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Elementos para una historia de las relaciones entre género y praxis ambiental: itinerarios al paraíso

Vilá i Nardi, Anna; Casals Costa, Vicent

Abstract

Los antecedentes históricos de los planteamientos actuales en torno al feminismo y la ecología se encuentran en ciertos paradigmas femeninos, en su relación y actitud respecto a la naturaleza y la cultura, los recursos naturales y la sociedad.

Full text

ELEMENTOS PARA UNA HISTORIA DE LAS RELACIONES ENTRE GENERO Y PRAXIS AMBIENTAL I ine a ios al pa aíso Anna Vila i Na di Vicen Casals Cos a Los an eceden es his ó icos de los plan eamien os ac uales en o no al eminismo y la ecología se encuen an en cie os pa adigmas emeni- nos, en su elación y ac i ud espec o a la na u aleza y la cul u a, los ecu sos na u ales y la sociedad. D u an e la década de 1980 una se- undizado en ellos se ha podido cons a a la ie de plan eamien os eme gie on con g an impo ancia de las o mulaciones que en ue za en los ám bi os de lo que en o no a es as cues iones se ges a on du an e la un de e minado momen o se denominó «nue- os mo imien os sociales». En su en o no, una se ie de concep os han hecho o una, en e ellos el de «sos enibilidad», «géne o» y, más ecien emen e, «eco eminismo», es e úl imo un in en o de sín esis de los más ca ac- e ís icos de es os mo imien os, el eminismo y el ecologismo. Aunque las p oblemá icas asociadas a es os nue os mo imien os se conside an, en ge- ne al, como ca ac e ís icas de las sociedades a anzadas, exis e ac ualmen e un a se ie de abajos que e o aen su génesis e incluso algunas mani es aciones p i ilegiadas a siglos a n e io es. De hecho, a medida que se ha p o- Ilus ación ' y que luego u ie on un no des- deñable desa ollo du an e el siglo XIX. Al- gunos au o es, como Glacken 2 en elación a los ecu sos na u ales, as ea on incluso su génesis a bas an e siglos an es. Igualmen e, en el e eno co mún de eminismo y ecología, se ha pues o en e idencia la exis encia de una elación mucho más ín ima y añeja que la elaciona es echamen e con el asen amien- o de las bases de las sociedades mode nas du an e el pe iodo ilus ado'. Sob e odo en elación a es e úl imo aspec o, la apa ición de es os abajos debe e se en una doble pe spec i a. Po una pa e, como una explo ación de un campo in elec ual poco -XXXI- 31 ASTRAGALO, 05 (1996) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1996.i05.04 Licenciada en Geog a ía e in es igado a en la Uni e sidad de Ba celona P o eso de Ciencias Ambien ales de la Uni e sidad de Ge ona 32 es udiado y, en al sen ido, como una con i- bución al necesa io desa ollo del conocimien- o cien í ico, pe o ambién, po o a, como la necesidad de legi ima a pa i del conoci- mien o his ó ico la eme gencia de plan ea- mien os ac uales en o no a la cues ión del eminismo y la ecología. En es e sen ido, di- e sos au o es han pues o de elie e cómo los p og amas de in es igación his ó ica ienen que e no sólo con el conocimien o en abs- ac o sino sob e odo con lec u as ac ualis as de de e minados enómenos y con el p edo- minio de de e minadas co ien es de pensa- mien o. Po ejemplo, el mo imien o pendula en e en oques posi i is as e his o icis as en el es udio de los p ocesos cul u ales explica ía no sólo la p edilección po de e minados e- mas sino ambién, y quizás sob e odo, el én- asis pues o en de e minadas ca ac e ís icas de los mismos. La lec u a en cla e eminis a de las elaciones en e na u aleza y cul u a o, si se quie e, en e ecu sos na u ales y sociedad, c eemos que iene que e con es o. La c isis de de e mina- das o mas de acionalidad, muy e iden es y explíci as a lo la go de las décadas de 1970 y 1980, ha conducido en e de e minados au o- es al desc édi o de la adición ilus ada y de los pa adigmas a ella asociados y a un conside- able auge de nue os en oques de aíz his o i- cis a y neo- omán ica, en omo a los cuales se es án ges ando lo que R. Flek 4 denominó nue- os es ilos de pensamien o. La cues ión en la que es á cen ado es e a ículo, la elación en e la p oblemá ica del géne o y la del me- dio ambien e c eemos que es una mues a de ello. La lec u a ac ualis a de de e minadas cues io- nes iene, sin emba go, el ecuen e incon e- nien e de p esen a como no edosos u o igi- nales plan eamien os que a la pos e quizás no lo son an o. Es e incon enien e, no siemp e inocen e, suele aduci se en una cie a selec- ción de las uen es y an eceden es, ob iando aquello que no encaja en el esquema eó ico al que se quie e do a de con enido. Algo de eso que emos mos a en las páginas que siguen. Pa a ello, hemos escogido, en p ime luga , el es udio de dos muje es cuya con ibución al ema que deba imos c eemos que ue signi i- ca i a. En e ambas, cub en el pe iodo com- p endido en e mediados del siglo XIX y la segunda década de 1900, y e lejan di e sos pa adigmas en elación al es udio de la ela- ción en e la cues ión de la muje y su elación con la na u aleza y con los ecu sos na u ales. Pe sonajes muy impo an es en su momen o y cuya ob a an o esc i a como mili an e ha enido epe cusiones indudables, es di ícil en cambio encon a e e encias a las mismas an- o en la li e a u a ecologis a y eminis a de pasadas décadas, como en las más ecien es o mulaciones sob e el géne o y el eco emi- nismo, a pesa de que esboza on no pocas de las ideas que