Naturalismo y expresionismo en "The Hairy Ape", de Eugene O'Neill
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Ramón Espejo Romero Naturalismo y expresionismo en "The Hairy Ape ", de Eugene O 'Neill 53 Naturalismo y expresionismo en "The Hairy Ape", de Eugene O'Neill Ramón Espejo Romero Universidad de Sevilla lt has almost become a staple in Eugene O'Neill's criticism to refer to his play The Hairy Apeas one of the first in the United States to welcome European Expressionism and a clear evidence of the existence of a Expressionist phase in its author's career. A few critics have argued however that The Hairy Ape presents too many Naturalistic elements to be considered even experimental. Both extremes are argued against in this article, which proves that Expressionism and Naturalism coexist in the play and tries to disc!ose the way in which that happens. Finally, sorne reasons are offered as to why O'Neill decided to combine both theatre styles in such a daring manner. The Hairy Ape (1922), de Eugene O'Neill, es uno de los textos más conocidos de la etapa experimental del autor. Heiney y Downs afirman que «[it] caused a tremendous impact upon its first presentation, and the influence continued throughout the Twenties» además de calificarla como «the first successful Expressionistic play to be written by an American» y «the most original American play written up to that time." (1973: l 9S) Acer ca de ella existen sin embargo dos posturas críticas enfrentadas. Mientras la opinión mayoritaria (Berkowitz, 1992:30; Davis, 1996:606-7; Egii, 1984: 104; Heiney/Downs, 1973: 198; Mirlas, 1987:63; Morse, 1993:57; Mounier, 1984:332; Whitman, 1964: 150) la considera expresionista, una minoría de la crítica (Bogard, 1972:248; Thorp, 1962:99) defiende su pertenencia al naturalismo, pese a admitir la presencia de elementos formales ajenos a dicho estilo. Este último grupo de autores sostiene que O'Neill, sin embar go, no es capaz de emplear los recursos que toma del expresionismo de forma coherente y eficaz. Para Bogard, lo único que salva la obra es el realismo con el que está trazado el protagonista; en su opinión, The Hairy Ape is a play written by a dramatist to whom the realistic theatre was a proper element, but who had left that style and committed himself to a new and intriguing mode. But he was not a master of the style. Like his hero, O'Neill was lost in an alien territory which he could not make his own. (1972:248)
54 BABEL-AFIAL, 10/0utono de 2001 Como demostrará el presente ensayo, Bogard, que tiene razón en algunas de sus afirmaciones, lleva demasiado lejos su defensa del carácter naturalista de una de las obras en las que O'Neill está más cerca del espí ritu del expresionismo (además de, por supuesto, en la estética). Sin embargo, tampoco es posible argumentar que The Hairy Ape sea enteramente expresionista. Curiosamente, algunos de los críticos que han defendido ese carácter han descubierto también elementos que lo socavaban. Por ejemplo, Egri se muestra convencido de que la obra es un perfecto ejemplo de expresionismo, aunque también admite que los perso najes «are certainly clearly characterized individuals,» (1984:99) algo que no•ocurre en el teatro expresionista. Por su parte, Da vis afirma: [C]haracters in Expressionist plays typically did not possess individuality and were merely identified by nameless designations; they were stereotypes and caricatures rather than individual personalities, and represented social groups rather than particular people. ( 1996:606) Desorientada ante estos aspectos que impiden ver a Yank como personaje expresionista, Davis termina contradiciéndose al afirmar que «[a]lthough Yank Smith was technically individualized, his fate is clearly uni versalized.» (1996:606) Frente a esta polaridad crítica, existen posturas intermedias que apuntan vagamente a una combinación de estilos en la pieza. (Hoffman, 1965:255; Miller/Frazer, 1991:62-3)1 Estos autores admiten el eclecticismo del texto pero no llegan a concretar a qué obedece o de qué forma exacta se combinan ambos estilos. El presente ensayo trata de alejarse de posturas radicales, sosteniendo una combinación de naturalismo y expresionismo en la pieza, pero tratando de distinguir los elementos que proceden de uno y de otro. Se postula además que la convivencia de ambos no es acciden tal sino que se enmarca en los denodados intentos por parte de O'Neill de renovar el discurso dramático naturalista. El carácter expresionista de The Hairy Ape queda patente desde el inicio del texto en la manifiesta falta de individualidad de los personajes. Éstos se expresan conjuntamente y constituyen un microcosmos coral que representa a toda la humanidad occidental en su estado más primitivo:
