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Perfecciones e imperfecciones en el Protocolo 11 al C.E.D.H. y otros comentarios a propósito de su entrada en vigor (I de noviembre de 1998)

Álvarez-Ossorio Micheo, Fernando

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PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 AL CONVENIO EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS Y OTROS COMENTARIOS A PROPOSITO DE SU ENTRADA EN VIGOR (l-XI-1998) FERNANDO ALVAREZ-OSSORIO MICHEO SUMARIO: 1. A MODO DE INTRODUCCIÓN.—2. PERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 AL CEDH.—3. IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 AL CEDH.—4. OTROS COMENTARIOS SOBRE LA ENTRADA EN VIGOR DEL PROTOCOLO 1 1 AL CEDH. A MODO DE EP LOGO. 1. A MODO DE INTRODUCCIÓN En el P o ocolo 11 el Con enio Eu opeo de De echos Humanos de 1950 (en adelan e, CEDH) se econoce al indi iduo, a las pe sonas ísicas, el de e- cho a p esen a una demanda de ampa o an e un T ibunal in e nacional po la p esun a iolación de uno de sus de echos con encionales a ibuibles a uno de los Es ados pa es en el Con enio. Es és e sin duda su mayo log o. Como se sabe, has a la en ada en igo de es e p o ocolo, el pa icula o g upo de pa icula es que quisie a aslada su queja an e el an e io T ibunal Eu opeo de De echos Humanos (en adelan e, TEDH) no podía hace lo, ya que con la an e io egulación con encional, enía e ado el acceso di ec o (1). Pa- a posibili a dicho acceso al indi iduo, el ci ado P o ocolo undécimo diseña, en e al Con enio an e io , un ma co ju ídico de p o ección que descansa á en un único T ibunal con uncionamien o pe manen e o, dicho de o a o ma, el P o ocolo 11 al CEDH ins i uye un mecanismo de ga an ía in e nacional de de- (1) La excepción la había in oducido ya el p o ocolo acul a i o núm. 9 al CEDH. Es e, du an e los es años y poco más que ha es ado igen e, concedió'con cie as es icciones a los pa icula es el de echo a p esen a su caso an e el T ibunal. 755 Re is a Española de De echo Cons i ucional Año 19. Núm. 56. Mayo-Agos o 1999 FERNANDO ALVAREZ-OSSOR1O MICHEO echos de na u aleza es ic amen e judicial, eliminando del sis ema a la an igua Comisión Eu opea de De echos Humanos. El de ogado Con enio p oponía, po el con a io, un sis ema de p o ección que, al descansa sob e es ins i uciones de na u aleza di e enciada, conjugaba la ga an ía judicial con la componenda polí ica (2): a) La Comisión Eu opea de De echos Humanos (en adelan e, ComEDH), a la que enía acceso el suje o in- di idual si se acep aba po el Es ado en causa la cláusula acul a i a del a ícu- lo 25 CEDH y cuya doble unción e a decidi sob e la admisión y la elabo a- ción de un in o me sec e o sob e la iolación alegada; b) el ci ado TEDH, al que enía acceso únicamen e la ComEDH y los Es ados in e esados (3), y cu- yas sen encias esul aban obliga o ias y de ini i as pa a los Es ados pa e, y c) el Comi é de Minis os del Consejo de Eu opa, ó gano de na u aleza polí ica que en i ud del de ogado a ículo 32 CEDH decidi ía sob e la e en ual iola- ción de un de echo o libe ad en los casos en que no se hubiese di e ido el caso al TEDH, as el in o me elabo ado po la Comisión. Desde es e pun o de is a, desde el pun o de is a del suje o indi idual co- mo suje o al cual en un Con enio In e nacional se le econocen de echos y se le po es a pa a su de ensa, el P o ocolo undécimo ep esen a un pun o de llega- da en la e olución expe imen ada po el De echo In e nacional a lo la go del p esen e siglo. Con el P o ocolo Illa cues ionada i ula idad inmedia a de de- echos po pa e de la pe sona ísica desde el De echo In e nacional, lo que no es o a cosa que el econoce le subje i idad in e nacional, e mina po inclina - se en a o de su acep ación. Cómo si no in e p e a la exis encia de de echos y libe ades de ca ác e in e nacional en a o del suje o indi idual y de un sis- ema de p o ección in eg ado po una única ins ancia judicial in e nacional, es deci , po un ó gano de na u aleza independien e y cuya ac uación end á en exclusi a de e minada po el impe io de la ley, al que el indi iduo end á acce- so di ec o. A i ma , pues, que con es e P o ocolo el indi iduo en a a o ma pa e de los suje os de De echo In e nacional con plena au onomía, con i ma la que ha sido y es endencia de humanización del De echo In e nacional (4). Con (2) Y siemp e que los Es ados pa e en el Con enio hubiesen acep ado la cláusula acul a- i a del an iguo a ículo 25 CEDH, donde se econocía el de echo al pa icula pa a p esen a los ecu sos an e la Comisión, o el ambién acul a i o a ículo 46 CEDH de econocimien o de la ju- isdicción del ex in o TEDH. (3) O a cosa sa ía el locus s andi del indi iduo an e el TEDH. Como e emos más adelan- e, és e le ue econocido po el p opio TEDH desde su p ime a sen encia. (4) Se pod á a i ma no sin azón que el ca ác e egional del CEDH educe en mucho el alcance de nues as a i maciones, pe o no hay que ol ida los modos de o mación len os y di i- cul osos del De echo in e nacional. 136 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 ello no que emos deci que el e o mado Con enio Eu opeo de De echos Hu- manos sea el único ejemplo posi i o de la exis encia de subje i idad in e na- cional del indi iduo. Lo que sí podemos a i ma es, sin emba go, que dicho Con enio, además de se pione o en su géne o, es de en e odos és os el más e olucionado. El camino eco ido pa a pode llega has a aquí ha es ado plagado de obs- áculos y a menudo se iene la imp esión de que oda ía queda mucho po e- co e . Desde p incipios de nues o siglo y has a la inalización de la Segunda Gue a Mundial se discu ía i amen e sob e la exis encia de o os suje os de De echo In e nacional que no ue an es ic amen e los Es ados. En conc e o, las dis in as escuelas doc inales sos u ie on un enconado deba e en o no a la admisión del indi iduo como suje o de De echo In e nacional. Has a que no se acep ase al homb e como suje o de de echos y debe es del o den ju ídico in e - nacional esul aba impensable la exis encia de un cue po ju ídico que iniese a econoce y ga an iza a és e sus de echos y libe ades undamen ales. La es- cuela dualis a negaba al posibilidad: sólo los es ados son suje os del o den in- e nacional y sólo ellos los ecep o es de los de echos y las obligaciones que de al o denamien o de i an (5). En en e de és a, la co ien e sociológica o ealis a encabezada po el maes o Dugui : sólo el homb e es suje o de de echo y sólo a és e son impu ables las consecuencias ju ídicas de los p ecep os no - ma i os (6). En medio de ambas, cie as pos u as posibilis as que p oponían al homb e como obje o del De echo In e nacional, no como suje o, sos enidas dogmá icamen e a a és de las ó mulas del indigena o y de la es ipulación en a o de e ce o (7). Es a úl ima co ien e doc inal hablaba del homb e como suje o media o de De echo In e nacional, siendo el es ado el suje o in e pues o sin el cual e a impensable que pudie an a ibuí sele o impu á sele al indi iduo de echos y obligaciones (8). (5) Valgan como ejemplos, H. TRIEPEL: «Les appo s en e le d oi in e ne e le d oi in e - na ional», RCADI, ol. 1, 1923, pág. 87, y ANZILOTTI: Cou s de D oi In e na ionale, 1929, págs. 132-136. (6) Véase la ob a del decano DUGUIT: T ai e de D oi Cons i u ionnel, 1927, pág. 724, y la de su discípulo N. POLITIS: Les nou elles lendances de D oi In e na ional, 1927. (7) Una pos u a ela i is a en g ado como J. SPIROPOULOS: «L'indi idu e le D oi in e na- ional», RCADI, ol. V, 1929. (8) Ob iamen e el maes o de la escuela de Viena no pudo queda ajeno al deba e. Pa a Kelsen el De echo in e nacional no sólo iene po egla gene al a los Es ados como suje os, «c'es -á-di e des indi idus d'une acón immédia e. 11 n'es pas con ai e á la na u e du d oi in e - na ional que ce qui es aujou d'hui enco é une excep ion (la subje i idad in e nacional del indi i- duo) de ienne un jou la egle», en «Théo ie gené ale du d oi in e na ional public. P oblémes choisis», RCADI. ol. 42, 1932, págs. 169-170. 