Lorenzo Polaino
Full text
LORENZO POLAINO*
POR FAUSTINO GUTIÉRREZ-ALVIZ
Pod ia inicia
mi
dise ación,
en
es a sesión nec ológica en ecue -
do
de nues o compañe o el D . Lo enzo Polaino O ega; a i mando lo
que odos enemos p esen e: se nos acaba
de
i un homb e jus o, con el
cual no solo es a doc a Co po ación, sino ambién la Uni e sidad y la
Jus icia hispalense, ienen con aída una deuda conside able.
Polaino, Lo enzo o D. Lo enzo, según
la
posición de quien a él se
ace caba, ha dejado una imp on a pe sonal y unas calidades p o esionales
en odos aquellos que de alguna mane a le a a on.
Y o he enido la o una de se colega, no solo en es a Academia,
sino ambién en los ámbi os uni e si a ios y o enses.
Le conocí al ocupa la Cá ed a de De echo P ocesal
en
nues a Al-
ma Ma e en 1946, pues desempeñaba como auxilia empo al la disci-
plina y muy p on o pasó a se lo median e concu so oposición, as b i-
llan es eje cicios que alo ó un T ibunal p esidido po quien ué Di ec o
ilus e de es a Academia, D. Ca los Ga cía O iedo.
Desde aquella echa, día a día, a a és de
un
con ac o in elec ual y
docen e pude alo a sus do es como homb e abajado y sencillo.
No
e a pe sona a quien
Je
gus a a igu a . En
su
quehace des acaba, po su
en ega de o ma callada y silenciosa a su abajo. Sus mé i os uni e si-
a ios quedan e lejados
en
sus abajos p ocesalis as, monog a ías y cola-
bo aciones en Re is as especializadas.
Cambios
en
los planes de es udios y
en
las es uc u as o gánicas
en
la Facul ad le lle a on, andando el iempo, a una especialización y a
la docencia de o a ama ju ídica, el De ec
ho
Pascual, en la que hoy es
maes o como Ca ed á ico su hijo Miguel Polaino Na a e e.
*Dise
ación
leida en la
Sesión
n
ec o
lógica celeb ada el
día
20/ JJ
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FAUSTINO
GlITIÉRREZ-AL YIZ
Tu e el hono
de
con ibui , con o os S es. Académicos, a
su
in-
g eso en es a Co po ación, y
de
ella ecibí el hon oso enca go de con es-
a a su discu so de
ec.epción
sob e la Delincuencia en
Ja
Pica esca, leido
el
19
de
ab il de
1964.
Es a pe manencia a
su
lado, en la Uni e sidad, en
la
Academia y
en los T ibunales, en los que
de
alguna mane a ex endía
su
magis e io,
me
lo hacen eco da como homb e in eg ado y menos in eg is a
de
lo
que a eces gus aba apa en a ; como
un
abajado se io y esponsable,
que no esqui aba el bul o a ninguna a ea y demos aba compe encia
pa a hace las
odas.
Su se ia o mación humana y espi i ual lo demues a su cu icu-
lum
i ae y
la
sabemos odos cuan os
le
conocimos. Se ía hu a g an
pa e
de
su
pe sonalidad si ol idásemos
su
ecia onnación c is iana; su
ca
ác
e
de
homb e esponsable y comp ome ido.
Siemp e es aba dispues o pa a pa icipa en cualquie se icio que
se le pidie a y su que ida Cazo la supo de ello, pues jamás ehusó las
e
s-
ponsabilidades que como ciudadano le pudie on co esponde asumi .
Cuando en
mi
ci ado discu so
de
con es ación
aca
démica daba la
bien enida po su en ada en es a casa a Lo enzo Polaino, jus i icaba
mi
in e ención, como
si
me co espondie a
el
debe
de
expone pública-
men e las mo i aciones académicas que lle a on a su unánime elección
como miemb o
de
núme o.
En onces ela aba s
us
capacidades poliéd icas: sus ace as de esc i-
o ,
c onis a,
hi
s o iado y ju is a. Capacidades que nunca me ma on su
que encia po
Ja
in imidad amilia y po
su
en o no cazo lcño,
de
la que
son
es i
go en añable
su
esposa, An onia, sus hijos, nie os y
pa
isanos.