Ramón Espejo Romero Naturalismo y expresionismo en "The Hairy Ape ", de Eugene O 'Neill 55 The men themselves should resemble those pictures in which the appearance ofNeanderthal man is guessed at. All are hairy-chested, with long arms of tremendous power, and low, receding brows above their small, fierce, resentful eyes. AII the civilized white races are represented but except for the slight differentiation in color of hair, skin, e yes, all those menare alike. (1982:207) El protagonista, Yank, carece también de individualidad y no es más que una especie de Everyman (Da vis, 1996:608) que reúne y magnifica las características básicas de los demás personajes: «He seems broader, fiercer, more truculent, more powerful, more sure ofhimselfthan the rest. They respect his superior strength ... he represents to them a self-expresion, the very last word in what they are, their most highly developed indivi dual.» (1982:208) Como corresponde a esa falta de individualización de los persona jes, el texto exige que la interpretación de los actores tenga en muchos casos un carácter mecánico y automático. A principios de la escena terce ra se afirma que los hombres están «handling their shovels as if they were part of their bodies, with a strange, awkward, swinging rhythm» en el que existe «rhythm, a mechanical regulated recurrence, a tempo.» (1982:223) Ese tipo de interpretación afectada, mecánica, que destruye cualquier aso mo de verosimilitud, llega a su culminación durante la escena quinta, en la que los ricos de la Quinta Avenida se comportan como autómatas -cuya frialdad resulta claramente simbólicaen una «procession of gaudy marionettes, yet with something of the relentless horror of Frankensteins in their detached, mechanical unawareness.» (1982:236) Sus diálogos no intentan transmitir ninguna ilusión de realidad sino más bien el hastío y superficialidad que O'Neill ve como característicos de ese grupo social. Con sus rodeos para esquivar a Yank expresan una clara indiferencia ante quienes pertenecen a estratos sociales inferiores. Sus movimientos por el escenario presentan reminiscencias de la pantomima, estilo interpretativo muy utilizado también por los expresionistas. También son característicamente expresionistas la intensidad cromática y lumínica que se sugiere en algunas escenas (Egri, 1984:84, 99), así como el ruido agresivo y metálico que se escucha frecuentemente y que «stuns one's ears with its rending dissonance.» (1982:223)2 El maqui-
56 BABEL-AFIAL, 10/0utono de 2001 Baje de los obreros a principios de la escena cuarta -»around their eyes ... the coal dust sticks like black make-up, giving them a queer, sinister expressiom> ( 1982:226)-recuerda el maquillaje expresionista, que solía crear sombras muy agresivas en los rostros de los actores. En cuanto al discur so dramático, Hoffman cree que las numerosas repeticiones -que se dan incluso en las didascalias-3 consiguen destruir el sentido de realidad que en muchas escenas transmite la escenografía naturalista. (1965:255) El len guaje tiene en ocasiones un carácter hímnico, con palabras y frases que se repiten contínuamente y mediante las que se subrayan ideas esenciales. Chothia considera que el rasgo más claramente expresionista del discurso dramático de The Hairy Ape es, sin embargo, la escasez de auténtica interacción en muchos de sus diálogos. ( 1989:36-7) The Hairy Ape aborda también una temática que podría ser califica da de expresionista. En opinión de Da vis, ésta sería «man 's search for the meaning of his life and his ... alienation in an indifferent universe.» (1996:606) Frenz coincide en que la pieza presenta «a situation typical of German Expressionist drama of the first two decades of the twentieth century: the alienation ofthe central figure in a dehumanized, hostile world.» (1971:37) O'Neill parece creer que la sociedad sólo ofrece como alternativas a esa alienación la lucha de clases4 y la religión organizada. Sin embargo, Yank - que no entiende nada de clases sociales y alude de forma infantil al estrato social de Mildred como «the gang she runs wit» ( 1982:242)- rechaza tales alternativas: «De Bible, huh? De Cap'tlist class, huh? Aw nix on dat Salvation Army-Socialist bu!!. Git a soapbox! Hire a hall! Come and be saved, huh? Jerk us to Jesus, huh? Aw g'wan!» (1982:212) El único refugio de Yank es pensar que la fuerza bruta que él y sus compañeros encarnan es la que hace que el barco -y con él el mundo enteroavancen. Para O'Neill, Yank representa al hombre «who has lost his old harmony with nature, the harmony which he used to have as an animal and has not yet acquired in a spiritual way.» (Whitman, 1964: 149-50) A lo largo de la obra, Yank adquiere ciertos rasgos humanos tras ver a Mildred des mayarse y darse cuenta así de que su creencia en la fuerza bruta lo estaba deshumanizando.5 Aunque le resulta difícil, empieza incluso a pensar. No obstante, esa humanización no le reporta nada positivo y sí una pérdida del liderazgo que hasta entonces había ostentado; así, la escena cuarta termina con Yank siendo reducido por los compañeros que hasta entonces le habían respetado y admirado. En el final de la obra el desarraigado
