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La formación del lector

Pérez Montero, María Concepción

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CAUCE, Re is a de Filología y su Didác ica, n." 8, 1985, págs. 141 - 185 LA FORMACIÓN DEL LECTOR M.a CONCEPCIÓN PÉREZ MONTERO* 1. PALABRAS INTRODUCTORAS La conside aciónde dos expe iencias docen es pe sis en emen e ei e adas a lo la go de mis sie e lus os de eje cicio en enseñanza media y la in es igación de posibles soluciones a los p oblemas que ambas expe iencias en añan, me han lle ado a inqui i causas y a busca ecu sos que b indo a los que, como yo, se sien an inquie os an e es os emas y quie an ayuda me a ensaya en el desempe- ño de la p o esión nue os p ocedimien os. Me di ijo p incipalmen e a los p o eso- es ac uales de BUP y a los de 7.° y 8.° de EGB, en esa bisag a c í ica del ánsi o de la lec u a in an il a la adul ez lec o a. Se a a de dos asun os en apa iencia no ín imamen e elacionados, pe o que sí lo es án en la p ác ica. Hace iempo, sin i más lejos unos ein icinco años, la his o ia li e a ia se es udiaba con in inidad de da os his ó icos, pe o, al menos en enseñanza básica y media, sin lec u a alguna, ni siquie a agmen a ia, de las ob as. Los planes de enseñanza po una pa e y la mayo p o usión de ob as clási- cas —adap adas o no— asequibles a los niños, ue on cambiando usos y men ali- dades has a llega a los planes ac uales, cada ez más undados en el comen a io del ex o li e a io1 y en el conocimien o di ec o de las ob as consag adas y mode - nas. Du an e mis p ime os años de docencia u e que lucha con a el ambien e de pad es y educado es, hos il an e cualquie ipo de lec u a que no ue a el lib o de ex o. Se ha e olucionado de modo posi i o en es e sen ido. Pe o es ho a de e- * Ca ed á ica de la Escuela Uni e si a ia de Magis e io. 1. Recué dese el ac ual Plan de Bachille a o, aún en e apa de ensayo, que ci a odo el es udio de la lengua en ex os li e a ios. 141 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . isa p ecisamen e es as si uaciones pa a e si es necesa ia una ec i icación en la ma cha. En p ime luga quie o some e a conside ación y a polémica un p ocedimien o que enimos adop ando c eo que equi ocado si no se ma iza. ¿Se deben da a lee las ob as pa a adul os —clásicas y mode nas— como única lec u a?. Es más, ¿se ha de empeza po ellas en Bachille a o?. O a cues ión elacionada con la an e io . Pa a amilia iza al alumno en es as lec u as y pa a ayuda lo a pene a en ellas, se u iliza el comen a io de ex o. Cuando al comen a io comenzó en nues a docencia, los educado es clásicos se mos a on desconce ados. Hubo en el p o eso ado un in e és po el p ocedimien- o del comen a io en sí y po su adap ación a los alumnos. En los exámenes de e- álida se pedía un llamado «comen a io de ex o» que se o ien aba con p egun as de ipo in o ma i o muy poco pa ecidas a las adecuadas es pa a un e dade o co- men a io li e a io. Desde en onces és e se ha o ien ado po medio de publicacio- nes, que se inicia on con el hoy clásico lib o de Láza o Ca e e , en onces publica- do po la edi o ial Anaya. El hecho de habe pa ido de es e comen a io de ag- men os de ob as clásicas, an o en los exámenes o iciales como en las p ime as ob as o ien ado as del comen a io en el aspec o docen e, ha con ibuido a que és- e siemp e se haya concebido así, sin some e se a c í ica ai aspec o agmen a- io. Pe o, si bien es e dad que un uni e si a io puede hace pe ec amen e un co- me a io de cualquie ex o, ¿no se á un e o , cuando se a a de alumnos de Ba- chille a o, comenza a comen a agmen os sin inicia an es én el comen a io de la ob a gene al?. ¿No se log a á mayo acep ación po pa e de los muchachos y más éxi o si se p ocede in e samen e y del comen a io de la ob a comple a pasa- mos al de una pa e, algunos capí ulos que cons i uyan una unidad, un capí ulo con mé i o y signi icado p opios, y, inalmen e, al de un agmen o signi ica i o en el conjun o?. Aún di é más. Si !a lí ica es lo úl imo que un alumno sabe cap a ¿po qué no deja el comen a io del ex o lí ico pa a COU y comenza po los na a i os, que son los que e dade amen e in e esan a la inmensa mayo ía de los alumnos de Bachille a o?. No se o ien an en es e sen ido las ob as que no malmen e eco- mendamos como lib o de ex o. C eo que no de o a o ma se ha de p ocede en la segunda e apa de EGB y que en es a ie na edad no es el comen a io lí ico lo que un alumno puede cap a , pe o sí que puede llega a algún comen a io, más o menos ingenuo, de una ob a na a- i a comple a. Es as son las cues iones sob e las que quie o a a en es e a ículo pa a lle- 142 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . I ga a conclusiones al ez no de ini i as, pe o sí suge ido as de nue as expe ien- cias y an eos más a inados que los que has a aquí hemos hecho en nues a labo docen e. 2 LA LITERATURA ANTROPOLÓGICAMENTE CONSIDERADA 2.1. La lec u a, auxilia como es uc u ados de la ealidad en la adolescencia. ¿Cuál es la au én ica mo i ación que impulsa al lec o ingenuo, niño o adul o?. Desde luego, la es é ica no. No en emos en los mil p oblemas, las mil ace as dis- cu ibles que el ema p esen a (¿dónde empieza y dónde acaba lo que p opiamen e pod íamos conside a li e a u a?. ¿Cómo de ini íamos la in uición a ís ica?. Có- mo el hecho es é ico?...) que, aunque undamen ales pa a delimi a campos y pa- a habla con sol encia del asun o, no pueden a a se a ondo en un a ículo que no se p opone la eo ía de modo especula i o, sino sólo como un apoyo necesa io pa a la p ác ica. Vamos solamen e a señala unos cuan os hechos incon es ables que pueden lle a nos a conclusiones impo an es en cuan o a nues a ac i ud cuando se a a de suminis a lec u a y es imula a nues os alumnos pa a que dis u en con ella. Lo p ime o que exige un lec o de ela os — ea o o na ación— es la posibili- dad de ida au én ica que en ellos hay. Po eso el niño, cuyo cosmos es an opo- mó ico, admi e hé oes animales o, incluso, ege ales o mine ales, con al de que ac úen como humanos. Po ello ambién, a la edad jus a de la pube ad, en que se di e encia la p opia pe sonalidad y se es ablecen lími es en su en o no, el con eni- do de la lec u a a ía adicalmen e, y, casi de modo aná ico, se exige ealismo, po lo menos apa iencia de ealidad. El lec o adul o si admi e lo an ás ico, es en ^ an een cuan o se le mues a cohe en e con el p opio mundo que c ee obse a y conoce 2. El lec o no mal, incluido el niño, no el lec o cul o, necesi a un uni e so o ganizado con una lógica semejan e a la que es ima que sos iene el mundo en el que él i e. La necesidad de lec u a, que en ocasiones en la adolescencia se hace sen i de modo acucian e —acaso se hacía sen i más cuando no exis ían an os o os medios sa is ac o ios pa a el mismo in— no nace de una pos u a me amen e in- elec ual y menos de dis u e a ís ico, aunque pueda desemboca en ello. La sed 2. Dice To en e Balles e que la no ela debe da nos una « ealidad su icien e», en la conciencia de no se a a de la misma ealidad. El lec o admi e que esa ealidad se lend a en su In e io una imagen de la misma ue za que la Imagen-model a den o». (El Quijo e como Juego, Guada ama, Mad id, 1975, pp. 42 a 46). que no se a a de la misma ealidad. El lec o admi e que esa ealidad se as ueque con al que él pueda «engend a en su In e io una imagen de la misma ue za que la Imagen-modelo de la ealidad que el au o lle- 143 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . de lec u as es consecuencia de que és as son ealmen e un modo na u almen e buscado po el adolescen e pa a sa is ace su u gencia de conocimien o de ese mundo en el que se ab e a la ida y que es ena con o me su pe sonalidad se a ianza y se desa olla más. «Lo que impulsa al jo en a la lec u a —dice Ca lo a Bühle 3— no es ningún en- usiasmo li e a io, sino que son necesidades pe sonales de sen idos o in e eses que despie an»... «Así lee el jo en4. El lib o ¡e si e a él, que es á anheloso y cu io- so, de sus i u o o p omesa de ida. Su exis encia es en al o g ado espe a, casi só- lo o ma y opaje en que el lib o ie e el con enido deseado. Los sen idos y las manías, el a án de sabe y el hamb e de expe iencias quie en ecibi su pábulo del lib o». Sus i u o y p omesa de ida, e ec i amen e, un amplio uni e so que nunca pod á conoce en la ealidad co idiana de su exis encia ulga , pe o que se le an- oja posible en años u u os o que le si e de «expe iencia» pe sonal, aún no i i- da, pe o necesa ia. A es e espec o, me pa ece sumamen e ilus a i o el eje cicio de un jo en, del hace iempo caducado PREU, que conse o po su alo es imonial y po su gala- nu a de es ilo, y que, po lo mismo, oy a ep oduci a con inuación, si bien debo ad e i que dispongo de muchos más ejemplos en el mismo sen ido, po que, an e el esul ado in e esan e del ema, lo he epe ido algunas eces más y siemp e sue- len coincidi los muchachos en es as mismas ap eciaciones de que la lec u a es uen e pa a la ida, aunque no lo hacen con la p ecisión con que se exp esa és e. «Mi mundo li e a io» — ¿Pa a qué lees an o, hijo mío?. Me da miedo e e den o de us li- b os, an lejos de noso os. Ya sabes que el mucho lee con unde a las gen es. ¿Qué iba yo a con es a ?. Me callé y son eí. Pe o que no me qui en mi mundo de los lib os y mi mundo del cine... Su i y i i y eí ¿acaso no e a ese?, y ensancha el ho izon e es echo de las calles pol o ien- as de mi pueblo. ¿Leía yo acaso pa a e adi me un poco de la ida eal?. ¡Pe o si mi ida eal no e a is e...! Ya, pe o, al ez, un jo en necesi e algo más de ida; i i más in ensamen e; acaso i i o as idas innume ables, las de odos los hé oes de mis lib os. E a is e, mucho más que ni quie o pueblo, i i en los campos de 3. La ida psíquica del adolescen e, Espasa-Calpe, Buenos Ai es, 1950, p. 180. 