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Antología de crónicas de las corridas lidiadas por Antonio Ordóñez en la Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla (1952-1969)

Gil González, Juan Carlos

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 9, Se illa, 1999, págs. 45-92 ANTOLOGÍA DE CRÓNICAS DE LAS CORRIDAS LIDIADAS POR ANTONIO ORDÓÑEZ EN LA PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE SEVILLA (1952-1969) Juan Ca los Gil1 I.– ANTONIO ORDÓÑEZ, «MAESTRO» DE LA JUVENTUD i co a edad me ha p i ado de e en los uedos a es a i epe ible igu a del o eo pe o, pa alelamen- e, mi inquie ud po conoce lo que se me ocul a me ha dado la posibilidad de descub i lo a a és de documen ales, e ulias de a icionados y, sob e odo, de la li e a u a que sob e él se ha esc i o. G acias a es os ma e ia- les aho a dis u o de la igu a genial de An onio O dóñez que yo mismo, a pa i de ellos, me he con igu ado. He con ado con la desin e esada colabo ación de ese g an académico de lo au ino que ue aclamado po sus con em- po áneos como el «maes o», con su ingenio inago able, con su es ilo sin pa , mezcla de lo cas izo y lo no ísimo. Con las aenas de An onio O dóñez he descubie o que la sencillez se con ie e en elegancia, que la pe ección es el ehículo pa a 1 Es udian e de la Licencia u a de Pe iodismo en la Facul ad de Ciencias de la In o mación de Se illa. llega al deli io y que desnudó a los cánones clásicos pa a que luye a lib e la esencia del o eo. He oído deci a muchos a icionados: «el de Ronda es un o e o de una in eligencia sin igual, sólo ese ada a los elegidos», y yo, lle ado po mi insaciable cu iosidad, he ido, en su homenaje, a co obo a al a i mación. Sin duda no les al a azón a quienes así piensan. Pe o el «maes o», además, de os en a esa men e lúcida de cien í ico es capaz de u iliza un único ins umen o, el capo e, que sea, o a ace o que calme la b usca embes ida de la ie a, o a seda desmayada con que da el oque de su ileza al lance. O dóñez lle aba p endido en su aje de luces los duendes de la inspi ación de los a is as bohemios que, cuando uno menos se lo espe a, libe an su ene gía c eado a pa a p oduci un a e aleg e, dis in o, odo sol u a y le edad a a és del cual se e ade, con g acia, del iesgo que nunca cesa. Con las sob as de su ingenio hab ía iqueza su icien e pa a le an a a ias celeb aciones. La his o ia del o eo se e eb a po las hondas huellas que dejan los o e os en los uedos y aho a se nos ha ido el maes o, ¡y yo sin conoce lo! No, no es eso lo que me apena. Nos ha dejado un eso o de alo incalculable: su ob a a ís ica. Apesa de que Juan Ramón Jiménez a i ma- se «clásico es deci ac ual. Es deci e e no», ¿quién puede duda de que su ausencia no a a se una pé dida i epa a- ble pa a un jo en a icionado? Sin emba go, ampoco cono- cimos a Dide o , ni a Ma x, ni a T o sky y no, po ello, deja- mos de in e esa nos po su ob a. G acias a su ía lucidez y a su ánimo se eno pudo des- ela los sec e os de una Tau omaquia en la que se conjuga- ban con exquisi a a monía el dominio absolu o sob e el o o Juan Ca los Gil 46 (la Técnica) y el sen imien o espi i ual del o e o (la Es é ica) pa a que aye y hoy y siemp e ap endamos las lecciones del o eo pu o e impe ecede o. No es casualidad que muchos se decla asen sus discípulos pues, como odo buen maes o, su o eo o ece una comunicación abie a con los a icionados. Mien as an o, el público, a as ado po los ecos del sen i- mien o, i umpe en clamo osas o aciones y lo ele a has a un pues o de p i ilegio en el Olimpo de los hé oes. Yo elee é los lib os, yo ol e é a busca en la his o ia, yo con empla é de nue o los documen ales y los ídeos y e oca é, pa a siemp e, su imagen p oyec ada sob e el o o. Eso se á como sin oniza de nue o al umo de la uen e ina- go able, con empla el manan ial de g acia y de belleza. Po odo ello quie o en ia al que ya no exis e y al que aún pe - i e en mi memo ia la exp esión de mi g a i ud. II.– RELACIÓN DE CRÓNICAS Con el obje i o de enca na en los hechos la o ación an e io espigo, a con inuación, una selección de c ónicas donde se na a on las aenas memo ables que An onio O dóñez ealizó en la Plaza de la Real Maes anza de Se illa. Los ex os escogidos aba can desde la Fe ia de Ab il de 1952 (su p ime a e ia como ma ado de o os, con es ac uacio- nes) has a la Fe ia del año 1969. Hay que eco da a los lec- o es que su p ime a e i ada se p oduce en Lima (Pe ú) el 18 de no iemb e de 1962. Es u o sin o ea dos años (1963- 1964). En los años 1965-1966 no o ea en el coso maes an- e. Su eapa ición se p oduce en la Fe ia del año 1967. Desde ese año has a el 1969, o ea en las es e ias se illanas. An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 47 Con es as c ónicas el lec o puede e oca a la ez que ap ecia la solidez de la dimensión o e a de An onio O dóñez. He que ido inclui una c ónica (en conc e o, la del 22 de ab il, de 1953) que ela a una de las cogidas g a- es que su ió el maes o, pa a pone de mani ies o que An onio O dóñez u o que semb a de sang e y su imien- o el camino de su glo ia has a conquis a la dignidad de maes o del o eo. Hemos ep oducido las c ónicas que esc ibie on, en aquellos años, don Fab icio y Gil Gómez Bajuelo en el Abc y Dela ega en El Co eo de Andalucía y que ue on las que leye on nues os paisanos de mayo edad; con ello, noso os los más jó enes enemos no sólo opo unidad de conoce las sino, ambién, de imagina nos cómo ue on los iun os del maes o en la Plaza de Se illa hace más de un cua o de siglo. An onio O dóñez o eó cua en a y dos a des en la Plaza de la Real Maes anza de Se illa. En ese la go espacio u o iempo de con e i se en uno de los o e os más impo an es de la His o ia de la Tau omaquia. ¡Admi ación y ag adeci- mien o pa a el Maes o! Ap o echo es a ocasión pa a ag adece al di ec o y a los unciona ios de la Heme o eca Municipal de Se illa que an pacien emen e p o eye on mi insaciable demanda de pe iódicos, al Á ea de Cul u a del Ayun amien o de Se illa y a las Fundaciones El Mon e y C uz Campo, po la cesión de las o og a ías de Gillén y Cubiles que ilus an es as c ónicas. Y, po supues o, a dia ios como Abc y El Co eo de Andalucía, que u ie on c onis as que con su hace pusie on es os silla es que son las c ónicas de las His o ia de la Tau omaquia. Juan Ca los Gil 48 1.