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Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. 157 J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones Apuntes de Psicología Colegio Oficial de Psicología 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. de Andalucía Occidental y ISSN 0213-3334 Universidad de Sevilla Validez factorial del Maslach Burnout Inventory (MBI) en una muestra de trabajadores del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla José Mª GARCÍA GARCÍA Salvador HERRERO REMUZGO José Luis LEÓN FUENTES Universidad de Sevilla Resumen Este estudio explora la estructura factorial de una adaptación al castellano del Maslach Burnout Inventory (MBI) en una muestra compuesta por 136 trabajadores del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla, desde vigilantes hasta psiquiatras. Se efectuó un análisis factorial mediante componentes principales con rotación varimax que presentó cinco factores con autovalores mayores que uno. En el primer factor se agruparon los ítems de agotamiento emocional, en el segundo los de despersonalización, y en los factores tres, cuatro y cinco los ítems de realización personal en el trabajo. Con posterioridad se realizó otro análisis ajustando a tres la extracción de factores. La solución factorial reprodujo la distribución de los ítems del manual, aunque los ítems seis, catorce y dieciséis saturaban en más de una subescala. A tenor de los resultados obtenidos y de las conclusiones ofrecidas en estudios similares, el cuestionario se puede considerar válido y fiable en la versión adaptada al castellano en la muestra objeto de estudio. Palabras clave: síndrome de burnout, Maslach Burnout Inventory (MBI), hospital penitenciario, análisis factorial. Abstracts This study was designed to assess the structures of the Maslach Burnout Inventory (MBI) for 136 professional of Hospital Psychiatric Prison of Seville, from prison officers to psychiatrist. Responses were factor analysed using principal components and a Varimax rotation. Exploratory factor analysis offered five factors with eigenvalues exceeding unity. Items offer Emotional Exhaustion loaded on Factor I, items of DeperDirección de los autores: Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos. Facultad de Psicología. c/ Camilo José Cela, s/n, 41018 Sevilla. Correo electrónico: [email protected] Recibido: diciembre 2006. Aceptado: mayo 2007.
158 Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones sonalisation on Factor II, and items of Personal Accomplishment on Factor III, Factor IV and Factor V. A second factor analysis was carried out with a specification to extract three factors. This factor analysis showed a factor structure consistent with the original. However, items 6, 14 and 16 loaded on Emotional Exhaustion and Depersonalisation dimensions. As a whole, results show that the MBI appears to be valid and reliable for Spanish prison professionals. Key words: Burnout Syndrome, Maslasch Burnout Inventory (MBI), Factorial Analysis, Psychiatric Prison. 2005), entre otros, propuestas que también contribuyen a la comprensión del concepto y a su desarrollo. No obstante, el MBI es el cuestionario más utilizado para la evaluación del síndrome, con independencia de las características ocupacionales de la muestra y su origen, contribuyendo así a sistematizar la investigación sobre el constructo. La primera publicación del cuestionario aparece en 1981 como resultado de numerosas entrevistas de caso y se formula como “un síndrome de cansancio emocional, despersonalización y reducción de la realización personal” (Maslach y Jackson, 1986). Gil-Monte (2005a) destaca que al éxito de esta definición contribuyó de un modo definitivo el artículo publicado por Perlman y Hartman (1982) en el que realizan una revisión de la literatura tomando en consideración las conceptualizaciones, encontrando más de 48 definiciones, elaboradas entre 1974 y 1980 sobre el fenómeno y en el que concluyeron que el síndrome de quemarse por el trabajo se definía com o “una respuesta al estrés laboral crónico cuyos componentes son agotamiento emocional y/o físico, baja productividad laboral y una excesiva despersonalización”. Esta conclusión resultó muy similar a la definición elaborada por Maslach y Jackson (1986) como resultado de la factorización del MBI. Hasta tal punto se ha generalizado su aceptación y empleo que el síndrome se conceptualiza en base