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El habitante ético entre la deconstrucción y el pensamiento único

Fernández Polanco, Valentín

Abstract

La perplejidad del habitante actual de la ciudad, su desorientación en ella y su incapacidad ante la acción, son vistas como la deconstrucción ética del sujeto operada desde la modernidad.

Full text

EL HABITANTE ETICO ENTRE LA DECONSTRUCCION Y EL PENSAMIENTO UNICO Valen ín Fe nández Polanco La pe plejidad del habi an e ac ual de la ciudad, su deso ien ación en ella y su incapacidad an e la acción, son is as como la decons ucción é ica del suje o ope ada desde la mode nidad. Las ibulaciones del suje o mo al La ince idumb e pa ece se cada ez mayo y más p eocupan e, en cuan o que el nau agio La desapa ición del Se ha dejado as de sí a su del se no ha dejado de cons i ui un ío conocimien o como pe plejidad de la ciencia, a su hábi a como an asmagó ico escena io de ené ica ci culación de agmen os, a su p opia conciencia desin eg ada bajo la o ma de indi i- duo y a su deci , la palab a, desin eg ada bajo la o ma de ex o. És a es la si uación p esen e. Una si uación que pod íamos desc ibi como de g an homogeneidad y de c ecien e ince idumb e. De g an homogeneidad po que es como si el eclipse del Se hubiese abolido odas las di e- encias. Es e asgo, unido al p oceso de p e- dominio de la economía y la cul u a occiden- ales que conocemos como mundialización, es lo que nos au o iza a habla de pensamien o único, ampliando así el signi icado de un é - mino p oceden e p ecisamen e del ámbi o de la economía. e uel o en el que pescado es mundiales y locales buscan y hallan su ganancia sin la moles a p esencia del esc úpulo é ico. De la oscu idad de los iempos se ap o echan los embaucado es, e ian es y alsos p o e as an o como los p o esionales del ilusionismo y la p es idigi ación. Pe o no sólo ellos. Píca os, ile os y a ican es de odas las aleas ap o- echan la con usión pa a hace su negocio más o menos c iminal. Si es cie a la opinión de O ega de que el p incipal sabe es sabe a qué a ene se, en on- ces podemos comp ende mejo la na u aleza de la si uación en la que nos hallamos inme - sos. Una si uación de ince idumb e y deso- ien ación que no es un me o no sabe qué hace abs ac o, sino que iene una dimensión -IX- 9 ASTRAGALO, 09 (1998) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1998.i09.02 Ca ed á ico de Filoso ía en lES, se ha especializado en la es é ica de los sen imen alis as ingleses. 10 p ác ica y i al an e las decisiones o dina ias de la ida co idiana. Y que no es á exen a, po cie o, de una cie a dosis de escép ica deses- pe anza a la ho a de p oyec a se más allá de ese ho izon e de la co idianeidad. An e es a si uación de no sabe a qué a ene - nos en un con ex o mundializado y decons- uido, esu ge la p egun a é ica. ¿Qué hace an e odo es o? T a amos aquí de p opone algunos elemen os a pa i de los cuales pode econs ui el suje o mo al de o ma que se posibili e el gene a de nue o lo común. In en a emos p esen a algunas posibles ías pa a a en u a se a sali del Hamo democ a i- cus, suje o mo al indi idualis a de la mode ni- dad, y cons ui una subje i idad é ica desde la i esoluble p esencia del o o, a quien no se a a á en onces de asimila sino de acoge . Sin emba go, pa ece que la ecien e p eocupa- ción en o no a es e asun o es á más mo i ada po su con enido que po su excluyen e o - malidad. Al menos da la imp esión de que en o as épocas no su gió an abie amen e la p e- gun a po la unicidad de o mas de pensa- mien o que nacie on con una p e ensión seme- jan e de uni e salidad, como el c is ianismo o el ma xismo. En odo caso, no podemos ocul- a la sensación