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©Universitat de Barcelona La rebelión feminista como parte de la Historia Rafaela Vos Obeso* Resumen: "El feminismo como rebelión de la Historia" tiene como objetivo reivindicar la presencia del feminismo en la historia que, a través de luchas como el sufragismo, puso en escena las profundas inequidades para el sexo femenino. En este desarrollo histórico, los valores de libertad, igualdad y fraternidad, principios de la Revolución Francesa, sirvieron para evidenciar que los derechos fundamentales en que se basó la revolución, no incluían los derechos de las mujeres. Colombia no queda exenta de este proceso histórico mostrando las profundas contradicciones de una sociedad que se resistía al cambio. No obstante que el artículo se apoya en los aportes de pensadoras del siglo XVIII, pone en escena a las sufragistas europeas y la influencia de sus luchas en las mu je res colombianas que logran algunas conquistas para la década del veinte del siglo XX. Abstract: '7he feminism as rebe1/ion of the history" has as purpose to vindicate the presence of teminism, which, throughout struggles such as suffrage, put on the stage deep disparities towards female sex in the history. In this historical development, principies of the French Revolution like freedom, equality and fraternity, enlightened that those basic values in which Human Rights were built, did not include women's rights. Colombia is no t exempt from this historical process, revealing the deep contradictions of society so reluctant to changes. Despite being based on the XVIII century thinker women's contributi ons, this current article reveals the European female suffragists and the influences their fights made on those Colombian women whom achieve sorne conquests for the 20th decade of the 20th century. 1.1 INTRODUCCIÓN Escribir sobre la historia del feminismo implica no sólo hilvanar los ' hil~_s conductores que permiten la reconstrucción de los acontecimientos que marcaron sus hechos, también, conocer las mujeres gestoras de sus luchas. El texto La vindicación de los derechos de la mujer, escrito por Mary Wollsnecraft (1792), a quien se le atribuye el adjetivo de feminista, enriquece el cami~o para pensar en ~ Socióloga -Magíster en Ciencias Políticas -Magíster en Historia. Profesora titular de la Universidad del Atlántico. Barranquilla-Colombia. 55
©Universitat de Barcelona una ética feminista que, inspirada en el proyecto ilustrado, propone el reconocimiento de la ciudadanía de las mujeres, y la necesidad de construir una civilización basada en la necesidad de "cambiar las estructuras sociales para el bien de todos" 1 La importancia de su obra radica, en dibujar la situación de la mujer inglesa a fines del siglo XVIII , ''sobre todo, lo que se refiere a la educación que las preparaba para una vida de sumisión, las enseñaba a mentir y a di simular bajo una hipócri ta apariencia de virtud y de castidad y las encerraba en estúpidas y frívolas ocupaciones domésticas ... ". De esta manera, la autora se atrevió a denunciar el matrimonio como "prostitución legal'2. El pensamiento de esta visionaria, confronta las posiciones políticas que excluyen a la mujer como ciudadana, denunciando la diferencia que existía en la educación de niños y niñas apoyada en la diferencia de sexos. En prospectiva, podemos señalar que su obra se constituye en una crítica a la ética universalista y androcéntrica, ya que considera a la educación como opción viable para justificar y promocionar la autonomía de las mujeres, lo cual, según Wollstonecraft, se logra mediante una formación que fomente en las mujeres el desarrollo de sus capacidades racionales, es decir, una educación para la libertad. Las discusiones que sobre la condición femenina hace la pensadora, ponen en evidencia las inequidades del proyecto ilustrado, que promocionó los principios de libertad, igualdad y fraternidad, -base de la Revolución Francesatos cuales no fueron reivindicados para el sexo femenino. Como dato, se puede recapitular un hecho histórico de la Revolución Francesa de 1789, cu" ido la asamblea aprobó los derechos de Hombre y del Ciudadano, evidenciando que la otra parte de la humanidad estaba excluida de estos derechos. Es así como Olympe de Gouges denunció la injusticia del nuevo régimen instituido, haciendo énfasis en la necesidad