a este instrumento. Desde las primeras formulaciones del concepto burnout (quemarse por el trabajo) empleadas por Freudenberguer (1974) para dar cuenta del “agotamiento de energía experimentado por los profesionales cuando se sienten sobrepasados por los problemas de los demás”, se han sucedido tanto la evolución del término mismo como una gran variedad de instrumentos para medir el fenómeno (Moreno, Bustos, Matallana y Miralles, 1997). Las primeras medidas del burnout lo eran desde la observación clínica y eran fundamentalmente asistemáticas. Desde la entrevista estructurada (Forney, WallaceSchutzman y Wiggers, 1982) hasta la utilización de métodos proyectivos (Haack y Jones, 1983) aparecieron diversos instrumentos que tuvieron una aplicación muy limitada. No obstante, otros, entre los que se encuentran el Staff Burnout Scale for Health Professionals (SBS-HP) (Jones, 1980), el Burnout Measure (BM) (Pines, Aroson y Kafry, 1981) y el Maslach Burnout Inventory (MBI) (Maslach y Jackson, 1986), han sido utilizados desde su aparición de un modo continuado, riguroso y sistemático. Más recientemente, diversos estudios y nuevos instrumentos se han sumado a los intentos de medir el síndrome como el Oldenburg Burnout Inventory (OLBI) (Demerouti, Bakker, Vardaku y Kantas, 2002) y el Copenhagen Burnout Inventory (CBI) (Kristensen, Borritz, Villadsen y Christensen,
Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. 159 J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones La definición del síndrome, por tanto, no ha sido construida desde una observación clínica firme ni en un modelo teórico (Taris, Le Blanc, Schaufeli y Scherurs, 2005), antes al contrario, ha sido desarrollada inductivamente desde la multiplicidad de estudios psicométricos generados por el MBI. La definición del síndrome por el MBI se centraba en un principio en el estudio de los profesionales asistenciales, concretamente en los sanitarios (Freudenberguer, 1974, Maslach y Jackson, 1986). Se entendía como el resultado de la interacción con los usuarios, ante cuyas demandas emocionales los profesionales se sentían sobrepasados. Esto generó un consenso general de entender el síndrome como un estado consecuencia de la sobreimplicación laboral y de las demandas emocionales del trabajo. Desde esta perspectiva, fundamentalmente asistencial, se elabora el MBI-HSS. Según la edición del manual (Maslach, Jackson y Leiter, 1996), se han desarrollado tres versiones del MBI. La anteriormente mencionada, el Maslach Burnout InventoryHuman Services Survey (MBI-HSS) está dirigida a los profesionales de la salud y está considerada la versión clásica del MBI (Maslach y Jackson, 1986). Consta de tres escalas que miden la frecuencia con que los profesionales perciben el cansancio emocional (el profesional siente que no puede dar más de sí mismo tanto en lo emocional como en lo afectivo, aparecen sentimientos de desesperanza e indefensión, decaimiento físico y psíquico), la despersonalización (desarrollo de actitudes y sentimientos de carácter negativo hacia los usuarios, visión deshumanizada del paciente) y baja realización personal en el trabajo (autoevaluación negativa de la realización del propio trabajo, creencia de que el trabajo no merece la pena, creencia de que nada puede cambiarse laboralmente y no merece la pena intentarlo además). En segundo lugar apareció el Maslach Burnout InventoryEducators Survey (MBIES), la versión del MBI-HSS destinada a evaluar a los profesionales de la educación (Schwab, 1986). Mantiene la estructura trifactorial de la versión anterior y permanece también inalterada la denominación de las escalas, únicamente substituye el término paciente por el de alumno. Finalmente aparece el Maslach Burnout InventoryGeneral Survey (MBI-GS), ideado por Schaufeli, Leiter, Maslach y Jackson (1996). Esta última elaboración del cuestionario se caracteriza por poseer un carácter más universal en cuanto a que el síndrome es evaluado en profesiones no asistenciales, es decir, no es exclusivo de profesionales cuyo trabajo son las personas. El síndrome se redefine como “una crisis en la relación con el propio trabajo, sin que signifique necesariamente una crisis proveniente de las reacciones con las personas en el trabajo” (Maslach, Jackson y Leiter, 1996). El MBIGS mantiene la estructura tridimensional del MBI-HSS aunque se reduce el número de ítems a 16 y las escalas pasan a denominarse cinismo (que