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Analisis de la modalidad en el discurso.

Hermoso Mellado-Damas, Adelaida

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Adelaida Hermoso ANALISIS DE LA MODALIDAD EN EL DISCURSO. Llevar a cabo la lectura de la Modalidad en un texto, es decir, realizar un análisis de la relación que se establece entre el sujeto enunciador y su propio enunciado, supone, como muchos autores han señalado, localizar las distintas marcas o elementos mediante los cuales dicho sujeto expresa su posición con respecto a éste. No ignoramos el hecho de que éstos elementos sean muy numerosos y a la vez muy diversos entre sí. Igualmente somos conscientes de que han sido muchas las disciplinas que han intentado abarcar el tema. Así lo contempla Meunier (1974): «Parler de modalités, sans plus de précision, c'est s'exposer à des graves malentendus. Le terme est, en effet, saturé d'interprétations qui ressortissent explicitement ou non, selon les linguistes qui l'utilisent, de la logique, de la sémantique, de la psychologie, de la syntaxe, de la pragmatique ou de la théorie de l'énonciation. De ce fait, il renvoie à des réalités linguistiques très diverses (pêle-mêle, pour l'instant : -modes-grammaticaux; temps aspects; auxiliaires de -modalité-: pouvoir, devoir; négation; types de phrase: affirmation, interrogation, ordre; verbes -modaux: savoir, vouloir... adverbes -modaux-: certainement, peut-être ..; etc. )»(Pag:8) Sin embargo y a pesar de dichos inconvenientes, la modalidad, en tanto que principal reveladora de la subjetividad del locutor, y principal reguladora de los mecanismos de «prise en charge» del sujeto enunciador, resulta indispensable para llevar a cabo un análisis del discurso. Para dar cuenta de dicha importancia, analizaremos varios ejemplos extraídos de la obra de André Gide Le s faux monnayeurs por considerarlos interesantes y sugerentes en este aspecto. Con ellos estudiaremos algunas de estas formas modales y veremos hasta qué punto, la división entre contenido modal por una parte y contenido proposicional por otra, es necesaria y absolutamente determinante para el estudio de J. F. Corcuera, M. Djian y A. Gaspar, eds. La Lingüística francesa. Situación y perspectivas a finales del siglo XX, Zaragoza, 1994 algunas unidades de la lengua que, de otra manera, quedarían sin definir. 1. «MODUS» Y «DICTUM», son los dos términos más frecuentemente utilizados en los estudios sobre modalidad. Charles Bally los describe en su estudio «linguistique générale et linguistique française»( 1965:36) de esta manera: «La phrase explicite comprend donc deux parties: l'une est le corrélatif du procès qui constitue la représentation; nous l'appellerons, à l'exemple des logiciens, le dictum. L'autre contient la pièce maîtrise de la phrase, celle de la modalité, corrélative à l'opération du sujet pensant. La modalité a pour expression logique et analytique un verbe modal et son sujet, le sujet modal; tous deux constituent le modus, complémentaire du dictum». (1965:36) En efecto, el locutor posee varios niveles enunciativos desde los que expresarse, en tanto que sujeto enunciador : el nivel dictai o DICTUM, donde el locutor enuncia una determinada representación de la realidad que se constituye en contenido proposicional del enunciado; y un nivel modal o MODUS desde el cual el locutor lleva a cabo una valoración de dicha representación, expresando cuál es su adhesión al contenido en cuestión. De este modo no sólo comunica un estado de cosas, sino que al mismo tiempo lo juzga, lo valora desde su calidad de sujeto pensante. Al simple acto locutivo, es decir, al hecho de enunciar una oración con un sentido y una referencia determinados, el sujeto enunciador añade su calificación subjetiva, pasando de ser un «sujet parlant effectif «(1984:195) o sujeto abstracto, productor de la palabra pero que no asimila aún la responsabilidad del enunciado en cuestión, a ser «le locuteur vu dans son engagement énonciatif»(1984:200) utilizando la terminología de Ducrot. De hecho, en este nivel funcionan los verbos modales que ayudan a que el enunciado adquiera su pleno «sentido». En efecto según Ducrot: «Le SENS est une qualification de l'énonciation