4. Ibíd., p. 174. 144 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . concen ación usa con aquel hé oe de «La Ho a 25», que pa ecía que en él se ensañaban odos los su imien os, como una bandada de bui- es en el cadá e de un caballo. E a is e... pe o ¡e a an di e en e! Y cuando i ía la uda angus ia y el ágico y p imi i o ins in o de Pas- cual Dua e, yo e a o o, incul o, udo, casi sal aje y lleno de nobleza. ¿Po qué iba yo a deja de lee ? «El mucho lee con unde a las gen es, hijo mió». Pe o ¿y el no lee ?. Mi mad e no sabía que es peo no lee . Tal ez el co azón uese a sal os casi imposibles cuando me me ía den o de la ina disección que Dos oye ski hace de sus pe sonajes, pe o ambién se llenaba de una paz nue a al eco e los bosques de No uega con el incansable Knu Hamsun, o isi a el ma o los p ados as u ianos —los «p aos»— con Palacio Valdés. ¿Es eso con undi se?. No sé. Cuando mi mad e lo decía... Pe o yo podía e cada a ca a a Napoleón y Ku uzo en el más g andioso des- pliegue de ue zas que io la his o ia, y podía i i los p ime os años del C is ianismo con Vinicio y Ligia, y e cae en oleadas a dien es la la a del Vesubio sob e Pompeya. ¿Y no e a ma a illo odo aquello? Ve el mundo en e o pendien e de la gigan esca pe la de Kino y sen i cómo se cansaban las pie nas en aquella loca y desespe ada huida. Sen i el ma , iejo y he moso, con sus eno mes peces y sus c ueles a es, en aquella no ela de Heminway». . E iden emen e, el alumno, a en ajado lec o y es udian e, de unos diecisie e años, se con iesa sin p oponé selo. Signi ica i amen e inden i ica su mundo de los lib os y su mundo del cine —e an echas en que el ele iso no es aba aún en odas las casas—. «Su i , i i y ei ... y ensancha el ho izon e es echo de las calles pol o ien as de mi pueblo»... «Tal ez un jo en necesi e algo más de ida; i- i más in ensamen e; acaso i i o as idas innume ables, las de odos los hé- oes de mis lib os». No' lo pod ía deci el más su il pedagogo mejo que es e mu- chacho, hoy ya un homb e, lo ha dicho. Sp ange en su clásica ob a coincide con es a misma idea5: «El adolescen e no conside a el d ama desde el pun o de is a pu amen e es é ico, sino, an e o- do, en cuan o p esen a imágenes de la ida humana que pe mi en a la an asía —que se p oyec a simpá icamen e— imagina se a sí misma en las si uaciones más di e sas, compa idas in e io men e, y ensancha así el cí culo de la ida psí- quica p opia. La signi icación del ea o pa a el desa ollo espi i ual del jo en esi- ^ 5. Psicología de la edad ju enil, Ed. Re is a de Occiden e, Mad id, 1966, p. 85. 145 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . de en que le da pa icipación en o mas de la exis encia que nunca en a ían eal- men e en su es e a, es echamen e limi ada». Y añade más adelan e6. «Cuando se conside a que los jó enes i en en las igu as de las no elas y de los d amas co- mo pe sonas eales, se comp ende el g an ac o e olu i o que es á ence ado en la li e a u a». Coincide en es a opinión una in es igado a más mode na: «La li e a u a es un ac o de ayuda pa a que la ap ehensión del mundo sea la que co esponde a la sana e olución de la pe sonalidad in an il»7 y con inúa, e i iéndose a es a li e a- u a, «desde el pun o de is a an opológico es un medio de esponde a los in e- ogan es del homb e con elación al sen ido de la ida y a la búsqueda de cami- nos». No esis o la en ación de an icipa ya aquí algunas de ias dudas que c eo po- de acla a . ¿Necesi a el adolescen e —nues os alumnos de 8.° de Básica y 1.° de Bachille a o— que le demos una sociedad posible? ¿Ha de se deseable? ¿Les mos a emos un mundo de luchas y de acasos?. No caigamos en al en ación. Ya emos lo que buscan. A esa edad se admi e mal lo que signi ica una up u a con el o den clásico del ela o; no se exige, eso sí, demasiada e osimili ud: bas a e en cualquie a de las no elas p edilec as de siemp e o de hoy las con adiccio- nes con cualquie si uación posible —en el mismo «Robinson», en «la isla del e- so o» o en «EL iángulo de las Be mudas»—. Pe o sí que, en gene al, necesi an inicia se en algo que les esul e de e dad a ac i o, que les pe mi a imagina se en una si uación análoga al hé oe. Solamen e la madu ación lec o a ios lle a á a gus a ín imamen e o as ob as y si uaciones, como ocu e con el ejemplo del alumno aducido an e io men e. A es e espec o son pe ínenenes las de alladas es adís icas publicadas po Foule D. B ooks en su ob a «Psicología de la adolescencia»8, en las que se obse - a la e olución de alumnos, sin duda cuidados li e a iamen e. El in e és po el «su- pe man» y po la a en u a a disminuyendo a a o de una emá ica más amplia y comple a, pa a acaba iden i icándose con ios in e eses de la lec u a del adul o después de los 16 años. También se obse a un aumen o de p e e encia po los e- la os con pe sonajes adul os con o me a anza la edad, y más acen uadamen e en las muchachas en e a los a ones, lo cual es explicable po el desa ollo p ema- u o de la muje . 6. Ibíd., p. 87. 7. PERRICONI, G aciela. «Pun os de pa ida pa a la ca ac e ización de un lib o in an il» en El lib o In- an il. Cua o p opues as c í ica, Ed. «El A eneo», Buenos Ai es, 1983, p. 5 y ss. 8. V. BROOKS, Foule D. Psicología de la Adolescencia, Kapelusz, Buenos Ai es, 1959, cap. X, p inci- palmen e pp. 294 y ss. 146 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . Es o nos pe mi e ya una aplicación p ác ica: no es la li e a u a pa a adul os la que mejo ayuda a despe a ese in e és po la lec u a en los jó enes. Es os mu- chachos necesi an, con e dade a necesidad an opológica, sacia su ape encia de ealidades desconocidas dis in as de la suya, pe o esa li e a u a que ellos bus- can, la que llama án «in e esan e», no sólo no iene po qué se la más mo al o la mejo in encionada polí icamen e, sino que no es p ecisamen e la de más des a- cados alo es es é icos. No son las ob as clásicas o mode nas que a noso os nos seducen las que han de seduci los a ellos, sob e odo si una p epa ación an e- io no los ha conducido adecuadamen e a gus a las. La li e a u a de la denuncia, del dolo o del acaso, la de las g andes dig esiones lí icas o ca á icas, no es de su gus o. Se ap ecia cada día, pe o bas a con lo an e io men e aducido pa a com- p ende po qué lo que los muchachos leen con gus o en su adolescencia les iene que b inda o os a ac i os. • , Llega a gus a la ob a li e a ia pa a adul os exige una p epa ación y no co a. Mi p olongada ida docen e me pe mi e comp oba una ealidad: cuando los niños enían í genes de lec u a que no ue an los ebeos, a sus diez años, se les educa- ba ácilmen e en la lec u a comenzando po es as no elas de a en u as y de he- chos he oicos y casi imposibles: la se ie de los Ta zanes, el Robinson o el Da id Coppe ield iban lle ándolos sin sen i al Oli e io Twis , el Laza illo o los hé oes luchado es y desg aciados del Roman icismo y del Realismo. En onces se sabía con ce eza absolu a que «Luces de bohemia» o «El á bol de la ciencia» pod ían se gus ados o comen ados, dié anseles o no, ya en el cu so de ansi o a la Uni- e sidad. Pe o ambién engo la expe iencia nega i a de que un alumno que no hu- bie a sido encauzado bien en sus lec u as, pasada la edad de ese ape i o na u al sin habe paladeado la ob a adecuada a él, se es agaba y ya no e a capaz de gus- a nada bueno9. Es una expe iencia de hace ein e años. Hoy es o o el pano ama, pe o los p e- supues os son los mismos. Sospecho que el plan de es udios no en odos los ca- sos ha sido ace ado. Al menos, los alumnos a sus 14 años, cuando comienzan BUP, no llegan en condiciones de lee ningún au o mode no o clásico de adul os con uición: no en ienden el lenguaje, desconocen la lec u a simbólica, no a is- ban casi signi icados p o undos, no descub en la « esis», sal o muy con adas y hon osas excepciones. Es os alumnos de p ime año de BUP, al sen i se los «be- bés» del nue o Cen o docen e que es enan, se compo an mucho más pue il- men e que en aquellos años los muchachos a al edad. La expe iencia, no sólo 7. C . PÉREZ MONTERO, M.* de la Concepción. «Conside aciones en o no al p oblema de la p ensa in an il» en Didác ica de la lengua y li e a u a españolas. Es udios monog á icos, Publicaciones de la «Re is- a de Enseñanza Media», n.° 473, Mad id, 1965. 