La eximia doctora Teresa de Jesús
Full text
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JESUS
Po
JOSÉ
F.
ACEDO
CASTILLA
Hac
e
cua ocien os
años
que
en
Alba
de
To m
es,
en
la
paz
del
Seño ,
mu ió
una
de
las
muje es
más
insignes
con
que
se
eno g
ull
ece
nu
es
a
Pa ia:
Te esa
de
Cepeda
y Ahum
ana,
co-
nocida
en
od
as
la
s
la i ud
es
po
Te esa
de
Jesús.
La San a de la aza - c
omo
ace adamen e
la ll
amó
doña
Blanca
de
los
Ríos- iene
de
ieja
e
ilu
s
e
p o
sapia. La
san
-
g e
de
sus
an
epasa
dos
se
había
il ado
du an e
sig
lo
s
po
a mad
u a
s,
ada gas
y
b oquel
es,
adqui ie
ndo
aqu
ella
pu eza
y
empe a u a
espi i
ual
que
con ie e
en
una
h
e encia
la o-
cación
al
he oí
smo.
Su
pad
e, el
noble
caballe o
oledano
Alonso S
ánchez
de
Cepeda, desc
iende
de
aquel
Vasco V
ázq
uez
de
C
epe
da
que
pelea
glo
io
samen e
en
el
ce
co
de
Gib al a
al
lado
de Al on
so
XI.
Su
mad e,
doña
Bea iz
D
á
ila
y
Ahumada,
es
de
amilia
no
menos
ilu
s e
1• Los
nume osos
he manos
de
San a
Te esa
esponden
a
la
oz
del
linaj
e y
al
ambien e
de g
lo ia
que
caldea
e
n onc
es
a
od
a
la
aza
española.
Uno
de
ellos,
Juan,
cae
lu
-
chand
o
en
l
as
ca
mpañas
de
I
a
lia
hacia
1528,
siendo
Capi án
de
In an e ía
. L
os
o os
sie e
-He nando,
Je ónim
o, Lo enzo,
Rod igo,
An onio, P
ed o
y Ag
us ín-
in épidos
a en u e os
ma chan
a Am
é
ica,
coope an
b iosam
e
n e
a
la
conquis a
del
P
e ú
,
pon
en su
espada
al
se icio
del
i
ey
Bla
sco
Núñez
Vela
con
a
los
ebeldes
acaudillados
po
Gonzalo Pi
za a
y
p o-
l.
Sob e
el linaje de Jos Cepeda y de los Ahumadas, ide
F
. Gab iel de Jesús, C.
D.
,
La
San a de
la
Raza. Edi o ial Volun ad, S. A., Tomo
l.
Mad id,
1929
,
pág.
196-230.
También
se
ocupa
de
es e
ema el P. F . Manuel T agg
ia
,
La
Muje G ande. Tipog a ía
Ca ólica Casals, Tomo
l.
Ba
celona, 1
882
, plig.
XXII
a XLII.
66
JOSÉ F.
ACEBEDO
CASTILLA
digan las hazañas y
la
sang e,
en
la
campal
ba alla
de
Iña-
qui o
2•
El
emple de
San a
Te esa
no
desme ecía
de
su
es i pe.
Con
uno
de
sus
he manos
llamado
Rod igo,
que
le
lle aba
cua o
años, se
jun aban
-según
el P.
Risco-
3
en
un
incón
del
hue o
pa a
lee
lib os de o os que
hablaban
de los
ma -
i ios
que
los
san os
anciscanos
habían
padecido
en
Be be ia
y encendido
su
co azón, a los sie e
años
sien e
la
ocación
del
ma i io.
«Conce amos
i nos
a
ie a
de
mo os
-esc ibe
la
San a-
4 pidiendo
po
amo
a Dios,
pa a
que
allá nos
desca-
bezasen.» Y saliendo
po
la
pue a
del
Adaja
se
ue on
camino
de
Salamanca,
has a
que
un
ío suyo,
F ancisco
Al a ez
de
Cepeda,
en
un
pun o
donde se le an a
hoy
un
humillade o
llamado
de
las
«Cua o Pos as», los e
ncon ó
y los ol ió a
su
casa. «De
que
i
que
e a
imposible
-dice
la
au obiog a ía-
que
me
ma asen
po
Dios,
o denamos
se
e mi años,
y
en
el
hue o
que
había
en
la
casa
p ocu ábamos
como
podíamos
hace
e mi as,
poniendo
unas
pied
ecillas
que
luego
se
nos
caían». Pemán 5
ha
ecogido
es e
hecho
en
un
p imo oso
poe-
ma
del
que
son
los siguien es
agmen os:
En
las acequias del
hue o
dos niños
es án
jugando.
La
niña
es
de
gen il
alle;
ojos
g andes
y
a obados;
la
colo
del
os o,
blanco.
Juegan
a
unda
con en os,
como
que
son
e mi años.
En
los
ojos
de
ambos
b illa
2.
La
ida y hechos de
a mas
de
los
he mano
s
de
San a
Te esa en Amé ica l
os
ecoge
el
D . Manuel Ma ía Poli . A zobispo
de
Qui o
(Ecu
ado )
.
La
amilia
de
San a
Te esa en Amé ica y la p ime a Ca meli a ame icana.
F ibu go
de
B isgo ia (Alemania
).
B.
He de
,
lib e o
edi o
pon i ici
o,
1
905.
3. Albe o
Ri
sco, S.
J.
San a Te esa de Jes ís, 3.• edición,
•E
l Men
saje o
del Co azón
de
Jesús
..
Bilbao,
1934,
pág
.
19.
4.
Vida de San a Te esa
de
Jesiis,
esc i a
po
ella
misma,
ob as
comple as. Edición
y
no as
del P. Sil e io
de
San a
T
e es
a,
C.
D.
Cua a
edición. Edi o ial
de
•El
Mon e
Ca melo». Bu gos,
1949
,
pá
g.
3.
5.
José
Ma ia
Pemán.
El
Hue o de los Cepeda,
homenaje
a
San a
Te esa
de
Jesús,
Biblio eca Lux, Tomo
XlV.
Toledo,
1925
,
pág
.
79-83.
1.A
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JESÚS
un
di ino uego
ex año,
como
una
lumb e
celes e,
como
un
esplando
de encan o,
como
un
uego
que
po
den o
los es u iese
ab azando
.
De
p on o
dice
la
niña,
en
su
habla
a opellado:
-¿Qué
decís de
i nos
al
mo o
a
mo i
po
C is o
he mano?
Oyéndola
habla
el
niño
pensa i o se
ha
quedado.
Alza los ojos la
niña;
mi ándola
es á
su
he mano.
Un
elámpago del cielo
po
sus
ojos
ha
pasado
...
Y palidece
la
a de,
cuando
dice el
niño
-¡Vamos!
No
han
dicho
más
palab as.
T as
de
ellos
han
gi ado
los goznes
de
la
pue a
que
es á
escondida
en
un
incón
del
hue o.
El
hue o
se
ha
quedado
silencioso,
silenciosa
la
o e
del con en o,
y
en
los
do midos
soli a ios
campos
y
en
el
e us o
y
mu allado
pueblo,
eina
un
ago
mis e io
eligioso ...
El
bando
de zo zales se
ha
do mido
sob e
las
amas
del
apial
del
hue o.
67
El
ambien e
de
i ud
que
se
espi aba
en
su
casa, pene a-
68
JOSJ:1
F.
ACEBEDO
CASTILLA
ba
en
su
alma.
«E a
mi
pad e
-dice-
homb e
de
mucha
ca-
idad
con
los pob es y
piedad
con
los
en e mos.
E a
de
g an
e dad.
Jamás
nadie
le io
ju a
ni
mu mu a
. Hones o
en
g an
mane a.» Mi
mad e
enía
muchas
i udes.
E a
de
g an-
dísima
hones idad. Con
se
de
ha a
he mosu a,
jamás
se
en-
endió
que
diese ocasión a
que
ella
hacía
caso
de ella» 6•
«E a
a icionada
a los lib os
de
caballe ía, y no
an
mal
omaba
es e
psa iempo
como yo
omé
pa a
mí,
po que
no
pe día
su
labo ;
sí
no
desen ol íamos
pa a
lee
en
ellos;
y
po
en u a
lo
ha-
cía
pa a
no
pensa
en
g andes
abajos
que
enía
y
ocupa
a
sus
hijos
que
no andu iesen en
o as
cosas pe didos.
De
es o
le
pesaba
an o
a
mi
pad e,
que
se
había
de
ene
a iso a
que
no
lo iese» 7•
«Y
o comencé a
queda me
en
cos umb e
de
lee los
-añade
la
San a-
8
•••
E a
an
en
ex emo
lo
que
en
es o
me
embebía,
que
si
no
enía
lib o nue o,
no
me
pa ecía
enía
con en o». Y
como
su
an asía
e a
an
ex ao dina ia,
que iendo
acalla
con
a en u as
soñadas
la
sed
de
emp esas
más
al as,
ella y
su
he -
mano
Rod igo
compusie on
un
lib o
de
caballe ía,
con
sus
a en u as
y icciones.
Es e
lib o
no
se
ha
conse ado.
