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El método de la nueva economía política institucional: ¿maximización neoclásica o teoría de juegos?

Cabrillo, Francisco

Abstract

Este artículo estudia el papel que desempeña la Teoría de juegos en la nueva Economía Política institucional. Tras presentar los rasgos principales del modelo de optimización neoclásica y de la Teoría de juegos, se centra en los juegos de coordinación y en los juegos repetidos y muestra cómo estos juegos pueden aplicarse a problemas relevantes de la moderna Economía institucional.

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EL MÉTODO DE LA NUEVA ECONOMÍA POLÍTICA INSTITUCIONAL: ¿MAXIMIZACIÓN NEOCLÁSICA O TEORÍA DE JUEGOS? FRANCISCO CABRJLLO Universidad Complutens e Resumen . Este artículo estudia el papel que desempeña Ja Teoría de juegos en Ja nueva Economía Política institucio nal. Tras presentar los rasgos principales del modelo de optimización neoclás ica y de la Teoría de juegos, se centra en los juegos de coordinación y en los juegos repetidos y mu estra cómo estos juegos pue den aplicar se a problemas relevantes de la m ode rna Economía instituciona l. Abstract. This pape r studies the role of game theory in new institucional political eco nomy. After dicussing the main features of both the neoclassical optimization model and game theory, it deals with coordination and repeated games a nd shows h ow these games can be applied to relevant problems of modern institutional eco nomics. 1. LA NUEVA ECONOMiA POL!T! CA INSTITUCIONAL: LA EXTENSI ÓN DE LA CIENCIA ECONÓMICA A LAS COND UCT AS NO MERCANT IL ES Una de l as ca racterísticas má s llamativas de la Ciencia económica de l os año s finales del siglo XX es la gran ampli tud de su ca mpo de est udi o. Lejos de limitarse a lo que tradicion a lm ente se han considerado problemas es tri cta ment e • económicos • -an álisis de mer ca d os y precios, din ero y ban ca o c iclo sl os economistas no dudan ho y en a bordar cues tion es tan aparentemente alejadas de su campo habitual co mo el co mp ortamie nto de l os polí t ico s, la eficiencia del D erec ho , la vida familiar o la adicción a las drogas. Se trat a, en po cas palabras, de lo Ar¡¡1tm e11 1 os áe Razón Ti!cnica, N" 3 (2000) pp 17 1-1 88 172 FRANCISCO CABRILLO que suele denominarse el •imperialismo de lo s eco nomist as ·, aceptado p or algunos como un primer pa so hacia un a Ciencia social unificada basada en la Teoría de la elección racional y criticado, sin e mbar go, por otros como un a inaceptable intromisión del método económico en el estudio de conductas humana s que -s e dic en ada tienen que ver con la racionalidad y la maximización de la utilid ad que los econom istas pre suponen. La gran amplitud y diversidad de l as cues tion es suscitadas p or esta nueva •E conomía Política• plantea, sin emba rgo un problema importante: ¿qué es lo que tie nen en común todos es to s es tudios, que tr atan de temas apa r en tem en te tan poco conexos co mo la criminalidad, la familia, la responsabilid ad civil, la pol íti ca o el medio ambie nt e? La r espues ta es se ncilla: la aplicación de la misma Metodología, la Metodología del análisis eco nóm ico. D esde hace mu cho tiempo l os econo mi stas han es tudiado la co nducta hum a na como un proceso de toma de deci sion es en condiciones de información imperfecta. En su ac t iv idad económica, toda persona o e mpr esa intenta, en efecto, lograr los mejores resultados po sibl es en sus inversiones o en sus negocios; y se esfuerza en ello con recursos limitados, en un medio ambiente a menud o co nflictivo y difícil. Pero ¿só lo en su activid ad económica? En otras palabras, ¿por qué el mét odo que es vá li do para estud iar problemas de sal ar io s o inversiones no ha de serlo también para ana lizar otras act ividades de las personas? Los economistas que hoy trabajan en cuestiones co mo la Teoría económica de la Política, la familia