147 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . mía, sino de muchos o os p o eso es, compañe os en los Ins i u os de es as ie- as as u ianas y de o as10, es que, al menos, la mayo ía de los alumnos no llegan mo i ados pa a la lec u a de clásicos y mode nos que se les exige. No les in e e- sa. A du as penas y a ue za de se op a i a la asigna u a, se log a que en COU la lec u a exigida se llegue a hace con mediano gus o. Pe o si a esos alumnos de p ime cu so, de espaldas al p og ama o icial, se les da lec u a de adolescen e (a en u as, policiacas, ciencia- icción), sí que la acep an y la leen de buen g ado. ¿Po qué, pues, no empeza po ella? ¿Po qué no llena ese acío que el desa- ollo humano exige en ese pun o y g adua esas lec u as hacia unos gus os más de acue do con la lec u a del adul o, según los alumnos ayan madu ando?. Quie- o eco da aquí, a p opósi o de la pos u a que nos exigen las lis as de lib os eco- mendados o icialmen e y que noso os enimos, en gene al, adop ando, una ase de Aliñe Romeas: «La p eocupación po la e icacia po pa e del docen e puede ma a el place de lee »11. A ención, po que nues a época, en la que se impone la p eocupación po lo « en able» puede obceca nos. No impo a que los alumnos no hayan llegado a lee lo pedido en los cues iona ios o iciales, sí, al in, han de a i- ba a ello con sa is acción y capacidad lec o a. Se ía empeza lo que an es se ini- ciaba a los 10 años aho a a los 14. Y no simplemen e la lec u a: el mismo comen- a io de ex o debe hace se sob e es as ob as pa a lec o es ju eniles, que no siemp e ca ecen de mé i o li e a io y que son las in e esan es pa a los muchachos. 2.2 La impo ancia del hé oe li e a io en el gus o po la lec u a. O o aspec o, mejo o a ca a, de la misma misión an opológica de la li e a u- a lo cons i uye el hé oe como modelo digno de imi a o como ida suplemen a ia de la p eca ia y g is del lec o . «Lo sque nous ou ons un omán ou que nous en- ons dans une salle obscu e, nous ne dési ons pas seulemen so i de nous- némes pou nous é ugie dans quelque abs ai e éé ie... Nous oulons aussi de- eni un au e é e», dice Magni (el sub ayado es mió)12. P ecisamen e la adhesión a ese se admi ado, que complemen a lo que no e- nemos y quisié amos ene , o que en la ju en ud hace soña con posibles ealiza- ciones u u as, es uno de los mayo es a ac i os de la lec u a, ambién el que p e- dominan emen e con ibuye a su uncionaliidad an opológica13. 10. C . las comunicaciones e e idas a expe iencias en clase de li e a u a, publicadas con mo i o del III Simposio de Lengua y Li e a u a Españolas pa a p o eso es de Bachille a o, O iedo, 1982. 11. «La li é a u e en an ine á 1'école» en Le Pou oi de Li e, G.F.E.N. Cas e man. 12. MAQNI, C. E. L'Age du Román amé icaln, édl ions du Seuil, 1948, p. 13. 13. Humo ís icamen e a ado y, como al, con una buena dosis de exage ación, ayana en lo pa ológi- co, apa ece el ema en si cuen ecillo de James Tu be «La ida sec e a de Wal e Mi y», cuyo p o agonis a, un pob e y anodino indi iduo a quien su muje mangonea, sueña en cuan o ella lo deja espi a con que es 148 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . Hab ía que de ini al hé oe li e a io. Mejo aún: pues o que el ca ác e cien í i- co del mismo no nos in e esa exac amen e aho a, hab ía que sabe cuál es el hé- oe deseable pa a el lec o adolescen e. Sob e el es udio del hé oe li e a iamen e conside ado ha apa ecido una ela i amen e oluminosa bibliog a ía14. Pe o, co- mo acabamos de deci , las de iniciones cien í icas del p o agonis a de la ob a no nos in e esan aquí, sino que más bien lo que buscamos es el pe sonaje álido pa- a se la lec u a que solace a los adolescen es no o mados o a medio o ma li e- a iamen e, pues o que pa a o ien a la lec u a hacia u ía acep ación y alo ación es é ica supe io es necesa io an es pa i de la ob a elegida y deseada po el mis- mo alumno, es deci , el hé oe deseable como obje o de iden i icación. No quie e es o deci que no se pueda halla gus o en o os hé oes que o ezcan i encias o aspec os in e esan es no siemp e iden i ¡cables con el lec o , pe o esos o os as- pec os, ocados ya en el capí ulo an e io , que ensanchan el mundo conocido, que mues an luga es exó icos o a eas ealizables más allá de las co idianas, no son los que aho a nos ocupan. De lo que aquí que emos a a , no con mi as pu amen- e cien í ico-li e a ias, sino eminen emen e pedagógicas, es deja imagen del hé- oe que conquis a al lec o —y conc e amen e al lec o adolescen e— po la ad- hesión que en él despie a. Sob e es e pun o se ha publicado un es udio de José Luis González Esc ibano sumamen e suges i o po las es adís icas que inco po a y que me pe mi o ep o- duci , aunque, na u almen e, son un esbozo, como su mismo au o indica, muy in- comple o, po que el abajo se ha hecho indi idualmen e y en soli a io y no se ha podido consul a más que a 400 es udian es de Bachille a o y Uni e sidad15. Pe o es á lle ado con igo y se ienen en cuen a es udios del encues ado, sexo, edad media (19,2 años), clase social y a iliación polí ica. La es adís ica indica, como González Esc ibano ad ie e, que, a pesa de que el hé oe li e a io ac ual sea en a iado que ealiza in épidas cab iolas en el ai e; se eno y p es igioso médico anes esis a; i ado in a iga- ble acusado de asesina o; alien e capi án del ejé ci o o espía condenado a mue e y dueño de sí an e el pi- que e de usilamien o. Cuando llega su muje del supe pe cado al pa edón sob e el que el «hé oe», mien as que la espe a, se apoya «desa iando la mue e», ella, ajena, como siemp e, a las he oicas a en u as de su ma- ido, lo Inc epa, un an o ala mada: «Pe o, Wal e , ¿qué e pasa? ¡Es ás pálido y emblando como si ue an a ma a e! ¡ En cuan o ol amos a casa e ha é pone el e móme o!» Las pequeñas no elas que M . Mi y se in- en a pa a supli su ca encia de i encias emocionan es no odo el mundo se las puede suminis a an ápi- damen e, si no es que las lee. 14. V., po ci a algunas de las impo an es: CAMPBELL, J. El Hé oe de las mil ca as, Fondo de Cul u a Económica. México, 1981; LUKACS, G. Teo ía de la no ela, Siglo Vein e, Buenos Ai es, 1966; GOLDMANN, L. Pou une sociología du omán, Gallima d, Pa ís, 1964; SAVATER, F. La a ea del hé oe, Tau us. Mad id, 1982; VARIOS, Hé oe y An ihé oe en la Li e a u a Inglesa, Ed. Alhamb a, Mad id, 1983; VILLEGAS, Juan. La es uc- u a mí ica del hé oe, Ed. Plane a. Ba celona, 1978. 15. V. GONZÁLEZ ESCRIBANO, José Luis. Sob e los concep os de hé oe y an ihé oe en la Teo ía de la Li e a u a, en «A chi um», Re . de la Facul ad de Filología, Uni e sidad de O iedo. Tomos XXXí-XXXII (1981- 1982), Publicaciones de la Uni e sidad de O iedo, 1984, pp. 367 y ss. 149 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . lán opo y músico que e mina ía su ida en e los na i os de Lambe ene (Á ica)18. ¿Hab ía sido di e en e el esul ado de habe p egun ado «a qué pe sonaje e gus a ía pa ece e»?. P obablemen e, no. A p opósi o de la in es igación ealiza- da en F ancia en 1951 en los cen os de «second deg é», en el depa amen o del Sena, sob e la acep ación del lib o y el íebeo como medios de ocupa el ocio, nos dice Pie e Fouilhé, pe enecien e al Cen e Na ional de la Reche che scien i ique19: «Tous les deux on , bien su , en commun l'in é é que susci e ¡'a en u e écue pa un é e, di é en de nous, mais p oche en quelque acón. Nous dési ons i e, pa pe sonne in e posée, la ie d'un homme á quil il a i e quelque chose qui n'es pas no e lo ac uel, nos sympa hisons a ec lui, a ec sa ie qui es en quelque so e no e é e». Y añade más adelan e20. «II nous es p o- che de plus d'une manie e. A peine es -il besoin de appele que c'es un homme comme nous, mais, ce qui es plus impo an , un homme en qui nous econais- sons olon ie s, assez p oche de nous pou que nous puissions ai e semblan c é e lui, pou que nous puissions le classe dans la ca égo ie des «Moi» possi- bles e plausibles, de ees gens que j'au ais pu é e. Mais au méme emps, un hom- me ioin de nous, di é en , nous o an une ie aux dimensions in inimen ag an- dies pa appo í á celles qui son quio idiennemen les nó es». Cómo ope a en la men e del lec o la ascinación de o a posible eenca na- ción en el hé oe se comp ueba en la expe iencia a que se e ie e el mismo au o cuando ad ie e que al niño le p ende el in e és po el hé oe y su p ocede más que el mismo hilo conduc o de la his o ia, has a al pun o que en innume ables casos es di ícil que un niño dé cuen a iel de la ob a que acaba de lee y en emez- cla sus hechos con los de o as semejan es. El hé oe es una especie de mi a desde la que el niño pe cibe el mundo. «L'adop ion d'un poin de ue ou -puissan assu e, en e e , le succés de ou es les expé iences auxquelles l'en an es melé pa l'in e médiai e du hé os auquel il s'iden i ie»21. Sob e es a iden i icación con el hé oe esul a elocuen e el eje cicio de examen de un muchacho que conse o po su since idad y signi icación a p o- pósi o de lo que enimos diciendo. El alumno e a lib e, po lo cual (y a pesa de su si uación de examinado) podía exp esa se con mayo libe ad y desen ado, pues el examen e a esc i o y quienes íbamoa a lee lo ni lo conocíamos pe sonalmen e 18. Cl . po F yda SCHULTZ DE MANTOVANI en Nue as co ien es de la li e a u a in an il, Ed. Ángel Es ada y Cía., Buenos Ai es, 1973, p. 44. 19. Jou naux d'en an s, jou naux pou e?, Cen e D'Ac i i és Pédagogiques, Pa is. s.a., p. 111. 20. lbM.,43, 117. 21.* IblU, p. 124. 