El
Ma qués
de
San
Juan
de
Pied a
Hi a,
en
discu so
que
en
15
de
oc ub e
de
1922
p onunció
en
A ila
an e
la
Real Acade-
mia
de
la
His o ia,
dando
cuen a
del
es ado
de
sus
in es iga-
ciones
sob e
dicha no e
la
, dice
que
en
1517, el
co egido
de
A ila
Be nal
de
la
Ma a,
mandó
i ma
la «Ch ónica de la Po-
blación
e de los echas
que
los caballe os
della
icie on
en
se -
icio de los Reyes de Cas illa»,
en e
los
que
des acaban
los
de
Muño
Gil, el caballe o de A
il
a.
Es os
echos de
a mas
-que
alcanza on
g an
auge
du an e
la
adolescencia de
ambos
niños-
pe mi en
pensa
que
oma on
de ellos el
asun o
de
su
no ela y
que
el
p o agonis a
pudie a
se
Muño
Gil u
o o
ca-
balle o.
Según
el
P.
Risco 9, iene a
ecae
sob e
aq
uél
una
pa icula
sospecha,
con
o o
da o
ecogido
po
el
in a igable
Académico Te esiano. Cuando
se
celeb a on
en Za agoza
las
6. Vida de San a
1"e esa
ob.
cil.
pág
. 2, 3.
7.
lbidem
. pág. 6.
8.
Ibidem
,
pág.
6.
9.
Albe o
Risco,
S.
J.
Ob.
ci . pág.
23
,
24
.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA DE
JE
SÚS
69
ies as
de
la
bea i icación
de
la
San a,
p esen ó
cie o
esc i o ,
llamado
Juan
Bau is a
Felices,
un
abajo
poé ico
que
enía
es e
í ulo: «El Caballe o de A ila,
po
la
San a
Mad e Te esa
de Jesús,
en
ies as y o neos de la
Impe ial
Ciudad de Za a-
goza».
El
Poema
se
publicó
en
1623 y
a a
de
un
hecho
de
a mas
de
D. Muño.
Su
mismo
í ulo
y
la
ce canía
de
la
echa,
cuando
es aba
ecien e
odo
lo
ela i o
a
la
es á ica
Re o mado a,
induce
a
sospecha
si Felices leyó u oyó
nomb a
al
amoso
lib o
de
caballe ía
esc i o
po
los dos
niños.
Es
lo
que
has a
aho a
se
ha
podido
in es iga .
No
obs an e,
el
P.
Gab iel
de
Jesús
10
a i ma
que
cuando
el
P. Rib
e a
habla
de
es e
hecho
en
la
ida de
la
San a,
en
la
mane a
de
exp esa se
da
cla o
a en-
end
e
que
ue
el
único
a o unado
bióg a o
que
u o
en
sus
manos
el
Mss
de
«E
l
Caballe o
de
A ila» y
que
lo leyó
desde
la
po ada
has a
el
in,
incluso
el
colo ón,
pues
dice
que
lo
e m
in
a on
«den o
de
pocos
meses».
Mue a
su
mad e,
la
cu iosidad
emenina,
el
conocimien o
de
su
belleza, y
la
in luencia
de
una
p ima
suya
11
-algo
lige a
y
poco
eca ada-
hizo
que
Te esa
se
a iciona a
a las i olida-
des
humanas.
«Co
mencé
-con iesa
con
oda
ingenuidad-
a
ae
galas
y
desea
con en o
en
pa ece
bien,
con
mucho
cui-
dado
de
manos
y
cabellos
y olo es, y
odas
las
anidades
que
en
es o
podía
ene ,
que
e an
ha a
s,
po
se
muy
cu iosa»
12
•
Y
con inüa
la
au obiog a ía:
«Tenía
p imos
he manos
algunos,
qu
e
e a
n los
únicos
que
enían
anquicia
pa a
en a
en
casa
de
mi
pad e,
qu
e
e a
muy
eca ado...
E an
casi
de
mi
edad,
poco
mayo es
que
yo.
Andábamos
siemp e
jun os
.
Teníamos
g an
amo ,
y
en
odas
la
s
cosas
que
les
daba
con en o,
los
sus-
en aba
plá i
ca
y
oía
s
ucesos
de
sus
a iciones
y
niñe ías
nona-
da
s
buena
s; y lo
peo
ue mos a se el
alma
a lo
que
ue causa
de odo
su
mal»
13
•
¿A
qué
ll
ama
la
San a
«causa
de
odo
su
mah>?
Según
F ay
Je ónimo
de
San
José
en
su
His o ia del Ca men Descalzo,
1
0.
P. Gab iel
de
Jesús
. La San a de la Raza,
ob.
ci .
T.
I.
pág.
345.
11.
Según
el
P. Gab iel
de
Jesús
, C. D.,
en
ob
. ci . T. l .
pág
.
386
, aquella
su
p ima
que
nin
gún bióg a o
nomb a,
debié
se
Doña
Je ónima
o
Guioma
de
Tapia.
12.
Vida
, ob. c
il.
pág. 6.
13
.
lhid
em, ob. ci. pág. 6.
70
JOSÉ
F.
ACEBEDO
CASTILLA
« odo
su
mal
no
ue
más
que
una
demasiada
a ición y
amo
na u al
que
cob ó
a
uno
de
es os
p imos
he manos
suyos 14,
que
en aba
en
casa
de
su
pad e.
Como le
que ía
el p imo
an-
o,
i
ella
de
su
na u al
e a
an
ag adable
y
amo osa,
ácilmen-
e
p endió
él a ición
en
su
alma;
de
lo cual,
dejándose
lle a
con
sencillez, ino a
apode a se
de
su
co azón
i a
u ba la
el
sosiego, inclinándola
con
exceso
(bien
que
den o
de
hones os
lími es)
a
ama
a quien
la
amaba».
El
episodio,
que
no
pasó
de
in an il
de aneo,
no
du ó
más
de
es
meses.
En e ado
D.
Alonso de las
elaciones
de
su
hija,
decidió desde
el
p incipio
co a la
s de aíz,
pa a
lo
cual
p o-
cedió a
in e na la
en
el Con en o
de
Agu
s
inas
de
San a
Ma ía
de
G acia,
donde
i ían
e i adas
y
se
educaban
jó enes
de
la
hidalguía
abulense.
«Los
p ime os
ocho
días
-esc ibe
la
San a-
15
sen í
mu-
cho
...
es aba
cansada,
desasosegada
con
ecados
que
ecibía
de
ue a. Como no
había
luga
al
a o
con
quien
po
ía
de
casamien o,
me
pa ecía
pode
acaba
en
bien,
p es o
se
aca-
bó, y comenzó
mi
alma
a
o na se,
a
acos umba se
en el
bien
de
mi
p ime a
edad.
Comencé a
eza
muchas
o aciones oca-
les
y a
p ocu a
con
odas
me
encomendasen
a Dios,
que
me
diese el
es ado
en
que
le
hab ía
de
se i
...
».
Al
año
y
medio
de
es a
en
el Con en o
hubo
de
sali
po
en e medad
a
casa
de
su
pad e. No se
sabe
qué
en e medad
ue a
és a,
pe o
sí
que
pa a
su
con alecencia decidie on lle-
a la
a Cas ellanos
de
la
Calzada, donde i ía
su
he mana
Ma ía,
casada
con
D.
Ma ín
Ba ien os
Guzmán.
Allí
pe ma-
neció
un
año
ap oximadamen e.
Mejo ada
en
su
salud,
uel e a A ila,
donde
luc úa
dudosa
sob e
la
elección
de
es ado.
No
encon aba
gus o
cabal,
ni
en
el come cio del
mundo,
ni
en
el se icio
de
Dios.
<<En
es a
ba-
alla
-dice-
16
es u e
es
meses,
o zándome
a
mí
misma
en
es a
azón:
que
los
abajos
y
pena
de
se
monja
no
podían
se
peo
que
los del
pu ga o io,
y
que
yo
había
bien
me ecido
14.
El
P. Gab iel
de
Jesús,
en
la
ob.
ci . La San a
de
la Raza, T.
I.
pág. 3
98
se ia
la,
en
emba go
, a Ped o Al a ez Cimb ón (Pe á! a cz), hijo
de
D.
F ancisco Al a ez Cepeda,
como el enamo ado
galán
de
aquella
Te esa de Ahumada.
15.
Vida,
ob.
ci .
pág. 9,
10.
16.
lbid
em,
pág.
12
.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JESÚS
71
el in ie no;
que
no
e a
mucho
es a
lo
que
i iese
como
en
pu ga o io,
y
que
después
me
i ía
de echa
al
Cielo,
que
es e
e a
mi
deseo. Y
en
es e
mo imien o
de
oma
es ado,
más
me
pa ece
me
mo ía
un
emo
se il
que
amo .
Poníame
el demo-
nio
que
no
pod ía
su i
los
abajos
de
la
eligión,
po
se
an
egalada. A
es o
me
de endía
con
los
abajos
que
pasó
C is o;
po que
no
e a
mucho
que
yo
pasase
algunos
po
El;
que
El
me
ayuda ía
a lle a los» ...
La
lec u a
de
las
Epís olas
de
San
Je ónimo
y el
du o
golpe
que
su ió
con
la
ma cha
a la
A gen ina
de
su
he mano
p edilec o,
Rod i
go,
que
alis ado
en
la
a mada
a las
ó denes
del Adelan ado
D.
