Full text
CAUCE,
Re is a de Filología y su Didác ica, n.° 8,
1985,
págs.
187
- 204
REFLEXIONES DIDÁCTICAS
SOBRE EL HABLA ANDALUZA
JOSÉ MANUEL TRIGO CUTIÑO*
RESUMEN
La didác ica de la lengua en Andalucía plan ea unos p oblemas especí icos,
de i ados de las peculia idades y ca ac e ís icas de las hablas andaluzas, de su
di e sidad y de la necesa ia dis inción en sus p oducciones o ales y esc i as.
An e un hecho di e enciado lingüís ico de an a magni ud, como es el dialec-
o andaluz, el maes o o el p o eso no puede pe manece ajeno, sino que se e
obligado, po su p opia condición de educado , a adop a una de e minada
ac i-
ud que a a ene epe cusiones signi ica i as y conside ables en el. conocimien-
o,
alo ación y dominio que los niños an a posee de su modalidad de habla.
El obje i o undamen al que se debe consegui es que los niños andaluces ad-
quie an un uso sol en e y ico de la lengua en y desde su p opia a iedad de uso
del español, en la exp esión
o al,
ya que el código esc i o lo compa en con odos
los hispanohablan es. Pa a ello se equie e po pa e del p o eso un conocimien-
o p o undo de la lengua española y del dialec o andaluz, jun o a la p epa ación
sociolingüís ica y didác ica que equie e su al a misión o ma i a. Además, he-
mos de acili a , con una me odología induc i a, el co ec o ap endizaje de la es-
c i u a que, sin duda, p esen a más di icul ades pa a nues os niños.
PALABRAS CLAVE
Dialec o andaluz - Didác ica - No ma o al y esc i a.
* P o eso Ti ula de Lengua Española y su Didác ica en la Escuela Uni e si a ia de Magis e io de Se illa.
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I. PLANTEAMIENTO
La p eocupación po el lenguaje ha sido una cons an e a a és de oda la his-
o ia del homb e, po la asomb osa capacidad de simbolización que p esupone el
hecho de habla y po que, además, cons i uye un inconmensu able medio de co-
municación que es á en la base de odas las elaciones sociales.
Esa capacidad lingüís ica humana se mani ies a en cada Lengua, en cada Sis-
ema,
y se ealiza en el habla de odo indi iduo y de oda comunidad de hablan es,
con una ex ensa a iedad de usos, que con ibuyen a en iquece y do a de más
en abilidad al p opio Sis ema. De ese modo, la Lengua Española cons i uye un
«diasis ema» del que su gen las dis in as modalidades de habla o usos dialec a-
les del amplio dominio hispanohablan e, a los que e eb a y egula, pe mi iendo,
po an o, la in e comunicación en e odos.
Los andaluces p i ilegiamos, den o del español, unas ealizaciones lingüís i-
cas que, conscien e o inconscien emen e, hemos asumido o elegido como símbo-
los de nues a iden idad. Y an e es e hecho el p o eso no puede pe manece
ausen e ni indi e en e, sino que debe adop a una ac i ud comp ome ida, unda-
men almen e po dos azones: p ime a, po que aun sin él p oponé selo, se con-
ie e en modelo lingüís ico pa a el niño du an e oda la jo nada escola , lo que
condiciona á, en g an medida, el conocimien o, la alo ación y el uso que los ni-
ños end án y ha án de su p opia mane a de habla . Y segunda, po que la Lengua,
como se exp esa cla amen e en los P og amas Reno ados pa a le E.G.B., no es una
asigna u a que se pueda limi a o ence a en un iempo conc e o del ho a io es-
cola , sino que cons i uye una ma e ia que in o ma y posibili a odo el quehace
ins uc i o y educa i o1.
Ello signi ica que, como usua ios de la Lengua Española en su modalidad an-
daluza, podemos conside a la o habla la como podamos o deseemos, pe o como
maes os o p o eso es, debemos comp ome e nos se iamen e y adop a la
ac i-
ud más idónea y pedagógicamen e adecuada, lo cual se mani ies a en el domi-
nio,
en el ap ecio y en la alo ación que dia iamen e e elamos en nues a ac i i-
dad docen e.
2 ¿QUÉ ES EL ANDALUZ?