– CRÓNICA DE DON FABRICIO DE LA CORRIDA DE JUAN A. ÁLVAREZ YFRANCISCO DE LACHICA PARA LOS DIESTROS MANOLO GONZÁLEZ, MARTORELL YANTONIO ORDÓÑEZ LIDIADA LA TARDE DEL 24 DE ABRIL DE 1952 EN LA PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. ORDÓÑEZ SALE POR LA PUERTA DEL PRÍNCIPE. UNA OREJA PARA MANOLO GONZÁLEZ (ABC, 25-IV-1952). «En la quin a co ida de e ia acon eció una ex ao di- na ia aena, p emiada con dos o ejas, de An onio O dóñez, que salió a homb os po la Pue a del P íncipe. »Los o os de Juan An onio Ál a ez (p ocedencia Con e as) esul a on manejables con excepción del segun- do, que p esen ó di icul ades. El que ce ó plaza, excelen e pa a el o e o, ue bien ap o echado. Dos o ejas pa a O dóñez y una pa a Manolo González. Peso de los o os en canal: p ime o, 300 kilos; segundo, 268; e ce o, 292; cua - o, 260; quin o, 307, y sex o, 3012. »I.–“... EN ÁNIMO YGRANDEZA” »Pa a aseando un e so de la magna elegía que el genial u e ano compusie a a mayo hon a de la amosa I álica y con la que die a lus e yglo ia a las le as españolas, di emos hoy: Ronda iun an e, en ánimo yg andeza. Yes así po que de la mo isca Ronda ha llegado a Se illa un a is a ilus e pa a ae nos el ex o o iginal del mensaje de excelsa o e- ía que en o o iempo esc ibie a en ecio pe gamino el c eado de la inmo al escuela ondeña y ue el eg egio Ped o Rome o, seño insigne en el seño ío del o eo. La bande a au omáquica de Ronda ha lameado aye ic o iosa, en an o un animoso a is a se ano (An onio O dóñez se llama) can aba a la glo ia de la Fies a Nacional, como Ca o can ase o o día ya lejano I álica inmo al; con e sos de inspi ada o e ía, dichos en la Real Maes anza con un capo e ino y una e sa mule a, que habla on con elocuencia de o ado y esc ibie on con pluma de le ado. Pe o O dóñez no can aba aho a a una uina glo iosa, sino a una ealidad i a An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 49 2 La elación peso b u o/peso canal suele se , ap oximadamen e, de 1’6 a a o del p ime o de modo que las eses de Gua diola, en el uedo, pesa on, más o menos: 480, 429, 467, 416, 491 y 482 kilos. que, como aquélla, aspi a a pe du a en la his o ia. Magno el suceso, digno de impe ecede o ecue do. El ondeño An onio O dóñez se p ocla- mó hé oe de singula p oeza y en él hubimos de iden i ica a la que López Ala cón llama a Ronda la mo una y la se ana, aye iun an e en ánimo y g andeza. Digamos cómo ue el memo able suceso. Había lidiado O dóñez un o o de Lachica an co o de cas a como de ue za, cuidándo- lo pa a que no se caye a. El e icaz as eo esul aba insulso y, de añadi- du a, el ma ado no es u o ce e o con el es oque. Pe o sin duda se p e- sen ía la p oeza, pues ue on escasísimas las mues as de impaciencia. Ysal ó a la a ena el que ce ó plaza, boni a es de Juan An onio Ál a ez (p ocedencia Con e as). O dóñez, que había al e nado en qui es con no o ia b illan ez, desplegó su capo e an e el dócil animal al en a en sue e, dibujando una se ie de sobe anas e ónicas, empladas y ceñidísi- mas, ganando el paso como es de ley, ema ando con media p eciosa y un lance po al o a es ilo mule e il. Los lances pudie on po los o undos olés, es allando inalmen e una o ación indesc ip ible, ep oducida al e i a se An onio O dóñez al es ibo. La memo able aena ue así: es ayudados po al o au én icamen e es á icos y un ga boso doble e pa a p e- pa a . Después, en e música y olés es en ó eos andas de na u ales esuel as con ceñidisímos y la gos pases de pecho. O as de pases en edondo, aleg ando la anca embes ida del o o, que seguía con docilidad los cadenciosos mo imien os de la mandona mule a de An onio O dóñez. Más a de el ado no, consis en e en un pase de pecho, as de habe cam- biado de mano, pasando po delan e, ligando un elegan e moline e y un a a olado. Repe ición de es e ado no y muy luego, o os is osísimos en busca de la igualada de la es, que p on amen e log ada ue mue a de media es ocada supe io , en ando a la e dad. Las palmas hacían humo cuando An onio O dóñez daba la uel a al uedo, os en ando u ano las dos o ejas que a unánime pe ición le ue on concedidas al ondeño. Ycomo ahí inalizase la co ida, el público, sin mo e se de sus asien os aclamó al animoso An onio al da es uel as al uedo a homb os, ab ién- dose seguidamen e la pue a del P íncipe pa a que po ella saliese el hé oe insigne, que pe sonalizaba a Ronda iun an e en ánimo y en g andeza. »Manolo González ambién ha iun ado en el o o que ompió plaza. No había de queda Se illa a la zaga de Ronda, que desde que el o eo es o eo las dos ciudades c eado as de la ies a se dan la mano, un- diéndose no pocas eces las glo ias espec i as en ap e ados ab azos de los dos es ilos inmo ales. No ha á al a deci que Manolo González c eó lances de ma a illa con su capo e magis al, al e oniquea a sus o os Don Fab icio 50 An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 51 Fig. n.º 9.– Re a o de An onio O dóñez, 1961 (Fo o de Cubiles, apud Heme o eca Municipal de Se illa: po co esía del Á ea de Cul u a del Ayun amien o de Se illa y las Fundaciones El Mon e –Se illa y Huel a– y C uz Campo). como en qui es y aun en la b ega, menes e en el que suele a ana se pa a aho a ámi es, poniendo en sus in e enciones acen os de maes ía sin- gula . Una g an aena log ó Manolo González en el p ime o suyo y de la a de. Al explica Manolo la eo ía del o eo undamen al sob e una y o a mano, an e una es cuya docilidad guiaba b illan emen e la des eza del maes o, su mule a e a ambién bande a de glo ia izada al ope de ese más il sobe bio que es la Gi alda, mad e de a is as, como esc ibie a Fe nando Villalón. La g acia, la donosu a del o eo adje i o de Manolo eb illó al sol de la a de cla a, y los olés y la música sub aya on el log o. Ala salida de un inspi ado ado no quedó cuad ada la es, y Manolo en a- só dos e cios de su ce e a espada en mi ad del mo illo del as ado, que cayó ulminado. En e deli an es aclamaciones, Manolo González dio uel a al uedo con la o eja del animal limpia y galla damen e ganada. Caye on lo es al uedo y os en ando un puñado de ellas el se illano ag a- deció la o ación inal del e cio. En el o o o o Manolo an eó in uc uo- samen e aena. Hemos de ep ocha le que ol ie a a la ca ga después de habe pinchado. Finalizó de una co a y descabello. »Ma o ell dio una ib an e no a de o e o pode oso en el segundo de la a de, desa ollaba el sen ido p opio de la edad cumplida, de en- diéndose en ablas con e iden e pelig o pa a el lidiado . YMa o ell, sin amilana se, haciendo gala una ez más de su cas a, que es la de los o e- os co dobeses siemp e egida po el pundono , peleó con el o o, expo- niendo lo indecible en p o de una lidia adecuada a las condiciones de la es a la que consiguió doma , poniéndose de elie e el singula pode ío del espada. El o o de Juan An onio Ál a ez que había acome ido bien en la sue e de a as dio un cambiazo inexplicable poniéndose pelig oso, como an es dijimos, y Ma o ell sacó de él odo el pa ido posible log an- do saca lo del e cio pa a c uza se alien emen e, en una in en ona a ies- gada po demás. El as eo, sub ayado cons an emen e po las palmas de la concu encia, ue e dade amen e no able, po el iesgo que en añaba, a on ado po el co dobés con no o ia se enidad y aguan e, cualidades és as de excelen e lidiado . T as de pincha , cob ó una es ocada has a la bola, siendo aclamado al saluda desde el e cio. En el quin o de Lachica , an co o de de ensas como de b a u a, Ma o ell hizo una b e e lidia e i- caz, ma ando de es ocada, en cuya ejecución se ec eó me eciendo uná- nime benepláci o exp eso en palmas... »Espe emos con iadamen e una éplica eliz de la p oeza de O dóñez». Don Fab icio (Abc) Don Fab icio 52 2.