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El Derecho Constitucional en la formación del jurista

Pérez Royo, Javier

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EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA JAVIER PÉREZ ROYO SUMARIO: I. ESPECIFICIDAD DEL PROCESO DE APRENDIZAJE DEL JURISTA.—II. UN ESTUDIO QUE SE EMPIEZA DE CERO. III. UN ESTUDIO QUE SE HACE EN UN IDIOMA EXTRANJERO. IV. UN ESTUDIO QUE EXIGE UNA LÓGICA ESPECÍFICA. V. UN ESTUDIO EN EL QUE EL «COMPONENTE SOCIAL» DE LA IN- TELIGENCIA ES MUY ALTO. VI. RECAPITULACIÓN PROVISIONAL Y TRANSICIÓN. VII. EL LUGAR DEL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LOS ESTUDIOS DE DERECHO.—IX. LA FUNCIÓN DEL DERECHO CONS- TITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA. I. ESPECIFICIDAD DEL PROCESO DE APRENDIZAJE DEL JURISTA «Todas las amilias elices se pa ecen unas a o as, cada amilia desdichada lo es a su mane a.» Es as palab as, con las que León Tols oi ab e Ana Ka e ina, me pa ece que son pa icula men e ap opiadas pa a hace una p ime a ap oxi- mación a los es udios uni e si a ios, ya que en ellos se p oduce una singula combinación del des ino de las amilias elices y desdichadas. Todos los es u- dios uni e si a ios, como las amilias elices, se pa ecen unos a o os, en la me- dida en que odos son di íciles. Pe o cada uno compa e el des ino de las ami- lias desdichadas, en la medida en que cada uno lo es a su mane a. No hay es udio uni e si a io que no sea di ícil. Y no hay ampoco clasi i- cación o anking alguno de di icul ad. La idea de que hay es udios uni e si a- ios más di íciles que o os ca ece de cualquie undamen o. Hace ciencia es exac amen e igual de di ícil en cualquie á ea del sabe . Todas, sin excepción, ponen a p ueba la capacidad del se humano has a un lími e que es, además, inalcanzable indi idualmen e. El ciudadano que, ecién es enada po lo gene al su mayo ía de edad, se ma icula en una Facul ad de De echo, no se encuen a, po an o, en una si ua- ción ni mejo ni peo que aquella en que se encuen an sus demás compañe os 39 Re is a Española de De echo Cons i ucional Año 16. Núm. 46. Ene o-Ab il 1996 JAVIER PÉREZ ROYO de COU y «selec i idad», que se han ma iculado en cualquie a de las o as Fa- cul ades uni e si a ias. Aunque subje i amen e pueda ene la sensación de que el es udio del De echo es pa icula men e di ícil, debe sabe que no es así. Se encuen a an e un e o que es exac amen e igual de di ícil que aquél an e el que se encuen an los demás. Únicamen e la mane a de se di ícil es lo que a ía. Pues el De echo, como las demás ciencias, es di ícil a su mane a. ¿Cuál es esa mane a? ¿Qué es lo que dis ingue la di icul ad de es udia De- echo de la di icul ad de es udia cualquie o a ciencia? Sob e es o es sob e lo que al ap endiz de ju is a le con iene e lexiona , po que es mucho el p o echo que puede ob ene de dicha e lexión. Si empieza po en ende la mane a espe- cí ica de se di ícil del es udio del De echo, hab á iniciado con buen pie su p o- ceso de ap endizaje. Dicha di icul ad p ocede de la con luencia de cua o ci cuns ancias: 1.a Es un es udio que se empieza de ce o. 2.a Es un es udio que se hace en un idioma «ex anje o». 3.a Es un es udio que exige una «lógica» especí ica. 4.a Es un es udio en el que el «componen e social» de la in eligencia es muy al o. La combinación de es as cua o ci cuns ancias es lo que suele deso ien a , y en algunos casos hace desespe a , al es udian e en el p ime año de la licen- cia u a, como odo el que ha enido que hace lo sabe po expe iencia. Expe- iencia, po lo demás, que odos los que enseñamos en ese p ime año eno- amos con cada nue a p omoción de es udian es. Pues no es algo que a ec e a unos alumnos y no a o os, sino que es una di icul ad gene al, que a ec a a odos. Jus amen e po eso, es impo an e que el alumno e lexione sob e ellas. En pa e pa a hace una p ime a ap oximación al e i o io que a a empeza a ansi a y en el que a a ene que mo e se p o esionalmen e cuando inalice sus es udios uni e si a ios. En pa e pa a in en a en ende lo que ine i able- men e le a a pasa en el inicio de su p oceso de o mación como ju is a. Pues no hay mejo mé odo pa a pode supe a un obs áculo, que an icipa se a él y p ocu a sabe en qué consis e. De ahí la con eniencia de deci algo sob e cada una de ales ci cuns ancias. II. UN ESTUDIO QUE SE EMPIEZA DE CERO Recue do que una de las p ime as cosas que ap endí en el colegio con seis años casi ecién cumplidos, ue lo que en la clase de ca ecismo se nos enseñaba como las «ob as de mise ico dia». Y ecue do que en onces me llamó pode o- 40 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA sámen e la a ención que la p ime a de ales ob as ue a «enseña al que no sabe». An es que «da de come al hamb ien o» o «da de bebe al sedien o», e c. Muchos años después, desde que empecé a impa i docencia en el p ime cu so de la licencia u a de De echo, siemp e me iene a la memo ia al empeza el cu so ese «enseña al que no sabe», cuya ubicación como p ime a de las ob as de mise ico dia an o me so p endió de niño. No p e endo, ob iamen e, con ello cali ica la enseñanza del De echo como una ob a de mise ico dia. Nada más lejos de mi ánimo. Y, sin emba go, es algo que siemp e me iene a la memo ia, po que los p o eso es de p ime o de De echo nos singula izamos en e los p o eso es uni e si a ios po «en- seña al que no sabe». En es o nos di e enciamos p ác icamen e de odos los demás. De los p o eso es de o as Facul ades uni e si a ias, po que ellos, po lo gene