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La muchedumbre delincuente : ensayo de psicología colectiva

Sighele, Scipio

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MADRID LA ESPAÑA MODERNA Cues a S o. Domingo , 16. 4 .,  .W. Aaan:: i Ry BIBLIOTECA DE JURISPRUDENCIA, FILOSOFÍ:3 É HISTORIA LA UCHEDUWBRE DELIÍ C EUE ENSAYO DE PSICOLOGÍA COLECTIVA POR ESCIPIÖN SIGHELE TRADUCCIÓN DE P_ DOR ADO PROFESOR EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA ILA ES I'ROI'IED AL 1.109.— IMPRENTA Y ENC1.'ADERNACION DE AGUSTIN AVRIAL. San Be na do, !)2.—Te1 4ouo 3,07 4. PREFACIO C uando, hace poco iempo, ué publicada la edi- ción i aliana de es e lib o, no espe aba yo que hubie a de se acogido po la c í ica con an a bene olencia co no lo ha sido. El mé i o, ó mis bien la o una, de es a acep ación se debe en e amen e al asun o, an elizmen e elegido, como me esc ibía Ta de. El es udio de los deli os de la muchedumb e es, en e ec o, muy in e esan e , sob e odo en es as pos ime- ias del siglo, du an e las cuales las iolencias colec- i as de la plebe—desde la huelga de los ob e os has a las suble aciones públicas—no escasean. Pa ece como que de cuando en cuando quie e aquélla sa is ace , po medio de un deli o, odos los esen imien os que han. acumulado sob e ella los dolo es y las injus icias que su e. A lo cual debe a ladi se que el asun o , no obs an e su g ande impo ancia social y ju ídica, e a nue o. Ni la ciencia ni los ibunales habían pensado en que, á eces, en luga de un so'.o indi iduo, el culpable pue- de ie una muchedumb e. Cuando se eía compa ece 5  LA MUCHEDUMBRE DELINCUE iTE an e la jus icia á algunos indi iduos que habían po- dido se a es ados en medio de un umul o, los jueces c eían ene delan e de sí A homb es que habían e- nido A sen a se en el banquillo po su p opia olun ad; siendo así que no e an o a cosa que los pob es náu- agos a ojados allí po la empes ad psicológica que, á su pesa , les había a as ado. E a, pues, oda ía más necesa io que in e esan e es udia el p oblema de la muchedumb e delincuen e. Po mi pa e, he in en ado hace lo, aunque muy im- pe ec amen e, como yo mismo econozco. La psicología colec i a es una ciencia que se halla aún en la in ancia; la psicología de la muchedumb e, que o ma pa e de ella y que ep esen a su g ado más agudo, apenas ha nacido. En es a edición he colmado muchas lagunas y co- egido bas an es e o es de la p ime a edición i a- liana. Bien se, sin emba go, que no he hecho o a cosa más que echa los undamen os de un es udio la go y di icil. Pe o queda é sa is echo de mi ob a si p o oca en o os el deseo de hace algo más y mejo que lo que yo he hecho; y sob e odo, queda é muy complacido si las conclusiones ju ídicas á las cuales llego son acogidas po los ibunales penales. ESCIPIÚN SICHELE. Roma, 1892. INTRODUCCIÓN LA SOCIOLDGÍA Y LA PSDOLOGIA COLECTIVA «En los hechos psicológicos, la eunión de losindi iduos no da jamás un esul ado igual á la suma de cada uno de ellos. » (E. F E R I.) I adle á un albañil— esc ibe Spence —lad i- llos du os, bien cocidos , ec angula es , y pod á cons ui sin cal un mu o muy sólido y de bas an e al u a. Pe o si, po el con a io, los la- d illos es án ab icados con mala a cilla, si no los han cocido bien, si muchos es án incomple os, o os, hen- didos, se á imposible cons ui sin cal un mu o igual al p ime o en ele ación y en es abilidad. »Si un ope a io en un a senal se ocupa en hace pilas de balas de cañón, es as masas es é icas no po- d án se colocadas unas sob e o as sino empleando alguna igu a geomé ica de e minada: el e aed o, la pi ámide á base cuad ada y el sólido á base ec an- gula y e minado en pun a. Cada una de es as o mas 8  LA bíUCIIEDUMßRE DELINCUENTF. pe mi e ob ene la es abilidad y la sime ía., que son incompa ibles con odas las demás igu as de lados e icales y muy inclinados. » Po in, si en luga de masas es é icas y de igual olumen, se a a de euni pied as i egula es, unas edondeadas, angulosas o as, odas ellas de di e en e amaño, o zosamen e hab á que enuncia á las o - mas geomé icas de inidas. El ope a io no pod á lo- g a más que hace lm mon ón ins able, desp o is o de ángulos y ca as egula es. » Reuniendo es os hechos y a ando de deduci de los mismos una e dad gene al, emos que los ca ac- e es del ag egado ienen de e minados po los ca ac- e es de las unidades que lo componen. » Si de es as unidades isibles y angibles pasa nos á aquellas que conside an los ísicos y los químicos y c l ue o man las masas ma e iales, obse a emos el mismo p incipio. Pa a cada uno de los llamados ele- men os, pa a cada uno de los compues os químicos, pe a cada nue a combinación de es os compues os, exis e una o ma pa icula de c is alización. Aun cuando es os c is ales sean di e en es en amaño, aun- que se les pueda modi ica ompiendo sus ángulos y sus a is as, su ipo de es uc u a queda siendo cons- an e, como lo demues a la alla. Todas las especies de moléculas ienen o mas c is alinas pa icula es con a eglo á las cuales se ag egan. La elación en e la. na u aleza de las moléculas y sus modos de c is aliza es an cons an e, que dadas dos clases de moléculas p óximas las lu y as á las o as po sus eacciones gui- micas , se puede p e e eon ce eza que sus sis emas de c is alización se án muy ce canos. En suma, se pod á a i ma sin géne o alguno de duda, como un esul ado demos ado po 1;1 ísica y la química, que POR ESCIPIÓN SIGHELE  9 en odos los enómenos que p esen a la ma e ia ino - g^inica, la na u aleza de los elemen os de e mina cie - os ca ac e es en los ag egados. nEs e p incipio iene igualmen e luga en los ag e- gados que se encuen an en la ma e ia i ien e. »En la sus ancia de cada especie de plan a ó de ani- mal, se obse a una endencia hacia la es uc u a de es a plan a ó de es e animal, endencia que se de- mues a has a la e idencia en odos los casos en que las condiciones de la pe sis encia de la ida son su- icien emen e simples y en que los ejidos no han ad- qui ido una es uc u a bas an e delicada pa a p es- a se á una disposición nue a. En e los animales, el ejemplo, an ecuen emen e ci ado, del pólipo ense ia cla amen e es a e dad. Cuando se le co a en peda- zos, cada agmen o se con ie e en un pólipo do ado de la misma o ganización y de las mismas acul ades que el animal en e o. En e las plan as, el ejemplo de la begonia es ambién no able. In oducid en la ie a un agmen o de hoja, y e éis cómo se desa olla una plan a comple a. »La misma e dad se mani ies a en las sociedades, más ó menos de inidas, que o man en e sí los se es in e io es. Sea que es as sociedades no se compongan sino de un ag egado con uso, sea que o men una es- pecie de o ganización, con di isión del abajo en e sus miemb os—caso que se p esen a con ecuencia— siemp e esul a que las p opiedades de los elemen os son las de e minan es de las p opiedades del ag ega- do. Dada la es uc u a de los indi iduos con los ins- in os que de la misma esul an, la comunidad que o men es os indi iduos p esen a á o zosamen e cie - os asgos ca ac e ís icos, y ninguna comunidad que p esen e los mismos asgos pod á se cons i uida po 10  LA : n Ili CIIEDL^" ī IBRF. DELINCUENTE indi iduos do ados de o a es uc u a y de ins in os di e en es (1).» Aho a, el que ha sabido sacudi el , yugo de los p e- juicios eológicos y me a ísicos y sabe que no exis e una ley pa a el uni e so y o a pa a la humanidad, el que conoce, aun cuando sólo sea supe icialmen e, la eo ía de la e olución, no end á di icul ad alguna en hace en a los ag egados de homb es en la ó mula spence iana. En e ec o, deci que las p opiedades de las pa es de e minad las p opiedades del odo , es enuncia una e dad que lo mismo puede aplica se á la sociedad hu- mana que la odo lo demás; y p ecisamen e sob e es a e dad ha apoyado Spence su concepción de la socio- logía, sen ando como axioma cien í ico: que los ca ac- e es p incipales de la sociedad humana co esponden los ca ac e es p incipales del homb e (2). De es a mane a con i maba la idea de Augus o Com e, el cual, en o ma di e en e, pe o esumiendo el mismo pensamien o, había dicho que « la sociedad humana debe se conside ada como un solo homb e que ha exis ido siemp e A a és de los siglos (3).» También Schopenhaue había llegado ü la misma conclusión, esc ihieddo: «Desde los iempos i as emo- os se ha enido siemp e conside ando al homb e como un mic ocosmos; yo lie iii e ido la p oposición y he p obado que el mundo es un en el sen ido de que olun ad y ep esen ación dan la de inición de (1) 11. Spence : I/l o luc ion ' i la Science Sociale. Pa is, F. A1can, 7. a. ed., 1.55, cap. i i I . (3) Ob a ci ada, pag. 55. (3) A. Com e: S'y.s bne ele poli ique posi i e. Pa ís, 1551, psi gi as 329 y siguien es. POR ESCII'IÓN SIGIIELh:  I1_ la sus ancia del inundo an comple amen e como la del homb e (1).» La concepción de Schopenhaue pa e de un p inci- pio dis in o de aquel sob e el cual se unda la concep- ción de Com e y la de Spence . En e ec o, la iloso ía de Schopenhaue , no obs an e ence a páginas b i- llan es dic adas po un mé odo posi i o, es eó ica y ap io is a; mien as c l ue las de Com e y Spence es- basadas sob e la obse ación y la expe iencia. El pun o de pa ida es, pues, di e en e, pe o el in conse- guido es el mismo. Schopenhaue a i ma que el mundo es un maccin opo, y con sólo es a palab a, de i ada del g iego, exp esa el mismo pensamien o que Com e y Spence . Y aun dejando á un lado po el momen o la cues- ión de si la analogía en e el homb e y la sociedad humana es al que pueda conside a se és a como un e dade o y p opio o ganismo (2), ¿es posible nega (1) Schopenhaue : El mundo como olun ad y como ep e- sen ación, lib o i . (2) Gabba (In o no ad alcuni più gene ali p oblem i della scienza sociale, Flo encia/ 1881); 881); Gumplowicz (G und • iss de Sociologie, Viena, 1885); De G ee (In oduc ion() la Sociologie, Pa is, 1886), y Le ou neau (L'é olu ion du ma iage e de la a- ni¿Ile, Pa is, 1888), pa a no ci a sino los p incipales, han cali- icado de pu a me á o a la semejanza del o ganismo social y el o ganismo indi idual. Fe i (en los Nuo i O izzon i, 2. a edi- ción, pág. 115, no a) y Se gi (en el a iculo La sociologiae l'o - ganismo delle socie e umane, inse o en el lib o An opologia e scienze an opologiche, Mesina,1889), les han con es ado pe ec- amen e. Po lo demás, que la sociedad sea un e dade o y p opio o ganismo lo han demos ado espléndidamen e, no sólo Com e y Spence , sino ambién Schii ie, en su magis al ob a Bau und Le en des socialen Kö pe s (Tubiuga, 1875); Espinas, en la in oducción his ó ica al olumen sob e las Socié és ani- males, y Cazelles en la In oducci on á los P ime os p incipios. Spence , en odas sus ob as, insis e en la a i mación de que la 18  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE men e que sus decisiones so p enden y p oducen es u- pe acción en el público, po su a eza. ¿Cómo es posi- ble—se dice—que los homb es que o maban pa e de la comisión hayan podido llega ú es a conclusión? _Cómo es posible que diez ó ein e a is as, diez O ein e homb es de ciencia eunidos den un e edic o que no se acomodaba ni Aí los p incipios ciel a e ni A l.os de la ciencia? A is ides Gabelli, el esc i o ilus e y malog ado que I alia ha pe dido poco iempo hace, ha a ado de analiza las causas de es e enómeno : «Se dice--esc ibe Gabclli—que las comisiones, las jun as, en ola palab a, odos los que eje cen jun os un pode , son. una ga an ía con a los abusos. Pe o hay que e an e odo si son una ayuda y acili an el eje cicio. En e ec o, el pode se da pa a se i se de él. Cuando las ga an ías son ales que impiden el uso de dicho pode , es inú il da las. Aho a, el núme o es jus- amen e una ga an ía de es e géne o, po el espí i u de pa ido, po las disco dias que o igina el in e és, las opiniones y los humo es di e en es, y po que si uno acude el o o no, aquél es e en e mo y és e de iaje, y ecuen emen e iene que aplaza se odo con pé dida ines imable de iempo, y ú menudo de opo u- nidad. y de e icacia; po que si es di ícil dalla alen o en odos, mucho IT1:15 di ícil es encon a en odos eso- lución y i meza; po que no eniendo esponsabilidad pe sonal , odos a an de ehui la ca ga: po que el que iene cl pode y no lo eje ce es un obs úculo :il que debie a eje ce lo; po úl imo, po que la.' /ue zas de los homb es eunidos se eliden y g o se suman. Tan cie - o es es o, que con ecuencia sale una cosa muy me- dioc e de una asamblea compues a de pe sonas cada una de las cuales la hab ía sabido hace mejo po si PON F,SCIPIÓN SIGT[EL  19 sola. «Los homb es, decía Galileo, no son como caba- llos a ados a un ca o que i an odos jun os, sino como caballos lib es que co en y uno de les cuales ob iene el p emio» (1). Es e úl imo pensamien o, es deci , que las ue zas de los homb es unidos se eliden y no se suman, pen- samien o que Gabelli enuncia en pocas palab as y que es pa a mí el más p o undo y el unas impo an e, ha sido desa ollado ampliamen e, y con una p ecisión y una e idencia ma emá icas, po Max No dau, un hom- b e de ciencia que, A mi juicio, me ece más enomb e del que ha enido. «Reunid, dice, ein e ó ein a Goe he, Kan , Helmhol z, Shakespea e, New on, e c., y some ed á su juicio y su agio las cues iones p ác i- cas del momen o. Sus discu sos se án quizá muy o os que los que pudie a p onuncia una asamblea cual- (1) A. Gabelli: La LS azione in I alia. Bolonia, Zanichelli, 1891, p ime a pa e, pág. 257-258. En o a página del mismo lib o aplica GabelIi á un caso espe- cial las ideas gene ales que yo he expues o an es. Vale, la pena de ep oduci sus palab as : «En la elección de ec o —esc ibe, ^i p opósi o de las Uni e sidades--ocu e algunas eces, como en o as elecciones, una cosa ex aña á p ime a is a, pe o que no es an di icil de explica como pa ece. En o as elecciones, no es a o que los o os se acumulen sob e la pe sona que, en el momen o de hace la supe io á si mismo dándola el o o, enga el o an e la in ima con icción de ale miss que ella. Lo mismo ocu e â eces con la elección del ec o . Se elige á aquel que mo i ica menos el amo p opio, al que hace menos somb a., al más mezquino. A menudo se busca ambién al más ole an e, al más indulgen e, al que ale menos, al más manejable, en in, al homb e que iene menos ene gía y menos olun ad y ha de sabe in one se menos. De aqui esul a que el elegido no iene la con ianza de los que le ue on con a ios, pe o ampoco iene la de los que le ue on a o ables, cada uno de los cuales sabe mu y bien po qué le di e) su o o. Has a ha ocu ido en ocasiones que, después d1: la elección, los que ue on a o ables al elegi- do se inclinan menos en su a o que sus ad e sa ios. » 2()  LA MUCHEDUMBRE DEL[NCUENTE quie a (aun cuando yo no espondo siquie a de es o); pe o en cuan o á sus decisiones, engo la segu idad de que no de e i án nada de las de una asamblea cual- quie a. ¿Po qué es o? Po que cada uno de los ein e ó ein a elegidos, además de su p opia o iginalidad, que lo con ie e en un indi iduo excelen e, posee el pa imonio de cualidades he edadas de la especie, que le hacen semejan e, no solamen e á su ecino en la asamblea, sino ambién á odc;Js los indi iduos desco- nocidos que pasan po la calle. Se puede deci que odos los homb es en el es ado no mal ienen cie as cualidades que cons i uyen un alo común, idén ico, igual á x, supongamos; alo que se aumen a en los in- di iduos supe io es con o o alo dis in o pa a cada indi iduo, y que po eso debe á se llamado de di e en- es mane a pa a cada uno de ellos : po ejemplo, igual á a, b, c, d, e c. Admi ido es o, esul a que en una asamblea de ein e homb es, odos ellos genios de p i- me o den., end emos 20 x y solamen e 1 a, 1 b, 1 c, 1 d, e c., y necesa iamen e las 20 x ence án á las a, b, e, cl, aisladas ; es deci , que la esencia humana en- ce á á la pe sonalidad indi idual, y la go a del ob e- o cub i á comple amen e el somb e o del médico y del ilóso o» (1). Después de es as palab as, que cons i uyen, i mi en ende , un axioma in ui i o más bien que una demos- ación, ácil es comp ende po qué, no solamen e el Ju ado y las comisiones, sino ambién las asambleas polí icas, ealizan á eces ac os que con as an de una mane a absolu a con las opiniones y las endencias (1) Max No dau: Pa adojas, cap. ii . Me s adelan e ol e e- mos .i ocupa nos de es a su il explicaci6n de No dau, la cual, como se e, iene un su,bs a um, biolôgico de g an impo - ancia. PON ESCIPIÓN sIGHELE  21 indi iduales de la mayo pa e de los miemb os que las componen. Pa a con ence se de ello, bas a con pone en el ejemplo de No dan el dame o cien o ó dos- cien os del núme o ein e. Po lo demás, el buen sen ido pública había ya enido la in uición de la obse ación pues a ele cla o po el ilóso o ale- mán. Lina an igua sen encia dice: &7 a o' e.5 l)oni i a, sena z s au e n mala bes ia. Y el pueblo epi e hoy es a obse ación y la con i ma cuando dice, á p opósi o de cie os g upos sociales, que conside ados aisladamen- e, los indi iduos que los componen son pe sonas hon- adas, pe o encon ándose jun as son unos in ames (1). Si dejando es as euniones, pa a la elección de cu- yos miemb os hay al menos un cie o c i e io, descen- de los á o as euniones o madas al aza , como, po ejemplo, el audi o io de una asamblea, los espec ado- es en un ea o, el pueblo en las euniones inopina- das que se o man en las plazas y calles públicas, e e- mos que el enómeno que nos ocupa se mani ies a de nue o y con más e idencia. Es as euniones de hom- b es no ep oducen cie amen e ( odo el mundo lo sabe y no hay necesidad de demos a lo) la psicología de los indi iduos que las componen. No hay, po an o, duda de que, con muchísima e- cuencia, el esul ado o al que da una eunión de hom- b es es muy di e en e del que, en igo de lógica abs- ac a , debe ía esul a de la simple suma de cada uno de ellos; es deci , no hay duda de que muchas eces esul a desmen ido en g an pa e el p incipio spence iano, según el cual «los ca ac e es del ag e- gado son de e minados po los ca ac e es de las uni- dades que lo componen. » (1) E. Fe i: iV o z i o izz on i, segunda edición, pig. 484. 