137 FERNANDO ALVAREZ-OSSORIO MICHEO Más allá del deba e doc inal, cie os ejemplos del De echo posi i o mos- aban la posibilidad de que e ec i amen e los suje os indi iduales u ie an ac- ceso inmedia o al o den ju ídico in e nacional. El T ibunal de p esas ma í imas de 1907, los T ibunales adminis a i os mix os y los T a ados sob e mino ías, po ci a sólo es de los nume osos ejemplos, admi ían la posibilidad de que a las ju isdicciones c eadas al e ec o pa a ga an iza dichos a ados pudiesen acudi di ec amen e pa icula es que p e endiesen hace ale los de echos que en dichos a ados se les econocían y que es imaban incumplidos o iolados po un de e minado Es ado (9). Ninguna de las co ien es doc inales an es mencionadas negaba al e idencia, pe o ni an siquie a es os ejemplos si ie- on pa a que se econociese unánimemen e la inco po ación como suje o del indi iduo al o den ju ídico in e nacional (10). Has a al pun o e an enconadas las de ensas de una y o a pos u a. Po es a azón, quizá, el único in en o de le- ge e enda que po aquel en onces se p opuso de econocimien o, que no de ga- an ía, a ni el in e nacional de cie os de echos del homb e quedó en me o p o- yec o (11). La Segunda G an Gue a y los exec ables c ímenes que ajo consigo obli- ga on a ein e p e a un De echo In e nacional que has a en onces y con no a- ble acaso se había pe geñado pa a p e eni los con lic os a mados. Se eque- ía, en consecuencia, un De echo In e nacional que ac ualizase la paz, que la hiciese e ec i a. Pa a la consecución de al in, y como queda demos ado en los g andes ex os in e nacionales de pos gue a, uno de los pila es en los que hab ía de descansa la cons ucción de ese nue o o den e a en la p o ección del homb e indi idualmen e conside ado. Es a mo i ación de ondo es á en el o i- gen de la Ca a de las Naciones Unidas y, cómo no, en la Decla ación Uni e - (9) Véase sob e odos es os ejemplos el abajo de S. SEGAL: L'indi idu en d oi in e na- ionalposi i , 1932. (10) Pe mí anme la ci a del p o eso Pé ez Se ano: «La ju idi icación p og esi a, has a llega a la judicialización sin ope, se ía el deside á um de algunas posiciones doc inales, así, e big a ia, KELSEN: The legal p ocess and In e na ional o de , Lond es, 1934, llega a suge i la esis de un p oceso judicial en el De echo de gen es, pudiendo incluso un ciudadano eclama con a su p opio Es ado an e los ó ganos ju isdiccionales: concepción cie amen e muy ju ídica, de e inamien o o malis a exquisi o, pe o que po ue za ha de p o oca males a ín imo en nues- as conciencias, oda ía poco p epa adas pa a ello»; omo la ci a de L. MARTÍN-RETORTILLO: La Eu opa de los De echos Humanos, 1998, págs. 118-119. (11) El ex o de es a p ime a decla ación de de echos del homb e ue ap obada po la Aca- demia de De echo In e nacional en el anscu so de su igésimosex a sesión, celeb ada en Nue a Yo k en 1929. Bajo el í ulo de «Decla ación de de echos in e nacionales del homb e» se con e- nía una p oclamación en seis a ículos de los de echos undamen ales del homb e, Annuai e de l'lns i u de D oi In e na ional, ol. II, 1929, págs. 298-300. 138 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 sal de De echos del Homb e de 1948 (12). El bagaje de los años p eceden es, an o doc inal como posi i o, había dado sus u os. Con la nue a unción eleológica del De echo In e nacional —ga an ía pa a la paz—, con la minus- alo ación del concep o de sobe anía como a ibu o absolu o del Es ado —el ge men de odas las gue as suele se la iolación masi a de de echos unda- men ales en el in e io de un Es ado— y con la posibilidad dogmá ica y écni- ca de acep a a o os suje os dis in os de los Es ados como suje os de de echos y debe es del De echo In e nacional (13), e a u a madu a que se econociesen con ca ác e in e nacional los de echos del homb e como obligaciones pa a los es ados. O a cosa es, sin emba go, que se acep ase en ales decla aciones in- e nacionales la de ensa di ec a po el indi iduo de los de echos así econoci- dos. Es po es a azón po la que se pudo habla de la Decla ación Uni e sal de De echos como me a decla ación p og amá ica, como documen o sin alo ju- ídico alguno (14). Dicho de o a o ma, si no hay de echo sin ga an ía, ampo- co se puede se suje o de de echo sin su exis encia. El camino hacia la consoli- dación del homb e como suje o in e nacional de de echos quedaba eco ido en su mi ad. Pe o la que ue a conquis a a medias a ni el uni e sal a a esul a plena a un de e minado ni el egional. El equisi o que po inexis en e ue a impe- dimen o a ni el mundial pa a muñi a los de echos humanos de las necesa ias ga an ías exis ía a ni el eu opeo. En es e ma co geog á ico, el pa imonio co- mún de ideales y adiciones polí icas y de espe o a la libe ad y a la p eemi- nencia del de echo, pe mi ían adop a las p ime as medidas pa a ga an iza colec i amen e algunos de los de echos con enidos en la Decla ación Uni- e sal (15). El Mo imien o Eu opeo, o ganización no gube namen al, p opu- so a la conside ación de la Asamblea Pa lamen a ia (en onces, Consul i a) del ecién es enado Consejo de Eu opa, un p oyec o de Con enio de p o ec- ción de de echos humanos que inco po aba además de una lis a de de echos, un p eciso sis ema de ga an ías abie o al indi iduo una ez és e hubiese ago- ado las ías que pa a la de ensa de sus de echos exis an en el Es ado p esun- amen e in ac o . Du an e los abajos p epa a o ios del que luego se ía CEDH ya nadie se a e e ía a plan ea como imposibilidad eó ica la capaci- dad del indi iduo pa a se ecep o de de echos desde el plano in e nacional y su de echo pa a p ocede po él mismo a la de ensa de és os más allá del (12) R. CASSIN: «La Decla a ion Uni e selle e la mise en ocu e des D oi s de l'Homme», RCADI, núm. 79, ol. II, 1951, págs. 241-367. (13) Recué dense los p ocesos de Nu embe g. (14) H. LAUTERPACHT: In e na ional Law and Human Righ s, 1950, págs. 417 y sigs. (15) Pa a aseo el p eámbulo del Con enio Eu opeo de De echos Humanos. 