Sentencias de Teognis, de Phocylides, de Pitágoras y de otros sabios de la Grecia
Full text
SENTENCIAS
DE
TEOGNIS ,
DE PHOCYLIDES,
DE PITÁGORAS ,
y de o os
sabios de la G ecia:
TRADUCIDAS DEL FRANCES
AL CASTELLANO
POR
D.
En ique A aide y Po ugal.Biblio eca PixeLegis. Uni e sidad de Se illa.
TOMO QUINTO.
CON LICENCIA.
En
Mad id, en la O icina de
AZNAR.
AÑO MIDCCC.II.
Se
halla á en la Lib e ía de
Cas illo,
en e
á
las g adas de 5. Felipe.
7
E53
DE TEOGNIS.
H
ubo a ios Esc i o esila nados
Teognis : del mas an iguo y cé-
leb e es de quien publica nos las
sen encias mo ales. Ignó ase su
o igen , el iempo de su naci-
mien o y el de su mue e. Él
mismo nos dice que e a de Me--
ga a ; y aunque habla di e en es
pueblos de es e nomb e , se c ee,
que aquel que econocía po pa-
ia suya , es aba si uado ce ca
del Á ico (1). El lo ecía en la
(i) Pla ón dice que Teognis e a
de lega a en. Sicilia ; pe o el mis-
mo Teognis es i ica que echaba me-
A
3
nos
[6]
olimpiada 48 , ce ca de 548 a ios
an es de nues a e a.. Fué con-
empo áneo de Salón , á quien
ue on a ibuidas a ias eces sus
máximas po Phe ecydo , maes-
ode Pi ágo as , y po
Pisis á-
o ,
es e amigo de las le as , que
puso en o den las poésias espa -
cidas de Ho ne o (i).
Algunos de sus e sos hacen
p esumi que nació con comodi-
dades. Su humo con iado y a-
gil des uyó su o una : una con-
duc a Tas
p uden e le hizo con-
-,...........4111111101111111111111111111~~~~~~1111.
nos su
pa ia , guando iajaba
en
Sicilia y en la Eubea.
(i) Si se c ee á Diógenes Lae -
cio , no • ué Pisis á o sino Solón,
quien jun ó las coplas dispe sas del
pad e de la Poésia Épica.
C7]
se a algunas eliquias de ella,
y la iloso ía le consoló del des-
p ecio que la iqueza gus a de
de ama sob e la indigencia i -*
uosa. Su mo al es sana , pe o
sin aus e idad : no condena los
place es inocen es , y no se a e -
güenza de celeb a los..; pe o es-
ablece que no pueden goza se
sus a ac i os sino en el eposo
de una conciencia pu a ,yen el
seno de la i ud. El ca ác e de
su mo al es la sensibilidad : se
escuchan sin pena sus lecciones,
po que comienza po hace se a-
ma . Los an iguos- ci aban sus
máximas como o áculos de sa-
bidu ía.
Los sabios enían en su dem-
pb la cos umb e de he mosea
us p ecep os con los a ac i-
os
de la
poesía : conocían que
A4
{83
la ima de los e sos con ibuía
á g aba sus lecciones en la me-
mo ia de sus discípulos. Teog-
nis siguió su exemplo , menos,
sin duda , po con o ma se con
el uso , que po obedece al ge-
nio que le gobe naba. No ha en-
ce ado sus pensamien os en e -
sos écnicos o jados con aba-
jo , y que po lo mismo se e-
ienen aun con mas di icul ad. Su
in ocacion es á en el es ilo de
los himnos de Ho ne o , y las
igu as a e idas que animan á
a ias de sus máximas , p ueban
que nació Poé a.
Aunque su ob a empieza po
una in ocacion , no hay que es-
pe a el lee un poéma didác i-
co undado sob e un plan egu-
la . Los pensamien os es an en-
egados á la casualidad ;
yes'
[ 9
de p esumi que no ué él mis-
mo quien los jun ó , sino que
despues de su mue e hab án he-
cho una ecopilacion de ellos si-
guiendo: el ó den con que se p e-
sen aban á la memo ia.
Se hallan epe idos a ias e-4,
ces es os mismos pensamien os
se á , puede se , po que nos han
conse ado el p ime modo con
que los explicó; aquel
con el qual
los co igió despues , y aquel aun
con que ue on al e ados en la me-
mo ia de algunos de sus discípu-
los. Hay ideas que pa ecen obs-
cu as ,po que se han pe dido los
e sos que las comple aban : hay
máximas que pa ecen condena-
bles , po que e an objeciones cu-
yas espues as no se han conse -
ado.
Puede compa a se lo que
nos
[ o
queda de Teognis á una
es a ua
an igua. expues a du an e un la -
go pe iódo de siglos á odos los
ul ages del iempo , los quales
han gas ado algunas de sus pa -
es , y han des uido o as ; pe-
o aí o se admi an -aquellas que
han espe ado. Con en o con e-
copila los agmen os que me
han pa ecido mas bien conse a-
dos , no he emp ehendido el es-
au a la es a ua.
Una g an pa e de es e o-
lumen no debe ag ada sino á
un peque io nume o de lec o es.
Aquí es Phocylides quien p es-
c ibe el no oba , y no ecela ;
y allí
Pi ágo as , que o dena ama
al pad e 'y á la mad e : en in,
es os son los p ecep os
de la mo-
al mas
usual p esen ados
en o-
da su sencilléz. j Qué a ac i os
{III
end án pues , iguales sen en-
cias
-
pa a los lec o es acos umb é-
dos á los delicados
, inos
y b i-
llan es pensamien os de la Ro-
che oucaul y de la B uye e!
Pe o es p eciso asplan a se á los
iempos an iguos de la G ecia ,
hácia la cuna de la mo al y de
la legislacion. En onces se án es-
pe ados los sabios que , ol idan-
dose de sí mismos , y Éo cui-
dando de ag ada , no pensaban
sino en ins ui á los homb es
no an es aun de sus- p ime as
obligaciones.
8
3
o disimula un jus o abo eci niew
o , y p ocu a que u lengua im-
p uden e no . p o óque sus u-
o es. Obligado á a a con cie -
o a e á los que: abo ece u co-
azon ,
noo les comuniques sec e-
o alguno
de
impo ancia.. De-
masiado. ap ende ás á conoce
sus
a oces almas : demasiado sab ás
ambien quan indignos -son
.
de
oda Con ianza. Ellos no quie en
o a cosa sino la as ucia , el a -.
did y la alacia ; y se imaginan
dichosos „ si de un. solo golpe y
a óz. deli o ,: pueden consuma la
desg acia o al de la humanidad..
Teme sus consejos enenosos ; pe-
o no e descuides en escucha
los a isos de los homb es de bien;
co e' á busca los po medio de
los pelig os y las a igas , has a
las ex emidades de la ie a.
'9]
V I.
Tampoco debe comunica se
indi e en emen e el sec e o p o-
pio á odos los amigos: hay muy
pocos dignos de gua da an p e-
cioso depósi o. Si emp ehendo
cosas g andes , no las con ia é si-
no á muy pocos. La imp uden-
cia de un momen o pod ía ocasio-
na me un la go a epen imien o.
VII.
Hay ci cuns ancias desg acia-
das y c í icas , en las quales el
á nigo i uoso y iel , es el mas
p ecioso eso o. Encon a ás po-
cos de aquellos amigos á oda
p ueba , que se a e an á cono-
ce e en la ad e sidad ; que sean
una
misma
alma con igo , y
quc
B2
1
[
20'
pa an con una i meza igual,
us p ospe idades y us e eses de
o una.
VIII.
Las penas del homb e - i uo-
so , son las sa is acciones del mal,
ado ; pe o el Leon mismo no
encuen a siemp e p esa , y la
de o an e pe plexidad se coloca
eqüen émen e en el co azon del
homb e injus o y pode oso.
