El criterio
Full text
EL
CRITERIO
POR
DON JAIME BALDES
PRESBITERO
SEXTA EDICION
PARIS
GARNIER HE R MANOS, LIBREROS - EDITORES
6, ue des Sain s-Pé es, 6
1899
EL CRITERIO.
CAPITULO PRIMERO.
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
En
qué consis e el pensa bien. Cué s !a
, e dad.
El pensa bien consis e,
ó
en conoce la e dad,
ó en
di igi el en endimien o po el camino
que
conduce á
ella. La e dad es la ealidad de las cosas. Cuando las
conocemos como son en sí, alcanza nos la e dad;
de
o a sue e, caemos en e o . Conociendo
que hay Dios
conocemos una e dad, po que ealmen e Dios exis e;
conociendo que la a iedad de las
es aciones depende del
sol, conocemos una e dad, po qbe en e ec o es
así;
conociendo que el espe o á los pad es, la obediencia á
las leyes, la buena e en los con a os, la idelidad con
los
amigos, son i udes,
conoce nos la e dad; así
como
cae íamos en e o , pensando que la pe idia, la ing d-
—
2
aud, la injus icia, la des emplanza, son cosas buena
y laudables.
Si deseamos pensa bien, liemos de p ocu a conoce
a e dad, es deci , la ealidad de las cosas. ¿De qué
si e discu i con su ileza, ó con p o undidad apa en e,
si el pensamien o no es á con o me con la ealidad? Un
sencillo lab ado , un modes o a esano, que conocen
bien los obje os de su p o esion, piensan y hablan mejo
sob e ellos que un p esun uoso ilóso o que en encum-
b ados concep os y al isonan es palab as, quie e da les
lecciones sob e lo que no en iende.
Di e en es modos de conoce la e dad.
eces conoce nos la e dad, ce o de un modo g o-
se o ; la ealidad no se p esen a á nues os ojos, al co no
es, sino
CO/1
alguna al a, añadidu a ó mudanza. Si des-
ila á cie a dis ancia una coluna de homb es, de al
lane a que eamos b illa 13s• usiles, pe o sin dis ingui
los ajes, sabemos que hay gen e a mada, pe o igno a-
mos si es de paisanos, de opa •ó de algun o o cue po;
el conocimien o es impe ec o, po que nos
al a
dis in-
:-sui el uni o me pa a sabe la pe enencia. Mas si po
a dis ancia i o o mo i o nos equi ocamos, y les a i-
mimos una p enda de ues ua io
,
que no lle an, el cono-
;imien o se a impe ec o, po que añadi emos lo que en
ealidad no hay. Po in, si oma nos una cosa po o a,
como po ejemplo si c eemos' que son blancas .unas uel-
as que en ealidad son ama illas,
mudamos
lo que hay,
pues hacemos de ello una cosa di e en e.
Cuando conocemos pe ec amen e la e dad, nues o
en endimien o se pa ece á un espejo en el cual emos
e a ados con oda idelidad los obje os co no son en sí;
cuando caemos en e o , _se-asemeja á uno de aquellos
— 3 --
id ios de ilusion que nos p esen an lo que ealmen e
no exis e; pe o cuando conocemos la e dad á medias,
pod ia compa a se
á
un espejo mal azogado, ó colocado
en al disposicion que si bien nos mues a obje os eales,
sin emba go nos los o ece demudados al e ando los
amaños y
igu as.
Va iedad do ingenios.
El buen pensado p ocu a
e
en los obje os odo lo
que hay, pe o no mas de lo que hay. Cie os homb es
ienen el alen o de e mucho en odo ; pe o les cabe la
desg acia de e odo lo que no hay, y nada de lo que
hay. Una no icia, una ocu encia cualquie a, les sumi-
nis an abundan e ma e ia pa a discu i con p o usion,
o mando, como suele deci se, cas illos en el ai e. Es os
suelen se g andes p oyec is as y cha la anes.
O os adolecen del de ec o con a io; en bien, pe o
poco; el obje o no se les o ece sino po un lado; si es e
desapa ece, ya no en nada. Es os se inclinan á se sen-
enciosos y a e ados en sus emas. Se pa ecen
á
los que
no han salido nunca de su país : ue a del ho izon e á
que es án acos umb ados, se imaginan que no hay mas
inundo.
Un en endimien o cla o, capaz y exac o, aba ca el
obje o en e o; le mi a po odos sus lados, en odas sus
elaciones con lo que le odea.
La con e saeion y
los es-
c i os de es os homb es p i ilegiados se dis inguen po
su cla idad, p ecision y exac i ud. En cada palab a
en--
con ais una idea,
y es a idea eis
que
co esponde
á la
ealidad de las cosas. Os ilus an.,
os con encen, os
dejan
plenamen e sa is echo: deci
con en e o asen imien o :
«
sí,
es e dad, iene azon. » Pa a segui los en sus di
,
z-
cu sos no necesi ais es o za os: pa ece que andais po
un camino llano,
y
que el que habla
solo
se ocupa
de
- 4 _
hace os no a con opo unidad los obje os que encon ais
á ues o paso. Si explican una ma e ia di ícil y abs usa,
Cambien os aho an mucho iempo y a iga. El sende o
es eneb oso po que es á en las en añas de la ie a ;
pe o os p ecede un gula muy p ác ico, lle ando en la mano
una an o cha que esplandece con i ísima luz.
§ IV«
..a pe eecion de :as p o esiones depende de la
pe eccion con que se conocen
los obje os de ellas.
El pe ec o conocimien o de las cosas en el ó den cie -
ii ico, o ma los e dade os sabios; en el ó den p ác ico,
pa a el a eglo de la conduc a en los asun os de la ida,
o ma los p uden es ; en el manejo de los negocios del
Es ado, o ma los g andes polí icos; y en odas las p o-
esiones, es cada cual mas ó ménos a en ajado, á p o-
po cion del mayo ó meno conocimien o de los obje os
que
a a ó maneja. Pe o es e conocimien o ha de se
p ác ico, ha de ab aza Cambien los po meno es de la
e
i
ecucion, que son pequeñas e dades, po deci lo así,
de las cuales no se puede p escindi , si se quie e log a
el
obje o. Es as pequeñas e dades, son muchas en odas
p o esiones; bas ando pa a con ence se de ello, el
oi á los que se ocupan aun en los o icios mas sencillos.
¿Cuál se á pues el mejo ag icul o ? El que mejo co-
nozca las calidades de los e enos, climas, simien es y
p
lan as, el que sepa cuáles son los mejo es mé odos é
ins umen os de lab anza, y que mejo acie e en 11:
opo unidad de emplea los; en una palab a, el que co-
nozca los medios mas á p opósi o pa a hace que la ie a
p oduzca con poco cos e,
mucho,
p on o y bueno. El
mejo ag icul o se á pues el que conozca mas e dades
ela i as á la p ác ica de su p o esion. ¿ Cuál es el mejo
ca pin e o? El que
mejo conoce la na u aleza y
calida-
5 ---
Jes de las made as, el modo pa icula de abaja las, y
el a e de dispone las del modo mas adap ado al uso á
que se des inan. Es deci , que el mejo ca pin e o se
á
aquel que sabe mas e dades sob e su a e. Cuál se á
el mejo come cian e ? El que mejo conozca los géne os
de su á ico, los pun os de donde es mas en ajoso ae -
los, los medios mas á p opósi o pa a conduci los sin
de e io o, con p es eza y ba a u a, los me cados mas
con enien es pa a expende los con cele idad y ganan-
cia : es deci , aquel que posea mas e dades sob e loa
obje os de come cio, el que conozca mas á ondo la ea-
lidad de las cosas en que se ocupa
Á odos in e esa e: pensa
"13
en.
Échase pues de e que el a e da pe sa' bien no in e-
esa solamen e á los ilóso os, sino ambien á las gen es
mas sencillas. El en endimien o es un don p ecioso que
nos ha o o gado el C iado , es la juzgue se nos ha dado
pa a guia nos en nues as acciones ; y ca o es que uno
de los p ime os cuidados que debe ocupa a! homb e es
ene bien a eglada es a luz. Si ella al a nos quedamos
á oscu as, andamos' á
-
ien as ; y po es e mo i o es ne-
cesa io no deja la que se apague. No debemos ene e!
en endimien o en inaccion con pelig o de que se ponga
ob uso y es úpido; y po o a pa e, cuando nos p opo-
nemos eje ci a le y a i a le, con iene que su luz sea
buena pa a que no nos deslumb e, bien di igida pa a
qua no nos ex a íe.
6
cómo se
debe
ense ia á pensa bien,
El
a e de pensa bien no se ap ende an o con eglas
cono con modelos. Á los que se empeñan en enseña le á
ue za de p ecep os, y de obse aciones analí icas se los
pod ia compa a con quien emplease un mé odo seme-
jan e pa a enseña á los niños á habla ó anda . No po
es o condeno odas las eglas; pe o sí sos engo que de-
ben da se con mas pa simonia, con ménos p e ensiones
ilosó icas, y sob e odo de una mane a sencilla, p ác-
ica : al lado de la egla el ejemplo. Un niño p onuncia
mal cie as palab as; pa a co egi le ¿qué hacen sus pa-
d es ó maes os?
.
Las p onuncian ellos bien, y hacen
que en seguida las p onuncie el
niño : «
escucha bien
cuino yo lo digo; á e . aho a ú'; mi a no pongas los la-
bios de es a
mane a, no
hagas an o es ue zo con la len-
gua » y o as
cosas po
es e eno . lié aquí el '.p ecep o
al lado del
ejemplo, la egla y el modo de p ac ica la (4).
CAPÍTULO II.
ATENCION.
Hay medios que nos conducen
al conocimien o de la
e dad, y obs áculos que nos impiden llega á
él ;
ense-
ia á emplea
los p ime os
3
j á emo e los
segundos,
s
el obje o del a e de
pensa bien.
De inicion de
la a encion. Su
necesidad.
La,
a encion es. la aplicacion de la men e á un obje o.
El p ime medio pa a pensa bien es a ende . La segu
io co a sí no es aplicada al á bol, la hoz no siega si no
es aplicada al allo. Algunas eces se le o ecen los ob-
je os al espí i u sin que a ienda ; como sucede e sin mi-
a , y oi sin escucha ; pe o el conocimien o que de
es a sue e se adquie e, es siemp e lige o, 'supe icial, á
menudo inexac o,
ó
o almen e e ado. Sin la a encion
es amos dis aidos, nues o espí i u se. halla, po deci lo
asi„ en o a pa e; y po lo mismo no e aquello que se
le mues a. Es de la mayo impo ancia adqui i un há-
bi o de a ende á lo que se es udia ó se hace; po que si
bien se obse a, lo que. nos al a á menudo no es la ca-
- pacidad pa a en ende lo que emos, leemos ú olmos,
sino la aplicacion del ánimo á aquello de que se a a.
Se nos e ie e un suceso, pe o escuchamos la na a-
eion con a encion loja, in e calando mil obse aciones
y
p egun as, manoseando ó mi ando obje os que nos
dis aen ; de lo que esul a que se nos escapan ci cuns an-
cias in e esan es, que se, nos pasan po al o cosas esen-
ciales, y que al a a de con a le á o os, ó de medi a le
noso os mismos pa a o ma juicio, se nos p esen a el
hecho des igu ado, incomple o, y así caemos en e o es
que no p oceden de al a de capacidad, sino de no habe
p es ado al na ado la a encion debida.
i.
Ven ajas de la a encion ó incon enien es
de
su a a.
Un espí i u a en o mul i
p
lica sus ue zas de
una
ni
a-
— 14 —
Jia de lo que oy á deci , le se i án muchísimo pa a
p ocede con mé odo en odos sus pensamien os.
§
II.
Mea / de posibilidad é imposibilidad. Sus clasi icaciones.
Posibilidad.
La idea exp esada po es a palab a es
co ela i a de la de
imposibilidad,
pues que la una en-
uei e necesa iamen e la negacion de la o a.
Las palab as posibilidad é imposibilidad, exp esan
ideas mu
y
di e en es, segun se e ie en
á
las cosas en sí,
ó á la po encia de una causa que las pueda p oduci .
Sin emba go, es as ideas ienen elaciones muy ín imas,
como e emos luego. Cuando se conside an la posibili-
hd 6 imposibilidad solo con espec o á un se , p escin-
diendo de oda causa, se las llama in ínsecas : y cuando
se a iende á una causa, se las denomina ex ínsecas.
A.
pesa de la apa en e sencillez y cla idad de es a di i-
sion, obse a é que no es dable o ma concep o cabal
de lo que signi ica, has a habe descendido á las di e-
en es clasi icaciones que expond é en los pá a os si-
guien es.
A p ime a is a se pod á ex aña que se explique
p ime o la imposibilidad que la posibilidad ; pe o e ie-
xio nando un poco, se no a que es e mé odo es muy ló-
gico. La palab a
imposibilidad,
aunque suena como
nega i a, exp esa no obs an e muchas eces una idea,
que á nues o en endimien o se le p esen a como posi-
i a : es o es, la epugnancia en e dos obje os, una es-
pecie de exclusion, de oposicion, de lucha, po deci lo
así : po mane a que en desapa eciendo es a epugnan-
cia, concebimos ya la posibilidad. De aquí nacen las
exp esiones de « es o es muy posible, pues nada se
opone
á ello; » « es posible, pues no se e ninguna
e-
pugnancia. »
Como quie a, e
.
n sabiendo lo que
es i n-
— 15 ---
posibilidad, se sabe lo qua
e3
la posibilidad, y
ice
e sa.
Algunos dis inguen es clases de imposibilidad :
me-
a ísica, ísica
y
mo al..
Yo adop a é es a
di ision,
pe o añadiendo un miemb o, que se á la
imposibilidad
de sen ido comun.
En su luga se e á la azon
en que
me undo. Tambien ad e i é, que al ez se ia mejo
llama imposibilidad
absolu a
á la me a ísica ;
na u al
á la ísica; y
o dina ia
á la mo al.
En qué
consis e la imposibilidad me a ísica ó
absolu a.
La
imposibilidad me a ísica ó absolu a,
es la que se
unda en la misma esencia
de las
cosas, ó en o os é -
minos, es absolu amen e imposible aquello que si exis-
iese, ae ia el absu do de que una cosa se ia y no se ia
á un mismo iempo. Un cí culo iangula es un impo-
sible absolu o, po que ue a cí culo
y
no ci culo, ián-
gulo y no iángulo. Cinco igual á sie e, es imposible ab-
solu o, po que el cinco se ia cinco y no cinco, y el
sie e se ia sie e y no sie e. Un icio i uoso es un im-
posible absolu o, po que el icio ue a y no ue a icio
a un mismo iempo.
HIV.
La imposibilidad absolu a y la omnipo encia di ina.
Lo que es absolu amen e imposible no puede exis i
en ninguna suposicion imaginable ; pues, ni aun cuandc
decimos
que Dios es
odopode oso, en endemos que pueda
hace absu dos. Que el mundo exis a y no exis a
á
un
mismo iempo, que Dios sea y no sea, que la
blas emia
sea un ac o laudable, y o os deli ios po es e eno , os
cla o que no caen bajo la accion de la omnipo encia; y,
como obse a muy sabiamen e san o Tomas, mas bien
debie a deci se que es as cosas no pueden se hechas,
que no que Dios no puede hace las. De es o se sigue que
la imposibilidad in ínseca absolu a, ae consigo la im-
posibilidad ex ínseca ambien absolu a : es o es, que
ninguna causa puede p oduci lo que de suyo es impo-
sible absolu nmen e.
.
La imposibilidad
absolu a,
y los dogmas.
Pa a a i ma que una cosa es absolu amen e imposible,
es p eciso que engamos ideas muy cla as de los ex emos
que se epugnan ; de o a mane a hay iesgo de apelli-
da absu do lo que en ealidad no lo es. Hago es a ad-
e encia pa a hace no a la sin az3n de los que conde-
nan algunos mis e ios de nues a e, decla ándolos
absolu amen e imposibles. El dogma de la T inidad y el
de la Enca nacion son cie amen e incomp ensibles al
débil homb e; pe o no son absu dos. ¿Cómo es posible
un Dios ino, una na u aleza y es pe sonas dis in as
en e si, idén icas con la na u aleza? Yo no lo sé; pe o
no engo de echo á in e i que es o sea con adic o io.
¿Comp endo po en u a lo que es es a na u aleza, lo que
son esas pe sonas de que se me habla ? No : luego cuan-
do quie o juzga si lo que de ellas se dice es imposible ó
no, allo sob e obje os desconocidos. ¿ Qué sabemos nos-
o os de los a canos de la di inidad? El E e no ha p o-
nunciado algunas palab as mis e iosas pa a eje ci a
nues a obediencia, y humilla nues o o gullo; pe o no
ha que ido le an a el denso elo que sepa a es a ida
mo al del océano de e dad y de luz,
17
§ VI.
Idea de la imposibilidad ísica 6 na u al.
La
imposibilidad ísica d na u al,
consis e en que u '
hecho es e ue a de las leyes de la na u aleza. Es na u-
almen e imposible que una pied a sol ada en el ai e no
caiga al suelo, que el agua abandonada á sí misma no se
ponga al ni el, que un cue po sume gido en un luido
de memo g a edad no se hunda, que los as os se pa ei i
en su ca e a ; po que las leyes de la na u aleza p esc i-
ben lo con a io, Dios, que ha es ablecido es as leyes,
puede suspende las; el homb e no. Lo que es
na u al-
men e
imposible, lo es pa a la c ia u a, no pa a Dios.
Modo de juzga de la imposibilidad na u al
¿Cuándo pod emos a i ma que un hecho es imposible
na u almen e? En es ando segu os de que exis e una
ley
que se opone á la ealizacion de es e hecho, y que dicha
oposicion no es á des uida ó neu alizada po o a ley
na u al. Es ley de la na u aleza que el cue po del hom-
b e, como mas pesado que el ai e, caiga al suelo en al-
ándole el apoyo; pe o hay o a ley po la cual un con-
jun o de cue pos unidos en e sí, que sea especí icamen e
ménos g a e que aquel en que se sume ge, se sos enga
y has a se le an e, aun cuando alguno de ellos sea mas
g ane que el lúido; luego unido el cue po humano
á
un
globo ae os á ico dispues o con el a e
con enien e,
po-
d á emon a se po los ai es, y es e enómeno es a á
muy
a eglado á
las leyes de la
na u aleza. La pequeñez de
cie os insec os no
pe mi e que su imágen se pin e en
nues a e ina de una mane a sensible; pe o
las
leyes u
— —
que es á some ida la luz hacen que po medio de un i-
d io se pueda modi ica la di eccion de sus ayas de !a
mane a con enien e, pa a que salidos de un obje o muy
pequeño se hallen despa amados al llega a la e ina,
y
o men allí una i nágen de g an amaño ; y así no se á
na u almen e imposible que con la ayuda del mic osco-
pio, lo impe cep ible á la simple is a se nos p esen e
on dimensiones g andes.
Po es as conside aciones es p eciso anda con mucho
ien o en decla a un enómeno po imposible na u al-
men e. Con iene no ol ida : 4° que la na u aleza es muy
pode osa ; 2° que nos es muy desconocida : dos e da-
des que deben inspi a nos g an ci cunspeccion cuando
se a e de alla en ma e ias de es a clase. Si á Un hom-
b e del siglo XV se le hubiese dicho que en lo enide o
se eco e la en una ho a la dis ancia de doce leguas, y
es o sin ayuda de caballos ni animales de ninguna espe-
cie, hab ia mi ado
el
hecho como
-
na u almen e imposi-
ble; y sin emba go los iaje os• que andan po los cami-
nos de hie o, saben muy bien que an lle ados con
aquella elocidad po medio de agen es pu amen e na-
u ales. ¿Quién sabe lo que se descub i á -en los iempos
u u os, y el aspec o que p esen a á el mundo de aquí á
diez siglos? Seamos en ho a buena cau os en c ee la
exis encia de enómenos ex años, y no nos abandonemos
con demasiada lige eza á sueños de o o ; pe o gua dé-
monos de cali ica de na u almen e imposible lo que un
descub imien o pudie a mos a muy ealizable ; no de-
mos li ianamen e e á exage adas espe anzas de cambios
ínconcebiles ; pe o no las achemos de deli ios y absu dos.
— 19 —
VIII.
deshace una di iculiad sob e los milag os de Jesuc is o.
De es as obse aciones su ge al pa ece una di icul ad,
que no han ol idado los inc édulos. Héla aquí ; los mi-
lag os
son
al ez e ec os de causas que po se descono-
cidas, no deja án de se na u ales; luego no p ueban la
in e encion di ina y po an o de nada si en pa a
apoya la e dad de la eligion c is iana. Es e a gumen o
es an especioso como ú il.
Un homb e de humilde nacimien o que no ha ap en-
dido las le as en ninguna escuela, que i e con undido
en e el pueblo, que ca ece de odos los medios humanos,
que no iene dónde eclina su cabeza, se p esen a en
púb
l:g
.'n enseñando una doc ina an nue a como subli-
me .,e
le
piden los í ulos de su mision, y él los o ece
muy sencillos. Habla, y los ciegos en, los so dos oyen,
la lengua de los mudos se desa a, los pa alí icos andan,
las en e medades mas ebeldes desapa ecen de epen e,
los que acaban de espi a uel en á la ida, los que son
lle ados al sepulc o se le an an del a aud, los que en e -
ados do algunos dios despiden ya mal olo , se alzan en-
uel os en su mo aja, y salen de la umba, obedien es á
la oz que les ha mandado sali a ue a. Es e es el con-
jun o his ó ico. El mas obs inado na u alis a ¿se empe-
ña á en descub i aquí la accion de leyes na u ales ocul-
as? ¿ Cali ica á de imp uden es á los c is ianos po habe
pensado que semejan es p odigios no pudie an hace se
sin in e encion di ina? ¿ C eeis que con el iempo haya
de descub i se un sec e o pa a esuci a á los mue os, y
no como quie a, si io haciéndolos le an a á la simple
oz de un homb e que los líame? La ope acion de las
ca a a as ¿ iene algo que e con el es i ui de golpe
la is a á un ciego de nacimien o? Los p ocedimien os
pa a ol e la accion á un miemb o
p
a alizado J.se
ase-
— 20 -
mejan po en u a á es e o o : « le ó : a e, oma u lecho,
y é e á u casa? » Las eo ías hid os á icas
é
hid áuli-
cas ¿llega án nunca á encon a en la me a palab a de
un homb e, la ue za bas an e pa a sosega de epen e
el ma albo o ado, y hace que las olas
se
iendan man-
sas bajo
sus
pi és, y
que camine sob e ellas, como un mo
na ca sob e pla eadas al omb as ?
Y qué di emos s á an imponen e es imonio se eu-
nen las p o ecías cumplidas, la san idad de una ida sin
acha, la ele acion de su doc ina, la pu eza de la mo al,
y po in el he óico sac i icio de mo i en e o men os
y a en as, sos eniendo y publicando la misma enseñanza,
con la se enidad en la en e, la dulzu a en los labios,
a iculando en los úl imos suspi os
amo
y
pe don?
No se
nos hable pues de leyes ocul as, de imposibili-
dades apa en es ; no se oponga á an con incen e e iden-
cia un negocio « ¿quién
sabe ?... »
Es a di icul ad que
se ia azonable, si se a a a de un suceso aislado, en-
uel o en alguna oscu idad, suje o á mil combinaciones
di e en es, cuando se la obje a con a el c is ianismo es
no solo in undada, sino has a con a ia al sen ido
comun
IX .
La imposibilidad mo al i
o dina ia
Lo imposibilidad mo al
'
o dina ia,
es la oposicion
al cu so egula ú o dina io de los sucesos. Es a palab a
es suscep ible de muchas signi icaciones, pues que la
'do de cu so o dina io es an elás ica, es aplicable á an
di e en es obje os, que poco puede deci se en gene al
que sea p o echoso en la p ác ica. Es a imposibilidad
nada iene que e con la absolu a ni la na u al ; las co-
sas
mo almen e
imposibles no dejan po eso de se muy
osibles
absolu a y na u almen e.
Da emos una
idea
muy cla a y sencilla de
la
impos
- 21 --
bilidad o dina ia, si decimos que ,es imposible de es a
mane a, odo aquello que
a andido
el cu so egula de
las cosas, acon ece ó muy a a ez ó nunca. Veo a un
ele ado pe sonaje, cuyo nomb e y í ulos odos p onun-
cian, y á quien se ibu an los espe os debidos á su
clase, Es mo almen e imposible que el nomb e sea supues-
o, y el pe sonaje un impos o . O dina iamen e no sucede
así : pe o ambien se ha su ido es e chasco una que
o a ez.
Ye nos á cada paso que la imposibilidad mo al desa-
pa ece con el auxilio de una causa ex ao dina ia ó imp e-
is a, que ue ce el cu so de los acon ecimien os. Un ca-
pi an que acaudilla un puñado de soldados, iene de
lejanas ie as, abo da á playas desconocidas, y se en-
cuen a con un inmenso con inen e poblado de millones
de habi an es. Pega uego á sus na es, y dice
ma che-
mos.
¿Adónde
a?
Á conquis a as os einos con al-
gunos cen ena es de homb es. Es o es
imposible;
el
a en u e o ¿es á demen e? Dejadle, que su demencia es
la demencia del he oismo y del genio ; la imposibilidad
se con e i á en suceso his ó ico. Apellídose
He nan
Co és;
es español que acaudilla españoles.
§X.
Imposibilidad de sen ido comun imp opiamen e con enida en :a imposibilidad
mo al.
La imposibilidad mo al iene á eces un sen ido muy
di e en e del expues o has a aquí. Hay imposibles de los
3uales
no puede deci se que lo sean con imposibilidad
absolu a ni na u al ; y no obs an e i imos con al ce -
eza de que lo imposible no se ealiza á, que nos la in-
unde mayo la na u al, y poco le al a pa a p oduci -
nos el mismo e ec o que la absolu a. Un homb e iene en
la mano un
cajon
de ca ac é es do imp en a, que supon-
— 22 ---
i emos de o ma cúbica, pa a que sea igual la p obabili-
dad de cae y sos ene se po una cualquie a de
sus
ca as;
los e uel e epe idas eces sin ó den ni concie o, sin
mi a siquie a lo que hace, y al in los deja cae al
suelo ;
¿se á
posible que esul en po casualidad o de-
nados de al mane a que o men el episodio de Dido'l
No, esponde ins an áneamen e cualquie a que es é
su sano juicio ; espe a es e acciden e se ia un deli io;.
an segu os es amos de que no se ealiza á, que si se pu
siese nues a ida
.
. pendien e de semejan e easualidad
diciéndonos que si es o se e i ica se nos ma a á, con i.
nua íamos au anquilos como si no elels ie?e la condi.-
cion.
Es de no a que aqui•no hay imposibilidad me a ísica
ó absolu a po que no hay en la na u aleza de' los ca ac-..
é es una epugnancia esencial á coloca se de dicha ma-,
e a; pues que un cajis a en b e e a o los dispond ia
así muy ácilmen e ; ampoco hay imposibilidad na u al,
po que ninguna ley de la na a aleza obs a á que •caiga
po es a ó aquella ca a, ni el uno al lado del o o del
modo con enien e al e ec o ,.hay pues una imposibilidad
de o o ó den, que nada iene de comun con las o as
dos, y que ampoco se pa ece á la que se llama mo al,
po solo es a ue a del cu so egula de les acon eci-
mien os.
La eo ía de las p obabilidades, auxiliada po la de
las combinaciones, pone de mani ies o es a imposibili-
dad, calculando, po deci lo así, la inmensa dis ancia en
que es e enómeno se halla con espec o á la exis encia.
El Au o de la na u aleza no -ha que ido que una con ic-
cio
►
que nos es muy impo an e, dependiese del acioci«
dio, y po consiguien e ca eciesen de ella muchos hom-
b es; así es que nos.la ha dado á odos á mane a de ins-
in o, como lo ha hecho con o as que nos son-igualmen e
necesa ias. En ano os empe ia iais en comba i la ni aun.
en el homb e mas udo ; él no sab ia al ez qué espon-
de os, pe o menea la la cabeza, y di ía pa a sí : « es e
- 23 -
ilóso o que c ee en la posibilidad de ales desp opósi-
os, no debe de es a muy sano
,
de juicio. »
Cuando la na u aleza habla en el ondo de nues a al-
ma con ez an cla a y ono an decisi o, es necesidad el
no escucha la. Solo algunos homb es apellidados iló
so os se obs inan á eces en es e empeño ; no eco dando
que no hay iloso ía que excuse la al a de sen ido comun,
y que mal llega á á se sabio quien comienza po se in-
sen sa o (4).
CAPÍTULO Y.
CUESTIONES DE EXISTENCIA. — CONOCIMIENTO ADQUIRIDO
POR EL TESTIMONIO INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.
L
Necesidad del es imonio de los sen idos, y los di e en es modos con que
nos
opo cionan el conocimien o de las cosas.
Asen ados los p incipios y eglas que deben guia nos
en las cues iones de posibilidad, pasemos aho a á las de
exis encia, que o ecen un campo mas as o, y mas ú iles
y
ecuen es aplicaciones.
•
De la exis encia ó no exis encia de un se ,
ó
bien de
(pie una cosa es ó no es, podemos ce cio a nos de dos
mane as : po noso os mismos, ó po medio de o os.
El conocimien o de la exis encia de las cosas que
es
adqui ido po noso os mismos, sin in e eneion ajena,
p o iene de los sen idos media a ó inmedia amen e : (")
ellos nos p esen an el obje o, ó de las imp esiones quo
10
9
mismos nos causan pasa el en endimien o á in e i
la exis encia de lo que no se hace sensible ó no lo es. La
-- 30 —
sion,
no puede ella desen ende se de e e i la al luga de
donde suele p ocede , y al obje o que de o dina io la p o-
duce Si se halla ad e ida de que la o ganizacion es á
al e ada, se p eca e á con a el e o ; pe o no se á de-
jando de ecibi la sensacion, sino descon iando del
es imonio de ella. Cuando
Pascal,
segun cuen an, eía
un abismo á su lado, bien sabia que en ealidad no e a
así ; mas no dejaba de ecibi la misma sensacion que si
hubiese habido
el al
abismo, y no alcanzaba á ence la
ilusion po mas que se es o zase. Es e enómeno se e i-
ica muy á menudo, y no se hace nada ex aíio á los que
ienen algunas nociones sob e semejan es ma e ias.
§ VI.
Maniá icos y
ensimismados.
Lo que acon ece habi ualmen e en es ado de en e me-
dad ce eb al, puede sucede muy bien cuando exal ada
la imaginacion po una causa cualquie a, se pone ac-
ualmen e en e miza con elacion á lo que la p eocupa.