de desarrollar una contrapropuesta que incorporara los derechos de ciudadanía de las mujeres. Lo anterior se constituye en la principal razón que la llevó a redactar "La Declaración Francesa de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana ", hecho que la condujo a la guillotina por petición de Robespierre aduciendo que "había olvidado las virtudes de su sexo para mezclase en los asuntos de la República" 3. La historia también registra como pioneras del feminismo a otras tantas escritoras que, mimetizadas bajo seudónimos varoniles, le dieron rienda suelta a su creatividad. De esta forma, lograron clandestinizar sus conocimientos en una sociedad en donde el único saber válido era el masculino, siendo el talento literario, entre otros, de su exclusividad. Algo similar ha de pasar con la 1 Wollstoncraft Mary, Vindicación de los derechos de la Mujer, Edit. El Debate, (Tribuna feminista), Madrid, 1977, pág . 9. 2 Ibídem, pág. 12. 3 Mujer y Derechos Humanos en Améri ca Latina, Revista Cladem, edición Rosa Mavila León, Lima, febrero de 1991, pág. 18. 56
francesa Aurore Dupin (1804-1676) quien se ocultó bajo el seudónimo de George Sand, y la inglesa Mary Anns Evans, nacida en la misma época bajo el seudónimo de George Eliot, quienes salieron a la vida pública como escritoras con apodos varon iles para que la sociedad de entonces aceptara publicar sus creaciones, dejando para la posteridad sus obras, como testimonio de una sociedad intolerante. Estos antecedentes permiten inferir que la creatividad femenina, tanto artística como literaria, ha sido ignorada y que sus protagonistas se encuentran perdidas en el laberinto de la historia. Sin embargo, las acciones de estas pioneras permitieron, al mismo tiempo, que las mujeres fuesen construyendo la autonomía como un valor necesario que exigía abandonar la obediencia ciega a normas propuestas desde las estructuras de poder masculino. Por ello, se hacía necesario construir desde el ejercicio de nuestra capacidad de elección, nuestro desarrollo individual y colectivo. En tal sentido se pensó en la educación como un proyecto que ayudaría a la construcción y al merecimiento de la autonomía. En otras palabr as , una comunidad que viera en la autonomía la base de la ciudadanía para la creación de formas de entendimiento, producto de un diálogo entre los sexos. Lo anterior permite reflexion ar en torno a la construcción que fueron haciendo las mujeres sobre el concepto de libertad, justicia e igualdad, avanzando así, en reivindicaciones según los contextos sociales y grados de organización. En consecuencia, cuando las reivindicaciones trascendieron al ámbito colectivo, la necesidad de organizarse surgió como un mecanismo efectivo para que las mujeres exigieran los derechos que se les habían negado. De esta forma, se puede aseverar que el "feminismo" como expresión de lucha y de afirmación de nuestros derechos, ex iste desde el mismo momento en que las mujeres, de una u otra forma, reclamaron lo que de hecho les pertenecía, puesto que con sus luchas y actitudes cuestionaron las raíces más profundas de las relaciones entre los sexos, apuntando hacia nuevas formas de entender el mundo. Sin embargo, como categoría, aparece en un tiempo y contexto determinado, en donde el quehacer mujeril se va dimensionando, y lo femenino se va relacionando con vivencias y nuevas categorías de análisis. Por estas razones, la existencia de la palabra feminismo no posee claridad, puesto que existe cierto consenso en afirmar que su utilización como categoría, -homologada como sinónimo de reivindicación de la emancipación de las mujeresempezó a generalizarse en Francia a principios de los años ochenta de l siglo XIX; pero, según Karen Offen "la primera que se declaró feminista en Francia fue la defensora del sufragio femenino Hubertine Aucler, quien al menos desde 1882, utilizó el término en su revista La Citoyene, para describirse así misma y a sus correligionalias".4 4 .Ver: Un Movimiento Social y Político, revista Perspectivas, Nº 3, Edil. lsis lnter57