156 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . ni él eía nues as ca as a la ho a de con esa su expe iencia. T as di e sas p e- gun as de índole cien í ica, se le p oponía un ema de edacción: «Recue da u lec- u a p e e ida y sueña...». El í ulo dio en la diana y ei cha al, de 16 años, nos con- iesa, al p incipio con cie o emba azo —hay que demos a an e un ibunal en- endido en Lengua y Li e a u a que se leen cosas impo an es y se ias, Wal e Sco , po ejemplo —pe o luego con en e o ol ido de su si uación y e ocando i- encias p obablemen e eales: «Como odo homb e, yo sien o en mí el oman icismo de la ju en- ud, po que ¿quién en su ju en ud no ha soñado con se ey o pilo o de una as ona e?. La espues a es á cla a: a odos los jó enes les gus a soña cosas ma a illosas. No, no es ex año, pues, que el país de mi p edilección sea la Ingla e a medie al, con sus c uzados, sus caballe- os andan es, sus dispu as en e no mandos y sajones, con su hé oe Robín de los Bosques. Todo es o me ascina. Todas las semanas leo alguna no ela inglesa de Sco o de sus con empo áneos; me ensimis- mo en la lec u a y m! imaginación es una pe sona más al lado de Ro- bín y los suyos. Nos ienden una emboscada, mue en algunos de los nues os, pe o, de p on o, su ge el e dade o hé oe, «YO», y los sal o po medio de mil pe ipecias, me i o ean y yo ensalzado, me di ijo a ellos y les digo: «No me lo debéis a mi, sino a Dios, que se ha alido de mi. Y aho a amos odos a oí una misa como acción de g acias». A los dos días oy en una expedición y es amos odeados, pe o yo, que e- nía una ame allado a que había ab icado en mis a os de ocio, saco a odos de es a engo osa si uación. En es e p eciso ins an e, llega mi pad e y dice: — ¡A abaja , que son las dos y media! Y engo que deja mis sueños pa a o o a o lib e». He conse ado la g a ía del muchacho. Su «YO» con mayúsculas y comillas, pa a mejo sub aya su in ención de p o agonis a de la his o ia an aseada sob e las de Robin y Rica do Co azón de León. Pe o, a la mane a de Wal e Mi .y, an es ci ado22, cuando su an asía se despiiega y él mismo se sien e hé oe de su no ela, la mezcla de ealidad ac ual —de ma e ia no elesca au én icamen e leída po el alumno, sin duda his o ie as ilus adas de gue as con epo áneas y hé oes del me cado ba a o de sus no elas— y el mundo legenda io, que po azones de exa- men quie e e oca , le hacen incu i en el dispa a ado anac onismo y, en medio de los gue e os que lo aclaman y la misa que se o icia, posiblemen e en la misma 22. V. Sup a, no a 13. 157 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . capilla del cas illo medie al, su ge la ame allado a, que el ingenioso in en o con empo áneo —hábil él, además de alien e— se ha ab icado. El despe a b usco y despiadado del pad e, ajeno a ales sueños y cuidadoso de o as ealida- des menos g a i ican es pa a el chico (un suspenso de junio en es a asigna u a de Lengua y Li e a u a) posee alo de ealidad co idiana y mezquina, la p osa de o- dos noso os cada día. Queda bien ma cado po un p o agonis a adolescen e y casi bachille (iba a 6.° cu so) que' la lec u a es pas o pa a la imaginación soñado a, pa a los deseos de p oyección humana no sa is echos en la ida ulga . ¿Cómo debe se el hé oe?. La an e io encues a ealizada con alumnos de Ba- chille a o y de la Facul ad de Filoso ía iene a es e espec o una sección pe inen- e auqí. Se pedía a los en e is ados de ini án diez plaiab a como máximo lo que en endían po hé oe. Las espues as son signi ica i amen e uni o mes. Sal o un 5% de espues as muy peculia es, las es an es en o den de ecuencia son las siguien es23: 1.a «El que lucha desin e esadamen e po el bien común y po una sociedad mejo y más jus a. 2.a «El que consag a su ida a una causa que c ee jus a». 3.a «El indi iduo que posee ideas p opias y ac úa siemp e en consonancia con ellas». 4.a «El que in en a saca el máximo pa ido de* sus posibilidades indi iduales». 5.a «El indi iduo do ado de cualidades excepcionales que cons i uyen un mo- delo a imi a po la sociedad». 6.a «El indi iduo que ealiza algo sob esalien e en cualquie es e a de ac i idad». 7.a «El indi iduo que alcanza la popula idad o el lide azgo». Como se e y ad ie e González Esc ibano, las de iniciones más ecuen es ienen un ue e ca ác e «mo al». En las 1, 2, 3 y 4 des aca la dimensión plena- men e subje i a, olun a is a, de la conduc a he oica que no p esupone condicio- nes pe sonales ni sociales y queda, como quien dice, al alcance de quien se lo p oponga. Las de iniciones 5, 6 y 7 si que p esuponen en el hé oe cualidades no 23. A ículo ci . p. 394. 158 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . plenamen e con olables po la olun ad. Son cualidades más eli is as, no al al- cance de odos. En las cua o p ime as hay una cla a di isión en e las dos inicia- les (1 y 2), que esponden a una é ica de lo social en la que el in e és del g upo se an epone al del suje o indi idual, y las dos úl imas (3 y 4), que, po el con a io, e- lejan una concepción conscien emen e indi idualis a de la ida. También, segui- mos siemp e lo expues o po Gonzáles Esc ibano en su es udio, den o de las es úl imas de iniciones hay cie a di e enciación, pues o que mien as que las de ini- ciones 5 y 6 explican y jus i ican el ca ác e he oico de un pe sonaje en azón de sus cualidades in ínsecas (o de los e lejos de és as, sus acciones), en cambio, la de inición 7 ci a la cla e del s a us de hé oe en las p esencia de un hecho consu- mado: la ama o lide azgo que un indi iduo dis u a, sin es ipula nada ace ca de si deben gene a se como consecuencia de cie as i udes o no. «En consecuen- cia —concluye González Esc ibano24— los pa áme os que pa ecen unciona signi ica i amen e en la men alidad de los encues ados en es e pun o son los de ELITISMO/NO ELITISMO, ÉTICA DE LA INDIVIDUAL/ÉTICA DE LO SOCIAL y MÉRITO/NO MÉRITO. Según sean conside ados pe inen es o no esas opciones y según el polo po el que se op e se gene an unas u o as de las sie e de iniciones p opues as po los suje os encues ados». Pe o el hé oe no es un concep o es á ico, no es un conjun o de cualidades, aunque és as puedan da luga a una de inición del mismo. De las an e io es de i- niciones sólo la 5.a no exige la ac uación del hé oe. Es e es, más bien un se en acción como lo hemos is o de inido po nues o alumno de 6.° cu so. Así «... l'en- an sédui pa le hé os s'iden i ie a ec lui á a e s ou es ses ép eu es25. Y mas adelan e a i ma el mismo Be elheim «Comme l'en an mode ne, qui se sen sou- en isolé, le hé os de con es de ées pou sui pa ois sa ou e dans la soli ude... Le so de ees hé os pe suade l'en an que, comme eux, il peu se sen i abandon- né dans le monde comme un ho s-la-loi, il peu an onne dans l'obscu i é, mais que, comme eux, au cou s de sa ie, il se á guidé pas á pas e ece a ou e l'aide don il pu a a oi besoin. Aujou d'hui, plus enco é que pa le passé, l'en an a be- soin d'é e assu é pa l'image d'un é e qui, malg é son isolemen , es capable d'é abli des ela ions signi ica i es e iches en ecompenses a ec le monde qui l'en ou e»26. Y en o o luga ad ie e27: «L'en an ne se demande pas: «Es -ce que 24. Ibíd., p. 395. 25. V. BETTELHEIM, B uno. Psychanalyse des con es de ées, Edi ions, Robe La on . Pa is, 1976. T a- ducción ancesa de Théo Co bie , p. 20. (Hay aducción española en Edi o ial C í ica. G upo Edi o ial G ijal- bo. Ba celona, 1977). 26. ¡bíd., p. 23. 27. Ibíd., p. 21. ~ 159 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . j'ai en ié d'é e bon?» mais. «A qui ai-je en ié de essemble ?». II decide son choix en comengan pa se p oje e de plein g é, dans le pe sonnage». Es, pues, un modelo de acción an e odo lo que busca el muchacho. Na u al- men e, si se le piden las cualidades, la desc ipción abs ac a del hé oe, nos la da- á p ecisamen e abs ayéndola de ese modelo de ida. Pe o lo que busca es la ac- ción. «El hé oe —de ine G aciela Pe iconi28— es el homb e que ha conseguido da le un signi icado a la ida, supe ando di icul ades y ibulaciones, jun o a los o os, pe o desde su soledad». Ad ie e el psicólogo Be elheim, an es ci ado, que si él hé oe es bueno, el niño que á se bueno como él. Pe o no hemos de ol ida que an es lo debe habe acep ado como modelo po la seducción de su acción. Je- sualdo, el céleb e educado a gen ino, hizo cons a en su clásica ob a «La li e a u- a in an il»29 que el niño a a de busca en las ob as que lee no sólo una aduc- ción de sus cues iones pe sonales, sino «un ejemplo de su ac i idad iel, y un ca- mino a a és de las con adicciones que se le plan ean, insolubles, a cada mo- men o (...) y el hé oe en sí —de la misma mane a que sucedie a pa a el oman icismo— que aho a pasa a p ime plano de su in e és, adqui i á pa a el ni- ño un asgo de inido: su capacidad de su imien o y de expe iencia y ecu sos pe - sonales pa a ence las ad e sidades». Po ello a i ma Ca lo a Bühle 30 «pa a la selección de la lec u a pa a jó enes hab á que oma en conside ación, sob e o- do, las necesidades del homb e jo en. El jo en quie e ene una p e isión de la i- da, quie e sabe lo que le espe a, quie e es a en usiasmado y cu ioso, quie e ha- lla inalidad a sus anhelos. A es e espec o es, segu amen e, muy di ícil ace a siemp e con lo adecuado (...) es necesa io ans o ma la espe a del jo en en an- helos, p opone al os ines a los anhelos y eje ci a la olun ad en el dominio de sí mismo. Nada más unes o que el in elec ualismo a la sensualidad p ema u os. Uno y o a en o pecen el pleno desa ollo. El homb e jo en ha de ecibi la ida no con cu iosidad y sensación, sino con anhelos y con e. Su lec u a ambién debe de se i a es os sen imien os». Di ícil selección la de es as lec u as. G aciela Pe iconi lo mismo que Ca lo a Bühle , sub aya «es necesa io p esen- a en la li e a u a los eclamos de los homb es con e e encia a la sa is acción de sus ideales y aspi aciones en un modelo de ida que los eúna»31. Cie amen e el papel de la li e a u a in an il no es, con a lo que a i ma la mis- ma Pa iconi en o o pun o de su abajo, simplemen e «iniciación a la li e a u a 28. Op. ci ., p. 10. 