¿Qué son las manías sino la ealizacion de es e enó-
meno ? Pues en iéndase que las manías es án dis ibui-
das en muchas clases y g aduaciones; que las hay
con inuas y po in e alos, ex a agan es y a egladas,
ulga es y cien í icas; y que así como
Don Quijo e
con-
enia los molinos de ien o en desa o ados gigan es, y los
ebaños de o ejas y ca ne os en ejé ci os de comba ien-
es, puede ambien un sabio es a udo descub i con la
ayuda de sus elescopios, mic oscopios y denlas ins u-
men os, odo cuan o á su p óposi o cumplie e.
Los homb es muy pensado es y ensimismados co en
g an iesgo de cae en manías sabias, en ilusiones subli-
mes ; que la míse a humanidad po mas que se cub a con
di e en es o mas segun las a ias si uaciones de la ida,
lle a siemp e consigo su pa imonio de laqueza Pa a una
— 31 --
débil muje cilla el susu o del ien o es un ga ido mis
e ioso, la cla idad de la luna es la apa icion de un i-
nado, y el chillido de las a es noc u nas es el g i o de
las e ocaciones del a e no pa a asis i
á
pa o osas es-
cenas. Desg aciadamen e, no son solo las muje es las
que ienen imaginacion calen u ien a, y que oman po
ealidades los sueños de su an asía (5).
CAPITULO Vi.
CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO
MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.
§
T ansieion de lo sen ido á lo no sen ido.
Los sen idos nos dan inmedia amen e no icias de la
exis encia de muchos obje os; pe o de es os son oda ía
en Mayo núme o los que no eje cen accion sob e los
ó ganos ma e iales,
ó
po se inco pó eos, ó po no es-
a en disposicion de a ec a los. Sob e lo
,
que nos comu-
nican los sen idos se le an a un an ex enso y ele ado
edi icio de conocimien os de odas clases, que al mi a le,
se hace di ícil de concebi cómo
ha
podido cimen a se
en an educida basa.
Donde no alcanzan los sen idos llega el en endimien o,
conociendo la exis encia de obje os insensibles po medio
de los sensibles. La la a espa cida sob e un e eno nos
hace conoce la exis encia pasada de un olean que no
hemos is o; las conchas encon adas en la cumb e de
un mon e nos ecue dan la ele acion de las aguas,
imii-
k
ándonos una
ca ás o e que no liemos p esenciado;
— 32 —
cie os abajos sub e áneos nos nues an que en iem-
pos an e io es se bene ició allí una mina; las uinas de
las an iguas cuidados nos señalan la mo ada de hom-
b es que no hemos conocido. Así los sen idos nos p e-
sen an un obje o, y el en endimien o llega con es e medio
al conocimien o de o os muy di e en es.
Si bien se obse a, es e ánsi o de lo conocido á lo
desconocido no lo podemos hace sin que an es engamos
alguna idea mas ó ménos comple a, mas ó ménos gene-
al del obje o desconocido, y sin que al p opio iempo se-
pamos que hay en e los dos alguna dependencia. Así
en los ejemplos aducidos, si bien no conocia aquel ol-
ean de e minado, ni las olas que inunda on la mon aña,
ni á los mine os, ni á los mo ado es, no obs an e odos
es os obje os me e an conocidos en gene al, asíco no sus
elaciones con lo que me o ecian los sen idos. De la
con emplacion de la admi able máquina del uni e so no
pasa íamos al conocimien o del C iado , si no u ié amos
idea de e ec os y causas, de ó den y de in eligencia.
Y
sea dicho de paso, es a sola obse acion bas a pa a des-
ba a a el sis ema de los que no en en nues o pen-
samien o mas que sensaciones as o madas.
Coexis encia y sucesion.
La dependencia de los obje os es lo único que puede
au o iza nos pa a in e i de la exis encia del uno la del
o o; y po consiguien e oda la di icul ad es iba en co-
noce es a dependencia. Si la ín ima na u aleza de las
cosas es u ie a pa en e á nues a is a, bas a ia ija la
en un se pa a conoce desde luego odas sus p opieda-
des y elaciones; en e las cuales descub i íamos las que
le ligan con o os. Po desg acia no es así ; pues en el
ó den ísico como en
el mo al, son muy escasas é incoin-
-- 33 -
Ale as las ideas que poseemos sob e los p incipios cons-
i u i os de los se es. Es os son p eciosos sec e os ela-
dos cuidadosamen e po la mano del C iado ; de la
p opia sue e que lo mas ico y exquisi o que ab iga la
na u aleza suele ocul a se en los senos mas ecóndi os.
Po es a al a de conocimien o en lo ocan e á la esen-
cia de las cosas, nos emos con ecuencia p ecisados
á conje u a su dependencia po solo su coexis encia ó
sucesion ; in i iendo que la una depende de la o a, po -
que algunas ó muchas eces exis en jun as, ó po que
es a iene en pos de aquella. Semejan e aciocinio, que
no siemp e puede acha se de in undado, iene sin em-
ba go el incon enien e de induci nos con ecuencia al
e o ; piles no es ácil posee la disc ecion necesa ia
pa a conoce cuándo la exis encia ó la sucesion son un
signo de dependencia, y cuándo no.
En p ime ' luga debe asen a se po indudable, que
la exis encia simul ánea de dos se es, ni ampoco su in-
media a sucesion, conside adas en sí solas, no p ueban
que el uno dependa del o o. Una plan a enenosa y
pes ilen e se halla al ez al lado de o a medicinal y
a omá ica ; un ep il dañino y ho ible se a as a qui-
zas á poca dis ancia de la bella é ino ensi a ma iposa;
el asesino huyendo de la jus icia se ocul a en el mismo
bosque donde es á en acecho un hon ado cazado ; un
ai ecillo esco y sua e ec ea la na u aleza oda, y algu-
nos momen os despees sopla el iolen o hu acan lle an-
do en sus neg as alas emenda empes ad.
Así es muy a iesgado el juzga de las elaciones de
dos obje os po que se los ha is o unidos alguna ez, ó
sucede se con poco in e alo; es e es un so isma que se
co ne e con demasiada ecuencia, cayéndose po él en
in ini os e o es. En él se encon a á el o igen de an as
p edicciones como se hacen sob e las a iaciones a mos-
é icas, que bien p on o la expe iencia mani ies a alli-
das; de an as conje u as sob e manan iales de agua,
sob e ene os de me ales p eciosos , y o as cosas
— 34 -
semejan es. Se ha is o algunas eces que despues
al ó cual posicion de las nubes, de al ó cual ien o, de
al ó cual di eccion de la niebla de la mañana, no ia,
ó onaba, ó acon ecian o as mudanzas de iempo; se
hab á no ado que en el e eno de es e ó aquel aspec o se
encon ó algunas eces agua, que en pos de es as ó aque-
llas elas se descub ió el p ecioso mine al ; y se ha in-
e ido desde luego que habla una elacion en e los do:
enómenos, y se ha omado el uno como señal del o o;
no ad i iendo que e a dable una coincidencia en e a-
men e casual, y sin que ellos u iesen en e sí elacion
de ninguna clase.
Dos eglas
sob e la coexis encia y la sucesion.
La impo ancia de la ma e ia exige que se es ablezcan
algunas eglas.
a
.
Cuando una expe iencia cons an e y dila ada nos
mues a dos obje os exis en es á un mismo iempo, de
al sue e que en p esen ándose el uno se p esen a am-
bien el o o, y en al ando el uno al a ambien el O o,
podemos juzga sin emo de equi oca nos, que ienen
en e sí nigua enlace; y po an o de la exis encia del
uno in e i emos legí imamen e la exis encia del o o.
2
a
.
Si dos obje os se suceden inde ec iblemen e, de
sue e que pues o el p ime o, siemp e se haya is o que
seguia el segundo, y que al exis i es e, siemp e se haya
no ado la p ecedencia de aquel, pod emos deduci con
ce eza que ienen en e sí alguna dependencia.
Tal ez se ia di ícil demos a ilosó icamen e la e -
dad de es as ase ciones; sin emba go los que las pongan
en
duda, segu amen e no hab án obse ado que sin o -
mula las las oma po no ma el buen sen ido de
la hu-
manidad,
que en muchos casos se acomoda á ellas la
ciencia, y que en las mas de las in es igaciones no iene
el en endi nieu o o a guía.
C eo que nadie pond á di icul ad en que las u as cuan-
(lo han adqui ido cie o amaño, igu a
y
colo , dan señal
de que Ion sab osas; ¿cómo sabe es a elacion el ús ico
que las coge? ¿Cómo de la exis encia del colo y denlas
calidades --que e, in ie e la de o a -que
11.3
expe imen a,
la del sabo ? Exigidle que os explique la eo ía de es e
enlace, y no sab á qué esponde os ; pe o obje adle di-
icul ades y empeñaos en pe suadi le que se equi oca en
la eleccion, y se ei á de - ues a iloso ía, asegu ado en
su c eencia po la simple azon de que « siemp e sucede
así. »
Todo el mundo es á con encido de que cie o g ade
de io hiela los líquidos, y que o o de calo los uel e
al p ime es ado. Iüuchos son los que no saben la azon
de es os enómenos; pe o nadie duda de la elacion en-
e la congelacion y el io y la liquidacion y el cal«.
Quizas pod ian susci a se di icul ades sob e las explica-
ciones que en es a pa e o ecen los ísicos; pe o el li-
naje humano no agua da á que en semejan es ma e ias
le ilus en los sabios : « siemp e exis en jun os es os he-
chos, dice; luego en e ellos hay alguna elacion que los
liga. »
Son in ini as las aplicaciones .que pod ian hace se de
la egla es ablecida; pe o las an e io es bas an pa a que
cualquie a las encuen e po sí mismo. Solo di é que la
mayo pa e de los usos de la ida es án undados en es e
p incipio : la simul ánea exis encia de dos se es obse a-
da po dila ado iempo, au o iza pa a deduci que exis-
iendo
el
uno exis i á Cambien el o o. Sin da po segu a
es a egla, el comun de los homb es no pod ia ob a ; y.
los mismos ilóso os se encon a ian mas emba azados
do
lo que al ez se igu an. Da ian pocos pasos mas que
el ulgo.
La
2'
egla es muy análoga á la p ime a : se unda en
los mismos p incipios, y s.e aplica á los mismos usos. La
".3i
cou 4aci c expe iencia mani ies a que el pollo sale de un
hue o; nadie has a aho a ha explicado sa is ac o iamen e
como del lico ence ado en la cásca a se o ma aquel
cue peci o an admi ablemen e o ganizado; y ann cuan-
do
la
ciencia diese cumplida azon del enómeno, el ul-
go no lo sab ía; y sin emba go ni es e ni los sabios a-
cilan en c ee que hay ina elacion de dependencia en e
el lico y el polluelo ; al e el pequeño i ien e, odos
es amos segu os de que le ha p ecedido aquella masa que
á nues os ojos se p esen aba
in o me y o pe.
La gene alidad de
los
homb es, ó mejo di emos odos,
igno an comple amen e de qué mane a la ie a ege al
concu e al desa ollo
de las semillas y al c ecimien o de
las plan as ; ni cuál es la causa de que unos e enos se
adap en mejo que o os á de e minadas p oducciones ;
pe o
siemp e
se ha is o así, y es o es su icien e pa a ino
se c ea que una cosa depeilde de o a, y pa a que al e
la segunda deduzcamos
sin emo de e a la exis encia
de la p ime a.
§
IV.
Obse aciones sob e la elacion de causalidad. Una egla de los dialéc icos.
Sin emba go con iene ad e i la di e encia que a de
la sucesion obse ada una sola ez, ó epe ida muchas.
En el p ime caso, no
solo
no a guye
causalidad, pe o
ni aun elacion de
ninguna
clase; en el 2°. no siemp e
indica dependencia de e ec o
y causa, pe o sí al ménos
dependencia de una causa
comun. Si el lujo
y e lujc
del
ma se hubiese obse ado que coincidia una que o l
ez con cie a posicion de la luna, no pod ia in e i se qu
exis ia elacion en e los dos enómenos; mas sien&
cons an e la exp esada coincidencia, los ísicos debie-
on in e i , que si el uno no es causa del o o, al ménos
ienen ambos una
causa comun, y que así es án ligados
en su o igen.
37
Á pesa de lo que acabo de deci , ienen mucha azon
os dialéc icos cuando achan de so ís ico el aciocinio
siguien e :
pos hoc, e go p op e hoc; despues de es o,
luego po es o.
1° Po que ellos no hablan de una suce-
3ion cons an e; 2° po que aun cuando habla an, es a
;ucesion puede indica dependencia de una causa comun,4
y no que lo uno sea causa de lo o o.
Si bien se obse a, la misma egla
á
que a endamos en
los negocios comunes, es mas gene al de lo que
á p ime a
is a pudie a pa ece : de ella nos se imos en el cu so
o dina io de las cosas, de la p opia sue e que en lo o-
can e
á
la na u aleza. Segun el obje o de que se a a se
modi ica la aplicacion de la egla ; en unos casos bas a
una expe iencia de pocas eces, en o os se la exige mas
epe ida ; pe o en el ondo siemp e andamos guiados po
el
mismo p incipio :
dos hechos que siemp e se suceden,
ienen en e sí alguna dependencia, la exis encia del uno
indica á pues la del o o.
T
•
Un ejemplo.
Es de noche y eo que en la cima de una mon aña se
enciende un uego ; á poco a o de a de , no o que en la
mowña opues a asoma una luz ; b illa po b e e iempo
y desa
p
a ece. Es a ha salido despues de encendido el
uego en la pa e opues a ; pe o de aquí no puedo in e-
i que haya en e los dos hechos elacio i alguna. Al
dia siguien e, eo o a ez que se enciende el uego en el
mismo luga , y que del mismo modo se
p esen a
la luz.
La coincidencia en que aye no me halda pa ado siquie-
a, ya me llama la a encion hoy : pe o
es o
pod
á
se
una casualidad, y no pienso mas en ello. Al o o dia
acon ece lo mismo ; c ece la sospecha de que no sea
una
señal con enida. Du an e un mes se e i ica lo p opio;
3
— 38 —
la
ho a
es siemp e la misma, pe o nunca al a la ap i-
clon
de la luz á poco de a de el uego ; en ónces ya no
me cabe duda de que ó el un hecho es dependien e del
o o, ó po lo ménos ha en e ellos alguna elacion ; y
ya no me al a sino a e igua en qué consis e una no e-
dad que no acie o á comp ende .
En semejan es casos el sec e o pa a descub i la e -
dad,
y
p e eni los juicios in undados, consis e en a en-
de a odas las ci cuns ancias del hecho, sin descuida
ninguna po desp eciable que pa ezca. Así en el ejemplo
in e io , supues o que á poco de encendido el uego se
p esen aba la luz, di áse á p ime a is a, que no es ne-
cesa io pa a se en la ho a de la noche, y ni ampoco en
si es a ho a a iaba ó no. Mas en la ealidad es as ci -
cuns ancias e an muy impo an es, po que segun uese
la ho a e a mas ó ménos p obable que se encendiese
uego y apa eciese luz ; y siendo siemp e la misma
;
e a
mucho ménos p obable que los dos hechos u iesen e a-
cion, que si hubie a sido • a iada. Un imp uden e que
no epa ase en nada de eso, ala ma la la coma ca con
las p e endidas señales ; no cab ia ya duda
.
de que algu-
nos malbcho es se ponen de acue do, se explica la sin
di icul ad el obo que sucedió al ó cual dia, se comp en-
de ia lo que signi icaba un i o que se oyó po aquella
pa e, y cuando la au o idad end ia a iso del mal ado
complo , cuando ecae ian ya neg as sospechas sob e a-
milias inocen es; lié aquí que los explo ado es en iados
á obse a de ce ca el mis e io, pod ian ol e muy bien
iéndose del espan o y del espan ado , y desci ando l
enigma en los é minos siguien es : Muy ce ca de la
cima donde a de el uego, es á si uada la casa de la an»
ia A, que á la ho a de acos a se apos a un igilan e c i
!as ce canías, po que iene no icia .de que inos le iade-
es quie en es opea
pa e
áe
bosque
plan ado de nue o.
El cen inela sien e io, y
hace muy
bien en encende
lumb e sin ánimo de espan a á nadie, sino es á los ma-
land ines de segu
y cue da. Co no cabalmen e aquella
— 39 --
es la ho a en que suelen acos a se los coma canos, lo
hace Cambien la amilia B que habi a en la cumb e
de
la
mon aña opues a. Al sona el eloj, le an a el dueño los
eales de la chimenea, dice á odo el mundo « ámonos
á
do mi , »y en e an o él sale á un e ado al cual dan
a ias pue as, y empuja po la pa e de a ue a pa a
p oba si los muchachos han ce ado bien. Como el buen
homb e a á ecoge se, lle a en la mano el candil, y
héos aquí la iuz mis e iosa que salía á una misma ho a,
y desapa ecia en b e e, coincidiendo con el uego, y ha-
ciendo casi pasa po lad ones,
á
quienes solo a aban
de-gua da se de lad ones.
¿Qué debía hace en al caso un buen pensado ? Ilélo
aquí. A poco a o de encendido el uego apa ece la luz,
y siemp e á una misma ho a poco mas ó ménos, lo que
inclina á c ee que se á una señal con enida. El país es a
en paz, con que es o debie a de se in eligencia de mal-
hecho es. Pe o cabalmen e no es p obable que lo sea,
po que no es egula que _escojan siemp e un mismo lu-
ga
y
iempo, con iesgo de se no ados y descubie os.
Ademas que la ope acion se ia muy la ga du ando un
mes, y es os negocios suelen edondea se con un golpe
de mano. Po aquellas inmediaciones es án las casas A
y B, amilias de buena epu acion que no se hab án me-
ido á encub ido es. Pa ece pues que ó ha de habe coin-
cidencia pu amen e casual, ó que si hay seña, debe de
se sob e negocie que no e ne los ojos de la jus icia. La
ho a del suceso es p ecisamen e la en que se ecogen los
ecinos de es a ie a ; eamos si es o no se á que algu-
nos
que
hace es obligan á los unos á encende uego, y
á los o os
á
saca la luz.
46 —
Regia
2a.
Pa a co ,4.--n a cuál se á la conduc a de una pe sone
en u-n caso dado, es p eciso conoce su in eligencia, si
índole, ca ác e , mo alidad, in e eses y cuan o puede in
lui en su de e ninacion.
El homb e, aunque do ado de libe ad de albed ío, no
deja de es a suje o á una muchedumb e de in luencias
que con ibuyen pode osamen e
á
decidi le. El ol ido de
una sola ci cuns ancia nos puede lle a al e o . Así,
suponiendo que un homb e es á en un comp omiso de que
le es di ícil sali sin al a á sus debe es, pa ece á p i-
me a is a que en sabiendo cuál es su mo alidad, y
cuáles los obs áculos que á los sazon median pa a ob a
con o me á ella, enemos da os bas an es pa a p onos i-
ca sob e el éxis o. Pe o en ónces no lle amos en cuen-
a una cualidad que in luye sob emane a en casos semejan-
es : la i meza de ca ác e . Es e ol ido pod á hace muy
bien que de aude nues as espe anzas un homb e i -
uoso, y las exceda el malo; pues que pa a saca ai osa
la i ud en ci cuns ancias apu adas, si e admi able-
men e el que ob en en su a o pasiones ené gicas. Un
alma de emple ue e y b ioso, se exal a y cob a nue o
alien o á la is a del pelig o; en el cumplimien o del de-
be se in e esa en ónces el o gullo; y un co azon que
na u almen e se complace en supe a obs áculos, y
a os a iesgos, se sien e mas osado y esuel o cuando
se halla animado po el g i o de la conciencia. N cede
es
debilidad, el ol e a as coba día; el al a al debe
es mani es a miedo, es some e se á
la
a en a. El homb e
de
in encion
ec a y co azon pu o, pe o pusilánime,
mi-
a á
las cosas con ojos muy di e en es. Ha
y
un
debe
que cumpli , es e dad; pe o ae consigo la mue e de
quien lo cumpla, y la o andad de la amilia. El mal se
lia á ambien de la misma mane a ; y quizas quizas los
desas es se án mayo es. Es necesa io da al iempo
lu
4-7
que es suyo : la en e eza no ha de con e i se en
e qúe-
dad ;
los debe es no han de conside a se en abs ac o, es
p eciso a ende á odas las ci cuns ancias; las i udes
dejan de se lo, si no andan egidas po la p udencia.
El buen homb e ha encon ado po in lo que buscaba :
un pa lamen a io en e el bien y el mal ; el miedo con su
p opio aje no se ia pa a el caso; pe o ya se ha es ido
de p udencia ; la ansaccion no se ha á espe a mucho.
lié aquí un ejemplo bien palpable, y po cie o nada
imagina io, de que es p eciso a ende á odas las ci -
cuns ancias del indi iduo que se ha de juzga . Desg a-
ciadamen e-el conocimien o de los homb es es uno de
los es udios mas di íciles; y po lo mismo es a ea espi-
nosa el ecoge los da os p ecisos pa a ace a .
Regla 3a.
Debemos cuida mucho de despoja nos de nues as
ideas y a ecciones, y gua da nos de pensa que ;os de-
nlas ob a án como ob a íamos noso os.
La expe iencia de cada dia nos enseña que el homb e
se inclina á juzga de los denlas omándose po
p
au a á
sí mismo. De aquí han nacido los p o e bios « quien
mal no hace, mal no piensa; » y« piensa el lad on que
odos son de su condicion. » Es a inelinacion es uno de
los mayo es obs áculos pa a encon a ¡a e dad en odo
lo conce nien e á la conduc a de los homb es ; ella ex-
pone con ecuencia al i uoso á se p esa de los ama-
ños del mal ado ; y di ige á menudo con a p obada
hon adez, y quizas acend ada i ud, los i os de la ma-
ledicencia.
La ellexiun, ayudada po cos osos desengaños, cu a
á eces es e de ec o, o igen de muchos males p i ados y
públicos; pe o su aíz es á en el en endimien o y co azon
del homb e, y es p eciso es a siemp e ale a si no
se
quie e que e oñen las amas.
- 4R -
La azon de es e enómeno no se á di ícil explica la.
En la mayo pa e de sus aciocinios, p ocede el hom-
b e po analogía. « Siemp e ha sucedido es o, lueg6
aho a sucede á amhien. » « Comunmen e des.pues dg
al hecho, sob e iene al o o, luego lo mismo acon e-
ce á en la ac ualidad. » De aquí dimana, que an p on-
o como se o ece la ocasion de o ma juicio, apelamos
la compa aeion; si un ejemplo apoya nues a mane a
de opina , nos a i ma nos mas en ella ; y si la expe iencia
nos suminis a muchos, sin espe a mas p uebas da nos
la cosa po demos ada. Na u al es, que necesi ando
compa aciones las busquemos en los obje os mas conoci-
dos, y con los cuales nos halla nos mas amilia izados ; y
como en a ándose de juzga ó conje u a sob e la con-
duc a ajena hemos menes e calcula sob e los mo i os
que in luyen en la de e minacion de la olun ad, a en-
demos sin ad e i lo siquie a á lo que solemos hace
noso os ; y p es amos á los
demas
el mismo modo de mi-
a y ap ecia los obje os.
Es a explicacion, an sencilla como undada, señala
. ilia
►
ainen e la azon de la di icul ad que encon a-
Inos en despoja nos de nues as ideas y sen imien os,
cuando así lo eclama el acie o en los juicios que o -
mamos sob e la conduc a de los demas. Quien no es á
acos umb ado á e o os usos que los de su país, iene
po ex año cuan o de ellos se des ía, y al deja po
p ime a ez el suelo pa io se so p ende á cada no edad
que descub e. Lo p opio nos sucede en el asun o de que
a amos : con nadie i i nos mas ín imamen e que con
noso os mismos ; y has a los nénos amigos de con-
cen a se ienen po necesidad una conciencia muy cla-
a del cu so que o dina iamen e siguen su en endimien o
y olun ad. P esén ase un caso, y no a endiendo á que
aquello pasa en el ánimo de los o os, como si dijése-
mos en ie a ex anje a, nos sen imos na u almen e lle-
ados á pensa que debe á de sucede allí lo mismo á
co a di e exe-,,
A
.
•
k
e
hemos is o en nues a a ia Y ya
- 49
que he comenzado compa ando, añadi é, que asi, como
los que han iajado mucho no se so p enden po ningu-
na di e sidad de cos umb es, y adquie en cie o hábi o
de acomoda se á odo sin ex añeza ni epugnancia,
así los que se han dedicado al es udio del co azon, y
á
la
obse acion de los homb es, son mas dies os en despo-
ja se de su mane a de e y sen i , y se colocan mas á-
cilmen e en la si uacion de los o os ; como si dijé amos
que cambian da aje y de eno de ida, y adop an el
ai e y las mane as de los na u ales del nue o país (7).
CAPITULO VIII.
DE
LA AUTORIDAD
RUMANA EN GENERAL.
§
I.
Dos condiciones necesa ias pa a que sea alede o un es imonio.
No siemp e nos es dable adqui i po noso os mis-
mos el conocimien o de la exis encia de un se , y en-
ónces nos es p eciso ale nos del !es imonio ajeno.
Pa a que es e no nos induzca á e o , son necesa ias dos
condiciones :
la
que el es igo no sea engañado ;
2
a
que
no nos quie a engaña . Es e iden e que al ando cual-
quie a de es os dos ex emos, su es imonio no si e pa a
encon a la e dad. Poco nos Impo a que quien habla
a conozca, si sus palab as nos exp esan el e o ;
y
la
e acidad y buena e ampoco nos ap o echan si quie a
,
las posee es á engañado.
- 50 -
Exámen y apíicacione
de la p ime a
condicion.
Conocemos si el es igo ha sido engai ado ó no, a en-
diendo á los medios de que ha podido dispone pa a al-
calma la e dad : y en es os medios comp endo ambien
su capacidad y demas cualidades pe sonales que le ha-
cen mas
ó
menos ap o pa a el e ec o.
e e í senos algun hecho, cuando el na ado no
es es igo ocula , á eces la buena educacion
no
pe mi e
p egun a quién lo ha con ado, pe o la buena lógica
p esc ibe a ende siemp e á es a ci cuns ancia, y no
p es a lige amen e asenso sin habe la enido p esen e.
A a ieso un país que me es desconocido, y oigo la
siguien e p oposicion « es e es el año de mejo cose-
cha que de mucho iempo acá se ha is o en es a coma -
ca. » Lo p ime o que debo hace es pa a la a encion en
h*
pe sona que así lo dice. ¿Es un homb e anciano,
ico p opie a io de la ie a, es ablecido en sus mismas
posesiones, a icionado á ecoge no icias y o ma es a-
dos compa a i os? No puedo duda que quien
habla
debe de sabe lo muy bien ; pues que su in e es, p o e-
sion, inclinaciones pa icula esla ga expe iencia le
p opo cionan cuan os medios son deseables pa a o -
ma
juicio
ace ado. ¿Es un hijo del mismo p opie a io,
que solo se llega á las posesiones de su pad e pa a di-
e i se
ó
saca dine o : que dis aido po la ida de las
ciudades, se cuida muy poco de lo que pasa en los cam-
pos ? Bien pod á sabe lo po habé selo oido á su pad e ;
pe o si es a úl ima ci cuns ancia al a, el es imonio es
muy poco segu o. ¿Es un iaje o que eco e de ez en
cuando aquel !z,aís, po negocios que nada ienen
que
e con la agneul u a? Su palab a me ece poca e,
po -
que son ese:-
P
,os los medios que ha enido pa a ee eio-
- 51 —
a se de lo que a i ma;
su
p oposiclon pod á
se echada
á
la a en u a.
En una eunion se cuen a que el ingenie o N acabl,
de idea una nue a máquina pa a al el cual p oduc e, y
que su in encion lle a en aja á cuan as se han
conoci-
do
has a aho a. El es igo es ocula . -- Quién lo e-
ie e? Es un caballe o de la misma p o esion, muy
ac edi ado en ella, que ha iajado mucho pa a pone se
al ni el de los úl imos adelan os en maquina ia, comi-
sionado epe idas eces ya po el gobie no , ya po
sociedades de ab ican es , pa a compa a di e en es
sis emas de cons uccion y elabo acion : el juez es
compe en e; no es ácil haya sido engañado po un cha -
la an cualquie a. — El es igo es un ab ican e que iene
in e idos g andes capi ales en maquina ia, y se p opone
in e i muchos mas ; posee algunos conocimien os en
el amo, pues que su in e es p opio le 'l'ama la a encion
hácia es e
pun o, y cuen a con
bas an es años de expe-
iencia. El es imonio no es desp eciable, pe o ha pe di-
do mucho de las cualidades del p ime o. No conoce po
p incipios la mecánica, hab á is o algunos es ableci-
mien os, mas no los necesa ios pa a pode compa a in
in encion con los lemas sis emas conocidos; el maqui-
nis a sabia que las a cas no es aban acías, enia
un
in e es en que se o mase al o concep o de la in encion ;
hay pues bas an e pelig o de que el mé i o sea exage a-
do, has a pod á se muy mediano, y qui as nulo.
Una muje de
.
e acidad p obada, pe o de imaginacion
a dien e y i a, y ademas muy c édula en asun os de ca-
ác e ex ao dina io y mis e ioso, e ie e con el uno de
la mayo ce eza y con el lenguaje y ademan de una im-
o esion ecien e, que en la noche an e io ha oido en su
casa un uido espan oso; que habiéndose
le an ado ha
is o
el esplando de algunas luces en pa es del edi i-
cio en las que no habi a nadie; y que epe idas eces
han
esonado con oda
cla idad oces
desconocidas, ya
cual gemidos de dolo , ya cual aullidos de desespe a-
cien, ya cual a e ado as amenazas. La es igo habil
sido engañada. Es p opable que es ando p o undamen e
do mida, algun ga o que ancla la ocupado en sus o di-
na ias a eas de hu o ó caza, hab á de ibado algun
as o con es epi oso acaso. La buena seño a que qui-
zas concilia la di ícilmen e el sueño, agi ada po espec-
os
y
an asmas, dispie a al e umban e uido : le án-
ase despa o ida, co e p esu osa de una á o a pa e;
e en los aposen os desie os alguna luz, po la sencilla
azon de que nadie cuidó de ce a las en anas, y po
ellas pene an los ayos de la luna ; po in llegan á sus
oidos las oces mis e iosas que no debie on de se -mas
que los silbidos del ien o, los c ujidos de alguna pue a
mal segu a, y al ez el emo o maúllo del maland iu
que salido po la buha dilla se a á aba e iegas po
la ecindad, sin pensa que sus maldades ienen en con-
gojoso cui a á su dueña y bienhecho a.