al, enseñan a alumnos que ya saben algo de aquello (ma emá icas, lengua, ísica, his o ia...), que aho a se les con inúa enseñando de o a mane a. De los demás p o eso es de la Facul ad de De echo, po que el alumno ya sabe algo en el momen o en que ellos inician su a ea. Los únicos que enseñamos a quienes no saben adicalmen e nada de aquello que an a empeza a es udia somos los p o eso es de p ime o de De echo, ya que el alumno no ha enido con ac o de ningún ipo con el mundo del De echo en los ni eles p euni e si- a ios de enseñanza y empieza, en consecuencia, su es udio de ce o. Ello supone un e o pa a el p o eso , pe o, sob e odo, supone un e o pa a el alumno, que es lo único que aquí in e esa. Es e a ículo no iene po ina- lidad in o ma de los p oblemas del p o eso , sino an icipa cuáles son los p o- blemas con los que se a a encon a el alumno en su iniciación en el p oceso de ap endizaje del o icio de ju is a. Y és e es uno de ellos. En el es udio del De- echo no hay con inuidad alguna en e los ni eles p e ios de enseñanza y el ni el supe io . Tampoco hay up u a. Hay, sencillamen e, discon inuidad. El es udian e ha ob enido en los ni eles p euni e si a ios una o mación su i- cien e pa a accede a la Uni e sidad y pa a ma icula se, po an o, en una Fa- cul ad de De echo. Pe o nada hay en su ce i icación académica p euni e si- a ia que apun e en esa di ección. En es o el ap endiz de ju is a sí se di e encia de sus demás compañe os uni e si a ios. En con a de lo que al es udian e le pueda pa ece , es a ausencia de in o - mación p e ia no es nega i a. El no habe enido acceso al mundo del De echo en la enseñanza básica y media es lo mejo que puede habe le pasado como es- udian e en esos ni eles de enseñanza y lo mejo ambién desde la pe spec i a ac ual de su p oceso de ap endizaje del o icio de ju is a. Y es lo mejo , po que más ale empeza de ce o que ene que empeza desandando el camino que ine i ablemen e se hab ía enido que hace mal, si se hubie a p e endido inicia lo en la enseñanza p euni e si a ia. Po azones 41 JAVIER PÉREZ ROYO que i emos iendo a lo la go de la exposición, pa i de ce o en una Facul ad de De echo es la ía más ap opiada pa a o ma se como ju is a. Cualquie o a al- e na i a es peo . Po eso en ningún país se p ocede en es e e eno de o ma dis in a a como lo hacemos en España. De echo es, en es e sen ido, un es udio exclusi amen e uni e si a io en odas pa es. Y debe con inua siéndolo. Aho a bien, el hecho de que sea así y de que deba se así, no quie e deci que es a ci cuns ancia no sea un obs áculo que el alumno se encuen a en el ca- mino. «Todo comienzo es di ícil.» Con es as palab as inició Ka l Ma x el p ó- logo a la p ime a edición de El Capi al. Y con ello iene que con a de la ma- ne a más adical el ap endiz de ju is a. Po eso no iene nada de ex año que en el p ime año se sien a pe dido y que no le esul e ácil o ien a se. Una cie a deso ien ación es p ác icamen e ine i able en el p oceso inicial de o mación del ju is a. El De echo es y debe se un ins umen o de segu idad pa a la so- ciedad. Y la unción del ju is a es con ibui a da segu idad a la sociedad a a és del conocimien o e in e p e ación del o denamien o como o ma de da espues a pací icamen e a los con lic os que se p oducen en las elaciones so- ciales. Sin emba go, en el o igen hay una insegu idad adical, que es cons i u- i a, que no puede no da se. Con ella iene que ap ende a con i i el es u- dian e. Es una insegu idad que no desapa ece nunca del odo, po que no hay nadie que pueda domina po comple o odo el o denamien o. Pe o es una in- segu idad que a siendo sus i uida, len a pe o e icazmen e, a a és del p oceso de ap endizaje, po un conocimien o azonablemen e segu o del De echo como ins umen o de o denación gene al de la sociedad y de e en ual esolu- ción de los con lic os que en ella se p oducen. En la ase inicial es, en consecuencia, muy impo an e que el alumno enga no e, que ni se puede ni se debe pedi a nadie en el e eno cien í ico, pe o sí una con ianza azonable en la enseñanza que ecibe. Muchas de las cosas que es udia en el p ime cu so de la licencia u a ni sabe ni puede sabe oda ía de qué le an a se i . La e i icación de su u ilidad sólo la a a ene más ade- lan e. Pe o si no las sigue en el o den es ablecido, di ícilmen e pod á llega a alcanza esa azonable segu idad, que debe se el esul ado de su p oceso de o mación como ju is a. III. UN ESTUDIO QUE SE HACE EN UN IDIOMA EXTRANJERO Se a a, ob iamen e, de una exage ación. El ap endizaje del De echo se hace en cas ellano o en alguna de «las demás lenguas españolas» o iciales, jun o con el cas ellano, en algunas Comunidades Au ónomas (a . 3.2 CE). Pe o, en 42 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA gene al, podemos da po supues o en un a ículo como es e, que se hace en cas- ellano. La a gumen ación, en odo caso, si e pa a cualquie lengua. Se enseña y se ap ende, pues, en cas ellano y debe hace se en buen cas e- llano. La señal inequí oca de un buen ju is a es que sabe exp esa se no sólo con co ección, sino incluso con elegancia en su p opio idioma. Se a a de una egla que es posible que enga alguna excepción, pe o no la conozco. Nunca he leído un buen lib o o un buen a ículo sob e un ema ju ídico, que no es u ie a además bien esc i o. Es o es algo a lo que el alumno debe p es a pa icula a ención desde el p incipio. Aho a bien, el cas ellano en que el ap endiz de ju is a iene que empeza a es udia es un cas ellano muy ico y especializado. Y no po cap icho, sino po necesidad. El