Notas para el estudio del origen de la comunicación social
Abstract
En los años que cierran el siglo XX resulta gratuito cuestionar el grado de protagonismo adquirido por los medios de comunicación social en las naciones occidentales. Indiscutiblemente unidos a la evolución del hombre desde sus primeras expresiones, es, no obstante, desde la pasada centuria cuando esa ligazón adquiere tintes determinantes; alianza que pone de manifiesto la misma denominación de nuestra época como "Era de la Información". Desde la citada premisa, el presente trabajo tiene como objetivo analizar uno de los aspectos más atractivos -así como problemáticos- que conciernen a la comunicación: el origen de sus manifestaciones.
Full text
Re is a La ina de Comunicación Social
9 – sep iemb e de 1998
Edi a: LAbo a o io de Tecnologías de la In o mación y Nue os Análisis de Comunicación Social
Depósi o Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 1º – Di ec o : D . José Manuel de Pablos Coello, ca ed á ico de Pe iodismo
Facul ad de Ciencias de la In o mación: Pi ámide del Campus de Guaja a - Uni e sidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tene i e, Cana ias; España)
Telé onos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54
[Julio de 1998]
No as pa a el es udio del o igen de la comunicación social
(4.795 palab as - 10 páginas)
D a. Ma ía José Ruiz Acos a ©
P o eso a de la Facul ad de Ciencias de la In o mación de la Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
1. Los mo i os de un c ecimien o
En los años que cie an el siglo XX esul a g a ui o cues iona el g ado de p o agonismo adqui ido po los medios de
comunicación social en las naciones occiden ales. Indiscu iblemen e unidos a la e olución del homb e desde sus p ime as
mani es aciones como hojas manusc i as en la Baja Edad Media, es, no obs an e, desde la pasada cen u ia cuando esa ligazón
adquie e in es de e minan es; alianza que pone de mani ies o la misma denominación de nues a época como "E a de la
In o mación". Una mues a e iden e de que eso se en iende así la cons i uye el hecho de que, en la ac ualidad -y p escindiendo
de las co ien es más ex emas, su gidas al calo de la de ensa de un de e minismo in o ma i o a ul anza-, cada ez son más
nume osos los es udios cen ados en analiza el come ido de la comunicación como "con igu ado social".
En e las azones que exponen, dichos abajos se e ie en, en p ime luga , al p og esi o a ianzamien o del concep o "opinión
pública" y de sus canales de exp esión, en e los que, indiscu iblemen e, se encuen an los medios de comunicación social (1).
Aunque conscien es de que la ealidad de la "opinión pública" supe a a la de la "opinión publicada" -pues és a no ago a el
con enido de aquélla-, lo cie o es que la p ensa y, con pos e io idad, los medios audio isuales se p esen an como idóneos
canales de exp esión de las a iadas mani es aciones de los g upos o sec o es que con o man el espacio público. Y es más; si
acep amos que en cualquie sociedad exis en cauces de exp esión de los enómenos de "opinión pública", el g adual
p o agonismo de los llamados "medios indus iales de comunicación" desde el siglo XIX mani ies a que la elación en e "opinión
pública" y pe iodismo cons i uye el pun o de mi a p e e en e sob e el papel que juegan ales ías. Con es as palab as lo e leja
E. Ha in:
"Los pe iódicos [los medios de comunicación, en gene al], pese a los ep oches que se les puede hace , son en su
conjun o una de las uen es his ó icas más p eciosas; es a ía en ado de a i ma que, incluso, la más p eciosa.
In é p e e iel de los iempos que ha a a esado, el pe iódico ep oduce su isonomía más exac a (...). Sólo se
puede llega a la e dad in e ogando a es os mil ecos de la opinión, a es os es igos impe u bables de los
acon ecimien os, con on ándolos y con olándolos mu uamen e. En ningún o o luga se encon a án da os más
nume osos, más segu os pa a la his o ia mo al, polí ica y li e a ia de las di e sas naciones"(2).
En e ec o, en plena Mode nidad, el pe iodismo imp eso se p esen ó como un camino, si bien impe ec o, de mani es ación de
opiniones (3). De hecho, an es de que los pe iódicos ue an cali icados como el cua o pode -en el con ex o de los egímenes
pa lamen a ios-, la p ensa, en sus dis in as ace as (no pe iódica, egula y dia ia), es u o ín imamen e unida a lo que se
conside aba "opinión pública". Lo indica Cándido Monzón al a i ma que,
"a pa i del siglo XVIII, los dia ios se con ie en en la mejo ayuda pa a la o mación del público polí ico y en el
mejo medio pa a exp esa la opinión pública. En el siglo XIX p oli e a la p ensa ideológica, doc inal y polí ica al
se icio de ideales polí icos, eligiosos y sociales; la p ensa cons i uye un ma co adecuado pa a los
plan eamien os ideológicos y se e ige, además, en es igo de las con ulsiones sociales de la época"(4).
