El carácter femenino de la arquitectura: poesía y seducción
Abstract
El carácter femenino y el masculino como categorías ideales-platónicas se identifican con la imaginación creativa y la razón ordenadora, componentes ambos necesarios del proyecto arquitectónico. Al hablar de un posible carácter femenino o feminización de la arquitectura podemos referirnos a dos aspectos femeninos: la imaginación poética y reveladora que lleva al habitar poético y la fantasía de la seducción, ocultadora de la verdad y estrategia de las apariencias que adopta la producción arquitectónica y espacial, en general, hoy.
Full text
EL CARACTER FEMENINO DE LA ARQUITECTURA
Poesía y seducción
Fan asía y azón
Angelique T achana
El ca ác e emenino y el masculino como ca ego ías ideales-pla óni-
cas se iden i ican con la imaginación c ea i a y la azón o denado a,
componen es ambos necesa ios del p oyec o a qui ec ónico.
Al
habla
de
un
posible ca ác e emenino o eminización de la a qui ec u a
podemos e e i nos a dos aspec os em
en
inos: la imaginación poé ica
y e elado a que lle a al habi a poé ico y la an asía de la seducción,
ocul ado a de la e dad y es a egia de las apa iencias que adop a la
p oducción a qui ec ónica y espacial,
en
gene al, ho
y.
Con F eud y el psicoanálisis la concepción de la condición emenina en ó en los deba es in e-
lec uales y a ís icos en e sus con empo áneos ieneses. Fin de siglo en Viena. En su a mós e-
a la ía un deseo de cambio; de despego de las an iguas es uc u as. A es e cambio social se an i-
cipa ía y
lo
p epa a ía
un
g an deba e en el campo in elec ual y a ís ico. Un g upo de jó enes
a is as denominándose secesionis as se sepa a ían de la Academia pa a impone una inno ación
es é ica adical. Su mo imien o se ía con es ado como pu amen e es e icis a po una oposición
de in elec uales y a is as que si uaban las cues iones undamen ales en la au en icidad é ica de
la ob a de a e, la elación de la ob a de a e con la ida, la capacidad del lenguaje pa a exp e-
sa lo que iene alo en la ida. Se p esen aba con u gencia
la
necesidad de esol e en e cues-
iones como obje i idad y subje i idad, acionalismo y es é ica, posi i ismo lógico y é ica, los
caminos de la conduc a c ea i a y los lími es del lenguaje de oda exp esión. Los caminos que
había abie o el psicoanálisis acen ua ían la in es igación, que p e iamen e había ocupado la
iloso ía en la es uc u a p o unda del se , en sus esencias
co
n
s
i u i as, donde lo emenino y lo
masculino como concep os ope an
en
oda
in
e p e ación.
En una dise ación sob e la conduc a humana, el enigmá ico y ambién judío O o Weininge en
su ob a Sexo y ca ác e , que escandalizó a la Viena de 1903, emi ía los o ígenes in elec uales de
su ca ac e iología a Pla ón; en el discu so de A is ó anes en El Banque e: los concep os, mascu-
-XCI-
91
ASTRAGALO, 05 (1996)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1996.i05.08
A qui ec a y c í ico de a qui ec u a
92
lino y emenino ep esen an, p imo dialmen e, ipos ideales psicológicos o a ian es de ideas pla-
ónicas que no exis en ni pueden exis i en una o ma pu a; encama se es humanos eales. Pe o
depa an una base pa a explica el compo amien o humano, aun cuando se a e de una base p e-
ca ia po cuan o sólo se p esen an como explicación después del e en o. La «idea masculina» es
la de una acionalidad y c ea i idad pe ec as. La «idea emenina» es la an í esis de la masculi-
na, es deci , un ap emio simplemen e desen enado con is as a la g a i icación sexual, un ap e-
mio que es en p incipio insa is ac ible. La esencia de la condición emenina es á exp esada en los
an iguos mi os de la magna ma e - ecundidad uni e sal incoada, la uen e de oda la i acionali-
dad y caos del mundo. Así la idea sexual es el pensamien o au o e lexi o que cons i uye su psi-
que. Todos
Jos
homb es y las muje es que ealmen e exis en son and óginos, como A is ó anes
había a gumen ado en El Banque e de Pla ón. En ellos
Jos
dos ipos ideales se encuen an mez-
clados y conjugados en a ias p opo ciones, de modo que cada indi iduo posee co elaciones psi-
cológicas con
Jos
es igios ana ómicos del sexo opues o. La elación humana ideal ocu e, pues,
cuando omados conjun amen e los cons i uyen es suman los dos ipos ideales.