I X.
Tú quie es que yo
sea u
amigo ; pus amanse de co azon,
y no de boca. Si us sen imien-
os son poco sincé os , si ienes
pa a mí la amis ad en los labios,
y la indi e encia, en el co azon,
yo p e ie o u abo ecimien o.
[
2
No e
de engas en pe segui me
abie amen e : yo a a é á lo me-
nos de epele us a aques : un
co azón doble , es mas pelig oso
pa a amigo , que pa a enemigo.
Es e homb e habla de
un
modo , y piensa de o o : no ce-
sa de alaba e en u p esencia,
y en u ausencia mani ies a po-
ca es imacion de, u pe sona él
pod á se un ag adable con ida-
do ; pe o es muy mal amigo.
¿Qué en ajas e p ome es de sus
alsas ca icias ? No se á él , po
cie o, el que, e consola á en us
a licciones , el que e da á la ma-
no en us ad e sidades : él eu-
ni ía odos los bienes de o u-
na , y jamás pensa ía en hace e
pa ícipe de ellos.
B3
[ 2
2
X I.
Si haces bien á un mal ado,
no espe es ecompensa alguna,
po que es o es p opiamen e sem-
b a en las o men osas olas del
océano. Jamás se han is o do-
adas mieses sob e las aguas del
ma ,
ni
nace el econocimien o
en el co azon de un mal ado.
XII.
Hay gen es que siemp e es-
án exigiendo , y á las quales
no puede con en a se jamás. Fal-
eseles una sola ez á sus deseos,
y ya se pe dió odo el u o de
los bene icios pasados ; y la a-
cilan e amis ad que se les había
inspi ado , quedó apagada pa a
siemp e en sus co azones.
•17
[
2 3
'3
XIII.
Pe o el homb e hon ado
y
sensible , se ap o echa con eco-
nocimien o de los bene icios que
se le hacen , y goza oda ía la go
iempo despees ,
del place
de
habe los ecibido.
XIV.
Jamás al an amigos en la
mesa ; pe o pocos se encuen an
en
los
momen os desg aciados de
la ida.
X
V.
Nada hay mas di icil de co-
noce , que el homb e also. Con
un poco de
habilidad acil nen e
se descub e la mezcla del o o;
pe o no se
dis ingue an acie-
men e el amigo pé ido que ele -
B
4
E
2
4
]
a en la en e la buena in en-
clon , y el engaño en el co a-
X V I.
No undes u glo ia en las
iquezas y el pode : es as en-
ajas no e pe enece án , y se-
án siemp e del eso e de la o -
una.
Qué ciegos somos ! No e-
nemos sino opiniones agas , y
la igno ancia es nues a he en-
cia. Se me há concedido , po
en u a , el pode p e ee lo que
esul a á de mis deseos ? Yo e-
mo hace mal , y hago bien ; yo
quie o hace bien , y hago mal.
El suceso engaña odos mis p o-
yec os ,
y
odas mis mi as yo
[ 25
me -hallo sin cesa de enido po
las leyes de la in encible nece-
sidad : solo en los dioses se en-
cuen an siemp e de acue do las
ob as con su in eligencia.
XVIII.
Tú engañas al amigo , al qual
has seducido con el ex e io de
la hospi alidad : ú a ojas al des-
g aciado que implo a us soco -
os , y es o los dioses lo saben.
XIX.
P e ie e la pob eza en el se-
no de la jus icia , á la abundan-
cia que p ocu a la iniquidad.
X
X.
Todas las i udes es án com.,
[ 26
p ehendidas en la jus icia : si di
e es jus o , í e es homb e de
bien.
XX
X.
La o una puede p odiga
sus a o es al mas malo de los
homb es ; pe o hay pocos mo -
ales á quienes los dioses hayan
concedido la i ud.
XXI
I.
Gua da e bien , si es ás co-
lé ico , de echa en ca a al in-
digen e la pob eza que ul aja al
alma. Los dioses hacen cae la
balanza co no les ag ada; y ame-
nudo dexan desnudo á quien
ha-
bian
colmado de bienes.
[
XXIII.
El o gulloso se ensalza , se
ele a , y quie e alucina . ¿Pe o
sabe cómo conchii á el día pa a
él? ¿Sabe en qué es ado le co-
ge á la noche?
XXIV.
La ejéz y la calen u a aba-
en al homb e ; pe o mas aí o la
,pob eza. Aquel á quien és a ab u-
ma , ni puede habla , ni ob a ;
sus manos y su len:gua es án a a-
dos.
XXV.
Quién sabe pone é mino
á su o una ? El que posee mas
iquezas , quie e á lo menos do-
bla las. ¿
e
Quién pod á sa is ace
jamás á an as gen es , que o-
34
alo con a la desg acia y con-
a la p ospe idad.
XXXV
I
Teme el expone e á pe de
u
amigo po una al a lige a;
gua da e de escucha al calum
niado que, le acusa. Solos los
dioses es án exen os de come e
al as ; sin indulgencia no puede
exis i la amis ad.
XXXVIII.
Tí2
ab azas á un des e ado:
ú
undas u espe anza en su
econocimien o ; guando á aquel
le sea pe mi ido ol e á su pa-
ia , no encon ax
ás
en él el
mis-
mo
homb e.
XXXIX.
No e ap esu es demasiado:
C
3
ma cha con anquilidad po el
camino mediano ; és e es el que
conduce á la i ud.
XL.
¡
Qué ! dice el desg aciado,
V
a es á dec e ado po los c ue-
les hados que jamás se é yo en-
gado de los inhumanos , cuya
iolencia me lo ha a eba ado o-
do. Despojado po ellos , y e-
ducido á una e gonzosa desnu-
dez , oda ía me e é obliga-
do pa a subs ae me de sus gol-
pes á a a esa los p o undos íos
y los o en es impe uosos !
El
Cielo me ehusa á el ¿spec áculo
de sus lág imas ! ¡Yo no me em-
b iaga é con su sang e impu a ..
¡Desdichado ! Tú blas emas. Tá
has gozado el bien
sopo a el
mal con alo . El Cielo
e ha.
C z
[ 3 6
hecho conoce una y o a
sl ua-
cion : ap ende á se sumiso. Des-
de la p ospe idad caís e en la clQs-
g acia : no descon íes de los dio-
ses : desde la desg acia , puede
se que ellos e ele en á la p os-
pe idad. Pe o sob e odo , escusa
us anas quejas : á halla ás in-
sensibles á u desdicha odos los
co azones.
XLI.
I.
Teme al enemigo que bus–
.
ca el modo de asegu a e con pa-
lab as dulces : si e pones en sus
manos , no consul a a o a co-
sa sino la enganza , y nada po-
d á desa ma lo.
XLII.
€ Qué espí i u anima ,pues,
á . mis conciudadanos ? .Yo les se'-e
91,
[
37
é odioso , si
p ac ico el mal ;
y
no puedo se les ag adable , si ha-
go bien.
XLIII.
Tú e as mi amigo , y has co-
me ido al as : no es
á
mí á quien
debe, acusa se : ú habías halla-
do un buen amigo , pe o ha-
bias ecibido una mala cabeza.
X Li .
Tú no pod ás dexa mejo
he encia
á
us hijos , que aquel
pudó que acompaña
siemp e á
la i ud.
XLV.
Se ía de desea pa a cie os
homb es el no habe nacido , y
que
sus ojos no
hubiesen
is o
la
cla idad del
sol. Que
sus días
e3
C38)
no hayan sido co ados , á lo me.,
nos desde sus p ime os años !
¡ Que no hayan sido en egados
guando nacie on , al eposo de
la mue e!
L V
Si los buenos p ecep os die-
an un buen en endimien o , e-
iamos o ma se los jó enes so-
b e los p incipios de sus pad es,
y el, sabio no end ía que a e -
gonza se de sus hijos indignos;
pe o es pe de las lecciones , el
que e muda el co azon de los
malos.
