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Enterramientos de la Edad del Bronce del Cerro del Berrueco (Medina Sidonia, Cádiz)

Escacena Carrasco, José Luis; Frutos Reyes, Gregorio de

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ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DEL BRONCE DEL CERRO DEL BERRUECO (MEDINA SIDONIA, CÁDIZ) J OSÉ LUIS ESCACENA .CARRASCO GREGaRIO DE FRUTOS REYES El Be ueco es un ce o- es igo de o mación caliza si uado en la campiña gadi ana, a medio camino en e la cos a y la sie a ( i- gu a 1). El yacimien o a queológico exis en e en el mismo ha sido des uido en su mayo pa e pa a la explo ación de· ·ma e ial de cons- ucción. Dada la impo ancia del· asen amien o, ealizamos un p i- me abajo consis en e en u ía isión global de los di e en es ho i- zon es cul u ales que se sucedie on en el mismo a 10' la go de los momen os p e y p o ohis ó icos a a és pe ma e iales de supe icie.! La exis encia en el luga de indicios a queológicos que apun aban a c onologías del B once Pleno nos lle ó a p ac ica , du an e el e ano de 1982, dos co es es a ig á icos en el sec o no e de las a ias zonas hoy in ac as.2 Es a á ea sep en ional nos ha dado, de hecho, los ma e iales más an iguos, p oceden es de los es a os in e io es del asen amien o humano; y que hab ía ·que. emon a a los úl imos momen os del Calcolí ico, así como los es os de cinco en e amien- os·, obje o del p esen e es udio. La campaña de 1982 consis ió en la ape u a de dos co es es- a ig á icos con iguos sepa ados en e sí po un es igo de 0,50 m. ( igu a 3), en cuyos ni eles in e io es ue localizada una es uc u a de habi ación de mu os ec os, de la que se encon ó pa e de las pa edes y una pue a o ien ada al no des e ( ig. 3, co e A). El mu o de dicha cons ucción había sido ealizado alinaugu a se el hábi a en la zona exca ada. Se a aba de una pa ed de pied as i egula es, 1. J. L. ESCACENA, G. DE FRUTOS y C. ALONSO, A ance al es udio del yacimien o del ce o del Be ueco (Medina Sidonia, Cádiz), en Anales Uni .Cádiz, 1 (en p ensa). 2. La ·ex<:a ación ·se lle ó a cabo· con el· pe miso ·co espondien e de la Subdi ec- ción Gene al de A queología .y con p esupues o dél mismo o ganismo. Que emos ag a- dece la aliosa ayuda p es ada a los licenciados y es udian es de la Facul ad de Fi- loso ía y Le as de Cádiz que compusie on el equipo de abajo, especialmen e a Ne ea Be · ia úa, Ma ía. Laza ic4, Rosa M.a Reos, Ped o Ge aldía, .así como a E nes o Pé ez, es udian e·de C.O.U., y a F ancisco Díaz, gua da de la emp esa que explo aba el ce o como can e a, que se p es ó en odo momen o a la colabo ación necesa ia. 166 J. L. ESCACENA CARRASCO·G. DE FRUTOS REYES la mayo pa e de calizas del luga , cuyas ca as más planas mi aban in encionadamen e al ex e io de la i ienda. Sob e es e zócalo de pied as se edi icó un mu o de apial o adobe ojo, que se desp endió hacia las a ue as de la casa, en di ección no e, una ez abandonada la misma.3 Fig. 1. -Mapa de si uación del yacimien o. El sec o donde se ealizó la exca ación (co es A y B de la i· gu a 3) p esen aba su ca a no e co ada en alud e ical po las maquina ias de explo ación de la can e a. Al decidi nos a exca a en es a zona, con ábamos con que los pe iles sep en ionales de los dos co es es a ig á icos i ían siemp e abie os, y pe didos, po an o, pa a su pos e io lec u a es a ig á ica una ez exca ados. De' odas o mas, ello suponía la posibilidad de pe ca a nos de los co espon- dien es cambios en los ni eles de habi ación con o me p o undizába. mos en los mismos, lo que nos si ió siemp e de g an ayuda como guía de la exca ación. Como puede e se en las ca as me idionales de ambos co es ( i- gu a 2), la es a ig a ía p opo cionó una secuencia cul u al de 2,5.me- 3. No que emos en a aquí en po meno es e e idos a es a es uc u a, que e· se amos pa a la memo ia de exca ación co espondien e, así como en de alles sob e sus écnicas cons uc i as y momen os en que se u ilizó. ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE 167. os, ap oximadamen e, de po encia, en la que se sucedie on, a a és de sie e es a os, di e sos momen os de habi ación humana, desde las ases más a clías del Calco lí ico has a momen os del B once Final p ecolonial. En la memo ia co espondien e a es a exca ación se á dado a conoce el o al de los ma e iales, así como la desc ipción A-SUR :pa imen os 2m •. o Fig. 2 A. - Es a ig a ía del co e A. Los en e amien os co esponden a los es a os 1 y 11. co espondien e a cada es a o; po lo que aquí nos limi a emos a los que con enían las sepul u as (es a os 1 y TI). T as la cons ucción de la i ienda a que hemos. hecho alusión, se inició en el a ea exca ada el hábi a humano, acumulándose, mien- as és a se es u o u ilizando, inmedia amen e encima de la ie a i gen, un p ime ni el de ocupación o mado po un ino sedimen o limoso, en el in e io de la es uc u a y en los inmedia os al ededo es de la pue a, al ex e io de ella. Es e es a o 1 ( ig. 2), p ecisamen e po a a se de un ni el o mado mien as exis ió la i ienda, que B-SUR 2m. VII ~',',', ,§, ~- e - - - - - g.1 VI :~. "nm" ¿ , pa imen o ~ ,':' .... ¡:~'.; .. ,i,', .:~~.~.7:~I.I.I.I.!.~.!~,~~,I.~.~,I.I~.':I,I~~,.,~,~I!,I!~II,I! I,I! ~ 11,11,11 !]§3l V IV 1 111 T. Vi gen o Fig. 2 B. - Es a ig a ía del co e B. Los en e amien os co esponden a los es a os 1 y n. ,... O) 00 ~ l1 C'Jl .~ (") ~ ~ ~ ~ C'Jl (") o o :::1 l1 .">j ~ c::: d C'Jl ~ ~ C'Jl ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE 160 pudo se ecuen emen e despejado de deshechos, o eció pocos ma e- iales a queológicos. C eemos que el in e io de la i ienda es u o al su del mu o, po que allí apa ecie on es os de ca bón ege al, huesos de animales y algunos agmen os de placas de ba o endu e- cidas po el uego, especialmen e en el ángulo sudoes e del co e A. En cambio, en los al ededo es de la pue a, en su zona ex e na, ha.- bían sido espa cidos, en mayo abundancia, los es os ce ámicos de las asijas u ilizadas du an e el iempo de o mación del es a o I. En el anscu so de la acumulación de es e ni el, y especialmen e en los momen os inales del mismo, se lle a on a cabo, posiblemen e, es en e amien os indi iduales en osa: E-Al, E-A2 y E-B3. El hueco p ac icado pa a es as sepul u as debió se poco p o undo, po cuan- o los es os de los indi iduos allí deposi ados se encon aban eno - memen e de e io ados, lo que pensamos pudo debe se p ecisamen e a la supe icialidad de los en e amien os. T as el abandono de la i ienda, se o ma un nue o es a o que mon a sob e el an e io , pe o que, con o me a anzamos hacia el es e, cae di ec amen e po encima de la ie a i gen. Es e es a o 11 es p oduc o de la acumulación de ie as y ma e iales p oceden es de los inmedia os al ededo es, y no de ni eles de habi ación p opiamen e dichos. Es á compues o po ie as neg uzcas más suel as que las a cillas del es a o 1, con eniendo en su in e io algunas pequeñas pied as, ausen es en aquél. Su o mación en momen os pos e io es al abandono de la casa puede colegi se de la exis encia de una osa, cuya u ilidad se nos escapa, p ac icada jus o en el mismo ano que si ió de pue a. Es á cla o que mien as se o mó es e segundo es- a o, exis ie on es uc u as de habi ación en los al ededo es del á ea exca ada, po cuan o en su composición en an a o ma pa e una mayo can idad de es os ce ámicos y po que en él, desde su pa e supe io , se p ac ica on dos inhumaciones indi iduales hacia el lado es e del co e B: ,E-Bl y E-B2 ( ig. 3). Como e emos, es os en e- amien os, desp o is os casi po comple o de ajua , p opo cionan una in e esan e base de conocimien o de las comunidades humanas de la Edad del B once me idional, an desconocidas en el Guadalqui- i has a la ac ualidad si no es en sus momen os inales. Es as dos úl imas sepul u as ue on igualmen e p ac icadas desde la pa e su- pe io del es a o que las con enía (es a o 11). De la misma o ma que las es an e io es, es as inhumaciones p esen aban los esque- le os en muy malas condiciones de conse ación, de mane a que los c áneos se encon aban comple amen e deshechos, pe o no ausen es, po cuan o ue on localizados los dien es suel os y algunos agmen- os de mandíbula de los espec i os di un os. o ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE 171 Los ENTERAAMIENTOS Elemen o común a odas las sepul u as ue el i ual con