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Elementos para una historia de las relaciones entre género y praxis ambiental: itinerarios al paraíso

Vilá i Nardi, Anna; Casals Costa, Vicent

Abstract

Los antecedentes históricos de los planteamientos actuales en torno al feminismo y la ecología se encuentran en ciertos paradigmas femeninos, en su relación y actitud respecto a la naturaleza y la cultura, los recursos naturales y la sociedad.

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ELEMENTOS PARA UNA HISTORIA DE LAS RELACIONES ENTRE GENERO Y PRAXIS AMBIENTAL Itinerarios al paraíso Anna Vila i Nardi Vicent Casals Costa Los antecedentes históricos de los planteamientos actuales en torno al feminismo y la ecología se encuentran en ciertos paradigmas femeninos, en su relación y actitud respecto a la naturaleza y la cultura, los recursos naturales y la sociedad. D urante la década de 1980 una sefundizado en ellos se ha podido constatar la rie de planteamientos emergieron con gran importancia de las formulaciones que en fuerza en los ám bi tos de lo que en torno a estas cuestiones se gestaron durante la un determinado momento se denominó «nuevos movimientos sociales». En su entorno, una serie de conceptos han hecho fortuna, entre ellos el de «sostenibilidad», «género» y, más recientemente, «ecofeminismo», este último un intento de síntesis de los más característicos de estos movimientos, el feminismo y el ecologismo. Aunque las problemáticas asociadas a estos nuevos movimientos se consideran, en general, como características de las sociedades avanzadas, existe actualmente un a serie de trabajos que retrotraen su génesis e incluso algunas manifestaciones privilegiadas a siglos a nt eriores. De hecho, a medida que se ha pro- Ilustración ' y que luego tuvieron un no desdeñable desarrollo durante el siglo XIX. Algunos autores, como Glacken 2 en relación a los recursos naturales, rastrearon incluso su génesis a bastante siglos antes. Igualmente, en el terreno co mún de feminismo y ecología, se ha puesto en evidencia la existencia de una relación mucho más íntima y añeja que la relaciona estrechamente con el asentamien- to de las bases de las sociedades modernas durante el periodo ilustrado'. Sobre todo en relación a este último aspecto, la aparición de estos trabajos debe verse en una doble perspectiva. Por una parte, como una exploración de un campo intelectual poco -XXXI- 31 ASTRAGALO, 05 (1996) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Article, ISSN 1134-3672 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.1996.i05.04 Licenciada en Geografía e investigadora en la Universidad de Barcelona Profesor de Ciencias Ambientales de la Universidad de Gerona 32 estudiado y, en tal sentido, como una contribución al necesario desarrollo del conocimien- to científico, pero también, por otra, como la necesidad de legitimar a partir del conocimiento histórico la emergencia de planteamientos actuales en torno a la cuestión del feminismo y la ecología. En este sentido, diversos autores han puesto de relieve cómo los programas de investigación histórica tienen que ver no sólo con el conocimiento en abstracto sino sobre todo con lecturas actualistas de determinados fenómenos y con el predominio de determinadas corrientes de pensamiento. Por ejemplo, el movimiento pendular entre enfoques positivistas e historicistas en el estudio de los procesos culturales explicaría no sólo la predilección por determinados temas sino también, y quizás sobre todo, el énfasis puesto en determinadas características de los mismos. La lectura en clave feminista de las relaciones entre naturaleza y cultura o, si se quiere, entre recursos naturales y sociedad, creemos que tiene que ver con esto. La crisis de determinadas formas de racionalidad, muy evidentes y explícitas a lo largo de las décadas de 1970 y 1980, ha conducido entre determinados autores al descrédito de la tradición ilustrada y de los paradigmas a ella asociados y a un considerable auge de nuevos enfoques de raíz historicista y neo-romántica, en tomo a los cuales se están gestando lo que R. Flek 4 denominó nuevos estilos de pensamiento. La cuestión en la que está centrado este artículo, la relación entre la problemática del género y la del medio ambiente creemos que es una muestra de ello. La lectura actualista de determinadas cuestiones tiene, sin embargo, el frecuente inconveniente de presentar como novedosos u originales planteamientos que a la postre quizás no lo son tanto. Este inconveniente, no siempre inocente, suele traducirse en una cierta selección de las fuentes y antecedentes, obviando aquello que no encaja en el esquema teórico al que se quiere dotar de contenido. Algo de eso queremos mostrar en las páginas que siguen. Para ello, hemos escogido, en primer lugar, el estudio de dos mujeres cuya contribución al tema que debatimos creemos que fue significativa. Entre ambas, cubren el periodo comprendido entre mediados del siglo XIX y la segunda década de 1900, y reflejan diversos paradigmas en relación al estudio de la relación entre la cuestión de la mujer y su relación con la naturaleza y con los recursos naturales. Personajes muy importantes en su momento y cuya obra tanto escrita como militante ha tenido repercusiones indudables, es difícil en cambio encontrar referencias a las mismas tan- to en la literatura ecologista y feminista de pasadas décadas, como en las más recientes formulaciones sobre el género y el ecofeminismo, a pesar de que esbozaron no pocas de las ideas que en torno a estas cuestiones se están presentando como de la más rigurosa novedad. Clémence Royer, la «expresión femenina de la ciencia» y los recursos naturales La aparición en 1859 de El origen