El cólera morbo en Sevilla
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lmilá
MOMO
EN
SEVILLA.
POR
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Imp en a
de
D.
José
Hidalgo
y
CompaSia.
ASo
de
i834.
SEVILLA.
Quamquam
animus
meminisse
ho e
:
lucluque
e
-
ugi ,
incipiam
.
iEneid.
lib.
2.
.
12,
e
i
3
.
C udelis
ubique
luc us,
ubique
pa o ,
e
plu i na
mo is
i nago.
Ibid*
y.
368
;
e
369,
EL
COLERA
MORBO
EM
SE lILE U
ELEGIA.
¿ y
uien
¡ay
de
mí!
los
jenios
sepulc ales
Sob e
la
az
lanzó
de
Andalucía?
¡Ay!
¿
cual
des ino,
abo o
de
la
mue e.
Falló
la
is e
sue e
De
Se illa,
y
en
can os
une ales
Hizo
oca
sus
himnos
de
aleg ía?
No
ya
como
solía
De
sus
imb es
os en a
la
elegancia,
Ni
sus
hijos
inunda
en
en
su
con en o;
Sino
sumida
en
ansia,
Víc ima
yace
del
mayo
o men o;
Y
posada
la
sien
sob e
su
mano,
Llo a
is e
el
igo
del
hado
insano.
¡
Que
no
ubiese
yo
de
b once
agudo
Voz
inmo al*
de
acen o
pene an e!
¡
En
el
clima
se
oye a
mas
dis an e
Es e
mi
can o
udo,
Y
de
las
u ias
la
e ible
pompa
Conque
o na on
en
sepulc o
ió
Los
Se illanos
campos!
Pe o
no
al
eco
de
mi
débil
ompa
Le
es
concedido
an o
pode ío.
En
noche
sempi e na
Ol idada
es a ás
ci a a
mia;
Y
de
mi
u bio
pecho
la
agonía
Ocul a á
el
silencio
en
su
ca e na.
¡Ay,
ojalá
pudie a
la
ehemencia
Del
dolo
con ene
que
me
de o a!
¡Y
ojalá
que
mil
umbas
po
doquie a
De
la
guadaña
ie a
No
publica an
la
e oz
iolencia!
Yo
mis
labios
sella a
desde
aho a;
Y
cesa a
el
ecue do
De
lo
pasado;
pe o
no
es
posible.
Nada
impo a
que
cí culos
desc iba
El
globo
sob e
el
eje:
Jamas
se á
que
de
Se illa
aleje
El
iempo
la
memo ia
mas
ho ible
De
su
sue e
a al,
y
es ella
esqui a.
(
5
)
En
ano
de
La óna
la
alba
hija
(a)
Co ió
dos
eces
la
azulada
es e a;
Y
ana
ué
la
lumb e
an
p olija
Que
espa ció
en
su
ca e a;
A
Híspalis
no
alumb ó,
ni
en
su
ecin o
Se
ió
o a
cosa
que
iniebla
obscu a,
Y
lu os,
y
ho andades,
Pa os
unes os
de
la
pa ca
du a,
Que
desciñendo
de
su
é eo
cin o
La
segu
enemiga,
Con
ella
a mó
su
dies a
desca nada,
Y
cual
udo
aldeano
seca
espiga,
Así
co ó
las
idas
despiadada.
¿Po qué
no
huis
¡ó
míse os
mo ales!
De
ese
b amado
E na,
de
esa
hogue a?
¡Ay,
que
no
es
iempo
de
encon a
e ugio;
Po que
yá
odo
e ugio
Se
ce ó
de
una
ez
á
ues os
males!
Desde
el
ye o
pi ene
á
la
i e a
De
A lan e
p oceloso
Todos
huyen
de
os;
es áis
ce cados,
(b)
P osc ip os,
y
cual
iles
o agidos
A
p isión
condenados;
Sin
que
se
escuchen
ya
ues os
gemidos.
No
eneis
mas
asilo
que
la
mue e,
Que
mo i
y
no
mas
es
ues a
sue e.
a
¿No
oís
el
eco
del
unes o
llan o
Que
suena
po
doquie ?
¿Cua es
lamen os
Enso decen
las
au as
y
los
ien os?
Eáco
y
Radaman o
(c)
Desde
aquí
se
descub en
que
implacables
Sob e
su
ono
de
ébano
sen ados,
Con
sus
ce os
impe an
A
la
hija
de
E ébo
inexo ables;
(d)
Nemésis
no
dis ingue
los
culpados;
Su
lá igo
sañudo
De
culeb as
es alla
y
acinados
Se
agolpan
á
sus
pies
mas
desg aciados
Que
ojas
secas
de iba
el
no e
c udo.
¡
Que
mo andad,
que
ho o !