22  liA MUCIIEDUMBIiE DELINCUENTE En ique Fe i había p esen ido es a e dad cuando esc ibía: «La eunión de pe sonas gené icamen e capa- ces no es siemp e una ga an ía segu a de la capacidad o al y de ini i a; de la cong egación de indi iduos de buen sen ido puede esul a una asamblea que no lo enga, como en la química, de la eunión de dos gases puede esul a un cue po líquido » (1). P„p es o es po lo que había no ado que en e la psi- cología que es udia al indi iduo y la sociología que es udia una sociedad en e a hay pues o pa a o a ama cien í ica que pod ía llama se psicología colec- i a, la cual debe ía ocupa se p ecisamen e de aque- llas ag upaciones de indi iduos, como los ju ados, las asambleas, los comicios, los ea os, e c., que en sus mani es aciones se apa an de las leyes de la psicolo- gía indi idual, igualmen e que de las de la sociolo- gía (2). Pe o ¿cuál es la azón, independien emen e del mo- i o ya no ado po Max No dau, po la que es as ag u- paciones de homb es dan esul ados que desmien en el axioma sen ado po Spence ? Las azones son muchas, po que las causas de odo enómeno son siemp e nume osas: sin emba go, en nues o caso pueden educi se á dos p incipales, sa- be : que ales ag upaciones no son. hmnog(neas y son ino ganicas. Es e iden e, y ni siquie a hab ía necesidad de ad- e i lo, que la analogía en e los ca ac e es del ag e- gadoy p os de las unidades que lo componen no es po- sible sino cuando es as unidades son iguales, ó, pa a habla con más exac i ud , son muy semejan es en e (1.) Ob a ci ada, >>,'i g. 483. (2) Fe i, ob. ci . , pag. 351, no a 1.4 POIL F.SCIPIÓN SÏGIIELE  23 sí. La eunión de unidades di e en es en e sí, no so- lamen e no pod ía p oduci un ag egado que ep odu- jese los a ios ca ac e es de es as unidades, sino que ni siquie a pod ía p oduci ag egado ninguno. Un homb e, un caballo, mi pez y un insec o no pueden o ma en e sí ag egado alguno. Aquí ocu e lo mis- hío que iene luga en a i mé ica, donde, pa a pode hace una suma, es p eciso que las can idades que se sumen sean odas ellas de la misma especie. No es po- sible adiciona lib os con sillas ó monedas con anima- les ; y si se quisie a hace ma e ialmen e la suma, el esul ado se ía un núme o desp o is o de oda signi- icación. Aho a, si la analogía en e los ca ac e es de las unidades y los del ag egado solamen e es posible cuan- do es as unidades engan al menos un cie o g ado de semejanza en e sí (po ejemplo, que sean odos hom- b es), es muy ácil deduci como consecuencia lógica que al analogía aumen a á ó disminui á según au- men e ó disminuya la semejanza, la homogeneidad, en e las unidades que componen el ag egado. Una emlión cosmopoli a no puede e iden emen e e leja en su conjun o los ca ac e es di e sos de los indi iduos que la componen con la misma exac i ud ela i a que una eunión de indi iduos odos ellos i a- lianos ó odos alemanes e leja ía en su conjun o los ca ac e es pa icula es de es os i alianos ó de es os alemanes. Dígase lo mismo de un Ju ado, en el cual la ciega sue e ha colocado á un d ogue o jun o á un homb e de ciencia, en compa ación con una asamblea de pe i os. Dígase ambién lo mismo de un ea o en el cual hay indi iduos de oda condición y cul u a. Y dígase así bien lo mismo de odas las nume osas y a- iadas euniones de homb es, en compa ación con las 9 4  LA. MUCHEDU1iBRE DELINCUENTE que se componen de una sola clase, de un solo ango de pe sonas. La he e ogeneidad de los elemen os psi- cológicos (ideas, in e eses, gus os, hábi os) hace im p o- sible en un caso aquella cc espondencia en e los ca- ac e es del ag egado y los ca ac e es de las unidades que en el o o caso hace posible la homogeneidad de los elemen os psicológicos. Ni pa a es ablece una analogía en e los ca ac e- es del ag egado y los de las unidades que lo compo- nen bas a que és as sean muy semejan es en e sí, sino que es además p eciso que es én ligadas en e sí po un ínculo pe manen e y o gánico. En el ejemplo ci ado al p incipio de es e lib o no- aba Spence , como p ueba de que las cualidades de un odo son de e minadas po las cualidades de las pa es que lo componen, que con lad illos du os , bien cocidos y ec angula es, se puede cons ui , aunque sea sin cal, un mu o de bas an e al u a; cosa que no puede hace se con pied as i egula es. Pe o ácilmen e se comp ende que la posibilidad de cons ui el mu o en el p ime caso no depende an sólo de que se empleen lad illos en luga de pied as in o mes, sino que depende ambién, y sob e odo, del hecho de que los lad illos se colocan unos al lado de o os y unos sob e o os con cie o o den, es o es, que es én sólidamen e unidos en e sí. Pues , en e ec o, es cla o que si se jun asen es os mismos lad illos sin o - den, de cualquie mane a, el ag egado que esul ase se di e encia ía bien poco ó casi nada del que pod ía ob ene se amon onando pied as de di e en es o mas y de a ios a na ios. T aslademos es a obse ación al campo sociológico, y saca emos la conclusión de que las euniones ad en- icias é ino gánicas de indi iduos—como las que se POR ESCIPION SIGIIELE  25 dan en un Ju ado, en un ea o, en una muchedum- b e—no pueden ep oduci en sus mani es aciones los ca ac e es de las unidades que los componen, lo mis- mo que la aglome ación con usa y deso denada de una cie a can idad de lad illos no puede ep oduci la o - ma ec angula de cada uno de és os. De la p opia ma- ne a que, en es e úl imo caso, pa a cons ui un mu o, es p ecisa la unión es able y la disposición egula de odos los lad illos, así ambién en el p ime caso, pa a que un ag egado enga las cualidades de los -indi i- duos que lo componen, es p eciso que es os indi iduos es én unidos en e sí po ínculos pe manen es y o gú- nicos, como sucede, po ejemplo, con los miemb os de una misma amilia ó con los indi iduos que pe ene- cen i la misma clase social (1). No es, po an o, sólo la homogeneidad, sino am- bién la unión o gánica en e las unidades, lo que es necesa io pa a que el ag egado que o man ep o- duza sus ca ac e es. (1) Al habla Ben ham de las asambleas poli icas y del Ju- ado inglé- , hacia no a la g an di e encia que hay en e las mani es aciones de los cue pos poli icos que ienen una exis- encia pe manen e y las mani es aciones de los cue pos poli i- cos que ienen una exis encia de ocasión y e íme a, y decia que los p ime os dan más ácilmen e que los segundos esul ados que esponden â los e dade os in e eses y á las e dade as endencias de sus miemb os. Véase Tac ique des Aszemblées poli iques délibé an es, ex ai s des manusc i s de J. Ben ham po E . Dumon , B uselas, 1840, cap. 1I. 26  LA IiUCHEDUI!IPRE DELINCUENTE La conclusión simple y lógica que esul a de las ob- se aciones an es hechas puede esumi se b e emen e de la siguien e mane a: El p incipio de Spence , según el cual los ca ac e es del ag egado son de e minados po los ca ac e es de las unidades que lo componen, es pe ec amen e exac o y puede aplica se en oda su ex ensión cuando se a e de ag egados compues- os de unidades homogéneas y ligadas en e sí o g ini- camen e; pie de pa e de su exac i ud y sólo puede aplica se de una mane a bas an e más limi ada cuan- do se a a de unidades poco homogéneas y poco o gá- nicas; po in, es absolu amen e also é inaplicable cuando los ag egados es án compues os de unidades del odo he e ogéneas é ino gc?nicas. Es a e olución en hi aplicabilidad del p incipio de Spence los ag egados de homb es (1), nos indica cla amen e que á es os ag egados homogéneos y o gá- nicos se les aplica las leyes de la sociología, las cuales (1) El mismo Spence lo halda econocido: «Reco da emos aqui—esc ibia en el capi ulo iii de la In oducción d la ciencia social—que los ag egados sociales p esen a an e idex emen e an as mils p opiedades comunes cuan o mies p opiedades comu- nes engan odos los se es humanos conside ados como unida- des sociales. POR ESCIPIÓN SIG IIELF:  27 hemos dicho son más complejas que las de la psicología indi idual, pe o pa alelas á ellas; mien as que á, me- dida que los ag egados an siendo menos homogéneos y menos o gánicos, a disminuyendo la posibilidad de aplica les las leyes de la sociología, y an siendo eemplazadas po las leyes de la psicología colec i a, leyes que hemos dicho son comple amen e dis in as que las de la psicología indi idual. La psicología colec i a iene, pues, una es e a dis- in a y sigue en su desa ollo una ayec o ia diame- almen e opues a â la de la sociología; se ex iende cuando és a se e i a, y sus leyes dominan allí donde !as de la sociología pie den su impe io. Cuan o más ad en icia, acciden al é ino gánica es una eunión de indi iduos, an o menos aplicable le es el axioma de Spence , y an o más en a en la es- e a de obse ación de la psicología colec i a. Aho a, si no nos engallamos, en e los ag egados de homb es más ó menos he e ogéneos é ino gánicos que hemos mencionado, ales como el Ju ado, 3os comi- cios, los ea os, las ag upaciones pasaje as y ocasio- nales de oda clase, el que más que ningún o o debe sus ae se â las leyes de la sociología y halla se so- me ido á las de la psicología colec i a es, sin duda al- guna, la muchedumb e. La muchedumb e es, en e ec o, un ag egado dehom- b es he e ogéneo po excelencia, pues o que se com- pone de indi iduos de odas las edades, de ambos sexos, de odas las clases y condiciones sociales, de odos los g ados de mo alidad y de cul u a; é ino gá- nico po excelencia, po que se o ma sin acue do an- e io , de imp o iso, ins an áneamen e. El es udio de la psicología de la muchedumb e se á, pues, el es udio de la psicología colec i a en el enó- 34  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE II An es de de ini una en e medad y de p opone los emedios pa a la misma, es p eciso hace el diagnós- ico. An es de discu i qué cosa sea el deli o de una muchedumb e, y de indica los medios de ep imi lo, debemos es udia lo en sus mani es aciones. Examina emos, pues, an e odo, cuáles son los sen i- mien os que impulsan á ob a á una muchedumb e, y da emos, si es posible, una explicación de su ex aila psicología. «Una muchedumb e—esc ibe M. Ta de—es un ag e- gado de elemen os he e ogéneos, desconocidos los unos á los o os, y, sin emba go, no bien una chispa de pasión, que b o e de cualquie a de ellos, elec iza á es e mon ón de indi iduos, se p oduce súbi amen e una especie de o ganización, algo así como una gene- ación espon ánea. »La incohe encia se cambia en cohesión; el con uso umo se con ie e en oz cla a y dis in a, y de p on o aquel milla de homb es que an es enían dis- in os sen imien os y dis in as ideas , no o man más que una sola bes ia, una ie a innominada y mons- uosa que ma cha hacia su in con una inalidad i e- sis ible. »La mayo ía había enido po pu a cu iosidad, pe o la ieb e de 'algunos pocos se ha apode ado ápida- men e del co azón de odos, y en odos se ele a igual- POR ESCIPIÓN SIGHELE  35 men e has a el deli io. Aquel que había p ecisamen e enido con el in de opone se al asesina o de un ino- cen e es uno de los p ime os so p endidos po el con- agio homicida, y, lo que es más ex año, ni siquie a le ocu e la idea de ma a illa se de ello (1)». Lo incomp ensible de la muchedumb e es á p eci- samen e en es a su o ganización subi ánea. No exis e en la muchedumb e la p eexis encia calculada de un in común; po consiguien e, no es posible—como lo obse a un anónimo, en el pe iódico The Lance —que ema e dade amen e una olun ad colec i a, de e - minada po las acul ades elemen ales más ele adas de odos los ce eb os que o men pa e de ella. Y sin emba go, emos una unidad de acción y de p opósi o en medio de la a iedad in ini a de sus mo imien os, y sólo oíamos una sola no a, si asi puede deci se, en me- dio de la disco dancia de sus mil oces (2). El mismo nomb e colec i o de muchedumb e indica que las pa - icula es pe sonalidades de los indi iduos que o man pa e de ella se concen an y se iden i ican en una sola pe sonalidad; hay, pues, que econoce o zosa- men e en la muchedumb e, aun cuando no se pueda explica , la acción de algo que si e p o iso iamen e de pensamien o común. «Es e algo no es el en a en escena las más bajas ene gías men ales y no puede aspi a al ango de e dade a acul ad in elec ual; no puede, p : ies, encon a se pa a de ini lo o o nomb e sino el de alma de la muchedumb e (3)». (1) G. Ta de: La Philosophie pénale, pág. 320, Pa is-Lyon, 1890. Flaube , el p o undo psicólogo, iene ambién páginas admi ables sob e la mul i ud. (2) «Une oule a la puissance simple e p o onde d'un la ge unisson. G. Ta de, ob. ci ., pág. 321. (3) De un es udio publicado po el pe iódico de medicina The 36  LA MUCHEDUMBRE DELINCUF. T E Pe o ¿qué es lo que p oduce es e alma de la muche- dumb e? ¿Su ge po milag o? ¿Es un enómeno cu as causas se debe enuncia á descub i , ó iene su base en alguna acul ad p imo dial del homb e? ¿Cómo se explica que una sedal, una oz, un g i o lanzados po uno solo, a as en inconscien emen e á odo un pue- blo y lo conduzcan no pocas eces aun has a los ex- cesos más ho ibles? «Es la acul ad de la imi ación—con es a Bo die ,-- la cual, como la di usión en un medio gaseoso iende á equilib a la ensión de los gases, iende á equili- b a el ambien e social en odas sus pa es, á des- ui la o iginalidad, á uni o ma los ca ac e es de una época, de una nación, de una ciudad, de un pe- que ao ci culo de amigos. Todo homb e se halla indi- idualmen e dispues o á la imi ación, pe o es a acul- ad lle g a A su maximum en los homb es eunidos: p ueba de ello son los salones de espec áculos y . las euniones públicas, donde un solo aplauso ó un solo silbido bas an pa a ena dece á los p esen es en un sen ido ó en o o (1).. Y es una e dad incon es able é incon es ada que la endencia del homb e á imi a es una de las en- dencias más ue es de su na u aleza (2). Bas a obse - a á nues o al ededo pa a ad e i que el mundo social no es más que un ejido de simili udes: simili u- des que son p oducidas po la imi ación bajo odas sus o mas, imi ación-moda ó imi ación-cos umb e, inzi a- Lance . Véase: Con ibwio ie alla do ina dalla esponsabili d penale ne deli o cole i •o, po Pugliese, en la Ri is a di Giu- isp ude ,za, de T ani, a eo 1889. (1) L. Bo die : La Vie des Socié és. Pa is, 1888, p<3g. 76. (2) Véase es e p opósi o G. T a de: Les Lois de l'imi a ion, Pa is, Alean, 1890. POR ESCIPIÚN SIGIIELE  37 cióu-simpa ía ó imi ación-obediencia, imi ación-ins- ucción ó imi ación-educación, ii.ni ación-espon ánea ó imi ación- e leja (1). Ba o cie o espec o, pod ía compa a se á la socie- dad con un. g an lago anquilo en el cual se a oje de iempo en iempo una pied a: las ondas se dila an y se p opagan cada ez nAs desde el pun o en que la pied a cayó has a la o illa. Lo mismo sucede con el. genio en el mundo: lanza una idea en medio de la cal- ma malsana de las in eligencias medioc es, y es a idea, poco ap eciada desde luego y poco seguida, se a después ex endiendo co no la onda del lago. Los homb es, ha dicho Ta de, son una manada de o ejas en e las cuales se e nace alguna ez una o eja loca—el genio—la cual, po la sola ue za del ejemplo, obliga las o as á segui la (2). En e ec o, odo cuan o exis e y es ob a del homb e, desde los obje os ma e iales has a las ideas, no es o a cosa sino la imi ación ó la epe ición modi icada de una idea in en ada en o o iempo po una indi idua- lidad supe io . Así como odas las palab as de nues- o dicciona io, que son ac ualmen e comunes, e an en o o iempo neologismos, así ambién odo lo que hoy es o dina io e a en o o iempo único y o iginal. Y la o iginalidad—ha dicho muy ingeniosamen e Max No dau—no es o a cosa sino la p ime a ulga- idad. Si es a o iginalidad no iene en sí misma con- diciones de ida, los imi ado es no exis en y la o igi- nalidad mue e en el ol ido, lo mismo que cae en el acío una comedia que haya sido silbada en la noche del es eno; si, po el con a io, iene un g an ge - (1) G. Ta de, ob. ci ., cap. I. (2) G. Ta de, ob., ci . 38  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE men bueno y u il, los imi ado es aumen an has a el in ini o, como las ep esen aciones de un d ama i al. El ondo de las ideas que hoy desp eciamos po de- masiado ulga es y comunes y po que co ed en boca de odo el mundo, se halla o mado po las in uicio- nes—en o o iempo admi ables y ya hoy iejas—de los ilóso os de la an igüedad; y los luga es comunes de los discu sos más o dina ios han comenzado su ca e a como á agas b illan es de o iginalidad (1). Así sucede en la his o ia con las cosas g andes y du ables; así sucede ambién en la c ónica con las pequeñas cosas de la ida dia ia y modes a. 'Podo el mundo, las pe sonas se ias como las í olas, los ie- jos lo mismo que los jó enes, los ins uidos igual que los igno an es, odos ellos obedecen, aunque en g ado dis in o, al ins in o de imi a cuan o en, cuan o oyen, cuan o saben. Las llamadas co ien es cle la opinión pública, lo mismo en la polí ica que enlos negocios, son siemp e de e minadas po es e ins in o. Hoy eis á los polí icos y á los homb es de bolsa odos ellos en usias- as, emp endedo es, llenos de igo , p on os á com- p a , p on os á da ó denes; una semana más a de, los éis aba idos, desilusionados, cansados, impacien es po ende . Si buscáis las azones de es e a do y de es e aba imien o, di ícilmen e llega éis á encon a las, y si conseguís descub i las, e éis que ienen e ec i a- men e poco alo . Realmen e, quien ha p oducido es- as co ien es de opinión no ha sido el aciocinio ni la lógica, si io el ins in o de imi ación. IIa ocu ido p i- me amen e algo que se ha enido po cosa de buen augu io; en onces, los op imis as, los espí i us a dien- (1) M a x No dau: Pa adoxes, ed. i al., N b. 75. Véase am- bien J. S ua , Mill: La LiUe O, ed. i al., Tu in, 1865, pAö. :^7 i si ; uieu es. POR ESCIPIÓN SIGHELE  39 , ) 1 es, aquellos que siemp e son audaces y con iados, se han pues o A g i a al o, y el público ha omado des- pués de ellos el mismo ino. Algunos días después, cuando comenzaban á cansa se de e lo odo de colo de osa, ha ocu ido a':go que se ha enido po cosa de mal augu io, y en onces los pesimis as, aquellos clue siemp e emen y que son siemp e p uden es, han co- menzado á discu i , y lo que ellos decían lo han e- pe ido odos los demás (1). ^ lo que ocu e en la polí ica y en los negocios, ocu e en odas las o mas de la ac i idad humana. Desde la o ma del es ido has a la o ma de gobie - no, de* le as acciona, hn; l ; ,j, las 1 < s io; deli os, des- de el suicidio has a la locu a, odas las mani es acio- nes de la ida--las de impo ancia mínima como las más g andes, las más dolo osas como las más ale- g es—son un p oduc o de la imi ación (2). (1) Véase Bageho , ob. ci ., pág. 101 sig. (2) Al a i ma la uni e salidad del ins in o do imi ación, me pa ece á mi que se sos iene implici amen e la exis encia dei mi- soneísino en la na u aleza humana. M. Ta de, que an bien ha explicado las le es de la imi ación, c ee, po el con a io, que és as con adicen el misoneismo, po que, dice él, si se imi a odo y siemp e, se debe imi a , no solamen e lo iejo, sino am- bién lo nue o. Aho a, yo 110 niego que una pa e de nues as imi aciones sea de e minada po el amo • de lo nauuello; pe o nie- go que la exis encia de es e iloneísino excluya la del misoneis- mo. La mayo ia es misoneís a con espec o á una inno ación impo an e y es iloneis a con espec o á una inno ación do poquisima é de ninguna impo ancia. Los dos enómenos p o- ceden sepa ada y pa alelamen e; no es, po an o, posible con- undi los. Y no hab ia necesidad de ailadi nada más, si no me u gie a eba i una obse ación, en apa iencia muy su il, que Ta de ha hecho á Lumb oso (Le Déli poli ique, en la Re ue scien i ique, de Oc ub e, 1890.) «Como ejemplo de misoneismo nacional—esc ibe Ta de—ci a Lomb oso al pueblo ancés, el cual, desde los iempos de S a- bón, ha con inuado siendo el mismo, ano, belicoso, aman e de 40  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE Es, po an o, na u al que es a acul ad, que es in- na a en el homb e (1), no solamen e despliegue su e i- cacia, sino que la edoble y la cen uplique en medio de una muchedumb e, alli donde odas la imaginacio- nes es án exci adas y donde la unidad de iempo y de luga ap esu a de un modo ex ao dina io y hace casi ulminan e el cambio de imp esiones y de sen imien os. Pe o deci que el homb e imi a es en nues o caso una explicación insu icien e. Lo que impo a sabe es po qué el homb e imi a ; es deci , que necesi amos una explicación que no se de enga an e la causa su- pe icial, sino que descub a causa p ime a ciel e- nómeno. las no edades. La con adicción es aquí an palma ia, que hay que a ibui la un lapsus calami.» Mas la con adicción no exis e, si se e lexiona en la dis inción an es hecha. Una nación puede se al mismo iempo misone s a aman e de las no edades, como puede se lo una seño a que gus a de cambia su ocado según la moda y pe manece inc é- dula eu e á los descub imien os de la ciencia , mos ándose o endida cuando se le dice que la eligión no es más que un con- jun o de p ejuicios. (1) Y en los animales, hay que añadi . «En la E olución men al de los animales, po Romanes , hay un capi ulo muy in e esan e consag ado al in lujo de la imi a- ción sob e la o mación y el desa ollo de los ins in os. Es e in- lujo es bas an e más g ande y más ex enso de lo que se c ee. No solamen e se imi an los indi iduos de la misma especie, pa- ien es G no pa ien es (muchos pája os can o es necesi an que sus mad es 6 sus compañe os les enseñen á can a ), sino que am- bién los indi iduos de especies di e en es se oban pa icula i- dades ú iles o insigni ican es. Aqui se mani ies a la necesidad p o unda de imi a po imi a , uen e p ime a de mues as a es. Da win ha obse ado que algunas abejas oma on do un abejo- o la ingeniosa idea de chupa cie as lo es pe o ándolas po los lados. Hay pája os, insec os y algunas bes ias de genio; y el genio, aun en el mundo animal , puedo con a con cie o éxi o. Solamen e que es os diseños sociales abo an po al a de len- guaje., (Véase Ta de, ob. ci .) 4 • POR ESCIPIÓN SIGIIELE  41 Muchos esc i o es, al obse a que la imi ación e- is e á eces o mas agudas, an o po la in ensidad como po la ex ensión con que se di unde, y al e , además, cómo en cie os casos es inconscien e, más bien que olun a ia, han in en ado explica la ecu- iendo á la hipo esis del con agio mo al. «Ila y en los enómenos de la imi ación--decia el doc o Eb a d—algo de mis e ioso, una especie de a acción que no pod ía compa a se sino al ins in o ciego y pode oso que nos cons i ie, casi sin sabe lo noso os, á epe i los ac os de ( 1 , 10 liemos s i o es igos y que han imp esionado i amen e nues os sen idos y nues a imaginación. Es a acción es an gene al y an e dade a, que odos, más ó menos, su imos su in lujo. I-Iay una especie de ascinación con a la cual no pueden de ende se cie os espí i us débiles (1).» Joly esc ibía, de un modo aún más explici o : «La imi ación es un e dade o con agio, que iene su p in- cipio en el ejemplo , como la i uela iene su con agio en el i us que la ansmi e ; y así como hay en nues- o o ganismo en e medades que no espe an pa a des- a olla se más que una pequeña causa, asi ambién hay en noso os pasiones que pe manecen mudas mien- as la azón las domina, y que pueden despe a se y es alla po el solo hecho de la imi ación (2).» Despine, Mo eau de Tou s , y luego muchísimos o os, se unie on á Eb a d y á Joly (3), a i mando o- dos ellos conco demen e que el con agio mo al es an segu o como el de cie as en e medades ísicas. (1) Eb a d: Le Suicide conside é au poin de ue médical, philosophique, e c., cap. ii. (2) Joli-: De l' imi a ion, en la Union médicale, omo in, pig . 369, año 1869. (3) El doc o P óspe o Despine, en sus dos abajos De la con - 42  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE «Lo mismo—decía Despine—que la esonancia de una no a musical hace ib a la misma no a en odas las cue das de a monía que, siendo suscep ibles de da es a no a, se encuen an some idas â la in luencia del sonido emi ido, de la p opia mane a la mani es ación de un sen imien o, de una pasión, exci a el mismo sen- imien o ins in i o, lo pone en ac i idad, lo hace i- b a , po deci lo así, en odo indi iduo suscep ible po su cons i ución mo al de expe imen a con más ó me- nos i eza es e mismo elemen o ins in i o (1).» Y con es a me á o a , eliz si no p o unda , y que ilus aba la hipó esis del con agio mo al, muchos c e- ye on pode explica , no solamen e los casos comunes, na u ales y cons an es de la imi ación , sino ambién, agion mo ale, 1870, y De ' imi a ion conside ée au poin (le ue eles di é en s p incipes qui la dé e minen , 1871; Mo eau de Tou s, en el olumen De la con agion du suicide ci p opos de l'épidémie ac uelle—Thèse de Pa is, 1875, y en la b e e co- municación: Un mo su la con agion (lu c ime e sa p ophy- laxie, en la Union médicale, omo XXII, núm. 88.