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Lacomba, Juan (Com.) (2003): Picasso: Suite Vollard, Sevilla, Centro Cultural El Monte, Sala Villasís, mayo-junio, 252 págs. [Reseña]

Romero de Solís, Pedro

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Re is a de Es udios Tau inos Nª 17, Se illa, 2003, págs. 235-246 u D Fig. n .º 78.- Lacomba, Juan (Com.) (2003): Picasso: Sui e Volla d, Se illa, Cen o Cul u al El Mon e, Sala Villasís, mayo- junio, 252 págs. 236 Ped o Rome o de Solís Desde que la Real Maes anza de Caballe ía de Se illa en colabo ación con el Ins i u o de C édi o O icial aje a, en 1992, una selección de la Sui e Volla d de Picasso no habíamos uel o a ene la opo unidad de con empla , de admi a , la ma a illosa se ie de los Mino au os1. Recue do pe ec amen e la emoción que sen í cuando i esas ex ao dina ias es ampas ocupando una sala de la Real Plaza de To os de Se illa. Es aba segu o, además , que en muy pocas ocasiones habían sido expues as en un ma co an adecuado pues es aban si uadas en lo que pod ía se . su p o- pio labe in o. Es a ez, de la mano de Juan Lacomba y en la sala de expo- siciones Villasís del Cen o Cul u al El Mon e -un Cen o, cuyo di ec o José Villa lo ha con e ido ambién en un e e en e cul u- al au ino-, no sólo han enido las 14 es ampas p o agonizadas po el Mino au o sino que, además, se nos ha pe mi ido con em- pla las o as 86 es ampas que componen la Sui e Volla d comple- a. De es e o al, ocho g abados (Láms. 32, 33, 70, 71, 87, 88, 96 y 97), ep oducen escenas inculadas a lo au ino mas sin hace e e encia al Mino au o. Queda una es ampa la 94 que ampoco ue expues a en la Maes anza y de alguna mane a quie e e e i - se al Mino au o -apa ece un homb e con cabeza de o o- aunque Picasso apa en emen e no la u ie a po al ya que la i ula Pe sonajes con másca a y muje pája o (Fig. n.º 79). Vuel o más adelan e sob e ella. El que Picasso la deja a ue a del g upo de Mino au os ue la azón po la que Au elio To en e, a la sazón di ec o de la colecciones a ís icas del eo, y yo mismo, decidí- 1 No ue has a la mue e de Amb oise Volla d, gale is a y p o ec o de Picasso, que e mina on de es ampa se los cien cob es que había g abado el a is a pa a el ma chand. Todas las es ampas se imp imie on en el alle de Lacou ie e: es ejempla es sob e papel a i elado, cincuen a sob e papel e ju ado con g andes má genes y doscien os cincuen a en el mismo papel pe o con má genes más es e- chos. Es a odo es e conjun o de es ampas al que se le llama Sui e Volla d. Pa a más p ecisión acudi a Ca e e en Lacomba (2003: 28 a). La Sui e que expuso El Mon e Recensiones de lib os 237 mos ob ia las. En ealidad, nues o p oyec o, con la aquiescencia de la Real Maes anza de Se illa, e a mon a una exposición muy pequeña -solo los 14 Mino au os-: una joya de la que emanaba una ue za conmo edo a2. Fig. n.º 79.- Picasso: Pe sonajes con másca a y muje pája o, Lám. 94 de Lacomba, J.F. (Com.), (2003): Picasso. Sui e Volla d, Ca álogo de exposi- ción, Col. de Bancaja, Se illa, Fundación el Mon e. pe enece a Bancaja y co espondía- a la edición ealizada sob e papel e ju ado co o. P ocede de la Colección de Louise Lei is, la esposa del au o de Le mi oi de la Tau omachie. Los cob es ue on ayados en el alle de Lacou ie e en 1956 y adqui idos en 1979 po el Museo Picasso de Pa ís. 2 Rome o de Solís, P. (Com.) (1992): Picasso: El Mino au o. Sui e Volla d, Se illa,. ICO -Real Maes anza de Caballe ía. Es e