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Globalización y cultura histórica: Postfolio

Subirats, Eduardo

Abstract

El conflicto entre símbolos y valores formales internacionales y las culturas locales e históricas en América Latina son el objeto de ese análisis en el cual también se reflejan algunos modos inteligentes de asimilación de los lenguajes colonizadores de características universalistas y enriquecimiento de los lenguajes locales

Full text

POSTFOLIO , , GLOBALIZACION Y CULTURA HISTORICA Edua do Subi a s El con lic o en e símbolos y alo es o males in e nacionales y las cul u as locales e his ó icas en Amé ica La ina son el obje o de ese análisis en el cual ambién se e lejan algunos modos in eligen es de asimilación de los lenguajes colonizado es de ca aC e ís icas uni e - salis as y en iquecimien o de los lenguajes locales. El mundo, odo y uno Pa a comenza , quie o con a les a us edes una anécdo a his ó ica. Se a a de la p ime a llega- da de los eu opeos a las cos as del an iguo eino de Tawan insuyu, ela ada po el Inca Ga ci- laso de la Vega en las p ime as páginas de sus Comen a ios eales. Cuen a el c onis a ame ica- no que los descub ido es halla on a un pescado jun o a la o illa de un ío. Apenas le ie on cuando le inqui ie on, dando oces. El pescado , con undido, p onunció su nomb e. Se llama- ba Be ú. Al no comp ende el signi icado de lo que decía, los a en u e os ol ie on a g i a . El pescado , eme oso, p o i ió el nomb e del ío en el que es aba pescando. Se llamaba Pelú. Los conquis ado es hicie on el es o y llama on Pe ú, la cons ucción sin agmá ica de i ada de la unión de Be ú y Pe ú, a una ie a inmensa cuya población, his o ia y ci ilización desconocían. Esc ibe Ga cilaso como glosa inal a es e ela o: «Los c is ianos en endie on con o me a su deseo» 1• La anécdo a en cues ión desc ibe el p oceso de una supe posición de signi ican es pe enecien- es un sis ema lingüís ico llamado uni e sal o global sob e o o sis ema cul u al de inido como local o egional. Podemos llama sinc e ismo a semejan e p oceso o mal de c eación de una iden idad o igina ia de lo pe uano. Ni el nomb e p opio, ni el nomb e del ío, ni mucho menos - CXLIII- 143 ASTRAGALO, 12 (1999) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1999.i12.15 Esc i o . Enseña ac ualmen e en la New Yo k Uni e si y (EE.UU.) 144 la sín esis de o mada de ambos poseen alguna elación in ínseca con la ealidad e i o ial, lin- güís ica o polí ica que los descub ido es que ían signi ica . Sólo el nomb e quéchua de Tawan- insuyu signi icaba aquella ealidad e i o ial a la ez bajo el pun o de is a de sus sis emas cul- u ales his ó icos y de su alo uni e sal: su signi icado semán ico e a «las cua o pa es del mundo». Pe o és e e a p ecisamen e el signi ican e que los descub ido es enían que desca a como me amen e egional, ligado a la idola ía, y suscep ible de asociación con pode es diabó- licos. La elación semán ica de la oz quéchua ue aniquilada po con ene la memo ia de una ealidad al mismo iempo geog á ica e his ó ica llamada a se des uida. La condición de uni e salidad y de e dad del signi ican e acío Pe ú la cons i uye en es e caso un ac o ex e io : la iolencia. Tal iolencia no e a solamen e un ac o de simple b u alidad a a- sallado a. Su unción e ec i amen e des uc i a y su inculación eal con la mue e, cumplía, al mismo iempo, un come ido imagina io: acia odos los signi ican es de sen ido y subsumi odas las cosas a la uni e salidad del g an signi ican e acío. Un humano, un ío, o una nación. no e an, bajo la pe spec i a de la iolencia globalizado a de la conquis a, sino me as pa icula- idades sin signi icación. De ahí ambién que la eología de la colonización o o gase a es a io- lencia un sen ido eden o . La p ác ica del bau ismo compulsi o y masi o inmedia amen