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El periodismo de Muñoz Molina: su tiempo de silencio

Sánchez, Miguel

Abstract

Antonio Muñoz Molina combina el periodismo literario con su trabajo como novelista. El articulista considera que su literatura y su periodismo salen mutuamente enriquecidos. Para Muñoz Molina el periodismo es un género soberano, no incompatible con la literatura. La verdadera fuerza de la escritura se halla en la capacidad de las palabras para sugerir y denunciar. El poder de escritores y periodistas es contribuir a airear las injusticias. También tienen el compromiso con el arte y la estética; lo que escriban ha de sonar bien y producir placer.

Full text

An onio Muñoz Molina combina el pe iodismo li e a io con su abajo como no elis a. El a iculis a conside a que su li e a u a y su pe iodismo salen mu uamen e en iqueci- dos. Pa a Muñoz Molina el pe iodismo es un géne o sobe ano, no incompa ible con la li e a u a. La e dade a ue za de la esc i u a se halla en la capacidad de las palab as pa a suge i y denuncia . El pode de esc i o es y pe iodis as es con ibui a ai ea las injus icias. También ienen el comp omiso con el a e y la es é ica; lo que esc iban ha de sona bien y p oduci place . Asegu aba Pa ese1 que la li e a u a es una de ensa con a las o en- sas de la ida. La o a de ensa con a las cosas, decía, es el silencio acumulado pa a el a eba o. Los silencios que en e no ela y no ela se impone Muñoz Molina ence ado en su Nau ilus2 , “que no es buque de gue a, sino e ugio subma ino con a las c udas a en as de la ealidad”, los ap o echa pa a i i y pa a man ene un diálogo con el p esen e a a és del pe iodismo. En ese in e minable iempo de silen- cio pa a sus incondicionales, lejos de p epa a se pa a el a eba o, o la ehe- mencia y la i a como asegu an algunos, ap o echa, como mucho, pa a indig- na se y “pa a hace una de ensa melancólica pe o muy obs inada de algunas cosas que le impo an mucho: la ins ucción pública, la acionalidad, la jus- icia, la buena educación”3 . Y además es capaz de consegui odo eso hacien- do al mismo iempo buena li e a u a; o mejo , como di ía el anidoso de González Ruano4, una li e a u a en sí que se publica den o de los pe iódicos. El pe iodismo de Muñoz Molina: su iempo de silencio Miguel Sánchez Asociación Uni e si a ia Comunicación y Cul u a, in es igado y pe iodis a 1PAVESE, Cesa e. El o icio de i i . B ugue a. Ba celona, 1990, p. 185 2MUÑOZ MOLINA, An onio. Dia io del Nau ilus. Mondado i. Mad id, 1989, p. 19 3MUÑOZ MOLINA, An onio. La hue a del Edén. Olle o y Ramos edi o es. Mad id, 1996, p. 10. 4GONZÁLEZ RUANO, Césa . Dia io ín imo. Tau us. Mad id, 1970, p. 69 322 El pe iodismo de Muñoz Molina: su iempo de silencio La li e a u a ue a de los lib os ha se ido desde siemp e pa a menes- e es innobles e imp opios de la u ilidad inicial pa a la que ue pensada. El mejo Julio Camba e minaba cada día colgado de un alamb e en los excu- sados, mien as que hoy, que se ha aba a ado el cos e del papel higiénico, Umb al o Muñoz Molina no pe ecen en el e e e sino eciclados, sal ando el bosque, o quemándolo en una an o cha en las manos del algún pi ómano asnochado. En cambio, ya lejana la Inquisición, el segu o y eposado des ino de los lib os pa ece que es do mi el sueño de los jus os en una es an e ía comp ada po me os cuad ados. La ampa pa a quienes quisie an posee ideas, madu ez y iempo su icien es pa a esc ibi no elas, es en ende la li e a u a pe iodís ica y e íme a como un escalón imp escindible pa a acce- de al ellano de la li e a u a inmo al. Después, sal o con adas excepciones, es o esul a men i a. El p opio Ruano a i maba que de poco se ía el iun o pa a quien, como él, había soñado con la glo ia. El se illano Manuel Fe and ad e ía a quien uese pa a esc i o que enía que deja a iempo de se pe iodis a. En e las con adas excepciones