Andalucía en el siglo XXI.Una economía crecientemente extractiva
Abstract
Este trabajo centra la atención en dos aspectos asociados a la realidad económica andaluza y su evolución temporal: uno, el tipo de especialización productiva y su trayectoria a lo largo del tiempo, con especial énfasis en las dos últimas décadas. La otra cuestión a la que se hace referencia está relacionada con la forma en que se interpreta la economía andaluza desde una concepción de la economía y unos esquemas de pensamiento que proporcionan una visión de la misma que deja fuera aspectos fundamentales y desde la que se termina por ocultar una parte importante de lo que en principio se pretende explicar.
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REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 63 (2002), PP. 65-83 Andalucía en el siglo XXI. Una economía crecientemente extractiva Manuel Delgado Cabeza Universidad de Sevilla. BIBLID [0213-7525 (2002); 63; 65-83] PALABRAS CLAVES: Economía andaluza, Especialización productiva. KEY WORDS: Andalusian economy, Productive specialization. RESUMEN: Este trabajo centra la atención en dos aspectos asociados a la realidad económica andaluza y su evolución temporal: uno, el tipo de especialización productiva y su trayectoria a lo largo del tiempo, con especial énfasis en las dos últimas décadas. La otra cuestión a la que se hace referencia está relacionada con la forma en que se interpreta la economía andaluza desde una concepción de la economía y unos esquemas de pensamiento que proporcionan una visión de la misma que deja fuera aspectos fundamentales y desde la que se termina por ocultar una parte importante de lo que en principio se pretende explicar. ABSTRACT: This paper ocus the attention in two asepcts associated to the Andalusian economic reality and its temporal evolution: the first one, the type of productive specialization and its trajectory along the time, with special emphasis in the last two decades The other question is the way to studyung and analysing the Andalusian economy from the standard economic theory, a way that leaves off fundamental aspects in the analysis and hides an important part about which we want to explane. 1.INTRODUCCIÓN. Este texto sobre la realidaad económica andaluza y su evolución temporal va a centrarse en dos aspectos asociados a la misma. Por una parte, el tipo de especialización productiva vinculado a la economía andaluza y su trayectoria a lo largo del tiempo, con especial énfasis en las dos últimas décadas; o, lo que es lo mismo, las funciones que la economía andaluza viene cumpliendo en la división territorial del trabajo. Una división dentro de la cual los pueblos desempeñan determinadas tareas que en cada momento se perfilan a partir de la interrelación entre sus procesos históricos concretos y las formas en que lo local se va articulando en el contexto de diná-
66 MANUEL DELGADO CABEZA micas económicas más generales. De modo que el papel que juega la economía andaluza en la división regional del trabajo en cada período, va tejiéndose a partir de las condiciones ya existentes y de su propia remodelación como consecuencia de la articulación con el exterior. Esta forma en que va urdiéndose la trama de la especialización territorial resalta la importancia de contar con un diagnóstico apropiado sobre las funciones que la economía andaluza viene desempeñando en su contexto. Entre otras cosas, porque sólo desde la conciencia de cuál es el papel que juega Andalucía en un panorama caracterizado por el predominio de asimetrías y desigualdades crecientes, se pueden evaluar con realismo las posibilidades y las perspectivas de futuro dentro del orden vigente, sin dar saltos en el vacío. No se puede suponer, como con frecuencia se hace, que es posible pasar desde no importa qué situación presente, a cualquier otra futura, sólo porque se considere “conveniente”. La otra cuestión a la que se hace referencia en las páginas que siguen está relacionada con la forma en que se analiza la realidad económica andaluza desde una concepción convencional de la economía; desde unos esquemas de pensamiento que proporcionan, como veremos, una versión del funcionamiento de la economía andaluza que deja fuera de su consideración aspectos fundamentales y desde la que se termina por ocultar una parte importante de lo que en principio se pretende explicar. 2. LOS ANTECEDENTES DE LA SITUACIÓN ACTUAL. La situación actual de la economía analuza es el resultado de un largo proceso histórico condicionado, sobre todo, por los 200 últimos años, período a lo largo del cual emerge en determinados territorios, se extiende y se consolida el sistema económico hoy imperante a escala mundial. En relación con este proceso experimentado por la economía andaluza, interesa aquí y ahora, señalar dos cuestiones. La primera se refiere a la constatación de una clara continuidad a lo largo de este período, tanto de los problemas en presencia como de los obstáculos existentes para poder superarlos. En este sentido, en el arranque, la conquista castellana va a suponer para Andalucía un nuevo modo de organización económica y social, con la agricultura como fuente principal de riqueza y acumulación. Nuevas formas de generación, apropiación y distribución de la riqueza, que desde muy pronto van a consolidar una fuerte polarización social configurada en sus extremos por los “agraciados” en el reparto de tierra y quienes sólo disponen de sus brazos para trabajarla. El siguiente trayecto, el del tránsito del antiguo al nuevo régimen, ya entrado el siglo XIX, es, en Andalucía, la historia del triunfo de la propiedad privada en el campo andaluz y de la consolidación de la posición hegemónica de una burguesía