e liga- do a la ocupación e i o ial y a la escla ización de la masa humana some ida pone de mani ies o el sen ido p o undo de la iolencia conquis ado a: la libe ación de los conquis ados de su se me- amen e pa icula en el o den de un más allá. El mundo mode no e o muló es a adical oposición en e cul u as locales y signi ican es globa- les bajo nue os é minos. El o den uni e sal ya no e a ep esen ado a pa i de la ciencia del e- nacimien o po el más allá: la Ciudad de Dios, el Reino de los Redimidos ... Se iden i icaba más bien con el conocimien o acional de la na u aleza, y con el pode ecnológico y económico que se desp ende de es e conocimien o. Es a nue a uni e salidad cien í ico- écnica no esul aba menos con lic i a con las cos umb es, c eencias y o mas de conocimien o que debía sus i ui y some e . F ancis Bacon, el pad e de la ciencia mode na, esol ió p ecisamen e es e choque de sis emas signi ican es de la misma mane a que Joseph de Acos a, el pad e de la p opaganda c is- iana colonial: a a és de una es a egia epis emológica de des ucción de los llamados ídolos. Esos ídolos signi icaban lo mismo pa a el jesui a que pa a el ilóso o de la ciencia: e an símbo- los y na aciones mí icas, y comp endían los modos de pe cibi la ealidad de una cul u a his ó- ica. Bajo la lógica dominado a que ep esen aban los nue os pode es uni e sales de la ciencia, es os ídolos ca ecían de un signi icado uni e sal, exp esaban o mas de ida me amen e domés- icas, pe o podían adqui i el ca ác e amenazado de una au én ica esis encia con a las leyes globales del pensamien o y los pode es uni e sales que ep esen aban. Es p eciso eco da que en la cul u a occiden al mode na exis e, sin emba go, o a posibilidad de de ini los uni e sales. La he menéu ica enacen is a, po ejemplo en Lo enzo Valla, hacía ale la impo ancia de la p ese ación de las lenguas como sopo e de las cul u as his ó icas. Giam- - CXLIV- ba is a Vico de endió el papel cen al de las a es y las exp esiones eligiosas de los pueblos en la con igu ación de las cul u as humanas. Filóso os de la edad del oman icismo como He de de endie on el alo a ís ico e in elec ual de las lenguas, las mi ologías y las c eencias de las cul u as más alejadas de los alo es c is ianos y acionalis as de Eu opa. La an opología con- empo ánea puede conside a se como he ede a de es as adiciones humanís icas y he menéu i- cas de la conciencia eu opea. Es as adiciones he menéu icas no encie an menos una isión uni e sal de la his o ia y de las cul u as humanas. Pe o el uni e salismo de un Vico o de un He de , y más aún de ob as clásicas de la an opología como la de F aze , Ke eny o Campbell, en e muchos o os, eside en un diá- logo ho izon al y en un in e cambio pe manen e en e di e sos sis emas de c eencias, ela os mí- icos, concepciones del mundo y o mas simbólicas di e en es, basado p ecisamen e en es as di- e encias y su aducibilidad, y po consiguien e echazando cualquie dimensión excluyen e, educ i a o absolu is a de unos sis emas simbólicos sob e o os sis emas. A es e espec o quie o eco da de nue o al p ime humanis a de Amé ica, el Inca Ga cilaso. En su mencionada ob a Comen a ios eales se lee lo siguien e: «Digo que a lo p ime o se pod á a i - ma que no hay más que un mundo, y aunque llamamos Mundo Viejo y Mundo Nue o, es ... no po que sean dos, sino odo uno». Ga cilaso o muló cla a y dis in amen e un ideal de uni e sa- lidad. Su condición e a p ecisamen e la comp ensión eó ica de un mundo uni a io, bajo el p in- cipio de una in eg ación cul u al o lingüís ica a mónica. Es e uni e salismo esul a hoy an o más ac ual en un mundo como el nues o que ya ha acep ado, como si se a ase de un enómeno na- u al, su adical agmen ación no sólo en un P ime Mundo y un Mundo Segundo, como en la edad de la expansión colonial del Renacimien