de las especies es un ejemplo destacado de la aparición - XXXII - de un nuevo paradigma científico, no sólo en relación a la biología sino también respecto a muchas disciplinas, entre ellas las ciencias sociales, que pronto adoptaron algunos de los planteamientos de Darwin, y que en su vertiente más decididamente determinista dieron lugar a lo que se ha denominado el darwinismo social. Habitualmente se considera el má s destacado represe nt ante de esta corriente a Herbert Spencer, que en realidad ya había aplicado las teorías evolucionistas a la sociedad con anterioridad a la aparición de El origen de las especies, y a quien al parecer se debe la expresión de «S upervivencia del más aptO>>, uno de los conceptos claves del darwinismo. En Francia, las primeras manifestaciones del darwinismo social van asociadas a una personalidad excepcional, Clémence Roye r, traductora de la obra de Darwin al francés en 1862 y a quien éste calificó de «una de las mujeres más inteligentes y extrañas de Europa» ', a cuya traducción incorporó un extenso prólogo donde expone sus reflexiones sobre las consecuencias sociales de la teoría de la evolución y desarrolla una serie de planteamientos radicalmente liberales y furibundamente anticlericales. Aunque la traducción no fue del agrado de Darwin, que cortó sus relaciones con Royer, la traducción y sus sucesivas reediciones fueron el principal vehículo mediante el que se conoció El origen . .. en Francia durante bastantes años, puesto que la obra no volvió a ser traducida al francés hasta 1873. En tal fecha, sin embargo, Royer ya había publicado la que fue sin duda su principal obra, Origine de l' homme et des sociétés ( 1870), unos meses antes de que el propio Darwin lo hiciera con The descent of man, una extensa y erudita exposición de los fundamentos naturales de la sociedad en clave darvinista. Sólo este hecho sería ya suficiente motivo para que Clémence Royer ocupara un lugar en la historia de la ciencia. Sin embargo, en realidad no representa más que una pequeña parte de su extensísima, erudita y variada obra, que le confiere a todas luces un carácter de excepción, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos hablando de una mujer autodidacta que desarrolló el conjunto de su actividad a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Clémence Royer ( 1830-1902) nació en Nantes en el seno de una familia católica, educándose en Francia e Inglaterra. La revolución parisina de 1848 hizo de ella una republicana; a los diecinueve años rompe con su familia, de filiación política legitimista, e inicia su formación autodidacta con una atenta lectura de los Enciclopedistas, lo que le lleva a abandonar las creencias religiosas y li gar su destino al conocimiento de las ciencias. En 1858 se trasladó a Suiza, donde entró en co ntacto con republicanos exiliados, uniéndose libremente a uno de ellos, Pascal Duprat, con el que tuvo un hijo. El año siguiente creó en Lausana un curso público de lógica para mujeres seguido de un curso de filosofía de la naturaleza, a la búsqueda de lo que llama una «expresión femenina de la ciencia», en lo que fue el prim er esbozo de un ambicioso programa de investigación que desarrollará a lo largo de toda su vida. - XXXIII - 33 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 34 En su extensísima obra abordó los temas más variados, entre ellos la antropología, la sociología, la demografía, la geografía, la biología, la economía, la criminología, la física, etc., siendo, pues, a un tiempo, como han señalado sus biógrafos, economista, socióloga, matemática, lingüista, filósofa de la ciencia y antropóloga". Estas variadas aportaciones se manifiestan, además de en sus diversos libros, en sus numerosas publicaciones en revistas del mayor prestigio de la época, como en Le journal des économistes, en el Bulletin de la Société d' anthropologie de París o en La philosophie positive. Esta última publicación ya da idea de su filiación positivista, en cuyo contexto debe entenderse la heterogeneidad de su obra: la voluntad de crear una ciencia de la sociedad holística y globalizadora, que las profundas mutaciones del conocimiento científico de la segunda mitad del siglo XIX parecían hacer posible, voluntad que desde otras orientaciones fue compartida por diversos pensadores de este periodo, como Karl Marx, por poner un ejemplo bien conocido. Desde la perspectiva socialdarwinista es como C. Royer abordará el problema de la emancipación de la mujer, un enfoque poco corriente que sin duda hay que relacionar con su condición de mujer y con sus propias vivencias personales. Los fundamentos de este enfoque, que tradujo, además, en actividad práctica cuando tuvo oportunidad para ello, los podemos encontrar en la mencionada obra de 1870 Origine de l' homme et des sociétés, que, a pesar de la deuda evidente con las teorías darvinistas, cabe atribuir en una parte no desdeñable a un proceso de elaboración independiente por parte de su autora. Al menos así lo manifestará explícitamente C. Royer, al señalar, años después, que «J'ai devaneé Darwin en affirrnant la théorie d'évolution, d'apres Lamarck, dans mon cours de 1859-1860 a Lausanne; e' est ce m eme hiver que paraissait en Angleterre !'Origine des Especes dont je n 'ai entrepris la traduction que paree que j'y trouvais une confirrnation de mon enseignement. Dans ma préface et mes notes, j'ai devaneé les conclusions plus tardives de Darwin. Dans mon Origine de !' homme el des sociétés ( 1890), j'ai devaneé Descent of Man. Dans ce meme ouvrage et dans mes notes, j'ai devaneé Haeckel, et dans un dernier mémoire (Revue d' Anthropologie, 1880), j'ai présenté une so lution nouvelle du probleme de l 'es pece» '. El marco general de