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Caballeros, toros y toreros en el siglo XVI. Un texto de don Luis Zapata

Mena Cabezas, Ignacio R.

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 8, Se illa, 1998, págs. 159-178 CABALLEROS, TOROS Y TOREROS EN EL SIGLO XVI: UN TEXTO DE DON LUIS ZAPATA DE CHAVES Ignacio R. Mena Cabezas 1 n es os b e es apun es pa a la his o ia de la au o- maquia que emos des ela la apo ación singula de Luis Zapa a de Cha es, a is óc a a ex emeño del siglo XVI, quien en su ob a Miscelánea (1595), o eció una desc ipción suge en e de las ies as de o os ena- cen is as. Se a a de un ex o no muy conocido que nos pe - mi i á econs ui y e lexiona sob e las ensiones en e las o mas caballe escas a is oc á icas y las o mas popula es umul uosas que se p oduje on en la compleja génesis de la au omaquia mode na. Ga cía-Baque o, Rome o de Solís y Vázquez Pa ladé (1994) desc ibie on sa is ac o iamen e y a pa i de una ap o- ximación in e disciplina los p ocesos sociales y cul u ales que desde la An igüedad die on o ma a las ies as de o os. A pesa de se una ob a de educido amaño y a as a de e - minadas apo ías, como po ejemplo, un a iesgado e nocen- I T abajo ealizado en el cu so de doc o ado Tau omaquia a la luz de la Teo ía social del Sac i icio, di igido po el p o eso Ped o Rome o de Solís . . Ignacio Mena, nacido en Lle ena (Badajoz), es ac ualmen e pe sonal docen e en el Ins i u o de Bachille a o "Maca ena" de Se illa y es licenciado en An opología po la Uni e sidad de Se illa .. 160 . Ignac io R. Me na Cab ez as ismo se illano, cie a linealidad en la in e p e ación del ascu i his ó ico de las ies as de o os que nos pa ece más complejo, dispe so y bo oso y, po úl imo, la escasa con as- abilidad de alguna de sus hipó esis, ha enido una no able in luencia eó ica y ha dejado huella en nume osas in es iga- ciones pos e io es. Es e abajo cons i uye una modes a con- ibución que se si úa en dicha es ela. Con Al onso X, a inales del siglo XIII, se p oduce el p ime encuen o de los caballe os con las ies as de o os. Al echazo an e io de la an igua nobleza goda, ajena al uni- e so ibé ico, se unían los emo es de la Iglesia cul a que eía en aquel eje cicio inqi;ie an es inculaciones con p ác- icas y sac i icios paganos. La Reconquis a y los inédi os p ocesos sociales que desencadenaba lle a án a una nue a es a egia que cumpli á un doble obje i o: de una pa e, sepa a al populacho de los juegos au inos minimizando lo más posible los momen os sac i iciales y umul uosos y, de o a, acusando de in amia a quien lidiase o os po dine o. Así, Ja nue a nobleza gue e a, con i uales cada ez más . codi icados, ue ap opiándose del capi al simbólico au ino, incluso, monopolizándolo. Mien as an o, la ies a de o os no sólo celeb aba la es au ación del o den u bano, sino que, ambién, con el ha azgo as la cap u a del alimen o, conmemo aba la legi imación del o den social. El Código de la s Sie e Pa idas no in en a e mina con la lidia de o os sino impone una egulación a is oc á ica a las ies as. En e ec o, el acionalismo ju ídico- eológico de Al onso el Sabio chocó con la bá ba a y pagana adición que al e aba pelig osamen e el o den público de ciudades y illas (Moya, 1995: 212). Caballe os, o os y o e os en el siglo XVI. Un ex o de don lui s Zapa a 161 De los siglos XIV al XVI la sue e. au ina po excelen- cia ue la lanzada a imi ación de écnicas mili a es y de o - neos. A mediados del s. XVI se p oduce un cie o decli e de la ies a de o os debido a la p ohibicion pon i icia, pe o p on o enace la au omaquia de ejones si bien, y mien as an o, las o mas popula es an ocupando las plazas poco a poco «si el pode exigía, pa a el eje cicio de su dominio en el mundo, la i econciliable escisión de la sociedad eal - es o es, el O den-la codi icación de su ies a u o, ambién, que inclui la sepa ación en e la p ác ica del ulgo y el a e de los seño es se ializando, en el iempo es i o, las in e enciones de los o eado es según ue a su o igen social. Aho a el pue- blo end á un o o p opio donde ceba su o