Todos los log os posi i os de la his o ia humana, a guye Weininge , son debidos al p incipio
masculino. El «e e no emenino», lejos de lle amos hacia adelan e o hacia a iba, es esponsa-
ble de odos los sucesos y endencias des uc i os y nihilis as acaecidos en la his o ia.
La
aza
a ia es la encamación del p incipio del se masculino-c ea i o, en an o que el emenino-caó i-
co, p incipio de no se , es á encamado en la aza judía
y,
sob e odo, en la cul u a judía.
Teniendo
en
cuen a los p opios p incipios de Weininge , su suicidio, ac o inal de su desespe-
anza, ue la e i icación ine i able de su p opia eo ía.
Segun su bióg a o Ca l Dallago, Weininge ue demasiado in elec ual, demasiado acionalis a,
disponía de muchas ca ego ías co ec as, pe o no a inó a en ende que la «nada» esencial a las
muje es es un solo aspec o del abismo kie kegaa diano al que se ha de sal a a in de halla la
e dad; es deci , «la nada» que es la muje , es p ecisamen e el «o igen» donde Ca l K aus si uó
la uen e de odos
lo
s alo es.
K aus acep aba ambién la p emisa de que «masculino» y « emenino» son ca ego ías ca ac e io-
lógicas dis in as. Sos enía además, con Weininge , que la acionalidad es la p opiedad dis in i a
ca ac e ís ica y exclusi a de
Jo
masculino, y la «emoción» de
lo
emenino. Pe o ahí e mina la
compa ación. K aus e a de la misma especie acionalis a que Weininge pe o no exal ó el elemen o
acional, sino más bién conside ó que enía una unción ins umen al con la que se ponía o den
en
nues as ac i idades. La posible amilia ización de K aus con las eo ías biológico-ins umen alis-
as del conocimien o que se hicie on luga común con la popula ización de
Jos
descub imien os de
Da win o con la simul ánea de o mación que su ie on a manos de pe sonas como Ems Haeckel
o quizá su a iliación a la iloso ía de Schopenhaue le hacían concebi de o a o ma la na u aleza
esencial de la masculinidad y de la eminidad: la esencia emocional emenina no es desen enada
-
XCII
-
o nihilis a, sino más bien ie na an asía, que iene a se el o igen inconscien e de odo
lo
que iene
algún alo en la expe iencia humana. En ella descansa la uen e de oda inspi ación y c ea i idad.
La azón en cuan o al es me amen e una écnica,
un
medio po
el
que
los
homb es ob ienen lo que
desean.
En
cuan o
al
no
es
buena
ni
mala, sino e ec i a o ine ec i a. A la azón se le iene que
suminis a los obje i os ap opiados desde ue a de ella; se
le
debe da una di ección de ipo es é-
ico o mo al. La an asía emenina ecunda a la azón masculina y
le
señala la di ección. La uen-
e
de la e dad mo al o es é ica es, pues, la unidad en e sen imien o y azón; es os dos son las dos
ca as de la misma moneda. Con odo, la an asía sigue siendo el elemen o guía, ya que sin sen i-
mien os ap opiados, sin
un
sen ido del alo de las cosas, la azón se con ie e en
un
ins umen o
que hace
al
malo solamen e más e icaz en sus malas acciones.