o el análisis eco nómico del Derecho pi ensan que su método es útil también para ilumin ar otros aspectos del comporta - miento humano . Como es fácilm ente imaginable, estos trabajos han si do ob jeto de no pocas críticas. ¿Es posible acaso - se argu menta co n frec uen ciaap licar t éc ni cas del análisis econó mico a temas co mo la conducta de un delin cuen te o a cuestiones tan estrictamente pers onales como la or gan iz ación de la vida familia r? No cabe dud a de qu e, a primera vista, algunas de las conclusiones alcanzadas por l os economistas en su es - tudio de tales as un tos puede n re su ltar s orprend entes. Pero, si se ob - serva la cu es tión con mayor detalle, es posible co ncluir que este anális is lleva a una explicación del comportam ie nt o humano más coherente que el enfo que tradicional. En ef ecto, mientras la nu ev a teoría ofrece una visi ón unificada de tal comportamiento, en la qu e la conducta de las perso na s res ponde , en todas sus activi da d es , a princi pio s si milar es, EL MÉTODO DE LA NUEVA ECONOMÍA POLÍTICA INSTITUCIONAL:. .. 173 el enfoque tradicional supone implícitamente una dicotomía no fácilmente ex plicable, según la cual el hombre actúa como maximizador egoísta de intereses en determinadas circunstancias, mientras que en otras bu sca diferentes objetivos, o inclu so se comporta en forma irracional. 2. EL MÉTO DO DEL ANÁLISIS MICROECONÓMI CO El modelo básico de la Teoría microeconómica consiste en definir unas determinadas formas de comportamiento por parte de los agen tes eco nómicos (consumidor es y productore s, u oferentes y demanda ntes) y analizar cuáles son los efectos de tal es comportamientos en la determinación del equilibrio del mercado, lo que, a su v ez , nos determina las cantidades intercambiadas y el precio al que los intercambi os se realizan. El estudio de los mercados plantea, ciertamente, numerosos problemas, que van desde la cuestión misma de la definición del mercado -en términos tanto de la definición de l producto como de su se - gregación espacial según los costes de trans acción necesarios para realizar las operaciones de intercambioha s ta los diversos efectos que so bre los precios y las cantidades tiene el número de compradores y vendedores que actúan en cada mercado. Per o, en esencia, todo mercado es tá integrado por uno s el eme ntos básicos: una función agregada de oferta, una fu nción agregada de demanda y un punto de equilibrio en el que la oferta iguala a la demanda y nos determina, como antes se indicó, la canti dad de bienes que se intercambia y el precio del intercambio. ¿Cómo se obtienen esas funciones agregadas de oferta y demanda? Simplemente, mediante la suma de las funciones de oferta y demanda de todos l os productores y consumidores. En este sentido es importante señalar que en este aná li sis se acepta como principio general el individuali smo metodológico. Las funcion es agregadas son simples sumas de las funciones individuales; y nin gún comportamiento agrega do puede, po r tanto, ente nd erse al margen de los comportamientos individuales de los oferentes y los demandant es. La clave para entender el funcionamiento de un mercado es, por tanto, co mprender cómo ac túan un os y otros para co nseguir el nivel máximo de satisfacción o beneficio posible. El pro blema a resolver por un cons umidor i puede así exp resarse en la forma 174 FRANCISCO CABRILLO s uj eto a la restricción donde U¡ representa la función de utilidad del co n su midor i -que se presupone con tinua y con primeras y segu nd as derivadas cont inuas- , x,. x2, x3 ,. .. xn los bienes que puede adquirir en el mercado, pi' p2, .. ., Pn' lo s precios de tales bienes y R la renta del co nsumidor medida en términos reales, es decir, por su capacidad de adquisición de bienes en el mercado. El equilibrio del consumidor se alcanza en este modelo de forma sencilla. Conceptualmente, se trata de gastar la renta monetaria en función