– CRÓNICA DE DELAVEGA DE LA CORRIDA DE SALVADOR GUARDIOLA PARA LOS DIESTROS MARTORELL, ANTONIO ORDÓÑEZ YMANOLO VÁZQUEZ. DON JOAQUÍN PAREJA-OBREGÓN, PREVIAMENTE, LIDIÓ UN TORO DE REJONES DE CONCHA YSIERRA. CELEBRADA EL 21 DE ABRIL DE 1953 EN LA PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. ANTONIO ORDÓÑEZ SUFRE UNA GRAVE COGIDA (ELCORREO DE ANDALUCÍA, 22-IV-1953). «Los o os pesa on en canal: el de ejones, 246’9 kilos; los de Sal ado Gua diola: el p ime o, 276’5; segundo, 329’9; e ce o, 284’1; cua o, 282’6; quin o, 273’9, y sex o, 351’4. En b u o die on el siguien e peso: 436, 506, 456, 447, 440 y 545. El p omedio en canal ue de 299’7 kilos. Con a a eglo a las nue as disposiciones, el peso mínimo debe se , en b u o, 470 kilos, de modo que cua o o os, nada menos, ienen que se mul ados po al a de peso. »I.– ENLA MAESTRANZA. GRAVE COGIDA DE ORDÓÑEZ »¡Qué boni a es aba nues a plaza en la a de de aye ! Repos e os en el palco p incipal, gallade es ojo y gualdos y g impolas con las di i- sas y los hie os de las ganade ías lo ando al ien o en el ejado de la plaza. Los endidos llenos po comple o y animación y en usiasmo en odas pa es, pese a lo g is del cielo, que con sus nubes llenas de agua, pusie on una de las no as poco g a as del es ejo. »C eemos que es e lleno al ez sea el único de la Fe ia, al menos con la in ensidad de hoy. No se á, con oda la impo ancia que iene la sensible baja en los ca eles de An onio O dóñez, igu a indiscu ible de ellos. Es que al público le ha imp esionado la cogida y no ha salido de la plaza con en o. Acos umb ados en es os iempos a no e o ea como se o eaba y en el e eno que se o eaba, aun sabiendo el aude que se le hacía le gus aba, le e a ag adable, cuan o eía en el uedo y aho a b us- camen e se ha ans o mado la ies a y no a que, sal o momen os pasaje- os, no es ácil e el o eo que le gus aba admi a . »En el palco p esidencial Luis B u con sus compañe os de co po- ación. Sale el o o de ejones de Concha y Sie a. De lámina boni a, es b a o y codicioso y se a anca eloz al caballo, pe o Joaquín Pa eja- Ob egón luce su maes ía esqui ando alien e la embes ida an e la admi- ación de los a icionados y los g i os de emoción de alguna que o a dama ex anje a de las muchas que hay po los endidos. Cla a Joaquín dos An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 53 sencillo, como un juego cando oso in an il y no un duelo en que la mue - e acecha aimada, guadaña en is e, en cada pase, en cada a ancada p e- ñada en somb ías in enciones. Desapa ece la emoción, apa en emen e, cla o, y la sus i uye la belleza plás ica del g upo, en el que la ue za b u a se ba e en e i ada, an e el dominio del a e y la in eligencia. »Así o eó An onio O dóñez al cua o de la a de. Ya pod éis supo- ne que con la p ác ica de una gama de pases, en la que p esidió el mando, el emple y la quie ud en g ado supe la i o. En los in e medios, en las pausas de silencio absolu o, se oía el ic- ac de los elojes. En buen e e- no, en e eno educido. Limpias, cla as, y ib an es las no as de la músi- ca. Ycon desga os de onque a, los olés del público. La ex ao dina ia aena no la co onó adecuadamen e O dóñez, po que ma ó mal, de un pin- chazo y una es ocada caída. Pe o le concedie on la o eja. Po es a ez esa soco ida ase de “que pe dió la o eja po el es oque” no ue exac a. Yes que ue an o midable la aena. Tu o ella un p eceden e de an ología con el capo e. Lances sobe bios a la e ónica, lances magní icos en los qui- es, len os, a eno de i mo de la a ancada, de un bello clasicismo. Yalgo que eníamos ol idado, el aguijón del amo p opio en celo, an e la com- pe encia p o esional. La del uedo, que es la compe encia au én ica. »En el que ab ió plaza, An onio, aun con g acia y inu a en el qui e, no lució. A empe ó su labo a las condiciones de la es. Yés a bus- caba y se colaba po el lado de echo y se quedaba. Pinchó dos eces, sin decisión y en ando mejo , cob ó una es ocada. Un comienzo que no sa is izo y que al ene que supe a lo después, e alo izó su ex ao dina- ia aena del cua o. »[II.– Césa Gi ón] »Cupo a Césa Gi ón no o ia pa e en el iun o de An onio O dóñez, bien que és e inie a ya lanzado desde que el cua o apa eció en el uedo. Y ue ello que el ma a illoso qui e del enezolano en el cua o espoleó has a su aíz las ansias de supe ación del ondeño. Césa omó el o o en buena si uación, y lo emba có quie a la plan a, abie o el compás, en unos lances es upendísimos, ca gando la sue e y mandando como nunca le hemos is o. La o ación ue enso decedo a, saludando el espa- da mon e a en mano. Ycuando O dóñez le dio magní ica éplica, el ene- zolano u o el ges o de es echa le la mano. Es o apa e, en es e menes e del capo e, ya había lucido y lució después Gi ón en unos pa ones al p i- me o; en unos lances ca gando la sue e, al quin o, y en un qui e a és e, con eminiscencia de “na a a”, que ue on muy aplaudidos y oleados. Gil Gómez Bajuelo 60 An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 61 Fig. n.º 13.– «De echazo» de An onio O dóñez, 1961 (Fo o de Gelán, apud Heme o eca Municipal de Se illa: po co esía del Á ea de Cul u a del Ayun amien o de Se illa, Fundación El Mon e –Huel a y Se illa–, Real Maes anza de Caballe ía de Se illa y Fundación Se illana de Elec icidad). »Su p ime o, un buen mozo co e ón, que in en ó sal a la ba e a; mal picado y mal bande illeado, llegó quedado y achuchando. Césa in en ó aena, es u o ce ca y no pe dió la ca a del animal. No hubo más. Ma ó de un pinchazo y de una es ocada, cosechando palmas, mien as sona on unos pi i os en el a as e del o o de Cobaleda. El quin o ue mejo o o y ambién el de más peso, excediendo con c eces de los es- cien os kilos (sic). Le puso un buen pa de bande illas y al sali de la sue - e su ió un dis ensión en la odilla, po lo que desis ió de con inua ban- de illeando. »B indó a la plaza, comenzando bajo los mejo es auspicios, con edondos y de pecho, que hubo de sub aya la música. Con inuó con edon- dos, po al os, de pecho, alien es, obligando después en unos na u ales y aca iciando los lomos con pases po al o. Fal ó a la aena ligazón, lo que le es ó b illan ez, a pesa de que el dies o es u o con iado. La