la obra de Royer se caracteriza por su crítica de los planteamientos igualitarios (en especial de Rousseau y de Proudhon), por su malthusianismo ' y por su eurocentrismo racista, bastante explícito como después veremos, a los que creyó encontrar una justificación científica en las teorías de Darwin •. Estas características, bastante generales en el pensamiento liberal y progresista de aquel momento'", son el telón de fondo de sus reflexiones sobre la condición femenina. Para Royer las diferentes formas adoptadas por la institución familiar no reflejan -«contrairement a l'opinion dominante», dice-esta- dios moralmente superiores, sino que son el resultado de mejores adaptaciones «aux convenances de lieux, de temps, de climat, de race, de sociabilité, de développement intellectuel de chaque nation» ". En otras palabras, son el resultado de una adaptación al - XXXIV - medio natural y social, idea que desarrollará en su estudio de las formas familiares en las diferentes sociedades de tipo cazador-recolec- tor, pastoriles, agrícolas y urbano-industriales. El surgimiento de la división sexual del trabajo y la cristalización del papel subordinado de la mujer es, para nuestra autora, el resultado inevitable de las fuerzas triunfantes de la naturaleza a las que debían enfrentarse las sociedades primitivas, en especial a partir del momento de la primera aparición «des instincts de prévoyance, de propriété, d'industrie», lo que dio lugar al surgimiento de una nueva necesidad social «ainsi de nouveaux instincts chez les deux sexes »: << Ainsi la femme, des lors condamnée a une vie plus sédentaire que l 'homme, devait perdre de sa force et de son agilité, et acquérir plus d' adresse da ns les trava ux manuels commis exclusivement a ses soins. Dans une vie plus calme, plus retirée, plus craintive, passée tout entiere sur la défensive, vis-a-vis des autres especes ou tribus, et dans la subordination passive vis-a- vis de l'homme dont elle davait seconder les plans ou les projects, puisque de leur réussite dépendaient sa vie et celle de ses enfants, elle perdait toute iniciative, voyait diminuer son courage et s'effacer ses instincts nomades et guerriers; mais elle acquérait, par contre, des instincts plus doux et plus affectueux dans la société exclusive de ses enfants ou des jeunes animaux qu'elle s'apprenait a apprivoiser par une transformation de ses instincts chasseurs en instincts pasteurs, et sous l'impulsion du besoin qui le faisait voir en eux, soit une ressource por les jours de famine, soit une distraction dans les longs ennuis de sa solitude forcée et souvent périlleuse >> ". Este determinismo biológico debe entenderse, en el caso de Royer, en clave evolutiva y, por tanto, relativista, ya que lo que en un determinado momento fue una ventaja, resultado de la necesidad de la adaptación al medio, en épocas posteriores se convierte en un factor retardatario del progreso de la humanidad, «en soumetant d' une fa<;on despotique et brutale les jeunes générations a la tradition des ancetres, et en mettant ainsi obstacle aux pro gres rapides qu 'auraient amenés toutes les variations heureses qui, dans la série des temps, ont pu se produire et se sont certainement produites» ''. En efecto, en las sociedades urbanas modernas el papel subordinado de la mujer se ha transformado, según nuestra autora, en un elemento contrario al progreso social, convirtiendo en una exigencia la necesidad de establecer una relación entre los dos sexos fundada en unas nuevas bases: << Dans la cité -señala Royer-, l'unité sociale, ce n'est plus la tribu, ce n'est plus le couple, c'est l'individu, homme ou femme, qui sent son droit a l'indépendence. C'est la personne humaine qui s'affirme dans sa liberté , sous la sauvegarde du pacte social; 1 'homme des champs, agriculteur, pasteur o u chasseur, est l'esclave des forces triomphantes de la nature. Pour le citoyen, la famille c'est plus une chaine fatale des intérets, c'est un lien libre du coeur. Elle n'a pl us ses racines dans le sol, mais dans l 'etre humain. Le mariage tend done a devenir temporaire. L'autorité paternelle et conjugale diminue, s'efface; la femme tend a n'etre plus une propriété, mais une associée libre de 1 'homme, une compagne» ". -XXXV- 35 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 36 Para Royer las costumbres urbanas tienden inevitablemente a la unión conyugal disoluble y temporal, a la igualdad de derechos de la pareja y, «en vertu d'une loi de la nature», al predominio de la influencia maternal en la educación de los hijos y en la gestión de los intereses privados de la familia '5• El progreso exige un reequilibrio de los respectivos valores de la psicología masculina y femenina forjados a lo largo de milenios: <<ll faudrait -señala-demander a la femme une part de ce qu'on n'a jusqu'ici demandé qu'a l'homme, c'est-a-dire de la force unie a la beauté, de l'intelligence unie a la douceur, et a 1 'homme un pe u d'idéal uni a la puissance d'esprit el a la vigueur de corps» ". Si las formulaciones feministas de Royer son claramente explícitas a pesar del tamiz socialdarwinista que impregna su obra (a pesar, pero también en parte como consecuencia), lo mismo sucede con sus reflexiones sobre la cuestión de los recursos naturales, una contribución que, aunque breve, es de una asombrosa modernidad. La tradición liberal en economía, en especial la de or ientación más radical como era la de Clémence Royer, no ha sido históricamente la más fecunda en el estudio del problema de los recursos naturales, sino más bien lo contrario. Sin embargo, Royer abordó una cuestión desde un punto de vista que la alejaba de forma muy importante en esta cuestión de la escuela del liberalismo económico, a la