Y lo a i ica José Luis Dade cuando sos iene que los medios de comunicación social
"con inúan siendo, en cie o sen ido, el p incipal canal no ins i ucionalizado polí icamen e de exp esión y
con i mación de las co ien es de opinión, incluida la exp esión o publicación de sondeos" (5).
A la luz de los an e io es es imonios, esul a lógico es ima que, si bien en sus o ígenes la "opinión pública" ue pe cibida como
un elemen o polí ico y, po ello, más di ec amen e elacionado con concep os como el de sobe anía, su agio, libe ades, g upos
y pa idos, sis emas o gobe nan es, con el iempo se ap oxima ía al campo de los compo amien os colec i os, del in e és
común y de los medios de comunicación(6). Lo demues an las in es igaciones ealizadas al espec o: si, du an e el siglo XIX,
e a analizada p incipalmen e desde la ciencia polí ica, en la p esen e cen u ia la "opinión pública" ha pasado a se ac o de
pene ación en o os ámbi os, en e los que des aca con nomb e p opio el de las Ciencias de la Comunicación (7).
La segunda de las azones que explican el auge que la comunicación adquie e en nues os días hunde sus aíces en la ce eza
de que la sociedad necesi a de aquélla pa a cons i ui se como al en idad. En esa línea, Alejand o Muñoz Alonso, ecogiendo el
sen i de his o iado es, sociólogos y comunicólogos, plan ea incluso abo da el es udio de la His o ia desde la pe spec i a de la
comunicación. Su isión del ema se esume en las siguien es palab as:
"Nadie duda hoy en día, en e ec o, que si hay algo de e minan e en la His o ia de la Humanidad es la
comunicación, has a el pun o de que los g andes i ajes his ó icos han es ado siemp e condicionados o
acompañados po cambios en la comunicación (...). Lo cie o es que la comunicación ha jugado siemp e o a
menudo una unción ca alizado a del cambio his ó ico"(8).
Como complemen o de los a gumen os an e io es, la p omulgación del De echo a la In o mación o ece mo i os añadidos al
alo que se o o ga a la comunicación social. Fundamen o de una ecien e especialidad ju ídico-in o ma i a -el de echo de la
in o mación-, la mencionada acul ad conlle a el econocimien o del suje o uni e sal de la in o mación, es deci , la posibilidad de
que odos los homb es -sin excepción alguna- puedan emi i y ecibi comunicaciones a a és de cualquie medio o sis ema(9).
De es e modo, esul a lógico deduci que el De echo a la In o mación -p oclamado po las Naciones Unidas en su Decla ación
de los De echos Humanos de 1948- implica econoce las múl iples posibilidades con las que cuen a la ealidad in o ma i a,
p ecisamen e po que dicho p incipio cali ica "cada ac o in o ma i o como algo debido al público" (10); asimismo, demanda el
examen de la his o icidad de aquélla, pues "como ida que es, como obje o de ap ehensión in elec ual, se insc ibe en unas
coo denadas de luga y iempo" (11).
En úl imo luga , la supe ación de las esis posi i is as en el análisis de la in o mación ha conducido, ine i ablemen e, a una mejo
comp ensión del enómeno comunica i o. Como explica Gab iel Galdón, el nacimien o del pe iodismo mode no hacia la mi ad
del siglo XIX coincidi ía con la es imación del posi i ismo como "la cul u a dominan e", "la cosmo isión que impe aba e
imp egnaba el ejido social" (12). En su seno, ecue da Jacin o Choza, se equipa ó lo cien í ico con lo e dade o, lo obje i o, lo
o malizado y lo acional, igualando, po exclusión, lo subje i o con lo i acional, lo acien í ico y lo incognoscible (13). Lo que así
plan eaba en 1988 el au o del Manual de An opología Filosó ica lo adujo el p o eso Galdón en el campo in o ma i o en la
p e endida disociación y di e enciación en e hechos y juicios de alo , cuya más cla a mues a la cons i uye el a o ismo "los
hechos son sag ados, las opiniones lib es". Di idida esquizo énicamen e la ealidad obje o de la in o mación, a sus
p o esionales -comen a el in es igado je ezano- se les asignaba el papel
"de e leja "obje i amen e" los hechos, de modo lineal y escue o, sin in e p e aciones, adje i aciones ni
alo aciones (...). [En de ini i a] la sepa ación de hechos y opiniones, la impa cialidad y la neu alidad" (14).