ejecución de la sue e sup ema ue supe io a la aena, cob ando una buena es ocada. »[III. Joseli o Hue a] »Joseli o Hue a, sin llega a iun a es u o mucho mejo que en la a de de Resu ección. Se le io más con iado y más o e o. En la p i- me a pa e del espec áculo, cuando salie on los es o os que o ecían di icul ades, Joseli o ue el más a o unado. Ai oso en la chicuelinas, con un o o que enaba en la a ancada, es u o en la aena alien e y con sol- u a. Es u o ce ca, aleg ó y obligó al o o. Sus edondos y de pecho insis- iendo ue on aplaudidos, c eciéndose has a log a una buena aena, con na u ales, de pecho al os, y ema es ai osos. Ma ó de dos pinchazos y una es ocada, saliendo al e cio a saluda . »Al que ce ó plaza lo o eó muy pa ado y con buen es ilo, en a ios lances excelen es, o acionados po el público. El o o, b a o, se caía ecuen emen e, con sólo una buena a a de Isid o y un pa de ban- de illas a pe ición del p opio Hue a, que emía se acaba a el o o. »B indó a la plaza, y ealizó una aena po ayudados po al o, quie- o y con sabo o e o, Ci ando lejos, aguan ó en unos edondos y de pecho, o acionados. Es u o anquilo y mexicano, que sal ó un pa de coladas. Mandó con la mule a y ejecu ó con is osidad. Con el es oque alló liqui- dando con cua o pinchazos y descabello. Como decimos, Joseli o Hue a ue aye un muy o o o e o que en la p esen ación de empo ada. Encon ó si io con e lejos del o e o que la a ición se illana conoce». Gil Gómez Bajuelo (Abc) Gil Gómez Bajuelo 62 4.– CRÓNICA DE DELAVEGA DE LA CORRIDA DE CARLOS NÚÑEZ PARA LOS DIESTROS ANTONIO ORDÓÑEZ, MANOLO VÁZQUEZ YRAFAEL JIMÉNEZ CHICUELO EN LA QUE ÉSTE TOMA LA ALTERNATIVA Y LIDIADA LA TARDE DEL 6DE ABRIL DE 1958 EN LA PLAZA DE TOROS DE LA REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. ORDÓÑEZ CORTA DOS OREJAS (ELCORREO DE ANDALUCÍA, 8-IV-1958). LA FAENA DE ANTONIO ORDÓÑEZ «Seis o os de Ca los Núñez. Dos supe io es, e ce o y cua o. Uno nada cómodo, el segundo. T es sosos, sin g acia alguna en la embes ida. Cumplie on con los caballos sin g an- des es ue zos. Su loje a de manos –casi odos se caye on– obligó a cambia el e cio con una sola a a en más de uno, pe o la ez que embis ie on al caballo lo hicie on bien y con genio. Lleno en la plaza. Peso de los o os: en b u o, 442, 461, 432, 433, 480 y 476; en canal, 290’5; 294’9; 271’9; 267’9; 316’6 y 314’7. Salie on a un p omedio de 292’7 kilos (lo que ep esen a, en b u o, una media de 438 kilog amos). »[I. La al e na i a de «Chicuelo»] »Ra ael Jiménez Chicuelo ya es ma ado de o os. Ya en ó en el escala ón au ino con los máximos hono es después de una ac uación como no ille o cubie a de glo ia, de a e y de sapiencia au ina. Dios quie a que es os iun os que le han lle ado has a es a al u a se ean supe ados. »Todo es aba p epa ado pa a el g an acon ecimien o. La Maes anza, boni a has a no pode más, con su albe o elucien e, su ba e- a de ue e ojo y los endidos eple os de un público ansioso de que su o e o iun ase. Mas no quiso el des ino que la ci a his ó ica de la al e - na i a se ellenase con ases glo iosas. Sólo los da os escue os pueden ano a se en ella. Fecha: 6 de Ab il de 1958, en la plaza de la Real Maes anza de Se illa. El o o de la al e na i a se llamaba Cañamazo, e a de la ganade ía de Ca los Nuñez, enía el núme o 134 y pelo neg o zaíno. El pad ino ue An onio O dóñez y el es igo Manolo Vázquez. »¡Qué pena no pode esc ibi o a cosa! Quiso la sue e –la mala sue e– que los dos o os de Ca los Núñez no se p es asen al lucimien o del o e o que omaba la al e na i a. »Co e ón de salida el p ime o; du an e la aena de mule a sólo se limi aba a anda y anda sin una sola ez dobla an e la mule a del o e o. Un o o soso has a la exaspe ación. Flojo de emos el úl imo, se de endía, An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 63 po es e de ec o, en su a ancada y co aba su iaje no embis iendo nunca con cla idad. Dos o os pa a acaba con las ilusiones del o e o de más emplado en un día de an a ascendencia como el de la al e na i a. »Apenas si pudo o ea de salida a su p ime o. Se le iba el o o a cada lance, lo buscaba el o e o con a án. Unos lances suel os con su g an es ilo y nada más. Los es puyazos los omó el o o sin es ilo, sin aleg ía alguna. T opieza con el caballo y eca ga en la segunda a a, y la o a de cualquie mane a omada. »Viene el momen o solemne de la ce emonia. De osa pálido el nue o ma ado de o os. De e de cla o y o o el pad ino. La cuad illa, mon e a en mano, p esencia el ac o que es ub icado con el ab azo del que ambién se hace pa ícipe al es igo y en la Maes anza se oye una o a- ción g ande, en usias a, hacia el nue o doc o . Pe o ¡ay!, es a es la única o ación en usias a que ha de oí en la a de. »T es pases po bajo son seguidos de uno ayudado po al o muy bueno. En edondo o ea Ra ael. Pase ai osos, galla dos, cen ándose muy bien con el o o. Un cambio de mule a po la espalda y el de pecho, lleno de belleza y de homb ía. Dos pases po bajo y más en edondo, pe o cada ez el o o se a más lejos y se ija menos en la obligación que iene de embes i . Po el lado izquie do a aún peo . Po eso los na u ales no salen lucidos. Vuel e la mule a a la mano de echa. En odos los e cios busca el muchacho al o o. En odos se le a de la mule a. La aena se ala ga po el a án del o e o de consegui los pases. De nada le si e pega la ca e illa y aleg a desde la go pa a consegui la embes ida. Su ge el pase, pe o el pase único; el o o no lo da. También alla el es oque. Al cua o pinchazo, se decide a descabella y es ce e o con el e duguillo en la p ime a ocasión. »Las palmas ca iñosas al ecoge la mon e a de los medios, desde donde había b indado, son la p ueba de las ganas que eníamos odos de que és as, en ez de no ene es e sen ido, hubiesen b o ado del en usiasmo. Quedamos con la ilusión pues a en el sex o. Tampoco la emos sa is echa. Feo es ilo el del úl imo. En ez de anda como el p ime o, lo que hace es queda se en la embes ida. De nada ale que el o e o po íe y le busque con a án, que es é ce ca, que es é o e o. Sólo pases aislados pueden sali . La llama de la inspi ación, la del a e que odos soñamos, no puede b o a . Una es ocada delan e illa acaba con el malange del o o y con la co ida. »Dos co idas le quedan en Fe ia. Cua o o os ha de o ea . Con uno que le embis a a gus o, Ra ael bo a á odo lo del día de la al e na i- a, po que los o e os de su co e, los de su a e, son así. Espe emos. Dela ega 64 »[II.