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La visión de Sevilla y Andalucía en la picaresca y en "El laberinto" de Manuel Múgica Lainez

Caballero Wangüemert, María del Milagro

Full text

LA VlSlON DE SEVILLA Y ANDALUCIA EN LA PICARESCA Y EN «EL LABERINTO» j DE MANUEL MUJICA LAINEZ b M.' del Milag o Caballe o Wangüeme UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA GRANADA JAEN MALAGA CORDOBA HUELVA SEVILLA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA Andalucía y más conc e amen e Se illa han sido en el Siglo de O o oco de a acción pa- a odo aquél buscado de o unas con deseo de hace la suya. El ema, de indudable as- cendencia sociológica, in e esa aquí en una única e ien e: Su e lejo li e a io. No es'nues a in ención ealiza un es udio exhaus i o de ipo es adís ico de la p esencia se illana en la li e- a u a de ese momen o. Unicamen e abo da emos es e asun o de mane a pa cial, en su co- nexión con el uni e so de la pica esca, po un lado, y po o o, con una ob a de la más ecien- e na a i a hispanoame icana, El labe in o, de Manuel Mújica Laínez, apa ecido en 1974 l. Ello no implica necesa iamen e la inclusión en un géne o, conc e amen e el pica esco, de es- a úl ima no ela; aunque, po o a pa e, no dejamos de ad e i indudables elaciones es uc u ales y de con enido en e ella y alguna de las más ep esen a i as no elas pica es- cas. Vamos a pone de elie e es as simili udes, cen ándolas en el ema que nos ocupa, la i- sión de Se illa y Andalucía en ellas, dejando al ma gen o a se ie de p oblemas, in e esan es sin duda alguna, pe o que escapan al ma co del es udio p opues o. Cualquie en oque de las denominadas po la c í ica ( no elas pica escas)) supone a on- a ine i ablemen e el an deba ido asun o de las ca ac e ís icas del géne o, asun o en el que los c í icos no acabam de pone se de acue do. En un p ime momen o, y omando como mo- delo el Laza illo de To mes, se deduje on unos equisi os sine qua non -au obiog a ía, o i- gen in aman e, se icio a muchos amos en una sucesión casi inconexa de episodios.. . -; pe- o pos e io men e ha ido desa ollándose ace camien os pa ciales con el in de cla i ica algu- nos de los asgos que de ini án una se ie de no elas, co espondien es a la segunda mi ad del x i y p incipios del x ii, aunque sin p e ende la ins au ación de un Co pus ce ado. Has a al pun o es o es así que los es udiosos del ema, apoyándose en el cues ionamien o del concep- o de ((géne o)), han ampliado en los úl imos años el epe o io de no elas de ((gus o pica es- co». Es a denominación, empleada po Albe o del Mon e en un lib o ya clásico, I ine a io de la no ela pica esca es aplicable, según él, a «...ob as que ienen solamen e semejanzas ge- né icascon cie os pe sonajes y hechos, o e lejan una si uación his ó ica o almen e dis in- a, pese a posibles semejanzas casuales, o que pa icipan de aquél gus o pica esco econo- cible en una se ie ilimi ada de db as del siglo de o o de la más a iable índole)) 3. El iesgo de- ducible de es a ac i ud consis e en e ique a como pica escas, no elas que no lo son; en es a línea pod íamos inse a el an conocido abajo de Ma ía Casas de Faunce sob e pica esca hispanoame icana 4. A la is a de odo ello debemos ad e i que Ellabe in o no es una no ela pica esca. Si, a pesa de odo, la elaciona emos con la pica esca clásica a a se basándonos en su es uc u- a en algunos aspec os concomi an e, y en cuan o a un ema muy especí ico, la isión de Se- illa en,ella, inalidad del abajo p opues o. . Nos a end emos, po an o, a la idea expues a po Gili Gaya, en su p ólogo al Guzmán de Al a ache, de que «...el pica ismo es una ac i ud an e