En el ámbi o de la in es igación, la p eeminencia de la in e p e ación posi i is a, aunque no exen a de alo , impulsa ía, sin
emba go, la elabo ación de una g an can idad de ob as que incapaces de supe a la simple enunciación o ca alogación de
í ulos y da os. Cons i uyen, pues,
"desc ipciones más o menos sis ema izadas de las dis in as publicaciones, con biog a ías y anecdo a ios de los
homb es que les die on ida, o bien como más o menos comple as ca alogaciones de pe iódicos o de pe iodis as"
(15).
Pese a que sus au o es, pione os en el análisis del enómeno p ensa, supie on cap a la unción que a és a co espondía en la
ica ida pa lamen a ia del siglo XIX, lo cie o es que dichos abajos no han podido e i a cons eñi la en ígidos moldes. Pa a
supe a dicha si uación, nue as co ien es su gidas en la p esen e cen u ia han uel o a pone de elie e la dimensión de una
ealidad -la comunicación social-, cuyo es udio mo iliza en la ac ualidad ingen es ecu sos en los más a iados ámbi os.
Quizás, las mues as más e iden es de ese a ianzamien o la cons i uyan dos aspec os ín imamen e unidos: a) la es ima de la
comunicación y la in o mación como obje os de una ciencia, c eada ex p o eso pa a analiza ambos enómenos; y b) la
p og esi a p o esionalización de los enca gados de ansmi i socialmen e sus con enidos. En suma, cues iones que emi en, en
úl ima ins ancia, a la necesidad que iene odo el que se econoce como es udioso de es e campo de p o undiza en las azones
que jus i iquen una concepción cien í ica de la ma e ialidad de emas con igu ados bajo la denominación de Ciencias de la
Comunicación.
2.-Las azones de un nue o campo de es udio
Nume osos han sido los a gumen os exp esados a lo la go del p esen e siglo que se han empeñado en nega la exigencia de
una p epa ación supe io pa a el eje cicio de una ac i idad -la in o ma i a- que, a lo la go de la His o ia, ha i ido en los
aledaños de la li e a u a, de la polí ica o de la bohemia; de una labo a la que, en 1920, el humo is a Geo ge de la Foucha diè e
aún si uaba, jun o con la que desempeñaban los banque os, en e aquéllas que no eque ían p epa ación alguna; de un
quehace cuyos p o esionales han sido despec i amen e cali icados, llegando incluso a se conside ados, como esc ibía Hildy
Johson en The F on Page, el esul ado del c uce de un con abandis a con una p os i u a (16).
A o unadamen e, como exp esa con acie o F ancisco Iglesias,
"la c ecien e complejidad de la ida mode na, la ele ación gene al de los ni eles cul u ales y, en suma, las
exigencias sociales cada ez más se e as, con igu a on las condiciones p ecisas pa a la demanda de mejo es
ni eles de o mación de los p o esionales de la in o mación y pa a la consolidación cien í ica de es e campo, lo
que eque ía un a amien o sis emá ico y uni a io del enómeno" (17).
A consecuencia de ello, la comunicación social se a econociendo, paula inamen e, como una disciplna que p ecisa de un
adecuado ma co cien í ico pa a su examen; ambién, como un ámbi o al que sus es udiosos y p o esionales acceden con la
opo una p epa ación, que ga an iza el empleo de los necesa ios ecu sos e ins umen os me odológicos (18). En ambos casos,
las acul ades y cen os c eados pa a examina la comunicación social y la in o mación se pe ilan como los espacios más ap os
pa a l in es igación de odos esos enómenos.
