Plazas de toros de Nueva España: Ciudad de México y Real de Catorce
Full text
Re is a de Es udios Tau inos
Nº
5, Se illa, 1997, págs. 53-77.
PLAZAS
DE
TOROS
DE
NUEVA ESPAÑA:
CIUDAD
DE
MÉXICO Y REAL
DE
CATORCE
Fá ima Halcón Ál a ez-Osso io
Fundación de Es udios Tau inos
11
os conquis ado es españoles asplan a on al
Nue o Mundo no sólo
su
polí ica y eligión
sin
. o
ambién sus cos umb es y o mas a ís icas.
Las
, necesidades inmedia as as su llegada ue on
domina y legi ima la conquis a y la jus i icación mo al
de
ambas cosas ue la sal ación
de
los indios que has a en on-
ces habían i ido p i ados
de
la e dad c is iana.
Es os
impo an es p oyec os aca ea on la necesidad de anspo a
a es as lejanas ie as elemen os pa a su manu ención,
en e
ellos el ganado bo ino --desconocido has a en onces
en
Nue a
España-
y cuya inalidad no ue, en un p incipio, o -
ma dehesas sino des ina lo a
la
alimen ación
de
los ecién
llegados. En e los años 1521, año de la conquis a del an i-
guo eino.de Anáhuac, y 1529 se impo a on de la me ópo-
li g andes can idades eses que p oc ea on y se disemina on
po la mayo pa e del as o e i o io conquis ado.
La cos umb e a aigada en España de lidia y co e
o os p on o se asen a ía en las nue as ie as descubie as.
Las ies as de o os se enían celeb ando en España desde
la
Edad Media conside adándose como una huída de la monó-
54
Fá
ima
H_a
lcón Ál a
ez
-Os
so
io
ona co idianeidad, c eando un espacio y un iempo
u ópi
-
cos. Es os es ejos p opicia on
el
clima indispensable pa a
escapa de las obligaciones y del peso
de
una exis encia'
qu
e,
pa a las clases menos p i ilegiadas, alcanzaba isos
de
e -
dade as c isis de subsis encia. Los acon ecimien os
de
la
ealeza, las solemnidades eligiosas, los casamien os, los
san os pa onos y cualquie o o egocijo cons i uye on un
mo i o más que su icien e pa a o ganiza unas celeb acio-
nes, que independien emen e de su ca ác e , poseye on un
denominado común: el espec áculo.
De en e la a iopin a ipología de es ejos des acó
uno que, po sus conno aciones peculia es y a aigo secula
en la cul u a medi e ánea, c is alizó
en
España, pasando al
Nue o Mundo desde los p ime os momen os de su hallaz-
go: las ies as de o os. Exis en dos eo ías sob e su
o igen
en España:
la
sos enida po Coba u ias, de ma iz clasicis-
a, que de endió
la
in luencia omana en la in oducción
de
los juegos de o os en la Península Ibé ica en e a la
expues a po los au o es del p ime Dicciona io
de
la
Academia Española de 1729, quienes conside a on
que
es os juegos se implan a on en España as la llegada
de
los
musul nan~s
en el siglo VIII, siendo ejecu ados
po
la
nobleza con mo i o de alguna celeb idad (Coba u ias,
1943: 291b; Real Academia
de
la Lengua, 1729: II, 128ab).
En cualquie caso los caballe os p ac ica on es os eje cicios
desde inales de la Edad Media como queda expues o
en
la
C ónica de Don Pe o Niño, conde
de
Buelna de Gu ie e
Díez de Games, la C ónica del Halcone o del obispo
don
Lope de Ba ien o o La C ónica de los Reyes Ca ólicos
de
Alonso de San a C uz, po ci a algunas (Díez de Games,
1970: 76; Ba ien os, 1946: 36; San a C uz, 1951: 78).
Plazas de o os de Nue a España: ciudad
de
México y Real de Ca o ce 55
La necesidad de un adies amien o con inuo
pa a
la
gue a impulsó a la nobleza a eje ci a se midiendo
su
habili
-
dad y maña con la ue za de
los
o os po lo que se
ag upa-
on en co adías como la He mandad de San He menegildo
en Se illa,
la
del Espí i u San o en Ronda,
la
del T iun o
de
la Concepción en G anada o
la
de San Jo ge en Valencia.