29. JESUALDO. La li e a u a in an il. Losada, S.A., Buenos Ai es, 1967, p. 202. 30. Op.cl .,pp. 180-181. 31. Op. ci ., p. 10. 160 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . p opiamen e dicha»32, aunque pa a noso os, p o eso es de li e a u a, és e sea su in e és p imo dial. La li e a u a en es e pun o es ambién iniciación en la ida adul a. El alumno se inicia en és a a a és de o os medios, pe o hemos de eco- noce que el de la lec u a en la adolescencia, po odo lo que enimos conside an- do, le es p imo dial. Digna de conside ación es la e olución de los hé oes en la li e a u a ju enil. Juan Villegas, comen ando las de iniciones de hé oe dadas po la Real Academia Española en su Dicciona io de 1956, ad ie e que «nues a sociedad iende a eli- mina al supe pe sonaje, y la endencia democ a izan e conduce a des aca y mos a un ipo humano que, en ez de ele a se po encima del ni el medio de la sociedad, suele co esponde al que i e dominado y mil eces aniquilado po su con o no o las es uc u as y sis emas igen es»33. Na u almen e, desde el Laza illo o el Buscón los mise ables y op imidos han exis ido como hé oes li e a ios sin que po ello hubie a un sen ido democ á ico en la sociedad que los c eó y man u o. Pe o es cie o que desde el Na u alismo a nues os días se da el enómeno de la in asión de las ob as li e a ias po se es ulga es e indigen es de oda cualidad b illan e. «Ha habido una especie de deg a- dación del concep o de hé oe en el sen ido de que la he oicidad no se basa hoy en las cualidades in ínsecas del pe sonaje sino en la ele ancia ci cuns ancial que g a ui amen e le o o ga el au o »34. Acabamos de demos a que al concep o de hé oe (en la discusión de cuya exis encia li e a ia no en amos, aunque de pasada hemos de concede que es muy ecuen e en las ob as li e a ias alo adas más posi i amen e po la c í ica ac ual) no es el concep o de nues os adolescen es y jó enes. Sin emba go, la pos u a pa ece habe in adido ambién la li e a u a in an il —¿ace adamen e?—. Al comen a ias ca ac e ís icas del lib o in an il y ju enil hoy, los au o es de «Li e a u a ac ual in an il y ju enil en España, 1970-1977» del Sec e a io de P ensa y Li e a u a del C.C.E.I., comen an, e i iéndose a las ob as ac uales de es a li e a u a. «El p ime enómeno que debe des aca se es el de un acen uamien o del ealismo, acompañado po una p eponde ancia en la p esen a- ción de los pe sonajes en su ida ín ima. Es e enómeno se ex iende, incluso, a pe sonajes animales pa a niños y p eadolescen es». Como p ime ac o sob esa- 32. lbid.,p. 6. 33. Op. ci . en la no a 14. p. 63. 34. GARCÍA E., «La dimensión g o esca de los hé oes de Faulkne en The Snopes T ilogy» en Hé oe y an ihé oe en la li e a u a inglesa, pp. 414-416. C . no a 11 de es e abajo. 161 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . líen e en es e ealismo ci an: «El pe sonaje —el clásico hé oe con ascendien e amilia — ha e olucionado hacia ipos de ca ac e es ulga es en ámbi os deca- den es, sin apoyo social y con búsqueda de po qués. Así el lec o desa olla su sen ido c í ico ¿que pa e de e dad me apo a el p o agonisma?35. En gene al, los p o agonis as pa a la adolescencia io son como los de co- mienzos de siglo —has a la apa ición de Celia— niños modélicos, sino chicos no males, no pe ec os. Se mue en de acue do con la psicología y supe an ei am- bien e social que les in luye neu alizando lo nega i o. Se encen a sí mismos, con lo cual encen la mas icación. A eces el p o agonis a es un muchacho de o as cul u as y és as se p esen an con asgos posi i os po encima de ia nues a. ¿Es és a la e dade a li e a u a ju enil, la deseada po nues os muchachos?. Es a p egun a exige o o capí ulo. En lo que quie o insis i es en que los hé oes de las ob as clásicas, y sob e o- do los mode nos que se ecomiendan en los cues iona ios o iciales como lec u a pa a nues os alumnos, nada ienen que e con las ca ac e ís icas de los hé oes po ellos deseados y buscados en sus lec u as. 3. ELEMENTOS CLAVE EN LA OBRA LITERARIA JUVENIL Po muy sa is echa me da ía yo si log a a es ablece , concisamen e y con p e- cisión, los ca ac e es li e a ios que sa is acen al lec o adolescen e. Se ha in en- ado busca los muchas eces, pe o, como es na u al, los más in e esan es asgos dependen de juicios de alo unánimemen e acep ados, pe o muy con o e idos a la ho a de conc e a se. Las edi o iales y o ganizaciones p eocupadas po o ien a ¡a lec u a de los ni- ños (A enas, S.A.; SCCE; Ediciones S.M....) son las que han lanzado al me cado ob as en las que se ocan es os aspec os y se es ablecen las condiciones adecua- das pa a un lib o ju enil. Casi siemp e, aunque se dis inguen edades y se oca la lec u a de los adolescen es, es más aplicable a la li e a u a de la in ancia lo di- cho, y, sob e odo, es poco ap o echable pa a busca es a lec u a que nos in e e- sa ía an o en Bachille a o: la lec u a «pasa ela», como la llama Jacqueline Held en su ob a «Los niños y la li e a u a an ás ica»36. En 1972, Ca men Oli a es, al ex- pone las conclusiones del Semina io que ella di igía en la P ime a Semana de Ciencias de la Educación, o ganizada en Mad id po el Ins i u o San José de Cala- sanz, de in es igaciones Cien í icas, y celeb ada del 3 al 7 de julio, a i maba: 35. VARIOS. Li e a u a ac ual in an il y ju enil en España. 1970-1977, Ediciones S.M., Mad id, 1979, p. 9. 36. HELD, Jacqueline. Los niños y la li e a u a an ás ica. Función y pode de lo imagina io, Paidós, Ba celona, 1981, p. 179. 162 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . «Respec o a la li e a u a ju enil, el Semina io c ee que no exis e como al una li e- a u a pa a adolescen es, que la lec u a de és os ha de hace se buscando lo más adecuado den o de la li e a u a de adul os»37. Es de supone que se e e ía a Es- paña p incipalmen e. Tan adical a i mación no la pod íamos hace hoy. Pe o ¿en qué medida la li e a u a ju enil hoy a la en a sa is ace las necesidades del jo en es udioso de Bachille a o? ¿Qué c i e ios segui emos pa a selecciona esos li- b os pasa ela en e la lec u a ingenua in an il y la de adul os que hemos de di igi en nues as clases?. Hab á, pues, que busca unos lib os adecuados que mo i en a los alumnos pa- a lee en p ime cu so de Bachille a o (y mejo en E.G.B.), an es de que lleguen al es udio de la li e a u a española en 2.° cu so. ¿Qué condiciones óp imas hab án de ene ?. T a a emos de pasada, pues omi i las pa ece menosp ecia las, las condicio- nes que los au o es es udiosos del ema piden a es os lib os. Tengo, sin emba go, la ce eza de que ales condiciones undamen ales y deseables esul an po e i- den es pe og ullescas, pe o es oy segu a ambién de que, si nos de enemos a ba- ema un lib o cualquie a eniéndolas en cuen a, dada la condición subje i a de las mismas, no hemos de coincidi casi ninguno en la alo ación inal. Po úl imo, de odas ellas in en a é des aca po más p ác icas las más obje i as, aquellas de las que, a mi juicio, no podemos p escindi po que si en pa a odos los mucha- chos, según nos lo ei e a la expe iencia, y en cuya alo ación necesa iamen e a- mos a coincidi odos p ecisamen e po su obje i idad. Po que es cie o que las demás cualidades, po impo an es que sean, además de en aña siemp e juicios de alo , a ían, según cada lec o , de mane a bas an e acusada, has a el pun o de que, si de cada niño conc e o se a a a, no pod íamos ecomenda un lib o que si ie a y gus a a igualmen e a más de diez lec o es. Con mo i o del Año In e nacional del Niño la O ganización In e naciona del Li- b o Ju enil —la IBBY— dio in e esan es pau as y suge encias. Pe o a es e espec o donde mejo y más exhaus i amen e se dan es as condi- ciones es en la Ca a del B.I.C.E. (Bou eau In e na ional Ca holique de l'En ance) de Gineb a en 196938. O os au o es se e ie en más a la pos u a del adul o en lo 37. OLIVARES, Ca men. «Elección y c í ica del lib o in an il» en El lib o y la lec u a en la educación, IC- CE, Mad id, 1972, p. 242. 38. Tal ca a se edac ó po la Comisión de P ensa y Li e a u a In an il y se edi ó, en e o as lenguas, en español en un pa de olios con el uego a e is as e ins i uciones de su di usión. Que yo ecue de, desde en onces la han ep oducido algunas publicaciones españolas, .g. DIEZ, En ique y CUBELLS, F ancisco. Lec u a del niño y li e a u a in an il, ICCE, Mad id, 1973, Apéndice 1. VARIOS. Li e a u a ac ual in an il y Ju e- nil en España, cl . sup a, no a 35. pp. 103 y ss.. Las concidiones del IBBY ienen publicadas en La li e a u a in- an il en la educación básica de J. CERVERA (Ed. Cincel-Kapelusz. 1984, pp. 204-205). 163 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . ela i o a la elección de lec u a pa a el muchacho y a la pa icipación de és e en la misma39. G aciela Pe iconi apo a algunas ¡deas nue as al es ablece sus c i e- ios ace ca de lo que ha de se la li e a u a in an il: «Un lib o es ne amen e in an il si ha log ado enlaza ios elemen os con adic o ios y conc e os que cons i uyen su uni e so con las posibilidades ealies o an ás icas de la c ea i idad» y con i- núa de iniendo el lib o in an il como comunicación de ca ác e es é ico en e niño ( ecep o ) y adul o (emiso ) «que debe esponde a las exigencias y necesiddes de los lec o es»40. Ma c So iano en su «Guía de la li e a u a pa a la ju en ud»41 es a- blece los siguien es c i e ios: a) C i e ios no li e a ios. 1. C i e ios de es uc u ación de la ealidad. 