La aspi ación desc i a no es nue a: ya en el siglo XIX la p og esi a capaci ación de los enca gados de maneja esa
comunicación social plan eó la necesidad de que és a adqui ie a pe iles más cla os y diá anos. Amén de los ac o es écnicos,
ju ídicos y polí icos auspiciados po las ci cuns ancias de la pasada cen u ia (19), la g adual undación cen os y la o ganización
de cu sos "pa a pe iodis as" con ibuye on con decisión a que las di e sas ó mulas de comunicación social exis en es -como la
p ensa- deja an de se conside adas subgéne os li e a ios, posibili ándose, así, que apa ecie a la p ime a de inición del
concep o de p o esión pe iodís ica. Pese a los acasos (20), de la opo unidad de aquel inicial plan eamien o dan e la pione as
Escuela Supe io de Pe iodismo de Pa ís ( undada en 1899), la Escuela de Pe iodismo de la Uni e sidad de Missou i (1908), la
Escuela de Pe iodismo de la Uni e sidad de Columbia (1909) y las más de 45 acul ades de uni e sidades no eame icanas que
en las p ime as décadas de es e siglo ya con aban con semina ios especializados en comunicación (21). En España co obo an
ese impulso el cu so de pe iodismo dic ado po Fe nando A aujo en 1887 en la Uni e sidad de Salamanca, la undación de la
Escuela de Pe iodismo de El Deba e (1926), de la Escuela O icial de Pe iodismo (1941), del Ins i u o de Pe iodismo de la
Uni e sidad de Na a a (1958), de la Escuela de Pe iodismo de la Iglesia (1960), de las Facul ades de Ciencias de la
In o mación y de la Comunicación de las Uni e sidades españolas, así como el conjun o de en idades p i adas epa idas po
odo el e i o io nacional.
Lógica consecuencia de su abajo, la comunicación social es cada ez mejo en endida "como si ue a una ciencia, adop ando
el mé odo cien í ico, la obje i idad cien í ica y los ideales cien í icos en el p oceso comple o de la comunicación de masas" (22);
un campo mul idisciplina donde se aplican -posiblemen e de modo más igu oso que en el ámbi o p o esional- los mé odos
cien í icos de la in es igación social, ins umen os que a enúen la pasi idad ("los medios deben con a no icias, no analiza las")
y la inocencia pe iodís icas ("el pe iodis a debe se el que aplique una mi ada espon ánea a odo lo que le odea").
Con aminados de ese espí i u, esos cen os animan la o mación de los in o mado es como cien í icos, pues, como señala
Law ence C anbe g,
"el pe iodismo es en sí mismo una ciencia y (...) con una cuali icación ap opiada, el pe iodis a compe en e es un
cien í ico en eje cicio. [Ambos] a anzan hacia las mismas eglas y si en a la común necesidad del géne o
humano de conocimien o e in e p e ación colec i as" (23).
3.-El o igen del obje o cien í ico de la comunicación
Admi i la ealidad de cualquie ciencia exige, en palab as de F ancisco Iglesias, econoce la exis encia de "un cúmulo de
sabe es o denados, con un mé odo p opio de in es igación que pe mi e segui a anzando y p o undizando en el conocimien o
del obje o de es udio" (24). En es e sen ido, nada hay más cohe en e a la ho a de p ecisa los con enidos de las Ciencias de la
Comunicación que de ini p e iamen e cuál es el obje o que es udia, abundando en las azones que lo jus i ican (sus o ígenes y
desa ollo) y en el p ocedimien o empleado en la consecución de sus ines (sus ins umen os especí icos y su me odología
docen e); sólo así se á posible plan ea se, con pos e io idad y en el caso de que co esponda, las posibles p egun as a nues os
in e ogan es sob e un ámbi o an denso como con lic i o.
Quizás, la p ime a cues ión que nos asal e a los implicados en es e empeño sea el de ija el p incipio de nues o obje o de
es udio, a ea que ha dado luga al su gimien o de una de las más uc í e as -no po ello menos compleja- líneas de abajo. En
sí, el análisis del desa ollo his ó ico de la comunicación social ha pe mi ido que, en el seno de las ciencias que analizamos -
más en pleno con ac o con el sabe y el hace his ó icos-, su ja una nue a disciplina -la his o ia de la comunicación-, cuyo
come ido eside en iden i ica los dis in os enómenos que aglu ina el concep o de comunicación social y de qué modo se
inca dinan en el con ex o que los gene a.
Tan necesa ia labo de undamen ación cien í ica no ha podido soslaya , sin emba go, que esa nue a disciplina -la His o ia de la
Comunicación- se haya con e ido en un espacio donde con e gen las más ag ias dispu as, las esis más encon adas o las
más cla as oposiciones en e los in es igado es; disc epancias en cuyo seno se obse an -es e iden e- los más di e sos
pa ece es ace ca de la na u aleza misma del enómeno comunica i o.