67 ANDALUCÍA EN EL SIGLO XXI. UNA ECONOMÍA CRECIENTEMENTE... agraria, en un principio estrechamente emparentada con las clases privilegiadas del antiguo régimen. Un triunfo, que supone el final de formas comunales de uso de la tierra y en gran medida el ocaso del patrimonio de los municipios andaluces, y que tiene lugar en medio de una fuerte oposición social que cuestiona la legitimidad de las formas de apropiación y distribución de la riqueza impuestas en el sistema agrario que termina consolidándose. La segunda cuestión asociada a esta continuidad en los rasgos fundamentales de nuestra economía se refiere a la permanencia, prácticamente desde el inicio del proceso histórico en el que se afianza progresivamente la división del trabajo dentro de la economía española, de una especialización productiva para Andalucía muy bien definida alrededor de actividades estrechamente vinculadas con la explotación de sus recursos naturales. Junto a la agricultura como principal actividad económica, la Figura 1 nos muestra qué era lo que integraba la producción industrial andaluza desde el primer tercio del siglo XIX hasta los años 60 del siglo XX. Dentro de lo que se denomina industria, por suponer procesos de elaboración de materias primas, en Andalucía, la actividad transformadora de productos agrarios ha venido siendo históricamente, como lo es todavía en la actualidad, la principal actividad dentro del sector industrial, condicionando de manera muy importante los ritmos de evolución de este sector, así como la propia naturaleza de la industria considerada en su conjunto; y dentro de la transformación de productos agrarios, aceites, vinos, destilados, harinas y azúcar han venido componiendo el grueso de la producción. FIGURA 1. PARTICIPACIÓN EN LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL ANDALUZA Fuente: Elaboración propia a partir de Parejo (1997) y Renta Nacional de España y su distribución provincial. Serie homogénea. Fundación BBV 1999. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 % 1831-35 1851-55 1871-75 1891-95 1909-13 1931-35 1955-61 Agroalimentaria Energía y minería
68 MANUEL DELGADO CABEZA Estos productos suponen en gran medida una fuerte proximidad con la actividad agraria, prácticamente una prolongación, una extensión difícilmente separable de la misma, que no sólo no fue, en su momento, incompatible con la permanencia de la estructura agraria vigente, sino que constituía un apoyo fundamental para su mantenimiento y reproducción. Un elemento de estabilidad, más que de descomposición, en una sociedad agraria, la andaluza, que en ningún momento experimentó, como un todo, el tránsito a una sociedad industrial. Como se ha tratado de mostrar en otro lugar (Delgado Cabeza,1981), lejos de una transformación integral de carácter global, que condujera a una sociedad industrial, en Andalucía se produjo la aparición, en algunos momentos, por razones coyunturales, de ciertos establecimientos industriales, textiles y/o metalúrgicos. Sectores éstos que, como es sabido, constituyeron en otros territorios en los que sí tuvo lugar esa mutación generalizada que culmina en “la gran transformación”, el núcleo más dinámico alrededor del cual se gestaron los principales procesos de crecimiento y acumulación, los sectores líderes de la llamada “revolución industrial”. En Andalucía, a pesar de que el nacimiento de estas localizaciones, esporádicas y desconectadas de iniciativas anteriores y del resto del cuerpo económico andaluz, dieron pié a la utilización del término industrialización, nunca significaron más allá del 10% de la producció industrial (Parejo,1997). Si por industrialización entendemos un proceso de transformación de un orden socioeconómico hacia otro en el cual la actividad económica es dominante, este proceso no ha tenido lugar en Andalucía. Por el contrario, la especialización productiva cuyo perfil delimitamos anteriormente, girando alrededor de la agricultura y la minería, supone en gran medida el papel para el territorio andaluz de suministrador de materias primas y ciertos bienes agroalimentarios. Una especialización extractiva en medio de un contexto en el que, en gran medida los recursos naturales andaluces se ponen a disposición de las necesidades de crecimiento y acumualción de las nacientes, en un primer momento, y consolidadas, más tarde, economías industriales. Esta función de abastecedora productos primarios va a condicionar de manera clave la posición de Andalucía como economía periférica, situada en las antípodas de la que conocen otros territorios, como Cataluña, donde ya a mitad del siglo XIX encontramos un entramado de fuerzas sociales y económicas que configuran un verdadereo complejo industrial, un sistema de producción que encontrará en la expansión externa, en el dominio del mercado español, uno de sus pilares básicos. De modo que, como ha señalado Carreras, (1990:261), “la conquista catalana del mercado español estaba ya planteada –pero no acabada-, hacia la década de 1770”. Haciendo referencia al período 1833-1936, Nadal utiliza ya el título de “Cataluña, fábrica de España”.