Ped o
de Mendoza,
sali
ó de Se illa el
24
de
agos o
de
1535
pa a
la
conquis a
del
Río
de
la
Pla a, acaba-
on
de
decidi la
a
ab aza
el
es ado
eligioso, «de
sue e
que
me
de e miné
-son
sus
p opias
palab as-
17
a deci lo a
mi
pad e,
que
casi
e a
como
a
oma
el
hábi o».
Y es
que
Te esa
no
cedía
en
lo
una
ez
pensado
y
esuel o
. A
sus
monjas,
dibu-
jando
sin
p e ende lo
la
i meza
de
su
p opia
condición cuan-
do
hay
que
ealiza
alguna
ob a
, les dice
en
el
Camino de Pe -
ección:
«impo a
mucho
una
g ande
y
de e minada
de e mi-
nación
de
no
pa a
has a
consegui la,
enga
lo
que
enga, su-
ceda lo
que
sucediese,
mu mu e
quien
mu mu ase,
siquie a
se
mue a
en
el
camino,
siquie a
se
hunda
el
mundo»
18
•
Es a
de e minación
cos ó
le
mu
chos
uegos
y
muchas
lá
-
g imas,
pues
D.
Alonso, iejo y achacoso,
se
esis ía
a
da le
el
pe miso. Mas
ob enido
al
in el
consen imien o
pa e no,
el 2
de
no iemb e
de 1536, a los
ein iún
años
de
edad,
omó
el
hábüo
y comenzó el no iciado
en
el
Con en o
de
la
Enca na
-
ción de
las
Ca meli as
de
A ila «como
monja
de
elo y co o»,
haciendo
la
p o esión
solemne
el
día
3
de
no iemb e
del si-
guien e
año
1537.
17
.
Ibidem,
pá
g.
13.
18.
Te esa
de
Je
s
ús.
Camino de Pe ección. Ob as, Edic.
ci .
pág.
366.
72
JOSÉ
F.
ACEBEDO
CASTILLA
II
Aunque
du an e
el no iciado no
ue
mucha
su
salud,
po
«la
mudanza
de
ida»
19
y
las
g a es
peni encias
a
que
se dio, lue-
go
de
p o esado
-dice-
20 «comenzá onme a
c ece
los
desma-
yos, y
dióme
un
mal
de co azón
an
g andísimo,
que
ponía
espan o
a
quien
lo eía, y
o os
muchos
males
jun os.
Y
como
e a
mal
an
g a e
que
casi
me
p i aba
del
sen ido
siemp e,
y algunas eces del
odo
quedaba
sin
él,
e a
g ande
la
diligen-
cia
que
enía
mi
pad e
pa a
busca
emedio;
y
como
no
lo
die on los
médicos
de aquí,
p ocu ó
lle a me
a
un
luga
21
adonde
había
mucha
ama
de
que
una
cu ande a
sanaba
allí
o as
en e medades,
y
en
sí
dije on
hab ía
la
mía».
T es meses
es u o
la
San a
en
Becedas
some ida
a
un
a-
amien o
«más
ecio
que
el
que
podía
mi
complesión»
22
-una
pu ga
dia ia
-
de
al
sue e
que
si
D.
Alonso
no
oma
la
eso-
lución de lle á sela,
da
con
ella
en
el
sepulc o.
· Vuel a a A ila,
oma on
a
e la
los
médicos.
«Todos
me
desahucia on
po que
sob e
odo
es e
mal
(del
co azón)
decían
que
es aba
hé ica
( ube culosa)
.
De
es o
se
me
daba
a
mí
poco.
Los dolo es
e an
los
que
me
as idiaban
po que
e an
en
un
se
desde los pies a la cabeza;
po qu
e los n
e
ios
son
in ole a-
bles, según decían los médicos, y como
odos
se
encogían
...
e a
ecio
o men o
...
»
23
•
En
la
·
noche
del
día
de
la
Asunción de 1536 dióle
un
pa o-
xismo
que
la
u
o sin se
n ido
cua o
días.
«En
es o
me
die on
el S
ac amen
o de
la
Unción y
cada
ho a
o
momen o
pensaban
expi aba
y
no
hacían
sino
d
eci
me
el C edo,
como
si
alguna
cosa
en
endie a.
Teníanme
a eces
an
mue a,
que
has a
la
ce a
me
hallé
después
en
los ojos». Y
co
n inúa:
«Quedé
en
es os
cua o
día
s de
pa oxismo
de
mane a
qu
e sólo el
Seño
puede
sabe
so
b e
los
insopo ables
o men os
que
sen ía
en
mí. La leng
ua
hec
ha
ped
azos de
mo dida;
la
ga
gan a,
de
no
ha
be
pasado
nada
y
de
la
g an
laqueza
que
se
ahogaba,
que
19.
Vida, ob. ci .
pág.
16
.
20.
Ib
idc
m,
ob.
ci .
pág
.
16.
21.
El
luga
a
que
se
e ie e
e
a
Be
ce
das
a
qu
in
ce
leguas
de
A il a.
22.
Vida
, ob.
ci
. pág.
23.
23.
lbidem,
pág.
24.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JES
ÚS
73
aun
el
agua
no
podía
pasa .
Toda
me
pa e
c
ía
que
es aba
des-
coyun ada,
con
g an
dísimos de
sa
inos
en
la
cabeza.
Toda
en-
cogida, h
echa
un
o illo,
po qu
e es
es o
pa
ó
el
o men o
de
aquellos días, sin
pode me
m
enea
ni
b
azo
ni
pie,
ni
mano
, ni
cabeza,
más
que
si
es u i
e a
mue a,
si
no
me
meneaban
... » 24•
Al
inicia se
una
pequeña
mejo ía
-p osi
g
ue
la
San a-
«di
lu
ego
an
g an
p
isa
en
i me
al
monas e io
que
me
hi
ce lle a
así. A la
que
es
aba
mue a
ecibie on
con
aleg ía;
mas
el
cue po
peo
qu
e
mue o,
pa a
da
pena
e
le.
El
ex emo
de
laqu
e
za
no
se
puede deci ,
que
sólo los
hue
sos enía ya. Digo
qu
e e
s o
así
me
du ó
más
de
ocho
meses; el
es
a
ullida, aun-
qu
e
iba
mejo ando,
casi
es
años
(o
sea, h
as
a
1542). Cuando
comencé
a
and
a
a
ga
as,
alababa
a Dios.
Es aba
muy
con o -
me
con
su
olun ad,
aunque
me
dejase
así
sie
mp e
...
,.
¿Qué
en e meda
d es
la
que
ealmen e
u o
la
San a?
Se-
gún
sus
bióg a os, es poco
menos
que
imposible
e
s
ponde
a
es o.
F ay
Je ón
imo
·
de
San
Jo
sé,
que
-según
el
P.
Ga
b iel
de
J
esús-
25,
pa a
a a
de
es e
e
ma
en su lib o, con
su
l ó
a
cuan as
e
min
encias médicas
había
po
aquel
en on
ces
en
Es-
paña,
se
quedó
casi a
oscu as.
El
ex
Pad
e Mi ,
en
el
que
esc i-
bió 26,
le
oc
u i
ó
o o
an o;
y
después
de l
ee
cuan o
ace ca
de
la
en
e
m
e
dad
se
había
esc i o
den o
y
ue a
de
Españ
a, dice:
«Qu
ien
diagnos ican el es a
do
pa ol
ógico de
San a
Te
esa
de gas i is aguda
27
que
le
p odujo
pé dida
del conocimien o,
e an
izaci
ón
mu
sc
ula ,
con u
lsiones, m
o de
du
as de la le
ngua
y los
demá
s enómenos
qu
e
desc ibe
en
la
e
lación de
su
ida.
«Quien a
una
clo osis g a e
complicada
con
in
oxicaci
on
es
medicinales, ocasionadas
po
la c
u ación
de Bece
da
s 28• «Quien
a
un
a in ección palúdica
29
, e
n e
medad
ecuen ísima
en
la
p o incia
de A ila - en especia1
en
los
iempos
de
la
Sa i a-
y
que
se
mani es aba
en
o ma
de i
eb es
e ciana
s y cua -
anas.
«Quien
en
in al his e is
mo
,
p oducido
po ·
su
a án
de
o a-
24
.
Ibí
dem , pág.
26.
25.
Pad e
G
ab ie
l de
Jesús
, C. D. Ob.
ci
. T.
II
, Mad
id
,
19
30, pág.
25
4.
26.
Mi
gu
el
Mi
, San a Te esa de les1ls;
su
ida,
su
espí i u,
sus
undaciones. Es a-
blecimie
n
o ipog á ico
de
Jaime
Ra és.
Mad id,
1912.
27. P. L.
de
San. E
ud
e
pa 110/
ogique de P. G. Lou ain, 1
886
.
28.
D .
lmbe
- Gou
h
ei
e
,
La
s igmo. isa io1
1.
T.
II
,
pá
g.
54
.
29. D
.
Goix, Annales de Philosopl1ie c
lu
e ienne,
Juio
. 1
896
. pág.
278
.
80
JOS~
F.