que, en relación a este tema criticaba abiertamente. La cuestión, creemos, tiene que ver también en este caso con la peculiar forma de entender el evolucionismo y la influencia de la corriente darvinista. Antes hemos señalado cómo defendía la emancipación de la mujer en términos evolucionistas por el hecho de haber pasado a desempeñar un papel progresivo en las sociedades modernas, cuestión esta que en general no se ha defendido desde el darvinismo social. Algo por el estilo sucede en su razonar respecto a los recursos naturales: liberal convencida, no sólo desde el punto de vista económico y social, sino también respecto a las teorías económicas que defendía, entenderá que la cuestión de los recursos naturales es una importante excepción al dogma del laisser faire, laisser passer, precisamente porque, en relación a esta cuestión, esta orientación económica ponía gravemente en cuestión las posibilidades de progreso futuro. Mas de un siglo antes del Informe Brundtlandt, Royer defendió en inequívocos términos la necesidad de una política económica en relación a los recursos naturales basada en criterios de lo que hoy se conoce como <<desarrollo sostenible>>. El trabajo en el que Clémence Royer desarrolló estas ideas está formado por dos artículos publicados en septiembre y diciembre de 1869 en el Journal des Economistes, prestigiosa revista económica francesa de orientación liberal radical. En ellos aborda la cuestión del agotamiento de los recursos naturales, estudiando esta cuestión en relación a lo que hace referencia sucesivamente a la riqueza mineral, las riquezas orgánicas (flora y fauna) y lo que denomina «la fuerza productora del suelo>> ", es decir, los recursos edáficos. El trabajo debió de llamar poderosamente la atención, - XXXVI - puesto que unos meses después fue traducido al español de la mano de un destacado ingeniero forestal, Francisco de Paula Arrillaga, autor que más tarde desarrollaría una importante labor en el terreno de la metrología y la geodesia y que desempeñó durante años el cargo de director del Instituto Geográfico Español. De ideas notablemente conservacionistas, Arrillaga, además de traducir los textos de Royer les añadió un artículo en forma de epílogo en el que glosa la importancia del enfoque de la científica francesa, señalando algunas matizaciones a sus planteamientos pero valorando altamente su contribución al estudio del problema de la conservación de los recursos naturales, que ya entonces comenzaba a plantearse con fuerza 18 • En estos artículos, Royer plantea que si bien es partidaria de la libertad más en la producción, explotación y circulación de la riqueza mobiliaria, la cuestión cambia cuando se trata de ciertas riquezas «dadas directamente por. la naturaleza en cantidades limitadas, y que el hombre no puede volver a crear una vez consumidas o arruinadas» ' ", en una palabra, y en términos actuale s, el problema de la limitación de los recursos no renovables, entre los que considera los minerales (incluidos los energéticos), la flora (en especial Jos bosques), la fauna y la capa fértil del suelo, como ya se ha indicado. En relación a ello indicaba que si bien desde el punto de la administración del Estado era una cuestión que atañía a la economía política, «desde el punto de vista humano, el problema es social, es cuestión de vida o muerte para la humanidad, es quizá en el porvenir el término fatal de su progreso y de su existencia»"'. Esta clarividente forma de razonar la extenderá desde los materiales destinados a la construcción hasta los energéticos, mostrando una extraordinaria capacidad de anticipar algunas de las problemáticas que un siglo más t ar de sacudirían la economía mundial y darían paso al nacimiento del movimiento ecologista. Así, en relación al agotamiento de los recursos naturales podemos leer lo siguiente: << Otro tanto puede decirse del petróleo americano: sus fuentes son inmensas pero no inagotables. Recientemente descubierto se ha difundido ya por todas partes y ha dado origen a enormes fortunas. El petróleo parece que dentro de poco podrá suplir a la hulla, como ha reemplazado al gas y al aceite hasta en Italia, país clásico del olivo: pero un día se acabará y entonces, aunque la ciencia haya dado su sustituto, mucho habrán perdido la América y la Inglaterra >> 21 • Se mostrará partidaria de proteger por ley tanto la fauna como la flora nacional, cuya diversidad es un valor al que no se debe bajo ningún concepto renunciar: el empobrecimiento general de la flora y la fauna, indica, «es un aviso serio, de que merece preocuparse todo el que filosóficamente se remonta a las causas de aquellos hechos, a fin de examinar sus consecuencias y buscar los oportunos remedios» ~ 2 • Incluso anticipará la necesidad de lo que hoy día se denomina «jardinería urbana ecológica», al señalar que en lugar de utilizar plantas nacidas «en un meridiano opuesto o bajo una latitud diferente>> se recurra a las plantas del lugar permitiendo así el desarrollo de la «libre exuberancia de la naturaleza». Nada perdería, dice, el paseante de la - XXXVII - 37 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 38 ciudad si en lugar de vegetales exóticos pudiera «pasar revista en una hora a una gran parte de la riqueza botánica de Francia» 21• Junto al intervencionismo estatal en materia de recursos naturales -una verdadera herejía para los partidarios de la escuela radical liberal- Royer recurre otra vez al socialdarvinismo y al determinismo biológico para esbozar una propuesta alternativa. Para nuestra autora, <<La regla que la sociedad debe adoptar en estas cuestiones es la imitación más fiel que sea posible de la naturaleza, para aumentar sin cesar la vida humana. En lugar de disminuir