139 FERNANDO ALVAREZ-OSSORIO MICHEO ma co e i o ial del Es ado bajo cuya ju isdicción se encuen a. Fue on o as azones, de meno calado, más pe eg inas, las que inalmen e edi ica on un sis ema de p o ección en el que e an las demandas in e es a ales las llamadas a ga an iza en p ime luga los de echos humanos econocidos indi idual- men e (a . 24 CEDH) y las que apa a on a un segundo plano, como cláusu- la acul a i a, el de echo de los suje os pa icula es a in e pone demandas po p esun a iolación de alguno de sus de echos an e la Comisión Eu opea de De echos Humanos. La acep ación po los Es ados eu opeos de la po es ad pa a el indi iduo de eclama an e un ó gano ju isdiccional in e nacional no se ía, sin emba - go, del odo unánime. Po ello se p e i ió, como ansaccional, como com- p omiso in e medio, un mecanismo de p o ección obliga o io esidenciado en un ó gano con ju isdicción limi ada a la admisión de los casos plan eados y a la elabo ación de un in o me no inculan e, la ComEDH, y en un ó gano polí ico, el Comi é de Minis os del Consejo de Eu opa, a quien una ez e- mi ido el in o me de la Comisión, con ju isdicción sob e el ondo, le oca ía decidi po mayo ía de es quin os sob e la exis encia o no de iolación en cada caso conc e o y an e los que sólo podían eclama los Es ados pa e en el Con enio. Sólo con ca ác e acul a i o, es deci , sólo con a aquellos Es- ados que acep asen la disposición del a ículo 25 CEDH, se consen ía la de- manda in e pues a po un pa icula an e la Comisión. Si se acep aba dicha cláusula acul a i a el p ocedimien o que p incipiaba po demanda indi i- dual enía, g osso modo, el mismo a amien o que el es ipulado pa a las de- mandas in e es a ales, es deci , un p oceso en el que la úl ima palab a la enía el ó gano polí ico, el Comi é de Minis os. Además, mien as que an e es e Comi é el pa icula ca ecía de locus s andi, el Es ado en causa no sólo po- d ía de ende se, sino que conse a ía su pues o en el Comi é de Minis os que hab ía de esol e el caso; el Es ado en causa como juez y pa e, si se quie e deci así. El sis ema de p o ección pe geñado e a desde es e pun o de is a impe ec- o, pe o, con la mi ada e o aída a 1950, e a quizá el único sis ema sob e el que pod ía exis i acue do. Se había conseguido, no obs an e, po ez p ime a, que pa a la de ensa de sus de echos humanos, undamen ales, el indi iduo no equi iese ni la in e posición ni la mediación de ningún Es ado al modo de la ya pa acli ada o al menos c i icada y en desuso p o ección diplomá ica. E a al suje o pa icula , como suje o pleno de de echo, a quien co espondía de ende , de mo u p opio, los de echos que desde el De echo In e nacional se le econo- cían (16). El que la ga an ía uese polí ica, en e a la judicial, no desdice pa a nada es e hecho. Ju isdicción exis e en cualquie a de los dos casos. 140 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 El CEDH ambién p e eía un con ol judicial, eso sí, de ca ác e acul a i- o. Se acep aba, po an o, que un ó gano independien e iniese a decidi en de echo y en p oceso público sob e la iolación alegada. Pe o una ez más e a el i ula de los de echos el que iba a paga los pla os o os del miedo exp esa- do po los Es ados a una a alancha de in undados o abusi os ecu sos an e di- cha ins ancia judicial. En el plazo de es meses desde la ecepción po el Co- mi é de Minis os del in o me de la Comisión, es a misma o un Es ado in e esado pod án di e i el caso al TEDH (a . 48 CEDH). Se le niega al indi- iduo la capacidad pa a accede al TEDH y en p incipio no se le econoce ni an siquie a locus s andi injudicio (17). El comp omiso adqui ido en 1950 ue dulci icándose con el paso del iempo y con di e en es e o mas, del Con enio y eglamen a ias, el i ula de los de echos ue adqui iendo mayo p o agonis- mo en el ámi e p ocesal an e el TEDH. Pe o esa es o a his o ia, la que acaba en el P o ocolo 11 y que comienza el día de la en ada en igo del Con enio o igina io y que aho a analiza e- mos. La p e ensión de es a in oducción no e a o a que la de si ua al lec o en e a una ealidad que en el discu so cons i ucionalis a a menudo se ol ida: la doble i ula idad de de echos, humanos y undamen ales, de la que pa ici- pan los suje os indi iduales bajo nues a Cons i ución y bajo el Con enio. De- echos és os que, necesa iamen e, po su mismo undamen o y inalidad es án llamados a coincidi y sis emas de p o ección que es án condenados a coo di- na se. A con inuación expond emos lo que a nues o pa ece son los elemen os posi i os y nega i os de la e o ma p opiciada po el P o ocolo 11 al CEDH. Pa a ello si e ambién es a in oducción. La conexión de sen ido de odo es e con ex o p e ende si ua se en el homb e como doblemen e i ula de unos de e- chos, cons i ucionales e in e nacionales, que po su con enido podemos englo- ba en la ca ego ía de undamen ales. Si an pues las siguien es páginas pa a admi i la exis encia de un ma co eu opeo de de echos sus en ado en el Con e- nio y las Cons i uciones. (16) Dicho es o zanjamos la cues ión ela i a al alo in e no, den o de cada Es ado pa e, del CEDH. Independien emen e de su acep ación como no ma «es a al» o no, del ango no ma i- o del Con enio, una ez inco po ado al o denamien o in e no, el suje o indi idual es ecep o de los de echos econocidos en el Con enio. Su ecepción, sin emba go, es deseada en la medida que el Con enio es un sis ema subsidia io de ga an ía de de echos, que equie e, po an o, la aplica- ción en el in e io de cada Es ado pa a pe ecciona se. (17) So p ende que aún hoy, incluso en boca de ju is as, se oiga la exp esión: «... y si el TC no me da la azón, acudi é al T ibunal de Es asbu go». Toda ía no conozco a ninguna pe sona dependien e de la ju isdicción española que en un caso conc e o con a el Reino de España haya accedido po sí misma al TEDH. 141 2. PERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 AL CEDH No cabe duda de que el elemen o más des acado del Con enio es, como acaba de e se, la inco po ación del econocimien o obliga o io del de echo de los pa icula es a p esen a di ec amen e sus ecu sos an e la ins ancia judicial in e nacional conc e ada en el nue o TEDH (18). «La Cou peu é e saisie d'un equé e pa ou e pe sonne physique, ou e o ganisa ion non go e nemen ale ou ou g oupe de pa iculie s qui se p é end ic ime d'une iola ion pa l'une des Hau es Pa ies con ac an es des d oi s e- connus dans la Con en ion ou ses p o ocoles. Les Hau es Pa ies con ac an es s'engagen á n'en a e pa aucune mesu e l'exe cise e icace de ce d oi » (19). Po a a se de un P o ocolo de enmienda al Con enio es equisi o imp es- cindible pa a su en ada en igo la a i icación po odos los Es ados pa es en el Con enio, po lo que a i icación del P o ocolo implica la acep ación del de- echo del ecu so indi idual an e el TEDH. Consecuencia di ec a y lógica del econocimien o del de echo de acción en a o del pa icula es que el p oceso que se inicia a su ins ancia end á odeado de odas las ga an ías p ocesales e- que idas pa a hace del p oceso an e el T