Técnicas, estilo, temática y tipología en la pintura rupestre esquemática hispana
Abstract
A principios del presente siglo, el descubrimiento de pinturas rupestras en Cogul vendría a plantear, a través de una escueta escena de caza, la existencia de unas formas representativas especiales, diferentes de las que ocupaban la mayor parte de dicha estación.
Full text
Técnicas, es ilo, emá ica y ipología
en la pin u a upes e esquemá ica hispana
PILAR
ACOSTA
A p incipios del p esen e siglo, el descub i-
mien o de pin u as upes as en Cogul end ía a
plan ea , a a és de una escue a escena de caza, la
exis encia de unas o mas ep esen a i as especiales,
di e en es de las que ocupaban la mayo pa e de
dicha es ación. Hallazgos pos e io es en la misma
línea y la e isión de iejas publicaciones hicie on
oma conciencia a los es udiosos del a e upes e
de la exis encia eal de una nue a men e a ís ica
que se mani es aba a a és de esquema ismos, o
sea, con unas o mas de exp esión muy dis in as a
las conocidas en el mundo paleolí ico y en lo que
se iba conociendo en Le an e. Y su gió el é mino
«esquemá ico» como cali ica i o gené ico de es as
nue as o mas de exp esión ecién cons a adas,
quedando así ijado, pa a siemp e, dicho é mino
en el campo de la in es igación p ehis ó ica.
Aho a bien, aunque e ec i amen e los esquemas
con encionales, epa idos has a la saciedad, dominan
es e campo, c eo que no son el único denominado
común de es e a e, ya que no acaban de in o ma
po sí mismos sob e la disposición men al y plan ea-
mien o in encional de los a is as y, mucho menos,
sob e el ho izon e u ho izon es cul u ales, en su sen-
ido más amplio, que han o mado y quizá condi-
cionado a esos a is as en sus o mas de exp esión. O
sea, que la exis encia exclusi a de esquemas, aunque
ue a ese el caso, po que en e dad ealmen e no lo es
siemp e, es insu icien e pa a la econs ucción de la
men e de los ci ados pin o es. Apa e de los es-
quemas pu os, hay que con empla o a se ie de ele-
men os, ci cuns ancias y gamas de a iabilidad ep e-
sen a i a, condicionadas, quizás, po de e minados
sus a os, pa a de ini con la mayo p ecisión posible
el mundo igu a i o llamado esquemá ico.
El p ime paso pa a ese in debe consis i en
p ecisa odas las ca ac e ís icas que, apa e de la
p esencia de esquemas, con o man y de inen a dicho
a e,
como son el análisis de la si uación de sus es a-
ciones y su dispe sión geog á ica, la écnica, el colo
en el caso de la pin u a, el amaño, el es ilo y la e-
má ica y ipología; de odo ello deben de i a se an-
o la c onología como la in e p e ación; de es e mo-
do queda á comple o el cuad o in o ma i o pa a la
econs ucción de la ac i ud men al y sus con-
dicionan es en el campo de las sociedades p ehis ó-
icas.
No es aho a de mi incumbencia el ocupa me
aquí de odas es as cues iones, ya que algunas de
ellas —c onología, pe iodización, in e elaciones e
in e p e ación— se án obje o de o as ponencias y
no oy a en a ampoco en una po meno ización de
o os aspec os po se ha o conocidos.
El a e upes e esquemá ico, an o en sus ma-
ni es aciones de g abado como de pin u a, se en-
cuen a ampliamen e dis ibuido po oda la Penín-
sula Ibé ica, si bien las á eas de p edominio de una
u o a mani es ación no son exac amen e coinciden-
es.
En la úl ima década, nume osos y aliosos des-
cub imien os han enido a ellena lagunas geog á-
icas y a aumen a ampliamen e la in o mación que
se enía de algunas zonas; como simples exponen es
ahí es án las nue as es aciones con pin u as de Sala-
manca y la zona me idional de Le an e y los nume-
osos yacimien os con g abados en Cas illa.
Las es aciones upes es esquemá icas apa ecen
localizadas en las si uaciones más dispa es. Se en-
cuen an en el in e io de cue as p o undas donde
incluso exis e a e paleolí ico, como ocu e en Pile a
de Málaga, aunque es os casos son con ados; en
ab igos o co achos abie os a la luz del día, muy
ecuen es en las mani es aciones pic ó icas; en
simples pa edes ocosas sin p o ección alguna; en
paneles ho izon ales, caso és e más ecuen e en las
mani es aciones g abadas; inalmen e, y es a cues-
ZEPHYRVS, XXXVI, 1983
14 Pila Acos a
ión es sólo consubs ancial al a e esquemá ico, en
el in e io de monumen os «megalí icos».
Cen ándonos ya exclusi amen e en las mani es-
aciones pic ó icas, el elemen o écnica, a pesa de
la uni o midad ap eciable a simple is a, p esen a
cie a a iabilidad. De odas o mas, la pin u a es-
quemá ica ha hecho uso de unas écnicas en e dad
poco complejas. Des acan mayo i a iamen e el em-
pleo ei e a i o de la in a plana y el de los azos
con inuos de g oso a iable; en gene al, es os a-
zos son i mes, obse ándose sólo en casos con ados
el uso del azo baboso, poco p eciso en sus con o -
nos,
y que, en hono a la e dad, no lo c eo ma e-
má icamen e in encional.
Tin as planas y azos de dis in o g oso se
eúnen múl iples eces en una misma igu a pa a
hace esal a de e minados de alles. Como expo-
nen e, y po se muy conocido, bas a ci a el caso
de las espec acula es igu as bi iangula es del Ab i-
go de los Ó ganos (Jaén) en las que la in a plana
ha sido usada pa a ep esen a el cue po, mien as
que los miemb os supe io es e in e io es, con indi-
cación exp esa de los dedos abie os, así como los
«ado nos» de cabeza han quedado ep esen ados
po azos con inuos de g oso a iable.