Es importante señalar que el movimiento sufragista que ganó adhesión en mujeres de la clase media y la élite europea y norteameñcana, retomaron del liberalismo del siglo XIX los principios fitosóficos de la libertad, y reivindicaron para su género, el derecho a la participación como ciudadanas. Sus luchas estuvieron orientadas a lograr reformas en las leyes y en el acceso de las mujeres al derecho a la educación. En el desarrollo histórico de las luchas se evidenció que el derecho al voto y el tener acceso a la educación, no eran derechos suficientes. 1.2. Las sufragistas y los efectos de la primera guerra mundial en la conciencia femenina. El siglo XX irrumpe con la radicalización de luchas de sectores sociales que avanzaban en la conquista de derechos desconocidos por los Estados. El derecho al sufragio movilizó la conciencia de muchas mujeres, arrastrando en su conquista vidas femeninas. Es el caso de Emile Davidson quien "murió sacrificada bajo las patas del caballo del rey Jorge V, cuando en la carrera de Ascot {1910} trató de llamar su atención para que se otorgara a la mujer inglesa el derecho al voto".5 En i 912, las sufragistas londinenses, con el liderazgo de Emeline Panfihurt, y los esposos Lawrence, propietarios y directores de la revista "Votes for women" -periódico al servinacional, Chile, 1996. cío de la lucha por la legitimidad del sufragio femeninofueron sentenciados a nueve meses de pr isión por el delito de ''confabulación y excitación de la destrucción de propiedades, porque se les culpó de ser autores por indLJcción de los motines que realizaron las mujeres en la capl-tal inglesa, quienes rompieron «las vidrieras de las calles principales,,".6 Con esta actitud radical, presionaron al parlamento inglés a escuchar sus peticiones, no sin antes ser ridiculizadas, estigmatizadas y ser el blanco del "humor" de los guardadores del orden. Fue así como en 1918, Pankhurst con las sufragistas londinenses lograron "insertar, dentro del derecho concedido a los hombres, el voto para las mujeres, con dertos requisitos, no exigidos al sexo masculino. Estos requisitos previos eran: Ser mayor de 30 años, estar casadas, y poseer título de estudio o alguna propiedad".? Posteriormente en 1928 se suspendieron estas exigencias y el derecho al sufragio se generalizó en condiciones de igualdad para ambos sexos. Es así como la primera guerra mundial ingresa al escenario histórico, y las mujeres europeas y norteamericanas reemplazaron a sus esposos, novios, amantes en muchas responsabilidades y como agregado a las cargas domésticas, hubieron de asumir la carga laboral en las fábricas, de ta que en su mayoría de actividades, habían sido excluidas . Por ejemplo, las aristócratas ingle5 Arias Londoño Melba, Derechos Humanos de la Mujer, del Niño y del Adolescente, Editorial Impresa!, Bogotá, pág. 37. 6 Diario El Progreso, año VIII, N2 2127, junio 11 de 1912, Barranquilla. 7 Op. Cit. Aras Londoño, pág. 37. 58
sas se pusieron a trabajar en las mismas fábricas en donde las mujeres pobres elaboraban municiones para la guerra. El sentimiento patriótico movilizó a este sector social a integrarse en los trabajos manuales y en el manejo de maquinarias con las obreras inglesas. Esto propició el comentario del periódico El Liberal, que en la sesión Crónicas Extranjeras expresara: "Las mujeres inglesas, fue,tes, recias y ágiles, acostumbradas a los esfuerzos musculares, están sustituyendo a los hombres que van a la guerra". s Sin embargo, la confabulación mundial y sus efectos devastadores, fueron evidenciados desde 1914 , poco antes que se diese la confrontación entre México y Estados Unidos por mujeres americanas, quienes le enviaron un memorial al presidente Wilson solicitándole su intervención para que no estallase la guerra, argumentando que "fas mujeres de los Estados Unidos os piden que salvéis a nuestros maridos, a nuestros hijos del peligro y a nuestros novios de fa conspiración a favor de fa guerra" .9 Estos hechos, en los cuales las mujeres validaban su participación en el espacio público, motivó a que sus acciones se considerasen como una conquista del feminismo, p11esto que, como consecuencia de la guerra, las mujeres tuvieron que ejercer labores como cobradoras de tranvía, trabajadoras de factorías, cocineras, sordadoras y otros oficios, que antes eran ejecutados por el sexo masculino. 