la ida más que un géne o li e a io de inible po el asun o o po o os ca ac e es ex e nos)) 5. Po o a pa e, incluso en la pica- esca del Siglo de O o, a ias de las cons an es es uc u ales de las p ime as no elas del gé- ne o, comenza on a desin eg a se. Así, po ?jemplo, la in amia, p o enien e del o igen %n el caso del Laza illo de To mes, no sólo no apa ece, sino que se ha ocado en su an ónima, en La ida delescude o Ma cos de Ob egón, de Vicen e Espinel, quien se jac a de su hidalguía al eco da su desga amien o de la casa pa e na, pa a eco e mundo: ((Mí pad e iendo mi deseo e inclinacián, no hizo esis encia, an es me habló a su modo con la sencillez que po allá se usa, diciendo: "Hijo, mi cos illa no alcanza a más de lo que he hecho, id a busca ues a en u a. Dios os guie y haga homb e de bien": y con es o me echó su bendición, y me dió lo que pudo, y una espada de Bilbao, que pesaba más que yo, que en odo el camino no me si ió más que de es o bo)) 7. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA El hidalgo, como mo i o, es aba ya p esen e en la no ela pica esca, y, según ~olho, se elaciona á es echamen e con el enómeno de su nacimien o en España y no ue a de ella. En e ec o: se han aducido ci cuns ancias socio-económicas del mO YIen 0 polí ico español como causa gene ado a de es e ipo de na a i a, in e p e ando la pica esca comc documen- o social. No que emos en a en el ema. Simplemen e seguimos a Albe o del Mon e quien, ecogiendo es a esis, ci a a C. Pé ez de He e a. Discu so del ampa o de los legí imos pob es y educción de los ingidos. Mad id, 1598, según el cual en es a echa había en España 150.000 po diose os, sob e una población global de 5.000.000 de habi an esg. Es e dad que, a es e espec o, aduce Pa ke : «. . . jcómo podemos asegu a , con alguna ce eza, que las condiciones de ida en España e an peo es que en esos o os países, y po ello más lógico que apa eciesen no elas de delincuencias en ellas y no en o a pa e?)) lo. No han de i po ahí los i os. Reco demos una ez más que el apellidado «píca o» es un homb e sin hono . Pe o «...p ecisamen e po que el hono es en España el p incipio ec o de la ida social y mo al (es ableciendo en e los homb es una di isión igu osa) es po lo que se ins i uye, aquí y no en o os si ios, el mi o del píca o, ejempla enca nación del an ihono )) ll. Ya hemos adelan ado, no obs an e, que los Úl imos píca os clásicos, y conc e amen e Mz cos de Ob egón, insis en en su hidalguía; el p o agonis a de Ellabe in o se si ua á en es a línea. Se á hijo de un empob ecido hidalgo oledano obsesionado po log a una o den de - San iago, que a ale su ca ego ía y le ele e a los ojos de los demás po encima del enojoso asun o mone a io -casi mise ia- en que se encuen a inme so: ((A o men ó mi in ancia su hamb una po que le o o gasen el hábi o de la O den de San- iago, como si él y sus ás agos no su iésemos o as hamb es menos simbólicas)) 12. En el dis anciamien o del na ado se pe cibe la e a i ónica del au o : Manuel Mújica Laínez, quien incluye al pad e del p o agonis a en el esquema clásico del hidalgo español del Siglo de O o ace ca del que an a in a se ha e ido y sob e el que no insis i emos más aquí. Ciñámonos, más bien, al ex o de Ellabe in o: «La casa y mi pad e se pa ecían y aho a explica é po qué mo i o. Tenía don Diego de Sil a, que al ue el nomb e de quien me engend ó, un ex e io hidalgo, a is oc á ico, de an i- gua alcu nia, como su casa (.. .) Depués de c uza el po al cubie o y de a is a el pa io o- . deado de a que ía, en ábase en el es ado, endido con un apiz aún espe able, mague las polillas, eno gullecido po un ba gueño de a