De echo es simul áneamen e una ciencia y una ingenie ía social y el ju is a iene que con empla , en consecuencia, su obje o de es udio de la misma mane a que el cien í ico y el ingenie o con emplan la na u aleza: de una mane a cien í ica y écnica. La di e encia en e unos y o os adica en que, mien as el cien í ico y el ingenie o disponen de ins umen os cada ez más so- is icados pa a analiza su obje o de es udio, el ju is a no dispone nada más que de la palab a. Toda la p ecisión que el cien í ico y el ingenie o alcanzan en el conocimien o de la na u aleza a a és de ins umen os cada ez más complejos, el ju is a la iene que alcanza en el conocimien o de la sociedad a a és de con- cep os cada ez más di e si icados. La palab a es pa a el ju is a el equi alen e de los ins umen os de in es igación de los cien í icos e ingenie os. Si a anza en el es udio de la na u aleza exige la u ilización de ins umen os de in es iga- ción cada ez más pe ec os y so is icados, así ambién ocu e en el es udio de la sociedad. Po eso la o malización ju ídica de las elaciones sociales cons i- uye una exp esión ex ao dina iamen e compleja, que no deja además de p o- g esa en complejidad nunca, ya que cuan o más se desa olla una sociedad más se di e si ican las elaciones en e los indi iduos. De ahí que el obje o de es- udio del ju is a no enga o a o ma de exp esa se que a a és de un sis ema de concep os cada ez más amplio, más di e si icado y más p eciso. A es o es a lo que me e ie o con que el De echo se es udia en un idioma ex anje o. El cas ellano ju ídico es cas ellano, pe o ju ídico. Impo an e es el sus an i o, pe o ambién el adje i o. Quien no sepa bien cas ellano, no puede se buen ju is a. Y el que lo sabe, iene mucho adelan ado pa a se lo. Pe o sabe bien cas ellano no bas a. Es condición necesa ia, pe o no su icien e. El ju is a iene además que domina el lenguaje ju ídico. Tiene que acaba mo- iéndose con comodidad y luidez en dicho lenguaje, si quie e eje ce su o icio con sol encia. Hace uso del ocabula io ju ídico con p ecisión es lo que de- no a la p esencia de un buen ju is a, lo que di e encia an e odo al buen ju is a del que no lo es. 43 JAVIER PÉREZ ROYO Aquí es donde eside en buena medida la di icul ad del es udio del De- echo. No se necesi an ni eac i os químicos, ni mic oscopios, ni acele ado es de pa ículas, ni nada. Solamen e la palab a. Pe o con la palab a hay que al- canza la misma p ecisión que con los eac i os químicos, con el mic oscopio o con los acele ado es de pa ículas. Es e es el e o an e el que se encuen a el ju is a y de ahí que en ap ende a hace uso co ec amen e de la palab a con- sis a buena pa e de su p oceso de ap endizaje. Jus amen e po eso, po que el ap endizaje del De echo es el ap endizaje de un idioma ex anje o, es po lo que las écnicas de enseñanza y es udio se ase- mejan bas an e a las écnicas de enseñanza y es udio de un idioma ex anje o. A los alumnos de Se illa les digo siemp e el p ime día de clase que la écnica popula izada po ASSIMIL pa a la enseñanza de un idioma ex anje o la in en- a on ealmen e las Facul ades de De echo. En las Facul ades de De echo, mucho an es que en ASSIMIL, los p o eso es se han di igido a los alumnos ha- ciendo uso de unos é minos que és os no saben lo que signi ican. El p o eso no puede de ene se a explica qué es lo que quie e deci con cada uno de ellos. El consumo de iempo se ía b u al y el bloqueo que se p oduci ía en la ase ini- cial del ap endizaje esul a ía insupe able. El alumno, en consecuencia, iene que empeza a ap ende en unos é minos que no en iende muy bien y de los que sólo más adelan e acaba á haciendo uso de una mane a p ecisa y e icaz. Exac amen e igual que le ocu e cuando ap ende un idioma ex anje o. Y exac- amen e igual le ocu e con la adquisición de conocimien os pasi os y ac i os. De la misma mane a que el alumno de un idioma ex anje o iene menos di i- cul ad en lee y en ende que en habla y esc ibi en dicho idioma, así ambién le ocu e al ap endiz de ju is a. Conocimien o pasi o del ocabula io ju ídico empieza a adqui i de o ma ela i amen e ápida. Conocimien o ac i o a da mucho más. En ealidad, es un p oceso que no acaba nunca, pe o en el que se puede alcanza ambién una azonable segu idad y luidez. Mi expe iencia como es udian e, pe o, sob e odo, como p o eso du an e más de ein e años en p ime o de De echo, me indica que es e es un obs áculo que al alumno le cues a mucho supe a . El cas ellano ju ídico debe acaba siendo su lengua ma e na, pe o es pa a él en es e momen o un idioma ex an- je o. En que deje de se es o úl imo pa a con e i se en lo p ime o, es en lo que debe consis i buena pa e de su ap endizaje en los años que a a pasa en la Facul ad de De echo. IV. UN ESTUDIO QUE EXIGE UNA LÓGICA ESPECIFICA El ap endiz de ju is a iene que empeza a es udia no sólo de ce o y en un idioma ex anje o, sino que además iene que ap ende simul áneamen e a a- 44 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA zona de una mane a pa a la que ampoco ha sido p epa ado especí icamen e en sus es udios an e io es. También en es o hay discon inuidad. En e la o ma de azona y a gumen a de la que ha ap endido a hace uso en los ni eles p e- uni e si a ios de enseñanza y aquella de la que iene que ap ende a hace uso en el mundo del De echo hay una on e a, es o es, con ac o, pe o ambién se- pa ación. Si no hubie a con ac o, se ía imposible inicia un es udio uni e si- a io, aunque sea an peculia como es el es udio del De echo. Pe o si no hu- bie a sepa ación, jamás