XLVI
I.
Quién es el insensa o que
quie e hace se ca go de mi en-
endimien o , y no piensa en ob-
se a el suyo ?
39
XLVIII.
Faca es ene una ida
co.
mun sin hace mucho bien , ni
mucho mal ; pe o sin lucha con-
a los obs áculos, no se adquie-
e la glo ia. No c eas , sin em-
ba go, ob ene la sin exámina
us
ue zas , y eme emp ehende
con un loco en usiasmo , lo que
eas que e es incapáz de execu-
an
XLIX.
Es udia las inclinaciones y
los
deseos de aquellos que a as , y
ap ende á con o ma e con ellos.
Si u amigo quie e dexa e , no
le obligues á queda se con igo:
si quie e queda se , no lo empe-
ñes á i se : si due me , no le in-
e umpas
el sueño ; y si
quie-
c 4
403
e
ela , no le obligues á do -
mi . Nada hay mas insopo able,
que la sujecion.
L.
Ca o
y
desg aciado amigo,
di
ienes despues de habe su cado
las ma es , despojado de odo , á
los b azos de un amigo que nada
iene. Yo e p odiga é, á lo me-
nos en mi desg acia , lo mejo
que los dioses me han dexado.
Tú me amas , y yo no e di é,
en á sen a e conmigo , y
e
ocul a é lo poco que poseo !
Yo
no i é á o a pa e á busca con
que ecibi e , pe o lo que en-
go es uyo. Si e p egun an có-
mo i o yo , esponde que
,
me
sos engo con abajo ; pe o que
al in , yo me sos engo : que soy
demasiado pob e
pa a soco e
[ 4 1
g an - núme o de desg aciados;
pe o que no desecho al amigo
que se e ugia á mi seno.
L
Dichoso el qué puede deci :
e
i
6h ju en ud mia ya pasada , óh
ejez que e ace cas , jamás
me
habeis is o, ni e éis hace ay-
cion á un amigo iel jamás en-
con a éis ileza en mi co azon!
Es e co azon es á sa is echo , y
yo puedo en ega me sin u ba-
con y sin emo dimien o, al pla-
ce de los es ines , guando mis
oídos son he idos del dulce son
de la lau a , y guando mis de-
dos pulsan las ha moniosas cue -
das de la Li a.
L I I.
Obse a esa cabeza caída, ese
[
42
cuello o cido , esas mi adas °Hg.
cuas , y econoce ás el alma ba-
xa y alsa de un escla o.
L'I .
Yo me lleno de o gullo lo=
camen e con mi ju en ud ! bien
p es o p i ado de la luz del sol,
y semejan e á una oca insensible,
me halla é cubie o de ie a pa-
a siemp e, y has a el mismo bien
que hab é hecho se á. bien p on-
o ol idado.
14 I V.
Se o ma una alsa idea de
la
dicha que no se ha expe imen a-
do. Nada hay peo que la p eo-
cupacion , y nada p e e ible
á la
expe iencia.
10!
5
X
4
3]
L
Buenos días : qué ienes
á
deci me ? Si es algo bueno , ¿po
qué e de ienes ? Bien acil es el
anuncia lo.
LVI.
Facil es el hace de un hom-
b e de bien , uno malo ; pe o
quién pod á hace de uno ma-
lo , un homb e i uoso ?
L VII.
Abo ezco á la muge que en-
cuen o en odas pa es ; y abo -
ezco ambien al homb e insen-
sa o que abandona sus ie as ,
y
quie e lab a las de su ecino.
LVIII.
No
hay p oyec os sin peli4
[
5
°I
ud , sino la p ospe idad : é ahí,
óh Cielo ! á dónde conducen los
in o unios.
LXXIV•
Tú e a liges , desg aciado
Ci nus , y á odos nos es llo-
a con igo. Pe o no e engalle
es o , el dolo de un amigo so-
lo nos a lige un dia.
]L X X V.
El sabio no debe pe de ja-
más la calma del espí i u. No
e dexes aba i de la desg acia,
ni iun es imp uden emen e en
la p ospe idad. Sob e odo ,gua a
da e de ju a que end án us
deseos el in que e p opones.
Pa ece que los dioses se compla-
cen en cas iga al eme a io que
quie e p e ee el in de los su4
[5'3
cesos. Del mal nace el bien : el
bien engend a el mal : es e hom-
b e no enia nada , y se en i-
queció de un golpe : aquel o o,
nadaba en la abundancia , y se
despie a en la mise ia : el sabio
come e al as : la glo ia se
com-
place
en co ona al
insensa o ; y
eqüen emen e , los hono es se
aglome an sob e la cabeza del
mal ado.
LXX V I.
Si yo ue a ico , mi que ido
do Simónides , nues os homb es
impo an es, con odo su o gullo,
no
sab ían in imida me ; pe o en
ano he cul i ado
mi
en endi-
mien o ; el igno an e me
impone
y engaña , y la mise ia me hace
mudo.
[521
Los icos escasean de luces
pa a sabe hace un buen uso de
sus iquezas ; y los que en y
desean el bien , es án op imidos
de la mise ia : los unos y los
o os expe imen an una igual im-
po encia ; es os se hallan de e-
nidos
po
la pob eza ,
y
aquellos
po su imbecilidad. Some ámo-
nos. No es
pe mi ido á los mo -
ales el comba i con a los dio-
ses , ni pedi les cuen a de sus
dec e os.
LXXVIII.
Sé ico : és a es la sola i -
ud la u ba de los humanos
no sabe conoce ni ap ecia o as.
C
3
LXXIX.
Tú pod ías se an jus o co-
mo
Radaman o
mismo ; an
ha-
bil como Sisi o , hijo de Eolo;
aquel Sisi o , que po su des e-
za llegó á sali de los in ie nos:
(él u o ,e1 a e de pe suadi
á
P ose pina, lisongeándola , y de
aplaca á es a diosa , la qual 'p i-
a á los homb es de sen ido , y
les hace pe de la memo ia.. An-
es de él ningún mo al , i o
aún , habla jamás conside ado
á
los is es humanos en uel os en
la obscu a nube dé la mue e,
ni había descendido á la' ia es-
ancia de las somb as , ni había;
anqueado las neg as pue as que
los ienen ence ados , á pesa de
sus es ue zos in uc uosos ; pe o
Sisi o , con su habilidad , ol ió
D
3
543
de aquellos luga es emibles y
eneb osos , y o nó á e la luz
del sol ) ; an eloqüen e como
Nes ó , semejan e á los dioses,
que hab ía sabido da á la ábu-
la los colo es de la e dad : ex-
cede en p es eza al uelo ápi-
do de las ha pías , y á la ca e-
a elóz de los hijos de Bó eas;
y sin emba go , e halla ías aún
obligado á con eni , en que o-
das es as en ajas son bien débi-
les , y en que las iquezas
ie-
nen
mucho mas pode .
L X X X.
Nadie lle a á los in ie nos
las iquezas supe luas. No se
puede uno , dando la suma mas
c ecida , esca a de la mue e,
de la en e medad , ni de la is e'
ejéz que nos pe sigue._
1
si
d
L
XXX
I.
Oh Júpi e ! Que la inju.
ía. y el, op ob io no pe sigan al
mal ado , y no sean su jus a e-
compensa ! ¡Que el impío que des•
p ecia á los dioses , que el hom-
b e c uel que lle a la maldad
en su co azon , y no sabe sino
hace mal ; eciba la pena debida
á sus c ímenes , y que la mali-
cia del pad e
.
no sea impu ada á
sus hijos ! Du'eño de los dioses,
que los hijos del homb e injus-
o , si aman la equidad , si e-
men la cóle a , si se p es an á
hace eyna la conco dia en e
sus ciudadanos , no sean pe se-
guidos po las al as de sus pa-
d es. Pe o , ay! aquel que co-
me e el c imen , e i a la pena,
y -o o
expe imen a la enganza.