reemplaza a la subescala de despersonalización a la vez que se constituye como la reformulación que conduce a la diferencia fundamental entre el burnout asistencial y no asistencial), agotamiento emocional y eficacia profesional (se corresponde con la antigua escala aunque centrada en aspectos laborales y sin hacer mención a personas a las que pudiera o no ayudarse). Diversos estudios factoriales de carácter exploratorio han reproducido una estructura trifactorial semejante a la del manual para las distintas versiones del MBI. Se han efectuado mediante rotación ortogonal (Belcastro, Gold y Hays, 1983; Fimian y Blanton, 1987; Gil-Monte y Peiró, 1999; Gil-Monte, 2003; Gold, Bachelor y Michael, 1989; Hernández,
160 Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones 2004; Kitaoka, Nakagawa, Morikawa, Ishizaki, Miura, Naruse, Kido y Higashiyama, 2004; Söderfeldt, Söderfeldt, Warg y Ohlson, 1996; Viloria y Paredes, 2002) así como mediante rotación oblicua (Abu-Hital, 1995; Gold, Bachelor y Michael, 1989). También se han efectuado estudios que utilizaron análisis factorial confirmatorio y desde los que se insta a los investigadores a asumir una estructura trifactorial (Gil-Monte, 2005b; Gold, Roth, Wright, Michael y Chen, 1992; Holland, Michael y Kim, 1994; Naude y Rothman, 2003). A pesar de todo, algunos estudios han encontrado debilidades psicométricas en relación a la validez factorial del cuestionario cuando trataban de estudiar diversas muestras ocupacionales. A tenor de los resultados obtenidos en las investigaciones, diversos autores recomiendan asumir una solución factorial de únicamente dos factores (Brookings, Boltob, Brown y McEvoy, 1985; Chan y Hui, 1995; Dignam, Barrera y West, 1986; Kalliath, O`Driscolll, Gillespie y Bluedorn, 2000). El primer factor, entonces, estaría integrado por los ítems de agotamiento emocional junto con los ítems de despersonalización constituyendo lo que ha venido a llamarse el núcleo del síndrome de quemarse por el trabajo (Cox, Tisserand y Taris, 2005). El segundo factor estaría compuesto por los ítems de baja realización personal en el trabajo. Por el contrario, en otros estudios aparecen cuatro factores (Firth, McIntee, McKeown y Britton, 1985; Powers y Gose, 1986), cinco factores (Densten, 2001) y hasta seis factores (Pedriabassi, Santinello y Vialetto, 1994). También encontramos que determinados ítems son ambiguos factorialmente (Byrne, 1992; 1993). Byrne (1993) realiza un análisis factorial confirmatorio en el que el ajuste global del modelo mejora sustancialmente eliminando los ítems 2, 12, 16 y 20. El ítem 12, originariamente construido para medir baja realización personal en el trabajo, saturaba en agotamiento emocional, los ítems 16 y 20, que medían agotamiento emocional saturaban en despersonalización, mientras que el ítem 2 mostraba multicolinearidad con el ítem 1. El ítem 6 ha presentado también problemas de ambigüedad factorial en varios estudios pues, aunque originariamente fue construido para medir agotamiento emocional, carga factorialmente también en despersonalización (Belcastro, Gold y Hays, 1983; Gil-Monte y Peiró, 1999; Holland, Michael y Kim, 1994; Lahoz y Mason, 1989). Gil-Monte y Peiró (1999) en el estudio de una muestra multiocupacional encuentra también ambigüedad factorial en los ítems 6, 12 y 16. Los ítems 6 y 16 saturaron factorialmente tanto en agotamiento emocional como en despersonalización y el ítem 12 saturó tanto en baja realización personal en el trabajo como agotamiento emocional. Las investigaciones sobre la validez factorial del MBI en España arrojan resultados similares a los obtenidos en otros países. Olmedo (1993), centrando su estudio en una muestra de profesionales de la salud, obtuvo siete factores que explicaban el 58,1 % de la varianza total. Realizando un análisis factorial de segundo orden encontró únicamente dos factores que explicaron el 56,2% de la varianza. Dada la composición de los ítems que los componían, uno de ellos, el primero, fue denominado “cansancio emocional y despersonalización” y el segundo “Realización profesional”. En otra investigación, García, Llor y Sáez (1994), también obtuvieron siete factores que explicaban el 61% de la varianza en una muestra de trabajadores de hospital. La distribución de los ítems en los diversos factores fue distinta en ambos estudios aunque los dos utilizaron el método de componentes principales con rotación varimax.
Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. 161 J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones En relación a las adaptaciones españolas del MBI que han reproducido la estructura de tres factores encontramos la realizada por Moreno y colaboradores (Moreno y Oliver, 1992; Oliver 1993; Oliver, Pastor, Aragoneses y Moreno, 1990). Tras la investigación, los autores concluyen manteniendo el total de los ítems de las escalas de agotamiento emocional y baja realización personal en el trabajo; pero en el análisis factorial la escala de despersonalización queda reducida a tres. La estructura factorial resultante es similar a la ofrecida por el manual español del MBI (Seisdedos, 1997). En la adaptación realizada por Gil-Monte y Peiró (1999), los investigadores reproducen también la estructura trifactorial aunque encuentran que los ítems 6 y 16 se encuentran tanto en la dimensión de agotamiento emocional como en la de despersonalización. En cuanto al ítem 12 que, en un principio, no se encontraba en ninguno de los dos factores que estimaban realización personal en el trabajo, cuando la solución factorial se ajustaba a tres factores se encontró en las dimensiones de agotamiento emocional y realización personal en el trabajo. En cuanto a la única validación factorial del cuestionario de la que tenemos constancia en el ámbito de prisiones es la realizada en la prisión de Topas (Salamanca) (Hernández, 2004). En su investigación obtiene siete factores que explican el 44,6% de la varianza total, y determina que “las variables peor representadas se corresponden con los ítems 14, 21 y 12” en cuanto a las aportaciones de cada elemento a la estructura dimensional. En el ajuste a tres de la solución rotada el investigador encuentra que el ítem 11 satura en cansancio emocional y no en despersonalización, el ítem 10 satura tanto en despersonalización como en cansancio emocional y el ítem 12 no aparece al obtener una saturación inferior a 0,40. En un estudio reciente en el Centro Penitenciario de Huelva, los autores Cardenal y Alonso (2005) parten de la estructura trifactorial del MBI para determinar una mayor incidencia de burnout entre los funcionarios de vigilancia definido por una alta puntuación en Cansancio Emocional y Despersonalización y baja en Realización Personal. Regularmente se han obtenido valores alfa de Cronbach relativamente bajos, lo que se constituye como otro de los problemas psicométricos del MBI, en la subescala de despersonalización. Estos valores se encuentran entre α = 0.42 y α = 0.64 (Bhana y Haffejee, 1996; Gorp y Schaufeli, 1993; Hallberg y Magnus, 2004; Kantas y Vassilaki, 1997; Leiter y Maslach, 1988; Leiter y Schaufeli, 1996; Nelson, Pratt, Carpenter y Walter, 1995; Van Yperen, 1995). En nuestro país, los resultados son similares (García, Llor y Sáez, 1994; Gil-Monte y Peiró, 1999; Oliver, 1993), así como los obtenidos en el ámbito penitenciario por Hernández (2004) aunque el alfa es ligeramente superior α = 0.66. Las debilidades psicométricas del cuestionario han contribuido a que en España se hayan elaborado diversas escalas que han tratado de estimar de manera fiable el síndrome. Gil-Monte (2003) elaboró la escala denominada Cuestionario para la evaluación del síndrome de quemarse por el trabajo (CESQT), validado por García, Gil-Monte, Núñez y Carretero (2006); Moreno, Bustos, Matallana y Miralles (1997) elaboraron el Cuestionario Breve de Burnout (CBB). Ambos cuestionarios obtienen valores adecuados de validez y fiabilidad. En cualquier caso, Moreno y Oliver (1993) destacan la importancia que el MBI ha tenido para la difusión y comprensión del síndrome, por lo que recomienda la utilización conjunta de ambas escalas, lo que también permitiría la realización de estudios comparativos y de carácter transcultural.
