Sta. Rosalia de Palermo
Abstract
Contiene : Primera parte ; Segunda parte
Full text
.s S ÍA GLASS > + += S TA y | DE PALERMO, PRIMERA PARTE. . Na Ciudad de Palermo, ' y de sangre tan Hustre, | 3 Corte insigne y celebrada, que en la Christiandad no hay Casy en el Reyno de Sicilia. de Reyes, ni Emperadores Provincia hermosa de Italia, con quien no esté emparentada nació Santa Roslla,. siendo esmalte en la Nobleza de tag antigua prósápia, * los meritos, que la ensalza» és; e > .
S A pl Pnja fué de Sinibaldo, de la Real Casa de Francia, Conde en Sicilia de Róas, ¿y General de las Armas, - y Sobrina de Rugero, de quien el Reyno heredaba, Antes que esta Rosa bella + diera al mundo su fragrancia, se vieron claras señales, que la Deydad Soberana la tenia ya escogida para esposa, y destinada para ser del mundo asombro, afrenta de las profanas, y exemplo de penitentes: y porque en todo imitara al Divino Precursor, quiso , que fuese anunciada. E Permitió, que un Angel bello — á su Madre visitara avisandole del dia _ del feliz parto, que aguarda, y que esta dichosa Niña, quando reciba la gracia en el primer Sacramento de nuestra Iglesia Romana, que le llamen ROSALIA, que asi el mismo Dios lo manda, “orque quiere que las. Rosas, fue son tymbre de su Casa, le dén el nombre al nacer, al morir la coronaran. ació esta hermosa Princesa, aunque fué tan deseada, D nació para, reynar, 18 eomo' prenda tan alta, sde sus primeros años tuvo Dios tan guardada, 2 hasta. su dichosa .muerte, la vió persona humana. - que pronudció en su niñéz - y diestra en executarlas: con el Conde Valduyno, ” e % la Béla Mi ¿A qe pi stas palabras, son la Trinidad Humana . JESUS, MARIA Y JOSEF, | y desde su tierna infancia fue inclinada á las virtudes,, que aunque tenian sus Padres ps A Maestros , que la enseñaran RS excedió su entendimiento 0 ¿las reglas de la enseñanza. Era discreta ,: y hermosa, muy honesta, y recatada,: A *. y aunque Princesa, era humilde, y - en la condicion muy llana. 3 Con los pobres muy piadosa, , MN y en dar limosna muy franca. Mas como siempre á los niños 3 todo lo vistoso agrada, | - ¿Conel trage de Princesa ¿Jl -se fue inclinándo á las galas, como niña, y no por eso hizo en su virtud mudanza» y : Siendo ya de doce años; trato el Padre de casarla sobrino del Rey de Francia, ./ e y deudo de Rosalía, % | para que los dos reynaran; A mas como Dios la tenía, z para Corona mas alta, á escogida para Esposa, a vino amante á visitarla: y estando en su quarto un día ricamente aderezada, | le dió una Dama un espejo, "ed para que en él se mirara, ' E + y al mirar su rostro en él | ! vió la Imugen Soberana ,
5 sto. 1cificado, y que con vi "Y SONLIO ”= le decia esta. Jan / Mira qual es yr tí, * "Rosalia, mal 10 pagas, : Ú si á la vanidad te entregas, 0) dexa esas profanas galas, y si quieres hermosura, - Color 4 tu rostro saca: de esta'roxa sangre mia, . + Que por tu amor se derrama, Haz de mis espinas joyas, . Yestarás mas adornada, , Que las que en el pelo tienes, son lazos para las almas, + On que el Demonio aprisiona . 