Así discu i ia un buen pensado , sin decidi se po
es o á c ee ó deja de c ee , pe o inclinándose algo mas
á lo segundo que á lo p ime o; cuando hé aquí que llega
á la eunion el ma ido de la
seño a espan ada. Es hom-
b e que isa en los cincuen a, que ha enido iempo de
pe de el miedo en la gos años de ca e a mili a , no
escasea de conocimien os, y e i ado aho a, i e en e-
gado á sus negocios y á sus lib os, dejando que su muje
deli e á mansal a. La is a de los ci cuns an es se di i-
ge na u almen e al ecien llegado ; y odos desean sabe
de su boca la imp esion que le causa a la med osa aye )
u a. « En e dad, seño es, dice, que no sé qué diablos
eníamos es a noche en casa. Ocupado en despacha
unos papeles que me co ian p isa, no me habia acos-
ado oda ía, cuando lié aquí que á eso de las doce oigo
un es épi o al que me c eí que la casa se nos enia en-
cima. Lo que es ga o no po ia se , po que e a imposible
que hiciese
al es épi o; y ademas
es a
mañana nada se
ha encon ado ni dislocado ni o o. Eso de las luces, yo
no las lie is o ; ne o oue esolla on unas oces an n.o
- 53 -
mebundas que casi casi me hab ian me ido el miedo en
el cue po, es posi i o. Ve emos si la zamb a se epi e;
yo me emo que se nos ha que ido juga una e a. Dese-
a ia so p ende á los ac o es ep esen ando su papel. »
Desde en ónces la cues ion cambia de aspec o ; lo que
án es e a imp obable, ha pasado á c eible; el hecho
se á e dade o, solo al a acla a su na u aleza.
Examen y aplicaciones de la segunda eondicion.
Si con iene p eca e se con a el engaño que inocen e-
men e puede habe su ido el na ado , no impo a mé-
nos es a en gua da con a la al a de e acidad. Pa a
es e e ec o se á bien in o ma se de la opinion que en es e
pun o dis u a la pe sona, y sob e odo examina si al-
guna pasion ó in e es la impelen á men i . ¿Qué caso
puede hace se de quien pin a p odigiosos hechos de
a mas de los cuales espe a g ados, empleos y condeco
aciones? Es á bien cla o el pa ido que o na á el espe-
culado , si no es á dominado po p incipios de ígida
mo al y caballe osa delicadeza. Así, quien e ie e acon eei
mien os en cuya e dad ó apa iencia iene g ande in e es,
es es igo sospechoso ; p es a le c édi o sob e su palab a
ue a p ocede muy de lige o.
Cuando a amos de calcula la p obabilidad de un
suceso que no sabe nos sino po el es imonio de o os,
es p eciso a ende simul áneamen e á las dos condicio-
nes explicadas : conocimien o y e acidad. Pe o co no
en muchos casos, á mas del es imonio, enemos algunos
da os pa a conje u a sob e la p obabilidad de lo que
se nos cuen a, es necesa io hace los en a en combi-
nacion, pa a decidi nos con ménos pelig o de e a . Po
lo coman, hay muchas cosas á que a ende , en lo cual
enseña án mas los ejemplos que las eglas
Un gene al da pa e de una b illan e ic o ia que aca-
ba de consegui ; el enemigo, po supues o, e a supe iP1l
en ue zas, ocupaba posiciones muy en ajosas, pe o hm
sido a ollado en odas di ecciones, y solo una p ecipi
Lada uga le ha lib ado de deja en manos del enced()
nume osos p isione os. La pé dida del gene al ha sid'
insigni ican e en compa acion de la del enemigo; algu
i as compaÑías que lle adas de su a do se halan ade-
lan ado en demasía, ié onse en uel as po cuad uplicadas
ue zas y u ie on algunos momen os de con lic o; pe o
me ced á la biza ía de los je es, y ace adas disposicio-
nes del gene al, pudié onse eplega con el mayo ó den
sin mas esul ado que ex a ia se un educido núme o
de soldados.
¿Qué concep o
o ma emos
de la accion? Pa a que se
ea cuán
a ci cunspeccion
es necesa ia si se desea ace a
en los juicios, y con la mi a de o ece ejemplos que
si an de no ma
en o os casos, de alla emos las
mu-
chas ci cuns ancias á
que es p eciso a ende .
¿Es
conocido el gene al? ¿Tiene epu acion de e az
y modes o, ó pasa plaza de an a on? ¿Cuáles son sus
do es mili a es? ¿Qué subal e nos le auxilian? ¿Sus
opas gozan ama de alo y disciplina? ¿Se han dis-
inguido en o as acciones, ó es án desac edi adas po
ecuen es de o as?
¿Con qué enemigo ha enido que
habé selas? ¿Cuál e a el obje o de la expedicion del
gene al? ¿Lo ha conseguido
ó
no? En el pa e hay una
cláusula que dice : «sé de posi i o que la plaza N puede
oda ía sos ene se algunos dias. Así no he c eido nece-
sa io p ecipi a las ope aciones, mayo men e cuando la
si uacion del soldado, endido de hamb e y a iga, ecla-
maba impe iosamen e algun descanso. El con oy queda
segu o en la ciudad
M,
adonde me he eplegado, aban-
donando al enemigo unas posiciones que me e an inú iles,
y dejándole
que se cebase en una po cion de í e es que
en el a do de la e iega
caye on en su pode , á causa
de
un desó den
momen áneo que se debió al miedo de
— 55 —
/os bagaje os. » El negocio p esen a mal aspec o; á pe-
sa de odos los odeos, se conoce que el encedo ha
pe dido una pa e del con oy, y no ha podido pasa con
lo es an e.
¿Qué o eos nos p esen a en es imonio de su ic o ia '
No ha cogido p isione os, y él con iesa algunos ex a-
iados; aquellas compañías demasiado adelan adas su-
ie on algunos momen os de cón lic o, y ue on en uel-
as po ue zas cuad uplicadas; odo es o signi ica que
hubo en aquella pa e un « sál ese quien pueda » y que
el enemigo no dejó de hace p esa.
¿Cuáles son las no icias que ienen del luga donde
se ha eplegado el gene al? Es p obable que las ca as
se án is es, y que ae án desc ipciones a lic i as sob e
el desó den en que en ó la opa, y la disminucion de‘
con oy.
¿Qué dicen los pa ida ios del enemigo? Ah I es o
acaba de acla a el mis e io; se han echado las campanas
á uelo en el pun o P, y han en ado muchos p isione-
os; los enemigos se han p esen ado o gullosos en p e-
sencia de la plaza si iada, cuyos apu os son cada dia
mayo es.
¿Qué es á haciendo el gene al encedo ? Se man iene
en inaccion, y se añade que ha pedido e ue zos; la b i-
an e ic o ia hab á sido pues una insigne de o a.
I
V
.
Una obse acion sob e el in e es en engalla .
Casos hay en que po in e esado que pa ezca el na -
-ado en al a á la e dad, no es p obable que
1G
haya
hecho, po que descubie a en b e e la men i a, sin ecu -
so pa a palia la, se con e i ia con a él de una mane a
ignominiosa.
La ex pe en ia nos enseña que no hay que ia d3
cie -
puede descansa anquilo el gobie no que se ale de sus
se icios? El epicú eo po -sis ema, que en su pueblo
insul aba sin pudo el deco o público, siendo mal ma ido
y mal pad e, ¿c eeis que enuncia á á su libe inaje
cuando se ea ele ado á la magis a u a, y que de su
co upcion y p ocacidad nada end án que eme la ino-
cencia y la o una de los buenos, nada que espe a la
insolencia y la injus icia de los malos? Y nada de es o
dicen los pe iódicos, nada pueden deci , aunque les
cons e á los esc i o es sin ningun géne o de duda.
Los pe iódicos no lo dicen odo sob e las cosas.
Has a en polí ica, no es e dad que los
,
pe iódicos lo
digan odo. ¿Quién igno a cuán o dis an po lo comun
las opiniones que se mani ies an en amis osa con e sa-
cion de lo que se exp esa po esc i o ? Cuando se esc ibe
en público hay siemp e algunas o malidades que cub i ,
y muchas conside aciones que gua da ; no pocos dicen
lo con a io de lo que piensan ; y has a los mas ígidos
en ma e ia de e acidad se allan á eces p ecisados ya
que no á deci lo que no piensan, al ménos á deci mu-
cho ménos do lo que piensan. Con iene no ol ida es-
as ad e encias, si se quie e sabe algo mas en polí ica
de lo que anda' po ese mundo como moneda alsa de
muchos econocida, pe o ecíp ocamen e acep ada, sin
que p
q
es o se equi oquen los in eligen es sob e su peso
y iey (9).
- 63 ---
CAPITULO X.
ii iLACiLONES DE VIAJES.
§ I.
Dos pa es muy di e en es en las
elaciones de iajes.
En es a clase de esc i os deben dis ingui se dos pa es :
las desc ipciones de obje os que ha is o, á escenas que
ha p esenciado el iaje o; y las demas no icias y obse -
aciones de que llena su ob a. Po lo ocan e á io p i-
me o, con iene eco da lo que se ha dicho sob e la
e acidad; añadiéndose dos ad e encias :
l
a
que la des-
con ianza de la idelidad de los cuad os debe gua da
alguna p opo cion con la dis ancia del luga de la escena :
po aquello de luengas ie as, luengas men i as ;
2
a
que
los iaje os co en iesgo de exage a , des igu a , y
has a ingi , haciendo o ma ideas muy equi ocadas so-
b e el país que desc iben, po el anidoso p u i o de ha-
ce se in e esan es, y de da se impo ancia, con ando
pe eg inas a en u as.
En cuan o á las demas no icias y obse aciones, no es
dable educi á eglas ijas el modo de dis ingui la e -
dad del e o ; mayo men e siendo imposible es a a ea
en muchísimos casos. Pe o se á bien p esen a e lexio-
nes que llenen de algun modo el acío de las ea as,
inspi ando p uden e descon ianza y man eniendo en
gua da á los inexpe os é iii¿au os.
— 64 ---
II.
O :ge :
y
o macion de algunas elaciones
de iajes.
¿Cómo se hacen la mayo pa e de los iajes? Pasando,
no mas que po los luga es mas amosos, de eniéndose
algun an o en los pun os p incipales, y a a esando e:
pis iwe medio an ápidamen e como es posible; pues
á ello ins igan es causas pode osas : aho a iempo;
economiza dine o, y disminui la moles ia. Si el país
es cul o, con buenos caminos, con canales, íos y cos as
de p on a na egacion, el iaje o sal a de una capi al á.
a a dispa ándose como una lecha; do mi ando con el
mecimien o del coche ó de la na e, y asomando la ca-
beza po la po ezuela pa a ec ea se con la is a de al-
gun bello paisaje, ó paseándose sob e cubie a con em-
plando las o illas del io cuya co ien e le a eba a.
Resul a de ahí que odo el país in e medio ,queda
comple amen e desconocido, en cuan o concie ne á ideas,
eligion, usos y cos umb es. Algo e sob e la calidad
del e eno y los ajes de los mo ado es, po que ambos
obje os se le o ecen á los ojos; pe o has a en es as cosas
si el iaje o no es cau o, y p e ende habla en gene al,
pod á da á sus lec o es las no icias mas alsas y ex a-
agan es. Si de aquí á algunos años log amos na ega
po el Eb o desde Za agoza á To osa, el iaje o que
pin ase el e eno y los ajes de A agon y Ca aluña a e-
Diéndose á lo que hubiese is o en la ibe a del io, po
.eie o que les p opo ciona ia á sus lec o es copia dispa-
a ada.
Aho a e lexione el a icionado á elaciones de iajes,
ci caso que debe hace de las de alladas no icias sob e
un país de muchos milla es de leguas cuad adas desc i o
po un iaje o que le ha obse ado de la susodicha ma-
ne a. « El que lo ha is o de ce ca lo dice, así se á sin
asomo de duda : » de es a sue e hablas, ó c édulo lec-
- - 65 -
e , pensando que en ecoge aquellas no icias ha pues o
u guia g an abajo y cuidado ; pues yo e di é lo que
pod ia muy bien habe sucedido, y o a ez no e deja-
ás engaña con an a acilidad.
Llegado el iaje o á la capi al, al ez con escaso co-
nocimien.,J de la lengua, y quizas con ninguno, hab á
andado a olond ado y con uso algunos dias, en el labe-
in o de calles y plazas, desplegando á menudo el plano
de la ciudad, p egun ando á cada esquina, y saliendo de!
paso del mejo modo posible, pa a encon a la o icina
de pasapo es, la casa de la embajada, y los suge os pa a
quienes lle a ca a de ecomendacion. Es e iempo no es
muy á p opósi o pa a obse a ; y si á a os oma coche,
pa a lib a se de cansancio y e i a ex a ío, an o peo
pa a los apun es de su ca e a : odo des ila á sus ojos
con mucha apidez como en lin e na mágica las ilusiones
de los cuad os ; ecoge á muy g a as sensaciones, pe o
no muchas no icias. Viene en seguida la isi a de los
p incipales edi icios, monumen os, bellezas
.
y p eciosida-
des cuyo índice encuen a en la
guia;
y ó la capi al no
ha de se de las mayo es,
ó
se le han pasado muchos dial.'
en la exp esada a ea. La es acion se adelan a, es p eciso
oda ía isi a o as ciudades, acudi á los baños, p e-
sencia al ó cual escena en un pun o lejano, el iaje o
ha de oma la pos a, y co e á ejecu a en o a pa e lo
que acaba de p ac ica allí. Á los pocos meses de su pa -
ida del suelo na al, es á ya de uel a, y o dena du an e
el in ie no sus apun es, y en la p ima e a se halla do
en a un abul ado omo sob e el iaje. Ag ic ,I u a, a -
es, come cio, ciencia, polí ica, ideas popu'la es, eli
gion, usos, cos umb es, ca ác e , odo lo ha obse ada
de ce ca el a o unado iaje o; en su lib o se halla l i
es adís ica uni e sal del país ; c eedle sob e su
palab a,
y
pod éis aho a os el abajo de sali de ues o gabine e,
sin que igno eis los mas pequeños y delicados po me-
no es.
¿Cómo ha podido adqui i
an a copia de no icias? u .
4.
—
A gos
no
bas a a pa a e y
no a an o en an
b e e
iempo ; y ademas,
¿cómo
hab á sabido lo que pasaba
allí donde no ha es ado, es deci , á cen ena es de leguas
á
de echa é izquie da de la ca e e a, canal ú io po
donde iajaba?
Hélo
aquí. Cuando al da los p ime os
a
y
os del sol á la po ezuela del coche, se hab á dispe -
a do, y bos ezando, y despe ezándose hab á echado una
ojeada sob e el país,
que no se pa ece
ya á lo
que e a
el
le anoche, c uzando y a eglando las pie nas con el ea-
hile o de en en e, hab á abado quizas la siguien e
con e sacion. — V. conoce el país es e? — Un poco.
El pueblo aquel cómo se llama? — Si mal no me acue -
do es N — Los p incipales p oduc os del país? — N.
La
indus ia? —
N. — Ca ác e ? — Flemá ico como el
pos illon. — Riqueza? —
Co no judíos.
En e an o llega el coche al pa ado , el de las es-
pues as se ma cha quizas sin despedi se; y sus in o mes,
que se-igno a de quién
-
sean, igu a án cual da os posi-
i os en e los apun es del obse ado , que end á la hu-
mo ada de a i ma que cuen a lo que ha is o.
Pe o co no es os ecu sos no son su icien es y deja ían
muy incomple a la desc ipcion, ecoge á cuidadosamen e
los ajes ex años, los edi icios i egula es, las danzas
g o escas que se le hayan o ecido al paso, y 'héos aquí
un cuad o de cos umb es gene ales que nada deja á que
desea .
Sin emba go, aun
hay o a mina que explo a á
el iaj o, y de donde saca á al ez el p incipal eso o.
En
los pe iódicos y en las
guias,
encon a á en c ecido
núme o las no icias que ha menes e pa a o ma su es-
adís ica ; y con los da os que de allí saque, pues os en
o den di e en e, in e calando alguna cosa de lo que ha
is o ó o
p
io
6
conje u ado, esul a á un odo que se ha á
ci cula co no u o de los abajos in es igado es del
iaje o, y en sus ancia no se á
mas en
su
mayo pa e,
que
cuen os de un cualquie a, y aducciones y plagios
d -
pe iódicos y
ob as.
Fa a que no
se
ex añe la se e idad con quo a o á los
— G7 --
au o es de
iales,
sin que po es o me p oponga ebaja
el mé i o donde quie a que se halle, bas a á eco da ias
necedades y dispa a es que han publicado algunos ex an-
je os
.
que han iajado po España. Lo que á noso os nos
ha sucedido puede muy bien acon ece á o os pueblos ;
saliendo bien ó mal pa ados, aplaudidos con exage acion,
ó c i icados con injus icia, segun el humo , las ideas, y
o as cualidades de lige o pin o que se empeñaba en sa -
ca copia de o iginales que no Labia is o.
Modo de es udia un país„
La azon y la expe iencia enseñan, que pa a o ma
cabal concep o de una pequeña coma ca, y pode la des-
c ibi al como es, bajo el aspec o ma e ial y mo al, es
necesa io es a amilia izado con la lengua, pasa allí
la ga empo ada, abunda de elaciones, es a en a o
con inuo sin cansa se de p egun a y obse a . No c eo
que haya o o medio de adqui i no icias exac as y o -
ma ace ado juicio ; lo demas es anda se en gene alida-
des, y llena se la cabeza de e o es é inexac i udes. Has a
que se es udien los países de es a mane a, has a que se
o me de es a sue e su es adís ica ma e ial
y
mo al, no
se án bien conocidos. Es a án pin ados en los lib os como
en los mapas muy pequeños que nos o ecen á la is a
dila adas egiones : odo es á cubie o de nomb es, y de
cí culos, y de c uceci as, y de co dille as de mon añas
y de co ien es de íos ; pe o medid con el compas las
dis ancias, y andaos po el mundo sin o a egla; á me'
nudo c ee éis es a muy ce ca de una ciudad, de un ío,
de un mon e, que dis an sin emba go nada ménos que
cien leguas.
En suma, ¿que eis adqui i no icias exac as sob e un
país, y
o ma de su es ado concep o e dule o
y
eab .1?
es udiadlo de la mane a sob edicha, ó leed á quien
hubie e es udiado de es a sue e. Y si no u ie eis p o-
po cion pa a ello, con en aos con cua o cosas gene a-
les que os saca án ai oso de una con e sacion con ues-
os iguales en aquella clase de conocimien os; pe o
gua daos de asen a sob e es os da os un sis ema ilosó-
ico, polí ico
ó económico ;
y andad con ien o en luci
ues a ciencia, si os encon a ais con algun na u al del
país, y no ( ue eis expone os
á se obje o de isa (10).
CAPÍTULO XL.
EISTORIA.
Medio pa a aho a iempo, ayuda la memo ia,
y
a i a e o es, en los eaudios
his ó icos.
El es udio de la his o ia es no solo
ú il
sino ambien
necesa io. Los mas escép icos no le descuidan ; po que,
aun cuando no le admi iesen como p opio pa a conoce
la e dad, al ménos no le desde ia ian como indispensa-
ble o namen o. Ademas que la duda lle ada
á
su mayo
exage acion no puede des ui un núme o conside able
de hechos, que es p eciso da po cie os, si no que emos
lucha con el sen ido comun.
Así, uno de los p ime os cuidados que deben ene se
en es a clase de es udios es dis ingui lo que hay en ellos
de absolu amen e cie o. De es a mane a se encomienda
á la memo ia lo que no admi e somb a de duda,
y queda
luego desemba azado el lec o pa a anda clasi icando
- 69 -•
lo que no llega á an al o g ado de ce eza, ó es sola •
men e p obable, ó iene muchos isos de also.
¿Quién duda á que exis ie on en O ien e g andes im
pe ios, que los g iegos ue on pueblos muy adelan ados
en ei ilizacion y cul u a, que Alejand o hizo g andes
conquis as en el Asia, que los omanos llega on á se
dueños de una g an pa e del mundo conocido, que u--
i3 on po i al á la epública de Ca ago, que el impe-
io de los s.
g
ilo es del mundo ué de ibado po una
i upcion de bá ba os enidos del No e, que los musul-
manes se apode a on del Á ica se en ional, des uye-
on en Espana el eino de los godos y amenaza on o as
egiones de Eu opa, que en los siglos medios exis ió el
sis ema del eudalismo, y mil y mil o os acon ecimien-
os ya an iguos ya mode nos, de los cuales es amos an
segu os como de que exis en Lónd es y Pa ís?
ji
Jis incion en e el ondo del hecho y sus ci cuns ancias. Aplicaciones.
Pe o admi idos co no indudables cie a clase de hechos ,
queda anchu oso campo pa a dispu a sob e o os y des-
echa los, ó da les c édi o; y has a con espec o á los
que no consien en ningun géne o de duda, pueden espa-
cia se la e udicion, la c i ica y la iloso ía de la his o ia,
en el 6xámen y juicio de las ci cuns ancias con que los
his o iado es los acompañan. Es incues ionable que exis-
ie on las gue as llamadas pánicas, que en ellas Ca ago
y Roma se dispu a on el impe io del Medi e áneo, de las
os as de Á ica, España, é I alia, y que al in salió ino
an e la pa ia de los Escipiones, enciendo á Aníbal y
des uyendo la capi al enemiga : pe o las ci cuns ancias
de aquellas gue as ¿ ue on ales como noso os las co-
nocemos ? En el e a o que se nos hace del ca ác e ca -
agines, en el señalamien o de las causas que p o oca on
7b
)-;
ompimien os, en la na aeion de las ba allas, de ias
negociaciones, y o os pun os semejan es, se ia posible
iue, hubiésemos sido engañados? Los his o iado es o-
,nanos, de quienes hemos ecibido la mayo pa e de las
;o icias, no hab án mezclado mucho de a o able
á
su
eacion, y de con a io á la i al? Aquí en a la duda,
aquí el disce nimien o ; aquí en a o a el admi i con e-
celo y descon ianza, o a el desecha sin epa o, o a el
suspende con mucha ecuencia el juicio.
Qué se ia de la e dad á los ojos de las gene aciones
enide as si, po ejemplo, la his o ia de las luchas en e
dos naciones mode nas, quedase únicamen e esc i a po
los au o es de una de las dos i ales? Y es o sin emba -
go, lo han publicado los unos en p esencia de los o os,
co igiéndose y desmin iéndose ecíp ocamen e, y los
acon ecimien os se e i ica on en épocas que abundaban
y-a de medio
.
le comunicacion, y en que e a mucho mas
di ícil sos ene alsedades de bul o. Qué se á pues i-
niéndonos las na aciones po un conduc o solo, y an
sospechoso, po in e esado ; y a ándose de iempos an
dis an es, de comunicaciones an escasas, y en que no se
(n'ocia ! los medios de publicidad que han dis u ado los
mode nos ?
Mucho se debe á descon ia ambien de los g iegos
cuando nos e ie en sus gigan escas hazañas, las ma an-
zas de innume ables pe sas, sus asgos de pa io ismo
he óico,
y
cien cosas po es e eno . La e ciega, el en u-
siasmo sin lími es, la admi acion po aquel pueblo de in-
c eibles hazañas, allá se queda pa a los sencillos; que
quien conoce el co azon del homb e, quien ha is o con
sus p opios ojos an o exage a , des igu a y men i , dice
pa a sí: « el negocio debió de se g a e y uidoso ; pa e-
ce que en e ec o no se po a on mal esos g iegos ; pe o
en cuan o á sabe el espec i o núme o de comba ien es,
y o os po meno es, suspendo el juicio has a que hayan
esuci ado los pe sas, y los oiga pin a á su modo los
L¿c
,
n ecimien os y sus ci cuns ancias. »
— 71 —
Esla egla de p u iencia es suscep ible de in ini as api
'aciones á lo an iguo y mode no. El lec o que de ella se
pene e, y no la ol ide al lee la his o ia, dé po segu o
que se aho a á muchísimos e o es, y sob e odo no des-
pe dicia á iempo y abajo en eco da si ue on sesen a
ó se en a mil los que mu ie on en al ó cual e iega, y
si los pob es que andu ie on de encida, y no pueden
desmen i al c onis a, e an en núme o cuad uplicado 11
quin uplicado, pa a su mayo ignominia y a en a.
Algunas eglas pa a el es udio de la his o ia.
Co no la his o ia no en a en es a ob i a sino como
uno de an os obje os que no deben pasa se po al o
cuando se a a de la in es igacion de la e dad, ue a
inopo uno ex ende se demasiado en señala eglas pa o
su es udio ; es o po sí solo, eclama ia un lib o de no
pequeño olúmen ; y no con iene gas a un espacio que
bien se ha menes e pa a o as cosas. Así me limi a é á
p esc ibi lo inénos que pueda, y con la mayo b e edad
que alcance.
Regla
la.
Con o me á lo es ablecido mas a iba ( Cap. ial),
98
p eciso a ende á los medios que u o á mano el his o
iado pa a encon a la e dad, y á las p obalidades de'
y ue sea e az ó no.
Regla 2u.
En igualdad de ci cuns ancias, es
p
e e ible el es 4!
ocula .
Po mas au o izados Que sean los conduc os, siem
- 78 --
CAPITULO XII.
;ONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO
DR CONOCER LA NAVY-
RALEZA , PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES.
§
I.
Una clasi icacion de las ciencias.
Conocidas las eglas que pueden guia nos pa a cono-
ce la exis encia de un obje o, ál anos a e igua cuáles
son las que pod án se nos ú iles, al in es iga la na u a.
leca , p opiedades y elaciones de los se es. Es os, d
pe enecen al ó den de la na u aleza, comp endiendo en
él odo cuan o es á some ido á las leyes necesa ias de la
c eacion, á los que apellida emos na u ales; ó al ó den
mo al, y los nomb a emos
mo ales;
ó al ó den de la socie-
dad humana, que llama emos
his ó icos
ó mas p opia-
men e
sociales;
ó al de una p o idencia ex ao dina ia,
que designa emos con el í ulo de
eligiosos.
No insis i é sob e la exac i ud de es a di ision; con_
esa é sin di icul ad, que en igo dialéc ico, se le pue-
den hace algunas objeciones; pe o es innegable que es á
undada en. la misma na u aleza de las cosas, y en e)
modo con que el en endimien o humano suele dis ingui
los p incipales pun os de is a. Sin emba go, pa a ma-
ni es a con mayo cla idad la azon en que se apoya,
lié aquí p esen ada en pocas palab as la iliacion de las
ideas.
Dios ha c iado el uni e so y cuan o hay en él some-
iéndole á las leyes cons an es y necesa ias : de aquí el
ó den na u al. Su es udio pod ia llama se iloso ía na-
u al.
~IN!
179--
Dios ha c iado al homb e do ándole de azon y de li-
be ad de albed ío; pe o suje o
á
cie as leyes, y que no
le ue zan, mas le obligan : hé aquí el ó den mo al, y,
el obje o de la iloso ía mo al.
El homb e en sociedad ha dado o igen á una se ie de
hechos y acon ecimien os : hé aquí el ó den social. Su
es udio pod ia llama se iloso ía social, ó si se quie e ilo-
so ía de la his o ia.
Dios no es á ligado po las leyes que él mismo ha
p esc i o á las hechu as de sus manos : po consiguien e
puede ob a sob e y con a esas leyes, y así es dable que
exis an una se ie de hechos y e elaciones de un ó den
supe io al na u al y social : de aquí el es udio de la e-
ligion ó iloso ía eligiosa.
Dada la exis encia de un obje o, pe enece á la iloso ía
el desen aña le, ap ecia le y juzga le; ya que en la acep-
cion comun, es a palab a
ilóso o,
signi ica el que se
ocupa en la
in es igacion de la
na u aleza, p opiedades
y elaciones de los se es
II.
P udencia cien i ica
y
obse aciones pa a alcanza la.
En el buen ó den del pensamien o
ilosó ico
en a una
g an pa e de p udencia, muy semejan e
á
la que p eside
á la conduc a p ác ica. Es a p udencia es de muy di ícil
adquisicion, es ambien el cos oso u o de ama gos y e-
pe idos desengaños. Co no quie a, se á bueno ene á la
is a algunas obse aciones que pueden con ibui á en-
gend a la en el espí i u.
Obse acion
a.
La
ín ima na u aleza de las cosas nos
es po lo comun
muy desconocida : sob e ella sabemos poco é impe ec a
80 —
Con iene no echa nunca en ol ido es a impo an ísi-
ma e dad. Ella nos enseña á la necesidad de un abajo
muy asiduo, cuando nos p opongamos descub i y exa-
mina la na u aleza de un obje o ; dado que lo muy ocul o
y abs uso, nc se comp ende con aplicacion li iana. Ella
nos inspi a á p uden e descon ianza en el esul ado de
nues as in es igaciones, no pe mi iéndonos que con p e-
cipi acion nos lisonjeemos de habe encon ado lo que
busca nos. Ella nos p ese a á de aquella i e lexi a cu-
iosidad que nos empeña en pene a obje os ce ados
con sello in iolable.
Ve dad poco lisonje a á nues o o gullo, pe o induda-
ble, ce ísima á los ojos de quien haya medi ado sob e la
ciencia del homb e. El Au o de la na u aleza nos ha
dado el su icien e conocimien o pa a acudi á nues as
necesidades ísicas y mo ales, o o gándonos el de las
aplicaciones y usos que pa a es e e ec o pueden ene los
obje os que nos odean ; pe o se ha complacido al pa e-
ce en ocul a lo demas , como si hubiese que ido eje ci-
a el humano ingenio du an e nues a mansion en la
ie a, y so p ende ag adablemen e al espí i u al lle-
a le á las egiones que le agua dan mas allá del sepul-
c o, desplegando á nues os ojos el ine able espec áculo
de la na u aleza sin elo.
Conoce nos muchas p opiedades y aplicaciones de la
luz, pe o igno amos su esencia; conocemos el modo de
di igi y omen a la ege acion, pe o sabemos muy poco
sob e sus a canos ; conocemos el modo de se i nos de
nues os sen idos, de conse a los y ayuda los, pe o se
nos ocul an los mis e ios de la sensacion ; conocemos lo
que es saludable ó noci o á nues o cue po, pe o en la
mayo pa e de los casos nada sabe nos sob e la mane a
pa icula con que nos ap o echa ó daña. ¿Qué mas?
calculamos con inuamen e el iempo, y la me a ísica no
ha podido acla a bien lo que es el iempo ; exis e la geo
me ía, y lle ada á un g ado de admi able pe eccion ;
Y su
idea undamen al, la ex ension, es á oda ía sin com-
— 81 --
p ende . Todos mo amos en el espacio, odo el uni e so
es á en él, le suje amos á igu oso cálculo y medida •
y
la me a ísica ni la ideología no han podido deci nos aun
en qué consis e; si es algo dis in o de los cue pos, si es
solamen e una idea, si iene na u aleza p opia, no sabe-
mos si es un se ó nada. Pensamos y no comp endemos
lo que es el pensamien o ; bullen en nues o espí i u las
ideas, é igno amos lo que es una idea ; nues a cabeza es
un magní ico ea o donde se ep esen a el uni e so con
odo su esplendo , a iedad y he mosu a; donde una ue za
incomp ensible c ea á nues o cap icho mundos an ás-
icos, o a bellos, o a sublimes, o a ex a agan es ; y no
sabemos lo que es la imaginacion, ni lo que son aquellas
p odigiosas escenas, ni cómo apa ecen ó desapa ecen.