el número de formas vitales, debe multiplicarlas y diversificarlas de mil maneras. [ ... ] Este porvenir es lejano: pero no importa. Si nuestras previsiones son exactas, servirán de brújula al hombre en las evoluciones de su progreso y contribuirán a la verdadera felicidad de la humanidad» 24 • Ignoramos la repercusión que estos artículos de Royer tuvieron en Francia, pero en España sin duda no fue nada desdeñable, entre otras razones por el prestigio y carácter doctrinal que tuvo la Revista forestal, económica y agrícola, en la que fue publi ca da la traducción, y en la propia personalidad de Arrillaga. No será la única vez que los forestales españoles se refieran a Royer y utilicen sus argumentos para defend er la causa forestal. Muchos años después, el mismo Arrillaga recurrirá a argumentos que recuerdan a los de Royer en el prólogo a una famosa obra de propaganda forestal debida a otro importante ingeniero, Andrés Avelino de Armenteras'\ que aunque seguramente por casualidad, años después escribió un artículo de título significativo para el trabajo que estamos desarrollando, titulado «Influencia de la mujer en la solución del problema forestal>>"'. Annie Besant: malthusiana, teósofa y líder independentista de la India El socialdarwinismo de Clémence Royer obviamente tenía otras consecuencias que se derivaban de sus postulados y de su enfoque. Por ejemplo, para ella la sociedad no debía poner trabas al desarrollo en su seno de la selección natural, evidentemente en la «imitación más fiel que sea posible de la naturaleza», considerando todo lo que se le opusiera como un freno al progreso: la religión o la democracia universal, por ejemplo, que con su insistencia en la igualdad y la protección al débil traen como consecuencia <<d 'agraver et de multiplier dans la race humaine les maux auxquels elle prétend porter remede» 27• No solamente se opone al igualitarismo social (la única igualdad que acepta es la de oportunidades, la igualdad en la libertad), sino que es abiertamente racista. En el prólogo a la edición francesa de L'Origine des Especes, no deja dudas al respecto. Darwin, dice, nos suministra las nociones científicas que permiten cuestionar una supuesta igualdad entre los individuos y las razas: <<Rien n 'es t plus évident que les inégalités des diverses races humaines; rien encore de mieux marqué que ces inégalités entre les diverses individus de la méme ra ce . Les donnés de la th éo rie de sélection naturelle ne peuvent plus nous laisser douter que les races supérieures ne se soient produites succesivem en t; et que, par - XXXVIII - conséquent, en vertu de la loi du progres, elles ne soient destinées a supplanter les races inférieures en progressant encare, et non a se mélanger et a se confondre avec elles au risque de s'absorber en elles par des croisements qui feraint baisser le niveau moyen de l'espece. En un mot, les races humaines ne sont pas des especes distinctes, mais ce sont des variétés bien tranchées et fort inégales; et il faudrait y réfléchir a deux fois avant de proclamer l' égalité politique et civile chez un peuple compasé d'une minorité d'Indo-Europées et d'une majorité de Mongols ou de N e gres>>". Estas ideas, que recuerdan mucho a las desarrolladas por Haeckel en diferentes trabajos'", fueron luego desarrolladas por otro discípulo y pariente de Darwin, Francis Galton, levantando todo el edificio conceptual con preten- Según ella misma cuenta en su autobiografía, la primera etapa de su vida estuvo dominada por la felicidad y el misticismo religioso, valores que pronto, a raíz de su desafortunado matrimonio, serán cuestionados. De este modo la profunda infelicidad conyugal y la progresiva pérdida de su fe culminarán tanto con el abandono de su vida conyugal como en la adopción del ateísmo en las filas del cual se convertirá pronto en una de sus más destacadas militantes 10• Al iniciar este nuevo período de su vida resulta trascendental su encuentro con el político radical inglés Charles Bradlaugh, que la introdujo en los círculos del librepensamiento y ateísmo londinenses. Ambos y desde las páginas del National Reformer, como editor y cosiones de disciplina científica que se conoceeditora respectivamente, se consagraron a una rá con el nombre de eugenesia. Y aunque las intensa labor de reforma social. Asimismo, y preocupaciones ambientales y feministas de como miembro integrante de la National Se- Galton parece ser que fueron bien escasas, lo cierto es que tales líneas de pensamiento -la eugenésica, ambientalista y fe ministatienen en común las formulaciones de corte evolucionista, relación que nunca se romperá del todo. El caso de otra mujer extraordinaria, Annie Besant, nos aporta nuevas perspectivas al respecto. Nacida Annie Wood (Londres, 1847) en el seno de una familia irlandesa acomodada, tras la muerte de su padre y dada la precaria situación económica de la familia, Annie se trasladó a vivir con Miss Marryat, recibiendo una educación característica de la conservadora sociedad victoriana. En 1868 se casó con el pastor anglicano Frank Besant, al que abandonaría cinco años má s tarde. cular Society, desarrolló una intensa labor de conferenciante en la defensa de la libertad y el desarrollo humano". Significativamente su primera conferencia llevaba por título: «La condición política de la mujer>>. En su ideal de reforma social y mejora de las condiciones de vida de las clases trabajadoras, Besant abrazó la causa de la liberación de la mujer. La toma de posiciones tan radicales y de vanguardia en una sociedad tan ortodoxa le acarreó diversos problemas legales. En este sentido, el escándalo que provocó la publicación, en 1877, del folleto neomalthusiano del norteamericano Dr. Ch arl es Knowlton