D4
[5 6
¡
Oh Rey de los inmo ales !
El
homb e ec o, que jamás se man-
chó con la impiedad y' el pe ju-
io , expe imen a una sue e que
no ha me ecido ; y noso
' os ado-
amos oda ía u jus icia! ¿Quién
pod á e e encia á los dioses,
guando el mal ado., cubie o
de
iniquidades , desa ia la cóle a de
los humanos y la de los inmo a-
les : guando desde el seno de las
iquezas , insul a al homb e de
bien : guando el jus o se halla
agobiado báxo
,
el peso de la mi-
se ia
(I) ? Oh
amigos mios
(1) Es e pedazo debe mi a se co-
mo un deséo explicado de un modo
poé ico , como una i a imp eca
don con a el c iminal iun an e
sob e la ie a , y no como una blas-
emia ; Theognis en muchas de sus
ma-
[ 57
en iqueozós , si es posible ; pe o
sin come e injus icias : sed hábi-
les ,
pe o sin
hace os culpables.
LXXXII.
Júpi e ! Ex iende desde
lo
al o de
«
los Cielos la mano sob e
mi pa ia ; y dígna e de de en-
de la , y haz que los o os dio-
ses la p o ejan ; pe o que Apolo
di ija mi oz , y aclá e mis pen-
samien os. ¡Flau a melodiosa, dul-
ces cue das de la L
i
a , acompa-
ñad nues os can os ! Vamos á
hace ,libaciones en hono de los
dioses , y ap o echémonos de los
bene icios de Baco. Vi a aleg ía,
máximas , ha celeb ado la jus icia
de los dioses , y ha ecomendado la
esignacion
á sus dec e os.
[ 58
anima sola nues os discu sos
y
no emamos , ni los Medas , ni
sus a mas. Hay cosa mas sábia,
que en e ene al alma en las
dulzu as dé una aleg ía inocen-
e , des e a las penas de o ado-
as , desp ecia los cap ichos
,
del
des ino , los males de la ejéz ,
y
los
ho o es de la mue e ,?
LXXXIII.
Discípulo y mensage o de las
Musas , íi que sacas de su seno
lecciones de sabidu ía no las en-
idies al ulga : qué impo a
que h seas ins uido , si
no lo
e es sino pa a í
solo )
LXXXI V.
Yo he iajado en la Sicilia:
yo
he co ido la Eubea , ica de
p esen es
de Baco : yac
.
he is o
'14
59
la sobe bia Espa a , bailada
po
el Eu o as y no he encon ado
po odas pa es sino pa ones
que me han aca iciado ; pe o
la
aleg ía no
podia
en a en
mi
co azon
yo no enia o a cosa
en la memo ia
sino
mi pa ia.
LXXXV.
Amigos ,
no me . hableis
de
o a cosa , que de la amable sa-
bidu ía , pa a que ella sola ocu-
pe mi co azon. En onces se é sen-
sible al dulce son de la Ly a : en-
onces la lige a danza , los ha -
moniosos e sos ae án a mi se-
no el place ; y en onces , sa is-
echo de mí mismo., gus a é
de
la con e sacion de las gen es hon-
adas , y conoce é la elicidad sin
o ende al
ex ange o ,
ni al con-
ciuclaaano.
[66]
XC I V.
Sabes
lo
que con iene ha-
ce , mi que ido Damoclés , a -
egla us gas os á us habe es?
Fue a disipacion , ue a aho os
só didos. De es e modo abaja-
ás , y no se án los o os los que
coge án el u o de us sudo-
es : así no mendiga ás los soco -
os de homb es du os, que e e-
duci án á una escla i ud. Gua -
da pa a u ejéz las iquezas son
en onces bien necesa ias : aho a
ambien alguna cosa pa a que se
halle despues de u mue e ; po -
que no se ,de ama án lág imas
ningunas en u en ie o , si no de-
xas con que paga las.
X C V.
Pocos homb es eunen el mé-
e
lo
[
67]
i o y la belleza : ¿no es una dé-
bil en aja , la de uni se es os dos
p esen es del Cielo ?
XCVI.
Recibis e un g an bene icio,
y solo mani es as e ing a i ud:
uel e á cae en igual necesidad,
y acude al mismo bienhecho .
XCVII.
Yo he bebido en es a uen-
e : el agua me pa ecia dulce y
limpia : se en u bió : yo i é á
saca la de o o manan ial.
An es de alaba á un hom-
b e , óma e iempo pa a cono-
ce le ; es udia sus inclinaciones,
su ca ác e y sus cos umb es.
Hay gen es que no son o a co-
E
2
[
sa que
másca as ; hábiles en
acul,
a su na u al pe e so , ienen un
alma , y un semblan e que saben
acomoda los á las ci cuns ancias
y
ocasiones que les ocu en.
X
C
I X.
Jó en , y b illan e oda ía
con odas las lo es de la bella
edad , ap o écha e de us en-
ajas , y en ega u alma á la
i ud. Los dioses no e pe mi-
i án anda dos eces el camino
de la ju en ud. Los humanos no
pueden subs ae se de la mue e:
la ejéz llega con sus pesadas
manos ; se apode a de sus cabe-
zas , y les echa en ca a el iem-
po que han despe diciado.
c.
Dichoso , y muy dichoso,
[ 69
aquel que
sin habe conocido
las
penalidades de
la
ida , descien-
de
al neg o asilo de
los mue os!
¡
Dichoso el que no ha enido
iempo de ap ende á eme los
lazos del abo ecimien o ; que no
ha i ido bas an e pa a es udia
el alma dudosa de sus- amigos,
y pa a sonda los p o undos e-
pliegues de siis
co azones!
C I.
los icos ocul an el
icio ;
y
la pob eza , la i ud.
C I I.
¡
Qué
insensa os somos en
llo a po los
mue os ! De a-
memos mas bien lág imas po
la
lo de la ju en ud que se ma -
chi a.
E3
[
CI
II.
• Oh alma mia, alma insensa a,
en ega e á la aleg ía ! Bien p esa
o o os mo ales an á succe-
de me , y yo se é sepul ado bá-
xo de ie a.
Si mi enemigo es homb e
de
bien , yo me gua da é de habla
mal de
él ;
y no alaba é jamás
al malo , que me ama.
c
Oh Plu o , el mas he moso,
el
mas deseado de los dioses, con-
ig
9
puedo p ac ica el mal ,
y
se é siemp e homb e hon ado.
C V I.
En
la aleg ía de los
es ines
[711)
ol ido la pob eza , que me aba e
el co azon : yo desp ecio al ma-
lo , cuya lengua ponzoñosa me
pe sigue ; pe o yo gimo oda ía
po mi ju en ud , po aquella
amable ju en ud que ya no exis-
e ; y ie o lag imas po la is-
e ejéz , que me amenaza.
C V
1
Homb e ico. , 6. me has
echado en ca a mi mise ia : los
dioses , al ez , me en ia án las
iquezas.
CVII I.
La espe anza es la sola di-
inidad a o able que ha queda-
do en e los humanos. Las o as
nos han abandonado , y epado
al Olimpo. La buena é , la ma-
yo de las inmo ales,
nos ha de-
E
4
[72]
xado : la emplanza se ha e i-
ado con ella : las g acias han hui-
do lejos de la ie a. Ya no hay
ju amen o sag ado , ni mo al
que e e encie
á
los dioses : ya
no hay de ocion , ni de echos,
ni jus icia ; pe o el homb e , en
an o que espi a y é la luz del
sol , goza los bene icios de la es-
pe anza. Que in oque á los dio-
ses , que queme en hono suyo
los b illan es guanos de las íc-
imas ; pe o que la espe anza e-
ciba los p ime os y „úl imos sa-
c i icios.
