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Nuevo flamenco, propuesta de paradigma crítico para el educador en relación a fenómenos musicales de masas

González Jiménez, Claudio

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NUEVO FLAMENCO (Propuesta de paradigma crítico para el educador en relación a fenómenos musicales de masas) Claudio González Jiménez Universidad de Sevilla (Sevilla, 10-4-2003) A Melchor, el Chico y primo Enrique. Hoy día vivimos una fiebre universal por lo étnico. Desde aspectos culturales de todo tipo hasta las peculiaridades de los rasgos físicos de los individuos que las integran, las razas que existen en nuestro entorno son consideradas verdadero referente estético, motivo por el cual epítetos como "auténtico", "temperamental" o "profundo" son actualmente patrimonio casi exclusivo de ellas. En nuestro país, como es lógico, este fervor popular está protagonizado por todo aquello que rodea a la cultura gitana, con la particularidad de manifestarse en una doble vertiente. Por un lado, secundado por una minoría, existe el tratamiento del flamenco como entidad de verdadero valor cultural; por otro lado, y de modo desafortunadamente predominante, tendríamos que referirnos a una falseada aproximación ocasionada por la manipulación interesada. En relación al primer caso podríamos hablar de la proyección universal de figuras de referencia en el mundo del arte flamenco, caso de Camarón de la Isla,Cristina Hoyos, Agujetas, José Menese, el Cabrero y muchos otros artistas verdaderamente entroncados con dicho arte. Todos gozan, hoy como nunca, del privilegio de la popularidad y prueba de ello es que actualmente no resulta insólito hallar algunos de ellos en la programación para cada temporada de míticos teatros de fama internacional, como el Olympia de Paris o el Carnegie Hall de Nueva York. Como consecuencia de las motivaciones mencionadas en el segundo caso, y de modo absolutamente ajeno a un apego por lo legítimo de nuestro arte más popular, encontramos la versión falaz y sucedánea de este fenómeno, cuya inocente víctima es -además del propio arte flamencoun importante sector de la sociedad. Al igual que en otros muchos países, en nuestra moda, cine, publicidad y resto las artes visuales se reivindica permanentemente como último grito el modelo étnico, en una versión de escaparate, estereotipada, superficial y efectista. Igualmente sucede gracias a los nuevos gurús de la música destinada al consumo de masas, quienes dirigen su Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 1 mirada hacia sonoridades que aportan cierto toque exótico a esos productos que elaboran, únicamente, para obtener el máximo reclamo. Sin embargo, todo este boom por lo racial no termina de tener la completa repercusión social que sería deseable. En muy pocos casos se puede hablar de un verdadero acercamiento a las etnias pues, demasiado a menudo, esta afinidad no va más allá de lo puramente testimonial; es decir, no va más allá de unos cuantos discos en nuestra estantería o de un elemento ornamental en el salón de nuestra casa. Continuando con el caso de la etnia gitana y centrándonos ya en nuestro país, a pesar de las circunstancias aparentemente favorables que se acaban de exponer, no podemos afirmar que haya cambiado mucho nuestra realidad a niveles de convivencia, pues lejos de que toda esta situación haya propiciado una verdadera integración para este pueblo, vivimos la paradoja de una coexistencia entre esta especie de fascinación mimética y la sempiterna marginación del gitano. ¿No nos lleva esta circunstancia a sospechar que podría haber mucho de apariencia alrededor de todo esto?. ¿Sucedería del mismo modo si esta fascinación surgiera a partir de la verdad del arte flamenco, teniendo presente que en ella reside también la verdad del pueblo gitano?. Se podría debatir mucho acerca de este tipo de cuestiones y algunas más, como por ejemplo ¿dónde está el verdadero origen de esta aparente reivindicación por lo étnico? ¿estamos hablando del descubrimiento tardío de un filón cultural... o más bien económico?, ¿podríamos hablar de una consecuencia de la reciente aproximación que el individuo de raza gitana experimenta respecto a su entorno?, o bien ¿tiene todo esto algo de esnobismo del progresista de fachada?... el debate está abierto a todo tipo de especulación. No obstante, al margen de estas cuestiones de difícil respuesta para muchos, quienes asumimos el compromiso de llevar a cabo una educación musical desde la honestidad sí hay algo que podríamos y deberíamos plantearnos: tratar de contrarrestar los nocivos efectos de la manipulación a gran escala, al menos dentro de nuestro campo. Si esta manipulación afecta a diferentes sectores de la música en el caso del arte flamenco los efectos de la misma son especialmente hirientes, debido a la gran profundidad de esta manifestación artística y a la importancia que la misma tiene para el riquísimo bagaje de tradición cultural que tenemos el privilegio de atesorar. Pero nuestro patrimonio no