Los casos, en que las igu aciones se ealizan
ma cando sólo la delimi ación ex e na del mo i o
po azo con inuo, son poco ecuen es; si a como
ejemplo a es e e ec o una ag upación de mo i os
bi iangula es exis en e en Pue o Palacios (Ciudad
Real).
A eces, los mo i os ep esen ados po es a
écnica p esen an o os, simples, en su in e io , co-
mo pueden se ba as o pequeñas líneas en zig-zag.
La delimi ación ex e na del con o no y la in a pla-
na se eúnen ambién en algún caso; a es e p opó-
si o c eo que esul a ilus a i o ci a una escena de
caza, exis en e en el Ab igo Pequeño del Pue o de
Malas Cab as (Badajoz), o mada po un pe sonaje
con un ocado de cue nos o plumas, delimi ado ex-
e namen e po azo delgado, con el cual ambién
se han ma cado unos ojos de o ma oblonga, en-
en ándose a un cie o cuya co namen a y cue po
p esen an la misma écnica y, sin emba go, pa e
de sus pa as es án ealizadas a in a plana; pa ece
se que, en es e caso, p ime o se azó la delimi a-
ción ex e na del conjun o y pos e io men e se usó
la in a plana en pa e de él con una posible in en-
cionalidad.
La écnica del pun eado es escasa ambién. Se
ha usado an o pa a la delimi ación ex e na de al-
guna igu a, como ocu e en el Ab igo del Na ajo
(Ciudad Real), como pa a comple a algún o o
mo i o ealizado a azo con inuo, o pa a sub aya
de e minadas ci cuns ancias en algunas igu as. Los
casos de exclusi as ag upaciones de pun os, con en-
idad p opia, c eo que esponden a una cues ión
dis in a del pu o ecnicismo.
Escaso es ambién el uso del «g a i ado»; alga
como ejemplo el caso de es igu as humanas, de
ipo gene al c uci o me, exis en es en Las Colmenas
(Alme ía), que, en opinión de H. B euil, ue on
azadas con un posible lápiz de oc e dando el e-
sul ado de haces de líneas es iadas.
La asociación de pin u a y g abado pa a la
ep esen ación de una misma igu a es igualmen e
escasa. En a ención a lo ecien e de su úl ima
publicación, con e isión di ec a del yacimien o,
c eo con enien e ci a el caso de la es ación as u-
iana de Peña Tú o El Peña u. De acue do con
dicha publicación en la ci ada es ación se usa on las
dos écnicas: la pin u a, o iginalmen e de colo o-
jo,
y el g abado, ealizado és e an o po el sis ema
del azo ancho poco p o undo como po el de pi-
que ado; la pin u a se ha usado indis in amen e
pa a ep esen a de e minadas igu as y a la ez pa-
a comple a igu as g abadas, o bien pa a ellena
el espacio c eado po el g abado de azo ancho po-
co p o undo; el pique ado, que, según la ci ada
publicación, es la écnica más ecien e empleada en
la es ación, se supe pone, en casos, a mo i os pin-
ados.
En conjun o, la écnica empleada en la pin u a
esquemá ica es bas an e simple y sin complica-
ciones. Si se la compa a con la écnica de la pin u a
le an ina, y no digamos con la paleolí ica, esul a
pob e y al a de ecu sos, pe o en sí misma espon-
de pe ec amen e a la in encionalidad ep esen a i-
a que se quiso plasma en las es aciones upes es;
en sín esis, esponde, c eo, al es ilo global de la
pin u a esquemá ica. En mi opinión, aunque haya
que econoce que en cie os aspec os écnicos se
mani ies an limi aciones, en gene al g an pa e de
ellas es án condicionadas a la especial concepción
«a ís ica» de sus au o es y no al con a io, ya que
esponden a una men e pa a la que la ep esen a-
ción pic ó ica es globalmen e más concep ual que
o mal y po an o no necesi a de excesi os ala des
écnicos.
En cuan o al elemen o colo p edominan los o-
jos y oc es en gamas a iadas; el neg o es poco ie-
Técnicas, es ilo, emá ica y ipología en la pin u a upes e esquemá ica hispana 15
cuen e y el blanco muy escaso. La polic omía es á
ausen e y sólo en casos muy con ados se ha hecho
no a la concu encia en una misma igu a de dos
gamas o onos c omá icos di e en es, cues ión que
puede esponde con oda no malidad a casos de
e oques pos e io es sob e un mo i o ya exis en e
de an emano, con la in ención de ea i a lo o
incluso ans o ma lo en de alles, esul ando más
bien en es e úl imo caso una casi supe posición de-
allis a. Po o a pa e, no hay que ol ida la acción
del iempo o de los agen es a mos é icos a los que
an expues a es á la pin u a esquemá ica po la es-
pecial si uación de la g an mayo ía de sus es a-
ciones, odo lo cual ha debido in lui , y de una
mane a i egula , e incluso di e encial, en es os ca-
sos,
en la descomposición o a iación del colo po
decolo ado, dando la imp esión a p ime a is a del
uso de más de un colo o gama c omá ica en la
ep esen ación de una de e minada igu a.
El amaño de los mo i os es, en gene al, pe-
queño, siendo el mínimo de c. 1 cm. de al u a y
no alcanzando el máximo ampliamen e los c. 100
cm. La mayo ecuencia de oscilación de al u as gi-
a en o no a c. 20-30 cm. En es e aspec o se ace ca
a la pin u a le an ina.
Respec o al es ilo, a pesa de habe lo ipi icado
como «esquemá ico» en la in es igación p ehis ó i-
ca, se obse a en cie as publicaciones cien í icas, e
incluso en las pelig osamen e di ulga i as, una en-
dencia a cali ica lo, an o en sen ido global como
pa cial, con é minos que esponden a concepciones
a ís icas de lo más dispa .