Es as co adías de nobles ue on el p eceden e de las
maes-
anzas de caballe ía, de inales del siglo XVII, ecopilando
las adiciones de sus an eceso as y de e minándose su
en i-
dad ju ídica y legal en los p ime os años del siglo
XVIII
(Halcón, 1991:
17
y ss.
).
En España se unda on cinco
maes-
anzas: la de Se illa, la de Ronda, la de G anada,
la
de
Valencia y la de Za agoza.
Se
conoce la exis encia
de
dos
maes anzas de caballe ía en
Las
Indias, la de La
Habana
y
la de México, como puede deduci se de los in e esan es
a
-
bajos ealizados po Guille mo Lohman Villena (1947) y
Manuel Rome o de Te e os (1919). Las maes anzas
del
Nue o Mundo oma on como modelo a sus homónimas
españolas y su ac i idad se _o ien ó hacia los en enamien os
ecues es y la o ganización
de
ies as de o os pa a conme-
mo a alguna celeb idad. Los en enamien os ecues es
que
e ec ua on las maes anzas si ie on de base a los espec á-
culos que o ganizaban. El luga elegido pa a su celeb ación
ue on las plazas mayo es de las dis in as ciudades españo-
las. Las plazas mayo es, concebidas como enc ucijadas
que
se ían de cen o de un azado ia io al que a luían las
dis
-
in as calles de la zona p incipal de la ciudad, se con i ie-
on en el ma co ideal pa a
la
celeb ación de los juegos
de
cañas, alcancías, pa ejas, eje cicios de equi ación y juegos
de o os. Su a qui ec u a de espacios abie os, a la ez
que
56 Fá ima Halcón Ál a ez-Osso io
ce cados, y sus balconadas las hicie on idóneas pa a las
cele
-
b aciones con o os du an e el siglo
XVII
y g an pa e del
XVIII has a
la
apa ición de lás plazas
de
o os que des e ó
de aquellos luga es una de las ies as
de
mayo emoción,
c oma ismo y is osidad (Bone Co ea en Díez Bo que,
1986: 42 y ss.).
Es a cos umb e de usa la plaza mayo como espacio
conc e o pa a los es ejos au inos
se
asplan ó a
Nue a
España inmedia amen e después
de
la
llegada de los españo-
les. Así se iene conocimien o que He nán Co és as oma
la an igua Tenoch i lan o denó celeb a
la
p ime a co ida
de
o os la cual u o luga el
13
de agos o
de
1529
-día
de
San
Hipóli o, pa ono de la ciudad
de
México-pa a conmemo a
la oma de dicha ciudad y en
la
cual se co ie on sie e o os,
dos
de
ellos a mue e (Rossel, 1945).
La co ida u o luga en la
plaza
mayo pues
en
aquellos momen os oda ía no exis ía la p ime a plaza
de
can e ía que se edi ica ía años después. A pa i de en onces
se celeb a on es ejos au inos le an ándose de o ma
p o-
isional ci cos de ca pin e ía en dis in os luga es que pos e-
io men e se desman elaban, una ez
que
se hubiese e mi-
nado la unción.
La o ma de es as plazas de o os se adap aba a
con
-
igu ación · del espacio u bano donde ocu ía el acon eci-
mien o es i o siendo habi ual la cuad angula . Cuando
se
le an aban plazas p o isionales ue a de las ciudades
se
seguía u ilizando el cuad ilongo como ocu ía en España
po
esas echas pues la p ime a plaza de o os que se conoce,
echada en 1641, iene una o ma cuad angula con los é -
ices ema ados. Es a misma con igu ación apa eció en
el
Plazas de o os de Nue a España: ciudad
de
México y Real de Ca o ce
57
p imi i o coso de Se illa de 1707, cuya es uc u a se
epi ió
en la plaza p oyec ada po Ilde onso Inies a Beja ano
en
1769 pa a la ciudad de México (Ma qués de Tablan es,
1988; Halcón, 1991). Los mo i os pa a ealiza es a
igu a
es u ie on inculados al ca ác e caballe esco de las ies as
de o os an o en España como en Las Indias, las
cuales,
como bien dice Jo ge Albe o Man ique, en la condición
empo al y espacial de su a e
se
plan eaba su condición
de
a e e íme o (Man ique, 1983). Es ilus a i o pa a el
caso
mexicano el es udio ealizado
po
Nicolás Rangel sob e
las
ies as de o os en México (Rangel, 1924).