siempre ha sido tratado por nosotros con el cuidado y respeto que merece, un abandono que en el caso del flamenco impide la posibilidad de un verdadero y plural enriquecimiento cultural, a la vez que la consiguiente afinidad, integración y respeto hacia el pueblo gitano. Especialmente los responsables de la formación de nuevas generaciones deberíamos contribuir a facilitar un adecuado acceso y comprensión hacia nuestra cultura popular. Es esta una tarea ya de por sí ardua, pero que se torna prácticamente irrealizable si nos hallamos, como punto de partida, ante una situación de confusiónrespecto a nuestro propio arte. Esta situación se da actualmente, y mucha culpa de ello la tiene el uso que desde hace ya tiempo se está dando al término "Nuevo Flamenco". Debido a un grupo de personas que disponen de un poder de influencia sólo Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 2 equiparable a su falta de moral, muchos de los que amamos el arte flamenco sufrimos al ver cómo éste se va desvirtuando día a día, alejándose cada vez más nuestro anhelo por lograr legitimarlo universalmente como parte fundamental de nuestro pueblo, como fiel reflejo de un arte que emerge de lo más profundo del ser humano. Este malestar es aún mayor si además de aficionados al flamenco somos educadores pues, unida al daño que este tipo de circunstancia causa sobre este arte, está nuestra preocupación por la creciente manipulación de criterio que hoy día vivimos. El dinero siempre es el principal enemigo de toda causa honesta y, como todos sabemos, los medios que hoy día ocupan mayor protagonismo en nuestra sociedad, como son radio, televisión e industria discográfica se nutren exclusivamente de él. La preocupación por apostar sobre seguro es la primera norma para quienes manejan estos medios. Con este fin dedican todo su esfuerzo y recursos jugar de un modo absolutamente frívolo con los criterios estéticos de los más jóvenes, sector de la sociedad fácilmente manipulable y de gran tendencia consumista. Apostar sobre seguro para quienes mueven los hilos es algo tan sencillo como reciclar viejas fórmulas que basan su validez en la permanencia a lo largo de años, o como crear productos con una imagen atractiva, inmediata y absolutamente complaciente con las necesidades más primarias de la sociedad de consumo; por supuesto todo ello motivado exclusivamente en aquello que hace que el hombre avasalle, pisotee y anule a sus semejantes, otra vez el dinero. Si tomamos como ejemplo el mundo discográfico, se da la circunstancia de que gran parte del mismo es considerado hoy como hijo ilegítimo del mundo musical, desde los sectores más comprometidos con la difusión cultural dentro del mismo; un sentimiento de rechazo que va en aumento día a día ocasionado por el actual proceso de imposición -asimilación de todo tipo de productos de consumo. Esta filosofía mercantilista es gran culpable, entre otras cosas, de la existencia de una aberración absoluta respecto a todo lo que rodea al concepto de lo nuevo. Se ha llegado a crear un desfase entre lo que se consume como novedoso y lo que realmente es tal cosa, algo que frustra toda ocasión de aproximación a nuevas propuestas de interés. Pero no sólo eso, sino que además se ha conseguido instaurar la dictadura de este errado concepto de novedad, pues el mismo se impone como valor único y fundamental para la valoración de un producto que, por otro lado, conviene que sea lo más efímero posible, de lo cual se ocupa la siguiente "novedad" que sale al mercado. Esta misma patraña se oculta tras el epígrafe "Nuevo Flamenco", un ejemplo más del efecto destructivo de un grupo bastante numeroso de individuos que viven sólo de la música, y en ninguna medida por ella; un grupo integrado por parte de los llamados profesionales que se dedican a promoción, producción, publicidad y, lo que es más grave aún, por algunos que definiéndose como artistas se prestan a este lamentable juego. Todos ellos han creado un fenómeno que está generando legiones de seguidores; engendro que cada crecimiento que experimenta en popularidad va en razón inversamente proporcional a la dignificación del arte del que se sirve para su etiquetado. Es triste que los abanderados de esta consigna se autoproclamen continuadores del flamenco, pero esto llega a ser trágico cuando observamos que gran parte de las nuevas Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 3 generaciones de gitanos se crean, o quizás aparenten creerse, esta fantasía y traten de contagiar su delirio al resto de la sociedad. Afortunadamente existen opiniones en contra de proclamar la música que se entiende por "Nuevo Flamenco" como tal. También los hay que se pronuncian de modo más cauto, sin mostrar objeción a esta corriente pero tampoco sumándose a ella y, por último están los que aprovechan doblemente la fuerza del flamenco para vender su producto y de paso mostrarse cínicamente como los iluminados que son el futuro de este arte. Quizás el caso de activismo más radical lo hallamos en el cantaor José