en las que lo an e io esul a also es á la excepción de An onio Muñoz Molina, quien empezó haciendo pe io- dismo li e a io y luego sal ó a la no ela, de la que uel e y a la que eg esa desde el a iculismo cada ez que le ape ece y sin que ninguno de los dos géne os (ni él) se esien an. An es bien, su li e a u a y su pe iodismo salen mu uamen e en iquecidos. Cuando el au o de Los mis e ios de Mad id con iesa que los a ículos ienen que se el u o de un a eba o5, lo dice más en el sen ido de la in- uición o la espon aneidad que en el de la explosión la gamen e la ada y pa esiana que de mane a inde ec ible desemboca en el suicio o el asesina o. En odo caso, cuando conduce a lo segundo y llega a los pe iódicos como quien en su Bel eneb os acude a Mad id pa a ma a a alguien, los jueces lec o es siemp e le aplica án la eximen e penal y li e a ia del a eba o que iene luga en nomb e del comp omiso con las causas pe didas de las caje as del P yca o los mendigos g anadinos y sempi e nos que, a las pue as del siglo XXI, epi en el a aso andaluz y el Ba oco. Es á con encido de que muchos esc i o es desdeñan hace li e a u a en los pe iódicos, o lo hacen sólo de una mane a me cena ia, pa a gana dine o. 5“La cla e del a ículo, lo que le da su ca ác e especí ico, apa e del amaño o su ca ác e pe iódico, es la espon aneidad. No puede se una cosa elabo ada, debe se u o de un a eba o. Un a ículo se hace con una in uición o, lo máximo, con dos in uiciones que, al choca , hacen sal a una chispa”. ABC Li e a io. En e is a con Juan Manuel de P ada, de 1997, p. 18 . 323 Miguel Sánchez Sin emba go pa a él el pe iodismo es un géne o sobe ano. “Una de las g andes cosas que pueden hace se en la ida es esc ibi en pe iódicos: a ículos, c ónicas, epo ajes, en e is as... lo que sea6” Muñoz Molina es maes o de la i onía, esa salida ag idulce de la in- eligencia que sabe que esc ibi , como llo a pa a Solón, no si e pa a g an cosa o pa a nada apa e de deja es imonio. Con i onía o sin ella iene cla o7 que la ue za de las palab as, el pode impac an e que se asigna a la le a imp esa, a la esc i u a, no sólo es iba en el milag o de comunica nos a a és de ella median e unos códigos acep ados, aun cuando el emiso haya mue o hace ein e siglos o se encuen e en o o con inen e. La e dade a ue za de la esc i u a se halla en la capacidad de las palab as pa a suge i y denuncia ; el pode de esc i o es y pe iodis as no es o o que con ibui desde la ibuna de un pe iódico o las páginas de un lib o a ai ea las injus icias, domés icas o mundiales, que con o man (y de o man) la his o ia con el p opósi o de cambia su umbo. Dedica se a hace poesía as Auschwi z, casi sesen a años después del holocaus o, aún sigue siendo una ba ba ie. An onio Machado desdeñó en sus e sos “la omanza de los eno es huecos que can an a la luna”, ésos que sólo esc iben de los colo es del pa o eal (o del azaha y desde la g asia andaluza) mien as los niños descalzos ebuscan en e la basu a. Su ocayo Muñoz Molina ampoco pie de el iempo haciendo chis es o con an- do/can ando los colo es del a co i is. El esc i o , el pe iodis a y el poe a ienen un ineludible comp omiso con el a e y con la es é ica; lo que esc iban ha de sona bien y p oduci place ; mas po encima de la eu onía de la li e a u a o de la p osa pe iodís ica, sob e los demás a is as, ninguno de los es puede pe de de is a el comp omiso con la sociedad de su iempo, la ebeldía an e los es ados injus os de cosas y an e an as o as si uaciones sang an es que en el mundo se p odigan. Fiel a su des ino, Muñoz Molina hace pe iodismo po que no se con o ma y po que “se niega a acep a que la hue a del Edén exis a sólo en el pasado y en la li e a u a”. De los cua o lib os en que se ecogen sendas selecciones de a ículo del au o de El in ie no en Lisboa, sin duda ninguna La hue a del Edén es el más pe iodís ico, si po pe iodismo en endemos aquella na ación imp esa que se hace al hilo de la ac ualidad. El Robinson u bano (1984), Dia io del Nau ilus (1985) y Las apa iencias (1995) son en cambio no elas comple as, 6Ib. ci ado, p.18 7“Nadie debe ía gua da sus pensamien os, y yo no calla é ni aun debajo del agua”. Decla aciones del au o el 4-8-94 en Dia io 16-edición Andalucía, p. 40. 