Las cosas por su sombra
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LASCOSASPORSUSOMBRA P or JUAN LAMILLAR Más tarde o más temprano. generalmente más temprano, todo poeta joven se formula, en el plano teórico o en su propia escritura poética, la siguiente pregunta: "¿Qué hacer con la tradición?" En nuestro siglo, Eliot ha dedicado provechosas páginas a su idea de la tradición como un continuo en el que uno, fatalmente, ha de insertarse. Y no muy lejos anda don Eugenio D'Ors, pero éste lo dice con hispánica rotundidad: "Lo que no es tradición es plagio." Ni la más remota sospecha de plagio, por tanto, en este libro, Las cosas por su sombra, de Víctor Jiménez, con el que continúa y renueva a la vez Ja lín ea establecida en sus anteriores entregas: una poesía inteligible y que se esfuerza, casi sin que se note. en transmitimos los sentimientos de siempre. También en lo formal el poeta busca el amparo de la tradición, pero no se ciñe a un solo modelo (como sí hizo en La singladura, un conjunto de sonetos), sino que ofrece una suficiente variedad, que se ve además enriquecida por la alternancia de poemas sin rima, poemas con rima asonante y otros en consonante y por la combinación de poemas de arte mayor y de arte menor. Todo ello acentúa la sensación de equilibrio y ligereza que se saca de su lectura. Y en una lectura más atenta podemos advertir que Las cosas por sus sombra está sostenido por una secreta arquitectura. No es un libro acumulado, sino constrnido. Es un camino desde la infancia a la madurez, un libro que nos habla del crecimiento per-
240 J UAN LAMILLAR sonal, que comienza en la infancia propia y acaba proyectándose en la infancia de Ja hija. En el último. se cierra el ciclo iniciado en el primer poema ("hundo mis ojos en las cálidas horas de ayer" ): el poeta va a recoger a su hija del colegio, y ve y nos cuenta cómo ella vive ahora su infancia: exámenes, fiestas de cump leaños, cantantes favoritas ... Es la celebración de un presente feliz y fugaz. Y en ese camino, el poeta se detiene para contarnos, con palabras sencillas y sugerentes, sus experiencias, que no s on muy distintas a las de cualqui er hombre, pero que se individualizan gracias al poder de la palabra. de esta palabra. Aparecen así el descubrimiento de la poesía. que casi se confunde con el descubrimiento del amor, y ese temor y tembl or gozosos ante la nieve del papel en blanco. Muchos de estos poemas están escritos desde "el lado de la melancolía", que da un toque doliente a esas visiones de la infancia, ya s ea en las imágenes de la arriada o en el contemplar esas nubes que van hacia la noche. Siguen siendo esos ojos transparentes del niño ya hecho hombre los que miran y cantan un amor sereno. Y es en la expresión del sentimiento amoroso donde cobra especial importancia el tema de los ojos, de la mirada, tan permanente en la tradición de nuestra poesía amorosa. "Y es que la luz viene siempre del alba de tus ojos." La presencia continua del mar, el nombrar a los sueños, el contarnos alguno en versos enigmáticos, el olvido y sus trampa s son otros de los motivos que dan coherencia a este libro. Y entre tantas miradas a lo interior, dos poem as que suponen un acercamiento a la cultura: "El libro", que es un homenaje a San Juan de la Cruz, y "El cuadro", unas décimas en la que Jovellanos, tan de moda en la última poesía española, dialoga con un Goya que se dispone a retratar su inteligencia y su amargura y a firmar esa obra maestra que ahora vemo s en el Prado. Sin duda, lo que añade una significativa novedad a este libro, con respecto a los anteriores de su autor, es la inclusión de algunos poemas que sustituyen la melancolía por la ironía. Son poemas que se complacen en la realidad cotidiana, en los que el poeta se deja acariciar por la brisa de la calle, y esa frescura impregna la id ea del poema y su lenguaje.
LAS COSAS POR SU SOMBRA 241 En ellos. se hace más patente esa tendencia al juego lingüístico que caracteriza a Víctor Jiménez, pero siempre con mesura, sin dejar que el ingenio se apodere del poema. Con un mínimo cambio, se le tuerce el rumbo a las frases hechas, a esas expresiones repetidas: "cantar bajo la duda", "borrón y noche nueva", "u n amor en cada sueño", "contra viento y ausencia" ... Y muchas veces elige como escenario de estos juegos verbales (que esconden un juego más serio: el del concepto) el poema breve, cargado además con la sentenciosidad de la poesía popular, con lo que duplica su efecto de sorpresa. Podemos asomarnos a la poesía, hablar de temas y recursos, pero siempre la mejor explicación nos la va a dar la poesía misma. En seguida Víctor Jiménez va a leemos algunos poemas de este libro, páginas que, a través de sus experiencias personales, nos muestran a la vida asomándose bajo la lluvia, "como la luz del alba entre los álamos." En un brevísimo poema que comienza hablando de miradas, se fija el poeta Ja tarea de llamar a las cosas "por su sombra o su lumbre." ¡Qué más da! En ese incesante juego de contrarios, aunque las cosas vengan de la sombra, de tantas sombras, llegan a nosotros envueltas en la lumbre de las palabras.