en o no a es as cues iones se es án p esen ando como de la más igu osa no edad. Clémence Roye , la «exp esión emenina de la ciencia» y los ecu sos na u ales La apa ición en 1859 de El o igen de las espe- cies es un ejemplo des acado de la apa ición - XXXII - de un nue o pa adigma cien í ico, no sólo en elación a la biología sino ambién espec o a muchas disciplinas, en e ellas las ciencias sociales, que p on o adop a on algunos de los plan eamien os de Da win, y que en su e - ien e más decididamen e de e minis a die on luga a lo que se ha denominado el da winis- mo social. Habi ualmen e se conside a el má s des aca- do ep ese n an e de es a co ien e a He be Spence , que en ealidad ya había aplicado las eo ías e olucionis as a la sociedad con an e- io idad a la apa ición de El o igen de las especies, y a quien al pa ece se debe la exp e- sión de «S upe i encia del más ap O>>, uno de los concep os cla es del da winismo. En F ancia, las p ime as mani es aciones del da winismo social an asociadas a una pe - sonalidad excepcional, Clémence Roye , a- duc o a de la ob a de Da win al ancés en 1862 y a quien és e cali icó de «una de las muje es más in eligen es y ex añas de Eu o- pa» ', a cuya aducción inco po ó un ex enso p ólogo donde expone sus e lexiones sob e las consecuencias sociales de la eo ía de la e olución y desa olla una se ie de plan ea- mien os adicalmen e libe ales y u ibunda- men e an icle icales. Aunque la aducción no ue del ag ado de Da win, que co ó sus ela- ciones con Roye , la aducción y sus sucesi- as eediciones ue on el p incipal ehículo median e el que se conoció El o igen . .. en F ancia du an e bas an es años, pues o que la ob a no ol ió a se aducida al ancés has a 1873. En al echa, sin emba go, Roye ya había publicado la que ue sin duda su p inci- pal ob a, O igine de l' homme e des socié és ( 1870), unos meses an es de que el p opio Da win lo hicie a con The descen o man, una ex ensa y e udi a exposición de los un- damen os na u ales de la sociedad en cla e da inis a. Sólo es e hecho se ía ya su icien e mo i o pa a que Clémence Roye ocupa a un luga en la his o ia de la ciencia. Sin emba go, en ealidad no ep esen a más que una peque- ña pa e de su ex ensísima, e udi a y a iada ob a, que le con ie e a odas luces un ca ác- e de excepción, sob e odo si enemos en cuen a que es amos hablando de una muje au odidac a que desa olló el conjun o de su ac i idad a lo la go de la segunda mi ad del siglo XIX. Clémence Roye ( 1830-1902) nació en Nan es en el seno de una amilia ca ólica, educándo- se en F ancia e Ingla e a. La e olución pa i- sina de 1848 hizo de ella una epublicana; a los diecinue e años ompe con su amilia, de iliación polí ica legi imis a, e inicia su o ma- ción au odidac a con una a en a lec u a de los Enciclopedis as, lo que le lle a a abandona las c eencias eligiosas y li ga su des ino al conocimien o de las ciencias. En 1858 se as- ladó a Suiza, donde en ó en co n ac o con e- publicanos exiliados, uniéndose lib emen e a uno de ellos, Pascal Dup a , con el que u o un hijo. El año siguien e c eó en Lausana un cu so público de lógica pa a muje es seguido de un cu so de iloso ía de la na u aleza, a la búsqueda de lo que llama una «exp esión e- menina de la ciencia», en lo que ue el p im e esbozo de un ambicioso p og ama de in es i- gación que desa olla á a lo la go de oda su ida. - XXXIII - 33 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 34 En su ex ensísima ob a abo dó los emas más a iados, en e ellos la an opología, la socio- logía, la demog a ía, la geog a ía, la biología, la economía, la c iminología, la ísica, e c., siendo, pues, a un iempo, como han señala- do sus bióg a os, economis a, socióloga, ma- emá ica, lingüis a, ilóso a de la ciencia y an opóloga". Es as a iadas apo aciones se mani ies an, además de en sus di e sos lib os, en sus nume osas publicaciones en e is as del mayo p es igio de la época, como en Le jou nal des économis es, en el Bulle in de la Socié é d' an h opologie de Pa ís o en La phi- losophie posi i e. Es a úl ima publicación ya da idea de su iliación posi i is a, en cu- yo con ex o debe en ende se la he e ogeneidad de su ob a: la olun ad de c ea una ciencia de la sociedad holís ica y globalizado a, que las p o undas mu aciones del conocimien o cien- í ico de la segunda mi ad del siglo XIX pa e- cían hace posible, olun ad que desde o as o ien aciones ue compa ida po di e sos pen- sado es de es e pe iodo, como Ka l Ma x, po pone un ejemplo bien conocido. Desde la pe spec i a socialda winis a es como C. Roye abo da á el p oblema de la emanci- pación de la muje , un en oque poco co ien e que sin duda hay que elaciona con su con- dición de muje y con sus p opias i encias pe sonales. Los undamen os de es e en o- que, que adujo, además, en ac i idad p ác ica cuando u o opo unidad pa a ello, los pode- mos encon a en la mencionada ob a de 1870 O igine de l' homme e des socié és, que, a pesa de la deuda e iden e con las eo ías da - inis as, cabe a ibui en una pa e no desde- ñable a un p oceso de elabo ación indepen- dien e po pa e de su au o a. Al menos así lo mani es a á explíci amen e C. Roye , al seña- la , años después, que «J'ai de aneé Da win en a i nan la héo ie d'é olu ion, d'ap es Lama ck, dans mon cou s de 1859-1860 a Lausanne; e' es ce m eme hi e que pa aissai en Angle e