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De los delitos culposos : (estudio sociológico-jurídico)

Angiolini, Alfredo

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BIBLIOTECA SOCIOLÓGICA INTERNACIONAL ALFREDO ANGIOLINI Ca ed á ico de la Uni e sidad da Geno a DE LOS DELITOS CULPOSOS (ESTUDIO S0CIOLOGICO-JURIDICO).Biblio eca PixeLegis. Uni e sidad de Se illa. VERSIÓN ESPAÑOLA DE JOSÉ BUTIXÓ MONSERDÁ • Tomo 1 * 4 BARCELONA.— 1905 IMPRENTA DE HENRICEI Y COMP. 11 EN C. - EDITORES GY cega, 348  .‘.1 ( ) -7 ES PROPIEDAD Es a edición ha sido exp esamen e aducida pa a la, BIZLIOTEC,A. SOCIOLÓGICA INTERNACIONAL. (I ADVERTENCIA En el desen ol imien o, segun los p incipios de la escuela posi i a de de echo penal, del impo an- e y as o ema de los deli os de culpa, lee enido p esen e, más que nada, la objeción an as eces epe ida de que los posi i is as ol idan demasiado gus osamen e las cues iones ju ídicas, ó las a an con demasiada supe icialidad, Cuando se conside a á la escuela posi i a, como ealmen e debe conside á sela, como el p oduc o de dos co ien es que se encuen an y ma chan uni- das, la an opológica y la sociológica, puede en on- ces bebe se en ella sin encon a la nunca ago ada; en la uen e i a de la mode na ciencia expe imen: al, más bien e e decen y e lo ecen las iejas eo- ías ju ídicas del de echo penal codi icado, secas y ma chi as en la ac ualidad. Exis e una caniidad de deli os que puede euni se bajo la denominación (le deli os de culpa, y en e és os se encuen an acciones que o ecen el mayo pelig o, in acciones y lesiones que aca ean un g a e daño y son una amenaza pe manen e pa a los co-asociados; sin emba go, an e es os deli os, la es- cuela clásica, con odas sus eo ías, se encuen a impo en e, y si de algún modo y en alguna pa le quie e conside a los y cas iga los, ha de con ade- ci con la p ác ica los p incipios que p oclama e - dade os é inmu ables, T. I  2 6  ALFREDO ANGIOLIÑI Pa a esponde á los ines al amen e humani a ios y u ili a ios que la escuela posi i a se p opone, ha de p esen a se con un sis ema de ensi o e dade a- men e e icaz y comple o, y po es o no puede des- cuida el cieli o de culpa, esa especie de c imen que aumen a con el indus ialismo mode no, que oma nue as o mas con el p og eso de nues a ci iliza- ción capi alis a, que acusa una ci a espan osa has a en aquellos países en que el deli o en gene al ha de- c ecido con inuamen e y de un modo sensible. Todo es o u e p esen e en mi in eligencia al a- a la ma e ia del deli o de culpa, y me pa ece que la ex ensión y ampli ud dadas al concep o de culpa, odas las aplicaciones ju ídicas hechas con un c i e io de la culpa mode no y posi i is a, el p incipio de la esponsabilidad po imp udencia, negligencia é impe icia in eg ándose con el de la esponsabilidad colec i a del Es ado, el a ado de emas impo an ísimos como los acciden es del a- bajo y las en e medades in ecciosas, ep esen an de un modo e iden e, incon as able, cuan o bueno y e dade o puede ob ene se de la eo ía posi i is a en la p e ención y epa ación del cieli o de culpa. Habi uado como es oy á una c í ica sin ansigen- cias ni debilidades pa a las ob as ajenas, sé ad e i an es que o o alguno los lados < de ec uosos de mi abajo, y queda é con en o si odos los es udio- sos de las disciplinas penales que engan la bondad de lee es e lib o quie en p esen a me c i icas y ob- jeciones, o ece me da os y a gumen os, expone me en suma su. pensamien o, pa a que si mi abajo puede log a la o una de una segunda edición, pueda consegui á la ez la de mejo a se y ene en conside ación la c í ica se ena y since a. ALFREDO ANGIOLINI. Flo encia, Ab il de 1900. a INTRODUCCIÓN El deli o, como enómeno eminen emen e social en. cuan o no puede concebi se ue a de la sociedad, es una cosa que insensiblemen e, pe o de un Modo cons an e, cambia de aspec o y de o ma, sien e el in- lujo de los iempos, de la ci ilización, del p og eso. Así como cada es ación del año cla sus lo es y sus - u os, así como en cada edad iene el homb e pa- siones y icios di e en es que son ca ac e ís icos de aquella edad, de igual modo cada ci ilización iene algunas o mas de delincuencia que an desapa e- ciendo como an icuadas, y iene o as que adquie- en - cada ez más impo ancia y me ecen po an o mayo conside ación. Asi, el bandole ismo, el se- , cues o de pe sonas, son deli os que, áciles de pe - pe a en o o iempo, a amen e se come en hoy, especialmen e en los países en que mayo es con- quis as ha hecho la ci ilización, al paso que los de- , li os de culpa, es deci , los que se p oducen po im- p udencia, po negligencia, po impe icia de alguien, los daños que se causan sin in ención de daña , au- men an po odas pa es, de sue e que el núme o de las íc imas po cieli os in olun a ios a c e- ciendo siemp e conside ablemen e. 8  ALFREDO Al<GIOLINI Po es o es na u al que el es udioso deba descui- da hoy el examen de las o mas de cieli o p óximas á desapa ece , y que po el con a io haya de p es- a> a la más cuidadosa a ención á los deli os que p e- dominan en nues a sociedad, especialmen e á los deli os de culpa, que has a aho a habían ol idado' po a ias azones el c iminalis a y el legislado , oda ez que, según hemos indicado, la sociedad ha expe imen ado en es a segunda mi ad de siglo ales ans o maciones, que si el legislado hubiese que- ido e dade ameilie p o ee á las nue as necesida- des, hab ía enido que-ol ida odos los códigos i- gen es has a en onces, y ele a sob e bases bien di e- en es y odas mode nas así la ley penal como la ci il. Con e ec o, pa a no sali de nues o ema, en es os úl imos iempos la ci ilización se ha uel o emi- nen emen e indus ial, y la indus ia p og esa á ue za de eng anajes, de máquinas .que acili an la labo del ope a io de un modo ma a illoso, pe o que pueden esul a a ales cuando no se emplee la p udencia, cuando al e la a ención más esc Upu- losa. Cen ena es de enes a a iesan cada día inmen- sas dis ancias lle ando lejos milla es y milla es de iaje os, y sin emba go, un despe ec o casi impe - cep ible, un ol ido, pe donable en o os casos y en o os iempos, puede a as a los agones al abis- mo, puede des oza el con oy con a o o que se encuen e en la misma linea, y así un solo hecho culpable puede ocasiona en un día más íc imas que las que p oduje on en o os iempos los hechos culpables dé un año. Después, la máquina, que ha en ado en odas pa es, en la g ande y en la pequeña indus ia, a a hoy de suplan a y en muchos luga es ha suplan ado ya has a el abajo segu o del ag icul o , de donde INTRODUCCIÓN  9 que la ida mode na pueda ep esen a se como un inmenso eng anaje que ha acele ado y aumen ado p odigiosamen eia p oducción y las ganancias, pe o que es á p on o á aga se al que menos cau o a- baje al ededo de él, ó a anca le un ozo' de ca ne. Desde el gas que se espa ce in isible y explo a de epen e, desde la co ien e eléc ica que ma a á un indi iduo an es de que és e lo ad ie a, has a el e- locípedo que hoy es de uso an ecuen e y se echa encima del anseun e poco lige o, odo en nues a sociedad puede se causa y p incipio de deli os in- olun a ios á los cuales no debía la ley p o ee en o o iempo. «Las o mas in olun a ias de homici- dio, decía muy bien Ta de (4), son las que especial- men e se desa ollan y aumen an. Pensad en los nue os casos de mue e. en las nue as en e meda- des que ae consigo cada nue a ama de la indus- ia, cada paso de la pequeña á la g ande indus ia, del abajo aislado á la aglome ación, de la ma- nu ac u a á la máquino- ac u a, en an as nue as mane as de ma a y de ma a se sin que e lo». Es, pues, imposible que el legislado ci il, que pa a p oba la bondad de sus leyes se emon a al de echo omano y encuen a en el Diges o lo que hace al a pa a la é p oca p es e n e. imposible que el legislado penal. que iene del deli o un concep o ijado hace un siglo po Becca ia en su lib o inmo - al., conside en el hecho culpable de un modo cien- í ico y mode no y es ablezcan las sanciones que se- ían del caso. Pe o aun p escindiendo de es o, es ácil encon a o as azones po las cuales el deli o de culpa había de se conside ado bené olamen e po el legislado an iguo, y descuidado y omi ido po el nues o. (I) G. Ta de. La c iminali é p • o essionelle, en el Comp e- enda des c aux du CongKés, pág 78. Gineb a, 1897. ALFREDO ANGIOLINI Nadie puede nega que las ideas c is ianas p i- me o y después el de echo canónico que hacia la aplicación de las p incipales ideas c is ianas, han eje cido la ma y o in luencia en las mode nas legis- laciones. La eo ía del lib e a bi io, que has a en- onces no había enido más que após oles despa a- mados aqui y allí sin demasiados discípulos, se con- ie e casi en p incipio de e sob e el cual no se debe discu i . La máxima canónica: olun as speclo- ¿u y , non exi us, se con ie e en egla ca dinal de as leyes penales. Con ales ideas ilosó icas, con ales p incipios ju ídicos dominan es, e a di icil que el hecho culpable pudiese se o nado en conside a- ción, e a imposible que se cas igase como deli o y que su au o uese equipa ado á un c iminal. Donde hay dolo, hay la olun ad mal ada del eo, que se de e mina al mal siendo así que pod ía hace bien, y que es po lo an o punible; pe o donde solamen e se encuen a culpa, enemos una imp udencia, una negligencia, una impe icia, que no pueden e e i se á la lib e olun ad del indi iduo, y que po consi- guien e deben queda impunes. • Si aun en épocas en que p edominaba el de echo canónico se cas iga on algunos deli os de culpa, ha (le a ibui se en g an pa e á la in luencia — bené- ica en es e caso—del an iguo de echo omano. Es e, como odos los de echos de los pueblos p imi i os, conside aba el e ec o y no la in ención, el éxi us y no el animus, y semejan e p incipio — nunca ol idado po el ju is a que se inspi aba con admi ación en el de echo de Roma — debió modi ica la máxima san- cionada po la Iglesia, que de i aba de una mane a legí ima de la eo ía ilosó ica del lib e a bi io. Además, no ha de ol ida se que o as legislaciones, las ge mánicas obje i as como la p ime a ley de Roma — se encon a on en con ac o con el de echo que iba o mándose en I alia, y si mucho debie on INTRODUCCIÓN 'acoge de noso os, algo ambién consiguie on apo - a nos. El p incipio mo al sancionado po el de echo ca- nónico, es, pues, modi icado en la ley, según cla a- , men e puede e se en algunos es a u os de los Co- munes; pe o quedó la idea dominan e de que úni- camen e cuando hay una olun ad mal ada y la in ención de daña , se iene un hecho me ecedo de sanción penal, un deli o. Pueden los códigos, á me- dida que se ap oximan á nues os días pa a obe- dece á las impe iosas exigencias de la ida co idia- na, — oma en conside ación un núme o cada ez mayo de deli os de culpa, pe o la conciencia ju í- dica y á menudo la conciencia popula , echada á pe de po las ideas mo ales que en ella han dejado sedimen o, conside an con bene olencia y con sua- idad á los au o es in olun a ios de cieli os, si es que no p oclaman su impunidad. La idea que aun hoy es á a aigada en la men e de los más po lo o- can e á la esponsabilidad, es la siguien e, exp e-s sada con lucidez po un ilóso o mode nísimo que, nó ese, acep a en pa e los p incipios posi i is as: «El homb e no es siemp e esponsable de odas las acciones que ejecu a, sino que solamen e lo es de las que lle a á cabo olun a iamen e é in encionada- men e, es deci , cuando quie e y sabe lo que hace... Sólo cuando el homb e iene an e sí los di e sos mo i os y puede elegi en e és os, pesando el p o y el con a de cada uno, sólo en onces es esponsable de lo que hace, de sue e que la esponsabilidad im- plica aquella libe ad ela i a que es econocida has a po el de e minismo» (1). Aho a bien, es- in- negable que si pa a cas iga se equie e la libe ad ela i a y la in ención, el hecho culpable, el delin- (1) Cesca. Lc mo ale della iloso  scien i ica pág..12. Padua, 1.1M, 8  ALFREDO ANGIOLINI Po an o, aun aquellos esc i o es á los cuales se a ibuyen á p opósi o del deli o de culpa- eo ías ca- ac e is ica o s, lo cas igan co no odos los demás. con la mi a de p e eni hechos semejan es, y suponen siemp e como undamen o de la im.pu abilidad la o- lun ad lib e del agen e. Esa mi a lese undamen o, los encon amos in- cucados en las ob as de casi odos los penalis as más eminen es. iNicolini esc ibe (1) que el homb e iene . una a- zón que p e é lo u u o. y po es o iene el debe de calcula y de p e e . Idén ico es el pensamien o ex- p esado, con adiciones eológicas, po O olan: «Dios me ha dado la azón, ' esc ibe. pa a p e e y pa a disce ni , la libe ad pa a no ob a más que cuando la azón ha examinado, de mane a que soy esponsa- ble del mal uso - y has a del no uso de es as acul ades •  cuan as eces me ha sido posible se i me de ellas.» Pa a Be ne (2) la espon aneidad en el deli o de culpa consis e en la a ención, á•la que de ine: «im- pulso exis en e po sí, que da á la in eligencia una di ección de e minada»; la a ención es pa a él una ac i idad dependien e del espí i u, y po an o, , o- lun a ia es la omisión de la a ención. Pa a Kleins- ch od, á quien más que á los o os se a ibuyen ideas o iginales. «depende de mi olun ad usa ó no de la debida diligencia, depende de mi a bi io di i- gi ó no mi olun ad cognosci i a- hacia un obje o de e minado, de donde que si el delincuen e doloso acciona con el igo de su olun ad, el culpable acciona con la. debilidad no usando la debida diligen- cia» (3). (I) Nicolini, Ques ioni di di i o, ol. II, pág. 186. (2) Be ne , k undlinien, pá . 227. (3) Kleinsch od, Cenni sop a l'essenza e punizione de' deli i colposi, en los Sc i i ge nanici del Ma i. 1 bE LOS DELITOS CULPOSOS  • 1.9 . aun (1) encuen a el ca ác e dis in i o de la culpa «en la al a de aquella olun ad i mé -supe - manen e de que cada cual debe es a animado, de e i a odo aquello que pod ía pe judica los in e- eses públicos y p i ados», y es seguido po Zup- pe a (2) que e en la culpa «un icio del lib e que- e », icio que gi a al ededo del iesgo de la exis- encia del hecho. Rossi (3), aun cuando no hable explíci amen e de una olun ad en el deli o de culpa, esc ibe que ((el homb e ob a con negligencia cuando an es de ob a . desp ecia el p ocu a se las enseñanzas necesa ias pa a que su acción sea legí ima», lo cual e ela que si el agen e culpable hubiese que ido, el. hecho pe - judicial no hab ía enido e ec o. Y B usa da mues- as de compa i es e pensamien o cuando dice (4): «La culpa no es impu able po un mo i o empí ico de u ilidad; po el con a io, consis iendo en una olun ad que ha descuidado pone en acción las ue - zas del in elec o pa a p e eni y p e e las posibles consecuencias lesi as del de echo, o ece al magis- e io de la de ensa ju ídica ep esi a azón pa a in- e eni y comba i los e ec os dañosos de semejan e olun ad», Filangie i y Romagnosi, que en sus ob as se emancipan en gene al de 'la me a ísica y pueden con- side a se como p ecu so es del posi i ismo mode - no, sikuen en ma e ia de .culpa las ideas co ien es y (1) Haus, P incipi gene a i di di i o penale belgico ( e sión i aliana), ol. I, n.° 305. (2) L. Zappe a, Me a ísica della scienza delle leggi pe- nali, . II, pá . 488. Tu ín, 1856. - (3) - Rossi, T ai ó de d oi panal, en las CEu i es, o n. II, pág. 71 Pa ís, 1863. (4) B usa, Saggio d' una do ina gene ale sul ea o, pág. 101. Tu ín, '1884. AL' FRED° ANGIOLINI dan mues as de acep a ambién los p incipios do: minan es. El p ime o (1) a i ma que «en la culpa no al a en e amen e la olun ad, po que no al a en e a- men e el conocimien o; enla culpa no hay la olun- ad de iola la ley, pe o hay la de expone se al iesgo de iola la». Romagnosi (2) se enza za más oda ía en la me- a ísica, según puede ad e i se po el siguien e azonamien o: « Una pe sona cualquie a acumula una g an can idad de pól o a den o de una ciudad; un ayo pene a en el almacén y le p ende uego, de lo cual esul a un g a e desas e pa a la ciudad. Si podía p e e en gene al el pelig o del incendio, és e puede muy bien se le impu ado», y, sin emba go, él mismo esc ibía poco an es: «Impu a algún ac o, se á a i ma que uno ha que ido, sen ido el ac o p ac icado», y asi se con adice, como se con adice ambién al esc ibi : «Mon ado en cóle a, le i o una pied a á un indi iduo, el cual se agacha pa a e i a el golpe, esbala y se ompe una pie na: ¿se é es- ponsable de la pena i ogable con a aquellos que ompen las pie nas , de los demás? No. ¿Po qué? Po que es a ac u a no puede se juzgada como un e ec o o dina io p opo cionado de mi ac o, sino del caso o ui o.» Con odo ello„ sin emba go. esul a e iden e que cuando cas iga el deli o de Ro- ma nosi piensa que el delincuen e se ha de e mi- nadó con su p opia olun ad, «ha ' que ido y sen- ido». La doc ina de Feu bach (3) puede ambién edu- (1) Filangie i, Scienza della 1 P gislazione, e c., omo III, pág. 88. (2) Roma g nosi, Genesi del di i o penale, pa e III li- b o II, págs. 582, 589 y 593.  , (3) Véase en los Cenni, ya ci ados, de Kleinsch od, passim. DE LOS DELITOS CULPOSOS  21. ci se á la olun ad, po que si pa a él hay en el deli o de culpa una iolación del debe que po el con a o social « iene el ciudadano de se diligen e», el lib e a bi io en a en él de algún modo: el ne- gligen e sabía que había de se diligen e, y no ha- biéndolo sido cuan o se eque ía, ha que ido no se lo. Al lado de las eo ías de es os penalis as que en- cuen an la impu abilidad mo al de la culpa en la olun ad del indi iduo, y la poli ica en el daño me- dia o unido al inmedia o, enemos las de aquellos, que, más lógicos cie amen e, pe o según e emos. menos p ác icos y ol idadizos de las exigencias de la ida social, de ienden la impunidad de los deli os de culpa. Reco da emos en e és os á Lam p edi y Fe ao, el cual esc ibía que si la ley cas i g a al agen e po ne- gligencia é imp udencia, cas iga al ciudadano que es, mo almen e, inocen e. Más ecien emen e, unié- onse á és os Buccella i y Pa isi-Gia dina. El p ime- o (I) niega que sea necesa ia la pena pa a hace á los homb es más diligen es. y a g illa que solamen e la in ención c iminosa cae diligen es,  la sanción penal. El segundo (e.), en un opúsculo sob e la culpa poco conocido po lo demás, iene á conclui del modo siguien e al a a de los deli os de culpa: «Plecono- ce que es olun a ia la causa y no olun a io el. e ec o, es hace de i a me eo os de combinacio- nes ígneas, explosiones del cúmulo de apo es acuo- sos.» Nos pa ece que no es necesa io de ene nos en las absu das conclusiones á que nos conduci la la apli- (1) Bucceila i, Is i uzioni di di i o penale, (2) Do ina su la colpa, Messina, 1881. T p 22  ALFREDO ANGIOLINI cación de semejan e eo ía (1). Los deli os de culpa an aumen ando cada día; los Códigos mode nos sien en la necesidad de aumen a su núme o y de conmina penas más g a es pa a ellos; la conciencia popula empieza á despe a se, y en e á un desas-. e de e oca il, á un acciden e en el abajo, co e ansiosa en busca de un culpable á quien pueda impo- ne se la indemnización del g a ísimo daño. Aho a bien, después de odo es o, ¿cómo pod ía sos ene se se iamen e que ha de decla a se i esponsable al eo de un deli o de culpa? Cie amen e se puede, más bien se debe deci que la olun ad no en a pa a nada en el deli o de culpa, pe o no puede decla a se que és e ha de queda siemp e impune, an es bien es p eciso busca o a - eo ía en que apoya sólida- , men e las bases de la penalidad. Un agudo y o iginal c iminalis a alemán, Almen- digen (2), que, sin emba go, no supo apode a se del lado e dade o y cien í ico de la cues ión y que- dó cogido en e sus con adicciones y sus absu dos, a ó de concilia la lógica de la eo ía con las nece- sidades de la ida p ác ica. En a ios pasajes de sus esc i os, decla a de un modo no dudoso que los deli os de culpa no son pu- nibles. «Impu a , esc ibe (3), signi ica decla a que u.no ha sido au o con olun ad y conciencia de una • n •••• n •••••.1 (1) También Ta de—basando la esponsabilidad en la iden idad pe sonal y la semejanza social — de iende la i npuni, ad de los deli os de culpa y esc ibe: «La sociedad no pod ía cas iga ni siquie a el homicidio si uese co- me ido in olun a iamen e». V. La philosophie pénale, caps. III y IV, Lyon, 1890; y pa a la e u ación Fe i, So- ciologja c • iminale, págs. 529-39. Tu ín, 1892. (2) Almendigen, Esposizione del impu azio ie giu idica, en los Sc i i ge manice del Mo i, ol. I, pág. 28. (3) Véase Biblio eca di di i o e di legislazione pénale, págs. 234 y 254, 1801. DE LOS DELITOS =POSOS  23 mu ación en el mundo ex e io .» Po o a pa e, las 'acciones culpables «son icios del in elec o po al a "-de e lexión, y odo ac o de la acul ad cognosci i a es á.po comple o p i ado de elección» (I), de sue e que, e iden emen e, a eniéndonos á al eo ía, nin- gún hecho culpable pod ía se cas igado po la ley. Almendigen, sin emba go, e que en la p ác ica es absolu amen e imposible deja impune odo hecho in olun a io; de ahí que en o a pa e de