El
pun o de is a de K aus es, pues, que
lo
emenino es la uen e de odo
lo
que
es
ci ilizado
en la sociedad. Así el mo imien o eminis a se había con e ido en amenaza p o inien e de la
o a ca a. La imagen de la muje que p esen aba el emenino como igual
al
homb e e a, a su
mane a, an de o man e como la imagen de Weininge ; con ella se in en aba e adica los p o-
pios manan iales de la ci ilización. Es o es
lo
que hizo de K aus
un
enemigo implacable de los
de echos de las muje es.
El
obje i o de la ida humana e a que cada cual hallase su camino
hacia es e o igen:
Dos co edo es eco en los es igios del iempo
indi e en e el uno, el o o a g andes ancos con e o .
El
que iene de sin donde log a su é mino;
el
o o
-el
o igen, su comienzo- mue e en el camino.
Y el que iene de sin donde, el que enció, cede el luga
al
que siemp e anda a g andes ancos con e o
y
pe pe uamen e.
Ha
alcanzado su é mino: el o igen.
La an asía, el «e e no emenino» que, como Goe he
Jo
exp esa a en Faus o, «nos i a hacia ade-
lan e», su e a aques po odos los lados en
el
mundo mode no, la amenazan ue zas an di e -
sas. Pa a K aus, el encuen o del homb e con la muje ue
el
«o igen» en el que la azón quedó
ecundada po los manan iales de la an asía. El p oduc o de es e encuen o ue c ea i idad
a ís ica e in eg idad mo al, que se exp esan en odas las acciones de la pe sona.
C isis del lenguaje
En la unión en e lo emenino y lo masculino se consuma la unión de lo pe sonal con
lo
colec-
i o. Es a in e acción ha p es ado al mundo
un
modelo ans o mado : el impulso idealis a que
p oyec a una isión subje i a sob e el mundo en ando en ensión con
un
p og ama mecanicis-
a que incide con una o ien ación cosmológica. El subje i ismo imp imi á la olun ad indi i-
dual; olun ad como cons elación de e e encias e imágenes que e lejan las p o undas enden-
-XCIII-
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cías que a a és de la sociedad y
el
lenguaje se han es a i icado en la in imidad como in e io-
ización de un nue o o den.
El
mundo in e io encama la ebeldía; sumido en el cen o mismo
de
la indi idualidad po na u aleza egocén ica, no sólo es suje o de al e aciones e ines abilida-
des in e io es sino puede p o oca de umbamien os his ó icos y al e aciones sociales des igu-
ando imágenes mí icas que el pode y las p esiones es ablecen como eo ías dominan es.
La unión del yo con el mundo se e i ica como c eación de lenguaje. El lenguaje que hace de
los edi icios lib os de pied a, de las ciudades cen os dellógos, se con ie e
en
el comp omiso
ác ico que cambia
el
mundo. El mundo se ans o ma po la olun ad indi idual que comba e
la ine cia de
lo
es ablecido. Lo es ablecido que se co po iza en ama acionalizada de los sabe-
es es á con inuamen e a acado y ans o mado po las incu siones de lo nue o.
¿Pe o qué es en la ealidad
lo
que hace asimilable
lo
subje i o po
lo
obje i o?, o
lo
que o mu-
laba en su p egun a Ho manns hal: ¿qué hay en la ealidad que haga posible que obje i idad y
subje i idad coincidan en la imagen senso ial? Y con es a p egun a se emp endía el camino de
econside a
si
el lenguaje es capaz de exp esa algo de la esencia y
los
signi icados de la ida.
Ho manns hal ecu ía
al
an iguo mi o de la p eexis encia: cuando odas las almas, odas las men-
es e an uno y uno con la ma e ia del uni e so, po
lo
que conoce iene a se idén ico a eco -
da . Nada en onces es nue o y como es ma e ia del uni e so pe enece a odos. La e dade a
unción de la lí ica es « oca cue das y a anca a monías que han es ado en noso os do midas
sin que las conociésemos, de modo que escud iñemos las p o undidades de los mis e ios p odi-
giosos como
si
nos anquea a una nue a signi icación de la ida
».