Pese a odo ello, y en a as de log a el consenso al que odo espacio cien í ico aspi a, esul a aleccionado ealiza un b e e
excu sus a a és de una de las cues iones más espinosas: la que emi e al es udio de los c i e ios empleados pa a es ablece el
o igen de la comunicación social. Veámoslos.
*El c i e io écnico. En su o alidad, los au o es que se adsc iben a es e p incipio e asan la apa ición de la comunicación social
a las épocas en las que de e minados p ocedimien os pe mi en, en azón de la mecanización p og esi a de la ansmisión de
no icias, la masi a mul iplicación de los mensajes. Pese a se conscien es de la exis encia de un ac o cul u al, la mayo ía de
ellos coinciden en o o ga un p o agonismo desmedido al desa ollo de unos sis emas mecánicos que posibili an un mayo
con ac o en e los con enidos comunica i os y la sociedad. Modalidades, en suma, que aba can desde el nacimien o y
expansión de la imp en a en Eu opa, que pe mi i ía la sus i ución de la no icia manusc i a po las hojas olan es imp esas; el
es allido de la Re olución Indus ial, que desemboca ía en la aplicación del apo a la imp en a ya en el siglo XIX; o, las
capacidades de la ele isión y los nue os medios que, a deci de Ma shall McLuhan, con o man el pun o de pa ida de la his o ia
de los mensajes (25).
En su conjun o, la excesi a pola ización de es os au o es en o no a los mé odos "indus iales" que ehiculan la labo
comunica i a no les impide, sin emba go, acep a la exis encia de o as écnicas que, como el lenguaje o al o la esc i u a, se
con ie en en p omo o es de ese enómeno. Sin emba go, pese a la impo ancia de odas ellas en su conjun o (26), lo cie o es
que es os in es igado es minimizan el alo de o os ac o es -la libe ad de conciencia y de exp esión o la ex ensión de la idea
de la ole ancia-, "sin los que aquella ans o mación ecnológica hab ía enido mucho menos alcance" (27).
*El c i e io empo al. Como pun o de pa ida, es os es udiosos de ienden la exis encia de comunicaciones sociales cuando se
pe ciben los mínimos asgos de pe iodicidad, a ibu os que di e encian las mani es aciones in o ma i as de o as ambién
p oducidas en el ámbi o de lo esc i o, como puede se el lib o. Pa a aquéllos, el o igen del obje o de la His o ia de la
Comunicación coincidi ía con las p ime as publicaciones egula es de ca ác e anual su gidas en el siglo XV: los calenda ios
imp esos en Pa ís, Maguncia o Gineb a, y que, una cen u ia más a de, alcanza on, de la mano de Michael on Ai zing, una
egula idad semes al.
En esa línea, aunque con le es ma izaciones, se enma can los abajos de Geo ges Weill y Fe dinand Te ou, quienes hacen
coincidi el inicio de la comunicación social con el comienzo de las gace as en el siglo XVII -las hojas de no icias de Augsbu go y
Es asbu go- y de los p ime os pe iódicos dia ios a comienzos del XVIII. Conc e amen e pa a el p ime o -ad ie e Sa a Núñez de
P ado-, " odo lo que a del siglo XII al XVIII no es más que p o ope iodismo. Y lo an e io , ni siquie a lo con empla" (28).
Cie amen e, pa a el au o del clásico ex o El Pe iódico la c eación de la imp en a no cons i uye el momen o más ele an e de
odo el p oceso; a su juicio, e is ió mucha más impo ancia el momen o en que dicho a ilugio (ayudada po la o ganización
pos al y de co eos, la aplicación del apo y la apa ición de los p ime os e oca iles) se asien a en Eu opa con al ue za que
pe mi e el alumb amien o de lo que el in es igado cali ica de e dade a in o mación social: la p ensa de pe iodicidad dia ia (29).
Mucho más lejos en sus plan eamien os llega José Luis Ma ínez Albe os, que cen a oda su a ención en la comunicación
ligada a los lími es del iempo, p eocupada po la ac ualidad y que u iliza como canales los medios de di usión masi a o las
écnicas de di usión colec i a (30). De suyo, una in o mación que cali ica de "con ingen e", pa a con apone la a aquellas o as -
enseñanza, educación, apos olado, comunicación a ís ica- basadas en p ocedimien os de di usión "más len os".