e !'O igine des Especes don je n 'ai en ep is la aduc ion que pa ee que j'y ou ais une con i na ion de mon enseigne- men . Dans ma p é ace e mes no es, j'ai de an- eé les conclusions plus a di es de Da win. Dans mon O igine de !' homme el des socié és ( 1890), j'ai de aneé Descen o Man. Dans ce meme ou age e dans mes no es, j'ai de aneé Hae- ckel, e dans un de nie mémoi e (Re ue d' An- h opologie, 1880), j'ai p ésen é une so lu ion nou elle du p obleme de l 'es pece» '. El ma co gene al de la ob a de Roye se ca- ac e iza po su c í ica de los plan eamien os iguali a ios (en especial de Rousseau y de P oudhon), po su mal husianismo ' y po su eu ocen ismo acis a, bas an e explíci o como después e emos, a los que c eyó encon a una jus i icación cien í ica en las eo ías de Da win •. Es as ca ac e ís icas, bas an e gene- ales en el pensamien o libe al y p og esis a de aquel momen o'", son el elón de ondo de sus e lexiones sob e la condición emenina. Pa a Roye las di e en es o mas adop adas po la ins i ución amilia no e lejan -«con- ai emen a l'opinion dominan e», dice-es a- dios mo almen e supe io es, sino que son el esul ado de mejo es adap aciones «aux con- enances de lieux, de emps, de clima , de ace, de sociabili é, de dé eloppemen in e- llec uel de chaque na ion» ". En o as pala- b as, son el esul ado de una adap ación al - XXXIV - medio na u al y social, idea que desa olla á en su es udio de las o mas amilia es en las di e en es sociedades de ipo cazado - ecolec- o , pas o iles, ag ícolas y u bano-indus iales. El su gimien o de la di isión sexual del aba- jo y la c is alización del papel subo dinado de la muje es, pa a nues a au o a, el esul ado ine i able de las ue zas iun an es de la na- u aleza a las que debían en en a se las so- ciedades p imi i as, en especial a pa i del momen o de la p ime a apa ición «des ins- inc s de p é oyance, de p op ié é, d'indus- ie», lo que dio luga al su gimien o de una nue a necesidad social «ainsi de nou eaux ins inc s chez les deux sexes »: << Ainsi la emme, des lo s condamnée a une ie plus séden ai e que l 'homme, de ai pe d e de sa o ce e de son agili é, e acqué i plus d' a- d esse da ns les a a ux manuels commis exclu- si emen a ses soins. Dans une ie plus calme, plus e i ée, plus c ain i e, passée ou en ie e su la dé ensi e, is-a- is des au es especes ou ibus, e dans la subo dina ion passi e is-a- is de l'homme don elle da ai seconde les plans ou les p ojec s, puisque de leu éussi e dépendaien sa ie e celle de ses en an s, elle pe dai ou e inicia i e, oyai diminue son cou age e s'e ace ses ins inc s nomades e gue ie s; mais elle acqué ai , pa con e, des ins inc s plus doux e plus a ec ueux dans la socié é exclusi e de ses en an s ou des jeunes animaux qu'elle s'app enai a app i oise pa une ans o ma ion de ses ins inc s chasseu s en ins inc s pas eu s, e sous l'impulsion du besoin qui le aisai oi en eux, soi une es- sou ce po les jou s de amine, soi une dis ac- ion dans les longs ennuis de sa soli ude o cée e sou en pé illeuse >> ". Es e de e minismo biológico debe en ende se, en el caso de Roye , en cla e e olu i a y, po an o, ela i is a, ya que lo que en un de e mi- nado momen o ue una en aja, esul ado de la necesidad de la adap ación al medio, en épocas pos e io es se con ie e en un ac o e a da a io del p og eso de la humanidad, «en soume an d' une a<;on despo ique e b u ale les jeunes géné a ions a la adi ion des ance es, e en me an ainsi obs acle aux p o g es apides qu 'au aien amenés ou es les a ia ions heu eses qui, dans la sé ie des emps, on pu se p odui e e se son ce aine- men p odui es» ''. En e ec o, en las sociedades u banas mode - nas el papel subo dinado de la muje se ha ans o mado, según nues a au o a, en un ele- men o con a io al p og eso social, con i ien- do en una exigencia la necesidad de es ablece una elación en e los dos sexos undada en unas nue as bases: << Dans la ci é -señala Roye -, l'uni é socia- le, ce n'es plus la ibu, ce n'es plus le cou- ple, c'es l'indi idu, homme ou emme, qui sen son d oi a l'indépendence. C'es la pe sonne humaine qui s'a i me dans sa li- be é , sous la sau ega de du pac e social; 1 'homme des champs, ag icul eu , pas eu o u chasseu , es l'escla e des o ces iomphan- es de la na u e. Pou le ci oyen, la amille c'es plus une chaine a ale des in é e s, c'es un lien lib e du coeu . Elle n'a pl us ses a- cines dans le sol, mais dans l 'e e humain. Le ma iage end done a de eni empo ai e. L'au o i é pa e nelle e conjugale diminue, s'e ace; la emme end a n'e e plus une p o- p ié é, mais une associée lib e de 1 'homme, une compagne» ". -XXXV- 35 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 36 Pa a Roye las cos umb es u banas ienden ine i ablemen e a la unión conyugal disoluble y empo al, a la igualdad de de echos de la pa eja y, «en e u d'une loi de la na u e», al p edominio de la in luencia ma e nal en la educación de los hijos y en la ges ión de los in e eses p i ados de la amilia '5• El p og eso exige un eequilib io de los espec i os alo- es de la psicología masculina y emenina o - jados a lo la go de milenios: <<ll aud ai -señala-demande a la emme une pa de ce qu'on n'a jusqu'ici demandé qu'a l'homme, c'es -a-di e de la o ce unie a la beau é, de l'in elligence unie a la douceu , e a 1 'homme un pe u d'idéal uni a la puissance d'es- p i el a