Conside ando el elemen o es ilo, en sen ido
es ic o, como un odo o conjun o de ca ac e es o i-
ginales y con inuos, ei e a i os, concu en es en un
a is a o escuela, que si an de base pa a conside a
ealmen e las ob as a analiza como ealizadas po
ellos den o de ma cos de iempo y espacio, c eo
con enien e hace algún comen a io sob e esos dis-
pa es cali ica i os empleados, ales como es ilizado,
abs ac o, simbólico, exp esionis a e incluso imp e-
sionis a... que complican las acepciones con las del
a e mode no.
En cie o sen ido casi odas ellas se ían apli-
cables a algunas de sus mani es aciones, pe o en
absolu o al conjun o o al. Si en endemos po es i-
lización la ep esen ación de una igu a que, sin
p i a la de su aspec o genuino se simpli ica en con-
o nos, líneas e incluso olúmenes, aunque no ne-
cesa iamen e enga que «ala ga se» como algunos
en ienden, en onces pod ían cali ica se de es iliza-
das a pa e de las mani es aciones a ís icas que nos
ocupan. El cali ica i o de abs ac o ambién
esul a ía a iable, aunque sólo pa a algunas ep e-
sen aciones, en e dad muy es ingidas, en el sen-
ido de que el concep o de a e abs ac o implica
un a e no igu a i o, sin elación con o mas eales
que sean iden i icables, educido a un conjun o de
esas o mas no eales, a azos y a colo es, como
exp esiones in encionales de es ados anímicos o su-
ge encias de ellos. El apela i o de simbólico p esen-
a las mismas posibilidades es ic i as de aplica-
ción, ya que en el a e simbólico se u ilizan signos,
cuya semejanza con lo que simbolizan no es o zo-
samen e obje i a, y cuyo uso pe sigue e leja el
plano del in elec o a a és de esas exp esiones con-
cep uales siemp e; ealmen e con el apela i o de
simbólico ampoco queda o almen e de inido lo
que llamamos a e esquemá ico. El cali ica i o de
exp esionis a esul a igualmen e de aplicación
es ic i a, si se iene en cuen a que el a e exp e-
sionis a in a alo a in encionalmen e las o mas, en
oposición a lo ealis a, en a o de la plasmación
del mundo in e io de su au o . El cali ica i o que
no c eo aplicable, bajo ningún pun o de is a, es el
de imp esionis a, ya que la base del imp esionismo
no es á e lejada en absolu o en nues o a e es-
quemá ico, an ca en e de luces, somb as y con-
as es.
En sín esis, y como an e io men e e e í, el a e,
que po consenso gene al llamamos esquemá ico,
pa icipa, en mayo o meno medida, de cie as
ca ac e ís icas de los indicados es ilos o endencias
a ís icas, pe o en absolu o en sen ido gene al o
o mando un odo.
Finalmen e, la e ique a que odos usamos en el
campo de la in es igación p ehis ó ica de «es-
quemá ico» ambién p esen a su ace a es ic i a,
ya que no de ine es ilís icamen e a odos los mo i-
os que, po acue do gene al, conside amos inme -
sos en es e a e p ehis ó ico. El é mino «esquemá-
ico» implica ía en odos los mo i os a ep esen a
una educción a los elemen os más signi ica i os, a
los ca ac e es imp escindibles, en esumen una e-
ducción a sus líneas básicas y es o, hay que econo-
ce lo,
no siemp e ocu e. Pe o ya que la cali icación
de es e a e como «esquemá ico» ha omado ca a
de na u aleza en la in es igación p ehis ó ica, c eo
que hab á que concede necesa iamen e un mayo
ma gen de ampli ud, aunque sea en sen ido con-
16 Pila Acos a
encional, al concep o de «Esquemá ico», dado que
no odos los mo i os son simples esquemas den o
de él.
Po mi pa e, ya en 1968 había pues o cla a-
men e de mani ies o que la cues ión del es ilo en
es e a e e a bas an e más complicada de lo que en
p incipio pudie a pa ece , ya que la aplicación sis-
emá ica del é mino «esquemá ico» implica ía po
sí mismo unas conno aciones de exp esión que
ompe ían de alguna mane a la conexión con la
ealidad en la mane a de a a a odos los mo i os.
En aquella ocasión ambién hice cons a que
dicha mani es ación a ís ica aba caba una se ie de
mo i os que no siemp e pueden llama se en e dad
esquemá icos, ni en cuan o a su ipo escue o, ni en
cuan o a la o ma de a a los. Igualmen e expuse
que el enómeno esquemá ico, conside ado global -
men e, iene una o ma especial de a a las igu-
as y que es o es p ecisamen e lo que esponde a su
concep o, al como lo en endemos, siendo necesa io
ol ida que den o de él sólo pueden halla se igu-
aciones desconec adas de la ealidad en su sen ido
y o mas.
Simplemen e, y es o pa a mí es básico, hab ía
que in en a cap a y comp ende el plan eamien o
men al y los ecu sos espi i uales, psíquicos, de
unos pin o es, a is as o no, que i ie on en unas
sociedades que no les impond ían el uso ajan e y
exclusi o de esquemas, pudiéndose pe mi i po
an o la plasmación en las ocas de o mas menos
simpli icadas. Aunque una exp esión a ís ica es-
ponda a un plan eamien o y ac i ud de e minados,
a mi en ende no iene po qué e leja se ma emá-
icamen e siemp e es a cues ión. Me p egun o po
qué no se puede concede la posibilidad de que
den o del mundo de los esquemas, se mani es ase,
aunque no sepamos la mo i ación exac a, lo que
pod íamos llama una «mayo capacidad na a i a
o mal» sob e algún aspec o cul u al de e minado.
Y en es e pun o pod ían en a en juego posibles
sus a os pic ó icos en zonas de e minadas, cues ión
que siemp e hay que ene p esen e, así como los
má genes c onológicos.