C
I X.
Yo no amo , no
deséo
las
iquezas. • Pudie a yo , i ien4
con poco , no expe imen a jamas
los males , que acompañan
á la
mise ia !
C
es]
C
X.
Indi e en e cosa es , despues
de la mue e , el es a endido so-
b e apices ó sob e za zas ; so-
b e la oca , ó sob e plumas. Yo
no deséo bienes que no puedo
dis u a . Ah ! qué me impo a,
despues de mi mue e, el es a
co-
kcado
en la umba de los Reyes?
C X
Las ob as del jus o son san-
as, y sag adas sus
palab as : el
ien o lle a las del malo.
C XII.
Di icil es el engaña al que
nos quie e mal ; pe o es bien a-
ca alucina el alma con iada de
un amigo.
C74)
1411111111111111111~111111111111~11111111
~~1~11111111111~ illew
SENTENCIAS
DE PROCYLIDES.
Phocylides pa eció algo mas
a de que Teognis , y le co-
pió algunas eces : compuso poé-
mas he oycos , elegías y sen en-
cias mo ales ; pe o no nos que-
dan sino alguna de es as úl i-
mas. Las esc ibió en e so , co no
Teognis ; pecó no ha e es ido
como él sus pensamien os de los
ado nos de la poesía (1) ; y
am-
(I) A lo menos no ha omado
de la poesía sino las dos compa a-
ciones de la ho miga y de la abeja.
C
75]
poco se ha empeñado en hace -
las pican es po un modo inge-
nioso. Es un legislado que p es-
c ibe al homb e sus debe es , ha-
ciendo habla á la aus é a azon,
y desdeñando el he mosea la. Pa-
a pe suadi , se necesi a de a e:
és e es inú il guando se dic a,
y
Phocylides dic a siemp e. Es-
e no o ece a isos ni lecciones,
sino p ecep os.
Algunos sabios han mi ado
lo que nos queda de sus ob as,
como supues o , po que en ello
se encuen an algunos de sus e -
sos , en e los que han a ibuído
alsamen e á las Sibilas ; pe o los
piadosos alsa ios , que po un
zelo imp uden e compusie on los
e sos Sibilinos , pueden habe
in e calado en ellos algunos e -
sos de Phocylides , pa a
de a-
[ 82
I
V I I.
Ten ho o al also es imo-
nio ; y sea u, lengua el ó gano
de la equidad.
VIII,
Respe a la i ginidad , y con-
se a siemp e la buena é.
IX.,
Ten esc upulosamen e la ba-
lanza en el iel ; no la dexes cae
á ningun lado.
x.
Teme en odas las cosas los
ex emos. En odo lo que se
quie a , esul a la
he mosu a
de
lo jus o de las p opo ciones.
[
8
3
X I.
Si p es as un ju amen o al-
so , u misma igno ancia no e
se i á de disculpa. Sea el pe -
ju io el que se quie a , la i a de
Dios, lo pe sigue.
XII.
No qui es al Lab ado las si-
mien es odo obado es el ob-
je o de la exéc acion pública.
XIII.
No e engas al abajado su
ecompensa gua da e de op i-
mi al pob e.
XIV.
Haz que u lengua sea con-
ducida po u juicio ; y sepul a
u sec e o en u
seno.
F
[
84
X
V.
No con en o con se jus o,
•
.
•
no pe mi as la injus icia.
X
V I.
Soco e p on amen e al ne_-
cesi ado : no le digas que uel-
a mañana ; y acué da e , que es
menes e da al indigen e a ma-
nos llenas.
XV
I
I.
Si e de guía al ciego , y
ab e u casa al des e ado.
XV I
I I.
Toda na egacion es incie a;
en piedad del desg aciado , que
nau agó.
1
E
s
s
I
X I X.
Ala ga la mano al que cae:
sal a al desg aciado que no pue-
de halla apoyo. El dolo es co-
mun
á odos los homb es ; la i-
da es una , ueda , y la elicidad
no iene es abilidad.
x
Si poses iquezas , pa celas
con el desg aciado , pa a que la
indigencia eciba su pa e de lo
que Dios e ha dado.
x
Oxalá que odos los hom-
b es u ie an el mismo modo de
pensa , 41a
misma o una , y la
misma ida !
F
3
[
86
XXII.
G ie e la espada pa a de-
ende e , y no pa a he i ; y
pluguiese al Cielo que jamás u-
ie as necesidad de a ma e , aun
pa a una jus a causa! po que di.
no puedes da la mue e al ene-
migo , sin que
us
manos que-
den manchadas.
XXIII.
No a a ieses po el campo
de u ecino , y espe a su he-
edad. La mode acion es bella en
odo , y la
ansg esion
condena-
ble.
XXIV.
Respe a en el campo
el u o,
que aun no es á madu o.
C87
7
X X V-
Dispensa á los ex ange os
los mismos mi amien os que á
us conciudadanos. Todos nos so-
me emos igualmen e al in o u-
nio , y la ie a misma no o e-
ce al homb e un apoyo segu o.
X X V I.
La a a icia es la mad e de
odos los c ímenes. El o o condu-
ce y ex a ía los homb es. "e
i
Me-
al unes o ! qué guia an
ii -=
iel e es ! Tú solo icausas nues a;
pé dida ; y po í s9lo odo es á
as o nado. Pluguiese á los do-
ses que no e hubie as 'hecho pa-
a noso os un mal necesa io ! Á:
í es á quien debemos los comba-
es , las apiñas , las ca nice ias:..
po í los pad es no encuen an
F4
[ 88
en el co azon de sus hijos sino
el abo ecimien o ; y po i , los
he manos se uel en enemigos
de sus he manos!
XXVII.
No engas un pa ece en u
co azon , y o o en us labios. No
e pa ezcas al Camaleon (I), que
muda de colo , co no de luga .
XXVIII.
El homb e
i olun a iamen e:.
injus o , es a óz. No me a e o
á deci o o an o del que obe-
(i)
En ,el o iginal dice : No pa-
ezcas
al
Pólipo &c. po que los'
an iguos c eían
que el Pólipo de.
ma , guando sé eía amenazado de
algun pelig o , ' omaba el colo
de
la oca, á, la qual es aba -asido.
M •
s
C89]
dece á la
necesidad ;
pe o sonda
bien el co azon del mo al que
es ob a .
XXIX.
No e llenes de o gullo po .
us
iquezas , po u ue za , ni
po u sabidu ía. Dios solo
es sa-
bio , es ico y pode oso.
XX X.
Compadece á los desg acia--
Os : no e dexes
deslumb a del
b illo
de las g andezas. El exce-
so
del
mismo bien , es unes o á
los mo ales.; sume gidos en
las
delicias , buscan nue os deley es.
démasiada iqueza conduce al
o gullo ,, y p oduce la insolencia:
el calo de la sang e degene a en
manía : la cóle a
es un momen o
[
s o
I
pasage o ; pe o exál ada , se con-
ie e en u o .
XXXI.
P ocu a que los males pasa-
dos no inquie en u alma es
imposible que dexe de se hecho
lo que ya se hizo.
XXXII.
Sabe manda á u mano , y
pone un eno
á
u cóle a. Ame-
nudo , aquel que hie e iene á
pa a en asesino , aun
a pesa
suyo.
XXXIII.
La emulacion de los hom•:
b es hon ados, es laudable ; la del
los malos , es unes a,
C9
=
]
X
XX
I
V.
La audacia es muy pe nicio-
sa en los malos ; y de un g an
soco o á los que quie en hace
bien.
XXXV.
El amo de la i ud es ho-
nes o : el amo ca nal conduce
á la e güenza.