la igueu de co ps» ". Si las o mulaciones eminis as de Roye son cla amen e explíci as a pesa del amiz so- cialda winis a que imp egna su ob a (a pesa , pe o ambién en pa e como consecuencia), lo mismo sucede con sus e lexiones sob e la cues ión de los ecu sos na u ales, una con i- bución que, aunque b e e, es de una asomb o- sa mode nidad. La adición libe al en economía, en especial la de o ien ación más adical como e a la de Clémence Roye , no ha sido his ó icamen e la más ecunda en el es udio del p oblema de los ecu sos na u ales, sino más bien lo con a- io. Sin emba go, Roye abo dó una cues ión desde un pun o de is a que la alejaba de o - ma muy impo an e en es a cues ión de la es- cuela del libe alismo económico, a la que, en elación a es e ema c i icaba abie amen e. La cues ión, c eemos, iene que e ambién en es e caso con la peculia o ma de en ende el e olucionismo y la in luencia de la co ien e da inis a. An es hemos señalado cómo de endía la eman- cipación de la muje en é minos e olucionis- as po el hecho de habe pasado a desem- peña un papel p og esi o en las sociedades mode nas, cues ión es a que en gene al no se ha de endido desde el da inismo social. Algo po el es ilo sucede en su azona espec o a los ecu sos na u ales: libe al con encida, no sólo desde el pun o de is a económico y social, sino ambién espec o a las eo ías eco- nómicas que de endía, en ende á que la cues- ión de los ecu sos na u ales es una impo - an e excepción al dogma del laisse ai e, laisse passe , p ecisamen e po que, en ela- ción a es a cues ión, es a o ien ación econó- mica ponía g a emen e en cues ión las posibi- lidades de p og eso u u o. Mas de un siglo an es del In o me B und land , Roye de en- dió en inequí ocos é minos la necesidad de una polí ica económica en elación a los e- cu sos na u ales basada en c i e ios de lo que hoy se conoce como <<desa ollo sos enible>>. El abajo en el que Clémence Roye desa o- lló es as ideas es á o mado po dos a ículos publicados en sep iemb e y diciemb e de 1869 en el Jou nal des Economis es, p es igiosa e is a económica ancesa de o ien ación li- be al adical. En ellos abo da la cues ión del ago amien o de los ecu sos na u ales, es u- diando es a cues ión en elación a lo que hace e e encia sucesi amen e a la iqueza mine al, las iquezas o gánicas ( lo a y auna) y lo que denomina «la ue za p oduc o a del suelo>> ", es deci , los ecu sos edá icos. El abajo debió de llama pode osamen e la a ención, - XXXVI - pues o que unos meses después ue aducido al español de la mano de un des acado inge- nie o o es al, F ancisco de Paula A illaga, au o que más a de desa olla ía una impo - an e labo en el e eno de la me ología y la geodesia y que desempeñó du an e años el ca go de di ec o del Ins i u o Geog á ico Español. De ideas no ablemen e conse acio- nis as, A illaga, además de aduci los ex os de Roye les añadió un a ículo en o ma de epílogo en el que glosa la impo ancia del en oque de la cien í ica ancesa, señalando algunas ma izaciones a sus plan eamien os pe- o alo ando al amen e su con ibución al es- udio del p oblema de la conse ación de los ecu sos na u ales, que ya en onces comenza- ba a plan ea se con ue za 18 • En es os a ículos, Roye plan ea que si bien es pa ida ia de la libe ad más en la p oducción, explo ación y ci culación de la iqueza mobi- lia ia, la cues ión cambia cuando se a a de cie as iquezas «dadas di ec amen e po . la na u aleza en can idades limi adas, y que el homb e no puede ol e a c ea una ez consu- midas o a uinadas» ' ", en una palab a, y en é - minos ac uale s, el p oblema de la limi ación de los ecu sos no eno ables, en e los que consi- de a los mine ales (incluidos los ene gé icos), la lo a (en especial Jos bosques), la auna y la capa é il del suelo, como ya se ha indicado. En elación a ello indicaba que si bien desde el pun o de la adminis ación del Es ado e a una cues ión que a añía a la economía polí ica, «desde el pun o de is a humano, el p oblema es social, es cues ión de ida o mue e pa a la humanidad, es quizá en el po eni el é mino a al de su p og eso y de su exis encia»"'. Es a cla i iden e o ma de azona la ex ende- á desde los ma e iales des inados a la cons- ucción has a los ene gé icos, mos ando una ex ao dina ia capacidad de an icipa algunas de las p oblemá icas que un siglo más a de sacudi ían la economía mundial y da ían paso al nacimien o del mo imien o ecologis a. Así, en elación al ago amien o de los ecu sos na- u ales podemos lee lo siguien e: << O o an o puede deci se del pe óleo ame ica- no: sus uen es son inmensas pe o no inago a- bles. Recien emen e descubie o se ha di undi- do ya po odas pa es y ha dado o igen a eno - mes o unas. El pe óleo pa ece que den o de poco pod á supli a la hulla, como ha eem- plazado al gas y al acei e has a en I alia, país clásico del oli o: pe o un día se acaba á y en onces, aunque la ciencia haya dado su sus i- u o, mucho hab án pe dido la Amé ica y la Ingla e a >> 21 • Se mos a á pa ida ia de p o ege po ley an o la auna como la lo a nacional, cuya di e sidad es un alo al que no se debe ba- jo ningún concep o enuncia : el empob eci- mien o gene al de la lo a y la auna, indica, «es un a iso se io, de que me ece p eocu- pa se odo el que ilosó icamen e se emon a a las causas de aquellos hechos, a in de exami- na sus consecuencias y busca los opo