324 El pe iodismo de Muñoz Molina: su iempo de silencio ce adas y pe ec as de dos páginas en las que a eces encon amos el emb ión de un lib o pos e io que se lle a al cine y po el que, bea us ille, le dan a pa es los p emios Nacionales de Li e a u a o los de la C í ica. Dice el au o que la hue a del Edén es la Andalucía que se con- i ió en un ecue do de e ilidad y belleza sin habe llegado nunca plenamen e a exis i ; pe o ambién es la hue a de su pad e y la de su abuelo An onio y es la hue a que ue un pa aíso li e al pa a sus ojos in an iles. De ecue dos, sen imien os y comp omisos es e jine e audaz de la li e a u a y el pe iodismo, más de sie a Mágina que polaco, hizo un lib o de a ículos desde y sob e Andalucía. Veamos qué da la hue a de Muñoz Molina. La ins ucción pública y su maes os “La Educación es una p io idad en la sociedad con empo ánea. La democ acia iene como p oblema público la Educación. Y son dos cosas di e en es. No es solamen e la enseñanza pública, lo que es público es el p oblema de la Educación8”. El núme o de a ículos que de mane a especí- ica o indi ec a Muñoz Molina dedica a la educación, con i ma su decla a- ción de in enciones, esas de ensa suya obs inada y melancólica de las cosas que an o le impo an. Jun o con Sa a e 9 en iende que en e los ba emos básicos que pueden señala se pa a calib a el desa ollo humanis a de una sociedad, el p ime o es el a o y la conside ación que b inda a sus maes os. Exis e el hábi o de señala a la escuela como co ec o a de odos los icios de la sociedad, males en e los que des acan la iolencia ju enil, la d oga- dicción, el e o no al acismo... En lógica consecuencia se supone que los enca gados de esa p ime a enseñanza de an eno me ascendencia han de se p o esionales a cuya p epa ación se dedica el mayo celo p o esional, los mejo es do ados de medios, los más emune ados y los que gozan de la máxima audiencia en los medios de comunicación. Po que los maes os son en suma quienes p epa an pa a que los niños ap endan a dis u a la conquis a cul u al po excelencia: el sis ema mismo de con i encia democ á ica. Pa a Sa a e , educa es c ee en la pe ec ibilidad humana, en la capacidad inna a de ap ende y en el deseo de sabe que las anima, así como en la c eencia de que los homb es podemos mejo a nos unos a o os po medio del cono- 8SAVATER, Fe nando. “La educación es una p io idad de la sociedad con empo ánea”. En e is a en Andalucía Educa i a. Conseje ía de Educación y Ciencia de la Jun a de Andalucía, nº 6, diciemb e 1997. 9SAVATER, Fe nando. El alo de educa . A iel, Ba celona, 1997, pp. 7-8 325 Miguel Sánchez cimien o. Sin emba go la ealidad que Sa a e y Muñoz Molina obse an en o no al magis e io y al mundo de la enseñanza, en gene al, nada iene que e con ales exigencias: “Apenas inaugu ados, los cen os públicos de enseñanza adquie en un ai e desalen ado de abandono, en co espondencia con el es ado anímico de los maes os y de los p o eso es, que asis en cada día a la deg adación y al menosp ecio o icial de un abajo, el suyo, que debe ía posee una dignidad sup ema en la democ acia, y que es á mal pagado, mal conside ado, some- ido a la sospecha, abandonado al an ojo de las asociaciones de pad es más a bi a ios e igno an es, un o icio an dejado de la mano de Dios como las aulas y los co edo es que lo albe gan”10 . Con Sa a e coincide asimismo en que el sen ido de la educación es conse a y ansmi i el amo in elec ual a lo humano, y en que en más ocasiones de lo ole able se equi oca