*El c i e io socio-cul u al. Pa ida ios de que no se puede delimi a el obje o de la comunicación sin ealiza una cons an e
e e encia a la sociedad, ni ampoco p escindi de aquélla a la ho a de de alla la e olución de és a, los au o es que incluimos en
es e g upo se mues an pa ida ios de econoce la necesa ia ligazón exis en e en e el o igen de la comunicación y las p ime as
en idades o ganizadas que unda el homb e.
Así, y al ma gen del análisis de los di e sos "medios ansmiso es" que la comunicación haya empleado -o ales, esc i os,
imp esos, e c.-, in es igado es de la alla de Césa Aguile a, Pie e Albe , Alejand o Piza oso Quin e o o Jesús Timo eo Al a ez
no dudan en admi i que dicho enómeno ha exis ido desde la más emo a An igüedad, mani es ando, quizás de modo más
ín imo que la si uación polí ica, social, económica o cul u al, la en idad de cada núcleo de población en cada e apa conc e a.
En iende el p ime o de ellos que el é mino comunicación social acoge a más enómenos que los pu amen e pe iodís icos, lo
que implica si ua el pun o de pa ida del es udio de esas mani es aciones en el análisis de los mensajes públicos emi idos con
ayuda de sonidos bucales o ges os co po ales. En esa línea de ecoge el enómeno comunica i o en oda su ampli ud se
si úan, asimismo, las p opues as de Angel Beni o y Jesús Timo eo Al a ez, pa a quienes las p ime as mani es aciones
in o ma i as hubie on de se necesa iamen e o ales o isuales, an es de que se o maliza an po esc i o hacia el 3.000 a.C. (31).
Pa a ambos, son mues as que ca ecen de una exac a simili ud con las empleadas de modo gene alizado en la ac ualidad,
consecuencia lógica de que ue on concebidas po y pa a unas sociedades dis in as de las nues as, y cuyos medios de
exp esión espondían, lógicamen e, a necesidades di e en es.
Po su pa e, el in es igado ancés Pie e Albe apo a en su His o ia de la p ensa las p uebas que, a su juicio, demues an
que exis ía in o mación en ci ilizaciones que igno aban la imp en a (los aedos g iegos, los o e os del medie o, los na ado es
a icanos), in en ando p esen a , de ese modo, que la comunicación social se ale de muy di e sos ó ganos, no exclusi amen e
ligados a la inno ación de Gu enbe g (32).
En úl imo luga , Alejand o Piza oso cali ica a la comunicación social como un enómeno an especí icamen e humano que,
"desde que podemos habla del homb e en la Tie a, de las sociedades humanas hemos de conclui que exis e el
enómeno de la comunicación social, el enómeno de la in o mación" (33).
Desde la pe spec i a apo ada po odos ellos esul a lógico econoce la exis encia de una disciplina que denominan His o ia de
la Comunicación, ámbi o que aglu ina el conjun o de in es igaciones des inadas a p o undiza en algo an undamen al en oda
ciencia como es el o igen de su obje o de es udio. En sí, un espacio donde se in es iga y explica la e olución de la
comunicación social, en endiendo po és a odo lo que pueda conjuga se con los é minos de pe iodismo, publicidad y
p opaganda; una comunicación social ya p esen e en las p ime as sociedades o ganizadas, ligada a los cen os de decisión y
que se mani es a ía median e di e en es écnicas comunica i as -la palab a, la esc i u a, la imagen-, mul iplicado as, a su ez,
de los mensajes que cohesionan a esas ag upaciones humanas.
No as
1. Vid. H. SPEIER, "El desa ollo his ó ico de la opinión pública", en Ch. S einbe g y W.A. Bluen, Los medios de comunicación
social, Roble, México 1969; R. RIVADENEIRA, La opinión pública, T illas, México 1976 y Pe iodismo, T illas, México 1977; José
Luis DADER, Pe iodismo y pseudocomunicación polí ica. Con ibuciones del pe iodismo a las democ acias simbólicas, Eunsa,
Pamplona 1983; Cándido MONZON ARRIBAS, La opinión pública. Teo ías, concep o y mé odos, Tecnos, Mad id 1990; y Vincen
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3. Vid. Miguel URABAYEN, Es uc u a de la in o mación pe iodís ica. Concep o y mé odos, Mi e, Ba celona 1988.