Pa a Ho manns halla poesía
e a la c eación de unidad en e el
yo
y el mundo. El pun o en que se in e accionaban es aba en
sus imp esiones. La poesía exp esaba di ec amen e las sensaciones de la mane a más comple a
y p ecisa. Po que es a a és de las sensaciones como ob enemos conocimien os, ase e aba el
ilóso o Ems Mach. Exp esaba, po an o, la poesía más de la « ealidad» que la ciencia que con-
sis ía en
un
mé odo aquig á ico de pone elaciones y co elaciones en los da os de los sen i-
dos. La exp esión poé ica descub e aquello en
lo
que es á o jado
el
se como hecho his ó ico
poniendo en e idencia la « e dad de la exis encia» como una «p oyección poé ica».
Sin emba go el es e icismo que dominaba en la Viena de 1900 sob e odos los lenguajes de la
exp esión -empezando po la p ensa sensacionalis a, la pin u a o namen al, la música del
oman icismo, la a qui ec u a de la Secesión-, el pe eccionismo o mal y sus jus i icaciones
mo ales ex e nas
no
e an su icien es pa a exp esa
lo
que e dade amen e iene alo en la ida.
En aba en cues ión la capacidad y la au en icidad del lenguaje en la exp esión de los signi ica-
dos.
El
es e icismo cons i uía el p oblema au én ico de la comunicación
y
p o ocaba una dis-
o sión del mundo;
un
mundo que ca ecía de dimensión mo al. Según
el
a o ismo de Adol
Loos, la e olución cul u al del mundo equi ald ía a la eliminación del o namen o. Loos se e e-
ía
al
es e icismo de su época como epidemia o namen al que a ibuía a
un
es ado de co upción
-XCIV-
mo al y de op esión ideológica del sis ema polí ico. Exho a ía a sus coe áneos a a és de sus
edi icios y a a és de sus mani ies os a ol e a la sencillez que es la e dad, que es mo al, y
es la que conoce el a esano. La imposición de la a is icidad en oda c eación humana no hacía
más que unca la e dade a c ea i idad en las p oducciones ú iles y despo encia a la ida. La
elabo ación de o namen os suponía un eno me desp
e
dicio de ue za de abajo, de salud huma-
na, de iempo y dine o;
un
a en ado hacia el se humano y su libe ad y po an o
un
deli o. Con
la sencillez se ecupe a ía la e dad que es e oluciona ia y se elimina ía la hipoc esía que es
e ógada. El homb e mode no enía, según Loos, una indi idualidad an igo osa que necesi a-
ba de una es idu a impe sonal como másca a. La másca a e a pa a Loos un ecu so ambién
en
la a qui ec u a cuando el espacio p i ado indi idualizado asumía la dimensión social-colec i a;
en onces admi ía la másca a y el e es imien o. Loos a aba de dis ingui has a dónde había de
llega la exp esión de la indi idualidad, sob epasada po el ego ismo es e a en la p esen ación
de un mundo hipe es é ico, y dónde empezaba el mundo obje i o de los alo es. Asociaba la
obje i idad a la sociabilidad que enía que e e encia se a un sis ema de signos con encionales
y po an o a una abs acción. En oposición la subje i idad co espondía al g ado de in e io iza-
ción y de p i acidad de la a qui ec u a. Lo p i ado como sín esis de signi icados y usos cul u-
ales esis e al cambio. De inía así la di e encia en la exp esión de lo p i ado y lo social, ca ac-
e izada po la empo alidad, índice de la mayo o meno elocidad de su modi icación cul u al,
en el paula ino cambio de los modelos o igen e incluso en la enuncia a oda posibilidad indi i-
dual de in e ención. La casa es conse ado a. El a e es e oluciona io; edi ica la men e y lle a 95
de lo co idiano a la es e a de los alo es. La casa ha de se i a la comodidad. La ob a de a e
quie e a anca a los homb es de la comodidad. Po an o la casa no
i
ene nada que e con el
a e y la a qui ec u a no debe ía con a se en e las a es excep uando los monumen os une a ios
y los conmemo a i os.