el en oque de dicho con enido: “La seño a conseje a de educación, que ha anunciado el epa o po los colegios de la comunidad de no sé cuán os millones de olle os sob e el enigmá ico Legado Andalusí, ha decla ado que es a inicia i a de su conseje ía iene a inc emen a los ya icos p og amas de cul u a andaluza que se impa en en las escuelas, cuya inalidad, asegu a ella, es log a un mayo conocimien o “de odo lo que es el se andaluz”. Yo incluso lo esc ibi ía con mayúsculas, pa a mayo impac o: el Se Andaluz. A nues os hijos, en las escuelas andaluzas, apenas les enseñan a lee y esc ibi , y cualquie a que se moles e en hojea los lib os descub i á que lo que an es e a la Geog a ía, la His o ia, las Ciencias Na u ales, se ha con e ido en una halagüeña papilla men al g acias a la cual los niños llega án a la adolescencia con una disci- plina in elec ual digna de una gua de ía, y con una idea del mundo ap oxi- madamen e an ajus ada y an compleja como la de El ey león.”11 En es a gue a en que ha de enido la enseñanza en ningún caso el au o de Có doba de los omeyas deja luga a dudas jun o a quién se si úa: “Leo hace unos días, en es e pe iódico, una no icia ma ginal que de ez en cuando se epi e, más o menos idén ica: un maes o ha sido acusado de malos a os a los alumnos po un g upo de pad es. El nomb e del maes o y sus dos apellidos se publican, po supues o, y en es e caso al que me e ie o aho a iene una in o mación complemen a ia especialmen e il: se dice que 10 MUÑOZ MOLINA, An onio. La hue a del Edén. “Una celeb ación”, p. 32. Olle o y Ramos Edi o es. Mad id, 1996 11 Idem, “Los mis e ios del se ”, pp. 139-140. 326 El pe iodismo de Muñoz Molina: su iempo de silencio es e maes o ha enido p oblemas de alcoholismo en algún momen o de su ida. Cuando la policía de iene a un p esun o a acado o asesino los pe ió- dicos publican nada más que las iniciales de los nomb es, en p ime luga po que en un sis ema ju ídico ci ilizado nadie es culpable mien as no se p uebe su deli o, y ambién po un p incipio de clemencia y de espe o a la in imidad de las pe sonas al que iene de echo odo el mundo, incluido los c iminales. Todo el mundo, pa ece, sal o un maes o o un p o eso de ins- i u o a quien algún pad e de alumno acuse de habe mal a ado a su hijo. (...) Los demagogos o iciales de la educación quie en hace nos c ee que despoja al maes o de espe o y de dignidad en e a los alumnos y some- e los a las a bi a iedades y a las inquisiciones de los g upos de pad es son adelan os democ á icos, incluso ac i udes de izquie da. (...) Ya que les han qui ado casi odos los medios pa a eje ce dignamen e su o icio, podían deja les al menos la p esunción de inocencia”12 . F en e a la signi icada inquisición de los p ogeni o es con a los maes- os, el au o ci a o as o mas más ci iles y ci ilizadas en las que un pad e puede es a jun o a sus hijos: “Yo me eía, acompañando a mis hijos en la biblio eca, como un pad e epublicano y an iguo que a a de inculca les el espe o y el a ec o po los alo es laicos, po la lec u a y los buenos modales y la e e encia hacia los luga es públicos, que son los luga es donde uno eje ce con pleni ud su humanidad ci il”13. “(...) Eso me ae el ecue do de esos pad es, an habi uales aho a, que siemp e encuen an disculpa pa a cualquie on e ía o ba ba idad que hagan sus hijos, y que acuden escandalizados a la escuela y amenazan a los p o- eso es y has a los denuncian si conside an que su niño ha padecido el más le e con a iempo”14. “La maes a a la que el o o día le dio una paliza la mad e de un alumno en un colegio público de san Roque no es á de baja po acciden e, sino po dep esión. Duele que le peguen a uno y duele más la humillación del abuso, pe o sob e odo debe dole dedica se a un o icio mal pagado y mal mi ado en el que empezó po pe de se el de echo al espe o y ya se es á pe diendo la segu idad pe sonal. (...) En F ancia, los p o eso es de escuela p ima ia y de bachille a o cob an un suplemen o pa a gas os de e apia psicológica. (...) 