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Historia del cartel taurino. Sala de exposiciones de la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla

Portillo Martín, Rafael

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Revista de Estudios Taurinos Nº 2, Sevilla, 1995, págs. 183-190 HISTORIA DEL CARTEL TAURINO. SALA DE EXPOSICIONES DE LA PLAZA DE TOROS DE LA MAESTRANZA DE SEVILLA.1• Rafael Portillo Martín Director del Museo Taurino de Córdoba ----- _.:.._ . HISTORIA DEL CARTEL TAURINO ...... ~ Fig. nº 49.- Portada del Catálogo de la Exposición Historia del Cartel Taurino procedente del Museo Taurino de Córdoba y celebrada en la Sala de Exposiciones de la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla. Se reproduce el cartel más antiguo de Córdoba en el que se lidiaron, en la plaza de la corredera, reses de Utrera por los diestros Pedro Romero, Pepe-Yllo y Antonio Romero (Apud .: Portillo, s. f.). 1 Nota de la Redacción: a continuación de la Serie La Tauromaquia de Goya, es decir, en el invierno de 1995, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, colgó en su sala de la Plaza de Toros, una interesa nte expos ici ón de carteles anunciadores de festejos taurinos que 184 Rafael Portillo Desde fechas· tempranas, el espectáculo de las corridas de toros se ha convertido en hecbo inseparable del cartel que lo anuncia. En los comienzos, el aviso de este acontecimiento, correspondía al pregonero, quien a viva voz, daba cuenta de la organización de este tipo de festejo y el motivo de lo que producía, dictando asimismo, las normas que habían de observarse durante el desarrollo de la fiesta. Con el paso del tiempo y, en ciudades de relativa · importancia, el anuncio que realizara el vocero, es recogido por los tipos de imprenta, trasladándose a papel, el mensaje que, a modo de bando, quiere darse a conocer al público. Estos primeros carteles se reducen a mera tipografía, siendo el texto el principal elemento visual que, en todo caso, queda resaltado mediante una orla o cenefa en la que se incluye una cierta intención decorativa. De esta época, resulta ilustrativo el cartel original, extraordinario documento, de aviso de la celebración de una ~orrida de toros en la Plaza de la Corredera, que constituyó el inicio cronológico de esta exposición, por ser la pieza de cartelería'más antigua, de la misma. había sido seleccionada, entre sus fondos, por el Museo Taurino de Córdoba. En el acto de inauguración iñtervinieron, de una parte, don Rafael Portillo, director de los Museos Municipales de Córdoba, por la colección que se mostraba y, de otra, el Excmo. Sr . D. Tulio O'Neill, marqués de Caltójar, teniente de herinano mayor, por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Con motivo de dicho acto pronunció una conferencia sobre Jos problemas que plantéa el cartel taurino el prof. don Alberto González Troyano de la Fundación de Estudios Taurinos cuyo texto, lamentablemente, nos ha sido imposible obtener. En Ja muestra, preparada por R. Portillo, se expusieron 53 carteles representativos de toda la historia de la tauromaquia moderna y que, juntos, constituyeron una acabada expresión de la historia de Ja tipografía y de Ja imprenta: en efecto, Jos distintos avances tecnológicos en el arte de Ja estampación, en Ja muestra, encontraron su expresión, de modo que a Ja curiosidad taurina supo añadirle el interés de Ja hist,oria española de las Artes Gráficas. Historia del cartel taurino. Sala de Exposiciones de la Plaza de toros..... 185 Fig. nº 50. -Cartel de corrida de vacas de muerte de la ganadería de Lagartijo lidiadas por piconeros en la tarde del 6 de enero de 1884 (Apud.: Portillo, s. f. : 11) . 186 Rafael Portillo· En los comienzos de la segunda mitad del siglo XIX, si bien el cartel va a seguir manteniendo la primacía del texto como soporte de comunicación, se van a ir introduciendo, aunque de manera tímida, imágenes alusivas al desarrollo de la lidia. Se trata de grabados de cierto esquematismo ingénuo, que las imprentas de la época aprovechan para encabezar o adornar en laterales el texto propiamente· dicho. De ello poseemos una cumplida muestra como pudo comprobarse en la exposición que entonces se ofreció. Todavía no existe, en el caso de estas planchas, un sentido de la autoría, sino que, más bien, nos encontramos con obras anónimas producidas desde taller y que son