2. C i e io sob e el manejo de la an asía y la imaginación. 3. C i e io con espec o a la elación niño-adul o, niño-modelo de inden i i- cación. 4. C i e io conce nien e a los elemen os de ap endizaje que apa ecen. b) C i e ios li e a ios. 1. C i e ios sob e la es uc u ación de lo li e a io. 2. C i e ios sob e el aspec o conno a i o del ela o. 3. C i e ios con elación a los ni eles de ocabula io y de sin axis. A es os c i e ios alo a i os hemos de añadi el pu amen e o mal, que más o menos de pasada a an algunos au o es como Jesualdo en el úl imo capí ulo de su ob a ya ci ada sob e li e a u a in an il («La p esen ación ma e ial de la li e a u- a in an il»). C i e io al que se e ie e ambién la ca a del B.I.C.E. y del cual a a más ex ensamen e que nadie Juan Ca los Me lo en «La li e a u a in an il y su p o- blemá ica»42, ob a dedicada a es e aspec o p ecisamen e. 39. V. g . JESULADO, op. cl . cap. 1,4,5 y 6 (aunque e e idos más bien a la in ancia) y cap. IV, 10, más adecuado a nues o in; PETRINI, Enzo. Es udio c i ico de la li e a u a ju enil, RIALP, Mad id, 1963, p incipal- men e pp. 144 y ss. bas an e in e esan e, po que exige una li e a u a pa a adolescen es di e en e de la de adul os y de ca ac e es conc e os de acue do con la psicología; HELD, Jacqueline. Los niñoz y la li e a u a an ás ica. Función y pode de lo imagina io, ci . sup a ( lde no a 36). Tiene ideas al día muy suge en es, pe o se e ie e p incipalmen e al elemen o an ás ico en la li e a u a y sob e odo a la inalidad de la lec u a en el muchacho desde el pun o de is a educa i o; DIEZ, En ique y CUBELLS, F ancisco. Op. cl . en la no a 38, Apéndice 2, p incipalmen e p. 105, que son las conclusiones del Semina io «Los niños y la lec u a», di igido po Mon se a Sa o en la P ime a Semana de Ciencias de la Educación, cuyos abajos se ecogen en la ob a El lib o y la lec u a en la educación, ci . en la no a 37. VEROT, Ma gue i e, Tendences ac uelles de la li - o a u e pou la jeunessa, Magna d, Pa is, 1975. 40. Op. cl ., p. 6. 41. SORIANO, M. Gulde de li é a u e pou la jeneusse, Flamma ion, Pa is, 1975. 42. V. MERLO, Juan Ca los. La li e a u a In an il y su p oblemá ica, Ed. «El A eneo», Buenos Ai es, 1976. 164 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . Sin e izando odo lo dicho po los au o es ci ados, mejo , lo más impo an e, las condiciones undamen ales pa a que es a li e a u a sea ú il pa a sus ines son: 1.° Co espondencia de ema, con enido y o ma con los in e eses del muchacho. 2.° La ida, la ealidad, no debe dis o siona se: se a a de in o ma , no de o - ma . La an asía, ei indicada pa a la li e a u a y an discu ida has a nues os días, es posi i a en la ob a, pe o no es de la misma índole que la de los cuen os de los más pequeños: debe ene un alo simbólico y una cohe encia con la lógica de la edad ju enil y apo a elemen os pa a o ma la pe sonalidad. 3.° Los lec o es deben desa olla a moniosamen e la sensibilidad y la imagi- nación pa a llega a o ma un se equilib ado y comple o. 4.° El lib o debe con ibui a educa den o de un sis ema de alo es cohe en- es. «Una sociedad —dice González Ca denal43 —no puede cons i ui se ni sos e- ne se sin el econocimien o público de unos alo es e ideales que c een solida i- dad, que gene en con ianza y pe mi an ence el miedo del u u o». No sólo una sociedad —añado yo— sino cada indi iduo necesi a al sis ema de alo es. Una de las causas —y sospecho que la p incipal— del enómeno del «paso ismo» que se es á dando en nues as ju en udes es p ecisamen e esa de- so ien ación en cuan o a los alo es más ascenden ales, p o ocada po el modo con adic o io y ambiguo con que los es án ecibiendo. Es cu ioso obse a que en la encues a di igida po González Esc ibano a 400 alumnos44, nada menos que el 55,25% se decla an paso as o apolí icos o simplemen e no con es an a la p e- gun a de a iliación polí ico-ideológica, y un 26,25% con es a con é minos más o menos ambiguos como «libe al», «mode ado», «izquie da», «de echas»... «Es necesa io se emendamen e c ea i os pa a e e el sis ema de alo es en las si uaciones sociales que nos odean», dice Me cedes Mo illa45, y más ade- lan e añade: «Es a disponibilidad y c ea i idad pa a lo conduc uai implica que el es a o supe io (sis ema es ablecido) es undamen an e, consis en e, cla o y ob- je i o y que exige comp omiso». Di ícil conjugación es a de ene un no e Ideoló- gico y una acep ación de los demás en ac i udes y acciones sin con adeci los p incipios ideológicos, sin disimula los y sin ocul a los. 5.° El lib o ju enil debe es a den o de la c eación p opiamen e a ís ica. «To- 43. E ica y eligión, C is iandad, Mad id, 1977, p. 24. 44. C . el a ículo ci ado sup a no a 15. 45. «Comunicación in e subje i a, alo es y lenguaje» en Educación y alo as, Na cea, Mad id, 1979, p. 199. 165 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . ss ayebíe es udio de enso io de la li e a u a an ás ica se des ía algo de los p o- pósi os de es e abajo po que, como acabamos de deci , al adolescen e, que es á despe ando a la ealidad del adul o, le in e esa un mundo acionalizado y cohe- en e con su p opia lógica. No es, pues, el de los cuen os ma a illosos. El de los cuen os ma a illosos no, pe o sí puede se el de la an asía. Po que, e ec i amen e, el adolescen e pide ambién an asía. Y la busca en los iajes a lu- ga es emo os, con las pe ipecias y iesgos que ello en aña, o en el mis e io del c imen en la no ela policiaca. Po es o ha su gido po en e un nue o p oduc o, sus- i u o de la an asía de los cuen os ma a illosos de la in ancia, que siemp e se si- úan en e apas emo as del pasado: la no ela u u is a y la de ciencia- icción, que, aunque apa ecen bas an e en e ejidas muchas- eces, son dis in as. La au o a an e io men e ci ada, Jacqueline Held, que esc ibe en 1977, un año después que Be elheim, al cual no ci a, coincide plenamen e con él en el alo educa i o de lo imagina io, y dedica el capí ulo 8.° de su ob a a la ciencia icción, que es ima no di ie e g andemen e del es o de la li e a u a an ás ica64. Pa a es a au o a hay es ipos de li e a u a an ás ica, según que el ing edien- e ex ao dina io en e en un mundo común (ejemplo, «Tibu ón» de Pe e Bench- key), o bien que un elemen o común sea el que en e un mundo ex ao dina io (ejemplo, «K aba , el molino del diablo» de P eussie ) o bien, inalmen e, sean ele- men os ex ao dina ios en e olución en un mundo ambién ex ao dina io (y de ejemplo si en odas las no elas u u is as o de ciencia- icción)65. Es a li e a u a pe enece de lleno al mundo del adolescen e. Con ases de Paul Valé y, «el hom- b e in en ó el pode de las cosas ausen es (...) con ellas se ol ió pode oso e indi- gen e. Pe o, en in, no es sino po ellas po lo que es homb e». 4.3. El humo . Jacqueline Held encuen a muy educa i a la li e a u a humo ís ica, po que desmi i ica, y hace más c í ico y e lexi o al lec o . La au o a dedica el capí ulo 10.° de su ob a al Humo y en él es udia sus unciones educa i as. «El pelig o de escla iza el pensamien o adica, no en lo an á ico, sino en oda pedagogía que desa olla en el niño una ac i ud de espe o sin p e io examen pe sonal»66. El hu- mo y la i onía enseñan la di ícil unción de lee en e líneas y, al iempo, el lec o comp ende la ida como algo complejo y p o undo, suscep ible de c í ica pe so- 64. C . op. ci ., sup a no a 36. 65. Llamamos an ás ico a odo lo que no es e dade amen e documen al. Los ejemplos son, na u al- men e, aducidos po mí. 66. Op. ci . p. 140. 172 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . nal. Yo añado po mi cuen a que no siemp e enseña a eí se de los demás es edu- ca p o undizando, sino muy supe icialmen e, y es oy de acue do en que es a li e- a ua humo ís ica puede se muy in e esan e pa a ayuda al espí i u c í ico del muchacho —p ecisamen e descub i , comp ende y acep a la i onía es un sín o- ma de madu ez que no odos alcanzamos-—, pe o es imo que debe examina se con sumo cuidado an es de da la a lee , po que muchas eces en aña supe icia- lidad, g ose ía o sec a ismo, que p ecisamen e anquilosan las do es c í icas inci- pien es dei lec o . Den o de es a li e a u a humo ís ica hemos de ad e i el nue o gi o que ha dado el géne o policiaco mezclando una buena dosis de humo , con lo que sus i- uye el clima de mis e io an e io , si bien no pie de la in iga, sino que la in elec- ualiza. 