ca álogo es á p ecedido po un es udio in oduc o io de P. Rome o de Solís, "Picasso y los mino au os" (idem: 5-27) 238 Ped o Rom e o de Sal ís Los his o iado es del a e, como es lógico, se in e esan más po las decenas y decenas de es ampas de la Sui e donde Picasso es ablece una elación, de p o undidad excepcional, en e el a is- a y la modelo, en e el p incipio de c eación y el p incipio de ea- lidad. Es a elación es, además, obse ada desde ue a po un a is a que gus a in oduci se, p o agoniza , el ema mismo que .expone. Po si ue a poco, en la Sui e Vol/a d, la elación del a is a con su modelo se dobla no sólo con una elación. e ó ica sino que, ambién, es ablece un diálogo i o y en añable con la pin u a clásica en un momen o en que sus p opios óleos y e~cul u as habían adop ado una ac i ud p o ocado a e iconoclas a y su concepción de angua dia pa ecía iden i ica se con la des ucción del a e. En e ec o, en las es ampas de la Sui e Volla d, como supo pone de elie e Juan Lacomba ( isualiza su Cons elación, págs. 248-249 del Ca álogo), se puede econoce el diálogo que el a is a es ablece, además de con las Venus de má mol de la Roma clásica, las A odi as que iluminan las asijas g iegas de la época a caica y los ex años ídolos de la ci ilización cicládica, con los desnudos de Bouche , las nin as de F agona d, las escul u as i as de Da id, las odaliscas de Ing es, las inquie an es adoles- cen es de Pubis de Cha ánnes, e c. ¡So p ende es a cul u a pic ó- ica y es a pe sonalidad an an idogmá ica! Siemp e he sen ido una eno me cu iosiqad po sabe la e - dade a secuencia de la p oducción de las es ampas de la Sui e Volla d. Es más, en el o den eal -desconocido- en que Picasso g aba los cob es ci o yo buena pa e del sec e o de su signi ica- ción. Pablo Picasso le iba en egando a Amb oise Volla d las .es ampas al hilo de su c eación pe o si, a eces, a daba a ios meses en en ega le un nue o ejempla , había o as en que le en iaba a ias de una ez; e, incluso, ambién en o os momen os, que, con pocos cambios, pasó a encabeza el n.º O de la Re is a de Es udios Tau inos. De la misma mane a, con sólo algunas co ecciones g ama icales, puede aho a lee se en es e n.º 17(2003:·19-104). Recensiones de lib os 239 Picasso se las acili aba una a una, al hilo mismo de los días. Pienso que bien pudo da se el caso de que Picasso e u iese algu - nas de las es ampas que más le in e esaban, ya po que las consi- de aba mejo ealizadas, bien po cie os deseos, p obablemen e, inconscien es de ocul a cie os emas que le p oducían desasosie- Fig. n .º 80.- P. A. Renoi : Anb oisse Volla d es ido de o e o, 1917 To en e, A., (1991): Picasso. Sui e Volla d, Mad id, Colección Ins i u o C édi o O i cial, Edi o ial Tu ne , pág. 62. go. Sin emba go, como se las cambiaba a Volla d po cuad os de sus con empo áneos, de ez en ez, mo ido po algún impulso de i ep imible cu iosidad po una ela de e minada en egaba aqué- · lla que, has a en onces, celosamen e había gua dado (Fig. n.