Qué conciencia mas i a no enemos de esa inmensa
muchedumb e de a ecciones que apellidamos sen imien-
os ! y sin emba go ¿qué es el sen imien o? El que ama
sien e el amo , pe o no le conoce ; el ilóso o que se ocu-
pa en el exámen de es a a eccion, señala quizas su o igen,
indica su endencia y su in, da eglas pa a su di eccion ;
pe o en cuan o á la ín ima na u aleza del amo , se halla
en la misma igno ancia que-el ulgo. Son los sen imien-
os como un lúido mis e ioso que ci cula po conduc os
cuyo in e io es impene able. Po la pa e ex e io , se
conocen algunos e ec os; en algunos casos se sabe de
dónde iene y adónde a, y no se igno a el modo de mi-
no a su elocidad, ó cambia su di eceion ;
pe o el
ojo
no puede pene a en la oscu a ca idad : el agen e que-
da desconocido.
Nues o p opio cue po, ni odos cuan os nos odean,
¿sabemos pe en u a lo que son? Has a aho a ¿ha ha-
bido oigan ilóso o que haya podido explica nos lo que
es
un cue po? Y sin emba go, es amos con inuamen e
en
medio de cue pos, y nos se imos con inuamen e de
ellos,
y
conocemos muchas de
sus
p opiedades, y
de
las
leyes á que es án some idos, y un cue po o ma pa e
de nues a
na u aleza.
- 82 --
Es as conside aciones no deben pe de se nunca de
is a, cuando se nos o ece examina la ín ima na u aleza
de una cosa, pa a ija los p incipios cons i u i os de su
esencia. Seamos pues diligen es en in es iga , pe o muy
mesu ados en de ini . Si no lle amos es as cualidades á
un al o g ado de esc upulosidad, nos acon ece á con
ecuencia el sus i ui á la ealidad las combinaciones
de nues a men e.
Obse acion 2a.
Así como en ma emá icas hay dos mane as de esol e
un p oblema ; una ace ando en la e dade a esolucion;
o a mani es ando que la esolucion es imposible; así
acon ece en odo linaje de cues iones : muchas hay cuya
mejo esolucion es mani es a que pa a noso os son
insolubles. Y no se c ea que es o úl imo ca ezca de mé-
i o,
y
que sea ácil el disce nimien o en e lo asequible
é inasequible : quien es capaz de ello, señal es que c@—
noce á ondo la ma e ia de que se a a, y que se ha
ocupado con de enimien o en el exámen de sus p inci-
pales cues iones.
Es mucho el iempo que se aho a en habiendo ad-
qui ido es e p ecioso disce nimien o : pues en o ecién-
dose el caso, como que se adi ina desde luego si hay ó
no los da os su icien es pa a llega á un esul ado sa is-
ac o io.
El conocimien o de la imposibilidad
.
de esol e , es
muchas eces mas bien his ó ico y expe imen al que
cien í ico ; es deci que un homb e ins uido y expe i-
men ado, conoce que una solucion es imposible, ó que
aya en ello á _causa de su ex ema di icul ad, no po que
pueda demos a lo, sino po que la his o ia de los es-
ue zos que han hecho o os y quizas de los p opios,
le
mani ies a la impo encia del en endimien o humano con
elacion al obje o. Á eces la misma na u aleza de
las
cosas sob e las cuales se susci a la cues ion indica la im-
— 83 —
posibilidad de esol e la. Pa a es o es necesa io aba -
ca de una ojeada los da os que se han menes e , cono-
ciendo la al a de los que no exis en.
Obse acion
Como los se es se di e encian mucho en e sí en na a-
?aleza, p opiedades y elaciones, el modo de mi a los,
y el mé odo de pensa sob e ellos han de se ambien
muy di e en es.
Imagínanse lagunos que en sabiendo pensa sob e una
clase de obje os es á ya illado el camino pa a log a lo
mismo con espec o á odos ; bas ando pa a ello di igi
la a encion á lo que se quie e es udia de nue o. De aquí
es, que se oye en boca de muchos, y se lee ambien en
uno que o o au o , la insigne alsedad de que la mejo
lógica son las ma emá icas, po que acos umb an á pensa
en odas ma e ias con igo y exac i ud.
Pa a des anece es a equi ocacion bas a obse a que
los obje os que se o ecen á nues o espí i u son de ó de-
nes muy di e en es, que los medios de que disponemos
pa a alcanza los nada ienen de pa ecido, que las ela-
ciones que con noso os los unen son desemejan es, y
que en in la expe iencia es á enseñando odos los dias
que un homb e dedicado á dos clases de es udios esul a
sob esalien e en la una, y quizas muy mediano en la
o a; que en aquella piensa con admi able pene acion
y disce nimien o, mien as en es a no se ele a sob e mi-
se ables ulga idades.
Hay e dades ma emá icas, e dades ísicas, e dades
ideológicas, e dades me a ísicas; las hay mo ales, e-
ligiosas, polí icas; las hay li e a ias
é
his ó icas ; las hay
de azon pu a, y o as en que se mezclan po necesidad
la
imaginacion
y el sen imien o; las hay me amen e es-
pecula i as, y las hay que po necesidad se e ie en á la
p ác ica; las hay que solo se conocen po aciocinio,
— 84 —
las hay que se en po in uicion, y las hay de que solo
nos in o mamos po la expe iencia; en in son an a-
iadas las clases en que pod ian dis ibui se, que ue a
di ícil educi las á gua ismo.
Los sabios esuci ados.
El lec o palpa á el undamen o de lo que acabo de
expone , y se desen ende á en adelan e de las í olas
objeciones que pudie a p esen a el espí i u de su ileza
ca ilacion, asis iendo á la escena que oy á o ece le,
en la cual encon a á e a ada al i o la na u aleza de
las cosas, y explicada y demos ada á un mismo iempo
la impo an e e dad que deseo inculca le.
Yo supongo eunidos en un as o es ablecimien o un
g an núme o de homb es céleb es, los que esuci ados
ales como e an en ida, con los mismos alen os é in-
clinaciones, pasan algunos días ence ados allí, bien
que con amplia libe ad de ocupa se cada cual en lo que
ue e de su ag ado. La mansion es á p epa ada como a-
les huéspedes se me ecen ; un iquísimo a chi o, una
inmensa biblio eca, un museo donde se hallan eunidas
las mayo es ma a illas de la na u aleza y del a e ; es-
paciosos ja dines ado nados con odo linaje de pl-an as,
la gas hile as de jaulas donde ugen, b aman, aulla%
silban, se e uel en, se agi an, odos los animales de Eu
opa, Asia, Á ica y Amé ica. Allí es án Gonzalo d(
Có doba, Cisne os, Richelieu, C is óbal Colon, He nan
Co és, Napoleon, Tasso, Mil on, Boileau, Co neille,
Racine, Lope de Vega, Calde on, Molib e, Bossue ,
Massil ion, Bou daloue, Descá es, Maleb anclie, E asmo,
Luis Vi es, Mabillon, Vis a, Fe ma , Bacon Kepie o,
Galileo, Pascal, New on, Leibni z, Miguel Angelo,
Ra-
- 85 --
ael, Linneo, Bu on, y o os que han asmi ido á la
pos e idad su nomb e inmo al.
Dejadlos has a que se hayan hecho ca go de la dis-
ibucion de las piezas, y cada cual haya podido en e-
ga se á los impulsos de su inclinacion a o i a. El g an
Gonzalo lee á con p e e encia las hazañas de Escipion
en España, desba a ando á sus enemigos con su es a-
egia, a e ándolos con su alo , y a ayéndose el ánimo
de los na u ales con su galla da apos u a y conduc a ge-
ne osa. Napoleon se ocupa á en el paso de los Alpes po
Anibal, en las ba allas de Cannas y T asimeno; se indi-
gna á al e á Césa acilan e á la o illa del Ruhicon,
golpea á la mesa con en usiasmo al mi a le cual ma -
cha sob e Roma, ence en Fa salia, sojuzga el Á ica,
y se e is e de la dic adu a, Tasso y IVIil on end án en
sus manos la Biblia, Home o y Vi gilio ; Co neille y
Racine á Só ocles y Eu ípides ; Molié e á A is ó anes,
Lope de Vega, y Calde on ; Boileau á Ho acio ; Bossue ,
Massillon y Bou daloue á san Juan C isós omo, san
Agus in, san Be na do; mien as E asmo, Luis Vi es y
Mabillon es a án e ol iendo el a chi o, andando á ca-
za de pol o ien os manusc i os pa a comple a un ex o
uncado, acla a una ase dudosa, enmenda una ex-
p esion inco ec a, ó esol e un pun o de c í ica. En e
an o sus ilus es compañe os se hab án acomodado con-
o me á su gus o espec i o. Quien es a á con el eles-
copio en la mano, quien con el mic oscopio, quien con
o os ins umen os; al paso que algunos, inclinados so-
b e un papel cubie o de signos, le as y igu as geomé-
icas, es a án abso os en la esolucion de los p oblemas
mas abs usos. No es a án ociosos los maquinis as, ni
los a is as, ni los na u alis as ; y bien se deja en ende
que encon a emos á Bu on jun o á las e jas de una
jaula, á Linneo en el ja din, á Wha examinando los
modelos de maquina ia, y á Ra ael y Miguel Angelo, en
las gale ías de cuad os y es a uas.
Todos pensa án, odos juzga án, y sin duda que sus
— 86 —
pensamien os se án p eciosos, y sus allos espe ables;
y sin emba go es os homb es no se en ende ian unos á
o os, si se hablasen los de p o esiones di e en es ; si
ocais los papeles, se á posible que de una sociedad de
genios hi
lgais una eunion de capacidades ulga es, que
al ez llegue á se di e ida con los dispa a es de insen-
sa os.
¿Veis á ese cuyos ojos cen ellean, que se agi a en su
asien o, da ecias palmadas sob e la mesa, y al in se
deja cae el lib o de la mano, exclamando : «
bien,
muy
bien, magní ico?... »
¿No ais aquel o o que iene de-
lan e de sí un lib o ce ado, y que con los b azos c u-
zados sob e el pecho, los ojos ijos, y la en e con aida
y o a, mani ies a que es á sumido en medi acion p o-
unda, y que al in uel e de epen e en sí, y se le an a
diciendo : «
e iden e, exac o, no puede se de o a ?Tia-
ne a.... ? »
Pues el uno es Boileau, que lee un ozo
escogido de la ca a á los Pisones, ó de las Sá i as, y que
á pesa de sabe lo de memo ia, lo encuen a oda ía
nue o, so p enden e,
y
no puede con ene los impulsos
de su en usiasmo : el o o es Descá es, que medi a sob e
los colo es y esuel e que no son mas
que una sensa-
cion. Ap oximadlos aho a y haced que se comuniquen
ecíp ocamen e sus pensamien os ; Deseá es end á á
Boileau po muy i olo, pues que an o le a ec a una
imágen bella y opo una, ó una exp esion ené gica y
concisa ; y Boileau se desqui a á á su ez son iéndose
desdeñosamen e del ilóso o cuya doc ina choca con el
sen ido comun, y iende á desencan a la na u aleza. •
Ra ael com empla ex asiado un cuad o an iguo de a o
mé i o ; en la escena, el sol se ha ocul ado en el ocaso,
las somb as an cub iendo la ie a, descúb ese en el
i mamen o el cuad an e de la luna, y algunas es ellas
que b illan como an o chas en la inmensidad de los cie-
los. Descuella en el g upo una igu a que con los ojos
cla ados en el as o de la noche, y con ademan dolo ido
y suplican e, di íase que le cuen a sus penas, y
le
con-
87 ---
ju a que le dé auxilio en emenda cui a. En e an e
acie a á pasa po allí un pe sonaje que anda medi a-
bundo de una pa e á o a ; y epa ando en la luna y es-
ellas, y en la ac i ud de la muje que las mi a, se de-
iene., y a icula en e dien es, no sé qué cosas sob e
pa alaje, planos que pasan po el ojo del espec ado ,
semidiáme os e es es, angen es á la ó bi a, ocos de
la elipse, y o as cosas po es e eno que dis aen á Ra-
ael, y lehacen ma cha á g andes pasos hácia o o lado,
maldiciendo al bá ba o as ónomo y á su as onomía.
Allí es á Mabillon con un iejo pe gamino, calándose
mil eces los an eojos, y o a omando la luz en una di-
eccion, o a en o a, po si puede saca en limpio una
línea medio bo ada, donde sospecha que ha de encon-
a lo que busca, y mién as el buen monje se halla
a a eado en su aena se le llega un na u alis a ogándole
que disimule, y a mando su mic oscopio se pone á ob-
se a , si descub e en el pe gamino algunos hue os de
polilla. El pob e Linneo enia ecogidas unas lo eci as
y las es aba dis ibuyendo, cuando pasan po allí Tasso
y Mil on eci ando en al a y sen ida oz un sobe bio pa-
saje, y no ad ie en que lo echan odo á oda , y que
con una pisada des uyen el abajo de muchas ho as.
En in aquellos homb es acaba on po no en ende se,
y ué p eciso ence a los de nue o en sus umbas pa a
que no se desac edi asen y no pe diesen sus í ulos á la
inmo alidad.
Lo que eía el uno no ace aba á e lo el o o, aquel
epu aba á es e po es úpido, y es e á su ez le pagaba
on la misma moneda. Lo que el uno ap eciaba con ad-
mi able ino, el o o lo juzgaba dispa a ando ; lo que uno
mi aba como ines imable eso o, conside ábalo el o o
cual mise able baga ela. ¿Y es o po qué? ¿Cómo es que
g andes pensado es discue den has a al pun o ? ¿ Cómo
es que las e dades no se p esen en á los ojos de odos de
una misma mane a? Es que es as e dades son de espe-
cies muy di e en es, es que el coinpas y la egla no si en
— 94
da acaciones, y cabalmen e leen un magní ico pasaje
o a o io
ó
poé ico.
Camilo uel e una y o a ez sob e las admi ables uá
gines, y o a de ama lág imas de e nu a, o a cen elle¿
en sus ojos cimas i o en usiasmo. « !Es o es inimi able,
exclama, es imposible lee lo sin conmo e se p o unda-
men e ! ¡ qué belleza de imágenes, qué uego, qué deli-
cadeza de sen imien os, qué p opiedad de exp esion, qué
inexplicable enlace de concision y abundancia, de egu-
la idad
y
lozania 1 » « ¡ Oh 1 sí, le con es a Eus aquio,
es o es muy he moso ; ya nos lo
,
habian dicho en la escuela ;
y si lo obse as, e ás que odo es á ajus ado á las eglas
del a e. »
Camilo pe cibe lo que hay en el pasaje, Eus aquio no ;
y
sin emba go aquel discu e poco, apénas analiza, solo
p onuncia algunas palab as en eco adas, mién as es e
dise a á ue de buen e ó ico. El uno e la e dad, el
o o no ; ¿y po qué? po que la e dad en es e luga es
un conjun o de elaciones, en e el en endimien o, la an-
asía y el co azon ; es necesa io desplega á la ez odas
es as acul ades, aplicándolas al obje o con na u alidad,
sin iolencia ni o u a, sin dis ae las con el ecue do de
es a ó aquella egla, quedando el análisis azonado y c í-
ico pa a cuando se haya sen ido el mé i o del pasaje.
En eda se en discu sos, ae á colacion es e ó aquel
p ecep o, án es de habe se hecho ca go del escogido ozo,
án es de habe le
pe cibido,
es mania a po deci lo así
el alma, no dejándole expedi a mas que una acul ad
cuando las necesi a odas.
Escollo del análisis.
e
Has a en las ma e ias donde no en an pa a nada la
imaginacion y el sen imien o, con iene gua da se de la
95
manía de pone en p ensa el espí i u obligándole á suje-
a se á un mé odo de e minado, cuando ó po su ca ác e
peculia , ó po los obje os de que se ocupa, equie e li-
be ad y desahogo. No puede nega se que el análisis,
sea la descomposicion de las ideas, si e admi ablemen e
en muchos casos pa a da les cla idad y p eeision ; pe o
3s
menes e no ol ida , que la mayo pa e de los se es
son un
conjun o, y
que
el mejo modo de pe cibi los es
e da una sola ojeada las pa es y elaciones que le cons-
ii uyen. Una máquina desmon ada p esen a con mas dis-
incion y minuciosidad las piezas de que es á compues a ;
pe o no
se
comp ende an bien el des ino de ellas, has a
que colocadas en su luga , se e como cada una con i-
buye al mo imien o o al. Á ue za de descompone ,
p escindi y analiza , Condillac y sus secuaces no hallan
en el homb e o a cosa que sensaciones ; po el camino
opues o. Descá es y Maleb anche, apénas encon aban
mas que ideas pu as, un e inado espi i ualismo ; Con-
dillae p e ende da azon de los enómenos del alma,
p incipiando po un hecho an sencillo como es el ace -
ca una osa á la na iz de su homb e-es a ua, p i ado de
odos los sen idos, excep o el ol a o ; Maleb anche busca
a anoso un sis ema pa a explica lo mismo ; y no encon-
ándole en las c ia u as ecu e nada ménos que á la
esencia de Dios.
En el a o o dina io, emos a menudo labo iosos a-
zonado es que conducen su discu so con cie a apa ien-
cia de igo y exac i ud, y que guiados po el hilo enga-
ñoso an á pa a á un solemne disla e. Examinando la
causa, no a emos que es o p ocede de que no mi an el
obje o sino po una ca a. No les al a análisis, an p on-
o como una cosa cae ea sus inanes la descomponen:
pe o ienen la desg acia de descuida algunas pa es; y
si piensan en odas, no ecue dan que se han hecho pa a
es a unidas, que es án des inadas á ene es echas ela-
ciones, y que si es as
elaciones se a umban, el mayo
p odigio pod á con e i se en descabelladamons uosidb
-- 90
••
n
•••••
§
IV. -
El in o e o y el ilóso o.
Un hábil in o e o es aba en su labo a o io ocupado en
las a eas de su p o esion. Ace ó á en a un obse ado
minucioso, azonado muy analí ico, y en abló desde
luego discusion sob e los in es y sus e ec os, p opo-
niéndose nada menos que con ence al in o e o, de que
iba
á
echa á pe de las p eciosas elas á que se
aplica-
ian sus composiciones. A la e dad, cosa p esen aba
mal aspec o, y el c í ico no dejaba de apoya se en e -
lexiones especiosas. Aquí se eía una se ie de cazuelas con
líquidos neg uzcos, cenicien os, pa duscos, ninguno de
buen colo , odos de mal olo ; allí unos pedaci os de go-
ma pegajosa, desag adable á la is a ; eno mes calde as
es aban hi iendo, donde se e ol ían ozos de made a
en b u o, y en las cuales se iban echando unas hojas se-
cas, que al pa ece solo podian se i pa a i a á la ca-
lle. El in o e o es aba machacando en un mo e o cien
y cien ma e ias que andaba sacando o a de un po e, o a de
una ma mi a, o a de un saquillo ; y e ol iéndolo odo,
y pasándolo de una cazuela á o a, y echando o a acá,
o a acullá, cucha adas de líquidos que apes aban,
y
de
cuyo con ac o e a p eciso gua da el
cú is
po que le
oían mas que el uego, se ap es aba á acia los ing e-
dien es en di e en es calde as, y sepul a en aquella in-
mundicia g an núme o de ma e ias y manu ac u as de
ines imable alo . « Es o se a á despe dicia odo, decia
el analí ico. En es a cazuela hay el ing edien e A, que
como V. sabe, es ex emadamen e
cáus ico,
y que ade-
mas da un colo muy eo. En es a o a hay la goma B,
excelen e pa a mancha , y cuyas señales no se qui an sino
con muchísimo abajo. En es a calde a hay el
palo C
que
pod ia se i pa a da un
colo g ose o y comun,
pe o que no alcanzo
cómo
ha de p oduci nada
exqui-
--.97
si o. En una palab a, examinado odo po sepa ado, en-
cuen o que Y. emplea ing edien es con a ios á lo que
V. se p opone; y desde aho a doy po segu o, que en
ez de saca nada con o me á las bellísimas mues as
que iene V. en el despacho, a á su i una pé dida de
conside acion en su ama é in e eses. » « Todo es posi-
ble, seño ilóso o, decia el inexo able in o e o, oman-
do en sus manos las p eciosas ma e ias y icas manu ac-
u as, y sume giéndolas sin compasion en las sucias y
pes ilen es calde as, odo es posible, mas pa a da in á
la discusion, déjese V. e po aquí den o pocos dias. »
El ilóso o ol ió en e ec o, y el in o e o des aneció o-
das las objeciones, desplegando á sus ojos las elas que
po igu osa demos acion debian es a malba a adas.
Qué so p esa! I qué humillacion pa a el analí ico !
Unas mos aban inísima g ana, o as delicado e de,
o as he moso azul, o as exquisi o na anjado, o as su-
bido neg o, o as un blanco lige amen e cubie o con
a iado colo ; o as os en aban iquísimos jaspes donde
campeaban á un iempo la belleza y el cap icho. Los
ma ices e an innume ables y encan ado es, las manu ac-
u as limpias, e sas, b illan es como si hubie an es ado
cubie as con c is ales sin su i el con ac o de la mano
del homb e. El ilóso o se ma chó con uso y cabizbajo,
diciendo pa a sí : « no es lo mismo sabe Lo que es una
cosa po sí sola, ó lo que puede se en combinacion con
o as ; en adelan e no me con en a é con descompone y
sepa a ; que a ubien hace p odigios el compone y eu-
ni : es igo el in o e o. »
Obje os is os lo una sola ca a.
En endimien os po o a pa e muy cla os y pe spica-
ces, se echan á oe de las imosamen e po el p u i o de
6
— 98
desen ol e una se ie de ideas que no ep esen ando el
obje o sino po un lado, acaban po conduci á esul a-
'dos ex a agan es. De aquí es, que con la azon odo se
p ueba y odo se impugna; y á eces un homb e que
iene e iden emen e la e dad de su pa e, se halla p eci-
sado á encas illa se en las con icciones, y esis i con
las a mas del buen sen ido y co du a los a aques de un
so is a que se ab e paso po odas las hendidu as, y se
escu e al a es de lo mas sólido y compac o como il-
ándose po los po os. La misma sob eabundancia de
ingenio p oduce es e
de ec o,
como
las pe sonas
dema-
siado ágiles y b iosas se man ienen di ícilmen e en un
paso mesu ado y g a e
VI.
Incon enien es de una pe cepcion demasiado ápida.
Es calidad p eciosa la apidez de la pe cepcion ; pe o
con iene es a p e enido con a su e ec o o dina io, que
es la inexac i ud. Sucédeles con ecuencia á los que
pe ciben con mucha p es eza, no hace mas que des lo-
a el obje o; son como las golond inas, que deslizán-
dose elozmen e sob e la supe icie de un es anque,
solo
pueden ecoge los insec os que sob enadan ; mién as
o as a es queso sume gen en e amen e ó posan sob e el
agua, y con el pico calan muy aden o, hacen se i
á
su alimen o has a lo que se ocul a en el ondo.
El con ac o de es os homb es es pelig oso ; po que sea
que hablen, sea que esc iban, suelen dis ingui se po una
acilidad encan ado a ; y, lo que es oda ía peo , comu-
nican á odo lo que a an cie a apa iencia de mé odo,
cla idad y p ecision que alucina y seduce. En la ciencia
se dan á conoce po sus p incipios cla os, sus
de inicio
nes sencillas, sus deducciones ob ias, sus
aplicacioneu
elices. Ca ac é es que no puedan ménos de acompa h
el alen o de concepcion p o unda y cabal; pe o
que
imi ados po o o de ménos a en ajadas pa es, solo in-
dican á eces supe icialidad y lige eza, como b illa lim-
pia y aspa en e el agua poco p o unda egalando la
is a con
sus a enas de o o (43).
CAPÍTULO XIV.
EL JUICIO.
Qué es el juicio. Manan iales de e o .
Pa a juzga bien conduce poco el sabe si el juicio es
un ac o dis in o de la pe cepcion, ó si consis e simple-
men e en pe cibi la elacion de dos ideas. P escindi é
pues de es as cues iones, y solo ad e i é que cuando
in e io men e decimos que una cosa es ó no es, ó que es
no es de es a ó de aquella mane a, en ónces hacemos
u ii juicio. Así lo en iende el uso comun ; y pa a lo que
nos p oponemos, es o nos bas a.
La alsedad del juicio depende muchas
eces de
la
mala pe cepcion ; así lo que amos á deci , aunque
di-
ec amen e
encaminado al modo de juzga bien, conduce
no poco á pe cibi bien.
La p oposicion es la exp esion del juicio.
Los alsos axiomas, las p oposiciones demasiado
ge-
ne
ales, las de iniciones inexac as, las palab as sin de i-
ni , las suposiciones g a úi as, las p eocupaciones en
a o de una doc ina, son abundan es manan iales
de
pe cepciones equi ocadas
ó
incomple as y
di
,
juicio,
e ados.
loo
§ II.
xiomas alsos_
Toda ciencia
ha menes e un pun o de apoyo; y quien
sé enca ga de p o esa la, busca con an o cuidado es a
pun o, co no el a qui ec o asien a el undamen o scan.°
el cual ha de le an a el edi icio. Desg aciadamen e, no
siemp e se encuen a lo que se necesi a; y el homb e es
demasiado impacien e pa a agua da que los siglos que
él no ha de e , p opo cionen á las gene aciones u u as
el descub imien o deseado. Si no encuen a, inge; en
ez de cons ui sob e la ealidad, edi ica sob e las c ea-
ciones de su pensamien o. Á ue za de ca ila y su ili-
za llega has a el pun o de alucina se á sí mismo, y lo
que al p incipio ue a un pensamien o ago, sin es abi-
lidad ni consis encia, se con ie e en e dad inconcusa.
Las excepciones emba aza ian demasiado; lo mas sen-
cillo es asen a una p oposicion uni e sal : hé aquí el
axioma. Vend án luego nume osos casos que no se com-
p enden en él ; nada impo a : con es e obje o se halla
concebido en é minos gene ales y con usos ó inin eli-
gibles, pa a que in e p e ándose de mil mane as di e en-
es, su a en su ondo odas las excepciones que se quie-
a sin pe de nada de su p es igiosa epu acion. En e
an o el axioma si e admi ablemen e pa a cimen a un
aciocinio ex a agan e, da peso á un juicio dispa a-
ado, ó des anece una di icul ad ap emiado a : y cuan-
do se o ecen al espí i u dudas sob e la e dad de lo que
se de iende, cuando se eme que el edi icio no enga al
suelo con ago osa uina, se dice á sí mismo el espí i u :
« no, no hay pelig o ; el cimien o es i me; es un axio-
ma, y
U:1
axioma es un p incipio de e e na e dad. »
Pa a me ece es e nomb e, es menes e que la p o-
posicion sea an pa en e al espí i u, como lo son al ojo
los obje os que mi amos p esen es, á la debida dis ancia,
— lo 1
y en medio del dia. En no dejando al en endimien o
en e amen e con encido desde que se le o ece, y una
ez comp endido el signi icado de los é minos con que
se le enuncia, no debe se admi ido en es a clase. Vicia-
das las ideas po un axioma also, ense odas las cosas,
muy di e en es de lo que son en sí ; y los e o es son
an o mas pelig osos, cuan o el en endimien o descansa
en mas engañosa segu idad.
§
III.
P oposiciones demasiado gene ales.
Si nos uese conocida la esencia de las cosas, pod ía-
mos asen a con espec o á ella p oposiciones uni e -
sales, sin ningun géne o de excepcion ; po que siendo la
esencia la misma en odos los se es de una misma espe-
cie, cla o es que lo que del uno a i másemos, se ia igual-
men e aplicable á odos. Pe o como de lo ocan e á dicha
esencia conocemos poco, y de una mane a impe ec a,
y muchas eces nada, es de ahí que po lo comun no es
posible habla de los se es, sino con elacion á las p o-
piedades que es án á nues o alcance, y de las que á me-
nudo no disce nimos si es án adicadas en la esencia de
la cosa, ó si son pu amen e acciden ales. Las p oposi-
ciones gene ales se esien en de es e de ec o ; pues como
exp esan lo que noso os concebimos y juzgamos, no
pueden ex ende se sino á lo que nues o espí i u ha cono-
cido. De donde esul a que su en mil excepciones que
no p e eíamos; y al ez descub imos que se h abia oma-
do po egla lo que no e a mas que excepcion. Es o su-
cede aun suponiendo mucho abajo de pa e de quien
es ablece la p oposicion gene al ; ¿qué se á, si asendemo
á la lige eza con que se las suele o ma y emi i ?
n
111
n
•
nnn
(;.
— 102 —
§ IV.
Las de iniciones inexac as.
De es as puede deci se casi lo mismo que de los axio-
mas; pues que si en de luz pa a di igi la pe cepcion y
el juicio, y de pun o de apoyo pa a a ianza el aciocinio.
Es sob e mane a di ícil una buena de inicion, yen muchos
casos imposible. La azon es ob ia; la de inicion expli-
ca la esencia de la cosa de inida ; y ¿cómo se explica lc
que no se conoce? Á pesa de amaño incon enien e,
exis en en odas las ciencias una muchedumb e de de i-
niciones que pasan cual moneda de buena ley ; y si bien
sucede con ecuencia que se le an an los au o es con a
las de iniciones de o os, ellos á su ez cuidan de eem-
plaza las con las suyas, las que hacen ci cula po oda
la ob a omándolas po base en sus discu sos. Si la de-
inicion ha de se la explicacion de la esencia de la cosa,
y el conoce es a esencia es negocio an di ícil, ¿po qué
se lle a an a p isa en de ini ? El blanco de las in es i-
gaciones es el conocimien o de la na u aleza de los se es ;
la p oposicion pues en que se explicase es a na u aleza,
es
deci
la de inicion, debie a se la úl ima que emi iese
el au o . En la de inicion es á la ecuacion que p esen a
despejada la incógni a; y en la esolucion de los p oble-
mas es a ecuacion es la úl ima.