Así Loos a aba de ma ca los con ines de los alo es obje i os y los alo es subje i os, di e-
encia el a e de la
i
da y cons a a los in e conec ados p oblemas de la comunicación y la
au en icidad del lenguaje en la búsqueda de la signi icación en a qui ec u a. Pa alelamen e en
la música, Schonbe g susci aba si al lenguaje le e a esencial exp esa ideas y sen imien os, es
deci , simboliza algo di e en e a lo musi
ca
l como enía haciendo a lo la go de la his o ia; su
música se p oclamaba au osu icien e, un me o ayun amien o de sonidos y un lenguaje en
sí
mismo. Jun o con Loos y Schonbe g compa ían la c í ica del lenguaje, como una c í ica cul-
u al, Kokoschka, Al enbe g, Wi gens ein y K aus.
La
pin u a de Kokoschka eje cía una c í i-
ca
social a a és
de
s
us
igu as ex aídas de una esencialidad en e a la a i icialidad y es e i-
cismo de Klim en la misma línea que Loos denunciaba el «o namen o» como «deli o» con
incu siones explíci as a los a qui ec os de la Secesión. Una nue a lógica y una nue a é ica p o-
pugnaba la au en icidad de la idea y la in eg idad del au o en exp esa los e dade os alo es;
una sensibilidad que ascendía a los p oblemas cen ales de la comunicación y la au en icidad
-
XCV
-
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mo al de oda c eación. El c eado no
ha
de busca la belleza sino la e dad donde la belleza
es a á implíci a.
El
p oblema de de ini la inalidad esencial y los lími es de la ep esen ación e a el mismo, el
del lenguaje, y e a en la ealidad el p oblema de de ini la inalidad y los lími es de la azón.
Wi gens ein esol e ía ilosó icamen e dicho p oblema. Con el T ac a us es ablece ía una eo-
ía del lenguaje o mal que mos aba cómo la lógica y la ciencia desempeñan un papel den o
del lenguaje desc ip i o o dina io, median e el cual p oducimos una ep esen ación del mundo
análoga a los modelos ma emá icos de los enómenos ísicos. Pe o las cues iones ela i as a la
«é ica, los alo es y la signi icación de la ida» po halla se ue a de los lími es del lenguaje
desc ip i o aludido son obje os de una sue e de isión mís ica, que sólo puede se ansmi ida
a a és de una comunicación «indi ec a y poé ica
».
De inía así la na u aleza y los lími es del
lenguaje y al mismo iempo azaba una sepa ación en e los hechos y los alo es, la es e a de
la ciencia y la mo alidad. De ese modo a aba de p o ege la es e a de la conduc a en la ida de
la es e a de la especulación, la es e a de la an asía de las incu siones de la azón e impedi que
los sen imien os espon áneos uesen soca ados po la acionalización.
Lo é ico se si úa ue a del discu so acional; se ubica
en
la es e a de lo poé ico. La signi icación
del mundo se encuen a ue a de lo ac ual. Lo que el mundo iene en común con su ep esen a-
ción es el pode poé ico que iene el lenguaje de ansmi i la signi icación de la ida. El T ac a us
es ablecía la subje i idad de la é ica y es i uía la obje i idad de la ciencia. Compa ía así la ue -
za del acionalismo que mu ila y encadena el espí i u humano.
El
acaso del acionalismo adi-
caba en un equí oco en dis ingui la es e a de la an asía de la es e a de la espec
ul
ación.