4.4. La li e a u a de lo co idiano y lo ulga . P eocupación socia!. A pesa de los de enso es de lo ex ao dina io y lo an ás ico, no cabe duda de que el campo de lo documen al y lo co idiano se ha ensanchado. A eces p een- ando la ida ulga de jó enes con sus p oblemas (ejemplo, «El ma sigue espe- ando» de Ca los Mu ciano, P emio Nacional de Li e a ua 1982, que se ace ca a no elas pa a adul os —como, po ejemplo, «El Camino» de Delibes—), o os p e- sen ando esos mismos p oblemas en momen os di íciles, pe o eales e his ó icos (po ejemplo «Bo is» de Joap Tee Hae , que se desa olla du an e la úl ima gue a mundial en Lening ado, o «La ace a o a. Memo ias de un cambio» de Me cedes Neuscha e -Ca lón, que anscu e du an e la gue a ci il española, y puede se leída po adul os o po adolescen es), o bien se exal an países lejanos, pe o ea- les, p ocu ando con apone su cul u a a la nues a con ánimo de hacé noslos a ac i os (po ejemplo, Lib e como el sol de Fede ica de Cesco, alo ación de la cul u a ua eg). Es a línea nos lle a a ios p oblemas adul os ac uales y ap oxima la li e a u a ju enil a la men alidad adul a. Es muy in e esan e y ú il, siemp e que no se mani- pule al muchacho sec a iamen e. Como ejemplo de es a li e a u a social de de- nuncia de p oblemas, ci emos a «Paulina» de Ana Ma ía Ma u e, posi i a p esen- ación de p oblemas sociales del campo ca alán, apun ando soluciones incluso a la al u a de los niños, o «Los úl imos niños» de Gud un Pausewang, lib o que p e- sen a el p oblema de la gue a y de las explosiones a ómicas con una isión u u- is a y ama ga, y que se ía muy cons uc i o si no gene aseel desp ecio y el odio hacia la gene ación adul a de modo mani ies o y bas an e bu do. Ni po un mo- men o la au o a da como solución el desa me de las conciencias y la solida idad 173 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . humana, sino simplemen e el desa me en lo ma e ial, siguiendo cla os slogans polí icos. La his o ia, e ugio de an asías, se ha ans o mado po el gus o de la e dad, dejando a un lado lo no elesco (cas illos, o neos, in igas...) y buscando la eali- dad social. Es e ipo de no elas se hace ambién li e a u a social (ejemplo, «Un caballo con a Roma» de Josep Vail e dú, en donde la conquis a de la Península po los omanos se na a cen ándose en la ida de un escla o íbe o), con lo cual se con ie e a las p eocupación ac uales del adul o67. La no ela de a en u as se ans o ma en la no ela epo aje y la psicológica ha e olucionado con o me cambiaba nues o concep o de educaión. Educa hoy, más que con ola y guia , es hace al indi iduo capaz de oma el máximo de ini- cia i as e, incluso, de iesgos, den o de los lími es de sus posibilidades según sus años. Así el 90% de los muchachos busca la lec u a de dia ios, po que el dia- io p oyec a su in imidad más p o unda con odas sus di icul ades, que i en con independencia (ejemplo, «Dia io de Alicia, una muchacha d ogada»). Es de ad e - i que les puede con undi bas an e el dia io esc i o pa a adul os, que los chicos leen como esc i o pa a ellos. An e es as no edades de o ien ación, se p egun a Ma gue i e Vé o . ¿Es á des inada a liquida se la he encia del pasado? ¿Vale la pena' eedi a ? ¿Respon- den aún al gus o y las necesidades de los muchachos ac uales las ob as clási- cas? ¿Qué debe sob e i i del olklo e, de la adición, de lo ma a illoso?. La au o- a cie a su lib o con la espues a a sus p egun as, palab as con las que ambién noso os ce a emos es e capí ulo: «Telle Janus, la li é a u e pou la jeneusse po e double isage, double ega d, l'un se ou ne e s le passé, celui de l'au e con emple le p ésen , s'e o ce de pé- né e l'a eni , e ous deux lui son ú iles e indispensables»68. 5. DIFERENCIAS ENTRE LA LITERATURA JUVENIL Y LA DE ADULTOS Ya ha quedado muy a ás la polémica susci ada po C oce, que, allá a comien- zos de 1905, negó odo ca ác e a ís ico a la ob a li e a ia pa a niños: «El a e pa- a niños no se á jamás e dade o a e, po que bas a la simple e e encia al públi- 67. Sob e odo es o es muy in e esan e la ob a'de' a los au o es Li e a u a ac ual in an il y ju enil en España, ci ada en la no a 35 y la de Ma gue i e VEROT Tendances ac uelles de la li é a u e pou la jeunesse, Magna d, Pa is, 1975. Sob e es adís icas y encues as documen adas hechas a muchachos españoles, V. GÓ- MEZ DEL MANZANO, Me cedes. «¿Qué leen los adolescen es?» en el El lib o y la lec u a en la educación, ci . en la no a 37 y ALBUERNE LÓPEZ, Fe nando. ¿Qué lec u a leen los niños as u ianos?, «Aula Abie a», e . de ICE de As u ias, n.° 21, pp. 31 y ss. 68. Op. ci ., p. 98. 174 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . co in an il como da o ijo que hay que ene en cuen a igu osamen e pa a u ba el abajo a ís ico e in oduci allí algo que es supe luo o de ec ible y que no es- ponde ya a la libe ad y a la necesidad in e na de la isión»69. La li e a u a de la in- ancia y de la adolescencia ha ido adqui iendo impo ancia a lo la go de la his o- ia y hoy nadie la menosp ecia ni discu e su alo . «Cuando C oce, en nomb e del a e pu o, a i maba que el a e pa a los niños no se á jamás e dade o a e, po - que en las ob as in an iles hay elemen os ex aes é icos, ol idaba que en o as ob as de a e ambién los hay. Todo géne o puede se impu o po sus cualidades ex aes é icas. ¿Que di ía aho a que an o se habla de li e a u a social y comp o- me ida?»70. E ec i amen e pa ece que, en cie a medida, como decía C oce, añade a la pu- a in ención c ea i a y a ís ica un nue o ing edien e. Como se deduce de las pala- b as de Ca men B a o Villasan e, an es ci adas, muchas ob as de a e añaden a su condición pu amen e es é ica la u ilidad en mayo o meno g ado y no po eso dejan de se a ís icas. Aunque sí es e dad que lo que de es é ica ienen no es lo ú il, deja ían de pe enece al a e p ecisamen e si deja an de se aplicables a su in. Obse emos, po ejemplo, una id ie a a ís ica, la alla de un mueble o una al- haja. Lo mismo ocu e en li e a u a: en cuan o la ob a li e a ia lle a un in p opa- gandís ico, educa i o, jocoso, se pliega a in e eses ex aa ís icos. Po o a pa e no es menos es imable la ob a po se in an il. La li e a u a in an il no es una he - mana meno de la li e a u a adul a. Has a exige unas do es en el c eado muy es- peciales y aliosas. «Nunca se ha pensado que sea más di ícil esc ibi un poema he oico que una no ela —dice la misma au o a úl imamen e ci ada— ¿Po qué a a se más ácil esc ibi pa a niños que pa a mayo es?. Incluso, a eces, iene más di icul ad esc ibi pa a la in ancia y la ju en ud, y sólo quienes ienen un don es- pecial pueden hace lo». Pa iendo, pues, de que la li e a u a ju enil es una ama de la Li e a u a an es- imable como o a cualquie a y de que, como al, e oluciona en la his o ia y se i- ñe del colo de su época, según hemos dicho en el capí ulo an e io ¿qué es lo que la di e encia de la adul a?. En dos aspec os me quie o ija a la ho a de es ablece di e encias pa a pode ma ca más exac amen e el ánsi o de la una a la o a, que es lo que buscamos como educado es de nues os alumnos adolescen es: el EMISOR (el au o ) y el RECEPTOR (el jo en lec o ). 69. V. PETRINI, Enzo. op. ci . pp. 70 y ss. 70. C . BRAVO VILLASANTE, Ca men. ¿Qué leen nues os hijos?. Biblio eca Cul u al RTVE, Ed. Magis- e io Español-P ensa Española, Mad id, 1975. 175 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . Cuando un au o c ea li e a u a in an il o ju enil no puede hace lo pa a e e en su ob a sus i encias, pa a c ea a e, sincillamen e. Cuando sólo c ea a e el au o , aunque espe e publica , no es ima esencial que se le comp enda o no. Po lo menos no es undamen al que lo es ime. La ob a de a e exis e, aunque no exis- e público lec o . En muchas ocasiones la ob a ha su gido de espaldas a ese pú- blico, en con a de su ap ecio mismo, y, pos e io men e, ha sido econocida como al ob a de a e. No es és e el caso de la ob a ju enil o in an il. Su des ino hace que el au o es- coja el ema ap opiado, ie a el con enido en unas o mas sencillas, adecuadas a cada edad, haga su mensaje más anspa en e y explíci o, pa a que se pueda de- sen aña . Las écnicas debe ceñi se a lo más elemen al, el ocabula io y la sín e- sis —ya lo hemos dicho— deben simpli ica se, el simbolismo debe se más o me- nos pa co y sencillo, buscando la comp ensión de la esis. Todo lo cual no obs a pa a que la ob a sea un modelo de a e, como lo han sido ob as de adul os eno - memen e sencillas y excepcionalmen e bellas, como lo es el omance o, o los hai- kais japoneses o no elas an simples y an complejas como «El iejo y el ma », que son, sin emba go, de adul os. En cuan o al adolescen e, que es el des ina a io que en es e caso nos ocupa, es sencillamen e su pos u a lo que le hace dis in o del lec o o mado. Pe o esa ac i ud depende, na u almen e, de su educación li e a ia y de sus cualidades de pe cepción y comp ensión. Como en odo, p o ienen es os ex emos de su o ma- ción escola y ambien al y de su p opio alen o y sensibilidad mejo o pe o ap o e- chados. Todo es o, an ob io y elemen al, nos iene que lle a a unas e lexiones ascenden ales pa a o ien a nues a ac uación en clase. No malmen e el adolescen e se di e encia del lec o adul o ingenuo o incul o en su mayo a idez de lec u a, en su capacidad pa a gus a muy di e sos ipos de ob as y has a en su exigencia de cambio. Hay lec o es que incluso seleccionan las ob as que leen al e nando géne os, au o es y épocas de modo muy in enciona- do, po el simple place de a ia . No augu a un buen lec o adul o, un lec o cul o, el muchacho que se a iciona a un solo géne o de lec u a y anquilosa su quehace en él. No es que no sea suscep ible de seducción po li e a u a ba a a bas a dea- da, en donde se halague al lec o con lo obsceno, lo chabacano, lo g ose o o lo iolen o. Pe o al seducción es pasaje a y ácilmen e ec i icable. El adul o no o - mado li e a iamen e se educe a un ipo de lec u a que