su esc i o enga á sos ene su punibilidad, «po que el delin- cuen e po culpa debe median e la pena se amones- ado pa a que e i e en el po eni o as acciones culpables, y ap ende á conoce , solamen e después del hecho, que el omi i una e lexión capaz de im- pedi la ilegalidad, p oduce consecuencias pe judi- ciales pa a . él». Aho a bien, pa a llega á al conclu- sión, ó el c iminalis a alemán conculca el p incipio admi ido de la impu abilidad po el cual no se puede p escindi de la conciencia, ó encuen a en la omi- sión de la e lexión aquella olun ad que jus i ica la impu ación y la pena. Además, co no no a muy bien Kleinsch od, si Almendingen quisiese se iel á sus p incipios, hab ía de deja impune el p ime deli o de culpa. En su i ud, pues o que los más g andes pena- lis as cons uyen sus eo ías sob e la base de la olun ad, se á opo uno examina es a doc ina de ce ca y en sus de alles. Ese examen nos conduci á á la conclusión de que, al cas i g a los cieli os de cul- pa, los clásicos con adicen °los p incipios unda- men ales de la impu abilidad, como lo 4ian econo- cido implíci amen e Kleinsch od, Zana delli, Impa- llomeni, Alimena y muchos o os, cuando han dicho que hoy no ienen nociones cla as y p ecisas sob e la esencia de los deli os de culpa. Almendigen, ob. ei . ibidem, 24  ALFREDO ANGIOLINI Se g un los clásicos y se g ún los Códigos que sob e la escuela clásica se han modelado has a aho a, la olun ad es la que hace punibles las acciones, en cuan o siendo el ac o olun a io, es o es, que ido po el agen e, puede deci se que és e ha ob ado con libe ad, que e a lib e de come e ó no la acción c iminosa gi e p ecisamen e po es o le es impu able. Cuino adep os con encidos de la escue a posi i a que coloca en e sus leyes_ undamen ales la nega- ción del lib e a bi io, no comp endemos acciones que puelan deci se p oduc o de a libe ad humana, aun cuando encon amos di e encias sus anciales en e el deli o de culpa y el. de dolo, c eemos sin emba go que ni aun en es e úl imo puede ob a el lib e a bi io del indi iduo. Pe o no a aquemos po - el momen o el concep o me a ísico de la olun ad, y comba amos las conclusiones de la escuela clásica en sus p incipios undamen ales, pa a hace e que és os han sido negados en an impo an e-aplicación ju ídica á ue za de aciocinios, de su ilezas y de so- ismas. No ha de pa ece ex año ese p ocedimien o de e u ación: en p ime luga , DOS' se i á po que, iendo los es ue zos de los clásicos pa a aplica los iejos p incipios de la impu abilidad en ma e ia de culpa, comp ende emos mejo qué impo ancia ienen los deli os come idos po negligencia, po imp udencia, po impe icia, y po qué se sien e ala p e losamen e la necesidad de cas iga los; en , segundo luga , la e u ación se á una nue a p ueba, sino neeesa ia, cie amen e no inú il, de la alsedad é- in- su iciencia de las doc inas clásicas. Una eo ía e dade amen e cien í ica sob e la es- ponsabilidad ha de jus i ica con lógica y sin es ue - zos la pena pa a odas aquellas acciones - que , la conciencia uni e sal condena como delic uosas y pelig osas. DE LOS DELITOS CULPOSOS  25 Muy bien esc ibe Filomusi-Guel i (1) esumiendo ¡ on lucidez los p incipios de la escuela clásica á la cual pe enece: «Noso os conside amos la libe ad como el p esupues o de odo el Código penal y espe- cialmen e de la impu abilidad», y exp esándose en su lib o con cla idad mayo si cabe, a i ma que «no es impu able la acción en que al a la lib e de e mi- -nación del que e ». El mismo pensamien o exp e- sado casi con las mismas palab as, se encuen a en los más es o zados de enso es de la escuela clásica, como Rossi. Ca a a. Ma icini. Tolomei: Es e úl imo esc ibía con g an lucidez (2): «En e las condicio- nes esenciales pa a la impu abilidad legal, se cuen a la de la libe ad de acción po pa e de la olun ad.» Aho a bien, si o namos como ejemplo un homi- cidio culpable, emos inmedia amen e que la acción que se impu a—pa a usa el lenguaje de Filomusi- no es o a cosa que la mue e, una mue e que se llama in olun a ia, culpable, p ecisamen e po que no es aba en la olun ad del indi iduo el emi- sa ia. Los clásicos, sin emba go, no se dan po encidos y dan uel as al ededo de la objeción á la que se igu an sabe esponde . «El negligen e. a i ma Cal a a (3), aunque no quisiese la lesión del de e- cho, quiso el hecho en el cual había de conoce al lesión como posible y p obable » Pe o. po o a pa e, ambién se g ún Ca a a (4). pa a cada deli o son necesa ias impu abilidad mo al é impu abilidad polí ica, y pa a ene la p ime a, la acción que (1) Filomusi-Guel i, Candizioni chP escludono o di ni- nuiscono  pá s. 1 - 3. Roma, 1.875. (2) Tolomei, Di p i e penale, Elemen i e s di, página 97. Padua. (3) F. Ca a a, ob. ci , pá . 126. (4) F. Ca a a, ibide n,' pá . 12. 26  ALFREDO ANGIOLÍM quie e echa se en ca a al homb e como un deli o, ha de se le mo almen e a ibuida como ac o olun- a io. Así pues, ambién pa a Ca a a el homici- dio culpable, que es p ecisamen e la acción censu- ada, ha de se ac o olun a io, y él mismo de- cu a que ac o olun a io no es cuando esc ibe que el aen e no quiso la lesión del de echo. Tambih Pessina (1), que habla de los deli os de culpa con mayo pene ación que Ca a a, c ee que el no habe p e is o es un ac o impu able, bien que nega i o, po que encuen a sus aíces en la olun- ad humana. Pe o cuando discu e sob e la impu a- bilidad en gene al, ol ida lo que ha sos enido en ma e ia de culpa y esc ibe (2): «La impu ación- en sen ido es ic o es la a i mación del dolo, y esa a i mación consis e en un juicio en i ud del cual se econoce que un acon ecimien o ex e io iene po causa mo al aquella indi idualidad que es su causa ísica, po ene aíz en el habe que ido ella algún ac o después de habe sabido que la consecuencia de ese ac o es un acon ecimien o con adic o io á la ley.» Aho a .bien„ ¿cómo pod emos, decimos. nos- o os, a i ma el dolo en los deli os de culpa que p ecisamen e se con aponen á los de dolo po que ca ecen, de dolo? ¿Cómo pod á sos ene se que en los deli os in olun a ios el culpable sabia que la con- secuencia de su ac o e a un acon ecimien o -con a- dic o io á la ley, si pa a Pessina mismo ese acon e- cl aien o solamen e él podía p e wlo? De sabe un hecho á pode p e e lo, hay bien poca dis- ancia. A la eo ía de la ' olun ad puede educi se am- bién la de Lucchini, que p ecisamen e que emos ( )  Pe sine., Eleinen i di di i o pcnale, ol. I, pá- a o (5. (.,) El misma- ibídem, pá s, 75 y 77. DE LOS DELITOS CULPOSOS  27 eco da aquí pa a hace e las abs acciones me- a isicas é inconcebibles en que se pie de un homb e que sin emba go e ela algunas eces una men e lúcida y p ác ica, y pa a pone de mani ies o á qué consecuencias, absu das pe o ló g icas, conduce el p incipio de la olun a iedad en el deli o de culpa. Pa a Lucchini, no bas a en odo hecho im- pu able la olun ad; se necesi a la in ención (1). ((La in ención es la ca ac e ís ica y la uen e de la impu abilidad mo al.» Encon a la in ención en los hechos culpables puede pa ece cosa bas an e di ícil, pe o odo es empeza : cuando se ha encon- ado la olun ad, se ha encon ado la in en- ción, y Lucchini es pe ec amen e lógico. Oigámosle «El acon ecimien o (en el hecho culpable), aun no habiendo es ado p esen e en el in elec o en una in- di idualidad especí ica, ha es ado p esen e (al au o ) en una es e a gené ica de sus mani es aciones.» El lenguaje es un poco obscu o, pe o si e pa a in e - p e a lo una no a de la Ri is a penale en la que Lucchini, después de habe obse ado que la ju is- p udencia no es a ía a o men ada po an as discu- siones é insegu idades si se abandonase la ieja y empí ica dis inción en e el dolo y la culpa,—lo cual es e dad den o de cie os lími es, según espe a- mos hace e enseguida,—esc ibe que en odo de- li o ha de concu i el dolo, que es p ecisamen e aquella in ención de que habla Lucchini en sus lec- ciones más a iba ci adas. «El dolo—con inúa di- ciendo—es o es, la ciencia ó la olun ad de come e un ac o con a io al de echo ajeno, concu e am- bién en el deli o de culpa, po que la lesión e ec i a no es más que una consecuencia media a de la ac- (1) Luchini, Co so di di i o penale (appun i pe uso degli s uden i), pág. 29. Siena, 1878-79. 34  ALFREDO ANGIOLIN1 an e ingenuo, pues nadie_ sabe has a donde llega su habilidad p opia, y cada día p esenciamos los acasos de indi iduos que (le comple a buena e, segu os de ene las cualidades necesa ias, han aco- me ido emp esas en las que no podían ob ene buen esul ado. Po lo demás, en la o mación de los códigos, que e g algún modo habían de esponde á las necesida- des mis sen idas de la ida co idiana, los p incipios de la escuela clásica ue on en ma e ia de culpa piso eados, ó, po mejo deci , a eglados, ya que, como no a ambién Impallomeni (1), según el Có- digo se esponde del daño aun sin que e la causa, po me o ol ido de los debe es p opios. Es o es una p ueba e iden e de que se comp en- día que la eo ía clásica de Ja' culpa hab ía lle ado en la p ác ica á con usiones deplo ables, á conse- cuencias absu das y pelig osas , pa a la segu idad social. Se es ableció en la elación minis e ial que la olun a iedad debe p esen a se en odos y cuales- quie a deli os, dolosos ó de culpa, cieli os ó con a- enciones • pe o el a ículo 46 del P oyec o Zana - delli, en el cual es aba esc i o que nadie puede se cas igado más que po una acción U. omisión olun- a ia, ué sup imido. Se dijo que semejan e idea cons i uía el pun o menos discu ido, pe o con el p e ex o de que á odos los ciudadanos les hab ía sido di ícil o - ma se idea de la dis inción en e olun a iedad (le la causa y olun a iedad del e ec o, se dejó á un lado, en ealidad po que se comp endía- que e a Fe ini, cuando esc ibe (Enciclopedia giu idica i aliana, en . 152-3, éase Baños pá . 79) que «la impe icia es impu able, po que el buen pad e de amilia no se p es a á hace lo que no sabe». (' 1 ) G. B. Impallomeni, Rea i con o la pe sona, en el T a a o di di i o pena, le de Cogliolo, páge 175. 1. DE LOS DELITOS CULPOSOS  35 imposible acep a lo (1). Y el Código penal, al basa las sanciones en los deli os de culpa, como no a Fe i (2), en o as ideas que no sean las del ele- men o in encional y de la esponsabilidad penal, no habla pa a nada ni de olun ad, ni de olun a- iedad, ni de cosas semejan es, sino que solamen e dice que cuando se ocasiona la mue e po impe i- cia, po imp udencia, po negligencia, nos encon- amos en e á un homicidio culpable. Muy bien esc ibe á es e p opósi o un ju is a clá- sico, Lanza (3): «La ec iminabilidad de los hechos culpables no puede de i a más que de la olun a- iedad de la omisión de diligencia, y odos los ju- is as con ienen en ello en eo ía, si bien en la p ác ica se hayan cas igado siemp e y se cas iguen has a los au o es de hechos espec o de los cua- .- les deci que la al a de diligencia ué olun a ia esul a una a i mación sin e dad». Los cien í icos del de echo ci il se a e en me- nos aún que los penalis as á apa a se de la ley esc i a y de los p incipios me a isicos de la impu a- bilidad, de donde que si buscamos en Gio gi (4) el comen a io á los a ículos de la culpa ex a-con- ac ual, leemos lo que sigue: «Las acciones huma- nas han de comp ende , pa a se impu ables á su au o , dos ac o es: el in elec o y la olun ad' que de e minan la ex insecación lib e del ac o mismo». Chi oni decla a ambién (5) en su Culpa ex a- ('1) Relazione minis e iale. (2) Fe i, ob. ci ., pág. 454. (3) Lanza, T a a o eo ico e p a i.co di di i o pena- le, pa e 1. («Filoso ia del dí i o penale»), pág. 170. Bo lonja, 1896. (4) G. Gio gi, Teo ia delle obbligazinni, ol. V, nú- me o 145. (5) G. P. Chi oni, La colpa nel di i o ei ile °diem° («Colpa ex a-con a uale»), ol, I I pág. 21. Tu ín, Bocea, 4887, 36  ALFREDO ANGIOLINI con ac ual: «Sin impu abilidad, no puede habla se de culpa». y en la Culpa, con ac ual, exp esando la misma idea con mayo can idad de palab as, esc ibe lo siguien e: «Cuando se ba que ido el ac o, pe o no se quisie on las consecuencias, sea po que no ue on p e is as, sea po que aun p e is as pa eció imposible que llegasen á p oduci se, se dice que la acción es culpable, que el agen e ha incu ido en culpa» (0). También en la ciencia del de echo ci il enemos, pues, la acos umb ada eo ia á la cual es inú il dedica aho a o as palab as. Las c í icas que más a iba hemos di igido á los c imina Lis as, pueden ep oduci se aquí en igual o ma; el pensamien o de ai a á y de Gio gi no di ie e del de Ca a a y cle Pessina. T a aglia esumía de un modo cla ísimo y explí- ci o es a doc ina clásica de la impu abilidad, no solamen e penal y ci il sino ambién mo al, cuando esc ibía (2): «Ningún hecho humano pod ía, sin el concu so de la olun ad, hace incu i al agen e en ina esponsabilidad cualquie a, no solamen e penal, sino ambién ci il ó mo al en el sen ido más. a nplio de la palab a». liemos is o has a aquí los esc i o es que pa a o ma sus sis emas no pueden p escindi de la idea ia olun ad y de lib e a bi io: aho a pasa emos e is a á algunos que buscan di e sos undamen os á la impu abilidad. (I) ídem, ibidem («Colpa con a uale»), núm. 1. Tu- ín, Bocea, 18-1/2. (2) T a aglia, Guida p a ica pe l'in e p e azione ed ap plicazione del codice penale i aliano, pá . 85. Fo lil DE LOS DELITOS CULPOSOS  37 La escuela posi i is a ué la que ba ió, especial- men e con la pode osa ob a de En ique Fe i (1), odas las ideas has a en onces iun an es sob e .  lib e a bi io, olun ad, libe ad y esponsabilidad - mo ales; de ahí que los que no podían ó no que ían ab aza las nue as doc inas, ad i iesen que e a p eciso epa a la emba cación he ida en mi ad de la quilla. Así su gie on algunas eo ías, ecléc icas ó dema- siado o iginales, que se á bien examina y e u a : con ellas, no se eniega explíci amen e la escuela clásica, pe o se in en a esol e la ecea a quaes io de la culpa p escindiendo de las ideas de olun ad y de lib e a bi io. Impallomeni, á quien debe coloca se en e es os c iminalis as, ha desen uel o la doc ina de la culpa en un opúsculo (2) en que cie amen e se con ienen exac as y agudas obse aciones, pe o que ieue el icio o gánico de basa se en la in imida- ción de la pena, que ya Fe i había comba ido en su Sociologia c iminale (3). No es es e el luga de e- pe i lo que Fe i ha hecho e espléndidamen e, ó sea que la eo ía de Impallomeni, según la cual el homb e es impu able po que puede ol e á edu- cí sele al p edominio de las leyes, no es o a que la de Dubuisson, según la cual siendo odos los hom- b es in imidables, deben se conside ados esponsa- sables de sus p opios ac os. Aunque Impallomeni esc ibía con cie o desdén «que los que con unden es as dos eo ías sólo po la consonancia de algunas palab as, son compa a- (1) Fe i, La eo ia dell' impu abili 4 e la negazione del libe o a bi io. Flo encia,1878. (2) G. B. Impallomeni, Colpa ed omicidio colposo. Ca ania, 1894. (3) Fe i, Sociologia c i ninale, pág. 514 y sig. T.I  4 38  ALFREDO ANGROLINI bies á los niños que c een idén icos dos obje os sólo po la semejanza de los colo es », las dos eo- ías son poco más ó menos iguales. Impallomeni se ol ida en el ci ado opúsculo de habe esc i o en una ob a suya « que el homb e es esponsable po que cuando come ió el deli o enía la capacidad de ob a de o o modo y de con o ma su conduc a á las no mas de las leyes » (1), y iene á jus i ica la pena con es as palab as: «En el momen o del he- cho, el delincuen e ha ciado mues a de su incapa- cidad pa a esis i á sus endencias, y se le cas iga p ecisamen e po que la pena puede se i en el po eni pa a obus ece la capacidad de esis encia á los impulsos delic uosos y de obediencia á las leyes» (2). P escindiendo de la conside ación p elimina de que la doc ina de Impallomeni es la an igua, esu- mida en la máxima: puni u non quia pecea u , sed ne pecce u , sos enida po Pla ón y P o ágo as, des- en uel a magis almen e, aunque nadie haya epa- - ado en ello, po Schopenhaue (3) y uel a á pone , en hono po Elle o, quien esc ibía (4): «La pena mi a á los delincuen es u u os y no á aquellos á quienes hie e»; de engámonos en la siguien e ase que nos in e esa de un modo especial (5): « La ca- pacidad que iene la g an mayo ía d.e los au o es de deli os culpables de expe imen a en el po eni la i ud exci ado a de la pena.y la g an gene alidad (I) Impallomeni, Codice pcnaie illus a o, núm. 53. Flo encia, 1889. (2) Idem, Colpa ed omicidio colposo, pág. 8. (3) A. Schopenhaue , 11 mondo come olon b, e come upp esen azione ( e sión i aliana). Milán, 1888. Véase en las págs. 102 y sigs., y en especial la pág. 105 en que es á esc i o: «Tene en cuen a el po eni , he aqui lo que dis ingue el cas igo de la enganza». (4) P. Elle o, Opuseoli c iminali, pág.132. Bolonia,1875. (5) Impallomeni, Colpa ed omicidio colposo, pág. 9. DE LOS DELITOS CULPOSOS  39 de ciudadanos de ad e i su ejemplo, es lo que da azón de la impu abilidad de las acciones culpa- bles ». Es a ase desen uel e la misma idea exp e- sada po Almendigen con la ase siguien e: «Me- dian e la pena de la culpa, el delincuen e culpable debe queda p e enido pa a ehui en el po eni o as acciones culpables, y ap ende á conoce , sólo después del hecho, que omi i una e lexión capaz de impedi la ilegalidad, p oduce consecuencias pe judiciales pa a él». Impallomeni no p esen a, pues, una eo ía o igi- nal, y se le pod ía hace obse a , como ya lo hacia Kleinsch ocl á Almendigen, que no se debe cas iga •el p ime deli o de culpa. Pe o o as conside acio- nes de mayo peso pueden añadi se pa a echaza la eo ía de Impallomeni. Así como ye a cuando esc ibe que «los malhecho- es son en el po eni in imidables po consecuencia de la capacidad p opia de la mayo ía (?) de los hom- b es no males de su i la coacción psicológica de `la ley penal» (1), iniendo así á deci que odo ein- ciden e es un ano mal. y po consiguien e, según lo que esc ibe él., «un en e mo con a el cual solamen e pueden oma se medidas no penales» (2), así como ye a cuando sos iene que el obje i o de la pena es eje ce una p e ención gene al y especial ol idando el hecho, pues o de elie e especialmen e po los posi i is as, de que las . penas eje cen poquísima in- luencia in imidado a, así ambién cae Impallomeni en g a ísimos absu dos y con adicciones cuando cas iga á los au o es del deli o de culpa solamen e pa a que expe imen en en el po eni la i ud ex- ci ado a de la pena (3). Sin no a que el ecue do (1) Impallomeni, Colpa ed omicidio colposo, pág. 7. (2) Ide n, Codice penale, e c. núm. 1. (3) Idem, ibídem, págs. 9 y 10. 40  ALFREDO ANGIOLINI del mal in olun a iamen e causado es en gene al an e icaz y i o como el ecue do de la pena pa a ol e cau o al que ha sido imp uden e y negligen- e, y que po lo an o ese ecue do del mal ocasio- nado pod á eje ce aquella unción de ad e encia ó de eno que Impallomeni quisie a a ibui á la pena, noso os nos hacemos á es e p opósi o la p egun a siguien e: Si el eg egio p o eso sos iene, y á nues o juicio con exac i ud, que «como cada acción ú omi- sión es á ocasionada y po ende necesi ada po el conjun o de las condiciones psíquicas en que el in- di iduo se encuen a en el momen o de la acción ú omisión misma, el no habe p e is o el daño es la p ueba de su incapacidad en aquel momen o pa a p e e lo» (1) — es cla o que pa a Impallomeni odo el que sea eo de un deli o culpable no p e eía ese hecho noci o , pensaba que pudiese sob e eni y no podía po ) lo an o pensa ampoco en la sanción, en la pena que acompaña á aquel hecho. También se puede, haciendo p e alece una p esunción sob e un hecho comp obado, sos ene en algún modo que al pensa en el deli o se piense en odas sus consecuen- cias, y pueda la pena ene po consiguien e una i ud inhibido a; pe o donde el hecho no es ni que ido ni p e is o, donde es acogido po el delin- cuen e más bien con disgus o y con dolo , el pensa- mien o de la pena no pod á in il a se en el ce eb o del agen e. Pod á, pues, el negligen e habe has a su ido una ó más condenas po hechos culpables; cuando ecae en la negligencia, po lo egula no sabe, no piensa, no p e é el come e la, y aquella i ud exci ado a de la pena de la que an o espe a Impa/ lomeni, no eje ce po necesidad la meno ue za in luyen e. En la doc ina de o o ecléc ico de bas an e menos (1) impanomeni, ob. ci ., pág. 10. DE LOS DELITOS CULPOSOS  4 alo , Mag i, se encuen an los pocos mé i os y los muchos de ec os que dis inguen odos sus esc i os; un cie o amo á los es udios de sociología y de psi- cología c iminal, pe o, más que o a cosa, un deseo de pa ece o iginal casi ex año. Cie amen e no se le puede dispu a el mé i o, que ambién le ha econocido Impallomeni, de habe se ocupado (le p opósi o en la cues ión de la culpa, aun cuando in- cu a después en g a ísimo e o cuando a i ma (1) que la escuela posi i a no sabe lo que signi ica cul- pa, siendo así que, aun no habiéndose has a aho a ocupado en ella ex ensamen e, ha dado las líneas ge- ne ales pa a una eo ía cien í ica. Pa a Mag i (2), la culpa de i a de una al a de Í je cicio en el culpable pa a pone en mo imien o la a ención, y odos los deli os de culpa pueden e- duci se á una de iciencia ó al e ación en el mecanis- mo de la a ención. El delincuen e s'e p esen a in- adap ado á la ida ci il en su desa ollo ele ado, conse ando sin emba go in ac os sus sen imien os al uis as. Inmedia amen e no amos que la eo ía de Mag i había sido indicada po Fulci (3) cuando esc ibía que «la p e isión supone la a ención, de sue e que cuando el legislado impu a el no habe p e is o lo que e a p e eible, cas iga la al a olun a ia de a en- ción que p oduce un daño», y que po an o no es o iginal como supone él; y pasando después á La e- u ación, di emos que de la eo ía de Mag i ha hecho una c í ica en g an pa e jus a Impallomeni, el cual (1) F. Maui, Rea i con l'o la Kop ie ' . In oduzione, pág. X, no a. Lio na, 1895. (-2) Idem, Una nuo a eo ia, della e iminali h, págs. 73- 79 y 29u-2J4 —Pisa, 1891. (3) Fulci, L'in enzione ne' singoli ea i, págs. 28 y si- guien es.