Obje i amen e conside ado, con c i e ios lingüís icos igu osos podemos a i -
ma que el andaluz no es una lengua, sino una a ian e, una a iedad de uso del
español que los colonizado es y epoblado es de Cas illa y León, p incipalmen e,
in oduje on en nues as ie as de Andalucía en el siglo
XIII.
1.
M.E.C., P og amas Reno ados de la E.G.B., Ed. Escuela Española, Mad id, 1981, Vol. I, p. 23.
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Po ello, es con enien e y necesa io conside a nues o dialec o desde una do-
ble pe spec i a. Diac ónicamen e concep uado, es deci , desde el pun o de is a
gené ico, el andaluz es un dialec o del cas ellano, un p oduc o sociolingüís ico e
his ó ico de esa unidad indiomá ica. Así lo a i ma A. ZAMORA VICENTE el e e i -
se al mismo: «Se a a de una e olución In si u del cas ellano lle ado a ie as an-
daluzas po los colonizado es y epoblado es a pa i del siglo XIII y has a p inci-
pios del siglo XIV»2.
Conside ado desde una isión sinc ónica ac ual, el andaluz es una de las di-
e sas modalidades lingüís icas del español, una mane a peculia de ealiza el
sis ema de la lengua española po nues a comunidad de hablan es. Dicho con
o as palab as, hablamos la misma Lengua que hablan los mu cianos, los ex e-
meños, los cas ellanos, los a agoneses o los a gen inos, po ejemplo, pe o de ma-
ne a di e en e, sob e odo en lo que se e ie e a la subes uc u a oné ico- onoló-
gica.
Conside ado desde una isión sinc ónica ac ual, el andaluz es una de las di-
e sas modalidades lingüís icas del español, una mane a peculia de ealiza el
sis ema de la lengua española po nues a comunidad de hablan es. Dicho con
o as palab as, hablamos la misma lengua que hablan los mu cianos, los ex eme-
ños,
los cas ellanos, los a agoneses o los a gen inos, po ejemplo, pe o de mane-
a di e en e, sob e odo en lo que se e ie e a la subes uc u a oné ico-
onológica.
Es ob io que poseemos la misma sin axis, con algunas a ian es o asgos no
sus anciales que a añen p incipalmen e a las o mas e bales y su epe cusión en
los p onomb es pe sonales, (us edes enéis, «se podéis i ») y que incluso se mani-
ies an sólo como endencias, (la edundancia, p e e encia po o mas pe i ás i-
cas o analí icas, el a amien o en la composición y de i ación de cie as pa es
del discu so), e c.3. El compa i esencialmen e la misma mo oxin asis, es deci ,
es a unidos po la misma g amá ica, y un léxico undamen al común es lo que po-
sibili a el que podamos comunica nos con odos los hispanohablan es sin necesi-
dad de in é p e e.
Aho a
bien,
no se nos puede nega la eno me can idad de asgos, aunque com-
pa idos o ex endidos a o as hablas, en el ni el oné ico- onológico, la in ensidad
con que se ha p oducido la up u a en la ealización o al y su ex ensión a odas las
capas sociales. También es econocida po odos los a adis as nues a mayo i-
queza léxica y la c ea i idad u o iginalidad en las cons ucciones mo osin ác i-
2.
A. ZAMORA VICENTE, Dialec ología española, 2.a ed, G edos, Mad id, 1974, p. 287.
3. Es aconsejable, al espec o, consul a el a ículo de F. RODRÍGUEZ IZQUIERDO, «Economía y e-
dundancia en el uso de los sus i u os g ama icales», en Sociolingüis ica Andaluza, I, Public, de la Uni e si-
dad de Se illa, 1982, pp. 119-193.
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cas.
Es e dad que muchas ca ac e ís icas de las hablas andaluzas no las posee-
mos en exclusi a, pe o lo más singula es que odas las que es án dispe sas se
dan jun as en nues a a iedad dialec al. «Aisladamen s, a i ma el p o eso M. AL-
VAR, casi odos los asgos andaluces se dan en o os dialec os; la o alidad no se
da en ningún o o»4.
La lengua de los andaluces es, po consiguien e, la lengua española, con una
se ie de asgos que le con ie en una g an pe sonalidad y que la con ie en en la
modalidad más impo an e, a mi en ende , del español ac ual. Ocu e, además,
que las múl iples ca ac e ís icas y di e encias no es án sis ema izadas y po su
al a de ni elación hemos de dis ingui , al menos, dos zonas no o iamen e dispa-
es,
la o ien al y la occiden al. Ello pe mi e la usada denominación de «hablas an-
daluzas».