et il consiste notamment à attacher à l'énonciation certains pouvoirs ou certaines conséquences»( 1984:1859). Dichos verbos son expresiones de la fuerza ilocutiva. En este sentido, ambos niveles, el ilocutivo y el modal irían paralelos. Por ello, algunos autores han tratado la estrecha relación que se establece entre algunos elementos modales específicos y el acto de habla que son capaces de realizar 1. Otros prefieren mantener la distinción; es el caso de Cervoni quien, partiendo de la necesidad de poner ciertos límites al extenso y complejo campo de la modalidad, trata cada una de dichas disciplinas como entidades autónomas: «Malgré les rapports étroits qui les lient, nos dice, la modalité et l'illocutoire peuvent être considérés comme des phénomènes autonomes, et tous deux prévus dans la langue... «(1987:96) No obstante no nos detendremos aquí en resaltar este tipo de paralelismos, aunque no los consideremos por ello menos interesantes. Partamos de algunos ejemplos extraídos de la obra de Gide para introducirnos en el tema de la modalidad propiamente dicha: (1 ) «Je sais qu'il était avec vous cet été». (Gide) (2) «Je vous certifie que Brugnard a résisté à V épreuve plus longtemps que beaucoup d'autres». (Gide) (3) «Il était certainement un peu ivre». (Gide) (4) «Et vous connaissez sans doute d'autres jeunes qui seraient tous prêts à collaborer». (Gide) En cada uno de estos casos, el locutor presenta el contenido proposicional de su enunciado expresando a su vez cual es su «saber», su «conocimiento» acerca de éste. Todos ellos reproducen así un mismo tipo de modalidad: una modalidad epistémica por contener en sí la noción lógica de «Certidumbre». Cervoni( 1987:74) en su libro L'Enonciation expone cuales son las modalidades según los lógicos: « pour les logiciens les modalités fondamentales sont celles qui concernent la vérité du contenu des propositions». Según esto, existen diversos «carrés logiques» que incluyen las diferentes modalidades: alética, deóntica y epistémica con sus correspondientes nociones. Mientras que en el ejemplo(l), el verbo modal viene expresado de manera explícita, en el ejemplo (2) estamos ante uno de los casos a los que Cervoni(1987:89) llama «modalité impure» por estar mezclada ésta con otros elementos de significación. El verbo «certifier», presenta un caso de «synthèse lexémique»de un verbo enunciativo «DIRE» implícito, y un elemento modal de «certitude». Esto quiere decir que el elemento encargado de modalizar la proposición viene incluido en el contenido semántico del verbo de enunciación. Al verbo neutro «dire», el locutor añade en este caso, la carga de modalidad afirmativa. «certifier »=[DIRE+modalité] En los dos ejemplos que siguen, la modalidad es expresada de una manera muy diferente. Los adverbios «sans doute» y «certainement», poseen la peculiaridad de funcionar fuera del DICTUM, son elementos que se sitúan fuera del margen oracional pues no modifican al verbo dictai ni a ninguno de los componentes de la proposición, J. F. Corcuera, M. Djian y A. Gaspar, eds. La Lingüística francesa. Situación y perspectivas a finales del siglo XX, Zaragoza, 1994 de ahí la imposibilidad de realizar una paráfrasis del tipo: «*il était d'une manière certame un peu ivre». Su función es así pues supraoracional, ambos funcionan como modificadores del verbo modal implícito y de esta forma, modalizan desde el exterior el enunciado. Muñoz Romero ( 1992) los clasifica con el nombre de Adverbios Modalizadores, y los engloba dentro de la clase más amplia de los adverbios modales de la que dice: «...todos ellos comparten, por una parte, la característica sintáctica de funcionar en los márgenes oracionales, -rasgo que los diferencia del resto de los adverbios subjetivos, a saber los cuantitativos y los deícticos, que forman siempre parte del contenido proposicional del enunciado, ya sea como constituyentes de sintagma, ya sea como constituyentes de frase; así como de los usos no modales de sus homónimos-y, por otra parte, la característica semántica o lógico-semántica de ser expresiones de la subjetividad del locutor, añadiendo al contenido proposicional del enunciado la participación afectiva o el juicio de valor emitido por el sujeto de enunciación sobre el mismo...»