—Véase ambién Ló ie , Die Sehuld o men S a ech s. 42  ALFREDO ANG1OLINI demues a en el opúsculo ya ci ado (1) que Mag i debe ía llega á la conclusión de- seg ega á pe pe- uidad á odos los delincuen es culpables como inap os pa a la ida ci il, y c ea una nue a ca e- go ía (le delincuen es al lado de las que ha ijado la escuela an opológica: el delincuen e culpable. Po nues a pa e, obse a emos que la doc ina de Mag i es e dade a solamen e espec o de una pa e mínima de delincuen es culpables, es deci , espec o de aquellos indi iduos en quienes el meca- nismo de la a ención es de ec uoso ó es á al e a- do (2), espec o de los delincuen es na os en quienes la imp udencia es un ca ác e peculia , y na u al- men e, ambién espec o de los c iminales locos. Es cie o que el homb e p o is o de un g an c i e io, de madu a ponde ación, de una supe io idad men- al que no se exci a ni se dis ae demasiado, no se deja á a as a po el ambien e, segui á las ela- ciones en e causas y e ec os y no se á nunca un de- lincuen e culpable. ¿Pe o dónde se encuen a ese ipo de homb e ideal? Ni el homb e más juicioso puede siemp e en oda ci cuns ancia usa de la mayo e- lexión, de la p udencia y de la p e isión necesa- ias. La ueda de la a ención, aunque bien com- binada y no mal en sus unciones, en medio del eng anaje complicado, pode oso de la ida social, puede en un momen o, po un inciden e cualquie a, de ene se, des ia se. sin que po es o p esen e el ano malidad de clase alguna. Pod á de- ci se q ne el coche o que po e ce a ó cua a ez embis e con su ca uaje á los anseun es p esen a de ec o en el mecanismo de la a ención, pe o no pod á deci se lo mismo en la hipó esis de un caza- ; I o que deje momen áneamen e su escope a en un (1) Impallomeni, ob. ci ., págs. 14-20. (2) Ribo , Psychologie de l'a en ion, ch. HL Pa is 1889. In LOS DVITOS CULPOSOS  43 cua o á me ced de cualquie a que pueda en a en él, y ocasione g a es lesiones á un -niño que se ha pues o á maneja el a ma. Yo di ía po el con a io que mien as el delincuen e doloso p esen a en la mayo pa e de los casos anomalías en la psiquis y en el o ganismo, el culpable es más bien el p oduc o de la sociedad, del ambien e ó de la ocasión. Pa a co obo a sus ase ciones, Mag i da cuen a del examen psicológico de 50 delincuen es culpa- bles, en 24 de los cuales encon ó las anomalías,, si- guien es: debilidad i i able, ago amien o po ,un abajo in enso, cons i ución neu opá ica, en e me- dades ago ado as del sis ema ne ioso. Sin hace no a que 50 obse aciones no pueden asegu a e- sul ados de g an alo é impo ancia, no a emos en a o de lo que sos enemos que más de la mi ad de los delincuen es, 26, se p esen ó pe ec amen e no - mal y que de los o os 24 algunos, y p obablemen e los más, u ie on solo una debilidad i i able, una cons i ución neu opá ica, que no son cie amen e las ano malidades más ca ac e ís icas pa a come e negligencias, imp udencias pe j udiciales. Pe o hay .además, como obse a emos más ade- lan e, algunos delincuen es culpables que ob an con la mayo de las imp udencias y de las negligen- cias, que incu en en una culpa que pod ía deci se la a. Aquel que, in ec ado po una en e medad ans- misible,. pide una jo en en ma imonio, debe á pen- sa ambién alguna ez que la en e medad puede ansmi i se á su muje y á sus hijos; el indus ial que po a a icia ó po egoísmo c iminal no emplea en su áb ica los úl imos apa a os in en ados pa a p ese a la salud y cuida de la higiene de sus ope- a ios,. necesa iamen e hab á de e lexiona alguna ez que semejan e omisión culpable puede comp o- me e la salud y la ida de sus dependien es. Así pues, en es os casos, que ep esen an dos ca ego ías 50  AL/REDO ANGIOLINI en ma e ia de culpa hemos is o indicado po S op- pa o, el p incipio de la esponsabilidad social, ma- g is almen e desen uel o po Fe i en su Sociología c iminal. «La sanción po sí, como eacción, es cons an e en cada caso, y po an o, independien e de la olun ad del agen e, sólo que la índole y la in ensidad de las sanciones a ían de especie á esi, pecie y de caso á caso en una especie misma, los ac os culpables, sal o la o ma más adecuada de sanción, se cas igan exac amen e como cualquie o o deli o y sólo po que son an isociales, indepen- dien emen e de la olun ad del agen e. En suma, el homb e es esponsable de sus ac os, de sus accio- nes, po que i e y mien as i e en sociedad» (1). Se á menes e in oca es e p incipio cuando que- amos encon a la azón jus i ica i a de la espon- sabilidad en los cieli os de culpa. No hay en ales hechos in ención de causa el mal, pe o hay en ellos el mal p oducido, más g a e algunas eces que el que pueda exis i en el deli o doloso; en gene al, no exis e en ales hechos un indi iduo que inspi e ho o y e o , sino un pelig o po el solo hecho de que hoy se ha p oducido un mal que mana puede epe i se. Bocea ía se ap oximaba á la e dad cuando esc i- bía (2) « que e a on los que c eye on medida de los cieli os la in ención del que los come e, y que la e - dade a medida de los cieli os es el daño de la socie- dad ». Aho a bien, en el deli o de culpa, po un lado se causa el daño' que ha de se epa ado po alguno, po que nadie debe su i injus amen e una disminu- ción de su pa imonio, y po o o lado enemos la que Ga o a o llama la emibilidad, es deci / la ap ensión que despie a en una coasociación que (1.) Fe i, Sociología c imina le, pág. 506. (2) Becca ia, Dei deli i e delle pene, pá . XXIV. DE LOS DELITOS CULPOSOS  51 ecesi a eglas, p e isión, diligencia, pe icia, aquel que demues a no conoce ó no posee al p e i- = sión, diligencia y pe icia. Pe o no siemp e el daño es igual y, lo que im- po a más, no siemp e es igual la emibilidad. Hay algunos hechos culpables, los p e is os en gene al po el legislado i aliano, cas igados po nues os jueces, que u ban poco la conciencia pública; hay o os, po el con a io, cuyo e ec o p oduce g a ísi- ma pe u bación en la sociedad. De ahí que sea ú il as ea las di e sas causas, los di e en es mo i os po los cuales se p oducen las acciones culpables. Es o es lo que ha emos sob e las bases de la psi- cología y isiología mode nas. En an o, eco de- mos, á modo de conclusión de es e capí ulo, que la eo ía clásica no puede en mane a alguna p e e los deli os de culpa como acciones punibles; que las doc inas ecléc icas conducen á con adicciones y absu dos, y que solamen e el p incipio posi i is a de la esponsabilidad social puede jus i ica la eac- ción de ensi a con a los deli os de culpa que e e- lan la emibilidad del que los come e. CAPÍTULO II CULPA, RESARCIMIENTO Y PENA Después de habe mos ado que las a ias doc i- nas de los ju is as son insu icien es pa a explica la esponsabilidad en los cieli os de culpa, hay que e aho a, an es de 'desen ol e la- eo ía posi i is a, qué alo ha de a ibui se -á la dis inción en e culpa il y culpa penal, en e pena y esa cimien o. Es e abajo se hace necesa io, pues o que, cuando hablamos de hecho ó deli o culpable, no en ende.- mos limi a nos á aquellas pocas acciones culpables que nues a ley penal cas iga solamen e en casos ex- cepcionales, sino que nos e e imos á odos los he- chos humanos que, sin in ención del agen e, pueden p oduci un daño y en los cuales se ocupa más espe- cialmen e la ley ci il. Como - sabe odo el mundo, los posi i is as (4), (1) Fe i, Socioloqia c iminale, pág. 550 y siguien es; Puglia, La psico- isio < logia e l'a eni e della scienza e imi- • na e, en el A chi o de psiquia ia, II, 1881. Véase. en el mismo sen ido Hepp, Velche y Binding, quien sos iene (G und iss ube das deu che gemeine S a ech , 1879) que no hay di e encia sus ancial en e lesión de de echo con- side ada po la ley ci il y lesión de de echo conside ada-- po la ley penal. DE LOS DELITOS CULPOSOS  53 nlba en la an igua y o malis a dis inción en e de- echo ci il y de echo penal; acep ado que sea el - ..:nue o p incipio de la de ensa social, semejan e se- pa a,;ión desapa ece de golpe y ambos de echos, que en lo an iguo se encon aban unidos, ienden hoy á ol e á enlaza se. Po lo demás, es a dis inción nunca ha sido cla a (bas a pensa que acciones p e is as po el código penal han pasado al ci il y que hoy, después de an- as doc ísimas disquisiciones, ni siquie a sabemos sepa a cla amen e el aude ci il del aude penal) ni puede en modo alguno jus i ica se el po qué se adop an pa a la buena ma cha de la sociedad, p e- enciones di e en es más ó menos g a es según los indi iduos que han come ido el cieli o, según las ci cuns ancias, de sue e que, en un mismo cieli o, mien as pa a un agen e puede bas a el esa ci- mien o del daño, pa a o o se hace necesa io el ale- jamien o de la co-asociación. Es odo cues ión de can idad, no de calidad. Un alioso ci ilis a, Venezian (1), después de ha- be decla ado «que la dis inción en esponsabilidad ci il y penal es una exp esión inexac a, ya que la esponsabilidad es única», iene á demos a en su he moso lib o que la di e encia más aguda y genial en e ag a io ci il y deli o in en ada po S hale, cae ambién en el acío. S hale esc ibe (2), que ene- mos el deli o solamen e cuando se mi a á hace imposible al Es ado el ac ua las exigencias de la ley, cuando se mi a á educi lo á la impo encia, mien as que la culpa ci il no excluye la posibi- (1) Vene7ian, Sul danno e isa cimen o nei appo i ex a-con a uali (edición ue a de come cio), página 90. No puedo menos de da públicamen e las g acias al exi- mio p o eso po habe me a o ecido con su lib o. (2) S hale, ci ado po Me kel en los C iminalis iche Abhandlungen, I I pág. 57. T. I  5 54  ALFREDO ANGIOLINI lidad de la epa ación p opia. Pe o opo unamen e hace no a Venezian (1) que es bas an e di icil es a- blece cuándo no es epa able el ag a io, an o más di icil el deci cuándo es po encialmen e i epa a- ble, y que exis en muchos ag a ios que no pueden epa a se y en los cuales cie amen e no pod ían aplica se las penas públicas. En cuan o á Me kel, se exp esa en los é minos si- g uien es: « Así como es único el concep o del hecho ilíci o, así debe se ambién único el de sus conse- cuencias. Tan o la coacción ci il co no la penal ie- nen po in es ablece la elación ideal no mal en e la olun ad del que causa el daño y la del da- ñado (sociedad ci il ó indi iduo po ella p o egido); sólo que la coacción penal emp ende es a labo in- media amen e, y po es o esul a un medio más ené - gico, la ci il media amen e an sólo; además de con- ene el elemen o de la pena, iene un obje i o más p óximo y de e minado» (2). Y si no encon amos cien í ica y posi i a la sepa- ación en e culpa ci il y culpa penal. ¿qué di emos de la o a dis inción po la cual en la culpa ci il e- nemos una culpa con ac ual y o a ex a-con ac- ual? Examinemos ambién es a dis inción b e emen e. Los a ículos H51 y 1152 del Código ci il i aliano egulan la que se llama esponsabilidad ex a-con- ac ual ó aquiliana, es deci , la esponsabilidad en que se incu e cuando se con a iene á la obligación que se iene espec o de odos de no pe judica á na- die, mien as que los a ículos 1218 y siguien es e- gulan la culpa con ac ual que iene e ec o guando no se cumple una especial obligación de i ada de un con a o ó de un cuasi-con a o. (1) Venezian, ob. ci ., pág. 60. (2) Me kel, ob. ci ., I, pág. 57. DE LOS DELITOS CULPOSOS  55 , .Es e iden e que, en el deli o de culpa, á menudo a a á de culpa aquiliana, po que en gene al el o endido es un e ce o cualquie a que no es á ligado po ningún ínculo especial con el au o del deli o. Y es cie o que, aun en caso de con a o áci o ó ex- p eso que pueda egi en e el pe judicado y el o enso (como en las ca ás o es de e oca iles, en los acciden es del abajo, en la ansmisión de cie - as en e medades), el hecho lesi o es algo exis en e de po sí, algo que en el con a o puede sólo con cie o es ue zo encon a se, pe o que no es en eali- dad enido en conside ación. Así, el ope a io iene egulados po el con a o el quan um, el iempo y las modalidades del sala io; el pasaje o iene egulados el p ecio, el i ine a io, el ho a io; la conso e, el de echo á la manu ención y á la p o ección; pe o ni el ope a io p e é en el con- a o el acciden e de que puede se íc ima en el abajo, ni el pasaje o p e é la ca ás o e que puede ma a lo ó mu ila lo, ni la esposa a a de la e ible en e medad que puede a uina su salud pa a siemp e. Así pues, hablando según la eo ía, debe emos deci que en la mayo pa e de los hechos culpables enemos una culpa ex a-con encional. Pe o en e la culpa con ac ual y la ex a-con ac- ual hay en ma e ia de p uebas, de medida, de esponsabilidad, de p ocedimien o, di e encias que explican el po qué algunos esc i o es quie en sos- ene la culpa con ac ual donde no hay más que una culpa ex a-con ac ual (1). (1) Véase pa a es as di e encias, en e o os, Mosca, Nuo i s udi e do ine sulla colpa, pág. 2y siguien es, Roma, 1897; Chi oni, Colpa ex a-con a uale (en la Col- pa nel di i o ci ile odie no), ol. I, Tu ín, Bocea, núme- o 54. 56  ALFREDO ANGIOL1NI An e odo, hay una di e encia en cuan o á la p ue- ba, pues o que mien as en ma e ia ex a-con ac- ual incumbe al 'pe judicado, quien debe in en a como ac o la acción pa a p oba que el daño ha sido ocasionado po culpa del dañado (a s.1151 yI312), en ma e ia con ac ual incumbe al causan e del daño que es demandado, el es ablece que el incumpli- mien o ó la demo a en la ejecución de la obligación ha de i ado, sin culpa suya, de caso . o ui o ó de ue za mayo . En segundo luga , es opinión gene almen e admi- ida, aun cuando discu ible, que cuando se debe juz- ga . de la esponsabilidad del e ce o en ma e ia ex a-con ac ual,. se es inja á los e ce os indica- dos en el a . 1153 (pad es, u o es, pa onos, p e- cep o es, e c.), mien as que en ma e ia con ac ual, la esponsabilidad se ex iende á odos los e ce os y no llega á al a más que po la in e ención de una causa ex aña (a . 1225). O a di e encia, pues a de elie e especialmen e po Chi oni, es á en - que la en idad de la culpa aqui- liana es al, que á di e encia de la con ac ual, la con ención de las pa es no puede sup imi la ni modi ica la en cuan o á su g ado. Po muchos esc i o es— que sin emba go han encon ado mode namen e oposi o es doc os y alien es—sos ienen que solamen e en ma e ia con- ac ual debe nos de ene nos en la culpa le is y exi- gi po an o la diligencia de un buen pad e de a- milia, que po el con a io, en ma e ia ex a-con- encional se esponde has a de aquella mínima al a de pe spicacia en que pod ía incu i has a un hom- b e de p e isión o dina ia: in lege aquilia e le issima culpa eni . Es ú il aho a e , pa a comp ende po qué en mu- chos casos se discu e an o si hay culpa con encional ó ex a-con encional, cuál de las dos o ece mayo es DE LOS DELITOS CULPOSOS  57 Ven ajas y hace de mejo condición ju ídica al pe ju- dicado, á la íc ima. La culpa ex a con ac ual p esen a pa a el pe ju- dicado la en aja de pode comp ende ambién la imp udencia y la negligencia lige ísima, de pode es ablece po lo an o en mayo núme o de casos la esponsabilidad del causan e del daño, y p esen a ambién la de no pode se sup imida ni modi icada en cuan o á su g ado. Es as dos en ajas, sin emba go, son en la p ác- ica muy p oblemá icas. Po lo que oca á la culpa le issima, puede discu i se que es a especie de im- p udencia casi impe cep ible es é comp endida en las palab as «imp udencia» y «negligencia» del a - iculo 1152, y puede no a se además que muchos esc i o es, basándose en la inexis encia de la ipa - ición de la culpa, niegan una culpa le ísima (1). Po lo que espec a á las limi aciones que las o- lun ades con a an es pueden lle a al g ado de . culpa, en muchos casos ales limi aciones se esuel- en en la nada, pues o que el con a o de que se discu e es áci o y no pueden exis i en él áci as su- p esiones y eliminaciones. Cuando exis e el con a o, es di ícil que una pa e se a e a á p opone de oga- ciones y limi aciones á la ley, y ambién es di ícil que la o a pa e enuncie, hoy que odo el mundo adquie e cada día más conciencia de sus p opios de- echos, á lo poco que la ley asegu a. Es de no a además que no se ía di ícil mos a que en ales ca- sos el consen imien o dado á las es icciones, á las limi aciones, no es álido (a s. 1108, 1111 y 1112) y que, cuando en el pe judicado hubiese ealmen e la in ención de no pedi el esa cimien o, no se p e- ('1) Fe ini, Palab a: Azione di danni en la Enciclope- dia giu idica i aliana, en ega núme o 153-155, núme o '1-3; y ambién Mosca, ob. ci ., páginas 40-47. 58  A LFREDO ANGIOLINI sen ada como ac o , aun no exis iendo en el con a o limi aciones de clase alguna. En en e pues de es as en ajas, que se educen á bien poco, el pe judicado encuen a, con la culpa ex a-con ac ual, el más g a e de los incon enien- es. Ha de p oba co no ac o que el daño depende de culpa del que lo ha causado. Así po ejemplo, la íc ima de un acciden e que busca la epa ación del daño su ido, ha de o mula hechos p ecisos, pe inen es y admisibles según los é minos del p o- cedimien o; hab á, pues, de es ablece la exis encia de un mecanismo de ec uoso á- de una . ins alación pelig osa, una ausencia de p ecauciones, en suma, un lecho cualquie a que sea epu ado ilíci o y cons- i uya una culpa e e ible al pa ono á á sus enca - gados. Fo mulada la demanda, queda po p oba la e dad de los hechos, ó po medio de documen os explíci os, caso de que los haya, ó po medio de in- o mación es i ical. Aho a bien, ¿quién no comp ende que semejan e p ocedimien o es i ánico y pe judicial al ope a io po las dilaciones que ocasiona, po las imposibili- dades que c ea cuando no hay p uebas, cuando el acciden e lo ha des uido odo, como ecuen emen e acon ece; cuando los es igos po miedo de pe de el abajo no quie en depone con a el pa ono; cuando el ope a io, en e mo, mu ilado, sin medios, no iene la ue za necesa ia pa a in en a la acción, ni dine o pa a p ocesa á un indus ial que sab á da la gas á la. causa, aun en la hipó esis de de ensa g a ui a? Añadase á es o que la culpa con ac ual se ex- iende á odos los e ce os, mien as que, según la opinión. de muchos esc i o es, en la ex a-con ac ual los e ce os son limi ados, y ácilmen e comp ende- emos que l.os que con la ley en la mano, sin e o - ma el Código ci il, quie in u ela mejo los de e-7 chos de los pe j udicados y asegu a les el esa ci- DE LOS DELITOS CULPOSOS  59 mien o, ecu iesen á la eo ía con ac ual imagi- liando así que en el con a o de abajo, po ejemplo, una de las obligaciones del emp esa io, del indus- ial, uese la de es i ui al ope a io sano y sal o á si mismo (1). Pe o si que emos pe manece ieles á los p inci- pios de la ley posi i a y de la doc ina, es e con- a o no es más que una icción y deja á ca go del ope a io las desg acias dependien es de culpa suya, po que en las obligaciones con ac uales hay in- - cumplimien o solamen e cuando exis e culpa. Quedan, pues, pa a asegu a el esa cimien o en los hechos culpables los a ículos 1151, 1152 y 1.153 (2), ex ualmen e copiados de los a ículos 1382, 1383 y 4384 del Código ci il ancés, y que son la cosa más mezquina que pueda imagina se. Bas a ía pensa que en el Código ci il se epi en, casi con idén icas ases, los p incipios del de echo omano, pa a queda pe suadidos de ello, ya que, (1) Sauze , De la esponsabili é des pa ons is-e - is des ou ie s, 1883; Sainc elé e, De la esponsabilicé e de la g a an ie, B uselas, 1884; Cogliolo, Codice dei aspo a e o ia i, pág. 97. Véase en e u ación, en e o os, Ra o, La esponsabili e dei pad oni negli in o uni del la o o, en la Legge, p. II, pág. 603, 1896, donde puede ambién encon a se una ú il bibliog a ía sob e es e in e esan e asun o, en especial de au o es ex anje os. (2) He aquí es os a ículos del Código ci il en sus é - minos p ecisos: «A . 1151. —Cualquie hecho del homb e que capea daño á o os, obliga á aquel po culpa de quien.,.;,, p oducido, á esa ci el daño » «A . 1152.