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Disertación necrológica

Gutiérrez-Álviz y Armario, Faustino

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DISERTACION NECROLOGICA POR FAUSTINO GUTIÉRREZ-ALVIZ Y ARMARIO En pocos días es ilus es miemb os de es a Co po ación han mue o . No se ía p eciso p onuncia sus nomb es, ni enu- me a an e oso os sus me ecimi e n os; odos los enemos p esen es. A ca b amos de oga a Dios po el e e no descanso de sus almas. También conocemos sus al ísimos me eci- mien os. Y, no obs an e, como Di ec o de es a Real Academia y el úl imo de sus miemb os, qui e o e oca su ecue do po que cada uno de ellos es me ecedo de que su nomb e igu e en o ma imbo able en los anale s de es a Ilus e Co po ación. En el o den del i emp o u e don Juan Za agüe a y Bengoe- chea qui en alcanzó una mayo edad. Nacido en 1883, pasa á a la his o ia como sace do e, ilóso o y p o eso de a os me ecimien os . Do c o en iloso ía y eología, habiendo ob e- nido el p ime o de dichos g ados en Lo aina. Discípulo es- cla ecido del céleb e Ca denal Me cie , alcanzó la Cá ed a en la Facul ad de Filoso ía y Le a de la Uni e sidad Com- plu ense y jun o c on su labo p o esional el elenco de sus ob as le colocan en e sus más escla ecidos ilóso os. Como sace do e ambién eje ció unciones docen es en el Semina io de la Diócesis mad ileña. Me al a compe encia pa a ponde a sus apo aciones en el e eno ilosó ico en el que quedó en odo momen o p e- sen e la s endencias lo anienses que le con igu a on en su ju- 132 FAUSTINO GUTIÉRREZ·ALVIZ Y ARMARIO en ud. «C iencia y cul u a», «La unción del simbolismo», «El concep o ca ólico de la ida según el Ca denal Me cie », «La in uición en la iloso ía de Hen i Be gson}>, «La Filoso ía de Jaime Balmes}>, «La c isis del égimen cons i ucional», «Filo- so ía y ida}}, y an as o as, son ob as en las que su sólido pensamien o alumb a los más in incados p oblemas de la iloso ía y sociología con empo ánea. Jubilado en 1953, p osigue su labo , que se i adia en el campo pe iodís ico y en la ibuna, donde su o a o ia ácil y su dicción sencilla y amena cau i an audi o ios especializa- dos y p o anos. Todos eco damos a don Juan Za agüe a, g ande ísica y espi i ualmen e, como ejemplo de in elec ual, de sace do e y de ilóso o. El homb e bueno que he manaba su sencillez sace do al con su ango académico de la Real de Ciencias Mo ales y Polí icas; su hábi o ala con sus a iadas conde- co aciones. * * * Juan Ignacio Luca de Tena, segundo Ma qués de Luca de Tena, no ue Académico nume a io de nues a Co po ación po azones me amen e eglamen a ias, que no po í ulos pa a ello ni po al a de inculación a Se illa y a sus cosas. Co espondió a la capi al de la nación, donde nació y a- bajó denodadamen e, el e lo in es ido como al al ocupa un sillón en la Real Es pañola. No obs an e, como A ca démico c o espondien e de la R ea l Se illana ocupó siemp e luga des acado en su Dipu ación en la Villa y Co e. Enume a los me eci mien os de Juan Ignacio Luca de Te- na, de Juan Ignacio, simplemen e, como muchos le denomi- n aban, se ía labo ácil po conocida. Los a eso ó en los ó de - nes más di e sos: del pe iodismo a la polí ica. De su amo a Se illa y a nues as cosas odo s enemos g a ísimos ecue dos . Tal ez en es a e ocación académica co esponde ía en su homenaje enume a sus esc i os, sus ob as, ensalza sus do es DISERTACIÓN NECROLÓGI CA 133 li e a ias; pe o, ambién s e ía pue il, aun qu e ha blase a quie- nes menos que oso os le conociesen. Posi bl eme n e su quehace polí ico y su p o agonismo pe- iodís ico ela on en la e ina de los c í icos algunos de los muchos a lo e s de su p oducción li e a ia, de su ob a ea al, en la que de un modo más no o