o, sino en es y has a cua o mundos cla amen e seg egados con a eglo a sus ni eles de iqueza, su acceso a la in o mación y sus posibilidades ma e iales de supe i encia. Quie o eco da aquí es e concep o abie o de uni e salidad, la uni e salidad de un mundo, odo uno, de un mundo al mismo iempo dispa y a mónico como el que o muló Ga cilaso. Quie o eco da su signi icado como diálogo en e las c eencias, mi os, símbolos y o mas de ida di e- en es, y como un diálogo no suje o al pode polí ico- eligioso, ni sus sis emas de ep esión y desplazamien o de la conciencia his ó ica. Quie o eco da ambién su ca ác e c í ico, su pe - sis encia no hegemónica a lo la go de las globalizaciones de Occiden e y su plena igencia en el mundo con empo áneo. El e o no de los ídolos El con lic o en e símbolos y alo es o males in e nacionales y cul u as locales e his ó icas a a iesa cen almen e la his o ia del a e y la a qui ec u a mode nos. La abs acción ue de i- - CXLV- 145 ASTRAGALO,12(1999)ISSN 1134-3672 146 nida desde un comienzo como una es é ica uni e sal. Sus alo es o males se es ablecían con a eglo a un p incipio de acionalidad económica, y a la uncionalidad de la máquina o de la p oducción indus ial. Es a uni e salidad adop ó muchas eces el ca ác e de una ue za neu- alizado a de los con lic os y las expe iencias discon inuas que a a esa on las sociedades in- dus iales al comienzo de nues a e a. De Apollinai e a Mond ian, de El Lissi zky a Le Co - buise la gue a con a lo indi idual y lo sensible, con a la exp esión cul u al local y la memo ia his ó ica colec i a adqui ió p ecisamen e el sen ido explíci o de una c uzada he oica y una misión eden o a. En de e minados con ex os la ans o mación de los lenguajes his ó icos bajo el p imado de la abs acción ab azó un sen ido emancipado . Las angua dias eu opeas pusie on in a la p edomi- nancia cul u al de un es e icismo o malis a, un his o icismo decaden e, un humanismo e ó ico o un omamen alismo anac ónico. El ca ác e in e nacional de los lenguajes abs ac os se oponía a un adicionalismo es echamen e ligado a los nacionalismos que hicie on posible la p ime a gue- a eu opea. Pe o al mismo iempo, la p opia o malización del a e abs ac o y su ins i ucionali- zación ce ca de las ins ancias polí icas de nue os pode es nacionales o mul inacionales ans o - ma on los alo es es é icos de las angua dias en un sis ema de globalización cul u al. El llamado «es ilo in e nacional» llegó a o mula se, p ecisamen e en el lib o de Hi chcook y Johnson, como un epe o io de no mas pa a la con igu ación de un espacio cul u al i ual, independien e de las condiciones his ó icas, na u ales o polí icas en el que se implan ase. Es as ca ac e ís icas «colonizado as» del nue o o malismo indus ial se ponían de mani ies o allí donde chocaba con cul u as his ó icas no occiden ales y no-indus iales. La his o ia, oda ía no esc i a, de la esis encia y las c í icas que Le Co busie encon ó a su paso po Amé ica La- ina es un ejemplo in e esan e de es a ambigua con on ación. Quie o a ende en es e con ex o p ecisamen e a la apo ación c í ica y a ís ica de Diego Ri e a. Es e pin o y a qui ec o adop ó en su pin u a muchos elemen os p oceden es del cubismo y el exp esionismo eu opeos, y compa ió muchos momen os o males e iconog á icos con el u u- ismo y el cons uc i ismo. La a qui ec u a de Ri e a adop ó asimismo las enseñanzas del un- cionalismo eu opeo y del p opio es ilo in e nacional. Sin emba go, es e a is a adicalmen e mo- de no c i icó de la o ma más ajan e la adopción indisc iminada e i e lexi a de los lenguajes abs ac os como un e dade o suicidio in elec ual y cul u al. Ri e a a acó con i ulencia lo que llamaba el «espí i u de lacayo» en las a es mexicanas, la epe ición se il de los modelos eu- opeos en onces en boga y la «a alancha de alsa a qui