de que en es e caso lo que nos asus a es más el con enido deshumanizado o eacciona io de cie a o ma de pensa que se mundializa, an es que el hecho de la mundia- lización misma. Po o a pa e, cabe insc ibi es a p eocupa- ción como un elemen o más de los que es án con igu ando un innegable esu gimien o de la e lexión é ica. El eclipse del se bajo esa o ma de decons ucción p o oca una sensa- Empecemos po p egun a nos en qué consis e ción de inquie ud y desa aigo que nos impele e dade amen e ese pensamien o al que lla- mamos único, cuál ha sido su génesis his ó i- ca y cuáles son su es uc u a y sus p esupues- os eó icos, pa a p opone , como espues a a ese legado de la decons ucción, algunas ías po las que a en u a nos en la e l exión é ica. El p oblema del pensamien o único Desde los g iegos sabemos que hay muchas o mas posibles de pensa , pe o sólo una de no pensa : el ana ismo y la ba ba ie. De modo que cuando se nos habla de pensamien o único sen imos una especie de es emecimien o an e lo que p esen imos se una o ma camu lada de a ecina se el o ali a ismo. En an o que único, se nos an oja di ícil el que pueda a a - se, al mismo iempo, de pensamien o. a sacia la necesidad de sabe a qué a ene nos. Saludemos, pues, el p esen e apogeo de la e lexión é ica en cuan o que es sin omá ico no ya sólo de la debilidad de la mo al, sino de una cie a con ianza en la búsqueda de solu- ciones acionales a nues a pe plejidad, po encima del ana ismo y la supe s ición. El con enido del pensamien o único, al menos en un po cen aje impo an e, no es o o que el u ili a ismo, que no se ía, po o a pa e, sino la e sión mo al del modelo de acionalidad ilus ado. En endiendo la u ilidad bajo la ó - mula pa adigmá ica de Becca ia -e l mayo bien pa a el mayo núme o-, descub imos que es a noción es á sub endida po un abanico de concep os que emi en odos ellos a la noción de indi iduo. Así, el u ili a ismo no es aho a - X- sino la e sión mundializada del indi idualis- mo con empo áneo. La noción de indi iduo, a su ez, p ocede -como casi odo en nues a adición cul u al- de una sín esis en e elemen os g iegos y c is- ianos. El elemen o g iego es la noción de pa - ícula acional o acionalidad pe sonal, y p o- cede de Epicu o y de las escuelas mo ales del pe íodo pos a is o élico. En ese con ex o, o i- gen his ó ico del concep o, el indi iduo no es sino una pa ícula que se ha desgajado del logos común y que es capaz de eje ce la acionalidad de un modo p e endidamen e independien e. (De modo que desde un pun o de is a his ó ico pod íamos a ibui a Alejand o la esponsabilidad de habe mo i a- do es e acon ecimien o al acaba con la polis y, po an o, desaloja de su hábi a al logos ual. La ealidad se nos ha escamo eado. El p opio suje o, con e ido en ea o en el que se esceni ica la ep esen ación, deja de se eal pa a sí mismo, quedando elegando al g ado de ep esen ación, al mismo í ulo que las demás pe cepciones. Y no sólo es o, sino que a al a de e e en es que posibili en la p esen- cia de la ealidad en el lenguaje, la comunica- ción con o os suje os de iene imposible, que- dando elegado al solipsismo. La másca a, la icción, el dis az, el juego, el simulac o, la ocul ación, el desci amien o, son Jos é mi- nos en Jos que se exp esa án el conocimien o y la acción pa a el homb e mode no. Conscien es de que i emisiblemen e des e a- dos de la ealidad es án condenados a mo e - se en el plano i ual, Jos pensado es mode - nos se enca gan de elabo a una eo ía de las común.) En es e sen ido, el indi iduo g iego icciones. Al menos, conoce án las implica- no es más que cásca a, oquedad en Ja que ciones y los esul ados a los que cada uno de esuenan Jos ecos del logos. El