Las p ime as co idas de o os de la ciudad
de
México se o ganiza on en una plaza si uada en la an igua
plazuela del Ma qués en e
la
calle de Las Es e illas,
Emped adillo y Semina io y ocupaba buena pa e del
espa-
cio donde se encuen a la Ca ed al ac ualmen e. Los co ales
pa a los o os se si uaban en e
al
luga que ocupa hoy
el
Mon e de Piedad colocando un po al que se ía
de
esgua -
do de los animales que omaban pa e en el es ejo. Las ies-
as alcanza on al g ado de popula idad que el p opio i ey
don Luis de Velasco omó pa e ac i a en ellas, como apa e-
ce desc i o en las No icias His ó icas de Nue a España
de
Suá ez de Pe al a donde se puede ap ecia la impo ancia y
celeb idad de los juegos de o os en México du an e el siglo
XVI (Cossío, 1986:
IV,
117).
A mediados de es e siglo se celeb a on, po p ime a
ez, es as ies as
en
la plaza
del
Volado en e
al
palacio
i einal (Fig. n.º 1
O).
El hecho
de
escoge es a plaza pa a
las
ies as de o os en luga de la plaza mayo se debió a azo-
nes de ca ác e p ác ico pues o que en és a exis ía un me ca-
58 Fá ima Halcón Ál a ez-Osso io
do ijo que di icul aba el manejo y la iabilidad de los es e-
jos
.
La
dis ibución de es as plazas
pa a
los espec áculos se
hacía de al modo que, en
la
balconada, conside ada más
p incipal, se si uaba el Vi ey o el Cabildo como o ganiza-
do es que in i aban a au o idades y pe sonajes des acados de
la
ciudad. La popula idad de
las
ies as c eció a lo
la go
del
siglo XVII aco de con el espí i u del ba oco, an
p ocli e
a
la exage ación del ges o, del as o y del o opel, adecuados a
unos es ejos espec acula es y p opicios pa a la alga abía y
el egocijo. Tan o el alumb amien o
de
una eina
como
la
cons ucción de una nue a iglesia
pa a
e angeliza a los
indígenas ue on p e ex o más que su icien e pa a o ganiza
ies as de o os en cualquie luga de Nue a España.
Quizá
una de las más céleb es ue on aquellas que conmemo a on
la canonización de San Ignacio de Loyola po
la
g an
in luencia que u o la Compañía de Jesús, es ablecida en
México desde 1574.
La plaza del Volado si ió como ma co de aquellos
es ejos que enían ca ác e eal y
se
celeb a on sólo
po
o den exp esa del
Rey.
Po ello
se
u iliza on o os luga es de
la ciudad de México como
en
la en onces llamada plaza de
los Ma queses de San a Fe
de
Gua diola; plazuela de
San
Diego donde se encon aba el con en o del mismo nomb e;
Palacio de Chapul epec (Fig. n.º
11);
plaza de los Pelos ce -
cana al paseo de Buca elli (Fig. n.º 12) y en o as de
meno
impo ancia que, ocasionalmen e, ambién si ie on
pa a
ales ines. A pa i de los p ime os años del siglo XVIII se
u ilizó asiduamen e la plaza del Volado , donde es aba ins a-
lada una plaza de made a. En 1769, Ilde onso Inies a
Beja ano ealizó los planos de una nue a plaza de o os
que
Plazas de o os
de
Nue a España: ciudad
de
México y Real de Ca o ce 59
Fig. n.º
10
.- Plano de la ciudad de México. Siglo XVI (Apud.: Cossío, 1986).
60 Fá ima Halcón Ál a ez-Osso io
sus i ui ía a la p imi i a1 (Fig. n.º 13). Inies a Beja ano ue
nie o de o o g an a qui ec o,
el
au o de la iglesia de
Tepo zo lán, al como se desp ende
del
documen ado y. igo-
is a a ículo de Guille mo To a de Te esa sob e la iglesia
del mismo nomb e. La in e esan e
ob a
de es e a is a
dejó
su
imp on a en la a qui ec u a mexicana
del
se ecien os
an o
en
edi icios de índole ci il como eligiosa, en e ellos: San
Felipe Ne i (1753-1758),
La
San ísima (1755-1781),
Uni e sidad (1758-1760), S a. Ve ac uz (1776) y la achada
y o e de la iglesia jesui a de San
F ~ncisco
Ja ie de
Tepo zo lán (To a de Te esa, 1988: 244).