ibunal un juicio jus o. El indi iduo y el Es ado quedan así cons i uidos an e el TEDH como pa es p ocesales en ple- na igualdad. El pa icula , caso de se admi ida su demanda, se encon a á así, en e a en e en igualdad, an e el Es ado p esun amen e in ac o del Con e- nio (20). Sin emba go, ni an siquie a es e mani ies o a ance esul a del odo no e- doso en la his o ia p ocesal del Con enio. Comenzando po el úl imo de los as- (18) Que se a a de un de echo indi idual de na u aleza p ocesal lo ha econocido el p opio T ibunal en la sen encia del caso C uz Va as c. Suecia, A201, de 20 de ma zo de 1991: «II con é e de la so e au équean un d oi de na u e p océdu ale, á dis ingue des d oi s ma é- iels enume es au i e I de la Con en ion e dans les p o ocoles addi ionnels. II esul e ou e ois de l'essence méme de ce d oi que les pa iculie s doi en pou oi se plaind e de sa mécon- naissance aux o ganes de la Con en ion. A ce éga d aussi, la Con en ion doi s'in e p é e comme ga an issan des d oi s conc e s e e ec i s, e non héo iques e illusoi es», pá . 99, pág. 36. (19) No insis i emos más en que és e e a an es un de echo que se eje ci a an e la Comi- sión y siemp e y cuando el es ado en causa hubiese acep ado la cláusula acul a i a del a ícu- lo 25 del an iguo Con enio; «... en el caso en que la Al a Pa e Con a an e acusada haya de- cla ado econoce la compe encia de la Comisión en es a ma e ia», a ículo 25.1, in ine, de dicho Con enio. (20) Si el an e io Reglamen o del TEDH ya lo hacía el nue o Reglamen o del T ibunal con más azón. La equidad en el p oceso queda mani ies amen e asegu ada. 142 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 pec os que señalamos —la igualdad p ocesal de las pa es— hay que eco da que el an iguo T ibunal, ya desde su p ime a sen encia, caso Lawless c. I lan- da (21), se plan eó la posición p ocesal del pa icula . Una in e p e ación es- ic a del an e io Con enio impedía con ca ác e absolu o la pa icipación del pa icula en la ins ancia judicial que inalmen e dic a ía la esolución que a ec a ía al núcleo de sus de echos. Tan sólo enían la conside ación de pa es p ocesales la Comisión y el Es ado de enso y sólo a és as les es aba econoci- do locus s andi an e el TEDH (22). Pe o ya desde es e p ime caso la Co- mEDH, haciendo uso del a ículo 76 de su Reglamen o, quiso hace de in e - media io en e el TEDH y el pa icula . Pa a ello solici ó que a lo la go de la ins ancia judicial la Comisión pudie a ansmi i al TEDH las opiniones eca- badas di ec amen e po la Comisión del pa icula y pa a ello solici aba del T i- bunal que se le econociese su papel de in e locu o en e el pa icula y el p o- pio T ibunal (23). El TEDH en la segunda sen encia del caso Lawless no se opuso a ninguna de las demandas de la Comisión, si bien con la siguien e sal- edad: que en ningún caso esul e del ol econocido a la Comisión, que la pe - sona designada po el pa icula pa a ep esen a le ni el pa icula mismo, po- d án se conside adas como pa es en el p oceso an e el TEDH (locus s andi in judicio) (24). Es a ju isp udencia del TEDH alcanza ía su máxima exp esión cuando diez años después, en el conocido caso de los agabundos belgas, el mismo T ibunal acep ó que en e los delegados de la Comisión an e el TEDH se encon ase el que había sido ep esen an e legal de los ecu en es an e la Comisión. An e la p o es a del Es ado belga, el TEDH a i mó que según el a - ículo 29 de su Reglamen o, la Comisión puede hace se asis i de la pe sona o pe sonas que es imase adecuada en los p ocesos an e el T ibunal. No obs an e, insis i ía en su idea inicial de que al posibilidad no debía al e a el nume us clausus de legi imados pa a di e i un caso an e el TEDH (Es ados y Comisión, a s. 44 y 48 CEDH), ni ampoco o o ga la condición de pa e en el p oceso a quien según Con enio no la iene (25). (21) Sen encias de 14 de no iemb e de 1960 (A 1), de 7 de ab il de 1961 (A2) y de 1 de ju- lio de 1961 (A3). (22) Con o me al an e io Con enio, a ículo 44, únicamen e los Es ados y la Comisión «on quali é pou se p ésen e de an la Cou ». (23) El Gobie no i landés se opuso abie amen e a al p e ensión. A su en ende , «... Pindi- idu n'a aucun ole a empli , ni de an le Comi é des Minis es, ni de an la Cou ; qu'un ois le appo adop é pa la Commission, l'indi idu "dispa aí " de la p océdu e» (Lawless c. I landa, Al.pág. 12). (24) Sen encias Lawless c. República de I landa, 7 de ab il de 1961, A2, pág. 24. (25) A pa i de es a sen encia en odos los p ocesos an e el TEDH la Comisión con ó en- e sus delegados con el ep esen an e designado pa a al e ec o po el pa icula que en su día e- 143 FERNANDO ALVAREZ-OSSORIO MICHEO pa es en el CEDH no dejaba de c ece y con él, consiguien emen e, el núme o de po enciales y e ec i os ecu sos indi iduales. Además ya po aquel en on- ces la mayo pa e de los es ados habían econocido an o la cláusula acul a i- a del ecu so indi idual como la de la ju isdicción del TEDH (an iguos a s. 25 y 46 CEDH). Sociológicamen e, el Con enio iba siendo cada día más conocido. La calidad de las sen encias del TEDH y el e ec o ampli icado de la p ensa, e an un buen escapa a e pa a da a conoce un mecanismo de p o ec- ción que además de accesible esul aba e icaz. En el plano ju ídico, los eje - cien es de la p o esión ju ídica comenzaban a ene en cuen a la ía subsidia ia que Es asbu go les ab ía, con lo que el núme o de demandas indi iduales p e- sen adas po abogados y consiguien emen e, más complejas, aumen aban p o- g esi amen e; a la pa c ecía ambién el núme o de demandas admi idas a á- mi e y, po ende, el núme o de demandas que po la Comisión e an, as in o me ex an iguo a ículo 31 CEDH, emi idas al TEDH (40). Las consecuencias que sob e los ó ganos de ga an ía del Con enio ae ía un aumen o del núme o de demandas son las mismas que padecen simila es ins ancias ju isdiccionales in e nas, con un añadido. Con o me al an iguo Con- enio an o la Comisión como el T ibunal no e an ó ganos pe manen es. Comi- sa ios y Jueces podían compa ibiliza sus ca gos con unciones p o esionales que no ue an incompa ibles con la independencia debida. Comisión y T ibu- nal se eunían en con adas y ijas sesiones semanales que a pesa de que cada año ue on en aumen o no podían llega al lími e de impedi es a compa ibili- dad. Nó ese que ni unos ni o os cob aban un sueldo ijo po su labo , sino que sus habe es se de engaban po día de abajo concluido. (40) En el conocido coloquio de Neucha el de 1986, T echsel, a la sazón miemb o de la Comisión Eu opea de De echos humanos apo aba los siguien es da os, omando como e e encia los pe íodos 1955-1972,1973-1980 y 1981-1985 de ac i idad del sis ema de p o ección. Du an e la p ime a ase el núme o de demandas egis adas po la Comisión ue de 330, en el segundo pe- íodo 407 y en el e ce o 535. En los es ci ados pe íodos el núme o de demandas admi idas a á- mi e que con a on con la pa icipación de un le ado u ie on ambién un aumen o conside able: así en la p ime a sólo un 20,5 po 100 es u ie on desde el p incipio aseso adas po un écnico en De echo, en la segunda lo se ía un 32,7 po 100 y en la e ce a un 41 po 100. Las demandas inadmisibles de plano, es deci , sin ni siquie a comunicación al Es ado al que se impu a la iola- ción, disminuye on conside ablemen e de una a o a e apa: 94 po 100 en la p ime a, un 82,8 po 100 en la segunda y un 80 po 100 en la e ce a. Finalmen e, el núme o de demandas admi idas a ámi e se inc emen a ía de una ase a o a: si en el p ime pe íodo conside ado, una de cada cin- cuen a demandas e a admi ida a ámi e, en la segunda lo se ía una de cada ein iocho y en la e - ce a una de cada once. Po o a pa e, has a 1972 sólo un caso po año e a emi ido al TEDH po la Comisión, has a 1980 e an es y a pa i de 1981 ha inc emen ado has a 12. Véase, S. TRECH- SEL: «Towa ds he me ge o he supe iso y o gans: seeking a way ou o he deadlock», HRLJ, ol. 8, núm. 1,1987, págs. 14-15. 