acea, no obs an e las añadidu as, y calen ado po un b ase o lucien e. Don Diego ecibía allí a sus escasos amigos (...) Nadie, absolu a- men e nadie (...) a anzó nunca más allá de esa habi ación de apa a o. El es o, los cua os y cua os gélidos y acíos, p o is os, aquí y allá, de naú agas cujas mezquinas (. . . ) se es uma- ba a la is a de los demás, como inexis en e, o como si lo ocul ase la abazón de ela añas que ejía doquie sus nieblas g ises)) l3. La cuidada p osa de Mújica Laínez pone de mani ies o la pa adoja exis encia1 del hidalgo de la época, pa adoja inse a en la an ba oca con aposición apa iencial ealidad: las cosas nunca son lo que pa ecen. Edmon C os ha es udiado la ope a i idad de es e mo i o en El Guzmán de Al a ache, donde el engaño es una cons an e, an o a ni el de pe sonas como de cosas 14. Sin emba go, en es o Ellabe in o no se apoya necesa iamen e el El Guzman, pues o que, como decimos, el ema es un «lei mo i » de la época. Recapi ulemos: en el caso del p o agonis a de El labe in o nos hallamos an e un an ipíca o, si nos a enemos a su o igen 15. Es e pe sonaje a a insc ibi se en ese pe eg ina sin o icio que de ini á, a su ez, al píca o clásico, según Ca los Blanco Aguinaga: (¿...No es UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA soldado, no es lad ón p o esional, no es mendigo, no es c iado. El píca o hace de odo es o, pe o es, en e dad, un homb e sin p o esión alguna)) 16. Es un agan e sin in, y en es e sen i do, se opond ía al homo ia o de la adición c is iana, po cuan o és e úl imo iene un ma iz inalis a -camina hacia la Je usalén celes ial-, del que ca ece po comple o el p ime o cuyo único in en o es med a , como ha eco dado opo unamen e Edua do Fo as ie i B aschi en su es udio del Buscón de Que edo 17. El en oque no es nue o. Ya Láza o Ca e e , en e noso os, había aplicado al Laza illo la unción ((alejamien o)) de P opp, consignándola como undamen al en su plan na a i o la. Es a unción ((salida», ((búsqueda)), se ía, con las sal e- dades pe inen es, una cons an e es uc u al común a la pica esca y Ellabe in o. En ambos casos el p o agonis a se pone en camino, con o sin hono .. . Va a hace o una; agan e in- de inido, po an o, si nues a óp ica se pola iza en la unción ((salida)): no exis e me a p e- concebida en ninguna de las dos ocasiones. La ayec o ia ealizada po el pe sonaje p incipal del Guzmán, Buscón, Es ebanillo Gon- zález, Donado hablado , Ma cos Ob egón ... y algunos más, oca en un momen o dado y con di e sas a ian es, Se illa o algún pue o andaluz, como pun o obligado hacia I alia o Indias; o, como en El Guzmán, la escala puede se doble: p ime o l alia y luego Indias. Ma cos de Ob egón y El donado hablado con su es uc u a igu adamen e dialogada complican es e es- quema, aunque sus p o agonis as ocan Se illa en sus múl iples i ine a ios po la geog a ía española. Es ebanillo González deja anscu i la mayo pa e de su exis encia en I alia -Roma, Lo e o, Mesina, Misa, Siena, Lomba día-, no obs an e lo cual isi a San iago de Compos ela, Ba celona, Mad id y la ci ada ciudad andaluza. Los esquemas iaje os más ce - canos al del p o agonis a de Ellabe in o son los de Guzmán y Pablos: el p ime o eco e Se- illa, Toledo, Géno a, Roma, Flo encia, Bolonia, Siena, Ma sella, Za agoza, Mad id y de nue o Se illa; mien as que el p o agonis a de El Buscón se mue e en e Sego ia y Se illa, pasando po Alcalá, Sego ia, Mad id y Toledo. Vemos en ambos casos un desplazamien o de cen o a su , desplazamien o concomi an e con el del pe sonaje p incipal de La glo ia de don Rami o, de En ique La e a, que c eemos in e esan e eseña aquí. Es a no ela gene ada en