La es e a de la poesía
T asladado el mismo p oblema del lenguaje a la a qui ec u a de hoy nos en en amos po un lado
con el uncionalismo u ili a is a que p ocede con un educcionismo de la exp esión supedi ada
a ep oduci el discu so explíci o del pode económico y polí ico y
po
o o con el o malismo
es é ico- ecnológico en sus di e sas acepciones que seduce el pode . Conside amos hoy el len-
guaje indis in amen e como
un
código basado
en
con enciones es ablecidas o un sis ema de sig-
nos a bi a ios
al
que p e endemos da una base obje i a o in elec ual, eclipsándose comple a-
men e es e ca ác e o igina io y e elado del lenguaje que Louis Kahn, po ejemplo, susci aba
medio siglo después de Loos. Cuando Luis Kahn se p egun aba «¿qué quie e se un
ed
i ic
io
?»,
en e a los plan eamien os uncionalis as suge ía que los edi icios ienen una «esencia» que
de e mina el hecho cons uido. Exis e un o den que p ecede el diseño al c
ual
hacía alusión
co
mo
«deseo de exis encia». El diseño de la o ma es la ansc ipción al se del «o den in e no». Kahn
p e endía exp esa que la a qui ec u a es la enca nación de lo incumensu able; de las ins i ucio-
nes que pe enecen a lo común: los deseos y las aspi aciones de los homb es. La ida no es a bi-
-
XCVI-
a ia sino que iene unas es uc u as, lo que Heidegge llamaba « o mas básicas» de «se -en-el
mundo». La exp esión que descub e la es uc u a del mundo co esponde según Heidegge
al
deseo de se como un deseo de exp esa . Lo que el a qui ec o hace esponde a una ins i ución
an es de con e i se en edi icio. El edi iccio «lo que quie e se lo ha sido siemp e». Coincidía
así con Loos y Ho manns hal en la p eexis encia de los alo es que o man el mundo obje i o.
Kahn se inculaba al pensamien o de Heidegge con espec o a la a iculación an opológica y
on ológica de la exp esión que hallaba su esencialidad en el habi a . El lenguaje en cuan o «casa
del se » posee la capacidad de aduci ealidades i idas en o mas cons uidas. Es a aduc-
ción ocu e como un p oceso de eunión. Todo aquello que pe enece a la esencia coligan e
cons i uye un luga . La cons ucción de un puen e, po ejemplo, cons i uye un luga po que ela-
ciona la ie a, la ie a y el homb e. El cons ui pensado desde la esencia de habi a habla de
un modo o igina io. Cons ui signi icaba o igina iamen e, en el an iguo alemán, habi a . La
an igua palab a bauen signi ica que el homb e es a la medida que habi a. Cuando el lenguaje
e i a el signi icado p opio
de
la palab a cons ui , el de habi a , pa ece que no es injus i icado.
No se a a de un simple p oceso que iene luga den o del cambio semán ico de las palab as.
Cuando el habi a se e i e de ás de las múl iples mane as en que no se piensa nunca como asgo
undamen al del se , cuando el habi a no es expe iencia como el se del homb e, el cons ui se
ei indica po una se ie de ac i idades y su sen ido p opio, el de habi a , cae en el ol ido. Los
mé i os de ese múl iple cons ui no llenan nunca la esencia de habi a sino po lo con a io es- 97
ingen el habi a en el cons ui . Y así nues o en endimiendo del mundo se educe. Reducimos
la ealidad y en endemos el homb e en é minos de sus necesidades cuan i icables y ecu sos
calculables. Nues a comp ensión se educe a acionalización y nues o es ado anímico en sen-
imen alismo. Una up u a en e pensamien o y sen imien o nos bloquea el acceso
al
mundo. El
lenguaje enmudece y el con ac o con el mundo se con ie e en soledad. De ese modo el hom-
b e se aliena con su p opia na u aleza y se ans o ma en me o ma e ial humano. Recupe a el
habi a es ecupe a la capacidad de poíesis que es si ua el homb e en la ie a, lle a lo a ella,
lle a lo
al
habi a , lo que exp esa ía An onio Femández-Aiba como esencia de
la
a qui ec u a.