de las preferencias individuales y de los pre cios de los bien es, de manera que se logre la máxima satisfacción; lo que se consigue cuan - do igualamos la utilidad ob tenida de la última unida d monetaria gastada en cada uno de lo s biene s adquiridos. Dadas una s condic i ones simplificadoras basta nt e plausibles, el modelo pu ede formalizarse matem áticamente con facilidad. El comportamiento del productor es, en este model o, muy similar al de co nsumidor. Para obtener el máximo beneficio, el product or tratará de maximizar una función de produc ción sujeta a una re st ricci ón de costes. Es cierto que existen entre ambos modelos de maximización algun as diferencias importantes, debidas, e ntr e otras cosas, a que en producción tratamos con cantidades medibles ca rdin almente, lo que no ocurre en la determinación del equilibrio del co nsumidor. Pero la na - turaleza del comportamiento del agen te ec onóm ico que se presupone en ambos casos es la misma. El probl ema del produ ctor j consistirá en donde q. representa la función de produ cción de la empresa -que , como 1 en el caso de la func ión de consumose presup o ne continua y con primeras y segundas derivadas continuas-; y1, y2, ... yn, son los in puts o factores de producción utilizados, C representa Jos costes de producci ón y rl, r 2, ... rn los precios de lo s factores de produ cc ión. EL MÉTODO DE IA N UE VA ECONOMÍA POLlTICA INSTITUCIONAL: ... 175 Si, en el caso anterior, los cambios de precios relativ os de los bienes de consumo daban origen a cambios en el patr ón de consumo, las variaciones de precios de factores harán que las empresas modifiqu en el grado en el que emplean cada uno de los factores para obtene r los mejores resultados posibles. El modelo puede complicarse un poco más si se considera que lo que maximiza el productor es el beneficio, definido como la diferencia entre sus ingresos (p q) y sus costes (C). Pero este cambio no modifica la esencia del comportamiento del productor. Sin cambiar el postulado básico de racionalidad de los agentes económicos, que tratan de obtener los mejores resultados posibles, la Teoría de ju egos pone el énfasis en las estrategias que siguen estos agentes, teniendo siempre en cuenta cómo van a reaccionar los demás agentes con los que interactúan. El concepto clave de este modelo no es así el equilibrio del con sumidor o del productor sino el de •equilibrio· de Na sh. Para obtener éste las variables clave a considerar son las estrategias de cuantos agentes ac túan en el mercado. Concretamente, el equilibrio de Nash se define como aquella combinación de estrategias en la que ninguno de los agen te s económicos que intervienen podría mejorar su posición cambiando de estrategia , dadas l as estrategias de los demás. ¿Supone este enfoque una ruptura radical con el método tradicional de maximización neoclásica? Este tipo de preguntas pueden re cibir respuestas muy diferentes y, con frecuencia, poco precisas. A nuestros efectos, lo má s relevante es señalar que la opinión mayoritaria considera que ambos modelos responden a lógicas de razonamiento seme - jantes; pero aquella apunta también que hay un rasgo básico que diferencia a ambos enfoques: el énfasis de la Teoría de j ue gos en la con - sideración de los comportamientos de l os demás agentes económic os en la toma de decisiones por parte de un agente económico particular. Con la excepción de los modelos de competencia imperfecta, la Teoría económica convencional venía considerando las restricciones a las que está sometido el productor o el consumidor como un dato. La estrategia de maximización exigía, por tanto, ajustarse a un entorno dado y no cambiante, al menos en el corto plazo ; y lo que es aún más importante, a un entorno que no se modifica como efecto de la conducta del agente económico que estamos considerando. Este postulado se refleja, en Microeconomía, en la consideración de la empresa y el consumidor como