peza y desaliño. Después, una ez concluido el illano espec áculo y, despe- jado el espacio es i o de aquel in aman e con agio, los caba- lle os ac ua án en una a ena socialmen e inmaculada, es deci , ocupada po su única y exclusi a p esencia( ... ) y sólo cuando se ha concluido la ce emonia pública de la posesión del uedo, es deci , cuando simbólicamen e se ha expues o an e el público, ºpo medio de su exclusi o dominio de la plaza, el pode de la nobleza sob e oda la sociedad, es cuan- do ena bola el ejón y pa e eloz e imponen e sob e el o o. El éxi o del caballe o en el cumplimien o de la sue e cons i- uye el acaso de ini i o del pueblo, pues o que la nobleza lanzada, ce e a, única e indi idualizada, o naba ya inú il po supe lua la in e ención popula » (Ga cía-Baque o, Rome o de Solís, Vázquez Pa ladé, 1994: 44-45). Los siglos XVI y XVII ma can el apogeo y el in de las o mas caballe escas au inas y en uel en un p oceso len o, a lo la go de odo el siglo XVIII, de o mación de la au oma- 162 Ignac io R. Mena Cabezas quia clásica. Los miemb os de la nobleza caballe esca e an los que mon ados a caballo es ablecían las p eeminencias y cual «quijo es» sólo acep aban a compe i con iguales y no con maland ines y plebeyos2. Sin emba go, las nue as condicio- nes sociales ya aludidas da án luga a un incipien e desa ollo de la bu guesía y un ue e empuje de las clases popula es que a pie en a án a los an iguos dioses, a los o os y a la his o ia. Es os nue os homb es, sin caballos, a pie o odando po los suelos, pa adójicamne e, ascienden de los uedos mien as que dejan a ás, descompues os, los modelos caballe escos. Nos in e esa cons a a , siguiendo a Bou dieu, la dialéc- ica en e el capi al simbólico au ino y el capi al económico- polí ico (Bou dieu, 1993 ). En e ec o, al in en a monopoliza el capi al simbólico au ino los caballe os no pudie on ap o- pia se y con ola la globalidad de la ep oducción simbólica de la ies a de modo que, el exceden e lúdico, genésico y sac i icial que con (,'!nía e i pa e se les escapaba e i iendo sob e el pueblo. Así dichos exceden es luían hacia es ejos umul uosos, de con enido social popula , donde se hacía posible, siguiendo a Mauss, e i i i ual y emo i amen e la undación y jus i icación de la sociedad (Mauss, 1972). De la misma mane a, en el plano económico, ampoco pudie on 2 En El Quijo e encon amos, en más de una ocasión, e e encias a la in- culación de caballe os y o os y al luga en que en la ies a les co esponde. Po ejemplo, leemos: «Pe o con odo es o quie o que ues a me ced ad ie a que no soy an loco ni an menguado como debo de habe le pa ecido. Bien pa ece un galla do caballe o, a los ojos de su ey, en la mi ad de una g an plaza, da una lan- zada con elice suceso a un b a o o o; bien pa ece un caballe o a mado de es- plandecien es a mas pasa la ela en aleg es jus as delan e de las damas, y bien pa ecen odos aquellos caballe os que en eje cicios mili a es, o que lo pa ezcan, en e ienen y aleg an, y, si se puede deci , hon an las co es de sus p íncipes .. . » (Ce an es, 1987: 11 , 17). (Se llamaba « ela» a un luga que se ce aba y disponía pa a la exhibición de lide s públicos y o os espec áculos). Caballe os, o os y o e os en el siglo XVI. Un ex o de don luis Zapa a 163 ap opia se de oda la iqueza ame icana, no consiguie on ija una es uc u a p oduc i a y mien as ampoco conseguí- an a icula un sis ema come cial mode no los me ales p e- ciosos luían a Eu opa p o ocando la banca o a es a al. _ Al es udia la génesis de las co idas mode nas es posi- ble plan ea las luchas po las de iniciones, compe encias y lími es del campo simbólico· au ino. La cons ucción de ese espacio es aba some ido a cons icciones es uc u ales geo:.. g á icas y económicas a la ez que a la compe encia man eni- da po es uc u as cogni i as bien di e en es. A su ez es as es uc u as dependían de las posiciones y elaciones man e- nidas po sus agen es. Los sis emas de pe cepción y de ap e- ciación caballe escos es aban condicionados an o po su posi- ción (y los in e eses asociados) como, u ilizando