que· se ealiza on. En osas poco p o undas se deposi a on inhumaciones indi iduales con el cadá e en posición encogida, como puede des- p ende se, al menos, de los mejo conse ados (E-Bl, E-B2 Y E-B3). P ecisamen e de és os pudo colegi se que el cue po seguía una di ec- ción ap oximada es e-oes e, con la cabeza hacia ponien e y ecos ado el cue po sob e su lado izquie do. Todos ellos con enían, quizá como pa e del i ual une a io, pequeños c is ales de cua zo en ela i a abundancia, que habían sido deposi ados in encionadamen e en la um- ba, pues su ausencia e a o al al aleja nos de los en e amien os. 4 En odos los casos se a aba de inhumaciones en osa, sin que exis ie a es uc u a alguna que las o a a o cub ie a a mane a de cis a. E-Al: Es a sepul u a conse aba pa e de la mandíbula in e io , así como algunas cos illas muy agmen adas y ozos del c áneo. Se ealizó al ex e io de la i ienda du an e los momen os en que se es u o u ilizan- do, es deci , en el es a o 1. En e su ajua sólo se pudie on de ec a pequeños c is ales de cua zo, a los que ya hemos aludido. E-A2: Se a a de escasos es os de un indi iduo, en e los que se halla on algunos dien es y huesos de la cla ícula,. en e ados ambién al ex e io de la i ienda y muy supe icialmen e, den o del es a o 1 y en una osa p ac icada con oda segu idad desde la pa e supe io del mismo. También poseía, como el an e io , algunos c is ales de cua zo. E-B3: Mejo conse ada que las an e io es, es a sepul u a con enía los es os de un indi iduo adul o del que apa eció, en g an pa e, su mi ad in e io , p incipalmen e los ému es, ibias y pe onés. En e su único ajua cabe ci a igualmen e los pequeños c is ales de cua zo. El en e amien o había sido p ac icado al ex e io de la i ienda cuando és a aún se u ilizaba, y en es a ocasión la osa se ealizó a mayo p o- undidad, in oduciéndose lige amen e en la ie a i gen, compues a de g edas. ama illen as muy compac as. E-Bl: Es amos an e el en e amien o mejo conse ado. Del di un o se conse an las cos illas, los húme os, pa e de la cade a, los ému es y, muy ac u ados, es os de ibias y pe onés. A la al u a co espondien e a la cabeza apa ecie on algunos dien es y es os espo ádicos del c áneo. 4. Desconocemos mucho el i ual de en e amien o de los momen os que aquí se a an. De odas o mas, es signi ica i o señala la p esencia de guija os de cua zo ya en algunos megali os de Huel a. Véase A. GóMEZ, Nue as apo aciones al es udio de los dólmenes de El Pozuelo: el dolmen de «M(¡ ín Gil», en Huel a A queológica, IV, Huel a, 1978, pág. 60. P ismas de cua zo como los nues os apa ecen de la misma o ma como ajua en una umba de inhumanación de la mese a, echada po C-14 hacia el 1100 a. C. Véase M. ALMAGRo-GORBEA, C-14, 1975. Nue as echas pa a la P ehis- o ia y A queología peninsula , en T abajos de P ehis o ia, 32, Mad id, 1975, pág. 169. 172 J. L. ESCACENA·CARRASCO-G . .DE FRUTOS.REYES La sepul u a se ealizó en una osa p ac icada desde la pa e supe io del es a o n, aunque és a no se obse aba en el pe iLsu de la es a i- g a ía, el más ce cano al en e amien o. Hay que des aca la ausencia o al de ajua , excep uando Jos c is ales de cua zo. La osa llegó a pe - o a muy lige amen e la ie a. i gen (lám. I, A).. E-B2: Es e úl imo en e amien o con enía los es os de un indi iduo del que se conse aban algunas cos illas, a ios ozos de húme o, algu- nos agmen os del c áneo y a ios dien es. La inhumación se había ea- lizadoen el es a o n, den o de una osa lle ada a cabo desde la pa e supe io del mismo. En pa e, se ex endía po ue a del á ea exca ada, po lo que ue necesa io amplia és a lige amen e a in de esca a la o alidad. del en e amien o. Como ajua segu o del mismo poseemos los consabidos c is ales de cua zo, así como un pequeño puñal de cob e de cua o emaches ( ig. 8, n.O 60), que aunque apa eció algo alejado del en- e amien o, ue a ya del co e B, debe pe enece al mismo. La ausencia, como se ha podido e , de ajua es en los e e idos en e amien os· nos obliga a· ealiza un es udio de allado de los ma- e iales a queológicos de los es a os donde ales sepul u as se lle- a on a cabo, al obje o de o ece una c onología ap oximada pa a los