—Cada uno es esponsable del da w qu ' e ha ocasionado, no solamen e po un hecho p o09y si io ambién po negligencia ó imp udencia p opia*._ «A . 1I53.—Cada uno es á igualmen e obligado-; io sólo po el daño que ocasiona po un hecho p opio, sino am- bién po el que es p oducido po ob a de las pe sonas de que debe esponde ó po las cosas que iene én cus- odia.» 66  ALFREDO ANGIOLINT al que no se ha dado causa es una de las inju ias más g a es. Po una pa e, pues, se iene la in- ención de esa ci el daño, po o a la de de en- de se del imp uden e, del- negligen e, del impe i o. Na u almen e, la sociedad ha de a a de conse- uni del modo más sencillo, más ácil, más llano, es os dos ines á los que es necesa io p o ee . Aho a bien, es e iden e que, muchas eces, los dos ines pueden consegui se con una medida única, ya que bas a á menudo pa a la u ela de los co-asocia- dos sabe que el mal ha sido esa cido po quien lo ha causado. En onces ha de es ablece se, como me- dio único y elicaz de de ensa social, el esa ci- mien o del daño; de es e modo, la sociedad hab á eaccionado como e a necesa io con a la acción pelig osa, an ici ilizada del damni icado ; añadi á, con el ecue do del dine o pagado, un mó il más pa a hace cau o al culpable, y po o a pa e, hab á sa is echo e iden emen e aquel ins in i o y di undido sen imien o que quie e que el daño in- jus o aya seguido de la. epa ación. En g an pa e de los casos, el esa cimien o, mi- ado bajo cie o aspec o, desempeña las unciones de pena; no sólo si e pa a esa ci el daño causado, sino ambién pa a cas iga la ac i idad imp uden e,, negligen e del culpable-. Resa cimien o y pena son pa a noso os dós as- pec os di e sos de un mismo hecho, y en la mayo pa le, de los casos se compene an de al Modo, que esal a imposible deci dónde acaba el esa cimien- o y dónde comienza la pena. Pa a acla a mejo nues o pensamien o, es ú il in es iga el o igen de. la obligación al esa ci mien o y á la pena. Binding (1) sos iene con mucha agudeza que el (1) Binding, Die No men und i e e Uebe e ung. DE LOS DELITOS CULPOSOS  67 'esa cimien o no es una consecuencia del deli o, y :basa su ase o en un a gumen o que sus ad e sa- ios no han log ado des ui : que si e dade a- men e de i ase la indemnización como la pena de la culpa, con la culpa hab ía de cesa , ex ingui se, siendo así que en ealidad 'sob e i e has a después de la mue e del au o del cieli o. Hemos hablado de la agudeza de la opinión de Binding po que el mejo modo de hace e la di- e sidad de dos hechos, de dos ins i uciones, es bus- ca su o igen en luga es dis in os. En ealidad, sin emba go, nadie ha seguido la opinión de Binding, y se sos iene que el e dade o o igen de la obligación al. esa cimien o es el deli o ci il, la lesión del de echo p i ado. Cuando la lesión del de echo, dicen los ju is as, ha sido olun a ia (y pa a ellos, ya lo sabe nos, la olun ad ambién se encuen a en la negligencia y en la impe icia), su ge la obligación del esa ci- mien o. En cuan o á la pena, se pa e del p incipio de que el deli o penal no exis e po lo egula si no hay dolo (y sin emba go se cas igan algunos deli- os de culpa), y se dice que se conmina la pena no cuando hay un ag a io j u idico que epa a , si io cuando hay una olun ad di ec amen e ebelde al o den ju ídico y social, pa a a i ma el p incipio conculcado del o den, la au o idad del magis e io social; que la lesión de un de echo no lle a siem- p e á la pena, sino al esa cimien o si hay una azón in ínseca, mien as que el deli o no siemp e es una lesión de de echo p i ado. La pena, pues, es á más di ec amen e encaminada á la u ela del in e- és público, el esa cimien o á la del p i ado. La p ime a se end á sólo cuando es o endido un g an in e és público, cuando la inju ia sea lesi a de ma- ne a que pueda conside a se como pun o de mi a 68  ALFREDO ANGIOLINI del lesionado , no an o aquélla su pa icula apn,» ación que se e leja en la u ela del indi iduo, sino su po encia gene al de aplicación á odos los co- asociados. Es os c i e ios, como hacía no a el mismo he sd- ¡os p esen aba, Fe ini (1), no son de aplicación Lla a y expedi a, y la insegu idad depende del hecho de que e dis ingui un in e és p i ado y o o pi .. Wieo. Cuando el deposi a io que iene en cus odia una cosa mía la pie de y no quie e esa ci me del daña, ambién hay en ello una cie a pe u bación social, una cie a o ensa al in e és público, el cual exige que el negligen e esponda de su negligencia. Es o demues a que, en muchos casos, la epa acióñ del daño es una medida, no sólo pa a u ela del in- e és p i ado, sino ambién del público. Po consiuien e, la dis inción en e in e és pú- blico y p i ado, al como se aplica, es un e eno insegu o y esbaladizo. Más bien debe íamos deci q u e. algunas eces, á la lesión del de echo acompaña ambién una cie a pe u bación pa a la sociedad. El indi iduo au o del daño es mi ado en onces como pe sona an i-ei ilizada con a la cual es p e« siso eacciona con medidas que, á bien la sepa en. de !a sociedad, ó la cas iguen en aquella ac i idad en que se demues a pelig osa ; á disminuyan s i Ma imonio en aquel an o en que deba supone se que es a disminución se á un mó il pa a hace la cau a en el po eni . lie aqui el undamen o cien í ico de la pena: de s i a del p incipio ya indicado según el cual han de oma se con a el que es emible las opo unas Te, didas en de ensa de la sociedad. Po o a pa e, el de echo al esa cimien o (1) Fe ini, E nciclopedia giu . i al., lug. ci . DE LOS DELITOS CULPOSOS  69 e i a en nues a opinión del deli o de un indi i- o; de i a po el con a io del hecho de que el -indi iduo ha sido lesionado injus amen e en sus pe enencias, en sus de echos. Tan e dad es es o que, según nues a eo ía, como e emos mejo después, el indi iduo, sea íc ima del caso o ui o, de ue za mayo ó de pe sona que no pueda espon- de de sus ob as, iene de echo siemp e á se in- demnizado del mal su ido. Es de no a en es e pun o que la e ibilidad no se ex ínseca solamen e en hechos lamen ables con- a los cuales p ecise una de aquellas medidas que hemos eco dado (seg egación, p ohibición de una p o esión, mul a. e c.); á eces, la acción de un homb e puede se imp uden e cuando ocasiona un daño solamen e en cuan o el au o no quie e epa- a aquel daño, como se ia necesa io y pod ía ha- ce lo. Así, en igo de é minos, pod emos deci que cuando el indi iduo es obligado po la ley con a su olun ad al esa cimien o, ese esa cimien o oma un ca ác e penal si se qui a á la palab a «pena », como lo hacemos noso os, odo sen ido de deshono , de e güenza, pues o que ob a como eacción con- a la doble inci ilidad mani es ada po el damni i- cado con el hecho culpable y con la nega i a á in- demniza . El e o en que han incu ido odos os ju is as es el no ado po Binding, ó sea el de que e e e i el esa cimien o al deli o. Es e- e o se enlaza ín imamen e con el p inci- pio jus o y cien í ico de que odo daño debe se esa cido, y po e ec o de es e enlace se a ibuye- on al esa cimien o ca ac e es especiales que, según se dijo, le di e encian de la pena. Toda ez que pa a asegu a en el mayo núme o de casos la obligación al esa cimien o, e a necesa- T. I  6 70  ALMEDO ANG/nL/NE io supone lo obliga o io, aun después de la mue e del culpable, po i ud del pa imonio que pasaba á los he ede os; oda ez que pa a sa is ace las mis- mas exigencias e a p eciso a i ma que has a donde pa ecía meno la esponsabilidad mo al y donde des- apa ecía la emibilidad, quedaba siemp e la obliga- ción á la epa ación del daño, cualquie a que uese lo p opo ción de és e; po lo menos se hacía nece- sa io qui a le aquel ca ác e odioso é in aman e que enían las penas, y se dijo que pena y esa ci- mien o son dos ins i uciones comple amen e dis- in as. Y en e an as o as cosas, al a i ma es o se ol idó que muchas eces el homb e sien e como mal mayo y po an o como pena más g a e la obligación de esa ci el daño p oducido po su ob a malé ica, que el de su i algunos meses ó algún año. de eclusión. ¿Cómo su ge, pues, se p egun a á, la obligación al esa cimien o en el hecho culpable? Todo el inundo e que en es e campo desapa ece en gene al oda azón de emibilidad cuando el que ha causado el mal lo epa a. Algunas eces, sin emba go, el esa cimien o no es eacción su icien e con a el pelig o que el indi iduo ha mos ado, y en onces se ecu e á la pena. El damni icado injus amen e iene siemp e de echo al esa cimien o, que es exi- gido al indi iduo po azones de con eniencia, ya que con una sola p e ención pueden consegui se .dos } i en os: ep imi la emibilidad y esa ci el-daño. Nues as ideas queda án más acla adas si discu i- mos el alo y la impo ancia que p esen an las di- e encias no adas po los ju is as pa a sepa a el e- sa cimien o de la pena. Se dice en p ime luga ('l) que mien as pa a la Fe ini, oh, y lug. ci .—Véase, en e o os Ga o.- alo, (-: in inologia.•  • - 4 DE LOS DELITOS CULPOSOS ná bas a la in acción de la no ma, és a no es su- len e pa a el esa cimien o, el cual no pod á pe- di se sino cuando hay un daño. En es e pun o, sin no a que la escuela on oló- gica, clásica, con adice sus p incipios cuando de- cla a que puede exis i deli o sin daño inmedia o, no c eemos que es á di e encia sea al que pueda da una isonomía dis in a á las dos ins i uciones. Es na u al que á un pa icula no se le pueda esa - ci el daño cuando és e no se ha p oducido, pe o n o es en modo alguno na u al ele a es e sencillo he- cho á axioma ju ídico, y deduci de él que las medi- das que se oman cuando no hay daño son siemp e penas.- Con es e c i e io, po que es p eciso ep imi la ac i idad imp uden e del indi iduo cuando podía p oduci un daño que po casualidad no sé ha p o- ducido, debe íamos deci que es una pena la mul a que el Es ado se luce- paga po es e indi iduo, Mien as que en el caso de que el daño se haya p o- ducido y que la epa ación de és e si a sin necesi- dad de más á las exigencias sociales, debe emos deci que , enemos un esa cimien o. La conclusión que de i a ía de aquel axioma ju ídico se ía la si- guien e: en un hecho idén ico, en su po encialidad emible, se adop a ía la medida más g a e allí donde no se deplo ó ninguna consecuencia y en- d íamos únicamen e la medida menos g a e, la ci- il, cuando al hecho imp uden e siguiese el acon- ecimien o lamen able. En ealidad. po el con a- io, es necesa io deci que, en las hipó esis imagi- nadas, el esa cimien o desempeña ambién las unciones de pena, de de ensa social, y que la pena con iene en cie o modo el esa cimien o del daño po encial que se encuen a en la ob a imp uden e del culpable. • El segundo. ca ác e di e encial se hace consis i 71 72  ALFREDO ANGTOLTNI en que mien as la pena se mide con la in ensidad de la culpa, el esa cimien o se mide según el daño. No hay epugnancia, esc ibe Binding (l), en caso de g a e daño ocasionado á la cosa ajena con negligen- cia le e, en hace aumen a la en idad del cieli o, y en man ene la en es echos lími es donde el daño ué pequeño, bien que p oceden e de dolo más in- enso. Po nues a pa e, no acilamos en decla a que al p incipio epugna á la conciencia y á la jus icia.-- Es jus i icable cuando iene á a i ma el p incipio indiscu ible de que el daño injus amen e su ido debe esa ci se en oda su can idad, pe o es absu do cuando quie e conclui que el eo de culpa le e ha de esa ci el g a ísimo daño que puede habe p o ducido, y pone de mani ies o el e o que hay en que e e e i el esa cimien o al cieli o. Pod á de- ci se alguna ez que donde había conciencia de la causa y p e isión de los e ec os dañosos, es os e ec- os habían de es a p esen es en su mayo ex ensión posible, y que, po lo an o .. ha p e is o y no ha p e enido debe esa ci ' los daños cualquie a que sea su g a edad, pe o no siemp e pod á a i ma se que una culpa pequeña pueda lle a á un esa ci- mien o one oso. Al encende la pipa, un pob e homb e' i a im- p uden emen e el ós o o ce ca de un paja . Se pega uego á és e, y después un ien o impe uoso que (1) Con Binding es án de acue do Cogliolo (en el o i dei T ibunoli, pág. 985; 1891), y Mosca (ob. ci ., pági,-. 11.11,S 41 y 45). Se oponen á ellos o os esc i o es como . P oudhon, Sou da , La ombié e, Demolombe, odos ci- l dos po Mosca, y Dailoz, quien esc ibe-(Recuei alphal» bé i ue, V. obliga ion) que cuando el acciden e no es más que el esul ado de una impe icia lige a, los jueces• deben concede el esa cimien o á la pa e pe judicadai.., pe o pueden ija lo en una suma módica. DE LOS DELITOS CULPOSOS  73 pieza á sopla lo comunica á los campos, á los p óximos, de modo que el daño llega á se "UCalculable, eno me. Aunque no demasiado le e, ., e ela la culpa de aquel pob e homb e una emibi- lidad al que haya de obligá sele á odo aquel e- sa cimien o? De ningún modo: la indemnización, y aquí apa ece su ca ác e penal, se á p opo cionada á la emihilidad. • Po o a pa e, una culpa g a ísima., eno me, ha p oducido un daño le ísimo. Si de es a culpa ha- Mese de i ado un daño mayo , el esa cimien o po- día po sí solo conside a se su icien e, pe o en es e caso se i á de bien poco, y po consiguien e en- d emos qué añadi la mul a, que i á á pa a al Es ado. Se dice en e ce luga que la obligación al esa - cimien o no ha de causa su imien o al clamni ica- do , mien as que po el con a io la pena p oduce •,su imien o. ¿El esa cimien o no ha de p oduci su imien o? Es a especie de impe a i o ca egó ico es absolu a- men e pue il y ol ida lo que es á demos ado po la' p ác ica, lo que ha sido adqui ido po la ciencia. Una disminución de pa imonio puede ocasiona un su imien o mayo -que algunos meses de cá cel; no se puede dis ingui en e una pena co po al y una cons icción á cede dine o: ambos hechos .p odu- cen el mismo enómeno, el dolo . Cuali a i amen e, es e dolo es único; cie amen e puede di e i en la can idad, pe o no siemp e ni en odo caso se á el p oducido po la de ención ó po la eclusión el más ad e ido y su ido. Pa a hace no a aún mejo la di e encia, se añade que en el esa cimien o no es á es ablecida la conmu ación que iene e ec o en la pena pecunia- ia, en la cual se esponde con ellcue po cuando no se puede esponde con el dine o. 74  ALFREDO ANGIOLINI Apa e de que en ez de a i ma es e 'hecho con- end ía expone las azones que jus i ican la con- mu ación (le la pena pecunia ia, nos pa ece .na u al que el esa cimien o no se conmu e en la pena co - po al. La pena co po al ha de se pa a quien se mues a e ac a io á la ida social, pa a quien e- p esen a un pelig o pa a la co-asociación, y e da- de amen e, ninguna an i-socialidad demues a el que iene la desg acia de se insol en e. Después, en su en idad, semejan e di e encia c eada po el lee gi: , ..lado es bas an e discu ible pa a los ines de la • jus icia, pues o que nos pa ece siemp e con o me á los p incipios de la jus icia que aquel que pod ía salda sus cuen as con dine o, haya de i á la cá - cel si no lo iene. Los au o es de la dis inción an más allá y dicen: el esa cimien o puede se pagado po o os, la pena debe se su ida po el indi iduo. •  - En p ime luga , puede obse a se que ambién la pena es su ida po o o cuando se p esen a an e la jus icia y se decla a culpable. La di e encia es á solamen e en que si la jus icia llega á conoce la e dad, cas iga en el deli o al e dade o culpa- mien as que en ma e ia de esa cimien o nada hace. ¿Flaco bien, hace mal el legislado al ob a así? Es un p oblema sob e el cual se ia p eciso discu i y que se ía in e esan e. (.ie amen e que, como el damni icado esponde del esa cimien o con su pa imonio, no se pod á F.wol ibi que alguien aumen e es e pa imonio con sus bieees p opios, no se pod á en gene al exigi que haga e ec i a la indemnización el agen e culpa- ya que, una ez esa cido el daño, desapa ece la p eweapación y el pelig o co ido po la sociedad. Es o no es, sin emba go, una • di e encia sus an- cial en o el esa cimien o y la pena: bas a pensa DE LOS DELITOS CULPOSOS  '75 que las mul as, enume adas po odos en e las as, pueden muy bien se pagadas po indi iduos e no son culpables, y el Es ado, cuando ha ob e- mido el pago, no conside a si el dine o pe enece e dade amen e al condenado ó bien á alguien que se lo haya p es ado ó egalado. Con la cua a di e encia que se es ablece en e pena y esa cimien o, se a i ma que á la obligación del esa cimien o no co esponde un de echo del Es ado, an o que la íc ima puede, si lo c ee con- enien e, no acciona en demanda de esa ci- mien o. Noso os sos enemos que al di e encia no iene azón de exis i , y que más bien debe ía el Es ado en muchos casos obliga al damni icado al esa ci- mien o. Si el pa icula no quie e ó no de-be se indemni- zado (pues o que, según e emos, ambién hay casos en que no debe se lo), el pa icula nada exigi á ni ecibi á del Es ado, que es la pe sonalidad enca - gada de indemniza inmedia amen e á las íc imas del ag a io ajeno; pe o el Es ado end á siemp e el de echo, casi di íamos el debe , de exigi el esa - cimien o del daño, pues según nues a eo ía des- empeña las unciones de ins i ución de de ensa so- cial. En es e caso enemos e iden e la p ueba de la es echa conexión que hay en e esa cimien o y pena; an o es así, que en al hipó esis no sab íamos deci si aquel. dine o es pagado á í ulo de esa ci- mien o ó si ep esen a una pena. Cuando el Es ado se ija po ales p incipios, cuando la íc ima sepa que el dine o que enuncia en a en las cajas del E a io público, los que hoy, a emo izados po las amenazas, engolosinados po o e as, dejan ine e su de echo, lo eje ci a án mos- ándose ciudadanos que ienen conciencia de los de echos que la jus icia y la ley les a ibuyen. 82  ALFREDO ANGIOLINI que una pe sona no dis ingue, no puede en ia i- b aciones que sean ad e idas po ella. ‘. Es e es un ca ác e común que se encuen a en odos los deli os de culpa, an o en la imp udencia g a ísima del ube culoso que después de habe - - ma ado dos muje es pide una e ce a, como en la leViSi a del ope a io que ocupado du an e cua o ó cinco ho as en el anspo e de lad illos, deja cae uno que ompe la cabeza á un anseun e. He aquí, pues, cla amen e la di e encia en e- de- li o de culpa y deli o de dolo: en és e, el esul ado noci o es concien e y que ido, . en aquél es incon- cien e, y puede po lo an o llama se in olun a io. Sin emba go, aun educiendo nues o examen al solo deli o de culpa, podemos hace una g an dis- inción cuando nos emon amos á la causa •inme- dia a del e ec o desas oso, á la que llaman los clá- sicos la acción olun a ia y po la cual p ecisamen e dicen ellos que cas igan el deli o de culpa. Po un lado, enemos hechos culpables en que la causa in- media a que ha p oducido el e ec o ha sido concien e pa a el au o , y puede•po an o llama se que ida; po o o enemos cie os hechos en los cuales aque- lla acción no ha sido ni siquie a ad e ida: su au- o ha ob ado au omá icamen e, como • una. máquP na, y •no se ha p oducido una modi icación sensible en su sis ema ne ioso. Pa a ol e á los ejemplos más a iba ci ados,. en la hipó esis del ube culoso que no iene una igno- ancia supina ó no es á en e mo de men e, el ac o. de! ma imonio que con ae es un ac o indiscu ible- men e que ido po él, un ac o que.él sabe y cono- ce. Po o o lado, en el hecho del pob e albañil que (.11 . .spin-s de cinco ó seis ho as de con inua a iga es á cansado, aba ido y abaja mecánicamen e, se ía ab- su do sos ene que üs concien e la caída de la pie- d a; la mayo pa e de los homb es no males, cuan- , - a ,o o- ae ab' ?je• Lag' DE LOS DELITOS CULPOSOS  83 o se encon ase en sus desg aciadas condiciones, od ia da luga á aquel desdichado acon ecimien o. Así enimos á lle a al deli o de culpa una dis- inción undamen al que en seguida eco da emos: po un lado, enemos como delincuen es culpables una ca ego ía de pe sonas que no quisie on el e ec- o, pe o quisie on la causa; po o o, una segunda ca ego ía que no ha enido conciencia ni del e ec o ni de la causa, que ha p esenciado el an eceden e y las consecuencias con el mismo es upo y el mismo dolo . Cualquie a comp ende inmedia amen e la di e en- cia sus ancial que exis e en e ambas ca ego ías. Si el au o no se ha dado cuen a de la causa inmedia a que es aba á pun o de p oduci se, no ha podido su - gi en su men e el pensamien o de las elaciones p obables con aquella causa, de las consecuencias, de los e ec os que de ella podían de i a , ni los cen- os inhibi o ios. podían na u almen e in e eni allí donde no había acción concien e. Pe o si la causa ha sido concien e, ha podido hace que se des- pe asen odos los es ados psicológicos que se enla- zan con la acción lle ada á cabo po el indi iduo. Po consiguien e, és e es culpable de una imp uden- cia que á menudo puede llama se ayana en el dolo y se con unde casi con és e; los c iminalis as clási- cos di ían que enemos la culpa la a, la culpa con p e isión. Pe o oda ez qüe se nos pod ía obje a que di í- cilmen e la causa inmedia a deja á de se ad e ida po la conciencia, se á bueno eco da que un ac o que en p incipio se ejecu a concien emen e, con el iempo se con ie e en inconcio, se ejecu a sin que se no e la modi icación ne iosa que inialiblemen e se p oduce; co no o iginada po el con inuo eje ci- cio, enemos casi una especie de memo ia o gánica ó medula . 