El yacimien o de Los Canjo os de Peña ubia,
en Jaén, con a ias de las ep esen aciones de sus i-
gu as humanas asociadas a zoomo os domés icos,
pod ía se un exponen e de la aludida «capacidad
na a i a», y apa e de ello p ecisamen e en es as
mismas ep esen aciones, si se coo dinan en e sí, se
obse a una conexión es echa en e esquemas o a-
les y igu as que no son ales sino odo lo con a io;
se pod ía a güi que no son coe áneas, bien, es po-
sible,
pe o has a aho a no conozco ningún a gu-
men o que lo niegue o a i me.
Es más, y ambién lo des aqué en 1968, que en
el análisis de odas y cada una de las es aciones pic-
ó icas españolas has a en onces conocidas, y e an
muchas, se dejaba e la coe aneidad de mo i os de
esquema ismo a anzado con o os que acusaban
o mas menos desconec adas de la ealidad desde el
pun o de is a o mal y que en onces, en algunos
casos,
llamé con encionalmen e «na u alis as», ya
que aunque no ue an unas ep esen aciones o al-
men e ieles a la o ma na u al, sí que al menos se
apa aban del idealismo. Al usa en onces los é -
minos, ambién con encionales, de «semina u alis-
mo»,
«semiesquema ismo» y «esquema ismo» con i-
nes o ganiza i os de ca a al ca eo de mo i os
an opomo os y zoomo os, indiqué cla amen e
que al cues ión no implicaba ni una di isión ajan-
e,
ni una di e enciación de «es ilos» opues os, en
el más amplio de los sen idos, den o de la o ma
de mani es a se la men e de la pin u a esquemá i-
ca. Con ello ambién me a enía a la e minología
usada de an iguo po H. B euil.
Pun os de is a pe sonales apa e, c eo que, po
aho a, es innegable la exis encia eal, den o del
mundo esquemá ico, de igu as que se han ep e-
sen ado sin hace uso de esquemas escue os y con
las cuales hay que con a , aunque la di e enciación
de ma ices en e unas y o as sea, y ealmen e lo es,
a eces con encional.
En esumen, la pin u a upes e esquemá ica e-
sul a la mani es ación «a ís ica» de unas o mas de
compo amien o que encuen an su o ma de
exp esión básicamen e a a és de esquemas, pe o
sin ce a ajan emen e el paso a ep esen aciones
« o malis as» en mayo o meno g ado; es as o mas
de exp esión han debido se coe áneas y hay bases
pa a así pensa lo, al menos en algunas zonas o
pun os conc e os, si bien en o os puedan da pie
pa a pensa en ases o de i aciones. ¿Po qué nega
una a iabilidad de posibilidades ep esen a i as
den o de una misma línea de exp esión men al?
Quie o insis i en es e pun o en que es as conside-
aciones an di igidas al conjun o global de la pin-
u a esquemá ica.
En e las ca ac e ís icas que con o man el es ilo
de la pin u a esquemá ica es no able la escasez de
composiciones, con as ando ue emen e, en gene-
Técnicas, es ilo, emá ica y ipología en la pin u a upes e esquemá ica hispana 17
al en es a cues ión con el a e le an ino, an p óxi-
mo en iempo y espacio. El nues o es, en líneas ge-
ne ales, un a e que pa ece insis i en a a a las i-
gu as aisladamen e, con poca elación en e sí o
bien, cuando es as elaciones es án abie amen e
exp esas, nunca se a a de g andes ag upaciones en
sen ido cuan i a i o. Tampoco pa ece habe un o -
den composi i o de e minado en cada una de las
es aciones upes es, siendo escasos oda ía los yaci-
mien os en que concu a es a ci cuns ancia y sea
ap eciable a simple is a. La composición pa ece se
que no cen ó del odo el in e és de los pin o es.
De odos modos, ac ualmen e se es án haciendo in-
en os muy loables de adi ina disposiciones de e -
minadas de los mo i os den o de cada es ación, es-
ableciendo de es e modo elaciones en e igu a-
ciones con el in de en e e unas composiciones
p emedi adas. Algunos esul ados posi i os se es án
consiguiendo... pe o a pesa de ello la men e que
in o ma los pln eamien os de los pin o es esquemá-
icos es diame almen e opues a al espí i u gene al
del a e le an ino.
O a cues ión a des aca en la pin u a que nos
ocupa es la al a de dinamismo; lo esquemá ico e-
sul a, en p incipio, es á ico. No obs an e el mo i-
mien o ha sido cap ado y plasmado po los pin o es
esquemá icos, sólo que bajo un canon pu amen e
con encional; si an como ejemplo los casos de al-
gunos a que os dispa ando sus lechas, o el uelo
de algunas a es de la es ación gadi ana del Tajo de
las Figu as, o algunas escenas de danza al as de
ue za ex e na. Pe o hay un aspec o de la ep esen-
ación del mo imien o, aún mucho más con en-
cional y que queda suje o a isiones subje i as in-
e p e a i as; me e ie o con ello a la exis encia de
igu as en las que el núme o de miemb os supe-
io es o in e io es ep esen ados sob epasa al no -
mal, exceso que se a ibuye a una in encionada
ep esen ación del mo imien o de acue do con un
canon que aho a llama íamos « u u is a».
En es e pun o iene a mezcla se ambién la
cues ión de la pe spec i a. A p ime a is a, és a no
exis e p ác icamen e en el a e esquemá ico; bas a
eco da a es e e ec o la ca encia de pe spec i a en
la ep esen ación de los jine es o las o mas de
ep esen a las co namen as de cie os cé idos,
cáp idos o bó idos con el sis ema de la «pe spec i a
o cida» o bien la ep esen ación «en plano», cuan-
do en ealidad se quie e da una isión on al o
incluso la e al. Pe o al igual que acabo de señala
en lo e e en e a la ep esen ación más con en-
cional del mo imien o, y suje o ambién a in e p e-
aciones subje i as, los pin o es esquemá icos pa e-
cen habe hecho uso de o o canon especial pa a
plasma las pe spec i as en cie as igu as; en es e
sen ido, algunos ami o mes, y es un ejemplo, bien
pod ían conside a se como la isión sin é ica de a-
ias igu as humanas alineadas.