69 ANDALUCÍA EN EL SIGLO XXI. UNA ECONOMÍA CRECIENTEMENTE... 3. UNA ESPECIALIZACIÓN EXTRACTIVA QUE SE INTENSIFICA. Esta división teritorial del trabajo dentro del Estado Español termina de consolidarse a lo largo de la primera mitad del siglo XX, de tal modo que, a la altura de 1960, se encuentra claramente perfilada para Andalucía una especialización centrada en la extracción de lo ya producido por la naturaleza y fundada, por tanto, en la explotación del patrimonio natural andaluz. Una especialización que, como muestra la Figura 2, no dejará de profundizarse en las décadas que siguen. En efecto, en dicho gráfico se tiene, desde 1961 a 1997, la participación de Andalucía en la población española, así como el peso en la producción española para la agricultura, la industria y los servicios. El rasgo más importante, en relación con la especialización productiva de la economía andaluza, destaca claramente a primera vista: sólo la agricultura aparece por encima, de manera creciente, del peso de la población andaluza. La participación de la producción agraria andaluza ha pasado de un 18,2% en 1961 a un 29,7% al final del período (1997). Puede decirse, por tanto, que Andalucía es un territorio crecientemente especializado en la procucción agraria, y además, que esta especialización se ha acentuado de manera importante desde mitad de la década de los 80, como lo muestra la mayor pendiente que la agricultura tiene a partir de ese momento en la figura. La globalización ha significado para Andalucía un aumento de la importancia de su papel como suministradora de productos agrarios. FIGURA 2. PARTICIPACIÓN EN LA POBLACIÓN Y EN LA PRODUCCIÓN ESPAÑOLA Fuente: Elaboración propia a partir de Renta Nacionalde España y su distribución provincial. Serie homogénea.Fundación BBV. 1999. 1961 1965 1969 1973 1977 1981 1985 1989 1993 1997 0 5 10 15 20 25 30 % Industria Servicios Población Agricultura
70 MANUEL DELGADO CABEZA Frente a este comportamiento ascendente de la agricultura, la Figura nos muestra la permanencia de la debilidad industrial de Andalucía desde los años 60. Incluso puede decirse que el peso de la industria andaluza ha ido disminuyendo. Casi un 10% a mediados de los años 70, y un 8% a finales de los 90. En cualquier caso, la evolución de la industria indica un claro estancamiento de la misma, con la persistencia de una muy escasa participación en la producción industrial española. En este sentido, se está donde se estaba cuatro décadas atrás. La distancia entre este porcentaje y el peso de la población andaluza (alrededor del 18% de la española), nos permite apreciar la continuidad de la escasa capacidad para generar valor añadido de la actividad industrial localizada en Andalucía -muy desigual en su interiory su consiguiente insuficiencia para cubrir las necesidades de la demanda interna de productos industriales, como mostrarán los análisis de la balanza comercial andaluza (Delgado Cabeza,1995). También los servicios aparecen muy por debajo del porcentaje de la población, con una evolución estable de manera que la participación de Andalucía en las actividades terciarias generadas por la economía española permanece al mismo nivel que se tenía en los 60. El valor añadido por el terciario andaluz viene representando alrededor del 12,5% sobre el total español equivalente, de modo que no puede decirse que la economía andaluza tenga una especialización productiva ligada al sector servicios. 