El p oyec o pa a la plaza de o os, si uada
en e
la
Uni e sidad y el Palacio Vi einal, iene la misma con igu-
ación de
la
an igua plaza de o os
de
Se illa (Fig. n.º 14).
Su o ma cuad angula e oca oda ía los an iguos en ena-
mien os ecues es de la nobleza du an e los siglos
p ece-
den es, esul ando es a es uc u a an icuada espec o a las
plazas de o os españolas que enían esuel a, desde
el
p i-
me cua o del siglo XVIII,
la
o ma ci cula pa a los
cosos
au inos. P obablemen e Inies a Beja ano llegó a
conoce
los planos o la es uc u a de
la
an igua plaza de o os
de
Se illa a a és de los dis in os a í ices que iaja on al
Nue o Mundo copiando
la
o ma cuad ilonga en el
coso
mexicano. El p oyec o ue ealizado pa a la celeb ación
de
una co ida en el mes
de
no iemb e
de
1769, cuyos
comi-
1 AGI. México, es an e 96, cajón
6,
legajo
11.
El plano es á acompaña-
do
de
un legajo con expedien e y ca a del Vi ey de Nue a España sob e co i-
das
de
o os, México, 2618.
Plazas de o os de Nue a España: ciudad
de
México y Real de Ca o ce
61
Fig. n.º 11
.-
Plaza de o os de Chapul epec, México D.
F.
(Apud.: Rosell, 1945).
F
ig.
n:º
12.
-Plaza
de
Buca elli, México
D.
F.
(Apud.: Rosell, 1945).
68
Fá ima
Halcón Ál a ez-Osso io
un en ablamen o sob e el que descansaba en la pa e cen al
una alego ía de la ama y unos chapi eles ba ocos dispues os
·a ambos lados. La pe spec i a incluye la explicación del
o den con que se debe ían de coloca
las
igu as simbólicas
en los in e columnios así como la disposición de las au o i-
dades que uesen a p esencia la co ida. En el palco consi-
de ado como p incipal, si uado
en
la plan a p ime a y que
p esidía la plaza,
se
colocaban
los
e a os de las Pe sonas
Reales, según e a cos umb e en odas las plazas de o os
españolas cuando
no
podía asis i el ey. A ambos lados, en
los in e columnios, la igu a de La Amé ica y la de Real de
los Ca o ce. En los cua o palcos, con iguos
al
p incipal, se
dis ibuían, el Juez, el Alcalde Oido y
la
Dipu ación y
demás
pe sonas del cue po de Minis e ios. Las igu as simbólicas
que debían si ua se en los espacios en e los a cos co espon-
de ían a la Religión, la Jus icia,
la
Fo aleza y la P o idencia,
odas ellas en cla a alusión a las pe sonas que iban a p esidi
los es ejos. En la plan a in e io ,
los
in e columnios que lan-
queaban el a co cen al se deco a ían con las imágenes
que
ep esen aban la Religión C is iana y
la
P udencia mien as
que los demás espacios se ado naban con cua o igu as
de
Cupido ep esen ado con lau el, con una co ona de o o, igu-
ando el ien o y a ojando u os y monedas.
El ca ác e ci cuns ancial de las plazas de o os
de
made a las con i ió en el p o o ipo
de
a qui ec u a
e íme-
a de la época que admi ía a e imien os y licencias a ís i-
cas insospechadas. Es a a qui ec u a an aco de con el
espí-
i u ba oco
s~
ex inguió con el siglo al cons ui se
una
. plaza de o os de can e ía en la ciudad de México.
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Fig.
n.º
16.-
Plaza de o os de Real de Ca o ce,
(Méx
i
co).
Deco ación
con
mo i o
de
la
p oclamación
del
Rey
Ca los
IV
(Apud
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Fig. n.º
17
.- Plano de si uación de
las
plazas de
o o
Plazas de o os de Nue a España: ciudad
de
México y Real de Ca o ce
71
en es en 1889, México
D.
F.
(Apud.:
~ossell,
1945).