La emá ica a ada en la pin u a esquemá ica es
amplia y a iada, inspi ada an o en el plano ma e-
ial como en el espi i ual del mundo que le ue
p opio, p opo cionándonos así una in o mación de
g an alo sob e p oblemas exis enciales. Sin em-
ba go dicha in o mación es muy desigual y po su-
pues o no lo comple a que se ía de desea ; y en
cie o sen ido esul a lógico, ya que la men e de los
pin o es es a ía más p eocupada o in e esada po
unos emas de e minados, en los que se obse a
una insis encia ei e a i a, que po o os, a los que
pa ece no habe les concedido más que un in e és
secunda io. Lo que no se obse a, al menos bajo mi
pun o de is a pe sonal, y al menos ambién a esca-
la gene al, es que pesase sob e ellos ningún ipo de
p ejuicio es ic i o a la ho a de pin a en las ocas,
pues o que sob e ellas abo da on los emas más dis-
pa es.
A escala egional, no obs an e, sí que se ob-
se an p e e encias po emas de e minados o al
menos po una o ma ambién de e minada de a-
a los;
los dis in os sus a os y con ex os cul u ales
debie on pesa bas an e en es e sen ido.
Los mo i os de que se si e la pin u a esquemá-
ica pa a exp esa su mundo no siemp e son áciles
de maneja a la ho a de es ablece una ipología
i me, dada la a iabilidad de modos al a a los
po una pa e, y, po o a, dadas las combinaciones
de o mas y de alles que sob epasan la posibilidad
de educi odas las ep esen aciones a ipos y sub i-
pos.
An e ello, he op ado po p escindi de dichas
combinaciones de o mas y de alles, siemp e que
ha sido posible, pasándolas a un plano secunda io,
no condicionan e, y po es ablece una ipología só-
lo en base a la ecuencia o ei e ación con que
apa ezcan los ipos escue os, que pod íamos llama
pu os,
en el conjun o de la pin u a upes e es-
quemá ica. Consecuen emen e quedan ue a de es-
a clasi icación múl iples igu as que po su misma
complejidad o mal esul an, como acabamos de
deci , imposibles de educi a ipos base, dado que
las combinaciones o males a que dan luga , caso
de ene las en cuen a, es a ían cla idad y e icacia a
18 Fila Acos a
la misma ipología. Y son p ecisamen e las ep e-
sen aciones de las igu as humanas y animales, las
g andes p o agonis as en la emá ica, las que mayo-
es di icul ades p esen an pa a su clasi icación en
ipos.
El ema an opomo o es á a ado con di e-
en es modos, mos ando algunos es adios o males.
Reducido en la mayo ía de los casos a un simple es-
quema lineal, y aquí es donde se pueden ija los
ipos cla os, y en o as ocasiones, las menos, con in-
dicación de de alles ana ómicos como pueden se
las masas muscula es, dándose ambién si uaciones
in e medias que pa icipan de unos y o os ca ac e-
es.
Conside ando unas y o as ci cuns ancias, la
ipología de los an opomo os queda ía ijada, ba-
jo mi pun o de is a, de la siguien e mane a:
— Tipo c uci o me: o mado po un azo e -
ical pa a ep esen a la cabeza y el eje co po al, y
un azo ans e sal ho izon al pa a indica los
miemb os supe io es ex endidos; esul a ápodo.
P esen a sub ipos en c uz g iega y en c uz la ina.
Es un ipo pu amen e esquemá ico aunque a eces
se obse en cie os de alles ana ómicos poco ma -
cados.
— Tipo en «T»: ipo simila al an e io , pe o
acé alo. El ipo en «Pi» g iega al que concedí en i-
dad p opia an e io men e, me inclino en la ac uali-
dad a conside a lo sólo como un sub ipo de es as
igu as humanas en «T», ya que en esencia sigue la
misma línea ep esen a i a, sólo que en ez de una
sola igu ación humana el sub ipo indicado inclui-
ía una pa eja.
— Tipo golond ina: educido a un azo e i-
cal que sin e iza la ep esen ación de cabeza y eje
co po al, y a un azo supe io angen e al e ical e
incu ado hacia abajo como igu ación de los
miemb os supe io es; es ápodo. Es un ipo en ge-
ne al pu amen e esquemá ico, aunque en algunos
casos apa ezcan cie as indicaciones de masas mus-
cula es. Posibles a ian es pod ían in ui se en la in-
cu ación más o menos acusada o i egula idad de
los miemb os igu ados, o bien en la asimilación de
un mo i o simple pa a indica algún de alle ana ó-
mico complemen a io, si bien es as conside aciones
ca ecen ealmen e de alo e ec i o.
— Tipo anco i o me: ipo simila al an e io
pe o acé alo.
— Tipo de doble «Y» g iega: educido a un
azo e ical bi u cado en ambos ex emos, ep e-
sen ando po an o el eje co po al y los miemb os
supe io es e in e io es abie os; acé alo y asexuado.
Es un ipo muy ecuen e. En algún caso apa ecen
cie os de alles ana ómicos, como la indicación de
la cabeza po medio de un azo exen o o bien la
igu ación de masas muscula es simples. De odas
mane as, en esencia, es un ipo gene al o almen e
esquemá ico.
— Tipo en «X»: simila al an e io pe o sin la
ep esen ación del eje co po al. Es poco ecuen e.
— Tipo de b azos en asa: es e ipo iene de i-
nido po la especial posición de los miemb os supe-
io es.