«P oyec a la a qui ec u a lle a implíci a la capacidad de imagina , imagina o mas en el espa-
cio que sob epasan la ealidad pa a después cons ui las sob e
la
p opia ealidad. Es a acul ad
imagina i a pe mi e p e- igu a nue as o mas de ida, an icipa episodios pa a
la
biog a ía del
homb e o ecu i a a és del espacio a con igu a el cúmulo de ensoñaciones donde se puede
e i ica la acción de la que es solida ia la exis encia, pa a encon a
al
inal la ma e ia siemp e
a a eada en supe a los lími es de la geome ía. P oyec a es media en e las amas exis en es
y los nue os deseos humanos. Ideaciones g á icas que se con ie en en cons ucciones que eco-
en los di e en es episodios del espacio en el iempo, in en ando asumi la his o ia. Siemp e ue
he moso pa a el abajo del homb e mos a cómo es posible hace su gi las cosas de la imagi-
nación y a ibui le el inaudi o pode de la ans o mación. La cons ucción del espacio no se
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educe exclusi amen e a desci a la o ma sino a ascende y supe a la ma e ia de
su
ab ica-
ción. La a qui ec u a se p oyec a, así, a p opo ciona luga es pa a la exis encia de los homb es».
Poe iza -pensa , anscu i po lo pensado de
un
modo dis in o consis e en
un
e ela una ima-
gen, en un deja isualiza la esencia de lo in isible. Las imágenes poé icas son imaginaciones
en un sen ido especial: no me as an asías e ilusiones sino imaginaciones, inc us aciones en las
que se puede a is a lo ex año en
el
aspec o amilia . Po es o poe iza no es ningún cons ui
en el sen ido de le an a edi icios, deco ados y equipados; es
un
cons ui inaugu al. En la he -
mosa de inición de Femández-Aiba emos cómo se hace asequible el «cons ui , habi a , pen-
sa » del me a ísico Heidegge desplegando y ce ando
el
cí culo comple o de odos los elemen-
os: imagina , pensa , p oyec a , ie a, ma e ia, écnica, ci ilización, his o ia, cul u a, espacio,
luga , lo ascenden al y mí ico, la exis encia.
La esencia del habi a
es
poé ica. «Poé icamen e habi a el homb e», nos dice Heidegge a a és
del e so de Hi:ildedin. La esencia de la poesía que
es
la imaginación como e elación de algo
in e pela a la medida del co azón, del sen i o p esen i . Poe iza iene a se medi -pensa no con
la geome ía; es halla el me o, su p opio me o; es medi se con
el
más allá donde eside
lo
des-
conocido y
lo
mis e ios
o.
Reis au a de es e modo la a qui ec u a signi ica ía ascende de las
cuan i icaciones supe iciales y de la a bi a ia codi icación de la semiología y hace que los
luga es cob en ida. La esencialidad del habi a en e la subje i idad del se y la obji i idad de
es a en el mundo
es
el habi a o igina io.
La es e a de la especulación
La dis o sión p oducida po el desplazamien o del pun o de is a c ea i o en la elación suje o-
obje o hacia la compleja na u aleza o mal de obje os jus i ica la mul iplicidad de endencias
a qui ec ónicas hoy, incluso en su i educible oposición. La libe ación del lenguaje a qui ec óni-
co, la pé dida o al de cualquie p incipio e e encial ha lle ado a la inde e minación de sus obje-
i os de igual modo, se puede deci , que la libe ación del sexo ha lle ado a
su
inde e minación.
Pa ece que el deseo cuan o ope a sin es icción queda sin ealidad;
al
queda se sin imagina io
es á en odos los lados pe o en una simulación gene alizada. Cuando
lo
emenino se unde en
lo
masculino enemos g ado ce o de es uc u a, neu alización po encial, nos dice Baud illa d coin-
cidiendo con K aus en cuan o p e eía la amenaza del eminismo, que p esen aba la imagen de
la muje igual a la del homb e. Eso de ine una si uación de simulación que con ie e a
lo
emeni-
no ambigüedad.
Un
paso más allá de la simulación es á la seducción. Es a ue za de
lo
emenino
sob e
lo
masculino que hace escapa odos los pode es de
su
dominio. Lo emenino aho a como
apa iencia, como supe icie, se opone a lo masculino como ealidad y como p o undidad y
lo
hace acasa : con a el pode del se y la ealidad el dominio y la es a egia de las apa iencias.
