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La casa sevillana

Hazañas y La Rúa, Joaquín, 1862-1935

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¡y ic^~ o So-^ A^.^ “Algunas conside aciones sob e la Casa se illana" ESTUDIO LEIDO POR I>. JOAQUÍX HAZAÑAS YLA RITA EL 17 DE FEBRERO DE 1928 EN LA INAUGURACIÓN DE LAS “CONFERENCIAS SOBRE ASUNTOS SEVILLANOS11 ORGANIZADAS POR LA “ACADEMIA DE ESTUDIOS SEVILLANOS** DE LA “CONGREGACIÓN DE LA INMACULADA YSAN LUIS GONZAGA** DE ESTA CIUDAD oO- Sean mis p ime as palab as, mis que idos amigos, pa a elici a os po el acie o de unda un Cen o de es udios his- ó icos se illanos, en el que, modes amen e, podéis o ma os pa a mayo es emp esas, ealizado, po ía de ensayo, una que no es pequeña. La his o ia de Se illa, no obs an e habe con ado nues a ciudad con his o iado es como Mo gado, Es- pinosa de los Mon e os, el incompa able yno supe ado analis- a O iz de Zúñiga, el Abad Sánchez (To dillo, el doc ísimo Rod igo Ca o, Espinosa yCá cel, Ma u e y an os o os, pa a no ci a los a odos, es á aun po hace , no ya sólo en lo que espec a al an iguo eino de Se illa, del que nues a ciudad ue capi al al pa que o aleza yme cado, como ha dicho muy bien un doc o ca ed á ico de nues a Uni e sidad, du an e los p ime os siglos pos e io es asu econquis a po el San o Re , egión an ex ensa que llegaba desde más a iba de F egenal de la Sie a, en la ac ual p o incia de Badajoz, has a el ío Guadale e, en la de Cádiz, ydesde los con ines de los einos de Jaén yG anada has a Po ugal, sino ambién po lo que es- pec a ala ciudad solamen e, yes que ha sido és a an g ande eimpo an e que se necesi a la labo de muchos pa a pode o ma un esbozo de su g andiosa his o ia. Cuando hace algunos años pa eció que iba aalbo ea un nue o y en u oso día pa a las Uni e sidades españolas, con la concesión de la au onomía uni e si a ia, aca icié yo la idea de la c eación en la nues a de una cá ed a de His o ia de Se- illa, yllegué ahace lo público en a ias ocasiones, pe o Dios no quiso que el sol de aquel en u oso día llegase al zeni , y la e o ma mu ió de un plumazo amanos de un Minis o que, aunque pa ezca imposible, e a ca ed á ico: con ella se en e a- on mis buenos deseos. Vues o laudable pensamien o iene allena , en pa e muy p incipal, la sen ida necesidad de omen a los es udios de his o ia local, yyo os elici o po ello, yos augu o, si no desmayáis en la emp esa, un éxi o segu o, pe o al elici a os quie o" hace os algunas indicaciones pa a anquilidad de mi conciencia. -•Venís a oma pa e en es a labo pe siguiendo una idea de luc o? Abandonadla: es e linaje de es udios, ni ala co a, ni ala la ga da pa a come . ¿Venís pensando que en es os abajos alcanza eis ama yglo ia? No lo imaginéis, an es bien no se á ex año que os eáis mo ejados de espí i us a caicos, a ones de biblio ecas yo os dic ados semejan es. ¿Venís po amo anues a ciudad pa a con ibui con ues o abajo en la medida de ues as ue zas ala glo ia de la misma? Seguid abajando, que ealizáis una ob a me i o ia. ¿Venís po pu o place del espí i u aen ega os con oda el alma aes a emp e- sa? P oseguid: yo os asegu o que encon a eis gozos ine ables, que solo quien aes os abajos de e udición se consag a, sabe la sa is acción que p oduce la con i mación de una e dad sospechada, el encuen o de un da o insospechado, el hallazgo de un hecho que demues a se un e o lo que el iempo, yla au o idad en ocasiones, habían p esen ado como una e dad inconcusa. Aplicaos ala in es igación his ó ica ycon ibuid ala glo ia de la pa ia acopiando ma e iales pa a la g an ob a, po que como decía mi sabio yquendo maes o Menéndez y Pela o, «in es ibado es his ó icos puede 3' debe habe los siem- p e en una nación; g andes his o iado es los hab á cuando Dios sea se ido concedé selos» ylas ob as de esos in es iga- do