io plasmó su ocación en el cu l i o de la s Buenas Le as. La con ex u a y el ca ác e de las mismas se co esponden con la ida pe sonal del esc i o ex in o en múl iples oca- siones. El au o , in o du c ido desde jo en en el a o de la más se l ec a socieda d, co mpa gi nó su p obl emá ic a con la de los de- má s es a men os sociales y desde lo popu l a h as a lo ma yes- á ico es econs uido en el c isol de su i ngen io. La apa ició n de sus ob as, cuyos í ulos enéis p esen es, en muchas opo unid ades, no esponden a una me a pe ipecia li e a ia, si no que ie nen a c is aliza en la escena una sacu- di da social o polí ica. Con ocasión de su mue e, en la P ensa nacional oda y en el «A B C», en el que su imp on a supo din ás icame n e con- inua la aye c o ia de su undad o , se han es udiado po plumas au o izadas los di s in os aspec os de su o b a. Po eso yo sólo pod ía aquí deci de Ju an Ig nacio Luca de Tena lo qu e en iempo se esc ibió espec o de o o insigne polí ico y académico español con o cas ión de su óbi o. Igualó con la ida al pen sam ien o, se man u o iel al suyo en odo ins a n e, po sob e los des allecimie n os p opios y las con emp laciones aje- na s, en ocasiones a p u eba de injus icias, in g a i u des, d es leal- ades y a iciones, a p ueba a mbién de lisonjas, hono e s y ascensos. Hizo suya la sa bia máxima del p oe a clásico: «Iguala con la ida al pensamien o y no lo pa sa ás de ho y a m aña na ni quizás de un momen o a o o momen o.» Cuando en es os úl imos iempos los achaques co po ales limi a b an su ac i idad polí ico-p e iodí s ica , no obs an e, su espí i u se mani ies a en su ob a más que ida, en su pe iódico 134 FAUSTINO GUTIÉRREZ·ALVIZ Y ARMARIO y a a és de sus ieles colabo ado es con inuaba la labo que un día amo osamen e le ue en egada. He oído, comen ado po alguno de ellos, cómo la dolencia co po al no hizo desmaya su ocación, ni indió su olun ad, encon ándosele siemp e a en o a los p oblemas de España y de Eu opa, no sólo como obse ado in e esado, sino cual anhelan e buscado de soluciones eales. Es e ilus e se illano de adopción a quien eco damos amó a Se illa y si ió a su Real Academia de Buenas Le as desde su Dipu ación mad ileña, con amo es de ilusión y con ideli- dad de hidalgo. * * * De Flo en ino Pé ez-Embid quisie a deci sólo una pala- b a. Aquello que en nues o idioma mejo pudie a exp esa el sen imien o de g a i ud y econocimien o y, al p opio iem- po, a monice en la signi icación del ocablo la admi ación po una ob a ealizada con amo y des elo y la ejempla idad de una conduc a. Y po que no hallo la palab a, pese a la iqueza de nues o idioma, al ez po la pob eza de mi ocabula io, end é que aboce a unas ideas que le e oquen en es a sesión y si an de exp esión de nues o común sen i . No penséis que a o de endi un homenaje a un amigo allecido, a un se illano desapa ecido. Los homenajes, en oca- siones, as la mue e del homenajeado, o son a díos home- najes o son más bien ac os de desag a io po lo que no se supone o quiso hace en ida de quien lo me ecía. Aún no se ha cumplido un año desde que ino a ocupa un pues o en nues a Academia. A es a Academia a quien an- o ya había se ido con an e io idad a su ing eso. Vino a ocu- pa un pues o con me ecimien os más que sob ados. Quien hizo an o, en an poco iempo, po el lus e y ango de nues- a Ins i ución, nos ha dejado cuando ambién an o espe á- bamos de su colabo ación. La muy cul a palab a de nues o compañe o el P o eso Ga cía Díaz, en el discu so de con es ación al de ing eso de DISERTACIÓN NECROLÓGICA 135 nues o llo ado Flo en ino, p oyec aba su igu a sob e el cielo luminoso de la Se illa, su bien amada. Toda ía pa ece que esuenan en es os ámbi os las g a i udes po su ob a