ACEBEDO
CASTILLA
a asen
de
e o ma se
y
gua da
la
Regla
P imi i a,
que
ella
pedi ía
a Dios les
alumb ase
lo
que
más
con enía; y
que
en-
onces
dijo
-su
sob ina-
Ma ía Ocampo: «Mad e,
haga
un
monas e io
como
decimos,
que
yo
ayuda é
a
V.
R.
con
mi
legí ima.» Y
es ando
en
es a
con e sación llegó
la
seño a
Doña
Guioma
de Ulloa, a
la
cual
con ó
dicha
Mad e
Te esa
de
Jesús,
el discu so
que
había
oído
ella y aquellas
muchachas
sus
pa-
ien as,
y la
dicha
seño a
Guioma
de Ulloa
dijo:
«Mad e,
yo
ambién
ayuda é
con lo
que
pudie a
a esa
ob a
an
san a»
43
•
«Y
o, como
anda
ha
en es os deseos
-esc ibe
la
San
a-
44
,
comencé a
a a
con
aquella
seño a
mi
compañe a
iuda ...
mas
yo,
po
o a
pa e,
oda ía
me
de enía ...
po que
en
pa e
se
me
ep esen a on
los
g andes
desasosiegos y
abajos
que
me
había
de
cos a
y
como
es aba
an
con en ísima
en
aquella
casa;
que
aunque
an es
lo
a aba,
no
e a
con
an a
de e mi-
nación
ni
ce idumb e
que
se ía».
Todo
es o
lo
medi aba
en
lo
más
ín imo
de
su
espí i u,
cuando
he
aquí
que
un
día
«habiendo comulgado,
mandóle
Su
Majes ad
lo
p ocu ase
con
odas
sus ue zas,
haciéndole
g andes
p omesas
de
que
no
se
deja ía
de
hace
el
monas e io,
y
que
se
se i ía
mucho
de él, y
que
se
llamase
San
José
es a
undación
que
se ía
una
es ella
que
diese
de
sí
un
g an
es-
plando
... y
que
dijese a
mi
con eso
es o
que
me
mandaba
y
que
le
ogaba
El
que
no
ue a
en e
ello,
ni
me
lo es o base» 45
El
Pad e
Bal asa
Al a ez, S.
J.
-que
a
la
sazón
e a
su
con eso -,
«no osó
de e minadamen e
-
añade
la
au obiog a-
ía-
deci me
que
lo
deja a,
mas
eía
que
no
lle aba
camino
con o me
a
azón
na u al
,
po
habe
poquísima
o
casi
ninguna
posibilidad
en
mi
compañe a,
que
e a
la
que
lo
había
de
hace .
Díjome
que
lo
a ase
con
mi
P
e
lado
, y lo
que
él hiciese, eso
hiciese yo».
Las ges iones
con
el P o incial
-que
e a
el
P. G ega io
Fe nández-
las ealizó
como
cosa
p opia
Doña
Guioma
de
Ulloa, «el
cual
ino
muy
bien
en
ello
y dióle
odo
el
a o
que
ue
menes e ,
y
díjole
que
él
admi i ía
la casa». P e iamen e
43.
P.
Sil c io
de
San a
Te esa,
C.
D.
Ob as de San a Te esa de Jes1h, o
b.
ci .
No a
pág
.
216.
44.
Vida,
ob.
ci .
pág.
217.
45.
lbidem,
ob.
ci
.
pág.
217.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JESÚS
81
esc ibie on
a
F .
Ped o
de
Alcán a a
odo
lo
que
pasaba,
el
cual
les
aconsejó
que
no
lo
dejasen
de
hace ,
y él
mismo
ino
a A ila
pa a
indica les los
é minos
en
que
había
de
edac-
a s
e
la
pe ición
al Gene al
de
la
O den
de
Ca meli as, P. Ni-
colás Aude , a in de
ob ene
licencia
pa a
unda
el Monas e-
io
Re o mado
. Aún
hubo
de
consul a
y
pedi
pa ece
al in-
signe dominico alenciano
F .
Luis
Bel án,
quien después de
bien
medi ado
el
asun o
esc ibía a
la
Mad e
Te esa animán-
dola
pa a
an
g ande
emp esa.
Mas
p on o
su gie on
las
con a iedades.
Cuando ue on
conocidos
los
p oyec os de
Re o ma
qu
e
deseaba
ealiza , co-
menzó a
se
cens
u ada,
se e a y
despiadadamen e,
po
sus
mismas
compañe as
de
claus o.
A las
queja
s de
su
con en o
se
unie on
las
con adicciones
de
los
Pad
es
Ca m
eli as,
la
esis encia de
la
nobleza,
la
oposición
de
los Regido es,
las
mu mu aciones
del pueblo, y
como
si
an a
s
con a
dicciones
ue an
po
co,
se
a ó
del
asun o
en
el
púlpi o,
hablándose
desa o adamen e
con a
la
p oy
ec ada
R
e o ma
y
su
au o a.
Te es
i a
de Jesús,
sob ina
de
la
San a,
cu
en a
es e hecho de
la
sig
ui
en
e
o ma:
«Es ando
con
su
h
e mana
Doña
Juana
de
Ahumada
ue on
un
día
al
se món
a
la
Igl
es
ia
de
San o
Tomé,
y
un
eligioso de
cie a
O d
en
que
p edicaba
allí comenzó a
e
p
e
nd
e
áspe amen e,
como
de algún
g an
pecado público,
diciendo de las
monjas
que
salían
de sus
monas
e
ios a
unda
nue as O denes,
que
e a
pa a
sus
libe ad
es
, y
o as
palab as
an
pesadas
,
qu
e Doña
Juana
es aba
a en ada,
y
haciendo
p opósi o
de
i se
a Alba, o a
su
casa, y
hace
a
nu
es
a
San a
M
ad
e
qu
e
se
ol iese al Monas e io y
deja
se
las
ob as.
Con
es e
p op
ós
i o ol ió a
mi a la,
y io
que
con
g an
paz
se
es
aba
iendo»
46
•
Fue on
an os
los
dicho
s y el
albo o o,
que
al
P o incial
le pa eció ecio
pone se
con a
odos
y así
se
ol ió
a ás
de
lo dicho y concedido y
e i ó
en
ab
so
lu o
la
licencia
pa a
la
nu
e a
undación
47•
También
su
con eso
-e
l P.
Bal asa
Al-
a ez-
«como
si
yo
hubiese
he
cho
cosa
con a
su
olun ad,
46
.
Sa
n a
Te esa
de
Jesús,
Ob as comple as. Aguila , 5.• edición,
1945
.
No
a
p ime a,
pág.
180
.
47
. Vida,
ob.
ci .,
pá
gina
218.
82
JOSÉ
F.
ACEBEDO
CASTILLA
me
esc ibió
que
ya e ía
que
e a
odo
sueño
en
lo
que
había
sucedido,
que
me
enmendase
en
no
que e
sali
con
nada,
ni
habl
a
más
en
ello,
pu
es eía el
escánda
lo
que
había
sucedido
y
o as
cosas
odas
pa a
da
pena»
48
•
San a
Te esa,
an
obe
di
en e
sie
mp
e a
sus
con eso es,
se
apa ó
po
comple o
de
los
p epa a i os
pa a
la
undación
del
e o mado
con en o,
mas
no
su
compañe a
Doña
Guioma
,
que
-di igida
po
el P.
Ib
áñez-esc ibe a
Roma,
pidiendo
en
su
nomb e
y
en
el
de
su
mad e
Doña
Aldonza
la
ob ención
del
B e e
pon i icio
pa a
la undación, haciendo
cons a
en
dicha
pe ición las líneas p incipales
en
que
al
undac
i
ón
hab ía
de
hac
e se, o sea,
que
no
ue an
las
monjas
más
de ece,
que
en
ella se
gua dase
la
Regla
p imi i a
sin
mi igación y
que
el
nu
e o con en o es u ie
se
bajo
la
ju isdicción
del
O dina io,
pu
es o
que
el P. P o incial
se
negaba
a
ecibi le
en
la suya.
Al
cabo de cie o iempo, el con eso
o nó
a
da le
licen-
cia. «Yo
bien
eía el
abajo
que
me
ponía,
po
se
muy
sola
y
ene
poquísima
posibilidad.
Conce amos
-dice-
se
a-
ase
con
odo
sec e o, y
así
p ocu é
que
una
he mana
mía,
que
i ía ue a de aquí,
comp ase
la
casa
y la
lab ase
como
que
e a
pa a
sí,
con
dine os
que
el
Seño
me
dio
po
algunas
ías
pa a
comp a
la
»
49
•
El
7 de
eb e o
de
1562,
Pío IV expidió el B e e
po
el
que
«se
da
licencia
pa a
la
undación
y edi icación del
Monas e io
de
monjas
- del
núme o
y
con
la
in ocación
que
le
ue a
bien
is o-
de
la
Regla y O
den
de
San
a
Ma ía
del Mon e Ca -
melo, y
bajo
la obediencia y co ección del Obispo de A ila,
que
con el
iempo
ue e, con iglesia,
campana io,
campanas,
claus o,
e ec o io,
do mi o ios,
hue a
y
o as
o icinas ne-
cesa ias».
E a
a la sazón Obispo de A ila
D.
Al a o
de
Mendoza,
hijo
de D.