162 Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones Dada la escasez de estudios en el ámbito penitenciario nacional y la necesidad perentoria de establecer criterios normativos adecuados (Seisdedos, 1997) para discriminar el impacto real del síndrome en la población objeto de estudio, abordamos la investigación sin establecer un modelo inicial del síndrome. Método Sujetos La muestra del estudio está compuesta por ciento treinta y seis trabajadores (N = 136), a los que se administró el cuestionario en el año 2005. Por sexos, 109 son varones (80,1%) y 27 mujeres (19,9%). La media de edad de la muestra fue M = 41,61. La media de la antigüedad en la profesión fue de 15,37, en la organización de 10,47 y en el puesto, de 9,03. En cuanto a las variables estado civil y número de hijos, 113 sujetos contestaron que tenían pareja estable (83,1) y 23 que no tenían pareja estable (16,9), 41 no tenían ningún hijo (30,9), 32 tenían un hijo (23,5), 51 tenían dos hijos (37,5), 7 tenían tres hijos (5,1), 5 cuatro o más (3,6). En relación al tipo de contrato, 89 eran funcionarios (65,4), 42 personal laboral (30,9), 1 funcionario interino (0,7), 4 entre personal laboral interino y personal contratado (2,9). En la variable puesto en que trabaja actualmente tendríamos en el área de vigilancia 45 funcionarios con la categoría de interior genérico (33,1), 10 funcionarios encargados de departamento (7,4), 5 jefes de centro (3,7) y 3 jefes de servicio (2,2). En el resto de áreas tendríamos 20 celadores (14,7), 18 auxiliares (13, 2), 6 enfermeros, DUE, (4,4), 5 médicos (3,7), 3 psiquiatras (2,2), 2 educadores (1,5), 2 terapeutas ocupacionales (1,5), 4 enfermeros DUE supervisor (2,9), 2 limpiadores (1,5), 5 funcionarios de área mixta (3,7), y el resto trabajadores sociales, psicólogos, monitores ocupacionales, maestros, funcionarios del cuerpo especial y farmacéuticos, en total 6 que hacían un total de 4,2%. En cuanto al nivel de estudios 19 habrían cursado estudios equivalentes a primaria (14,0), 56 estudios equivalentes a secundaria, 28 eran diplomados universitarios (20,6) y 32 licenciados (23,5), un trabajador no reflejó ese dato. Establecimos una variable que contemplaba si el puesto era adecuado a los estudios realizados y para un total de 76 profesionales sí lo eran (55,9) mientras que para 60 no lo era (44,1). En la variable cualitativa de contacto con los internos 95 trabajadores mantenían un contacto constante con los internos (69,9), 33 un contacto relativo (24,3) y 8 apenas contacto alguno (5,9). Instrumentos Los datos fueron recogidos mediante la adaptación al castellano del “Maslach Burnout Inventory” (MBI-HSS), versión para profesionales de servicios humanos (Maslach y Jackson, 1986). El cuestionario consta de 22 ítems que, según indica el manual, se distribuyen en tres escalas denominadas realización personal en el trabajo (8 ítems), agotamiento emocional (9 ítems) y despersonalización (5 ítems). El formato de respuesta utilizado en el estudio fue el de frecuencia. Según este modo de respuesta, los sujetos valoraban cada ítem del cuestionario con una escala tipo likert en la que indicaban con qué frecuencia habían experimentado en el último año la situación descrita por el ítem. La escala
Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. 163 J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones de frecuencia recorre siete grados que van de 0 (nunca) a 6 (todos los días). En aras de encontrar y elegir la versión más adecuada del cuestionario, nos desplazamos hasta la Universidad de Valencia para contactar con el Profesor Gil-Monte. Tras entrevistarnos con él, decidimos utilizar la versión MBI-HSS que él y el Profesor Peiró habían sometido a prueba en estudios previos (Gil-Monte, 2005b; Gil-Monte y Peiró, 1997; Gil-Monte y Peiró, 1999) modificando del cuestionario únicamente la palabra paciente y substituyéndola por la de interno. Procedimiento En un primer momento, se solicitó por escrito autorización a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias para llevar a cabo la investigación. Como respuesta, vía fax, se recibió en el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos el siguiente dictado: “valorado en todas sus dimensiones su proyecto de investigación, no resulta oportuna su investigación por el momento”. En realidad, se trataba de una respuesta tipo igualmente recibida por otro funcionario de la prisión de Topas (Salamanca), al que también se denegó el estudio y que finalmente concluyó con la lectura de su tesis doctoral (Hernández, 2004), la única y primera por el momento en España referida al ámbito penitenciario, e idéntica a la de una profesora de la UNED que realizó otra investigación en el ámbito penitenciario español (Topa y Morales, 2005). Hay que añadir respecto al trabajo del citado funcionario de prisiones que su investigación se ciñó a los funcionarios de vigilancia, por lo que nos parecía necesario ampliar el estudio a todos y cada uno de los trabajadores que en la actualidad desempeñan sus funciones en el ámbito laboral penitenciario. Todo ello naturalmente nos animó a empeñarnos en continuar con el estudio dado que es evidente que desde el Ministerio tratan de ocultar deliberadamente una información que desde otros ámbitos, el de la educación y el sanitario, por ejemplo, está no sólo al alcance de todos sino también promovido desde y por ellos mismos. La entrega y recogida de los cuestionarios transcurrió entre los meses de mayo y septiembre de 2005. Naturalmente, el reparto de los cuestionarios hubo de hacerse fuera del complejo penitenciario. Aún así se entregaron 139 cuestionarios de los cuales 136 fueron devueltos y contestados correctamente. Ocho personas rehusaron contestarlo, lo que sitúa el porcentaje de respuesta en un 92.51 del total de la muestra. El análisis de los datos se efectuó mediante el paquete estadístico SPSS 13 para Windows. Se empleó el método de Componentes Principales con rotación Varimax para la extracción de factores, y se retuvieron aquellos factores con eigenvalue mayor que 1 (Kaiser, 1960; Tabachnik y Fidell, 1989). Para asignar los ítems a los factores se consideraron las cargas factoriales iguales o mayores que 0.45 (Maslach y Jackson, 1986; Nunnally, 1978). Resultados Previos a la realización del análisis factorial se tomaron en consideración determinados criterios tratando de ponderar la viabilidad del mismo. El determinante de la matriz de correlaciones obtuvo un valor de 0.001. La prueba de esfericidad de Barlett fue significativa y el test KMO de adecuación de la muestra alcanzó un valor superior a 0.80. Los resultados y valores obtenidos indican que es adecuado efectuar un análisis factorial de la matriz de correlaciones (Tabachnick y Fidell, 1989).