se pod ía p epa a al ap endiz de ju is a pa a la que iene que se su unción especí ica en la sociedad, que no es o a que hace ale la jus icia en las elaciones en e los indi iduos. La necesidad de una lógica especí ica, dis in a de aquella de la que se hace uso en cualquie a de las o as á eas del sabe , iene exigida no sólo po la p opia na u aleza de su obje o de es udio, sino además, y sob e odo, po la inalidad del mismo en la con i encia humana. El De echo es un ins umen o pa a hace ale la jus icia en las elaciones sociales, es o es, pa a «da a cada uno lo suyo». La expe iencia enseña que no es in ecuen e que su jan con lic os sob e qué es lo de cada uno y po eso es necesa io el De echo. El De echo no es el con lic o, pe o sí es el esul ado del con lic o. Si los homb es, como esc ibió Madison en El Fede alis a, ue an ángeles y no hubie a en en amien os en e ellos, el De echo no exis i ía. Hab ía «paz sin sujeción», como dijo Hobbes en el Le ia han. El De echo es, po an o, y al mismo iempo, el esul ado de un p o undo conocimien o y de una p o unda descon ianza en la condición hu- mana. No se a a de algo na u al y espon áneo, sino de odo lo con a io. Es lo más an ina u al y an iespon áneo que exis e en las sociedades humanas. Es un a i icio diseñado po la sociedad pa a neu aliza impulsos na u ales («el ansia de pode y más pode que sólo cesa con la mue e», del que hablaba Hobbes), que conducen a en en amien os de unos con a o os. Na u al es, pues, la aspi- ación humana a la jus icia. Pe o a i icial el ins umen o a a és del cual se hace e ec i a en la ida en sociedad. El De echo in en a consegui es e obje i o a a és de dos ías: una p e- en i a y no con lic i a y o a ep esi a o con enciosa. Ambas gi an en o no al con lic o. La p ime a, pa a e i a que se p oduzca. La segunda, dando una es- pues a ci ilizada al mismo, una ez que se ha p oducido. La p ime a es mucho más impo an e que la segunda. En una sociedad no - malizada, en e el 95 y el 97 po 100 de los compo amien os humanos se ade- cúan a lo que disponen las no mas, que son, en consecuencia, cumplidas po los ciudadanos sin que se p oduzcan con lic os en su aplicación. Únicamen e en e el 3 y el 5 po 100 de las conduc as susci an con lic os pa a los que la so- ciedad iene que dispone de un mecanismo de imposición coac i a del cum- plimien o de la no ma. 45 JAVIER PÉREZ ROYO La unción del ju is a es an impo an e en el 95-97 po 100 pací ico como en el 3-5 po 100 con lic i o. Que las no mas es én bien hechas y que los ciu- dadanos, en caso de duda, eciban un buen aseso amien o, es lo que e i a que se p oduzcan con lic os o que, caso de p oduci se, puedan se neu alizados en su ase inicial. Y en es a a ea el papel del ju is a es esencial. Pe o es cla o que la unción del ju is a esul a mucho más isible en caso de con lic o, cuando se p oduce una dispu a en elación con qué es lo de cada uno. Su unción es la misma en uno y o o caso y su o ma de ap oxima se a la ealidad y es udia la no es dis in a. No hay una lógica ju ídica pa a el es udio de las elaciones pací- icas y o a pa a el es udio de las elaciones con lic i as. La lógica ju ídica es la misma pa a ambas. Lo que sí ocu e es que en el con lic o es donde la nece- sidad e imp escindibilidad de la misma se mani ies a en oda su in ensidad. Y es así, po que el con lic o es la excepción que con i ma la no ma. Cuando una no ma no necesi a se con i mada, su p esencia apenas si se no a. Lo que no quie e deci que no sea no ma, que no ope e como al y que no cumpla las unciones que en cuan o no ma iene asignadas. Es lo que ocu e con la inmensa mayo ía de las no mas que in eg an el o denamien o, cuya apli- cación no es con lic i a. Es, sin emba go, en el con lic o que su ge en su apli- cación en el que la no ma se con i ma como al y en el que se hace isible la necesidad de la lógica ju ídica pa a da una solución pací ica y, po an o, ci i- lizada al mismo. El con lic o no es, pues, el De echo, pe o es esencial en el mundo del De echo y en la o mación del ju is a. No puede se de o a mane a. En el con lic o ju ídicamen e o denado es mucho lo que es á en juego an o pa a el ciudadano indi idualmen e conside- ado como pa a la comunidad de la que o ma pa e. Pa a el ciudadano el con lic o ju ídicamen e o denado, en especial si acaba siendo esidenciado an e un T ibunal de Jus icia, puede se uno de los mo- men os que más consecuencias acabe eniendo pa a su ida en sociedad. La di- e encia en e la libe ad y la cá cel, en e la dignidad y la uina, puede de- pende de cómo se esuel a un con lic o en el que se e en uel o. Puede depende , en consecuencia, de la o ma en que su abogado haya a gumen ado su conduc a o de la mane a en que dicha a gumen ación sea en endida po el juez o T ibunal que ha de dic a sen encia. Y ello es así an o en un p oceso penal, que es el que más e o suele inspi a , como en un p oceso ci il (o la- bo al, o adminis a i o), cuyas consecuencias no es in ecuen e que sean pa a un ciudadano an impo an e o más que las de muchos p ocesos penales. Pe o no sólo pa a el ciudadano indi idualmen e conside ado es impo an e el con lic o y su e en ual solución po ía judicial. También lo es pa a la co- munidad de la que o ma pa e. Pues en odo p oceso, sea de la na u aleza que sea, hay siemp e y de mane a insoslayable una dimensión mo al y hay, po 46 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA an o, siemp e el iesgo de que se come a una injus icia, que no iene simple- men e alcance p i ado. La decisión judicial de un con