ec u a en la ciudad de México» como su úl ima consecuencia. Ri e a, en in, ue uno de los p ime os c í icos la inoame icanos en cues- iona el ca ác e plenamen e in uncional del plagio li e al de modelos au op oclamados in e na- cionales a un con ex o social, cul u al y na u al adicalmen e di e en e como e a el mexicano 2• La uni e salidad de i ada de la simple implan ación compulsi a de un lenguaje abs ac o e a e- elada como alsa, del mismo modo que Ga cilaso había pues o de mani ies o el also uni e sa- - CXLVI- lismo del c is ianismo ins alado po medio de la des ucción de las al as cul u as de Tawan in- suyu, sus dioses y su lengua. Una de las ob as más sob esalien es de Ri e a a qui ec o, y uno de los hi os más signi ica i- os de la a qui ec u a mode na mexicana es el llamado Anahuacalli, «La casa de las a es», cons uido en la ciudad de México en e 1944 y 1957. Es e edi icio se p esen a públicamen e como museo y a ellie de Diego Ri e a. Se a a en ealidad de mucho más que es o. El Anahuacalli es un emplo mode no, una a qui ec u a sag ada pa a las a es con algo de mau- soleo y de luga de las musas, combinado con el ca ác e de monumen o pa a la memo ia his- ó ica y espacio de la c eación a ís ica. Es un museo si así se quie e, pe o en el más p o un- do de los sen idos. Quie o des aca algunas ca ac e ís icas de es a ob a. En p ime luga , el Anahuacalli iene po unción la exposición pública de una impo an e colección de piezas «p ehispánicas». Pe o no la hace p ecisamen e bajo un espacio abs ac o, ío que llega a a neu aliza bajo un p incipio de o malización y clasi icación uncionales, el alo simbólico y exp esi o de es as ob as. El es- pacio a qui ec ónico más bien ealza su ca ác e eligioso, es deci : su posibilidad de comunica una ealidad socialmen e i a. Simbólicamen e es és a una a qui ec u a sac a do ada de los mo i os o males de las an iguas a - qui ec u as i uales mexicanas: aza una sín esis o iginal en e la pi ámide y el emplo, y los es- pacios ce ados de uso i ual en las a qui ec u as clásicas de México; in oduce los elemen os del pasadizo y los a cos mayas. Al mismo iempo, Ri e a co ona es os elemen os con un espacio in- e io plenamen e mode no que cumple simbólicamen e la unción de un g an al a dedicado a la p opia pin u a. Tenemos aquí una doble in eg ación de espacios a qui ec ónicos y de uncio- nes a ís icas. Los elemen os a qui ec ónicos y o namen ales his ó icos es ablecen un diálogo con un espacio mode no, y los obje os a ís icos y i uales de las cul u as an iguas de México se in eg an asimismo con las unciones del a is a mode no. Es a sín esis de o mas a la ez que ex- pe iencias cons i uye el elemen o más inno ado y ejempla de Ri e a. El signi icado de lo uni e sal no apa ece aquí, po an o, como la simple aplicación de un epe - o io o mal aciado de a ibu os his ó icos o cul u ales. Lo uni e sal se gene a más bien a pa - i del diálogo de lo mode no y la memo ia his ó ica, de una acionalidad in e nacional y una me- mo ia his ó ica ligadas a las cul u as popula es mexicanas. Canibaliza los signos Deseo segui a con inuación con uno de los mo imien os a ís icos y li e a ios más sob esalien es de la p ime a mi ad del siglo xx en Amé ica La ina. Me e ie o especí icamen e al llamado Mo í- - CXLVII- 147 ASTRAGALO,12(1999)ISSN 1134-3672 148 men o An opo ágico, que se desa olló en Sao Paulo y Río de Janei o a lo la go de los años ein- e, y se exp esó a a és de una se ie de ensayos, ob as plás icas y poesías, así como en mani ies- os y a ículos pe iodís icos. La Re is a de An opo agia, publicada du an e los años 1928 y 1929, ue el ó gano que aglu inó las di e sas ac i idades y a los a is as de es e mo imien o. La An opo agia ha sido conside ada como un caso pa icula del enómeno uni e sal de inido po las angua dias eu opeas. Su c eado , Oswald de And ade, hab ía aducido al b asileño el es ilo di ec o e iconoclas a de los mani ies os del u u ismo i aliano o las p o ocaciones dadaís as be - linesas. Una de sus dis inguidas a is as, la pin o a Ta sila do Ama al, hizo suyo el legado o mal del cubismo ancés de Lege pa a los paisajes menos indus ializados de las sel as opicales. Las eo ías es é icas y li e a ias expues as po el mo imien o en cues ión ecogían la p opues a su e- alis a de un nue o lenguaje espon áneo e i acional. La An opo agia, en in, adop ó asimismo la adicalidad polí ica ca ac e ís ica de los mo imien os eu opeos de angua dia. Una mi ada más a en a e ela p ecisamen e es a pe spec i a como idícula y e ada. El Mani es- o An opó ago de Oswald de And ade y la p opia ob a pic ó ica de Ta sila do Ama al, pone de mani ies o más bien la pues a boca a bajo de la dialéc ica de las angua dias eu opeas. És as ex- p esaban, en p ime luga , una c isis ci iliza o ia, así como la desespe ada lucha po do a de un sen ido humano a la nue a ci ilización indus ial. Semejan e c isis no se daba en las cul u as de Amé ica La ina. Oswald de And ade comp endió, como muchos o os a is as de las angua dias ame icanas, que la p opia ealidad his ó ica y popula ame icana b indaba más bien, a a és de sus aspec os más co idianos de sus has a en onces desp eciados legados his ó icos, elemen os de una p odigiosa libe ad, adicalmen e mode nos. La angua dia eu opea exp esó undamen al- men e la necesidad de una up u a con la adición allí donde las angua dias b asileñas sin ie- on la exigencia de uni se po p ime a ez con las adiciones an iguas, las lenguas y símbolos popula es, y un con ac o e i alizado con los más di e sos elemen os de las cul u as ame ica- nas no occiden alizadas y no c is ianizadas. Oswald de And ade exp esa es a o iginal o ien ación en muchos de los a o ismos de su Mani- es o An opó ago. «Já inhamos o comunismo. Já inhamos a língua su ealis a. A idade de ou o -esc ibe a es e espe o-. O que a opela a a e dade e a a oupa» 3. Al con a io de lo que suce- de en las angua dias eu opeas, Oswald de And ade descub ió en la p opia ealidad his ó ica ame icana aquel p incipio c eado capaz de gene a lo nue o en é minos o males y en é mi- nos de una u opía cul u al de signo emancipa o io. La nue a mode nidad a ís ica es aba dada, pues o que su espí i u libe a io ya exis ía an es de la llegada de los eu opeos. Sólo había que desnuda la, qui a le aquellas opas que las es a egias misione as les habían impues o como medio de des ucción de su au oconciencia. Pe o la «An opo agia» b asileña ence aba mucho más que el simple echazo de un supues o papel colonizado que en e a Amé ica La ina podían desempeña los lenguajes de las angua - dias eu opeas. No se a aba de de iba los símbolos ajenos, sino de u iliza los en a as de los - CXLVIII- ídolos p opios, y de seduci y asimila al in aso . Cama aliza los símbolos de la dominación, oca su sen ido, sub e i sus je a quías, libe a las de su ca ga op eso a, ans igu a su sen ido nihilis a en una ue za exal an e ... al e a la cues ión. Al in y al cabo no e a o a cosa lo que siemp e hicie on las cul u as de Ame i a en e a sus di e en es ocupaciones simbólicas, desde Taqui Onkoy en el Pe ú has a los enómenos de con empo áneos de sinc e ismos ans on e i- zos. És e e a el sen ido supe io , a la ez a ís ico y social, del p og ama an opo ágico. En las palab as del poe a: «Sólo la an opo agia nos une. Socialmen e. Económicamen e. Filosó ica- men e». Más allá de la ei indicación de una ealidad cul u al p opia, la An opo agia apun aba hacia un p oyec o ci iliza o io ame icano. Algo semejan e sucede con la ol idada angua dia es iden is- a en México y el pensamien o a ís ico de Diego Ri e a. Semejan e p oyec o sabía de la c isis cul u al eu opea señalada po el amanece