Cuando le conocí,
hum
anamen e se hallaba bajo
el
peso de ama -
gos ecue dos
de
su imien o pe sonal en la zona epublicana du an e la
gue a ci il. Pe o, a
lo
la go
del
iempo, su con o mación men al y aní-
mica, de cuño adicional,
no
Je
ce aba a o os ho izon es de nues a
so
-
cie
dad
y,
menos
aún,
al
diálogo con o as posiciones dis in as a la suya.
No
obs an e, no se le puede p esen a
co
mo
p ocli e a eleidades
de
nin-
gún géne o, ni nos ole a ía
que
su ob a li e a ia, cuajada de localismo
cos
umb is
a,
pudie a se i
de
modelo pa a de ende los ópicos andalu-
cis as desg aciadamen e
an
en
uso.
En pocas ocasiones pod íamos a i ma , como en la p esen e,
Ja
es-
echa co elación en e el semblan e mo al de nues o compañe o como
esc
i o e his o iado y su condición pe sonal.
Toda la apo ación en
el
ámbi o li e a io y cien í ico de Lo enzo
Polaino gua da co espondencia con su ida, exen a de b uscas
mudan
zas
LORENZO POLAINO
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y de ex ao dina ias pe ipecias, excepción
hecha
de sus a a a es épicos.
En
ocasión solemne pude a i ma que si u iese que aboce a
la
i-
gu a humana y li e a ia de Lo enzo Polaino, había de enma ca la bajo
la
i ud
de
la
modes ia,
el
asgo mas ca ac e ís ico de su pe sona, dejan-
do apa e el mé i o in ínseco de su p oducción li e a ia.
Tu o
la
sue e
de
pod
e
compa ibiliza sus a iciones y
su
oca-
ción. Aquéllas Je lle a on a p o undiza
en
Ja ie a de
su
en o no, en la
his o ia del Adelan amien o y en
lo
que
con
ca iño denominaba los mo-
i os localis as cazo leños.
Como
un
asgo de su ca ác e pod ía
seña
la se aquélla disociación
de su pe sonalidad que le lle ó a Ja c eación
de
su
al e ego, el Licencia-
do Ped iza, pa a declina
en
él los acie os y
los
éxi os, u os sazonados
de
su ica ena li e a ia cos umb is a, no exen a de e udición his ó i
ca
y
de
ejempla in es igación.
Rese aba pa a sí el susc ibi con
plena
esponsabilidad y ecia
o mación ju ídica sus abajos p o esionales p ocesales y penale
s.
No cabe duda de que nues o compañe o en una u u a
hi
s o ia
de
la
li e a u a jiennense se á eco dado po
esa
la ga ila
de
abajos en los
que el ema cen al de Cazo la, su geog a ía y sus homb es y
su
his o ia
e an algo más que la demos ación
de
su singula a ec o.
La e udición, el mejo es ilo li e a io y el buen amo se he manan
en
abajos ales como: «Es udio geog á ico
del
al o Guadalqui i
»,
«
El
cas illo
de
Caza la», «Es udio his ó ico a queológico», «El co o na-
cional de
la
sie a de Caza la», «Semblanza
de
Caza la, genio y igu a»,
«El adelan ado de Caza la», «
Dos
leyendas cazo leñas», «Plei os y con-
co dias en e Caza la y la Y uela», «C ónicas de Caza la
»,
«Anécdo as
cazo le1ias» e c. e e.,
s'in
ci a los• abajos pe iodís icos y de colabo a-
ción en el Anua io del adelan amien o y su Re is a.
Sus abajos his ó icos li e a ios apa e
de
los acie os in e p e a i-
os y descub imien os his ó icos son ejemplos
de
un es ilo sencillo,
exen o de a eba os declama o ios y
de
ulgu an es llama adas. Su p osa
es luida, cas iza y limpia.
En
no pocas ocasiones hace
ga
la
de
su cono-
cimien o
de
las peculia idades lingüís icas
de
su
egión, pues como p o-
undo conocedo de
Ja
sie a y de las cos umb es cazo leñas, el amo a la
ie a na i a le lle a a eco da palab as, exp esiones y gi os que no pue-
den alo a se, desde un sillón académico
como
palab as a caicas o
en
de-
suso, sino
como
ealidades ecogidas
po
el au o del manan ial i o de
su pueblo. Cuando na a, y sigue o econs uye la leyenda,
la
his o ia lo-
cal o del adelan amien o, los usos
de
los homb es
de
su Cazo la, en
su
p oducción li e a ia, nunca se eclipsa el
buen
gus o
ni
se
embo a
su
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FAUSTINO
9ITTIÉRREZ-ALVIZ
delicada sensibilidad, ni decae
la
nobleza de sus pensamien os ni
el
a ec-
o, ni
se
quieb a su aus e a ec i ud.
