. Y se a a la di e encia que hay en ado- a los Ch is ianos las imágenes de los San os, y ado a los in ie- les sus idolos o huacas ( . 32). Se món XXI. En que se a a de los ju amen os, como es lici o ju a con e dad y necesidad, como es g an pecado pe ju a se, especialmen e diziendo su dicho an e el Iuez, y con a los es i- gos alsos, y que el ju amen o ha de se cosa cie a, y como es ju amen o ju a po cualquie c ia u a, y que lo que se ju a o p o- me e a Dios se ha de cumpli y, si malo, no ( . 37). Se món XXII. Del III Mandamien o en que se a a que ies as de gua da obligan a los indios, y como se ha de oy Missa, y quan g an cosa sea la Missa, y quan o impo a el oy la palab a de Dios, y como los dias de ies as no se ha de abaja , sino haze buenas ob as, y que ob as es lici o haze , y de los ayunos y abs i- nencia de ca ne que la Iglesia manda ( . 38 . [e a a, debe ía se . 40 .]). Se món XXIII. Del Q a o y Q in o Mandamien o en que se a a como hemos de hon a y p ouee a nues os pad es ca nales y e e encia y obedece a los espi i uales y hon a a los iejos, y el modo que han de ene en e si los casados, y el cuydado que 42 Acos a • Dogma ca ólico pa a indios han de ene de sus hijos, y los amos de sus c iados, y como nos manda Dios que de ob a ni de palab a, ni pensamien o no o en- damos a nues o p oximo ( . 45). Se món XXIV. Con a las bo ache as. En que se enseña como la emb iaguez de suyo es pecado mo al y los daños que haze en el cue po, causa en e medades y mue es y en o pece los sen i- dos y el alma; causando g andes inces os y homicidios y sodomias, y sob e odo que es el p incipal medio pa a des ui la Fe y sus- en a las supe s iciones e idola ias ( . 49). Se món XXV. Del Sex o Mandamien o, en que se enseña quan o enoja a Dios el adul e io y como lo cas iga, y el o nica ambien con sol e a aunque sea una sola es pecado mo al, y de las o as mane as de luxu ia, po las cuales cas iga Dios a la nacion de los Indios ( . 54 .). Se món XXVI. Del Sep imo Mandamien o en que se decla a como peca el que hu a y el que engaña en comp a o en a, y el que p es a po ganancia o lle a mas po el iado, y el que no paga su abajo al Indio, y el que es causa de su daño en su hazienda, y que no se pe dona el pecado de hu o o ag a io, sino es es i u- yendo el que puede, y como ha de es i ui ( . 60). Se món XXVII. Del VIII y IX y X Mandamien os, que no se ha de dezi mal de nadie, sino es a quien lo ha de emedia , que en el pensamien o puede a e pecado mo al, y quando se en ende a que lo hay ( . 62 .). Se món XXVIII. De la Ca idad y Limosna. En que se a a como odos los Mandamien os se esuel en en ama a Dios y al p oximo, y como el amo consis e en haze bien al p oximo, y de los malos Ch is ianos que a an mal a los Indios, y exo ase a que engan ca idad con los pob es y necessi ados, y cumplan las ob as de mise ico dia, ep ehendiendo su inhumanidad en es o, y como eso dise del juizio Iesu Ch is o ha de pedi cuen a de las ob as de mise ico dia ( . 66). Se món XXIX. De la O acion. En que se decla a q an necessa ia es la o acion al Ch is iano y quan e icaz es y que cosa es la o acion, y como se ha de haze con con ian~a y con eue encia ex e io e 43 HIITORICR XXV .2 in e io , y como en odo luga se puede haze . Pe o espoecialmen e ha de haze se en la Iglesia y a cosas sag adas y en odas necesida- des ( . 72). Se món XXX. En que decla a el Pad e Nues o y el A e Ma ia y el Pe signa y el San igua y o as cosas que usan los Fieles ( . 76 .). Se món XXXI. De los No issimos, en que se a a de la Mue e, como des a ida nada se lle a a la o a sino buenas y malas ob as, y como allá no ay iempo de me ece o desme ece , y que luego el alma salida del cue po a a juyzio y ecibe sen encia, y como ay Pu ga o io pa a las animas que lle an que paga des a ida, y de los su agios que po ellas haze la Iglesia. Del in ie no que hay pa a los malos, de sus e ibles o men os y e e nidad. Exo ase a haze peni encia con el exemplo de Laza a y del Rico a a ien o ( . 8l .). Se món XXXII. Del Iuyzio Final. En que se a a como ay dia de Iuyzio Uni e sal, el qual solo Dios sabe quando se a, y las señales que au a en odas las C ia u as y espan o de odos los homb es. De la enida del An e Ch is o y de sus engaños, y como al in odos esuci a án en su p opia ca ne; y de la enida de Iesu Ch is o a juzga . De la condenacion de los malos y de la glo ia e e na que goza án los buenos en sus cue pos y en sus almas ( . 88 .). 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