el mode nismo, lle a como sub í ulo ( una ida en iempos de Felipe 11)) -po lo an o se desen uel e en el mismo con ex o his ó ico-ambien al de Ellabe in o-. Conside amos opo - una la co npa acióan basándonos, po un lado, en es a coincidencia, u o de idén ico a án de documen ación his ó ica en sus au o es, y de su amis ad 19, y po o o a las lec u as pica- escas de En ique La e a. Vol iendo al asun o que nos in e esa, el p o agonis a de La ' glo ia ... ealiza ambién el mencionado iaje cen o-su , e incluso pa a a Indias, como el pe - sonaje p incipal de El labe in o. 1 En cuan o a és as úl imas, en la pica esca española siemp e había pe manecido algo e- lada la o una del píca o al c uza el Océano: La ida de Guzmán e mina en gale as: ((Aquí dí pun o y in a es as desg acias. Rema é la cuen a con mi mala ida. La que des- pués gas é odo el es an e della e ás en la e ce a y úl ima pa e, si el cielo me la die a an es de la e e na que odos espe amos 20. Aunque su au o , Ma eo Alemán, i ió oda ía unos cinco años más en Indias no se co- noce con inuación alguna del Guzmán en Amé ica; en cuan o a F ancisco de Que edo cie a su Buscón con el ópico del géne o: ((...de e miné, consul ándolo p ime o:con la G anjal, de pasa me a Indias con ella, a e si mudando mundo y ie a mejo aba mi sue e. Y uéme peo , como . m. e á en la segunda pa e, pues nunca mejo a su es ado quien muda solamen e de luga , y no de ida y cos u nb es~). 21, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA Final que pa a E. Fo as ie i B aschi ... » es el pi o e de su es uc u a na a i a y de su sen- ido mo al»z; pe o que, espec o al asun o que nos a añe -el mundo ame icano del píca o-, escamo ea la sucesión de acon ecimien os. Como con apa ida Ellabe in o sí nos habla de Amé ica, y a lo na ado podemos apli- ca le la concepción inalis a del ho no- ia o , pues o que plan ea la con e sión del p o ago- nis a as unos años de asen amien o en suelo ame icano. Ya anciano epa e sus p opieda- des -se había con e ido en ico hacendado-, y ma cha a e angeliza indios en compañía de su más ín imo amigo. A a és de su dia io el lec o conoce sus in enciones: «¡Ojalá acudan así a nues o encuen o los poblado es del Valle de Calchaquí! Les Ile a- mos la palab a di ina y el celes e consuelo. Se emos sus amigos, sus he manos (. . .) Somos, simplemen e, dos e emi as ans o mados en misione os, y amos, camino de Sal a, con nues os osa ios y nues as canciones)) 23. Final que no deja de se an ópico en cuan o al mo i o de la con e sión, como oda la pica esca clásica; pe o en el que cabe mayo e osimili ud pues o que Mújica Laínez lo culmi- na con el asesina o del p o agonis a a manos de los indios. Podemos es ablece de nue o un pa alelismo con la no ela ya ci ada, de La e a. En ella el inal edi ican e del p o agonis a iene dado po la na ación indi ec a'de uno de los pe so- najes: ((Abandonó sus galas, epa ió joyas y dine o en e los menes e osos, y, habiéndome con agiado su nue o enesí, Ile óme consigo a los campos pa a bo a con el bien odo el mal que habíamos semb ado po ellos. ¡Po mi e! ¡YO nunca pude imagina emo dimien o an p o undo y qué hazañas de ca idad y peni encia!)) 