elemen o c is iano es la subje i idad, pulpa que ino a ellena esa cásca a, gene ando así Jo que conocemos como indi iduo mode no: pa ícula compues a de azón y subje i idad. En es e caso el in en o es san Agus ín, pues es él quien ie e, sob e la adición ilosó ica, el concep o c is iano de conciencia, y da a luz la indi idualidad mode na. los juegos puede acaba po conduci . En é ica, es o se aduce en un análisis po meno i- zado de icciones ales como la del espec ado , enca gada de p esidi la elación mo al del indi iduo consigo mismo, y la del con a o, que ue la enca gada de ehicula el es a u o y undamen o de las elaciones en e indi iduos. Como espec ado de sí mismo, al indi iduo mode no no le queda o a opción que basa su juicio mo al en algo obse able y cuan i ica- A pa i de aquí, ya disponemos de Jos ma e- ble en su p opio in e io : la sensación. Place iales pa a desa olla odo el espec áculo de y dolo con i iéndose ipso Jac o en á omos la mode nidad: desde el momen o en que esa de la mo alidad, acaba de nace el consecuen- conciencia o subje i idad indi idual pasa a se cialismo: no pod emos juzga la acción mo al el escena io de la ep esen ación pa a un suje- más que po sus esul ados. El nacimien o del o indi idual, la ealidad se con ie e en p o- juicio mo al basado en las consecuencias de la blema y Jo que se pe cibe no es más que i - acción en é minos de place y dolo p o oca -XI- 11 ASTRAGALO,09(1998)ISSN 1134-3672 12 una edis ibución de las unciones del suje o a la ho a de ac ua . Los sen imien os, ele ados a la ca ego ía de guía de nues a conduc a, dic amina án cuál es la acción deseable, mien- as que la azón se e á elega a un me o es a u o de ins umen o de cálculo a su se i- cio, su come ido siendo el de es ima las can- idades de place y dolo de cada una de las opciones. Acaba, pues, de nace el indi iduo maquia é- lico. No ya po que Maquia elo uese uno de los p ime os en en a iza la impo ancia de juzga las acciones po sus esul ados, sino en el sen ido más coloquial del indi iduo que in e pone una e lexión calculado a en e su deseo y su acción. Más aún, apa ece oda una ipología maquia élica, desde el momen o en que la acción no sólo p oduce e ec os sob e mí sino ambién sob e o os. Así, si el e ec o ha sido bene icioso pa a ambos, yo se é in e- ligen e; si lo ha sido pa a mí pe o no pa a o os, mal ado; si el bene icio ajeno lo ha sido a cos a del mío, incau o; y si me pe judico al iempo que pe judico a o os, es úpido. No hay pues bondad, sino in eligencia; no hay maldad, sino es upidez. Po lo que se e ie e a la icción del con a o, el esul ado no es muy di e en e: en an o que undamen ado de las elaciones en e indi i- duos, és os quedan, po una pa e, educidos al ol de pa ícula in eligen e do ada de olun ad abs ac a, y po o a, p i ados de libe ad, pues ya sabemos que los con a os no se han hecho pa a se leídos sino me amen e aca ados. De la noción del con a o se desp ende po an o una concepción del indi iduo educida a la exp e- sión escue a y ic icia de lo que el con a o equie e: una mínima in eligencia, -capaz de comp ende el p opio con a o-, some ida al deseo espe anzado de ob ene po su acep a- ción algún bene icio; y una olun ad abs ac a, capaz de o o ga un asen imien o que no puede exp esa se sino bajo la o ma de sumisión. He aquí en onces qué es lo que en el ondo se nos es á p oponiendo como con enido de ese pensamien o único, especie de é ica mundializa- da p oceden e de los es os del modelo de acio- nalidad ilus ado y de su co ela o his ó ico, la colonización: una nue a edición del indi idua- lismo, con su dosis de solipsismo, aislamien o, in eligencia calculan e, deseo y sumisión, odo ello bajo la apa iencia y