En
sus esc i os cazo leños, de la más di e sas índole,
cuando
des-
c ibe
la
geog a ía, el paisaje, el clima, no solo
lo
hace con en añable
amo
,
sino como sagaz obse ado , como un pe i o en el a e pic ó ico,
de modo y mane a que ep esen a la ealidad ealzada y depu ada,
cual
en
una ob a maes a.
Como ju is a, Lo enzo Polaino me ecía
se
eco dado no
solo
en
es
a
Casa po su abajo de ing eso ace ca de la Delincuencia en
la
Pica-
esca, sino en o os ámbi os hispalenses, pues, como homb e de leyes,
como Doc o en De echo, ma có su huella en
la
ida uni e si a ia,
en
su
acul ad ju ídica y en
la
adminis ación de jus icia como Sec e a io
eje
m-
pla . Si ió a una jus icia a juzga y no a se juzgada, como po c
uel
pa-
adoja acon ece.
Solo aquí pod íamos alo a aquellos abajos ju ídicos que mos a-
ban,
al
p opio iempo, su o mación li e a ia, como, a más de su discu -
so de ecepción, la Delincuencia en
la
Pica esca, aquéllos o os cuales
Valo es humanos a mío Cid, Cua o comedias y un au o sac amen al de
A cadio Ma ínez Mon esino y su es udio sob e G ego io José P. Rod í-
guez Ca illo Obispo de Ca agena de indias o el De echo p ocesal
en
el
lib o del Buen amo .
En
odos ellos Lo enzo Polaino ha sabido u iliza los ex os li e a-
ios y
la
s uen es his ó icas con magis al e udición, y en ocasiones, con
paciencia casi benedic ina; econs uía la ida ju ídico social
como
un
hábil a queólogo mos ando el de echo local y i o como una ealidad al
ma gen del de echo ío y ma mónco de los cue pos legales.
No es ocasión de ae a colación sus p o undos es udios ju ídicos
como su esis doc o al, sob e los Inciden es o sus abajos cuales la
Re-
con ención con a e ce o, El epa imien o de negocios, El usus
o is
y
la co up ela p ocesal,
La
pena de mue e en la doc ina de la Iglesia,
La
de e minación de
la
no ma
en
el
p oceso ci il, y an os o os.
Polaino
ué
ambién, del de echo, como de Cazo la, un e ien e
enamo ado. Pe o, an o como consecuencia
de
sus es udios his ó icos
co-
mo po su con ac o dia io con la ida del o o, llegó a la conclusión
de
que el de echo po sí solo no bas a pa a alcanza la ci ilid
ad.
La
lección que deducía del es udio del «píca o» en su discu so
de
ing eso en es a Academia y la que deducía de
la
ealidad social ci cun-
dan e, o eada desde la a alaya de
su
quehace en la adminis ación de
jus-
icia, le lle aba a a i ma la
ne
cesidad de la exis encia de unos p incipios
mo ales supe io es a los ju ídicos. No con ello se quie e des alo iza el
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de echo, sino e i a que sea supe alo ado.
Quizá dejándome lle a po el a ec o al amigo y compañe o y
po
la admi ación
po
el abajo bien hecho
en
el
o den his ó ico, ju ídico y
li e a io de nues o colega desapa ecido,
me
haya ex endido más de
lo
debido y mi oz haya o o
en
demasía el silencio que debía p esidi es a
sesión de ecue dos.
Po que, quizás ambién yo, deba hace
mía
aquéllas líneas con las
que Polaino concluía un es udio sob e la sie a de Cazo la, a i mando:
si
u ié amos que elegi el ac o esencial y
el
elemen o di e enciado y el
signo pe sonijlcado del paisaje se ano cazo leño, es e se ía el silencio.
Silencio que me impongo y con odo a ec o consag o en su hono , co-
mo
si
pudie a con ello ae
su
amada Cazo la a es a Academia, ambién
an suya.