84  ALFREDO ANGIOLINI He aquí lo que esc ibe á es e p opósi o uno de los más insignes ana ómicos anceses, Debie e «SI se ejecu a g an núme o de eces ac os concien es, que idos al p incipio, se an c eando po la epe i- ción en el eje ce eb o-espinal asociaciones dinámi- cas de inidas que en a án en juego pa a lle a á cabo, ¿' .1 mane a d.e cliché. una epe ición cuando in- e enga una olun ad ' ó una sensación». Así, el que ap ende un abajo cualquie a, descompone y analiza en cie o modo los iempos de aquel ac o complicado, y cuando po e ec o del eje cicio que lle a al hábi o, su sis ema ce eb o-espinal ha egis- ado la se ie de los ac os concien es y que idos que cons i uyen la acción complicada, es deci , cuando es é o mada la memo ia o gánica ó medula , pod á lle a á cabo la acción casi sin sabe lo, sin pensa si- quie a en ella. Es a es la azón úl ima, ocul a en p oceso psico- isiológico, de que cie os especiales deli os de culpa apa ezcan jus i icables y excusables, y de que pa ezca inhumano cas iga á sus au o es. No sola- men e en ales acciones no se ha que ido ni ampoco p e is o su e ec o, sino que ni siquie a se ha que- ido la causa inmedia a que ha dado luga á aquel e ec o, po que el abajo con inuo, me ódico, uni- o me, á que es á obligado el culpable, con ie e el mo imien o en mecánico y hace enmudece la con- ciencia. El indi iduo ob a en onces inconcien e, au omá icamen e, como la ana decapi ada que .. ,de- ca a mo imien os complicados. Tenemos, pues, una dis inción undamen al de los deli os de culpa en deli os come idos sin se concie e ni la causa o igina ia siquie a, y sin que la p e isión se hallase en es ado de cla idad, y de- (1) Debie e, .Le c áne des e iminels, pág. 315. Lyon, 1895. DE LOS DELITOS CULPOSOS  85 s n que la causa inmedia a e a concien e y po o ácilmen e imaginado, p e is o el e ec o. En e úl imo caso, po lo egula la j e isión hab á ie'exis i en él; en el p ime o puede deci se que no se encon ó p e isión, po que aun en el caso de habe la habido, no salió del es ado p imo dial, He aquí de es a mane a dos clases de emibilidad bien dis in as, que me ecen se sepa adas y conside adas di e en emen e. En el caso del si ilí ico que se casa, hay una ne- gligencia g a ísima, casi di íamos una al a de sen- ido mo al, una anes esia de los sen imien os al- uis as. La idea de que su en e medad e a con a- giosa, debía hace su gi y hace ence el pensa- mien o de no con ae ma imonio pa a no causa daño al p ójimo; pe o el sen imien o al uis a, caso de habe su gido en la men e del culpable, ha que- dadokencido po o os más ó menos egoís as y el deli e en e—hienpodemos llama le así—ha sac i- icado los de echos y los in e eses ajenos á lo que él se igu aba se su bien y su. in e és. En es e caso, pues, la emibilidad depende del hecho de que en el indi iduo se no a un de ec o de aquel sen ido de socialidad que ha de es a desa olladísimo en los conso cios ci ilizados, y la pena hie e, más que á un imp uden e y un negligen e, á un o pe egoís a, á un, homb e desp o is o de sen ido mo al. En el caso del albañil que ma a á un anseun e con el lad illo que se le ha escapado de la mano, la p e isión, si es que la ha habido, no ha exis ido cie amen e en el ac o an eceden e y causa inmedia a de la desg acia; la emibilidad po consiguien e apa- ece bas an e meno , la esponsabilidad debe dismi- nui se y has a puede se sup imida. Al lado de es as dos ca ego ías de delincuen es culpados, se encuen a o a que iene ambién su azón de se y su base cien í ica, T, I  7 86  ALFREd0 AN'GIOL/141 En las hipó esis que hemos p esen ado, cuando la causa inmedia a es concien e, su ge po necesi- dad de las cosas (ya lo hemos is o) el pensamien o del daño que, aun augu ándose, no se e i ica; así, el emp esa io que en una indus ia pelig osa no p ocede con la cau ela debida, p e é el acciden e que puede sob e eni , aun augu ándose, na u al- men e, que no end á e ec o. Puede da se sin emba go que en cie os casos sea concien e la causa, y de lodos-modos no se o me la p e isión. Imk idemos po ejemplo un cazado que, con la p isa de sen a se á la mesa, deja en un cua o la es- cope a sin desca ga la. Es a acción • puede se con- cien e, pe o puede muy bien sucede -que no su ja en la men e del indi iduo la p e isión de los e ec os pe niciosos que de al acción pueden de i a , y que el homicidio p oducido con aquella escope a pu un desg aciado acciden e, le coja al cazado coi N un hecho imp e is o. Nos hallamos en en e de un' di- e so g ado de emibilidad que no es di ícil alua y ap ecia . ¿Cómo se han e i icado en es e caso la imp u- dencia y la negligencia? Una de las cosas que dis ingue al homb e de a - len o del homb e de le adu a común, es el; e e- laciones lejanas en e hechos. que pa ece ían desli- ; • ados y sin ninguna conexión, ep oduci en un - ins an e los e ec os, las consecuencias, el alcance de una acción, de una ley, de un p incipio, de un des- cub imien o. La lámpa a oscilan e de la ca ed al de Pisa hace descub i á Galileo las leyes • .del péndulo, la man- zana caída del á bol sugie e á New on el p incipio de la g a i ación uni e sal. Es os hechos demues- an m a a illosamen e lo que. decimos. Ell el ce eb o de un Galileo ó de un New on, - e 110 Bs. la DE LOS DELITOS CULPOSOS i g á de aquella lámpa a oscilan e, la caída de aque- a manzana, despie an es ados de conciencia que e iden emen e es aban enlazados y ligados con los - de cada una de las pé cepciones, pe o que en los ce- eb os de los homb es ulga es, no males, habían quedado inad e idos. De igual modo, enemos el miope que po encima de la niebla, e la pun a e de de la mon aña que le pa ece lo a en e la blancu a de las nubes; enemos el homb e de is a pe spicaz y aguda que pasa á a- és de la niebla y descub e la alda y la base de la mon aña. En nues a sociedad no se puede pedi que el homb e descub a las elaciones y ea la causalidad has a donde supie on e la y descub i la Galileo New on; pe o sin emba go es necesa io, pa a que no 'l queden pe judicados los in e eses y los de echos de los co-asociados, que odos ean y comp endan cuá- les pueden se las consecuencias, los e ec os de las acciones y omisiones p opias, qué elaciones pueden ene los hechos líci os que ejecu an con o os ilíci- os y unes os. Muy bien no a Spence que siendo el desa ollo de la idea de causalidad el índice de la supe io idad men al, cuando el ínculo ideal en e causa y e ec o, en e an eceden e y consiguien e, es á o ganizado an débilmen e' que no hace cons an e la asociación en- e la idea de un hecho de e minado y la idea de los e ec os del mismo (de donde esul a la imp e i- sión), semejan e de ec o indica cie amen e una in- e io idad o gánica y psíquica. Es a necesidad de coge p on o la elación en e cie as causas y cie - os e ec os, en e cie os an eceden es y cie os con- siguien es. aumen a na u almen e con el adelan o de la ci ilización, y na u almen e ambién, el que no posee es e pode en un cie o g ado, se p esen a en cie o modo emible, es causa de pelig o pa a la co-asociación. 88  ALFREDO ANGIOLINI Esc ibe Fe i que una ápida y comple a asocia- ción de ideas po la cual oda sensación y ep esen- ación psíquica aiga á la men e aquellas sensacio- nes y aquellas ep esen aciones que, po las pasadas expe iencias, es án con ellas en elación de co-exis- encia y sucesión, de an agonismo y semejanza, cons i uye la p ime a condición pa a el no mal me: cinismo in elec ual que p ecede á la apa ición de i- ni i a de la acción olun a ia en el p oceso isio- psicológico de que es la úl ima esul an e (1).. Es o dice Fe i hablando de la imp e isión ca ac- e ís ica del delincuen e-na o; puede hace se ex en- si o á la imp e isión de cualquie pe sona, has a á la de los que más se ap oximan á la no malidad. Tal imp e isión, como es ácil comp ende , iene ac o es especiales y di e sos: puede depende del ambien e bajo, osco, en que i e el indi iduo, de la educación que és e ha ecibido, de la al a de una buena y p ác ica ins ucción, de la poca expe ien- cia. y de mil o as azones conspi ando con odas ó alguna de las ci adas, no siendo de ol ida en e ellas la cons i ución o gánica del ce eb o. Es na u al que en el ce eb o debe habe como una ed de comunicaciones po medio de las cuales pueden despe a se es ados consecu i os de con- ciencia, y que cuan o mayo sea la complejidad de es a ed, an o mayo se á la po encialidad de aso- ciación en e las ideas más lejanas». Es as palab as esc ibía yo al ilus e Camilo Golgi, pidiéndole su au o izado pa ece sob e la explicación de es os e- nómenos his ológicos y psicológicos, y el g an hom- b e de ciencia, con co esía que aún hoy le ag adezco i ísima nen e. , me espondía en los siguien es é - minos: «No puedo deja de econoce que, si hago (1) E, Fe i, L'omicidio nell'an opologia c iminale, pág. DE LOS DELITOS CULPOSOS  89 bs acción de las ideas más lejanas, palab as que e lle an á al u as pa a mí inaccesibles, es a ase 'de su ca a iene una en onación an conc e amen e posi i a, que casi debe ía llama la his ológica». El insigne Golgi, e i iéndose en aquella ca a á un es udio suyo i ulado p ecisamen e La ed ne - iosa . di usa de los ó ganos ce eb ales del sis ema ne ioso y su signi icado isiológico, inse a el si- guien e agmen o que nos pa ece in e esan e pa a acla a nues o pensamien o: ((En e nues os cono- cimien os más elemen ales sob e la isiología del sis ema ne ioso, igu a el de que odas las unciones que acos umb a nos e e i á la ac i idad especí ica de dicho sis ema, p esen an un ínculo ecíp oco más ó menos es echo, cuyo ínculo se hace pa en e de las mane as más a iadas. O a se a e de las lla- madas asociaciones uncionales, e i icándose que la ac i idad de es a ó aquella pa e ci cunsc i a del. sis ema ne ioso aiga en acción concomi an e pa - es más ó menos lejanas esul ando de ello mani- es aciones más ó menos complejas, o a se a e de los bien conocidos ac os e lejos, el es ímulo que ha ob ado pe i é icamen e sob e los ne ios de sen ido en sus di e sas e minaciones ep esen adas po los ó ganos de los sen idos, llegado po conduc o de las mismas ib as de ansmisión cen ípe a es e lejado sob e o as pa es del sis ema ne ioso cen al, cu- yas pa es, exci adas así, con el in e medio de los ne ios de ansmisión cen í uga p o ocan una acción pe i é ica que iene un ca ác e olun a io y au omá ico. Po úl imo, pa a hace ambién alu- sión á hechos de ca ác e menos de e minado, po lo que oca á las llamadas ac i idades psíquicas, la exis encia de un in e no y complejo ínculo en e las a ias o mas de es as ac i idades en sen ido e- cíp oco y con el eng anaje de las di e sas especiales ac i idades pe enecien es al dominio de los ó ga- 90  ALFREDO ANGIOL11.0 nos de los sen idos, se nos p esen a más e iden e aún.» La conclusión á que ha llegado el ilus e ana ó- mico de Pa ia con sus es udios e dade amen e ad- mi ables, es la siguien e: «el ó gano median e el cual se coaligan las di e sas ac i idades uncionales del ce eb o y de las o as pa es del sis ema ne ioso cen al, es á ep esen ado po la ed ne iosa di- usa». La ed ne iosa, dice Golgi, cons i uye un hecho ana ómico indiscu ible, que puede se ,sis o, ocado, demos ado cuando se quie a. y el p incipio ya in- dicado que de la complejidad de es a ed depende el g ado d3 asociación, co esponde siemp e según. el pa ece de Golgi — á lo más posi i o que pudie a desea se pa a explica ana ómicamen e las compli- cadas elaciones isiológicas, sin exclui las más ele7- adas del dominio psicológico, exis en es en e las a ias pa es y espec i os elemen os del sis ema ne ioso cen al. De es a mane a sen a emos una base . genuina- men e his ológica pa a explica la mayo ó menos po encialidad en la asociación de ideas, y di emos que apa e an as o as ci cuns ancias, cuando es concien e la causa inmedia a, puede . al a la p e i- sión del e ec o si la ed di usa de que-habla Golgi no ha alcanzado, un cie o desa ollo, si no iene aquella complejidad que consigue.en el é mino me-. dio de los homb es no males. Pe o en es os úl imos iempos — según u o que decla a el mismo Golgi y según saben ac ualmen e bas a los ex años á los es udios his ológicos,---- se han di igido á la eo ía de la ed di usa objeciones en las cuales es inú il insis i aquí, y aliosos hom- b es de ciencia, en e los cuales eco da emos en p ime luga al español Cajal, han sus i uido la eo ía de la ed di usa po la hipó esis genial de DE LOS DELITOS CULPOSOS  91 onas. Según Cajal, odos los p olongamien os ü las células ne iosas, de cualquie clase que sean, minan, cualquie a que sea su modo de ami ica- ción, median e ex emidades absolu amen e lib es; en ningún pun o de su decu so se unen ales p o- longaciones., ni se anas omosan en e si ni con las p olongaciones semejan es de las células p óximas. Po consecuencia, la ed di usa de Golgi ya no exis- i ía conside ada en el sen ido p eciso de la palab a. Vend ía á se un simple en e ejido en que a ias ib illas ne iosas llegan al con ac o, se c uzan y se. in e secan'en odos sen idos, pe o sin anas omosa se nunca, sin pe de su independencia ana ómica. También la nue a eo ía del neu ona explica 111- cida nen e la ma y o ó meno po encialidad de aso- ciación en e di e sos es ados de. conciencia, y po consiguien e, es opo uno hace indicaciones sob e es a nue a eo ía que encuen a hoy g an a o . Según ella, el sis ema ne ioso es un ag egado de neu onas, es deci , de elemen os que es án cons i- uidos po la célula gan,9;liona , po su p olongación ne iosa y po su a bo ización e minal, o mando en jun o. un odo que debe conside a se como una indi idualidad ana ómica, isiológica é his ogénica, como un conjun o aislado -é independien e, ya que en el sis ema ne ioso, células y ib as no son ele- men os sepa ados,sino que o man un solo conjun o uni a io. Es os neu onas que cons i uyen el sis ema ne ioso, no es án sin emba go soldados el uno al o o, sino que se encuen an solamen e con iguos, adyacen es, y po es o ob an unos sob e o os, 110 po anas omosis, sino po simples con ac os de sus di e sas p olongaciones. Siendo así, la ansmisión de las exci aciones no. pod á e ec ua se más que po con igüidad ó po Simple con ac o: un neu ona ob a sob e o o, no po que haya ib as que an de uno á o o, sino po - 98  ALFREDO ANGIOLINI ancia en cuan o bas a na u almen e un de ec o en una de es as cua o especies de a ención pa a que se de e io e ese complicado mecanismo y pueda así p oduci se un acon ecimien o culpado.  . Las pe u baciones más impo an es pueden p e- sen a se en la ijación y en la dis ibución, sea po exceso sea po de ec o, y así enemos, an o 'en el. pode dis ibu i o como en el ija. i- o, el de ec o y el exceso., la hipop esis y la hipe pop esis (1). Cuando el de ec o de a ención es bas an e g a e„  ,11J cuando la ap os'esis esul a e iden e en las acciones, en los abajos que lle a á cabo el indi iduo, se sale, como cualquie a comp ende á, del campo de la no 7 malidad, nos encon amos en e á maníacos, me-  p o; lancólicos, his é icos, neu as énicos ó psico-as éni- sob e la ma e ia, odos saben que la a ención es p o- a de la ó bi a de nues o es udio. Po lo demás, dejando apa e in es igaciones écnicas y especiales pa ología men al, y que, po consiguien e, salen ue- cos, indi iduos odos que en an en el campo de la de aquellos indi ' duos que no p esen an al e acio pia de los cue dos. de los in elec os sanos, en suma, nes en el ce eb o y que, po o a pa e, los locos, en el desequilib io de sus acul ades, no pueden ija con enien emen e la a ención ni dis ibui la opo 7 unamen e. E p eciso, pues, cuando nos encon amos en e á un deli o de culpa, di igi el pensamien o más y. mejo de lo que hoy se hace, á los de ec os de a en- ción que se pueden p oba y expe imen a .. A eces,, nos - e ela án un es ado , mo boso y d.egene a i o c on a 0 . 1 cual se ía bien absu do de ende nos con los medios que p oponemos pa a los deli os de culpa; en es os casos, el deli o de culpa es un enómeno que acompaña á odo un es ado, degene a i o. (I) De Sanc is, oh. y lug , . ci ., pág. 78. pl DR LOS DELITOS c iLPosos  99 En algunos casos, obse a bien Impallomeni (1), el deli o inVolun a io e idencia una incu able pe - e sión psíquica, la que él llama locu a mo al y que mejo pod ía llama se delincuencia congéni a. El delincuen e-na o, del que son do es ca ac e ís icas la imp e isión y la imp udencia, poco se p eocupa á na u almen e de los e ec os noci os que pueden de- i a de su incau a acción; desp o is o como es á de sen ido mo al, de sen imien os al uis as, n.o conoce aquella p udencia y aquella ci cunspección que la solida idad y la bene olencia pa a con los demás hacen su gi y aumen a siemp e. No nos ocupamos en es as hipó esis especiales; ' equie en la in e ención del psiquia a, y cuando se nos p esen an hechos culpados come idos en es as especiales ci cuns ancias, no podemos deci que nos encon amos en e á delincuen es po culpa: se a a, como puede e cualquie a, de locos y delincuen es que po acciden alidad han come ido un deli o de culpa, pe o que, aun sin delinqui en deli os de se- mejan e na u aleza, se p esen an pelig osos, Al habla de las pe u baciones de la a ención, que emos e e i nos á las que pueden'p esen a se en el indi iduo sin que haya en él uui e dade o es- ado mo boso, ya que ambién el indi iduo medio, el que debe juzga se no mal, puede p esen a de ec- os en el mecanismo de la a ención. Bien decía Mobius (2) que el homb e absolu a- men e no mal no exis e, que odos es amos más ó menos degene ados, y po lo demás, es un hecho comp obado po los psiquia as que casi odos los enómenos psico-pa ológicos se encuen an, al menos en emb ión, en la ida psíquica no mal. Y an o (1) Impallomeni, ob, ci ., pág. 19. (2) Mobius, Compendio di neu opa ologia, pág. 148. ' u- ia, 1894. 100  ALFIEDO ANGIOLINI más ácil se á el encon a has a en el homb e no - mal un de ec o de la a ención, especialmen e mo- men áneo, cuan o que la a ención no su ge espon á- neamen e, sino que pa a cons i ui se y pa a o - ma se necesi a de un cie o es ue zo, de un cie o eje cicio. Todos es án de acue do en es o. Ribo (1) esc ibe que la a ención es una imi ación, un esul ado del ambien e, un apa a o de pe eccionamien o y un p o- duc o de la ci ilización; Izoule (2) e en la a ención un es ue zo, un ac o labo ioso é in enso al que es p eciso acos umb a se, una disciplina de la in eli- gencia; A digó (3) esc ibe que la a ención es el a ii- a se de la conciencia en un ac o de sue e que és e esul e dis in o; De Sanc is (4), po úl imo, no a agudamen e que la a ención dis ibuida supone po su in imo mecanismo un desa ollo más a anzado de la olun ad y de las o as unciones psíquicas, y po lo demás, es indiscu ible el hecho de que solamen e en un homb e de la aza más ci ilizada es á ele ada la a ención al g ado máximo de po encia y de des- a ollo, y que la muje y el niño, que ep esen an un g ado in e io en e al homb e no mal, son emi- nen emen e mó iles, dis aídos, incapaces de con- cen a y especialmen e de dis ibui su a en- ción (5). Si, pues, la a ención es un p oceso que se ha e - indo y se ha pe eccionado en el homb e bas an e a de, apa ece como cosa na u al que en el indi i- duo que ha de a ende cada día á cen ena es de he- (1) Ribo , ob. ci ., pág. 47-48y passim. (2) Izoule , La ci é mode ase, pág. 223, Pa ís, 1854. (3) R. A digó, La scienza del 'educazione, pág. 503. Pa- dua, 1893. (4) De Sanc is, ob. y lug. ci ., pág. 77. (5) Ricca di, L'a enzione nell'uomo e negli animO, pág. 20. Módeua. a' DE LOS DELITOS CULPOSOS  101 ±6os y ija se o a en es o, o a en aquello, pueda so- . 