. 72 Fá ima Halcón Ál a ez-Osso io
España, es a posibilidad se con i ió
en
una ealidad
desde
mediados del siglo pues de aquella
misma
echa
da an
las
dos plazas de o os ci cula es más an iguas de la Península:
la
de Se illa y la de Ronda.
Fig. n.º
18
.-
Plaza de To os de El Paseo Nue o, México D.
F.
(Apud
.:
Rossell, 1945).
Desde los p ime os años del XIX las plazas de o os
se inco po a on a la ama u bana española de donde pasó a
Nue a España. Las an iguas ies as de o os, espec áculos
de
masas p o agonizados po la nobleza
en
las plazas mayo es,
se con i ie on, den o de los cosos au inos, en ca alizado es
polí icos de la población y exponen es de las nue as clases
sociales. En
el
siglo XIX, den o
de
la ama u banís ica
de
la
ciudad de México se cons uye on di e sas plazas de o os
(Fig. n.º 17): la del Paseo Nue o (Fig. n.º 18), conside ada
Plazas de o os de Nue a España: ciudad
de
México y Real de Ca o ce
73
como la mejo que exis ía en
la
ciudad donde se celeb a on
g andes co idas de o os con o e os mexicanos y
españoles
y donde la leyenda si úa la e olución del a e del o eo, al
queda impla ado allí el modo
de
o ea «a la española».
La
plaza de o os de San Ra ael, cons uída en el año 1887;
la
de
Colón, llamada así po habe se le an ado en los e enos
ce -
canos a la glo ie a donde se encuen a la es a ua del
descu-
b ido de Amé ica; la del Coliseo; la de Buca elli y la
plaza
México. Es as plazas siguie on
las
9i ec ices
de
las plazas
de
o os que se le an a on en España du an e esa época, es
deci ,
sus i uyendo el a co po el.din el pa a sos ene las columnas,
siguiendo c i e ios a ís icos neoclásicos o neomudéja es y
u ilizando a madu as de hie o y ho migón undamen almen-
e. A pa i de aquel momen o las plazas de o os pe die on
su
ca ác e e íme o, monumen al y solemne p opio de un
espec-
áculo di igido a un público de e minado pa a con e i se
en·
e dade os es adios donde la población acude a p esencia
co idas, que en nada se pa ecen ya a los an iguos es ejos
dieciochescos. Máximo exponen e de es a clase de edi icios
ue la plaza de o os de El To eo, edi icada en 1907, con
una
cabida o al de ein iséis mil pe sonas, un diáme o de
uedo
de cua en a y cinco me os y
una
al u a de ein i és
me os
y medio, es á conside ada como la más impo an e
de
AmÚica · an o po su capacidad como po las calidades
éc-
nicas de su cons ucci9n (Figs.
n.º
21, 22 y 23).
Así pues,
la
ans o mación que sigue la a qui ec u a
de las plazas de o os
se
da á an o en España como
en
el
Nue o Mundo. Desde sus comienzos en
el
siglo
XVUue
una
asposición de la o ma cuad angula de las plazas mayo es
74
Fá ima
Halcón
Ál a ez-Osso io
Fíg.
n.º
19.-
Plaz¡uie
To os
E/To eo. En ada p incipal, México D.
F.
(Apud.
: Cossío,
1986).
Fig. n.0
20.-
Plaza
de To os
El
To e
o,
México D.
F.
(Apud.: Cossío, 1986).
Plazas de o os de Nue a España: ciudad
de
México y Real de Ca o ce
75
como espacio más idóneo pa a
la
celeb ación
de
unas ies as
au inas que enían
un
ca ác e eminen emen e nobilia io y
ecues e. Cuando es a nobleza
se
e i a del uedo en el
siglo
Fig. n.º 21.-Plaza de
To os
El To eo, México
D.
F.
(Apud.: Rossell, 1945).
XVIII, in luída po las ideas y cos umb es ancesas impues-
as po la Co ona, apa ece la igu a del o e o como p o ago-
nis a absolu o jun o con el o o de
un
espec áculo pleno
de
emoción y c oma ismo, e igiéndose en hé oe y sace do e
ce emonial de la mue e donde, es ido con seda y o o, pon-
d á en juego su des eza y a e pa a consuma el i o.
Fue
en onces cuando el cí culo, o ma mágica desde
la
An iguedad clásica, quedó es ablecido como es uc u a bási-
ca
de las plazas de o os.
76 Fá ima Halcón Ál a ez-Osso io
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