es, podemos ag ega noso os, no son sino sín esis de mu- chos abajos pequeños, de muchas monog a ías, de muchos es udios hechos yp epa ados po modes os ypacien es in es- igado es his ó icos, que es lo que debemos p ocu a se odos noso os. P oseguid, pues, en ues a ob a que bajo odos concep os es laudable. Plácemes me eceis ambién po la o ganización de es a se ie de con e encias que hoy inaugu amos, en cuya o ganiza- ción no ha habido más e o que la designación de mi pe sona pa a comenza las: pe o ya que oso os habéis padecido esa equi ocación yyo he enido la debilidad de acep a lo, p eciso es sali de es e ap e ado paso como me sea dado, p ocu ando no cansa os pa a no despe a en oso os el has ío hacia es e linaje de es udios. Bien sabéis que cuan o se elaciona con Amé ica, en su descub imien o, su his o ia, sus cos umb es, e c., iene hoy, po azones, que po ha o conocidas no son del momen o, una palpi an e ac ualidad, ypo ello buscando un ema pa a es a con e encia que siendo de his o ia se illana u iese alguna elación con el nue o con inen e, escogí el de «Algunas consi- de aciones sob e la casa se illana». Si en la elección del ema yen su desa ollo no he ace ado, álgame al menos la buena olun ad que en ello he pues o. Realizado el descub imien o del Nue o Mundo, España asmi ió aAmé ica, sin ese a alguna, al coloniza la, cuan o e a ycuan o enía. Fué Se illa desde los comienzos de aquella emp esa el luga en que nues a pa ia acumulaba cuan o había de en ia al nue o con inen e yasí como el agua que desde su manan ial se conduce aun pun o si uado ala ga dis- ancia, se con amina del buen odel mal sabo del depósi o en que espe a su dis ibución, cuan o España lle ó aAmé ica pa icipó de cie o sabo se illano muy ma cado del que no se lib a on ni aun las cosas inma e iales, ni aún las mismas ideas. Una de las cosas que más ama el homb e es su p opio hoga , el sola de sus mayo es ydonde quie a que ya gus a de e ep oducido ese sola na i o has a en sus más mínimos po meno es, sal o siemp e las exigencias que el clima yo ia^ ci cuns ancias imponen. Imaginad qué ha ían en es e pun o los españoles colonizado es de Amé ica sino ep oduci , en lo posible, la casa española: ag egad aes a conside ación que odos los colonizado es habían esidido, más omenos iempo, en nues a cindad, desde donde, únicamen e, podían emp en- de su u a; que muchos de ellos e an andaluces; yque el clima de Andalucía e a el más semejan e al de la mayo ía de las egiones ame icanas, y, segu amen e, no os ex aña á, an es bien, os pa ece á lógico yna u al que las p ime as ca»as que allí se cons uye an ep odujesen la casa andaluza, espe- cialmen e la casa se illana. Así lo había yo imaginado yc eído siemp e que debía habe sucedido, yuna ob a muy ecien e del S . D. Ma ín Noel, Di ec o Gene al de Bellas A es de la República A gen- ina yA qui ec o del Pabellón de su país en la Exposición Ibe o-Ame icana, he enido acon i ma ' que así ocu ió en e ec o. Los es udios del S . Noel me han enseñado que desde las más al as la i udes de la Nue a España has a la 1ie a del Fuego, oda Amé ica ha ecibido una in luencia absolu a del a e español, del a e andaluz, yno sólo en sus dos cos as del A lán ico ydel Pací ico, donde llegaban cons an emen e las Flo as ylos Galeones, salidos del Pue o de Se illa, sino en lo más ecóndi o del con inen e. El mencionado esc i o , au o idad po cie o no ecusable, ha esc i o es as palab as. cEl alo exp esi o de es a p eponde ancia del a e andaluz pa ece a i ma se aun más cuando nos allegamos alas ciuda- des medi e áneas, yes que el paisaje de es a zona de Amé i- ca en mucho se asemeja acie os luga es de Sie a Mo ena, de las Alpuja as, aunque po algunos momen os cob a la aus e a desolación de Cas illa. Has a la exó ica ege ación conspi a en al sen ido; las pi as, el cac us, las chumbe