Ramón Espejo Romero Naturalismo y expresionismo en "The Hairy Ape", de Eugene O 'Neill 57 protagonista intenta identificarse con un gorila del zoo,6 símbolo de la fuerza bruta y la naturaleza animal más primitiva, a la que Yank debe volver tras su frustrado intento de humanización. Sin embargo, incluso esa iden tificación es falaz, como demuestra el ataque del gorila a Yank. O'Neill parece sugerir que el ser humano no puede volver a la animalidad, pues el camino hacia la condición humana es irreversible. Sin embargo, eso sume a Yank aún más en la desesperación: «He got me, aw right. I'm trou. Even him didn't tink 1 belonged. (Then, with sudden passionate despair) Christ; where do 1 get off at? Where do 1 fit in?» (1982:254)7 Todos estos plantea mientos son claramente expresionistas y las siguientes palabras de Yank al gorila condensan la visión expresionista del mundo: Sure, you're de best off! You can't tink, can yuh? Yuh can't talk neider. But 1 kin make a bluff at talkin' and tinkin' - a'most git away wit it ... and dat's where dejoker comes in ... I ain't on oith and I ain't in heaven, get me? I'm in de middle tryin' to separate 'em, takin' ali de woist punches from bot' of 'em. Maybe dat's what dey call hell, huh? (1982:253)8 En The Hairy Ape, O'Neill es muy crítico además con la forma en que la sociedad mecanizada e industrial avanza y se perfecciona aliméntandose de la fuerza vital del ser humano que, para el autor, es un mero engranaje del gran entramado tecnológico. Dicha idea queda patente en la escena tercera, mediante la imagen de Yank y sus compañeros alimen tando, exhaustos, la caldera del barco. ( 1982:224 )9 Yank intenta adecuarse a esa realidad buscando una identificación con la máquina, («I'm smoke and express trains and steamers and factory whistles» ( 1982:216)10 o «Steel, dat's me! Youse guys live on it and tink yuh're somep'n. But I'm in it, see! I'm de hoistin' engine dat makes it go up!» (1982:238)11) pero descubre, hacia el final de la obra, que esa identificación era falaz pues la «máquina» y el «acero» pertenecen al capital. Al modo expresionista, este descubri miento se presenta, en la escena quinta, mediante la gestualidad: «He [Yank] tums in a rage on the men [the rich], bumping viciously into them but not jan"ing them the least bit. Rather it is he who recoils after each collision.» ( 1982:238)12 Es la idea, recurrente dentro del drama expresionis ta, del hombre frente a un mundo que le hace descubrir -en este caso ignorando su patético intento de combatirlosu propia insignificancia. Cuando Yank le asesta un golpe a uno de los ricos de la Quinta Avenida, «the gentleman stands unmoved as if nothing had happened.» ( 1982:239)
58 BABEL-AFIAL, 1 O/Outono de 2001 Sin embargo, el caballero, molesto porque Yank le ha hecho perder el auto bús, llama a la policía, que sumisamente -en una clara sugerencia de que también las fuerzas del orden actúan al servicio del dineroacude a detener al protagonista. Mientras esto ocurre, «[t]he crowd at the window have not moved or noticed this disturbance.» (1982:239) La consecuencia de todo ello es que Yank termina queriendo volar ese acero con el que antes se sentía tan identificado: «Dynamite! Blow it offen de oith -steelall de factories, steamers, buildings,jails -de Steel Trust and all dat makes it go.» (1982:248) Otros elementos expresionistas de la pieza son por ejemplo el énfa sis escenográfico en el carácter deshumanizado, hostil y frustrante de un mundo que lleva al ser humano a la desesperación: «The stage analogues of modem Iife, the cramped quarters, the cages, the cultural poverty of the drunken, brawling lcisure time all lead to the eventual failure of Yank's quest.» (Chothia, 1989:37) Hay también pasajes de la obra con un conteni do claramente político, tal como era frecuente en el expresionismo. Por ejemplo, en la escena seis, O'Neill contrasta irónicamente la retórica políti ca que alude a los Estados Unidos como «the greatest nation the world has ever known, where all men are born free and equal, with equal opportunities to all, where the Founding Fathers have guaranteed to each one happiness» (1982:243) con la reacción coral de los reclusos, cuya situación contradice las afirmaciones anteriores: «pass de hat! Liberty! Justice! Honor! Opportunity! Brotherhood!» (1982:243) Hasta aquí todo parece indicar que The Haily Ape constituye una obra auténticamente expresionista. Sin embargo, existen en ella un conjun to de elementos que contradicen dicha clasificación. Para empezar, el autor sugiere mediante las acotaciones lugares claramente reconocibles para el desarrollo de la acción, que además aparecen descritos con todo detalle. Se trata de la sala de máquinas de un transatlántico, una parte de la cubier ta y la caldera del mismo o la Quinta Avenida de Nueva York. No se trata obviamente de espacios abstractos. Tampoco la obra presenta la atemporalidad caracte1ística del drama expresionista y O'Neill llega a espe cificar hasta la hora en que transcurre la acción; la primera escena tiene lugar en «[t]he firemen's forecastle of an ocean liner -an hour after sailing from New York.» ( 1982:206) Frente a ello, resulta sorprendente la siguiente declaración de intenciones del autor: «The treatment of this scene, or of any other scene in the play, should by no means be naturalistic.»