24. Esquemas es uc u ales con un cie o pa alelismo, po an o, en ambas ob as. Amé ica les esul a un luga p óspe o, a la go plazo, especialmen e pa a el p o agonis a de Ellabe in o que en a a o ma pa e de la nue a éli e seño ial; sin emba go, en un momen o dado, se p oduce un co e de i ado de la súbi a con e sión del pe sonaje p incipal. A pa i de ahí su ida a a discu i po cauces piadosos. Hemos en e is o el inal ame icano de es e con inuo iaje que es la ida de nues os p o agonis as. En él hay siemp e un' iempo bas an e de inido en que se ecala en Se illa o en algún pue o andaluz, bien como in en sí mismo, o como pun o in e medio en e Cas illa y Amé ica. ¿Qué isión p esen a, an o la pica esca como la no ela de Mújica Laínez, de esa Se illa animada y bullangue a? Se ía opo uno eco da que, al escena io pu amen e imagina i o de la no ela de caballe ía medie al, la pica esca opone un mundo diame almen e dis in o, un mundo eal p oduc o del aga del p o agonis a po ciudades españolas y ex anje as. Halla emos, po an o, desc ipciones y ecue dos u banos y paisajís icos que, como obse a Ignacio Elizalde al es udia conc e amen e el ema na a o N. ..pe enecen a la misma es uc u a de la ob a, ya que son, po una pa e, ecu so écnico-no elesco pa a log a un escena io na u al en que se mue en los p o agonis as, y, po o a pa e, las ciudades ep esen an las es aciones en que ' los píca os se de ienen du an e su la go agabundeo. Son el sopo e in ínseco del hilo na a- i o que condiciona la es uc u a de la ob an 25. No edad, po un lado, en e a la li e a u a an e io ; pe o jun o a es o hay que ene en " cuen a que el píca o no se ec ea á habi ualmen e en la con emplación de la belleza del paisa- je'o del a e. Se ha aducido como causa jus i icado a, con una ei e ación ya casi ópica, que psicológicamen e no se encuen a en el es ado ideal pa a una ac i idad así; cues iones más UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA p ima ias -su hamb e, sus ((pica días)). . . - le man ienen en e enido. Así se explica que la Única desc ipción amplia del Guzmán ,sea la de ~lo encia 26 que co esponde a un pa én esis i al espe anzado en la a en u a del p o agonis a. Pe o cu iosamen e Alemán, que e a se- illano, no se explaya en la desc ipción de su ciudad. Veámoslo di ec amen e sob e el ex o na a i o: ((Se illa e a bien acomodada pa a cualquie g anje ía, y an o se lle e a ende como se comp a, po que hay me can es pa a odo. Es pa ia común, dehesa anca, nudo ciego, cam- po abie o, globosin in, mad e de hué anos y capa de pecado es, donde odo es necesidad y ninguno la iene)) 27. Es e es el mundo que deja Guzmán cuando se desga a de su casa; as una ida aza osa uel e a la ciudad o zado po el des ie o, pe o con espe anzas de ehace su ida en ella: «...con aquello me engaba del que nos en iaba des e ados y en e mí le decía: iOh aido , que po donde me pensas e cal a e dejé bu lado! A ie a oy de Jauja donde odo abunda y las calles es án cubie as de pla a, donde, luego que llegue, nos end án a ecebi con palio y manda emos la ie a)) 28. La ealidad se enca ga de desmen i le po sí misma: ((La lo a no enía, la ciudad es aba muy ap e ada, ce adas las bolsas y noso os abie - as las bocas, mu iendo de hamb e, endiendo y comiendo y sob e odo pechando)) 29. No exis e e e encia alguna a la geog a ía o al a e. Repá ese en que oda la p esen ación de la eal y u ópica ciudad gi a en o no al mundo del dine o, con su mención de la lo a ame- icana, uen e que su ía sus a cas. Vamos a conside a es casos más de isión de ~eilla po pa e de píca os andaluces, an es de pasa a e cómo es á lle ado el ema en El Buscón de Que edo y El labe in o de Manuel Mújica Laínez. Pa imos, como hipó esis de abajo, de la posibilidad 'exis encia1 de una pica esca andaluza, esis man enida po Albe o Na a o González, quien esal a el hecho de que sean andaluces mul i ud de escena ios de la no ela pica esca del x ii, y de que en El Guzmán de Al a ache, Vida del escude o Ma cos de Ob egón, El diablo cojuelo ... y al- guna o a ob a más, se den unas cons an es es uc u ales: ((Idealización de la ealidad co i- diana, sensibilidad