agentes • precio -a ceptantes •. Es decir, aunque s on las 176 FRANCISCO CABRJLLO funciones de oferta y demanda las que determinan el precio de los bienes y servicios en el mercado, estos precios son un dato para los consumidores y las emp resas en su cond ucta maximizadora de la utilidad y el beneficio. Y, en lo que respecta a la Macroeconomía, el postul ado está implícito en el pap el at ribuido al Estado en la T eo ría de la Política económica anterior al desarrollo de los modelo s de expectativas racionales. En el primer caso, se supo ne que el número de compradores y ven d edo r es es lo suficientemente elevado como para que ninguno de ellos pueda influir sobre las cond iciones de mercado, el precio especialme nt e. Y en el segund o, se presupone que los agentes eco nómicos so n incapaces de pr eve r los efectos de la política del sector público y, por tanto, de adoptar medidas defensivas que puedan reducir -o incluso eliminar por completolo s efectos de la Política ec onómica. En este sentido - y aunque se trate de model os muy diferentesla Teoría de juegos y la Teor ía de las expec tativas racionales tien en un punt o de interés en común. En ambos se acepta que los agentes económicos reaccionan a las actuaciones de otros agentes -sea n privados o públicos--, lo que obliga a r ede finir con frecuencia las estrategias, condicionadas ahora por un en torno ca mbiante . 3. LA POLÉMICA SO BRE LA TEORÍA DE JUEGOS En las últimas décadas la Teoría de los juegos ha pasado a desem peñar un papel fundamental en el análisis económico, y lo qu e, al principio, era un método de análisis cuya aplicación se limitaba a un número muy restringido de problemas -el más importante de los cual es era el análisis de la competencia impe rfecta (especialmente el duopolio, el oligopolio y el monopolio bil ate ralha pasado a formar parte del núcleo mismo de la Teoría económica. Es conocido el dicho, según el cual, la posición de la E co n ometr ía y la Teoría de juegos, a finales de la década de mil novecientos cuarenta, se parecía a la de Japón y Argentina en la economía mundial: ambas disciplinas y am bos países est aban ll enos de promesas con re spe cto a su evolución en el futuro. Veinte años más tarde el Japón y la Econometría habían triun - fado, mientras la suerte de la Teoría de juegos no era mucho mejor que la de la economía argentina. Ho y, sin e mb argo, la Teoría de juegos ha ga na do muchas batallas entre los economistas y, a pesar de las polémicas que su aplicación sigue suscitando, puede decirse que ha o bte - nido éxitos importantes, refrendado s, cara a la opinión pública, con el premio Nobel otorgado a Nash, Har sa nyi y Se lten . EL MÉTODO DE LA NUEVA ECONOMÍA POLÍTICA INSTITUCIONAL: ... 177 El avance de la Teoría de juegos ha tenido lu ga r en un doble se ntido. Por una parte, se han ampliado en gran medida los campos del análisis eco nómico a los que se aplica con regularidad este método. Y, por otra, Ja Teoría de juego s se ha convertido en una herramienta está nd ar en tre Jos econom istas y ha dejado de ser patrimonio de estudios especializados para estar presente incluso en los manuales elementales de la disciplina, lo que constituye una prueba evidente de su expansión. Este avance no ha sido, sin embargo , siempre pacífico, ni ha gozado de aceptación universal, como es habitual, por otra parte, cua ndo se produce un ca mbio de perspectiva o de método en el desarrollo de una Ciencia. El que fue seguramente el mejor especialista de la Teoría de Ja organización industrial de nuestra época, George Stigler, nunca creyó en las venta ja s de una aplicación generalizada de la Teoría de juegos. En efecto, no só lo no hizo u so de esta Te oría en sus trabajos sob re competencia imperfecta -que , como se apuntó más arriba fue uno de los primeros campos en los que se aplicó s ist emáticament esino que , además, mostró una clara reticencia hacia ella. Sus argumentos críticos -compartidos