4. UNA ECONOMÍA POLARIZADA Y VULNERABLE. Podemos descender a más detalle utilizando un nivel de desagregación mayor para la actividad económica que el que se usó en el apartado anterior. Ahora se consideran aquí 24 ramas productivas, que aparecen en la tabla 1 ordenadas, para los años 1961, 1981 y 1995 según la participación del valor de la producción andaluza en la producción española equivalente. Aparece así, como puede observarse, prácticamente el mismo perfil para la especialización productiva en las tres fechas consideradas. Las actividades que ocupan los primeros lugares son las mismas desde 1961: Agricultura, Pesca y Agroalimentarias. También con este mayor nivel de detalle podemos decir que seguimos donde estábamos. Aunque a lo largo de este período se ha intensificado la naturaleza extractiva de la economía andaluza, no sólo por el importante ascenso de la agricultura, que ha pasado del tercer lugar, todavía en 1981 con un 17,1% de participación, al primero, con un 28,5% en 1995, sino por el retroceso en la cabeza de la clasificación de las actividades transformadoras asociadas a la industria agroalimentaria, que evoluciona de manera decreciente desde el 21,9% en 1961 al 15,4% en 1995.
71 ANDALUCÍA EN EL SIGLO XXI. UNA ECONOMÍA CRECIENTEMENTE... Esta intensificación de la función de suministradora de productos agrarios tiene lugar de tal modo que puede decirse que en la globalización Andalucía polariza crecientemente 1 su especialización de forma que‘ésta termina girando alrededor de una única actividad, la agricultura, habiendo disminuido desde los 60 el grado de diversificación de la misma. Disminución en una etapa, la de la globalización, en la que una base productiva diversificada aparece como fortaleza principal en los territorios centrales (Veltz,1999), siendo las economías más vulnerables en la medida en que su función se reduce prácticamente a un monocultivo. Especialmente, si se trata, como es el caso de Andalucía, de una actividad extractiva que se sitúa en la otra cara de las actividades que hoy definen las funciones estratégicas, de mayor rango, en las economías centrales, en las que la especialización se asocia con las funciones de regulación, circulación y control, encargadas de la reproducción, el mantenimiento y la gestión del sistema. Las cifras del Cuadro 1 nos permiten también hacer algunas otras consideraciones en torno a lo sucedido en la economía andaluza en las últimas décadas del siglo XX. Entre ellas, nos interesa aquí destacar los tres aspectos siguientes. 1) Si consideramos las tres clasificaciones en su conjunto, el fuerte grado de correspondencia de las mismas reafirma con toda rotundidad la permanencia en las funciones, en el papel de la economía andaluza dentro de la división territorial del trabajo. De modo que si calculamos un indicador de dicha correspondencia (coeficiente de correlación por rangos –Spearman) sus valores, muy próximos a la unidad (0,95 en 1961-81 y 0,97 en 19811995), nos muestran un muy alto grado de continuidad en la jerarquía de actividades, no sólo en las de cabeza, sino también en todas las demás. 2) En los tres años que se consideran, a agricultura, pesca y alimentarias le siguen actividades de servicios, que sobresalen más por la endeblez de las actividades industriales que por su propia entidad. Ni en el caso de los Servicios Públicos, que parece que tendrían que distribuirse dentro del Estado de manera aproximada a la importancia de la población, su peso en Andalucía se aproxima al peso de la misma: en ninguno de los tres años considerados se llega al 15%. 1. Aquí estamos haciendo referencia a la evolución de la participación de la producción agraria utilizando la fuente de la Fundación BBV, que ha publicado los datos de valor añadido sectoriales para los 24 sectores sólo hasta 1995. Para los 4 sectores, agricultura, industria y servicios, en 1997 tenemos en esa misma fuente una cifra de más de un 29%. La tendencia continúa siendo, por tanto, creciente.