164 Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones El manual del MBI asume la independencia de los factores y ello nos llevó a utilizar, para factorializar, el método de Componentes Principales con rotación Varimax. Podemos apreciar en la tabla 1 que se obtuvieron cinco factores con eigenvalue mayor que 1 que explicaban un 65.619 de la varianza total. Nos guiamos por el criterio de asignar un ítem al factor en el que encontráramos una carga factorial mayor de 0.45. El factor I explicaba un 20.52% de la varianza y en él se agrupaban los ítems 1, 2, 3, 8, 20, 16, 6 y 14, que estiman agotamiento emocional, a excepción del item13 que no aparecía ni en éste ni en ningún otro factor. El factor II explicaba un 15.78% de la varianza y en él se agrupaban los ítems 22, 10, 15, 11, 5 que estiman despersonalización y el ítem 14, que según el manual pertenece a la subescala de agotamiento emocional. El factor III explicaba un 13.57% de la varianza y en él se agrupaban los ítems 9, 19, 18 y 17 que se corresponden con baja Tabla 1. Matriz de Componentes Principales con Rotación Varimax aplicada a los ítems del Maslach Burnout Inventory (MBI) . La rotación ha convergido en 6 iteraciones. El análisis factorial que se obtiene no se ajusta al modelo propuesto por Maslach y Jackson (1986). FACTORES (65.61%) F1 (20.52%) F2 (15.78%) F3 (13.57%) F4 (8.75%) F5 (6.98%) Ítem 1 Ítem 3 Ítem 2 Ítem 8 Ítem 20 Ítem 16 Ítem 6 Ítem 22 Ítem 10 Ítem 15 Ítem 11 Ítem 5 Ítem 14 Ítem 9 Ítem 19 Ítem 18 Ítem 17 Ítem 4 Ítem 7 Ítem 21 Ítem 12 Ítem 13 0.821 0.759 0.752 0.752 0.700 0.661 0.618 0.550 0.733 0.713 0.703 0.691 0.601 0.572 0.838 0.782 0.664 0.538 0.469 0.829 0.750 0.722
Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. 165 J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones realización personal en el trabajo. El factor IV explicaba un 8.75% de la varianza y en él se agrupaban los ítems 4, 17 y 7. Y finalmente el factor V, que explicaba un 6.98% de la varianza, en el que se encontraba el ítem 21. Como se puede apreciar los ítems de los tres últimos factores se corresponden con la subescala denominada realización personal en el trabajo y únicamente no aparece el ítem 12 que tampoco satura en ningún otro factor. A continuación, procedimos a realizar un análisis factorial ajustando a tres el número de factores a extraer, con la finalidad de comprobar cuál era el grado de ajuste con que el nuestros datos reproducían la distribución de los ítems ofrecida en la solución trifactorial del manual. Nuevamente procedimos a emplear el método de componentes principales con rotación Varimax cuyos resultados pueden apreciarse en la tabla 2. Los tres factores explicaron de manera conjunta un 53.986% de la varianza total. El factor I, explicando un 20.621 de la varianza, quedó constituido por los ítems que conforman la subescala de agotamiento emocional. El factor II, explicando un 16.203 de la varianza, lo integraron los ítems de la subescala de realización personal en el trabajo. El factor III, explicando un 16.20 de la varianza lo conformaron los ítems de los que se compone la subescala de despersonalización, junto con los ítems 6 (carga factorial de 0.452), 14 (carga factorial de 0.529) y 16 (carga factorial de 0.477) que estiman agotamiento emocional. En cuanto a la media, la desviación típica y el valor alfa de Cronbach para las subescalas del MBI junto con las correlaciones obtenidas, encontramos que la media para la subescala de Baja realización personal en el trabajo fue de M = 28.76 (DT = 9.12), para Agotamiento emocional M = 22.68 (DT = 11.71) y para Despersonalización M = 9.58 (DT = 7.51). La correlación r de Pearson más intensa se estableció entre Agotamiento emocional y Despersonalización (0.540, p < 0.001). Le seguirían la establecida entre Despersonalización y Baja realización personal en el trabajo (-0.354, p < 0.001). En cuanto a Agotamiento emocional y Baja realización personal en el trabajo tendríamos (-0.302, p < 0.001). Tabla 2. Matriz