(947) En efecto, el nivel de incidencia de dichos adverbios se encuentra en el MODUS. Con ellos, el sujeto enunciador juzga su enunciado, proponiéndolo como cierto. Para dar cuenta de cómo diferentes estructuras sintácticas son capaces de reproducir un mismo nivel modal, utilizaremos la fórmula propuesta por Gordon y Lakoff en su artículo «Postulats de conversation»(1973): SAY [ al, b WANT (a2, Q) ] Donde: SAY= «DIRE» o verbo de enunciación. al= Locuteur o «sujet parlant effectif», (L). b= Auditeur, (A). a2= Sujet énonciateur, (E)^. WANT= verbo modal o MODUS. Q= Contenido proposicional o DICTUM. Este esquema nos permite ver cómo varios enunciados, que comportan una estructura sintáctica diferente, pueden coincidir desde un punto de vista enunciativo, al traducir un mismo contenido modal. El locutor presenta como cierto el contenido de los hechos expresados en cada caso. Podríamos esquematizarlos de la siguiente manera: DIRE [L, A croire CERTAIN (E, Q)] Q (1)= «il était avec vous cet été». Q (2)= «Brugnard a résisté à l'épreuve plus longtemps que beaucoup d'autres Q (3)= «Il était un peu ivre». Q (4)= «vous connaissez d'autres jeunes... collaborer». En todos ellos, el contenido proposicional o dictum viene expresado de una manera explícita, sin embargo, los elementos encargados de representar el nivel modal difieren en su mayoría y no todos vienen explicitados lingüísticamente. El segundo ejemplo (2) es especialmente interesante, pues el nivel modal viene implícito: ni el verbo modal ni ninguno de sus modificadores se encuentra explicitado. Es sólo desde la zona enunciativa desde donde dicho nivel, como hemos visto, puede derivarse. Esto nos muestra que las diversas zonas no son absolutamente independientes las unas de las otras, que no existe una frontera rigurosa entre ellas. Incluso a veces, el elemento encargado de modalizar el enunciado forma parte del contenido proposicional del mismo. Entre estos elementos se encuentran los sufijos -ABLE de «admirable», por ejemplo, o -IBLE de «lisible», que Cervoni considera como típicamente modales por ser capaces de reactivar una proposición modal subyacente del tipo: «qu'on DOIT admirer» o «qu'on PEUT lire», modalidades deóntica y alética respectivamente (1987:88) Los elementos capaces de expresar la modalidad podrán trabajar desde tres niveles diferentes: desde el nivel dictai, reactivando una proposición modal subyacente que incida sobre la totalidad del enunciado; desde el propio nivel modal al explicitarse alguno de los elementos(ya sea el verbo modal, ya sea alguno de sus modificadores); y por último desde el nivel enunciativo, por aparecer el verbo de enunciación como una «synthèse lexemique» que añade, al carácter neutro del verbo «DIRE» un contenido modal, que reactiva así el nivel modal. 2. El locutor puede igualmente expresar cual es su nivel de conocimiento de los hechos representados y si embargo decantarse por la noción modal contraria a la de «certitude», es decir la de «probabilidad». La veracidad de los hechos enunciados se pone en cuestión y el sujeto enunciador vacila sobre el grado de «certitude»del contenido de la proposición. Veamos algunos ejemplos: J. F. Corcuera, M. Djian y A. Gaspar, eds. La Lingüística francesa. Situación y perspectivas a finales del siglo XX, Zaragoza, 1994 (5) «-Il était quelle heure?- -Trois heures du matin, je pense. «(Gide) (6) «-Il a dû partir; j'ai entendu la porte de l'appartement qui se refermait». (7) « Mes parents vont probablement aller en Normandie, comme tous les été s »(Gide) En el ejemplo (5) el locutor presenta en primer lugar el contenido proposicional para después ponerlo en duda, mediante el verbo modal explícito «PENSER». Dicho procedimiento, la explicitación del verbo representante del modus, es el que, en este caso, nos permite llevar a cabo la lectura de una modalidad epistémica: el locutor vacila en lo que se refiere a su conocimiento exhaustivo de los hechos. Evidentemente, si el sujeto enunciador asumiera la veracidad absoluta de dicho contenido, lo habría expresado simplemente diciendo: «Il était trois heures», es decir, no haciendo uso de la zona modal, ni implícita ni explícitamente. En el