la e mino- logía de Bou dieu, po sus hábi us (sis ema de esquemas de p oducción de p ác icas y ep esen aciones). Plan eada, en es os é minos, la p oblemá ica del documen o de Zapa a cons i uye, qué dl!lda cabe, su iel e lejo. En e ec o, «las ela- ciones obje i as de pode ienden a ep oduci se en las ela- ciones de pode simbólico. En la lucha simbólica po la p o- ducción del sen ido común, o más p ecisamen e, po el mono- polio de la dominación legí ima, los agen es empeñan el capi- al simbólico que adqui ie on en las luchas an e io es y que pueden se ju ídicamen e ga an izado» (Bou dieu, 1993: 138). En ealidad, hay siemp e, en oda sociedad, con lic os en e los pode es simbólicos de los g upos sociales, po eso el empuje de las o mas popula es po la ap opiación de la de i- nición de las elaciones con los o os en e a la caballe esca sólo puede se en endido en un p oceso his ó ico donde que el pueblo se ha cons i uido en suje o de la his o ia. 164 Ignacio R. Mena Cabezas El con ol de los juegos y i os es i os y popula es au inos en espec áculos o denados y legi imados po la au o idad nunca ue o al dado que la in e ención del públi- co siemp e escapó a esas es icciones (Rome o de Solís, 1995: 27-101). La demanda.de bienes simbólicos au inos po pa e del pueblo ue siemp e supe io a la o e a caballe- esca, de ahí que, si bien las ies as au inas caballe escas es aban ligadas al con ol económico y es a al y a los cam- . bios ideológícos impe an es en los cen os de pode , las ies- as umul uosas popula es, capeas, encie os, ensogues, o os de uego, e c., pe du a on en el iempo ela i amen e ajenas a los cambios ideológicos del pode , que llega on a conside a las in ames, inadecuadas, paganas o i acionales y, po consiguien e, a eces, inclu'so, a p ohibi las. El ex o de Zapa a nos des ela una mayo complejidad en las o mas au inas y, si bien ep oduce el monopolio de la nobleza, deja en e e la acción del pueblo y las o mas cómi- cas, el momen o de ansición que desaloja a la nobleza de las plazas y da en ada a la au omaquia clásica de inales del ' siglo XVIIP. En cualquie caso, Zapa a i oniza con el o eo caballe esco como Ce an es con los lib os de caballe ía. «Con el paso del s. XVI al XVII el pueblo uel e a inco po- . a se ac i amen e a la ies a, ompiendo su an e io discipli- na como pasi o y espe uoso público del alo de sus inme- dia os seño es, los caballe os de hnaje» (Moya, 1995: 216). P ecisamen e, según podemos obse a , el p esen e ex o de Zapa a , esc i o a inales del s. XVI, eme ge dando, a su mane a, es imonio de ese momen o de up u a. 3 El au o es conscien e de la ique za simbólica que con iene la exp esión cómica de la au omaquia y anima, desde aquí, a que alguien abo de su es udio. Caballe os, o os y o e os en el siglo XVI. Un ex o de don Luis Zapa a 165 Las obse aciones de Luis Zapa a sob e las ies as del o o de San Ma cos en B ozas ya ue on ecogidas po Ca o Ba oja siendo uno de los p ime os y escasísi nos es imonios esc i os sob e es os i os es i os y popula es sob e es a au- omaquia «pa alela» (1945: 1, 88-112), Su isión p o o ol- cló ica, es ajena y an e io a los ace camien os eológicos de Juan de San o Tho nas, Tomás Hu ado, Ca los Casnedi, Clemen e VIII, y nos suena más neu al. que la ilus ada y encendida del Pad e Feijóo y, inalmen e, se ace ca más a la del doc o Laguna expues a en 1555. Sin emba go de g an in e és nos pa ece, a nososo os, del ex o "De o os y o e- os" que apa ece en la ob a Miscelánea el que, p ecisamen e, Ca o Ba oja igno a y que, a con inuación, eedi amos. Luis Zapa a de Cha es, nació en Lle ena (Badajoz) en 1526. En su illa na al mandó edi ica un palacio enacen is a que ue la admi ación de su época. Lle ena e a en onces una illa p es igiosa y dinámica, cabeza de pa ido, que con aba con la casa maes al de la O den de San iago en Ex e nadu a, con un pode osísimo ibunal de la Inquisición y con la sede del p o iso ia o de San Ma cos de León. El abuelo de nues o au o , llamado igualmen e, Luis Zapa a, había sido conseje o de los Reyes Ca ólicos. Además de sus posesiones