FI homb e de un ca ác e
amable y dulce , es la elicidad
de sus conciudadanos.
XXXVII.
No en idies la dicha de us
iguales : ellos iehen de ec os;
sé
con ellos indulgen e. La elicidad
de los dioses log a el que no
C
9
g
]
L I V.
No aho es us anas ique-
zas ; acué da e de que e es mo -
al. Goza émos noso os de nues-
as iquezas en los in ie nos ?
Lle a émos allá nues os eso-
os ?
V«
Todos los mue os son igua-
les , y Dios manda á las almas.
Todos se án ecibidos en las es-
ancias e e nas :, odos end án
una pa ia comun ; y los mismos
luga es espe an á los pob es y á
los Reyes.
L V I.
Mo ales noso os enemos
co o iempo de ida ; algunos
ins an es se nos han concedido.
[ 99
I
Pe o el alma no conoce á la e-
jéz , y goza á de una e e na i-
da.
No e dexes agobia de la
desg acia , ni anspo a de los
sucesos elices. Es menes e des-
con ia eqüen emen e en la i-
da, de lo que pa ece mas segu o.
LV III&
La azon es un a ma mas
pe-
ne an e
que el ace o.
L IX.
Ap ende á con o ma e con
las ci cuns ancias , y no soples
con a el ien o. Un ins an e lle-
a el dolo , y o o el consuelo.
G
Eloo]
14 X.
Dios ha dis ibuido
a mas á
odo lo que exis e. El páxa o
ha ecibido la lige eza : el leon
la ue za : el o o se de iende con
las as as , y la abeja con su agui-
jón : la azon es la de ensa del
homb e.
L X I.
La sabidu ía es inspi ada po
Dios mismo ; ,nada es supe io á
la azon que ella conduce. El
homb e que solo iene ue za,
no puede medi se con el sabio.
La sabidu ía es la que a egla
los abajos del Lab ado ,
la
que ige los pueblos , y la que
doma los ma es.
Nó e piques de que e una
ambiciosa y uidosa eloqüencia:
no busques el b illa en us dis-
cu sos , sino el hace los ú iles.
,XIII.
Es hace se culpable el ocul-
a á un desalmado , y p ocu-
a
que el c imen quéde impu-
ne. Sac i ica el malo al abo e-
cimien o , es obligacion nues a:
i i con los c iminales , es expo-
ne se á mo i con ellos.
L X I V.
No ecibas en depósi o el
bo ín del sal eado . Aquel que
oba , y aquel que encub e , son
culpables de un mismo deli o.
G3
LXV.
Usa sob iamen e de lo que
posées , y no e condenes ú
mismo á la indigencia po us
locas p o usiones.
No jun es en mayo núme o
que el que puedas man ene ,
aquellos animales que ayudan al
homb e á saca de la ie a su
subsis encia.
LXVII.
Dis ibuye á cada uno la
po cion que se le debe ; nada
es p e e ible á la equidad.
LXVIII.
Vuel e á en a en su cami-
no al iajan e que se
ex a ía;
E
1033
y a anca al u o de las olas,
al desg aciado, á quien ellas quie-
en aga se.
LXIX.
Le an a has a el caballo de
u mo al enemigo caído en el
camino. Es un place el adqui-
i un amigo sincé o , en la pe -
sona de su enemigo.
L X X.
No con ecciones enenos , ni
consul es lib os de mágia.
LXX
I.
Co a el mal en su aiz ; cu-
a la llaga an es que llégue á
emponzoña se.
LX XI I.
No
comas el animal dego-
G
4
[ Io4]
liado po o os animales ; aban-
dona á los pe os esos es os im-
pu os. Es p opio de bes ias e-
oces el de o a se unas
á
o as.
LXXIII.
Respe a la pu eza de las jó-
enes í genes , no las o nes
si-
quie a la mano con iolencia.
LXXIV.
Luego que la gue a sé
en-
ciende , huye de las que ellas y
las disensiones.
No e alimen es con las so-
b as de una mesa agena. Debe e
á í mismo u man enimien o , y
no lo comp es al
p ecio de la ig-
nominia.
zxx
No de ames us bene icios
sob e los malos , po que es sem-
b a en las olas del ma .
LXXVII.
T abaja : ú debes paga u
ida con_ us abajos. El pe e-
zoso oba á la sociedad.
LXXVIII.
No has ap endido o icio ?
pues anda á a a la ie a. Bus-
ca , que no
.
e al a á ocupacion.
Quie es en ega e á la na e-
' gacion ? las ma es e es án abie -
as. Quie es halla ocupaciones
campes es ? bas an e as os son
los campos.
[
Io61
LXXIX.
Sin el abajo , nada es
a-
cil al homb e , ni ampoco á los
inmo ales : el abajo ayuda á
se i uoso.
L X X X.
Luego que los u os de los
campos, despojados po la hoz se-
gado a , acaban de ecompensa
al Lab ado , las ho migas de-
xan sus es ancias sub e áneas y
uel en á pa ece , a ojadas de
sus e i os po la necesidad ; ellas
cogen los g anos de cebada ó
igo , abandonados en los ba be-
chos ; y la ho miga , que a as a
su ca ga con abajo , es segui-
da de o a ho miga ca gada de
o o peso igual. Ese pueblo , en-
deble y labo ioso á un mismo
los
os
e.
e.
le
is
[
Io7
iempo no se dexa ence de la
a iga , y jun a pa a el in ie no
los bene icios del e ano.
LXXXI.
Hija del ay e , la diligen e
abeja no se en ega á abajos
menos con inuos. Ella elige pa a
ob ado la abe u a de una oca, ó
el hueco de una ieja encina. Allí
depone el p ecioso jugo que ha
ecogido de mil lo es : o ma
palacios , sin núme o , de ce a ,
y
des ila la miel mas deliciosa.
-
LXXXII.
No gua des el celiba o si no
quie es mo i abandonado. Vuel-
e á la na u aleza lo que la de-
bes : ú uis e engend ado : ú
debes p oc ea á u
ez.
[ 114
po se á
pu o. Tales son las le-
yes de la jus icia : con o ma á
ellas u conduc a , y la elicidad
e acompaña á has a la úl ima
ejéz.
SENTENCIAS
DE LOS SABIOS
DE LA GRECIA.
De los Sabios de la G ecia:
E
n
odos iempos se ha abu-
sado de las palab as. La ue -
za y el espí i u que ella inspi-
a, cons i uye on en e los Ro-
manos lo que llama on i ud. Un
Can o hábil ob iene en la I alia
mode na el í ulo de i uoso.
Pod ía c ee se que los G iegos
ue on mas sensa os : es os lla-
maban
sabio al mo al ilus ado,
ki
2
I
16
que descollaba sob e el homb e
ulga po conocimien os en on-
ces poco comunes en el a e
de
gobe na á sus semejan es; pe o
no se sabe qué pensa guando
se les e condeco a con an be-
llo
i ulo
á un i ano c uel.
El e dade o sabio , poco
conocido , poco cu ioso de ha-
ce se conoce , .goza de "su"-
, y no a ec a el mani es a
las lág imas que ie e sob e los
: icios
y
desg acias-- :de la humá-
liad : hace bien callando :
me-
- ece el
ap ecio de sus amigos:
no se o ma un .pa ido ;
y
i-
e y mue e en la obscu idad.
Si iene g andes alen os , si
.quie e hace los ú iles , lle a e-
qü:;n emen é
al, sepulc o el do-
lo de habe pe dido el u o
de
su zelo • y sus iñg a os con em-
[ i7
po áneos no pagan sus abajos
sino con el abo ecimien o ; pe-
o end á al a es en el co azon de
sus
descendien es.