12 Idem, “Maes os bajo sospecha”, pp. 153-156. 13 Idem, “Elogio laico de la biblio eca”, pp. 40-41. 14 Idem, “El he oísmo de los encapuchados”, P. 186. 327 Miguel Sánchez Aho a se comp ueba que la escuela se es á ol iendo un si io pelig oso, no sólo pa a los maes os, sino ambién pa a la mayo ía de los niños, pa a los que no son b u os ni consen idos ni chulos y no cuen an con la a ogancia impune de la ue za ísica y la indulgencia de un pad e o una mad e a los que la educación de su hijo ae sin cuidado. (...) Lo a o no es que algunos maes os i an en un es ado de desánimo y dep esión pe manen e. Lo más a o es que an o de ellos sigan eniendo la in eg idad y el co aje de cumpli cada día su abajo en la escuela”15. Denuncia, comp omiso e ideología en Muñoz Molina: Ahí hay un hom- b e que dice ¡ay! En uno de los a ículos an es ci ado en de ensa de lo maes os, Muñoz Molina con iesa que ue a la escuela en la época in ame de la palme a y de las bo e adas, en los abo ecibles iempos en los que e a p ecep i o esc ibi al dic ado. A es e úl imo espec o, el mé odo in alible que enía el maes o pa a comp oba si la ana quía de los mocosos había sucumbido a la ígida con ención de la o og a ía, e a manda a los colegiales que gua dasen bien lejos sus dicciona ios I e de bolsillo y, una ez p o is os de papel i gen y lápiz mo disqueado, dic a le al niño Muñoz Molina que “jun o a la pa ed había una boni a lámpa a, que en la oquedad había a ios huecos y que ahí hay un homb e que dice ¡ay!” Pa a los compañe os de An onio de pocas en endede as y menos espí i u c í ico, esul aba muy cómodo que o os pensasen po ellos. Se limi aban a llena la página incohe en e al e nando las bes y las u es al cincuen a po cien o y gua daban sus mejo es ue zas pa a el ec eo. La mayo ía de aquellos niños hoy, ein a años después, con inúa esc ibiendo y i iendo al dic ado y dejan que el mundo siga su cu so mien- as dis u an de un amplón concu so ele isi o o de las in e minables ho as mue as de bebedo es sociales acodados en el ba de la esquina. Po el con a io, Muñoz Molina demues a que sigue sin esc ibi al dic ado, hacién- dolo con su p opia conciencia y su p opia oz, y encima espe ando la o - og a ía y la sin axis. El co dial o in a able enemigo que odos enemos lo ha acusado en alguna ocasión de que, al igual que odos los que esc iben, el seño i o Molina, uno de los cien amosos esc i o es de doña Ca men Rome o, andaba buscando una sub ención, una nómina, un algo. Y los co diales o in a ables enemigos lle an azón en pa e. Y acie an en lo del 15 Idem, “Un o icio pelig oso”, pp. 193-196. 328 El pe iodismo de Muñoz Molina: su iempo de silencio ac o de la búsqueda, mien as que su maldad les hace e a en el obje o de lo que busca. De alguna o ma hay que comp ende a es os e udi os a la conciencia, po que es sabido que ales pe sonajes, siemp e a cues as con la pesada y paseada c uz de los en idiosos, hacen abla asa y me en a la humanidad en el mismo saco en la innoble c eencia de lad ón de que odos son de su misma condición. Muñoz Molina es á con encido de que i i en sociedad implica algo más que habi a en de e minado e i o io pa a hace bul o. Se socio es coope a a un in común, apo a ideas y es ue zos pa a que la sociedad p og ese, y lo haga en un p og eso más en endido en el ámbi o humanis a que en el me amen e ecnológico. Los o pes de condición y de co azón jamás en ende án es o; po ello, en las a as excepciones que leen un a ículo, su maldad y el no concebi la ida sino como un co ijo de in e eses pe sonales les lle a a e a el mensaje y a lee lo que no es á ni pensado ni esc i o po ningún si io. An e la denuncia po alguna incohe encia de de e minadas siglas polí icas, el o pe enemigo a ilia á a Muñoz