10 Así mismo, durante la conflagrc1ón mundial, muchas vivieron la dolorosa expenencia de haber contraído matrimonio con hombres de países enemigos al de su nacionalidad. Podría citarse el caso de las francesas quienes 'tuvieron que permanecer meses y meses en l as inmundas barracas de los campamentos de concentración, situados en su rrusma región por el sólo hecho de estar casadas con alemanes, austriacos o turcos ... Los bienes les fueron confiscados y sufrieron grandes humillaciones" 11 La "recompensa" a los esfuerzos de las mujeres, no fue estimulante. Después de las experiencias vividas, y la inversión de energía en el manejo de los estragos y de los horrores de la guerra, así como en la atención de varios frentes, entre otros, el hogar, la prole y el trabajo, el establecimiento, en "honor a la tradición", enviaron de vuelta a las mujeres al "dulce hogar'', cuando los hombres, superados el conflicto, regresaron a sus países de origen. La vida pública, y con ella la posición de las mujeres, entendida como su ubicación política en el manejo del poder, quedaría aplazada para décadas posteriores. Las experiencias vividas durante la guerra fu e ron el motor para que europeas y norteamericanas pensaran en la organización como un mecanismo de negociación para conquistar derechos, hasta ese mamen8 "Las mujeres y la Guerra" En: El Liberal, Año VI , No. 1329, Enero 22 de 1926, barranquilla, 22p. 9 El Nuevo Diario, Año 11, N2 260, junio 2 de 1914, Barranquilla, 1p. 10 El Liberal, Año VII, N2 1417, mayo 13 de 1916, Barranquilla, 3p. 11 Diaño El Comercio , Año IV, Nº i 035, diciembre 15 de 1925, Barranquilla, c.4. 6p. 59
to negados por sistemas legales e imaginarios sociales que se presentaban como obstáculo para la legitimidad de la ciudadanía de las mujeres. Así mismo, concluyeron que la visión maternalista en el manejo de las cuestiones social es, no las había beneficiado para el fortalecimiento de su autonomía. La década de l veinte trajo consigo cambios, ya que la movilización y la lucha de sectores menos desfavorecidos, - entre ellos las mujeres-conquistaron espacios, hasta el momento denegados. De esta forma, en 1925, agrupaciones femeninas en Francia, decidieron emprender una campaña de propaganda, dirigida especialmente a los poderes públicos para que las francesas casadas con extranjeros no perdieran su nacionalidad. Las norteamericanas, por otro lado, desde 1923, se agruparnn en activas campañas lideradas por las Sociedad de Acción Feminista, denunciando ante el senado de Was - hington el derecho de las norteamericanas casadas a conservar su nacionalidad. Dicha presi ón surtió efectos, puesto que el Senado aprobó una ley disponiendo que "las americanas que contrajesen matrimonio con extranjeros podían seguir conservando su nacionalidad de origen''l 2. Al incrementarse las organizaciones femeninas, el debate con relación a los obstáculos que atentaban contra sus derechos como ciudadanas, fue una de las discusiones centrales y el derecho al sufragio continuó siendo una de sus banderas. En 1926, l as francesas se reunieron en el Congreso Internacional Feminista, realizado en la Sorbona de París, al que asistieron delegadas de casi todo el mundo, aprobando como prioridad la exigencia del sufragio femenino. Es por ello que para la Liga de Acción Feminista de Francia, la obtención del derecho al voto no podía seguir prorrogándose. Para tales efectos, cada domingo realizaban jornadas de protestas repartiendo propaganda y pronunciando arengas por todas las localidades de los alrededor es de París. Un domingo del mes de Julio de 1926, escogieron la localidad de Boulgne para que fuese centro de sus protostas. Se concentraron en la plaza del mercado, llegaron en autos, provistas de abundante material de propaganda y en la cinta que sujetaba sus Ce. dllos se podía leer ' 'la mujer quiere votar'' 13 Los periódicos, sorprendidos, registraron la noticia, reconociendo la valentía de las sufragistas, reseñando que "varías de ellas hicieron uso de la palabra desde los bancos de la plaza pública, explicando el alcance y significado de la reivindicación que formulaban" 14, Como consecuencia de estas man ifestaciones, inusitadas para el momento, la herramienta que se esgrimió contra las sufragistas fue ridiculizarlas en su función como reproductoras, argumentando su 12 Diario El Comerci o, Año IV, N2 1052, dic. 15 de 1925, Barraqu ill a, 6p , c.4. 13 Diario Ef Comercio. Año IV, Nº 1256, agosto 2 de 1926, Barranquilla, 69. c.4. 14 Ibídem 60