º 80). La Sui e Volla d cons a, como puso de mani ies o la expo- sición de El Mon e, de es conjun os bien di e enciados an o po el ema como po el núme o de es ampas: "El alle del Escul o ", 240 Ped o Rome o de Salís "El Mi io au o" y "Re a os"3. El p ime o cons a de cua en a y ocho g abados donde el escul o -un asun o del p opio Picasso- celeb a la a cangélica belleza de una modelo que debemos iden- i ica con Ma ie-Thé ese Wal e , una jo enci a seducida a los diez y sie e años po un pin o que ha pasado ya la cincuen ena. En es de los g abados expues os econocemos a Volla d -le había p ome ido una se ie más nume osa, pe o la mue e epen i- na del gale is a se lo impidió- y en algunos o <?S a Remb an -al que conside aba el más g ande g abado de odos los iempos- lo que demues a el in e és que sin ió po la ob a g á ica de ese a is- · a y, más allá, po el g abado como o ma de exp esión. De ahí que es a pa e de la Sui e Volla d se halla denominado "Re a os". En cualquie caso, como hace no a en su in e esan e a ículo Pie e Daix "La sui e Volla d o Picasso en libe ad", que o ma pa e del bloque li e a io del Ca álogo de la Exposición que ese- ño4, si la p ime a es ampa es de sep iemb e de 1930, el Mino au o no apa ece has a el 17 de mayo de 1933. Hay lo que pod íamos denomina un pe iodo de p epa ación, un ascesis has a la i up- ción del Mino au o. Es e se mons uoso y quimé ico signi ica, en e o as cosas, el descub imien o de un Medi e áneo, el hallazgo de un clasicismo que, lejos de es a dominado po la azón, po el equilib io de la líneas, po la mesu a, se halla es e- mecido po una i esis ible pulsión de iolencia y sexualidad. Picasso, como muchos a is as y cien í icos de la época, descu- b i án en el ondo de la cul u a medi e ánea un ho o que les ascina. La con emplación del modelo y la elación de amo em- plado que p esiden las p ime as 47 es ampas se ompe con una 3 Una di isión más minuciosa es la que ealiza Juan F. Lacomba en su co o pe o in enso ensayo "Picasso y la sui e Volla d" (2003: 242b). 4 El ex o de Pie e Daix esul a an in e esan e como es de di ícil lec- u a dado que la ci ación de las es ampas si gue la edición de Hans Bollige , Sui e Volla d (S u ga , 1956), y no la del Ca álogo que lo edi a (Lacomba, 2003: 8a-16b). Recensiones de lib os 241 se ie de iolaciones e oces5 (Ve un ejemplo en la Fig. n. º 81) que si en de pó ico a la emenda apa ición del Mino au o )6. A con inuación la Sui e mues a la sucesión de once es ampas de una belleza singula que con ienen el núcleo de la pasión y la .. ; ./ (¡'1: Fig. n.º 81.- Picasso: Violación 5ª, Lám. 50 de Lacomba, J.F. (Com.), (2003): Picasso. Sui e Volla d, Ca álogo de exposición, Col. de Bancaja, Se illa, Fundacíón el Mon e. mue e del Mino au o. Sin emba go, oda ía ol e á el hijo de o me de Minos, más de un año después a ocupa el p o ago- nismo de la Se ie. En e ec o, después de que Picasso en ega a a s Una se ie an o más inquie an e cuan o que, no se ol ide, celeb a seis Violaciones (Láms. 9, 47, 48, 49, 50 y 69) ll amadas, así, po su p opio nomb e y el asesina o de una muje bajo el pudibundo í ulo de A acando una amazona (Lám. 52). 6 Ve Lám. 57 del Ca álogo de Lacomba o la Lám. V de es e n.º de la Re is a de Es udios Tau inos 242 Ped o Rome o de Sal ís Volla d diez y nue e nue os g abados de di e sos emas, el Mino au o e oma y ocupa, de nue o, el cen o d amá ico del e - ju ado papel: pe o aho a iene ciego, guiado po una niña, des- plazándose acilan e po la o illa del ma . El segundo ex o que apo a el Ca álogo de Juan Femández Lacomba se i ula "El edi o Amb oise Volla d, la Sui e Volla d de Picasso y las écnicas de g abado" y es debido al g an especialis a español de la es ampa, Juan Ca e e Pa ondo, di ec o de la Calcog a ía Nacional, y au o , jun o con Ál a o Ma ínez No illo, de la Exposición El Siglo de O o de la Tau omaquia que se expuso, en los años an e io es a la inaugu- ación de la Expo-92 de Se illa, en el Club 92 (an igua iglesia de la Vi gen de los Remedios) pa ocinada -¡cómo no!