Juan
Hu ado
de Mendoza y
de
Doña
Ma ía
Sa mien o,
Condesa de Ri a ia,
quien
-pese
al
B e e-
no
quiso
-en
p incipio-
admi i
la
undación, dado
la
ese a
con
que
se
había
Ile adq el
asun o,
y
mucho
menos
po
se
de
absolu a
pob eza
en
el
que
las eligiosas
habían
de
i i de
limosna
.
48.
Ib
ídem
, pág.
222.
49.
Ibídem,
pág
.
225
, 228.
LA
EX
IMIA
DOCTORA
TERE
SA DE
JESÚS
83
Mas
g acia
a
la
in e ención del P
ad e
Ped o
de Alcán a a
-
que
e
a
mucho
de
dicho
P
e
lado-
, co
nsin
ió i
si a
en
la
En
ca
nación
a la
Mad e
Te esa,
as
lo
cual
cambió
po
com-
ple o
y
salió
dispu
es
o a a o ece
en
lo
que
pudie a
al nue o
Monas e io,
acogiéndolo
bajo
su
ju i
sdicció
n.
De es
a
sue e,
el día 24 de agos o de
1562
- es i idad
de San
Ba olomé-
pudo
p ocede se
a
la
inaugu ación del
p ime
con en o de
la
R
e o ma,
expo
ni
e
ndo
el
San ísimo
y
diciendo
la
p ime a
misa
el P.
Gaspa
Daza,
quien
dio el hábi
o
a l
as
cua o
p ime as
no icias
que
o ecie on g
ua da
s
in
mi i
gac
ión la Reg
la
p i-
mi i a
del Ca melo. Como
e a
lógico,
en e
los asis en es a
la
ce emo
nia
es
u o
p esen e
Doña
Te esa
de
Ahumada.
Pe
o
a
es e
i
un o
de
la
Mad e
T
e esa
sigu
ió
una
nue
a
y
más
iole
n a
empes ad.
Acabado
odo,
la
P
io
a de
la
En
ca
-
nación
le
o denó
que
sin
d
emo
a
ol iese a
su
con en o
bajo
p ecep o
de
obediencia,
donde
se le
some ió
a
una
especie de
juicio
an e
el
P o
incial y
las
monjas,
en
el
que
la
San a
con
su
g andísima
humildad
«dio
su
descuen o
de
mane a
que
no
halló
el
P o
incial
ni
las
que
allí
es aban
po
qué
condena -
me»
50
•
Mien as
an o,
el
popula
c
ho
eco ía
las calles
de
A ila
pidiendo
que
se sacasen del con en o a l
as
monjas
y cas igo
pa a
aquella
sublime
muje
qu
e
enía
el
alo
de
condena
con
su
conduc a
la disipación de
la
sociedad
en
que
i ían.
El
albo o
o
p odujo
su
e ec o. Los egi
do e
s y el Cabildo
de A ila
-
d
es
pu
é
~
de
oí
el
B e e-
d
ec e a on
,
p
e io
in o
-
me
de
los Le
ados,
la
des
ucci
ón
del
pequeño
Monas e io
de S
an
Jos
é,
pu
es
no
se
había
g
ua d
ado
su eno ,
sino
que
había
si
do
iolado c
on
lo de
que
e
unda lo
en
la
po
b
eza,
cosa
que
el
B
e e
no
concedió y si
no
se
cump
lio
aquel
acue
-
do
ue
p
o
la
in
e e
nción
decidida
del Obispo,
apoya
do
po
su
P
o
is
o ,
el Licencia
do
B izu
ela. An e ello
la
ciudad
apeló,
po
ía
li igiosa,
an e
el Conse
jo
Real,
con
lo
que
comenzó
un
l
a go
y
labo ioso
plei o.
P
o
ía de
ansacción,
los del C
onsejo
de
A ila
le
p opu-
sie on
que
«Como u iese
en a
pasa ían
po
ello y
que
uese
adelan e» 51•
Pe o
la
San a,
que
enía
en
su
apoyo
un
B e e
de
50
.
Ibíd
em
, pág.
253
.
5
1.
lbid
e
m,
p
ág.
255
.
84
JOSÉ
F.
ACEBEDO
CASTILLA
G ega io
IX
de
6
de
ab il
de
1229
-que
p ohibía
a las
Ca me-
li as
la
posesión
de
casas,
ie as,
ni
en as,
como
opues o
a
la
ida
de
con emplación
que
p o esaban-
52 y
alen ada
de
o a
pa e
po
el P.
Ped o
de
Alcán a a,
que
en
di e sas
oca-
siones
le
había
aconsejado
que
«en
ninguna
mane a
iniese
a
ene
en as»,
se
man u o
i me
en
su
p opósi o,
has a
que
al
ín
ob u o
un
Resc ip o
de
la
Sag ada
Peni encia
de
5
de
di-
ciemb e
de 1562,
en
que
se
acul a
al
nue o
Monas e io
pa a
i i
sin
en as,
de
la
ca idad
públi
ca,
el
cual
ue
con i mado
po
B e e
de
17
de
julio
de
1565 53 •
An e
es a
au o ización
calmóse
la
ciudad,
el plei o
poco
a
poco
se
ue
dejando
,
po
lo
cual
el
P o incial,
en
la
Cua esma
de
1563,
pe mi ió
a
la
San a
a
que
se
aslada a
a
su
pob e
con en o
de
San
José,
con
algunas
o as
monjas.
A
pa i
de
es e
momen o
dejó
de
se
Te esa
de
Ahumada,
y
comenzó
a
se
y a
llama se
Te esa de Jesús.
Es os
años
-según
ella
misma
dice-
54
ue on
los
más
anquilos
de
su
ida.
Fo ma
a
sus
monjas
en
la
Regla
p imi-
i a
de
Nues a
Seño a
del
Ca men
esc i a
po
San
Albe o,
hacia
1209
-pa a
los
mo ado es
del
Mon e
Ca melo-,
acla a-
da
en
cie os
pun os
-algo
imp ecisos-
po
Inocencia
IV
en
1248. S
egú
n es
as
Reg
la
s,
debía
ayuna se
desde
el
14
de
sep-
iemb
e
-
es i idad
de
la
Exal
ación
de
la
San a
C uz-
has a
Pascua
de
Resu ección.
Tampoco
se
podía
c
ome
ca ne
a
no
se
po
en e medad
o de
bilidad
. P
e o
c<como
a
San a
Te esa
-dice
el P.
Je ónimo
de
San
Jo
sé-
55 le
pa ecía
poco
odo
el
igo
de
la
Regla
p imi i a,
no
se
con en ó
con
que
en
su Re-
o ma
se
gu
a da
se
en e amen e,
sino
que
añadió
o as
obse -
aciones y
igo es
de
muy
a en ajada
pe ección.
Añadió
la
de
sca
lce
z,
la ileza
de
manja es
y
g ose ía
del
hábi o,
el
igo
de
la
cama,
la
peni
encia
de
la
discip
lina
y
en
la
obediencia,
en
la
pob eza,
en
la
humildad,
en
la
o ación
y eje cicio
de
las
demás
i udes,
ales
y
an
es echas
obse aciones,
que
jun-
52
. Ob as
de
San a Te esa. Aguila . ob.
ci .
No a a la
pág
. 19j.
53.
l
bidem
,
no a
2,
a la pág.
186.
54
. Lib o de las Fundaciones de San a Te esa de Jesús. Ob as
de
San a
T
e es
a.
Edic
ión
y no as del
Pad e
Sil c io
de
San a
Te esa.
Cua a
edi
ci
ón.
Edi o ial Mon e
Ca melo, Bu gos, 1
94
9, pág.
653.
55.
Je ónimo
de
San
Jo
sé. His o ia del Ca men Descalzo. Lib o
17
,
cap
.
VII
, pág. 636.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JESÚS
85
as
con
las
de
la
Regla, ienen a
hace
un
ins i u o
y
modo
de ida
de
los
más
ígidos y
pe ec os
que
hay
en la
Igle
sia».
El
gene al
de
los Ca meli as, P.
Juan
Bau is a
Rubeo, ap o-
bó
la
R
e o ma
de
la
Mad e
Te esa. «Dióme muy
cumplidas
pa en es
pa a
que
se
hiciesen
más
monas e ios,
con censu as
pa a
que
ningún
P o incial
me
pudiese
i
a
la
mano»
56
• Poco
después, el
mismo
Pad e
Gene al
-en
14
de
agos o
de
1567-
le
en ió
desde
Ba celona
una
pa en e
,
au o izándola
pa a
un-
da
dos con en os de ailes
e o mados
57
• Comienza en onces
un
pe íodo
de ac i idad y
abajo
an
asiduo
e in enso,
que
causa
e dade amen e
asomb o
el
que
aquella
c ia
u a
an
delicada y cons
umida
u iese ue zas í
sicas
pa a
ealiza
la
po en osa
ob a
que
lle ó a cabo,
de
la
que
nos
da
cuen a
en
los
úl imos
capí u
los
de
su
«Vida» y en «L
as
Fundaciones».
Y en
medio
de es os
abajos
¡qué
de
peni en
cia
!,
¡qué
de
mo -
i icación!, ¡qué de
con a iempos
y di icul ades!
Sob e
odo
du an
e
su
es ancia
en
Se illa.
Los comienzos
de
la
undación
de
Se
illa
u o las
mismas
di icul ades
que
las demás:
hamb
e y p i aciones,
abandono
y
pob eza
ma e ial.