mismos.5 Los MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Es a o 1 El ni el de base de la es a ig a ía del Be ueco no p esen ó mucha can idad de ma e iales. Sin emba go, a pesa de su escasez, hablan de un ho izon e ípicamen e pe enecien e al Calcolí ico inal me idional, po cuan o las o mas ce ámicas p esen es en el mismo eXis en odas en el con ex o gene al de dicha e apa cul u al. Poseemos, además, algunos da os pa a pode p ecisa es a c onología. Nos e e- imos, especialmen e, a la ausencia de los g andes pla os de bo de g ueso, an ípicos de la acies calcolí ica del sudoes e peninsula . . Es ca ac e ís ica de es e momen o la p esencia aún de algunos ma e iales lí icos allados en sílex, indus ia an lo ecien e du an e los momen os inmedia amen e an e io es, y que aho a a a conoce un p og esi o debili amien o .en can idad y calidad, pa a. desapa ece casi po comple o con o me nos ace camos a los p ime os·. momen- os del B once an iguo. Con amos, en nues o caso, con una pun a S. En la co espondien e memo ia de exca ación, ya en es udio, espe amos pode o ece echas absolu as de C-14, pues se han podido ob ene mues as de ca bón e- ge al en a ios es a os de la secuencia cul u al de ambos co es. ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE 173 de lecha agmen ada ( ig. 5, n.O 27), y algunas lascas con pequeños e oques ( ig. 4, n.o 20, y ig. 5, n.O 29). El empob ecimien o de la indus ia de sílex pa ece se una cues ión gene alizada en los momen- os c onológicos en que nos si uamos. Ello puede e se an o en la zona onubense y lusi ana como- en Andalucia o ien al. En la p ime a de las á eas ci adas es e enómeno es mani ies o cuando acon ece la llegada de los en e amien os en cis a, siendo así que p ecisamen e las umbas que han p opo cionado una mayo can idad de indus ia lí ica han sido conside adas como las más an iguas den o del g u- pO.6 En la zona o ien al el enómeno se mani ies a, con las mismas ca ac e ís icas, en poblados que habían sido ecep o es de co ien es cul u ales o iginadas en el á ea occiden al du an e los momen os de pleni ud del Calcolí ico.7 Apa e del ma e ial lí ico, es e ho izon e inicial del Be ueco es á ca ac e izado po la p esencia de o mas ce ámicas ípicamen e calco- lí icas. Cabe des aca en e ellas una se ie de pequeños asi os de cue po elipsoidal y bo de le emen e indicado o mando los inicios de un golle e ( ig. 4, n.S 16 y 19, y 5, n.O 22). Se a a de una o ma de indudable aigamb e eneolí ica, como puede e se po su p esencia en megali os onubenses, como el de Ma ín GiI,B o algún o o del á ea de El Pozuelo,9 así como en poblados del Guadalqui i de .lall1isma época, especialmen e en Valencinayi De odas mane as, es a o ma con inúa exis iendo en el sudoes e en los momen os iniciales del B on- ce an iguo, sob e odo en aquellas á eas donde las adiciones calco- lí icas pudie on se más acUsadas.u . Especial impo ancia, po su alo c onológico, o ece la ípica o ma de cuenco campani o me ( ig. 4, n.S 6 y 7)Y La p esencia de ma e iales campani o mes da a nues a es a ig a ía un alo espe- cial, po cuan o pueden se i nos de ines imable ayuda c onológica. Es a o ma, an o deco ada como lisa, es ca ac e ís i<;:a de momen os 6. En e ellas es a ían, p incipalmen e, las cis as Bece e o J, 1, n, 1. Véase M. DEL AMO, En e amien os en cis a de la P o incia de Huel a, en Huel a: P ehis o ia y An igüedad, Mad id, 1974, pág. 150. 7~ - A. ARRIBAS Y F. MOLINA, El poblado de "Los Cas illejos» en las Peñas de los Gi anos (Mon e/ io, G anada), G anada, 1979, págs. 133-136. 8. A. GóMEZ, op. ci ., 1978, pág. 57, ig. 16, n.S 1, 3 Y 4. 9. C. CERDÁN y G. Y V. LEISNER, Sep'U~c os megali icos de Huel a, en Huel ,,: P e. ¡lis a ía y An igüedad, Mad id, 1974, lám. 31, n." 13. 10. D. RUlZ MATA, Ce ámica del B once del poblado de Valencina de la Concepción (Se illa), M. M. 16, 1975, pág. 106, ig. 13, n.O 5. 11. El ipo es á p esen e en Mon inho (Beja, Alga e), en un ho izon e del B once inicial po ugués. C . H. SCHUDART, Die Kul u de B onzezei im SüdweS enaei7be- isclzen H~lbinsel, Be lín, 1975, abla 20, n.o 405 . .. . 