Todas las modalidades de uso de un mismo Sis ema son igualmen e álidas,
idóneas o ap as pa a log a cualquie ipo de comunicación, eniendo en cuen a,
además, que, lejos de des igu a lo o des ui lo, con ibuyen a en iquece , o i i-
ca y consegui mayo en abilidad del p opio Sis ema. La a iedad lingüís ica an-
daluza, po lo an o, no es ni peo ni mejo que las o as, es sólp di e en e y con i-
buye a eng andece y alo a la Lengua Española, ya que ha p opiciado, a causa
de ac o es his ó icos, económicos y sociocul u ales, la g an expansión que ha al-
canzado
el.
Sis ema español.
Las an e io es e lexiones nos lle an a la conclusión de que hemos de des e-
a de una ez el also complejo de in e io idad lingüís ica de los andaluces,
naci-
do de la incomp ensión, del desconocimien o, del desdén o solapado desp ecio, y
de la imagen idicula, cuando no i iso ia, de nues a mane a de habla , p opiciado
odo ello desde y po dis in os medios y causas que ha in luido en la alo ación
nega i a que muchos hablan es de nues a comunidad andaluza hacen de su p o-
pia habla, así como en su ac i ud an e ella.
Po el con a io, si alguna posición u ie a que oma se an e los p opios usos
lingüís icos, y ello ue a deon ológicamen e pe misible, pod íamos p oclama con
o gullo y al ane ía la pujanza, el dinamismo y la i alidad de nues o dialec o que,
con la mayo pa e de sus ca ac e ís icas y asgos, si bien dis ibuidos de mane a
desigual,
si e como ehículo de comunicación al ochen a po cien o, poco más o
menos, de odos los que hablan español. La mayo ía de los especialis as con i -
man el o igen y la in luencia andaluza en el español de Amé ica, aunque no de ma-
ne a exclusi a, y la impo ancia que la no ma disiden e se illana u o en la con o -
4.
M. ALVAR, «Hacia los concep os de lengua, dialec o y hablas», N.R.F.H. México, 1961 - XV, pp. 51-
60.
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mación del es ado ac ual del español ame icano y en la expansión de nues o Sis-
ema linguüís ico. «La imp esión gene al de semejanza en e el uso lingüís ico
hispanoame icano y el andaluz —dice R. LAPESA— se basa en una se ie de
coin-
cidencias oné icas, abundan e comunidad de ocabula io peculia y cie os as-
gos sin ác icos compa idos»5.
¿Pod a pensa se, y es una in e ogan e que su ge con ecuencia, que el anda-
luz llega á algún día a adqui i la ca ego ía de Lengua?. Eso es algo que no com-
pe e al lingüis a, quien sólo a a de desc ibi la ealidad obje i a de la lengua, ni
al sociolingüis a, al que le in e esa su es udio en el con ex o social. Tampoco pue-
den juga a p o e as, a iesgándose a adi ina el u u o.
Pa ece, sin emba go, que, a pesa del dinamismo léxico y sin ác ico del dialec-
o andaluz, de su i alidad y de su ex ensión, aquello es, hoy po hoy, una en ele-
quia,
po que al a ni elación y sis ema ización, como ya hemos apun ado, de las
peculia idades oné icas en odo el e i o io andaluz y las di e encias mo osin-
ác icas con el «diasis ema» del español son educidas. Tampoco exis e ni siquie-
a como in en os se ios, una li e a u a andaluza esc i a en andaluz po que no
disponemos de un código g a émico especí ico. De odas o mas, lo que pueda
llega a se en el u u o el dialec o andaluz depende á de los hablan es de hoy y
del mañana, así como de o as causas his ó icas, polí icas, e c., que puedan p o-
duci se y que condiciona ían una up u a gene al y o al con el sis ema colec i o de
odos los hispanohablan es.
Es e dad que las hablas andaluzas cons i uyen, aquí y aho a, una co ien e
muy ue e de enómenos, en muchos casos p esen es en odo el dominiohispa-
nopa lan e; pe o dicha co ien e, eco dando a Jo ge Man ique, es como un ío
que a a da al g andioso ma del Sis ema español y que al inal se con unde con
él.