Mas
con
ella
coincidie on
una
se ie
de
p oblemas
que
es u ie on
a
pun o
de
hace
nau aga
la
Re-
o ma.
El P. G
ene a
l
-Juan
Bau is a
Rubeo- h
abía
dado
licencia
a
la
Ma
d e
Te e
sa.
pa a
unda
dos
con en os
de ailes y a.
cul ad
pa a
unda
los
que
se
le o ecie an
de
monjas,
en
uso
de
la
cua
l
undó
el
de
ailes de Du uelo
en
el
sesen a
y ocho,
y
en
el
se en a
y
nue e
el
de
Pas ana.
En
es os
dos monas e-
ios
se
cons
umie on
las
dos licencias,
ya
que
pa a
el Colegio
de Alcalá,
que
ue el e ce o, la
ob u o
del
mismo
P
ad e
Ge-
ne al, Ruiz Gómez
de
Sil a.
El
P.
Maes o
F ancisco Va gas,
comisa io
apos ólico
pa a
la
e o mación
de los
Ca meli as
Calzados
en
Andalucía,
sin
con a
con
el P. G
ene
al, dio
pe miso
pa a
que
en Se illa
se
unda a
monas e io
de los Des
ca
lzos y delegó
en
el P. Je óni-
mo
G acián
la
com
isión
que
enía
de
la
San a
Sede. Con
es e
56. Lib o
de
las Fundaciones.
ob
. ci .
pág.
658.
57.
lbidem,
pág.
659.
86
JOSÉ
F.
ACEBEDO
CASTILLA
mo i o,
las
elaciones
en e
Descalzos y Calzados se an a
de-
e io a
has a
llega
al
ompimien o.
Como consecuencia
de
ello, el Capí ulo
gene al
de la
O den,
eunido
en Piacenza
(I alia)
el
21
de
mayo
de
1575,
adop ó
la
e
solución de
sup imi
odos
los
con en os
undados
sin
licen-
cia del P. Gene al,
aunque
los
hubie an
au o izado
los
Visi a-
do es,
pa a
lo
que
se comisionó
como
Vica io
Gene al
de
la
O den del
Ca men
en
España
al
Pad e
po ugués
Je ónimo
Tos ado
-homb e
seco, aus e o, iolen o
en
sus
p ocedimien-
os
y
mu
y enemigo de
la
Re o ma-;
y
se
mandó
a
la
San a
Re o mado a
que
deja a
del odo
sus
ob as
y
se
ence ase
pa a
i i el
es o
de
su
ida
en
el con en o
que
eligiese
de
los
undados
po
ella
en
Cas illa.
En
cumplimien o
a lo
mandado,
San a
Te esa
se
ecluyó
en
Toledo
p ime o
y
en
A ila después. Mas
no
po
ello
amainó
el
empo al.
En
1577 alleció el
Nuncio
Nicolás
O name o,
e ien e
ami-
go de
la
San a
y
de
su
ob a
. Vino
en
su
luga
Monseño
Felipe
Se
ga, quien
mal
in o mado
de los Descalzos y
de
San a
Te esa
-a
la
que
llamó
émina inquie a y
anda iega-,
adop ó
una
se ie
de
disposiciones
con a
la
Re o ma
,
las
que
culmina on
con
la
p isión
del
Pad e
Ge mán de
San
Ma ías
y
San
Ju
an de
la
C uz; d
ec e ó
la
excom
un
ión
con
a
el
P
ad e
G acián
, a
quien
p i ó
de su
ca go
de
Visi ado
y
P o incial
de
los Des-
calzos; o
den
ó su
eclu
si
ón
en Alcalá de H
ena es
y
some ió
a
los Descalzos
en
odas
la
s P o incias a los Calzados.
La si uaci
ón
e a
de
ses
pe ada
y
oda
s
las
ob as
de
la
un-
dación en pelig o de d
esapa ece
o deshace se.
En
es e
an
ce
la
San a,
a i
ncon
ada,
mal echa
y sin
apoyo
de nadie,
acude
po
ca a
el Rey Felipe
II
58
,
pidi
én
dole su
p o ección
a
a o
de los Descalzos
con a
la
s
op
elías
de
que
e an
obje o.
Es
a
ca
a
p oduj
o el
es
ul ad
o ape ecido.
Po
in lue
ncia
del R
ey
-
que
amaba
mu
cho
a la S
an a
y a los
ail
es
de
la Re o
ma-
se sosegó la
i a
del
Nuncio
y
con
su a
limien o
se ob u o de
58
. Higinio Ci ia y N
asa
e.
Sm a Te esa y Felipe
JI
.
Lib e ía
Religiosa
de
En
ique
He nández.
Mad id
, 1
900,
pág.
109
-115.
H
ay
quien
sos iene
que
la
San
a
se
en e is ó
pe
sonalmen e con Felipe
II
en
es e
iempo
de
pe secución. Ha sido es e e
ma
m
uy
deba ido.
Lo
a i m
a
Ro onda
en
su
His o ia desc i
p
i
a
del Esco ial y el
Ma
qués
de
San
Juan de
Pi
ed
as
Albas
en
el Bol
e
ín de
la
Academia
de
la His o ia.
LA EXU.ITA
DOCTORA
TERESA DE JES'Cls
87
G ega io
XIII
el B e e
de
22 de
junio
de 1880, en el
que
se
dec e aba
la
se
pa ación
en e
Calzados y De
sca
lzos,
que
había
si
do
uno
de
los anhelos
de
San a
Te esa.
An e ello,
la
s undaciones
qu
e
habían
es ado
suspensas
casi
cua
o
años
po
causas
de
es as
pe
secuciones, de nue o se
ponen
en
ma cha
.
Al
eanuda las,
la
ac i idad
sin
lími e
de
la
Mad e
, su genio
ex ao dina io
y su
e
p o unda
y a dien e,
la
saca on
ic o iosa
en
an
di ícil
emp esa.
Toledo
la
io
aca ada
en su impe ial ecin o, después
de
ha
be la
is o e-
cluida
en
el
con en o de
su
p opia
undación. Se illa
-donde
la
habían
a ado
du amen e,
en egándola
a
la
s pesquisas de
la
Inqui
sición-
59
la io
al
in
obsequiada
y
p o egida
po
el
más
pod
e oso
mona ca
que
ha
enido
E
spaña.
Y Valladolid y
Salamanca
y
Bu
gos, Palencia, S
o ia
, Médina,
ie on
le an a
casi mil
ag osamen e
l
os
mon
as e ios
de su R
e o
ma
, y expa -
ci
po
doquie
aque
l
bálsamo
pu
ís
imo
de
e nu a
y
de
paz,
que,
como
em
anación de
pu a
y cel
es ia
l
az
ucena
,
pu i icaba
con
su alien o
has a
los
dele é
eos
miasmas
con
que
p e en-
di
e on
ma c
hi
a
su
he mosu a.
IV
Sa
n a
Te
esa, sin
se
le ada,
esc i
bi
ó
mucho
y
bi
en.
Obli
gada
po
obediencia a esc
ibi ,
adop a
como
ga an ía
de
humildad
el
es
ilo descuidado. Y
es e
o a
l
enunciamien o
a
la
cu iosidad
nos
expli
ca
-segú
n Menéndez Pida
!-
60
cómo,
aunque
había
sido la
San a
apasionada
lec
o
a de los lib os
de
caball
e
ía,
que
e an
en once
s el
manual
del
habla
disc
e a
,
no
omó
de ellos el
meno
asgo
es ilís ico,
po
má
s
que
al-
g
una
ez
ecue de
sus
cas illos
y
sus
gigan es. De ig
ual
modo,
au
nq
ue
T
e esa
ue
en
oda
su
ida
o az lec
o a
de
l
os
doc os
59.
Las columnias
de
una
no icia
hi
s
é ica
a quien
hubo
de
ec
ha
del
com
·
en o
con
o a
ocada
de
l
mi~
m
o
ma
l
la
de
un
con eso mínimamen e
c éd
ulo, hicie on
in
-
e eni al T ibunal de la Inquisición. D
edan
que las mo
njas
se con esab
an
una
s con
o as;
que las
a aban
de
pies Y man
es
y
las
azo aban.
El
clé igo a
í ulo
de
consul a
andaba
de
unos
a o os
publicando
mil
simp
lezas e in
amando
a
San a
Te
esa
y a s
us
monjas.
El
San o
O icio
ep endi
ó al clé igo y se sob eseyó
la
ca
usa. F . M.
de
I eggia.
La
Muj
e
G ande.
ob.
ci
. T.
III.
Ba celona,
18
82, pág.
257.
60.
Ramón Menéndez Pida!.
El
Leng11aie
del
siglo
XV
I. Colee. Aus al,
Espasa
Ca
l·
pe,
S.
A.
Mad id
,
1942
, pág.
89
-9
1.
88
JOSÉ
F.
ACEBEDO
CASTILLA
lib os eligiosos,
no
sigue el es ilo
de
ninguno
de ellos, no
aspi
-
a
a iguala se
con
los
au o es
«que ienen
le as».
Así,
en
San a
Te esa
el
esc ibi
como
habla
llega a la
más
comple a
eali-
zación...