Lo que noso os podemos de ini muy bien es lo pu a-
men e con encional; po que la na u aleza del se con-
encional es aquella que noso os mismos le damos poi
los
mo i os que bien nos pa ecen. Así ya que no nos es
posible en muchos casos de ini
la cosa,
al ménos debié-
amos ija bien lo que en endemos cuando hablamos de
ella; ó en o os é minos, debe íamos de ini la palab a
con que p e endemos exp esa la cosa. Yo no sé lo que
es el sol ; no conozco su na u aleza; y po an o si me
p egun an su de inicion, no pod é da la. Pe o sé muy
—. 1 03
=-
bien á qué me e ie o cuando p onuncio la palab a
sol,
y así me se á ácil explica lo que con ella signi ico. ¿Qué
es el sol? no lo sé. ¿Qué en iende V. po la palab a sol?
Ese as o cuya p esencia nos ae el dia, y cuya desapa-
icion p oduce la noche. Es o me lle a na u almen e
á las
palab as mal de inidas.
§ .
Palab as mal de inidas. Examen de la palab a igualdad.
En la apa iencia nada mas ácil que de ini una pala-
b a, po que es muy na u al que quien la emplea sepa lo
que se dice, y de consiguien e pueda explica lo. Pe o la
expe iencia enseña no se así, y que son muy pocos los
capaces de ija el sen ido de las oces que usan. Se-
mejan e con usion nace de la que eina en las ideas,
y
á
su ez con ibuye á aumen a la. Oi éis á cada paso
una dispu a acalo ada en que los con incan es mani ies-
an quizas ingenio nada comun : dejadlos que den cien
uel as al obje o, que se acome an y echacen una
y
mil
eces, como enemigos en sang ien a ba alla ; en ónces
os que eis a a esa de mediado ,
y
hace palpable la
sin azon de ambos, omad la palab a que exp esa el ob-
je o capi al de la cues ion, y p egun ad á cada uno, ¿qué
en iende V. po es o? ¿qué sen ido da V. á es a palab a?
Os acon ece á con ecuencia que los dos ad e sa ios se
queda án sin sabe qué esponde os, ó p onunciando
algunas exp esiones agas, inconexas, mani es ando
bien á las cla as que les habeis salido de imp o iso, que
no espe aban el a aque po aquel lanco, siendo T'izas
aquella la p ime a ez que se ocupan, mal de su g ado,
en da se cuen a á sí mismos del sen ido de una palab a,
que en un cua o de ho a han empleado cen ena es (le
eces,
y
de que es aban haciendo in ini as aplicaciones.
Pe o suponed que es o no acon ece, y que cada cual
cia
— 110 —
--
Vamos, cabalmen e allí enia
sus ap ie os.
—
Dice así : « Muy S
mio : en es e momen o acabo
de sali de la eunion consabida. No al aban
eni en es,
pe o al in apoyado de los amigos N N, he conseguido
que odo el mundo en ase en azon. Po aho a puede
V. i i anquilo, y si su hijo de V. u ie e la dicha de
es ablece algun an o los negocios de Amé ica, es a
gen e se p es a á
á
odo, y conse a á V. su o una y su
c édi o. Los po meno es pa a el co eo inmedia o; pe o
he c eido que no debia di e i un momen o el comuni-
ca le á V. an sa is ac o ia no icia. En e an o, e c., e c. »
No hay po qué ma a se.
—
¿La o a? ...
—
Es de su hijo...
Malas no icias debió de ae ..
Dice así : « Mi que ido pad e : he llegado á iempo ;
y á
pocas ho as de mi desemba co, es aba deshecha la
ampa. Todo e a una es a a del
S
N. Ha bu lado a oz-
men e nues a con ianza. No soñaba en mi enida, y al
e me en su casa, se ha quedado como he ido de un ayo.
He conocido su u bacion, y me he apode ado de oda
su co espondencia. Mién as me ocupaba de es o ha o-
mado el po an e
é
igno o su pa ade o. Todo se ha sal-
ado excep o algun des alco, que calculo de poca consi-
de acion. Voy co iendo,
po que la
emba cacion que
sale a á da se
á
la ela,
e c., e c. »
El co eo do hoy no
e a pa a
suicida se ; el de las con
je u as sale lucido : odo po habe con e ido la posi-
bilidad en ealidad, po habe es ibado en suposiciones
g anii as, po habe se alucinado con lo especioso de i a
explicacion sa is ac o ia.
¿Si pod ia se
un
asesina o ?...
— Cla o es, po que con es e co eo... y ademas, es e
homb e no ca ecia de enemigos.
El o o dia
su
colono N le
amemazó
o iblmeu e.
Y
es muy malo. .
1
— 111 --
-- Oh e ible... es á acos umb ado á la ida ban-
dole a... amos, iene a emo izada la ecindad...
¿Y cómo es aban aho a?
A ma a ; es a misma mañana salian jun os de la
casa del di un o, y hablaban ambos muy ecio.
¿Y el colono solia anda po aquí?
Siemp e ; á dos pasos iene un campo ; y ademas
la cues ion es aba (sino que es o sea dicho en e noso os),
la cues ion es aba sob e esas encinas del bo de del p e-
cipicio. El dueño se quejaba de que él le echaba á pe -
de el bosque, el o o lo negaba; como que en es e mis-
mo luga es u ie on el o o dia á pique de da se de
ga o azos. Mi en Vds... sino que uno no debe pe de
á un in eliz... casi cada dia es aban en pendencias en
es e mismo luga .
En ónces no hable V. mas... es una a ocidad !
pe o ¿ cómo se p ueba?...
Y hoy ean Vds. como no es á abajando en el
campo; y iene po allí su ape o... y se conoce que ha
abajado hoy mismo... amos, ya no cabe duda; os
e iden e; el in eliz es á pe dido, po que es o espi a á..
Llega uno del pueblo.
¡Qué dese acia!
¿No lo sabia V.?
— No seño es, aho a mismo me lo han dicho en su
casa. Iba yo á e le, po si se apaciguaba con el pob e N
que es á p eso en la alcaldía...
¿P eso?...
Sí seño es ; me ha enido llo ando su muje ; dice
que se ha excedido de palab as, y que el alcalde le ha
a es ado. Co no ya saben Vds. que es an ma on!...
¿Y no ha salido mas al campo desde que habló es a
mañana con el di un o en la calle?
— ¿Pues cómo habla de sali ? ayan Vds. y le encon-
a án allí, donde es á desde muy emp ano ; el pob eci o
es aba lab ando ahí I...
Nue o chasco, el asesino es aba á la ga
dis ancia, el
- 112 -
p eso e a el colono : nue o desengaño pa a no ia se
(18
suposiciones g a ái as, pa a
no con undi la ealidad
con
la posibilidad , y
no alucina se con
plausibles apa ien-
cias.
§
VII.
P cocupacion
en a o de una doc ina.
lié
aquí uno de los mas abundan es manan iales de e -
o ; es o es
la e dade a émo a de las ciencias ;
uno de
los obs áculos que mas e a dan
sus
p wg esos. Inc eible
se ia la in luencia de la p eocupacion, si la his o ia del
espí i u humano no la a es igua a con hechos i ecusa-
bles.
El homb e dominado po una p eocupacion no busca,
ni en los lib os ni en las cosas lo que ealmen e hay, sino
lo que
le
con iene pa a apoya sus opiniones. Y lo mas
sensible es, que se po a de es a sue e, á eces con la
mayo buena e, c eyendo sin asomo de duda que es á
abajando po la causa de la e dad. La educacion, los
maes os y au o es de quienes se han ecibido las p ime-
as luces sob e una ciencia, las pe sonas con quienes i-
imos de con inuo, ó a amos con mas ecuencia, el es ado
ó p o esion, y o as ci cuns ancias semejan es, con ibu-
yen á engend a en noso os el hábi o de mi a las cosas
siemp e bajo un mismo aspec o, de e las siemp e de la
misma mane a.
Apénas dimos los p ime os pasos en la ca e a de una
ciencia, se nos o ecie on cie os axio nas.como de e e na
e dad,
se nos p esen a on cie as p oposiciones como
sos enidas po demos aciones i e agables ; y las azo-
nes que mili aban po la o a pa e, nunca se nos hizo
conside a las
como
p uebas que mainina , sino como
objeciones
que sol a . ¿Ilabia alguna de nues as azo-
nes
que claudicaba po
un lado? se acudia desde
luego
á
sos ene la, á mani es a que en odo caso no
e a aguo-
— 113
(la
la única ; que es aba acompañada de o as cumplida...
men e sa is ac o ias ; y que si bien ella sola quizas no
bas a la, no obs an e añadida á las demas no dejaba de
pesa en la balanza y de inclina la mas y mas á a o
nues o. ¿P esen aban los ad e sa ios alguna di icul ad
de espinosa solucion? El núme o de las espues as su-
plia á su solidez. El g a ísimo au o A con es a de es a
mane a, el insigne
B
de al o a, el sabio C de al o a,
cualquie a de las es es su icien e, escójase la que mejo
pa ezca, con en e a segu idad de
que
el Aquiles de los
ad e sa ios hab á ecibido la he ida en el endon. No
se a a de con ence , sino de ence ; el amo p opio se
in e esa en la con ienda,
y
conocidos son los in ini os
ecu sos de es e maligno agen e. Lo que a o ece se
abul a y exage a ; lo que obs ase disminuye, se des igu a
ú ocul a : la buena e p o es a algunas eces desde el
ondo del alma; pe o su oz es ahogada y acallada como
una
palab a de paz en enca nizado comba e.
Si así no ue e, ¿cómo se á posible explica que du-
an e la gos siglos, se hayan is o escuelas an o gani-
zadas, como disciplinados ejé ci os ag upados al ededo
de una bande a? ¿Cómo es que una se ie de homb es
ilus es po su sabe y i udes, iesen odos una cues-
ion de una misma mane a, al paso que sus ad e sa ios
no ménos escla ecidos que ellos, lo eían odo de una
mane a opues a? ¿Cómo es que pa a sabe cuáles e an
las opiniones de un au o , no necesi ásemos lee le, bas-
ándonos po lo comun la ó den á que pe lenecia, ó la
escuela de donde habla salido? ¿Pod ia se igno ancia
de la ma e ia, cuando consumían su ida en es udia la?
¿Pod ía se que no leyesen las ob as de sus ad e sa ios?
Es o se e i ica la en muchos, pe o de o os no cabe duda
que las consul a ian con ecuencia. ¿Pod ia se mala
e? No po cie o, pues
que
se dis inguían po su en e-
eza c is iana.
Las causas son las señaladas mas a iba ; el
homb e
án es de induci á o os al e o , se engaña
muchas e-
--- 114 —
ces á sí p opio. Se a e a á un sis ema, allí se encas illa
con odas las azones que pueden a o ece le; su ánimo
se a acalo ando á medida que se e a acado ; has a que
al in, sea cual ue e el núme o y la ue za de los ad. e -
sa ios, pa ece que se dice á sí mismo : « es e es u pues o ;
es p eciso de ende le; ale mas mo i con glo ia que i
i con ignominiosa coba día. »
Po es e mo i o, cuando se a a de con ence á
o os,
es
p eciso sepa a cuidadosamen e la causa de la e dad
de la causa del amo p opio : impo a sob e mane a pe -
suadi al con incan e de que cediendo, nada pe de á en
epu acion. No a aqueis nunca la cla idad y pe spicacia
de su alen o; de o o modo se o maliza á el comba e,
la lucha se á eñida, y aun eniéndole bajo ues os piés
y
con la espada en la ga gan a, no ecaba éis que se con-
iese encido.
Hay cie as palab as de co esía y de e encia que en
nada se oponen á la e dad ; en acilando el ad e sa io,
con iene no economiza las, si deseais que se ció á pa ido
an es que las cosas hayan llegado á ex emidades des-
ag adables (1 4).
CAPITULO XV.
EL RACIOCINIO.
Lo que alen los
p incipios y
las eglas de la dialéc ica.
Cuando los au o es a an de es a ope acion del en en-
dimien o, amon onan muchas eglas pa a di igi la,
apoyándolas en algunos axiomas. No dispu a é sob e la
e dad de es os ; pe o dudo mucho que la u ilidad
de
aquella? sea an a como se ha
p e eu idc .
En e ec o : es
innegab e que los cosas que se iden i ican con una e -
ce a, se iden i ican en e si ; que de dos que se iden i i-
can en ó sí, si la una es dis in a de una e ce a, lo se6
ambien la o a; que lo que se a i ma ó niega de odo un
géne o ó especie, debe a i ma se ó nega se del indi iduo
con enido en ellos; y ademas es ambien mucha e dad
que las eglas de a gumen acion undadas en dichos p in-
cipios son in alibles. Pe o yo engo la di icul ad en la
aplicacion ; y no puedo con ence me de que sean de
g ande u ilidad en la p ác ica.
En p ime luga , con ieso que es as eglas con ibuyen
á da al en endimien o cie a p ecision que puede se i
en algunos casos pa a concebi con mas cla idad, y a en-
de
á
los icios que en añe un discu so : bien que
á
e-
ces es a en aja queda á neu alizada con los incon e-
nien es aca eados po la p esuncion de que se sabe
aciocina , po que no se igno an las eglas del aciocinio.
Puede uno sabe muy bien las eglas de un a e, y no
ace a á pone las en p ác ica. Tal éci a ia odas las e-
glas de la o a o ia sin equi oca una palab a, que no ca-
b ia esc ibi una página sin choca , no di é con los
p ecep os del a e, sino con el buen sen ido.
§
II,
El silogismo. Obse aciones sob e es e
ins umen o dialéc ico.
Fo ma emos cabal concep o de la u ilidad de dichas
eglas, si conside amos que quien aciocina no las e-
cue da, si no se e p ecisado á o mula un a gumen o
á la mane a escolás ica, cosa que en la
ac ualidad ha cai-
do en
desuso. Los alumnos ap enden
á conoce
si al ó
cual silogismo peca con a es a ó aquella egla; y es o lo
hacen en ejemplos an sencillos, que al sali de la escuela
-116---
nunca encuen an nada que á ellos se pa ezca. « Toda
i ud es loable, la jus icia es i ud, luego es loable. »
Es á muy bien; pe o cuando se me o ece disce ni si en
al
ó
cual ac o se ha in ingido la jus icia, y la ley
iene
algo que cas iga ; si me p opongo in es iga en qué con-
sis e la jus icia, analizando los al os p incipios en que
es iba, y las u ilidades que su impe io aca ea al indi i-
duo y á la sociedad, ¿de qué me se i á dicho ejemplo,
ú o os semejan es? Los eólogos y ju is as, quisie a que
me dijesen si en sus discu sos les han se ido mucho
las decan adas eglas.
« Todo me al es mine al, el o o es me al, luego es mi-
ne al. » « Ningun animal es insensible, los peces son ani-
males, luego no son insensibles. » « Ped o es culpable,
es e homb e es Ped o, luego es e homb e es culpable. »
« Es a onza de o o no iene el debido peso, es a onza es
la que Juan me ha dado, luego la onza que Juan me ha
dado no iene el debido peso. » Es os ejemplos y o os
po el mismo eno , son los que suelen encon a se en
las ob as de lógica que dan eglas pa a los silogismos;
y yo no alcanzo qué u ilidad pueden ae al discu so
de los alumnos.
La di icul ad en el aciocinio no se qui a con es as i-
olidades mas p opias pa a pe de el iempo en la escuela
que pa a enseña . Cuando el discu so se aslada de los
ejemplos á la ealidad, no encuen a nada semejan e : y
en ón ces ó se ol ida comple amen e de las eglas, ó des—
pues de habe ensayado el aplica las con inuamen e, se
cansa bien p on o de la enojosa é inú il a ea. Cie o su
ge o, muy conocido mio, se había omado el abajo de
examina odos sus discu sos á la luz de las eglas dia-
léc icas; no sé si en la ac ualidad conse a á oda ía es e
pe eg ino humo ; mién as u e ocasion de a a le no
obse é que alcanzase g an esul ado.
Analicemos algunos de es os ejemplos, y compa é-
moslos con la p ác ica.
T á ase de la pe enencia de una posesion. Todos lo,
— 117 --
bienes que ue on de la amilia N debie on pasa á la
amilia M; pe o el mucho iempo ascu ido y o as ci -
cuns ancias, hacen que se susci e un plei o sob e el man-
soB, de que es a úl ima se halla en posesion, undándose
en que sus de echos á ella le ienen de la amilia N . Cla-
c) es que el silogismo del poseso ha de se el siguien e
Codos los bienes que ue on de la amilia N me pe ene-
,en ; es así que el manso B se halla en es e caso, luego
el manso B me pe enece. Pa a no complica supond e-
mos que no haya di icul ad en la p ime a p oposicion, ó
sea en la mayo ; y que oda la dispu a ecaiga sob e la
meno ; es deci que le incumbe p oba que e ec i amen e
el manso B pe eneció á la amilia N.
Todo el plei o gi a, no en si el silogismo es conclu-
yen e, sino en si se p ueba la meno ó no. Y p egun o
aho a : ¿pensa á nadie en el silogismo? ¿si e de nada
el eco da que lo que se dice de odos se ha de deci de
:cada uno ? Cuando se haya llegado á p oba que el man-
so B pe eneció á la amilia N, ¿se á menes e ninguna
egla pa a deduci que la amilia M es legí ima poseedo a?
El discu so se hace, es cie o; exis e el silogismo, no
cabe duda ; pe o es cosa an cla a, es an ob ia la deduc-
cion, que las eglas dadas pa a saca la, mas bien que o a
cosa, pa ece án un pu o en e enimien o especula i o.
No es a á el abajo en el silogismo, sino en encon a
los í ulos pa a p oba que el manso B pe eneció eal
men e á la amilia N, en in e p e a cual con iene las
cláusulas del es amen o, donacion, ó en a poi- donde
lo habla adqui ido; en es o y o os pun os consis i á la
di icul ad, pa a es o se ia necesa io aguza el discu so,
p esc ibiéndole a inadas eglas á in de disce ni la e -
dad en e muchos y complicados y con adic o ios docu-
men os. G acioso se ia po domas, el p egun a á os
abogados y al juez, cuán as eces han pensado en seme-
jamos eglas, cuando seguian con ojo a en o el hilo que
debia espec i amen e conduci los al obje o deseado.
La moneda que no eune las calidades p esc i as po
7.
— 118 —
la ley no debe ecibi se; es a onza de o o no las iene,
luego no debe ecibi se. » El aciocinio es an conclu-
yen e co no inú il. Cuando yo es é bien ins uido de las
ci cuns ancias exigidas po la ley mone a ia igen e, y
ademas haya expe imen ado que es a onza de o o ca ece
de ellas, se la de ol e é al dado sin discu sos; y si se
aba dispu a, no e sa á sob e la legi imidad de la con-
secuencia, sino sob e si á an os ó cuan os g anos de dé-
ici , se ha de oma oda ía, si es á bien pesada ó no, s
lle a es a ó aquella señal, y o as cosas semejan es.
Cuando el homb e discu e no anda en ac os e lejos
sob e su pensamien o, así como los ojos cuando mi an no
hacen con o siones pa a e se á si mismos. Se p esen a
una idea, se la concibe con mas ó ménos cla idad ; en ella
se e con enida o a, ú o as ; con es as se susci a el e-
cue do de o as, y así se a caminando con sua idad, sin
ca ilaciones e lejas, sin emba aza se á cada paso con la
azon de aquello que se piensa.
III.
El en imema.
La e idencia de es as e dades ha hecho que se con ase
en e las o mas de a gumen acion el en imema, el cual
no es mas que un silogismo en que se calla, po sob en-
endida, alguna de sus p oposiciones. Es a o ma se la
enseñó á los dialéc icos la expe iencia de lo que es aban
iendo á cada paso; pues pudie on no a que en la p ác-
ica se omi ia po supe luo el p esen a po ex enso
o-
do
el hilo del aciocinio. Así en el úl imo ejemplo, el
silogismo po ex enso se ia el que se ha pues o al p in-
cipio; pe o en o ma de en imema se con e i la en
es e
o o : « Es a onza no iene las condiciones p esc i as po
la ley, luego no debo ecibi la; » ó en es ilo ulga , y
mas conciso y exp esi o : « No la omo; es co a. »
-
119 -
Re lexiones sob e el é mino medio.
Todo el a i icio del silogismo consis e en compa a
os ex emos con un é mino medio, pa a deduci la e-
iacion que ienen en e sí. Cuando se conocen ya, y se
ienen p esen es esos ex emos y Ose é mino medio,
nada mas sencillo que hace la compa acion ; pe o cabal-
men e en ónces ya no es necesa ia la egla, po que el
en endimien o e al ins an e la consecuencia buscada.
¿Cómo se encuen a ese é mino medio? ¿Cómo se cono-
cen los dos ex emos, cuando se hacen in es igaciones
sob e un objeie , del cual se igno a lo que es? Sé muy
bien que si es e mine ai
-
que engo en las manos uese
o o, end ia al calidad; pe o el emba azo es á en que ni
se me ocu e que es o pueda se o o, y po an o no
pienso en uno de los dos ex emos; ni aun cuando pen-,
sa a en ello, me encuen o con medios pa a comp oba -
lo. Sabe inuy bien el juez que si el homb e que pasa po
su lado ue a el asesino á quien pe sigue desde mucho
iempo, debe la en ia le al suplicio; pe o la di icul ad
es á en que al e al culpable no piensa en el asesino; y
si pensa a en él y sospechase que es el indi iduo que es á
p esen e, no puede condena le po al a do p uebas.
Tiene los dos ex emos, mas no el é mino medio ; é -
mino quo no se le o ece á cie amen e bajo o mas dia-
léc icas. ¿Cómo se llama es e homb e? Su pa ia, su esi-
dencia o dina ia , los an eceden es de su conduc a, su
modo de i i en la ac ualidad, el luga donde se hallaba
cuando se come ió el asesina o, es igos que le ie on en
las inmediaciones del si io en que se encon ó la íc ima ;
su aje, es a u a, isonomía; señales sang ien as que se
han no ado en su opa, el puñal escondido, el azo amien-
o con que llegó á desho a á su casa pocos momen os
despues del desas e. algunas p endas que se
liad ~un-
- 1 26 -
V.
No es i la di icul ad
en
comp ende sino en a ina . Bi jugado de aje&
ez.
Sobieski. Las íbo as de
Anibal.
Hay en es e pun o una pa icula idad muy digna de
o a se, y que al ez no ha sido obse ada ; y es que
muchas e dades no son di íciles en sí, y que sin emba -
go á nadie se ocu en sino á los homb es de alen o.
Cuando es os las p esen an, ó las hacen ad e i , odo el
mundo las e an cla as, an sencillas, an ob ias que
pa ece ex año no se las haya is o án es.
Dos hábiles jugado es
de ajed ez es án
empeñados en
una complicada pa ida. Uno de ellos hace una jugada al
pa ece an indi e en e... « iempo pe dido, » dicen los
espec ado es ; luego abandona una pieza que po ia muy
bien de ende , y se en e iene en acudi á un pun o po
el cual nadie le amenaza. « Vaya una humo ada, excia,
man odos, es o le
ha á á V. mucha
al a. » « ¿Qué
quie en Vds.? dice el aimado, no a ina uno en odo, »
y colanilla
como
dis aido. El ad e sa io no ha pene a-
do la in encion, no acude al pelig o, juega, y el dis aido
que pe la iempo y piezas, a aca po el lanco descubie o,
y
coi! maligna son isa dice « jaque ma e. » « Tiene a-
zon, g i an odos, y ¿cómo no lo habíamos is o? y una
cosa an sencilla !... pues es cla o, pe dió el iempo pa a
en ila po aquel lado, abandonó una pieza pa a ab i se
paso ; acudió allí no pa a de ende se sino pa a ce a
aquella salida ; pa ece imposible que no lo hubié amos
ad e ido. »
Es án los u cos acampados delan e de Viena; cada
cual discu e po dónde se debe á a aca los cuando lle-
gue el deseado e ue zo á
ias
ó denes del ey de Polo-
nia. Las eglas del a e andan de boca en boca, los p o-
yec os son innume ables. Llega Sobieski , echa una
ojeada sob e el ejé ci o enemigo « es mio, dice, es á
C,7
mal acampado, » Al dia siguien e a aca, los u cos son
de o ados, y Viena es lib e. Y despues de is o el plan
de a aque y su eliz éxi o, odos di ian « los u cos co-
',me ie on al ó cual al a, enia azon el ey, es aban mal
acampados; » odos eían la e dad, la encon aban muy
sencilla, pe o despues de habé sela mos ado.
3
Todos los ma emá icos sabian las p opiedades de las
p og esiones a i mé icas y geomé icas ; que el exponen e
de 1 e a 0, que el de 10 e a 1, que el de 100 e a 2, y así
sucesi amen e, y que el de los núme os medios en e 1
y /0 e a un queb ado ; pe o nadie
-
eía que con es o
se
pudiese ene un ins umen o de an os y an en ajosos
usos como son las ablas de los loga i mos. Nepe dijo
« hélo aquí ; » y odos los ma emá icos ie on que e a
una cosa muy sencilla.
Nada mas ácil que el sis ema de nues a nume acion;
y sin emba go, no lo conocie on ni los g iegos, ni los
omanos. ¿Qué enómeno mas sencillo, mas pa en e á
nues os ojos, que la endencia de los lúidos á pone se á
ni el, á subi á la misma al u a de la cual descienden ?
¿No lo es amos iendo
á
cada paso en las e o as, y en
odos los asos donde hay dos ó mas ubos de comuni-
cacion ? ¿Qué cosa mas sencilla que la aplicacion de es a
ley de la na u aleza á obje o de an a u ilidad
como
es la
conduccion de las aguas? Y sin emba go ha debido as-
cu i mucho iempo an es que la humanidad se ap o-
echa a de la leccion que es aba ecibiendo odos los Bias
en un enómeno an sencillo.
Dos a esanos poco dies os
se hallan emba azados en
una ob a. El uno consul a al o o, ambos ca ilan, ensa-
yan, malba a an, sin consegui nada. Acuden po in á
un e ce o de a en ajada nomb adía. ¿A e si V. nos
saca de apu os? — Muy sencillo, de es a
mane a. —
Tiene V. azon, e a
an ácil y no habíamos
sabido
da
en
ello
Es á Aníbal á la íspe a de un comba e na al, da
s 13
disposiciones, y en e an o uel en á bo do
algunos sol.
"dos que lle an un g an núme o de asos de ba o bien
apados, cuyo con enido conocen muy pocos. Comienza
la e iega, los enemigos se ien de que los ma inos de
Aníbal les a ojen aquellos asos en ez de lechas; el
ba o se hace pedazos, y el daño que causa es muy poco.
Pasan algunos momen os, un ma ino sien e una picadu a
a oz : al
í
, i o del
l
as±imedo sucede el de o o, odos uel-
en la is a y no an cen espan o que la na e es á llenado
íbo as. In odúcese el desó den, Aníbal maniob a con
des eza
y
la ic o ia se decide en su a o . Cie amen e
que nadie
ig,
-
lo aba
que e a posible ecoge muchas í-
bo as, y ence a las en asos de ba o, y i a los á las na-
es enemigas ; pe o la ocu encia solo la u o el as u o
ca agines. él sin duda encon ó el in e nal a did, sin
aciocinios ni ca ilaciones; bas óle al ez que alguien
men ase la palab a
íbo a,
pa a a ina desde luego en
que es e ep il po ia se i le de excelen e auxilia
¿Qué nos dicen es os ejemplos? nos dicen que el a-
len o consis e muchas eces en e una elacion que es á
pa en e, y en la cual nadie a ina. Ella en sí, no es di ícil,
y la p ueba es á en que an p on o como alguno la des-
cub e, y la señala con el dedo diciendo : « mi ad ; » o-
dos la en sin es ue zo, y has a se admi an de no habe la
ad e ido. Así que el lenguaje, lle ado po la ue za mis-
ma de las cosas, los llama
á
es os pensamien os,
ocu -
en,cia, golpes, inspi aciones,
exp esando dees a mane a
que no cos a on abajo, qua se o ecie on po sí mismos.
VI,
Regla pa a medi a .
De lo dicho in e i é que pa a pensa bien no es buen
4is ema
pone el espí i u en o u a, sino que es con e-
1lien c deja le con cie o desahogo. Es á medi ando so-
b e
un
obje o, al pa ece
no adelan a; con la a encion
-- 129 -
sob e una cosa, di íase que es á do mi ando. No impo a ;
no le iolen eis; mi a si descub e algun indicio que le
guie; se asemeja al que iene en la mano una caji a ce -
ada con un eso e mis e ioso, en la cual se quie e po-
ne á p ueba el ingenio, po si se encuen a el modo de
ab i la. La con empla la go a o, la uel e epe idas e-
ces, o a ap ie a con el dedo, o a o cejea con la uña,
has a que al in pe manece un ins an e inmó il y dice :
« aquí es a el eso e, ya es á abie a. »
VII.
Ca ác e
de las in eligencias ele adas. No able doc ina de san o Tomas de Aquino.
¿Po qué no se ocu en á odos cie as e dades sen-
cillas? ¿cómo es que el linaje humano haya de mi a
cual espí i us ex ao dina ios á los que en cosas que al
pa ece odo el mundo habla podido e ? Es o es busca
azon de un a cana de la P o idencia, es o es p egun-
a po qué el C iado ha o o gado á algunos homb es
p i ilegiados una g an ue za de in uicion, ó sea ision
in elec ual inmedia a, y la ha negado al mayo núme o.
San o Tomas de Aquino desen uel e sob e es e pa i-
cula una doc ina admi able. Segun el san o Doc o ,
el
discu i es señal de poco alcance del en endimien o; es
ina acul ad que se nos ha concedido pa a supli á nues-
a debilidad; y así es que los ángeles en ienden, mas no
discu en. Cuan o ñas ele ada es una in eligencia, mé
nos ideas iene; po que encie a en pocas, lo que las mas
limi adas ienen dis ibuido en muchas. Así los ángeles
de mas al a ca ego ía en ienden po medio de pocas ideas;
el núme o se a educiendo á medida que las in eligen-
cias c iadas se an ace cando al C iado , el cual como
se in ini o é in eligencia in ini a, odo lo e en una sola
idea, única, simplicísima, pe o in ini a : su misma esen-
cia. ¡ Cuán
sublkne
eo ía! Ella sola ale un lib o;
ella
p ueba un p o undo conocimien o de los sec e os del es-
pí i u ; ella nos sugie e innume ables aplicaciones con
espec o al en endimien o del homb e.