— i es que ellos, hablan aludido, al enómeno del con agio mo al, La Roche- oucauld (Maximes); al enómeno del con agio mo al en el sui- cidio, B ie e de Boismon en su lib o Du suicide e de la olie suicide, Pa is. 1865, segunda edición, pág. 258 y siguien es, y habían hablado del con agio de la locu a Calmeil y P <<spe o Lai- cas, el p ime o en su ob a, aun hoy nue a, De la olie conside- ée sous le poin de ue pa hologique, philosophique, e c. Pa is, 1843, y el segando en el opúsculo De l'imi a ion con agieuse ou de la p opaga ion sympa hique des ne oses e des monoma- nies, Pa is ; 1863. Reco da a, , i ulo de cu iosidad, que en 1866) Emilio Augie hizo ep esen a una comedia in i ulada La Con agion. En nues- os dias, la idea del con agio mo al ha llegado á se una idea común, y has a ac ,so sc' haya abusado c íe ella. Bas a á cou ci- a aqui A. Ca o ea: s: _ ., ',Y'an u jes e po ai s, , pág. 247, y más oda ía â Aub y en su he moso lib o La Con agion du meu e, Pa is, Alcan, 1888. (1) Despine: De la con agion mo ale, pág. 13. POR ESCIPIÓN SIGH ELE  43 y sob e odo, los casos im s a os y mAs ex aiios, las e dade as epidemias que se desa ollan de cuando en cuando espec o de uno ó de o o enómeno. Así, se a ibuían al con agio mo al las epidemias de suicidios que seguían A un suicidio céleb e que había in e esado i amen e y conmo ido la opinión pú- blica (1); así se decía que e an debidos al con agio mo al odos los cieli os que se come ían después de un. c imen a oz de que odos los pe iódicos habían ha- blado (2) ; así se c eía que e an debidas al con agio mo- al las epidemias polí icas y eligiosas que le an aban de p on o los pueblos, po i ud de la palab a a - (1) La e icacia del con agio en el suicidio es más e iden e quizá que en ningún o o enómeno. Conocido es el caso de aquellos quince in álidos que en 1773 se aho ca on sucesi a- men e y en un b e e espacio de iempo, colgándose de una iga que se encon aba en un callejón muy oscu o de la casa donde i ian. Sabido es ambién cómo, después que un lo d , causado de la ida, se a ojó al c a e del Vesubio, muchos o os ingle- ses siguie on su ejemplo. Pod íamos ci a muchos o os hechos semejan es. Véanse en las ob as ya ci adas de Eb a d y de B ie e de Boismon , y en la de Mo selli: Il Suicidio, Milán, Da- mola d, 1879. (3) Cuan o á la epidemia de los deli os, no c eo que haya ne- cesidad de p oba la con ejemplos. Todo el mundo debe ha- be la expe imen ado po si mismo en no pocos casos.—Ve so- b e es o, además de los au o es mode nos conocidos, Despine: Psicholoyiena u elle, ol. , páginas M8 y siguien es.— Bas- a á cqn eco da aqui las dos epidemias de homicidios y de le siones, e i icados con el e ól e ú con el i iolo, po las mu- je es con a sus aman es; epidemias que u ie on luga en F ancia, especialmen e después que Ma ia Biè e, en 1880, ma ó de es i os de e ól e á su seduc o , que la 'labia abando- nado, y después que Clo ilde And al, ambién en 1880, des igu ó á su aman e con el i iolo. Ve la colección de Causes c imi- nelles e mondaines, de A. Ba aille.—Recue do á es e p opósi o que, según el p o eso B oua del, el pun o de pa ida de la se ie de deli os al i iolo se ia una no ela de A, Ka , en la cual se lee la his o ia de un ma ido aicionado que se enga, des i g u ando á su muje con el i iolo. 50  LA IiUCIIEEUbiP>RE DELINCUEITE un g an núme o, de un genio del pensamien o ó del sen imien o sob e odos sus con empo áneos, de un je e de sec a sob e sus a iliados, así ambién en el campo de la pa ología puede uno emon a se desde la suges ión de un solo loco sob e o o loco á la suges ión de un loco sob e odos cuan os le odean. Lo cual es una p ueba, no sólo de que la pa ología sigue las mismas leyes de la isiología, sino ambién de que el enómeno de la suges ión es uni e sal. Leg and du Saulle ha desc i o ma a illosamen e el deli io de dos (1), esa o ma ex a ia de locu a, p o- ducida po el ascendien e que un loco eje ce sob e un indi iduo, ya p edispues o na u almen e al con a;io, el cual pie de poco á poco la azón y adquie e idén- ica o ma de locu a que su suges ionado . En e es os dos se es se es ablece en onces un ínculo de depen- dencia; el uno domina al o o, es e úl imo no es más que un eco del p ime o; hace lo que hace el o o, y la ue za imi a i a es al, que á eces llega á hace pa - icipa al uno de las mismas alucinaciones que el o o (2). (1) Leg and du Saulle: Le Déli e des pe sécu ions, Pa is, Délahaye , 1873, cap. I1. (2) Eu asia Me cie , una loca asesina, enia es e pode so- b e Elodie Méne e , que mas a de ile su íc ima. Véase el p oceso in en ado con a ella en las Causes c imineiles, de Ba- aille, año 1886, p i g. 54. Tebaldi da un ejemplo ípico de deli io de dos. «He aquí una o ma de dos, esc ibe, cu y a causa insidiosa ué la imi aciún (noso os ci iamos la suge s ión). Eni una aldea del Vene o había una pa eja de dos se es, nacidos bajo la misma mala es ella, que compa ían la misma mise ia y luchaban con a las mismas es echeces. Ma ido y muje ue on acome idos de la misma en- e medad, la pelag a, y la p eocupación de sus des en u as les lle ó a ibui la causa de las mismas las injus icias del mu- nicipio, que, según ellos, había dis ibuido mal los soco os de- bidos í, los pob es. Se exal a on el uno al o o y se decidie on i POR F. iCIPIÓN SIGHELF  51 Pa iendo de es a locu a (le dos (que ep esen a, en el e eno pa ológico, la suges ión de un indi iduo sob e o o, del maes o sob e el discípulo, del culan e sob e el aman e, que iene luga en el e eno no mal), se e- mon a uno á la locu a de es, de cua o, de_cinco (I), que iene luga con el mismo p oceso que la locu a de dos: se a a siemp e de un loco que in luye sob e sus pa ien es, sob e los que habi ualmen e con i en con él., y que, median e el ejemplo, comunica á es os indi i- duos sus ideas mo bosas jun amen e con la pe u ba- ción de los sen idos, y hace que la conciencia se oscu- ezca poco á poco y deje el campo lib e A la locu a, la cual se ep oduce exac amen e bajo la misma o ma que la suya, ó bajo una o ma más le e, más palida (2). i A la plaza y a ma en ella u a esc;indalo, lanzando imp eca- ciones, mani es ando p opósi os de ealiza ion bu do p e o exal- ado comunismo, y amenazando i las au o idades. El mismo ehiculo les condujo al hospi al, se saluda on con el en usiasmo de quien ol e , á e se en un edén, y con la misma o ma de- li an e en a on en sus salas espec i as». Véase J ayione e ollia, Mil A n, 1884, pdg. 143. (1) Roscioli e ie e un caso de locu a de cua o (en el Mani- comio, 1888, núm. 1.°): Los cónyuges N..., hon ados y labo io- sos campesinos, ienen es hijas. La segundogéni a, jo en de diez y ocho años, es ando un dia en la iglesia, se ió acome ida de imp o iso de una g an exal ación maniaca, po lo que la lle a on s su casa. Eu p esencia de an is e espec .ículo, el pad e se emocionó de al mane a, que ocho dias después cayó en un es ado angus ioso de pano obia. Poco mies a de, la mad e su ió la misma sue e; y po in, quince dias después ambién la p imogéni a ue acome ida de una exal ación maniaca. Muchisimos o os casos semejan es pueden e se en los a- bajos de Jü ge , Tuque, Ma inenq y Ve ne , ci ados po Sep- pilli (La Pa zia indo a, en la Rizis a spe i?n.en a e di enia- ia, 1890, ase. 1,2), y que yo no he podido consul a . (2) Sob e es as o mas de locu a, especialmen e sob e la lo- cu a de dos, los lib os y los abajos no han al ado, como am- poco las discusiones sob e el nomb e clinico que debia dá sele, después de la comunicación p esen ada A es e p opósi o po 52  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE Y además de es os e dade os casos de locu a múl- iple y simul ánea p oducidos po la suges ión, odos los alienis as se hallan de acue do en a ibui al loco una ue za de suges ión, menos in ensa, pe o más ge- ne al, sob e odos cuan os lo ci cundan. «Vi iendo habi ualmen e  dice Rambosson—con pe sonas que piensan con poco juicio, que azonan mal, que ob an lo mismo, nues o ce eb o, que ecbe sin cesa el in lujo desa eglado del suyo, iende á deja se lle a po la misma co ien e que a as a el suyo, y po su acción sob e nues as acul ades in elec uales nos im- pulsa á ob a como aquéllas (1)». «La is a misma del en e mo —esc ibe Seppilli,—las ideas que mani ies a, p o ocan en el ce eb o de los que le odean las mismas imágenes psíquicas, senso iales, mo ices, que pueden ans o ma más ó menos á los indi iduos según su in ensidad y du ación (2)». Y an es que ellos, Maudsley había esc i o, á p opó- si o de la con i encia con los locos: «Nadie puede con ae el hábi o de se inconsecuen e en sus pensa- mien os, en el sen imien o, en la acción, sin que la sin- ce idad é in eg idad de su na u aleza dejen de ecibi Lasègue y False i la Academia de Medicina. (De la olie ca deux, en los Ann. mnéd. psych., 1877). Tinos que ian llama la locu a comunicada, o os locu a impues a, o os locu a si- mul dnea. (V. Régis: La Polie à deux ou olie simul anée, Pa- is,L'aillie e, 1880),y-laa ibuian ambién causas y azones di e- en es. Ven u i ue el p ime o que echó i ola la hipó esis de la suges ión (adop ada después po Se gi) en su abajo 1,'allu- cinazione a due e lapazzia a due, en el Manicomio, 188G, núme- o 1. 0 Véase a es e p opósi o el ya ci ado esc i o de Seppilli. (1) J. Rambosson: Phénomènes ne eux , in ellec uels e mo aux, leu ansmission pa con agion, Pa is, Fi min Dido , 1883, pag. 230. (2) Ob a ci ada. POP. ESCIPIC)N SImIIELE  53 una sacudida, y sin que la ue za y la lucidez de su in eligencia no engan á amengua se (1).» Po in, además del con agio gene al, pe o len o, inad e ido y poco in enso, enemos el con agio inme- dia o, ulminan e, en e los locos, y más pa icula - men e en e los epilép icos. Es un enómeno dis in o de los que has a aho a quedan desc i os, pe o cl o i- gen y la causa de unos y o os es siemp e la misma: la suges ión. Van Swie en obse a que los mo imien os con ul- si os que mani ies an cie os Huíos son ep oducidos po odos los que ienen la desg acia de se es igos de los mismos (-21; y no hay nadie que igno e  po habe se epe ido muchas eces—el hecho del hospi al de Ha lem, donde una jo en que ué acome ida de u n . a aque epilép ico suges ionó ins an áneamen e el mis- mo mal á odas las o as en e mas. Es e desa ollo pa alelo del enómeno de la suges- ión—de un indi iduo á o o, de uno á muchos, de uno á muchísimos—que hemos is o e i ica se en la locu a, se e i ica ambién en el suicidio y en el deli o. Cuan o al suicidio, hay lapa eja suicida (dos aman- es, uno de los cuales pe suade, suges iona al o o que mue a con él), o ma que se ha hecho muy ecuen e en nues os días (3); hay el suicidio de es, de cua o, (1; Le C ime e la olie, pág. 214. Idén ica obse ación habían hecho po espec o A la locu a Leu e : Du ai emen de la olie; Flou ens: Philologie compa ée, y Vigna: Il• Con agio della pazzia, Venecia, 1881. (2) V. Dic ionnai e des sciences médicales, ci ado po Pam- bosson, ob. ci . (3) Véase Chpoliansky: Des analogies en e la olie ' , deux e le suicide d deux?, Pa is, 1885; Ca nie : Le Suicide ù deux, en los Annales d'hyg. publ., Ma zo, 1891, y mi esc i o L'e olu- zione dal suicidio all'omicidio nei d ammi d'au o e, en el A - ehi io di psichia ia, e c., ol. XII, asc. y ^. 54  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE de cinco, de amilias en e as que, de o dina io, se esuel- en á mo i á causa de la mise ia á que se en edu- cidas: o dina iamen e es el pad e el p ime o que con- cibe la idea del suicidio y la comunica y obliga á que la acep en á su muje y á sus hijos. Puedo ci a dos ejemplos ípicos de es a suges ión de suicidio múl iple: uno, el de la amilia de Hayem (pad e, mad e y cua- o hijos), la cual se suicidó con el ca bón en Pa is el in ie no de 1890; o o, el de la amilia Paul (pad e, mad e y es hijos), la cual se suicidó en 1885 en B e- ana, a ojándose al ma (1). Hay, po in, el suicidio epidémico, del cual pod ían ci a se muchos casos: se- gún Eb a d, en Lyon, las muje es disgus adas de la ida se a ojaban al Ródano, dos á lis, ez, y en ocasio- nes, es. En Ma sella, las jó enes se suicidaban jun as po mo i os de amo (2). Cuan o al deli o, se puede pe ec amen e epe i lo que queda dicho ace ca del suicidio. Hay la pa eja c i- minal (el delincuen e na o que suges iona y co ompe al delincuen e de ocasión haciéndole escla o suyo, incu- bo y súcubo) (3); hay la asociación c iminal, cuyo je e a as a al deli o á los jo enes delincuen es de ocasión po sólo la ue za de su olun ad y po el impe io mo al que eje ce sob e ellos (es el caso de Lacenai e con A il y odos los demás de su banda) (4); hay, po in, la epidemia c iminal, que se desa olla sob e odo en las cuad illas nume osas de delincuen es y en los (1) Pa a es e Ul imo hecho éase Ba aille: Causes c iminelles e mondaines do 188; , i);: g. :72, y Amos,~ : Di alcuni al o i del suicidio, donde habla del suicidio de es de las he manas Ro- maco. (A chi io di psichia ia, ol. x, p i . 17G.) (2) Eb a d, ob. ci . (3) Véase mi lib o El Deli o de dos, ad. esp. (4) Véase Joly: Le C ime, capi ulo i ulado L'associa ion c iminell e. POR ESCIPIÓN SIGIIELE  55 4 [1 deli os con a el pudo (1). Cuando una pob e jo en cae en manos de algunos malhecho es, és os no se con en- an con iola la: bas a con que cualquie a de ellos 103 enga la idea de algún ho ible ul aje, pa a que odos sus compaiie os le imi en en seguida, p esa, pod ía de- ci se, de un e dade o deli io. Es o es lo que sucedió á una pob e muje que, secues ada y iolada po una cuad illa de quince c iminales, u o que su i des- pués las más obscenas bu las. Le in oduje on en las pa es geni ales ce illas encendidas y la cla a on al i- le es po odo el cue po. Uno solo de los bandidos dió el ejemplo, pe o los o os le siguie on á po ía, can- ando y bailando en o no del cue po de la in eliz mu- chacha (2). Y sin ci a o os ejemplos, me pa ece que se puede conclui que el cuad o que hemos azado de las o - mas suges i as de la locu a, del suicidio y del deli o co esponde exac amen e al cuad o de las o mas de suges ión en el es ado no mal. En odos es os es ados de degene ación, como en el es ado no mal, la suges- ión comienza po un simple caso que se pod ía llama de imi ación, y poco á poco se desa olla y se ex iende, llegando has a las o mas colec i as y epidémicas, á las o mas del e dade o deli io, en las cuales los ac os son in olun a ios, y se ealizan, pod ía deci se, po impulso i esis ible. Aho a bien; ¿no es e iden e que es a suges ión, que noso os hemos a ado de desc ibi , quizá demasiado ex ensamen e, á in de mos a su uni e salidad, debe (1) V. Aub , ob. ci ., e ce a pa e, cap. i . (2) En ique Fouquie : Les 1iM œ ui's b u ales, en el Fíga o de -4 Julio de 1886. En o a pa e nos ocupa emos con más ex ensión de las di e- en es o mas de asociación c iminal debidas á la suges ión. 56  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE se ambién la causa de las mani es aciones de la mu- chedumb e? ¿No es e iden e que, aun en medio de una. muchedumb e, el g i o de un solo indi iduo , la pala- b a de un o ado , el ac o de cualquie a e ido, pue- den suges iona á odos aquellos que oyen el g i o ó la palab a ó que en el ac o, y conduci los (como un e- balo dócil) á la comisión de acciones malas? ¿No es e iden e que en la mul i ud es cabalmen e donde la suges ión p oduci á un e ec o máximo y pasa á ins- an áneamen e desde la o ma de clos á la o ma epi- démica, pues o que en la muchedumb e la unidad de iempo y de luga y la elación inmedia a en e los indi iduos lle an has a el úl imo lími e posible la elocidad del con agio de las emociones? Espe o que no hab á nadie que con es e de un modo nega i o A es as p egun as ; sin emba go , pa a hace comp ende mejo cómo la suges ión ob a en la mu- chedumb e, es deci , de qué mane a se p opaga en una mul i ud una emoción cualquie a de miedo ó de cóle a, oy A ep oduci aquí algunas páginas esplén- didas de Al edo Espinas. En ellas encon a emos, de una mane a cla a y p e- cisa, la explicación isiológica de la psicología de la muchedumb e. Al desc ibi el ilus e na u alis a ancés, en e aquellas que él llama sociedades domés icas ma e nas, la sociedad de las a ispas , cuen a cómo en e es os animales la di isión ciel abajo se ealiza de una ma- ne a pe ec a, habiendo indi iduos enca gados exclu- si amen e de la segu idad común. El nido es, en e ec- o, cus odiado po cen inelas, que pene an en el mismo cuando hay pelig o y ad ie en de él A las o as a ispas, las cuales salen encole izadas y pican á los ag eso es. POR ESCIPIÓN SIGIIELE  )( «Aho a bien—p egun a Espinas,— , cómo pueden las cen inelas ad e i á sus compa ie as la p esencia de un enemigo? ¿Tienen acaso un lenguaje an p eciso que pueden con 6l comunica a isos? Las a ispas no saben se i se de sus an enas pa a comunica se sus imp esiones de una mane a an delicada como las ho migas; pe o en nues o caso, odo lenguaje p eciso les es, como amos á e , inú il. Pa a la explicación del enómeno , bas a que concibamos cómo una emo- ción de ala ma ó de cóle a se comunica de un indi i- duo A o o. Cada indi iduo, emocionado súbi amen e po es a imp esión ápida, se p ecipi a á al ex e io y segui á el impulso gene al, se a oja á sob e la p i- me a pe sona que encuen e, con p e e encia sob e la que huye. Todos los animales son a as ados po la is a del mo imien o. No es a, pues, más que deci cómo las imp esiones se comunican á oda la masa. Y con es amos: Po sólo el espec áculo de un indi iduo i i ado. Es una ley uni e sal en odo el dominio de la ida in eligen e el que la ep esen ación de un es ado emocional p o oque el nacimien o de es e mismo es ado en aquel que es es igo del mismo (1). En las egiones (1) Es a ley , que Espinas, igualmen e que los más ilus es psicólogos mole nos, lia con ibuido á pone en cla o, había sido y a o mulada po Cabanis desde los comienzos de es e si- glo: ' Po la sola po encia de sus signos—esc ibia Cabanis—pue- den comunica se las imp esiones de un se sensible á o os se es, que, pa a pa icipa de ellas, pa ece que se iden i ican con aquél. , Véase Cabanis: (Ha e. comple es, Pa is , 1824 , Fe min Dido , o no i, P e acio, pág. 14. Po lo demás, la in uición de es a le y iene ya una la ga echa. Ho acio dice, en el A e poé- i'a: ' Lo mismo que la isa p o oca la isa, las lág imas hacen llo a ; es que nues os os os se comp enden: si quie es que yo llo e, llo a ambién ú. 58  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE in e io es á aquéllas en que comienza la in eligencia, es p eciso que las ci cuns ancias ex e io es ob en ais- ladamen e sob e cada indi iduo de una mane a simul- ánea pa a que haya acue do en las imp esiones sen i- das; pe o an p on o co no la ep esen ación es posible, bas a con que uno sólo sea imp esionado po las ci - cus ancias ex e io es pa a que odos lo sean igual- men e casi de un modo epen ino. En e ec o, el indi i- duo ala mado mani ies a ex e io men e su es ado de conciencia de una mane a ené gica; la a ispa, po ejemplo, zumba de un modo signi ica i o, que co es- ponde en ella á un es ado de cóle a y de inquie ud; las o as a ispas la oyen y se ep esen an es e uido, pe o no pueden ep esen á selo sin que las ib as ne iosas que en ellas lo p oducen o dina iamen e dejen de se más ó menos exci adas. Es un hecho psicoló g ico ácil de obse a en los animales supe io es el de que oda ep esen ación de un ac o cualquie a implica , un co- mienzo de ejecución de es e ac o : la cab a á la que se le o ece un e ón de azúca , el pe o al que se le p esen a un pedazo de ca ne, se chupan los labios y sali an con la misma abundancia como si en ealidad los u ie an en la boca. El ni o y el sal aje acompa- ian con la mímica la escena que cuen an. Y M. Che- eul ha mos ado que, en el es ado de pe ec o eposo, bas a que un homb e adul o, un sabio, engan la idea de un mo imien o posible de su b azo, pa a que es e mo imien o comience e ec ua se, aun á pesa suyo. Noso os no pensamos an sólo con nues o ce eb o, sino con odo nues o sis emane ioso , é in adiendo de p on o la imagen, po medio del sen ido que pe cibe, los ó ganos que co esponden de o dina io á la pe cep- ción, p o oca ine i ablemen e en ellos mo imien os ap o- piados que sólo una ené gica con ao den puede llega á POP ESCIPIÓN SIGHELE  59 suspende (1). Cuan o más débil es la concen ación del pensamien o, más impe uosamen e siguen su cu so los mo imien os nacidos de es a mane a. Al e nues as a ispas que una de ellas en a en el nido y uel e á sali ápidamen e del mismo, se án ambién ellas a as adas hacia a ue a, y sus zumbidos es- ponde án y se pond án al unísono con el zumbido p oducido po aquélla. De lo que esul a una e e es- cencia gene al de odos los miemb os de la socie- dad (2).. Es a magis al desc ipción de .11 