as abundan po igual exube ancia en ambas na u alezas». Po las ob as del S . Noel he sabido yo, que nada es más cla o yp eciso, desde el Ecuado has a el Pla a, que la isonomía andaluza de las mo adas ame icanas; que la capi al de Boli ia, La Paz, es una de las ciudades más andaluzas del Sud-Amé ica; que las calles de Asequipa, son las calles de P iego de Có doba, de Fuen es de Andalucía, de Ayamon e; que en Amé ica pe du an, yson admi ados, los a ís icos hie os andaluces ylos admi ables alica ados de azulejos se illanos; que en las iejas casonas de Buenos Ai es, blancas como las se illanas, no dejó de apa e- ce algún ensayo de los clásicos cie os se illanos en las lla- madas ibunas de id ios. Siendo es o así, puede a i ma se que el es udio de la casa andaluza, especialmen e de la se illana, nos in e esa po igual anoso os yanues os he manos de Amé ica. ¿Pe o es que hay, en e dad, un ipo de casa que pueda ydeba llama se se illana? Echemos pa a a e igua lo una ápida ojeada no sob e lo que es, sino sob e lo que ué, el case ío, como po aquí decimos, de nues a ciudad. En cinco g upos puede di idi se los edi icios que alos se illanos han se ido de habi ación desde la econquis a de la ciudad en la décimo e cia cen u ia. Cons i uyen el p ime o los palacios eales yde los p óce- es omagna es. En un p incipio si ie on de mo ada aes as clases p i ilegiadas los edi icios que en e los á abes u iei on el mismo uso, pe o el iempo los ha consumido 3los que I103 se conse an son, en su mayo pa e, de época mu pos e io . Tal ocu e con los Reales Alcáza es, con los monas e ios de San Clemen e el Real, de San a Cla a ydel Dulce nomb e de Jesús, que se le an an sob e an iguos egios palacios, am- bién son de época muy pos e io las sun uosas mo adas de los Ricos homb es, an ex ensas po lo gene al, que la c ónica de Al onso XI dice que enía Se illa «O nes de g andes sola es». Es o ocu e con las casas de los Ma queses de 1a i a, que hoy llamamos Casa de Pila os, con la de los Pineda, hoy palacio zas, como po el mal uso de la palab a pudie a c ee se, yo as dependencias desde el so e año osó ano al zaquizamí o desbán; ni de sus ejas llanas, del Romano yde o as clases. Mas sin habla de nada de es o, en que mi no o ia in- compe encia me expond ía ase ios pelig os, encuen o yo en los cua o g upos p ime os de los cinco que he o mado, p es- cindiendo de la casa ienda, que gene almen e no ué habi a- ción, sino lo que pudié amos llama pues o de me cado, cie - as no as comunes que, a mi pob e juicio, bas an ysob an pa a ca ac e iza la casa se illana. En e es as no as comunes acaso sea la más salien e la sob iedad de las achadas, o madas en su mayo ía po al as ylisas pa edes exen as de ado nos como ocu e aun hoy con muchas casas de Ma uecos. Es una no a de indudable he en- cia á abe, oacaso dijé amos mejo mo una, pe o muy acep a alos ojos del pueblo c is iano que la adop ó. La ida de es a casa mi a oda al in e io ; el ai e yla luz las eciben las habi- aciones del pa io p incipal, de los secunda ios, del ja dín o del co al, que en igo pa ios son ambién, ycasi nunca, sólo en con ados casos, del ex e io , de la calle: po eso escasean an o las en anas en los al ísimos pa edones, en los que sólo suele apa ece uno de esos lindos ajimeces que nues os an i- guos ala i es desc ibían modes amen e diciendo: «una en ana con sus poyos anceses gua necidos de azulejos, epecho e ecodade o, epeaña, pa ida en medio po un ma mol con su asa ecapi el». Mo adas an sun uosas como la conocida po casa de Pila os, no o ecía al ex e io , en su p imi i a aza, casi o o ado no que la bellísima po ada yla C uz en que comienza el amoso Via-C ucis que e mina en el humillade o de la C uz del Campo; el an ies é ico balcón que ecien emen e ycon g an acie o ha sido sus i uido po una a ís ica columna a, como las en