12. El ágmen o n.O 6 no p ocede exac amen e del es a o J, sino de una bolsada de ie a echada como elleno en el es a o JV pa a la ealización de un pa imen o ( ig. 2, co e B). De odas o mas, se a a de un es imonio cla amen e asignable a es e ni el de base. 180 J. L. ESCACENA CARRASCO - G. DE FRUTOS REYES F, C_:--"---""---J" ..... - . --- - -------- ---------- -_ .... -p- 44 .. _---- ----- 45 -- 52 Fig. 7. -Ma e iales del es a o n. , , · ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE 181 P oduc o igualmen e inno ado es el asa de cin a, acoplada, posi- blemen e como único aside o, a asos de pa edes ec as o lige amen e en an es ( ig. 9, n.O 71), elemen os p opios del mundo de las cis as, donde apa ecen ambién como componen e no he edado de ases cal- colí icas an e io es.32 En el mundo de las ce ámi'cas cabe hace hincapié, po úl imo, en la exis encia en nues o es a o 11 de agmen os a ados con écnicas de escobillado, que an o auge an a oma en momen os pos e io es, especialmen e du an e el B once Final ( ig. 9, n.S 75 y 76). En ealidad, los dos agmen os p esen an écnicas di e en es; en el núme o 75 la supe icie in e io ha sido abajada «a peine», sob e un ondo alisado (lám. I, B). En el núme o 76, en cambio, su a a- mien o se ha ealizado median e es'cobilla o pincel de ce das lexibles. Realmen e es amos an e piezas en ex emo an iguas den o de la se ie, y debe a a se de una inno ación cul u al p opia de es e momen o, ya que ni en el Calcolí ico ni en épocas an e io es conocemos écnicas semejan es. Se a a, sin duda, de mani es aciones muy escasas, po cuan o la no ma gene al en el momen o es que la supe icie de los asos ce ámicos se p esen e, las más de las eces, alisada, cuando no pe ec amen e b uñida .. Conocemos sólo un pa alelo pa a es a éc- nica del momen o que aho a nos in e esa. Se a a de un agmen o con deco ación «a peine», o mando mo i os omboidales o c uzados en e ícula, p oceden e del ondo de cabi1l1a con iguo· a las cls as de Chichina. 33 Po úl imo, en e los ma e iales no ce ámicos del es a o 11 cabe des aca la p esencia de un punzón de hueso ( ig. 7, n.O 36) y de un pequeño puñal de cob e que a co l1 inuación pasamos a analiza ( i- gu a 8, n.O 60). El puñal que aquí es udiamos apa eció muy ce ca del en e a- mien o E-B2 ( ig. 3), aunque ue a del co e es a ig á ico B, en la ie a p oceden e de la zona des uida po la maquina ia de explo- ación de la can e a, po lo cual, su asignación a la ci ada sepul- u a es hipo é ica, aunque, a nues o c i e io, muy p obable. Se a a' de una pieza de 7 cm. de longi ud y 2,4 cm. de anchu a máxima a la al u a del enmangue. La hoja p esen a un espeso ap oximado de 0,2 cm., siendo más g uesa en el cen o que en los ex emos. Uno de los ilos o ece un acusado desgas e, debido posiblemen e a su la ga u ilización. El sis ema de enmangue consis e en una se ie de cua o emaches si uados, casi en eq':lidis. ¡lncia, en el ex emo más ancho como el in e és que ha mos ado po nues as in es igaciones acili ando la p esen e publicación. 32. M. DEL AMO, op. ci ., 1974, pág. 146, láms. 102 y 103. 33. F, FERNÁNDEZ, D. RUIZ MATA y S. DE SACHA, op. ci ., 1976, ig. 13, n.O 9. 182 J. L. ESCACENA"CARRASCO-G. DE FRUTOS REYES ~ " " , " , ........ " " " .... , " " ' ............ ~ ............... -. -- ....... -... -.... - --- -- ......... _- --- 58 --- -- Z!I ~~ " .................... " .. '............. - ........... _------ ....... ------- '........... -~~ ....... _--- --~--- ------------ ----_ .. ---------- 59 - ...... _- 61 .""'~---- - Fig. 8. -Ma e iales del es a o n. 04 71 E!jTERRAMIENTOS D ], LA EpAD· DE BRONCE 183 , " ,, -- "F'" .... .... .. '". - '.. ..~". "." . 65 . 