Pe o
la
aus e a
espon aneidad
de
la
San a
es
una
espon aneidad
hondamen e
a ís ica;
aunque
quie e e i
a
o
-
da
gala
en
el
esc ibi , es
una
b illan e
esc i o a
de
imágenes.
Las exp esiones igu adas
acuden
abundan es;
algunas
e is-
en
una
iqueza de alo es
ex ao dina ios.
En
la
al eza
de
cosas
que
a a
y en
la
segu idad
con
que
las
a a
-dice
F ay
Luis
de
León-
61
excede a muchos inge-
nios.
Su
es ilo,
su
lenguaje ... a los
ojos
desapasionados
de
la
c í ica
más
ía
es
-según
D.
Juan
Vale a-
62
milag o
pe -
pe uo
y
ascenden e
... Con
ine able
acie o
empleó
las
palab as
de
nues o
he moso
idioma
sin
ado no,
sin a i icio,
con o me
las
había
oído
en
boca
del ulgo,
en
explica
lo
más
delicado
y osc
u o
de
la
men e, en
mos a
con
pode osa
magia el
mun
-
do
in e io
...
El
hechizo
de
su
es ilo es
pasmoso
y
sus
ob as
mi adas
sólo como dechado y
modelo
de
lengua
cas ellana,
de
na u alidad
y g acia
en
el deci , debie
an
anda
en manos
de
odos.
Y es
que
sus
ob as
,
si
no
ue on
p oduc o
del es
u
dio,
sí
lo
ue on
de la g acia. Lope
de
Vega así lo signi icó en
es os
e sos
que
puso
en
boca
de
Jesús:
Es a
es
mi
hija
en
que
me
ag ado
an o
Oídle lo
que
esc ibe, yo lo ío
Po que
sabed
que
cuan o
dice es mío.
En
es
g upos
pueden
clasi ica se
sus
esc i os:
El
Lib o
de
su ida,
au obiog a ía
en
la
que
con
la
más
pe eg ina
modes-
ia
na a
las di e sas
ans o maciones
de
su
alma
en
lucha
con los
a ac i os
del
mundo
p ime o
y después
en
el enci-
mien o
o al
de
sí
misma
y
comple a
en ega
a Dios. Con iesa
las me cedes
que
Dios le hizo y
habla
y
discu e
las
más
al as
61.
F ay
Luis de León. Ca lS a las Mad es Ca meli as Descalzas de .
W:
ad
id
,
Ap
ud.
Esc ilos de
San a
Te esa, añadidos e ilus ados
po
D.
Vicen e
de
la
Fuen e, B. A. E.
Ri adcney a. Mad id, 1
877,
T.
LIII,
pág.
19.
62.
Juan
Va!e a.
Elogio
de San a Te esa. Discu so de con es ación en
la
ecepción
del Conde de Casa-Valencia en
la
Real Academia Española. Mad id,
1879.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JESÚS
89
e elaciones
mí
s icas,
con
una
sencillez y descuido
de
ases
que
delei an
y
enamo an.
A
juicio
de Azo ín 63 ,
La
Vida de
Te esa,
esc i a
po
ella
misma
,
es
el lib o
más
hondo,
más
denso,
más
pene an e
que
exis e
en
ninguna
li e a u a
eu opea. A
su
lado, los
más
agu-
dos
analis as
del yo,
un
S endhal,
un
Benjamín
Cons an ,
son
niños
inexpe os. Y eso
que
ella
no
ha
pues o
en ese lib o sino
un
poqui o
de su espí i u.
Pe o
odo
en
esas
páginas
sin
o ma
del
mundo
ex e io ,
sin
colo ,
sin
ex e io idades,
odo
pu o,
denso, escue o, es
de
un
d
ama ismo,
de
un
in e és,
de
una
ansiedad
ágicos ...
El
Lib o
de las Fundaciones y sus
Ca as
son
la
his o ia
o
elación
de los
quince
con en os
emeninos
que
«Sin
una
blanca»
-como
ella
dice-
undó
con
mil
obs áculos
y con a-
dicciones
de
gen es
pode o
sas;
un
p imo oso
zu cido de he-
chos
his ó icos
, de ozos biog á icos y
desahogo
a dien e
de
ca idad
a e na
, de
sen encias
g a es y
p o undas
y de es i-
os
donai es
que
su
ingenio des
pie a,
en emezclados
con
con-
sejos
muy
p o echosos
de
gobie no a las
p io as
de
ellos,
así
como de emedios disc e ísimos y muy
p ác icos
pa a
amo -
igua
en
lo posible los
es agos
que
el
humo
de melancolía
- an
pa ecidos
a
las
neu o
si
s-,
que
lo
mismo
en
iempos
pasados
que
en
los
p esen es
c
ausa
es a
gos
en
la obse ancia
e
g
ula
de
la
s
comunidades
eligiosas,
singula men e
de
mu-
je es.
Es e
lib o
,
al
igual
que
el Modo de
Visi a
los
Con en-
os
de Descalzas, es
un
lib o
p ecep i o,
hijo
de
la
expe iencia.
L0
esc
ibió
poco
an es
de
mo i
po
manda o
del P. G acián,
que
acababa
de
se
nomb ado
P o incial
-en
el capí ulo
de
sepa ación
de Alcalá
de
.
Hena es-,
y
que
en
i ud
de
su
ca go
enía
que
p ocede
a la isi a de los con en os e o -
mados
de
ambos
sexos. Conocía
muy
bien
la
índole
de
los
con en
o
s de ailes,
mas
no
an o
los
de
monjas,
po
lo
que
le si ió de
guía
du an e
el ie
mpo
que
es u o
en el ca go.
Lo
s lib os Camino de Pe ección, Concep os del
Amo
de
Dios, Las Exclamaciones y las Mo adas
son
la
his o ia
de
su
ida
de conciencia.
63
. Azo ín. Los cl l
.<
i
co.<
edii
·i o.s, Cole
e.
Aus al
,
Espasa
Calpe.
S. A.
Mad id
,
pág.
40
,
41
.
96
JOSÉ
F.
ACEBEDO
CASTILLA
es di ícil
disce ni
las poesías
genuinas
de
la
San a,
ecoge
ein a
y
una
. Las ein icua o
p ime as
-dice
el P. Angel
Cus odio
Vega-
80
son
cie amen e
«au én icas»
sin
la
meno
duda
;
de
la
ein icinco a
la
ein inue e,
«menos
cie as», y
de
la
ein a
a
la
ein a
y una, «dudosas». Quizás
haya
inexac i ud
en
algunas
de
las
ap eciaciones
de
es os
cálculos, que
sólo
pueden
conside a se
ap oximados,
ya
que
es
poco
menos
que
imposible
apu a
las a ias
p obabilidades
.
De las poesías e esianas, Menéndez
Pelayo
81
des aca
sob e
odas
la
concep uosa
le illa:
Vi o
sin
i i en
mí
y an al a ida espe o
que mue o po que no mue o.
Es os
e sos «nacidos
-como
esc ibe
el
P.
Yepes-
del
uego
de
amo
de Dios
que
en
sí
enía
la
mad e»,
son
el
más
pe ec o
dechado del apacible
disc e eo
que
ap endie on
de
los
o ado es
palacianos del siglo XV
algunos
de o os
del
siglo XVI. Desdeñándose
de
mi a
a la
mue e
pa a
di igi los
ojos
al
cielo o
con empla le
con
amo
anhelan e,
añadi á
la
insi
gn
e
Doc o a:
Venga ya
la
dulce
mue e
el mo i enga lige o
que mue o po que no
mue o
O a
composición
de
la
San a
de
bell
eza
ex ao dina ia
y
hondo
sen ido
mís ico
es
la
i ulada
Mi
amado
pa a mí, la
que
-según el P. Cus odio
Vega-
82
es á
ins
pi ada
po
el enóme-
no
de
su
ans
e
be ación
.
Comienza
ep esen ándonos
a Dios,
como
el Dios del
amo ,
como
un
cazado
a mado
de
a cos
y lechas,
que
a
la
p ime a
que
i a
a
la
San a
la
cla a
en
su
co
azón
y
le
deja
endida
en
b azos
del
amo
.
80.
Angel Cus odio
Ve
ga.
O, S.
A.
La Poesía de San a Te es
a,
B
.A
. C. Mad id,
1972,
pág
.
38.
81.
Ma
ce
lino Menénde: . Pelayo.
La
poesía ml
s
ica
, ob.
ci
. p
ág.
93.
82.
Angel Cus odio Vega.
La
Poesla de San a Te esa,
ob
. ci .
pág.
75
.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JESÚS
Cuando el dulce
cazado
me
i ó
y
dejó
endida
en
los
b azos
del
amo
mi
alma
quedó
caída,
y
cob ando
nue a
ida
de
al
mane a
he
ocado
que es
mi
amado pa a
mí
y yo soy pa a
mi
amado
97
También
me ece
especial
mención
la
«Loa
a la C uz e-
den o a»
C uz, descanso sab oso de
mi
ida,
Vos seais la bien enida.
Y
aquella
o a:
En
la c uz es á la ida
y el consuelo
y ella sola es el camino
pa a el cielo.