4 A su asen amien o como al ía con ibuye on ac o es de di e sa índole como la in ención de la imp en a; el inc emen o, a
mediados del siglo XVI del come cio in e nacional, con la consiguien e gene ación de in e és po odo ipo de no icias
p o enien es de pun os cada ez más lejanos; las luchas eligiosas en e la Re o ma y la Con a e o ma que p o ocan el
aumen o de la al abe ización con el cla o in de pode lee di ec amen e li e a u a eligiosa; el desa ollo de las concen aciones
u banas y el éxi o de cie as ins i uciones sociales, como el ca é y los salones, e c.
5 Vid. Manuel TUÑON DE LARA (di .), La p ensa en los siglos XIX y XX, Uni e sidad del País Vasco, Bilbao 1986; y Josep-
F ancesc VALLS, P ensa y bu guesía en el XIX español, An h opos, Ba celona 1988.
6. José Luis DADER, Apun es pa a un cu so gene al de Opinión Pública y Pe iodismo, ex o inédi o, Facul ad de Ciencias
de la In o mación, Uni e sidad de Na a a, Pamplona 1988, pág. 195.
7. Vid. J. HABERMAS, His o ia y c í ica de la opinión pública, Gus a o Gili, Ba celona 1981; y José Manuel BERNARDO DE
ARES, Ideología y opciones polí icas a a és de la p ensa, Dipu ación, Có doba 1981.
8. Vid. Cándido MONZON ARRIBAS, op. ci ., págs. 35-45. El in es igado ealiza un amplio eco ido po la ob a de di e sos
au o es cen ados en es e aspec o, ales como E.A. Ross y McDougall, Leme , el ya ci ado Habe mas, A.F. Ben ley, C.H.
Cooley, Tönnies, Lippmann y Laswell.
9. Alejand o MUÑOZ ALONSO en Sa a Núñez de P ado (Coo .), Comunicación social y pode , Ed. Uni e si as, Mad id
1993, pág. 13.
10. Vid. Ana AZURMENDI, De echo de la in o mación. Guía ju ídica pa a p o esionales de la comunicación, Eunsa,
Pamplona, 1997.
11. Ib. , pág. 27.
12. Ca los SORIA SÁIZ, De echo de la In o mación: análisis de su concep o, Ed. Ecam, San José de Cos a Rica 1987, pág.
5.
13. Gab iel GALDÓN LOPEZ, Desin o mación. Mé odo, aspec os y soluciones, Eunsa, Pamplona 1994, pág. 19.
14. Jacin o CHOZA, ci ado po Gab iel Galdón López, op. ci ., pág. 19.
15. Gab iel GALDON LOPEZ, op. ci ., pág. 20.
16. Alejand o PIZARROSO QUINTERO (Ed.), His o ia de la P ensa, Ed. Cen o de Es udios Ramón A eces, Mad id 1994,
pág. 3.
17. Vid. Ca los SORIA SAIZ, La c isis de iden idad del pe iodis a, Mi e, Ba celona, 1989.
18. F ancisco IGLESIAS, Guía de los es udios uni e si a ios. Ciencias de la In o mación, Eunsa, Pamplona 1984, pág. 50.
19. Vid. And és ROMERO RUBIO, "Ciencia, o mación académica, i ulación p o esional (I), en In o mación, opinión, mensaje
y medios. Re is a de Ciencias de la Comunicación, Ceade, Se illa, 1997, nº 1, págs. 21-48.
20. En e los de ca ác e écnico sob esale el nacimien o de la emp esa pe iodís ica con la complejidad in elec ual,
o ganiza i a y inancie a que la de e mina; en e los de en idad ju ídica, el a ianzamien o del de echo de las p o esiones
que ins au a la Re olución F ancesa; y en e los polí icos, el con ol de los in o mado es que pos ulan los ascismos
eu opeos, que o igina ía el es ablecimien o de las p ime as ó mulas pa a legi ima a los pe iodis as.
21. Además del e és su ido po el gene al Robe E. Lee en 1869 en su in en o de c ea unas clases especiales pa a
pe iodis as en el Washing on College, Philip Meye comen a que, cuando en la década de los años ein a de es e siglo,
James B yan Conan u o que pensa a qué des inaba unas inespe ada donación a Ha a d pa a mejo a los c i e ios
es ánda es del pe iodismo, decidió es ablece un plan de ma e ias de cul u a gene al pa a pe iodis as con o mación
uni e si a ia de p ime ciclo. Y lo hizo así po que conside aba que no exis ía la su icien e base de ma e ias p opias como
pa a jus i ica la c eación de una escuela de pe iodismo (Vid. Philip MEYER, Pe iodismo de p ecisión. Nue as on e as
pa a la in es igación pe iodís ica, Bosch, Ba celona 1993, págs. 25-26).