ejemplo (6) el verbo modal también viene expresado de una manera explícita. En el caso de los verbos modales, y en particular en lo que concierne a «DEVOIR» y «POUVOIR», cuya polisemia es de todos conocida, el contexto juega un papel fundamental para determinar qué tipo de información ofrecen en cada caso. El verbo modal DEVOIR, principal representante de la modalidad deóntica o de obligación, expresa aquí una modalidad de tipo epistémica. El locutor deduce un hecho expresado por la proposición: «il est parti», que constituye el DICTUM, a partir de una segunda proposición «j'ai entendu la porte de l'appartement qui se refermait» que le lleva a realizar su hipótesis. El valor del verbo modal en cuestión habría cambiado por completo si le hubiese seguido un enunciado diferente, por ejemplo un enunciado del tipo «il était déjà trop tard», en cuyo caso el matiz modal expresado por el verbo del modus sería claramente deóntico representando una obligación externa al sujeto de enunciación. En este sentido, el segundo enunciado se presenta como el argumento sobre el que el locutor en cuestión se basa para dar cabida a dicha probabilidad, a dicha hipótesis. Pottier, en su estudio «la modalisation»(1987), expone su teoría sobre la hipótesis y su relación directa con la modalización de un enunciado por parte de un sujeto enunciador. Considera que hacer una hipótesis es «accorder un certain degré d'existence à un être ou à un événement». Así un sujeto hablante podrá exponer un enunciado según sea ya conocido por él mismo o no, v en esas condiciones podrá juzgarlo según las diferentes variantes que, como hemos visto, se incluyen dentro de las nociones lógicas existentes. Así Pottier sitúa estas «attitudes modales» dentro de un eje que va desde la hipótesis o «un avant de connaissance effective» hasta la tesis o «un après de connaissance effective»(1980). Los tipos de nociones modales vistos hasta ahora - la probabilidad y la certezason dos de las principales representantes de las actitudes modales que estudia Pottier. Esta misma noción modal puede ser expresada con la ayuda del adverbio «probablement» como es el caso del ejemplo (7). Este adverbio pertenece también a la clase de adverbios vistos en los ejemplos (3) y (4). En efecto, no soportaría una paráfrasis del tipo «*Mes parents vont aller d'une manière probable à Normandie», por ser gramaticalmente incorrecta, ya que su nivel de incidencia se sitúa fuera del DICTUM, no modificando a ninguno de sus elementos. En este caso, el locutor está argumentando también su hipótesis, califica un hecho como probable, a saber: «Mes parents vont en Normandie», apoyándose en otro hecho del que se muestra seguro, a saber: «ils le font tous les étés». Del segundo elemento el locutor deduce, igual que en el caso anterior, el primero. Esto nos muestra la necesidad de superar el marco de la oración, para llegar a tener una visión más amplia y compleja del enunciado, pudiendo así extraer su pleno sentido. 3. Pero la modalidad no recubre exclusivamente dichas nociones extraídas de los cuadrados lógicos; existe otro tipo de valoración por parte del sujeto enunciador, que no afecta a las condiciones de « verdad» del enunciado. Presuponiendo la existencia efectiva del hecho enunciado, el locutor pasa a valorarlo, a transmitir cuál es su opinión sobre éste, o en qué medida se ve afectado o condicionado por su existencia. La mayoría de los autores coinciden en llamar a este tipo de modalidad, modalidad apreciativa; Pottier llama así a los verbos modales con esta función concreta y dice de ellos: «ils présupposent un savoir, sur lequel on se fonde pour lui appliquer un regard évaluatif». (1980:78) El locutor tiene la posibilidad de matizar su enunciado libremente. La gama de matices es aquí incluso mayor que en el caso anterior pues el sujeto no se ve obligado a razonar su opinión, ni a demostrar su conocimiento o su duda sobre el hecho representado, sino que se limita a exteriorizar sus sentimientos que pueden ser sin embargo muy variados. Veamos algunos ejemplos : (8) «Péniblement, il se sentait de trop». (Gide) J. F. Corcuera, M. Djian y A. Gaspar, eds. La Lingüística francesa. Situación y perspectivas a finales del siglo XX, Zaragoza, 