especial an e la na u aleza, an e el mundo animal y an e la escalo ian e ealidad de la mue e, cálido au obiog a ismo y alego ía de la ida, en eco ada con es eme- cedo es y ágicos elámpagos)) 30. In en a emos comp oba su iabilidad únicamen e en cuan o al mo i o paisajís ico, pues o que nos mo emos den o de esos má genes. El escude o Ma cos de Ob egón al llega a Andulucía, a pesa de encon a se en un mo- men o apu ado - a pe siguiendo a un mulo que se le escapó-, iene ojos pa a ex asia se an e la ibe a del Guadalqui i : ((Pa éme a descansa un a illo, an es que pasase el ío, donde i an a abundancia de conejos (...) Mi é aquél pedazo de ie a en el iempo que allí es u e, que en e ilidad y in luencia del cielo, he mosu a de ie a y agua, no he is o cosa mejo en oda la Eu opa; y pa a'enca ecella de una ez, es ie a que da cua o u as al año)) 31. La desc ipción se mue e oda ía en e los pa áme os abundancia/escasez, pe o en e a Málaga se ((espi i ualiza)): h UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA «Al in po ab e ia el cuen o. llegué a Málaga. o, po mejo deci , pa éme a is a della en un al o que llaman la cues a de Zamba a. Fue an g ande el consuelo que ecebi de la is a della, y la agancia que aía el ien o egalándose po aquellas ma a illosas hue as. llenas de odas especies de na anjos y limones, llenas de azaha odo el año. que me pa eció e un pedazo de pa aiso)) 32. Espinel localiza con exac i ud el luga que desc ibe y a ello añade una acumulación de sensaciones gus a i as y isuales en su mayo ía; ecu so és e úl imo desconocido en Guz- mán a pesa de se andaluz. En mi opinión es os pá a os cons i uyen una excepción den o de la pica esca, excepción que con i ma ía la esis a la que hemos aiudido. pe o que no pa e- ce ampliable a oda la pica esca andaluza, has a el pun o de pe mi i habla cais de un «sub- géne o)) con en idad p opia, al menos en cuan o a paisaje se e ie e. Po o a pa e, el mismo Espinel al si ua a Ma cos Ob egón en Se illa, dispues o a ealiza el consabido iaje a I alia o Indias, no alcanza a da más que una isión ópica de la ciudad: «... uíme a Se illa con in ención de pasa a I alia, ya que no pudiese llega a iempo de emba ca me pa a A ica. Es u e gozando de la g andeza de aquella insigne ciudad, llena de mil excelencias, eso e a y epe ido a de la inmensa iqueza que en ia el ma Océano)) 33. De nue o el cliché de la ciudad ica, y ica po su e e encia ame icana. Pe o nada más. La elación es á en pasado y no exis e p opósi o alguno de emoción es é ica. El mismo ipo de desc ipción apa ece en El donado hablado ((Llegamos, como dije, a la g an ciudad de Se illa, mad e de an os ex anje os y a chi o de las iquezas del mundo. Acababa de llega la lo a y en e ú eme aquella noche en e las lumina ias y aleg ía uni e sal de odos los ciudadanos, la sal a de los galeones, y el egocijo de g andes y pequeños)) 34. En La ida y hechos de Es ebanillo González hay una mayo abundancia de é minos geog á icos, con inalidad localizado a - A ahal, Mo u que, Es epa, Osuna.. . -, en su a- yec o ia andaluza de Se illa a Cádiz con el in de emba ca hacia Indias; jun o a ello encon a- mos la ya consabida es ampa se illana: «...