incapacidad para ser madres puesto que no sabían ''fajar a sus chicos, ni prepararles la mamadera» 1s. En respuesta al activismo de las feministas sufragistas, un grupo de flemáticos británicos fundó el Club denominado "Los conocedores de la mujer''. En una de sus reuniones acordaron considerar que "la mujer, en todos los tiempos, ha sido una rémora para la evolución del hombre y que la marimacho moderna es el peor enemigo del sexo barbudo" 1s Las feministas europeas, acostumbradas a este tipo de reacciones, no se fatigaron en sus esfuerzos y continuaron organizándose para luchar por espacios que se resistían al cambio. Es así como la Acción Social de Mujeres que fue fundada desde 1900 en Franci a, y cuyo objetivo central se basaba en "agrupar y dirigir el mov imiento femenino y feminista", realizó jornadas en 1931 , para realizar discusiones que arrojaran un balance sobre la situación de las mujeres francesas. Para aquella ocasión concluyó: "La Acción Social de las Mujer es, comprobó con mucho dolor que, por un lado, van los hombres desalojando a las mujeres de los cargos que ellas habían conquistado durante la guerra, tanto en la enseñanza como en los ministerios, mientras que, por otro lado, va aumentando cada día el número de jóvenes que se inscriben en la Universidad para ir a la conquista de tales cargos. La Acción Social no previno que mil señoritas se han inscrito este año en la Facultad de Derecho de la Universidad de París, preguntándose dicha organización: ¿dónde irán a parar estas abogadas si tal como hoy va sucediendo, se les cierran las puertas de acceso a esos cargos en vez de abrírselos? ". 17 Así mismo, la declaración también denunciaba los evidentes obstáculos que las universidades colocaban para que las mujeres no asumieran carreras iguales o afines a las que asistía el sexo masculino. El ingreso a las universidades y el derecho a la educación, fueron conquistas con un alto costo emocional para las mujeres, porque la herencia histórica pesaba sobre las creencias y las costumbres que las inhabilitaban para que pudiesen desarrollar habilidades y destrezas, que la cultura delegaba solamente a los hombres. En otros contextos históricos e intereses diferentes, "las feministas socialistas", entre ellas Clara Zetkin (1857-1933), estaban en desacuerdo con las prácticas feministas europeas, porque consideraban que aquellas reivindicaciones formaban parte del estilo de vida de una clase privilegiada. Para la líder, la toma del poder político liberaría a proletarios y proletarias del yugo del capitalismo, lo que traería como consecuencia la liberación de las mujeres. En la década del veinte, la efervescencia de la revolución rusa se vivía con intensidad, y las feministas socialistas dejaron como testimonios, 15 La Prensa, Año 1, N2 28 , Ma rz o 22 de 1928, Barranquilla, 23p. 16 "Conocedores de la mujer'' En: Diario El Porveni r, Año LI I, N2 9030. Agosto 15 d 1929, Barranquilla, 10p. 17 Lambrosos Gina, "El problema de las mujeres intelectuales". En: La Prensa N 11 961, Marzo 16 de 1931, Barranqu1lla, 7p. 61
las intervenciones y debates que propiciaron en el partido bolchevique con líderes como Lenin, Trosky, Stalin, entre otros. Una de sus promotoras fue Alejandra Kolantay, quien se mostró en desacuerdo con las posiciones de Zetkin porque consideraba que "no se podía hablar de revolución mientras no se cambiaran las formas y actitudes psicológicas y culturales que hacían de la mujer una permanente menor de edad, sin poder de decisión en su vida personal". 1a Esta muestra histórica, permite inferir que la revolución rusa incorporó criterios teóricos y prácticos, que pusieron en evidencia las condiciones de las mujeres, alimentando de esta manera, corrientes de pensamiento políticos e ideológicos que, de una u otra forma, enriquecieron los filones de pensamiento de las diversas corrientes del feminismo en el mundo, en el transcurso de las subsiguientes décadas del siglo XX. El impacto del debate, y los cambios políticos que se iban dando en et mundo, -entre una de sus causas los efectos de la revolución rusa- , tuvo sus repercusiones en la conciencia social de muchos pueblos, quienes sintieron la necesidad de reivindicar mejores condiciones de vida, que hasta esa década, no figuraban en las legislaciones como derechos humanos fundamentales. Las mujeres en América Latina, influenciadas por esta ola de transformaciones, tambi én sintieron la necesidad de su organización. Las discusienes en aquel momento se dieron alrededor de la clase de educación que recibía por parte de la