y p i ilegios en Lle ena undó, a inales del siglo XV, en la Iglesia Mayo de G anada una capilla que puso bajo la ad ocación de San Juan. Po o a pa e, su pad e ue comendado de la O den de San iago y de él he edó, en Lle ena, el ca go de alcaide de la o aleza de la Pue a de la Reina. Debido a que ue paje de la casa de la eina Isabel de Po ugal, p~do p on o des aca , siguiendo el modelo de Cas iglione, co no co esano: buscaba la gen ileza del co n- 166 Ignac io R. Me na Cab ez as po amien o, del lenguaje y de la exp esión del cue po. Viajó con el séqui o del empe ado Ca los po Flandes, Alemania e I alia, al e nando el ap endizaje humanis a con el eje cicio mili a . Ya en España des acó po su habilidad en el noble eje cicio de co e lanzas y ejonea o os. Casado con Leono de Po oca e o u o un hijo, F ancisco Zapa a, del que se á su maes o en esas a es. Vol e á a casa se en Se illa y, en segundas nupcias, con Leono de Ribe a, sob ina de Pe a án de Ribe a. Las deudas de una ida co esana, ajenas a la decencia: del hábi o de Ja O den de San iago, y el no cum- plimien o de la ob a pía que unda a su abuelo en Lle ena le lle a on a la cá cel de Valencia de las To es d~nde pasó más de ein e años y esc ibió las más de sus ob as. Casi al inal de sus días, p eso de nos algia y a epen imien o, decla aba «yo me pe dí po ap ende el a e de co esano». Rehabili ado en 1591 , mue e en 1595 (Menéndez Pidal, 1915). En e sus ob as des acan Ca io amoso ( 1566), un panegí ico épico de la ida del empe ado Ca los, al que acompañó como co esano eal po Flandes y Alemania (C . Zapa a en Albo g, 1986). El Lib o de Ce e ía (1583), una especie de manual del cazado donde se ecogen las eglas del a e cinegé ico, se exponen las condiciones y ca ac e ís icas de odas las a es de apiña suscep ibles de u i- liza se en la caza, el modo de c ia las, amaes a las y cu a sus dolencias y se desc iben Ja es ación, los luga es, las éc- nicas y ce emonias de la caza. A lo la go de odo el esc i o de Zapa a des aca su exal ación de la na u aleza y la iqueza lin- güís ica de la que hace gala (Zapa a, 1979). Esc i a en e 1583 y 1595, la Miscelánea (o Va ia His o ia), de la que hemos seleccionado el agmen o que a con inúación ep o- Caballe os, o os y o e os en el siglo XVI. Un ex o de don Luis Zapa a 167 <luci nos y que nos si e de p e ex o pa a es os comen a ios, es una ob a de emá ica he e ogénea que desc ibe, con o igi- nales obse aciones, los alo es sociales y cul u ales de su época, comen a ios que mezcla con ano aciones biog á icas de o ma aná quica co no e a, po o a pa e, bas an e usual hace en aquella época. Sin duda alguna la Va ia His o ia puede se conside ada co no un lib o p e-e nog á ico con una mul iplicidad de ideas, sen imien os, cos umb es y sabe es popula es de su iempo que apo a en o ma de epe o io de anécdo as y a en u as cuyo ex o une, iloso ando, lo ma a- illoso con lo eal, den o de un clima de humo . Pascual de Gayangos en el p ólogo a su edición de Miscelánea incluida en el Memo ial His ó ico Español nos in o ma que Zapa a, además, esc ibió o os es lidios y a ados co no Excelencias de la Gine a, Uso del ejón y Ad e encias sob e el mé odo de co e cañas, hoy odos, lamen ablemen e, pe didos (1859: XI). Además de la ya ci ada edición del Memo ial His ó ico Español de 1859, apa eció, en 1926, una edición incomple a en Mad id p epa ada po la Edi o ial Volun ad. Hace quince años el Ins i u o de Cul u a Ped o de Valencia (Badajoz) ea- lizó una edición acsímil (Zapa a, 1983 ). Sin emba go, en 1949, Isido o Mon iel, ya había publicado una adap ación que nos me ece su icien e c édi o y de ella, ex ajimos, la ci a que aquí ep oduci nos. Pasa nos sin más dilación a la asc ipción del cu ioso ex o de Zapa a. · 174 Ig na c io R. Me na Cabe zas a e igua , dásele a la Iglesia. Llegando el día de San Ma cos, a la íspe a, de él, a el mayo domo a esos mon es po él, donde no le pa a homb e que ea, y lle- gado en su asnillo an e el embajado de San Ma cos, le dice: "Ma co, amigo, en conmigo a las B ozas, que de pa e de San Ma cos e llamo