– LA«FAENA» DE ORDÓÑEZ»] »En la his o ia de la plaza de la Maes anza hay a ias aenas que ocupan luga es p eeminen es. La del Gallo en el o o de la Gue e o; la de Gaona con el de San a Coloma; la de Belmon e el día de la al e na i a del Niño de la Palma, po ci a solamen e las de la época an e io a nues a gue- a. En e las de la época mode na iene que queda g abada la de An onio O dóñez en el día de la al e na i a de Chicuelo, sal ando, como es na u al, la di e encia de enemigo en aquellas que ci amos y és a de aho a. »Cuando se quie a explica en qué consis e la se enidad y la sua i- dad del o eo, cuando se quie e sabe cuán o debe du a un pase en edon- do o un na u al pa a se pe ec os, cuando se quie a enseña cómo se liga un pase na u al con el de pecho hab á o zosamen e que e e i se a cómo lo hizo An onio O dóñez con el o o de Ca los Núñez en es a co ida. An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 65 Fig. n.º 14.– Pase de pecho de An onio O dóñez, 1967 (Fo o de Gelán, apud Heme o eca Municipal de Se illa: po co esía del Á ea de Cul u a del Ayun amien o de Se illa, Fundación El Mon e –Huel a y Se illa–, Real Maes anza de Caballe ía de Se illa y Fundación Se illana de Elec icidad). »Fue la aena al cua o el summum de la pe ección, de la anqui- lidad, de la más au én ica na u alidad. Todo medido, odo exac o, odo de una sup ema elegancia, pe o elegancia sin a ec ación, con un pe ec o sen ido del equilib io, de la a monía, de la belleza, de la plas icidad. Si Ma iano Benlliu e hubiese i ido, lo mismo que inmo alizó en el b on- ce la es ocada de Machaqui o, hubiese inmo alizado el g upo de An onio O dóñez en el pase de pecho. »Fue en el cen o del uedo. Los pies del o e o enían cla ada su plan a en el albe o de la Maes anza. Sepa adas las pie nas pa a consegui más i meza, la mule a adelan ada pa a ci a al o o y és e que muy len a- men e le sigue has a donde el b azo del o e o la lle a. Así es eces y en la e ce a e guida, majes uosa, la igu a del maes o, no se mue e su cue - po lo más mínimo. Es sólo el b azo y la mule a de seda, es sólo el o o que sigue como hipno izado el engaño. Mejo dicho, no hay nada de suges ión. Hay enseñanza. El maes o que le dice po dónde debe de lle- ga pa a después ol e o a ez al mismo camino, pa a sen i cómo la mule a le pasa desde los pi ones has a el abo, mien as el cue po del dies- o sigue plan ado en el albe o y sólo el b azo se mue e pa a log a el pase de pecho más he moso que eco damos. »O a anda de na u ales –de es és a– y dos pases de pecho seme- jan es de belleza y el moline e como solución de un momen o de lige o apu o y odo ello con el p ólogo eliz de cua o ayudados po al o de g an elegancia, de unos en edondo de len i ud sin igual, de a moniza la embes ida con la du ación del pase y el b oche de la es ocada adelan an- do la pie na, me iendo la mule a has a da le sabo clásico a la sue e del maes o Ped o Rome o, su paisano, y el es oque que lige amen e des- p endido ma a ápidamen e. »No es bas an e una o eja como p emio. Hay que da le las dos y con ellas eco e el uedo en au én ico iun o en una apo eosis de palmas y de en usiasmo. »En el segundo de la a de, un o o sin es ilo, con poca ue za en sus manos, de endiéndose en la embes ida, es u o An onio en plan de o e o. La e icacia de su labo en odo momen o, la sua idad de los pases en edondo, el emple de los doblones, lo ce ca y lo anquilo que se pasa al o o y, pa a ema e, la es ocada ce e a que ma a sin pun illa. »Con el capo e es u o supe io po el modo de juga los b azos en las e ónicas, de ca ga la sue e, de deja se pasa muy ce ca el o o siem- p e, de ema a con a e su buen o eo con el capo e en oda la a de. Dela ega 66 An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 67 Fig. n.º 15.– Un ges o incopiable... (Fo o de A jona, apud Abad Ojuel, A.: Es i pe y au omaquia de An onio O dóñez, Mad id, Espasa-Calpe, 1988, pág. 193). »[III. Manolo Vázquez»] »Si Manolo Vázquez no se p ecipi a al en a a ma a , la p ime a o eja de la empo ada en Se illa la hubiese co ado él. Su aena de mule a al e ce o o bien se la me ecía. Toda ella se desa olló bajo el signo del a e y de la maes ía. Los cua o p ime os pases ayudados bien alie on po oda ella, pe o Manolo no se con o mó y con la mule a plegada, con “el ca ucho de pescao”, ci ó al o o que le embis ió con ue za y un buen pase na u al si ió pa a enlaza los o os, que esul a on magní icos po el aguan e, po el mando, po el ajus e de o o y o e o. El de pecho culminó la belleza de los pases y la o ación sonó unánime en el g ade ío y siguió du an e oda la aena, po que as es os pases inie on los edondos, o o de pecho de mayo calidad aún y más a de unos ayudados po al o con i- nuados con más pases na u ales y el de pecho. Faena oda ella jus a, de g andes p opo ciones en cuan o a calidad a ís ica, de au én ico sabo o e- o con g acia de San Be na do. Todo es aba ya log ado. El público con el o e o. Todos hubiésemos que ido que el es oque hubiese sido cla ado en lo al o, pe o... La o ación ue de las g andes y Manolo, o gulloso de su iun o, que pudo aún se mucho mayo , eco ió el edondel. »No e a de las mismas condiciones de sua idad y b a u a el quin- o o o. Manolo le buscó mucho la embes ida, se me ió en un e eno ce - quísima, insis iendo una y o a ez pa a que el o o le embis iese y en es a po ía pudo saca na u ales y edondos de buena ac u a y o os po bajo. Media es ocada hizo que el o o se acos ase y después de le an a lo el pun- ille o un descabello puso in a la a ea. Manolo Vázquez o eó con el capo- e supe io men e en las e ónicas clásicas, en las chicuelinas elegan es, en los ema es ai osos. Toda una a de en son de o e o. Es o es lo que ale. »Nues a enho abuena al nue o ge en e de la Maes anza. An e el magní ico ca el el público llenó o almen e la plaza. Asegui así. »Y es o es odo lo que imos en la p ime a co ida del año. Nos queda á siemp e el ecue do de la aena de O dóñez el día de la al e na- i a de Chicuelo». Dela ega (El Co eo de Andalucía) Dela ega 68 5.– CRÓNICA DE GIL GÓMEZ BAJUELO DE LA CORRIDA DE BENÍTEZ CUBERO PARA LOS DIESTROS JULIO APARICIO, ANTONIO ORDÓÑEZ YMANOLO VÁZQUEZ LIDIADA LA TARDE DEL 18 DE ABRIL DE 1959 EN LA PLAZA DE TOROS DE LA REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. ORDÓÑEZ CORTA UNA OREJA (ABC, 19-IV-1959). «La p ime a co ida de la e ia ab ileña. Sólo An onio O dóñez pisó i me el albe o de la Maes anza. En la p i- me a de Fe ia, iun ó An onio O dóñez. »Los o os de Bení ez Cube o ue on buenos pa a el caballo, a ancándose con b ío. Descolló el segundo, po su cas a y sua idad. En la sue e sup ema, o ecie on di icul- ades po al a de ue za, y no o ios de ec os el jugado en úl imo luga . De boni a lámina y desigual p esencia, a o- ja on el siguien e peso en canal: 334, 330, 298, 352, 327 y 356. Die on un p omedio de 333 kilos3. »I.