150 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 La sob eca ga de abajo conlle ó ob iamen e un aumen o del iempo de- dicado a la esolución de cada caso, si bien es a conclusión no es del odo cie - a. Puede a i ma se que en 1985 el iempo dedicado po la Comisión pa a la e- solución de un caso conc e o se había man enido inal e able desde sus o ígenes has a esa echa, en o no a las cua en a semanas. Más pesaba el núme o de de- mandas que con el cali ica i o de pendien es se iban acumulando en los a chi- os de la Comisión (41). Es deci , lo que di icul aba la a ea de la Comisión e a el c ecien e olumen de abajo, pues el núme o de casos sin a ende iba en conside able aumen o (42). Es a ealidad cuan i a i a con i ía con o a ealidad de na u aleza cuali- a i a. El sis ema de p o ección de Es asbu go, u o de la ansacción a la que se llegó en 1950, e a un sis ema de doble ins ancia obligada. Al in o me de la Comisión le seguía en el p oceso judicial, no en el polí ico, una sen en- cia del TEDH; es deci , cada caso e a analizado minuciosamen e po dos ó - ganos que, si no enemos en cuen a el ca ác e ju isdiccional o no de su deci- sión, analizaban y decidían sob e el ondo del asun o (43). Es a doble ins ancia e asaba aún más, si cabe, el p oceso de decisión (44) e in oducía en el mecanismo de p o ección un elemen o de complejidad (45) que en la mi ad de la década de los ochen a, con la mayo pa e de los Es ados habien- do acep ado las conocidas cláusulas acul a i as, esul aba, po causas ya analizadas an e io men e, inacep able. La judicialización plena del p ocedi- mien o, po o o lado, p esuponía la de ogación de las cláusulas acul a i as (41) En 1985 la Comisión enía 900 demandas pendien es, de las cuales quinien as no ha- bían sido ni siquie a analizadas p elimina men e; S. TRECHSEL: Op. ci ., sup a, pág. 15. (42) Po es e mo i o se a i ica el p o ocolo núm. 8 al CEDH. Has a su en ada en igo (1 de ene o de 1990), la Comisión debía esol e odos sus casos en Pleno. Desde en onces pod á decidi sob e el ondo del asun o en salas de al menos sie e miemb os y analiza la admisibilidad en comi és de es miemb os. Ve conc e amen e el an iguo a ículo 20.2 y 3 CEDh as la en a- da en igo del P o ocolo 8. (43) Con el paso de los años la Comisión ha su ido un enómeno de judicialización. Sus in o mes, a menudo seguidos po las sen encias del TEDH, son compa ables pe o sin sus e ec os a una sen encia de p ime a ins ancia. (44) El iempo medio que a da una demanda en se decidida po el Comi é de Minis os o el TEDH es de cinco años. Si a ello añadimos el iempo anscu ido en la de ensa del p esen e de echo iolado en las ins ancias in e nas, es amos lejos de pode deci que el sis ema de p o ec- ción del CEDH cumple las exigencias de su p opio a iculado ma e ial: el de echo a un p oceso jus o sin dilaciones indebidas (a . 6.1 CEDH). (45) La complejidad no e a sólo po la exis encia de un in o me y una decisión sob e el mismo asun o. Se a aba de que pa a cada caso había duplicidad de odo el p ocedimien o: dos audiencias, dos memo ias, dos análisis del ondo e incluso a eces dos exámenes de la admisibi- lidad o de in en o de a eglo amis oso. 757 FERNANDO ALVAREZ-OSSORIO MICHEO y, en consecuencia, la concesión al indi iduo del de echo a accede al T ibu- nal eu opeo. Los g upos de p opues as pa a la mejo a del sis ema de p o ección pueden esumi se en los dos p oyec os plan eados uno po los gobie nos de los Países Bajos y Suecia y o o, que inalmen e se ía el adop ado, que nacie a en el ans- cu so de un encuen o en e miemb os de la Comisión con la Di ección de De- echos del Homb e del Consejo de Eu opa y que ecibi ía el de ini i o impulso polí ico a aíz de la p opues a suiza en la Con e encia de Viena del COE en 1985 (46). En el p ime p oyec o, se apos aba po ealiza los mínimos cam- bios posibles en el sis ema de ga an ía con la in ención de ob ene así el mayo consenso posible. Consis ía, esumido b e emen e, en ans o ma a la Comi- sión —ó gano cuasi sin ju isdicción sob e el ondo— en un T ibunal de p ime- a ins ancia cuyas decisiones ue an lógicamen e inculan es. El ac ual T ibu- nal se ans o ma ía en cáma a de apelación que, median e la ins au ación de la igu a del ce io a i, sólo admi i ía aquellos casos que implicasen una g a edad impo an e en la aplicación o in e p e ación del Con enio. El Comi é de Mi- nis os, consecuen emen e, abandona ía su compe encia pa a decidi sob e la iolación ex a ículo 31 CEDH y sólo man end ía su acul ad pa a la igilancia de la ejecución de las sen encias de p ime a o segunda ins ancia. El segundo p oyec o nace con la p e ensión de euni en un único ó gano judicial las compe encias de los an e io es Comisión y T ibunal. Es po ello po lo que se le conoce como p opues a de usión. Un único ó gano con ju is- dicción obliga o ia se ocupa ía de la admisión, de la consecución de un a eglo amis oso, del es ablecimien o de los hechos y de dic a una esolución inal en o ma de sen encia y con ca ác e inculan e. De op a se, como se hizo, po es- a p opues a, se educi ía conside ablemen e el plazo de iempo in e ido pa a la esolución de cada caso conc e o, con lo que se ali ia ía conside ablemen e el olumen de abajo acumulado sob e odo en sede de la Comisión. Todo ello sin ene que ol e a insis i en la supe ación de los icios es uc u ales de los que adolecía el sis ema an e io y que con la ins au ación de un único T ibunal queda ían supe ados. Se a a ía además, ya lo hemos dicho, de un T ibunal único pe manen e con sede en Es asbu go, lo que aumen a ía el i mo de a- bajo espec o de la an e io e apa. Sin emba go, con es a úl ima p opues a, no así con la p ime a, se pe día el (46) Sob e la pa icula his o ia de la ges ación del P o ocolo 11, en cas ellano, A. SÁN- CHEZ LEGIDO: La e o ma del mecanismo de p o ección del CEDH, 1995, págs. 151-165, y J. A. CARRILLO SALCEDO, M. C. ARCOS VARGAS y A. SALADO OSUNA: «La Decla ación de Viena de los Je es de Es ado y Gobie no de los Es ados miemb os del Consejo de Eu opa (9 de oc ub e de 1993)», Re . de Ins i uciones Eu opeas, ol. 21, núm. 1, 1994, págs. 119-136. 