El esquema ipo es la igu ación en «Phi»
g iega. P esen a, bajo mi pun o de is a, más bien
a ian es que sub ipos, di íciles de es ablece , po
el modo de habe sido a adas dichas igu as que
apa ecen an o con ep esen ación de cabeza y
miemb os in e io es, como acé alas, ápodas se-
xuadas, asexuadas y con o sin indicación de masas
muscula es que a eces esul an muy ma cadas. El
c ea es e ipo que an as a ian es p esen a se debe
a su p esencia ei e a i a, según an es indiqué,
den o del conjun o de la pin u a upes e es-
quemá ica y, po o a pa e, en a ención a su es-
quema ipo.
— Tipo pie nas en ángulo: ipo de inido po la
especial disposición de los miemb os in e io es, que
apa ecen abie os. In oducido ecien emen e en la
bibliog a ía y ecuen e en la pin u a esquemá ica.
El esquema ipo no ha sido de inido pe o c eo que
pod ía cen a se en algunas igu as en «Y» g iega
in e ida. P esen a simila es a ian es que la igu a
humana de b azos en asa y es á suje o a las mismas
di icul ades pa a ma ca le sub ipos de inidos.
En a ención a o a especial posición de los
miemb os supe io es pod ía c ea se un nue o ipo,
el de b azos en al o, pe o no c eo con enien e, po
aho a amplia más una ipología con la inclusión
de un nue o ipo que es á suje o a an as a ian es
o más que los dos inmedia os an e io es y que,
además, se in e e i ía con o os ipos con en idad
p opia como puedan se lo, cie os ami o mes o
ídolos.
Den o de las posibilidades de ep esen ación
que en aña la igu a humana hay que con a con
los ci ados ami o mes, con las ba as y con los ído-
los an opomo izados in e namen e, pe o sólo en
a ención a su signi icado pa cial, ya que ipológica-
men e dichos emas ienen en idad p opia, como
Técnicas, es ilo, emá ica y ipología en la pin u a upes e esquemá ica hispana 19
acabo de indica , desde el pun o de is a ipológico
y no es aho a el momen o de abo da los. A las
ep esen aciones humanas hay que uni ambién las
igu aciones aisladas de manos aunque sean escasas.
Un aspec o in e esan e en el campo de los an-
opomo os es la ecuen e apa ición de igu as hu-
manas eunidas en pequeños g upos o en pa ejas.
Tal ci cuns ancia da pie pa a pensa en la muy po-
sible exis encia de unas elaciones de di e en e sig-
no en e ellas. A e ec os de econs ucción de un
aspec o pu amen e o ganiza i o den o de las so-
ciedades p ehis ó icas, esul a ía de g an alo el
pode cap a el signo exac o de los lazos que las
unen. La posición en e sí de dichas pa ejas o pe-
queños g upos, po una pa e, y la di e enciación
sexual, po o a, pod ían ayuda a esol e algún
aspec o de la cues ión, pe o en la p ác ica mayo ía
de los casos la oscu idad es casi o al po al a de
da os,
de alles y especi icación de ci cuns ancias
ap eciables.
La di e enciación sexual iene ma cada en el ca-
so de las ep esen aciones masculinas po la p esen-
cia del alo y en las emeninas po la indicación de
senos o ul a, indicación es a úl ima e dade a-
men e escasa en la pin u a esquemá ica. Como e-
meninos se han enido in e p e ando a ios mo i-
os iangula es a los cuales hay que añadi , en mi
opinión, los casos de an opomo ización in e na en
los ídolos de ipo iangula o hal e i o me. Res an,
no obs an e, nume osas igu as humanas indi e en-
ciadas sexualmen e y a las cuales se les ha conside-
ado casi ma emá icamen e como de signo emeni-
no,
idea que no compa o en su o alidad y espe-
cialmen e cuando dichas igu as se p esen an aisla-
das y sin elación con alguna o a.
Conjugando da os globales, me limi o a indica
la exis encia de elaciones en e pa ejas de signo a-
milia , posiblemen e pa e nal- ilial en algún caso,
elaciones muy posibles de simple amis ad, ela-
ciones de ipo ín imo sexual en o os casos y exis-
encia de ínculos ma imoniales de signo mayo i a-
io monogámico, como ya indicó H. B euil en el
caso conc e o de Peña Esc i a de Fuencalien e
(Ciudad Real).
La imposibilidad ya indicada de ma ización in-
e p e a i a pa cializa en mucho la isión que pu-
die a ene se pa a la econs ucción de los aspec os
de elaciones masculinas y emeninas así como
sob e el signo de las c eencias, i os y ce emonial en
el plano de las elaciones en e ambos sexos de es-
as sociedades p ehis ó icas; con ello se empob ece el
campo in o ma i o de cie os aspec os sociales y
quizás de p ocedimien o eligioso inciden es en él.
C eo con enien e a es e e ec o el hace no a la p e-
sencia de es eli o mes, po su alo desplazable al
plano eligioso, ce canos o asociados a igu as mascu-
linas y emeninas, en gene al ag upadas en pa ejas.
De g an in e és esul a una escena del ya ci ado
an e io men e Ab igo Pequeño del Pue o de Malas
Cab as o mada po a ias igu as humanas, se-
xuadas o no, en e las que des acan dos asexuadas,
ambas con ep esen ación de cabeza, que pa ecen
desempeña un papel des acado en e el g upo;
una de ellas p esen a la cabeza enma cada po un
a co y la o a pa ece lle a una másca a zoomo a
ocada de cue nos. Posición des acada ambién en
es e g upo la iene un esquema anómalo odeado
po un g upo de pun os en su pa e supe io y que
me inclino a in e p e a «sensu la o» como una
ep esen ación del sexo emenino. De la igu a hu-
mana que po a la másca a zoomo a pa e un azo
que e mina sob e el alo de una igu a del g upo.