pa a su ies a". El o o luego deja sus pas os, y manso ase delan e de él; en a a las íspe as en la Iglesia como un co de o manso, y pónenle en los cue nos osas y gui naldas las muje es; y sin hace mal a nadie, sálese acabadas las íspe as al campo allí ce ca. O o día a en la p oce- sión suel o en a la gen e, y pasa po un a co del claus- o, an es echo que ha menes e pa a pasa ladea los cue nos, y es o sin que se lo diga nadie, y oda la misa se es á en pie, delan e de las g adas del al a mayo , y acabada de alza la hos ia pos e a y de consumi algu- na ez, sálese de la Iglesia a odo co e , como mucha- cho de la escuela, y ase po esos mon es y ja ales, ol iendo a su b a eza na u al 17. »En Tala e a, co iendo unos o os, omó uno a un ecino de ella, homb e o dina io, co iéndolos en la calle de Oli a es. Llega con g an u ia, mé ele el cue no po la boca, acuden odos a él, pensando que le había mue o o o as las quijadas; mas le acaeció mejo que enía una muela que no se le había podido saca , de que mo ía de dolo , y sácasela el u ioso cue no del o o, y sin sen i lo con el miedo y sin hace le ningún mal. »O o día saliendo desmandado o o o o, es aban dos clé igos jun os a endiendo a o as cosas, y mi ando 17 Ci . po Ca o Ba aja, en su céleb e a ículo sob e el To o de San Ma cos, ya mencionado ·. Caballe o s. o os y o e os en el siglo XVI. Un e x o de don Luis Zapa a 175 a o a pa e, y no podía pasa sino en e ellos. Llega y pasi o mé ele un cue no po medio, y luego, con el o o, apa ándolos (cosa isible que lo ie on odos, admi a- ble a ellos de e lo, y a noso os aho a de oi lo) y pasa sin hace les daño o po la de oción que ienen con Nues a Seño a en Tala e a, o po que como el buey conoció a su Seño en el peseb e, conoció aquí el o o a sus c is os y c iados. »O a nue a mane a de o ea se ha in oducido aho a: o ea con ga ochón, con lo que han mue o o os caballe os a caballo. El p ime o Don Luis de Guzmán 18, hijo del Ma qués de la Algaba, en Mad id; luego, Don F ancisco Zapa a Pue oca e o, mi hijo19, en G anada; luego ambién en Mad id, Don Ignacio de Médecis, he - mano del Duque de Flo encia20, y el Conde de la Palma .. · »Mas aunque ue las imoso caso el de Don Diego de Toledo, he mano na u al del Duque de Alba, quie o aquí con a lo, si bien ya en o o luga dije alguna cosa de él21. E a el al un caballe o mozo, muy gen il hom- b e y muy señalado, el cual andando a los o os en Alba, con un ga ochón, a las aleg ías del casamien o del Duque, su he mano, pasó a uno el hie o en la en- e, que no ace ó a descogo a le, dió un ebu o el o o 18 Hijo único el don F ancisco de Gu zmán, del p ime Ma qués de Ja Algaba. 19 Como dice Luis Zapa a su p opio hijo p ac icó el o eo caballe esco y, como sabemos, adies ado po .él. 20 Cosme de Médecis, g an duque de Toscana, nacido en 1519 y mue o en 1574 . 21 Hijo na u al de don Diego de Toledo, segundo hijo de don Fe nando y del g an Duque de Alba. Mu ió desg aciadamen e as un encuen o con un o o con mo i o de las bodas del u u o duque, su he mano, don An onio Ál a ez de Tol edo. 176 Ignacio R. Me na C ab ez as en al o, e uel e el ga ochón, y escu e po su misma mano y dale con el cue no en un ojo, y pasásele y la cabez:a y sesos, y sálele en uel os en ellos po la o a pa e, y al cae mue o se le queb a on dos cos illas · sob e su misma espada ¡Quién c eye a que con sus mis- mas a mas se había de ma a po sus manos, y que su ojo mismo die a pue a y paso a an o daño!». Caballe os. o os y o e os en el siglo XVI. Un ex o de don Luis Zapa a 1 77 BIBLIOGRAFÍA Aulnay, Condesa de: Viaje po España en 1679 Y 1680 y Cuen os Fé icos, . de M. Co ominas y M. Villal a, Ba celona, Il:~e ia, 1962, 2 ols. Albo g, J. L. (1986): His o ia de la Li e a u a, Mad id, G edos, 1986, 5 ols. Bou dieu, P. (1993): Cosas Dichas, Ba celona, Gedisa. Ca o Ba o ja, J. ( 1945): "El o o de San Ma cos" en Re . Dialec ología y T adiciones Popula es, Vol. 1 (Reedi . Ri os y · mi os equí ocos, Mad id, Is mo, 1974 ). Ce an es, Miguel: Don Quijo e de la Mancha, (Ed. 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