– ANTONIO ORDÓÑEZ »No se ago a on las localidades. Hubo en la somb a una magní i- ca en ada, pe o en el sol al o lojeó un poco. Yes que, a pesa de la época y de que la plaza es chica, las en adas han subido ex ao dina iamen e. Desde cua o pese as la somb a que cos ó e al Gue a, con el Bomba y El Espa e o, la úl ima Fe ia que Maoliyo o eó en Se illa un mes an es de su mue e, has a doscien as cincuen a pese as que ale en la ac ualidad, ya hay di e encia. Cla o es, que e an o os iempos y o o el cos e de la ida. Pe o de odas mane as... »Y menos mal que aye el público salió sa is echo in pa ibus. Po que An onio O dóñez iun ó en oda la línea. Con odo lo que signi i- ca que el de Ronda iun e, que es el iun o de la calidad y la inu a, el iun o del a is a y del maes o. No hubo ni un momen o de duda. El ma - gen de espe a, con una expec ación ecelosa del público, ue b e e, ya que el público se en egó a él en el o midable qui e en el o o que ab ió plaza. Con aquellos lances, modelo de emple y quie ud, que el g ade ío sabo eó con delei e, no sólo bo ó cualquie esquemo an e io , sino que ab ió An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 69 3Que, en b u o co esponde ía, a una media de 500 kgs. espada ealizó una aena excelen e, iniciada con unos mule azos al os, pasando oda la es, que el g ade ío sub ayó con olés y ub icó la música con sus aleg es sones. El bicho es aba algo a do e iba mejo po el lado izquie do. Cuando Gi ón se dio cuen a de ello, lo omó al na u al y la aena subió no o iamen e en calidad y en ligazón. En una palab a, ue a más, con es upendos na u ales. El dies o de i ó después po las manole- inas y hos igando a la ie a con zapa illazos, lo que ambién u o su público. Ycon el es oque, culminó su ale osa aena con un pinchazo y una es ocada. Cu o Gi ón co ó la o eja del animal y dio la uel a al uedo, en e g andes y me ecidas o aciones. Después ino el in o unio en el e ce o o. E a un bicho manso, que se había salido suel o en la segunda a a. En ó Cu o en su qui e y al inicia una chicuelina ue empi onado y de ibado. En b azos de las asis encias pasó a la en e me- ía. Que su ecupe ación sea inmedia a, le deseamos. »III.– Mondeño con i mó su ca el »Aunque el dies o de Pue o Real no co a a aye o eja alguna, con i mó, no obs an e, en di e sos pe íodos de su ac uación, el ca el de que goza en Se illa. Su p ime bicho ue manso. Desde el p incipio cua - eaba. Después de la cogida de Gi ón, el o o con sus g andes pi ones se adueñó del uedo. AMondeño, nada más oma lo con la mule a, le hizo obje o de una eno me colada, que el dies o sal ó con aplomo y is a. An e las oleadas del bicho, el espada adop ó p ecauciones en su b e e as eo. Y ma ó de dos pinchazos, sol ando el es oque, es ocada y descabello. Pa a él hubo silencio y pi os pa a el o o. Aes e bicho, An onio O dóñez le hizo un o midable qui e, modelo de emple, que ue o acionadísimo. »En el quin o, Mondeño u o ocasión de mejo a no ablemen e su labo . En las p ime as a as, el o o ue bien picado. Después, el picado abusó del palo, oyendo p o es as. »Mondeño le echó a la cosa –léase o o– mucho alo y mucha anquilidad. Un aplomo de o e o de e dad. Pases po al o, edondos yde pecho. Hubo mucho aguan e, y ue apode ándose del enemigo, c u- zándose, has a log a cua o na u ales y uno de pecho sobe bios. Tocó la música en hono del dies o y, es imulado po los aplausos del público, con inuó con excelen es y ai osos mule azos po al o, con quie ud y de e- chu a. Un pinchazo y una es ocada buena, en ando bien, co ona on la aena de Mondeño, siendo muy o acionado». Gil Gómez Bajuelo (Abc) Gil Gómez Bajuelo 76 7.– CRÓNICA DE GIL GÓMEZ BAJUELO DE LA CORRIDA DE BENÍTEZ CUBERO PARA LOS DIESTROS ANTONIO ORDÓÑEZ, CHICUELO YMONDEÑO LIDIA- DA LA TARDE DEL 27 DE ABRIL DE 1960 EN LA PLAZA DE TOROS DE LA REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. ORDÓÑEZ CORTA UNA OREJA (ABC, 27-V-1960). «An onio O dóñez y Mondeño ele an el ono de las co i- das de Fe ia de la Maes anza. »Los o os de Bení ez Cube o: el p ime o, 467 kgs., manso, se de endía; el segundo, 481; el e ce o, 488 kgs., suel o de a as; el cua o, 499, as i ino y dis aído; el quin- o, pesó 504 kgs.; el sex o 485 kgs., b a o. Los o os, en canal, a oja on el siguien e peso; 267, 283, 281, 289, 313 y 284. Die on un p omedio de 287 kilos, equi alen es a 487 en b u o.. »I.– Hay que c ee »Con esamos since amen e que la duda había llegado a p ende en noso os. Ala is a de las co idas celeb adas, hubo un momen o en que pe dimos la e. En nues o al ededo cundía la deso ien ación. Yel ema au ino en odas las con e saciones e a obsesionan e. Se opinaba, con ca ac e es ya de unanimidad, que con el apío y el peso de los o os ac uales no podían los o e os de aho a, no podía p ac ica se el o eo mode no. Había que enuncia a los más i iles a ibu os de la ies a y ol e a las no mas acomoda icias de iempos pasados, ecien es e inme- dia os. ¡E a o zoso! En es e clima psicológico pululábamos cuando lle- gaba la co ida de aye . La co ida enía una g an ascendencia, una honda signi icación. Po que el momen o e a pin ipa ado pa a cons a a lo que hubie a de eal y lo que hubie a de also en la es imación del ac ual momen o au ino. Juan Belmon e, que es aba a nues o lado en la ba e a, lo esumió g á ica y lacónicamen e: «¡aho a o nunca!». Así e a en e ec o. Júzguese del in e és, de la ansiedad con que uimos en es a ocasión es igos de la co ida. Y, a o unadamen e, ¡ ue! Se demos ó en el cu so de la co ida que ac ualmen e se pueden o ea los o os con kilos y con apío. Lo demos a on plenamen e An onio O dóñez y Mondeño. La incógni a ue esuel a a o ablemen e. La espues a ue An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 77 a i ma i a. La ies a no es á mue a. Con inúa igo osa, pujan e, plena de galla días. ¡Hay que c ee ! »II.– Ambien e de solemnidad »En es a ocasión, el esul ado a ís ico espondió a la expec ación despe ada. Había un ambien e solemne. Es aba la plaza llena has a la bande a. Los delan e os de ba e a, es oneados de amosas igu as. Todo el p es igio de la Fe ia ab ileña se illana ezumaba en los aleg es g ade- íos de la Maes anza. Aquí y allá apa ecían panca as con salu aciones de los en usias as de los espec i os dies os. Un mo imien o del g ade ío y seguidamen e un able eo de aplausos denunció la p esencia de la gen il P incesa So aya. Poco más allá, la Duquesa de Alba, con blanca man illa, daba ango y cas icismo a su localidad. »La a de, nublada y esca. Cuando las cuad illas hicie on el paseíllo el ambien e e a de solemnidad. ¡Ta de de o os en Se illa! »III.