edo Espinas nos explica su icien emen e, c eo yo, la psicología de la muchedumb e. Lo mismo que sucede en e las a ispas y en e los pája os, cuyas bandadas, al meno mo imien o de un ala, se sien en poseídas de un pánico in encible, su- cede ambién en e los homb es ag upados, en los cua- les una emoción se di unde suges i amen e po medio de la is a y del oído, aun an es de que los mo i os sean conocidos; y la impulsión iene de la ep esen ación misma del hecho imi ado, de la p opia mane a que no podemos mi a al ondo de un p ecipicio, sin sen i el é igo que nos a as a hacia él (3). (1) Spence esc ibe ambién (P ime os p incipios, cap. iii): dllay una co elación y una equi alencia en e las sensaciones y las ue zas isicas que, bajo la o ma de acciones del cue po, son los esul ados de aquélla.» (2) A. Espinas: Des socié és animales, segunda edición, Pa- is, Ga nie -ßailliè e, 1878, página 358 y siguien es. (3) Rambosson, en su ob a Phenoménes ne eux in ellec uels e mo aux; leu ansmission pa con agion, ha aplicado i los enómenos ne iosos é in elec uales, que se ansmi en po con- agio, la ley de la ansmisión y de la ans o mación del mo i- mien o exp esi o. Admi e el au o ( esumo aquí su eo ía) que á cada es ado psicológico co esponde un mo imien o ce eb al que se mani ies a ex e io men e po modi icaciones de la iso- 66  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE Ahí es án muchos hechos que nos desmen i ían, p in- cipalmen e odos aquellos que se o iginan en el amo de la pa ia y que, desde los 300 de las Te mópilas has a los úl imos má i es de la independencia i a- liana, o man, po deci lo así, en la his o ia una u a sag ada, que demues a po sí misma su icien emen e que una mul i ud puede, lo mismo que un solo indi i- duo, ele a se has a las sublimes al u as de la abnega- ción y del he oísmo. Yo me he p opues o an sólo mos a que la muche- dumb e se halla p edispues a, po una ley a al de a i mé ica psicológica, más al mal que al bien; del p opio modo que oda o a eunión de homb es, cual- quie a que ella sea, se halla p edispues a á da un e- sul ado in elec ual in e io al que debe ía da la suma de sus componen es. Hay en la muchedumb e una endencia ocul a á la e ocidad, endencia que cons i- uye, si así podemos deci lo, el ac o o gánico com- plejo de sus u u as mani es aciones; y es e ac o (co no el ac o an opológico en el indi iduo) puede segui una di ección buena ó mala, según la ocasión y según la suges ión que p oducen sob e él las condicio- nes ex e io es. Así como una asamblea que ep esen e un medioc e conjun o in elec ual puede llega en cie os casos á comp ende una idea de genio ó un sen imien o noble si alguno sabe expone lo (1), así ambién una muche- dumb e, que ep esen a un conj un o mo almen e me- (1) QEn un he moso a anque de en usiasmo—po ejemplo, du an e la noche del 4 de Agos o —las asambleas pueden des- plega una gene osidad colec i a de que casi odos sus miem- b os, si no odos, son indi idualmen e incapaces., V. Ta de, en la c i ica de la p ime a edición de es a ob a (RO ue philo- op hique de No iemb e, 1891). POR ESCIPIÓN SIGHELE  67 dioc e y aun bajo, puede llega en cie os casos á ea_ liza ac os he oicos, si encuen a el após ol ó el capi- án que sepa guia la. La ulga idad en el. p ime caso y la c ueldad en el segundo pueden, pues, ans o - ma se en pensamien os y en sen imien os mejo es, y has a excelen es, po ob a del o ado ó del je e, es o es, de aquel que sea el á bi o de lo que ha de hace la muchedumb e. Es a condición de la muchedumb e la ha expues o Pugliese po medio de una compa ación magní ica: a ina muchedumb e es exci ada, pe o la ue za que la agi a iolen amen e, como el ma e uel o, no lia e- cibido oda ía la impulsión del mo imien o; una cal- de a es á some ida á p esión, pe o no se ha abie o oda ía la ál ula que debe deja sali el apo ; un mon ón de pól o a es á pues o al sol, pe o nadie ha encendido el uego pa a hace lo es alla . Su ge un homb e, se mani ies a una idea, se lanza un g i o:— a- mos á ma a Fulano, enemigo del pueblo;— amos á libe a á al o o, amigo de los pob es...—el mo i- mien o se ha p oducido, la ál ula es á abie a, la pól o a ha es allado.—He aquí la muchedumb e (1). También Spence iene una ase que, aplicada á la muchedumb e, puede conside a se como la misma idea que encie a la compa ación de Pugliese: «Las pala- b as  dice el ilóso o inglés— ienen con la sacudida mo al que p o ocan una elación que se pa ece mu- cho á la que la p esión del pe illo de un a ma de uego iene con la explosión que la sigue: no p oducen la ue za, no hacen más que pone la en libe ad (2).» (1) A. Pugliese, en la bibliog a ía de la p ime a edición de es e lib o (Ri is a de giu isp udenza, a io x i, 1891, pag. 194). (2) Spence : Los P ime os p incipios, pág. 194. 68  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE Po consiguien e, en la muchedumb e, como en ele indi iduo, oda mani es ación es debida á las dos cla- ses de ac o es, an opológico y social (1): la muche- dumb e puede se en po encia odo lo que se quie a, pe o la ocasión se á lo que da á o igen á al ó al o o acon ecimien o. Hay, sin emba go, es o de pa icula : que la ocasión., es deci , la palab a ó el g i o de un homb e ienen, an e la mul i ud, una impo ancia in i- ni amen e supe io á la que ienen an e un solo hom- b e. El indi iduo aislado en la sociedad, en el es ado no mal, es siemp e, más ó menos, una ma e ia poco in- lamable: ap oximadle una mecha encendida y és a se quema á más ó menos len amen e, y aun acaso llega- á á ex ingui se (2). La muchedumb e, po el con a- (1) Apenas ha y necesidad de ad e i que, aunque hablamos de sólo dos ac o es, el an opológico y el social, no po es o que- emos exclui el ac o ísico. Hemos hablado de los dos p ime- os y no del e ce o, po que sólo aquellos in e esaban pa a nues o a gumen o. Lomb oso y Laschi se ocupan (en eI Deli o polí ico) de la in- luencia del clima en las e oluciones y e n las e uel as. Hacien- do la es adis ica de las ebeliones po mesesy es aciones en la an igüedad, en la Edad Media y en el siglo pasado, llegan a los siguien es esul ados: que en e ano es cuando mas ele ada es la ci a de las e oluciones, y en in ie no cuando mas baja; que es a ci a llega a su m ximum en el mes siguien e a aquel en que han comenzado los g andes calo es, ó sea Julo, y que, po el con a io, llega a su mínimum en el mes que sigue al co- mienzo del io, ó sea No iemb e. M. Fou niai, en una ob a, a deci e dad poco o iginal, se ocupa ambiè n del ac o ísico en los deli os colec i os. No habiendo yo enido iempo de ecoge nue os da os a es e p opósi o, he p escindido comple amen e del es udio de los ac- o es ísicos. (2) Es o debe en ende se en gene al, pues bien sabemos que la ocasión p oduce á eces el mismo e ec o ulminan e sob e el indi iduo aislado que sob e la muchedumb e: po ejemplo, una p o ocación muy g a e hecha a un delincuen e po pasión. POR ESCIPIÓN SIGHF,LE  69 io, es siemp e co no un mon ón de pól o a seca: si ap oximáis á ella la mecha, la explosión no puede po menos de p oduci se. La ocasión iene, pues, en la mul i ud el e ible de lo i epa able (1). Después de odas es as conside aciones, se pod ía c ee amino ada la ue za del p incipio expues o más a iba, según el cual la muchedumb e es un e eno en donde el mic obio del bien mue e mu y á menudo, y en el que, po el con a io, el mic obio del mal ácil- men e se desa olla; pues se di á que como odo depen- de de la ocasión y és a puede se buena ó mala, las p obabilidades pa a esul ados opues os son iguales. Mas no es así. Si es e dad que odo depende de la ocasión, no lo es menos que la ocasión es con más ecuencia mala que buena. Y es o, po la siguien e pode osa azón: que, aun dando po supues o que en la muchedumb e el núme o de las pe sonas que quie en conduci al bien sea igual al de las pe sonas que quie en a as a ha- cia el mal, es as úl imas ence án en la mayo ía de los casos: la pe e sidad es una cualidad más ac i a (1) Es a e dad puede ambién demos a se en o os casos di e en es de los que se e ie en á los deli os de la mul i ud: po ejemplo, en las elecciones poli icas popula es. Un nomb e que se ha y a sabido echa ola iempo en medio de una muche- dumb e se conquis a la adhesión de odos, in olun a iamen e, po el solo hecho de habe sido p onunciado. Si se hubie a p o- nunciado o o, el e ec o hubie a sido el mismo. Pod íamos po- ne mil ejemplos, pe o bas a á con sólo uno. Cuando Osmán, empe ado de los u cos, ué depues o, ninguno de los que co- me ie on es e a en ado pensaba en come e lo: solamen e pedían en ono de súplica que se les hicie a jus icia de algunos ag a. ios. Una oz que no se supo de quien e a salió de la mul i ud po casualidad; se p onunció el nomb e de Mus a á, é inmedia- amen e Mus a á ié empe ado » (Mon esquieu: Ge es pe si a- nes, le e 81. [ sbeck á Rhedi). 70  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE que la bondad, po que la clase de los mal ados es á compues a de los que quie en hace mal á los demás, mien as que la clase de los buenos es á compues a de los que no ha ía4 mal nunca á nadie (los pasi os), y además, de los que no solamen e no ha ían mal, sino que quie en hace el bien, y lo hacen. Aho a, ácil es comp ende que los buenos pasi os no pueden eje ce in lujo sob e una muchedumb e y di igi la, po que sus cualidades nega i as les con ie en en ins umen os ciegos del que sepa sob epone se. Cuan o á los buenos ac i os (pe mí aseme el uso de es os ocablos, que exp esan exac amen e mi pensa- mien o), su pode opieza con muchas di icul ades, pues o que si a an de impone se, de eacciona con- a los consejos de los mal ados, si p ocu an calma los ánimos, e án muy p on o que sus palab as son mal in e p e adas, y se les acusa á de pol one ía ó de algo peo . Po es a azón, si a an de eacciona una ez, no in en a án hace lo una segunda, y la suges ión de los que quie an p oduci algo se io, algo g a e, na encon a á ya ningún obs áculo. ¡Cuán os hay que en una agi ación popula g i an i a ó mue a po emo de que si callan les achen sus ecinos de coba des ó de espías! ¡Y cuán os, po la misma azón, pasan de los g i os á los ac os! Se necesi a una no común ue - za de ca ác e pa a eacciona con a los excesos que come e la u ba de que uno o ma pa e; y los que po- seen es a ue za son muy pocos. La mayo pa e cona- p enden que ob an mal, pe o lo hacen, po que la mu- chedumb e los empuja y los a as a. Saben que si no siguen la co ien e, se les llama á iles y se án ic i- mes de la cóle a ajena. El miedo ma e ial de se mal- a ados ó he idos se une al miedo mo al de se acha- dos de coba des. POR ESCIPIÓN SIGHELE  71 AIejand o Manzoni, en Los No io., iene una página espléndida, donde desc ibe es a imposibilidad mo al y ísica á que se en educidos los buenos en una mu- chedumb e pa a eacciona con a la mayo ía que co e locamen e á come e acciones c iminales. «...E a un mo imien o con inuo, un i y eni , un a anza y e ocede , como si exis ie a un es anca- mien o , una ince idumb e, una i esolución , un u- mo con inuado de consejos y de consul as. De p on- o, salió de en e la mul i ud una maldi a oz que dijo: .Aquí p óxima es á la casa del ica io de p o isiones; amos á hace jus icia y á saquea .» Pa ecía que aque- llo había sido el e i i de un acue do an e io men e omado , más bien que la acep ación de una p oposi- ción imp o isada. « ¡ A casa del ica io ! ¡ á casa del ica io ! » , es e e a el único g i o que se oía. La u ba se puso en ma cha como un solo homb e, en di ección á la casa nomb ada en an mala ho a. «El ica io, el i ano, el que es causa del hamb e; lo que emos i o ó mue o.» Renzo se encon aba en el co azón del u- mul o. Apenas oyó es a p oposición sanguina ia, se sin ió odo sob ecogido; cuan o al saqueo, no hab ía podido deci si e a un bien ó un mal en aquel caso, pe o la idea del homicidio le causó un ho o pu o é inmedia o. Y aun cuando, po i ud de aquella unes- a docilidad de los ánimos apasionados an e la apa- sionada a i mación de un g an núme o, es u ie a pe - ec amen e pe suadido de que el ica io e a la p in- cipal causa del hamb e, el enemigo de los pob es, sin emba go, habiendo oído po casualidad, al p ime mo- imien o de la u ba, algunas palab as que indicaban el deseo de hace odo lo posible po sal a lo, se ha- bía p opues o desde luego ayuda pa a es a ob a... Un iejo, ab iendo desmesu adamen e dos ojos hundi- 72  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE dos y cen ellan es , agi aba en el ai e un ma illo, una cue da y cua o g andes cla os, con los cuales ad- minículos decía que que ía colga al ica io á su pue - a, luego que se le hubiese dado mue e.  «¡Oh, qué e güenza! » , exclamó Renzo ho o izado po aquellas palab as y â la is a de cie o núme o de os os que pa ecían ap oba las, pe o alen ado po habe is o o os que, aunque mudos, dejaban asluci el mismo ho o de que él se hallaba poseído. «¡Qué e güenza! ¡Vamos á oba su o icio al e dugo? ¿Asesina á un c is iano? ¿Cómo que éis que Dios nos dé pan si come emos ales a ocidades? Nos manda á ayos, no pan. »— ¡Ah, pe- o ! ¡ ah, aido de la pa ia! , g i ó enca ándose con. Renzo, como un poseído, uno de aquellos que, en me- dio del uido, había podido oi aquellas san as pala- b as.—¡Espe a, espe a! es un se ido del ica io dis azado de lab iego; es un espía; dadle, dadle.-- Cien oces con es an en de edo : ¿Qué es? ¿Dónde es á? ¿Quién es?  Un se ido del ica io. Un espía. El ica io dis azado de lab iego, que se pone en sal- o.—¿Dónde es á? ¡Dadle, dadle!»—Renzo enmudeció, se aniquiló , que ía desapa ece : algunos de los que lo odeaban lo ocul a on en medio del g upo que o - ma on, y con g andes y di e en es g i os a a on de con undi aquellas oces enemigas y homicidas. Pe o lo que le sal ó ue un «dejad si io, dejad si io,» que se oyó g i a allí ce ca...» Hay una in inidad de pe sonas que. se encuen an en el caso de e izo. Y si la compa ación no pa eciese un an o a e ida, yo di ía que la mayo pa e de las pe sonas hon adas que se encuen an en medio de una u ba u iosa, casi a almen e, po una ley de mime- ismo psiquico, ienen que conduci se como los que les odean. POR ESCIPIÓN SIGHELI  73 Lo mismo que hay animales que, pa a ocul a se de sus enemigos y de ende se mejo con a ellos, oman el colo del medio en que i en (1), así ambién los homb es que se encuen an den o de una muchedum- b e, pa a e i a que se les insul e y que se les golpee, o nan el in e mo al de los que les odean ; es deci , que g i an odo cuan o los o os quie en y apa en an. segui la co ien e. Si es o es así, no hay di icul ades pa a comp ende po qué las malas pasiones adquie en el p edominio en la muchedumb e y ahogan l a s buenas in enciones del meno núme o. Pe o además de las conside aciones ya expues as, hay o a que explica mejo aún la ic o ia de los ins- in os b u ales. Hemos demos ado (al menos yo lo espe o) de qué mane a una emoción cualquie a expe imen ada y ma- ni es ada po un indi iduo se p opaga inmedia amen e á oda la masa. Si es a emoción es de u o ó de cóle a, en un ins an e el os o y la ac i ud de cada uno de los indi iduos adqui i án una exp esión de i a, en la cual hab á algo de i an e y de ágico. Aho a bien: no hay necesidad de c ee que es a ex- p esión sea sólo apa en e; el es ado eal de emoción sigue siemp e á los ac os que lo exp esan, aun en el caso en que es os ac os sean en su o igen demos a- ciones ic icias. Po un es ue zo de olun ad pode nos ingi una emoción que no expe imen amos, pe o no (1) Ace ca de es e enómeno, que de i a del ins in o de con- se aci:in, éase Weissmann: S udien za Deseendenz-Theo ie. Leipzig, 1876, pág. 10 y siguien es; Gi a d: La Na u e, 1878, pág. 109; Da win : O igen de las especie, ad. i al., Tu in, 1875, pág. 467; Canes ini : La Teo ia di Da win, Milán, Du- mola d, 1887, segunda edición, pág. 2(33. 74  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE podemos pe manece indi e en es an e una emoción que ex e io men e ingi nos. Como odo es ado in elec ual a acompa lado de de- e minadas mani es aciones ísicas, que no son solamen- e e ec os y signos del mismo, sino—como diceRibo (1) —condiciones necesa ias y elemen os cons i u i os, esul a como consecuencia que en e un es ado in e- lec ual y sus mani es aciones ex e io es exis e siemp e una elación de ecip ocidad, en el sen ido de que el uno no puede nace sin da inmedia amen e o igen á las o as, y ice e sa. Cuando con los ojos ce ados  dice Lange-- pen- samos en un lápiz, hacemos inmedia amen e un mo i- mien o lige o de ojos que co esponde á la línea ec a, y á menudo nos ape cibimos de un lige o cambio en los mo imien os de la mano, como si ocá amos un lápiz (2).» «Cuan o á las ep esen aciones abs ac as, S icke demues a de un modo segu o la exis encia de la pa- lab a in e io ; y cada uno puede ape cibi se, exami- nándose con a ención, de que cuando piensa en algo abs ac o, p onuncia silenciosamen e en sus aden os la palab a que lo ep esen a, ó al menos se sien e im- pulsado á p onuncia las (3).» Bain decía, en e ec o, esumiendo en una sola ase l a idea expues a po Lange y po S icke , que pensa quie e deci con e- ne se de habla y de ob a (4) . (1) T. Ribo :.Psyeholoyie. de l'a en ion, Pa is, Alcan, 1889. (2) Lange : Bei üge zu Theo ie de sinnlichen Au - me lcsa-mkei und de ac i en Appe cep ion.—PThilosophische ,S' udien, i , 415. (3) A. 1losso : La Fa ica, T e es , 1891, cap. iii , pea. 235. (4) Se scheuo ' decía ambién : a El pensamien o es uu e lejo educido i sus dos p ime os e cios.» (Ci ado po Ribo , ob a ci ada, púg. 89.) POR ESCIPIÓN SIGHELF.  75 Po lo demás, hay miles de expe iencias que p ue- ban que el mo imien o es inhe en e A la imagen. «Las pe sonas que se a ojan á un abismo pol » iniedo de cae se á ; las que se co an con una na aja de a ei a po medio de co a se, y la céleb e lec u a del pensamien o, que no es o a cosa que la lec u a de es ados muscula es , le pa ecen cosas ex a as al pú- blico, po que igno a el enómeno psíquico elemen al según el cual oda imagen encie a una endencia al. mo imien o (1).» Po el con a io, odo mo imien o encie a una en- dencia á una imagen cualquie a. Se ha dicho que el pensamien o no es más que una acción abo ada. Yo c eo pode deci , de una mane a análoga, que el ac o ex e io es un pensamien o que nace. «La pa icula acción muscula , dice magní icamen- e Maudsley, no es an sólo el exponen e de la pasión, sino ambién una pa e esencial de la misma. Exp e- sad po medio de la isonomía una pa icula emoción, la de la cóle a, la del asomb o, la de la malignidad, y la emoción así imi ada no deja á de despe a se en oso os; y mien as que los asgos del os o es án exp esando una pasión, es ano é inú il que se in en e expe imen a o a» (1). Espinas esc ibe de un modo análogo: «De la misma mane a que el homb e que iene un lo e e en un asal- (1) Ribo , ob. ci ., pág. 79.