The Fruits of Philosophy. The private companion ofyoung married people (1832), por parte del National Reformer, es sólo un ejemplo. Así, - XX XIX - 39 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 46 bres. Es la adecuación de un cierto esquema gismo decimonónico y de las mujeres que mental a las nuevas condiciones de la «nave desarrollaron su actividad en los movimientos espacial Tierra», como la denominó el econorevolucionarios de la primera mitad de siglo. mista Boulding. Será en esta misma tradición en la que se pro- A principios de 1970 toda la problemática asociada al medio ambiente saltó a un lugar protagonista en las preocupaciones públicas con motivo de varios acontecimientos, de los que sólo cabe recordar la gran difusión del primer informe del Club de Roma (Los límites del crecimiento, 1971 ), la Conferencia de Estocolmo ( 1972) y la irrupción de la crisis energética también en estos años. La explosión de estas temáticas y preocupaciones, gestadas desde años atrás, ha continuado con posterioridad su imparable expansión. La emergencia de este fenómeno, que pronto ha ido tomando la forma de lo que se ha denominado una «crisis de civilización», ha ido generando en su seno y en su entorno una serie de manifestaciones que, aunque presentadas frecuentemente como problemáticas propias de los tiempos más recientes, en realidad presentan una estrecha relación con las formulaciones que a lo largo de este texto hemos ido exponiendo a través de las figuras de Clémence Royer y Annie Besant. Con la explosión ecologista de los años 70 no se produjo una convergencia de intereses con el movimiento femenista que se había desarrollado después de la Segunda Guerra Mundial. Muy vinculado a la tradición socialista y marxista, este feminismo tuvo uno de sus hitos más significativos en la obra de Simone de Beauvoir El segundo sexo, y se caracterizaba por su reivindicación de Jos derechos de la mujer en términos de igualdad con el hombre, siendo en tal sentido heredero del sufraducirán los primeros intentos de aproximación de ambas problemáticas, siendo quizás el primer de tales escritos el último capítulo del libro titulado La dialéctica del sexo, escrito en 1973 por la destacada feminista norteamericana Shulamith Firestone, titulado precisamente «Feminismo y ecología» 5 '. En Francia y por esos mismos años Fran~oise d'Eaubonne publicó un par de libros sobre la misma cuestión titulados Ecologie-Féminisme. Révolution ou mutation? y Féminisme ou la mort, que sirvieron de base teórica del denominado «Mouvement Ecologie-Féminisme Révolutionaire». Herbert Marcuse, por su parte, abordó también someramente la cuestión en El hombre unidimensional, al igual que el filósofo germano W. Harich. Dentro de la literatura militante ecologista pueden encontrarse unos pocos artículos dedicados a establecer puentes entre ambos movimientos. Dado su carácter pionero, vale la pena señalar algunos de los elementos del trabajo de Firestone. La radical norteamericana parte de la existencia de una coincidencia de objetivos entre los dos movimientos, que sintetiza en la necesidad de control de las nuevas tecnologías con fines humanos, estableciendo así un equilibrio beneficioso para el hombre y el medio. Esta coincidencia de objetivos la concreta, además, en dos aspectos: primero, el control de la fecundidad, como consecuencia de la necesidad de poner bajo control la explosión demográfica, el uso de anticonceptivos y el control -XLVI- de la natalidad/reproducción artificial y, segundo, lo que denomina cybernation, palabra con la que expresa la conveniencia de la adopción por parte de máquinas de determinadas funciones laborales. Termina señalando que «el movimiento feminista tiene la misión esencial de crear la aceptación cultural del nuevo equilibrio ecológico necesario para la supervivencia de la raza humana en el siglo XX» 52. Es obvio que el planteamiento de Firestone no hace, conscientemente o no, otra cosa que retomar viejos esquemas del malthusianismo y el movimiento eugenésico, en un marco aun de confianza en las posiblidades del progreso asociado al conocimiento científico. Sin embargo, la futura relación entre movimiento feminista y ecologismo no irán, al menos de forma general, en esta dirección. el de «género» y «diferencia», cuya emergencia hay que relacionarla no sólo con el tipo de trabajos antes señalados sino también con una serie de transformaciones en el ambiente cultural de los países más desarrollados, entre ellos ·el descrédito creciente de las teorías marxistas y, en general, del pensamiento de izquierdas, al que tan vinculado había estado el feminismo. El nuevo feminismo que se desarrolla en la década de 1980, al que algunos autores han calificado de feminismo cultural, presenta notables diferencias respecto al del período anterior, puesto que equipara la liberación de la mujer al desarrollo de una contracultura femenina que debe remplazar a la cultura dominante (en estos grupos se encuentra el movimiento anti-pornografía, el ecofeminismo y el movimiento pacifista-feminista, aun- En los años 80 van surgiendo una serie de for-que desde luego con posiciones ideológicas mutaciones que pretenden orientar la reflexión feminista por caminos bastante diferentes. En primer lugar, aparecen una serie de trabajos de tipo histórico en los que se reformula la relación entre naturaleza y cultura en clave feminista. Entre ellos se pueden citar los de Carolyn Merchant (1980) 53 y Brian Easlea (1981) 54• Común en ellos es su reivindicación de la «feminización de la Naturaleza», concepción que habría estado vigente hasta el Renacimiento, momento en que, con la revolución científica, se legitima el proyecto racionalista de expoliación de la Naturaleza