en buena medida por otro s economistas, es pecialmente del grupo de Chicagose basaban , en esencia, en la idea de que la Teoría de los ju eg os no ofrece al economista un instrumental a decuado para la innovación científica y que todo lo que es posible ha cer con es tos modelos, pu ede analizarse mejor co n modelos de optimización neoclásica. Por el contrario, otro eco nomista galardonado también con el premio Nobel, James Buchanan, ha defendido abiertamente la Teoría de Jo s ju egos como el método formal má s adecuado par a el estudio de probl emas eco n óm icos. · Yo entiendo la economía desde el punto de vista del intercambio -afirmaba Buchanan en una entrevista realizada en Es pañ a hace algunos años- ... y las matemáticas adecuadas para este tipo de Ciencia no son cie rtamente las de la maximización. El paradigma adecuado es la Teoría de juegos... algo totalmente dif erente de las matemáticas basadas en Ja existencia de funcio ne s objetivas y en la maximización de dichas funciones sujetas a restricciones, tanto para el caso de eco nomías privadas como para el de Estados o gobiernos·1• Una cuestión que ha podido influir en algunas de las actitudes contrarias a la Teoría de juegos es la duda que el modelo plantea soB uc HANAN y CABR ru.o (1988), p. 132. 178 FRANCISCO CABRILLO bre unos de los principios básicos de la economía de mercado: el principio de que las actuaciones individuales en busca del propio interés constituyen la mejor vía para lograr el bienestar de toda la sociedad. Se trata en esencia de Jo que suele conocerse como Ja teoría de la ·mano invisible·, así denominada en h onor de la conocida formulación de este principio que realizó Adam Smith en la s páginas de La riqueza de las naciones. 2 La idea es simple: cuando una persona defiende su interés particular, generalmente no sólo actúa a favor de éste , sino también en beneficio de otras personas, por las que nunca mostró preocupación alguna. Tal resultado se obtiene mediante un mecanismo, el mercado, que se representa como esa · mano invisible· de la que hablaba Smith que convierte en beneficios públicos ac cione s diseñadas con el exclusivo fin de servir a intereses privados. Desde la Teoría de juegos pueden plantearse, sin embargo, objeciones a la generalización de este principio. Tomemos para ello, como punto de partida uno de los juegos más elementales -e l dilema del prisioner osobre el que los economistas han construido bue na parte de sus modelos. La anécdota es bien conocida. Dos delincuentes son detenidos e interrogados sin posibilidad de comunicar entre sí. La po - licía intenta que cada uno delate al otro y suministre pruebas contra él. Si ninguno de los dos es delator, la pena que recibirán será muy pequeña , ya que la policía no tiene pruebas serias contra ellos. Si uno es de lator y el otro no, éste último resultará muy perjudicado, porque su condena será elevada. Y si l os dos delatan, ambos se r án condenado s de una forma mucho más dura que si hubieran guardado silencio. ¿Cuál será Ja estrategia que adoptará cada uno de los delincuentes? Generalizando el modelo, definimos dos posibles estrategias -coo - perativa (C) y no cooperativa (NC)- para cada uno de los agentes que intervienen en el juego -A y B- . El desarrollo del juego, en forma estratégica, es el siguiente: B e NC e c. cb e • nc 0 A NC ne, cb ne a n cb SMITH (1776/1976), p. 456. EL MÉTODO DE LA NUEVA ECONOMÍA POÚTICA INS TI TUCIONAL : ... 