—Ve 11, es e p opósi o : Da win: Exp ession des émo ions, cap. x; P oye : L'ame de l'en an , aducción ancesa, pág. 250 y siguien es; Fé é: Sensa ion e mou ;emen ; Man ega.zza: La Fisonomia, cap. x i; Ricca di: Saggio di s udi e di osse oazioni in o no all'a enzione nell'uoma e neçli animali, Módena, 1887, y Tissie: Les ê es, Mean, 1890, pág. 12. <<^ Maudsley: Co po e men e, lecciones aducidas po el doc- o Co p ina, O ie o, 1872: V. lec. . pág.. 82  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE La sanción más cla a de la ley po i ud de la cual el alo de los comba ien es es p opo cionado á su nú- me o, nos la ha dado Fo el median e un expe imen o que él ha hecho y que e ie e en su magní ica ob a ace ca de las ho migas. De dos ejé ci os de o mica p a ensis empellados en una ba alla, omó sie e indi- iduos, cua o de un campo y es de o o y los me ió jun os en un mismo aso. En onces aquellas sie e ho - migas an es i i adas y que se ba ían unas con a o as, se a a on amigablemen e. ¿ , Qué mejo p ueba de que el núme o es lo que hace explo a en la muchedumb e los ins in os de c ueldad y de comba i idad? cuando se e odeada de sus compaiie as, se mos a á ex e- madamen e imida y e i a á el meno pelig o cuando se ea aislada á ein e me os de su nido., V. Fo el: Les ou mis, pa- gina 249. Po lo demás, es un hecho bien conocido el de que la sola p esencia de uno de nues os semejan es bas a pa a aumen- a lige amen e en noso os la ue za de las emociones. Es e e- nómeno puede obse a se ácilmen e en cie os casos de locu a. El D . Regis, en su ob a Les neu as hénies psychiques, ci an el hecho de un en e mo a ec o de la locu a de la duda ó de la indecisión, el cual es ando solo no podia ab i una pue a ni abo ona se el es ido; pe o an p on o como eía en su p esen- cia á alguien, e minaba el acceso. CAPÍTULO I1. L as muc`ledumb ss delincu e n es. I Las obse aciones gene ales que has a aho a hemos hecho e an necesa ias pa a bien comp ende aquella ex a ia y e ible ue za ín ima que posee en sí una. muchedu mb e. Aho a es p eciso que examinemos, apoyándonos sob e los hechos, no solamen e cómo se mani ies a es a ue za in ima, sino ambién si en an o os ac o es en la p oducción de los deli os de la muchedumb e, y cuáles sean es os ac o es. Solamen e en is a de es a in es i- gación es co no pod emos con es a la p egun a que nos hemos hecho al p incipio de es e es udio, es deci , cuál sea la o ma de eacción social más con enien e con a ales deli os. An e odo, p eciso es que abando- nemos po un ins an e el es udio psicológico de la mu- chedumb e que, ag upada y agi ada, no espe a más que la chispa que ha de hace es alla odas las ene - gías que encie a en es ado po encial, y que nos e- mon emos á conside aciones de o o o den, que pe e- necen más bien á la sociología que á la ciencia más limi ada de la psicología colec i a. Hay que examina 84  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE cuál es, en nues os días, la condición no mal del pue- blo, cuáles son sus sen imien os, sus ideas, sus necesi- dades. Así como no puede o ma se juicio sob e un de- lincuen e examinando an sólo su conduc a po es- pec o al deli o come ido, sino que hay que a e igua cuáles e an sus disposiciones de espí i u, su ca ác e y sus condiciones económicas, así ambién no es posi- ble juzga del deli o de una muchedumb e, si no se conocen las aspi aciones y las endencias, en una pala- b a, el es ado ma e ial y mo al del pueblo de que es a muchedumb e no es más que una pa e (1). Pe o es e análisis, que es ela i amen e ácil hace lo cuando se a a de un indi iduo, p esen a g andes di- icul ades cuando se e ie e á oda una sociedad. En e los dos casos hay la misma di e encia que en e esc i- bi una biog a ia ó una his o ia. Ya se comp ende que aquí no a amos de hace un es udio minucioso y con- cluido (po lo demás, noso os no end íamos ni los co- nocimien os ni el alen o necesa io pa a hace lo con buen éxi o), sino de echa una ojeada sob e los ca ac- e es p incipales de la época, á in de o ma una idea an exac a como sea posible de la condición psicológica pe manen e del pueblo que acaso mailana , po una ocasión cualquie a, se euni á en muchedumb e pa a come e deli os. El obse ado menos pe spicaz no puede nega que exis e en nues os días en el pueblo algo así como una le adu a de ebeldia. La conciencia con empo ánea en (1) En la p ime a edición de es e lib o descuidé o, y has a me ol idé comple amen e, de a a mi ema desde es e impo - an e pun o de is a. El p o eso Le.ssona es quien, en un a - iculo sob e mi lib o (La Gius izia, año II, núm. 35), me indicó es a laguna, y aho a me complazco en demos a le cou es as páginas cuán e dade a y jus a me ha pa ecido su c i ica. POR ESCIFIÓN S GHELE  85 los ob e os, y aquí y alla, en los lab iegos y p ole a- ios, sien e que ha su gido una nue a clase; y pues o que las libe ades polí icas del día han dado el pode absolu o al núme o, sus i uyendo el de echo di ino de las mayo ías al de los eyes (1), es a clase, que e se la más nume osa, con una lógica que las o as clases le hall ense iado, pide muchos más de echos y`p i i- legios de los que ha enido has a eI p esen e (2). En es a pe ición, simple y humana, que ha sido en la his o ia el o igen de odos los p og esos y que co- esponde socialmen e al ins in o de conse ación de odo o ganismo indi idual, es donde se encuen a la uen e p ime a, y has a la única, de odas las ideas po- lí icas más ó menos exage adas que se p opagan cada ez más y se insinúan en la conciencia y en el ce eb o de los campesinos y de los ob e os, los cuales igno a- ban has a aho a sus de echos, g acias á los despo is- mos, igualmen e e ibles, de la eligión y de los go- bie nos absolu os. Muchos a ibuyen el descon en o y la agi ación del pueblo á es as ideas, que an, po g ados insensibles, desde el adicalismo has a la ana quía, y c een que si no hubie a indi iduos que se han hecho y que se hacen los após oles y los p egone os de es as ideas, el pueblo de los campos y las clases ob e as de las ciudades i- i ían oda ía anquilos y con en os con su condi- ción, sin sona en una mejo . Yo no niego que es as ideas hayan hecho aumen a (1) II. Spence : El indi iduo con a el Es ado. (2) Es supe ino eco da aquí, en apoyo de nues a ase ción, las mani es aciones de los ob e os el 1.° de Ma y o. Véase A es e p opósi o F. S. Ni i: I1 p imomadgio, es udio de sociología (en la Re is a La Scuola posi i a, . I, núm. 2) y los au o es allí ci- ados. 86  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE Ios deseos: no hay nada más pelig oso, ha dicho Taine, que un g an pensamien o en un ce eb o peque io, y es segu o que la g andeza de las aspi aciones socialis as puede habe con ibuido á hace pe de el equilib ia in elec ual y mo al á muchos de aquellos que, e- niendo pocos conocimien os ó ninguno, y mucha mi- se ia, 'acep an po necesidad con en usiasmo una eo- ía cualquie a que les p ome e más bienes a ma e- ial que o as (1). Admi o ambién, aunque muy ela- i amen e, que es as ideas hayan hecho adqui i á algunos—como decía un conse ado i aliano—más p esunción que juicio, más en aciones que calma, más a a icia que e (2). Pe o une pa ece que es un e o , y de los más a a- les, el de c ee que es as ideas son la única causa de la e men ación que iene en mo imien o á las clases ob e as. Es a e men ación depende de causas bas- an e más lejanas y p o undas, y desg aciadamen e más di íciles de des ui que las eo ías de uno ú o o pa ido polí ico; depende de la c isis social que nos op ime, y que es an o más dolo osa cuan o mayo es nues a sensibilidad y cuan as más necesidades nos h a c eado el p og eso. Habla con a el pelig o de cie as doc inas polí- icas, achacándoles el que p o ocan en el pueblo los lamen os que él no hubie a lanzado po sí solo, es lo mismo que habla con a la inmo alidad de cie as doc inas cien í icas, acusándolas de pe e i al pú- blico, ó con a la inmo alidad del a e na u alis a, (1.) E. Fe i: Socialismo e c iminali d. Tu in, Bocca, 1883, página 10. (2) P. Tu iello: Go e n() e go e na i in I alia, Bolonia, za- i^iclielli, segunda edición, 1889, ol. 1, pág. 22. P(lR. .ESCIP I}N SIGI-IELE  87 acusándolo de empeo a las cos umb es (1). Es as es o mas de ac i idad in elec ual no ienen o o in que ep esen a la e dad; pe o como cie as clases ego s- as é hipóc i as de la sociedad no quie en econoce la e dad, acusan á los que la e elan de pin a la ho- ible, an es que admi i que es a su ealidad.  «Ah, seiio ,---decía en 1850 Beyle, que se ocupaba de es e mismo p oblema desde el pun o de is a li e a io—un lib o es un espejo que se pasea po un camino eal. O a e leja an e nues os ojos el azul de los cielos, o a el ano de los cenagales del camino. ¿Acusa éis de inmo al al homb e que lle a á cues as el espejo? Su espejo mues a el ango; ¿acusa éis al espejo? Acusad más bien al camino eal donde es án los cenagales, y más oda ía al inspec o de caminos que deja que el agua se encha que y se o me el pan ano (2) .» No epi amos, pues, la es úpida acusación que se di ige á los que le an an el elo de las nume osas in- jus icias sociales; ellos no hacen o a cosa que mos a la e dad: si és a es dolo osa, ¿de quién es la culpa? S hendal lo dice cla amen e: «acusad al camino eal, y mds oda ía al inspec o de caminos.» Hay que con eni , no obs an e, en que no siemp e (1) Julio Vallés, en su olumen. Les e ac ai es, iene un capi ulo in i ulado Les ic imes da li e, en eI cual mues a e g ande in lujo que puede eje ce la li e a u a sob e el des- a ollo de los sen imien os y sob e las acciones de los indi i- duos. Noso os no p e endemos, segu amen e, nega es e in- lujo, pe o c eemos que es bas an e mis limi ado de lo que se supone. «Cuando un diabé ico se p oduce una lige a he ida— esc ibe Bou ge —mue e. Pe o no es es a he ida lo que le ma a. No ha hecho má,s que mani es a un es ado gene al que o o acciden e cualquie a hubiese hecho unes o. Lo mismo ob an los lib os mds pelig osos.» (2) Le Rouge e le Noi , cap. 49. 88  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE ni odos se limi an á demos a el mal que exis e y á p opone su emedio de una mane a jus a y g adual. Algunos aconsejan los emedios iolen os y c iminales, y es os son, se dice, los que exci an á los p ole a ios con a los icos. E olucionis a po con icción, yo no puedo ap oba A aquellos que quie en hace iun a una idea po medio de la iolencia: «la iolencia y la e dad, ha dicho Pascal, son dos po encias que no ienen ningún pode la una sob e la o a: la e dad no puede di igi á la iolencia, y és a no ha se ido jamás de un modo ú il á la e dad» (1); yo c eo, no obs an e, que se exa- ge a la in luencia de cie as eo ías pelig osas cuando sólo se las expone en eo ía (2). Ya podéis esc ibi en odos los pe iódicos del mundo que hay que qui a le (1) Yo a i mo odo es o en eo ía, como ideal á, que iende y que consegui á sin duda la humanidad. En la p ác ica, y en nues os dias, la iolencia poli ica, es o es, las e oluciones y los mo ines (que no ep esen an sino un mo imien o acele ado de la e olución) son oda ía necesa ias, desg aciadamen e, y pueden se ú iles. Pa a p oba lo, bas a echa una ojeada sob e la his o ia de I alia de la segunda mi ad de nues o siglo: sin e oluciones, oda ía uo cons i ui íamos una nación lib e. His- ó icamen e, las palab as de Pascal: ¢ la iolencia no ha se - ido jamás d e, un modo ú il á la e dad» son, pues, alsas; pe o se ia luí c imen el sos ene lo con a io en eo ía, pues o que debemos hace odo lo posible pa a ayuda en odo al p og eso sin hace ic imas humanas, (2) He dicho cuando sólo se las expone en eo ía, po un mo- i o bien ácil de comp ende y que S ua Mill nos explica con es as palab as: «La idea de que el come cian e en ha inas hace mo i á los po;i es de i1uu.nb e, (ó quo la p opiedad pa icula es uu obo, no debe cansa moles ia alguna mien as se la esc ibe y se la publica en los pe iódicos, pe o puede se legí imamen e cas igada cuando se la mani ies a e balmen e en p esencia de una muchedumb e agi ada y an e un come cian e en ha inas,, o cuando se la p opaga exp esamen e an e una eunión popu- la , en o ma de pasquines». Yease La Libe ad. POR ESCIPIóN SIGIIELE  89 lo supe luo á aquel que lo posee, po que es as pala- b as no con ence án más que al ob e o que es á ya a.n opológicamen e p edispues o al obo: no eje ce án in lujo alguno sob e el homb e hon ado, po que «el homb e ob a con o me sien e, no con a eglo á lo que piensa (1). Po consiguien e, odas las eo ías, aun las más e- oces, ienen bien poco alo en nues a dinámica mo- al (2); lo que algo signi ica es nues o sen imien o. El sen imien o es el que dice, no solamen e á los p o- le a ios, sino ambién á odos los : e:nAs homb es, quo su imos odos á causa de és e ó de aquél, ó á causa de la a alidad, de las injus icias mo ales y ma e ia- les. Es as injus icias, cla o es á, son más ó menos g andes, según las di e en es clases de indi iduos; pe o si son obje i amen e dis in as, no siemp e lo son sub- je i amen e. La delicadeza del sen imien o a ía se- gún los indi iduos y según las clases de és os : en ge- ne al, los indi iduos y las clases que ienen que sopo - a males ealmen e lige os, ienen una sensibilidad mucho más exquisi a. Las di icul ades y apu os económicos odean lo mismo á los icos que á los p ole a ios; y con el mal- es a económico apa ecen muchos su imien os, mu- chos males, que no espe an á nadie y que dan á o- dos de echo pa a queja se. Aho a, si odo es o es cie o (y yo c eo que no es posible nega lo); si son los su imien os y las injus i- (1) Véase Fe i: ,S 1 ocialismo e c iminali à,  11. (2) No p e endo p esen a aqui las p uebas de es a a i ma- ción: E. Fe i las ha expues o. y bien con incen es, en el lib o an es ci ado. Véase ambién Colajanni en su Sociología c imi- nale ' . II, cap. x, § 127), con a la opinión de Zijno, de Johan- ais y o os. 90  LA MUCIIEDUMPIIE DELINCUENTE n ••• n •••• nn •• nn •_.. cias lo que e dade amen e p oduce descon en o en el pueblo—y no ya las eo ías de és e ó de aquél, las cuales, lo más que pueden hace es ag ia lo,—,no de- be íamos ene algo de indulgencia con las explosio- nes súbi as del pueblo? Las plebes eclaman es, como las ha llamado Elle o en pleno Senado, o man una g an pa e de la mu- chedumb e delincuen e; y sus su imien os son una causa emo a, pe o que no debe echa se en ol ido, de los excesos A que és a suele llega . Ocu e con las asonadas y con los umul os lo que ocu e en e amigos, cuando uno de ellos, habi ual- men e anquilo y silencioso, se en acla po una on- e ía.—Pe o, ,po qué se ba en adado?, exclaman al- gunos, no había mo i o ninguno pa a ello. — ¡Bah!, con es an los más ín imos, oso os no sabéis lo que le pasa. ¡Tiene an as penas encima de sí! También el pueblo iene mucho su imien o sob e si, y cuando se p esen a la ocasión, su descon en o es alla (1). En e las causas que de e minan los deli os de una muchedumb e, no debe echa se en ol ido es a p e- disposición pe manen e del pueblo, la cual excusa, po lo menos, la in ención de sus desahogos imp e is os. (1) He o nado es a compa aci:'1n do un a iculo anónimo pu- blicado en la C i ica Sociale, :Lño i, niim. 15. POR ESCIPIÓN SIGIIELE  91 I 1 Hecha es a dig esión, que e a, no obs an e, necesa- ia, o nemos al análisis psicológico de la muche- dumb e. Decíamos, al inal del capi ulo an e io , que el nó- me o aumen a la in ensidad de una emoción , y si- guiendo á Espinas, dimos la p ueba ma emá ica de es e enómeno, que po lo demás es in ui i o (1). Aho a debemos aiiadi que el núme o no p oduce an sólo es e e ec o a i mé ico, sino que, además, es po sí mismo uen e y o igen de nue as emociones. En e ec o, el núme o da A odos los indi iduos de una muche- dumb e el sen imien o y la conciencia de su subi ánea y ex ao dina ia omnipo encia. Saben que pueden ha- ce ale es a omnipo encia sin iscalización alguna, que nadie les pedi á cuen a de ella, y que po lo mismo queda á impune: es a segu idad les conduce á come e aquellas mismas acciones que en el ondo de su alma conside an injus as. Toda dic adu a iene po necesidad que llega á la a bi a iedad y á la injus icia, po que es una ley psi- cológica que el que odo lo puede á odo se a e e (2). Po e mal a , g ande è al mal a in i o (el que (1) El ca denal De Re z decía: 4E1 que eune ci los homb es los agi a., Véase P oal: Le c ime e la peine, Pa is, Alcan, 1892, pág. 209. (2) .Jacoby ha desc i o el g ado de emb iaguez men al, de alcoholismo in elec ual que p oduce la omnipo encia en loa que han conseguido el sup emo pode . 98  L A MUCHEDUMBRE DELIATlJUEIV'TE los p ime os signos de la Re olución, eco ían los di- e en es ba ios, uniéndose á los ob e os que salían de los alle es. Se habían apode ado aquí y allá de oda clase de a mas, y lanzaban g i os e oluciona ios. Los habi an es huían al ap oxima se es os g upos; odas las casas se ce aban, y donde no se encon a- ban es as bo das ené icas, las calles pa ecían de- sie as é inhabi adas. Cuando yo llegué á mi casa, en el ba io de Sain -Denis, uno de los más populosos de Pa ís, muchos de aquellos bandidos i aban i os al ai e pa a semb a el espan o en la población (1)». Es os abominables se es no se limi aban á un pe- queño núme o, pues D oz (2) hacía subi la ci a de los mismos á 40.000 indi iduos, los cuales, c eye on Bailly (3) y muchos o os que es aban pagados, pe o sin sabe deci po quién. En aban en las casas pa - icula es y en las o icinas públicas y obaban cuan o podían coge ; lo demás lo de as aban, muchas eces quemándolo. La au o idad in en ó da abajo en las al u as de Mon ma e á 20.000 de es os indi iduos, pe o un g an núme o de ellos se habían unido á los con abandis as , y andaban eco iendo la ciudad. «En an en el con en o de Sain -Laza e  na a Tai- ne,—y lo saquean.. Pene an en la as e a, y la de- as an. Se en su gi gen es ha apien as , algunas de ellas cubie as con a madu as an iguas ; o as lle a- ban a mas p eciosas po su iqueza ó po su ecue do (1) Ma hieu-Dumas: Sou eni s, . , pig. 431. Meissne , al habla de los agabundos de la Re olución ancesa, decia que cons i uían e dade as asociaciones o ga- nizadas pa a come e impunemen e oda clase de asesina os, de obos y de ac as de bandidaje. (2) D oz: His oi e du egne de Louis XVI, ol. , pág. 230. (3) 3'aill y : Mémmoi es, . , passim. POR I?SCIPI6N SIGi1 E1,E  99 his ó ico; lino de aquellos indi iduos enía en las ma- nos la espada de En ique IV (1).» «Y es os delincuen es habi uales—dice con azón ,ioiy—son los auIo es de las ma anzas; ellos son los que hacen co ejo .'L la guillo ina y se dispu an el ho- no de los usilamien os (2). Y sus muje es no a dan 'n in e eni ; pues a(lue los que, bajo uno n o o nomb e, i en de la p os i ución disponen de un g an núme o de indi iduos, sienip e dispues os á uni á la débaaehe el obo y el asesina o. En es os casos, las muje es, no sólo acompaiian los homb es, sino que les empujan al mal y los alien- an, y á menudo les a en ajan en audacia y en c uel- dad. «En más de ina ocasión  esc ibe Máximo Du. Camp—la íc ima hubie a podido se sal ada si la nn ie no hubie a in e enido, si no hubie a dicho á los homb es que acilaban: coba des sois!, y mu- chas eces si ella misma no hubie a da lo el p ime golpe (3).» (1) 'Faille: La Ré olu ion, ], pág. 18. (2) Joly: La F ance c iminelle, Pa is, 1889, pág. 408. M. Du Camp, exage ando es a idea e dade a de Joly, es- c ibía á p opósi o de las a ocidades come idas po los de la Commune, en 1870: «No e an n s que malhecho es que alega- ban p e ex os, po que no podian da buenas azones: los asesi- nos dije on gi e ma aban á los enemigos del pueblo, y ma a on las pe sonas más hon adas del pais; los lad ones dije on que eadqui ian los bienes de la nación, y se apode a on de las ca- jas públicas, desamuebiand . , los ho eles pa icula es, desbalijan- do las a cas municipales; los incendia los dije on que qui aban obs áculos con a el ejé ci o moná quico, y lle a on el uego po odas pa es; los bo achos ue on los únicos que ob a on de buena e: dije on que enian sed, y desen unda on las cu- bas. Unos y o os obedecie on á los impulsos de su pe e sidad, pe o la cues ión poli ica e a el ul imo de sus cuidados.» Ve Les con ulsions de Pa is, ol. I, pág. 12. (3) Les con ulsions de Pa is, om. i , pág. 152.—El mismo 100  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE En e los degene ados, no ue on los delincuen es los únicos que oma on pa e en la e olución, sino ambién los locos. Salidos de los manicomios, po que la u ba e oluciona ia les había abie o las pue as, encon a on modo y ocasión de desahoga lib emen e su deli io en las plazas y en las calles mucho mejo que en la soledad de una celda. Un g an núme o de au o cuen a es e episodio de la Coinumne: «,..los cen inelas ie on á un homb e que ma chaba à buen paso: ¡Al o ahi! Se le in e ogó, se ?e examinó. Tensa mos achos, luego e a un gen- da me. La muchedumb e g i aba: ¡Fusila lo, es un genda me. hay que comé selo! —En es a banda se dis inguía una muje po lo que o:i e aba: enia un usil en la mano y una ca u- che a en la cin u a; se llamaba Ma celina Epilly. Pa ece. supe - luo deci que el homb e ué condenado A mue e po unanimi- dad. Se le condujo á la calle de la Vacque ie y se le a imó á un mu o. E a ené gico; se a ojó sob e sus ma ado es y i ó á ie a á a ios, á golpes. I)e una zancadilla le i a on ie a y se echa on sob e el. Lleno de sang e y con el b azo izquie do o o, pudo oda ía le an a se. Ma celina g i ó: Dejadme hace A mí, dejadme hace <i, mí. Aplicó el usil al pecho del pob e homb e é hizo uego. El homb e cayó, pe o co no oda ía se mo iese, aquélla le dió el golpe de g acia. Véase ambién Michele : Les emmes dan la Re olu ion ançaise. La obse ación de que la muje , cuando es pe e sa, es más pe e sa que el homb e había sido ya hecha (en e o os, po Lomb oso) á p opósi o del deli o indi idual. O o an o puede deci se á p opósi o del deli o colec i o. Si la muje se e aco- me ida po el é igo de la sang e, se con ie e en una hiena, y ya io conoce limi es ni enos. Véase G. Fe e o: La e udel- à e la pie à neila emmina. Es jus o añadi que, si la muje es c uel, ambién es animo- sa, lo cual es muy na u al, po que la c ueldad y el alo ienen muchos pun os de con ac o y un mismo o igen. En la Re olu- ción ancesa no hay más que un sólo ejemplo de coba día e- menina: la Duba y. En la Com7nune, un his o iado esc ibia que en los úl imos días las muje es se sos u ie on de ás de las ba icadas más iempo que los homb es. POI; EsCII'T6N SIGTTELE  101. es os desg aciados eco ió Pa ís, lle ando po do- quie a el deso den y el e o . «El hijo de una loca—cuen a Tebaldi (1)—que solía al e na en e el domicilio del manicomio y cl de la p isión, uó uno de los au o es im s despiadados en las pe quisieiones, en las ma anzas y en los incendios.» Y la mas celeb e en e odos ué Lambe ina Thé oi- gne, es a he oína de la sang .:-, que guió A la muche- dumb e al asal o del cua el de los In Alidos y A la oma de la Bas illa, y que mu ió en la Salpê iè e, a as ándose desnuda sob e las odillas y sob e las manos y e ol iendo las inmundicias del en a ima- do (•?). Delincuen es, locos, hijos de locos, íc imas del alcohol (3), el las e social, p i ado de odo sen ido (1) Tebaldi: Ragione e pazzia, i 2il^í,u, Hoepli, 1887, p.