4 quantos de mí se apartan, - buscando su perdicion €n la liviandad profana. Si deseas ser mi esposa, - Y Quieres lograr la palma, de mis amadas Esposas, | »Yete al Salvador mañana, «Y allí haras solemne voto, "Que gusto "de que lo hagas, de guardar perpetuamente la virginidad que guardas. Recibe Sacramentado, Mi Cuerfo , porque tu alma se. limpie de tus defectos, Y se adorte con mi gracia, Y entoncesserás mi Esposas _Me darás 2 y palabra de ser com0 Esposa mia, humilde, obekente, y casta, ¡Deste prodigil la Niña q desmayada, ¡Y la criada CUMysa, ¿POrque tambienta criada Ñ | » Us Seonoció, que á su Señora .en elsespejo le hablan, . do 3 Cobrada en fin Rosalia, * pe 3 y de rodillas postiada,:: A, bañando ej llanto sus ojos, -;- ha dicho con tiernas ansias: «Soberano Dueño mio, perdona mis iguorancias, Confieso, que inadvertida, te he correspondido ingrata, - ya lo conozco, y me pesa; mas os doy firme palabra : de dar por tu amor la vida, y Vivir crucificadá, como Vos lo estais por mí, que amor con amor se paga. Ya renucio el ser Princesa; - Por ser vuestra humilde esclava, que no quiero mas Corona, que vivir en vuestra gracia, Se fue Christo. del Espejo, y al verseien él retratada, hizo el Espejo pedazos, porque en él no se mirara' . la humana fragilidad, donde vió la. Deydad Sacra, Se despojó de las joyas, poniendolas á sus plantas, y tomando unas tixeras, con resolucion bizarra, se cortó el hermoso pelo, y con desprecio lo trata, y desnudandose, dixo: á fuera profanas galas, loca vanidad, á fuera, que ya estoy desengañada, que los adornos del cuerpo - Son borrones en el alma. Se vistió de humilde trage,. y €n su aposento encerrada
(9 pasó aquel día y la noche; y asi como vino el Alba, - se fue al Salvador 4 Misa, sin ser de nadie .notada. Llamando*á su Confesor, le cuenta lo que le pasa, y él prudente le aconseja, ". que no se resista en nada, que obedezca €n todo pronta supuesto*que Dios la llama. - * Confesó generalmente Fa en tierno llanto anegada, juzgando' por grandes culpas las que fueron leves faltas. Recibió Sacramentado 4 Christo: y para'dar gracias se entró sola 4 una Capilla. de la Virgen Soberana, que tiene Un Niño en los brazos, de rodillas: postrada celebró solemue voto con discretas circunstancias. - Y volviendo el Niño el Rostro: al punto la mano alarga, - en señal de Matrimonio: del Sol de Justicia Christo, de 1816, “dandosela 4 Rosalia, 37 AS y un precioso anillo en arras da y la que es llena de gracia, fue la Madrina, y testigos los Angeles de la Guarda. Con que quedó Rosalia amante Elicie abrasada y aborreciendo las falsas vanidades, conque el mundo nos lisonjea, y engaña, dirigiendo. Sus acciones, pensamientos, Y palabras en honra, gloria y ebsequio, del Redentor delas Almas, objeto: de sus delicias, centro de sus esperanzas. Y aqui discreto Auditorio, doy fin á esta primer plana, que en la segunda diré - de esta Rosa Siciliana el olor de sús virtudes, | y sus penitencias raras. A Con licencia: En Sevilla y por la Viuda de Vazquez y Compañia: | es 0d LO ARO tt
WN CONAN oy. e E o Hara Ss DE LA PRODIGIOSA VIDA DE SR OSALIA DE PALERMO: SEGUNDA PARTE. 2 Stando ya Rosalia - con su amante desposada, empezó á crucificarse, por cumplirle la palabra, con penitencias y ayunos, estando mortificada con tan asperos cilicios, que piadosas las criadas, le dieron cuenta á sus Padres del rigor con que se trata, A% El Padre de Rosalia, que tiernamente la amaba, y esperaba ver por ella - la sucesion de su Casa, juzgando, que el nuevo estado hiciera en ella mudanza, abreviando el casamiento; fué á su quarto á visitarla, y con discretas razones, y cariñosas palabras