72 MANUEL DELGADO CABEZA CUADRO 1. PARTICIPACIÓN DE LOS DISTINTOS SECTORES ANDALUCES EN EL CORRESPONDIENTE TOTAL ESPAÑOL. 1961 1981 1995 Sectores % Sectores % Sectores % Pesca 25,9 Pesca 24,9 Agricultura 28,5 Alimentarias 21,9 Agricultura 24,4 Pesca 15,6 Agricultura 17,9 Alimentarias 17,1 Alimentarias 15,4 Servicio doméstico 15,2 Servicios públicos 14,9 Servicios públicos 14,9 Servicios públicos 14,8 Construcción 14,8 Construcción 14,0 Hostelería 14,5 Recup. y repar. 13,3 Servicio doméstico 13,9 Construcción 14,4 Hostelería 13,3 Hostelería 13,9 Recuper.y repar. 14,3 Servicio doméstico 13,3 Recup. y repar. 13,5 Otros servicios 14,0 Serv. comerciales 12,7 Alquiler inmuebles 13,1 Alquiler inmuebles 13,4 Alquiler Inmuebles 12,5 Transp. y comun. 12,3 Mat. de transporte. 13,3 Otros servicios 12,2 Serv. comerciales 12,2 Minerales y metales 12,3 Transp. y comun. 11,9 Enseñanza y sanidad12,0 Enseñanza y San. 12,9 Enseñanza y sanidad11,6 Crédito y seguros 10,4 Serv. comerciales 12,3 Min.no metálicos 10,8 Min. no metálicos 9,8 Transp. y comun. 11,9 Minerales y metales 9,9 Otros servicios 9,2 Min. no metálicos. 10,7 Crédito y seguros 9,6 Energía y agua 9,1 Madera y corcho 9,3 Energía y agua 9,5 Minerales y metales 8,1 Crédito y seguros 8,9 Mat.de transporte 9,5 Madera y corcho 7,7 Energía y Agua 7,6 Prod. químicos. 8,0 Prod. químicos 7,2 Prod. químicos 6,3 Madera y corcho 7,7 Mat. de transporte 6,9 Textil, cuero y calz. 5,1 Papel 6,3 Papel 5,2 Papel 5,0 Textil, cuero y calz. 6,0 Textil, cuero y calz. 4,8 Maquinaria. y met. 3,7 Maquinaria y met. 5,0 Maquinaria y met. 4,7 Otras manufacturas 3,2 Otras manufact. 4,0 Otras manuf. 4,6 Fuente: Elaboración propia a partir de Renta Nacional de España y su distribución provincial. Serie homogénea. Fundación BBV 1999.
73 ANDALUCÍA EN EL SIGLO XXI. UNA ECONOMÍA CRECIENTEMENTE... En este sentido, tal vez lo más reseñable sea lo que sucede con el sector Hostelería. A pesar de que la actividad turística pueda aparecer como importante en Andalucía, e incluso con frecuencia se aluda a ella para asociarla con las funciones de la economía andaluza, a la que se suele calificar de economía turística, los porcentajes de participación del valor añadido por el turismo andaluz en el conjunto de la economía española no permiten mantener dicha apreciación. Como se ve, 14,5% , 13,3 y 13,9 son cifras siempre muy por debajo de las que le corresponderían a Andalucía por la extensión de su territorio o su población. Cataluña, por ejemplo, que no es reconocida precisamente como una región turística, tiene un porcentaje de participación para este sector de alrededor del 17%. En Andalucía, es, de nuevo, la ausencia de otras actividades la que hace resaltar, en este caso una actividad turística espacialmente concentrada en el litoral, que supone un uso intensivo de los recursos naturales –en especial agua y suelo–, y un deterioro importante de una parte del patrimonio natural andaluz.Uno de los indicadores más ilustrativos de hasta qué punto la economía andaluza diverge de las economías centrales en cuanto a la naturaleza de los servicios localizados en su interior es el peso que en ella tienen servicios que en la actualidad resultan ser estratégicos para el conjunto de un tejido económico, en especial los llamados “servicios a las empresas”, que en el Cuadro 1 se incluyen dentro del epígrafe Otros servicios. El descenso del ya bajo porcentaje asociado a estos servicios (12,2% en 1981, 9,2% en 1995) coincide con lo señalado en otros trabajos sobre la debilidad y precariedad en la situación de estos servicios a las empresas en Andalucía (Asián, 2000). 3) Las actividades industriales aparecen sistemáticamente en los últimos lugares de la tabla, con porcentajes que son indicativos de la exigua actividad industrial localizada en Andalucía. Minerales no metálicos, Energía y agua, Minerales metálicos y Madera y corcho son los cuatro primeros epígrafes industriales que aparecen en 1995, con porcentajes que oscilan entre 9,8 y 9,1%. Actividades también próximas a la explotación de los recursos naturales, relacionadas muy directamente con la extracción de materiales y energía. 5. CAMBIOS Y TENDENCIAS DENTRO DE LAS ACTIVIDADES QUE DEFINEN LA ESPECIALIZACIÓN. La permanencia en las funciones desempeñadas por la economía andaluza en la división territorial del trabajo a lo largo del tiempo no implica ausencia de