– ¡ASÍ SE TOREA! »Salió el p ime o, que pesaba 467 kilos, An onio O dóñez, que es ía un p ecioso aje o o y azul, se ue a busca al o o en el segundo e cio. Yallí lo ecogió con unos lances inísimos, de g an sua idad y emple. ¡Así se o ea!, clamó el público. Yen ese calo de emoción y de a e se inició la a de, que había de ompe el hielo de las an e io es sesio- nes. Apa i de es e momen o y has a el inal, An onio O dóñez es u o en o e o, en maes o, conscien e de su esponsabilidad y sabedo de sus posibilidades. Es u o a la al u a que exigía el luga de p eeminencia que ocupa en la o e ía. Yman u o en al o el ce o de su eino. »El bicho ue mal bande illeado. Llegó a la mule a con un de ec- o isible. Achuchaba pelig osamen e po el lado de echo y cabeceaba. Tan acusado, an p onunciado, e a es e de ec o que, a los pocos pases de an eo, el o o se coló, alcanzando apa a osamen e a O dóñez. El sus o ue mayúsculo. En onces O dóñez decidió oma lo de izquie da, o ea lo po donde es aba indicado. Ylo o eó al na u al, y después con la de echa, ysiemp e po el lado izquie do, ins umen ó unos pases es upendos, que p o oca on los sones de la música. Alos pasos de la es, O dóñez, obli- gaba. El o o eculó agónico. El espada lo acusó, dies a en al o. Ya aca- eció la mue e espec acula . An onio O dóñez co ó la o eja del o o y, con ella en mano, dio iun al uel a al uedo. ¡Había que c ee ! »El cua o pesó 499. E a as i ino. Tenía mucha cabeza, y se iba. Gil Gómez Bajuelo 78 O dóñez in en ó suje a lo. Lo consiguió en el cen o de la plaza, con cua- o lances o midables. En el qui e b illó de nue o el a e del o e o de Ronda. El o o se a ancaba bien al caballo, eca gando. B indó An onio O dóñez la aena a don An onio Ga cía-Ca anza. Los p ime os pases, doblando con sua idad, ue on de una calidad ex ao dina ia. B o a on las p ime as exclamaciones admi a i as del público. Después ligó una g an aena a base de edondos, dibujados con len i ud y pases de la i ma, lleno de majes ad. Sonó la música en hono del enómeno. Y, c eciéndo- se, engallándose, con inuó con pases de pecho y po bajo, con ex ao di- na io sabo o e o. Fijó al o o con unos chico azos. Y, en ando bien, cob ó una es ocada caidilla, y un descabello a la p ime a. Hubo insis en- e pe ición de o eja, y la consiguien e uel a al uedo. Con es a nue a aena, An onio O dóñez co onó una excelen e a de de o os, que u o la i ud de ol e la e a los a icionados. An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 79 Fig. n.º 18.– To o de o ado an e An onio O dóñez, 1960 (Fo o de Cubiles, apud Heme o eca Municipal de Se illa: po co esía del Á ea de Cul u a del Ayun amien o de Se illa y las Fundaciones El Mon e –Huel a y Se illa– y C uz Campo). »Y, no con en o con las dos aenas, se despidió con un sobe ano qui e en el que ce ó plaza, con cua o lances de an asía, omando de la go, al o o y lle ándolo embebido en los uelos de su capo e. ¡G an a de de O dóñez! »IV.– Po «aleg ías» de Pue o Real »En una a de a o unada de An onio O dóñez, Mondeño, el pun- dono oso o e o de Pue o Real, supo coloca a en idiable al u a su pabe- llón p o esional. Los p opósi os que aía el gadi ano se pusie on de mani- ies o en el qui e, p ie o, ajus ado, ale oso, que hizo al que ab ió plaza. De ahí en adelan e odo en el mismo diapasón. Po que en el segundo ol- ió a en usiasma al espe able con el o eo de en e po de ás. Ycuan- do llegó su o o... Es e ue el e ce o. Pesó 488 kilos. Achuchaba po el lado izquie do, escupía el palo y se iba, Cha es Flo es y Villalba lo ban- de illea on magis almen e. »Mondeño b indó la aena a la Duquesa de Alba. El úl imo puya- zo co igió los de ec os del o o, que llegó mejo a la mule a. Mondeño hizo lo que se llama una aena. Quie o, con las manos bajas, se pasó el o o po la aja una y o a ez ena deciendo al público con su alo y su asomb osa anquilidad. Los pases de pecho, p o undos, la gos, es echí- simos, le an a on clamo es. Después p ac icó con su especial ca ac e ís- ica la manole ina. Una manole ina espeluznan e, quie o, jugando sólo las muñecas. Después de es a g an aena, ma ó de es pinchazos y una es o- cada has a el puño. Yle ue concedida la o eja. En el sex o, Mondeño aguan ó eno memen e en dos lances y ac uó con mando en el qui e, p ac- icando la gaone a muy ceñida. El bicho e a muy b a o con el caballo. O eji as de Camas le colocó dos pa es es upendos. YMondeño ol ió a emociona al espe able, con sus pases es a ua ios y sus de echazos ceñi- dísimos. E an los úl imos momen os de la co ida y nadie se iba. Toda la plaza en silencio, seguía con a idez la aena de Mondeño. Ni la música sonaba, aunque se pedía. Mejo , po que no se pe dían de alles de la aena. Al in sonó. El o o hizo un ex año y el o e o ni se inmu ó siquie a. Llegó has a la misma cabeza de la es y i ó de ella con el apo. Ap o echó las medias a ancadas de la es. No se podía hace más. Lás ima que no hubie a o una con el pincho. Cua o eces en ó a ma a . Pe o el público lo despidió con una g an o ación. Aye en la Maes anza, se o eó po «aleg ías» de Pue o Real». Gil Gómez Bajuelo 80 Gil Gómez Bajuelo (Abc) 8.– CRÓNICA DE DELAVEGA DE LA CORRIDA DE CARLOS URQUIJO PARA LOS DIESTROS ANTONIO ORDÓÑEZ, DIEGO PUERTA Y JOSÉ FUENTES LIDIADA LA TARDE DEL 22 DE ABRIL DE 1967 EN LA PLAZA DE TOROS DE LA REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. ORDÓÑEZ SALE POR LA PUERTA DEL PRÍNCIPE (ELCORREO DE ANDALUCÍA, 23-IV-1967). «He mosamen e p esen ada la co ida de Ca los U quijo. To os de he mosa lámina, con el apío que es indispensable en nues a e ia. La co ida salió muy dis- pa . Jun o a un o o ex ao dina iamen e noble, que ue el p ime o, es aba el cua o, que c eemos ue más noble, po que enía delan e a un o e o de las dimensiones de O dóñez. Los o os dos desen ona on al lado de és os. No se pudo lidia el e ce o que ue de uel o y sus i uido po el sob e o de Núñez He manos. »I.–TORERÍAS. ¡SALVE, MAESTRO! »La his o ia nos cuen a que los pa icios omanos, en las g andes solemnidades, solían saluda a sus empe ado es con la ase “¡Sal e, Maes o!”. Es o se nos ocu e a noso os pa a saluda a An onio O dóñez después de las memo ables aenas de aye , po que, an e su mane a de o ea a sus dos o os, no hay más emedio que endi se an e él y salu- da lo a la mane a omana. An onio se ele ó en el podium de la Maes anza con aquellas dos aenas inol idables que lo le an an a iun- ado absolu o de la Fe ia has a la echa. Empe ado sin discusión algu- na del o eo en la ac ualidad. Así hay que p oclama lo. Po eso lo salu- damos a la mane a omana, po que cualquie a o a nos pa ece ía poco pa a él. Po cua a ez se puso en las aquillas el le e o de «No hay bille- es» y jus o es señala que en dos de es as a des no ha o eado quien us edes saben. »Se o aciona a An onio en el paseo de las cuad illas. Vis e de helio opo y o o, lo mismo que Diego Pue a. El es ido de José Fuen es es neg o y o o. »En los chique os hay ence ada una co ida comple a con el hie- An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 81 o de la misma ganade ía y luego las cosas se o cie on y u o que sali un o o sob e o de Núñez He manos. »II.