¿Pod á algún día des ia se an o dicha co ien e y hace se an ex ensa como el
p opio ma ? No lo podemos sabe ; los enómenos lingüís icos se pueden es acio-
na , desapa ece o e oluciona , po que la Lengua es algo i o y dinámico que se
ealiza po cada hablan e en odos los momen os del día y, consiguien emen e, al
abundancia y a iedad de usos da luga a in inidad de cambios plu idimensiona-
les,
imposibles de augu a .
3. ACTITUD DEL PROFESOR
An e es a modalidad de habla andaluza, an ica, a iada y ecunda, que iene
a cons i ui como un g an e ablo, ba oco po su eno me c ea i idad, polimo i -
5. R. LAPESA, «El andaluz y el español de Amé ica», en P esen e y u u o de la lengua Española, ed.
Cul u a Hispánica, O ines, Mad id, 1964, ol. II, p. 173.
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mo,
in luencias y p és amos his ó icos di e sos, es deci , an e la compleja
eali-
dad sociolingüís ica en Andalucía, el P o eso no puede pe manece indi e en e ni
igna o. Po el con a io, debe á adop a una ac i ud idónea y comp ome ida, de
acue do con su unción didác ica y educado a que, na u almen e, es a á lejos de
adicalismos o pes y des iados.
Po obligada expe iencia sabemos que es o es algo que p eocupa e incluso
con unde a muchos p o eso es andaluces, ya que con espec o a algunos dialec-
os y de mane a especial al andaluz, se ha susci ado, en muchos casos, una des-
medida eacción as la op esión, el con inuo desp ecio y el desp es igio que ha
su ido nues a modalidad de habla.
Una pos u a ex emis a y de o mado a puede se la de aquellos que, guiados
po la c eencia alsa e igno an e de que el andaluz es una des iación o degene a-
ción de la no ma co ec a cas ellana, p e enden impone en las escuelas la p o-
nunciación de la modalidad de Cas illa, obligando a ma ca con exac i ud las
eses inales o implosi as, a «des e a » el yeísmo como algo inadmisible, e c. Hoy
es o es in ole able; quienes así ob en ol idan lo más elemen al de la lingüís ica
aplicada, ya a ias eces epe ido: que el andaluz no es «un cas ellano ma) habla-
do»,
sino una a iedad de uso del español an espe able, ica y compe en e como
las demás pa a log a con pleni ud el in úl imo de la lengua, que es la comunica-
ción.
Obliga a p onuncia en los colegios de Andalucía según la modalidad cas e-
llana esul a ía idículo, inú il, pe judicial, disc imina o io y an ipedagógico. Po
lo an o, enséñenos en los cen os docen es de nues a comunidad au ónoma el
español,
pe o sin igno a los ca ac e es p opios de nues a habla, mejo dicho,
desde y con las peculia idades de las hablas andaluzas, en lo que espec a al có-
digo o al únicamen e, como más adelan e in en a emos ma iza .
O a ac i ud, igualmen e pe niciosa, puede se la de quienes, dejándose lle a
po un andalucismo aná ico y sen imen alis a, po e enden enseña únicamen e
el andaluz que se habla en el en o no del niño, limi ándose a la no ma local o a los
egis os de habla de sus alumnos.
Vi imos unos momen os his ó icos c uciales pa a nues a iden idad y pa a po-
de des e a imágenes y es e eo ipos que en nada nos a o ecen ni nos de inen.
Aho a esul a ácil subi se al ca o de un andalucismo sen imen alis a y also,
que iendo apa en a o ep esen a el p og esismo y el p o eccionismo más a an-
zado,
p ecisamen e ebajando los ni eles de adquisición y uso de la p opia moda-
lidad lingüís ica y la exigencia en el dominio del habla andaluza en unos egis os
más co ec os, elegan es y bellos.
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Es a o a al e na i a e idencia un cla o desconocimien o y desp ecio de las
po encialidades de los niños, y log a educi sus posibilidades de comunicación
en una lengua ica y ma izada, po que ellos deben en ende y hace se en ende
po odos los que ealizan el mismo sis ema, an o o almen e como po esc i o.
Sucede que quienes piensan así suelen se ambién los que abogan po una o o-
g a ía andaluza, aspec o és e que en el pun o 5.° desa olla emos.