la p e ensión de domi- nación acional y au onomía de la libe ad. Nue a edición que se di e encia de la p ece- den e en que és a ha sido decons uida. Quedan pues agmen os que se ecomponen y ecombinan a gus o del clien e en el supe - me cado de los alo es mo ales, donde odos es án expues os al mismo ni el pa a que el consumido elija. La banalización de los con- enidos acompaña a la p imacía de la eloci- dad de los lujos in o ma i os. Po eso a eces se le es imula con o e as, aunque de algún modo no deje de p e alece en él la sensación de que de ás de la seduc o a imagine ía publici a ia sólo hay acío. Algunas ías pa a a en u a se Como es pues a en e a la decons ucción y al pensamien o único, he aquí algunas ías que nos pe mi an econs ui un espacio é ico. Tal espacio sólo pod á eapa ece de la mano del se mismo bajo su o ma de lagos. Lo esencial s e á en onces un in en o de supe a - XII - an o el on ologismo como el indi idualismo, en la medida en que a ibuimos a es os dos asgos la mayo pa e de la esponsabilidad en el p oceso de decons ucción al que nos es a- mos e i iendo. En ende emos po on ologismo, pa a es os e ec os, una concepción del se que lo consi- de a dado, acabado y comple o, imponiendo su inqueb an able ley al hace y al conoce . Supe a el on ologismo quie e deci aquí ol- e a una concepción del se no cosi icada, una concepción del se como hace se, y -desde un pun o de is a é ico- como posibi- lidad de hace se. Hay, pues, que hace el se , quizá ehace lo, y es o de la única o ma bajo la cual el se admi e mani es a se polí ica- men e: como lagos. Una concepción on olo- gis a, aplicada al suje o, hace de és e una cosa más, cosa pensan e, si se quie e, pe o cosa al in y al cabo, siendo su elación con el mundo y los obje os una elación en e cosas. Supe a al suje o on ologis a signi ica p opone las condiciones pa a una poiesis del suje o mo al. Signi ica conside a la subje i idad como un hace se, y -desde el pun o de is a é ico- como posibilidad de hace se. Signi ica am- bién comp ende que el suje o no es agen e, sino esul ado de la acción, y es o del mismo modo que no es hablan e sino lo expues o en el ela o. Lo cual exigi á de él que sea capaz de pensa (y pensa se) de o o modo como medio de pe mi i que el se se mani ies e de o a o ma. Aho a bien, es e iden e que un in en o de es e ipo es pe ec amen e incompa ible con un suje o indi idualis a, y que sólo puede se lle- ado a cabo po o o ipo de suje o. Po ello, pensa en un suje o mo al no on ologis a implica al mismo iempo la exigencia de supe- a el indi idualismo an o mode no como pos mode no a a és de una dis in a ede ini- ción de la iden idad mo al. Es a ede inición hab á de i en el sen ido de explo a los meca- nismos lingüís icos a a és de los cuales la iden idad se a cons i uyendo. Pe o no sólo. También hab á de expone la o ma de cons i- ución de esa iden idad a a és de su elación con el o o, y po an o, el ol cons i uyen e de la di e encia. Una adecuada comp ensión de las o mas de elación con el o o quie e deci supe a la icción mode na del con a o an o como la pos mode na del consenso, pues ambas son abs acciones de elaciones en e indi iduos. Quie e deci abandona la p e en- sión de asimila al o o, -lo que no es sino una o ma de aboli la di e encia-, y comp ende que sólo la di e encia puede ene un alo on ológicamen e cons i u i o de la iden idad mo al, y po ende, de la libe ad. Si comp endemos que la libe ad signi ica di e- encia, an o como la escla i ud indi e encia, comp ende emos que és a, - la libe ad -, sólo puede gene a se como esul ado de la cons i u- ción de una iden idad mo al que cuen e con la di e encia, es o es, que sólo puede gene a se en el