67" . (-~ .. _~ 71 -a Fig. 9. -Ce ámicas p oceden es del es a o n. 1841. L. ESCACENA CARRASCO - G. DE FRUTOS REYES de la pieza, pun o és e peo conse ado, pues p esen a una le e ac- u a (lám. I, C). Los emaches han desapa ecido, po lo que descono- cemos su composición, p esen ando los o i idos donde és os se inse - aban unos diáme os que oscilan en e los 0,3 y los 0,4 cm. Es os puñales co os, de cla a adición campani o me en su a- maño, pe o in luenciados ya po las nue as écnicas de enmangue median e emaches, es án p esen es con abundancia en el B once del sudoes e, ex endiéndose, sob e odo, po el Alen ejo y el Alga e. 34 A al a de un es udio sis emá ico de hallazgos de es e ipo en Anda lucía occiden al, hab ía que busca le algunos pa alelos en la zona a gá ica. Allí los puñales como el nues o, de silue a de endencia iangula , suelen p esen a sólo dos emaches ( ipo II de Blance) y se ca ac e ís kos del A ga A,35 p edominando en las umbas en cis a, donde apa ecen en una p opo ción del 55,5 % sob e los apa e- cidos en pi hoi. 36 En Andalucía occiden al son aún muy escasos los hallazgos de es e ipo y, en gene al, obedecen odos a puñales o a mas más a días que el nues o. 37 Quizás el puñal más ce cano a es e del Be ueco, an o en c onología como geog á icamen e, sea una pieza de pequeño amaño, aunque de ex emo edondeado y con sólo dos emaches, p oceden e de la osa III de la nec ópolis de cue as a i i- ciales de Ro a (Cádiz),38 en donde acompaña como ajua a un en e- amien o colec i o. Se a a, sin duda, de la pe i encia de un i ual une a io he edado de momen os an e io es, y no de una éxcesi a an igüedad del puñal allí deposi ado. Es e enómeno de con inuidad de las cos umb es sepulc ales del Calco lí ico inal no ha de ex aña - nos en modo alguno, sob e odo en aquellos asen amien os humanos poblados desde ases más an iguas, y no inaugu ados aho a como lu- ga es de hábi a . Es el mismo enómeno que ocu e, po ci a algún ejemplo bas an e cla o, en Los Cas illejos· de Mon e ío, donde, a pesa de p oduci se el impac o del nue o mundo ce ámico ca ac e ís- 34. H. SCHUBART, Die Kul u ... , 1975, mapa 27. Pe enece a la llamada po Shcuba « o ma pequeña de es o más emaches». 35. H. SCHUBART, C onologíe¡ ela i a ... , 1975, pág. 91. 36. M. RUIz-GÁLVEZ, Nue a apo ación al conocimien o de la cul u a de El A ga , en T abajos de P ehis o ia, 34, Mad id, 1977, págs. 92-95, ig. 4. 37. M. E. AUBET y M. R. SERNA, op. ci ., 1981. Algunos puñali os algo mayo es que el nues o se exponen hoy como pa e de la «Colección Candaw> en el pequeño Museo de His o ia Na u al del Depa amen o de Geología de la Uni e sidad de Se illa, p o- ceden es del Ce o del Casa , en El Co onil (Se illa). O a pieza pudo encon a se hace años en I álica, bajó una de las ace as de la ciudad omana, ambién de ipo- logía más mode na que la nues a; c . C. FERNÁNDBz-CHlCARRO, Un puñal de ipo a - gá ico p oceden e de I álica (Se illa), en Cuade nos de His o ie¡ P imi i a, 2, Ma- d id, 1948. 38. B. BERDICHEWSKY, Los en e amien os en cue as a i iciales del B once 1 His- pánico, en B.P.H., VI, Mad id, 1964, ig. 33, n.O 4. • l_ . 2 A·q i6 1< ~ lC '1( Y. Yo X ~-~ .q ' Yo )(.( K )(' J()( X' " A·~ 13 lC )()oC '>( l( ( ~ ~ 5 A·e¡ S ~ >< lo{ ~ ')(' )( Yo H~ 8·-; J2l( ')( "1( X. , """ lo()( ')( !O A· C 'i! x )( X X)( J( x )( x " 12 13 " .q 1. 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S x -s 10 X 6-8' x 8- n 'X 8-' H X 6-' " X B-q l' X 5·Q U X 8·' , X 6-<J .(0 X B· J..~ X B·q ,3 X 8-q " X A·' 6 A-? Ó X A·6 8 X A-' jO -, j .6· S' X A·¡ 3 A-lI . A·l ><. A·7 's X A·l 1 x A·1l9 )( A-o ~ A-i/3 x x X x x X x x X x X X X X X X X x X x x xx x x x X X X X 'X X X X X X >< x x X xx .X x xx XX X XX X X X XX x X XX Xx X X X XX xx X X XX x lo( x XX X X X x >< X X x X X X X X x x x X X x X X x X X X X x X x X X X 'X 'X X X X X X X X x )( X X x X x X X X x X X X x X e A o M T 20 ·27 2. ··9 ji x ·8 11)( )( X " >< x In en a io de ma e iales. 10A1 V'A R I o.s 186 - /; L. ESCACENA CARRASCO - e.DE FRUTOS REYES' ico del B once an iguo, la comunidad local siguió en e ando a sus mue os en los megali os que odeaban el poblado.39 CONCLUSIONES y CRONOLOG A A la luz de los ma e iales que ca ade izan los dos es a os in e- io es del á ea exca ada en el Ce o del Be ueco, hab ía que con- clui suponiendo pa a el momen o undacional del poblado una c o- nología en o no a los comienzos del segundo milenio a. C., echa que pod emos p ecisa aún más en seguida po el análisis ipológico de los es os ma e iales, y que pod án co obo a los da os p oceden es del análisis adioca bónico de algunas mues as de made a quemada ob enidas de es os ni eles a queológicos. Pa a p ecisa la c onología del es a o 1 hab á que ene en cuen a una