unos emedios» ~ 2 • Incluso an icipa á la necesidad de lo que hoy día se denomina «ja dine ía u bana ecológica», al señala que en luga de u iliza plan as nacidas «en un me idiano opues o o bajo una la i ud di e en e>> se ecu- a a las plan as del luga pe mi iendo así el desa ollo de la «lib e exube ancia de la na u- aleza». Nada pe de ía, dice, el pasean e de la - XXXVII - 37 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 38 ciudad si en luga de ege ales exó icos pudie- a «pasa e is a en una ho a a una g an pa e de la iqueza bo ánica de F ancia» 21• Jun o al in e encionismo es a al en ma e ia de ecu sos na u ales -una e dade a he ejía pa a los pa ida ios de la escuela adical libe- al- Roye ecu e o a ez al socialda inis- mo y al de e minismo biológico pa a esboza una p opues a al e na i a. Pa a nues a au o a, <<La egla que la sociedad debe adop a en es as cues iones es la imi ación más iel que sea posi- ble de la na u aleza, pa a aumen a sin cesa la ida humana. En luga de disminui el núme o de o mas i ales, debe mul iplica las y di e si- ica las de mil mane as. [ ... ] Es e po eni es lejano: pe o no impo a. Si nues as p e isiones son exac as, se i án de b újula al homb e en las e oluciones de su p o- g eso y con ibui án a la e dade a elicidad de la humanidad» 24 • Igno amos la epe cusión que es os a ículos de Roye u ie on en F ancia, pe o en Espa- ña sin duda no ue nada desdeñable, en e o as azones po el p es igio y ca ác e doc- inal que u o la Re is a o es al, económica y ag ícola, en la que ue publi ca da la aduc- ción, y en la p opia pe sonalidad de A illaga. No se á la única ez que los o es ales es- pañoles se e ie an a Roye y u ilicen sus a gumen os pa a de end e la causa o es al. Muchos años después, el mismo A illaga e- cu i á a a gumen os que ecue dan a los de Roye en el p ólogo a una amosa ob a de p o- paganda o es al debida a o o impo an e in- genie o, And és A elino de A men e as' que aunque segu amen e po casualidad, años des- pués esc ibió un a ículo de í ulo signi ica i- o pa a el abajo que es amos desa ollando, i ulado «In luencia de la muje en la solución del p oblema o es al>>"'. Annie Besan : mal husiana, eóso a y líde independen is a de la India El socialda winismo de Clémence Roye ob- iamen e enía o as consecuencias que se de- i aban de sus pos ulados y de su en oque. Po ejemplo, pa a ella la sociedad no debía pone abas al desa ollo en su seno de la selección na u al, e iden emen e en la «imi ación más iel que sea posible de la na u aleza», consi- de ando odo lo que se le opusie a como un eno al p og eso: la eligión o la democ acia uni e sal, po ejemplo, que con su insis encia en la igualdad y la p o ección al débil aen como consecuencia <<d 'ag a e e de mul i- plie dans la ace humaine les maux auxquels elle p é end po e emede» 27• No solamen e se opone al iguali a ismo social (la única igualdad que acep a es la de opo u- nidades, la igualdad en la libe ad), sino que es abie amen e acis a. En el p ólogo a la edición ancesa de L'O igine des Especes, no deja dudas al espec o. Da win, dice, nos suminis a las nociones cien í icas que pe mi- en cues iona una supues a igualdad en e los indi iduos y las azas: <<Rien n 'es plus é iden que les inégali és des di e ses aces humaines; ien enco e de mieux ma qué que ces inégali és en e les di e ses indi idus de la méme a ce . Les donnés de la h éo ie de sélec ion na u elle ne peu en plus nous laisse dou e que les aces supé ieu es ne se soien p odui es succesi em en ; e que, pa - XXXVIII - conséquen , en e u de la loi du p og es, elles ne soien des inées a supplan e les aces in é- ieu es en p og essan enca e, e non a se mé- lange e a se con ond e a ec elles au isque de s'abso be en elles pa des c oisemen s qui e ain baisse le ni eau moyen de l'espece. En un mo , les aces humaines ne son pas des especes dis inc es, mais ce son des a ié és bien anchées e o inégales; e il aud ai y é léchi a deux ois a an de p oclame l' éga- li é poli ique e ci ile chez un peuple compasé d'une mino i é d'Indo-Eu opées e d'une majo- i é de Mongols ou de N e g es>>". Es as ideas, que ecue dan mucho a las desa- olladas po Haeckel en di e en es abajos'", ue on luego desa olladas po o o discípulo y pa ien e de Da win, F ancis Gal on, le an- ando odo el edi icio concep ual con p e en- Según ella misma cuen a en su au obiog a ía, la p ime a e apa de su ida es u o dominada po la elicidad y el mis icismo eligioso, a- lo es que p on o, a aíz de su desa o unado ma imonio, se án cues ionados. De es e modo la p o unda in elicidad conyugal y la p og e- si a pé dida de su e culmina án an o con el abandono de su ida conyugal como en la adopción del a eísmo en las ilas del cual se con e i á p on o en una de sus más des aca- das mili an es 10• Al inicia es e nue o pe íodo de su ida esul- a ascenden al su encuen o con el polí ico adical inglés Cha les B adlaugh, que la in o- dujo en los cí culos del lib epensamien o y a eísmo londinenses. Ambos y desde las pági- nas del Na ional Re o me , como edi o y co- siones de disciplina cien í ica que se conoce- edi o a espec i amen e, se consag a on a una á con el nomb e de eugenesia. Y aunque las in ensa labo de e o ma social. Asimismo, y p eocupaciones ambien ales y eminis as de como miemb o in eg an e de la Na ional Se- Gal on pa ece se que ue on bien escasas, lo cie