espacio de lo común, que es el espacio é ico que se a a de c ea . Es pues imp escindible supe a las es echeces del Homo democ a i- cus, y la disolución del suje o indi idualis a se nos p esen a aho a como un paso necesa io pa a econs ui lo común, en endido en an o que único hábi a posible dellogos. Es e pensa de o o modo en un suje o mo al no on ologis- a, capaz de sen a o as bases de su iden idad - XIII - 13 ASTRAGALO,09(1998)ISSN 1134-3672 14 mo al y de albe ga lo común, aca ea consigo la ede inición de algunos alo es y posibili a la econs ucción de o os. Ya desde Wi gens ein sabemos que al no se posible deci nada sob e qué sea lo é ico, -y que incluso cualquie cosa que pudiese se di- cha queda ía ipso Jac o des alo izada-, el úni- co uso del lenguaje al que podemos cali ica de al es al que hace el suje o cuando se pone a sí mismo en p ime a pe sona. No hay pues nin- guna o a cosa a a és de la cual lo é ico se mani ies e de algún modo sino la acción del suje o que al pone se a sí mismo en p ime a pe sona se expone en su habla , se mues a y se e idencia en un deci que lo es á diciendo a él mismo, y que al deci lo, lo es á cons i uyendo. Un suje o capaz de habla así, capaz de un habla au ocons i u i o, nos ayuda a ede ini la noción de au en icidad. Un suje o así es un suje o que co e el iesgo de lo que dice y en quien se es á cons uyendo una cohe encia en e pensamien o, acción y olun ad, que es lo que en endemos po au en icidad. Y esa misma cohe encia o a monía es á, al mismo iempo y po su p opia na u aleza, con ibu- yendo al es ablecimien o de la iden idad mo al del p opio suje o. ece y de cons i ui a un suje o as ella, p o- po cionándole una ía más a a és de la que econs ui su iden idad y econoce se en ella. Todas las conside aciones p eceden es impli- can el o o ga una impo ancia é ica unda- men al al habla . Tal impo ancia se puede esumi en dos de las conside aciones ya men- cionadas. En p ime luga , el econocimien o del ol cons i u i o del discu so, en la medida en que el habla con ibuye a la cons i ución del suje o mo al en cuan o al, lo que implica econoce que uno se hace hablando y que la conciencia apa ece á como algo gene ado en el discu so. Y en segundo luga , la alo ación de la impo ancia é ica del habla (se), como o ma de hace en a la elación con el o o bajo la o ma de elación dialógica. Es o sig- ni ica da cabida a la di e encia y a lo di e en- e admi iendo lo imp escindible de su p esen- cia pa a la cons i ución del diálogo, y po an o, su ca ác e esencial en cuan o di e en e pa a posibili a la apa ición de la libe ad y la génesis de lo común. Así pues, una p opues a é ica de es e ipo hab á de conside a se como ine i ablemen e o ien ada hacia la acción. No ya sólo po que la acción -especialmen e la acción lingüís i- Po o a pa e, un suje o que hable en p ime a ca- sea gene ado a del p opio espacio é ico, pe sona se á un suje o que esponda de sus sino po que sólo en ella se pod á da esa sín- ac os, pa icula men e de sus ac os de habla, esis cohe en e de lo que se dice, lo que se aquellos que ienen un alo é ico undamen- desea y lo que se hace, a la que llamábamos al. Se á pues un suje o esponsable en su sen- au en icidad. ido más li e al de se capaz de hace ac o de p esencia -de esponde - al se in e pelado an e lo que dice o hace. Y és e se á el alo on ológico de la esponsabilidad, en la medi- da en que és a iene la p opiedad de hace apa- Té minos como la al e idad, el mes izaje, la solida idad o la comunicación, se e án en on- ces posibili ados desde una óp ica di e en e: la de su alo undamen al pa a supe a la inca- -XIV- pacidad del indi iduo -mode no o pos mode - no- en e a su soledad. Ese mismo indi