152 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 obligado doble análisis que de un mismo caso se hacía con el sis ema de p o- ección an e io . Pa a algunos con es a medida se echazaba olun a iamen e una conside able en aja, el examen de enido de las cues iones impo an es que llegaban a Es asbu go po dos ó ganos independien es. Quienes negaban el ca ác e de en aja a dicho doble examen lo jus i icaban a i mando que en la mayo ía de los Es ados pa e el Con enio o ma pa e del o denamien o in e - no, po lo que las cues iones impo an es de las que conoce ían Comisión y T ibunal ya habían sido analizadas desde la óp ica del Con enio po más de un ó gano compe en e in e no en el ma co de la exigencia del ago amien o de la ía de ecu sos in e nos. Toda es a disyun i a desembocó en la edacción del que hoy conocemos como P o ocolo 11 al CEDH. Po el con enido de dicho P o ocolo puede dedu- ci se que el conju o con a los males de que adolecía el an e io sis ema con- sis ía en la cons i ución de un solo ó gano, un nue o TEDH, que inie a a eu- ni en su ju isdicción las acul ades de la ex in a Comisión y el ex in o TEDH. Sin emba go, y en con a de lo que pudie a pa ece , con la ins au ación de un único T ibunal no se pie de la doble ins ancia. ¿Cómo es ello posible? Veá- moslo, iniciando así el capí ulo de las impe ecciones. An es de nada es lógico que hagamos una b e e e e encia a la es uc u a in e na del nue o T ibunal. La a iculación in e na básica del TEDH es á com- pues a po cua o secciones elegidas po el T ibunal en sesión plena ia po un plazo de es años. Cada sección es á o mada po diez magis ados, con ando cada una de ella con un p esiden e de sección y un sec e a io. En la composi- ción de las secciones se p ocu a á una dis ibución de los magis ados equili- b ada, a endiendo a su o igen geog á ico, a la dis ibución de sexos y a su cul- u a ju ídica. De cada una de es as secciones su gi án las Salas de sie e jueces pa a la esolución de cada caso conc e o. Son Salas ad hoc y pa a su o mación se segui á un sis ema o a i o en el seno de cada sección. Fo man pa e de la Sala de pleno de echo el p esiden e de la sección y el magis ado elegido a í- ulo del es ado de enso . El es o de miemb os de la sección son conside ados suplen es. Cada sección elegi á en su seno un núme o inde e minado de comi- és de es miemb os po un plazo de un año pa a esol e sob e la admisión de los casos a ibuidos a cada sección. En un ni el supe io el TEDH cuen a con una G an Sala. Su o mación es a á in eg ada po diecisie e jueces y se á cons- i uida po es años. Fo man pa e de pleno de echo de la G an Sala el p esi- den e y icep esiden es del T ibunal y los p esiden es de sección. El es o de magis ados llamados a o ma pa e de la G an Sala se án elegidos po o a- ción de en e los dos g upos de jueces en que han quedado dis ibuidos el es o de magis ados. Los jueces de cada uno de es os g upos llamados a o ma pa - e de Ja G an Sala se án pe manen es pa a conoce de odos los casos que le 753 FERNANDO ALVAREZ-OSSOR1O MICHEO sean emi idos du an e el plazo de nue e meses, el es o de magis ados de ese g upo no elegidos queda án en calidad de suplen es (47). Con o me al CEDH su gido as la a i icación y en ada en igo del P o- ocolo 11, las demandas de p ocedencia indi idual son analizadas en p ime lu- ga po un comi é de admisión compues o po es magis ados. Es e comi é end á plenas acul ades pa a inadmi i , si así lo decide unánimemen e y si la inadmisión puede se decidida sin mayo examen del caso (a . 28 CEDH). De no habe dicho Comi é esuel o en el sen ido de la inadmisión, el caso es e- cepcionado po una Sala compues a po sie e jueces, quienes se án compe en- es pa a decidi an o sob e la admisibilidad como sob e el ondo. No obs an e, y como se disponía en el Reglamen o del an iguo T ibunal, una Sala pod á in- hibi se en a o de una G an Sala (17 jueces de en e los cuales o ma án pa - e, ex lege, el p esiden e de la Sala que se inhibe y el juez a í ulo del es ado de- enso que ya e a miemb o de la Sala) cuando a su conside ación un asun o plan ee cues iones g a es ela i as a la in e p e ación o aplicación del Con e- nio o en caso de posible con adicción con una sen encia dic ada an e io men- e po el T ibunal. La sal edad espec o del sis ema an e io es la que a nues o juicio se mues a como p ime a impe ección; el a ículo 30 CEDH que es el ela i o a la inhibición añade: «a menos que una de las pa es se oponga a al inhibición». ¿Qué se ha p e endido consegui con es a acul ad de na u aleza nega i a concedida a las pa es? Pues o que el sen ido de la ins i ución de la in- hibición es cla o, man enimien o de la cohe encia en la ob a ju isp udencial del T ibunal a a és de la igu a del p eceden e, no se alcanza a en ende po qué las pa es, pa icula ecu en e o Es ado de enso , pod án opone se con e ec o cons i u i o a los deseos de la Sala de inhibi se en a o de una compo- sición del TEDH más nume osa en jueces (48). La espues a sólo la pod emos ex ae analizando la no edad que inco po a el P o ocolo 11 al o ganiza el uncionamien o del T ibunal. Con o me al a ículo 43 CEDH: «1. Dans un délai de ois mois á comp e de la da e de l'a é d'un Chamb e, ou e pa ie á l'a ai e peu , dans des cas ex- cep ionnels, demande le en oi de l'a ai e de an la G ande Chamb e. 2. Un college de cinq juges de la G ande Chamb e accep e la demande si l'a ai e soulé e une ques ion g a e ela i e á l'in e p é a ion ou a l'applica ion de la Con en ion ou de ses p o ocoles, ou enco é une ques ion g a e de ca ac é e (47) Véanse conc e amen e los a ículos 27 a 30 del CEDH y a ículos 24 a 27 del Regla- men o del T ibunal. (48) La Asamblea Pa lamen a ia del Consejo de Eu opa se opuso a la acul ad o o gada a las pa es en el p oceso pa a impedi la inhibición. Así, la opinión de la Asamblea de 25 de ene o de 1994 en RUDH, 1994, pág. 57. 154 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 gene al.» Es deci , las sen encias de las Salas no son de ini i as has a anscu- idos es meses desde su ap obación, has a en onces pod án se ecu idas po cualquie a de las pa es en el p oceso. Es a posibilidad obligó a los edac o es del nue o Con enio, así se exp esa en el in o me explica i o al P o ocolo 11, a pe mi i que las pa es median e exp esa oposición impidie an a la Sala inhi- bi se en in e és de ju isp udencia en a o de la G an Sala y odo ello e iden e- men e con una g an dosis de esquizo enia: la misma pa e que se opuso a la in- hibición puede pos e io men e ecu i la sen encia de la Sala an e la G an Sala; la Sala que p e endía inhibi se puede dic a una sen encia que apa ándo- se en mucho de la ju isp udencia an e io del T ibunal no sea nunca ecu ida; la pa e que no se opuso a la inhibición puede ecu i la sen encia dic ada en Sala y e su ecu so inadmi ido po el colegio de cinco jueces, y ello pese a in- oca el mismo azonamien o que la Sala expuso cuando in en ó inhibi se —inhibición que, po o a pa e, hubie a ope ado au omá icamen