- gi a. 87. '3) Véase Esqui ol: Des maladies men ales, Pa is, 1838. En la cua a abla del album es e. el e a o de la Thé oigne. Pa a mais de alles ace ca del in lujo de los locos en las e oluciones y ace ca de la pa e que en ellas oman, éanse las ob as de Julio Cle c: Les hommes de la Commune, biog a ía comple a de odos sus miemb os, Pa is, 1871; J. V. Labo de: Les hommes de la Commune, ou l'insu ec ion de Pa is de an la psycholo- gie mo bide, Pa is. 1873; y M. Du Camp: La Commune % l'Hô- el de. Ville (Re ue des deux mo i les, 1879). (3) Debe no a se quo el nume o de locos y de ma oides es siemp e g ande en las e oluciones y en los mo ines, no sólo po que en ellos oman pa e, cuando p ueden, los que ya son lo- cos ó na oides, sino ambién po que las g andes conmociones públicas, polí icas ó eligiosas hacen enloquece a muchos de los que solamen e es aban p edispues os A la locu a, aún emo- amen e. Es o ha sido demos ado con la es adis ica, po ez p ime a, c eo, i ines del siglo pasado, po Pinel, el undado de la psiquia ia mode na. Después de él, Belhomme, en su ob a In luences des commo ions poli iques (Pa is, 1872), hizo no 102  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE mo al, cu ido en el deli o, cons i uía, po an o, una. g an pa e dejos ebeldes y de los e oluciona ios. Aho a bien; mezclad en e la muchedumb e i e le- si a y po sup opia na u aleza ácil á oda impulsión A es os indi iduos, y ellos le comunica án su c ueldad y su locu a. ¿Cómo ma a illa se, pues, de que los ac- os de es a:ju ba sean e oces? Allí donde, á causa de la con usión de las pe sonas y de las oces, nadie manda y nadie obedece, las pa- siones sal ajes son lib es, lo mismo que las pasiones. gene osas; y desg aciadamen e, los hé oes, que no al an, son impo en es pa a con ene á los asesinos. Es os ob an; Ja mayo ía, compues a de au óma as qu se dejan a as a , asis e sin sabe y sin pode eac- ciona . Pa a aumen a Ja e ocidad de los e dade os de- lincuen es y la i i ación de odos, ha de aiiadi se, A- la emb iaguez mo al que p oduce po sí el núme o, la emb iaguez ísica, el ino bebido con p o usión, la o gia sob e los cadá e es; y, de epen e, «de la c ia- u a desna u alizada se e á su gi el demonio de Dan e, á la ez bes ial y e inado, no sólo des uc o , a la g an ec udescencia de locos que p o oca on las e olu- ciones de 1831, 1832 y 1848. Be ge e ad i ió el mismo enó- meno (La poli ique e la olie, en la Gaze e des hôpi aux, Ab il y Ma zo 1886) po espec o á la misma e olución de 1848. Lu- nie , en el olumen In luences des é énemen s e des commo- ions poli iques su le de eloppemen de la olie (Pa is, 1879), decía que los is es acon ecimien os de 1870-71 habian sido la. causa de 1700 á 1800 casos de locu a, desde 1.° de Julio de 1870 al 31 de Diciemb e de 1871. Ramos Mejía (Las neu osis de los homb es céleb es en la his o ia a gen ina, Buenos Ai es, 1878) exponía una opinión análoga cuan o á los e ec os de las e o- luciones ocu idas en Buenos Ai es después de 1816.—Véase ambién Leg and Du. Saulle: Le déli e des pe sécu ions , Pa is, Delahaye, 1873, capi ulo úl imo. POR EsCIPI(>N SIGHEI,E  103 sí110 ambién e dugo in en o y calculado , glo ioso y gozoso p> los (dolo es que hace su i (1)». «I)n ;1n e las la gas ho as del usilamien o—esc ibe Taine—el ins in o homicida se ha despe ado, y la o- lun ad íe ma a , con e ida en idea ija, se ha ex en- dido A lo !ojos en la muchedumb e que no ha ob ado. Sic ílnico clamo bas a pa a pe suadi la; al. p esen e se con en a con ;n1 g i o de ¡jus icia!; cuando uno hie e, odos quie en he i . Los que no enían a mas  dice un o icial-- lanzaban pied as con a mí: las muje es echinaban los dien es y me amenazaban con los pu- ms. Ya habían sido asesinados de ás de mi dos de mis soldados... Po i n, en e un g i o gene al. de se aho cado, llegué á algunos cien os de pasos del h ô el de Ville, cuando se o eció an e mi is a una cabeza cla ada en !Ana pica, la cual se me p esen aba pa a que la iese, diciéndome que e a la de M. Launay, el gobe nado . Es e, al sali , había ecibido un golpe de espada en el homb o de echo; llegado á la calle Sain - An oine, odos le a ancaban los cabellos y le golpea- ban. Bajo la a dida de Sain -Jean ya es aba muy las- imado. A su al ededo , unos decían: hay que co - a le el cuello; o os : hay que colga lo ; o os : hay que a a lo á la cola de un caballo. En onces, desespe- ado, y que iendo ab e ia su suplicio, g i ó: ¡Que me den la mae e!, y o cejeando, le dió á uno de los homb es que le suje aban un pun apié en el. bajo ien- e. En el momen o ué a a esado po las bayone as, le a as a on al a oyo, y golpeando su cada e , g i aban:—Es un sa noso y un mons uo que nos ha hecho aición.--La naciùn demanda su cabeza pa a (1 ) H. Taine: Les o igines de la F ance con empo aine, ol. 1 . páß 302. 104  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE mos a la al público , y se in i a al homb e que ha ecibido el pun apié pa a que se la co e él mismo. Es e, en onces, un cocine o desacomodado, medio paz- gua o, que había ido á la Bas illa á e lo que pasaba, pensó que, pues o que al e a la opinión gene al, la acción se ía pa ió ica, y has a c eyó que me ecía una medalla des uyendo á un mons uo. Con un sable que le p es a on, pegó sob e el cuello desnudo, pe o como el sable es aba mal a ilado, no co aba; en onces, sacó de su bolsillo un cuchillo de mango neg o, y— como en su calidad de cocine o sabía p epa a las ca nes — acabó elizmen e la ope ación. Luego, colo- cando la cabeza al ex emo de una ho ca de es Ba- jas, y acompa lado po más de doscien as pe sonas a madas, sin con a el populacho, se puso en ma cha, y en la calle Sain -I-Iono é a ó á la cabeza dos ins- c ipciones pa a indica bien á quién pe enecía. La aleg ía se p odujo: después de habe des ilado po el Palais-Royal, el co ejo llegó al Pon -Neu ; delan e de la es a ua de En ique IV, inclina on es eces la ca- beza, diciéndola: «¡Saluda á u maes o!» Es a es la chanza inal: la hay en odo iun o, y bajo el ca ni- ce o se e apa ece al pillas e (1).» Cuando la muchedumb e ha llegado á es e es ado, y ya no se con en a con ma a , sino que desea que la mue e aya acompañada de los más a oces supli- cios y de los ul ajes más a en osos; cuando el ins- in o sanguina io ha llegado á al pun o de enesí, no a dan en desa olla se ambién, jun amen e con el mismo, los ins in os libidinosos. La c ueldad y la lu- ju ia ma chan en onces unidas, y la una aumen a el igo de la o a. Como el indi iduo degene ado, que (1) Ií. Taine, ob a ci ada, ol. i, paginas 58-GO. POR ESCI PION sIC II ELE  105 oscu ece la poesía de la conjunción amo osa con o - men os y con sang e (`?), así la muchedumb e aumen a la b u alidad del asesina o con las o ensas al pudo , y es a locu a obscena de lasci ia y de sang e encuen- a eces en el canibalismo su úl imo g ado de ab- yección. «Todos los mons uos que se a as aban encade- nados en las p o undidades del co azón salen en onces 1 una ez de la ca e na hilInana, no solamen e los ins in os del odio con sus ga as, sino alnbióil los ins- in os inmundos con su baba, y las dos jau ías unidas (1) Lomb oso (Deli i di libídine e di amo e, en el A chi io di psicl ., ol. i , y luego, mis ampliamen e, en cl Uomo delin- ques e, ol. I) ha es udiado la unión de la luju ia con el ins in o homicida, mos ando cómo A eces el homicidio acompaña al es up o y o as lo sus i uye, p o ocando en su au o los mismos goces. «Un al, quien las p os i u as llamaban e dugo, hacia p ecede oda unión el ma i io ó la mue e de gallinas, pi- chones y pa os; o o hi ió g a emen e en pocos meses á quince muchachas con un cuchillo en la ul a, po que así sa is acía, segl'in con esó él mismo, sus ape i os se iales.» Es e place sensual de hace co e la sang e, de he i , de pica an es de la cúpula es, según Lomb oso, en e amen e a a is ico, de los iem pos en que el amo se conseguía con las luchas y con la sang e. Aho a bien; lo mismo que es e ins in o enace en a ganos c i- minales na os, enace ambién en la muchedumb e, mos ando así o a analogia en e la psicologi.a c iminal indi idual y l a psicología c iminal colec i a. Pa ini can ó de las ma onas omanas, eb ias de sang e en. el ci co: .Cosí, poi che dagli animi Ogni puio discielse, Vigo della libídine La c i delld cccolse.• Véase Tebaldi, ob a ci ada, pág. 71. Pa ini desc ibía, con la in uición de un poe a, es a unión de la e ocidad y de la luju ia, que los homb es de ciencia expli- can ho y como una de o mación mo bosa del sen imien o. Véase K a -Ebing: Las Psicopa ías sexuales. 106  LA. MUCHEDUMBRE DELINCUENTE se ceban en las muje es á quienes ha pues o en e i- dencia su celeb idad in ame ó glo iosa: en Mad. de. Lamballe, amiga de la eina, en la Des ues, iuda del amoso en enenado ; en una lo is a del Palais-Royal, que dos años an es, en un acceso de celos, había mu- ilado obscenamen e á su aman e, gua dia ancés. Aquí, á la e ocidad se une la lub icidad pa a añadi la p o anación á la o u a y pa a a en a con a la ida po medio de los a en ados con a el pudo . En Mad. de Lamballe, ma ada bien p on o, los ca nice os libidinosos no pudie on ul aja m ' is que á un cadá e ; pe o en la Des ues (1), y, sob e odo, en la lo is a encuen an, con las imaginaciones de Ne ón, el cuad o de uego de los i oqueses. Del i oqués al caníbal hay muy poca dis ancia, y algunos la sal an. En la Aba- día, un an iguo soldado llamado Damiens, me e su sa- ble en el cos ado del ayudan e gene al Laleu, in o- duce su mano en la he ida, a anca el co azón y se lo lle a á la boca, como pa a de o a lo. La sang e dice un es igo ocula  caía go eando de su boca, o - mándole una especie de bigo e. En la Fo ce hicie on pedazos el cadá e de Mad. Lamballe; lo que hizo el peluque o Cha co , el cual lle aba su cabeza, no puede esc ibi se: sólo di é que o o lle aba el co azón de la p incesa y lo mo día (2).» (1)' Lanzaba g i os ho ibles, mien as que los bandidos se di e ían en come e con ella Indignidades. Su cue po no se ió lib e de ollas después de la mue e. » Véase Ré i de la B e onne: Les nui s de Pa is, pág. 388. Añadi é que, según lo quo dice Goncou (His oi e de la so- cié é ançaise, pág. 230), las muje es condenadas en 1791 se mas u baban mien as es aban en p isión. El enómeno, aun cuando no es en e amen e el mismo, en sus causas, que el del ex o, es, sin emba go, análogo. (2) II. Taine: Les o igines de la F ance con empo aine, páginas 303-304. ESCIPIÓN SIGF{I:LE  107 De es os ales pod ía epe i se lo que decía Máximo Du Ca/Tip, á p opósi o de un hecho análogo: «que e an locos, y que su pues o es aba en Clia en on, en el de- pa ameii o de les agi ados (1)». En e ec o, aquí no se a a ai sólo de la locu a mo al del delincuen e na o, locu a que deja in ac as sus acul ades in elec uales; se a a de un e dade o deli io, que sepa a de odos sus semejan es á agi i que come e ales acciones in ames. Y que la muchedum- b e se halla en un es ado de e dade a locu a, lo de- mues a, no solamen e la eno midad de los deli os que come e, sino ambién la inconsciencia y la i e lexión con que los pone en ejecución. La muchedumb e p e- ie e ma a sus amigos (al menos los que iene po ales) jun amen e con sus enemigos, an es que espe a A que se sepa en unos de o os. «Du an e el usila- mien o de los ehenes, un comune o i ó su usil á ie a, aga ó á, cada uno de los cu as po el cue po, y, en medio de los aplausos de la muchedumb e, los le an ó y los echó al. o o lado del mu o. El úl imo cu a opuso alguna esis encia y cayó a as ando con- sigo al ede ado. Los asesinos, que se habían impa- cien ado, no quisie on espe a más: hicie on uego, y... ma a on á su compa le o jun amen e con el cu a (2).» Se a a p opiamen e del deli o del loco, sin causa y (1) M. Du Camp: Les con ulsions de Pa is, i , p ig. 151. (2) Max. Du amp, ob. ci .—M. Desja dins, en su esc i o Le D oi des yens e la loi de Lynch aux É a s- Unis , na a un hecho análogo: «En la aldea de Salina, en el Colo ado, se habla de enido á, un lad ón, el cual habla dado mue e á quien le habla cogido con las manos en la masa. La u ba lo a ancó de su p isión, lo lle ó á la ia é ea y lo colgó de un pos e. En aquel momen o pasaba el en que enia de Ma shall; la muche- dumb e, i i ada, i ó muchos i os de usil, que hi ie on á a ios iaje os que mi aban po la en ana. 114  LA b7UCI-IEDUMBPF. DELINCUENTE c ee que puede doma se con la calma y con la ene - gía al asesino que os a aca de noche en medio de la calle, ó al loco u ioso que os amenaza. Los degolla- do es de Sep iemb e de 1/93 93 en Pa ís, «no podían ya con ene se » dice un his o iado , y la conduc a he oi- camen e se ena de sus íc imas no imponía silencio su sed de sang e. E a, sin duda, l a emb iaguez de es os ho ibles momen os lo que les había educido A al es- ado; pe o e a ambién su o ganización isiológica y psicológica lo que les pe mi ía hace , ó, mejo , lo que es impulsaba, A hace de e dugos. Yo ecue do dos p ocesos ecien es, que pueden se - i nos como p ueba indiscu ible de lo que queda di- cho: dos p ocesos semejan es en las causas, pe o di e- en es en los esul ados: el que ha enido luga po l a huelga de Décaze ille, y el de los hechos del 8 de Feb e o, en Roma, en 1889. El 2G de Ene o de 188G, los ope a ios de las minas de Décaze ille se deciden abandona el abajo. Guiados po cie o Bedel, an iguo mine o despedido, se p esen an. al ingenie o Wa in, di ec o je e de las minas, le obligan á abandona su despacho, y en me- dio de los g i os que daban, le lle an A la alcaldía. Allí, los ob e os o mula on el p og ama de sus ecla- maciones. La p ime a condición e a la dimisión inmedia a de Wa in. Es e se negó, po que su debe e a pe mane- ce en su pues o. Cuando salió de la alcaldia, 1800 ob e os en huelga lo eciben A g i os de mue e. Wa- in se puso en sal o e ugiAndose en una casa p óxi- ma y subiendo al piso p ime o. La muchedumb e, u- iosa, empezó A i a pied as con a la casa; los c is- ales ue on hechos pedazos; se aplicó una escale a â la pa ed, y algunos huelguis as subie on po ella. Los Pn1;  sT(;1TET.F  11 i o os_ ,lespu s de habe echado abajo la pue a, en a- .,ll en la casa, como uli o en e impe uoso que ha o o sus cliques. Le e s guiaba ilii mine o a eado de un ga o e. Wa in oyó que la u ba subía, y en onces, alien emen e, con aquella sang e ia que no le aban- donó , janl<''ls ell aquella sup ema jo nada, ab e la pue - l d'a' o y se p e 'l;  solo A los asal an es. . l dei ^ .^ ^  ^. sE,. i U `^ Ia e ac o de calima y de enci gia hab ía debido ha- ce e ocede á la muchedumb e, segím Lac e elle; pe o. po desg acia, la muchedumb e no e a en. es e caso de esas que se a epien en y se dispe san. Bedel hi ió :í • Va in, dándole un ga o azo y ponién- dole al descubie o el hueso on al; el ingenie o Cha- hand a ó de soco e á Wa in, pe o en ano; o o ob e o, Bassine , 1c echó encima la pue a del cua o. El alcalde de Décaze ille suplicó á Wa in que cedie- se y que p esen a a 'a dimisión. Wa in, casi desma- yado y cegado po la sang e, se dejó conduci á una mesa donde se p epa aba á esc ibi . ī 1 alcalde co ió en onces á la en ana, y espe ando calma á la u ba, la anuncia que AVa in dimi e. Un clamo u ioso con es ó: «Lo que necesi amos no es sa dimisión, sino su piel.» Wa in ué cogido po es mise ables, que la lle a- on á la en ana y lo a oja on á la calle, cabeza abajo. Wa in se ompió el c áneo con a el pa imen- o, se quedó inmó il y exhalando suspi os oncos. La in ame muchedumb e lo odea inmedia amen e, lo pi- so ea, ompe sus es idos, le a anca los cabellos... po in se consiguió a anca al mo ibundo de manos de aquellas bes ias e oces, anspo ándolo al hos- pi al (L. (1 E ino o'a, en Ge minal, pin a en un cuad o ina a i- LA MUCHEDUMBRE DELD,-CUEN7`E A la media noche había mue o. Y bien; ¿quiénes e an los asesinos? ¿E an acaso ob e- os hon ados, que has a en onces habían enido una ida ejempla y que habían sido ans o mados de im- p o iso en e oces malhecho es po la desconocida y pode osa in luencia de la muchedumb e? He aquí quienes e an los asesinos: G an.ie°, ob e o de pésima epu ación: «une ê e de choue e, un mau- ais ga s qui ouai sa emme de coups»; Ch:apsal, que ya había sido condenado es eces po lesiones, y una, po obo; Blanc, llamado Bassine , ambién condenado an es po lesiones; « ê e apla ie, machoi e de bê e au e, y Luis Bedel, que había sido ya condenado po lioso es a pe e sión de la muchedumb e que, no con en a con habe dado mue e a aquel a. quien odiaba, co ne e las más in.. ames c ueldades con a el cada e : «...la sese a había sal ado. Había mue o. Al p incipio se p odujo es upo . Los g i os ce- sa on, y un silencio p o undo se ex endió en la somb a, que iba en aumen o. Bien p on o ol ie on los g i os. E a que las mu- je es se p ecipi aban, eb ias do sang e. Rodea on el cadá e aún calien e. Lo insul a on con iso adas, llena on de soeces p ocacidades la cabeza machacada, oceando a la az de la mue e el p olongado enco de su ida sin pan.— u;Yo e debía sesen a ancos: ya e los pagué, lad ón!, dijo la Malieude; ¡es- pe a, espe a, que oda ía e oy eng asa !»—Con los diez dedos a ailá la. ie a, cogió dos pu lados de la misma, y llenán- dole con ella iolen amen e la boca, dijo: a ;Toma, oma, come Las inju ias aumen a on. Pe o las muje es enian aún que en- ga se mis de él. Le ol a eaban, como lobas. Todas ellas in en- aban algün ul aje, alguna ;a ocidad que las si iese de con- en o. Se oyó la oz chillona de la B ulé, que decía: ;Hay que mu ila le como a au ga. o!» u;Si, si, al ga o, al ga o ! !» Ya la Mouque e le desnudaba, le qui aba el pan alón, mien as que la Le aque le alzaba las pie nas. Y la B ulé, con sus manos desca nadas de ieja, sepa é los muslos desnudos y empuñó aquella i ilidad mue a. Lo enia aga ado odo, pa a a an- ca lo, con un es ue zo que p oducía la ensión de su es p alda y hacia c uji sus la gos b azos. Las pa es blandas se esis ian; 11G POR ESC11'16N  I17 obo y clon eces po lesiones: o ecía « de ];lll' n'i n- po e 1 n i, pola 7O l':111cs», que li o Il1a Biza ba ida poll oe (l s l,l (' pague», y apenas come ido el deli '), se ina c O ;' Fui ca é :í juga á las ca as (I.). India iduos odos ellos que edian en sí mismos la causa de los excesos cuino idos, y los cuales la exci- ación de la muchedumb e no si ió pa a o a cosa que pa a o ece les la ocasión de e ela su na u a- li 'za La conduc a de los ob e os desocupados en boina, en Hj9, ué bien dis in a de la de los huelguis as de Dé- e ze ille. Exaspe ados po una c isis económica, que enía du- u o que ol e >' aga a , y po in concluyó po saca un gi- ón, un pedazo de ca ne elluda y sanguinolen a, que agi ó con ai e de i un o: «Ya lo engo, ya lo engo!» Va ias oces agu- das saluda on con imp ecaciones el abominable o eo. Las muje es se mos aban unas si o as el gi ón sanguinolen o, como si ue a un animal daiiino do que odas hubie an enido que su i algo, y que inalmen e habían conseguido aplas a , iéndole ine e, en pode suyo. Lo escupían, a anzaban las mandíbulas, epi iendo en una u iosa ca cajada de desp ecio: =;Ya no puede nada! ¡No es ya un homb e lo que se a aga la ie a!» La B ulé plan ó en onces el pedazo de ca ne ea su ga o e, y poui6ndolo en al o, pase.indolo lo mismo que una bande a, se lanzó po la calle, seguida de la u ba abiosa de las muje es. Llo ían go as de sang e; es a ca ne desg aciada pendía, como un despe dicio de e ne a en la abla de un ca - nice o...» 1) Pa a los de alles de es e p oceso, éase A. Ba aille: Cau- ses c iminelles e mondaines de 1886.—La !i é':c de Décaze il- 1 e, p ig. 136. Episodios muy semejan es al desc i o pueden halla se en los acon ecimien os de los ana quis as en Lyon, en 1853. ( Véase anille. Caus. c in. e mond., 1883.—Les p océs ana chis es) y en las huelgas de Mon ceau-les-Mines (Ba aille, 1853.) De es os úl imos es, segu amen e, de donde Zola ha o nado, no solamen- e la idea de su Ge minal, sino ambién muchas escenas de las que nos ep esen a en a ios capi ulos. 118  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE anda ya hacía mucho iempo, y no lle aba azas de e mina ; exal ados y suges ionados po algunos dis- cu sos c l ue sus je es hablan p onunciado en los P a i di Cas ello, exci ándoles á oma po la ue za lo que no hablan log ado ob ene mani es ando pací icamen e sus deseos y sus necesidades..., en la a de del 8 de Feb e o de 1889, a mados de palos , de he amien as del abajo y de pied as, a a esa on á Roma desde el puen e de Ripe a has a la plaza de Espana, enciendo ácilmen e la débil esis encia que les opusie on alga- nos agen es de segu idad pública, los cuales habían in- en ado en ano co a les el paso del puen e. No e an en g an núme o, pe o como p ocedían sin encon a obs áculos, in undían se ios emo es. A su paso, se ce aban odas las pue as y odas las en anas; el que se encon aba en la calle se ma chaba á e ugia se en casa, dejando á los ob e os lib es pa a come e cualquie exceso. El pánico de los ciudadanos aumen aba, na u almen e, la audacia de los huelguis- as, los cuales lanzaban pied as con a los a oles y ompían las i inas de los come cios. Desde la plaza de Espana subie on po la calle de las Qua o Fon ane hacia la plaza Víc o Manuel, coi el so do umo de una u ba que no espe a más que la ocasión p opicia pa a desahoga odo el cúmulo de e- sen imien os que de iempo a ás se ence aba en su pecho. Llegados ú la gale ía Regina Ma ghe i a, se ol ie on amenazado es, con la idea de pene a en el ca é ciel G ande O eo, y saquea lo. Un soldado, que po casualidad es aba á la pue a, desen ainó su sable é in imó ú la muchedumb e pa a que se e i ase. Los ob e os e an en núme o de mil y enían a mas en la mano; sin emba go, no se i ó ni una sola pied a ni hubo en a i a alguna de ebelión : odos se aleja on, l'OP FSCI ī 'l ► SIGIIELE  119 siguiendo su camino, y POCO después se dispe sa on. En es e Caso, como en el que na a Lac e elle, bas ó el alo anquilo de uno solo pa a que aquella a alancha de gen e sin iese la eno midad de lo quo iba A hace ; y como un bo acha) 2L quien se echa agua en la ca a, o nó A sus sen imien os no males, y po así deci lo, indi iduales. Aho a biela: con a ein a y dos de es os ob e os se siguió im p oceso po de as ación y saqueo, deli os de 1 odie se habían Lecho e dade amen e culpables; pe o los an eceden es de los ein a y (.los p ocesados esul a on inmejo ables. Es a es, A mi juicio, la azón po la que pudie on, si, en el ímpe u de la muchedum- b e, ompe algunos a oles y algunas i inas, pe o no se a as ados al asesina o, como los ob e os de Décaze ille (1). (1) Si hubié amos de e e i aquí odas las huelgas en las e ales los ob e os, después de habe comenzado po la iolen- ca, no come ie on o os deli os con a las pe sonas ni con a la p opiedad (jus amen e po que e an hon ados, y aunque come- ie an al as lige as, no come e ian nunca deli os g a es), en- d iamos que llena muchas paginas. Re e i é un solo hecho, que. cuen a Gisque (ob. ci ., 11, p1 . 