iduo que al mismo iempo que exige ai ado su inde- pendencia y la au onomía de su olun ad, es incapaz de sopo a su soledad an o como de ges iona su ida, po lo que necesi a -y al mismo iempo exige- se u elado po los medios de comunicación, que le anquilizan, le p o egen, le cobijan y -sob e odo- le alejan de la soledad median e la dis acción. Si bien el Hamo democ a icus, incapaz an e la sole- dad, queda abocado y educido a sus dos ins- in os esenciales: el miedo y la pe eza, espe a que los medios de comunicación asuman la a ea de lib a le de esos an asmas, sin da se cuen a de que no hacen sino alimen a los má s. El esul ado social de esas pasiones indi idua- les es el alejamien o de lo que Pascal conside- ó un equisi o imp escindible pa a cul i a la sensibilidad: la a ención. En su luga , se a a de aleja de sí al indi iduo median e una gigan esca indus ia de la dis acción pa a que no su a al e su incapacidad an e la soledad. Al mismo iempo, se alimen a su pe eza po odas las ías, y se hace bande a de un discu - so que conside a odo es ue zo como idículo. La des alo ización del es ue zo y la ubicuidad de la dis acción exp esan, desde es e pun o de is a, la culminación social de esas dos pasio- nes úl imas del indi iduo maquia élico que son la pe eza y el miedo. Cie amen e, el miedo y la igno ancia es án a la base de una pa e impo an ísima de nues- os e o es. Po ello, la supe ación del miedo eque i á no sólo a ención sino ambién la ede inición de una cualidad -quizá el a ojo- que pe mi a pensa en un s uj e o capaz de as- cende , median e la acción, las ba e as del indi iduo. Dado que en é ica sólo cabe in en- a , el suje o que p oponemos exp esa á median e esa cualidad su olun ad de in en- a se a sí mismo de un modo é ico, ex endien- do su subje i idad has a la acción. A modo de conclusión, dos imágenes que p e- enden sin e iza lo dicho sob e algunas posi- bles ías de supe ación é ica del indi idualis- mo: la geología y la na ación. La noción mode na de ep esen ación, acía de ealidad, al pone la conciencia sólo en el suje o, despojó de ida a la na u aleza con i - iéndola en mecanismo. Pues bien, en e a esa concepción ine e de la na u aleza y del se mismo, la imagen geológica del se p e ende es i ui le su es a u o de p incipio, de cosa animada y i a, mó il y ac i a. Pensa en las ocas como ac i idad que es un hace y un hace se, -como la ida g aní ica de los glacia- es- , signi ica p opone una ec ónica del se que lo conciba de modo hilozoís a. La imagen pos modema del nau agio, con oda su e ó ica de la agmen ación, sigue o mando pa e de esa icción más gene al que ep esen a la exis encia como na egación. Pues bien, en e a esa icción que inalmen e e mina po di idi el mundo en dos, el na e- gan e y el ba co, que pone la conciencia sólo en el na egan e, que educe esa misma con- ciencia a una unción decisional y solipsis a, que conside a al ba co como mediado en su elación con lo o o, en e a es a icción, la imagen mucho más modes a de la na ación p e ende acen ua la ausencia de mediación en e el suje o el medio, más aún, su na u ale- za común y su a inidad, al iempo que de ine - XV - 15 ASTRAGALO,09(1998)ISSN 1134-3672 16 al suje o desde sus unciones más co pó eas de supe i encia. Un suje o así, desde la abso- lu a conciencia de la casi insigni ican e eali- dad de sus mo imien os, es á mucho más BIBLIOGRAFÍA Dancy, J. (ed.), Reading Pa , Blackwell, 1997. De ida, J ., « Violence e mé aphysique >>,en L'éc i u e e la di é ence, Pa ís, Seuil, 1967. Finkielk au , A., La sagesse de l'anwu , Pa is, Gallima d, 1984. Gau hie , D., Mo als by Ag eemen , Ox o d, Cla endon P ess, 1986. 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