se ie de cues iones, como son la p esencia de campani o - me, de indus ias lí icas asignables al Cakolí ico inal y la ex ao di- na ia abundancia de cuencos hemis é icos. A odos es os elemen os hab ía que añadi la ausencia de los g andes pla os de bo de eng o- sado, ípicos del mundo megalí ico occiden al, así como la ausencia ambién de odo elemen o ma e ial que suponga una inno ación con espec o a ese ho izon e calcolí ico. Todos los componen es del es a o 1 pe enecen a un mundo bien conocido po o as es a ig a ías p ehis ó icas andaluzas. Con i iendo con las ce ámicas deco adas al es ilo campani o me y con las úl imas mani es aciones de las pun as de lecha de sílex, se da ambién en el Ce o de la Vi gen, al igual que en el Be ueco de Medina Sidonia, una ex ao dina ia abundancia de cuencos hemis é icos, que p ecisa- men e an a alcanza allí, en sus di e en es sub ipos, casi el 70 % del o al de agmen os apa ecidos con es a o ma en la es a ig a ía, dis- minuyendo en pa e al inicia se los ni eles a gá icos. La misma ónica o ece la ase IV de Los Cas illejos de Mon e ío, p incipalmen e los es a os III y II, que se inician en un Calcolí ico inal, ma cando ya el es a o 1 el ánsi o a la ase a gá ica.40 Ambos yacimien os ci ados del á ea g anadina nos o ecen c o- nologías absolu as bas an e cohe en es pa a es os momen os, oscilan- do en e un 1970 a. C. como echa más al a y un 1850 a. C. como más ecien e. 41 Nues a opinión es que ales c onologías son pe ec amen e 39. A. ARRIBAS y F. MOUNA, op. ci ., 1979, pág. 138. 40. A. ARRIBAS y F. MOUNA, op. ci ., 1979, págs. 136-138. 41. M. ALMAGRo-GoRBEA, Nue as echas pa a la P ehis o ia y A queOlogía peninsu- la , en T ábajos de P ehis o ia, 29, Mad id, 1972, págs. 231-232; A. ARRIBAS y F. MOUNA, op. ci ., 1979, pág. 136. El es a o II p opo cionó una da ación de 1890 ± 35 a. C. · EN ERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE 187 apHca:bles al es a o!. del Be ueco de Medina Sidonia, po lo. que end íamos que esal a el ca ác e de angua dia de nues o yaci~ mien o a ·la ho a de in oduci un i ual une a io consis en e· en inhumaciones indi iduales den o del mismo hábi a , ompiendo con la: cos umb e an e io del colec i ismo que, como hemos is o en Los Cas illejos de Mon e ío en e o os, y ocu e en muchos más luga es, lo más ecuen e es el enómeno con a io. De odas o mas, el i ual une a io que aquí se aplica en el es a o 1, consis en e en inhuma- ciones indi iduales, es no mal en el Campani o me de la mese a. Sí annos a modo de ejemplo los en e amien os de la Cue a de la Vaque a.42 La inno ación que p esen a nues o yacimien o consis e en que en muchas á eas andaluzas se con inúan eu ilizando los me- gali os. Nues o es a o 1 es, pues, el p oduc o del asen amien o de una comunidad humana conec ada, p incipalmen e, con las úl imas mani- es aciones del Calcolí ico· a lán ico, especialmen e del mundo del Guadalqui i , de Huel a y de Po ugal, desde donde ienen las co- ien es éul u ales del momen o, iniciadas algún iempo an es, y que pene an ue emen e, Guadalqui i a iba, has a la p o incia de G a- nada al menos, como demues a la es a ig a ía de Los Cas illejos de Mon e ío.43 Pa alelamen e, es amos asis iendo en el sudoes e a los úl imos momen os del ho izon e de Fe adei a y, a nues o en ende , a· la mue e del i ual del colec i ismo en los en e amien os mega- lí icos. Como ya hemos indicado al es udia el ma e ial a queológico del es a o II, no c eemos en la exis encia de un la go hia us c onológico en e los es a os II y 1. En p ime luga , a endiendo a los es os pu amen e ma e iales, se ap ecia que las adiciones calcolí icas p o- ceden es de las úl imas mani es adones del mundo dolménico son aún signi ica i as. No es o o el alo que asignamos a de e minados pla os de g an diáme o, en o ma de casque e es é ico, lige amen e acha ados y de supe icies ugosas, que e an abundan es en el com- plejo megalí ico onubense ( ig. 6, n.o 30). De la misma o ma, se con- inúa insis iendo en la ab icación abundan e de cuencos hemis é icos, an o simples como de bo de en an e, enómeno que no es más que unap ologación de lo que ocu ía en el es a o 1. Es a con inuidad es mani ies a, igualmen e, en el a amien o de las pas as ce ámicas, que en g an po cen aje se p esen an le emen e alisadas o espa uladas. En los casos en que asis imos a un mejo a amien o de las supe - icies de los asos, se a a siemp e de o mas nue as, que i umpen 42. A. ZAMORA CANELLADA, Exca aciones en la Cue a de la Vaque a, To eiglesias, Sego ia, Sego ia, 1976, págs. 13·15, ig. 1. 