anas de las calles de Impe ial yde las Caballe- izas, son ob as muy pos e io es. O o an o ocu e con el Palacio llamado hoy de Alba. Yno e an sólo las casas de los nobles las que o ecían es a no a que encon amos en casas de gen es de más modes a condición social, incluso en las de las más humildes; la casa de ecinos llamada Co al del Conde, edi icio casi exen o pues o que iene es achadas, apenas si o ecía o o hueco en ellas que su sencilla pue a de en ada, pues las múl iples aunque pequeñas en anas que hoy p esen- a, como las pue as de sus iendas acceso ias son mode ní- simas. La casa se illana u o gene almen e dos pisos que se ían al e na i amen e de i ienda auna sola amilia, el bajo en e- ano yel al o en in ie no, has a el pun o de que en muchas casas, aun p incipales las pue as c is ale as sem'an al e na i- amen e, según la es ación, en uno oen o o piso. Solían ene muchas un e ce piso, que e a solo pa cial, muy ecuen e- men e en la na e de achada, que se llamaba el mi ado con g andes huecos, o mados po una se ie de pequeños a cos, que ca ecían de oda clase de pue as en ellos, locales que se des inaban adi e en es usos domés icos. Tenían sólo algunas un a ís ico ybello o eón aque daban el nomb e de i asol, de que nos queda el he moso ejempla de la casa llamada de los Pinelos, que se c ee ué la cuna del Bea o Juan de Ribe a en la calle de los Abades, con sus cp e iles de can e ía ama- ne a de ba andas» yo o menos esbel o pe o no exen o de belleza en la an igua plaza de los Descalzos. O o más ípico y ai oso, el de la casa del no mando Nicolás G ubel, conocido en es os úl imos iempos con el nomb e de To eón de No e- dades, ué demolido, hace pocos años, po exigencias de un ensanche an necesa io como lamen able. No a muy común alas casas de Se illa es el e ado, que aun conse a el nomb e a ábigo de azo ea, que a a ez cub ía oda la casa, sino lo necesa io pa a sus i ui , aunque des en- ajosamen e, el ja dín yel co al, azón po la cual en las casas que ienen ambas dependencias no suele halla se azo eas. Des- iná onse las azo eas, yaun se des inan, adi e sos usos do- més icos, ac ia a es de co al yacul i a en mace as, que los cas ellanos llaman ies os, las lo es, compañe as insepa a- bles de la muje se illana. Fué un iempo no a común alas casas de Se illa el ja dín, sus i uido en las i iendas pequeñas po los a ea es del pa i- nillo que a a ez solían al a . La ilus e esc i o a Fe nán Caballe o, que, aunque nacida casualmen e en Suiza, ué se i- llana de co azón yconoció, como pocos, el alma de nues a ciudad dijo en una de sus admi ables epís olas, hablando de es os pequeños ja dines: <un poco de e de en una casa es como una poca de espe anza en la ida», yun esc i o a gen i- no La e a, ha dicho hablando de los ja dinillos menguados es echos de algunas casas de su país, que son «como esos pa ios de monas e io que hacen mi a hacia a iba». La gene alización del uso de los coches, la necesidad de un local donde gua da es os a e ac os yde amplia la caba- lle iza, si uada en los p ime os iempos, mien as se usa on sólo pa a mon a , en los zaguanes opa ios de en ada, yde educidas dimensiones, pusie on en g a e pelig o la exis encia de los ja dines que eduje on su ex ensión en algunos casos y desapa ecie on en los más, del mismo modo que en la ac ua- lidad la gene alización del au omó il a dejando sin en anas muchas casas po con e sión en ga ages de las habi aciones del piso bajo que caen ala calle. Pe o la no a esencial de oda casa ne amen e se íllana es el pa io, sin el que no se concibe la casa de Se illa, de la que puede deci se que es el alma. En las mode nas casas de piso se habi a, pe o no se i e, en el e dade o sen ido de la pala- b a, ypa a pode i i hay que lanza se ala calle pe mane- ciendo en la habi ación sólo el iempo absolu amen e pi edso. Es as