Menese, defensor a ultranza del flamenco académico. También podemos nombrar al maestro Alberto Ponce, profesor de guitarra de la "Ecole Normale de Musique Alfred Cortot", de Paris y ex-profesor del Conservatorio Superior de Música de la misma ciudad. Este segundo, aunque perteneciente a la vertiente guitarrística "clásica", tiene sobrado bagaje artístico, experiencial y humano, al igual que un serio compromiso con la cultura, para opinar al respecto con conocimiento. Fue él quien, a juicio del que escribe esta líneas, acertó con el apelativo más adecuado, por realista, cuando se refirió a ese "Nuevo Flamenco" como "concepción bastarda del flamenco". Respecto a los casos concretos de intérpretes que se sitúan al otro lado, la lista crece día a día de tal modo que sería una descortesía para el resto nombrar aquí sólo alguno de ellos. Sin embargo, basta pasearse por la sección de discos de cualquier gran superficie y tomar cualquier C. D. en el que aparezca la leyenda "Nuevo Flamenco", o algo parecido, para disponer de ejemplos más específicos. Todo lo que se sostiene en los párrafos anteriores puede sonar demasiado contundente, pero no por ello se peca de exageración, pues este tipo de circunstancias generan graves daños a nivel social, cultural y moral. Asimismo, el posicionamiento que en este texto se adopta es blanco fácil para quienes, a través de manidos argumentos demagógicos, intentan legitimar su postura tachando de represores, puristas o anacrónicos a los que tratamos de argumentar la necesidad de establecer ciertas medidas. Para no dar lugar a comentarios o interpretaciones de este carácter respecto al mensaje que se transmite en estas líneas, aun a riesgo de parecer tópico o de caer en recalcar lo obvio, se aclara que con todo este discurso no se está negando la evolución del flamenco, ello sería absurdo, pues toda persona con sentido común sabe que el progreso es natural y necesario al hombre. Es bueno nutrir, aportar y evolucionar, pero siempre que ello no suponga un desvirtuar las bases fundamentales de aquello que queremos innovar. No está reñido el preservar la tradición con esa adecuación al cambio; sin olvidar ser cautos con las interpretaciones, peor o mejor intencionadas, del significado del término evolución. Todo juego ambiguo de terminología no supone únicamente un error de forma sino que, además, tiene consecuencias mucho más graves por conducir al desconcierto y manipulación propio de cualquier falacia creída. Si somos rigurosos y objetivos tenemos que admitir que el término "Nuevo Flamenco" se usa para denominar un tipo de música de fusión que, como tal, mezcla algunos clichés étnicos -muchos de ellos ajenos al contenido y bases esenciales del arte flamenco-, con elementos de música pop, salsa, bossa-nova, rumba, jazz... y todo ello edulcorado con una imagen visual de gitanos de diseño. ¿Es esta la evolución que se merece el flamenco?, de entrada parece un tanto precipitada, pues se han introducido Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 4 en quince años más "aportaciones" que las existentes a lo largo de toda la historia de este arte; ¿quién habla de crisis creativa ante tal alarde de fecundidad? No nos engañemos, estamos ante un caso de clara actitud vampírica que se sirve, a través de este confuso calificativo, de la fuerza y autenticidad de nuestro arte más valioso, un arte que a lo largo de una evolución pausada pero firme ha ido afianzando una de las manifestaciones culturales del hombre más rica en variedad, hondura y expresión. A través de este desafortunado término se tratan de justificar y legitimar productos de dudoso valor artístico, los cuales jamás estarán a la altura de la estirpe a la que pretenden pertenecer y que, de modo manifiesto, se basan sobre todo en parámetros como el marketing y la imagen. No se pretende juzgar aquí la valía propia de este tipo de música de fusión. De hecho podemos decir que se trata de una música que a menudo resulta agradable de escuchar, lo cual ayuda a que cumpla su principal función, vender, llegando incluso a compensar la exclusividad de los productos del mercado estadounidense; aunque nada de ello la eleva de nivel artístico y estético, ni tampoco tiene que ver con la inadecuación en la que incurre su apelativo. Este uso improcedente no se justifica ni aun tratando de defender la música a la que alude como un modo de acercar al gran público al "flamenco de siempre"; algo que a veces se ha llegado a afirmar. De entrada, esta hipotética virtud que algunos defienden no subsana el uso inadecuado del concepto. Por otra parte, a ello habría que añadir que la mayoría de consumidores de este producto se encuentran muy a gusto disfrutando de la complaciente sonoridad de esta música y no muestran la más mínima disposición para llevar a cabo una exploración más allá de la misma, pues es este "el tipo de flamenco" que les gusta. Como vemos, cualquiera de estos argumentos no guarda relación alguna con las inadmisibles consecuencias del error conceptual que implica el uso actual "Nuevo