y, paralelamente, la marginación del saber ancestral femenino y el encumbramiento del sexismo científico. muy diversas). Abogan por el mantenimiento de las diferencias de género. En su versión más radical, hay quienes afirman que los hombres son mutantes y que pueden eliminarse a sí mismos con el tiempo, y una de ellas, Sally Gearhart, insiste en que la conservación del planeta exige «que se reduzca la proporción de hombres y se mantenga aproximadamente en el 10% de la raza humana» 55 • Mientras que tradicionalmente el feminismo, aunque destacando la dimensión psicológica de la opresión de las mujeres, comprendía la importancia de analizar y cuestionar la base material del patriarcado, el feminismo cultural se ha interesado sobre todo por alimentar una Durante este período comienzan a hacer fortuconciencia femenina alternativa más que por na una serie de nuevos conceptos, entre ellos un cambio de estructuras. En este sentido, tal -XLVII- 47 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 48 como señala Alice Echols, mientras las primeras consideraban la necesidad de una revolución sexual más amplia que la revolución socialista que permitiría erradicar todo el sistema de clases, las segundas ven al capitalismo y al socialismo igualmente perjudiciales para las mujeres: existe una total incompatibilidad entre izquierda y feminismo y sólo éste erradicará la opresión de clase y racial, dada la total superioridad y comunidad de las mujeres '". La formulación más completa que conocemos de estas ideas integradoras de la problemática ecológica y de la mujer se debe a la física y filósofa de la ciencia Vandana Shiva, militante feminista y ecologista india, en su libro Abrazar la vida. Mujer, ecología y desarrollo 57 , publicado en 1988. Aunque bastante más matizada en sus propuestas, la obra es un serio pone en el centro de su argumentación la idea de Prakriti, el principio femenino, cuya reivindicación es del todo imprescindible para la supervivencia: «La recuperación del principio femenino -dice- es un desafío intelectual y político al mal desarrollo como proyecto patriarcal de dominar y destruir, de violentar, subyugar y desposeer a la mujer y a la naturaleza y prescindir de ambas. La política de la vida centrada en el principio femenino pone en tela de juicio los principales postulados no sólo de la economía política sino también de la ciencia de los procesos que amenazan la vida »''. La obra de Shiva, valiosa en diversos aspectos, no llega a pronunciarse explícitamente por una vuelta a la irracionalidad, limitándose a defender la existencia de varias racionalidaintento de integrar el análisis de ambas cuesdes. Un matiz también presente en Feyerationes bajo un punto de vista común. bend, que no ha impedido que uno de sus textos de mediados de 1980 tuviera el muy explí- Basándose desde un punto de vista histórico cito título, que hay que interpretar en el más en gran medida en la obra de Carolyn Merliteral de los sentidos, de Adiós a la razón "" . chant ya comentada, desde un punto de vista metodológico está claramente inspirada en las corrientes anti-método, tan bien representadas por la obra de Paul Feyerabend, al que incorpora numerosos elementos de la tradición hindú. Su feroz crítica al pensamiento ilustrado y á la tradición científica occidental tiene su complemento en la reinvindicación de las formas de conocimiento tradicionales, lo que «obliga a echar abajo la distinción entre lo sobrenatural y lo natural, lo racional y lo irracional, lo social y lo científico»'". Es inevitable, al leer tales formulaciones, pensar en Annie Besant. Al igual que la teósofa, Conclusión: el futuro y la Dra. Bárbara No hace mucho el escritor J. G. Ballard ha publicado una novela titulada Fuga al Paraíso" ', en el que se aborda en clave novelada diversos tópicos de la acción de los militantes ambientales. Situada en el marco de un atolón francés en el Pacífico amenazado por unas pruebas nucleares, tiene por protagonista a la Dra. Bárbara, que llevará hasta sus extremos su radicalismo ecofeminista en el mencionado ato- Ión, al que intenta convertir en el Paraíso en el que forjar su utopía. -XLVIII- Aunque la novela no merezca un excesivo interés, su construcción a base de lugares comunes y noticias que en los últimos tiempos han ocupado con frecuencia los titulares de los periódicos le confiere un carácter no del todo irreal. El catastrofismo que impregna la parte final de la obra y la presentación extremadamente cruel de las consecuencias últimas, pero no ilógicas, de ciertas líneas de pensamiento y acción, que transmuta la defensa de los animales en la caza y exterminio del varón, seguramente habrá provocado las iras de los colectivos más directamente aludidos, es decir, las feministas y los ecologistas, en lo que, desde luego, razón no les faltará. Sin embargo, en momentos en que ciertas formulaciones, ya sean inspiradas en tradiciones más o menos exóticas, irracionalismos o determinismos de diverso cuño, están teniendo NOTAS un amplio predicamento, seguramente no está de más reflexionar sobre las consecuencias últimas de determinadas formas de mal razonar. El rechazo de la tradición ilustrada o el cuestionamiento de la ciencia y de la razón, hechas frecuentemente de forma frívola y banal, no contribuirán sin duda a la revisión crítica de una determinada tradición de pensamiento, a la que se deben muchos de los males que aquejan a nuestro medio y nuestra sociedad pero a la que debemos también la mayor parte de sus beneficios. Difícilmente podrán encontrarse salidas a la compleja y delicada situación de nuestro tiempo recurriendo al irracionalismo y a la confusión. Aunque la tradición clásica griega señala que el orden nace del caos, nada nos dice sobre si siempre será así o de si el emergente nuevo orden tendrá alguna dimensión realmente humana. ' Urteaga, L., <<Ex plotación y conservación de la naturaleza en el pensamiento ilustrado>> , GeoCrítica, n. 0 50 , págs. 3- 49, 1984, y Urteaga, L., La tierra es quilmada. Las ideas sobre la conservación de la naturaleza en la cultura española del si?, lo XVIII, Serbal/CSIC, Barcelona, 1987. 