e—; inal- men e, un mismo T ibunal puede dic a dos sen encias con adic o ias y una G an Sala de apelación con a á en e sus miemb os con dos magis ados que ya pa icipa on en el p oceso de ins ancia (49). Toda es a deso denada cons ucción su ge a nues o en ende de una misma causa. La mala conciencia o la necesidad de concilia pos u as pa a alcanza el eque ido pleno acue do en e los Es ados —el P o ocolo 11, no se ol ide, es un p o ocolo de e o ma— obligó a no deja a inconadas las p opues as que como la de los Países Bajos o Suecia eclamaban el man enimien o de la doble ins ancia. La ó mula inal escogida pa a al in conciliado plan ea p oblemas nue os, como la posible dis unción y cohe encia en la ju isp udencia del único T ibunal, y esuci a p oblemas iejos, ya que no cabe duda de que la posibili- dad de ecu so an e la G an Sala se á empleada como a ma dila o ia en e a una sen encia que de o a o ma se ía i me desde su ap obación y publica- ción (50). Si e a di ícil concilia la inhibición con el ecu so a la G an Sala, (49) Debe señala se igualmen e que en el Con enio se p e é la imposibilidad pa a los ma- gis ados que han conocido de un caso en Sala de pe enece a la G an Sala que ol e á a conoce del mismo caso (a . 27.3 CEDH). (50) Es e juego de dobles sen encias sob e un mismo caso hace que an o el Con enio como el Reglamen o del T ibunal hayan enido que pe ila con de alle el momen o en el cual las sen encias de ienen de ini i as y po consiguien e publicables. Es cla o que las sen encias de G an Sala son i mes desde la echa en que se p onuncian (a . 44.1 CEDH); en cambio, las sen encias de Sala sólo pod án se de ini i as cuando las pa es decla en que no demanda án el een ío a la G an Sala, cuando hayan anscu ido es meses desde la echa de la sen encia de Sala sin que se haya ele ado el caso a la G an Sala o cuando, po úl imo, si se hubiese een ia- do el caso a la G an Sala o cuando, po úl imo, si se hubiese een iado el caso a la G an Sala po una de las pa es, el colegio de cinco jueces de la G an Sala inadmi c la demanda de een- 755 FERNANDO ALVAREZ-OSSORIO MICHEO mejo hubie a sido p e e i a la p ime a en a as de la segunda, sal o que el sis- ema de e isión de sen encias de Sala se haya plan eado como el de echo pa a las pa es a una segunda ins ancia eu opea cuando sólo exis e un único T ibu- nal, lo que no deja de se un mal a eglo. Téngase en cuen a, además, que los mo i os de inhibición y de ecu so, p ác icamen e coinciden es, impiden que el de echo a demanda el een ío a la G an Sala en a o de las pa es del a ícu- lo 43 CEDH pueda se conside ado como un de echo a eexamen del caso, pues és e sólo p ocede á en in e és de ley o de ju isp udencia. Lo lógico hubie a sido, pues, que an e la cons i ución de un único T ibu- nal, las pa es sólo hubie an es ado en disposición de ecibi una única sen- encia. La posibilidad, en consecuencia, de un ecu so de eposición as la p ime a sen encia debe ía, po las azones expues as, habe sido echazada du an e la edacción del P o ocolo 11. Po el con a io, y con la inalidad de p ese a una línea cohe en e en la ju isp udencia del TEDH, debe ía habe sido dispues a como obliga o ia la inhibición de las Salas en a o de la G an Sala en aquellos casos en los que se plan ease una cues ión g a e ela i a a la in e p e ación o aplicación del Con enio o cuando la Sala quisie a apa a se de un i me p eceden e. Es e p oceso de inhibición podía habe se diseñado en posi i o pa a las pa es en el p oceso ad hoc, acul ándoselas pa a que a su ins ancia la Sala hubiese enido que p onuncia se mo i adamen e sob e la in- hibición o no en a o de la G an Sala o, en su caso, pa a que les ue a pedi- do su pa ece en el caso de que la Sala hubie a decidido inhibi se mo u p o- p io. Como e a de espe a el Reglamen o del nue o TEDH ha enido a palia , con sol encia, el impe ec o ensamble que en e inhibición y de echo a una se- gunda ins ancia se suge ía desde el Con enio. Con o me al a ículo 72.1 y 2 RTEDH la Sala compe en e, siemp e que no hubiese dic ado sen encia, pod á inhibi se en odo momen o en a o de la G an Sala. De su in ención de inhibi- ción se da á aslado a las pa es a a és del sec e a io pa a que és as en el pla- zo de un mes puedan p esen a las objeciones que es imen opo unas y debida- men e mo i adas. Si dichas objeciones no con enciesen a la Sala, la oposición a la inhibición se conside a á como no álida y la Sala p ocede á a aslada el caso a la G an Sala. Es deci , que con o me al nue o Reglamen o y con o me al que e a nues o c i e io, el p oceso de inhibición de iene un p oceso con a- dic o io en el que la Sala hab á de conside a las alegaciones, a a o o en con- a de la inhibición, de las pa es, pe o que en odo caso co esponde a la Sala io (a . 44.2 CEDH). Las sen encias de Sala, en an o no sean de ini i as, se án exclusi amen- e ansmi idas al Comi é de Minis os, a las pa es y a los e ce os que hubie en in e enido (a . 77.3 RTEDH). 156 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 decidi sob e si a la is a del caso conc e o y de las objeciones p esen adas el caso debe aslada se a la compe encia de la G an Sala (51). Respec o del de echo de las pa es a een ia a la G an Sala los casos ya e- suel os en Sala, el Reglamen o añade cie as p ecisiones que con igu an-es a acul ad de een ío como pode excepcional pa a las pa es. Así, se a i ma en el a ículo 73 RTEDH que oda pa e pod á p ocede al een ío a í ulo excep- cional. El Reglamen o en ese mismo a ículo hace ecae la ca ga de la p ueba sob e la pa e que p omue e el een ío: en la demanda se indica á la cues ión g a e ela i a a la in e p e ación o aplicación del Con enio o la cues ión g a e de ca ác e gene al que según la pa e ac o a me ece sea a ada po la G an Sa- la. Es deci , que siguiendo la he encia ju isp udencial del an iguo T ibunal, el Reglamen o cie a el paso a la que a buen segu o se á a alancha de een íos al con igu a el een ío como la acul ad ex ao dina ia pa a las pa es de pedi que po las peculia idades o g a edad que p esen a su caso sea una composi- ción de T ibunal in eg ada po un mayo núme o de jueces la que dic e sen en- cia de ini i a (52). Po es a azón es po lo que a la pa e que plan ee el een ío se le exige que lo haga mo i adamen e; po ello se á un colegio de cinco jueces de la G an Sa- la quien pod á inadmi i el een ío a la is a del expedien e y po ello, a án- dose en la inhibición y el een ío de las mismas condiciones ma e iales que los hacen posible, se á di ícil que la pa e que se opuso a la inhibición de la Sala mo i adamen e pueda después plan ea el een ío. A nues o modo de e , la igu a del een ío, al y como ha sido diseñada po el Con enio y pos e io - men e po el Reglamen o del T ibunal, se aleja su icien emen e de la abie a posibilidad de eplan ea , a la mane a de un ecu so, casos ya enjuiciados po ese mismo T ibunal. Más bien se a a de acili a al T ibunal, a a és de las pa es en el p oceso, su labo de igilancia a la ho a de man ene una línea ju- isp udencial cohe