Si un niño desea p onuncia ,leyendo o hablando, a la mane a cas ellana, debe-
mos pe mi í selo y espe a lo, po muy andaluz que sea el alumno y el p o eso ,
sin impone a ul anza únicamen e usos Iñgüís icos locales o egionales ni coa -
a la libe ad ni las posibilidades exp esi as, po que es a íamos coope ando a
o ma un concep o y isión de la lengua muy pob es y a cae en un educcionis-
mo in ole able.
Como es ob io deduci , las dos ac i udes, adicales y ex emis as, nunca son
educa i as ni bene iciosas, ni siquie a a co o plazo, ya que de o man la p opia
ealidad po que no son equilib adas ni in eg ado as; además, a o ecen el empo-
b ecimien o lingüís ico y cul u al de los niños andaluces, así como la deg adación
p og esi a de sus hablas.
No escapan a nues o educido análisis o os modos de enca a se con es a
ealidad sociocul u al y an opológica, cual es la peculia mane a de habla de An-
dalucía, de la que los p o eso es o maes os no podemos hui ni p escindi ; nos e-
e imos a la indi e encia o al menosp ecio. Tampoco son admisibles es as
posi-
ciones, sencillamen e po que epugnan o es án en con adicción con la especí i-
ca misión o mado a y educa i a del Maes o. Ya que es di ícil ap ende a habla
-bien,
el p o eso iene el debe , con aído po su delicado minis e io, de no deja a
los niños solos en dicho ap endizaje. ¿Cuál se á en onces la mane a más adecua-
da de p ocede en las aulas an e la ealidad ac ual de las hablas andaluzas?
En didác ica, que es un a e y una ciencia, esul a muy di ícil y poco aconseja-
ble da ece as conc e as; se pueden es ablece líneas gene ales de ac uación,
que son álidas siemp e que se engan en cuen a los pa áme os que en an en
juego en cada si uación pedagógica. Ello nos pe mi e señala algunos aspec os
que ca ac e iza ían, a nues o modo de e , la ac i ud más idónea en la enseñanza
de la lengua española, an o en su ealización o al como esc i a, den o de los
Cen os docen es de Andalucía.
a) Respe o al habla del niño.
Todo p o eso , en su inexcusable condición de modelo lingüís ico pa a los ni-
ños,
debe, en p ime luga , espe a el habla, los hábi os lingüís icos de sus alum-
nos,
cualquie a que sea el egis o andaluz que empleen. Ellos ienen a la escuela
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con unas adquisiciones exp esi as muy udimen a ias, pe o nunca desp eciables.
Pa a que puedan ap ende a habla y a comunica se cada ez con más o den,
con más cla idad, con más belleza y con un empleo p og esi amen e más sol en-
e de su p opia modalidad lingüís ica, los niños ienen que habla en clase y de-
ben hace lo, al p incipio, con las posibilidades de que disponen, cada uno como
sabe hace lo; posiblemen e con una lengua pob e, llena de ópicos, de clichés a-
cíos,
de pun os suspensi os, de silencios, e c., pe o ambién ica en c eaciones
peculia es, en ue za exp esi a y en na u alidad. De ese ni el, de esa lengua des-
clasada enemos que pa i , no pa a oma la como modelo ni queda nos anclado
en ella, sino pa a que el niño pueda sen i se a gus o, cómodo y dis enso al habla ,
al comunica se, al exp esa se con odos los medios y ecu sos didác icos que se
emplean en la clase.
Labo nues a es cla i ica , amplia , o dena , en iquece la exp esión de los ni-
ños,
lo que se consigue si ellos ienen ocasiones p opicias de habla cada ez
más y más en un con ex o p og amado y no cada ez menos y menos. Hemos de
p opo ciona les múl iples opo unidades de oí y escucha , así como de imi a y
ensaya es uc u as lingüís icas di e sas, a iadas, icas y co ec as. ¿De qué
o a mane a puede mejo a su compo amien o discu si o
o al,
si no es con eje ci-
cio sis emá ico y dia io en las clases, donde el niño encuen a ealmen e los me-
dios necesa ios pa a ello? Si no comenzamos po acep a y espe a el ni el lin-
güís ico de cada alumno, sino que de alguna mane a echazamos, igno amos o
desp eciamos sus p oducciones comunica i as ca ac e ís icas, el niño se inhibi-
á,
se bloquea á en clase y p ocu a á no habla po que expe imen a á una cie a
disc iminación, con lo cual disminuyen las posibilidades de en enamien o lin-
güís ico y, po consiguien e, de a anza en el p oceso de adquisición de un len-
guaje depu ado y co ec o. Además, los niños, que poseen una capacidad ecep i-
a muy
su il,
llegan a ene conciencia de que, al menosp ecia su mane a de ha-
bla , los subes ímanos ambién a ellos mismos y a cuan o ep esen an.
b) P epa ación sociolingüís ica del P o eso .