o es que ales líneas de pensamien o -la eugenésica, ambien alis a y e minis a- ienen en común las o mulaciones de co e e olu- cionis a, elación que nunca se ompe á del odo. El caso de o a muje ex ao dina ia, Annie Besan , nos apo a nue as pe spec i as al espec o. Nacida Annie Wood (Lond es, 1847) en el se- no de una amilia i landesa acomodada, as la mue e de su pad e y dada la p eca ia si ua- ción económica de la amilia, Annie se asla- dó a i i con Miss Ma ya , ecibiendo una educación ca ac e ís ica de la conse ado a sociedad ic o iana. En 1868 se casó con el pas o anglicano F ank Besan , al que abando- na ía cinco años má s a de. cula Socie y, desa olló una in ensa labo de con e encian e en la de ensa de la libe ad y el desa ollo humano". Signi ica i amen e su p ime a con e encia lle aba po í ulo: «La condición polí ica de la muje >>. En su ideal de e o ma social y mejo a de las condiciones de ida de las clases abajado as, Besan ab azó la causa de la libe ación de la muje . La oma de posiciones an adicales y de angua dia en una sociedad an o odoxa le aca eó di e sos p oblemas legales. En es e sen ido, el escándalo que p o ocó la publi- cación, en 1877, del olle o neomal husiano del no eame icano D . Ch a l es Knowl on The F ui s o Philosophy. The p i a e companion o young ma ied people (1832), po pa e del Na ional Re o me , es sólo un ejemplo. Así, - XX XIX - 39 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 46 b es. Es la adecuación de un cie o esquema gismo decimonónico y de las muje es que men al a las nue as condiciones de la «na e desa olla on su ac i idad en los mo imien os espacial Tie a», como la denominó el econo- e oluciona ios de la p ime a mi ad de siglo. mis a Boulding. Se á en es a misma adición en la que se p o- A p incipios de 1970 oda la p oblemá ica asociada al medio ambien e sal ó a un luga p o agonis a en las p eocupaciones públicas con mo i o de a ios acon ecimien os, de los que sólo cabe eco da la g an di usión del p ime in o me del Club de Roma (Los lími es del c ecimien o, 1971 ), la Con e encia de Es o- colmo ( 1972) y la i upción de la c isis ene - gé ica ambién en es os años. La explosión de es as emá icas y p eocupaciones, ges adas des- de años a ás, ha con inuado con pos e io idad su impa able expansión. La eme gencia de es e enómeno, que p on o ha ido omando la o ma de lo que se ha denominado una «c isis de ci ilización», ha ido gene ando en su seno y en su en o no una se ie de mani es aciones que, aunque p esen adas ecuen emen e co- mo p oblemá icas p opias de los iempos más ecien es, en ealidad p esen an una es echa elación con las o mulaciones que a lo la go de es e ex o hemos ido exponiendo a a és de las igu as de Clémence Roye y Annie Besan . Con la explosión ecologis a de los años 70 no se p odujo una con e gencia de in e eses con el mo imien o emenis a que se había desa- ollado después de la Segunda Gue a Mun- dial. Muy inculado a la adición socialis a y ma xis a, es e eminismo u o uno de sus hi os más signi ica i os en la ob a de Simone de Beau oi El segundo sexo, y se ca ac e i- zaba po su ei indicación de Jos de echos de la muje en é minos de igualdad con el hom- b e, siendo en al sen ido he ede o del su a- duci án los p ime os in en os de ap oximación de ambas p oblemá icas, siendo quizás el p i- me de ales esc i os el úl imo capí ulo del lib o i ulado La dialéc ica del sexo, esc i o en 1973 po la des acada eminis a no eame ica- na Shulami h Fi es one, i ulado p ecisamen- e «Feminismo y ecología» 5 '. En F ancia y po esos mismos años F an~oise d'Eaubonne publicó un pa de lib os sob e la misma cues- ión i ulados Ecologie-Féminisme. Ré olu- ion ou mu a ion? y Féminisme ou la mo , que si ie on de base eó ica del denominado «Mou emen Ecologie-Féminisme Ré olu- ionai e». He be Ma cuse, po su pa e, abo - dó ambién some amen e la cues ión en El homb e unidimensional, al igual que el ilóso- o ge mano W. Ha ich. Den o de la li e a u a mili an e ecologis a pueden encon a se unos pocos a ículos dedicados a es ablece puen es en e ambos mo imien os. Dado su ca ác e pione o, ale la pena señala algunos de los elemen os del abajo de Fi es- one. La adical no eame icana pa e de la exis encia de una coincidencia de obje i os en e los dos mo imien os, que sin e iza en la necesidad de con ol de las nue as ecnologías con ines humanos, es ableciendo así un equili- b io bene icioso pa a el homb e y el medio. Es a coincidencia de obje i os la conc e a, ade- más, en dos aspec os: p ime o, el con ol de la ecundidad, como consecuencia de la necesi- dad de pone bajo con ol la explosión demo- g á ica, el uso de an iconcep i os y el con ol -XLVI- de la na alidad/ ep oducción a i icial y, segun- do, lo que denomina cybe na ion, palab a con la que exp esa la con eniencia de la adopción po pa e de máquinas de de e minadas uncio- nes labo ales. Te mina señalando que «el mo i- mien o eminis a iene la misión esencial de c ea la acep ación cul u al del nue o equili- b io ecológico necesa io pa a la supe i encia de la aza humana en el siglo XX» 52. Es ob io que el plan eamien o de Fi es one no hace, conscien emen e o no, o a cosa que e- oma iejos esquemas del mal husianismo y el mo imien o eugenésico, en un ma co aun de con ianza en las posiblidades del p og eso asociado al conocimien o cien í ico. Sin em- ba go, la u u a