22).--En N T o iemb e de 1831. los ob e os que abajaban en Lyon, en las g andes ab icas de seda, pidie on no aumen o do sala io, que no les ué concedido. Se decla a on en huelga y se suble a on con a la policia, la cual come ió la o peza de me e se con ellos. Po un enómeno ex año, queda on dueños de la ciudad y obliga on ; las opas e i a se a Maçon. Habían le an ado ba icadas y se habían ba ido con a los soldados: la ciudad es aba a e ada. Apenas se hizie on dueños de ella, se calma on como po encan o: nin gún almacén ni ienda ué de as ado, no se ocó A nada de nin- guna casa: y cuando algunos días mas a de_ las opas ol ie- on ii en a en la cuidad, con el duque de O leans y el ma iscal Soul a la cabeza, encon a on la ciudad muy anquila, y los mismos ob e os, a epen idos, po deci lo asa, de lo que hablan hecho, no opusie on esis encia alguna y deja on que la au o i- dad se es ableciese allí de donde - L abia sido a ojada. 120  LA MUCHEDUMBRE DT',LINCUF.' TF Pa éceme, pues, e iden e que la composición an o- pológica de la muchedumb e in luye sob elas acciones que l.a misma come e: una mul i ud de buenas pe so- nas pod á pe e i se, pe o no llega á jamás al g ado de pe e sidad á que llega una mul i ud cuya mayo ía se compone de mal ados. Y en lo que espec a á la composición an opológica de la muchedumb e, (lobe no a se que, no sólo puede se unes a la p esencia de e dade os delincuen es en una mul i ud, sino ambién la p esencia de aquellos que, aun siendo hon ados, no ienen, po su cons i u- ción o gánica, más que una débil epugnancia á, la sang e y no se imp esionan al e la co e . Muchos de és os, en un ambien e hon ado y paci ico, dan una sa- is acción legí ima á su endencia, dedicándose á aque- llos o icios ó á aquellas p o esiones que á un indi iduo muy sensible y excesi amen e compasi o le pa ece- ían. c ueles: po ejemplo, las de ca nice o, soldado, ci ujano. Si po casualidad se encuen an en p ina mu- chedumb e, es e iden e que pa a ellos se á menos di- icil que pa a o os come e deli os (1). «Sabido es, esc ibe P oal, que du an e las di e - sas e oluciones que han ensang en ado la F ancia, los ca nice os son los que p incipalmen e han mos a- do una c ueldad excepcional: po ejemplo, en iempo de Ca los VI, llamándose Cabochiens, hicie on co e la sang e á o en es.» «lJno de los más ogosos e oluciona ios de 1793 ué el ca nice o Legend e, al chic Lanjuinais con es- ó»: «An es de sac i ica me, haz quo dec e en mi con- e sión en buey (2).» (i) Ve , si es e p opósi o, And al, Pa hologie in e ne, ol. iil, pág. 59. (2) P oal: Le c ime e la peine, pág. 225. l'() ; FS `iP11>N  121 Y aun en e. los c ímenes a oces i +11Viduales, una }mena can idad de ellos la dan aquellos indi iduos que eje cen p o esiones í o icios c ueles. «En e los más ecien es despedazado es de muje es, esc ibe Co e, hay que ci a á ,a^ iiu in, i i ca nice o, á L'illoic, an- iguo soldado, y Lebiez, ex es udian e de medicina. Guy Pa in. en una de sus ca as A Spoil, cuen a un obo audaz, come ido en casa de h duquesa de O - leans y seguido de la desapa ición de un ayuda de cá- ma a de la casa: se encon ó el cue po del c iado en un e e e, pe o co ado en pedazos: Ios asesinos lad o- nes e an dos lacayos que habían comenzado á se ci- ujanos (1).» Eugenio Sue ha desc i o admi ablemen e, en el ipo del Chou ineu (2), la e ible in luencia del c uel o i- cio de ca nice o sob e los sen imien os del homb e. Po lo demás, es una obse ación ya hecha muchas eces la de que, en gene al, odas las p o esiones que implican el desp ecio de la ida (p opia ó ajena, de l . homb e ó de los animales), o iginan, ó po mejo de- ci , desa ollan los in iu os sanguina ios. La p ueba de ello la enemos en la p o esión de soldado. ¡ Cuán- os b a os y cuán os hé oes no ienen un empe a- men o c iminal! ¿No comía Rica do Co azón de León la ca ne de los sa acenos, encon ándola ie na y dulce? Mas, aun calculando el alo de odas es as dispo- siciones y endencias más ó menos ue es al deli o, no (1) Co e: Les c imilmis, pli . 179. A es e p opósi o, ecue do el ecien e (Jimio de 1891), p oceso de que ha conocido el T i- bunal de Asises de Roma, con a Aquiles y Sal ado O aci, dos he manos ca nice os, que ma a on á uno de sus amigos con los cuchillos del o icio. (2) Ve Les Mys ^: es de Pa is. 122  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE es menos cie o que el alma misma de la muchedum- b e es lo que hace que los buenos empeo en y que los mal ados en po encia se con ie an en mal ados de Hecho. Queda, po an o, sin. esol e el p oblema ju ídi- co: ¿Cuál es la esponsabilidad po los deli os come i- dos en el u o de una u ba? Vamos . á a a cíe esol e lo en el siguien e ca- pí ulo. C A PI T U LCi _III Conclusiones ju ídicas I. Napoleón, en -una ase céleb e que le dic a on sus es udios sob e la Con ención, dijo: «Los deli os colec- i os no comp ome en á nadie.» Es o e a la a i mación de un hecho; no e a, ni po- dia se , una doc ina cien í ica. La ciencia p esien e que no puede p oclama se la i esponsabilidad po los deli os come idos po una mu- chedumb e, po que la ciencia sabe que el o ganismo social, lo mismo que cualquie a o o o ganismo, eac- ciona siemp °e, en es e caso, co no en odos los demás, con a quien a en a á sus condiciones de ida. Su i es a eacción signi ica se esponsable: si, pues, la eacción es a al y necesa ia, la esponsabi- lidad ambién lo se á. Pe o ¿quién se á esponsable? Ei buen sen ido con es a--con uno de aquellos jui- 130  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE y más e iden e que los o os la eo ía mode na de la esponsabilidad colec i a, la cual e y econoce las causas del deli o, además de en el indi iduo, en el am- bien e que lo ci cunda. Sólo que así como el ambien e no puede, po egla gene al, expe imen a ninguna eacción, po e ec o de la ac ual indi idualización de la esponsabilidad, ampoco pod á su i la, en es e caso pa icula , la muchedumb e. El indi iduo se á, pues, el único e ec i amen e esponsable; pe o pues o que su esponsabilidad es á en azón in e sa de la de la muchedumb e (del ambien e), se a p eciso exami- na si la esponsabilidad del deli o eside 2 oda ella en la muchedumb e, pues en al caso, el indi iduo se á i esponsable, ó qué pa e de esponsabilidad le co es- ponde á dicha muchedumb e, ä in de que la eacción social con a el indi iduo se g adúe con a eglo á es a esponsabilidad. En una palab a, en es e caso, como en odos los demás, debemos indaga cuál es la emil.iiidad del eo; emibilidad que, según la escuela posi i a (1), (1) No es inú il ad e i que si ha sido la escuela posi i a la que ha in oducido abie amen e co no base de la ep esión ju- idica el c i e io de la eni ilidad del eo, es e c i e io exis ía ya, aunque elado po ó mulas mas o menos abs usas , en la doc ina de los c iminalis as cl.isicos. (V. Ca a a: P og amma, pa e espec., §§ 2OS5, 2111, 2115; Pessina: E1--maen i di di i o penale, lib o u; Rossi: Taade de d oi penal, omo IT, cap. i .) y , si no me equi oco, es e c i e io de la, e ibilidad se ocul a ambién bajo las eo ias de aquellos posi i is as (pie pod ia- mos llama disiden es, los cuales hall que ido unda la espon- sabilidad sob e p incipios dis in os de aquellos sob e que la había undado la escuela posi i a i aliana. Aludo al c i e io de la iden idad , p opues o po Ta de. En e ec o, la iden idad pe - sonal, que Ta de exige pa a quo ini indi iduo sea esponsable, es una condición que sólo puede se , jus a cuando signi ica que si un indi iduo ha llegado a se comple amen e dis in o de lo que e a. cuando come ió el deli o, es deci , cuando, de emible PO R ESCIPII)N il(xI-IELE  131 aumen a U dlsliliiiiil'e p ecisamen e en a7ón in e sa del a i ii e n o O diminución del i í ue o y de la in ensi- dad de las ci cuns ancias ex e io es en la e iología del deli o. que e a, ha llegado <í se no emible, en eli e"caso debo se de- cl:a ado i esponsable. Ta de sos iene, Po ejemplo, que debe- ían exis i p ese ii)cioues co as espec o A los deli os come- idos po los impñbe os, y inada su opinión diciendo que cuando un indi iduo se ha hecho adul o, no :'s ya el mismo in- di iduo que ci ando e a niño. Si cas igiiis—dice—A nu homb o de ein e amos po un deli o come ido cuando enia diez, cas i- gs is a una pe sona que no es el au o del deli o, pues en el homb e de ein e años no queda liada, ó casi nada, ni mo al ni isicau en e, del niño de diez al os. En es e caso no_hay iden- idad pe sonal. Aho a bien : Aí mi me pa ece que es a p esc ipción, en luga de legi ima la con el p incipio de la no iden idad pe sonal, debe se legi imada con la no emibilidad que o ece un adul o que ha c ecido no mal y hon adamen e, y que cuando e a niño (ó sea, ci ando odos somos algo delincuen es) come ió un de- li o. Lo mismo debe deci se de la hipó esis ( bien a a, po des- g acia) de un loco que cu ase después de habe come ido un deli o en el es ado deli an e. Una ez cu ado, es deci , una ez que ya no es emible, la sociedad no iene de echo a cas iga lo. Como se e, en endida de es a mane a, la iden idad pe sonal, de Ta de, no es o a cosa mas que un nomb e dis in o que se da í la eo ia de la e ni.bilidad. Po el con a io, en endida en el in% s amplio sen ido que le , da Ta de, es deci , en el sen ido de que el loco debe se conside ado siemp e i esponsable, aun en el caso en que haya con inuado loco después del deli o, sólo po que la locu a c ea en él un yo ano mal dis in o del yo no - mal que exis ía p ime amen e , la eo ía de la iden idad pe - sonal me pa ece un e o y un absu do en sus consecuencias: un abs u do, desde el pun o de is a del de e minismo, po que és e no admi e, po ninguna azón, que haya indi iduos i es- ponsables; un e o , desde el pun o de is a social, po que la sociedad eacciona siemp e con a cualquie o ensa que se haga a su exis encia, p o enga de un delincuen e ó de un loco. (Véase ambién la c i ica que de es a eo ía de Ta de hace Fe i en la Socioloyia c i ninale, Tu in, 1892, pág. 530 y si- guien es.) 132  LA MUCHEDUMBRE DELI.NC - iTF?' TE II El p oblema debe, pues, pone se de es a mane a: ¿es emible el indi iduo que ha come ido un deli o en el ímpe u de una muchedumb e? Si lo es, ¿ en qué g ado lo es? O, lo que es igual : colocado es e indi i- duo ue a del ambien e exal ado é i i ado en que se encon aba, libe ado de las mil suges iones que lo impulsaban al deli o, y uel o á su es ado no mal ¿ ep esen a á oda ía ul pelig o pa a la sociedad? ¿Es posible que un indi iduo hon ado se deje a as a po la muchedumb e á come e el mal, como en un acceso de locu a momen ánea, el cual, una ez que haya cesado, no deja es igio alguno, y po conse- cuencia, no puede da de echo alguno á una eacción penal (1)? Pa a pode da con es ación adecuada , end íamos que sabe , y no sólo en eo ía, sino en cada caso pa - icula , cuál sea la ue za suges i a de la muchedum- b e, cuál sea su pode de co upción sob e el indi i- (1) Digo an sólo eacción penal, po que la pena no iene ya azón de se cuando ha desapa ecido el pelig o que el deli o ha e elado; mas la imle1nnización ci il, de daúos y pe juicios ie- ne siemp e su azón de se , aun en el caso de que no sea ya emible el au o del deli o. La pena se impone únicamen e ne pecce u ; la indemnización se impone ne pecce u , y sob e odo quia pecca uni. PoR EsCIPIóN SIGITELE  133 duo ; end íamos que sabe si ealmen e posee la mis- ma es a ascinación emible y ex aña capaz de con- e i un homb e p o undamen e hon adoen asesino. ¿Puede la muchedumb e hace es e milag o? En el p ime capí ulo I emos is o que la in luencia que la muchedumb e eje ce sob e los indi iduos que la componen se educe á un enómeno de suges ión. Podemos, po consiguien e, con es a á la p egun a que nos hemos hecho examinando cuál sea y has a dónde llega el e ec o de la suges ión sob e un indi i- duo. Desg aciadamen e, es a indagación no podemos hace la po lo que oca á la suges ión en es ado de i- gilia, po que has a aho a ha sido poco es udiada (1); pe o lo ha emos con espec o á la suges ión hipnó ica, la cual nos o ece un campo as ísimo de obse acio- nes y expe imen os. Es o no al e a á en nada la e icacia de nues o exa- men, pues, aunque la suges ión que iene luga en la muchedumb e es una suges ión en es ado de igilia, nadie igno a, y noso os lo hemos eco dado, que es a suges ión es de la misma na u aleza que la suges ión hipnó ica, mejo dicho, que es el p ime g ado de és a. El azonamien o que se haga pa a una ale, po an- o, ambién pa a la o a. La única di e encia es á en que la suges ión en el sueño magné ico iene mayo po encia que en el es ado no mal. La suges ión hipnó ica—decía Ladame—no ob a sob e los ce eb os en e mos y do midos de o o modo que la suges ión o dina ia, aquella que odo el mundo conoce y p ac ica al a i ma á los demás las cosas de (1) Ven a ha publicado hace poco un es udio sob e es e in- e esan isimo a gumen o: La sugges ione non ipno ica nel l pe sone sane e nella psico e apia, en el Manicomio, 1891, nú- me os 1, 2, 3. 134  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE que se espe a con ence les. La suges ión hipnó ica es de la misma na u aleza que la pe suasión en el es ado de igilia. Unicamen e e ue za de un modo conside- able el pode de pe suasión que noso os poseemos sob e los demás, sup imiendo las esis encias que exis- en en es ado de igilia (1).» Aho a bien: en la suges ión hipnó ica, ¿se puede ha- ce come e á, un indi iduo el deli o que se quie a? ¿Puede aboli se comple amen e su pe sonalidad y a as a lo á la ejecución de ac os que, es ando des- pie o y siendo duelo de si mismo, no hab ía ealiza- do jamás? Si acep ásemos la opinión de la escuela de Nancy, end íamos que con es a a i ma i amen e, Liebaul esc ibe: «El que p o oca el suelo (endo - neu ) puede desa olla odo lo que quie a en el espí- i u de los somnámbulos y hace que lo lle en á ejecu- ción, no solamen e en su es ado de suelo, sino ambién después que han salido del mismo (2).» Según él, el suges ionado obedece ciegamen e á la suges ión: «ma - cha hacia su in con la a alidad de una pied a que cae» (3). Y algunos hechos pod ían p oba apa en e- men e la absolu a e dad de es a esis. Riche (4) y Liegeois (5) han e e ido algunos ejem- plos que demues an cómo median e la suges ión se llega á o za los p incipios ac i os del indi iduo, á induci lo á ol ida los más sag ados sen imien os y á (1) Ci ado po Lau en : Les sugges ions c iminelles, en los A chi es de l'an h opologie c im. e des sciences pen. , 15 No- iemb e de 1890. (2) Liebaul : Du sommeil e des é a s analogues, pag. 519. (:-i) Ibidem. (4) Riche : L'homme e l'in eligence, Pa is, 1884. (5) Liegeois : De la sugges ion hypno ique dans ses appo s a ec le d oi ci il e le d oi c iminel., Pa is, 1884. POT? FSCIPION sIGHELh:  135 abdica de los m:is elemen ales p ecep os de la mo al. ITna hija dócil y i uosa, po o den del hipno izado dispa ó una pis ola con a su p opia mad e; uii jo en hon ado a ó de en enena á una ia hacia la cual sen ía p o undo a ec o; una , jo en ma ó á un médico po que la cu aba mal ; o a en enenó á un indi iduo desconocido pa a ella (1). Pe o , es os esul ados ue on ob enidos ácilmen e, sin abajo alguno, an p on o como el suges ionado impuso la o den?No, segu amen e. Fue p eciso lucha , y mucho, con a la olun ad del hipno izado, el cual aún se esis ía. «Solamen e—dice Campili—po un p oceso suges i o p olongado y g adual, es como el su- je o es impulsado po la senda de es as suges iones pelig osas y a iesgadas. Cuan as eces p esen a al- guna objeción ó se niega á acep a una o den sin e- se as, se epi e la suges ión con de alles de hechos que la hagan más cuali icada y acep able; es deci , se comple a el con enido de la suges ión del ac o eon una se ie acional de suges iones e oac i as, posi i as ó nega i as. A las p ime as palab as opone â eces el somnámbulo una nega i a; pe o, epi iendo la a i ma- ción, con se e a insis encia, su espí i u, lo mismo que su aspec o, se u ba, se pone pensa i o y pa ece e oca un ecue do que se le escapa; has a que, po in, en- cido po las incesan es y moles as suges iones del ope- ado , cede au omá icamen e (2). » Cede au omá icamen e, pe o no sin epugnancia y (1) Es os dos úl imos casos los e ie e Gilles de la Tou e e en su ob a L'hypno isme e les é a s analogues, Pa is, 1887, páginas 130 y 133. (2) J. Campili: Il g ande ipno ismo e la sugges ione ipno ica nei appo i col di i o penale e ci ile, Tu in, Bocea, 1886, pá- ginas 18-19. 136  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE no sin cae más a de en un a aque de his e ismo, el cual a aque demues a cuán o es ue zo le ha cos ado obedece la o den ecibida; y es la epulsa pós uma, si así puede llama se, de un o ganismo que ha ejecu- ado in olun a iamen e un ac o con a el cual se e- bela y que le causa ho o (1). Si, pues, es cie o á eces que, has a cuando el su- je o se esis e, se puede hace ejecu a la o den que el ges ionado quie e, con sólo insis i en la suges ión y acen ua la, es also que gel au oma ismo sea absolu o, como dice Beaunis, que el suje o no conse e de es- pon aneidad y de olun ad sino la pa e que le quie a deja el hipno izado , y que ealice, en el es ic o sen- ido de la palab a, el céleb e ideal de se como el bas ón en las manos del iaje o» (2). El hipno izado sigue siemp e siendo alguien (3), pues- o que mani ies a su olun ad con el es ue zo que em- plea pa a esis i á las suges iones; y si á eces cede, es o no p ueba más que su debilidad indi idual, pe o no indica la omnipo encia de la suges ión, siendo así que ejecu a ac os imagina ios con epugnancia y en lo sucesi o no uel e á ecae en ellos (4). Po lo demás, los casos en que el suje o cede á una suges ión que o ende su sen ido mo al son muy a os, en compa ación con aquellos o os en que iene ue za bas an e pa a esis i se. Es os casos, obse ados espe- (1) V. los casos de es os a aques de his e ismo, que siguen á la ejecución de una suges ión que epugna, eu la ob a, ya, ci- da, de Gilles de la Tou e c.. (2) Beaunis: Du somnambulisme p o oqué; Es udios isioló- gicos y psieológicos, pág. 181. (3) Gilles de la Tou e e, ob. ci ., pág. 137. (4) V. a es e p opósi o Lomb oso :S u di so ll' i pno ismo, e - ce a edición , 1887, y Lomb oso y O olenghi: Nuo i s udi sull' ipno ismo e la c eduli d,. Tu in, 1889. Poli, ESCII'I:)N 4IGIIELIG  137 cialmen e po los secuaces de la escuela de la Salpê- ie e, son los que demues an se e ónea la opinión de la escuela de Nancy. Con a las a i maciones de Liébaul , de Liegeois y de Beaunis, enemos las de Cha co , de Gilles de la Tou e e, de B oua del, de Fé é, de Pi es, de Lau en , de Delboeu . «El somnám- bulo—dice Gilles de la Tou e e  no es una máquina que pueda hace se gi a á me ced de odos los ien- os : el somnámbulo posee una pe sonalidad, edu- cida, es e dad, en sus é minos gene ales, pe o que, sin emba go, se conse a en e a en cie os casos (l). «El somnámbulo, esc ibe Fé é, puede esis i á una su- ges ión de e minada que se encuen e en oposición con un sen imien o p o undo» (2), y, ailade B oua del, «no ealiza más que las suges iones ag adables ó in- di e en es» (3). Po in, Pi es a i ma que «la i es- ponsabilidad de los suje os hipno izados no es jamás absolu a» (4). En suma, el yo no mal sob e i e siemp e al yo ano mal, c eado po el suges ionado . Si a áis de hace come e á es e yo ano mal una acción que epug- na p o undamen e, o gánicamen e, al yo no mal, no lo (1) Ob a ci ada, pag. 136, (2) C. Fé é: Les Hypno iques hys é iques considé és comme suje s d'expé iences en medécine men ale. No a comunicada a la Sociedad médico-psicológica de Pa is en 28 de Mayo de 1883. (3) B oua del: Gaze e des hôpi aux, núm. de 8 No iemb e de 1887, pag. 1125. (4) Pi es: Les Sugges ions hypno iques. Bu deos, 1884, pá- ginas 61. Idén icas conclusiones que los au o es ci ados sos ie- nen ambién Bianchi: La Responsabil i d nell' is e ismo (Ri . spe . di en. e di med. leg., ol. XVI, ase. i ); Lau en : Les Sugges ions c iminelles (A ch. de l' an h op. c im. e des scien- ces pén., 15 No . 