No es án de acue do sob e
el
núme o de Sabios de la G e-
cia. Algunos no han admi ido si-
no qua o , y o os han emon-
ado su núme o á diez y sie e;
y han comp ehendido eciiien e-,
men e en e ellos á Anaca sis,
que no e a G iego , y á aquel
amoso do milón , que expe imen.!
i 5 en una ca e na un sueño de
cincuen a y sie e años. Que-
íán hace nos en ende , que e a
necesa io i á busca la sabidu ía
al país de las ábulas ?
Noso os segui émos la opi-
nion
,
que no admi e sino
sie e.
H
3
T A L .á S.
Talés , de o igen Fenicio,
ob u o el p ime o es e í ulo,
y pa ece habe lo me ecido. Na-
cido en Mile o , y enca gado de
la adminis acion de su pa ia,
no dabg al es údio de la na u-
aleza sino los momen os que po-
día oba á los negocios.
La G ecia e a oda ía igno-
an e : los jó enes G iegos iban
á Egip o á busca los conoci-
mien os ex ange os
á
su pa ia.
Talés ap endió allí la geome ía,
y las ciencias que lle ó á sus
conciudadanos. El mi aba la In-
eligencia , ó Dios , como el au-
o y el alma del mundo ; y
el
[ "9 I
agua , como
el p incipio ma e-
ial de las cosas.
Es a doc ina del p incipio
húmedo , e a sin duda omada
de los 4gipcios , que debían á la
e i a4, ecien e aún , de la ma ,
una po cion conside able de
su
país : que encon aban conchas
en el seno de las mon añas ,
y
en
la subs ancia misma de
sus
me ales : que no sacaban de sus
pozos y sus uen es sino un agua
u bia' y salada ; y que ecibían
su subsis encia de las inundacio-
nes del Nilo. De es e modo ué
como azo del Egip o el Con-
sul
Maille el mismo sis éma.
Talés nació
6
4
0
años an es
de
nues a' e a , y i ió 80.
H
120
~IP
S OLÓN.
Nos dicen los an iguos que
Solón descendía de Cod o , úl i-
mo Rey de A enas. La nobleza
A eniense no desp eciaba el co-
me cio , y se en egó á él. Sus
cos umb es no e an aus é as. Un
homb e que en nues os días imi-
á a su ida loxa y delicada,
que hicie a e sos an licencio-
sos , y que mani es á a él mis-
mo gus o en sus amo es , no con-
segui ía gene almen e la opinion
de sabio.
.No se dedi0 á la ísica., quó
no consis ía en onces sino en a-
nas especulaciones , y descuidaba
la obse acion
y
la expe iencia.
E 1 2
I]
La pa e de la mo al , que des_
pues llama on polí ica , ué el
solo obje o de sus es udios.
Los A enienses geniian báxo
las leyes de D acón , que cas i-
gaban indi e en emen e con pe-
na de mue e odas las al as ;
mas bien , i ian en la ana quía,
po que las leyes a oces no en-
cuen an execu o es. Solón ué
elegido pa a da nue as leyes á
su pá ia.
Es e no a aba de adula á
aquellos que le habían p ocu a-
do an augus o empléo , ni de
ag ada á los homb es pode osos.
Sin emba go , su legislacion no
pudo escapa de la c í ica , y
aun él mismo no es aba sa is e-
cho de ella. "Yo no he dado á
31 los A enienses , decía , las me-
jo es leyes ; pe o les he dado
[
122
mejo es que e an capaces
», de ecibi ."
Todo el mundo sabe las pa-
lab as de Anaca sis : "¿En qué
P
e ocupas , ca o Solón ? ¿No sa-
,, bes que las leyes son elas de
>5
a aña ? Los débiles quedan p e-
», sos en ellas , y los ue es las
›, ompen."
Le achan el habe a o e-
cido demasiadamen e al pueblo;
es que él le amaba , y ela con
dolo guan es medios ienen los
pode osos pa a op imi al pob e,
y quan pocos és e pa a de en-
de se.
Es cie o que dió un g an
pode al pueblo ,, haciéndole juez
en úl ima ins ancia de odos los
p ocesos ; y mas oda ía , hacien-
do sus leyes all obscu as , que
e a necesa io ocu i con u--
[ 123
qiiencia al pueblo pa a in e p e-
a las.
Di6 es as leyes 594 años
an es de la e a ulga , y mu-
ió de edad de 80. Se había li-
sonjeado de asegu a pa a siem-
p e la libe ad de sus conciuda-
danos ;
y u o el dolo de e
á Pisís a o ,
su
amigo y
su pa-
ien e , usu pa la i anía.
CHILÓN.
•••••~~11111111111111111.111
Chilón , de Lacedemonia , ué
e es ido de la dignidad de E ó-
o
5
S
6 años an es de nues a
e a.
Sus juicios
ue on dic ados
siemp e po la jus icia , y se
echó en ca a oda
su
ida el
habe la hecho
eludi una ez.
[ 130]
e a amigo de o os seis Sabios,
i ió 8o años , y mu ió 58s
an es de nues a e a ulga .
[ I
3 1.]
SENTENCIAS
DE LOS SABIOS
DE
LA GRECIA.
T
A L S.
Quál
es el es ado mas eliz ?
Aquel en donde el Sobe ano pue-
de , sin pelig o, eposa mas la -
go iempo.
I I.
La espe anza es el
solo
bien
comun á odos los homb es :
lob
2
[ 132]
que nada ienen , la poseen
o-
da ía.
¡Dichosa amilia la que no
goza de g andes iquezas , y no
su e la pob eza!
I V.
Nada hay mas unes o , que
la malignidad : ella hie e has a
el mismo homb e de bien á quien
oca.
No hagas ú lo
que e des-
ag ada
en los o os.
V
I.
No insul es los males del
desg aciado , po que la enganza
del Cielo es á p on a en
su
a o .
[133]
VIL
Ama á us pa ien es
9
y si e
ocasionan algunas lige as incomo-
didades , ap ende á sopo a las.
VIII.
Nada hay an an iguo como
Dios , po que no ha sido c iado:
nada mas he moso que el mun-
do ,yes ob a de Dios: nada mas
ac i o que el pensamien o ; és e
eco e odo el uni e so : nada
-mas ue e que la necesidad , po -
que odo se some e á ella ; y
nada mas sabio que el iempo,
supues o que á él se le 'deben
o-
dos los descub imien os.
XL
Conoce la ocasion , y no pu-
bliques an es de ella lo que quie-
3
[ 134 I
es hace ; po que
de o o modo,
al a á u p oyec o ,
y da ás que
eí á us en idiosos.
x.
Tales , obse ando los as os,
cayó en un hoyo. " No ha lo-
y, g ado mas que lo que
cia: " dixo una. muge de T a-
cia, que
le se ia: "Él quie e lee
Y,
en los Cielos , y ni aun sabe
›, lo que es á á sus pies."
.1111•••••
n
••
nn
•••••1111•
n
•
SoLó
X I.
Los co esanos se pa ecen á
las
ichas de que
los
jugado es
se alen pa a
con a • ellas cam-
[ 3 5
bian su alo segun el in e és del
que las emplea.
XII.
Muchos
&
malos se en iquecen,
y muchos homb es i uosos gi-
men en la mise ia. Que ía yo
da mi i ud po los eso os del
malo? No , sin duda : yo pue-
do conse a mi co azon en oda
su pu eza ; y las iquezas cam-
bian cada dia de ducho.
XIII.
No des á us amigos los con-
sejos mas ag adables, sino los mas
en ajosos.
XIV.
Solón había pe dido su hijo,
y le llo aba.
Le ep esen a on
que no
podía
hace le bien algu-
4
[ 36
no con sus lág imas. « Po e
>3
mismo
las ie o" ué su es-
pues a.
X
V.