elación en e mo imien o e- minis a y ecologismo no i án, al menos de o - ma gene al, en es a di ección. el de «géne o» y «di e encia», cuya eme gen- cia hay que elaciona la no sólo con el ipo de abajos an es señalados sino ambién con una se ie de ans o maciones en el ambien e cul- u al de los países más desa ollados, en e ellos ·el desc édi o c ecien e de las eo ías ma xis as y, en gene al, del pensamien o de izquie das, al que an inculado había es ado el eminismo. El nue o eminismo que se desa olla en la década de 1980, al que algunos au o es han cali icado de eminismo cul u al, p esen a no ables di e encias espec o al del pe íodo an e io , pues o que equipa a la libe ación de la muje al desa ollo de una con acul u- a emenina que debe emplaza a la cul u a dominan e (en es os g upos se encuen a el mo imien o an i-po nog a ía, el eco eminis- mo y el mo imien o paci is a- eminis a, aun- En los años 80 an su giendo una se ie de o -que desde luego con posiciones ideológicas mu aciones que p e enden o ien a la e lexión eminis a po caminos bas an e di e en es. En p ime luga , apa ecen una se ie de abajos de ipo his ó ico en los que se e o mula la ela- ción en e na u aleza y cul u a en cla e emi- nis a. En e ellos se pueden ci a los de Ca olyn Me chan (1980) 53 y B ian Easlea (1981) 54• Co- mún en ellos es su ei indicación de la « emi- nización de la Na u aleza», concepción que hab ía es ado igen e has a el Renacimien o, momen o en que, con la e olución cien í ica, se legi ima el p oyec o acionalis a de expolia- ción de la Na u aleza y, pa alelamen e, la ma - ginación del sabe ances al emenino y el encumb amien o del sexismo cien í ico. muy di e sas). Abogan po el man enimien o de las di e encias de géne o. En su e sión más adical, hay quienes a i man que los hom- b es son mu an es y que pueden elimina se a sí mismos con el iempo, y una de ellas, Sally Gea ha , insis e en que la conse ación del plane a exige «que se eduzca la p opo ción de homb es y se man enga ap oximadamen e en el 10% de la aza humana» 55 • Mien as que adicionalmen e el eminismo, aunque des acando la dimensión psicológica de la op esión de las muje es, comp endía la impo ancia de analiza y cues iona la base ma e ial del pa ia cado, el eminismo cul u al se ha in e esado sob e odo po alimen a una Du an e es e pe íodo comienzan a hace o u- conciencia emenina al e na i a más que po na una se ie de nue os concep os, en e ellos un cambio de es uc u as. En es e sen ido, al -XLVII- 47 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 48 como señala Alice Echols, mien as las p i- me as conside aban la necesidad de una e- olución sexual más amplia que la e olución socialis a que pe mi i ía e adica odo el sis e- ma de clases, las segundas en al capi alismo y al socialismo igualmen e pe judiciales pa a las muje es: exis e una o al incompa ibilidad en e izquie da y eminismo y sólo és e e adi- ca á la op esión de clase y acial, dada la o al supe io idad y comunidad de las muje es '". La o mulación más comple a que conocemos de es as ideas in eg ado as de la p oblemá ica ecológica y de la muje se debe a la ísica y ilóso a de la ciencia Vandana Shi a, mili- an e eminis a y ecologis a india, en su lib o Ab aza la ida. Muje , ecología y desa ollo 57 , publicado en 1988. Aunque bas an e más ma- izada en sus p opues as, la ob a es un se io pone en el cen o de su a gumen ación la idea de P ak i i, el p incipio emenino, cuya ei- indicación es del odo imp escindible pa a la supe i encia: «La ecupe ación del p incipio emenino -dice- es un desa ío in elec ual y polí ico al mal desa- ollo como p oyec o pa ia cal de domina y des ui , de iolen a , subyuga y desposee a la muje y a la na u aleza y p escindi de ambas. La polí ica de la ida cen ada en el p incipio emenino pone en ela de juicio los p incipales pos ulados no sólo de la economía polí ica sino ambién de la ciencia de los p ocesos que ame- nazan la ida »''. La ob a de Shi a, aliosa en di e sos aspec- os, no llega a p onuncia se explíci amen e po una uel a a la i acionalidad, limi ándose a de ende la exis encia de a ias acionalida- in en o de in eg a el análisis de ambas cues- des. Un ma iz ambién p esen e en Feye a- iones bajo un pun o de is a común. bend, que no ha impedido que uno de sus ex- os de mediados de 1980 u ie a el muy explí- Basándose desde un pun o de is a his ó ico ci o í ulo, que hay que in e p e a en el más en g an medida en la ob a de Ca olyn Me - li e al de los sen idos, de Adiós a la azón "" . chan ya comen ada, desde un pun o de is a me odológico es á cla amen e inspi ada en las co ien es an i-mé odo, an bien ep esen adas po la ob a de Paul Feye abend, al que inco - po a nume osos elemen os de la adición hin- dú. Su e oz c í ica al pensamien o ilus ado y á la adición cien í ica occiden al iene su complemen o en la ein indicación de las o mas de conocimien o adicionales, lo que «obliga a echa abajo la dis inción en e lo sob ena u al y lo na u al, lo acional y lo i a- cional, lo social y lo cien í ico»'". Es ine i able, al lee ales o mulaciones, pen- sa en Annie Besan . Al igual que la eóso a, Conclusión: el u u o y la D a. Bá ba a No hace mucho el esc i o J. G. Balla d ha pu- blicado una no ela i ulada Fuga al Pa aíso" ', en el que se abo da en cla e no elada di e sos ópicos de la acción de los mili an es ambien- ales. Si