En e ec o, los genios supe io es no se dis inguen po
la mucha abundancia de las ideas; sino en que es án en
posesion de algunas, capi ales, anchu osas, donde hacen
ale al mundo. El a e as e a se a iga e olo eando,
y
eco e mucho e eno, y no sale de la angos u a y si-
nuosidades de los alles : el águila emon a su majes-
uoso uelo, posa en la cumb e de los Alpes, y desde allí
con empla las mon añas, los alles, la co ien e de los
íos, di isa as as llanu as pobladas de ciudades, y ame-
nizadas con deliciosas egas, galanas p ade as, icas y
a iadas mieses
En odas las cues iones hay un pun o de is a p inci-
pal, dominan e ; en él se coloca el genio. Allí iene la
cla e, desde allí lo domina odo. Si al comun de los hom-
b es no les es posible si ua se de golpe en el mismo lu-
ga , al ménos deben p ocu a llega á él á ue za de a-
bajo; no dudando que con es o se aho a án muchísimo
iempo, y alcanza án los esul ados mas en ajosos. Si
bien se obse a, oda cues ion y has a oda ciencia, ie-
nen uno o pocos pun os capi ales á los que se e ie en los
demas. En si uándose en ellos, odo se p esen a sencillo
y llano, de o a sue e no se en mas que de alles y nunca
el conjun o. El en endimien o humano, ya de suyo an
iebil, ha menes e que se le mues en los obje os an sim-
pli icados como sea dable; y po lo mismo es de la ma-
yo impo ancia desemba azados de ollaje y que
ademas, cuando sea p eciso ca ga le con muchas a en-
ciones simul áneas, se las dis ibuya de sue e que queden
educidas á pocas clases, y cada una de es as inculada
en un pun o. Así se ap ende con mas acilidad, se pe ci-
be con lucidez y exac i ud, y se auxilia pode osamen e
la memo ia.
--
131
§
VIII.
Necesidad del abajo.
lie las doc inas de es e capí ulo sob e la inspi acion
é in uicion, ¿pod emos in e i la con eniencia de aban-
dona el discu so, y has a el abajo, y de en ega nos á
una especie de quie ismo in elec ual? No cie amen e.
Pa a el desa ollo de oda acul ad hay una condicion
indispensable : el eje cicio En lo in elec ual como en lo
ísico, el ó gano que no unciona se ado mece, pie de de
su ida ; el miemb o que no se mue e se pa aliza. Aun
los genios mas p i ilegiados no llegan á adqui i su
ue za he cúlea, sino despues de la gos abajos. La ins-
pi acion no desciende sob e el pe ezoso; no exis e cuan-
do no hie en en el espí i u ideas y sen imien os ecundan-
es. La in uicion, el e del en endimien o, no se adquie e
sino con un hábi o engend ado po el mucho
mi a .
La
ojeada ápida, segu a y delicada de un g an pin o , no se
debe solo á la na u aleza, sino ambien á la dila ada con-
emplacion y obse acion de los buenos modelos : y la
o
macia de la música no se desen ol e la en la o ganiza--
cien mas a n6ni
g
a, suje a únicamen e á oi sonidos
ás.-
pe os y des emplados (16).
- 132 -
CAPÍTULO XVII.
LA ENSEÑANZA.
§ L
Dos obje os de la ense ianza. Di e en es clases de p o eso es.
Dis inguen comunmen e los dialéc icos en e el mé o.
do do enseñanza y el de in encion. Sob e uno y o o
oy á emi i algunas obse aciones.
La enseñanza iene dos obje o :
°
ins ui á los alum-
nos en los elemen os de la ciencia ; 2
D
desen ol e su a-
len o pa a que al sali dela escuela puedan hace los ade-
lan os p opo cionados á su capacidad.
Pod ia pa ece que es os dos obje os no son mas que
uno solo; sin emba go no es así. Al p ime o alcanzan o-
dos los p o e,so e6que poseen medianamen e la ciencia ;
al segundo no llegan sino los de un mé i o sob esalien e.
Pa a k pi hue o, has a conoce el encadenamien o de
algunos hechos y p oposiciones, cuyo conjun o o ma el
cue po de la ciencia ; pa a lo segundo, es p eciso sabe
cómo
se ha cons uido esa cadena que enlaza un ex emo
con o o; pa a lo p ime o bas an homb es que conozcan
los lib os, pa a lo segundo son necesa ios homb es que
coliezcan las
Cosas.
Mas di é ; puede muy men sucede que un p o eso
supe icial sea mas á p opósi o
pa a la simple enseñanza
de los elemen os que o o muy p o undo ; pues que es e
sin ad e i lo, se deja á lle a á discu sos que compli-
ca án la sencillez de las p ime as nociones, y así daña á
á la pe cepcion de los alumnos poco capaces.
La cla a explicacion de los é minos, la exposicion
Ha-
33 —
na de los p incipios en que se unda la ciancia, la me ó-
dica coo dinacion de los eo emas y de sus co ola ios,
hé aquí el obje o de quien no se p opone mas que ins ui
en los elemen os.
Pe o al que ex ienda mas allá su mi adas, y conside e
que los en endimien os de los jó enes no son únicamen e
ablas donde se hayan de i a algunas líneas que pe ma-
nezcan allí inal e ables pa a siemp e, sino campos que
se han de ecunda con p eciosa semilla, á es e le incum-
ben a eas mas ele adas y mas di íciles. Concilia la cla-
idad con la p o undidad, he mana la sencillez con la
combinacion, conduci po camino llano y amaes a al
p opio iempo en anda po sende os escab osos, mos-
ando las angos as y enma añadas e edas po donde
pasa on los p ime os in en o es, inspi a i o en usias-
mo, despe a en el alen o la conciencia de las p opias
ue zas, sin daña le con eme a ia p esuncion, hé aquí
las a ibuciones del p o eso que conside a la enseñanza
elemen al no como u o, sino como semilla.
Genios igno ados de los demas, y de si mismos.
1
Cuán pocos son los p o eso es do ados de es a p e-
ciosa habilidad 1 Y ¿ cómo es posible que los haya en el
las imoso abandono en que yace es e amo ? Quién cuida
de a iciona á la enseñanza á los homb es de capacidad
ele ada? Quién p ocu a ija los en es a ocupacion, si se
deciden alguna ez á emp ende la? Las cá ed as son mi-
adas á lo mas co no un hincapié pa a subi mas a iba;
con las a duas a eas quo ellas imponen, se unen mil
y mil de un ó den di e en e ; y se desempeña co iendo
y á mane a de dis accion, lo que debe ia abso be al
homb e en e o.
Así, cu ,nde en e los jó enes se encuen a alguno en
8
— 134 —
cuya en e chispea la llama del genio, nadie
la ad ie -
e,
nadie se lo a isa, nadie se lo hace sen i : y encajona-
do en e los buenos alen os, p osigue su ca e a sin que
se le haya hecho expe imen a el alcance de sus ue zas.
Po que es p eciso sabe que es as ue zas no siemp e las
conoce
el
mismo que las posee, aun cuando sean con
espec o á lo mismo que le occupa. Pod á muy bien su-
cede que el uego del genio pe manezca oda la ida en-
e cenizas, po no habe habido una mano que las sa-
cudie a. ¿No emos á cada paso que una lige eza ex ao -
dina ia, una singula lexibilidad de cie os miemb os,
una g an ue za muscula y o as calidades co po ales,
es án ocul as has a que un ensayo casual iene á e elá -
selas al que las posee? Si Hé cules no maneja a mas que
un bas onci o, nunca c eye a se capaz de blandi la pe-
sada cla a.
§
III.
Medios pa a descub i los alen os ocul os,
y ap ecia los en
su alo .
Un p o eso de ma emá icas que explique á sus alum-
nos la eo ía de las secciones cónicas les da á una idea
cla a y exac a de dichas cu as, p esen ándoles las ecua -
(iones que exp esan su na u aleza, y deduciendo las p o-
piedades que de es a se o iginan. Has a aquí el discípulo
ap ende bien los elemen os, pe o no se eje ci a en el de-
sa ollo de sus ue zas in elec uales; nada se le o ece
que pueda hace le sen i el alen o de in encion, si es
que en ealidad le posea. Pe o si el p o eso le hace no a
que aquella ecuacion undamen al, al pa ece de me a
eon encion, no es p obable que se le haya es ablecido sin
mo i o, desde luego el jó en se halla mal segu o sob o
la basa que epu aba sólida, y busca el medio de da le
algun apoyo. Si el alumno no acie a en el p incipio ge-
ne ado de dichas cu as, se le puede hace no a el
nomb e
que lle an, y eco da le que la seccion pa alela
--- 135 —
í la base del cono
es un cí culo.
En ónces
na u almen e
el alumno co a el cono con planos en di e en es posicio-
nes, y á la p ime a ojeada ad ie e que si la seccion es
ce ada, y no pa alela á la base, esul an cu as cuy/
igu a se pa ece á la que se ha llamado elipse. Ya ima-
gina la seccion mas ce cana al pa alelismo, ya mas dis-
an e, y siemp e no a que la igu a es una elipse, con la
única di e encia de su mayo aplanacion po los lados,
ó bien de la mayo di e encia de los ejes. ¿Se á posible
exp esa pa una ecuacion la na u aleza de es a cu a?
¿ Hay algunos da os conocidos? ¿Tienen alguna ela-
cion con las p opiedades del cono, y de la seccion pa a-
lela ? ¿ La mayo ó meno inclinacion del plano cambia
la na u aleza de la seccion ? Dando al plano o as posi-
ciones, de sue e que no salga ce ada la seccion, ¿ qué
cu as esul an ? ¿ Hay alguna semejanza en e ellas, y
las pa ábolas é hipé boles? Es as y o as cues iones se
o ecen al discípulo do ado de capacidad; y si es de muy
elices disposiciones, e éisle al ins an e i a líneas den-
o del cono, compa a las unas con o as, concebi ián-
gulos, calculca sus elaciones,, y an ea mil caminos
pa a llega á la ecuacion deseada. En ónces no ap ende
simplemen e las p ime as nociones de la eo ía ; se ha
con e ido ya en in en o ; su alen o encuen a pábulo
en que ceba se; y cuando aislado en los p ocedimien os
de p ime a enseñanza con aba muchos iguales en la in-
eligencia de la doc ina explicada, aho a echa éis de
e que deja á sus compañe os muy a as, que ellos no
han dado un paso, mién as él, ó ha ob enido el esul-
ado que se buscaba, ó adelan ado en el e dade o ca-
mino. En ónces da á conoce sus ue zas, y las conoce
él mismo ; en ónces se palpa que su capacidad es supe-
io á la u ina, y que quizas andando el iempo pod á
ensancha el dominio de la ciencia.
Un p o eso de de echo na u al explica á cumplida-
men e los de echos y debe es de la pa ia po es ad, y las
obligaciones de los hijos con espec o á los pad es, ab-
- —
siglos; hecho indes uc ible, po que es á undado en la
misma na u aleza del homb e. El débil sien e la
supe io-
idad del ue e, y se humilla en su p esencia ; el genio
no es el pa imonio del linaje humano, es un p i ilegio
á pocos concedido : quien le posee eje ce sob e los de-
mas un asendien e i esis ible. Se ha obse ado con mu-
cha e dad que las masas ienen una endencia al des •
po ismo ; es o dimana de que sien en su incapacidad pa a
di igi se, y na u almen e buscan un je e : a que se ex-
pe imen a en la gue a y la polí ica, se no a ambien
en
las ciencias. La gene alidad de los que las p o esan son
ambien masas, son e dade o ulgo que en egado á sí
mismo no sala ia qué hace se; po lo mismo se a emo-
lina á mane a de g upos popula es en o no de los que
le hablan algo mejo de lo que él sabe, y mani ies an co-
nocimien os que él no posee. El en usiasmo pene a am-
bien en la plebe sabía,
y
lo mismo que la o a en sus asona-
das, aplaude y g i a : « muy bien, muy bien!... ú lo
en iendes mejo que noso os ; ú se ás nues o je e... »
§
III.
que ha su ido
en nues a época la au o idad cien í ica
Á medida que se han gene alizado los conocimien os
culi el inmenso desa ollo de la p ensa, se ha podido
c ee que el indicado enómeno habia desapa ecido ; pe o
no es así; lo que ha hecho, ha sido modi ica se. Cuando
los caudillos e an pocos, cuando el mando es aba en e
pocas escuelas, andaban los en endimien os á mane a d€
ejé ci os disciplinados, siendo an pa en e la dependen-
cia que no e a posible equi oca se. Aho a sucede
.
de o a
mane a : los caudillos y las escuelas son en mayo nú-
me o; la
disciplina
se ha elajado :
p
asan los soldados
de uno á o o campo; es os se adelen an un poco, agua--
11w se quedan ezagados ; algunos se sepa an y se ú i ise-
— 143 --
p
ian en esca amuzas sin ins ucciones ni ó denes do sus
je es ; di íase que los g andes ejé ci os han dejado de
exis i y que cada cual ma cha po su lado : pe o no os
hagais ilusiones, los ejé ci os exis en á pesa de ese des-
ó den, odos saben bien á cuál pe enecen ; si dese an
del uno se uni án al o o ; y cuando se ean en ap ie o,
odos se eplega án en la di eccion donde saben que es á
el cue po p incipal pa a cub i su e i ada.
Y si en a quisiésemos en minuciosas cuen as, halla-
íamos que no es an exac o que los caudillos de aho a
sean en mucho mayo núme o que los de iempos an e•
io es. Fo mando un cuad o de clasi icaciones cien í icas
y li e a ias, encon a íamos ácilmen e que en cada géne-
o son muy pocos los que lle an la bande a, y que sob e
sus pasos se p ecipi a la mul i ud aho a como siemp e.
El ea o y la no ela, ¿no ienen un pequeño núme o
de
no abilidades,
cuyas ob as se imi an has a el as idio ?
La polí ica, la iloso ía, la his o ia, ¿no cuen an Cambien
unos pocos adalides, cuyos nomb es se p onuncian sin
cesa , y cuyas opiniones y lenguaje se adop an sin dis-
ce nimien o? La
independien e
Alemania, ¿no iene sus
escuelas ilosó icas, an ma cadas y ca ac e izadas como
se lo pudie on las de san o Tomas, Esco o y Sua ez?
¿Qué son en F ancia la u ba de los ilóso os uni e si-
a ios, sino humildes discípulos de Cousin ?
¿y
qué ba
sido Cousin á su ez sino un ica io de Iiegel, y de Sche-
Iling? y su- iloso ía, que ambien o ceja po in oduci se
en e noso os, ¿no comienza con ono magis al, exi-
giendo espe o y de e encia, á mane a de minis e io sa-
e ado que se di ige á la con e sión de las gen es senci-
las? La mayo pa e de los que p o esan la iloso ía de
a his o ia, ¿ hacen mas que eci a ozos de las ob as
e Guizo , ó de o os esc i o es muy con ados? Los que
se complacen en declamaciones sob e ele ados p incipios
de legislacion, ¿no sois con ecuencia plagia ios de
Beca ia y
Filangie i?
Los u ili a ios, ¿nos dicen
po
saki a o a cosa
que lo que acaban de lee
en
Bonilla&
— 144 --
Los esc i o es sob e de echo cons i ucional, ¿no ienen
siemp e en la boca á Benjamin Ccns an ?
Reconozcamos pues un hecho que an de bul o se p e-
sen a, y no nos lisonjeemos de habe des uido lo que es
mas ue e que noso os, pe o gua démonos de sus ma-
los e ec os, en cuan o nos sea posible. Si á causa de la
debilidad de nues as luces, es a nos p ecisados á ale -
nos de las ajenas, no las ecibamos ampoco con ignoble
sumision, no abdiquemos el de echo de examina las co-
sas po noso os mismos, no consin amos que nues o
en usiasmo po ningun homb e llegue á an al o pun o,
que sin ad e i lo le econozcamos co no o áculo in ali-
ble. No a ibuyamos á la c ia u a lo que es p opio del
C iado .
•
§ IV.
El alen o de in encion.
Ca e a del genio.
Si el en endimien o es al que pueda conduci se á sí
mismo, si al examina las ob as de les g andes esc i o es,
se sien e con ue za pa a imi a los, y se encuen a en e
ellos, no co no pigmeo en e gigan es, sino como en e
sus iguales, en ónces el mé odo de in encion le con iene
de una mane a pa icula , en ónces no debe limi a se á
sabe los lib os,
es p eciso que
conozca las cosas;
no
na de con en a se con segui el camino illado, sino que
ha de busca e edas que le lle en mejo , mas ec o, y
si es posible á pun os mas ele ados. No admi a idea sin
analiza , ni p oposicion sin discu i , ni aciocinio sin
examina , ni egla sin comp oba ; ó mese una ciencia,
p opia, que le pe enezca como su sang e, que no sea
una simple eciiacion de lo que ha leido, sino el u o
de lo que ha obse ado y pensado.
¿Qué eglas debe á ene p esen es? Las que se han
señalado mas a iba pa a odo pensado . El en a en
,o me io es se ia inú il
y
al ez imposible ; que el em-
-145--
peno de aza al genio una ma cha ija, es no ménos e-
me a io que el de suje a las exp esiones de animada
isonomía al mezquino cí culo d
e compasados ges os.
Cuando le eis abalanza se b ioso á su gigan esca ca -
e a, no lo di ijais palab as insulsas, ni consejos es é i-
es, ni eglas que no ha de obse a ; decidle an solo :
« Imágen de la di inidad, ma cha á cumpli los des inos
oe e ha señalado el. C iado ; no e ol ides de u p in-
cipio y de u in ; ú le an as el uelo y no sabes adónde
as alza los ojos al cielo, y p egún aselo á u Hacedo .
Él e mos a á su olun ad; cúmplela ielmen e; que en
cumpli la es án ci ados u g ando y u glo ia (18). »
w
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•••••
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••••
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•••
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••
CAPITULO XIX.
EL ENTENDIMIENTO
!
kL CORAZON Y LA IMAGINACION.
Disc ecion en el uso de las acul ades del alma. La eina Dido. Alejand o.
He dicho (Cap. mi) que pa a conoce la e dad en
cie as ma e ias, e a necesa io desplega á un mismo
iempo di e en es acul ades del alma, y en e ellas he
con ado el sen imien o. Aho a añadi é que si bien es o
es p eciso
cuando
se a a de aquellas
e dades, cuya
na u aleza consis e en elaciones con dicho sen imien o,
como odo lo bello ó ie no, ó melancólico ó
sublime; no
lo
es cuando la e dad pe enece
á
un ó den dis in o que
nada iene que
e con nues a acul ad
de sen i .
Si quie o ap ecia odo el mé i o de Vi gilio en el
epi-
sodio de Dido, es menes e que no aciocine con seque-
ad, sino que imagine y sien a; pe o si me p opongo
o
— 146 —
ju.zga bajo el aspec o mo al la conduc a de la eina
de
Ca ago,
es p eciso
que me despoje de odo sen imien o ;
y que deje encomendado á la ia azon el alla con o -
me á los
e e nos p incipios-
de la i ud.
Al lee
á Quin o Cu cio, admi o al hé oe macedon, y
me complazco en e le cuando se a oja impá ido al a-
es del
G ánico, ence en A bela, pe sigue y anonada á
Da ío, y seño ea
el O ien e. En odo es o hay g andeza,
hay asgos que
no ue an debidamen e ap eciados,
si se
ce a a el co azon á odo sen imien o. La sublime lla -,
acion del
sag ado Tex o
(I. Mach. Cap. 4), no se á es-
imada en su jus o alo ,. po quien no haga mas, que
analiza con ialdad, « Y sucedió que despues que Ale-
jand o Macedon hijo de Filipo, que ué el p ime o que
einó en G ecia, salido de la ie a de Ce him, de o ó a
Da ío ey de los pe sas y de los medos, dió muchas ba-
allas, y conquis ó las o alezas de odos, y ma ó á los
eyes de la ie a. Y pasó has a los con ines del mundo,
y se apode ó de los despojos de nume osas gen es, y
la
ie a calló en su p esencia... »
Cuando uno llega á
es a exp esion, el lib o se cae de las manos, y el asom-
b o se apode a del alma. En p esencia de un homb e la
ie a calló...
Sin iendo con i eza la ue za de es a
imágen, se o ma la mayo idea que o ma se pueda del
hé oe conquis ado . Si pa a conoce es a e dad, abs ai-
go y discu o y ca ilo, y ahogo mis sen imien os, nada
comp ende é;
.
es p eciso que me ol ide de oda iloso ía,
que no sea mas que homb e, y que dejando la an asea
en libe ad, y el co azon abie o, mi e al hijo de _Hipo,
saliendo de la ie a de Ce him, ma chando con pasos de
gigan e has a la ex emidad del o be, y con emple.á la
ie a, que amed en ada calla. Pe o si me p opongo exa-
mina la
jus icia y
la u ilidad de aquellas conquis as, en-
onces se á p eciso co a el uelo á la imaginacion,
amo igua los sen imien os de admi acion
y
en usiasmo;
se á- p eciso ol ida al jó en mona ca odeado de sus
alanges, y descollando en e sus gue e os como el Jú-
— 147 —
pi e de la ábula en e el co ejo de
los
dioses; se á ne_
cosa io no pensa mas que en los e e nos p incipios dela
azon, y en los in e eses de la humanidad. Si al hace es e
exámen dejo campea la an asía y dila a se el co azon,
e a é; po que la adian e au éola que o la las sienes
del conquis ado , me deslumb a á, me qui a á la osadía
de condena le, me inclina á á la indulgencia po an o
genio y he oísmo ; y se lo pe dona é odo, cuando ea
que en la cumb e de su glo ia, á la edad de 33 años,
se
pos a en un lecho
y
conoce que se mue e. E pos hcec
decidi in lec uin, e cogno i quia mo e e.;u .
(Ma-
chab. lib.
I,
cap. .)
In luencia del co azon sob e la cabeza. Causas
y e ec os.
Á cada paso se obse a
la
mucha in luencia que sob e
nues a conduc a ienen las pasiones ; y el insis i en
p o-
ba
es o, se ia demos a una e dad demasiado conocida.
Pe o no se ha epa ado • an o en los e ec os de las pasio-
nes sob e el en endimien o, aun con espec o á e dades
que nada ienen que e con nues as
-
acciones. Quizas
sea es e uno de los
pun os
mas impo an es del
a e
de
pensa , y po lo mismo lo expond é con algun de eni-
mien o.
Si nues a alma es u iese únicamen e do ada de in e-
ligencia, si pudiese cc empla los obje os sin se a ec a-,
da po ellos, sucede ia que en no al e ándose dichos
obje os, los e íamos siemp e de una misma mane a. Si
el ojo es el mismo, la dis ancia la misma, el pun o do
is a el mismo, la can idad
y di eccion
de la luz las
mas, la imp esion que ecibamos no ppd á ménos sol.
siemp e la misma. Pe o cambiada una cualquie a de es,
las condiciones, cambia á la imp esion ; el obje o se ;,
mas 6 monos g ande, los colo es mas ó ménos iy1H '
quizas del odo di e en es; su igu a su i á consiúe a-
— 148 ---
b!as modi icaciones, ó al ez se con e i á en o a nada
semejan e. La luna conse a siemp e su misma igu a, y
no obs an e nos p esen a de con inuo a iedad de ases;
una oca in o me
y
desigual se nos o ece á lo léjos como
una cúpula que co ona un sobe bio edi icio ; y el monu-
men o que mi ado de ce ca es una ma a illa del a e, se
di isa á la ga dis ancia como una peña i egula , desga-
jada, caida á la a en u a en las aldas del mon e.
Lo p opio sucede con el en endimien o : los obje os son
á eces los mismos, y no obs an e se o ecen muy di e-
en es, no solo á dis in as pe sonas, sino á una misma ;
sin que pa a es a mudanza sea necesa io mucho iempo.
Quizas un ins an e de in e alo es su icien e pa a cam-
bia la escena ; nos hallamos ya en o a pa e ; se ha
co ido un elo, y odo ha a iado; odo ha omado o as
o mas y colo es; di íase que los obje os han sido ocados
con la a i a de un mago.
Y cuál es la causa ? es que el co azon se ha pues o
en juego, es que noso os nos hemos mudado, y nos pa-
ece que se han mudado los obje os. Así al da se á la
ela la emba cacion que nos lle a, el pue o y las cos as
huyen á oda p isa ; cuando en ealidad nada se ha mo-
ido sino la na e.
Y nó ese que es a mudanza no se ealiza an solo cuando
el ánimo se conmue e p o undamen e, y puede deci se
que las pasiones es án le an adas; en medio de una cal-
ma apa en e su imos á menudo es a al e acion en la ma-
ne a de e , al e acion an o mas pelig osa, cuan o mé-
nos se hacen sen i las causas que la p oducen. Se han
di idido en cie as clases las pasiones del co azon hu-
mano, pe o sea que no se hayan comp endido odas en
la clasi ieacion ilosó ica, sea que cada una de ellas en-
añe en su seno o as muchas que deben se conside a-
das como sus hijas, ó co no ans o maciones de una
misma, lo cie o es que quien obse e con a encion la a-
iedad y g aduacion de nues os sen imien os c ee á es-
a asis iendo á 'las mudables ilusiones de una
isiog
— 149 —
an asmagó ica. Hay momen os de calma y de empes ad,
de dulzu a y de ac i ud, de sua idad y de du eza, de a-
lo y de coba día, de o aleza y de aba imien o, de en-
usiasmo y de desp ecio, de aleg ía y de is eza, de o -
gullo y de anonadamien o, de espe anza y de desespe acion ,
de paciencia y de i a, de pos acion y de ac i idad, de
expansion y de es echez, de gene osidad y de codicia,
de pe don y de enganza, de indulgencia y de se e idad,
de place y de males a , de sabo eo y de edio, de g a-
edad, y de lige eza, de ele acion y de i olidad, de se-
iedad
y
de chis e, de
pe o ¿adónde amos á pa a ,
enume ando la a iedad de disposiciones que expe i-
men a nues a alma ? No es mas mudable é incons an e
el ma azo ado po los hu acanes, mecido po el cé i o,
izado con el alien o de la au o a, inmó il con el peso de
una a mós e a de plomo, do ado con los ayos del sol
nacien e, blanqueado con la luz del as o de la noche,
achonado con las es ellas del i mamen o, cenicien o
como el semblan e de un di un o, b illan e con los ue-
gos del medio dia, eneb osh y neg o como la boca de
una umba.
Eugenio. Sus as o maciones en ein e y cua o ho as.
É ase una he mosa mañana de ab il, Eugenio se ba-
bia le an ado muy emp ano, habia ex endido maquinal-
men e el b azo á su lib e ía, y con el omi o en la mano,
pe o sin ab i , se habia asomado al balcon que daba is a
á una isueña campiña. J Qué dia mas bello i qué ho a
an einbelesan e ! El sol se le an a en el ho izon e ma i-
zando las nubecillas con p imo osos colo es, y desple-
gando en odas di ecciones madejas de luz, como la do-
ada cabelle a ondean e sob e la cabeza de un niño; la
ie a os en a su iqueza y sus galas, el uiseño go jea
y ina en la ce cana a boleda, el lab ado se encamina
4
--150—
su campo, saludando al lumina del dia con can a es
de dicha y de amo . Eugenio con empla aquella escena
con un place inexplicable. Su ánimo anquilo, sose-
gado, apacible, se p es a ácilmen e á emociones g a as
y sua es. Goza de comple a salud, dis u a de pingüe
o una ; los negocios de la amilia andan con ien o en
popa, y cuan os le odean se esme an en complace le.
Su co azon no es á agi ado po ninguna pasion iolen a;
anoche concilió sin di icul ad el sueño, que no se ha in-
e umpido has a el aya del alba ; y espe a que las ho-
as se adelan en pa a en ega se al o dina io cu so de sus
anquilas a eas.
Ab e po in el lib o es una no ela omán ica. Un des-
g aciado á quien el mundo no ha podido comp ende ,
maldice á la sociedad, á la humanidad en e a, maldice
á la ie a y al cielo, maldice lo pasado, lo p esen e y lo
u u o, maldice al mismo Dios, se maldice á sí mismo ;
y cansado de mi a un :sol helado y somb ío, una ie a
mus ia y agos ada, de a as a una exis encia que pesa
sob e su co azon, que le op ime, que le ahoga, come
los b azos del e dugo al in eliz ajus iciado, se p opone
da in á sus dias. Mi adle, ya es á en el bo de del p e-
cipicio a al, ya es á esc i a en la ca e a la palab a
el
Dios;
ya uel e en o no su cabeza desg eñada, su sem-
blan e pálido, sus ojos hundidos é in lamados, sus ac-
ciones al e adas; y án es de consuma cl a en ado se
queda un momen o en silencio, y luego e lexiona sob e
la na u aleza, sob e los des inos del homb e, sob e la
injus icia de la sociedad. « Es o es exage ado, dice con
impaciencia Eugenio ; en el mundo hay mucho malo,
pe o no lo es odo. La i ud no es á oda ía des e ada
de la ie a ; yo conozco :muchas pe sonas que sin a oz
calumnia no pueden se ,con adas en e los c iminales.
Hay injus icias, es cie o; pe o la injus icia no
es
la e-
gla de la sociedad; y si bien se obse a, los,
g andes c í-
menes son excepciones mons uosas. La mayo pa e de
los ac os que se some en con a la i ud ,p oceden
de
— 151 —
nues a debilidad ; nos dañan á noso os mismeis, pe o
no aen pe juicios á o os; no a e o izan al mundo, y
los mas se consuman ,sin llega .á su no icia. Ni es e
dad que el bienes a sea an :imposible ; los in o unados
ion muchos, _pe o no odo:dimana de injus icia y c uel-
dad; en la misma na u aleza de las cosas se encuen a
la azon de -.es os males, que ademas no son ni an os ni
an neg os como se nos pin an aquí. No sé qué modo do
mi a los obje os ienen esos homb es; se quejan de o-
do, blas eman de Dios, calumnian á la humanidad en-
e a, y cuando _se ele an á-conside aciones ilosó icas,
lle an el alma po una egion de inieblas, donde no en-
cuen a mas que.un caos desespe an e. Cuando uel e
desemejan es excu siones, no sabe p onuncia o as pa-
lab as, que
maldicion y c imen.
Es o es insopo able;
es o es an also en iloso ía como eo en li e a u a. » Así
discu ía Eugenio, y ce aba buenamen e el lib o, y _apa -
aba de su men e aquellos é icos ecue dos, en egán-
dose de nue o á la con emplacion de la bella na u aleza,.
Pasan las ho as, suena la-de comenza sus a eas ;
y
aquel dia pa ece el de las desg acias. Todo a mal; di-
íase que le han alcanzado á Eugenio las maldiciones del
suicida. Muy de mañana co e po la casa un mal humo
e ible; N ha pasado malísima noche, M se ha le an-
ado indispues o, y odos son mas ag ios que zumo de
u a e de. Á Eugenio se le pega Cambien algo de la ma-
lignidad a mos é ica que le odea ; pe o oda ía conse a
alguna cosa de las apacibles emociones de la salida del
sol.