bien hecha y los augu ios po u u os quehace es. Dios, en su in ini a mise co dia , esc ibe en el lib o de la his o ia con líneas que los mo ales en ocasiones no sabemos desci a . Cómo íbamos a ecela en onces que, cuando nos despedimos con elici aciones co diales, as celeb a en una a de se illana su ing eso como académico nume a io, nos despedíamos del compañe o, apenas posesionado del sillón. Aunque conocía a Flo en ino desde los años uni e si a ios y en o ma pa alela hicimos ealidad nues as ocaciones uni - e si a ias, no es és a ocasión pa a ae ecue dos del pasado ni pa a mos a su decidida y eliz dedicación his ó ico -uni- e si a ia a la que siemp e gua dó idelidad ejempla . Calde- ón Quijano y He nández Díaz, aquél en emo i o a ículo y és e en conmemo ación académica , han pues o de mani ies o los quila es de su alan e uni e si a io. Rela a sus mé i os docen es, las publicaciones en su especialidad , su pasión po la his o ia y po el magis e io an e las jó enes gene aciones nos lle a ía sob adamen e lejos y una sín esis de an ejem- pla l abo ago a ía ues a paciencia. En el cu so de sus día s o os cam inos c uza on su ía na- u al y p edilec a. El se icio del bien público engend ó en él una se ia y decis i a ocación polí ica. Alguien ha ponde ado el impac o que la ob a de Flo en- ino ha ep es en ado en una ideología cul u al y polí ica, con la que se pod á es a con o me o discon onne, pe o no pod á se ol idada cuando se ha ga el es udio se io de es os úl imos iempos. Ello al ez de e minó la que me a e e ía a denomi - na agedia o angus ia de nues o desapa ecido compañe o . El amo a su ie a de o igen y a su Se illa de los años ju e- niles y uni e si a ios , lo quiso compa ibiliza con o os am - bien es. Con el he ide o y lonja de cosas a eces pa a él ex- aña que ep esen a la capi al de la ida o icial del Es ado, de la que p ocu aba e adi se como si ísicamen e p ecisa e del ai e y del clima de es as ie as. Cie a men e se complicó 136 FAUSTINO GUTI~RREZ-ALVIZ Y ARMARIO la ida po azón de nobles ideales, cuando su ilusión le lle aba a la ida sencilla de las ie as de su Andalucía. Po eso yo p e e i ía eco da le es a a de, más que como académico que hon ó a la Academia aún an es de se lo, caso singula en la his o ia de nues a Ins i ución; p e e i ía eco - da le - epi o- si iendo a Se illa desde Mad id. Mucho hizo Flo en ino Pé ez-Embid po las Bellas A es en gene al, pe o, ¡cuán o hizo po las de Se illa y po Se illa! Y lo hizo sin busca el aplauso de la mul i ud y declinando en ocasiones el econocimien o o icial pocas eces an me- ecido. Po ello nos cumple a noso os, que u imos la o una de conoce le de ce ca y sabe los alo es de su excepcional me ecimien o, da es imonio de la admi ación que le es debi- da como puen e hacia las u u as gene aciones. Yo me pe mi i ía p opone en su ecue do, abandonando o mas i ua ias de solemnidades asnochadas que en ida de nues o amigo le hubie an mo ido a soca ona son isa, aco - da que pa a el día en que es a Academia pueda se asladada a la casa de los Pinelos, con la dignidad y nobleza que él quiso pa a los académicos se illanos, se haga igu a en luga de hono una lápida que pe pe úe su nomb e como au o de la idea y del p oyec o de ins alación que ho y pe manece como sin onía inconclusa en espe a de una e minación amo osa . Y al p opio iempo y pa a el p esen e cu so ins i ui con el nomb e de Flo en ino Pé ez -Embid un p emio pa a una esi - na o esis doc o al que de algún modo haya enido po e ma algún aspec o que haga e e encia a la s Buenas Le as en ge- ne al o a la his o ia de Se illa o de la egión andaluza. Y c eo, seño es académicos, que as es as palab as de e ocación a nues os es compañe os p ocede le an a la sesión.