uada en el ma co de un a olón an- cés en el Pací ico amenazado po unas p ue- bas nuclea es, iene po p o agonis a a la D a. Bá ba a, que lle a á has a sus ex emos su a- dicalismo eco eminis a en el mencionado a o- Ión, al que in en a con e i en el Pa aíso en el que o ja su u opía. -XLVIII- Aunque la no ela no me ezca un excesi o in e és, su cons ucción a base de luga es co- munes y no icias que en los úl imos iempos han ocupado con ecuencia los i ula es de los pe iódicos le con ie e un ca ác e no del odo i eal. El ca as o ismo que imp egna la pa e inal de la ob a y la p esen ación ex e- madamen e c uel de las consecuencias úl i- mas, pe o no ilógicas, de cie as líneas de pen- samien o y acción, que ansmu a la de ensa de los animales en la caza y ex e minio del a ón, segu amen e hab á p o ocado las i as de los colec i os más di ec amen e aludidos, es deci , las eminis as y los ecologis as, en lo que, desde luego, azón no les al a á. Sin emba go, en momen os en que cie as o - mulaciones, ya sean inspi adas en adiciones más o menos exó icas, i acionalismos o de- e minismos de di e so cuño, es án eniendo NOTAS un amplio p edicamen o, segu amen e no es á de más e lexiona sob e las consecuencias úl imas de de e minadas o mas de mal azo- na . El echazo de la adición ilus ada o el cues ionamien o de la ciencia y de la azón, hechas ecuen emen e de o ma í ola y banal, no con ibui án sin duda a la e isión c í ica de una de e minada adición de pen- samien o, a la que se deben muchos de los males que aquejan a nues o medio y nues a sociedad pe o a la que debemos ambién la mayo pa e de sus bene icios. Di ícilmen- e pod án encon a se salidas a la compleja y delicada si uación de nues o iempo e- cu iendo al i acionalismo y a la con usión. Aunque la adición clásica g iega señala que el o den nace del caos, nada nos dice sob e si siemp e se á así o de si el eme gen e nue o o den end á alguna dimensión ealmen e hu- mana. ' U eaga, L., <<Ex plo ación y conse ación de la na u aleza en el pensamien o ilus ado>> , GeoC í ica, n. 0 50 , págs. 3- 49, 1984, y U eaga, L., La ie a es quilmada. Las ideas sob e la conse ación de la na u aleza en la cul u a españo- la del si?, lo XVIII, Se bal/CSIC, Ba celona, 1987. ' Glacken, C. L .. 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Roye puede encon a se en F aisse, G., C/émence Roye . philosophe e emme de sciences, La Decou e e, Pa ís, 1985; F aisse, G. ,<<C lémence Roye ( 1830-1902): lec u e de Da win e ega d éminis e», Raison p é- sen e, n. 0 67, págs. 87-103, 1983. In o maciones complemen a ias pueden igualmen e halla se en Cla k, L., <<E l da i- nismo social en F ancia >>, Mundo Cien í ico, Ba celona, n. 0 79, págs. 406-414, 1988, y en Con y, Y. , L' in oduc ion du da winisme en F ance au XIX e siecle, Lib ai ie Philosophique J.V in, Pa ís, 1974. ' Roye , C., << Le e de Cl. 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" Roye , pág. 548-549, 1870. ~., Roye , págs. 549, 1870. " Roye , págs. 515, 1870. 15 Roye , págs. 516, 1870. " Roye , C ., <<P é ace» a Da win, Ch., De/' o igine des especes pa sélec ion na u elle, Pa ís, págs. XXXIV-XL, 1862. " Roye , C., << De la p o ección de las iquezas na u ales», Re is a o es al. económica y ag ícola, Mad id, págs. 61-73, 307-321, 1870. " A illaga, F. de P. , <<De la p o ección de las iquezas na u ales (Conclusión)», Re is a o es al. económica y ag íco- la, Mad id, págs. 466-477, 1870. " Roye , pág. 61, 1870. 20 Roye , pág. 64, 1870. " Roye , pág. 70, 1870. 12 Roye , pág. 308, 1870. 50 " Roye , pág. 314, 1870. " Roye , pá g. 321, 1870. " A men e as, A. A. de, Á boles y mon es, Imp en a de Rica do Rojas, Mad id, 1903. P ólogo de F ancisco de Paula A illaga, 1903. 26 A men e as, A. 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" Besan!, pág. 123: << Bu eno se á pa a la humanidad que se asciendan los c edos y dogmas, que se des anezca la supe s ición y que la cla a lu z de libe ad y de la ciencia albo ee sob e la ie a egene ada; pe o se á bueno an sólo si los homb es es echan los ínculos de la ec i ud, del hono y de la e dad>>, 1980. " Ke les, D. J., In he name o eugenics. Gene ics and he use o human he edi y. Nue a Yo k, 1985. T aducción espa- ñola: La eugenesia: ¿Ciencia o u opía? Una polémica que du a ci en años, pág. 28 , Plane a, Mad id, 1985 . . n Besan , pág. 81 , 1980. " Besan , pág. 129, 1980. " Annie Besan explicó su con e sión al eoso ismo en una ca a publicada en el Na ional Re o me el 30 de junio de 1989. También se publicó en la misma echa o o esc i o de Cha les B audlaug, que supuso el dis anciamien o público de ambos pe sonajes. -L- "' Besan , pág. 266, 1980. " En elación a la eo ía de la e olución, es e p oceso ha sido es udiado po Bowle , P. J., El eclipse del da winismo. 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Ya es ho a de elimina es a en e medad de en e noso os y e oma a ideas más modes as pe o ambién más abie as. Ya es ho a de ol e a ap ecia la más ámp li a pe spec i a de las isiones eli- giosas del mundo> >, pág. 101 , Tecnos, Ba celona, 19 84. " Balla d, J. G., Fu ?a al Pa aíso. El o iginal in glés es de 1994, Emecé Edi o es, Ba celona, 1995. - LI- 51 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 Bo icheli. Ilus ación de la his o ia de Nas/agio degli Hones i del Decame ón de Boccaccio. Museo del P ado. - LII-