lic o no se mide sim- plemen e en dine o o libe ad. La decisión de un con lic o supone al mismo iempo la decisión de la sociedad sob e el compo amien o de uno o a ios de sus miemb os. La sociedad a a és del juez decide quién ha igno ado o no sus p opias esponsabilidades. Si es e juicio no es impa cial y limpio, en onces la comunidad in lige a uno de sus miemb os un daño mo al y lo sella, en cie a medida, con el es igma de quien se ha pues o con su conduc a ue a de la ley. El daño más g a e se p oduce cuando un ciudadano inocen e es condenado como au o de un deli o, pe o es ambién muy g a e en cualquie ipo de p oceso. En es a doble dimensión, indi idual y colec i a, adica la impo ancia del con lic o y del mecanismo de esolución de los mismos pa a la cali icación mo al de una sociedad. Pues la o ma en que una sociedad da solución ju ídi- camen e a sus con lic os es el canon que pe mi e cali ica a una sociedad de más o menos jus a-injus a. P ecisamen e po eso, el papel del ju is a en la so- ciedad es de una impo ancia capi al. Pa a hace en e a una e en ualidad de es e ipo es pa a la que el ap endiz de ju is a iene que p epa a se. Ello no quie e deci , epi o, que la enseñanza y el es udio del De echo sea única y exclusi amen e la enseñanza del con lic o. Pe o el con lic o es un momen o de capi al impo ancia, en la medida en que es el momen o en que la no ma iene que a i ma se en e al a aque, en e a la conduc a que p e ende impone se como excepción. El con lic o es en cie a medida la ho a de la e dad de la no ma. Y pa a p epa a al ju is a no sólo pa a esa ho a de la e dad, pe o sí especí icamen e pa a esa ho a de la e dad, es pa a lo que iene que es a diseñado el es udio en una Facul ad de De echo. ¿Qué exigencias se de i an pa a la enseñanza del De echo de es a unción del ju is a en gene al en la sociedad y de su e en ual pa icipación en la solu- ción de un con lic o? ¿Po qué ienen que aduci se en una o ma de azona y a gumen a especí ica? Pa a da espues a a es os in e ogan es hay que ol e sob e algo que se ha dicho en es e mismo apa ado. El De echo es un p oduc o de la descon ianza en la condición humana. En la misma p emisa descansa la ía ju ídicamen e o denada pa a la solución de los con lic os y debe descansa la enseñanza del De echo. Sólo que en es e caso la descon ianza ya no es una descon ianza ge- né ica en la condición humana, sino una descon ianza especí ica en la condi- ción humana de quienes han de pa icipa en la e en ual solución de los mismos, bien sea como abogados bien sea como jueces. La sociedad no iene que descon ia de los jueces y abogados menos que de los ciudadanos, sino más, pues, a in de cuen as, és os no disponen del p i ilegio de que gozan aquéllos de pa icipa decisi amen e en la a ea de adminis a jus icia. 47 JAVIER PÉREZ ROYO consecuencia, que segui a los indi iduos po odos los caminos que ansi an en su ida en sociedad. Tan o si el camino es una au opis a como si es una ca- e e a secunda ia o incluso un sende o sin as al a en medio del campo. Allí donde a un indi iduo y es ablece elaciones con o os indi iduos, allí a el De echo. El De echo sigue, po an o, el cu so de la ida social de los indi iduos: desde que nacen (e incluso an es, desde la concepción, ya que el concebido y no nacido ambién es con emplado po el De echo), has a que mue en (e in- cluso más allá de la mue e, ya que el es amen o es una mani es ación de o- lun ad des inada a su i e ec os después de la mue e del es ado ). En e ese an es del nacimien o y ese después de la mue e el De echo iene que segui a los indi iduos allí donde ayan, po odas pa es. Cuando an a la escuela o a la Uni e sidad, cuando se casan y ienen hijos, cuando comp an y enden, cuando abajan po cuen a p opia o po cuen a ajena, cuando lo hacen pa a un emp esa io p i ado o pa a alguna de las Adminis aciones públicas, cuando cons i uyen una sociedad del ipo que sea, cuando lib an o acep an una le a de cambio, cuando pagan el impues o sob e la en a o el IVA, e c. Quie o deci con ello que el De echo con empla siemp e a los indi iduos en si uaciones ju- ídicas pa icula es, en odas aquellas a a és de las cuales se cons i uye la ama de la sociedad. Po eso, pa a los ciudadanos, el De echo no exis e. Exis e el De echo ci il, el De echo penal, el De echo adminis a i o, el De- echo me can il, e c. El pun o de pa ida del De echo, de odos es os De echos, son los indi iduos, pe o los indi iduos con emplados siemp e en lo que ienen de di e en e unos de o os. De lo con a io, no hab ía De echo. Si odos los in- di iduos hicie an lo mismo y p oduje an lo mismo pa a p o ee a su supe i- encia, no hab ía in e cambio y no hab ía, po an o, sociedad. La ida humana en el plane a consis i ía en la yux aposición de un de e minado núme o de Ro- binsones. La sociedad descansa en el in e cambio ecíp oco como o ma de sa- is ace las necesidades de cada uno y se basa, po an o, en la di e si icación de las conduc as de los indi iduos. A dicha di e si icación es a la que esponde el De echo, que, jus amen e po eso, sólo exis e eal y e ec i amen e de o ma múl iple. Únicamen e hay un momen o en el mundo del De echo en el que se con- empla a cada indi iduo no en lo que iene de di e en e, sino en lo que iene de igual a odos los demás. Ese es el De echo Cons i ucional. Pa a el De echo Cons i ucional el indi iduo es exclusi amen e ciudadano. Ni p opie a io ús- ico o u bano, ni jo nale o o abajado indus ial o de se icios, ni accionis a de una sociedad anónima o de esponsabilidad limi ada, ni concesiona