22. Vid. Manuel VIGIL Y VÁZQUEZ, El pe iodismo enseñado. De la Escuela de "El Deba e" a Ciencias de la In o mación,
Mi e, Ba celona 1987; y Me cedes GORDÓN PÉREZ, La enseñanza del pe iodismo en el mundo occiden al. Es udio
eó ico y compa ado de es escuelas, Ed. Uni e sidad Complu ense de Mad id, Mad id 1991.
23. Philip MEYER, op. ci , pág. 31. Vid. Luka BRAJNOVIC, El ámbi o cien í ico de la in o mación, Eunsa, Pamplona 1979.
24. Law ence CRANBERG, ci ado po Philip Meye , op. ci ., pág. 29-30. A ello, añade el au o de Pe iodismo de P ecisión
que "el mundo se ha uel o an complicado, el inc emen o de la in o mación disponible an ingen e, que el pe iodis a iene
que se alguien que c iba y no sólo que ansmi e, un o ganizado y no sólo un in é p e e, así como alguien que eúne y
hace accesibles los hechos" (Philip MEYER, op. ci ., pág. 25).
25. F ancisco IGLESIAS, op. ci ., pág. 36.
26. Vid. Ma shall McLUHAN, La galaxia Gu enbe g. Génesis del "Homo ypog aphicus", Plane a-Agos ini, Ba celona 1985.
27. En jus o econoce que el asen amien o de la imp en a a pa i del siglo XV y XVI, de las pos as como sis ema o ganizado
en el XVII, así como del e oca il, el elé ono, la li og a ía, la lino ipia y las écnicas publici a ias ya en la
Con empo aneidad han posibili ado que la in o mación llegue a un público más ex enso de o ma egula ,
uni e salizándose la unción de la comunicación dia ia que inaugu a a en 1702 el inglés Daily Cou an . En palab as de
Alejand o Muñoz Alonso, la imp en a implica "un decisi o cambio ecnológico que pe mi e la di usión del sabe y de la
in o mación has a unos lími es impensables has a ese momen o (...). Con la imp en a se ponen ambién las bases pa a la
apa ición del p ime medio mode no de comunicación de masas, la P ensa" (en Sa a NÚÑEZ DE PRADO (Coo .), op. ci .,
pág. 14).
28. Alejand o MUÑOZ ALONSO, ci ado po Sa a Núñez de P ado, op. ci ., pág. 14. Vid. Rica do ACIRÓN ROYO,
"Relaciones medios-docencia-in es igación en el campo de la comunicación", en Es udios de Pe iodismo, nº 1, Facul ad
de Ciencias de la In o mación, Uni e sidad de La Laguna, Tene i e 1992, págs. 30-42.
29. Sa a NUÑEZ DE PRADO, op. ci ., pág. 17.
30. En palab as de Geo ges Weill: "La in ención de la imp en a es lo que ha hecho posible el pe iódico (...). Es os, según
nues os ac uales conocimien os, apa ecen al comienzo del siglo XVII" (Geo ges WEILL, El pe iódico. O ígenes,
e olución y unción de la p ensa pe iódica, U eha, México 1962, pág. 1).
31. Vid. José Luis MARTÍNEZ ALBERTOS, La in o mación en una sociedad indus ial, Tecnos, Mad id 1972.
32. Vid. Jesús TIMOTEO ALVAREZ, "Elemen os pa a un nue o modelo de análisis his ó ico. De la his o ia del pe iodismo a la
"his o ia o al", en Es udios de His o ia Mode na y Con empo ánea. Homenaje a Don Jesús Pabón, Re is a de la
Uni e sidad Complu ense, Mad id julio-sep iemb e 1979; y Angel BENITO, Fundamen os de Teo ía Gene al de la
In o mación, Pi ámide, Mad id 1982.
33. Vid. Pie e ALBERT, His o ia de la p ensa, Ed. Rialp, Mad id 1990.
34. Alejand o PIZARROSO, op. ci ., pág. 8.
FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:
Ruiz Acos a, Ma ía José (1998): No as pa a el es udio del o igen de la comunicación social. Re is a La ina de
Comunicación Social, 9. Recupe ado el x de xxxx de 200x de:
h p://www.ull.es/publicaciones/la ina/a/42mj u.h m