En conjun o, y po sus ca ac e ís icas de disposi-
ción, asociación y de alles des acables, la escena pa-
ece e leja un i o o ce emonia en elación di ec a
con el plano sexual, aunque su sen ido exac o sea
di ícil de cap a . En elación ambién di ec a con el
mismo plano sexual puede pone se una escena de
danza, in e p e ada como álica, exis en e en el
Ab igo del Pi ue anal (Ciudad Real), o mada po
cinco igu as de signo emenino, bi iangula es/hal-
e i o mes de b azos en al o, si uadas inmedia a-
men e a la izquie da de una igu a masculina con
alo in encionalmen e des acado; odas es as igu-
as,
de colo ojo i o, son, jun o con un es eli o -
me cuya p esencia conside amos muy signi ica i a,
los únicos mo i os ep esen ados en es a es ación.
Algunas ci cuns ancias y si uaciones inhe en es a
la muje han quedado ambién e lejadas en las o-
cas,
si bien en núme o muy educido y muy suje as
algunas de ellas a in e p e aciones subje i as. Una
igu a de muje pa ece deja asluci la ep esen a-
ción g á ica de las ases pe iódicas emeninas; am-
bién se dan algunos casos de igu aciones emeni-
nas en es ado de ges ación y inalmen e alguna
ep esen ación de pa os, uno de ellos con la pa i-
cula idad de p esen a un a e asimilada a la igu a
emenina que p esen a un especial ado no de cabe-
za y que apa ece en el Ab igo Segundo de la Sie a
de la Vi gen del Cas illo (Ciudad Real).
20 Pila Acos a
Un aspec o de in e és e nog á ico en las ep e-
sen aciones humanas lo cons i uye la igu ación de
la es imen a y del o na o pe sonal. La es imen a
no es á ecuen emen e ep esen ada y el acusado
esquema ismo de la mayo ía de los mo i os que i-
gu an impide ap ecia de alles. Pa adójicamen e las
igu as más de alladamen e a adas en el aspec o
o mal se p esen an po lo gene al desnudas y cu-
iosamen e ambién ca en es de elemen os o na-
men ales. Po o a pa e esul a p ác icamen e im-
posible a ibui con p ecisión ma emá ica un de e -
minado ipo de es imen a a un sexo de e minado,
ya que, según an es comen é, la di e enciación se-
xual no siemp e es á indicada en los an opomo -
os.
En conjun o, y con ando con el obje i ismo in-
e p e a i o en algunos casos, la es imen a pa ece
educi se al uso de la única, co a o la ga, al uso
de la alda, igualmen e co a o la ga y que pa ece
se exclusi amen e emenina, y al uso del aldellín
y calzón a media pie na que pa ecen se p opios del
a ón.
Las igu aciones de ado nos pe sonales son
mucho más ecuen es y en gene al unidas a
an opomo os que, según indicios, han sido ep e-
sen ados desnudos. Los ipos y na u aleza exac os
de es os ado nos son di íciles de ija con cla idad,
así como la a ibución a un sexo de e minado. En
conjun o y sal ando como siemp e el subje i ismo
in e p e a i o pa a algunos casos, se obse an ado -
nos de cabeza, cuello, alle, b azos y pie nas.
En e los p ime os hay que con a ambién con la
especial disposición in encional del cabello, ecogi-
do en ocasiones en moños o ode es y a eces dis-
pues os adialmen e o en simples e icales sob e
la cabeza. Plumas y cue nos y algunos al ile es o
agujas pa ecen habe jugado un no able papel, es-
pecialmen e en los ado nos de cabeza. La na u ale-
za y ipo de o os ocados y del es o de los o na-
men os ci ados es imposible de de e mina y
hab ía que pensa , po una pa e en ma e ias p i-
mas pe ecede as, como pueden se las mismas plu-
mas,
i as de cue o o ib as ege ales, y po o a
en unas ma e ias más esis en es al paso del iem-
po que son p ecisamen e las que se conse an pa a
la a queología.
El ema de los zoomo os, como ya indiqué
an e io men e, es an ecuen e y ei e a i o en la
pin u a esquemá ica como el de los an opomo os.
El es ablecimien o de su ipología esul a di icul o-
so,
ya que p esen a menos a iabilidad y cla idad de
esquemas ipo, esul ando más manejable su análi-
sis si se ecu e al géne o o la especie.
Los zoomo os más epe idos, con di e encia
sob e los demás, son los cuad úpedos, seguidos po
las a es, aunque és as ienen un á ea de dis ibución
muy es ingida y no pa ecen habe llegado a cons-
i ui un ema de au én ica p eocupación en la
men e de los pin o es esquemá icos. El es o de los
zoomo os ep esen ados, muy escasos en núme o,
son de di ícil in e p e ación, si excep uamos algún
pez y algunas escasas igu as in e p e ables como
o idios y que se in e ie en, en casos, con el ema
de las líneas en zig-zag, ema que po ene en i-
dad p opia lo abo da emos en o o luga .
La insis encia en la igu ación de los cuad úpe-
dos y las a iadas o mas de a a los esul a cu-
iosa. Apa ecen ep esen ados an o gua dando las
p opo ciones eales, como desp opo cionados;, a e-
ces con la cabeza apenas esbozada, cue po dese-
quilib ado o malmen e y a la ez con de alles ana-
ómicos que apenas cab ía espe a ; e incluso, y es o
es muy ecuen e, educidos a un esquema pu o,
o mado po un azo ho izon al del que pa en
azos e icales en núme o a iable, dando como
esul ado el ipo llamado pec ini o me.
Las co namen as, sob e las que se mani ies a
una ue e insis encia, es án a adas de las o mas
más a iadas y ya comen adas an e io men e en
líneas gene ales al a a sob e la pe spec i a en la
pin u a esquemá ica. No obs an e se impone hace
alusión aquí a la ma cada y exage ada mul iplica-
ción de as as en cie os cé idos que, po con o ma
una ipología especial, quedan incluidas en el ema
de los ami o mes. La di e enciación sexual de los
cuad úpedos, apa e de queda indicada en muchas
ocasiones en la ausencia o p esencia de co namen-
as,
puede obse a se, si bien en casos con ados, en
la indicación de las ub es pa a las hemb as y del ó -
gano sexual pa a los machos.