de Componentes Principales con Rotación Varimax aplicada a los ítems del Maslach Burnout Inventory (MBI). La rotación ha convergido en 5 iteraciones. El análisis factorial que se obtiene es ajustándose al modelo propuesto por Maslach y Jackson (1986). FACTORES (53,98%) F1 (20,62%) F2 (17,16%) F3 (16,20%) Ítem 1 Ítem 8 Ítem 3 Ítem 2 Ítem 20 Ítem 16 Ítem 6 Ítem 14 Ítem 13 Ítem 9 Ítem 17 Ítem 19 Ítem 18 Ítem 7 Ítem 12 Ítem 21 Ítem 4 Ítem 22 Ítem 15 Ítem 10 Ítem 11 Ítem 5 0.842 0.771 0.759 0.736 0.704 0.622 0.576 0.550 0.459 0.768 0.756 0.731 0.662 0.618 0.566 0.527 0.459 0.477 0.452 0.529 0.740 0.736 0.682 0.668 0.613
172 Apuntes de Psicología, 2007, Vol. 25, número 2, págs. 157-174. J. Mª García, S. Herrero y J. L. León Validez factorial del MBI en funcionarios de prisiones Maslach, C. y Jackson, S. E. (1986). Maslach Burnout Inventory (2ª Ed., 1ª Ed. de 1981). Palo Alto, California: Consulting Psychologists Press. Maslach, C., Jackson, S. E. y Leiter, M. P. (1996). Maslach Burnout Inventory manual (3ª Ed.). Palo Alto, California: Consulting Psychologists Press. Moreno, B., Bustos, R., Matallana, A. y Miralles, T. (1997). La evaluación del burnout. Problemas y alternativas. El CBB como evaluación de los elementos del proceso. Revista de psicología del trabajo y de las Organizaciones, 13 (2), 185-207. Moreno, B. y Oliver, C. (1992). El MBI como escala de estrés en profesionales asistenciales: adaptación y nuevas versiones. Congreso Iberoamericano de Psicología, Madrid. Moreno, B. y Oliver, C. (1993). El M.B.I. como escala de estrés en profesiones asistenciales: Adaptación y nuevas versiones. En M. Porns y M.T. Anguera (Comp.), Aportaciones a la evaluación psicológica (págs. 161 -174). Barcelona: P.P.U. Naude, J. y Rothmann, S. (2003). The validation of the Maslach Burnout InventoryHuman Survey for emergency workers in gauteng. 6th Annual Conference of the Society for Industrial/Organisational Psychology, Johannesburgo, 28 de junio 2003. Nelson, H. W., Pratt, C. C., Carpenter, C. E. y Walter, K. L. (1995). Factor affecting volunteer long-term care ombudsman organizational commitment and burnout. Nonprofit and Voluntary Sector Quarterly, 24 (3), 213-233. Nunnaly, N. C. (1978). Psychometric theory. Nueva York: McGraw-Hill. Oliver, C. (1993). Análisis de la problemática de estrés en el profesorado de enseñanza media: el burnout como síndrome específico. Tesis doctoral, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Madrid. Oliver, C., Pastor, J., Aragoneses, A. y Moreno, B. (1990). Una teoría y una medida del estrés laboral asistencial. En Colegio Oficial de Psicólogos (Ed.), II Congreso del Colegio Oficial de Psicólogos: Vol. 5. Psicología y salud: Psicología de la salud (págs. 291-297). Madrid: COP. Olmedo, E. (1993). Propiedades psicométricas del constructo burnout. Tesis de licenciatura, Facultad de Psicología, Universidad de La Laguna. Pedrabissi, L., Santinello, M. y Vialetto, A. (1994). La sindrome del burnout: Una ricerca tra gli insegnanti e gli operatori dei servizi psichiatrici del Friuli-Venezia Giulia. Pordedone: Biblioteca dell’Immagine. Perlman, B. y Hartman, E. A. (1982). Burnout: Summary and future research. Human Relations, 35 (4), 283-305. Pines, A. M. (1993). Burnout: An existential perspective. En W. B. Schaufeli, C. Maslach y T. Marek (eds.), Professional burnout: Recent developments in theory and research (págs. 33-51). London: Taylor & Francis. Pines, A.M., Aronson, E. y Kafry, D. (1981). Burnout: From tedium to personal growth. En C. Cherniss (Ed.), Staff burnout: Job stress in the human services. Nueva York: The Free Press. Pines, A. M. y Keinan, G. (2005). Stress and burnout: the significant difference. Personality and Individual differences, 39 (3), 625-635. Powers, S. y Gose, K. F. (1986). Reliability and construct validity of the Maslach Burnout Inventory in a sample of universitary students. Educational and Psychological Measurement, 46, 251-255.
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