1890); Delbcœu : L' Hypno isme e la libe é des ep ésen a ions publiques, y Riche : E udes cliniques su la g ande hys e o-épilepsie, Pa is, 1885. 138  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE consegui éis. Una g an can idad de ejemplos exis en pa a demos á noslo. Elijamos algunos. «Noso os—esc ibe Pi es  eníamos encomendada á nues o cuidado una muje jo en sumamen e hipno- izable, y en la cual podían p oduci se, si a di icul ad alguna, los mo imien os de imi ación, las ilusiones y as alucinaciones. Pe o e a imposible consegui de ella que golpease á alguien. Si se le o denaba ené gica- men e hace lo, le an aba los b azos y caía inmedia- amen e en es ado le á gico (1). Análogo es el caso que e ie e Fé é: «Una de nues- as en e mas, dice, se había apasionado ue emen e de un jo en; la en e ma había su ido mucho po ello, pe o seguía amándole. Si se e ocaba la p esencia de es e homb e, ella mos aba g ande a licción; que ía hui . Pe o e a imposible hace que ealizase un ac o cualquie a que pudie a causa pe juicio á aquel de quien había sido íc ima. Po lo demás, obedecía o- das las o as ó denes au omá icamen e (2).» En es os dos casos, lo que impide que se ealice la suges ión es el sen imien o de la piedad. Idén ico enómeno se e i ica cuando la idea suge- ida choca con a o o cualquie a sen imien o, con al que es é i a y p o undamen e a aigado en el in- di iduo hipno izado. Pi es e ie e el expe imen o que oy á ep oduci , como p ueba de la esis encia que pueden hace los suje os á los ac os suge idos: «Yo due mo á mi suje o (una jo en), y después de habe colocado sob e la mesa (1) Pi es, ob. ci ., pág. 55. (2) Fé é: Les Hypno iques hys é iques considé ées comme suje s d' expe ience en médecine men ale, ya ci ado. Pon s ,T IóN c (:IIELF.  139 una moneda de pla a, le digo: después que e despie e, coge ás de encima de la mesa es a moneda que alguno ha dejado ol idada, nadie e e á, y e la me e ás en el bolsillo: es un Mi o insigni ican e que no e p odu- ci a ninguna consecuencia desag adable. DDicho es o, despie o al suje o. 4La , jo en se di ige hacia la mesa, busca la moneda y se la me e en el bolsillo, acilan e. Pe o inmedia a- men e uel e á saca la y me la en ega, diciendo que aquel dine o no le pe enece á ella, y que hay que a e- igua la pe sona que lo ha dejado ol idado sob e la mesa.—Yo no quie o gua da me es a moneda, dice, es o se ía un hu o, y yo no soy una lad ona (1).» Gilles de la Tou e e e ie e un hecho en e amen e semejan e al an e io . «Un día, esc ibe, suge imos á W. que hace mucho calo . Inmedia amen e se limpia la en e, como si su- dase, y dice que el calo es insopo able. —.Vamos á oma un bailo. —»¿Cómo, jun amen e con V.? —».Po qué no? Bien sabéis que en el ma , homb es y muje es oman el bailo en común, sin esc úpulos. ' Pe o ella no pa eció queda con encida. —.;Ea! ¡ánimo! desnúda e. ' Ella acila; po in se despeina y se descalza, pe o luego se pa a. - Vamos, e mando que e desnudes en e amen e. ' En onces se puso enca nada y pa ecía e lexiona con g an pena; po in, con usa, se qui a el es ido. — '¡11Iás, más! »An e es a o den b u al, la W. se u bó y pa ecía su i c uelmen e: se dispone á obedece , pe o su o- (1) Pi es, ob. ci .. p . 54. 146  LA. MUCHEDUMBRE DELINCUENTE Cada cual ecibe de la na u aleza un ca ác e de e - minado que da la en onación, la isonomía, á su con- duc a, y que es la impulsión ín ima, si así puede deci- di se, con o me á la cual ob a el homb e en la ida. Cuan o más ue e es es a impulsión ín ima, más sólido y en e o es el ca ác e y más se amolda á el indi- iduo á ella en su ob a , sin su i el in lujo de condi- ciones ex e io es; lo mismo que un p oyec il es an o menos des iado po los obs áculos que encuen a en su camino cuan o mayo haya sido la elocidad ini- cial con que se le ha lanzado (1). Po desg acia, los ca ac e es de ace o que esis en ic o iosamen e odas las en aciones que se les o e- cen, y que saben e i a odos los desca ilamien os, son muy a os. Si hay, como dice Balzac, homb es o- bles y homb es a bus os, la e dad es que los segundos sen ido de que en odo deli o in e iene siemp e (como am- bién noso os sos enemos), el ac o an opológico. Pe o hoy se ha gene alizado la cos umb e de llama delincuen es na os sólo á aquellos delincuen es en cuyo deli o el ac o an opológico ep esen a la pa e mayo y más impo an e de las causas. Los demás delincuen es se designan con los nomb es de habi uales, de ocasión y po pasión; con lo que no se quie e exclui de ellos el ac o an opológico, indi idual, sino sólo indica que es secunda io en la e iología del deli o. Tal es el sen ido que da En ique Fe i á su clasi icación de los delincuen es; y, pe - mi aseme que lo diga, odos aquellos que la han c i icado, Bene- dik el p ime o en e ellos, han dado p uebas de no comp en- de ni su signi icación ni su in. (1) Y es o es cie o, no sólo po lo que oca al homb e hon- ado, en cl más absolu o sen ido de la palab a , sino ambién con elación al delincuen e po endencia congéni a. An es bien, bajo es e espec o, puede es ablece se una iden idad en e el e dade o homb e hon ado y el delincuen e na o, po cuan o ambos se encuen an igualmen e an e las in luencias modi ica- do as del ambien e social, siendo asi que no hay sino muy a as ci cuns ancias, po no deci ninguna, que puedan obliga al uno ó al o o á des ia se de su camino. POF ESCIPIÓN SIGIIELE  147 es án en mayo ía. La ida, en su mayo pa e, no es más que un ejido de ansacciones, po que, como no ienen pode pa a cons eñi al ambien e á que se adap e â ellos, ienen po necesidad que adap a se ellos al ambien e. En es a as ísima clase de pe sonas débiles, desde aquellos que Benedik llamaba neu as énicos, los cua- les no oponen esis encia alguna á las impulsiones ex- e io es, has a aquellos que Se gi (1) ma caba con la denominación de se iles, los cuales, po bajeza, se so- me en â la olun ad ajena, y po in e és se a iman al sol que más calien a; desde los en es buenos, pe o ímidos y c édulos, que acep an oda idea que se les impone, has a los indi iduos que cambian po la in- cons ancia y la i i abilidad de su empe amen in ini as g adaciones. La olun ad, esc ibe Ribo , iene, co no la in eligen- cia, sus idio as y sus genios, con odos los ma ices po- sibles desde un ex emo al o o (2). Pe o, sea más ó menos desp eciable, más ó menos p o unda, la debilidad del ca ác e iene como esul- ado in alible el siguien e: hace que el indi iduo sea dócil ó muy dócil, según los casos y los g ados, á las suges iones del ambien e. Lo mismo que Ribo no aba (3), á p opósi o de las debili aciones de la olun ad, que en odo ac o eali- zado po quien iene un p incipio de abulia, la pa e del ca ác e indi idual es un minimum, mien as que la pa e de las ci cuns ancias ex e io es es un maxi- mum; así ambién pode nos a i ma po analogía que (1) Se gi: Le Degene azioni unnane, Milan, Dumola d, 1889. (2) Les maladies de la olon é, 4.° ed., Pa is, 1889, pag. 86. (3) Ribo , ob. ci ., pág. 36. 148  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE en las acciones come idas po odos es os indi iduos débiles á los que les al a una endencia congéni a y acen uada á Luz géne o de e minado de ida, la pa e del ca ác e indi idual es un minimum y en cambio es un maximum la pa e que co esponde á las ci - cuns ancias y á las suges iones ex e io es. Colocad á es os indi iduos en un medio a o able, bajo el in lujo de buenas suges iones, y e éis que se conse an hon ados, al menos an e el Código (1); po el con a io, colocadles en un ambien e des a o able, en e suges iones, y se con e i án en delincuen es de ocasión ó po pasión. La debilidad de su ca ác e les hace abso be con acilidad odo cuan o les odea, lo mismo lo malo que io bueno; y es o es causa de que sean las ci cuns an- cias ex e io es las que les hacen segui uno ú o o gé- ne o de ida (2). (1) «Asi como exis e el c iminal de ocasión, asi ambién hay el ipo in e so de aquel que, siendo un delincuen e en po en- cia, no se mani ies a al po que le al a la ocasión ó po que la iqueza le ha o ecido medios pa a sa is ace sus ins in os, sin in ingi el Código. Yo he conocido á, es á quienes su al a po- sición social les lib ó de la cá cel. Uno de ellos con esaba: «Si o no hubie a sido ico, hab ia obado.» Lomb oso: ('o o de- lincuen e, edición de 1889, ol. ii, pág. 432. (2) Es a acilidad pa a adap a se al ambien e, cualquie a que él sea, bueno ó malo, se mani ies a en un g ado e dade- ameu e excepcional en las his é icas. Ya e la pena de ep odu- ci la siguien e página de Lau en : «Me ed a una his é ica en un con en o, y aun cuando se a e de una libe ina , de _ ila hija del icio, apenas haya espi ado el olo del incienso, e éis cómo se e i ica en ella nn cambio comple o : en pocos días pe - de á, con una acilidad so p enden e, sus an iguos hábi os , y adqui i á los hábi os y los gus os de la casa; auna á la o ación lo mismo que amaba el libe inaje; en una palab a, según la ase de un doc o de la Iglesia, se hab á despojado de la mu- je ieja. Y no se á una de o a o dina ia; no se á piadosa sin POP ESCIPIÚN SIGIIELE.  149 Aho a bien: si es o ocu e en la ida anquila, no mal, egula , ¿qué acon ece á en una muched un- b e, donde en un momen o se concen a una ue za al de suges ión como no la hay semejan e en ningún o o caso? ¿No es e iden e que odos es os indi iduos cede án, y que come e án un deli o aun aquellos mis- mos que son hon ados, pe o débiles, aquellos que ma iana end án acaso u>> magni ico a anque de al- uismo, po una azón análoga á aquella po la cual se dejan hoy a as a po una co ien e de odio (1)? «Yo ecue do habe is o en 1870—na a Joly—á una u ba pe segui el ca uaje de un gene al á quien se que ía a anca á oda cos a un g i o poli ico. En la ba ahola habla un homb e jo en, al cual conocia yo bien, muchacho en usias a, pe o dócil y o denado, bueno y labo ioso, pe ec amen e hon ado. De p on o empezó á pedi un e ól e pa a dispa a con a el os en ación.; oga á en al a oz y en si io donde la ean, lo mismo que pecó con escándalo; su eligión se á un mis icismo lleno de exal ación. Tales ue on Ma ía Magdalena, Ma ia Egipciaca y muchas o as , cu a leyenda no ha llegado has a noso os. Tomad á la misma muje y colocadla en un lupana , en medio de insolen es y de p os i u as. Nue a me amo osis. En menos de una semana, hab á colocado una nue a másca a en su os o. Se di ía que los mu os del lupana se han des e- ñido sob e ella: an súbi a y comple a ha sido la ans o mación que ha expe imen ado. En pocos días hab á adqui ido el len- guaje, los gus os, los hábi os de la casa. Yo he conocido en T oyes, hace algunos a ios, á una especie de his é ica que cons- i ula el ejemplo edi ican e de oda una comunidad eligiosa. Un día, a as ada po su he mana, se escapó del con en o y se ué al lupana de la ciudad. Lo mismo que en el con en o había sido un modelo de piedad y de i ud, lo mismo ué una pe la en el lupana , la más libe ina, y, po consecuencia , la más buscada y la más mimada.» (V. Les Sugges(ions c imine-- lles). (1) Véase el cap. i. 150  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE gene al ecalci an e. Si hubie a enido el a ma en las manos, no sé bien lo que hubie a acon ecido (1)». Cuán os hay que se encuen an en la misma si ua- ción que es e jo en! ¡Y cuán os ¡ay!, eniendo el a ma en las manos hacen uso de ella! ¿Son po es o mal- ados? No, epe imos, son simplemen e ca ac e es débiles. Exis en en ellos los sen imien os de piedad y de p o- bidad, pe o sólo supe icialmen e. Los es a os más ecien es del ca ác e , que cons- i uyen la base ísica de es os sen imien os, no han podido oda ía o ganiza se y cub i po comple o á los es a os an iguos, á aquellos que ep esen an el de i us de las gene aciones más lejanas. Un acciden e cualquie a, una ocasión que pe u be p o undamen e á es os indi iduos, bas a en onces pa a deso ganiza su ca ác e y pa a hace que las capas ó es a os de és e se mezclen deso denamen e, y pa a que los más p o undos, subiendo de p on o á la supe icie, den lu- ga á mani es aciones sal ajes y c ueles (2). En la muchedumb e acon ece po e olución lo que en la ida o dina ia iene luga po e olución. La des- o ganización del ca ác e , que comienza p ime amen e de un modo len o, po in lujo de los malos ejemplos ó po las solici aciones de un compaiie o ya pe e ido, y que, después de habe hecho cae una ez en el mal y (1) Joly : La F ance c iminelle, Pa is, L. Ce , 1889, página 40G, no a I. (2) Vóase á es e p opóposi o Se gi: La .S' a i ccazione del ca a e e e la clelinquenza, Milan, 1883. Las capas nue as del ca ác e se án ácilmen e ahogadas po las an iguas, po que odo cuan o en el o ganismo exis e de más ecien e o mación desapa ece y so disuel o an es que lo de o mación más an i- gua. «Las unciones que iil imamen e han apa ecido — dice Ri- bo (ob. ci ., pág. 161)—son las que p ime o degene an. POR ESCIPIÓN SIGHELE  151 de habe abie o un camino en el que ya no puede uno de ene se, se ex iende más cada ez, has a cambia o almen e á un indi iduo, has a aboli su ca ác e ... es a deso ganización se e i ica en la muchedumb e en muy pocos ins an es. Más bien que la disolución g adual y len a, que hace que el homb e oda ía hon ado se con ie a en un de- lincuen e de ocasión, y és e más a de en un delin- cuen e habi ual, en la muchedumb e enemos la diso- lución ins an ánea, que con ie e al homb e oda ía hon ado en un delincuen e po pasión. Tal es, á mi juicio, el p oceso po el cual llegan has a el deli o una g an pa e de los indi iduos que o man pa e de la muchedumb e. Si así es, ¿cuál se á la eacción social que con en- d á emplea con a ellos? An es de pode da con es ación á es a p egun a, p ecisamos ocupa nos de o o ac o de los deli os de la muchedumb e, el más impo an e desde el pun o de is a psicológico : y es el mo i o po el cual se ha co- me ido el deli o (1). Al comienzo del segundo capí ulo hemos ya a ado b e emen e del es ado pe manen e de espí i u de la muchedumb e, haciendo obse a que las injus icias y los dolo es que su e cons i uyen una p edisposición emo a é inde e minada, que no debe echa se en ol- ido, ocan e á los deli os come idos po la muchedum- b e. Aho a debemos es udia más de ce ca las azones de e minan es de los deli os colec i os. Una muchedumb e no se o ma sin azón. Los indi- (1) En la p ime a edición del p esen e lib o habla yo ol idado es e pun o. Albano (Ve A chi io giu idico, ol. xLVII, ase. 4-5 ué quien con azón me hizo no a la necesidad de habla de él. 152  LA MUCHEDUMBRE DELINCUE TE iduos no se eunen sin un obje o. Sin emba go, es e obje o, aunque exis e siemp e, es de pocos indi iduos; la mayo pa e de és os se pa a en de edo del p i- me g upo, po la ue za de suges ión. ¿No habéis hecho alguna ez el ensayo de pa a os en medio de la calle, mi ando á una en ana, á un pun o cualquie a, ó de apoya os en la ba anda de un puen e pa a mi a el agua que co e? En pocos ins an- es se o ma en o no ues o un peque io co o, y ois que los ecién llegados se dicen unos á o os : «alli es á... ¿dónde?.... allí, en el ondo... desapa ece...» La suges ión es an ue e, que á eces se c ee e un obje o que no exis e (1). Aho a, lo mismo ocu e cuando el obje o de una ag egación es impo an e y se io. Las mani es aciones se o ganizan siemp e po un núme o de indi iduos bas an e meno que el que en ellas oma pa e. En es e caso, la suges ión imi a i a eje ce su pode , no sólo di ec amen e, en el sen ido de que al p ime g upo de mani es an es se ienen á uni po cu iosidad los agos de las calles, sino ambién media amen e, en el sen ido de que, habiendo sabido po los pe iódicos ó po o os medios que una demos a- ción a á ene luga en al día y á al ho a, un g an núme o di á: Yo la quie o e —y an e ec i amen e á e la. En odas las muchedumb es hay, pues, bien pocos indi iduos que conocen e dade amen e el obje o ; el mayo núme o acucie á ellas—con g o dicen ellos mis- mos—po Ve . Es a es la condición psicológica de los p ime os ins- an es, cuando la muchedumb e se o ma; pe o no hay (1) Vo Aiib y: La Con agion du meu e, pAb. 12. POR ESCIPIÓN  153 que c ee que pe sis a así. Poco á poco, á medida que la mani es ación c ece y que se a dando algíu g i o, o, cuando se a a de un mee ing, á medida que los discu sos de los o ado es caldean al audi o io, se ma- ni ies a un enómeno ex a-110 en es e ag egado he e- ogéneo que es la muchedumb e , y consis e en que la he e ogeneidad se eemplaza po una homogeneidad casi absolu a. Los más ímidos, al e que la cosa se pone g a e, se ma cha , si pueden. Los que quedan se ele an odos, de bueno ó de mal g ado , al mismo diapasón de conmoción: el mo i o que ha eunido á los p ime os indi iduos es ya conocido po odos, pene a en el espí i u de cada cual, y la muchedumb e no ie- ne ya en es e caso más que una sola alma. Aho a, sean cualesquie a los ac os que ealicen en adelan e los miemb os de es a muchedumb e, an com- pac a ya en es e momen o, que pod ía deci se aglu i- nada po una idea única, ácilmen e se comp ende á que, pa a pode medi la eacción social que hay que in lui les, se debe an e odo ene en cuen a el mo i o po el cual han ob ado. Si el pueblo amo inado en Pa ís, en 1750, delan e del palacio de policía, pa a p o es a con a la mons uosa c ueldad que se a i- buía á Luis XV, hubie a ma ado á algún agen e del gobie no, ¿no hab ía come ido un homicidio bas an e más disculpable que odos aquellos que una incom- p ensible sed de sang e hizo que se come ie an du- an e la Re olución ancesa? Ob a con a una injus- icia ó con a una in amia y llega aun has a el deli o, es cosa bien di e en e de oba ó ma a po un mo i o lige o ó con un in inmo al. Po consiguien e, en el deli o colec i o, como en el deli o indi idual, el mo i o po el cual se co ne e es uno de los pun os más impo an es pa a medi la es- 154  LA MUCHEDUMBRE DELINCUENTE ponsabilidad. Y es o, an o más, cuan o que el mo i o —exis en e ya en algunos an es de la exci ación de la muchedumb e y que se p opaga poco á poco á odos aun an es de que la suges ión haya llegado á su más al o g ado—es el sen imien o que con más jus icia puede impu a se al indi iduo y del cual debe espon- de casi en e amen e. Lo que deci nos ocan e á los deli os imp e is os de la muchedumb e debe aplica se, con mayo azón, á los deli os de la misma muchedumb e que pod ían lla- ma se p emedi ados. El pueblo no se ag upa siemp e pa a pedi alguna cosa ó pa a p o es a con a alguien : el deli o no se de e mina siemp e de una mane a ins an ánea po una p o ocación, o po e ec o de la e men ación psi- cológica de que más a iba hemos hablado. A eces, ocu e que algunos indi iduos se eunen con la idea madu ada de o igina un umul o en la muchedumb e y de come e deli os. La eunión de los ob e os sin abajo en Roma, el 1.° de Mayo de 1891, nos ha o ecido un ejemplo de es e géne o. No cabe duda de que algunos ana quis as se di igie on a mados á la plaza de San a C uz de Je u- salén y con la in ención de hace uso de sus a mas. Un agen e de segu idad ué mue o de una pu calada en los i iones, y muchas pe sonas su ie on lesiones. Hay que ene en cuen a, cie amen e, que la in luen- cia del ní u me o, los discu sos iolen os que ue on p o- nunciados y odas las demás ci cuns ancias que au- men an la in ensidad de las emociones en una muche- dumb e, pudie on a as a los culpables más allá de su p opia in ención, é impulsa los á come e excesos que ellos no hab ían deseado come e ; mas cla o es á que en semejan es casos la eacción social debe á se POR ESCIPIÓN SIGIIELE  155 mucho más se e a que en los o os, po que aquí no se a a de deli os imp e is os: no es la muchedumb e la que ha p oducido el deli o; la muchedumb e no ha he- cho más que o ece la ocasión de come e lo (1). El mismo azonamien o pod íamos hace ocan e á una o ma de deli o colec i o desconocido, po o una, en Eu opa, pe o muy ecuen e en a ias egiones de Amé ica: me e ie o á la ley de Lynch (2). Los lincha- do es saben, an es de come e el deli o, que an á co- me e lo; has a se unen exp esamen e pa a ello. Im- po a, pues, poco, si después, po el enómeno de psi- cología colec i a que hemos hecho no a con an a ecuencia, aspasan los limi es de su p opia in en- ción: ellos han que ido, y que ido con calma, la sus- ancia del deli o que han come ido, si es que no han que ido los de alles. No pod á, po an o, habe más que una débil excusa en su a o . Sin emba go, epi o que, aun en los casos en que el deli o es p emedi ado, no hay que ol ida el mo i o. La ley de Lynch (hacia la cual no sien o yo odo el ho o (1) Ya se comp ende que es as consecuencias ju ídicas no se aplica án más que á los que hayan enido la idea del deli o an- es del umul o; cuan o á los demás que no enían designio p econcebido, pa a ellos alen las conside aciones que hemos hecho ela i amen e al deli o colec i o no p emedi ado. (2) Se puede o ma una idea del aumen o de los lincha- mien os en los p ime os años, en Amé ica, po la siguien e a- bla, que omo del es udio de M. Desja dins, i ulado Le D oi des gens e la loi de Lynch aux É a s-Unis (en la Re ue de Deux Mondes, 15 Mayo, 1891): EJECUCIONES AÑOS REGULARES LYNCH 1884 103 219 1885 108 181 1885 83 133 I887 7 9 123 1888 87 144 1889 98 1 75