del indus ialismo, pe o p escindía de mane a sobe- ana de los enómenos de decadencia y desin eg ación que acompañó a la angua dia eu opea como una neg a somb a. Es lo que dis ingue la u opía oswaldiana o mulada bajo los é minos de «ma ia cado do pindo ama», sín esis de alo es ma ia cales con la ecnología mode na, del p imi i ismo ascis a de Ma ine i, la an opo agia de signo exó ico y espec acula debida a Pi- cabía, o el canibalismo de conno aciones ca ólico- ascis as de Dalí. Cul u a popula en la megalópolis A di e encia del p edominan e o malismo que dis inguió a los he ede os de las angua dias y el in e na ional s yle en Eu opa y los Es ados Unidos, las co ien es más inno ado as de la a qui- ec u a la inoame icana han enido que con on a condiciones sociales y polí icas al mismo iempo más ad e sas y más di e sas. La sob e i encia en Amé ica de o mas de ida no sólo p eindus iales, sino ambién no-occiden ales, p oceden es de cul u as asiá icas, a icanas o p e- colombinas, las sucesi as c isis polí icas, la acumulación de mise ia jun o a uen es de la más quimé ica iqueza, y la incompa able mul iplicidad de o mas de ida obliga on a ec ea los len- guajes y las unciones a ís icas de las angua dias eu opeas y, a menudo, a en iquece las con elemen os que las angua dias eu opeas no podían ni sospecha . Quie o sub aya es a pe spec i a mul icul u al en un p oyec o con empo áneo: el cen o de e- c eo SESC-Fáb ica de Pompeya de Lina Bo Ba di, cons uido en e 1977 y 1982 en la ciudad de Sao Paulo. Inicialmen e una áb ica, le an ada po una boni a ingenie ía indus ial de lad illo y hie o, a inales del siglo x x, los abajos de es au ación y cons ucción del cen o no a a on más que de ehabili a sus iejos pabellones, añadiendo la cons ucción de es o es, espec i- amen e des inadas a gimnasios y es ua ios, y a depósi os de agua, así como a la c eación de zonas de comunicación en e los elemen os del eno ado conjun o. - CXLIX- 149 ASTRAGALO,12(1999)ISSN 1134-3672 150 Fo malmen e hablando es e cen o albe ga una di e sidad y discon inuidad de lenguajes, simbo- lismos y unciones, adap ada p ecisamen e a la mul iplicidad de usos cul u ales y sociales a las que es án des inados. Los lenguajes de la a qui ec u a indus ial y de las olume ías abs ac as exp esionis as, los espacios indus iales y la o ganización espacial abie a de las masas u banas que los ansi an es án es echamen e inculados con las adiciones mode nas de la a qui ec u- a in e nacional, de la que Lina Bo Ba di no se sepa ó nunca. Lo in e esan e aquí es la a iculación de es os epe o ios o males y espaciales con las uncio- nes del juego, el encuen o o ui o, la c eación a ís ica y las mani es aciones en gene al de una cul u a popula a cuyo man enimien o y desa ollo se des ina el conjun o a qui ec ónico. «So- ciológicamen e (a áb ica) é um cen o de abalho, de es on;os humanos e a ma das coisas mais iolen as que exis e. Eu ejo a ma áb ica como algo a dendo, expelindo chamas», comen aba la a qui ec a b asileña 4• La es au ación a qui ec ónica ope aba en es e sen ido como una e da- de a ans o mación simbólica. Una línea se pen ean e de un iachuelo, el agua, la melodía si- nuosa del chapo eo, ans igu an el espacio, lo con ie en en cen o de juego pa a niños, una bi- blio eca, una sala de exposiciones ... Unas simples g adas ans o man los iejos almacenes en an i ea o. Su e ec o es an o más con incen e cuan o más elemen al. El diseño del mobilia io, de las pue as, de las escale as mues a odos los asgos ecios, o undos y du ade os de un e - dade o diseño indus ial, pe o al mismo iempo se ab e a un es echo diálogo con el diseño po- pula b asileño y los nue os signi icados lúdicos que aho a depa a. El in e cambio de lenguajes y unciones discon inuos a icula sin emba go una comunidad so- cialmen e anspa en e en o