Ambas
son
mues a
de
la
honda
y especial de oción
que
siemp e
u o
la
San a
po
la
C uz, al
pun o
de
que
quiso
que
en
l
as
celdas de las eligiosas Ca meli as,
no
hubie a
más
ado -
no
que
una
C uz
g ande
de
made a,
casi
de
amaño
na u al
,
pa a
que
de
día
y de noche,
al
despe a
y
al
do mi
uese la
c uz
la
compañe a
insepa able
de
su
co azón
y la
amiga
en a-
ñable
de
sus
almas
.
Una de las poesías
de
San a
T
e esa
más
leída
y
eci ada
po
sus
ailes y
monjas
ue:
Vues a soy, pa a Vos nací,
¿qué mandáis hace de mí?
Vues a soy, pues
me
c ias es;
Vues
a,
pues
me
edimis es;
Vues a,
pues
que
me
s u is
e~;
Vues a,
pues
que
me
llamas es;
98
JOS~
F.
ACEBEDO
CASTILLA
Vues a
,
po que
me
espe as es;
Vues a, pues
no
me
pe dí.
¿Qué mandáis hace de mí?
Dadm
e
mue e,
dadme
ida,
dad
salud
o
en e me
dad,
hon a
o
deshon a
me
dad;
dadme
gue a
o
paz
c ecida,
laqueza o ue za
cumplida,
que a odo digo
que
sí,
¿Qué mandáis hace de mí?
Dadme iqueza o
pob eza,
dad
consuelo o desconsuelo,
dadme
aleg ía o is eza,
dadme
in ie no, o
dadme
cielo,
ida
dulce, sol sin elo,
pues
del
odo
me
endí.
¿Qué mandáis hace de mí?
Pe o
quizás
su
le illa
más
amosa, la
que
conoce
odo
el
mundo,
es
el
Nada
e
u be,
nada
e
espan e,
odo se
pasa,
Dios no
se
muda,
con
la paciencia
odo se alcanza:
quien
a Dios iene
nada
le
al a:
sólo Dios
bas a.
Aunque es
a
le illa
-como
obse a
el P.
Vega-
33 di ie e
en
su
es uc
u a
de
odas las
demás
-po
no
ene
ima
ni
asonan ada
siquie a-,
el es ilo, e
ímpe u
es
incon undiblemen-
e
e esiano. No
puede
du a se
lo
más
mínimo
su
au en icidad,
83.
Ibídem,
pág
.
104
.
LA
EXIMIA
DOCTORA
TERESA
DE
JES
ÚS
99
pues
-añade-
·
sabemos
que
la
San a
enía
una
copia
de
su
mano
que
lle aba
de
egis o
en
el
b e ia io
de
su
uso,
pa a
ci a la
con
ecuencia,
pues
en
el ondo es
una
o ación en o -
ma
de a iso o
sen encias
pa a
pedi
a Dios paciencia, esig-
nación
y
con o midad
con
su
olun ad.
Además
de
poesías,
San a
Te esa
compuso
pa a
sus
mon-
jas
coplillas y illancicos,
sin
apenas
ado nos
li e a ios,
pe o
llenos
de
cando
y aleg ía,
ezuman es
de
amo
di ino y hu-
mano,
como
¡Ah, pas o es que eláis ... !,
Es e
niño iene llo-
ando, Pues que
la
es ella ...
en e
o os
a ios.
Y
es
que, como dice el P.
Ribe a
84
, a la
Mad e
Te esa
«gus-
aba
de
que
sus
monjas
andu iesen
aleg es y
can asen
en
las
ies as de los
San os
e hiciesen coplas. Mas
como
gus aba
de
da
ejemplo
en odo,
hacíalas
ella
misma
y las
can aba
en
unión
de
sus
monjas,
sin
ins umen o
ninguno
de música, sino
acompañándose
con las
manos,
dando
lige as y sua es palma-
das
pa a
lle a
compás
y
hace
cie a
a moniosa
cadencia».
Dada
la
ingen e igu a de
San a
Te esa,
no
es
de
ex aña
que
la
Iglesia y
la
Pa ia
le
hayan
ibu ado
cumplidas
alaban-
zas. Lumb e a de desusados ulgo es, le
llamó
el
Papa
G e-
ga io
XII;
P odigio de ciencia y san idad, Clemen e XV; Maes-
a de sabios, G ega io XV; Vi gen Legislado
a,
León
XIII;
G an san a que supo e leja
en
su
ca ác e odas las nobles
cualidades del pueblo español del siglo
XVI,
el Ca denal
Al-
ma az.
En e
las poesías
en
su
loo ,
las
hay
de
C
e a
n es
85
,
de
Ba olomé
Leona do
de
A gensola, d
es acan
do
muy
especial-
men e
la
s
quin illas
de
C is obalina
Fe nández
Ala cón «En-
gas ada
en
i
zos de
o o»
86•
T
am
bién
me ece
des aca
«La Amazona c is iana»,
de
F ay
Ba olomé
de
Segu a, y los
poemas
de
E a is o
Solio y Gu ié-
ez
87 y el de Fede ico
de
Mandizábal y Ga cía La in. Vázquez
84
. F ancisco Ribe a,
S.
J.
Vida de la Mad e Te esa
de
Jesús, undado a de las
descalzas y descalzos, lib o IV, c
ap
. XXIV.
Sa
lamanca, Ped o Lasso, 1
590.
85.
Mi
guel de Ce an es. Vi ge
11
ec
unda
, Mad e e
n u o
s
a.
Apud. Relación de las
ies as
he
chas
en
Mad id
y en
oda
España
a la bea i icación de la bea a M
ad e
T
e
es
a
de Jesús,
po
F ay Diego de San José.
Imp
en a
Vda. Alonso M
a
lin. Mad id,
1618.
86.
C is obalina Fe nández Ala cón. Engas ada
e11
izos de o o, Apud. Relación de
las ies as
de
Có doba a l
a.
bea i icación de
San a
Te esa.
87. E a is o Si!io y Gu ié
ez
.
Sa11 a
Te esa de Jes is.
Imp en
a de
Imp
eso
es
y
Lib
e o
s. Mad id,
1867
.
100
J
OS
É
F.
AC
EB
E
DO
CA
STILLA
de
Mella,88
la
llamó «imagen i a
de
España»
y Menéndez Pe-
layo 89 a i ma
sin
ambages
que
«po
una
sola
página de
San a
Te esa,
pueden
da se
in ini os
celeb ados
lib os
de
nues a
li e a u a
y de las
ex aña
s, y
po
la
glo ia
que
nues o
país
iene
en
habe la
p oducido,
cambia ía
yo
de
buen
g ado,
si
hubiésemo
s
de pe
de
una
de
amba
s cosas,
oda
la
glo ia
mi-
li a
que
op ime
y a iga
nues os
anales».
Po
a e
ma a
illoso
-como
dice el P. Sil e io de
San a
Te esa-
90
a monizó
la
aus
e
idad
de
su
ida,
con
una
dulce
ole an e
cond
escendencia
que
e mina
ganándoles
a
odos
po
la
más
san a
de las seducciones. Con los g
andes
ue
g ande
y
solemne;
con
los pequeños,
humilde
y sencilla;
con
los
buenos,
a able
y condescendien e;
con
los lojos y
des uido es
de
su
Re o ma, ené gica y
e ible.
Aquella
incompa able
muje ,
Dios
nos
la
depa ó
como
blasón
de
nues a
aza
; i a,
cuando
dijo ¡sólo Dios bas a!;
agonizan e
cuando
ijando
sus
ojos
en el C uci ijo
que
le
o e
-
cía asilo y
ecomp
e
nsa
en
los
abie o
s
b azos
del
Reden o ,
p o umpió
en
aquellas
sus
úl imas
palab as:
Yo
soy
hija
de
la Iglesia.
Y
as
í uis es
po
g a
ci
a
omni
p
o
en e
;
Con
s
an
cia, Fe, Valo , Piedad,
Ejemplo;
Espe an
za de Dios
qu
e el
mundo
i isa;
en
ca
da
c
o a
z
ón
de
ja
s e
un
emplo;
de
ja
s
e
en c
ad
a e so
una
son i
sa
...
Dulzu a, luz
de
amo ,
di ino uego
und
en el
nimbo
as
al
de u a
u eola,
po
qu
e uis es
muj
e ...
y
po qu
e
lu
ego
¡ad
emás de
muj
e uis e
esp
añola! 91
88. Juan Vázquez
de
Mella. A
u
obiog a ía Sob ena c a . San
a
Te esa y el Lib
o
de
su Vida. O
b
as comp
le
as, Volumen I. segu
nda
edición, Tip. Clásica Española. M
ad id,
19
43
. pág. 35
89
. Ma celino Mené
nd
ez Pelayo. Es udios y Disc
u
sos de C í ica His ó
i
ca y Li e
a
ia,
ob.
ci
. Tomo VI,
pág
. 259.
90
. P. S
il
c io
de
S
an
a Te
es
a.
In
oducción a
a
s
ob
as
escogidas de Sanca Te es
a¡
de Jesús. Tip. de
cEl
Mo
n
e
Ca
mel
o•,
T.
IV
. Bu gos, 19
16
. pág. 9 y
10
.
91.
F
an
cisco Me
nd1z
á
ba
l y
G.
• Le
in
.
Te
esa de Jesús, Ap
ud
, Hom
en
a
je
a San
a
T
e es
11
,
ob
. c
i
.
pá
g.
45
,
41
.