reproducidas en no pocas ocasiones, por elección del cajista, auténtico maquetador del producto final. La imprenta, a finales del diecinueve, como consecuencia del auge de las artes industriales, adquiere un cierto protagonismo, derivado de la proliferación de las mismas. La etapa anteriormente señalada en nuestro itinerario por la evolución de la cartelería, experimentaría un nuevo · impulso con el invento de la fotografía, que dará lugar al empleo del fotograbado como elemento iconográfico de relativo protagonismo visual en la confección del cartel taurino. Ciertamente., los fotógrafos de estudio definirían la imágen de no pocos lidiadores del momento. Lagartijo y Guerrita pudieron conocer no pocos carteles referidos a su biografía taurina, en los que el empleo de esta técnica consagró su imágen de manera inconfundible. El cartel de pequeño formato realizado en seda, sería uno de los soportes privilegiados de este tipo de cartelería. Es en los inicios del siglo XX, cuando asistimos a la introducción de lo propiamente pictórico en el cartel taurino. Hace su aparición el pintor de caballete, especializado en el Historia del cartel taurino. Sala de Exposiciones de la Plaza de toros..... 187 tema, capaz de realizar un producto único, firmado, que conjuga, en feliz matrimonio,' por una parte, la tradición tipográfica y el trabajo del cajista y, por otra, la labor del artista, creador de un universo estéticamente nuevo y personal. La iconografía de lo taurino ya había conocido, desde el caballete del artista, una rica historia. En el siglo XIX y de la mano de la literatura de los viajeros del romanticismo, se Fig. nº 51.- Cartel de las corridas celebrada en Córdoba con motivo de la Feria de Nuestra Señora de la Salud de 1916 a partir de un boceto de J. Romero de Torres (Apud.: Portillo, s. f.: 14). consagró una imágen de la España del momento equivalente a la refleXción literaria de la época, que se tradujo en la representación de cuadros de costumbres que, a pesar de lo estereotipado, introducían referencias a lo taurino. Algunos pintores, con poca fortuna en las Exposiciones Nacionales de corte oficial, 188 Rafael Portillo probaron suerte ofreciendo a la burguesía ilustrada del diecinueve, temas que encontraban mercado. En realidad, hay que decirlo, no se trata, en la circunstancia comentada más arriba, de una pintura específicamente taurina, sino, volvemos a insistir, estereotipos. Las raíces del dibujo expresivo del mundo de la Tauromaquia, hay que buscarlas en Goya y posteriormente en la obra de los hermanos Perea en la revista La Lidia, o en Marce lino de U nceta, primer cartelista en ngor. Tras de ellos, surge ese maridaje al que antes hacíamos ·referencia, entre obra de creación y tipo de imprenta. La saga c!eada por Ruano Llopis, Juan Reus, Cross Estrems, Roberto Domingo, etc., junto con imprentas tan Fig. nº 52.- Cartel corrida celebrada en Sevilla, el 23-9-1860, con toros de Joaquín de Conch a y Sierra (Apud.: Portillo, s. f.: 9 ). renombradas como la de Ortega, en Valencia, producían lo que se ha dado en llamar la Edad de Oro de la cartelería taurina. En la actualidad, asistimos a cierta horfandad en materia de cartelería taurina. No existe un relevo sólido a la obra que dieran a luz los autores antes citados. Existen, no obstante, Historia del cartel taurino. Sala de Exposiciones de la Plaza de toros..... 189 PLAZA DE TOR-OS DE LINARES Orgonluctón PEORO BAl.Al'IA ().,,. í,lf· IC ·1 i-s \.:On¡ d.i.11 ti• TWOI p 4\r Q11;:1JMCÍllll. 1-:. r •" cmo AyWlturuen tu '""'Q ~uvo la. Fig. nº 53.- Cartel de las corridas ce lebrada en Córdoba con motivo de la Feria de San Agustín de Linares (Jaén) los di as 28 y 29 de asosto de 1947 (Apud.: Portillo, s. f.: 17). 190 Rafael Portillo experiencias interesantes que han hecho que firmas como la de Miguel Barceló, Pérez Villalta y otros de los actuales, comprometan su labor en la continuación de nuestra cartelería. Curiosamente, en los tiempos del diseño más sotisficado, la comunicación y el acceso a la tecnología más elaborada en siste.mas de información, nos encontramos con rituales repetitivos y faltos de imaginación creadora. La exposición pretendió ser testigo de una parte de esa faceta, genuinamente nuestra: el cartel taurino, como elemento de comunicación y propaganda, y que en nuestros días constituye, como tantas otras cosas, un reto para la capacidad de imaginar.