'b e eni una al e ación, una pe u bación. Dadas cie as especiales condiciones del ambien e y del o - ganismo que de e minan una ano malidad en el in- di iduo, és a se aduce y e leja inmedia amen e en la a ención como uno d.e los p ocesos psíquicos que se ha o mado a de y que po io an o, siendo más delicado, menos consis en e, se esien e mucho de odos los con agolpes. Así pues, sólo con cie a di icul ad y después de un iempo de e minado, log a á la a ención ija se con inuamen e sob e un obje o, ya que, es- c ibe Pkibo , el es ado no mal es la plu alidad de los es ados de conciencia, el poli-ideísmo, y odos saben que, ecuen emen e, el indi iduo que debe ía con- e ge oda su a ención hacia un obje o de e mi- nado, es dis aído po o as sensaciones y po o as pe cepciones. Muchas eces, en las al e na i as de la ida, el indi iduo que e dade amen e es p uden e ha de di igi su . pensamien o á a ias cosas á un mismo iempo, ha de ex ende el campo de su a ención, y pues o que, según hemos dicho, el. pode dis ibu- i o de la a ención cons i uye una ca ac e ís ica p opia de la psiquis más e olucionada, no se á nada di ícil que ese pode dis ibu i o, especialmen e en cie as ocasiones, no alcance aquel g ado que se e- que i ía, y que ese de ec o dé o igen á is es acon- ecimien os. Tan o po de ec o de la a ención ijada como po de ec o de la dis ibuida, puede acon ece lo que acon ece cuando hay un de ec o en el pode asocia- i o; puede sucede ' que, aun siendo concie e la causa_ inmedia a, no se enga la p e isión del is e acon ecimien o que á aquélla es á ligado. Y, po lo egula , lo p opio que en el caso de de ec o en el pode asocia i o, debe emos deci que in lui án en T. I  8 102  ALFREDO ANO-IOLINI la a ención el eje cicio, la educación, la he encia, que muchas eces po consiguien e el deli o de cul- pa no depende de una anomalía de la a ención que sea conna u al, o gánica, sino de una anomalía que iene sus causas ó en una mala a ención del pode a en i o, ó en la al a de eje cicio á en o as a- zones que pueden llama se ex e nas, po que no de- ben e e i se a un de ec o o gánico é inco egible en el mecanismo de la a ención. De sue e que ol iendo á la ca ego ía de delin- cuen es po culpa que han ocasionado el hecho la- men able con la conciencia de la causa inmedia a, conciencia sin emba go que nunca ha despe ado en ellos la p e isión del e ec o, di emos que han delin- quido po un de ec o en el pode asocia i o á en el mecanismo de la a ención. De es e modo enemos es ca ego ías de delin- cuen es po culpa, que p esen an di e en e emibi- lidad. Como mayo men e pelig osos (hablamos, siemp e en gene al, sin ene en cuen a las excepciones), se p esen an los que en el hecho culpado han enido conciencia de la causa, y al mismo iempo, han p e- is o el e ec o que de aquella causa podía segui se. Vend án en segunda línea los delincuen es po culpa que, aun eniendo conciencia de la causa del daño, no p e ie on sus e ec os po un de ec o en el pode asocia i o ó en el mecanismo de la a ención. Vi . np i po úl imo los au o es de aquellas accio nes culpables que no u ie on p esen es y concien- Les en su psiquis ni el e ec o úl imo ni ampoco la - causa inmedia a. Es o s se p esen an, en gene al, como los menos emibles; sin emba go. en cie os casos especiales, como e emos mejo en seguida. aun cuando nol engan conciencia ni siquie a de la causa inmedia aí, son bas an e pelig osos y noci os pa a la co-asocia. DE LOS DELITOS CULPOSOS  103 'ción. Cuando ocupan una posición pa icula pa a la cual se equie e una pe icia, una obediencia á es- peciales eglamen os, á no mas es ablecidas, y po de ec o de su in eligencia no poseen aquella pe icia ni saben aplica aquellas no mas y aquellos egla- m o n os, se mani ies an e iden emen e de g a e pe- lig o pa a la sociedad mien as pe manezcan en aquel pues o, que no consien en sus ap i udes ni su alen o. Resumiendo, pues, las conclusiones á que nos han lle ado nues os da os psico- isiológicos, podemos deci que hemos o mado es dis in as ca ego ías de delincuen es culpados: i.a Delincuen es po culpa en los cuales es con - cien e la causa inmedia a y que han p e is o el e ec o lamen able. 2. a Delincuen es po culpa en los cuales no es concien e la causa inmedia a, y po consiguien e ampoco el e ec o. 3. a Delincuen es po culpa en los cuales es con- cien e la causa inmedia a, pe o no es concien e el e ec o. La segunda ca ego ía, según hemos dicho ya, con- iene dos di e sas ca ego ías de delincuen es po culpa que ienen di e en e pelig osidad, de sue e que cuando hab emos de p esen a la clasi icación de los delincuen es po culpa pa a juzga las a ias emibilidades y esponsabilidades, á las es ca ego- ías sob eenunciadas añadi emos una cua a: la de aquellos que, aun no eniendo p e isión del e ec o ni ampoco conciencia de la causa inmedia a, delinquido po impe icia en su a e, po ino'bse - ancia de las no mas y de los eglamen os á que de- bían ajus a se. Es na u al que en es as dis in as ca ego ías, la e- mibilidad apa ece á di e en e, y la p udencia, la di- ligencia, no se medi án de igual modo, con la mis- ma balanza. 104  ALFRW,D0 ANWOLINI El emp endedo de una indus ia pelig osa en que puedan ocu i g a es acciden es, hab á de p o- cede con una p udencia que hab á de llama se má- xima, mien as que al albañil a quien las exigencias de la ida y la la ga p ác ica obligan á una negli- i gencia habi ual, se le medi á la p udencia con usa nedida di e en e, con c i e ios ap oxima i os. Lo que domina siemp e en Lodos los hechos hu- manos, es el p incipio de ela i idad según el cual, po ejemplo, en el peso de una can idad de ca bón no se mi a la lib a ó el medio kilo, mien as que en el peso de la quinina se a iende esc upulosamen e al '- cen ig amo y al milig amo. La ela i idad, no la igualdad, es lo que cons i- uye la e dade a jus icia, y p ecisamen e en home- naje á es e p incipio hemos dis inguido a ias cla- ses de delincuen es po culpa, que o a hab án de se cas igados con las sanciones más se e as que dic a la ley con a un culpable, la elegación de la socie- dad, o a hab án de se compadecidos y a ados de un modo bené olo; po que, como ya el lec o puede habe is o y como e á mejo en seguida, puede. habe en la culpa una g an maldad ó una g an des- en u a: el delincuen e po culpa puede se un egois a cumple Lamen e al o de sen ido mo al, ó un desg aciado pa a el cual su p opia acción es causa de dolo y de lu o. CAPÍTULO IV 1 1 a LA DOCTRINA POSITIVISTA EN LOS DELITOS DE CULPA Acla ado nues o pensamien o con espec o á las ideas que la ley ci il y la ley penal han es ablecido en ma e ia de deli os de culpa, es ablecidas las ba- ses cien í icas sob e las cuales debe unda se una eo ía genuinamen e posi i is a, es iempo ya de desen ol e es a eo ía en oda su ex ensión, en sus pa icula idades y en sus de alles, Pa iendo del p incipio, ya a i mado y demos a- do, de que la olun ad en cuan o lib e de e mina- ción no exis e ni puede admi i se cien í icamen e, e emos en p ime luga que, en los deli os no in- encionales, iene especial impo ancia y aplicación -la doc ina de que hay esponsabilidad sin culpa; e emos después que el p incipio según el cual odo daño injus o debe se esa cido, conduce á nega el caso o ui o al co no los ju is as lo han en -- 4.0 has a hoy, y á a i ma la esponsabilidad di a como succedánea de la indi idual; e emos. ''ico Úl- imo qué alcance y qué alo debe da laOac ina posi i is a á la causa, á la inju ia, al daño,nue son pa a los ju is as los es elemen os esenciales pa a la exis encia del deli o de culpa. los  ALFREDO ANGLOLINI A) Responsabilida d sin culpa F en e al deli o de culpa que, según ya hemos podido e , p esen a en la sociedad ac ual la im- po ancia mayo que da se pueda y me ece en su i ud una g an conside ación po pa e del legisla- do . no ha desplegado la escuela posi i a la ma a- illosa ac i idad que ha lle ado á o as pa es, no se ha ocupado amplia y pa icula men e en el deli o y en el delincuen e de culpa. El hecho es na u al, aunque á p ime a is a no lo pa ezca, y se jus i ica con pocas conside a- ciones. La escuela posi i a de de echo penal, su gida en con aposición á la clásica que había conside ado el deli o como un en e abs ac o, como un hecho ju í- dico, se dedicó al es udio del homb e c iminal, quiso descub i sus ca ac e es an opológicos y psi -cológicos, pone de mani ies o en qué di ie e del homb e no mal, pone de elie e la emibilidad, y po lo an o, u o que ocupa se especialmen e en los delineuen es en quienes el elemen o an opoló- gi e a ac o p edominan e de la p oducción del eli o. En la p ime a edición de su lib o L' como dclinquen e, inip esa en 1876, Lomb oso es udió í licamen e el c iminal na o, ol idando po com- ple o el de ocasión, que no es udió has a después de habe señalado Fe i su im p o ancia en una :4?,eida c í ica de aquel genial abajo. Sin emba go, g as a cuando el ilus e sabio habla, y minuciosa- n'en e, del delincuen e de ocasión, no dedica más que pecas lineas al delincuen e po culpa, al que él llama (14i, 3 2,en e in olun a io, clasi icándolo en e l q s p s en do-c iminales. á sea, en e aquellos «que. no son blincuen es á los ojos de la sociedad y 4, ani opologla, mas no po es o son menos cai DE LOS DELITOS CULPOSOS  107 OS d cas igables po lo que mi a á la de ensa acial ». Se enían siemp e p esen es las ano mali- dades psíquicas y an opológicas del delincuen e, en é minos que se dejaba apa e como no pe ene- cien e á la mul i ud pelig osa, al qué no los p esen- aba. Y se llegó an adelan e en es o de nega im- po ancia al deli o de culpa, que Capobianco, po ejemplo, en ó en liza pa a sos ene «que al ando en el agen e las no as somá icas y psíquicas del de- lincuen e, y habiendo acon ecido el hecho sin el concu so de la olun ad, los deli os de culpa no in- dican que el agen e ha ob ado de al mane a que se demues e emible», y Puglia esc ibió que «cuando al a la olun ad, no puede habla se de emibili- dad », y que es i acional la ep esión en los deli os de culpa, po que no deben se conside ados co no deli os. Sin emba go, es absu do sos ene que sin olun- ad no puede habe e ibilidad. El maquinis a que igno a el eng anaje de la ueda que ha de mo e y . e ena , el médico que no sabe cu a al en e mo que se le ha con iado, no quie en ni la ca ás o e ni la mue e; quizá ni las p e én siquie a, ¿pe o pod emos deci po es o que son e- mibles? Fal a en su ob a la in ención, pe o la socie- dad queda sacudida, pe u bada po el hecho o igi- nado po su imp udencia, po su negligencia, y exige que se p o ea, que se cas igue al culpable, que se u ele la ida de los co-asociados. Y el esa cimien o, obse a bien Ga o alo, no se á la única medida que hab á de o na se en los deli os de culpa; bas a á en muchos casos, pe o no en odos. La pe u bación causada po la ca ás o e á que ha dado lu g a el maquinis a igno an e, el homici- dio dependien e de la impe icia del médico, no des- apa ecen cuando solamen e queda esa cido el daño: 114  ALFREDO ANGIOLINI Algunos, como Unge (4) y Ca agna i (2) no han podido e las ex añas consecuencias á que, puede da luga es e p incipio, po que aun exponiendo la eo ía de un modo gene al, sin limi aciones, la han ci cunsc i o al caso p ác ico 'de las ca ás o es de e oca iles y á los acciden es del abajo, casos es os especiales en que sus. conclusiones son de acep a po o os mo i os. Pe o la eno midad 'de cie as lógicas conclusiones, apa ece con oda e i- dencia y es la condenación más g a e del p in- cipio. Dada la eo ía del ag a io obje i o ó de «quien.. ompe paga», se ia necesa io llama á esponde del daño á aquel que ha opezado con el pad e de' a- milia causándole así la mue e; se ia necesa io, como dice muy bien en es e pun o Fe ini, lle a á los ibunales al in eliz que, pe dida la cabeza, ompe el he mosísimo c is al del palacio de un ico seño . Cualquie a comp ende que, dado semejan e p incipio, el legislado , el juez, pod ían llega has a donde quisiesen: cuando se cas iga la causa ma e ia l ciegamen e, sin mi a la e ibilidad que p e- sen a con.. al de que , enga una ac i idad humana, se • piso ean odos los p incipios de la equidad y de la jus icia. Dada es a eo ía, muchas eces llama íamos.. esponde de los daños ocasionados á icos seño es;.. á pob es pe sonas que pa a epa a el mal. end0,á l (1) Unge , Tlandeln a?i eigene Ge ah . Zugleich lleis aq zu k i ik ole deu schen, pá g . 363, En wu s. (2) Ca agna i a a de aplica la eo ía del ag á io obje i o pa a ail ma la esponsabilidad del ipog a o, po los daños de i ados de un opúsculo anónimo lesi o del hono y del in e és ajeno; pe o se encon ó con Ve • i, quien le hizo obse a que su esis, omada an a bsolu amen e, e a exage ada e injus a. Véase &Ña posi i a, año 1893, págs. 1 O4 y 1108. DZ LOS.DELITOS CULPOSOS  '115 - que se despojadas de odo medio de exis encia; de modo que aquel p incipio, que al ez ué de endido como alioso medio de p o ección de los pob es, de los ob e os, con a los icos, los emp esa ios, llega- ía á se , una ez uese lógicamen e ex endido cómo ley gene al, la condena más e ible y más ciega pa a el que es á desp o is o de medios de o una. Además, pueden aduci se con a es a eo ía nue- os a gumen os. Si, en esumidas cuen as, á nada más que á la a alidad ha de ecu i se pa a cas iga á las pe sonas ,que son causa ma e ial del daño, si es menes e deci les á és os que una mala en u a ha que ido llama les esponsables del mal p odu- cido y que deben some e se el des ino, ¿po qué que- emos cambia a i icialmen e lo que es un acon e- cimien o na u al, po qué que emos apa a la des- en u a de la cabeza de aquel á quien e dade a- men e ha he ido el des ino? Si uno ha de se a opellado po la a alidad, si la ley del des ino ha de ob a ineluc able, déjese que el daño lo su a la íc ima, y no se in e enga pa a ans e i lo á o as pe sonas. Bien dice á es e p opósi o Co iello (l): «Muchas eces, al a ía la azón pa a que debiese sopo a el daño el que ué ins umen o ma e ial del acaso más bien que el que ué he ido po és e.» Hay más aún: sisamos á la in es igación de la negligencia mínima, de la imp udencia mínima que pod án ep ocha se al que se dice causa del daño, ¿po qué al imp udencia y negligencia no las bus- camos ambién en los que ue on íc imas, y que muchas eces p oba on se incau os é inexpe os? Ni se diga que el pe judicado es siemp e más mí- (1) Co iello, Responsabili a senza colpa, P olusione. Ca aiiia, 1896., 116  ALFREDO ANGIOLINI seco, más in eliz que el damni icado ; á la mise ia, á la in elicidad ela i a y momen ánea del o endido, puede co esponde la mise ia,  - la in elicidad abso lu a y con inua del. damni icado , que pob e ysin ene nada, puede habe pe judicado los in e eses, los de echos de un millona io! Pa a sos ene su eo ía, p esen a Cá agna i un úl imo a gumen o en el cual se a inche a y que pa a noso os hab ía de ene g an impo ancia: opina que la eo ía del «quien ompe paga», es 'una lógica consecuencia de la esponsabilidad social que la escuela posi i a ha de endido, especialmen e con- la ob a de Fe i. Aho a bien, es a a i mación de Ca agna i es inexac a, has a pod íamos deci e ó nea., La escuela posi i a (bueno se á insis i en ello pa a que no se epi an semejan es equí ocos) ha dicho: debe cas iga se, ó, pa a usa una palab a más adecuada. debe nos d.e ende nos sinh ; .mi a la culpa mo al del delincuen e, únicamen e po que: és o ob ó po mó iles an isociales, ó se ol ió e- mible, y la de ensa debe medi se po la. emibilidad. Pe o la escuela posi i a no ha dicho nunca que el' daño es la base pa a impone la pena; más bien- ha llegado á decla a que cie os cieli os pasionales ,y ocasionales no debe ían se cas igados, po que 'en ellos, si bien hay daño, no hay emibilidad. Así pues, nunca se debe mi a el daño • ciegamen e, _y decla a que es esponsable el que causa un daño, p escindiendo de cualquie o a conside ación, sino que debe medi se la esponsabilidad en p opo ción al pelig oque con su hecho o ece el agen e-pa a los co-asociados. Y no pod á obje a nos Ca agna i que los p inci-. píos po noso os indicados aquí ienen alo -en cuan o á la esponsabilidad penal, no en cuan o á la ci il, y po consiguien e en cuan o al esa cimien ói:,„, a a e a y o o n la o, DE LOS DELITOS CI:ILPOSOS  111 mos o que él mismo sabe que esponsabilidad ci il y esponsabilidad penal son dos aspec os di e en es de un mismo hecho, y que las eglas gene ales i- gen es pa a la p ime a, deben po la ue za de la lógica ene e icacia en la segunda. Pe o aun después de habe mos ado que los p in- cipios de la escuela posi i a únicamen e se siguen eniendo en conside ación la an i-socialidad, el peli- g o que el agen e mani ies a, y, no la causa ma e ial del. daño, queda á a o de Cá agna i y o os una a gumen ación que ellos no hacen explíci amen e, pe o: queb o a de su sis ema. Si es p incipio e dade amen e cien í ico é indis- cu ido, que ningún co-asociado se esien a injus a- men e de un daño al cual. no ha dado mo i o, ¿po qué <piensan ellos) no debe se acogida una eo- ía que a a de disminui el núme o de las íc imas que queda án sin indemnización? Es innegable que p ecisamen e ese designio al a- men e humani a io es el que ha impulsado á los au o es de la indicada eo ía, pe o es igualmen e innegable que en muchos casos se ía, como hemos is o, casi inicua y pe niciosa, he i ía al acaso á des en u ados, á mise ables. Y después, ¿asegu a e dade amen e es a doc ina del ag a io obje i o el esa cimien o á odas las ác imas, , á odos los que han sido injus amen e le- sionados 'en sus de echos, en sus in e eses? No: am- bién es a eo ía se es ella con a an os hechos luc- uosos de la ida co idiana, deja muchas lág imas sin consuelo, muchos daños sin esa cimien o. SuPongamos- (siemp e es bueno ecu i al caso p ác ico) que una pe sona llama á un pob e jo na- le o pa a que blanquee la achada de 'su casa. El jo nale o, á consecuencia de una imp udencia que po lo demás es unción necesa ia de su o icio, pie de el equilib io, se cae de la escale a y se ompe T. I  9 118  ALFREDO ANGIOLINI un b azo, quedando inú il pa a .el abajo. He aquí un daño, injus amen e su ido, que; el ecino no puede e dade amen e se llamado á • epa a .: Un ayo ma a á un labo ioso pad e de amilia, el-des- bo damien o de un ío ó un ue e ped isco d- uyen odas las -cosechas del pob e lab ado ' que abajosamen e iba i iendo en su pequeña hacien- da: he aquí dos amilias que han expe imen ado un g a e daño sin cia mo i o á él pa a nada, g a e daño que nadie, ni siquie a con la eo ía de «el que ompe paga», puede se llamado á esa ci . En es os casos, e ec i amen e, decimos que la desg acia, el caso o ui o, la ue za mayo han he- ido á aquellos desg aciados, y que nada puede - •ha. ce se ep a o de las íc imas. Y en onces, po que cuando una concausa, del hecho luc uoso puede •en- laza se con la ac i idad de un indi iduo . que ..no o ece ningún pelig o,-que nada ha hecho con a las no mas y eglas impues as po la sociedad, ¿pó qué hab emos de llama á un indi iduo esponsable del dao, y no deci mejo que ambién en :es a hipó- esis es amos en en e de una a alidad, de una is naio ? El que admi e que odos los hechos dependien es. del llamado caso o ui o han de queda Sin esa ci-. mien o, po una ley -de lógica que .excluye oda con--..• adieción, ha de inclui ambién en es os: hechos o ui os la ob a inconcien e del indi iduo no ha mos ado en su ac o ninguna an isocialidad, y ambién en es e caso deja . á la íc ima sin . esan, cimien o. Después, el .que juzgue con noso os que ningún daño, de cualquie clase que sea, cualquie a que sea la causa que lo haya p oducido, ha de deja se sin la debida indemnización, end á que busca • en .o a pa e la -obligación á la epa ación, y cuando haya encon ado un p incipio, una ley que jus i iquen DE LOS DELITOS CULPOSOS  119 .• esa cimien o del daño en el caso del ope a io he- ido po el ayo, en el del lab ado á quien el pe- d isco ha des uido odas las cosechas y qui ado odo medio de exis encia, hab á encon ado ambién el medio de da la indemnización en la hipó esis de que un indi iduo, opezando po desg acia con o o, le haga cae y le cause de es e modo la mue e, en la hipó esis del que luchando, po juego con un amigo, le ocasione un mal ísico que le in- habili e po mucho iempo pa a el abajo. En o o luga e emos sob e quién ecae la obli- gación del esa cimien o cuando no hay un indi iduo que pueda llama se esponsable de él; po aho a, que emos insis i en el p incipio que ha de se i á la escuela posi i a pa a a i ma la esponsabilidad del deli o de culpa. El agen e culpable ha de mos a se inci ilizado, an i-social, en suma, ha de e ela una emibilidad. - Na u almen e, en el deli o de culpa la palab a demibilidad» no se oma en el signi icado o dina io que le a ibuye aquel pa a quien solamen e es emi- ble el que lle a en sus enas la a idez do sang e ó el que i e eje ciendo el o icio de lad ón; pa a nos- o os iene. á signi ica que, dacio el especial am- bien e en que i e la pe sona, dadas las especiales unciones á que es á des inada, dadas las exigencias de la con i encia social, aquella pe sona no sabe desempeña la pa e que le ha sido asignada, no sabe lle a á cabo su misión sin , o ende ó amena- za de algún modo la pací ica ex insecación que de sus de echos hacen los co-asociados. El ambien e . social, esc ibe A digó (1) se esien e (1)- .11. A engó,• La mo ale dei posi i is a, ezi las ope e iloso iche, ol.. III. Padua, 1885.