Cu iosamen e el ema zoomo o es el que cuen-
a con mayo núme o de ep esen aciones en que se
ha espe ado el aspec o o mal, más o menos ma i-
zado,
copiado de la ealidad. G acias a ello se hace
posible la iden i icación de algunos géne os y espe-
cies.
En e los cuad úpedos los más ep esen ados
son los cé idos y cáp idos, es ando p esen es am-
bién los équidos y en meno núme o los bó idos,
cánidos y quizá algún posible elino. Las a es, con-
Técnicas, es ilo, emá ica y ipología en la pin u a upes e esquemá ica hispana 21
cen adas p ác icamen e en el Tajo de las Figu as
(Cádiz), son a iadas aunque di íciles de conc e a
a eces, ya que los dobles calcos o iginales omados
de dicho ab igo no Coinciden siemp e. De odos
modos se han egis ado águilas, bui es, cue os o
g ajos, lamencos, cigüeñas, cisnes, ocas o gansos,
pa os,
a u a das, gallinas de agua, ce ce as... El
es o de los zoomo os igu ados y ya ci ados com-
plemen a ían la auna ep esen ada po los pin o es
esquemá icos y, es ob io, no e a el o al de la que
les odeaba.
El in e és que demues an es os pin o es po los
cuad úpedos y den o de ellos po los cé idos no
se explica, si no pensamos en una inalidad cinegé-
ica que, cu iosamen e, no debió se una ac i idad
i al pa a unas sociedades que habían alcanzado el
ni el económico p oduc o . O o an o se pod ía
opina sob e la ei e ación en los cáp idos, no odos
ellos domes icados según se obse a po cie os de-
alles.
Pa a juzga el es adio de domes icación de
algunas especies al an da os in ínsecos en muchos
casos,
habiendo de ecu i necesa iamen e en onces
a pone dichas ep esen aciones en elación con
o as igu as que pe mi an o ma nos un juicio. Ca-
sos exp esi os a es e e ec o son los que mues an e-
lación di ec a o bien con igu as humanas, como
ocu e con las ep esen aciones de jine es, o con el
de la es ación ya ci ada de Los Conjo os de Pe-
ña ubia, en que unos zoomo os apa ecen i ados
po medio de un onzal po igu as humanas, o
bien con o as igu as zoomo as, como es el caso
de dos cánidos, in e p e ables como pe os pas o es,
conduciendo o gua dando un ebaño exis en es en
el ya ci ado yacimien o del Tajo de las Figu as.
La igu a esquemá ica en es e ema de los zoo-
mo os nos e ela a ios aspec os de su u ilidad y
se icio a la sociedad. Po una pa e como compo-
nen es de las bases económicas, caza y ganade ía,
po o a como mon u as, y inalmen e como ayuda
en algunas a eas humanas, como es el caso de la
ayuda en la gua da de los ebaños e incluso en la
misma ac i idad c eado a, según deja ía asluci
la asociación di ec a de un a que o y un cánido en
la es ación upes e de Doña Clo ilde (Te uel). Lo
que no emos, con cla idad, y c eo que esul a ex a-
ño,
es el cuad úpedo como elemen o de acción, a
pesa de la exis encia de ca os y ineos en algunos
ab igos, ni ampoco como elemen o de ca ga.
En e o os emas a ados po la pin u a es-
quemá ica se encuen an los omados de la cul u a
ma e ial y que esul an ilus a i os a e ec os e -
nog á icos, aunque algunos aspec os de ellos es án
suje os como siemp e a los subje i ismos in e p e a-
i os.
Son unos emas que pueden in o ma sob e
habi a , sis emas y medios de de ensa o caza, me-
dios de anspo e...
El p ime o de es os emas es el que llamé hace
iempo ec i o mes y que aho a, en unción de sus
posibles signi icados, p e ie o denomina es uc u-
as.
A e ec os ipológicos dichas es uc u as son
di íciles de maneja po se muy a iables. En esen-
cia se educen a mo i os geome izan es o mados
po azos ec os y cu os, a eces bi u cados, y
en ec uzados en e sí, mo i os ha o conocidos y
ep esen ados desde iejos iempos en el a e p e-
his ó ico y a los que ma emá icamen e, si excep-
uamos ecien es eo ías, se les ha enido aplicando
la misma in e p e ación: habi a , empalizadas,
ampas..., in e p e ación que p e ie o espe a ,
en e o as azones po que c eo que de momen o
no hay o a más iable; no obs an e en algunos ca-
sos,
muy educidos en e dad, es os mo i os apa e-
cen asociados a la igu a humana y de mane a al
que hace iable su posible in e p e ación al menos
como habi a .
El ema de los ca os, an ú il a e ec os c ono-
lógicos, es escaso en la pin u a esquemá ica y
quedan cen ados en un á ea es ingida de la p o-
incia de Badajoz. La ipología hay que es ablece la
en a ención al núme o de uedas ya que los bas i-
do es no se co esponden ma emá icamen e con
ellas.
En esencia son dos los ipos ep esen ados: de
cua o y de dos uedas; en e dad exis en algunas
o as igu aciones, pe o la al a de pe spec i a y la
con usa imb icación de a esanos de los bas ido es
no pe mi en mayo es ap eciaciones. Los animales
de acción no han sido ep esen ados y sólo en el
Ab igo Quin o de los Bui es de Peñalso do exis e
un caso en que se p esen a una asociación con una
igu a, pe o, an con usamen e ep esen ada, que
no puede deduci se si se a a de un an opomo o
de b azos en al o o de zoomo os; desde luego, ca-
so de a a se de es a úl ima posibilidad, el a a-
mien o de dichos zoomo os es á muy lejos del que
se les ha dado a los ep esen ados en el ipo II de
las es elas deco adas del Sudoes e peninsula , sus
con empo áneas.
El ema de los ineos p esen a una ipología
simila a la de los bas ido es de los ca os, consis-
en e en esencia en dos la gue os c uzados po a-