no al a e. Lo que quie e deci , al mismo iempo, que la a qui ec u- a es concebida como medio de in eg ación de una comunidad a a és de sus exp esiones i a- les, espon áneas y co idianas. Cul u a popula , a e popula , museo abie o, se ían las ca ego ías ap opiadas pa a de ini es e cen o. Todo ello es á p esen e y no es sin emba go el aspec o cen- al que de ine el p oyec o cul u al de Lina Bo Ba di. Lo cen al es más bien el nue o ínculo que se es ablece en e cul u a y ciudad bajo la in e acción de lenguajes locales, egionales e in- e nacionales. Lo cen al es que es e p oyec o con empla las nue as condiciones de la ciudad pos mode na sin abandona aquel espí i u de la u opía, del juego y la libe ad que un día dis in- guie on ambién las angua dias de Amé ica La ina. Con nues os himnos an iguos y nue os ... He aquí una se ie in e esan e de modelos no de o a cosa que de con i encia, de in e acción, de con lic o y de diálogo en un mismo espacio y iempo u banos en e lenguajes, o mas, na a- ciones, símbolos y unciones dispa es, desplegados en ámbi os egionales y nacionales, locales e in e nacionales. El ejemplo de Ga cilaso posee una ampli ud ilosó ica y si e como pa adig- -CL- ma: en e a un concep o iolen amen e impues o de globalización como ue el caso de la c is- ianización o zada de Amé ica, su pe spec i a humanis a se ab e a un econocimien o mu uo de las cul u as ame icanas y eu opeas a a és de las lenguas, los dioses y las na aciones his- ó icas. La a qui ec u a de Diego Ri e a, la poé ica de Ta sila do Ama a! y Oswald de And a- de lo ecen en es e mismo diálogo de los lenguajes y los mi os his ó icos con los discu sos de la mode nidad en el ámbi o de la me ópolis indus ial. También pa a es os a is as se a aba de c ea lo nue o en el espacio de inido en e los alo es de la ci ilización ecnocien í ica, po un lado, y, po o o, la memo ia his ó ica de an iguas cul u as, abie as a las exp esiones más lib es de la sexualidad y la sensualidad, a a esadas po o mas de conocimien o ligadas a la expe- iencia eligiosa, a los mi os, a la magia. En el caso de la a qui ec u a de Lina Bo Ba di es e mismo diálogo en e lo nue o y el pasado, en e lo in e nacional y lo egional, se adap a a su ez a la mul iplicidad y discon inuidad de lenguajes y cul u as de la ciudad pos indus ial, así como a sus con lic os sociales. Diálogo, in e pene ación de mi os, lenguajes y o mas en el con ex o de las cul u as que cho- can, se pene an y se con unden en la me ópolis pos indus ial. Quizá no debamos ol ida , p e- cisamen e en es e con ex o, la con ibución del poe a y esc i o pe uano José Ma ía A guedas. Toda su ob a es á a a esada, al in al cabo, po una o iginal en a i a de con luencia simbólica y lingüís ica en e lo quéchua y lo cas ellano, y las signi icaciones ci iliza o ias que ambas o - mas encie an. Me limi a é a ci a un pasaje de su úl imo lib o de poemas, Ka a ay, publicado po ez p ime a en 1972: NOTAS <<Al inmenso pueblo de los seño es hemos llegado; y lo es amos emo iendo. Con nues o co azón lo alcanzamos, lo pene amos; con nues o egocijo no ex inguido, con la elampaguean e aleg ía del homb e su ien e que iene el pode de odos los cielos, con nues os himnos an iguos y nue os, lo es amos en ol iendo ... >> 5• © 1 Ga cilaso de la Vega, Comen a ios eales de los Incas (Ed. Ayacucho: Ca acas, 1976), ol. 1, p. 15. 2 Ra ael López Rangel, Diego Ri e a y la a qui ec u a mexicana (México: Di ección Gene al de Publicaciones y Me- dios, 1986), pp. 108 y ss. 3 Oswald de And ade, Ob as Comple as (Ci ilizacao B asilei a: Río de Janei o 1970), ol. VI, pp. 16 y 14. 4 Edua do Subi a s, Vabdua da, Mídia, Me ópoles (Sao Paulo: S udio Nobel, 1993), pp. 73 y ss. 5 José Ma ía A guedas, Ob as comple as (Lima: Edi o ial Ho izon e, 1983), .V, p. 229. - CLI- 151 ASTRAGALO,12(1999)ISSN 1134-3672