—Véase ambién Ga o alo, en la pa e de su C iminologia (pág. 330) en que habla de la in-adap ación de los delincuen es. 190  ALFREDO ANGIOLINI de las acciones esponsables y ambién de las i es- ponsables, has a de la inacción del indi iduo: se eacciona con a el culpable, con a el desg aciado, con a el imbécil. Aho a bien, si damos á la palab a «ambien e» un signi icado comple amen e ela i o, de mane a que podamos amplia y es ingi su alcance según los casos, comp ende emos lo que es es a eacción de ambien e, es a emibilidad con a la cual se eac- ciona. Bajo cie o aspec o, pod íamos deci que es á in- adap ado al ambien e, in-ci ilizado, emible, aquel homb e que en un baile a is oc á ico hace opeza á su pa eja, ó no oye una o den de és a ó la obe- dece demasiado a de ó la in e p e a mal, pues o que se mues a e ac a io á las exigencias; á los usos que dominan en aquel ambien e de e minado. Así puede bajo o o aspec o llama se inci ilizado y emible al que i a en medio de la calle una co eza de sandía, oda ez que no piensa que un desg a- ciado cualquie a puede opeza con ella y. hace se daño; y bajo o o aspec o dis in o ambién, puede llama se inci ilizado y emible al que habla mal de o os, has a el pun o de disminui su es imación y su conside ación social. Así pues, únicamen e cuando hay un hecho que ep esen e una cie a al a de ci ilización, algún pelig o, puede condena se á un indi iduo á la pena - y al esa cimien o; en o o caso, no es jus o adop- a medidas de ensi as. Es e es el p incipio genuinamen e posi i is a, único que puede con apone se al que ha iun ado as a hoy, pa a el cual «no hay esponsabilidad sin culpa». El p incipio de que no hay esponsabilidad sin culpa, ué p oclamado p incipio de azón esc i a, de de echo na u al, y á causa de ello necesa io, ininj h DE LOS DELITOS CULPOSOS  121 "'cable, uni e sal y e e no; Yhe ing llegó á deci que al p incipio es sencillo como el del químico: no es la ela lo que a de, sino el oxígeno con enido en el ai e. Pues bien, ese p incipio de la esponsabilidad sin culpa, ha de elega se al núme o de aquellas iejas ases que se epi en an sólo po que ac ualmen e es án en uso; ha de conside a se al o de sen ido, de undamen o, de lógica. Bien dice Co iello: «La ase de Ihe ing puede pa angona se á uno de an os dichos ulga es, alsos en si, pe o que ulgo y. sa- bios epi en po la ue za de las adiciones como aquel o o: el sol sale, el sol se pone» (1). Vol amos á pensa qué idea es inhe en e al coi- ep o de culpa que se han o mado es os ju is as y ilóso os que an epi iendo: «no hay esponsabili- dad sin culpa»; ol amos á pensa á qué debe edu- ci se pa a ellos al idea, y e emos que la ase no iene azón de exis i . Pa a odos es os ju is as, la culpa es «la al a de la debida diligencia», y es a al a de diligencia (como hemos podido e al examina las doc inas de mu- chos penalis as y ci ilis as) depende de un icio de , olun ad, iene po base una acción ú omisión o- lun a ia. Su pensamien o puede educi se á lo si- guien e, que e e imos con las palab as de un mo- de no y alioso om.anis a, Fe ini, el cual se exp esa así: «Donde no hay posible uso de diligencia, no hay posible in acción de las no mas de ella; la diligen- cia no puede espe a se más que allí donde , haya el uso de la in eligencia y de la olun ad.» Hemos is o sin emba go lo que signi ican pa a es os ju is as « olun ad y olun a io»: el indi iduo elige en e el bien y el . mal, puede se diligen e ó negligen e, según quie a, y puede, siemp e según su (1) Co iello, ob. ci .  • ALFREDO ANGIOL1241 olun ad, se doc o ó igno an e; po consiguien e, de del deli o de culpa po que su olun ad esponde ha descuidado el p e e lo que podía p e e su in- eligencia. A su iempo nos p onunciamos con a al doc- ina: pe o has a en el caso de que po olun ad debiese en ende se conciencia, según los p incipios cien í icos mode nos, aunque ac o olun a io signi- icase un ac o cuya ejecución es ad e ida en el mo- men o en que es á á pun o de lle a se á cabo, aque- lla doc ina se ia alsa y absu da. Puede muy bien ocu i que el que i a un ós- o o encendido en un luga en que hay paja amon- onada, ejecu e aquel ac o in olun a iamen e; no hay po an o la acción olun a ia que pa a los clá- sicos cons i uye la base de la esponsabilidad en los hechos culpados, sino que hay pa a noso os, y ambién pa a ellos, la esponsabilidad del incau o. Con la doc ina que sos iene que donde no hay . posible uso de diligencia no hay in acción posible de las no mas de ella, se pod á demos a , po ejemplo, que de hecho la in eligencia del emp en- dedo no es aba en la posibilidad de p e e el desas- e que se ha e i icado, y„po lo an o, se le ha- b á de decla a i esponsable; se pod á demos a que al coche o es incau o. imp uden e po na u a- leza, que no es posible en él ningún uso de p uden- cia, que el hecho de lanza sus caballos á oda ca- e a no depende de su olun ad, que ni siquie a iene conciencia de ello, y, po consiguien e, se ha- b á de decla a que aquel indi iduo es i esponsable. Co amos as el concep o de olun ad en endido en el sen ido me a ísico de lib e a bi io :1 en el cien í ico de conciencia, y e emos á qué se e- duce aquella de ensa social en que los legislado es y los jueces debie an ene siemp e ija su men e-al edac a los códigos y p onuncia las sen encial.' DE LOS DELITOS CULPOSOS  123 jia. culpa no es, pues, el sine qua non de la es- hnsabilidad; an es bien puede exis i la esponsa- :hdad del indi iduo espec o del e ce o y es- Oda del co-asociado sin que exis a en su olun ad Culpa alguna, ó sin que enga conciencia de ella. Así. .como nues a eo ía p escinde del elemen o e culpa, p escinde ambién del elemen o del daño, o q:ue, según e emos, puede el daño no habe oducido y habe sin emba go emibilidad, po - . s que, según hemos is o, el daño sólo no es su icien e pa a es ablece la esponsabilidad en los deli os de culpa, como ampoco en los de dolo. Nues a eo- . 4ía se de iene en los mó iles, en endidos en se i- ' ido la o, que han impulsado al indi iduo á condu.- ci se de aquella de e minada mane a; conside a la • eMibilidad; si pudiésemos o mula un p incipio que sin e iza nues a doc ina sob e la espon- sabilidad, al axioma «no hay esponsabilidad sin culpa», sus i ui íamos más bien el siguien e: «no hay esponsabilidad sin pelig osidad». "No hay esponsabilidad sin emibilidad; con es e p incipio quedan eliminadas odas las discusiones ue lógica y jus amen e pueden sos ene se cuando se insis e en la idea me a ísica y ilosó ica de culpa. Pa iendo de es a idea de culpa, siemp e end ía- mos que p egun a nos si el indi iduo podía eal- men e p e e lo que no ha p e is o. si po casuali- dad se encon aba en un es ado de impe icia que él no conocía en modo alguno ni suponía si- quie a. Ei cambio, impo a poco según nues a eo ía q ue el au o del daño sea negligen e é imp uden e, ó po que no es capaz de aquella a ención, de aque- lla diligencia, de aquella pe icia que le imponen sus condiciones y sus obligaciones pa a con los co-aso- ciados, ó po que es de al na u aleza que ni aun la a ención debida; y usual si e pa a hace le concebi 130  ALFREDO ANGIOLINI menos con las ue zas de que hoy dispone, imagi- na como ine i able; ó bien es un acon ecimien o en el cual no se e ela la emibilidad de una pe - ,sona ci cunsc ibible y designable, pe o que sin •em- ha go, cuando se e lexiona en las causas que lo han p oducido, apa ece como consecuencia lógica y . ne- cesa ia de de ec os que al e an el o ganismo social y que una e dade a ci ilización, eniendo en cuen a los p og esos cien í icos é indus iales á que hemos llegado, hab ía podido y sabido e i a . - Po la e que nos anima ela i amen e al con inuo mo imien o ascenden e de la sociedad, c eemos que la segunda de. es as ca ego ías es más nume osa que la p ime a, que el núme o de los casos o ui os que pueden educi se á un descuido, á una e dade a impe icia de la sociedad, es -mayo -que el de aque- llos en que á nadie puede ep ochá sele ningún de ec o, ninguna insipiencia. Pe o cualquie a que sea la opinión sob e es as dos ca ego ías, y has a si se quie e impugna es a dis inción, que á noso os nos pa ece ene cie a impo ancia, poco impo a es o pa a las conclusio- nes á que que emos llega , oda ez que esul a negable una cosa, que es la obligación • de oda la sociedad y po consiguien e de su o ganización,- dei Es ado, al esa cimien o del daño p oducido po el- caso o ui o (I).  • (1) Pod íamos en su consecuencia acoge en > Me Keil ido la dis inción en e caso o ui o y ue za mayo ; sig- ni icando con es a úl ima ase aquellos acon ecimien ds que, aun imaginando una buena o ganización i socal, apa- ecen como imp e ,eibles é ine i ables. Los demás, , que pod ían se p e enidos po un Es ado e dade amen e p ó ido, ep esen a ían el caso o ui o. De es e modo, la desg acia expe imen ada ,po aquel que, bajando la esca- le a, de su casa, se ac u a una pie na, pod ía llama se de p endien e de ue za mayo , al paso' que los daños ca ^ lados po un ío que c ece y seldesi g o da, cons i ui iála DE LOS DELITOS CULPOSOS  131 Innegablemen e, en oda la o ganización social que ca ac e iza á la época p esen e, se come en im- udoncias, negligencias, impe icias que dan luga hechos lamen ables que se . esuel en en daños pa a los co-asociados. La culpa de la sociedad: he aquí un hecho que en muchos casos no puede pone se en duda, y en el cual han insis ido jus amen e muchos esc i o es. El insigne sociólogo polaco Luis Gumplowicz lanza á la sociedad la siguien e e ible in ec i a, deslumb ado a de elocuencia y digna de se medi- ada po odos los legislado es: «¿Qué es el. deli o? ¿Es acaso un hecho indi idual? No po cie o; es un enómeno socio-psíquico, pues o que es ambién un hecho social lle ado á cabo po medio del indi i- duo. ¿Quién ha ma ado al ecién naciclo?¿Es al ez la mad e? No, es la sociedad que i upe a á la mucha- cha caída, que la deja sin soco o, que la di ama pa a oda la ida, que la abandona á su e güenza, que la echaza con desp ecio: es a sociedad es la que ha ma ado al niño. ¿Quién ha obado? ¿Acaso el pob e que iene hamb e? No; la sociedad que no le p o- po ciona ningún modo de i i ». A la in ec i a de Gumplowiez esponde con obse - aciones posi i as un c iminalis a alemán, Fe nando Toennies (4), pa a conclui que odo deli o, bas a como enómeno psicológico, puede e e i se á causas sociales. solamen e un caso o ui o, ya que un acon ecimien o que hoy debe a ibui se á la ue z- mayo , puede mañana cons i ui solamen e un caso o ui o. En suma, pa a noso os el caso o ui o iene á ep e- sen a la culpa de la colec i idad; la ue za mayo en- d ía á, ep esen a pa a la sociedad lo que acaso ep e- sen a pa a el indi iduo: la al a de oda culpa. (1) F. Toennies, Le c ime comme phénomlm - e social, en los Annales de l'Ins í u in e nacional de sociologie, ol. II, pág. 408. Pa ís 1896. 132  ALFREDO ANGIOLINI Al polaco y al alemán hace eco un sociólogo po - ugués, Ta a es de Medei os, el cual, esc ibiendo como buen posi i is a sob e el deli o como enómeno social, emi e un juicio que bien pod ía epe i se á p opósi o de muchos y g a es deli os de culpa. «Es incon es able, esc ibe Medei os (1). que, hay muchos hechos de . que la sociedad es la única ' es- ponsable, y con espec o á los cuales el indi iduo llamado delincuen e no es más que un ins umen o, impulsado, sin sabe lo él, po la . a alidad del. am- bien e. Los p ejuicios sociales y los de ec os de nues- as ins i uciones, son á menudo los ac o es exclu- si os de la c iminalidad, y en ales condiciones,_ .la sociedad no cae solamen e en el absu do, sino am- bién en la ba ba ie, cuando p e ende modi ica al indi iduo y de ende se de él sin modi ica se á sí • misma». Pa a pone ejemplos y ci cunsc ibiéndonos al campo de los deli os de culpa, el Es ado no impone la obligación de que la nod iza que ha de amaman- a al ecién nacido sea some ida á un econoci mien o médico pa a .decidi si es á a acada de alguna en e medad con agiosa que .puedo -comunica se á una ida inocen e que empieza; el Es ado p ohibe al dico que sabe que el p ome ido esposo es á lleno de sí ilis que a ise á la jo en y le aconseje ompe un enlace que puede se unes o pa a ella y pa a los que engan después; el Es ado se desen iende po con -' plei o del con a o de abajo en e ob e os é indusT íales. y no p ohibe á és os que a iguen con cle. masiadas ho as de abajo á aquel que pa a- gana -le, la ida se e o zado á acep a odos los pac os que se le imponen. Si el Es ado no se p eocupa de odo es o, siendo (1) Ta a es de Medei os, Le c ime - co nme phénomMe social, en los Annales ci ados, ol. II, pág. 449. DE LOS DELITOS CULPOSOS  133 así que los ecién nacidos que chupa on el eneno con la leche de la nod iza se con e i án en hom- b es débiles y en e mizos inep os pa a odo abajo; que la jo en, al p esen e esposa a uinada en su cue po y en su salud, no end á ya ue zas pa a con- inua i iendo y se e á p i ada de su ma ido, á quien los icios hab án conducido á la mue e; y que los ope a ios a igados po el con inuo abajo se ac u a án un b azo ó una pie na, ó en ejecidos an es de iempo, se án echados del alle como as- os iejos; si el Es ado no se p eocupa de odo es o y de mil o os casos semejan es, ¿no end emos de- echo á deci que el hecho luc uoso debe a ibui se á la inep i ud ó al descuido del Es ado? ¿No end emos azón pa a a i ma que si el Es ado hubiese enido conciencia de su misión y de los ines pa a que i e, hab ía podido y debido e i a los da- ños que se han p oducido? ¿Y po qué no hab emos de hace ale en onces en e al Es ado la ley gene- al que iene alidez pa a los indi iduos, y deci que si el Es ado no ha sabido p e eni , po lo menos ha de sabe epa a con enien emen e, pa a obli- ga le así al esa cimien o de los daños? La esponsabilidad del Es ado, no solamen e se encuen a en las hipó esis que hemos o mulado, en los deli os de culpa, sino que ambién puede encon- a se en el deli o de dolo. Los ac o es sociales que con ibuyen á és e, con ienen ambién la insipiencia y la imp e isión de los góbe nan es, insipiencia é imp e isión que los jueces debe ían oma en con- side ación y medi pa a p onuncia se bien sob e la emibilidad del delincuen e (4). (1) Que la « ue za mayo » no es muchas eces o a cosa que insipiencia , y negligencia de los gobie nos, lo econoce Lozzi, el cual esc ibe así en la Giu isp udenza i aliana (1883, pa e IV, pág. 129): «Si los homb es de T. I  40 134  ALFREDO ANG1OLINI Ya Becca ia esc ibía (1): «No, puede llama se p e- cisamen e jus a (lo cual quie e deci necesa ia), una pena de un cieli o, ín e in la ley no ha empleado el mejo medio, en las ci cuns ancias dadas lie una pe sona, pa a p e eni lo». Es á, pues, en la men e de los ju is as que pueden llama se an iguos, y cie - amen e, pa a la época p esen e, no e oluciona ios, el pensamien o de que el Es ado, el gobie no, 'debe- ían eje ce siemp e, espec o de cualquie deli o, su acción p e en i a; que es obligación de los go- be nan es sup imi las ci cuns ancias que pueden da ocasión al cieli o, sea causado po un homb e con in ención de p oduci lo, ó bien ocu a po im- pe icia y negligencia ó sea e e ible á un caso o L - ui o. Aho a bien, si es obligación del Es ado p e eni los deli os, de es a obligación de i a como co ola io que si en ealidad ha al ado es a ob a de p e en- O j ón, si el Es ado ha descuidado sus debe es y á con- secuencia de ello se ha p oducido el deli o, debe, impone se al mismo Es ado el esa cimien o de igual mane a que se impone á cada ciudadano. De Becca ia amos á o o c iminalis a, F ancisco Ca a a, á quien debe conside a se como el unda-:.. da de la. escuela clásica.: Ca a a. esc ibe en su P og amma (2) que K i i- seman, en un lib o sob e la ede ación uni e sal de los ciudadanos, habla de la obligación inhe en e al-. Es ada de esa ci los daños p oducidos po la insol encia y el caso o ui o, y dando mues as de acep- ciencia y de gobie no, y señaladamen e las au o idades locales, hubiesen cumplido esc upulosamen e su debe , hab ía podido e i a se el desas e de Casamicciola. ¿Qué es udios se hicie on, qué p ecauciones se oma on des- pués del e ible e emo o del año an e io ?» (1) Becca ia, ob. ci ., pá . XXXVI. - i F. Ca a a, P og amma. Pa e gene al, pá .:514.- DE. LOS DELITOS CULVOSOS •  135 la. doc ina de K useman, se exp esa en los é - 0.inol siguien es:. «Es mo al que la sociedad de la cual los buenos ciudadanos enían de echo á exigi p o ección, epa e los e ec os de la al a de igilan- cia»,.mos ando con es o opina que cada ez que se pe pe a el deli o de, un indi iduo, ha de habe como -co ela i a una. al a de i g ilancia po pa e de la b sociedad. Pe o, aun p escindiendo de es as hipó esis que hemos p esen ado, aun econociendo que, conc e a- men e, quizá no es exac a la idea de que donde hay deli o ' hay al a de igilancia, no obs an e, siemp e hab emos de conside a que la esponsabilidad de la sociedad, pa cial ó o al, exis e 7nil eces indiscu i- blemen e. En an os casos en que enemos desg acias que lamen a , desas es que epa a , si se conside an bien las-Cosas sin de ene nos en las apa iencias, en la co eza, si que emos emon a nos al esponsable emo o, á la p ime a causa del hecho, hab emos de pe suadi nos de que, en cie o - modo, puede llama - se á la sociedad esponsable, que, bajo cie o aspec- o, el hecho luc uoso puede e e i se á la sociedad. Así pues, po un lado, -y- en cuan o á una g an pa e de acon ecimien os que se a ibuyen al. caso o ui o, es á demos ado que la obligación al esa - cimien o po pa e del Es ado es jus a, lógica y ne- cesa ia. Es á obligación no solamen e es exigida po la mo al, con o me pa ece pensa Ca a a, sino que es á impues a po la jus icia, la cual exige que se . oponga una -e icaz eacción á una acción que de al- gún modo lesione los in e eses y los de echos ajenos. Po o o lado, es e dad ambién que bas a es- pec o de la sociedad enemos los casos o ui os, aquellos acon ecimien os que no podían p e e se ni e i a se; pe o ambién en ales hipó esis, si no puede a i ma se la esponsabilidad del Es ado, es siemp e 136  ALFREDO ANGIOLINI lógicó, equi a i o y humani a io decla a que el Es ado es á obligado al esa cimien o de los daños. Pa a queda pe suadidos de es o, bas a pensa en la idea mode na y cien í ica del Es ado. Es inú il de- cla a aquí que no acep amos la eo ía de Rousseau sob e el con a o social, mas no po es o podemos lega que á las limi aciones que el indi iduo su e co-asociación, han de esponde en ajas, de- echos co ela i os. Si la es e a de mi de echo es á limi ada po el de echo ajeno, si en la ex inseca- ción de mi ac i idad engo que de ene me allí donde encuen o el de echo de los o os, y si el Es ado in- e iene pa a que sea espe ado ese de echo de los demás, ¿no es ambién jus o sos ene que al lado del sac i icio ha de exis i el bene icio, que á la in e - ención del Es ado po un lado á in de que yo no aumen e mi de echo has a donde no es equi a i o, deba co esponde po o o lacio la in e ención del Es ado pa a que cuando mi de echo ha sido lesio- nado sea esa cido po la colec i idad? Si al Es ado le qui amos es a misión de dis ibución equi a i a, de ali io de los males injus amen e su idos. e da- de amen e no sabemos imagina á qué se educe su ob a, ni cuáles son las en ajas que la o ganización social puede epo a á cada ciudadano. Pe o hay más: el indi iduo que hoy es he ido po ei caso o ui o, es, en el g an mecanismo social, una pequeña ueda que coope a sin emba go al mo- imien o del eng anaje, y cuando es a ueda es á o a, oda la sociedad se esien e de un daño mayo ó meno , de una pe u bación más ó menos con- cien e. Es p eciso, pues, en e al caso o ui o que hie e al ciudadano, decla a la esponsabilidad de oda la co-asociación pa a la cual suda y se a ana el ciuda- dano, á la cual pe enecía la íc i la y po la cual enía de echo á se p o egida. DE LOS DELITOS CULPOSOS  -  137 La sociedad, que epo aba en cie o modo las en ajas y las u ilidades de las a igas y de la ob a de aquel co-asociado, debe su i ambién los daños que pueden sob e eni le, pues o que, po lo demás, la co-asociación nacional, el Es ado, ha de es a e- gido en- sus p incipios gene ales po las no mas con que se gobie nan las asociaciones meno es, aquelias asociaciones en que en an los indi iduos pa a ob- ene cie os bene icios. «Uno pa a odos, odos pa a uno» es la di isa de es as sociedades de soco o mu uo, y si una desg acia hie e hoy á un co-aso- ciado, el daño es epa ido y subdi idido en e odos los compañe os'. Po lo demás, ¿acaso no es la sociedad oda en e a la que expe imen a las en ajas de la in eligencia, del genio, del abajo ma e ial ó ce eb al que los indi iduos an lle ando á cabo? Roen g en descub e los ayos de lo in isible, é inmedia amen e expe i- men a la colec i idad las en ajas de al descub i- mien o y los gobie nos se si en de él has a pa a las aduanas y el con abando. Hoy, Ma coni ansmi e la elec icidad sin alamb e de un pun o á o o de la ie a, y mañana odos los co-asociados pod án dis u a de es a aplicación, y an es que nadie el Es- ado que en caso de gue a, po ejemplo, adquie e la segu idad de unas comunicaciones que no pueden se in e umpidas. Usu uc uando, pues, el Es ado el abajo y la in e- ligencia de cada uno, el genio que la na u aleza ha concedido á un indi iduo, debe sopo a ambién las consecuencias dañosas p oducidas po el. acaso, que en luga de bene icia al ciudadano, le hie e y lab a su des en u a. Es a equi a i a dis ibución po la cual odos epo an las en ajas de la ob a del genio de cada uno y po la cual el pa icula no es el único en su i los daños que sob e él han ca do y no po demé i os p opios, es he mosa y e dade- amen e mo al. 138  ALFREDO ANGIOLINT Si po medio de odos