Ramón Espejo Romero Naturalismo y expresionismo en "The Hairy Ape", de Eugene O 'Neill 59 (1982:207)13 Se trata de una evidente contradicción entre el impulso natu ralista que lleva a O'Neill a sugerir lugares concretos sobre el escenario y describirlos en detalle, y su intención paralela de alejarse de esas conven ciones a las que está tan fuertemente apegado. Por otro lado, aunque la obra -al modo expresionistaestá estructurada en una serie de escenas breves, éstas presentan una clara secuencia cronológica -como afirma Egri, no se trata de escenas inconexas (1984:99)-, ajustada al desarrollo de la acción o argumento. Sin embargo, el teatro expresionista prefería los cuadros o escenas breves precisamente como rechazo a la estructuración de la obra mediante una historia o argu mento. Davis, al analizar este aspecto, vuelve a contradecirse al afirmar que la división de la obra en escenas breves se debe a su carencia de argumento para a continuación dedicar casi todo un párrafo a resumir lo que claramente constituye el argumento de la pieza. (1996:607)14 A lofargo de la obra existen diversas escenas marcadamente natu ralistas. Un ejemplo es la escena segunda, cuya única finalidad parece ser la introducción de un motivo verosímil -pese a que el verdadero teatro expresionista no concede importancia alguna a la verosimilitud de las si tuaciones-15 para la visita de Mildred a la sala de máquinas y que constitu ye el clímax de la obra. A principios de la escena, sin embargo, el autor parecía más interesado en las ideas que los personajes representaban que en ellos mismos, para lo cual trataba de contraponer la belleza natural del mar y el sol con la fealdad y artificialidad de Mildred y su tía; 16 el autor afirma que el aspecto de la primera de ellas es como si «the vitality of her stock had been sapped before she was conceived, so that she is the expression not of its life energy but merely of the artificialities that energy had won for itself in the spending.» ( 1982:218) Sin embargo, a medida que la escena se desarrolla se hace cada vez más obvio que su planteamiento es enteramente naturalista. Por ejemplo, el diálogo -a diferencia del em pleado en otros momentos de la obraes claramente verosímil y tiende a hacer creer al espectador en la realidad de lós personajes. La forma en la que O'Neill bucea en la psicología individual de Mildred llega a obstaculi zar por completo la visión del personaje como representante de su clase social. Ella quiere cambiar el mundo pero ni sabe ni puede: «l would like to be sorne use in the world. Is it my fault I don't know how? ... I'm afraid I have neither the vitality nor integrity. All that was burnt out in our stock before I was born ... I am sired by gold and damned by it.» (1982:219)17
60 BABEL-AFIAL, 10/0utono de 2001 Ignorada por su padre -hacia el que guarda un gran resentimientoel resul tado es esa insatisfacción y apatía que la caracterizan. Tampoco la escena séptima, en la que Yank intenta afiliarse a la I.W.W., puede tomarse como expresionista. En ella, el protagonista «is treated ... as a realistic figure who moves coherently in time and space, and as one whose psychological development is credible.» (Bogard, 1972:248) Nada es ahí simbólico y todo intenta presentarse al espectador de forma similar a cómo transcurriría en la realidad, algo que puede comprobarse sólo con examinar la detallada y extensa acotación inicial. (1982:245-6) Incluso la reacción del secretario al hacer que los hombres reduzcan a Yank y le echen a patadas resulta enteramente verosímil ante alguien que parece haber perdido el juicio. Más adelante en esta misma escena existe un monólogo en el que Yank vuelve a ensalzar la fuerza bruta y rechazar el socialismo como interesado sólo en condiciones materiales o económicas: «Gimme a do llar more a day and make me happy ! Tree square a day, and cauliflowers in de front yard -ekal rights - a woman and kids - a lousy vote -and I'm ali fixed for Jesus, huh? Aw, hell! What does that get yuh?» (1982:250) También exige respuestas a la condición humana, desea saber