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La maldición de las torres

Verdú, Vicente

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LA MALDICIÓN DE LAS TORRES Vicen e Ve dú N o ha enido sue e Mad id con sus Valencia apuñaló po la espalda a la Pue a de más al as columnas a qui ec ónicas Alcalá. Las p o es as con a el asesina o alean- de la mode nidad. Más bien una za on al in ensidad que casi clausu a on la ca- sue e de male icio ha enido pe siguiendo a e a de Ca ajal en España y exilia on sus a- sus ed i icios más al os y especialmen e a bajos siguien es has a el Chile de Pinoche . aquellos que u ie on la pe ulancia de llama - se « o es». La o e ha padecido du an e los úl imos años mad ileños el azo e del acciden- e, la calumnia o la calamidad. Su ejemplo más eximio es, sin duda, el de las KIO en cuyo p oceso se egis a on, al menos, es qui eb as sucesi as. Una quieb a de la i ma gobe nada po Philip Johnson y John Bu ges que se di- sol ió es epi osamen e en Nue a Yo k es meses an es de los cimien os; una quieb a de la emp esa cons uc u a en uel a en a a icias y des alcos, y una e ce a quieb a simbólica con a la p e ensión de se Pue a de Eu opa. Jus amen e el compás de ese po alón, que con- duci ía al pa aíso eu opeo, ha es allado el in- ie no de la c isis y las pue as que p e endían ab i se al desa ollo se han ans o mado en monumen os de la con acción. Su emplaza- mien o, impunemen e a ancado al ecinda io, se ha con e ido en un campo abo ado y no es desca able que muy p on o empiece a es ima - se de mal augu io c uza bajo sus in gles. En es e caso, el pecado a qui ec ónico se empezó a paga an es de la in augu a ción. O os los pa- ga on más a de. A Ja ie Ca ajal le cayó en- cima la población cuando su es iada To e de Sáenz de Oíza no padeció exilio po sus To es Blancas. Fue condenado po el cons- uc o , Hua e, a habi a su p opio edi icio, asal ado po los uidos y una o u ado a geo- me ía in e io . Las To es Blancas no ue on nunca blancas. Ni ampoco llega on nunca a dos. El p esupues o no alcanzó pa a consegui el cemen o cla o de impo ación y, menos, pa a a ende el binomio. Apa e de Sáenz de Oí za, Camilo José Cela, Juan Ca los One i, y o os ecinos ilus es, odos ellos con la cabeza pode osa, pocos más sopo a on, po un iempo, los incon enien es habi acionales de la To e Blanca que, g a- dualmen e, ha pasado a se un co n enedo de o icinas. Como edi icio de o icinas ue on concebidas l as To es de Colón, ambién lla- madas To es de Je ez en un pe íodo en el que la abeja de Ruiz Ma eos sellaba las pied as de la achada. La exp opiación de Rumasa con- i ió al edi icio de Lamcla - alzado con écni- cas que ca usaban asomb o a los iandan es- en un cue po abu ido, zangolo ino y en e mo. Las de Colón ue on ambién la insignia de un e és que hoy ha a ado de maquilla se con un aleg e musical a déco en la es a. Pe o el -LXXIX - 79 ASTRAGALO, 10 (1998) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1998.i10.12 Esc i o y pe iodis a. 80 es udio de Lamela es ambién esponsable de la es ameña de c is al ca meli ano que aho a is e desde el cuello a la canilla el esquele o. Menos jac ancioso en su p e il es To e Picas- so: el bloque, jun o al Ba ¡;;a, más o og a iado en las úl imas empo adas. Apa e de la medioc idad del p oyec o, i ma- do po Yamasaki pa a se cons uido en una inde inida ciudad ame icana del medio Oes e, al edi icio no podía pasa le nada impo an e. Pe o le pasó. Yamasaki mu ió an es de su Sin duda, en odo g an edi icio, cunden los en- edos, las pe ipecias, los icios capi ales. La To e de Mad id, de O amendi, iempo a ás ue luga p e e ido po masajis as o ien ales y suicidas que, an es de mo i , paseaban los es- pesos p ingues de su ida po las ga gan as del inmueble. Hoy es, po su la ga expe iencia, una cons ucción madu a a la que, an o po su a iada auna de habi an es in e io es como po la peña ma ginal que lo odea, ya no le queda casi nada po e . cons ucción, Gena o Alas le do ó de una Todo lo opues o de lo que cabe deci de las c es a a modo de p ó esis cohe en e con lapa- KIO. Cegadas an es de nace . Pa alizadas e ía de la o e y, inalmen e, Cons ucciones an es de una mínima co e ía. Su pe il con a y Con a as in e p e ó una his o ia Fa/con el ho izon e del No e p ome edo enseña la C es con el en edo de Alicias y Alh e os. La congelación de su ca ás o e. ¿Hacia dónde quieb a económica se asmu ó en es e caso segui á el ec o de su inclinación? Cada día po el c ack sen imen al. De hecho, una emi- que pasa, y según decaen los índices bu sá i- so a de ele isión, Canal +, había in s alado sus es udios en el só ano pa a ob ene las p i- micias del ele ilme i ien e. les o mac oeconómicos, su ealdad y su mi- nus alía e ocan, en Mad id. la enganza di i- na con a las Babeles. - LXXX -