mode nas casas pa ece como que echazan asus mo a- do es, las o as, po el con a io, pa ece como que las a aen dulcemen e. Las palab as pa io yco al son sinónimas en nues a len- gua ypo ello se llamó co al de los Olmos al ya desapa eci- do, que se ex endía al pie de la Gi alda has a San a Ma a las casas A zobispales yya Cen an es nos habló «Del g an co al de los Olmos, Do es á la jaca andina...» yse nomb ó Co al de los Na anjos el que hoy llamamos pa io del mismo nomb e en nues a Ca ed al, como puede e se en epe idos luga es de la «Vida del Escude o Ma cos de Ob e- gón» de Vicen e Espinel. Po eso se llamó co ales alos an iguos ea os, ins alados odos ellos en pa ios y u imos en nues a ciudad el de la Mon e ía, en el pa io del mismo nomb e de los Reales Alcáza- es; el de Don Juan, en la an igua casa en que después se le an ó la Iglesia yCon en o de los Clé igos Meno es, hoy Pa oquia de San a C uz; el de Doña El i a, en las que ya he mencionado ao o p opósi o, yel mismo ea o llamado el Coliseo, que dió nomb e auna calle, no ué sino un g an pa io habili ado pa a ep esen aciones d amá icas. Po es a misma azón llamamos en Se illa ala casa de ecindad co al de ecinos, po que odos ellos ue on, ylo son los que aun subsis en, un g an pa io, ynada más que eso, odeados de habi aciones. Eso es el co al del Conde, que del amoso Conde Duque, su dueño, omó el nomb e; eso es el de Ca uja, en el ba io de San Roque; eso son los g andes y amosos co ales exis en es en San Be na do, la Maca ena y T iana; eso ué el amosísimo del T ompe o, an g ande que lo cons i uían es ocua o pa ios, uno acon inuación de o o y del cual sólo es a una mínima pa e en la calle de las Ví ge- nes yeso es el co al de Cabañas, en la de Le ies y an os o os como pudie an ci a se. Pa ios ynada más que pa ios, odeados de habi aciones, ue on yson los amosos mesones, posadas ypa ado es se i- llanos, los llamados de la Cas aña, de la Bea a, del To o, del C is o de Aden o ydel C is o de A ue a, el Mesón Blanco, el de la Vina e ía, el del Tabladillo, de Dos He manas, del Es- pa o, del Almeja, de los Angeles, del Aguila, de las Fogazas, de los Pe didos, de los Caballe os, así como los de la Rabe a, del Rey, de la Reina, de los Mo os odel Mo o, que odos cua o die on nomb e asus espec i as calles; la an igua po- sada de Tomás Gu ié ez, el un iempo comedian e yamigo del p íncipe de nues os ingenios, en la que no se desdeña on depa a g andes seño es, yde cuyo edi icio subsis e algo, muj ans o mado en la an igua calle de Bayona ymuchos o os desapa ecidos. Eso son ac ualmen e la posada del Zapa illo, llamada ya en el Siglo XV el Mesón del Zapa ejo, yla de la Ca agene a, la de la Imagen, la del Luce o yalgunas más que aun pe du an. Es os an iguos mesones, como el co al del T ompe o, an es nomb ado, no p esen an ala calle más que su pue a de en ada yuna en ana obalcón sob e ella; hay que aspasa un la go po al, e dade o callejón, en ocasiones con sus uel- as e uel as, pa a llega al pa io, si uado en el in e io de una manzana de casas, como si ue a el co azón de la misma. Co espondiendo al concep o de que la ida de la casa mi a al in e io , de que es á hecha pa a sus habi aciones no pa a los que úan po la ciudad, el pa io, alma de la casa, es- aba gene almen e muy al in e io , como aun puede e se en la magní ica casa de la amilia de Olea, hoy de la de Osbo ne, en la calle de Guzmán el Bueno, ycuando, po exigencias del espacio disponible al cons ui , no e a posible si ua lo así, nunca e a isible desde la calle; los zaguanes es aban dispues- os de mane a que los ocul aban yaun subsis en algunos ejemplos en la ciudad, eco dando los que ya somos ancianos muchos que es aban de esa mane a yse han modi icado no hace muchos años. Aun, po o una, la mayo ía de las casas se illanas, con- se an el pa io, encan o, embeleso