179 Exiscen unas relaciones de preferencia tales que: pa ra A y para B: c. cb p ne, n e;,; pero , para A, la combinación de estrategias ne, cb es preferida a todas las demás combinaciones, y, para B, la mejor combinación de estrate - gias es c. ncb . EL resultado del juego es sencillo. La estrategia dominante para los dos agentes es la de no cooperación; y el equilibrio de Nash se alcanza en la casilla inferior derecha. El equilibrio de Nash no es, por tanto, un óptimo social, ya que ambos jugadores obtendrían un mayor nivel de bienestar si adoptaran una estrategia de cooperación y pudieran alcanzar la casilla superior izquierda. El modelo indica, en resumen, que puede no existir esa mano invisible que convierta Ja estrategia de búsqueda del propio interés en beneficio soc ial. Si se modifican algunas de las condiciones iniciales, el dilema de l prisio nero tiene solucion es en las que el equilibrio puede alcanzarse en el punto de máximo bienestar social. Por ejemp lo, cabe introducir como postulado la posibilidad de que los dos jugado res se comuniquen entre sí libremente y puedan , por tanto, Llegar a un acuerdo que permita que ambos adop t en una actitud cooperativa, con la confianza de que el otro hará lo mismo; o puede introducir se una co ndición de habitualidad que implique que, al haber estado Jo s dos pri sioneros muchas veces en una situación similar, sepan que su objetivo debe ser maximizar su utilidad en el largo plazo y, por lo tanto, actúen en forma coo perativa con el cómp lice cada vez que sean detenidos, mientras éste no rompa el acuerdo, ya que , en este caso, la cooperación desaparecería; o, por fin, puede existir alguna norma exterior (por ejemplo , ambos delincuentes pertenecen a la Mafia) que imponga una conducta cooperativa, ya que el coste esperado de ser arrojado al mar con un tiro en Ja nuca por haber delatado a otro miembro de la organización parece lo suficientemente el evado como para inducir a un comportamiento cooperativo. Todas estas posibles solucion es responden a modelos bien estudiado s en Teoría económica. La primera -el acuerdo previo negociadosupone la existencia de costes de tran sacción reducidos, que permiten alcanzar so luciones eficientes si n necesidad de una imposición exterior, de acuerdo con el enfoque de Coase3• En términos de Teoría de jueDe acuer do con el teorema de Coase, en condiciones de información completa 186 FRANCISCO CABRILLO representar se como un juego rep et ido del tipo del de scrito en es te apartad o). Pero no es, ciertamente, el único. El comportamiento de las personas en el marco de num erosas asociaciones u organizaciones pu e de entenderse mejor a partir de mod e los de es ta naturaleza. Y esto tiene re percu sio ne s importantes también a la hora de diseñar criterios de política práctica. Por ejemplo, los cost es soc iales de imponer el cumplimiento de una determinada no rma serán menor es allí donde l os age nte s se relacio nan con frecuencia y existe informa ción a bajo cos te so bre las co ndu ctas de cada uno. El papel del p oder político no deb ería, por tanto, ejercerse de la mi sma forma en in stituciones que a veces resultan mu y diferentes. 6. UNA CONCLUSI ÓN PROVISIONAL La s reflexi ones y los modelos presentados en este trabajo constituyen, en mi opinión, argumentos só lidos en fa vo r de la utilización de la Teoría de juegos en la nueva Economía Política institucional. El funcionamie nt o del mercado necesita, co mo requisito previo, la existen cia de instituciones, en el seno de las cuales las relaciones de co ordinación y cooperación resultan fundamentales. Y la Teoría de juegos ofrece, ciert ame nt e instrumentos mu y ade cuad os para su análisis. Esto no significa, desde lu eg o, qu e estos problemas no puedan ser abordados desde los model os de maximizaci ón ne oclási ca conve ncionales. Y ésta ha sido, de he cho, la fórmula utilizada para el desarrollo de muchas de las proposiciones fundamentales en este campo. Veamos un ejemplo de espec ial relevancia en la Teoría eco nó mica de las instituciones: el ll amado •teorema del niño perverso., formulado po r Gary Becker en su Tratado sobre la familia7. Este t eo rem a establece básicamente que, en el caso de una familia en la que el padre sigue u na conduc ta que beneficia los intereses de sus do s hijos H1 y H2, el hijo egoísta -s up o ngamos H2-no estará int eresado en actuar co mo tal si su con ducta hace qu e se reduzca la renta familiar. Su objetivo se rá, en cambio, maximizar tal renta, ya que la reacción del padre pod ría hacer que la situación de H2 empeo rara si l os ingre sos familiares disminuyeran. En otras palabras, cualquier miem - bro que obtenga benefici os de su perte nen cia al g rup o famili ar trat ará de maximizar l os ingresos de las personas que le favorecen y, por tan - füCKER (1991), pp . 