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Royer puede encontrarse en Fraisse, G., C/émence Royer. philosophe et femme de sciences, La Decouverte, París, 1985; Fraisse, G. ,<<C lémence Royer ( 1830-1902): lecture de Darwin et regard féministe», Raison présente, n. 0 67, págs. 87-103, 1983. Informaciones complementarias pueden igualmente hallarse en Clark, L., <<E l darvinismo social en Francia >>, Mundo Científico, Barcelona, n. 0 79, págs. 406-414, 1988, y en Conry, Y. , L' introduction du darwinisme en France au XIX e siecle, Librairie Philosophique J.Vrin, París, 1974. ' Royer, C., << Lettre de Cl. Royera A. de Quatrefages», reproducida en Conry, 1974, pág. 437, 1891. -XLIX- 49 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 ' Hablando de la lucha por la supervivencia y la selección natural, Royer señalaba: «Nous touchons ici a la loi de Malthus, c'est-li-dire qu'une certaine quantité limitée de vie étant possible a surface du monde, il résulte fatalement de la multiplication en raison progressive des représentants de chaque espece, que dans toute espece un certain nombre d' individus son! fatalement voués a la mor! >> (Royer, pág. 13, 1870). ' Lo que Darwin no compartía y que, junto con el anticlericalismo feroz de Royer, muy explícito en el prólogo y notas de la traducción francesa deL' Origine, llevó al naturalista inglés a suspender sus relaciones con su traductora francesa. '" Como muy bien señala G. Lenclud (págs. I-IV, 1990). Estas mismas características, formuladas, además, en términos muy parecidos, pueden encontrarse, por poner un ejemplo significativo, en E. Haeckel. " Roye r, pág. 501, 1 870. " Royer, pág. 548-549, 1870. ~., Royer, págs. 549, 1870. " Royer, págs. 515, 1870. 15 Royer, págs. 516, 1870. " Royer, C ., <<Préface» a Darwin, Ch., De/' origine des especes par sélection naturelle, París, págs. XXXIV-XL, 1862. " Royer, C., << De la protección de las riquezas naturales», Revista forestal. económica y agrícola, Madrid, págs. 61-73, 307-321, 1870. " Arrillaga, F. de P. , <<De la protección de las riquezas naturales (Conclusión)», Revista forestal. económica y agrícola, Madrid, págs. 466-477, 1870. " Royer, pág. 61, 1870. 20 Royer, pág. 64, 1870. " Royer, pág. 70, 1870. 12 Royer, pág. 308, 1870. 50 " Royer, pág. 314, 1870. " Royer, pá g. 321, 1870. " Armenteras, A. A. de, Árboles y montes, Imprenta de Ricardo Rojas, Madrid, 1903. Prólogo de Francisco de Paula Arrillaga, 1903. 26 Armenteras, A. 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" Besan!, pág. 123: << Bu eno será para la humanidad que se trasciendan los credos y dogmas, que se desvanezca la superstición y que la clara lu z de libertad y de la ciencia alboree sobre la tierra regenerada; pero será bueno tan sólo si los hombres estrechan los vínculos de la rectitud, del honor y de la verdad>>, 1980. " Kevles, D. J., In the name ofeugenics. Genetics and the use ofhuman heredity. Nueva York, 1985. Traducción española: La eugenesia: ¿Ciencia o utopía? Una polémica que dura ci en años, pág. 28 , Planeta, Madrid, 1985 . . n Besant, pág. 81 , 1980. " Besant, pág. 129, 1980. " Annie Besant explicó su conversión al teosofismo en una carta publicada en el National Reformer el 30 de junio de 1989. También se publicó en la misma fecha otro escrito de Charles Braudlaug, que supuso el distanciamiento público de ambos personajes. -L- "' Besant, pág. 266, 1980. " En relación a la teoría de la evolución, este proceso ha sido estudiado por Bowler, P. J., El eclipse del darwinismo. Teorías evolucionistas antidarwinistas en las décadas entorno a 1900. Labor, Barcelona, 1985. " Una excelente exposición de los fundamentos y características del movimiento teosófico puede encontrarse en la entrada << Teo sof ismo» de la Enciclopedia Espasa Calpe, que además suministra numerosas y detalladas informaciones. Fue escrita a mediados de los años 1920, y la propia extensión del artículo da una ajustada idea de la importancia de esta corriente en aquellos momentos. '" Lantier, J., La Théosophie, Culture, Art, Loisir, 1970. Existe una traducción española con el título La Teosofía. Martínez Roca, Barcelona, 1978. ~· Lantier, págs. 89-90, 1978. " Shiva, Y., Sraying A!i1 •e . Woman, ecology and Surviml, Zed Books, Londres, 1988. Traducción española: Abra:ar la vida. Mujer. ecología y desarrollo, Horas y Horas, Madrid, pág. 77, 19 95. " Lantier, pág. 81, 1978. " Sala de Sellares, M. , «Apéndices» a Besant, pág. 280, 1980. "' Woodock, G., Gandhi. 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Por si no fuera su fi ciente con el título general del libro, la co nclusión de la primera parte lo tiene idéntico, terminando de la siguiente manera: «Sus denominadas filosofías (racionalistas) han envenenado nuestras vidas y torcido nuestras almas. Ya es hora de eliminar esta enfermedad de entre nosotros y retomar a ideas más modestas pero también más abiertas. Ya es hora de volver a apreciar la más ámp li a perspectiva de las visiones religiosas del mundo> >, pág. 101 , Tecnos, Barcelona, 19 84. " Ballard, J. G., Fuf?a al Paraíso. El or iginal in glés es de 1994, Emecé Editores, Barcelona, 1995. - LI- 51 ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672 Botticheli. Ilustración de la historia de Nas/agio degli Honesti del Decamerón de Boccaccio. Museo del Prado. - LII-