io de un se icio público o usua io del mismo. Pa a el De echo Cons i ucional el indi- iduo es simplemen e ciudadano, es o es, i ula de de echos undamen ales en 54 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA condiciones de igualdad. El De echo Cons i ucional es el único De echo en el que el p incipio de igualdad iene igencia de o ma pu a, sin ma ización de ningún ipo. En odos los demás De echos los indi iduos son iguales en cuan o ciudadanos, pe o di e en es en odo lo demás. Uno es pad e y el o o es hijo, uno es p opie a io y el o o no lo es, uno es accionis a mayo i a io y el o o no, uno es comp ado y el o o endedo , uno es emp esa io y el o o abajado y una in inidad de e cé e as. El De echo Cons i ucional es el único De echo que no con empla a los indi iduos en si uaciones ju ídicas pa icula es, sino en si- uaciones ju ídicas gene ales, como ciudadanos, es o es, como i ula es de de echos y obligaciones exclusi amen e. Po el momen o es o es su icien e pa a que se enga una p ime a ap oxima- ción a uno de los dos polos en los que se asien a el De echo: los indi iduos y sus elaciones ecíp ocas a a és de las cuales se cons i uye la sociedad. Aho a hemos de e ec ua la misma maniob a de ap oximación al o o polo indispen- sable pa a la exis encia del De echo: el ep esen an e polí ico de los indi i- duos, de la sociedad, el Es ado. Pues el De echo es el esul ado de la combina- ción de ambos. Sin indi iduos que se elaciona an en e sí, el De echo no exis i ía, no end ía ningún sen ido. Robinson C usoe no necesi a el De echo, ya que és e no es necesa io nada más que pa a o dena las elaciones sociales, e i a el con lic o o esol e lo pací icamen e. Pe o, jus amen e po eso, sin un Es ado, sin una ins ancia dis in a de cada indi iduo, que c ea a las no mas y que impusie a coac i amen e el cumplimien o de las mismas en caso de que ue a necesa io, el De echo ampoco se ía posible. Pa a que exis a el De echo son necesa ios an o los indi iduos que se elacionan en e sí, como el Es ado en cuan o egulado de dichas elaciones, c eado de las no mas y ga an e de su igencia. Pues o que ya nos hemos ocupado de los p ime os, aho a nos oca ha- ce lo del segundo. Pues bien, de la misma mane a que el De echo, los De echos ealmen e exis en es, con emplan siemp e a los indi iduos en si uaciones ju ídicas pa - icula es, así con emplan ambién al Es ado. Los di e en es De echos es udian siemp e de e minadas mani es aciones pa icula es del eje cicio del pode del Es ado. Únicamen e el De echo Cons i ucional con empla el eje cicio gene al del pode , es deci , con empla el Es ado exclusi amen e como ep esen an e polí ico gene al de los indi iduos, de la sociedad. En es o la di e encia en e el De echo Cons i ucional y los demás De echos uel e a se adical. En e ec o, odos los De echos sin excepción ienen que ocupa se del Es- ado, de su mani es ación de olun ad po el Pode Legisla i o, de la ejecución de dicha mani es ación de olun ad en é minos gene ales po el Pode Ejecu- i o y de su aplicación a los casos pa icula es po el Pode Judicial. Pe o nin- guno es udia ninguna de es as ope aciones en cuan o ales, desde una pe spec- 55 JAVIER PÉREZ ROYO i a gene al. Al con a io. Todos con emplan mani es aciones conc e as de la olun ad del Es ado al como son de inidas po el Pode Legisla i o de mane a indi idual y di e enciada: con emplan el Código Ci il, el Código Penal, la Ley de Exp opiación Fo zosa o la que sea. Todos con emplan ac os conc e os y de- e minados de ejecución en é minos gene ales de dichas mani es aciones de olun ad adop ados po el Pode Ejecu i o a a és de decisiones del Consejo de Minis os con echas p ecisas. Y odos con emplan ambién la aplicación • casos pa icula es an o de las mani es aciones de olun ad del Es ado como de sus ac os de ejecución en é minos gene ales a a és de sen encias conc e as y de e minadas dic adas po jueces y magis ados in eg ados en los di e sos ó - denes ju isdiccionales: ci il, penal, adminis a i o o labo al. En odos los De echos, con la excepción del De echo Cons i ucional, odas las mani es aciones del pode del Es ado se de inen po el cali ica i o, que es lo que ma ca la di e encia especí ica que in e esa a cada uno de ellos. No in e- esa la po es ad legisla i a del Es ado y su o ma obje i ada de exp esión, la ley, sino que in e esan los eje cicios conc e os de dicha po es ad legisla i a y su aducción en las leyes (ci iles, penales, labo ales, ibu a ias, e c.). No in e- esa la po es ad ejecu i a del Es ado y su o ma obje i ada de exp esión, el e- glamen o, sino que in e esan los eje cicios conc e os de dicha po es ad ejecu- i a y su aducción en los eglamen os de ejecución de las dis in as leyes. No in e esa la po es ad ju isdiccional del Es ado y su o ma obje i ada de exp e- sión, la sen encia, sino que in e esan los eje cicios conc e os de dicha po es ad ju isdiccional y su aducción en sen encias ci iles, penales, e c. Únicamen e el De echo Cons i ucional con empla al Es ado en cuan o e- p esen an e polí ico gene al de los indi iduos, de la sociedad, sin más. Po eso es udia la mani es ación de olun ad del Es ado a a és del eje cicio de la po- es ad legisla i a po el Pa lamen o y no la ley conc e a y especí ica a a és de la cual el Pode Legisla i o eje ce eal y e ec i amen e dicha po es ad. Pa a el De echo Cons i ucional es indi e en e que la ley ap obada po el Pa lamen o sea el Código Ci il o el Código Penal. Al De echo Cons i ucional le in e esa la ley y no las leyes, la ca ego ía no ma i a y no sus