288-296. EL MÉTODO DE LA NUEVA ECONOMÍA POLÍTICA. INSTIT UCIONAL: ... 187 to, internaliza el efecto de sus acciones sobre otros beneficiarios. Un llamativo corolario del teorema establece que hasta para el hijo envi - dioso se rá en este caso eficiente adoptar una actitud cooperativa para permitir el crecimiento de la renta familiar, aunque así favorezca a aquellos de s us hermanos a lo s que les gustaría perjudicar. Becker formuló y desarrolló las implicaciones del teorema mediante el u so de funciones de utilidad, en las que se refleja el efecto que l as ganancias de utilidad de cada miembro de la familia tienen sobre las funciones de los restantes miembros; y no necesitó de la Teoría de juegos para pre se ntar el teorema o explicar sus implicaciones. Pero no cabe duda de que el teorema puede ser reformulado fácilmente en términos de juegos; y es posible incluso apuntar la idea de que la exposición y Ja co mpr ensió n del modelo resulta más sencilla con este enfoque8. Se trataría, en efecto, de un juego repetido, en el que no se busca maximizar el beneficio en una sola acción, ya que puede resultar más rentable colaborar en un proceso de cooperación, en el que el beneficio a alcanzar crece a medida que se van superando etapas. Cada uno de lo s hermanos es consciente de que si coopera la renta total va a crecer para ambos , lo que crea incentivos claros a tratar de mantener la actividad conjunta y a confiar en el otro . El teorema del niño perverso es un buen ejemplo de cómo se puede abordar un mismo problema desd e los do s enfoques de la Micro eco nomía aquí analizados ¿Cuál es el método más adecuado para ello? Aunque tanto la Microeconomía neoclásica tradicional como la Teoría de juegos han demostrado ser útiles en el análisis de este tipo de cuestiones, parece que son determinado s modelo s de juegos l os instrumentos que mejor se adaptan al tratamiento de los problemas de enfrentamiento y cooperación entre agentes económicos característicos de la moderna Teoría económ i ca de las instituciones. Los avances en la aplicación de la Teoría de juegos a probl emas reales de la Econo - mía institucional son significativos y se van obteniendo ya resultados interesantes9. No cabe duda , sin embargo, de que el programa de investigación está aún poco desarrollado y lo que falta por hacer es todavía muy s uperio r a lo que se ha llevado a cabo. 8 Es ta idea en CA BRIL LO (1996) y (1999). 9 En el campo de la Economía co nstitucional, véase la p ri mera pa rte de BRENNAN y Bu CHANAN (1985). Sobre la aplicación de la Teoría de juegos al aná li sis económico del Derecho, véase BAillD, GERTNER y P1cKER 0994) . Y en el cam po de la Economía de la familia, CABRILLO 0996) y (1999). 188 FRA NCISCO CABRJLLO REF ERENC IAS Axelrod, R. (1984), The Evolution of Cooperation, N. York: Basic Books. Baird, D. ; Gertner, R. H.; y Picker, R. C. 0994) , Game Theory and the Law, Cambridge: Harvard University Press Becker, G. S. (1991), A Treatise on the Family, Cambridge: Harvard University Press. Br en n an, G. y Buchanan , ]. M. (1985), The Reason of Rule s. Constitutional Politica/ Economy, Cambridge: Cambridge University Press Buchanan, ]. y Cabrillo, F. (1988), · James Buchanan y la Economía constitucional. Entrevista con James Bu chanan., Revista de Occident e, v. 58, pp . 37-46. Cabrillo, F. (1996), Matrimonio, familia y Economía, Madrid: Minerva Ediciones. Cabrillo, F. 0999), Tbe Economics of the Family and Family Poli cy, Cheltenham: Edward Elgar. Coase, R. 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