43. A. ARRIBAS Y F. MOLINA, op. ci ., 1979, págs. 133-136. 188 J: L. ESCACENA CA.RRASCO - G. DE FRUTOS REYES en el- es a o n sin que exis an en sus ipos p eceden es an e io es. Nos e e imos, sob e odo, a las o mas ca enadas ( ig. 6, n.o 34; ig. 7, núme o 45) y a los pequeños cuencos acha ados y de pa edes inas ( ig. 6, n.O 33; ig. 7, n.S 42 y 48). Quizá la c onología más ace ada pa a .es e es a o n la o ezca el p ime ni el a gá ico del Ce o de la Vi gen, donde se ha ob enido una da ación de 1785 a. C.,44 aunque no desca amos c onologías lige- amen e pos e io es. De odas o mas exis en, a nues o en ende , a - gumen os su icien es pa a lle a los inidos del B once an iguo en el Guadalqui i a momen os an emo os, desca ando así cualquie po- sibilidad de explica g an pa e del segundo milenio a. C. median e la p olongación ex ema del Calcolí ico, an o en su acies campani o me como no campani o me, eo ía an en boga has a hace poco iempo, en que hemos empezado a conoce po en es es a ig a ías del mo- men o donde es as supues as pe i encias no apa ecen, y sí unas ma- ni es aciones cul u ales, plenamen e o madas que, como las de Se e- illa; nada ienen que e con dicho enómeno. Pa alelamen e a nues o es a o n, c eemos que hay que si ua el mundo inicial de las cis as de Huel a, aunque quizá la mayo pa e de ellas puedan co esponde a e apas lige amen e pos e io es. Es sig- ni ica i o al espec o cons a a que una de las o mas más ípicas de los ajua es de las ds as onubenses la cons i uye los cuencos hemis é- icos, sob e odo los de bo de en an e, o ma que no es á ausen e de nues o es a o n. Po o a pa e, en apoyo de una al a c onología pa a de e minadas cis as del sudoes e, hab ía que señala aquí la p esencia, en el ondo de cabaña con iguo a las sepul u as de Chichina, de un pla o de bo de g ueso ípico del Calcolí ico pleno me idiona1. 45 Hoy sabemos que es os ipos de pla os pe i ie on muy a amen e en el Calcolí ico inal, como a es iguan algunas es a ig a ías donde apa ecen sin solución de con inuidad momen os c onológicos da a- bIes en e el Calcolí ko y el B once pleno; po ejemplo, en Los Cas- illejos de Mon e ío, el Ce o de la Vi gen o la Cue a de la Ca igüela. Además, al igual que en el es a o n del Be ueco, en Chichina ene- mos cons a ada la p esencia de ce ámica a ada «a peine», pa ecida a nues os agmen os 75 y 76. Una echa lími e pa a el inal de nues o ho izon e cul u al e- p esen ado po el es a o n iene o ecida po la sepul u a de Se e- illa, da ada po C-14 hacia 1570 a. C., <C onología en ealidad de la pa e supe io del es a o XIV, exis iendo po debajo aún dos po en- es ni eles, los es a os XIV y XV. Pues bien, el complejo ma e ial del es a o II del Be ueco de Medina Sidonia es, a nues o en ende , 44. M. ALMAGRo-GORBEA, op. ci ., 1972, págs. 231-232. . 45. F. FeRNÁNDEZ, D. RUI;l; MATA y S. DE SANCHA, op. ci ., 1976, ig. 13, n.o 15. ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE 189 lige amen e an e io al es a o XV de Se e illa, donde exis en ya las bo ellas con pequeño golle e ípicas del mundo de las cis as de Huel- a, y que en el Be ueco cons a amos en los es a os supe io es a los aquí es udiados. Como se desp ende de los da os o ecidos po los dos es a os in e io es del Be ueco, es amos an e mani es aciones cul u ales sin duda impo an es pa a conoce la ida de las comunidades humanas del segundo milenio a. C. en el á ea del Guadalqui i ; se ap ecia, no obs an e, una no able pa quedad en los ajua es de las sepul u as, que a ibuimos más a cues iones c onológicas o de i ual que a una e - dade a pob eza económica de los g upos humanos, pues an o la i- queza ag opecua ia de la zona como la posición es a égica del pobla- do, a medio camino en e la cos a y la mon aña, inducen a posibili- dades con a ias.