halaga su sensualidad, su mal gus o o sus bajos ins in os, o bien, no lee. Pe o el muchacho es desp eocupa- do y lee lo que se le da, si no iene p ejuicios y se le sabe a a . De odo lo dicho se deduce que hay dos en es que a ende en es a cues ión: 176 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . p epa a al lec o pa a la comp ensión de écnicas y o mas icas y complejas (¡Y no es poco complejo y a io el campo de la li e a u a que se nos b inda!) y educa - lo a ec i amen e, pa a que su pos u a an e la ob a pase del in e és al goce, de la búsqueda a su p opia iden idad en el pe sonaje, a la con emplación es é ica y a la cap ación i encial del mismo, de conside a la ob a como e asión o como me a expe iencia de ida, a alo a la como c eación es é ica. Es la go el camino y la me a gene almen e ^y digo gene almen e po que he enido la dicha de habe conocido alumnos que han llegado a ella en su Bachille a o— ue a de nues o alcance, más allá de nues as on e as, en la En- señanza Supe io . Pe o a noso os nos co esponde encamina hacia ella, y sin nues o abajo el alumno po sí mismo no pasa á a g ados supe io es. Es más, llegada cie a edad, deja á de lee . No es cosa sólo de la enseñanza en el Bachille a o. La escuela debe encauza al alumno, y cuan o an es mejo . Cuando digo adolescen e, na u almen e que no me e ie o a los quince años. Desde los diez comienza el cambio de pos u a en la lec u a. Sabido es que ésa es la edad del Robinson. Y he dicho que desde ese mo- men o se deben suminis a a los alumnos lib os a ac i os que los hagan en a en la lec u a adul a. Esa g aduación pa e de ahí —5.° y 6.° cu sos de Básica— y madu a hacia los 17 años. Pe o los ex os «pasa ela», las lec u as adecuadas a ese paso, son algo dis in o en una edad o en o a. Los ca ac e es gene ales que hemos dicho alen lo mismo. Los í ulos conc e os de ob as, no. ¿Qué p ocedimien os usa emos? B e emen e oy a apun a los. No me he p opues o en es e a ículo desc ibi los con de alle: mi obje i o es llega a unas conclusiones ú iles que nos animen a se- gui las y nos pongan en ma cha. 6. ACCESO DEL ADOLESCENTE A LA LITERATURA DEL ADULTO 6.1. Supues os p e ios. No cabe duda, se deduce de cuan o lle amos dicho —y además no me lo he in- en ado yo sino que o os io~han a i mado71—, el alumno debe comenza leyendo aquello que le es de ag ado po su edad y gus os. Es ú il la icha li e a ia al co- menza el cu so, en la que, con since idad, nos diga lo que ha leído. Es as ichas exigen una in e p e ación po pa e del p o eso : no siemp e son since as, pe o en 71. C . JESUALDO, Jacqueline HELD, Enzo PETRINI y o os. 177 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . sus omisiones y en sus alsedades ambién e elan las ca encias del lec o . Pos- e io men e hay que suminis a ob as. ¿Cuáles?. Los lib os «pasa ela» de que e- nimos hablando. Hab á a quien le gus e el ea o y quien solici e poesía lí ica, pe- o a la mayo pa e le end á mejo la no ela. In e esa consul a a los alumnos so- b e los iib os que desea ía lee y pa i de lo más solici ado que enga un mínimo de dignidad. Hay que aspi a a un p esupues o adecuado pa a es e in. Es el lib o un ins umen o an imp escindible como la iza, el ence ado, los mapas o los ú i- les del labo a o io o del gimnasio. Da esul ado, an e la ca encia, la apo ación o- lun a ia de lib os de los solici ados po pa e de alumnos gene osos que los en- gan en casa y los aigan en p és amo, aunque es pelig oso po el de e io o ine i- able. Mejo esul ado da en es os casos de escasez la apo ación económica de cada alumno pa a adqui i un núme o de lib os a iados pa a la clase, que se lee- án po o ación. Al inal del cu so se so ean en e los alumnos que han con ibuido. ¿Y la elección?. Jacqueline Held, au o a a la quen po su in e és, an as eces engo ci ando, nos ad ie e: «¿El papel del educado (en el más amplio sen ido —pad e, docen e, biblio eca io, animado —) es abandona al niño a sus incom- p ensiones y a sus mezquindades?. Quede cla o que se a a de p opone , no de impone , que el en usiasmo es comunica i o, que siemp e es más ácil ayuda a o o —niño o adul o— a comp ende la ob a que a uno le gus a más que aquella que nos deja indi e en es»72. E ec i amen e, no hemos de abandona a sus gus os a nues os alumnos. Con un ace o de lib os po ellos elegidos, pe o que engan cie as cualidades me i o- ias, se puede comenza usándolos como ex os «pasa ela». A pa i de ahí hemos de elegi el ap opiado po alo es es é icos o ideológicos pa a consegui , como consecuencia, una mo i ación dis in a en la lec u a. 6.2. P ocedimien os. Como ya he dicho y epe ido, no p e endo da ece as in alibles, que po o a pa e, odos conocen. Pe o quie o ci a g adualmen e esos p ocedimien os cono- cidos, comenzando po los ú iles en p ime cu so de Bachille a o o en 7.° y 8.° de E.G.B.. ampoco ci o po o den de impo ancia o p e e encia, pe o sí quie o da les cie a p elación c onológica. B ains o ming Un p ime con ac o con los lec o es, muy ú il pa a o ien a se sob e su capaci- dad de pene ación lec o a y sob e sus gus os y cul u a li e a ia (después de la i- cha de lec u as que deben hace al comienzo, que da una idea del lec o muy páli- ~T2. Op. ci ., p. 182. 178 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . da y a eces alaz po insince a) es el b ains o ming. En su o igen es a « empes ad de ideas» es un p ocedimien o pa hace opina y habla a odos y se ecomienda pa a unas doce pe sonas. Pe o pueden in e eni muchas más. El que in e oga debe e ene la espues a, pe o no ha de in e eni has a el inal. Se lanza la p e- gun a y se eco e la clase admi iendo odas las espues as, aunque sean con a- dic o ias. Se obliga a odos a escucha se mu uamen e. Al inal, se hace una sín e- sis, los e o es se co igen, si los hay, —se en iende la in o mación comp obable, no los juicios de alo no coinciden es con el nues o" po dispa a ados que sean: esos deben da se po ace ados has a una madu ación pos e io — y se sien an las bases pa a o a nue a p egun a. Al inal, se abandona el p ocedimien o pa a da paso a la discusión de modo espon áneo, y has a puede su gi el deseo de una elec u a en clase. Na u almen e, el b ains o ming exige que odos los alumnos hayan leído el mismo lib o. Pe o ambién puede es ablece se cuando lo ha leído un núme o su i- cien e de ellos. Así se puede inci a a los demás a lee lo, y se log a que lo hagan con cie o espí i u c í ico, ya que han oido opiniones con adic o ias o posi i as sob e él. Es un acaso si no se acie a con el lib o elegido y es uno de los que co- sechan un echazo gene al. O bien no se log a o mula p egun as que hagan des- pe a la conciencia c í ica del lec o o que engend en espues as que se p es en a la polémica. También puede hace se sob e una ob a leída en clase. En es e caso no ha de se al comienzo del cu so, sino cuando los lib os «pasa ela» ayan sien- do sus i uidos po los clásicos o mode nos de adul os, po que pueden se i pa a p esen a como a ac i a y obje o de discusión y ap ecio una ob a de lec u a adul a. La icha. Tiene la en aja de pe mi i espues as más e lexi as y de pode aba ca a un público más amplio. Hay quien la si úa en la biblio eca y la en ega pa a que se de uel a ellena con el lib o p es ado. Como aquí de lo que quie o a a es exclu- si amen e de la di ección de la lec u a en el p ime cu so de Bachille a o o en 7.° y 8o de E.G.B. pa a log a el acceso de los muchachos a una lec u a de adul os, la i- cha no debe se p ocedimien o exclusi o, po que esul a ía y, gene almen e, los alumnos la ellenan u ina iamen e, como un equisi o que hay que cumpli sin ningún in e és, y, na u almen e, en ese caso, ca ece de u ilidad. Adjun o es modelos de ichas. Todas se e ie en a ob as de ela os ( ea o o no ela). 179 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . Modelo 1.° (An e so) (Re e so) Tí ulo Au o Edi o ial A gumen o (sólo en sie e líneas) Comen a io (Hazlo ampliamen e apa e) 1.°) ¿Qué se p opone el au o ? (di e i , enseña algo, e c.). 2o) ¿De qué medio se ale pa a ello? 3.°) ¿En que e basas pa a opina así? 4o) Elige los pe sonajes más in e esan es de la ob a. Di po qué e han pa ecido dignos de in e és. 5.°) Desc ibe cómo es el ca ác e de los dos más impo an es. 6.°) Señala que desc ipcines hay en la ob a me- jo hechas. 7.°) ¿Cómo e ha pa ecido es a ob a? 8.°) ¿Po qué la juzgas así? 9.°) ¿Pa a qué e ha se ido es a lec u a? 180 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o . Modelo 2.° Elemen os que debes ene en cuen a al lee una ob a li e a ia. I CONTENIDO A) Tí ulo: su sen ido y unción. B) A gumen o: esúmelo b e emen e. C) ¿Cual es la idea o sen imien o dominan e? D) Elemen os: a) Es udio de los pe sonajes. (Ca ac e ización ísica y psicológica de los más impo - an es). b) Ambien e: escena io y época. (Dónde y cuándo suceden los hechos). II FORMA A) Es uc u a y composición. a) ¿Has a dónde llega la p esen ación o plan eamien o? b) ¿Cuando comienza el nudo? c) ¿Cuando se llega al pun o culminan e? d) ¿Cómo e mina la ob a, es deci , cuál es su desenlace? B) El lenguaje y sus pa icula idades. C) Opinión pe sonal sob e la ob a. Modelo 3.° (An e so) Au o Tí ulo Nomb e del lec o , cu so , edad . ¿Te ha in e esado el lib o? ¿Po qué? ¿Qué pe sonaje e ha in e esado más? ¿Po qué? 181 CAUCE. Núm. 8. PÉREZ MONTERO, Ma ía Concepción. La o mación del lec o .