¡O
quien
me
Es a
escena
e adi
an
dolo osa,
Donde
lu o
y
no
mas
mi an
mis
ojos,
Y
mise os
despojos
De
uno
y
o o
mo al
que
despa ece!
Camina
un
a ahúd,
y
p esu osa
Su
ca e a
p osigue;
O o
en
su
alcance,
que
de
muchos
huye,
Y
o os
po
o o
lado.
¡Que
agonía!
Los
é e os
se
gas an;
O os
nue os
se
o man,
que
aun
no
bas an
Y
al
in
el
b u o
al
homb e
sos í uye,
(e)
Po que
su
ue za
ya
des allecía.
(i)
En
medio
de
la
noche
el
eco
in ando
Suena
del
ca o,
cuyo
ho ible
es uendo
En
los
cónca os
huecos
e umbando,
El
pa o
mas
emendo
In unde
en
los
mo ales,
y
el
espan o.
El
pecho
iembla,
y
la e
p esu oso;
Cié anse
los
oidos,
Po
no
oi
el
uido
congojoso.
¿Que
á
sob e
esas
uedas?
Cielo
san o!
¡O
espec áculo
ho endo!
Esas
mad es
espondan,
que
anegados
En
lág imas
sus
ojos,
an
pidiendo
Los
hijos
de
su
seno
a eba ados.
Ya
del
eje
el
ho ísono
c ujido
La
dis ancia
con unde;
y
al
ins an e
Se
pe cibe
o o
nue o.
¡O
cemen e io!
Dila ando
u
impe io,
Conduces
al
mo al
á
e e no
ol ido.
¡Mas
ay!
ni
u
ga gan a
de o an e,
J i
u
seno
es
bas an e
A
aga
mul i ud
an
p odigiosa:
Tus
auces
mul iplicas
de
se pien e,
Y
abso es
en
u
osa
Sexos
y
edades;
é
indis in amen e
La
espe anza
y
i ud
allí
se
hunden,
,Y
el
cando
y
he mosu a
se
con unden.
m
¿A
donde
a
ese
jo en
p esu oso,
Pálido
su
semblan e
y
macilen o?
Has a
el
bo de
se
ace ca
sin
alien o
Del
hoyo
ca e noso;
En
su
ondo
pe cibe
una
belleza,
Y
«¡ó
mue e!
esclama
u ibundo
y
is e:
Mi
espe anza
co as e;
Me
has
usu pado
oda
mi
iqueza,
P i ándome
del
bien
que
no
me
dis e!
En
pol o
seco
y
ió
Se
ha
con e ido
el
cielo
que
ado aba;
¿Y
es e
es
el
himeneo
que
agua daba?
¡Ay!
pa a
siemp e
á
Dios,
Ídolo
mió.
Dice:
y
huye
eloz,
y
se
de iene;
Quie e
ol e
a as,
y
no
se
a e e;
O a
ez
del
des ino
se
lamen a,
Y
del
luga
se
ausen a.
De
las
sensibles
hijas
de
Climéne
El
ie no
llan o
no
admi a se
debe,
Pues
sin
duda
ué
le e
Compa ado
á
las
lág imas
e idas
En
es e
suelo;
do
el
amigo
ie no
Su
amigo
busca
en
ano;
Do
las
he manas
llaman
al
he mano,
Y
con es a
á
sus
oces
dolo idas
E e na
suspensión,
silencio
e e no.
»¡Báculo
amado
en
mi
ejez
odiosa!”
Esclama
un
is e
anciano
a odillado.
Jun o
á
un
sepulc o
«¡O
noche
eneb osa
En
que
uis e
engend ado
Hijo
el
menos
eliz!
Tus
sac os
manes
Soledad
y
dolo
an
solo
dejan
A
u
míse o
pad e,
De
quien
la
dicha
y
la
espe anza
alejan.
¿Y
es os
los
u os
son
de
mis
a anes?
Si
así
me
a eba as e
Mi
único
apoyo
¡0
mue e
des uc o a!
¿Po qué
mis
ye as
canas
espe as e,
Y
en
neg a
umba
descansa a
aho a?”
Así
dice;
y
un
lúgub e
gemido
Se
oye
en
el
ondo
del
sepulc o
umb ío,
a
¡Hijo!”
eplica
y
calla
de
epen e
Su
lengua
balbucien e,
Y
p o umpe
en
un
llan o
desmedido,
Que
en
o no
baña
el
pa imen o
ió.
¡
Cuan a
escena,
Dios
mió,
P opia
á
ablanda
un
pecho
diaman ino
Se
e
po
donde
quie a!
¡O
pa ca
impía!
Tu
co azón
e ino
De
los
homb es
se
ceba
en
la
agonía.
¿Po que
no
lle as
ya
u
du o
impe io,
Y
u
a al
segu
á
o o
emis e io?
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