El dia se a encapo ando, el iempo no se á an bueno
co no se p ome io el espec ado de la mañana. Sale Eu-
genio á sus diligencias, la llu ia comienza, el pa aguas
no bas a pa a cub i al iandan e, y en una calle es e-
cha y a es ada de lodo, se encuen a Eugenio con un
caballo que galopa, sin a ende á que los chispazos de
ango de sus cascos dejan al pob e pasaje o pedes e
he-
cho
una lás ima de piés á cabeza. Ya ,es p eciso e oce-
254
LIII.
No imp esiones sensibles,
sin
°
mo al y azon.
La conduc a del homb e, así con espec o á lo mo al
como á lo ú il, no debe gobe na se po imp esiones sino
po eglas cons an es ; en lo mo al, po las máximas
de e e na e dad ; en lo ú il, po los consejos de la sana
azon. El homb e no es un Dios en quien odo se san-
i ique po solo halla se en él ; las imp esiones que e-
cibe, son modi icaciones de su na u aleza que en nada
al e an las leyes e e nas; una cosa jus a no pie de la
jus icia, po se le desag adable; una cosa injus a, po
se le ag adable, no se la a de la injus icia. El enemigo
implacable que hundeel puñal engado en las en añas
de su íc ima, sien e en su. .co azon un place e oz, y su
accion no
.
deja de se un c imen; la he mana de la ca-
idad que asis e al en e mo, que-le ali ia y consuela,
su e mas de una ez o men os a oces, mas po es o
su accion no deja de se he óicamen e i uosa.
P escindiendo de lo mo al, y a endiendo á lo ú il, es
necesa io a a las cosas con a eglo á lo que son, no á
lo que nos a ec an; la e dad no es á esencialmen e en
nues as imp esiones,. sino en los obje os ; cuando aque-
llas nos ponen en desacue do con es os, nos ex a ían.
El mundo eal no es el mundo de los pee as y no elis-
as; es p eciso conside a la y a a le al como es en sí;
DO
sen imen al, no an ás ico, no soñado ; sino posi i o,
ác ico, p osaico.
§ LIV.
un
sen imien o bueno,
la exag
e aciGn le hace malo.
La
eligion no so oca los sen imien os, solo los mode-
la y los di ige; la p udencia no desecha el auxilio de las
---- 255
pasiones empladas, solo se gua da de su p edominio.
La a monía no se ha de p oduci en el homb e con el
simul áneo desa ollo de las pasiones, sino ec,n su ep e-
sion ; el con apeso de las que se dejen uncionando no
son solo las o as pasiones, sino p incipalmen e la aza]]
y la mo al.
La oposicion misma de las inclinaciones buenas á
las
malas, deja de se saludable, cuando en ella no p eside
como seño a la azon ; po que las inclinaciones buenas
no son buenas sino en cuan o la azon las di ige y inodo a;
abandonadas á sí, mismas , se exage an, se hacen malas.
Un alien e es á enca gado de un pues o pelig oso :
el iesgo c ece po momen os; á su al ededo an cayendo
sus cama adas ; los enemigos se ap oximan cada ez
mas; apénas hay espe anza de sos ene se, y la ó den pa-
a e i a se no llega. El desalien o en a po un ins an e
en el co azon del alien e; ¿á qué mo i sin ningun u-
o ? El debe de la disciplina y del- hono ¿se ex ende á
has a un sac i icio inú il ? ¿No se ia mejo abandona el
pues o, excusa se á los ojos del je e con lo impe ioso de
la necesidad? « No, esponde su co azon gene oso ; es o es
coba día que se cub e con el nomb e de p udencia. ¿ Qué
di ian us compañe os, qué u je e, qué cuan os e cono-
cen? ¿la ignominia ó la mue e? pues la mue e, sin
acila , la mue e. »
¿Se puede culpa esa e iexion con queel b a o o icial
ha p ocu ado sos ene se á sí mismo, con a la en ado!
de coba día? Ese deseo del hono , ese ho o a la ig ionii-
.nia de pasa po coba de, ¿no ha sido en él un sen imien o?
pe o un sen imien o noble, gene oso , con cuya ue za y
ascendien e' se ha o alecido con a las asechanza
del miedo y ha cumplido su debe . Esa pasion pules di i
gida á un obje o bueno, ha p oducido un esul ado ex-
celen e, que al ez sin ella no se hubie a conseguido :
aquellos momen os c í icos, e ibles, en que el e, eeeno
do del cañon, la g i e ía del enemigo ce cano, y los
yel
de los cama adas mo ibundos, comenzaban á
in oiwci
— 256 --
el espan o en su pecho, la azon en e amen e sola al ez
hubie a sucumbido; pe o ha llamado en su ayuda á una
pasion mas pode osa que el emo de la mue e . el sen-
imien o del hono , la e güenza de pa ece coba de; y
a azon ha iun ado, el debe se ha cumplido.
Llegada la ó den de eplega se, el o icial se eune á
su cue po, habiendo pe dido en el pues o a al á casi o-
dos sus soldados. — Ya le eníamos á V. po mue o,
le dice chanceándose uno de sus amigos ; no se hab á V.
ol idado del pa ape o. — El o icial se c ee ul ajado,
pide con calo una sa is accion, y á las pocas ho as el
bu lon imp uden e ha dejado de exis i . El mismG sen-
imien o que poco án es impulsa a á una accion he óica,
acaba de causa un asesina o. El hono , la e güenza
de pasa po coba de, habían sos enido
al
alien e, has a
el pun o de hace le desp ecia su ida; el hono , la e -
güenza de pasa po coba de han eñido
sus
manos con la
sang e de un amigo imp uden e. La pasion di igida po
la azon se ele ó has a el he oísmo ; en egada á su ím-
pe u ciego, se ha deg adado has a el c ímen.
La emulacion es un sen imien o pode oso, excelen e
p ese a i o con a la pe eza, con a la coba día, y
con a cuan as pasiones se oponen al eje c;eio ú il de
nues as acul ades. De ella se ap o echa el maes o pa a
es imula á los alumnos; de ella se si e el pad e de amilia
pa a e ena las malas inclinaciones de alguno
de
sus
hijos; de ella se ale un capi an pa a ob ene de sus su-
bo dinados, cons ancia, alo , hazañas he óicas. El de-
seo de adelan a , de cumpli con el debe , de lle a á ca-
bo g andes emp esas, el dolo oso pesa de no habe
hecho de nues a pa e odo lo que podíamos y debíamos,
el ubo de e nos excedidos po aquellos á quienes
hu-
bié amos
podido supe a , son sen imien os muy jus os,
muy nobles, excelen es pa a hace nos a anza en el ca-
mino del bien. En ellos no hay nada ep ensible; ellos
son el manan ial de muchas acciones i uosas,
de eso-
luciones sublimes, de hazañas so p enden es.
-257--
Pe o si ese mismo sen imien o se exage a , el néc a
a omá ico, dulce, con o ado , se ueca en el humo
mo í e o que luye de la boca de un ep il ponzoñoso, la
emulacion se hace en idia. El sen imien o en el ondo es
el mismo, pe o se ha lle ado á un pun o demasiado al o;
el deseo de adelan a ha pasado á se una sed ab asado-
a ; el pesa de e se supe ado, es ya un enco con a
el que supe a ; ya no hay aquella i alidad que se he ma-
naba muy bien con la amis ad mas ín ima, que p ocu a-
ba sua iza la humillacion del encido p odigándole
mues as de ca iño, y since as alabanzas po sus es ue -
zos ; que con en a con habe conquis ado el lau o, le
eseondia pa a no las ima el amo p opio de los demas;
hay sí, un e dade o despecho, hay una abia, no po
la al a de los adelan os p opios, sino po la is a de los
ajenos; hay un e dade o odio al que se a en aja, hay un
i o anhelo po ebaja el mé i o de sus ob as, hay ma-
ledicencia, hay el desden con que se encub e un u o
mal comp imido, hay la son isa sa dónica, que apénas
alcanza á disimula los o men os del alma.
Nada mas con o me á azon que aquel sen imien o de
la p opia dignidad, que se exal a san amen e cuando las
pasiones b u ales exci an á una accion e gonzosa ; que
ecue da al homb e lo sag ado de sus debe es, y no le
consien e deshon a se al ando á ellos; aquel sen imien-
o que le inspi a la ac i ud que le con iene o na , segun
la posicion que ocupa; aquel sen imien o que llena de
majes ad el semblan e y modales del mona ca, que da al
os o y mane as de un pon í ice san a g a edad y un-
cion augus a ; que b illa en la mi ada de uego de un g an
capi. an y en sus ademan esuel o, osado, imponen e;
aquel sen imien o que á la dicha no le pe mi e aleg ía
descompues a, ni al in o unio aba imien o ignoble; que
señala la opo unidad de un p uden e silencio, ó sugie e
una palab a deco osa y i me; que deslinda la a abili-
dad de la nimia amilia idad, la anqueza del abandono,
la
na u alidad de los modales de una libe ad g ose a ;
aquelsen imien o en in que igo iza al homb e sin en-
du ece le, que le sua iza sin elaja le, que le hace lexi-
ble sin incons ancia, y cons an e sin e quedad. Pe o ese
mismo sen imien o, si no es á mode ado y di igido po
la
azon, se hace o gullo ; el o gullo que hincha el co-
azon, enhies a la en e, da á la isonomía un aspec o
o ensi o, y á los modales .una a ec acion en e i i an e
y idícula ; el o gullo que des anece, que imposibili a
pa a adelan a , que se susci a
á
si p opio obs áculos en
la eje•cucion, que inspi a g andes maldades, que p o-
oca el abo ecimien o y el desp ecio, que hace insu i-
ble.
¡ Qué sen imien o mas azonable que el deseo de ad-
qui i ó conse a lo necesa io pa a las a enciones p o-
pias, y de aquellas pe sonas de cuyo cuidado enca gan
el debe ó el a ec o I Él p e iene con a la p odigalidad,
apa a de los excesos, p ese a de una ida licenciosa,
inspi a amo á la sob iedad, emplanza en odos los de-
seos, a icion al abajo. Pe o es e mismo sen imien o
lle ado á la exage acion, impone ayunos que Dios no
acep a, io en el in ie no, calo en el e ano, mal cui-
dado de la salud, abandono en las en e medades, mo -
i ica con p i aciones á la amilia, niega odo a o
á
los
amigos, cie a la mano pa a los pob es, endu ece c uel-
men e el co azon pa a oda clase de in o unios, a o -
men a con sospechas, emo es, zozob as, p olonga las
;igilias, engend a el insomnio, pe sigue y agi a con la
apa icion de espec os obado es, los b e es momen os
de
sueño, haciendo
que no pueda log a descanso
El ico a a o en el angos o lecho,
Y que sudando con e o despie e.
Véase pues con cuán a e dad he dicho que los
mis-
mos
sen imien os buenos, la exage acion los hace malos
lue
el sen imien o po sí solo, es una guia mal segu a,
y á
menudo pelig osa. La azon es quien debe di igi le
con o me á los e e nos p incipios de la mo al ; la azon
259 -
esquíen debeencaniina ie, has a en el e em de la u i-
li ad. Po es o jamas el homb e se ocupa demasiado del
conocimien o de sí mismo; ningun es ue zo es á de mas
pa a adqui i aquel c i e io mo al y ace ado, que nos
enseña la e dad p ác ica, la e dad que debe p esidi á
odos los ac os de nues a ida. P ocede á la a en u a,
abandona se ciegamen e á las inspi aciones del co azon,
es expone se á mancha se con la inmo alidad, y á co-
me e una se ie de ye os que acaban po aca ea e -
ibles in o unios.
§
La ciencia es
muy ú il á
la
p i c ica.
En odo lo conce nien e á obje os some idos á leyes
necesa ias, cla o es que el conocimien o á es as ha de se
u ilísimo, cuando no indispensable. De cuyo p incipio
in ie o que discu en muy mal los que en a ándose de
ejecu a , descuidan la ciencia y solo se a ienen á la p ác-
ica. La ciencia, si es e dade amen e digna de es e
nomb e, se ocupa en el descub imien o de las leyes que
igen la na u aleza ; y así su ayuda ha de se de la ma-
yo impo ancia. Tene nos de es a e dad una i e aga-
ble p ueba en lo que ha sucedido en Eu opa de es si-
glos a es a pa e. Desde que se han cul i ado las ma e-
má icas y las ciencias na u ales, el p og eso de las a es
ha sido asomb oso. En el siglo ac ual se es án haciendo
con inuamen e ingeniosos descub imien os; y ¿qué son
es os, sino o as an as aplicaciones de la ciencia ?
La u ina que desdeña á la ciencia, mues a con se ne-
ian e desden un o gullo necio, hijo de la igno ancia.
El homb e se dis ingue de los b u os animales po la
azon con que le ha do ado el Au o de la na u aleza ; y
!I o que e emplea las luces del en endimien o pa a la di ec-
jou de las ope aciones, aun las mas sencillas,
es
mos-
— 260
a se ing a o á la bondad del C iado . ¿Pa a qué se nos
ha dado esa an o cha sino pa a ap o echa nos de ella en
cuan o sea posible? Y si á ella se deben an g andes con-
cepciones cien í icas, ¿ po qué no la hemos de consul a
pa a que nos suminis e eglas que nos guien en la p ác-
ica?
Véase el a aso en que se encuen a la España en
cuan o á desa ollo ma e ial, me ced al descuido con
que han sido mi adas du an e la go iempo las ciencias
na u ales y exac as ; compa émonos con las naciones
que no han caido es es e e o , y nos se á ácil palpa la
di e encia. Ve dad es que hay en las ciencias una pa e
me amen e especula i a, y que di ícilmen e puede condu-
ci á esul ados p ác icos ; sin emba go es p eciso no ol-
ida , que aun es a pa e al pa ece inú il, y como si di-
jé amos de me o lujo, se liga muchas eces con o as que
ienen inmedia a elacion con las a es. Po mane a que
su inu ilidad es solo apa en e, pues andando el iempo se
descub en consecuencias en que no se habia epa ado.
La his o ia de las ciencias na u ales y exac as nos o ece
abundan es p uebas de es a e dad. ¿ Qué cosa mas
pu amen e especula i a y al pa ece mas es é il, que las
acciones con inuas ? y no obs an e ellas si ie on á
g
uygens pa a de e mina las dimensiones de las uedas
den adas en la cons uccion de su au óma a plane a io.
La p ác ica sin la eo ía pe manece es aciona ia, ó no
adelan a sino con muchísima len i ud ; pe o á su ez, la
eo ía sin la p ác ica ue a ambien in uc uosa. La eo ía
no p og esa ni se solida sin la obse acion ; y la obse a-
cion es iba en la p ác ica. ¿ Qué se ia la ciencia ag ícola
sin la expe iencia del lab ado ?
Los que se des inan á la p o esion de un a e deben,
si es posible, es a p epa ados con los p incipios de la
ciencia en que aquella se unda. Los ca pin e os, alba-
ñiles, maquinis as, sald ian sin duda mas hábiles maes-
os si poseyesen los elemen os de geome ía y de mecá-
nica; y
ios
ba nizado es, in o e os y de o os
o icios no
in aTu 7"."n`
—
261 —
ancla las an á ien as en sus ope aciones, sI nG
ca eciesen
de las luces de la química. Si una g an pa e del iempo
que se pie de mise ablemen e en la escuela en casa,
ocupándose en es udios inconducen es, se emplease en ad-
qui i los conocimien os p epa a o ios, acomodados á la
ca e a que se quie e emp ende , los indi iduos, las a-
milias y la sociedad epo a ian po cie o mayo u o
de sus a eas y dispendios.
Bueno es que un jó en sea li e a o ; ¿ pe o de qué le
se i á un b illan e ozo de Wal e Sco , ó de Vic o
Hugo, cuando colocado al en e de un es ablecimien o
sea p eciso conoce los de ec os de una máquina, las en-
ajas ó incon enien es de un p ocedimien o, ó ad ina
el
sec e o con que en los países ex anje os se ha llegado
á la pe eccion de un in e? Al a qui ec o, al ingenie o,
¿ se án los a ículos de polí ica los que les enseña án á
cons ui un edi icio con solidez, elegancia, ap i ud y
buen gus o, á o ma a inadamen e el plan de una ca e-
e a ó canal, á di igi las ob as con in eligencia, á le-
an a una calzada, ó suspende un puen e?
LVI.
Incon enien es de la uni e salidad.
El sabe es muy cos oso y la ida muy b e e; y sin
emba go emos con dolo que se despa aman las acul-
ades del homb e hácia mil obje os di e en es, halagando
á un iempo la anidad y la pe eza. La anidad, po que
de es a sue e se adquie e la epu acion de sabio; la pe-
eza, po que es ha o mas abajoso el ija se sob e una
ma e ia y domina la, que no el adqui i cua o nociones
gene ales sob e odos los amos.
Se ponde an de con inuo las en ajas de la di ision
del abajo en la indus ia, y no se ad ie e que es e
p incipio es iambien aplicable á la ciencia.
i
Son pocos
-262—
!os homb es nacidos con elices disposiciones pa a odo.
Muchos que pod ian se una excelen e
especialidad,
de-
dicándose p incipal ó exclusi amen e á un amo, se inu-
ilizan mise ablemen e aspi ando á la uni e salidad. Son
incalculables los daños que de es o esul an á la sociedad
y á los indi iduos : pues que se consumen es é ilmen e
muchas ue zas que bien ap o echadas y di igidas, ha-
b ian podido p oduci g andes
y
ieno
k
Yaucanson
y
Va hicie on p odigios en la mecánica ; y es muy p o-
bable que se hubie an dis inguido muy poco en las bellas
a es y en la poesía ; La Fon aine se inmo alizó con sus
Fábulas, y
me ido á homb e de negocios, hubie a sido
de los mas o pes. Sabido es que en el a o de la socie-
dad, pa ecia á eces es a al o de sen ido comun.
No nega é que unos conocimien os p es en á o os
g ande auxilio, ni las en ajas que epo a una ciencia
de las luces que le suminis an o as, quizas de un ó den
o almen e dis in o; pe o epi o que es o es pa a pocos,
y que la gene alidad de los homb es debe dedica se es-
pecialmen e á un amo.
Así en las ciencias como en las a es, lo que con iene
es elegi con acie o la p o esion ; pe o una ez escogi-
da, es p eciso aplica se á ella ó p incipal ó exclusi a-
men e.
La abundancia de lib os, de pe iódicos, de manuales,
de enciclopedias con ida á es udia un poco de odo :
es a abundancia indica el g an caudal de conocimien os
a eso ados con el cu so de los siglos
y
de que dis u a la
edad p esen e; pe o en cambio aca ea un mal muy
g a e, y es que hace pe de á muchos en in ensidad lo
que adquie en en ex ension, y á no pocos les p opo cio-
na apa en a que saben de odo cuando en ealidad no
saben nada.
Si la España ha de p og esa de' una mane a eal y
posi i a, es p eciso que se acuda á emedia es e abuso ;
que se encajonen, po deci lo así, los ingenios en sus
espec i as ca e as, y que sin impedi la uni e salidad
— 263 —
de conocimien os en los que de an o sean capaces, se
cuideque no al e en algunos la p o ndidad, y en o-
dos la su iciencia. La mayo pa e de las p o esiones de-
mandan un homb e en e o, pa a se desempeñadas cual
con iene; si se ol ida es a e dad, las ue zas inbelec ua-
es se consumen las imosamen e sin p oduci esul ado :
como' en una máquina mal cons uida se pie de g an
pa e del impulso po al a de buenos conduc os que le
di ijan y apliquen.
A. quien e lexione sob e el mo imien o in elec ual de
nues a pa ia en la época p esen e, se le o ece de bul o
la causa de esa es e ilidad que nos a lige, á pesa de
una ac i idad siemp e c ecien e. Las ue zas se disipan,
se pie den, po que no hay di eccion : los ingenios ma -
chan á laa en u a, sin pensa adónde an : los que p o-
esan con u o una ca e a la abandonan á la is a de
o a que b inda con mas en ajas : y la e olucion as-
o nando odos los papeles, haciendo del abogado un di-
plomá ico, del mili a un polí ico, del come cian e un
homb e de gobie no, del juez un economis a, de nada
odo, aumen a el é igo de las ideas, y opone g a ísimos
obs áculos á odos los p og esos.
§
Fue za de la olun ad.
El homb e iene siemp e un g an caudal de ue zas
sin emplea ; y el sec e o de hace mucho, es ace a á
explo a se á sí mismo. Pa a con ence se de es a e dad
bas a conside a cuán o se mul iplican las ue zas del
homb e que se halla en ap ie o su en endimien o es mas
capaz y pene an e, su co azon mas osado y emp endedo ,
su cue po mas igo oso : ¿y es o po qué ? ¿ se c ean aca-
so nue as ue zas? no cie amen e; solo se despie an,
se ponen en accion, se aplican á un obje o de e minado.
— 270 —
e no es bas an e pode oso, cuando no es á en p opo -
eion con la idea, el en endimien o la con empla con
place , con amo , quizas con en usiasmo, pe o el alma
no se halla con ue zas pa a an o ; el uelo no puede
llega allá ; la olun ad no in en a nada, y si in en a, se
desanima y des allece.
Es inc eible lo que pueden esas ue zas eunidas; y
lo ex año es que su pode no es solo con espec o a.
que las iene, sino que ob a e izca nen e sob e los que le
odean. El ascendien e que llega á eje ce sob e los
denlas un homb e de es a clase, es supe io á odo en-
ca ecimien o. Esa ue za de olun ad, sos enida y di i-
gida po la ue za de una idea, iene algo de mis e ioso
que pa ece e es i al homb e de un ca ác e supe io
y le da de echo al mando de sus semejan es : inspi a
una con ianza sin limi es, una obediencia ciega á odos
los manda os del hé oe. Aun cuando sean desace ados,
no se los c ee ales ; se conside a que hay un plan sec e-
o que no se concibe : « él sabe bien lo que hace, » de-
cian los soldados de Napoleon, y se a ojaban á la
mue e.
Pa a los usos comunes
c e
a ida no se necesi an es as
cualidades en g ado an eminen e : pe o el posea las del
modo que se adap e al alen o, índole y posicion del in-
di iduo, es siemp e muy ú il, y en algunos casos necesa-
io. De es o
dependen en g an pa e las en ajas queunos
lle aná o os
en la buena di eceion y ace ado manejo de
los asun os; pudiendo
asegu a se que quien
es é en e a-
men e
al o de dichas cualidades se á
homb e de poco
ale , incapaz de lle a á cabo ningun negocio impo -
an e. Pa a las g andes cosas es necesa ia g an ue za,
pa a las pequeñas bas a pequeña; pe o odas han menes-
e alguna. La di e encia es á en la in ensidad y en los
obje os ; mas no en la na u aleza de las acul ades nidesu
desa ollo. El homb e g ande como el ulga , se di igen
po
el pensamien o, y se mue en po la olun ad y las
pasiones. En ambos, la ijeza de la idea y
la i e za
del
- 271 -
sen imien o, son los dos p incipios que dan á la olun ad
ene gía y i meza. Las pied ezuelas que a eba a el ien o
es án some idas á las mismas leyes que la masa de un
Plane a.
§ LX.
Conelusion y esá nen,
C i e io es un medio pa a conoce la e dad. La e -
dad en las cosas es la ealidad. La e dad en el en endi-
mien o, es conoce las cosas ales como son. La e dad
en la olun ad es que e las como es debido, con o me á
las eglas de la sana mo al. La e dad en la conduc a es
ob a po impulso de es a buena olun ad. La e dad en
p opone se un in, es p opone se el in con enien e y
debido, segun las ci cuns ancias. La e dad en la eleccion
de los medios es elegi los que son con o mes á la mo al,
y mejo conducen al in. Ha e dades de muchas clases ;
po que hay ealidad de m iu ias clases. Hay ambien mu-
chos modos de conoce la e dad. No odas las cosas se
han de mi a de la misma mane a, sino del modo que
cada una de ellas se e mejo . Al homb e le han sido
dadas muchas acul ades. Ninguna es inú il. Ninguna es
in ínsecamen e mala. La es e ilidad ó la malicia les ie-
nen de noso os que las empleamos mal. Una buena ló-
gica debie a comp ende al homb e en e o, po que la
e dad es á en elacion con odas las acul ades del hom-
b e. Cuida de la una, y no de la o a, es á eces es e-
iliza la segunda, y malog a la p ime a. El homb e es
nn mundo pequeño : sus acul ades son muchas y muy di-
e sas ; necesi a a monía sin a inada combinacion, y no
hay combinacion a inada si cada cosa no es á en su lu-
ga , si no eje eesus unciones ólas suspende en el iempo
opo uno. Cuando el homb e deja sin accion alguna de
sus acul ades, es un ins umen o al que le al an cue -
das: cuando las emplea mal, es un ins umen o des em--
— 272 —
piado. La azon es ia, pe o e cla o ; da le calo , y no
o usca su cla idad : las pasiones son ciegas, pe o dan
ue za ; da les di eccion, y ap o echa se de su ue za. El
en endimien o some ido á la e dad; la olun ad some-
ida á la mo al ; las pasiones some idas al en endimien o
y á la olun ad, y odo ilus ado, di igido, ele ado po
la eligion ; hé aquí el homb e comple o, el homb e po
excelencia. En él la azon da luz, la imaginacion pin a, el
co azon i i ica, la eligion di iniza
NOTAS.
(1)
Pág. 6. —
Ce um es id quod
es ,
dice san Agus in
(Lib. 2.
Solil.
cap. 5). Puede dis ingui se en e la e dad
de la cosa y la e dad del en endimien o : la p ime a, que
es la cosa misma, se pod á llama obje i a ; la segunda,
que es la con o midad del en endimien o con la cosa, se
apellida á o mal, ó subje i a.
El
o o es me al , indepen-
dien emen e de nues o conocimien o ; hé aquí una e dad
obje i a. El en endimien o conoce que el o o es me al , hé
aquí una e dad o mal ó subje i a.
Mucha p esuncion se ia el desp ecia las eglas pa a pen-
sa bien.
Nullam dice e maxima um e um esse a em,
um
minima um sine a e nulla si , hominum es pa um
conside a e loquen ium. «
Es de homb es lige os , decia
Eice on, el a i ma que pa a las g andes cosas no hay a e,
g
uando de él no ca ecen ni las mas pequeñas. » (Lib.
2,
De
O ic.)
En la u ilidad de las eglas han es ado aco des
los sabios an iguos y mode nos : la di icul ad pues es á en
sabe cuáles son es as, cuál es el mejo modo de enseña á
p ac ica las.
Don de los dioses
llamó Sóc a es á la lógica ;
mas po desg acia , no nos ap o echamos lo bas an e de
es e don p ecioso, y las ca ilaciones de los homb es le hacen
inú il pa a muchos. Los a is o élicos han sido acusados de
— 274 —
emb olla el en endimien o de los p incipian es con la anua-
dancia
de las eglas, y el á ago de discusiones abs ac as ;
en cambio, las escuelas que les han sucedido, y pa icu-
la men e los ideólogos mas mode nos, no es án lib es dei
odo d
g
un ca go semejan e. Algunos educen la lógica á
un análisis de las ope aciones del en endimien o, y de los
medios con que se adquie en las ideas ; lo que encie a las
mas al as y di íciles cues iones que o ece se puedan á la
humana iloso ía.
Quisié amos un poco menos de ciencia y un poco mas de
p ác ica ; eco dando lo que dice Bacon de Ve ulamio sob e
el a e de obse acion, cuando le llama una especie de sa-
gacidad, de ol a o cazado , mas bien que ciencia.
A s ene-
imen a is sagaci as po ius
es e
odo a io quwdam ena-
quam scien ia. (De Augm. scien .
lib. 5, c. 2.)
(2) Pág. 10. — Los homb es mas insignes en el mundo
cien í ico se han dis inguido po una g an ue za de a en-
cion ; y algunos de ellos po una abs accion que aya en
io inc eible. A químedes ocupado en sus medi aciones y
ope aciones geomé icas, no ad ie e el es épi o de la ciu-
dad omada po los enemigos : Vie a pasa sin in e upción
dias y noches abso o en s ku combinaciones algeb aicas y
no se acue da de sí p opio, has a que le a ancan de amaña
enajenacion sus domés icos y amigos ; Leibni z malba a a
las imosamen e su salud, es ando muchos dias sin le an a se
de la silla. Es a abs accion ex ao dina ia es espe able en
homb es que de al sue e han en iquecido las ciencias con
admi ables in en os ; ellos enian e dade amen e una mi-
sion que cumpli , y en cie o modo e a excusable que á an
al o obje o sac i ica an su salud y su ida. Pe o aun en los
genios mas eminen es no ha es ado eñida la in ensidad de
la a encion con su lexibilidad : Desc-á es es aba elabo ando
sus colosales concepciones en e el es uendo de los com-
ba es ; y cuando cansado de la ida mili a se e i ó del
se icio en que se habia alis ado olun a iamen e, con inuó
iajando po los p incipales países de Eu opa. Con seme-
an e eno de ida, es muy p obable que el ilus e ilosa°
habia sabido enlaza la in ensidad con la lexibilidad de la
a encion, y que no se ia an delicado en la ma e ia como
Xa a, de quien se dice, que el solo desa eglo
é
cambio de
un ho on en uno de sus oyen es e a capaz de hace le pe de
- 275 —
el hilo del discu so. Es o no es an ex año si se conside a
que el ilóso o aleman jamas salió de su pa ia, y que po
an o no debió de acos umb a se á medi a sino en el e i o
Je su gabine e. Pe o sea lo que ue e de las a ezas de al-
gunos homh es céleb es , impo a sob e mane a es o za se
en adqui i esa lexibilidad de a encion que puede muy bien
alia se con su in ensidad. En es o co lo en odas las cosas
puede mucho el abajo, la epe icion de ac os, que llegan
á engend a un hábi o que no se pie de en oda la ida.
Acos umb ándose á pensa sob e cuan os obje os se o ez-
can, y á da cons an emen e al espí i u una di eccion sé ia,
se consigue len amen e, y sin es ue zo, la con enien e dis-
posicion de ánimo, ya sea pa a ija se la gas ho as sob e
un pun o, ya pa a hace sua emen e la ansicion de unas
ocupaciones á o as. Cuando no se posee es a lexibilidad,
el espí i u se a iga y ene a con la concen acion excesi a
ó se des anece con cualquie a dis accion ; lo p ime o á
mas de se noci o á la salud, ampoco suele se i mucho
pa a p og esa en la ciencia; y lo segundo inu iliza el en-
endimien o pa a los es udios se ios. El espí i u como el
cue po ha menes e un buen égimen; y en es e égimen
hay una condicion indispensable : la emplanza.