Molina al pa ido de signo con a io y le acusa á de se un plumí e o o plumilla a sus ó denes. Sin emba go la ealidad, con a las apa iencias que c een descub i ales miopes mo ales, es o a cosa y la independencia (si po independencia se in e p e a la libe ad y la obligación de a eme e con a el que la hace) es á ga an i- zada en sus columnas. Al in y al cabo el o icio de los poe as es ona : “(...) Lo único que me emo es que en e los isi an es haya algún al o ca go de la Conseje ía de Educación de la Jun a de Andalucía, y que en el p óximo cu so nues os hijos, que ya es udian cul u a andaluza e his o- ias de ma cianos, engan una asigna u a de elabo ación de ca as as a- les”16. “(...) Había que emula a Se illa: había que le an a edi icios que com- pi ie an con los de la Expo, con los ho eles y palacios y ea os de la ópe a que aho a ni siquie a ienen dignidad de uinas e dade as, sino un aspec o de uinas alsas de deco ado de película, eliquias de una magalomanía edi ica o ia (...) El Palacio de Cong esos de G anada, como los edi icios an asmales de la Isla de la Ca uja, los ea os con escena ios inmensos en los que no se ep esen a nada y los ho eles de lujo con e idos en una a i - mé ica de habi aciones acías, es un es imonio inmedia o y sin emba go ya a queológico de un iempo de deli io, de una e a de los a aones que apenas 16 Idem, “Tiempos oscu os”, pp. 85-86. 329 Miguel Sánchez du ó diez años y que ha ing esado ya en la es é ica is e y aleccionado a de las uinas de sobe bias pasadas”17 . “Que los di ec i os de una ele isión cos eada con el dine o público se indignen po que apa ezca en ella un cu ande o es una no icia alen ado a, aunque ambién ala man e: indica que sus p incipios ideológicos y mo ales son muy sólidos, pe o sob e odo indica que no en la ele isión que ellos mismos di igen, po que si la ie an sab ían que lle a años con i iéndose en un zoco de cha la anes, san e os, as ólogos y a ican es del come cio más bajo que exis e, que es el come cio de la igno ancia, del miedo y del dolo ”18. Pa ece que ni con “los suyos” deja de despacha se a gus o y ni siquie- a se p i a del saludable eje cicio de la idiculización y la i onía: “La Jun a de Andalucía ha omado una decisión que iene a emedia una necesidad u gen e de nues a ie a: unda o pa ocina una escude ía de coches de ca e as. Cuando lo leí sen í un ali io y una g a i ud semejan- es a los que ha p oducido en los ciudadanos de Mad id la adquisición po el gobie no egional de un caballo de pu a sang e (...) Cla o que en es o del ma isco, como en las ca e as de coches, quienes lle amos las de gana somos ambién los andaluces, que pagamos hace años, con la gene osidad que nos ca ac e iza, un céleb e c uce o en ba eau mouche po el Sena, en el cual nues as au o idades supe a on un éco , no supe ado aún, en el consumo de langos inos de Sanlúca ”19. Después de los agmen os an e io es se ía un sa casmo acusa a Muñoz Molina de peseb e o socialis a. Aho a bien, con la de echa ampoco se mue de la lengua: “También aho a engo más cla o quiénes son los o os. La ecién nomb ada minis a de Educación y cul u a, Espe anza Agui e, a quien ya se le conocían sus mé i os emibles como concejala en el ayun amien o de Mad id, ha decla ado con oda cla idad, con pe ec o impudo , que una de sus a eas inmedia as a a se la de ce a escuelas públicas ‘no en ables’ (sic) e inc emen a las sub enciones a las escuelas p i adas más a o ecidas po los pad es (...) Dice Kenne h Galb ai h que lo que es á ocu iendo en el mundo es una e olución de los icos con a los pob es. A los pob es an a esca ima les aho a las escuelas públicas pa a que los icos asis an con mayo comodidad y menos gas o a sus escuelas p i adas, y a uno uel e a subí sele 17 Idem, “La edad de los a aones”, pp. 87-90. 18 Idem, “Tecnología del oscu an ismo”, p. 91. 19 Idem, “Escude ía de Cul u a”, pp. 96-97.