La seducción es la al e na i a a la ep esión emenina con enida en
el
ela o de la mise ia sexual
-XCVIII-
y polí ica de las muje es con exclusión de cualquie o o modo de pode y sobe anía. La me á-
o a de la seducción de la a qui ec u a p esen ada como imagen se lle a a cabo hoy como libe-
ación de odos sus ínculos: ideológico, sociológico y an opológico. Po la misma con ención
que p e ende que la sexualidad y el pode sean undamen almen e del ca ác e masculino, la
seducción pe enece a lo emenino. Como e e so mismo del sexo, del sen ido y del pode ,
la seducción ep esen a el uni e so de lo ambiguo, la simulación y las apa iencias; una exal a-
ción de los signos en su uso malé ico.
F en e a las i udes co pó eas: salud, o aleza, belleza, e dad, a ibuidas a lo masculino, la
seducción es una ca ego ía que no necesi a undamen ación; es á inmedia amen e ahí sin que
nada le pe enezca excep o las apa iencias. Hace gi a las apa iencias sob e ellas mismas y al
cue po ac ua como au o ep esen ación. Su pod
e
es á en el juego; su sec e o en
la
in e sión de
oda p e endida p o undidad de la ealidad, de oda psicología, de oda ana omía, de oda e -
dad, de odo pode . Todos los signos son e e sibles. La seducción ep esen a el dominio del
uni e so simbólico, mien as que el pod
e
ep esen a el dominio del uni e so eal.
El
acaso de
lo eal, el acaso de la ma e ia, el iun o de lo iluso io y los inma e iales ep esen an
Jo
s ca ac-
e es undamen ales de nues a cul u a con empo ánea mediá ica. La a qui ec u a no escapa de
la in luencia mediá ica. Siendo el componen e p incipal de la cul u a ma e ial es á some ida en
el máximo g ado de media ización. La ob ención y pe cepción de la imagen a qui ec ónica ex aí-
da
comple amen e de los p ocesos globales de comunicación y comunicabilidad se desplaza en
un nue o p oceso an opológico. De nue o apa ece como una p oblemá ica del lenguaje, una
p o.blemá ica elación en e eo ía, p axis y ealidad del p opio habi a . La condición a qui ec-
ónica, pa e in eg an e de la condición u bana y medioambien al global, anscu e po un p o-
ceso dominan e de es e ización. Es amos an e un enómeno de es e ización global y di usa que
se ex iende como maquillaje de la az de la ie a. Los con enidos, las cualidades, los luga es,
se suplan an po la supe icialidad, la a ac i idad y los a e ac os; la expe iencia de lo eal po
la manipulación pe cep i a. La ins i ución
de
espacios se con unde con la ins alación de
ambien es que p opo cionan expe iencias pe cep i as. Po lo gene al, expe iencias que no son
di ec as sino un adi amen o in oducido pos e io men e po la in e p e ación.
El concep o de ambien e que asciende del espacio lúdico se con igu a como medio isual que
a ec a con dis in a in ensidad a la ac i idad senso ial. Los ins alado es ambien ales p e enden la
es imulación pe cep i a a a és de las di e sas écnicas que ienen a se apoyadas en la idea de
lo a ís ico como «e ec o o namen al
».
Si la concepción o iginal de los ambien es lúdicos p e-
endía una ape u a en la pa icipación in e ac i a del espec ado , en ealidad la elación se con-
i ió en un condicionamien o que el ambien e eje ce sob e el público con un mecanismo de
ap endizaje de cie os códigos u ilizados pa a su manipulación económica. Esos p incipios
alcanzan hoy el econocimien o o icial y ienen a o ma pa e de los in e eses de
Jos
sis emas
polí ico y económico; se en asumidos sob e odo po el espacio público iden i icado hoy con
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XCIX
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ASTRAGALO,05(1996)ISSN 1134-3672