(3) Pág. 13. — Un homb e dedicado á una p o esion pa a
la cual no ha nacido. es una pieza dislocada : si e de poco,
y muchas eces no hace mas que su i y emba aza . Qui-
zas abaja con celo, con a do ; pe o sus es ue zos ó son
impo en es, ó no co esponden ni con mucho á sus deseos.
Quien haya obse ado algun an o sob e es e pa icula ,
hab á no ado ácilmen e los malos e ec os de semejan e
dislocacion. Homb es muy bien do ados pa a un obje o, se
mues an con una in e io idad las imosa cuando se ocupan
de o o. Uno de los alen os mas sob esalien es que he co-
nocido en lo ocan e á ciencias mo ales y polí icas, le consi-
de o mucho ménos que mediano con espec o á las exac as ;
y al con a io , he is o á o os de eliz disposicion pa a
adelan a en es as, y muy poco capaces pa a aquellas.
Y lo singula en la di e encia de los alen os es que aun
a ándose de una misma ciencia, los unos son mas á p o-
pósi o que o os pa a de e minadas pa es. Así se puede
expe imen a en la enseñanza de las ma emá icas que la
disposicion de un mismo alumno no es igual con espec o
— 276
á la A i mé ica, Algeb a y Geome ía. En el cálculo, unos
se adies an con acilidad en la pa e de aplicacion, mién-
as no adelan an igualmen e ni con mucho, en la de gene-
alizacion ; unos adelan an en la Geome ía mas de lo que
habian hecho espe a en el es udio del Álgeb a y A i mé-
ica. En la demos acion de los eo emas, en la esolucion
de los p oblemas, se echan de e di e encias muy señala-
das unos se a en ajan en la acilidad de aplica , de
cons ui ,
pe o de eniéndose po deci lo así en la supe i-
cie, sin pene a en el ondo de las cosas ; al paso que o os
no an dies os en lo p ime o, se dis inguen po el alen o
de demos acion , po la acilidad en gene aliza , en e
esul ados, en deduci consecuencias lejanas. Es os úl imos
son homb es de ciencia, los p ime os son homb es de p ác-
ica ; á aquellos les con iene el es udio, á es os el abajo
de aplicacion.
Si es as di e encias se no an en los lími es de una misma
ciencia, ¿qué se á cuando se a e de las que e san sob e
obje os los mas dis an es en e sí ? y sin emba go, ¿quién
cuida de obse a las, y mucho ménos de di igi á los niños
y á los jó enes po el camino que les con iene? Á. odos
se nos a oja , po deci lo así, en un mismo molde : pa a
la eleccion de las p o esiones suele a ende se á odo, ménos
a la disposicion pa icula de los des inados á ellas. i Cuán o
y cuán o al a que obse a en ma e ia de educacion é
i n s ucei on
En la ace ada eleccion de la ca e a no solo se in e esa
el adelan o del indi iduo, sino la elicidad de oda su ida.
El homb e que se dedica á la ocupacion que se le adap a,
dis u a mucho , aun en e las a igas del abajo ; pe o . ..
in eliz que se halla condenado á a eas pa a las cuales n
ha nacido, ha de es a iolen ándose con inuamen e ,
pa a con a ia sus inclinaciones, ya pa a supli con es ue za
lo que le al a en habilidad.
Algunos de los homb es que mas se han dis inguido en
la espec i a p o esion hab ian sido p obablemen e muy
medianos , si se hubiesen dedicado á o a que no
les
con-
o inie a. Maleb anche se ocupaba en el es udio de las len-
uas y de la his o ia, y no daba mues as de ninguna dis-
po sicion muy a en ajada, cuando ace ó á en a en la ienda
de
un lib e o, donde le cayó en manos el
T a ado delhoin-
277 —
b e
de
Descá es.
Causóle an a imp esion aquella lec u a.
que se cuen a habe enido que in e umpi la mas de una
ez pa a calma los ue es la idos de su co azon. Desde
aquel dia Maleb anche se dedicó al es udio que an pe ec-
amen e se le adap ada ; y diez años despues publicaba ya
su amosa ob a de la
In es igacion de la e dad.
Y es que
la palab a de Descá es dispe ó el genio ilosó ico ado me-
cido en el jó en bajo la balumba de las lenguas y de la
his o ia : sin ióse o o , conoció que él e a capaz de com-
p ende aquellas al as doc inas, y co no el poe a al lee á
o o poe a, exclamó : «
ambien
yo
soy ilóso o. »
Una cosa semejan e le sucedió á La Fon aine. Habia cum-
plido ein e y dos años, sin da mues as de ab iga genio
poé ico. No lo conoció l mismo has a que leyó la oda de
Malhe be sob e el asesina o de En ique IV. Y es e mismo
La Fon aine, que an al o ayó en la poesía, ¿qué hubie a
sido como homb e de negocios? Sus inocen adas que an o
daban que ei á sus amigos, no son muy buen indicio de
elices disposiciones pa a es e géne o.
He dicho que con enia obse a el alen o pa icula de
cada niño pa a dedica le á la ca e a que mejo se le adap-
a; y que se ia bueno obse a lo que dice ó hace cuando
se encuen a con cie os obje os. Madama Pe ie , en la
Vida
de su he mano Pascal, e ie e que siendo niño le llamó un
dia la a encion el enómeno del di e so sonido de un pla o
he ido con un cuchillo, segun se le aplicaba el dedo ó se
le e i aba ; y que despues de e lexiona mucho sob e la
causa de es a di e encia esc ibió un pequeño a ado sob e
ella. Es e espí i u obse ado en an ie na edad ¿ no anun-
ciaba ya al ilus e ísico del expe imen o de Puy-de-Denle
con i mando las ideas de To icelli y Galileo ?
El pad e de Pascal , deseoso de o ma el espí i u de su
hijo, o aleciéndole con o a clase de es udios an es de
pasa al de las ma emá icas, has a e i aba el habla de geo-
me ía en p esencia del niño ; pe o es e , ence ado en su
cua o, aza igu as y mas igu as con un ca bon, y desen-
ol iendo la de inicion de la geome ía que habia oido ,
demues a has a la p oposición 32 de Euclídes. El genio
del eminen e geóme a se deba ía bajo una inspi acion
po-
de osa, que oda ía no e a él capaz de comp ende .
El céleb e Vaucanson se ocupa en examina a en amen e
16
— 278 —
la cons uccion de un eloj de una an esala donde es aba
espe ando á su mad e ; en ez de jugue ea , acecha po 'ias
hendidu as de la caja, po si puede descub i el mecanis-
mo ; y luego despues se ensaya en cons ui uno de made a
que e ela el asomb oso genio del ilus e cons uc o del
lau is a,
y del
áspid de Cleopa a.
Bossue á lá edad de 16 años imp o isaba en el palacio
de Rambouille un se mon que, po la copia de pensamien-
os y acilidad de exp esion y de es ilo, admi aba al con-
cu so compues o de los alen os mas escogidos que á la
sazon con aba la F ancia.
(4) Pág. 23. — He dicho que la eo ía de las p obabili-
dades auxiliada po la de las combinaciones, pone de ma-
ni ies o la imposibilidad que he llamado de sen ido comun,
calculando, po deci lo así, la inmensa dis ancia que a de
la posibilidad del hecho á su exis encia ; dis ancia que nos
le hace conside a co no poco ménos que absolu amen e
imposible. Pa a da una idea de es o supond é que se en-
gan sie e le as, e, s, p, ñ, o, 1, .y que disponiéndolas á la
a en u a, se quie e que salga- la palab a
español.
Es cla o
que no hay imposibilidad in ínseca, pues
.
que lo emos
hecho odos los días, cuando á la combinacion p eside la
in eligencia del cajis a ; pe o en al ando es a in eligencia,
no hay mas azon pa a que esul en combinadas de es a
mane a que de la o a, Aho a bien : eniendo p esen e que
el núme o de combinaciones de di e en es can idades es
igual á 1 >< 2 >< 3 x 4
(n —1) n, exp esando n el nú-
me o de los ac o es ; sien c
i
.o sie e las le as en el caso p e-
sen e, el núme o de combinaciones posibles se á igual a
1 >< 2 >< 3 X 4 >< 5 >< 6 X 7 5040.
Aho a : eco dando que la p obabilidad de un hecho es
la elacion del núme o de casos a o ables al núme o de
casos posibles, esul a que la p obabilidad de sali po acaso
las sie e le as dispues as de modo que o men la palab a
espanol,
es igual á
1
/
5040
.
Po mane a que es ai'ia en el
mismo caso que el sali una bola neg a de una u na donde
hubiese 50:39 bolas blancas.
Si es an a la di icul ad que hay en que esul e o mada
una sola palab a de sie e le as, ¿qué se á si omamos po
ejemplo un esc i o en que hay muchas páginas, y po an o
g an núme o de palab as? La imaginacion se asomb a al
— 279 —
conside a la inconcebible pequeñez de la p obabilidad
cuando se a iende á lo siguien e : 1° La o macion casual
de una sola palab a es poco ménos que imposible, ¿que
se á con espec o á milla es de palab as? 2° Las palab as
sin el debido ó den en e sí no di ian nada, y po an o
se ia necesa io que saliesen del modo co espondien e pa a
exp esa lo que se que ía. Sie e solas palab as nos cos a ian
el mismo abajo que las sie e le as. 3° Es o es e dad,
aun no exigiendo disposicion en líneas , y suponi éndoló
odo en una. sola; ¿ qué se á si se piden líneas`? Solo sie e
nos ae án la misma di icul ad que las sie e palab as y las
sie e le as. 4° Pa a o ma se una idea del pun o á que ne-
ga la el gua ismo que exp esase los casos posibles, ad ié -
ase que nos hemos limi ado á un núme o de los mas bajos,
el
sie e
ad ié ase que hay muchas palab as de mas le-
as ; que odas las líneas hab ian de cons a de algunas
palab as, y odas las páginas de muchas lineas. 5° Y
inalmen e , e lexiónese adónde a á pa a un núme o
que se o ma con una ley an aumen a i a como es a
1 X2X3X4X5X8X7X 8.... (n— 1.) n. Sígase po
b e e a o la mul iplicacion y se e á que el inc emen o es
asomb oso.
En la mayo pa e de los casos en que el sen ido comun
nos dice que hay imposibilidad, son muchas las can idades
po combina : en endiendo po can idades odos los obje os
que han de es a dispues os de cie o modo pa a log a el
obje o que se desea. Po poco ele ado que sea es e núme o,
el cálculo demues a se la p obabilidad an pequeña , que
ese ins in o con el cual desde luego, sin e lexiona , decimos
« es o no puede se » es admi able, po lo undado que es á
en la sana azon. Pond é o o ejemplo. Suponiendo que las
can idades son en núme o de 100, el de las combinaciones
posibles se á 1X 2X3 X 4x 5X 6.
99X 100 Pa a
concebi la inc eible al u a á que se ele a ia es e p oduc o,
considé ese que se han de suma los loga i mos de odas
es as can idades, y que las solas
ca ac e ís icas,
p escin-
diendo de las
man isas,
dan 92 : lo que po sí solo da una
can idad igual á la unidad seguida de 92 ce os. Súmense las
man isas,
y añádase el esul ado de los en e os á las ca ac-
e ís icas,
y
se e á que es e núme o c ece oda ía mucho
mas. Sin a iga se con cálculos se puede o ma idea de es a
— 286 —
palab as ey, mona ca, sobe ano ; hablamos sob e lo que
ellas signi ican, asen ando nues os espec i os sis emas. Y
sin emba go es imposible no desace a g a ísimamen e, si
en cada cues ion no se ija con exac i ud lo que es as pala-
b as exp esan. Sobe ano es el sul an, sobe ano es el empe-
ado de Rusia, sobe ano es el ey de P usia, sobnano es
el ey de F ancia, sobe ana es la eina de Ingla e a, y no
obs an e en ninguno de es os casos, la sobe anía exp esa lo
mismo.
La de inicion es la explicacion de la cosa. Si explica la
esencia se llama esencial ; si se con en a con da la á cono-
ce , sin pene a en su na u aleza, se apellida desc ip i a,
Cuando la cosa explicada es la signi icacion de una pala-
b a, se llama de inicion del nomb e :
de ini io nominis
Con iene no con undi la de inicion del nomb e con su e i•
mología : po que siendo es a úl ima la explicacion del o i-
gen de la palab a, acon ece muchas eces que el sen ido usual
P
s muy di e en e del e imológico. La e imología ilus a pa a
'onoce el e dade o signi icado, pe o no lo de e mina.
Así, po ejemplo, la palab a obispo,
episcopus,
que a en-
dida su e imología g iega signi ica igilan e, y en su acep-
cion la ina, supe in enden e, nos indica en cie o modo las
a ibuciones pas o ales ; pe o dis a mucho de de e mina las
en su e dade o sen ido. Así es a palab a signi icaba en e
los la inos, el magis ado á cuyo ca go co ia el cuidado del
. pan y denlas comes ibles. Cice on esc ibiendo á A ico le
dice : «
Vul enim Pompejus me esse quem o a hcec Cam-
pania, e ma i ima o a haben episcopum ad quem delec-
as e nego ii summa e e a u . »
(Lib. 7.
epis .)
Las calidades de una buena de inicion, son cla idad y
exac i ud. Se á cla a, si no puede ménos de en ende la quien
no igno e la signi icacion de las palab as ; se á exac a, si
explica de al mane a la cosa de inida, que ni le añada ni
le qui e.
La mejo egla pa a asegu a se de la bondad de una de-
inicion, es aplica la desde luego á las cosas de inidas ; y
obse a si las comp ende á odas, y á ellas solas.
La di ision es la dis ibucion de un odo en sus pa es.
Seg
un
son es as, oma dis in os nomb es ; llamándose ac ual
cuando exis en en ealidad, y po encial cuando no son mas
que posibles. La ac ual se subdi ide en me a ísica, ísica, á
2,87
in eg al. Me a ísica, es la que dis ibuye el odo en pa es
me a ísicas, como el homb e en animal y acional; ísica, la
que le dis ibuye en pa es ísicas, como el homb e en cue -
po y alma ; in eg al, la que le dis ibuye en pa es
,
que ex-
p esan can idad, co no el homb e en cabeza , pies , ma-
nos, e c. La po encial es la que dis ibuye un odo en aquellas
pa es que noso os le podemos concebi . Así, conside ando
como un odo la idea abs ac a
animal,
podemos di idi le
en acional é i acional. Si lo exp esado po la di ision po-
encial pe enece á la esencia de la cosa, se llama esencial,.
si no, acciden al. Se á esencial si di ido el animal en acio-
nal
é
i acional; se á acciden al si !e di ido po sus colo es,
ú o as calidades semejan es. .
La buena di ision debe : 1° ago a el odo ; 2° no a i-
bui le pa es que no enga ; 3° no inclui una pa e en las
o as ; 4° p ocede con ó den, ya sea que es e se unde en
la na u aleza de las cosas, ó en la gene acion ó dis ibu-
cion de las ideas.
Si a i mo una cosa de o a, o mo un juicio : si lo enun-
cio con palab as. engo una p oposicion. A i mo in e io -
men e, que la ie a es un es e óide ; hé aquí un juicio ;
digo ó esc ibo : « la ie a es un es e óide » lié aqui la p oL
posicion.
En odo juicio hay elacion de dos ideas, ó mas bien de
los obje os que ellas ep esen an ; lo mismo ha de sucede
en la p oposicion ; el é mino que exp esa aquello de que
a i mamos ó negamos, se llama suje o ; lo que a i mamos ó
negamos se denomina p edicado ; y el e bo
se ,
que ex-
p eso ó sob en endido se halla siemp e en la p oposicion,
se apellida union ó cópula, po que ep esen a el enlace de
las dos ideas. Así en el ejemplo an e io : la
ie a
es el
suje o
es e óide
el p edicado, y
es
la cópula.
Si hay a i macion, la p oposicion se llama a i ma i a. si
hay negacion nega i a. Pe o con iene ad e i , que pa a
que una p oposicion sea nega i a, no bas a que la pa ícula
no a ec e alguno de sus é minos, sino que es p eciso que
a ec e al e bo. « La ley no manda paga . » « La
ley
manda
no
paga . » La p ime a es nega i a, la segunda a i ma i a;
el
Pen ido
es muy di e en e con solo muda de luga el
no.
Las p oposiciones se di iden en uni e sales, inde inidas,
pa icula es y singula es, segun que el suje o es singul
— 288 ---
I
nde inido, pa icula , á uni e sal.
Todo cue po
es g a e :
es p oposicion uni e sal, á causa de la palab a
odo.
Ei
homb e
es incons an e ; la p oposiciones inde inida, po no
exp esa se si lo son odos ó alguno.
Algunos axiomas
son
engañosos ; la p oposicion es pa icula po que el suje o
es á es ingido po el adjun o
alguno.
Gonzalo de Có -
doba ué insigne capi an ; la p oposicion es singula , po
se lo el suje o, Pa a se singula la p oposicion no es p e-
ciso que el nomb e sea p opio, bas a una palab a cualquie a
que lo de e mine : como si digo : «
es a
moneda es alsa. »
Tocan e á las p oposiciones inde inidas, puede p egun a -
se si el suje o se oma en sen ido uni e sal ó pa icula ; y á
es a cues ion dan o igen dos mo i os : 1° el no es a aquel
acompañado de é mino uni e sal ni pa icula ; 2° el ob-
se a se que el uso les señala á unas un sen ido uni e sal
y á o as no.
La p oposicion inde inida equi ale á la uni e sal, en
sen ido absolu o, si se a a de ma e ias pe enecien es á la
esencia de las cosas, ó alguna de sus p opiedades que pue-
da conside a se necesa ia ; equi ale á uni e sal mo al, es
deci , pa a la mayo pa e de los casos, si e sa sob e cali-
dades que así lo demanden ; y po in á pa icula , si así
lo indica la cosa de que se habla. Los cue pos son pesados :
equi ale á deci odos los cue pos son pesados. Los alema-
nes son medi abundos ; no equi ale á deci que odos lo
sean, sino que es e es uno de los ca ac é es de aquella na-
cion.
Las p oposiciones son simples ó compues as. Las simples
son las que exp esan la elacion de un solo p edicado á un solo
suje o ; como odas las de los ejemplos an e io es. Las com-
pues as son las que con ienen mas de un suje o ó p edicado :
y po lo mismo explíci a ó implíci amen e comp enden mas
de una p oposicion. Con la clasi icacion y los ejemplos, se
comp ende á mejo en qué consis e una p oposicion com-
pues a. Los dialec icos suelen dis ibui las en a ias cla-
ses ; indica é las p incipales.
P oposicion copula i a es la que exp esa el enlace de dos
a i maciones ó negaciones. El o o y la pla a son me ales.
Equi ale á, es as dos eunidas : el o o es me al, y la pla a
es me al. El o o es ama illo, y el o © es dúc il. Pa a que es-
as p oposiciones sean e dade as se necesi a que lo sean
FFi
—
289
j
-
sus
dos pa es ; po que la a i macion no
se
limi a á la una,
sino que se
ex iende
á
las dos.
A
la
misma clase pueden
e-
duci se
es as nega i as : ni la codicia ni la sobe bia son
i udes; la emplanza no es dañosa ni al alma ni al
cue po, e c.
Disyun i a es la p oposicion en que en e dos
ó
mas ex-
emos se a i ma la exis encia de uno. Las acciones huma-
nas son ó buenas ó malas. A es as ho as se hab á ejecu ado
el designio ó no se ejecu a á nunca. Pa a la e dad de es as
p oposiciones, se necesi a que no
haya medio en e los ex-
emos
señalados. Un papel á es blanco
ó
es neg o : la p o-
posicion es alsa, po que puede se de o os colo es.
P oposicion condicional es la en que se a i ma una cosa
con condicion. Si el ien o sopla, el iempo se á io. Si
hiela, se echa án á pe de los u os. Pa a la e dad de es-
as p oposiciones se necesi a que en ealidad la p ime a
pa e aiga consigo la segunda, po que es o es lo
que se
a i ma , mas
no que la segunda aiga la p ime a, po que
de es o se p escinde. Así en el
úl imo
ejemplo se dice que al
hielo segui á la pe dicion de los u os ; pe o no que si se
pie den los u os haya hielo; po que no se a i ma que los
u os no puedan pe de se po o as causas.
Poco di é sob e las o mas de a gumen acion. Los dia-
léc icos las han dis ibuido en muchas clases. y señaládoles
abundan es eglas, odo con mucho ingenio. Ya he indicado
lo que pensaba de su u ilidad. Pa a in en a si en poco ó
nada, pa a expone mucho; y en gene al, el acos uy ib a se
á ellas po algun iempo, deja en el en endimien o una cla-
idad y p ecision que no se pie den ácilmen e, y se
ha-
cen sen i en odos los es udios.
Silogismo es la a gumen acion en
que se compa an dos
é minos con un e ce o, pa a in e i la
elacion que ellos
ienen en e si. Lo simple es inco up ible, el alma es
sim-
ple,
luego es inco up ible. Los ex emos son
alma é
in--
co up i b le,
el é mino medio es
simple.
En imema es un silogismo ab e iado. El alma es simple,
luego es inco up ible.
El dilema es una a gumen acion undada en una p oposí-
cion disyun i a, que po odos los ex emos hie e al ad e -
sa io. Ó el c is ianismo se di undió con milag os ósin elles
si con milag os, el c is ianismo es e dade a: si sin
mila-
— 290 —
g os, el c is ianismo es e dade o Cambien , pues se di un-
dió con un g an milag o que es el di undi se sin milag os.
(16)
Pág. 131. — He eco dado con elogio una doc ina de
san o Tomas ; y no puedo ménos de ad e i lo muy ú il que
conside o la lec u a de las ob as de aquel insigne Doc o ,
a cuan os deseen en ega se á es udios p o undos sob e el
espí i u humano. Si bien es e dad que se halla en ellas el
es illo de la época, ambien es cie o que mas de una ez se
asomb a el lec o de que en medio de la igno ancia. que
-
o-
da ía e a mucha en el siglo XIII, hubiese un homb e que
á an as a e udicion euniese un espí i u an pene an e,
an p o undo, an exac o.
(17)
Pág. 140. — La ca e a de la enseñanza debie a se
una p o esion en que se ija an de ini i amen e los que la
ab azasen. Desg aciadamen e no sucede así, y una a ea de
an a g a edad y ascendencia se desempeña como á la
a en u a, y solo mién as se espe a o a colocacion mejo .
El o ígen del mal no es á en los p o eso es ; sino en las le-
yes que no los p o egen lo bas an e, y no cuidan de b in-
da les con el alicien e y es ímulo, que el homb e necesi a en
odo. Un solo p o eso bueno es capaz en algunos años de
p oduci bene icios inmensos á un pais: el abaja en una
modes a cá ed a, sin mas es igo que unos pocos, jó enes ;
pe o es os jó enes se enue an con ecuencia, y á la uel a
de algunos años ocupan los des inos mas impo an es de la
sociedad.
(18)
Pág. 145. — Esa inclinacion del homb e á segui la
au o idad de o o homb e, da luga á, ele adas conside a-
ciones sob e la e, sob e el p incipio de la au o idad de la
Iglesia ca ólica, y sob e el o igen y ca ác e de las ex a ia-
das sec as que han pe u bado y pe n han el mundo. Como
en o a ob a a é ex ensamen e es a ma e ia, me bas a e e-
i me a lo que en ella dije. Véase
El P o es an ismo com-
pa ado con el Ca olicismo en sys elaciones con la ci iliza-
cion eu opea.
Tomo P.
{19) Pág. 171. — Pod ia esc ibi se una excelen e ob a con
el í ulo de
mo al li e a ia
y
a ís ica.
El asun o es an ú il
como ecundo. Si es a ob a la ejecu ase un esc i o de c í ica
segu a y delicada y de mo al pu a, pod ia se de g an
-
p o
eclio. El abuso, cada dia mayo , que de las mas bellas do es
de alma se es á haciendo pa a ex a ia y
co o np
o
•
au-
nen a ia la impo ancia de semejan e abajo. Oj alá qu e es a
indicacion despie e la olun ad de alguno que se sien a
C011
ue zaspa a
ello.
(20)
Pág. 177. — La iloso ía de la his o ia, si bien ha
adelan ado algo en los úl imos iempos, es sin emba go una
ciencia muy a asada. P obablemen e su i á modi icaciones
no ménos p o undas que o a ciencia ambien nue a : la eco-
nomía polí ica. Pa a los ca ólicos hay en es a clase de es u-
dios el g a e incon enien e de que a ias de las ob as p inci-
pales que en es a ma e ia se han esc i o, han salido de manos
de p o es an es, ó escép icos ; así es que se las encuen a lle-
nas de e o es y equi ocaciones en lo conce nien e á la Igle-
sia. Ve dad es que úl imamen e en Ingla e a, en F ancia y
en Alemania, se es á ehaciendo la his o ia en un sen ido
a o able al ca olicismo : pe o es a es una mina iquísima
de la cual no se ha explo ado mas que una pequeña pa e
Los eso os abundan ; solo se necesi a abajo.
(21)
Pág. 192. — Figú anse algunos que la eligiosidad es
signo de espí i u apocado y capacidad escasa ; y que po el
con a io la inc edulidad es indicio de alen o y g andeza
de ánimo. Yo sos engo que con la his o ia en la mano se pue-
de demos a que en odos iempos y países los homb es
mas eminen es han sido eligiosos.
FIN DE LAS NOTAS.
ÍNDICE
DE LAS
MATERIAS CONTENIDAS EN ESTA OBRA
CAPITULO PRMIERO.
Conside aciones p elimina es.
1.
En
qué consis e el pensa bien. Qué es la e dad.
II.
Di e en es modos de conoce la e dad.
• •
III.
Va iedad de ingenios
IV.
La pe eccion de las p o esiones depende de la
pe eccion con que se conocen los obje os de ellas.
V.
Á
odos in e esa el pensa bien
VI.
Cómo se debe enseña á, pensa bien.
• ,
CAPITULO
11.
La a encion.
g I. De inicion de la a encion. Su necesidad. .
• •
II.
Ven ajas de la a encion é incon enien es de su al a.
III.
Cómo debe se la a encion. A olond ados
y
ensi-
mismados
IV.
Las in e upciones
CAPITULO HL
Eleccion de ca e a.
§ I. Vago signi icado de la palab a Talen o
II. Ins in o que nos indica
la ca e a que mejo se nos
adap a
Hl.
Expe imen o pa a disce ni el alen o peculia de
cada niño
CAPITULO IV.
Cues iones de posibilidad.
1. Una
clasi icacion de los ac os de nues o en endi-
mien o, y de las cues iones que
se
le pueden o ece .
13
17.
17),
8
9
I
13
— 294 —
II. Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasi lai-
dones
14
111. En qué consis e la imposibilidad de me a ísica ó
absolu a
15
IV. La imposibilidad absolu a y la omnipo encia di ina
ib.
V.
La imposibilidad absolu a, y los dogmas . .
e
16
VI.
Idea de la imposibilidad ísica b na u al . . . . 17
VIL
Modo de juzga de la imposibilidad na u a/. .
ib.
VIII.
Se deshace una di icul ad sob e los milag os de
Jesuc is o
19
IX.
La imposibilidad
mo al ú o dina ia
1
Imposibilidad de sen ido comun imp opiamesn e. 2
°
1
con enida en la imposibilidad mo al
CAPITULO V.
Cues iones de exis encia. Conocimien o adqui ido po el
es imonio inmedia o de los sen idos.
§
I.
Necesidad del es imonio de los sen idos,
y
los di e-
en es modos con que nos p opo cionan el conoci-
mien o de las cosas
23
II.
E o es en que incu imos po ocasion de
los
sen-
idos. Su emedio. Ejemplos
24
III.
Necesidad de emplea en algunos casos mas de un
sen ido, pa a la debida compa acion .
26
IV.
Los sanos de cue po
y
en e mos de espí i u .
27
V.
Sensaciones eales, pe o sin obje o ex e no. Expli-
cacion de es e enómeno.
29
VI.
Maniá icos y ensimismados
30
CAPITULO VI.
Conocimien o de la exis encia de las cosas adqui ido
media amen e po los sen idos.
11. T ansicion de lo sen ido á lo no
sen ido. .
31
II.
Coexis encia
y
sucesion
32
III.
Dos eglas sob e la exis encia y la sucesion. •
34
IV.
Obse aciones sob e la elacion de causalidad. Una
egla de los dialéc icos
36
V.
Un ejemplo
37
VI.
Re lexiones sob e el ejemplo an e io . . •.
•
40
VII.
La azon de un ac o que pa ece ins in i o.
▪
ib.
CAPITULO VII.
La lógica aco de con la ca idad.
§
1.
Sabidu ía de la ley que p ohibe los juicios
eme a-
ios
'k
— 295 —
H.
Exámen de la máxima «piensa mai y no e a ás.»
41
Algunas eglas pa a juzga de la conduc a de
lois
homb es . ......
•
43
CAPITULO
V111.
De la au o idad humana en gene al.
I.
Dos condiciones necesa ias pa a que sea alede o un
es imonio
•
•
49
II.
Exámen y aplicaciones de la p ime a condicion .
50
III.
Exámen y aplicaciones de la segunda condicion.
53
IV.
Una obse acion sob e el in e es en engaña . •
55
V.
Di icul ades pa a alcanza la e dad, en mediando
mucha dis ancia de luga ó iempo
57
CAPITULO IX.
Los
pe iódicos.
§
I.
Una
ilusion
59
II.
Los
pe iódicos no lo dicen odo sob e las pe sonas
ib.
III.
Los
pe iódicos no lo dicen odo sob e las cosas.
62
CAPITULO X.
Relaciones de iajes.
I.
Dos pa es muy di e en es en las elaciones de iajes.
O igen y o macion de algunas elaciones de iajes.
64
111.
Modo de es udia un país
67
CAPITULO XI.
His o ia.
§ 1. Medio pa a aho a iempo, ayuda la memo ia,
y
e i a e o es, en los es udios his ó icos . . . .
68
II.
Dis incion en e el ondo del hecho y sus ci cuns-
ancias. Aplicaciones.
69
III.
Algunas eglas pa a el es udio de la his o ia .
71
CAPITULO
XII.
Conside aciones gene ales sob e el modo de conoce la
na u aleza, p opiedades
y
elaciones de los se es.
§
1.
Una clasi icacion de las ciencias
II.
P udencia cien í ica
y
obse aciones pa a alcanza la
111.
Los sabios esuci ados
TÍTULO XIII.
La buena pe eepcion.
I. La idea
78
79
84
Si