La ac i ud que p opugnamos an e el habla andaluza p esupone ambién, po
pa e del p o eso , un conocimien o, un dominio y una alo ación obje i a, así co-
mo un ap ecio de nues o dialec o, en unas co as ele adas. Si es andaluz o si ea-
liza el sis ema español con nues a modalidad, debe hace lo según la a iedad
dias á ica más al a, es deci , en los ni eles más cul os y cuidados, lo que signi-
ica habe adqui ido y exp esa se según la no ma cul a andaluza, a la que en el
apa ado siguien e nos e e i emos.
No ol idemos que los niños ap enden y pe eccionan su bagaje lingüís ico po
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imi ación,
po imp egnación, po osmosis, di íamos y po co ección; no cabe du-
da que el colec i o de p o eso es se con e i á en el modelo más a ac i o y e i-
cien e pa a ellos, así como en el eed - back co ec o , consis en e y cons an e que
necesi an.
El con ac o con las conc eciones discu si as mejo elabo adas, más bellas y
cuidadas den o del dialec o andaluz que, gene almen e, emanan de los hablan-
es más cul os, (po que suelen se los que más se p eocupan po el buen uso y cul-
i o de su lengua), se á un ac o condicionan e, a la ez que necesa io, pa a que
los discen es puedan imp egna se de modelos icos, jun o con la audición y análi-
sis de ex os o ales esme ados, la lec u a de clásicos y de buena li e a u a in an il.
Po lo an o, los p o eso es debemos es o za nos en adqui i y enseña unos
hábi os lingüís icos cul os y co ec os den o del andaluz, aunque es bueno y su-
pone iqueza exp esi a el domina di e sos egis os y acomoda los a las a iadas
si uaciones o con ex os comunica i os.
La esponsabilidad de los maes os en es a ma e ia es conside able y pa en e,
po que de ellos a a depende , en g an medida, (jun o con los pad es) el ap ecio
que los niños engan de su lengua, la mo i ación pa a pe ecciona la p og esi a-
men e y la opo unidad pa a que emodelen, depu en y cuiden su p opio dialec o.
A ello se añade el hecho de que «la edad óp ima pa a el buen ap endizaje de la len-
gua aba ca has a los 10-12 años, como máximo, ya que a pa i de ahí el ce eb o
pie de la plas icidad uncional necesa ia y las elabo aciones lingüís icas son mu-
cho más cos osas»6.
Como an es hemos suge ido, el p o eso debe conoce la modalidad de habla
andaluza, su his o ia y ca ac e ís icas pa a pode ap ecia lo y alo a lo adecuada-
men e.
Debe ambién espe a lo, a la ez que de ende lo y p o ege lo, como una
a iedad de uso del español que se ha con e ido en uno de los símbolos de nues-
a p opia iden idad y en un pa imonio cul u al de odos los andaluces.
La de ensa, p o ección y omen o del andaluz iene que c is aliza en la
eali-
zación de una labo de ace camien o y de e lexión sob e él del maes o y de los
niños,
así como de en iquecimien o y depu ación de sus peculia es elabo aciones
exp esi as. Eso les lle a á, sin duda, a oma conciencia del p es igio, pujanza, i-
alidad y dinamismo de las hablas andaluzas, desconocidas e igno adas aún en
muchos de sus aspec os, así como ilipendiadas desde ac i udes y es e as muy
dispa es, lo
cual,
sin duda alguna, ha in luido en la conciencia lingüís ica de mu-
6 S. FERNANDEZ, Conquis a del lenguaje en p eescola y ciclo p epa a o io, ed. Na cea, Mad id,
V1981,
p. 14.
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Los docen es de niños andaluces debemos ene en cuen a las di icul ades
que emanan de nues a mane a de habla con espec o a la enseñanza de la esc i-
u a y no d ama iza sob e las posibles « al as» p opiciadas po esa peculia no -
ma oné ico- onológlca. Debemos se comp ensi os an e ales e o es, lógicos en
el p oceso de ap endizaje, pe o que hemos de p e eni y co egi de la misma ma-
ne a que los demás ye os15. Es o almen e necesa io, pa a ello, e isa y ac uali-
za la didác ica de la o og a ía en los Colegios o Ins i u os y adop a unos mé o-
dos p e en i os e induc i os.