mani es aciones indi i- duales. Y lo mismo ocu e con la ejecución de la mani es ación de olun ad del Es ado en é minos gene ales. Al De echo Cons i ucional le in e esa el Go- bie no en cuan o Pode Ejecu i o del Es ado, en cuan o ins umen o de ejecu- ción de la ley y no de las leyes y se ocupa, po an o, de la po es ad eglamen- a ia, pe o no de los eglamen os. Y lo mismo ocu e ambién con la aplicación de la mani es ación de olun ad del Es ado a los casos pa icula es. Pa a el De- echo Cons i ucional no exis e la ju isdicción ci il o penal, ni los Juzgados de P ime a Ins ancia o Ins ucción, ni las Audiencias p o inciales, sino única- men e el Pode Judicial en cuan o po ado del momen o exclusi amen e ju í- 56 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA dico del Es ado a a és del cual se da espues a a un con lic o su gido en la aplicación de una no ma, independien emen e de cuál sea és a. Es o es lo que singula iza al De echo Cons i ucional y lo dis ingue de los demás De echos. El De echo Cons i ucional es el único De echo que con- empla los dos polos indispensables pa a que el De echo exis a en cuan o ales y no en sus di e sas o mas de mani es ación. Es el único cuyo obje o de es- udio es exclusi amen e el ciudadano y sus de echos y el Es ado y sus pode es. El obje o del De echo Cons i ucional es el es udio de aquello que hace que los indi iduos sean ciudadanos y de aquello que hace que el pode polí ico sea el Es ado, así como de las elaciones en e ambos polos en los que la exis encia del De echo descansa. El único De echo que con empla el De echo sin cali i- ca i o es el De echo Cons i ucional. Jus amen e po eso, el De echo Cons i ucional es lo único que ienen en común odos los demás De echos. El De echo Cons i ucional es el po ado de los elemen os más simples y gene ales a pa i de los cuales se cons i uyen odos los demás De echos. Po eso es el pun o de pa ida de odos ellos sin ex- cepción. Sin el De echo Cons i ucional el es o del De echo esul a inin eli- gible. No es, en consecuencia, como se suele deci con ecuencia, el pun o de pa ida del De echo público, sino el pun o de pa ida de odo el De echo, an o del público como del p i ado. El De echo no iene más que un onco, que es el De echo Cons i ucional. Y solamen e iene un onco, po que únicamen e en él se exp esa sin cali ica i os de ningún ipo el p incipio de igualdad. La igualdad es el De echo y la igualdad en cuan o al sólo es á p esen e en el De- echo Cons i ucional. Es a es la azón po la que el es udio del De echo se iene que empeza po el De echo Cons i ucional. Po es o es po lo que la enseñanza del De echo Cons i ucional se hace y iene que hace se en el p ime cu so de la licencia u a y no puede no hace se sino en él. Todos los demás De echos encuen an su un- damen o en el De echo Cons i ucional y son impensables cien í icamen e sin él. Pe o po eso ambién, el es udio del De echo Cons i ucional es la ía más ap opiada pa a empeza a hace en e a las cua o ci cuns ancias que di icul an el ap endizaje del o icio de ju is a que ya conocemos. Lo es, en p ime luga , po que el De echo Cons i ucional es el único De- echo cuyo es udio se puede empeza de ce o. El es udian e no necesi a sabe nada de De echo pa a es udia De echo Cons i ucional, po que el es udio del De echo Cons i ucional no p esupone la exis encia de ningún conocimien o ju- ídico p e io. Con él empieza el De echo, ya que los dos elemen os necesa ios pa a que el De echo sea posible, el ciudadano y el Es ado, los de echos unda- men ales y la di isión de pode es, es el obje o del De echo Cons i ucional. 57 JAVIER PÉREZ ROYO A pa i de aquí, pe o no an es, se puede empeza a habla de De echo. Po eso el comba e con a la igno ancia ju ídica iene que empeza po el De echo Cons i ucional. En segundo luga , el De echo Cons i ucional es el De echo en el que se iene que inicia el ap endizaje del idioma ju ídico. Si, como se ha dicho an es, el De echo Cons i ucional es el De echo po ado de los elemen os más sim- ples pe o, po ello mismo, más gene ales a pa i de los cuales se cons i uyen los demás De echos, ambién es, p ecisamen e po eso, el po ado de los con- cep os ju ídicos más gene ales y uni e sales. El ocabula io del De echo Cons i ucional es el ocabula io ju ídico gene al, básico, que cons i uye el p e- supues o pa a su di e si icación ul e io en las dis in as amas del De echo. El ocabula io del De echo Cons i ucional es el único ocabula io común pa a odas las amas del De echo. Sin él no es posible el ap endizaje del ocabula io ju ídico especializado de los demás De echos. Po eso la enseñanza del cas e- llano ju ídico iene que empeza po aquí. También po aquí iene que empeza , en e ce luga , el ap endizaje de la «lógica ju ídica». El De echo Cons i ucional es el De echo más obje i o de odos los De echos, en la medida en que no con empla a los indi iduos en si- uaciones ju ídicas pa icula es, en lo que ienen de di e en e unos indi iduos de o os, sino en lo que ienen de igual. Es po ello el De echo en el que debe inicia se el ap endizaje del «dogma de la impa cialidad», que debe p esidi la o mación del ju is a y cuya aplicación en el mundo eal, en las elaciones so- ciales es udiadas po los demás De echos, siemp e es á some ido a algún ipo de des iación. En es e momen o es pe inen e una analogía con el mundo de la ísica. De la misma mane a que la de inición de la g a edad, que gobie na el eino de la na u aleza, exige la cons ucción del acío, aunque su igencia se a i me en un mundo eal en el que el acío no