Flamenco"; error que dicho sea de paso no es fruto de una elección casualmente desacertada, pues detrás de todo esto hay una estrategia meticulosamente preparada orientada sólo a fines lucrativos y de promoción. Obviamente todo especialista en la materia tiene capacidad para determinar objetivamente, a un nivel ético y técnico, los indicadores que podrían definir qué es flamenco, qué debería entenderse por nuevo flamenco y aquello que nunca se debería denominar de este modo. Pero no sólo el estudioso de la materia puede plantear una postura legítima al respecto, pues también todo buen aficionado podría hacerlo. Al tratarse de una cultura que siempre ha estado en la calle, desde un verdadero interés y consideración por la misma se cuenta con las bases idóneas para pronunciarse sobre ella con un criterio absolutamente válido. Existe este perfil de individuo comprometido con su tradición popular e, incluso, no resulta insólito hallarlo con cierta frecuencia; aunque pretender que su opinión sea considerada parece hoy día un sueño. Efectivamente, trasladar este criterio al gran público no sólo parece algo utópico en las circunstancias actuales, sino que ciertamente lo es. Sin embargo sí sería factible promover en el educador, como tendencia general, un afán por despertar cierta actitud crítica y autónoma, gracias a su interés por transmitir un mínimo de conocimiento; ello favorecería sin duda un proceso de verdadera aproximación a nuestra cultura popular. Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 5 Desde una posición humilde, personal y de absoluto respeto, y como propuesta de lo que podría ser un planteamiento legítimo de nuevo flamenco de acuerdo con un propósito evolutivo adecuado, podríamos exponer a grandes rasgos algunos indicadores básicos. En primer lugar, a un nivel ético, hablaríamos de honestidad, compromiso con este arte, preocupación por investigar y aportar, únicamente bajo la motivación principal de beneficio del mismo, lejos de otorgar protagonismo a otro tipo de intereses como sucede bastante a menudo hoy día. En segundo lugar, a un nivel más técnico, se trataría de conservar la existencia de cada "palo",de acuerdo a sus características propias, mantener el espíritu de los textos, su métrica, cadencia y expresiones características. Continuando con el aspecto técnico, también sería fundamental preservar la esencia del sonido sin dejar de dar protagonismo a los instrumentos que lo definen. Esta opción podría admitir una ampliación tímbrica, dando cabida incluso al uso de instrumentos electrónicos siempre que ello fuese a modo de aportación y suceda sólo eventualmente, más que con el fin de sustituir la instrumentación esencial de guitarra y palmas. Por último, se debería evitar fusionar el estilo hasta el extremo de perder sus rasgos esenciales, al igual que hacer un uso preciso y controlado, no dictatorial, de estrategias de marketing. Además de este planteamiento de lo que podría ser una concepción más honesta de nuevo flamenco, se lanza la propuesta -y ruego a la vezde generalizar el uso actualmente bastante escaso de " Música de Fusión ", para este fenómeno que hoy se denomina "Flamenco Nuevo". Este calificativo propuesto puede resultar algo heterogéneo, ambiguo o de limitada precisión, pero es totalmente fiel al verdadero contenido y carácter de la música a la que se refiere, así como respetuoso con el público que la consume y con el propio arte flamenco. Hemos de confiar en que todo arte, siendo rico, siempre puede hacerse llegar a un público universal a través de mecanismos adecuados, es más, ése es el mejor modo de lograrlo. Los problemas surgen cuando, por el hecho de querer obtener a toda costa una respuesta inmediata que siempre beneficia del mismo modo y a los mismos individuos, se entra en el juego de la manipulación y acaba desvirtuándose todo hasta límites grotescos. En este caso, no vendría mal recordar las palabras de un poeta que vivió consagrando todo su hermoso espíritu a crear y difundir honradamente la esencia de la música popular de su tierra: "No tengo nada contra el sonido universal, ni contra cualquier otro, pero me parece que lo que hacemos tiene mejores condiciones de permanencia. Es una cuestión de ´patio´, nadie puede ser universal fuera de su ´patio´. La palabra telúrico no es una mera abstracción. La raíz está allí, la placenta existe" ( Vinícius de Moraes ) (1) FOTOGRAFÍAS Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 6 Agujetas José Menese BIBLIOGRAFÍA Alma 100 , nº. 4, 5, 9 y 10. Selección de imágenes. Moreno I., Gelardo J., Steingress G., Plata F. (1996) El flamenco: identidades sociales, ritual y patrimonio cultural. Sevilla: Centro Andaluz de Flamenco - Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. NOTAS (1) Texto traducido por Alfredo Radoszynski, correspondiente al C.D. "Como dizia o poeta... Vinícius, Toquinho e Marilia Medalha" (Discmedi blau - DM 376-02) Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 7 Revista Electrónica de LEEME http://musica.rediris.es/leeme 8