quién es y a dónde va: «Say, youse up dere, Man in the Moon, yuh look so wise, gimme de answer, huh? ... where do 1 get off at, huh ?» ( 1982:250) Sin embargo, acto seguido, un policía entra en escena y al ver a Yank tendido en el suelo divagando, le obliga a abandonar el Jugar: «You'll get off at the station, you boob, if you don't get up out of that and keep movin' .» (1982:250) O'Neill acaba de destruir el carácter expresionista de todo Jo anterior al concluir la escena de un modo tan verosímil; el policía muestra la reacción normal de cualquier agente de la autoridad ante alguien que está sentado en medio de la calle profiriendo incoherencias y que parece al borde de la demencia. Es difícil por ello entender el monólogo de Yank de forma simbólica, como el grito desesperado de la condición humana, y del hombre frustrado y alienado. No obstante, en un entorno menos naturalis ta esa sería probablemente su función. Quizás el elemento que más claramente da al traste con cualquier categorización de The Haúy Ape como texto expresionista es que a pocas páginas de su inicio O'Neill decide introducir el bagaje psicológico de Yank y la forma en que fue, empleando sus propias palabras, «dragged up.» (1982:234) El personaje, que tuvo una infancia difícil dadas las malas relaciones entre sus progenitores y el hecho de que su madre era alcohó-
Ramón Espef o Romero Naturalismo y e,\presionismo en "The Hairy Ape ", de Euf;enc O Ncill 61 !ica, tuvo que huir de su familia a corta edad, lo que ha provocado esa apariencia de hombre curtido e insensible, probablemente como estrategia auto-defensiva: «T'hell \Vith home! ... I runned away from mine when I was a kid ... Home was lickings for me, dat's ali. But yuh can bet your shoit no one ain't ncver licked me since.» (1982:211) La alienación de Yank no es por tanto una idea abstracta sino consecuencia de unas circunstancias particulares. Esa caracterización psicológica individualizaclora impide que pueda verse al personaje como arquetípico18 y termina creando un des concierto en el espectador acerca de cómo entender la obra.19 Además, invalida la opinión de Morse, para quien Yank representa a toda la huma nidad y carece de rasgos particularizadores. ( 1993:57) Corno afirma el pro pio O'Neill, « Yank remains a man and everyone rccognizes him as such.» (Egri 1984:99) Para Bogard, «[i]fhc becomes a symbol, he does so in the way Chekhov's characters attain more than individual, personal significancc -by the very depth of his reality.» ( 1972:24 7) Durante Ja esce na séptima, la más naturalista y menos simbólica de toda la obra, descubri mos también que el nombre ele Yank no tiene las connotaciones simbólicas que cabía imaginar, pues se trata simplemente ele un apodo; en realidad el protagonista se llama Robcrt Smith. Es de justicia admitir sin embargo que otros rasgos y acciones de Yank son difíciles de entender de modo naturalista. Por ejemplo, no es verosímil que un simple operario crea estar llevando el barco por sí solo, como Yank afirma en alguna ocasión. ni tampoco que viaje hasta Nueva York para vengarse de la mujer que lo ha «ofendido,» pues esa ofensa sólo puede entenderse de modo simbólico. Cuando Yank ve en un escaparate ele la Quinta Avenida un abrigo de piel de mono con un precio desmesura do y Long le hace ver la ironía que ello entraña ->>J'hey wouldn't bloody well pay that for a 'airy ape's skin -no, nor for the 'ole liviu' ape with ali 'is 'ead, and a body, and soul thrown in!»- Yank lo entiende como algo perso nal: «Trowin' it up in my face! Christ! I'll fix her!» (1982:236) Nada ele esto resulta verosímil. Tampoco lo es la propuesta de Long de denunciar a los dueños del barco por el insulto a Yank. (1982:228) Finalmente, resulta difí cil de creer que Yank sea capaz de doblar las rejas de la prisión «likc a licorice stick under his tremendous strength.» (1982:244) Pese a todo, resulta evidente que en The flairy Ape O'Neill no sigue fielmente los cánones expresionistas; más bien parece intentar adap tar ciertos planteamientos tomados de ese estilo dramático a sus propios