Esc ibi bien es un hábi o que se adquie e desde los p ime os años de escola-
idad con cie a acili ad, si los p ocedimien os empleados son los más ap os y
con enien es; cuando el niño llega al ciclo supe io de E.G.B. sin habe lo log ado,
las di icul ades an aumen ando p og esi amen e. Po eso, en los comienzos de
su ap endizaje se equie e es a muy a en os a las huellas o ma cas in elec uales,
memo ís lcas y sensi i as que dejan las palab as leídas o esc i as. De una mane-
a muy sencilla podemos deci que el p ocedimien o p e en i o consis e en que el
niño nunca pe ciba la palab a mal esc i a, o mejo exp esado, que las huellas, an-
o isuales, como audi i as y psicomo ices de las palab as que se lean o esc i-
ban sean desde el comienzo las co ec as.
Si un niño andaluz cecean e, po ejemplo, desde que comienza su ap endizaje
lec o-esc i o ha is o siemp e la palab a « aso» bien esc i a, y él la asocia con su
signi icado co espondien e, la ep oduce median e una copia in eligen e o un
dic ado di e ido de esa misma mane a, la e ue za median e o os eje cicios
mo i-
ado es, podemos es a segu os de que se á muy di ícil, en ci cuns ancias no ma-
les,
que la uel a a esc ibi en adelan e de o ma inco ec a, como « azo», «baso»
ó «bazo». La me odología es á basada, undamen almen e, en la lec u a a en a y
comp ensi a, en la copia azonada y ponde ada, en los dic ados pedagógicos, en
el uso con inuo del dicciona io (de un buen dicciona io in an il, p e e en emen e),
en eje cicios a iados de ca ác e lúdico e incen i ado es, como los c ucig amas,
juegos de palab as, y o os muchos juegos o og á icos que acili an de mane a
sencilla, ag adable y p o echosa el co ec o ap endizaje de la esc i u a.
En los p ime os ciclos de E.G.B., se adquie en las bases de la o mación de
buenos o malos hábi os o og á icos. Po ello, es necesa io que el maes o es é
muy a en o a odo el ma e ial esc i o de los niños, ya que, con una ac i idad dia ia
y p og amada, con el cons an e empleo de las palab as en di e sos con ex os en
los que adquie en sen idos conc e os, jun o con los adecuados mé odos, p ocedí-
15.
Po su cla idad, p ecisión y u ilidad nos hemos se ido pa a la o ien ación inicial y pa a explica los
di e sos mé odos, undamen almen e del lib o de Benjamín SÁNCHEZ, Lenguaje esc i o, Diagnós ico, ense-
ñanza y ecupe ación, Ed. Kapelusz, Buenos Ai es, 1971.
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mien os, écnicas y ecu sos aplicados en la enseñanza de la lec o-esc i u a y la
a ención pe sis en e a los e o es especí icos en que los niños andaluces suelen
cae con más ecuencia, puede se su icien e pa a que, en la mayo ía de los ca-
sos,
nues os alumnos, con su peculia habla andaluza, consigan esc ibi el
códi-
go g a émico español con un al o g ado de éxi o.
El acaso en es e campo de la enseñanza iene a o ecido, casi siemp e, po
una mo odología deduc i a de ca ác e adicional, basada en la memo ización de
las eglas o og á icas y en su pos e io aplicación, empeo ado, además, con el
uso y abuso de los dic ados exclusi amen e e alua i os y puni i os. Ello es así,
po que no a iende a las necesidades, capacidades ni in e eses de los niños, y po -
que adolece de la imp escindible mo i ación, p incipio y undamen o pa a la con-
secución de cualquie obje i o en la enseñanza. Es más, ap ende o asimila una
egla o og á ica no consis e en memo iza la a base de eje cicios casi siemp e
i acionales y one osos, sino en se capaz de u iliza la con un cie o g ado de au o-
ma ismo.