en e en la que no quepan con adicciones y en la que las Sa- las engan p eceden es de o maciones del T ibunal más amplias —G an Sa- (51) Exac amen e el a ículo 72.2 RTEDH a i ma: «... Tou e objec ion ne sa is aisan pas auxdi es condi ions se a considé ée pa la chamb e comme non alable». En endemos que el é - mino condiciones comp ende las causas que pueden jus i ica una inhibición: que el caso plan ee una cues ión g a e ela i a a la in e p e ación o aplicación del Con enio o de sus P o ocolos, o cuando la solución de una cues ión plan eada en el caso conc e o pueda conduci a una con adic- ción con una sen encia an e io men e dic ada po el T ibunal. (52) P e iendo un ele ado núme o de een íos el Reglamen o del TEDH ha acili ado la labo de los colegios de cinco jueces de las G andes Salas. Con o me al a ículo 73 RTEDH el co- legio de cinco jueces que haya de decidi sob e la admisibilidad del een ío examina á la causa con o me al expedien e exis en e; sólo la admi i á a ámi e si el caso plan ea la enunciada g a e- dad y su decisión de inadmisión no end á necesidad de es a mo i ada. 157 FERNANDO ALVAREZ-OSSORIO MICHEO la— pa a esol e casos que po su no edad o g a edad sea bueno pone al jui- cio de un mayo núme o de magis ados (53). A meno escala pudié amos encon a o as impe ecciones en el esquema de p o ección diseñado po el P o ocolo 11. Sin emba go, y sal o los dos apun- es que aho a se ha án, es p on o pa a sabe con qué escollos eales se a a en- con a la pues a en ma cha del nue o sis ema de ga an ías. De en ada, pese a se el TEDH un ó gano pe manen e y pese a la exis encia de múl iples o ma- ciones desde la que el TEDH dic a á su ju isp udencia, dos g andes salas y cua o secciones de las que nace án las salas pa a cada caso conc e o (54), es di ícil p edeci si con es e sis ema se ajus a á el p ocedimien o al plazo de iempo exigido po un juicio jus o sin dilaciones indebidas, p incipio es e que ue a el inspi ado de la e o ma (55). Téngase en cuen a, además, que al nue- o T ibunal le co esponde á ealiza oda la ins ucción del caso en soli a io, sin la ines imable ayuda que has a aho a le p es aba la Comisión. No obs an e, la consecución de es e obje i o depende á en buena medida, po ejemplo, del olumen y complejidad de las demandas indi iduales que se p esen en con a ac os u omisiones de los nue os Es ados del es e de Eu opa, aho a pa es en el CEDH, pe o undamen almen e de la olun ad del p opio T ibunal sob e odo en la ase de admisión. La labo de la ex inguida Comisión en es e e eno es un buen ejemplo a segui . Segundo apun e y penúl imo. Hubiésemos p e e ido que en a as de una mayo independencia obje i a de los jueces del TEDH sus ca gos hubie an si- do de una mayo du ación, an es e an po nue e años aho a lo son po seis, y no se hubiese pe mi ido su eno ación. No c eo que engamos que de ene nos en jus i ica nues a opinión (56). (53) Es as mismas dudas en P. WACHSMANN: «La nou elle s uc u e», en la ob a colec i a Le P o ocole n.° 11 á la CEDH, 1995, págs. 9-29. (54) Las que pueden se llamadas bocas del TEDH, pues son sus esoluciones de un único ibunal, el TEDH. (55) Sin duda, una de las mayo es c í icas a la e o ma con enida en el p o ocolo 11 y a sus p omo o es en M. A. EISSEN: «L'aspec ins i u ionnel du P o ocole n.° 11 á la Con en ion», Bull. D . H., núm. 4, 1995, págs. 3-17, quien llega a habla de la e o ma como la co ina de humo de una maniob a polí ica que p e ende colapsa el sis ema eu opeo de p o ección de de echos. (56) El núme o de jueces se á igual que el de Al as Pa es con a an es del Con enio (a . 20 CEDH). Son elegidos como en el sis ema an e io po la Asamblea Pa lamen a ia del Consejo de Eu opa a í ulo de cada Al a Pa e con a an e de en e una lis a de es candida os p e- sen ada po dichas Al as Pa es (a . 22 CEDH). La du ación de un manda o es de seis años, sien- do eelegibles. Como no edad, lo que no deja de se cu ioso, el Con enio dispone que a la edad de se en a años los jueces pe de án dicha condición, concluyendo así su manda o po un lími e de edad. Sob e la o ma en que la elección de los jueces del nue o T ibunal se ha lle ado a cabo é- ase el comple ísimo a ículo de J. F. FLAUSS: «Radiioscopie de l'élec ion de la nou elle Cou eu- 158 PERFECCIONES E IMPERFECCIONES EN EL PROTOCOLO 11 Finalmen e, no sabemos a ciencia cie a cómo un T ibunal pod á hace compa ible su unción con la exigencia con encional de pone se a disposición de las pa es pa a llega a un acue do amis oso que espe e el o den con encio- nal ins au ado. La an igua Comisión en es e e eno dis u aba de mayo en a- ja, pues o que el p ocedimien o an e és a e a de ca ác e con idencial y había consolidado la cos umb e de p esen a a las pa es una opinión p o isional so- b e el caso, opinión que de se conclusi a de iolación del Con enio animaba a los Es ados a acili a el a eglo amis oso. Di ícilmen e puede un T ibunal en- caja en es e papel sin des i ua su p opia na u aleza. 4. OTROS COMENTARIOS SOBRE LA ENTRADA EN VIGOR DEL PROTOCOLO 11 AL CEDH. AL MODO DE EPILOGO Con el P o ocolo 11 al CEDH, el sis ema de p o ección eu opeo de de e- chos del homb e comple a su ciclo de c ecimien o. La plena judicialización del sis ema y el econocimien o del acceso di ec o de las pe sonas ísicas y ju ídi- cas al nue o y único T ibunal de ga an ías, e an las e apas que le quedaban po cub i pa a alcanza la madu ez. Las impe ecciones que le hemos a ibuido no son an ele an es como pa a a ec a a es a conclusión; a nues o en ende las pe ecciones del Con enio encub en sob adamen e sus desajus es. Es a e idencia nos de uel e a la idea de la que pa íamos al comenza es e abajo. El indi iduo, el pa icula , de iene, en el ma co eu opeo delimi ado po el Consejo de Eu opa, suje o de pleno de echo del o denamien o in e na- cional. Al econocé sele desde un Con enio in e nacional — uen e p opia de es e o denamien o ju ídico y consecuen emen e álida— un conjun o de de e- chos y libe ades y un sis ema judicial in e nacional que end á como come ido el ga an iza los, se econoce la p esencia inmedia a de la pe sona en el o den in e nacional (57). El indi iduo amplía así el ma co de cobe u a de sus de e- chos, pues al ya exis en e ma co cons i ucional, ni el in e no, se le añade el in- e nacional, ni el ex e no. Una y o a es e a de de echos, in e na y ex e na, ie- opéenne des D oi s de l'Homme», Re ue imes ielle des D oi .s de l'Homme, núm. 35, julio de 1998, págs. 435-464. (57) Con lo que se ealiza en la p ác ica el pensamien o al que llegaba el maes o Aguila : «... la conclusión a la que o zosamen e enía que llega se puede exp esa se en es os é minos: no exis en azones sus anciales, ni exigencias que de i en de la na u aleza del De echo in e nacio- nal, que impidan econoce , en su día, al homb e como i ula de un es a u o in e nacional. El p o- blema es écnico de ins i ucionalización, de pe eccionamien o del De echo in e nacional»; M. AGUILAR NAVARRO: Cu so de De echo In e nacional Público, . II, 1954, págs. 189-190. 159