Sabio A eniense , le decía
C eso , mi o una e pa ece sin
duda bien poca cosa , guando no
e dignas ni aun de compa a me
á los simples ciudadanos. C eso,
le dixo el sabio , pa a qué me
examinas ace ca de las p ospe i-
dades humanas , á mi , que sé
quan en idiosa
y
mudable es la
o una ? En una la ga sé ie de
años , se en bas an es cosas que
no que ían - e se , y se su en
muchos males que no se hab ían
que ido sopo a . Yo eo muy
bien , que posées g andes ique-
zas , que eynas sob e nume o-
sos pueblos ;
pe o puedo yo
[ 137
llama e dichoso , guando igno o
qual se á el in de u
ca e a?
Si
la o una no concede al ico
el acaba elizmen e su ida , no
es mas a o unado con odas sus
iquezas , que el pob e que ca-
da dia gana su sus en o pa a i-
i . ¡ Quan os mo ales opulen-
os no emos , que al mismo iem-
po son muy desg aciados ! Pe o
ambien se hallan homb es que
i en con en os en la medioc i-
dad. Al homb e le es imposible
el euni en sí
mismo
odo lo que
le cons i uye eliz. Un solo país
no jun a odas las p oducciones;
iene algunas , le al an o as , y
el mejo de odos , es aquel que
jun a las mas.
Así , un
solo
hom-
b e no posée odas las en ajas:
él goza de algunas , y le al an
o as ; pe o aquel que mas cons-
[ 138 ]
an emen e iene el mayo núme-
o, y e mina elizmen e su ida,
ese es el homb e á quien yo llamo
dichoso. ¡A quan os mo ales no
han colmado los dioses de odos
los a o es de la o una , pa a
hace les cae despees en las ma-
yo es calamidades !
X
V I.
La casa mas dichosa es aque-
lla que no debe sus iquezas á
la injus icia ; que no las conse -
a de mala é , y á la que sus
gas os no ocasionan a epen i-
mien o.
X
V
II.
Pocos deli os se come e ían
si los es igos de la injus icia no
es u ie an menos indignados que
C
1
39
3
los desg aciados que son sus íc-
imas.
XVIII.
Mien as i as , p ocu a ins-
ui e : no pienses que la e-
jéz ayga consigo la azon.
XIX.
La sociedad es á bien o de-
nada, guando los ciudadanos obe-
decen á lbs Magis ados ,
y los
Magis ados á las leyes.
X X.
Teme el deley e ; él es quien
engend a el dolo .
X X I.
No e ap esu es pa a hace -
e amigos nue os , ni pa a de-
xa los que ya ienes.
146
ejéz , lo
mismo
que hab ás
he-
cho con u pad e.
X L I V.
Ocul a u elicidad ; pe o hu-
yendo de la en idia , no exci es
la compasion.
XLV.
Quando mandes á
los
o os,
sabe gobe na e á í mismo.
13
IAS•
XLVI.
El mas in eliz de los hom-
b es , es aquel que no sabe so-
po a la desg acia.
[
1471
XLVII.
Mona ca , ú quie es cub i -
e
de glo ia : sé ,el p i-
me o á some e e á las eyes de
u. Impe io.
XLVIII.
El homb e malo , supone á
odos los
g
emas an pé idos co-
mo él : los buenos son aciles de
engaña .
XLIX.
Aquellas gen es
que aplican
oda su in eligencia á cosas in-
ú iles , se pa ecen bas an e al pá-
xa o noc u no , que e cla o en
las inieblas , y queda ciego con
la cla idad del. sol. Su en endi-
mien o es á lleno de sagacidad
guando lo aplican á sábias
K
2
[148
ga elas , y nada e guando es
he ido de la e dade a luz.
Solo la buena conciencia es
supe io al emo .
Id I.
Desea lo imposible , se in-
sensible á la pena de los o os,
e aquí dos g andes en e meda-
des del alma.
•
Si e
-
cons i uyes á bi o en-
e dos amigos', e ha ás un ami-
go del que a o ezcas. Si osas
e igi e juez en e dos de us
amigos , es á segu o en que as
á pe de el uno.
493
L I I I.
Escucha mucho y no hable
sino á p oposi o.
•
L I V.
s llo aba al condena 4
,
un..
hamb e.
Dixole
uno : "Si llo as;
yl po el culpado ¿po qué le:
Y1
condenas? " Es men2s e .,
pondió, segui la ma u aleza, que
nos inspi a la compasion, y obe-
dece á la ley.
CLEÓBULO.
L
V.-
Oxalá que yo i ie a en un
es ado donde los ciudadanos e-
K
3
[1;"I so
mie an menos las leyes que la
e güenza.
LVI.
*s.
Sé ico sin o gullo , pob é
sin aba imien o mi a con ho o
la
injus icia ,
m
óbse a la de o-
- con ibuye -á la
-
elicidad
de us conciudadanós , ep ime
u lengua , no hagas nada con.
iolencia , ins uye á us hijos,•
apaga las que ellas , y mi a co-
mo á enemigos uyos á los del
Es ado , y és e es el ca ác e de
la i ud.
LVII.
•
Escoge
mugen, en e
us
igua-
les. Si la eliges de una clase ele-
ada , no end ás aliados , sino
i anos. .
o`
•
No e pongas jamás de pa -
e de un chance o , po que en-
d ás á pa a en hace e
un ene-
migo de su íc ima.
LIX.
Muchas palab as , aun mas
igno ancia ; es o es lo que en-
cu.en o en la mayo pa e de
los
homb es.
LX.
De ama us bene icios sob e
us amigos,. pa a que e amen
mas ie namen e, oda ía : de a-
malos ambien sob e us enemi-
gos , pa a que
al in engan á se
us amigos.
K4
•
(15 2
3
P ERIANDRO.
~~
•~.1111111111111~~
la X I.
El deley é no du a mas que
un ins an e : la i ud es inmo -
al.
LXIT•
Aunque b illan e con odo el
explendo de la o ima , y ago-
biado con los mas ho ibles 'ia¿ e-
ses , haz que us amigos e-
has.:
Hen siemp e el mismo.
Si de í han exigido po 4 ue m
za p omesas da iosas ; anda , que
nada has p ome ido.
L X I V.
Quando hables de u enemi.
go , piensa que algun dia al ez
se ás su amigo.
I, X V.
No e con en es con ep ehen-
de á los que' han come ido al-
as ; p ocu a con ene á. los que
an á come e las.
.LXVI.
Quie es eyna con segu i-
dad ? no e hagas odea de sa-
éli es a mados de ace os : no en-
gas o a gua dia sino el amo de
de us asallos.
í'?
LOS VERSOS DORADOS
ATRIBUIDOS
PITÁGORA
S.
DE PITÁGORASe
-
Solo Talés , en e los Sabios de
l
la G ecia , ins uido po los Sa-
ce do es del Egip o , habia cul-
Y
i ado la as onomía, la ísica y
1(
la geome ía. Nadie , despues de
i
él , se dexó e con mas b illo
que Pi ágo as de Samos , hjjo de
Mnesa co y de Pa énis. El o-
mó lecciones de Fe ecido , dis-
}
cípulo de Pi áco ; pe o su
genio
/
1
5 5
a dien é ,
y
su codiciosa cu iosi-
dad , no le pe mi ían el pe mane-
ce en es a escuela.
Viajó po odos los países,
en
los quales c eyó halla en que
ins ui se ; isi ó á los Sace do es
de la Caldéa ; y han p e endido
ambien que había pene ado
has a la India , "en donde ecibió
in
.
s ucciones de los Gimnoso is-•
ias. Á lo menos , és cie o , que
pe maneció la go iempo en Egip-
o.
La G ecia se había ele ado`
ya sob e odas las 'naciones , po
los encan os de una lengua an
ica como ha moniosa , y po los
can os de Ho ne o y de Hesio-
do ;
pe o allí se conocían poca
oda ía las ciencias especula i as;
y los jó enes no hallaban o o
medio de ins ui se ,
que
el ía-