No que emos deci que las eglas sean innecesa ias o inú iles; lo que a i ma-
mos es que deben se i , y de hecho si en, de buen auxilia pa a un ap endizaje
undamen ado en la inducción o descub imien o de las cons an es o og á icas
po pa e del niño, y en la o mación de imágenes óp imas y co ec as. Es deci , el
p ocedimien o deduc i o exclusi amen e basado en la memo ización de las e-
glas o og á icas no conduce a un ap endizaje e dade o,
ú il,
uncional ni co ec-
o de la esc i u a, po que la expe iencia ha demos ado que no si e, ya que la o -
og a ía es una cues ión elacionada con la o mación de imágenes y hábi os co-
ec os desde el comienzo.
Cuando los alumnos se habi úan a descub i po sí mismos, guiados y o ien a-
dos po el p o eso , las eglas de o og a ía, que incluye, como es ob io, la acen-
uación y la pun uación, median e una ac i idad cons an e, ag adable y mo i ado-
a,
adecuada a las capacidades de ellos, es amos aplicando una me odología in-
duc i a que sigue las e apas gene ales de la inducción y que consis e en:
1.° Obse ación po pa e del alumno del ma e ial esc i o p esen ado en cla-
se.
En nues os colegios pueden se pe iódicos, e is as, ex os, e c., pa a
que descub an odas las palab as que se esc iben con «ese», en el caso de
zona cecean e, lo mismo que pa a que in en en «caza », cuan as más pala-
b as mejo , que con engan una «eme» an es de la «p». Se puede incen i a
es a ac i idad, po ejemplo, o o gando algún pun o o pun os po palab a
encon ada y sub ayada.
, 2.° Compa ación en e lo obse ado. Las palab as obse adas y encon adas
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se compa an, median e un a en o examen con o as en las que se encuen-
en la «eme» an es de la «b» o bien las que se esc iban con «ce» o «ze a».
Se deben ealiza ac i idades en la piza a, como esc ibi en el mismo co-
lo el elemen o común, o sub aya la palab a que se desee esal a , e c.,
pa a lle a los a descub i el elemen o común en un caso, o pa a asocia
i memen e el signi icado y el signi ican e (cuando se a e de di e encia
s/c,z) en el o o.
3.° Gene alización inducida de lo obse ado y compa ado. Es o eguie e, so-
b e odo al p incipio, la opo una o ien ación y ayuda del p o eso , pa a
que esul e un descub imien o ag adable, e icaz y co ec o. Exis e una ex-
ensa gama de eje cicios bien seleccionados que se deben ealiza pa a
que los alumnos pa icipen plenamen e en las ac i idades de obse ación,
compa ación, ecogida de ma e iales, e c., que debemos ene p epa ados
pa a e o za , segui y e alua es e ap endizaje induc i o.
Hay su icien es eglas o og á icas que se pueden ap ende median e
es a me odología, po que ienen pocas excepciones y son de uso muy e-
cuen e. En lo e e en e a las di icul ades del andaluz, es cla o que no se
pueden es ablece eglas gene ales sob e el uso de las consonan es s, c ó
z; sin emba go, la obse ación y la compa ación sí esul an muy e icaces
en aquellos pa es de palab as cuyos signi icados di ie en po la
p esencia-ausencia o po la al e nancia de dichas g a ías. En es e caso es
imp escindible eje ci a las siemp e den o del con ex o pe inen e.
Po consiguien e, pa a p e eni o co egi los e o es de los niños andaluces
en el ap endizaje de la esc i u a, se deben y pueden emplea los mismos medios y
p ocedimien os que pa a las demás di icul ades o og á icas de la lengua espa-
ñola,
esul ando pa a ello necesa io un p e io diagnós ico de los usos inco ec os
más comunes en cada zona y una ac i ud comp ensi a an e ellos.
Si ap ende a habla es un iun o del niño, un asomb oso milag o de su capa-
cidad de simbolización, el ap endizaje de la lec u a y la esc i u a, sob e odo el es-
c ibi de mane a co ec a en los colegios de Andalucía (y más cuando la exp esión
o al es á muy deg adada) es, sin duda alguna, un iun o del Maes o, de su p epa-
ación,
de su en usiasmo, de su conocimien o y amo a la lengua y al dialec o que
engloba a las di e sas hablas andaluzas. Si lo consigue, además, con acilidad,
con ag ado po pa e del niño y con p o echo, como p econizan los pos ulados pe-
dagógicos, hab á que con eni en que eúne los dos equisi os o condiciones im-
p escindibles de odo buen didac a: el a e y la ciencia.
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