– ANTONIO ORDÓÑEZ »En el palada de los a icionados es aba el egus o de lo que le habíamos is o hace a An onio O dóñez el o o día. Se le espe aba con esa ilusión de que al menos igualase lo que hizo. Se le espe aba con segu idad. Habíamos is o a O dóñez el jue es en un plan que no podía de auda a poco que los o os le embis iesen, y así ue. »Las p ime as e ónicas de An onio no u ie on una g an calidad, pe o ino el qui e y casi en el cen o del uedo sie e e ónicas ue on un au én ico po en o. Algo e dade amen e ma a illoso, ema adas con media ceñidísima. »Pidió el cambio de e cio. Se lo concedie on y quedó el o o supe- io pa a la mule a. Unos doblones de odillas muy sua es, po que el o o no p ecisaba cas igo, ue on ema ados con unos en pie de g an majes- uosidad. Vino después el o eo en edondo con la pie na adelan ada, con los pies c uzados, con el i a len amen e, len ísimamen e, del o o, que seguía como embobado aquel camino que le decía el maes o que siguie- a. Se sucedían los pases. Se sucedía la au én ica pu eza del o eo, po que eso e a lo que hacía O dóñez. Demos a nos a odos que lo pu o y lo bello es eso que él hacía. Los na u ales ue on de au én ica na u alidad. Muchas eces hemos esc i o de la mule a de seda. De seda e a la mule a que An onio p esen aba al o o, sin a uga se lo más mínimo. Los pases du a- ban odo lo que él que ía, po que e a él el que mandaba en aquel magní- ico o o de Ca los U quijo. El pase de pecho, más en edondo, el pase ci cula y, después de unos ado nos, la es ocada y el o o que cae a sus pies sin pun illa. Todos piden la o eja. Hay que dá sela y oda la plaza es un he ide o de comen a ios, un cons an e y unánime elogio al maes o del o eo, el que ha dado un cu so de lo que es la pe ección o e a con una mule a en la mano delan e de un o o. »Mas odo aquello, an ma a illoso, no quedó bo ado, po que no podía bo a se, sino supe a se, y eso ue lo que hizo O dóñez en el cua - o. No había embes ido bien a los capo es es e o o de U quijo cuando lo co ie on los bande ille os, pe o an e el capo e suyo el o o a ió y sob e odo las e ónicas del qui e ue on magis ales. »Ya no había en la plaza más que ojos pa a mi a al maes o. Ya odos es ábamos pendien es de lo que pudie a hace con la mule a. Ci a de lejos. La pie na adelan ada. La izquie da es la que es á delan e, pe o Dela ega 82 An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 83 Fig. n.º 19.– T as la o ación (Fo o de A jona, apud Abad Ojuel, A.: Es i pe..., op. ci ., pág. 348). cuando el o o inicia el iaje es la de echa la que a anza y son sus b azos los que le an an la mule a pa a da un pase ayudado que es algo inol i- dable. La mule a de An oni.o es un a co iun al le an ado con la g an- diosidad de los monumen os omanos pa a que bajo él pase has a cinco eces el o o. En cada pase le gana e eno. En cada pase la igu a del o e o se eng andece y el pase de pecho inal le an a al público de los asien os. Luego es el o eo con la mano de echa. Cada pase es de una po - en osa belleza. En cada pase el o o a despacio, despacio, as aquella mule a que jamás se a uga, que jamás es enganchada en los pi ones. Hubo un momen o, un sólo momen o, en que la mule a pe dió su línea a moniosa y se io el o o ama illo. Rojo y ama illo. La mule a de O dóñez nos pa eció en aquel momen o que e a la bande a de España o e a en manos del ey del o eo. Un pase ci cula –con lo poco que a noso os nos gus a ese pase– llega ambién a gus a nos. »Mas odo quedó momen áneamen e ol idado an e los na u ales. Es os ue on la supe ación de la pe ección, si es que lo pe ec o puede supe a se. Na u ales con la mule a adelan ada, na u ales de en e y luego sin mo e se en absolu o nada el pase de pecho, que es el au én ico b o- che de o o. Todos nos ponemos en pie pa a aclama le. Más o eo en edondo y unos desplan es en el cen o del uedo. »Allí le imos al o o la mue e. No se la io el o e o genial y se ajo el o o a los medios. Se pe iló lejos, muy lejos. Como e a na u al desde esa dis ancia no e a ácil ma a bien y no ma ó. Cinco eces pin- chó. La aena no pudo malog a se, po que a aquello no podía pasa le eso, y al in ino la es ocada delan e illa y el descabello ce e o. Se pidió mucho la o eja. Jus amen e no se la concedie on y en e una de las o a- ciones más en usias as que eco damos. An onio dio la uel a al uedo mien as caían a sus pies los cla eles que le i aban las muje es y los somb e os de los homb es. Aún u o que da o a uel a al uedo en e el mismo en usiasmo. »Aún nos hizo el egalo de una la ga a a olada a la salida de un qui e en el sex o. »Al inal, la pue a del P íncipe se ab ió pa a él. »III.–Diego Pue a »En esa lucha que Diego Pue a ha enido es a Fe ia con los o os ampoco aye le salió uno pa a que lo o ease como él suele hace lo. No le embis ie on ni al capo e ni a la mule a. Su pelea ue cons an e. Su Dela ega 84 juga se la piel una y o a ez an e los au én icos enemigos des acó en las dos aenas. El alo de Diego se es elló an e los o os de Ca los U quijo. Dos aenas llenas de alo . Dos aenas llenas de pelig o cons an e. Dos o os que no se dejan amolda an e los pases de cas igo del o e o alien- e. Pases suel os, buenos en cuan o los o os le omaban la mule a. No hay ligazón. No puede habe la con o os así. Ma a muy bien a su p ime o de una es ocada has a la mano y se le o aciona. Se es ellan su alo y su olun ad an e las di icul ades del quin o. O a es ocada. Se le ue la Fe ia, po culpa de los o os que le han ocado. »IV.– José Fuen es »Pa a Fuen es, lo mismo que pa a Diego, lo de aye e a no ya di í- cil, sino di icilísimo. Debe cos a muchísimo abajo o ea después de habe is o o ea como habíamos is o. Fuen es ampoco ha sido o e o a o unado en es a Fe ia. Ni un o o cla o le ha salido. El sus i u o de Núñez He manos no ue bueno. Es u o el de Lina es alien e y po ión con él. Le sacó pases que nadie c eía que se le podían saca a un o o así, pe o José Fuen es ha sido aye o o ala de de olun ad, de ganas de o e- a y consiguió de echazos buenos y pases po al o, y como ma ase de dos pinchazos y es ocada co a le aplaudie on mucho, po que habían econo- cido odos su es ue zo. »No enía mejo es condiciones el sex o y Fuen es b indó la aena al público. Faena oda ella a dos dedos de los pi ones, jugándoselo odo, peleando como pelean los alien es. Su gen los de echazos que gus an mucho, y los pases po al o y los na u ales. Fuen es sigue en la b echa como si al cosa y los pases se le jalean, po que llegan al público, y consi- gue ma a de un pinchazo hondo y una es ocada y se le o aciona o a ez». Dela ega (El Co eo de Andalucía) An ología de C ónicas de las co idas lidiadas po An onio O dóñez 85