1994 (9) «Heureusement, Pauline est intelligente». (Gide) (10) «Il s'est malheureusement mis à jouer». (Gide) Estos tres adverbios, se sitúan en el nivel modal, > traducen, desde el margen oracional, la valoración positiva o negativa que el locutor hace de su propio enunciado. En efecto, desde un punto de vista sintáctico, son adverbios con incidencia supraoracional3. De este modo jamás podrán constituir el focus de una frase enfática o de la negación. Tan solo los constituyentes de sintagma o de frase, son los afectados por dichos mecanismos pues son mecanismos sintácticos influyendo únicamente sobre componentes de éste. De hecho, las frases (11, 12, 13 y 14) no son gramaticalmente correctas: (11) *// ne se sentait pas péniblement de trop (mais heureusement). (12) *C'est péniblement qu'il se sentai trop. (13) * Pauline n'est pas heureusement intelligente (mais malheureusement) (14) * C'est malheureusement qu'il s'est mis à jouer. Estos test nos demuestran la exterioridad de dichos adverbios con respecto a la estructura sintáctica de los enunciados a los que pertenecen. Si sometiéramos los ejemplos anteriores a las mismas transformaciones obtendríamos igualmente, como resultado, frases agramaticales. (15) *Mes parents ne vont pas aller en Normandie probablement (mais assurément). (16) *C' est certainement qu'il était un peu ivre. Aunque la información que ofrecen dichos adverbios sea diferente, sin embargo su nivel de incidencia coincide. La fórmula de Gordon y Lakoff nos muestra dicho paralelismo: DIRE [ L, A considérer MALHEUREUX (E, X) ] HEUREUX PROBABLE CERTAIN El comportamiento de estos adverbios nos demuestra, una vez más la necesidad de utilizar otros criterios, no sintácticos, más amplios y más complejos: a) Por una parte, un criterio lógico-semántico para saber qué tipo de información es la que aportan, y b) Por otra parte, un criterio enunciativo que determine qué relación mantienen con el contexto extralingüístico en el que aparecen, y con el resto de parámetros enunciativos que lo rodean. Nos muestran, así mismo, como sin el estudio concreto de la modalidad, muchos de los elementos pertenecientes al discurso quedarían sin clasificar y sin definir4, por desempeñar una función que se encuentra fuera del alcance del mero análisis sintáctico. Antes, hemos destacado, la fuerte carga de subjetividad que poseen dichos elementos. Muñoz Romero (1992) quien denomina estos últimos adverbios (ejemplos 9-11) axiológicos-afectivos, señala en su estudio la fuerte carga de subjetividad que poseen, incluyéndolos dentro de lo que Kerbrat-Orecchioni llama unidades subjetivas o «subjectivémes», es decir, unidades de la lengua capaces de representar las huellas dejadas por el sujeto de enunciación en su enunciado. «Todas ellas, nos dice, tienen en común el no poseer una clase denotativa autónoma, es decir independiente de la situación de enunciación o del sujeto de enunciación. Aunque autónomas semánticamente, no lo son referencialmente(. . . ) Al mismo tiempo que enuncian una propiedad del objeto, manifiestan la participación emotiva o valorativa del sujeto de enunciación. En este sentido, el carácter subjetivo y ocasional no puede ser atribuido exclusivamente a los deícticos, sino también a las expresiones de convicción, duda, deseo, orden, admiración, etc., por las que el sujeto se manifiesta en su enunciado», (p. 945). Sin embargo, aunque es cierto que todas las unidades portadoras de modalidad son, necesariamente, unidades subjetivas o dependientes del locutor que las enuncia, no por ello todas las unidades subjetivas o «subjectivémes», poseen el poder de representar la valoración del sujeto de enunciación de su propio enunciado. La misma autora Muñoz así lo señala: «(...) creemos que hay que poner ciertos límites; de lo contrario, cualquier procedimiento expresivo, cualquier unidad subjetiva, podría ser considerada como expresión de la modalidad, y estaríamos confundiendo subjetividad con modalidad, expresividad con modalidad», (p. 947). Así pues y para concluir, podemos decir que el estudio de la modalidad plantea J. F. Corcuera, M. Djian y A. Gaspar, eds. La Lingüística francesa. Situación y perspectivas a finales del siglo XX, Zaragoza, 1994