-po la Real Maes anza de Caballe ía de Se illa. Ca e e Pa ondo des aca de Volla d una sensibilidad a ís i- ca an desa ollada como pa a enca ga le g abados y es ampacio- nes a a is as de angua dia aun poco conocidos, oda ía sin me cado, en un momen o en que ellos ni siquie a se habían pla ea- do inco po a , én sus p opues as a ís icas, es e medio de exp esión. La ac i ud de Volla d e a an o más de es ima cuan o que los posi- bles clien es se mos aban del odo ce ados a la adquisición de es ampas. Volla d ealizó en las dos p ime as décadas del siglo XX un es ue zo eno me pa a impone es a écnica que pe mi ía si ua au én icas i mas en hoga es de escasa economía. Pe o como seña- la Ca e e, «a pesa de la limi ación que imponía el me cado, ue- on los audaces e inno ado es enca gos los que ma ca on la ac i idad de Volla d» (Ca e e en Lacomba, 2003: 18a). Así Bonna d, Vuilla d, Fan in-La ou , Odilon Redon, Renoi , Munch, Cezanne, Piza o, Pubis de Cha anne, Toulouse-Lau ec, e c., ci - cula on en es ampas, ab ie on nue as sensibilidades, a la ez que el di ícil a e de angua dia anunciaba la e a de su dis ibución se iada y masi a. Fue muy impo an e la dedicación de Volla d a la edición de lib os. Tenía una capacidad especial pa a elegi los ilus- Recensiones de lib os 243 ac o es: Las en aciones de San An onio de Flaube las iluminó Redon; La ida de San a Mónica, Bonna d; De Pa allelemen , ob a de Ve laine, se enca gó Pisa o; las Fables de La Fon aine ue on ilus adas po Chagall; Raoul Du y hizo las es ampas pa a La belle en an de Mon o d; B aque acep ó el enca go de Volla d de g aba las ilus aciones pa a una edición de la Teogonía de Hesiodo; De ain hizo las li og a ías que embellecen un ex ao dina io Sa y icon, e c. Con Volla d enemos, pues, a uno de los p ime os ges o es de lo más alioso de la mode na cul u a de masas. Picasso se inicia en la es ampa p epa ando, p ác icamen e, a la ez dos lib os clásicos: Le Che -d' oeu e inconnu de Balzac pa a Volla d7 y Las Me amo osis de O idio pa a el jo en Ski a8. El p ime o supond á pa a el a is a plan ea se el signi icado de la búsqueda de lo absolu o y el segundo pe mi i á el descub imien- o de un aspec o noc u no, e ible, e oz del clasicismo que se hallaba agazapado, como he enido ocasión de adelan a , bajo las o mas con enidas y a mónicas del inundo clásico. Ambos deja- on un as o indeleble en la Sui e que comen o. En es a Sui e se expone una es ampa que no es u o p esen- e en la exposición que o ganicé sob e el Mino au o pa a la Real Maes anza: me e ie o a la Lám. 94 (nume ación Lacomba). Es, . sin duda, un g abado muy in e esan e desde el pun o de is a éc- nico pues en él Picasso hace un ala de de maes ía y mezcla las écnicas del agua ue e y el agua in a sob e el cob e. Ca e e nos p e iene que azó, p ime o, el dibujo sob e el cob e ma cándqlo 7 El en usiasmo con que Picasso asumió la ilus aci~n del mencionado olumen iene su compensación en el hecho de se conside ado, po muchos, el más bello lib o ealizado en el siglo XX. 8 En po ada del p ime núme o de la e is a Mino au e que publica on los su ealis as de And é B e on, y edi aba p ecisamen e Ski a, apa eció el p ime Mino au o de Picasso: un se quimé ico que espondía pe ec amen e a los c i e- ios de la c eación su ealis a (Exis e una eedición mode na de Ski a de odos los núme os de Mino au e en es olúmenes publicadas sin echa).