exis e, así ambién ocu e con el p incipio de igualdad, que gobie na el eino de la sociedad. La de inición de la igualdad ambién exige cons ui el acío, exige p escindi de las elaciones sociales conc e as que es ablecen los indi iduos, que son las únicas que dan un sen ido al p incipio de igualdad y en las cuales iene que a i ma se. Es a es la a ea del De echo Cons i ucional: la de inición de la igualdad, cuya igencia eal y e ec i a iene que con i ma se en las di e sas elaciones sociales es u- diadas po los demás De echos. Po eso el De echo Cons i ucional es pun o de pa ida, pe o ambién lími e, pa a los demás De echos. Pues sólo se án admisi- bles en el mundo del De echo aquellas co ecciones o des iaciones del p in- cipio de igualdad que no lo desna u alicen, que no lo hagan i econocible. Es a es la azón po la que la «lógica ju ídica», obje i a y despe sonalizada, impa - cial, iene que empeza a enseña se en el De echo Cons i ucional. El canon de impa cialidad, que no es o a cosa que el canon de la igualdad conside ado 58 EL DERECHO CONSTITUCIONAL EN LA FORMACIÓN DEL JURISTA desde un pun o de is a ins umen al, con el que hay que medi odo el De- echo, odos los De echos, se de ine en el De echo Cons i ucional. Todo azo- namien o ju ídico, sea en el e eno que sea, iene que gi a en o no a él. También se debe empeza , en cua o luga , el ap endizaje del De echo po el De echo Cons i ucional, po que al se és e la mani es ación más inmedia a y di ec a del p incipio de igualdad, es un e eno en el que no es necesa ia una expe iencia social an amplia y an di e si icada como en los demás De echos. También desde es e pun o de is a es lógico, po an o, que se empiece po él. Es e es el luga y es a es la unción del De echo Cons i ucional en la o - mación del ju is a. El De echo Cons i ucional es el De echo que da unidad al mundo del De echo. O dicho de o a mane a: el De echo es un o denamien o po el De echo Cons i ucional. Si no ue a po el De echo Cons i ucional, los demás De echos no pod ían se comp endidos y es udiados uni a iamen e, como o mando pa e de un odo. El De echo Cons i ucional exp esa, pues, la unidad del De echo. Los demás De echos exp esan la di e sidad del uni e so ju ídico. Sin el p ime o, no exis i ía el De echo como un o denamien o. Sin los segundos, no se pod ía da espues a a los p oblemas conc e os que plan ea la con i encia de los indi- iduos en sociedad. En e ambos hay, po an o, una elación de complemen a- iedad. El De echo Cons i ucional es el p esupues o y condi io sine qua non de los demás De echos. Los demás De echos son el pa a qué del De echo Cons i- ucional. De es e ca ác e del De echo Cons i ucional como De echo que da unidad al mundo del De echo, se desp ende una exigencia de excepcional impo ancia pa a su exposición cien í ica y pa a su enseñanza. La siguien e: el De echo Cons i ucional iene que se explicado y enseñado uni a iamen e. No hay nada que pe u be más el p oceso de ap endizaje del ju is a que la enseñanza no uni- a ia del De echo Cons i ucional. Pues, ¿cómo a a pode se explicado uni a- iamen e el o denamien o ju ídico, si no es explicado de esa mane a el De echo del que depende su unidad?; ¿cómo puede el ju is a o ma se una idea uni a ia del mundo del De echo, si no se le enseña y, en consecuencia, ap ende que ese mundo plu al y di e si icado iene un cen o único en o no al cual gi a pe ma- nen emen e? Hace unos años, cuando es aba empezando la edacción de un «Cu so de De echo Cons i ucional», ecue do que opecé po casualidad, leyendo en un pe iódico la eseña de unas sesiones de gas onomía de unos cu sos de e ano, con una ase de Paul Bocuse que decía así: «Una cocina sin uego es como una pu a sin culo.» Apenas la leí, me di cuen a de que esa ase exp esaba, en su e eno y a su mane a po supues o, lo que yo que ía hace en dicho Cu so de De echo Cons i ucional. Po eso no sólo no c eo que se me aya a ol ida 59 JAVIER PÉREZ ROYO nunca, sino que me acue do de ella con ecuencia, sob e odo cuando engo que empeza a explica la asigna u a en los p ime os días de oc ub e. Una cocina sin uego no es una cocina, po mucha que sea la calidad del pescado, de la ca ne, de las e du as o de las sa enes. El uego es lo que pone o den y da sen ido a odo en una cocina, lo que hace que una cocina sea una co- cina. Exac amen e igual ocu e con el De echo Cons i ucional. El p incipio de igualdad es en el De echo Cons i ucional lo que el uego en la cocina. Es lo que pone o den y da sen ido a odo en el De echo Cons i ucional, lo que hace que el De echo Cons i ucional sea De echo Cons i ucional y no o a cosa. Po eso un De echo Cons i ucional no uni a io es como una cocina sin uego. Pod á se una «es adís ica» de elaciones ju ídico-públicas, como decía Von Ge be del De echo Público p e io al del Es ado Cons i ucional, pe o no una ciencia. Y po eso ambién, no se puede enseña ni ap ende (ojo a es o úl imo) el De- echo Cons i ucional como una yux aposición de emas. Eso es más que un sin- sen ido, es un dispa a e. Supone g a a el p oceso inicial de o mación del ju- is a con una hipo eca, que exigi á el pago de in e eses ele adísimos an es de que pueda se le an ada. Dicho en pocas palab as: el De echo Cons i ucional es el p incipio de igualdad y el p incipio de igualdad es el que gobie na el uni e so ju ídico. Po eso odo el De echo, odos los De echos, ienen que se explicados a pa i del De echo Cons i ucional. Pe o, po eso ambién, el De echo Cons i ucional iene que se explicado uni a iamen e a pa i del p incipio de igualdad. 60