institución educativa y sobre los cambios en la condición femenina que, poco a poco, iban dejando atrás los roles impuestos por la cultura decimonónica. El nivel de debate evidencia los temores de un período de transición, así corno las carga ideológicas de los valores del siglo XIX . Es así como en 1925, se dio en México el Congreso Hispano Americano, al que asistieron cientos de mujeres de diversas latitudes. Dicho evento se esforzó en demostrarle a ta opinión pública que sus objetivos eran culturales, y como obra social benéfica, tenía que enseñarle a sus oponentes que el sexo femenino se proponía ''luchar por la felicidad del hogar y la indestructibilidad de la familia, fundada en la virtud no solo de la mujer, sino del hombre".19 El mismo congreso aprobó como bandera central la lucha por el derecho al sufragio, apoyándose en el respaldo que la iglesia católica le había dado, declarando en aquel momento dicha institución que ''aprobaba que la mujer se preocupase por la elevación, haciéndose la verdadera asociada del hombre. Todo lo que tienda a elevar el nivel moral de la mujer, es digno de nuest ra aprobación". 20 Como resultado se puede observar que muchas de las luchas femeninas, se vieron impregnadas de posiciones moralistas, que en el fondo reflejaban el peso que la iglesia 18 Op. Cit. Revista Perspectiva. 19 "Se va a reunir el Congreso Hispanoamericano de mujeres", En: Diano del Comercio, Marzo 1 O de 1925, Barranquilla. 20 lbidem. 62
católica poseía sobre las costumbres y normas del comportamiento social. Sin embargo, no obstante los evidentes obstáculos que las mujeres latinoamericanas han de enfrentar, el período histórico vio florecer la creatividad y la sensibilidad de poetas como Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Delmira Agustina, entre otras, quienes conformaron un movimiento cultural literario reivindicando "el deseo, la pasión amorosa de la relación erótica", cuestionando de esta forma, los cánones morales imperantes, expresando a través de sus escritos "la angustia vital de ser mujer". 21 1.3. Colombia como parte de esta rebelión. Los cambios sociales traen consigo ajustes, resistencias a formas de comportamientos, como transformaciones en las mentalidades, que tienen como consecuencias nuevas actitudes que se oponen a la conservación de principios morales que se resisten a lo nuevo. Los pronunciamientos sobre la necesidad de la calificación de la educación femenina se intensifican, ya que ello permitiría que el sexo femenino desempeñara mejor su papel como madre. Tales consideraciones inciden en los nuevos roles que asumen mujeres de la élite, que ingresan al escenario público como apoyo en obras sociales. Estas labores benéficas y altruistas, -deben reconocerse por la historiacomo contribuciones de este sector social, ya que dicha actitud, les permitió fundar proyectos culturales en varias ciudades del pa1s, porque muchas de ellas, tuvieron la oportunidad de educarse en el exterior y tene, contacto con experiencias diferentes a las del estrecho espacio de lo local, lo que les permitió romper pauiatinamente con las imposiciones sociales. El derecho a la educación, y con él su vinculación a la fuerza laboral en sus diferentes campos, se convirtió en ejes articuladores de las luchas de las mujeres en los años veinte y treinta. Las beneméritas de las provincias presionaron para educarse por fuera del país, puesto que, a excepción de Bogotá, no se habían fundado colegios de estudios superiores que llenasen sus expectativas. Recuérdese que el derecho a la educaetón superior lo obtuvieron las colombianas en la década del treinta durante el gobierno de Alfonso López Puma rejo. Estas son las razones por las que se promueven durante esta década alusiones radicales contra el feminismo, el cual era visto con recelo y temor, puesto que, asociado con la "invasión" femenina en los espacios masculinos, declaraba a las mujeres como "enemigas, que reclaman derechos para los cuales no estaba preparada".22 No es nada sorprendente que el feminismo también fuese considerado como producto del declive de una sociedad, puesto que su manifesta21 Velásquez Toro, Magdala, "Condición jurídica y social de la mujer''. En: Nueva Historia de Colombia, Tomo IV, Bogota, edil. Planeta, 1989, pág. 39. 22 Diario El Comercio, Año V, Nº 128, Diciembre 12 de 1922, Barranquilta, 6p, c3. 63