80 MANUEL DELGADO CABEZA En gran medida puede decirse que detrás de esta posición se encuentra la condición de la economía andaluza como economía extractiva. Una condición que, en relación con su propio carácter dependiente, lleva a una menor retribución de las actividades asociadas a ella, junto con la ocultación de una parte importante de los procesos asociados a la actividad económica. Y ello por varias razones que aquí se sintetizan como sigue: 1) Los precios de los alimentos son en el sistema vigente un elemento clave para generar y/o mantener espacios competitivos, y a su vez la competitividad se ha convertido en factor imprescindible para hacer posible la supervivencia de las economías. Si a esta presión sobre los precios unimos la que ejercen los costes de los “inputs”, el resultado es una pinza prendida sobre un valor añadido que ve de esta forma dificultado su crecimiento. Estas dificultades son mayores en la medida en que estos alimentos tengan un menor grado de elaboración, o, lo que es lo mismo, se encuentren más cerca de la actividad agraria. Dentro de una cadena alimentaria cada vez más larga y compleja, la agricultura se sitúa en el eslabón primero y más vulnerable, sobre el que se acumulan las influencias de todos los eslabones subsiguientes, entre los cuales, el de la distribución es el que ha cobrado en la globalización mayor peso específico y por tanto adquiere ahora grandes posibilidades para fijar precios y condiciones. 2) El carácter extractivo de la economía andaluza tiene una traducción específica en el nivel de remuneración del tipo de actividaes a las que se dedica, para las que los precios no recogen o reflejan los costes, como dice la Teoría Económica convencional que debe suceder en el funcionamiento del modelo de especialización basado en las “ventajas comparativas”. Como es cada vez más evidente, muchos de los costes generados por las actividades de esta naturaleza no son valorables en términos monetarios, de modo que la degradación y los deterioros físicos y sociales, que son reales y fácilmente apreciables, permanecen al margen, no se recogen en los procesos y procedimientos contables ordinarios. Son los efectos frecuentemente denominados “externalidades” en la jerga de la economía convencional, cuyo tratamiento podría equipararse al de los “daños colaterales” en otros ámbitos. Andalucía es un territorio crecientemente especializado en actividades generadoras de daños sociales y ambientales que permanecen ocultos si utilizamos la red analítica de la economía convenional. Como ha señalado J. M. Naredo en referencia a territorios que cumplen el mismo papel, Andalucía constituye un área de
81 ANDALUCÍA EN EL SIGLO XXI. UNA ECONOMÍA CRECIENTEMENTE... apropiación de riqueza a bajo coste desde los territorios centrales, grandes máquinas de generación de valores monetarios en los que se concentra progresivamente la capacidad de decisión, de control y de gestión del sistema en su conjunto. Esta apropiación a bajo coste hay que relacionarla con el propio concepto de producción que rige en el sistema económico. Un concepto en principio vinculado al de crecimiento de la riqueza en términos físicos y que fue desplazándose hacia el campo de lo dinerario, hasta desligarse de los procesos físicos, de tal modo que producir acaba reduciéndose a la creación de valores monetarios, reflejados en el “valor añadido”. Esta noción de lo económico, asociado y mantenido en el universo autónomo del valor monetario, permite alimentar la idea de crecimiento económico sin límite, subrayando la parte positiva de los procesos económicos y ocultando las destrucciones y los conflictos, de modo que el aparato conceptual utilizado por la economía convencional contribuye a ocultar o soslayar la dominación económica y el deterioro ecológico (Naredo y Valero, 1999).
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