Ñ como ya estaba casada, | y que aquella misma noche habian de desposarla: aungue ella calló prudente, estaba determinada Á no casarse, aunque viera el cuchillo 4 la garganta. Apenas se fué su Padre, quando vió entrar por la sala dos bellísimos Mancebos, Angeles en forma humana, diciendole : Rosalia, sabrás, que tu Esposo manda te saquemos de Palacio, que quiere, que en la Montaña de Quisquina en una Cueva hagas vida solitaria. Alegre oyó la Doncella lo mismo que deseaba, y recelando prudente, el peligro en la tardanza, dispuso luego el viage, "recogiendo: sus alhajas, cilicios, y disciplinas, libros, y algunas Estampas, y un devoto Crucifixo, en quien ella contemplaba, al que vido en el Espejo, que siempre tuvo en el alma. Y haciendo de todo un lio, de los Angeles guiada, se salieron de Palacio, sia que nadie lo estorbara. Y yendo por el camino, aunque Niña y delicada, caminaba como un viento, con el fardillo 4 la espalda, Anduvieron trece leguas, y llegando 4 la Montaña, Ja subieron á la cumbre, 4 dóoMle la Cueva" estaba, y le dicen: Rosalía, esa ha de ser tu morada: quedate en paz, y MO temas,” que tu Esposo te acom paña. Y aunque invisibles nosotros, hemos de estar en tl guarda» Y asi que se vido sola, entró 4 visitar su cast, . 6 4 disponer su Oratorio, y vestirse de ErmitaDa. Se puso un tosco sayal, y en lugar de blanca olanda, una túnica de cerdas, para estar mortificada. Su cama-era el duro suelo, y una piedra su almohada, su alimento era la yerba y su bebida era el agua de algunas menuJlas gotas, que la gruta destilaba, quando por Dios la pedia haciendo copas las palmas de las manos, porque así la penosa sed saciaba, aunque por mortificarse la bebía siempre escasa. La Oracion fué su exercicio, y sus disciplinas tantas, j que jamás se vió €n el mundo Rosa mas disciplinada. Aqui estaba Rosalia tan contenta, y bien hallada, como si hubiera sido su nacimiento y Crianza. Pero el D»monio envidioso del valor de una muchacha, dió principio 4 hacerle guerra procurando derribarla. Le traia al pensamiento memorias que la inquietaras
cordándole £ SUP Padrespa y acusándola de ingrata. Le acordaba su Palacio, sus amigas y criadas, sus joyas, y sus vestidos, y regalo de su casa; la grandeza en que se vido, y el estado en que se halla. Y viendo que Rosalia no hacía caso de nada, andaba muy desvelado, intentando nuevas trazas, y ardides, con que arruinar esta invencible muralla guarnecida de virtudes, y de valor adornada: pero su Esposo, por mas en su amor acrisolarla dió licencia 4 esta infernal Hidra de siete gargantas la tentara en el Desierto, porque en esto lo imitara, y con esta permision afñiló el Dragon sus garras, imaginando hacer presa en esta Princesa Santa. Le acometió al pensamiento con mil tentaciones varias, por echarla de su Cueva, y que perdiera la gracía; pero á todo Rosalia tuvo las puertas cerradas, y viendo que se resiste á las primeras instancias, con visible cuerpo quiso presentarle la batalla. Y viendola cierto dia ” de todo alimento falta, buscando algunas raizes, que le servian de vianda, no quiso ofrecerle piedras. para darselas tiradas, y en forma de un Caballero, que era criado en su casa, de quien fiaba su Padre los negocios de importancia, con grande acompañamiento dió 4 entender que la buscaba, asustandola primero con ruido de gente y armas, y esto fué soltar los perros para levantar la caza. Quiso volverse á la Cueva, mas él el paso le ataja, encontrandose con ella le dice con voz humana: gracias 4 mi diligencia, que bien debo