yadmi ación de los ex an- je os que nos isi an. Algunos de ellos son e dade os monu- men os como los de la casa de Alba, de la llamada de Pila os ydel Hospicio de Vene ables Sace do es. Los con en os se- illanos o ecen una se ie de pa ios no abilísimos: quien como o haya podido admi a los de San a Cla a, San a Inés, San a Paula ySan Clemen e, no los ol ida á nunca. Bellísimos son es del an iguo con en o Casa g ande de la Me ced, hoy Mu- seo p o incial de Bellas A es; los dos de la Casa P o esa de la Compañía de Jesús, hoy Uni e sidad, el de la Audiencia, el de la casa de Don Jo ge de Po ugal, hoy Ho el de Mad id y muchos o os que no enume o po no abusa de ues a pa- ciencia. Ami juicio es as cinco no as e e en es asob iedad de a- chada, al u a de edi icación, exis encia de azo ea, de ja dín y de pa ios, son su icien es pa a ca ac e iza la casa se illana como ipo cons uc i o, den o del que cabe la más amplia a iedad de o mas. Po es o me explico yo que cuando unos au o es d amá icos con empo áneos, cuyo elogio no hago po - que pudie a pa ece apasionado po los ínculos de la sang e que aellos me ligan, han que ido lle a al ea o la ida se i- llana. si uando la acción en su escena io p opio, han enido que i ula sus ob as: La Azo ea, El Pa inillo, El Pa io. Siemp e he c eído que de odas las no as mencionadas e a la más esencial el pa io yme con i mé en mi opinión cuando leyendo en una ob a del ilus e es au ado del Cabil- do de Luján, de Buenos Ai es, el ya mencionado Don Ma ín Noel, sus conside aciones sob e el o igen español, especial- men e andaluz de la a qui ec u a ame icana, leí es as palab as: ¡Qué mayo es imonio que esos pa ios comunes anues as mo adas! Con ellas debie a yo pone es imonio aes e abajo sino c eye a que debía ci a , como o a ez, an es de aho a, lo he hecho, un epig amá ico cuen ecillo popula que ecogió en una de sus bellísimas ob as la no supe ada Fe nán Caballe o, yque, aún con las exage aciones de la an asía popula , e a- a ama a illa la casa se illana ysu no a ípica: «Se cuen a que cuando un se illano mandaba lab a una casa, decía asu a qui ec o. Hágame V. en es e sola un g an pa io ybuenos co edo es; si e eno queda hágame V. habi aciones. » Palacio de Don Ped o Ide Caslilla.- Reales Alcáza es De alles del Palacio de Don Ped o I de Cas illa. — Peales Alcáza es I ******» 1 - 1 * Pa io de la Casa de los Ma queses de Ta i a. —Casa de Pila os Compés del Con enio de Son o Paulo o «| ‘*P suuihuj 9 ,| SO, 0 |) 0|Ü8AU0 3 <„H ‘ajquiou ns up a „ 0 D 0| U a < SaJa a 9 D| 80 , ap ,,«,,3 Mi ado de I i Cosa del Conde del Aguila, hoy de los S es. I ucu de Tena Cos i de los 1 o e o, hoy Colegio de Ca meli as en lo eolio Buslos Tn e n Casa de los Ta e a, hoy Colecjio de Ca meli as en la calle Bus os la en Coso de los Ma queses de Alcalá de lo Alameda, en la Pln/o de Zu bn án P i lo de la Comandancia de Ingenie os, en la calle jesús que pe eneció al Con enio del Dulce Nomb e de jesús Casa conocida po Palacio del In an ado, en la calle de San a Ana Casa de los Oleas, en calle Guzmán el Bueno, hoy de los S es. Osbo ne En ado n lo Coso do los Bucn elll, eo lo eolio do Son o Cl Casa de las Aguilas, en la calle de su nomb e Coso de Anduezo, hoy de los Condes de Coso Colindo, en lo Plo/o de su nomb e ¡IS c O’ ll - ¡a 1 Casa de los Ce ina, en la calle Mad e de Dios Co il en Son Roque Mi ado de una casa en la Plaza de A guelles Pa ado del Luce o, en calle Almi an e Apodaca Pa ado de la Al al a, en la calle de su nomb e H Co oí del Conde, en In calle de S inllo<|o$¡ En ada al co al del T ompe o, en la calle Ví genes Calle aun exis en e de la an igua aiIcaice ía de la seda, en la calle Colón Compás del Con en o de San Clemen e Pa ío de una casa de Vecinos (Co al) h Pa io de una Posada d A quillo en una calle de T iana á Tendidas en la Plaza del Pan !