única lo de Andalucía, p odigio de alo del o be, auxilio de odas las naciones y e a io de un nue o mundo)) 35. Resumiendo: Las desc ipciones de los píca os andaluces en o no a Se illa. no muy ex- ensas, se cen an en dos polos: La animación y la iqueza de la ciudad. p o enien e de su lo a y de su elación con Amé ica. A ello se añade el ópico lauda o io, ópico indisc iminado que pod ía habe se aplicado a cualquie o a g an ciudad de la época. Como con apa ida obse emos lo que dice Pablos en El Buscón: ((... omé mi camino pa a Se illa. donde. como en ie a más ancha, quise p oba en u- . a» 36. El pá a o no puede se más escue o. Se illa como ie a donde se despliega un abanico de opciones; y cuando és as acasan. como puen e hacia el mundo de p omisión ame icano. La llegada del p o agonis a de Ellabe in o a Se illa, es á guiada po los mismos p opósi- os de Pablos. aún siendo ambos pe sonajes an di e en es: UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ((...dueños de un peque io capi al, el uno en la mon u a y el o o en ancas, nos uimos a Se illa. Ya en onces soñabamos ambos con pasa a Indias, quizás al Pe ú, a med a y gana glo ia)) 37. Sin emba go, la desc ipción de la ciudad de ipo imp esionis a hace pa en e la dis in a concepci6n li e a ia de Manuel Mújica Laínez, au o p eciosis a y e inado al máximo en odo lo que se elacione con el uni e so de la palab a. Hay una apelación a los sen idos del lec o absolu amen e desconocida en la pica esca clásica, y que, al ma gen de la peculia mane a de hace de nues o au o , nos ecue da el in lujo mode nis a en la p osa li e a ia. Analicemos un agmen o: ((Llegamos a Se illa en e na anjos y oli a es, con el cue po li iano y el ánimo henchido. De lejos imos lgs omanos mu allones, la i al da, los pe iles del Alcáza , la To e del O o, las eligiosas cúpulas, el lechoso blanco del case ío, el espejeo del Guadalqui i , u a hacia el ma , y nos ebosó el co azón de júbilo. Allá los elámenes, al e és de los de la A mada del In o unio, sacudidos, iolen os, pa ecían mansos. Re e be aban como alas y picos de ána- des, en la ulgencia cegado a en la paz del ío. El o oño se a i maba con la ibieza del ai e)) 38. El pá a o se ab e con un da o localizado : Gi alda, To e del O o.. ., pe o incluso en es a ase la adje i ación da colo ido a la se ie pa alela de sin agmas bimemb es, que si úan la ac- ción en una ciudad indi idualizada. Viene a con inuación la alusión a la lo a, anclada en el pue o; no obs an e y a di e encia de la pica esca, la isión de los ba cos no p o oca ningún pensamien o luc a i o. Al con a io, el na ado iden i icado en es e momen o con el p o a- gonis a, deja aga su ensoñación eanimada po los es ímulos del luga y del ins an e i ido. Pe cibimos aquí supe pues a la sensibilidad del au o , plasmada en un léxico - e e be a , ánades, ulgencia ... - muy cuidado y suge en e, escogido en unción de su musicalidad y conno aciones. Con inuemos con el pá a o: ((Se illa e a una ciudad hemb a, ien e, sono a, mó bida. Respi amos su pe ume en la b isa, como se espi a el a oma de una muje )) 39. Se pe mea el ma iz sensual an ca ac e ís ico de la na a i a de Manuel Mújica Laínez, que pone de elie e la in ini a dis ancia que sepa a la pica esca y su ob a, a pesa de los apa- en es pun os de con ac o que hemos in en ado esboza aquí, que es án pa cialmen e mo i- ados po la c onología y da os cul u ales de Ellabe in o, ob a supe icialmen e conside ada his ó ica, como alguna o a de sus no elas - Boma zo, El unico nio.. . - , en las que impe a una e iden e usión mí ica, como ha señalado ace adamen e Luis An onio de Villena Es és e un p oblema en el que no amos a en a 41. Lo que in e esaba en es a no a es llama la a ención sob e el hecho de que oda ía hoy apa ece Se illa en la na a i a hispanoame icana, como puen e hacia Amé ica. Y además ob- se a , aunque sin p o undiza en ello po no se és e nues o p opósi o, que esquemas ya gas ados, como el pica ismo y la no ela his ó ica, no impiden ealiza una ob a de a e, como sucede en U labe in o de Manuel Mújica Laínez. 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