darle gracias, pues por ella he conseguido todo quanto deseaba por hallar tan alta prenda, siendo mi empeño buscarla, despues de haber penetrado á Italia, Francía y España, buscando tu Real Persona; ¿pero quién in iginara, que estuviera una Princesa en una Cueva encerrada? ¿Posible és, que una Sañora, discreta, hermosa y bizarra, siendo Princesa en Sicilia, que será Reyna mañana, así se dexe á sus Padres, y el regalo de su Casa -- por; vivir entre las fieras en esta aspera Montaña, en tan conocido riesgo, como á su Alteza amenaza sola en aqueste Desierto, Niña, y con tan liada cara? ¿Por qué quieres imitar 4 la Gitana Egipciaca,
| aber obre que ie Ñ Que delito has cometido, que con tal rigor te tratas? Vamos, Señora á Palacio, que tú Padre nos aguarda, tan penado con:tu dusencia,: que solo espirar le fálra, y si por tu cáusa muere, te acreditas de tirana, y el ser cruel con los Padres no es.justo, ni Dios lo manda, ni es virtud la penitencia, quaudo para executarla, se atropellan iinposibles, y á lo principal se falta. ¿Qué me respondes, Señora? Resuelvete yá, ¿qué aguardas? Porque si no te resuelves, aunque al decoro faltara, te habré de llevar por fuerza, Ó dexarte aquí con guardas, hasta dar cuenta á tus Padres, que son'*quien buscarte mandan, Oyendo aquestas razones, quedó confusa y turbada, sin saber que responderle, ni poder; hablar palabra. Alzó los-ojos al Cielo, y á su amado iia llana, e E e di pie, qua libre del peligro en que se halla. Acudió Crucificado, lleno de luces tan claras, que desvaneció las sombras de aquella infernal canalla, y Je dice: Esposa mia, no temas, que esta fué traza del Demonio, que prétende amancillar tu constancia; pero yó siempre te amparo. Ella respondió humillada: Soberano Dueño iio, si tu Magestad me ampara, venga contra mí el Infierno, que aunque son mis fuerzas flacas, antes perderé la vida, que yó falte á mi constancia. Le estimó Dios la fineza, con amorosas palabras, y desenclavando un brazo, estrechamente la abraza, “arrimandola al Costado, dexandola confortada para mayores empresas, como adelante la aguardan. A donde la dexaremos á esta Princesa Ermitaña, que en el tercero Romance dirá el Autor lo que falta hasta la dichosa muerte de esta prodigiosa Santa. IN. A Pa po AE mn rt a ret, *
NS Pel 3 A VTA ca DS : d LR APRA ETT PI AA AA Ma 2>OSALIA" DE PALERMO. TERCERA PARTE. lendo el comun enemigo, - que sus enredos no bastan £ apartar á Rosalía de su virtuosa constancia, corrido y avergonzado, dispuso tomar venganza en su delicado cuerpo, ya que no pudo en el alma, y con horribles visiones procuró atemorizarla, para echarla dela Cueya, y viendo que no se espanta, : tomando visible forma, le dice con voz airada: Loca, hipocrita, embustera, atrevida, y temeraria, ¿qué haces en esta Cueva, donde vives engañada? ¿Piensas engañar al mundo, porque te tengan por santa? Ya de todos tus engaños muy presto tendrás la paga, porque ya viene tu Padre á llevarte maniatada, y á encerrarte como loca, que este es el premio que aguarda quien dá crédito á ilusiones, y fantasías soñadas. : Ya perdiste el ser Princesa, y de tu Padre la gracia, si quieres librarte del, - vete á España, ó vete á Francia que allí vivirás segura, y serás muy estimada. Vete, que sí no te vás, pondré fuego á:esta Montaña, y haré; que una horrible fiera te despedace “en sus garras. Mas viendo -que no responde, ni teme sus amenazas, ¿ E 2 1d