los p og esos de la indus- ia debidos á máquinas pelig osas y que esep eciso maneja con cau ela, po medio del abajo asiduo, as idioso, de an os indi iduos que consumen su cue po y su men e, po medio de las ías é eas que an o a o ecen el desa ollo del come cio y de la ci ilización, el Es ado mode no ha conseguido an- as u ilidades y an os bene icios, y puede sa is ace con mayo goce y meno dispendio sus necesidades y sus deseos siemp e c ecien es, es na u al que deba su i los daños e en uales de es a ci ilización, de es e p og eso, es na u al que sea conside ado como cómplice, y que á al a de o os que no puedan es- ponde po que quedan desconocidos, ó po que son demasiado des en u ados, ó po que es án lib es de oda culpa, enga él que esa ci el mal, enga que p ocu a que las consecuencias del daño sean lo me- nos unes as y desas osas posible. Se di á en es e pun o: ¿acaso el Es ado es una so- ciedad de segu os con a los in o unios? En e dad que no sabemos e lo que puede habe de injus o d' de an icien í ico en es a analogía en e el Es ado y una asociación que i e den o del Es ado y es po és e p o egida; ni sabemos e dade amen e en qué • pod ía pe judica al Es ado el se ., en algunas de sus elaciones y de sus misiones, semejan e á una com- pañía de segu os. Po lo demás, el p incipio en que nos undamos pa a impone al Es ado la obli g ación de esa ci los daños que un coasociado ha podido su i po e ec o de la desg acia, del caso o ui o, es mucho más no!)le, al o y humani a io que el mezquino y egois a que mue e á una sociedad de segu os. Aquí, capi a- lis as que, pa a aumen a sus en as, lle an á cabo un abajo nada más que apa en e, y basándose ea: el cálculo de las p oba bi l idades,:ob ienen cada aña pingües di idendos de su emp esa; allí, , según nues- DE LOS DELITOS CULPOSOS  130 a concepción, el. Es ado que epa ando con la o - una de la colec i idad los dados su idos po el pa - icula , desa olla y hace cada ez más concien es aquellos sen imien os de solida idad uni e sal que Guyau sen aba como base de su sis ema ilosó ico (1) y que Izoule se es o zaba ecien emen e po encon- a en odos los enómenos sociales (2), aquel sen- imien o que cie amen e de un modo insensible, pe o innegablemen e, se a a i mando cada día más en e los homb es he manándoles á odos en las ale- g ías y en los dolo es. Po que esc ibía Fe i muy bien (3), «la e dad posi i a es que en el mundo humano es una ley e e na la de la lucha po la ida p og esi a que a a enuándose en los sen idos y en los ideales; pe o al lado de ella, y más que ella, como de e minan e p og esi a más e icaz de la e o- lución social, es á la ley de la solida idad y de la coope ación en e los i ien es». Po lo demás, el p incipio de que los daños p o- ducidos po caso o ui o deben se esa cidos po la colec i idad, i e ya, aunque ea emb ión, y am- poco en es e e eno hemos de hace más que am- plia p incipios gene ales que concien e ó incon- cien emen e han log ado se econocidos. Un e emo o, po ejemplo, p oduce en una ciu- dad g andes ca ás o es, y deja sin pan y sin hoga á innume ables amilias; es es a una ue za mayo sin culpa alguna, y de la cual po an o nadie debe ía esponde . La desg acia ha caído sob e aquellos des- dichados, peo pa a ellos; al se ía, exp esada en modes os é minos, la eo ía ju ídica del caso o - (1) Guya q , Esquisse d'une nio ale sa y as obliga ion ni sane ion. (2) Izoule , La ci é mode ase, Pa ís, 1896- (3) Fe i, Socialismo e seienza posi i a, página 47. Roma, 1891. 16  ALFREDO ANGIOLINI cues iones; pe o aqui impo aba hace no a que la esponsabilidad del Es ado puede se sus i uida en algún caso. No po es o, sin emba go, desapa ece la misión del Es ado de u ela de los ciudadanos: ocu- ido el caso o ui o, el Es ado indemniza á ins an- 1: iea nen e en odas las hipó esis al que lo ha su- ido, ese ándose el eje ci a á su iempo odos los medios judicia[es que le' conceden las leyes con- a aquella sociedad indus ial ó aquellos capi alis- as que po azones de equidad deben se llamados á esponde del daño. De es e modo hab íamos acabado de habla de la esponsabilidad colec i a, si, po esc upulosidad, no quisiésemos dedica dos palab as á esponde á una objeción que puede p esen a se con alguna apa- iencia., pe o cuya poca e icacia y ningún alo se hacen e ácilmen e. ab is sos enido — pod ía obje a alguien — que oda la sociedad. el. Es ado, deben se obligados al esa cimien o del daño algunas eces, ó sea, en aquellas hipó esis que pod ían llama se de caso o - ui o en el sen ido es ic o de la palab a, po que han e elado una imp udencia, un descuido, una impe- icia que les hacen culpables como un ciudadano pa icula ine n e conside ado. Aho a bien, la culpa del pa icula , del indi iduo, la decidi án los ibunales, los jueces que exp o eso nomb a la sociedad; pe o ¿quién pod á decidi es a culpa, es a. esponsabilidad colec i a? ¿Tal ez aque- llos jueces, se di á, que son una emanación social y cuya do e ca ac e is ica es p o ege el Es ado social en que i en y del que son una emanación di ec a? ¿Y cómo se ac ua á es e ex ao dina io p ocedi- mien o con a una colec i idad culpable? También noso os es a nos plenamen e con enci- dos de que que e llega en la sociedad ac ual á la comp obación de la esponsabilidad -colec i a con DIE; I # OS DELI OS CULPOSOS  147 ...40S mismos medios, con los mismos ó ganos, con los mismos p ocedimien os que se usan en los casos de esponsabilidad p i ada, es cosa absu da é impo- sible; pe o ,qué impo a p eocupa nos de es o? A la comp obación de la esponsabilidad colec i a, se llega po ía de eliminaciones. Cuando exis e un daño injus amen e su ido po alguien, exis e de segu o una causa que lo ha p o- ducido. Es a causa puede se , ó la in ención de una pe sona ísica ó. ju ídica ci cunsc ibible ó designa- ble, ó bien -puede . -encon a se, en el descuido, en la imp udencia, .en la impe icia de es as mismas pe - sonas. Cuando no log amos encon a ni in ención c iminosa ni culpa emible de pe sonas semejan es, y sin emba go exis e el daño, es amos en onces en p esencia de la culpa de la colec i idad. Si el daño e a ineluc able cualquie a que uese la o ganización social, en onces in e iene el Es ado po la obliga- ción -que iene de epa a los daños que pod ían de- ci se dependien es de ue za mayo ; después, si e Es ado había podido p e e y e i a aquel daño, su ge en onces una esponsabilidad po culpa que se puede a i ma sin emon a se á aquel p incipio ge- ne al.Pe o, según nues a eo ía, an o en una como en o a hipó esis, hab emos p o eído á lo que e da- de amen e ap emia y es esencial, el daño se á esa - cido, y po consiguien e se á inú il a iga, labo de me a ísico i ebuscando 'y haciendo cons a po la ía judicial la culpa de la colec i idad, su obligación á la indemnización. Excluída la in ención ó la culpa de odo el mun- do, queda la esponsabilidad de la colec i idad oda en e a; po consiguien e, pa a nada impo a inda- ga si po pa e ¿le la sociedad hay en el hecho d a -ñoso descuido ó impe icia, ó bien si el acon eci- mien o dañoso e a ine i able po óp ima que uese la o ganización social.  • 148  ALFREDO ANGIOL1NI Cie amen e, los que se in e esen de co azón po los des inos de la humanidad, los que se p eocupen de acele a el mo imien o con inuo del p og eso y de ab i le paso, sen i án y comp ende án las hipó- esis en que el hecho luc uoso depende de la mala o u anización de la sociedad, de de ec os de ins i u- cio ies, señala án los males, indica án los emedios, mos a án los cambios, las inno aciones, las ans- o maciones que se equie en é imponen. Y es de augu a que en día no lejano, los homb es de Es- ado, los gobe nan es, se án mo idos po sen imien- os más nobles, po pasiones más al uis as, y con el (mico lin de p epa a á la humanidad pa a des inos mejo es, p es a án bené ola hen e oído á las pala- b as de os sabios, de los doc os, y a a án con oda clase de es ue zos de aduci en la p ác ica lo que la selección social ba sabido mos a en eo ía. Así hemos enido a i mando dos p incipios que ienen en nues o es udio una impo ancia capi al: uno, que pa a cas iga la culpa, pa a obliga al e- sa cimien o en los hechos culpables, puede y debe p escindi se de cualquie elemen o de olun ad; o o, que el esa cimien o se hace obliga o io pa a la colec i idad á pa a quien la ep esen a, cuando el daño no puede a ibui se á un pa icula á á una pe sona ju ídica que ob a como al. Es opo uno aho a e que es os dos p incipios, que es imamos necesa ios é indispensables pa a el buen uncionamien o de la jus icia en un pais, pa a la consecución de una e dade a de ensa social, han sido siemp e más ó menos concien emen e sen idos, bas a cuando p eponde a on ideas me a ísicas de li- be ad y olun ad po un lado, de culpa eminen e- men e subje i a po o o. Expond emos, po consiguien e, á g andes asgos,. en los la gos pe íodos de la his o ia que han p ece- dido á nues a época, algunas no mas, algunas (lis- DE LOS DELITOS CULPOSOS  149 posiciones igen es en las legislaciones penales, y cuando hayamos demos ado que, cuando su gen, las sociedades ienen necesidad pa a su o ganización de a i ma poco más ó menos los p incipios que hoy quie en desconoce se. cuando eamos que, obligadas po las exigencias de la p ác ica, legislaciones pe - eccionadas y la ju isp udencia con empo ánea han de abandona las eo ías me a ísicas y llega á las conclusiones que de i an de aquellos dos p incipios, hab emos dado una p ueba ma emá ica del alo y de la e dad de las eglas que hemos es ablecido. Comencemos po el p incipio según el cual se p escinde, pa a cas iga el hecho culpado, de busca pa a nada la olun ad. Es cosa sabida de odos, y en la cual se ía ana a iga insis i aquí, que las legislaciones de los pue- blos p imi i os y las de los bá ba os y sal ajes ac- uales, se basan odas en el ag a io obje i o p es- cindiendo de oda idea de olun ad. En el de echo an iguo de odos los pueblos se mi a más al ag a io que al deli o. Bien dice Su.mne Maine que «las pe sonas o endidas a acan al o enso po medio de una acción ci il o dina ia, y si log an buen esul ado, ob ienen una compensación en o - ma de esa cimien o de daños» (I). En el Da masas a, po ejemplo, que ep esen a la legislación indica, no hay ninguna g aduación de culpa y ni siquie a se encuen a la dis inción en e culpa y acaso, po mane a que . de cualquie modo que hubiese ocu ido la iolación de la ley, bas aba simplemen e que uese in olun a ia ó p oducida po inad e encia, pa a que sin más se epu ase . culpable, sin ija se pa a nada en si ué casual. Lo D . !no suce- día, poco más ó menos, en la legislación heb aica (2). (1.) Sumne Maine, L'ancien d oi , pág. 350. Pa ís, 1894. (2)  ob. ci ., págs. 7, 16 y 29. T. 1  11 150  ALFREDO ANGIOLINI El céleb e sociólogo uso Máximo Ko alewsky nos enseña que las uen es ge mánicas y cél icas no ha- cen dis inción en e deli o olun a io y ac o im- p uden e. Discu iendo después doc ísimamen e ace - ca de los usos y cos umb es de la ibu de los ose as, que los usos encon a on-siemp e en es ado p imi- i o, esc ibe ex ualmen e lo que sigue: «Los ose as no mi aban más que el lado obje i o, y su a ención sólo se ijaba en el daño causado á la íc ima», y da la azón de es e hecho añadiendo «que las socie- dades pa ia cales no cas igan, ni á los delincuen- es, ni á los iolado es del o den mo al y legal, sino á los iolado es de los in e eses de oda la aza y de sus miemb os sepa ados» (1). K opo kine, que ha es udiado ambién las cos um- b es de los pueblos sal ajes, esc ibe que «la idea del elan es á siemp e. p esen e en el espí i u del sal- aje mode no, y el sac i icio de sí mismo, el aban- dono de sus in e eses, se encuen a cada día. Si ha he ido acciden almen e á alguno de su ibu, y ha come ido así el mayo de odos los deli os, en onces se con ie e en un comple o mise able» (2). «En e los g iegos, esc ibe Pas o e . la idea de que un homicidio in olun a io e a más que una des en u a, ué casi uni e sal. Po habe come ido uno, deja on muchos eyes el ono y se aleja on del país que gobe naban. Así ió la A gólida á An- i ión, descendien e de Pe seo, del p íncipe que habla undado el eino de Micenas, e i a se á Tebas po habe ma ado po un acciden e á Elec ión; y ambién E olo, an iguo ey de Helida, u o que (1) Ko alewsk y, Cou lone con e npo aine e loi, ancienne (D oi cou um,e , e c.), págs. 278 y 29(i. Pa ís, 189,5. (2) K op o kine, ► assis anee mu uelle chez les sau a- ges, en la Reme se; n i ique, 13 Junio 1891. DE LOS DELITOS CULPOSOS  151 abandona su país y el ono po habe come ido un homicidio in olun a io» (I). Pe o p escindamos de los de echos de los pueblos p imi i os ó poco pe eccionados, de pueblos que se án achados de bá ba os y sal ajes, aun cuando en cie as disposiciones apa ezcan menos bá ba os y sal ajes que los nues os, y ayamos á una legis- lación á la que has a hoy hemos ibu ado ad- mi ación y ene ación, y que cie amen e se basa en eo ía en la impu abilidad mo al: la legislación omana. El pueblo de Roma e a eminen emen e p ác ico, que ía que las leyes si iesen lo más que se pudiese pa a las exigencias co idianas, y po lo an o, cuando la de ensa social lo eque ía, doblaba has a casi ompe las aquellas no mas eó icas que ju is as y ilóso os se habían a anado po decla a inmu ables y e e nas. Sin emon a nos á la ley de las Doce Tablas, que ep esen a el de echo p imi i o y en caso de hu o cas iga al impúbe sin indaga pa a nada si enía la madu ez de espí i u y la impu abilidad, necesa ia, es menes e admi i que, aun en el pe íodo más lo e- cien e del de echo, se conside a on como olun a- ios ac os o zosos, pa a conco da de es e modo la eo ía me a ísica y la p ác ica posi i a. «Que la ley, esc ibe Co iello (2), pueda obliga independien emen e de la olun ad, no se con- cibe (en eo ía, añadimos noso os). y cuando se encuen an o as obligaciones que no dependen ni del con a o ni del deli o, se a a de e e i las po ue za (á in, añadi nos noso os, de sa is ace las (1) Pas o e , S o ia della legislazione ( e s. i al.), o- lumen II, págs. 28'2-325. (2) Co iello, ob.  pág. 192. '152  ALFREDO ANGIOLINI exigencias de la p ác ica) á las dos siguien es: quasi ex con ac a y quasi ex delic u.» Es ácil no a , y Venezian lo ha hecho mejo que nadie, que la esponsabilidad na igandi causa, eaupo- nae exe cendae causa, po las cuales los p opie a ios de una na e, de un es ablo, de un albe gue, espon- dían siemp e del hecho de cualquie a que se encon- ase bajo su dependencia, la de e usum e deiec u n y la del posi um e suspensum, que pa a los daños ocasionados echando ó colgando obje os de algún modo pelig osos, se emon a desde cualquie a que se encuen e en el cubieulum al habi a o , y la de los cob ado es de gabelas po los hechos de sus depen- dien es culpables de concusión ó de damni ica- ción (4), á las cuales puede añadi se la del juez po los daños ocasionados á los li igan es po su impe- icia, no se apoyan e dade amen e en la olun ad. Semejan es esponsabilidades no se e ugian á la e dad bajo las g andes alas de la impu abilidad mo al, que no siemp e puede acoge odo lo que á ella se cii ige. Muy bien esc ibe Venezian que ales disposiciones sólo pueden jus i ica se con la u ilidad pública que se iene siemp e p esen e: son p omulgadas u ili a- lis publieae causa. Ihe ing (2), que, sin emba go, sos iene que sin culpa no hay ninguna esponsabili- dad po el hecho acaecido, es deci , ninguna obli- gación al esa cimien o del daño, que la culpa y no el daño obliga al esa cimien o, se e obligado á deci , como '' hace no a con agudeza Venezian (3), que en algunos casos hay esponsabilidad sine culpa 9olizei sche Mo i en», po mo i os de policía. Venezian, Danno e isa cimen o uo i de con a i. (2) Ihe ing, Das Schuldmo nen4 in ómischen P i a- ech . (3) Venezian, ob. ci . DE LOS DELITOS GULPOSOS  153 Aun cuando el p incipio de la esponsabilidad obje i a no pueda na u almen e habe impe ado en el de echo omano, en las acciones noxales el in- culo causal obje i o esul a bas an e cla o, y si no que emos cae en las so is e ias y su ilezas de los que ambién aqui p e endie on es ablece el cas igo de una culpa ó negligencia del p opie a io, hemos de admi i que el dueño del escla o y el p opie a io esponden del daño causado po que la causa ac ual especial del daño que o o expe imen a. es la causa gene al po encial de un bene icio pa a el dueño. En la ac io de paupe ie, po la cual el p opie a io esponde siemp e de los daños causados po su ani- mal, es p ecisamen e donde apa ece e iden emen e abolido el p incipio de la impu abilidad. Muchos ilóso os y ju is as no supie on pe suadi se de como los omanos hubiesen admi ido una esponsabilidad no acompañada de la segu a base de la culpa, y Thi- bau , Gluck, Hasse, llega on á ene po p esupues o de la ac io de paupe ie la culpa del p opie a io del animal. O os, en e ellos Fe ini (1), sos ienen que pa a los omanos «se busca al animal como au o del daño». Sin emba go, pa a sos ene la p ime a y la se- gunda opinión, se equie en es ue zos he cúleos de a gumen ación, y po o a pa e, aquellas disposicio- nes solamen e quedan jus i icadas cuando se ecu- e á la u ilidad pública, á la de ensa social. No en endemos nega que la doc ina del de echo omano a ase de jus i ica , con el p incipio de la (I) Fe ini, Deli o e guasi-deli o, en el Diges o En . 308, núm. 8. Véase ambién Ba assi, Con ibu o al a eo ice della esponscibili e pe al o imp op io, e c., en la Ri is a i aliana di scienze giu idiche, ol. XXIII, ase. 3.°, pág. 57, 1897, quien esc ibe que el pun o de is a más ó menos concien e de los ju is as omanos en ma e- ia de culpa, es la impu abilidad del animal. 154  ALFREDO ANGIOLINI olun ad, las disposiciones especiales á que, nos, he- mos e e ido, an es bien es incon es able que el de echo omano a a, cuando puede, de e e i oda esponsabilidad al p incipio de la culpa, y ampocó al menciona ales. no mas que emos da les nues o pleno asen imien o, que al con a io, el p incipio del ag a io obje i o, admi ido en oda su ex ensión, conduce á la doc ina de Ca agna i que hemos e- chazado , ; únicamen e hemos que ido hace e que en la p ac ica, en la legislación, el de echo omano se p eocupó del esa cimien o del daño, el cual a- aba de hace obliga o io en el mayo núme o posi- ble de casos. Sabemos ya que en la época bá ba a es p incipio - elemen al que no se mi a á la in ención, que no hay dis inción en e dolo, culpa y acaso (1), y e,n la hipó- esis de homicidio po culpa, la pena es igual á la sancionada pa a el homicidio doloso. En el de echo longoba do, po ejemplo, y espe- cialmen e po el edic o de Bo an, había de paga se, con o me hace no a Palmie i (2) la compensación me álica del mue o aun en el caso de homicidio in olun a io ó o ui o. Así se caía en un exceso opues o al que hoy hemos de deplo a , eniendo en cuen a casi exclusi amen e el daño p oducido (3); pe o po o a pa e, se p omulgaban disposiciones jus as y ci ilizadas, como las e e en es á los acci- den es del abajo, pa a egula la o ganización de .los maes os comacinos (4). (1) Pe ile, S'a ia del di i o i aliano, ol. V, pá . 59. (2) Pahnie i,  di i o penale da Gius i p iano al nos i (Jim-ni, en el T a c o di di i o peniile de Cogliolo, pa e L a , ol. I, pág. 3`33.  • (3) Decimos casi exclusi amen e, po que ambién en el de echo longoba do apa ece en cie os casos especiales la dis inción en e dolo y culpa., co no no a Sal ioli nuale di s o ia del di i o  I" edic. Tu ín, 1892). (4) He aquí los dos a ículos á que aludimos, incluí- DE LOS DELITOS CULPOSOS  455 Pe o lo que impo a hace no a es que has a en la época del p edominip neo-la ino, cuando el de e- cho canónico inspi ado en los p incipios de impu a- bilidad y de libe ad enía á lanza el p incipio: «In male iciis olun as spec a u , 71,07b exi us» ('1), en- dos en un edic o de Ro a i de 22 de No iemb e 643, edic o que Mu a. e i sacó de los a chi os en que había es ado po la go iempo sepul ado. «A . 144.—Si el maes o comacino con sus compañe- os se ha enca gado de es au a ó ab ica la casa de quienquie a que sea, ijado el pac o de la, me ced, si acon ece que alguien mue a po el desplome de la mis- ma casa o del ma e ial ó de una pied a, no se in es igue del dueño á que pe enece es a casa, sino que el maes o comacino compond á el mismo homicidio ó el daño, pues o que habiendo po un luc o acep ado en la áb i- ca el acue do de las me cedes, no inme ecidamen e debe sos ene el daño.» «A . 145.—Si alguien ha llamado ó conducido uno ó más maes os comacinos á ejecu a los abajos ó á p es- a una ayuda en e sus sie os oa a hace cons ui una casa ó un palac i o y ocu e que en el abajo mue a algún comacino, no se p egun e á aquel á quien pe e- nezca la casa; si cayendo un á bol 6 una pied a ha ma- ado á una pe sona ex aña ó causado un daño, no' se a ibuya á culpa del maes o, sino que aquel que lo ha conducido su a el daño.» Cuando se conside e que los maes os comaciaos, co- mo no a Me za io (1 maes i comacini, págs. 39 y siguien- es, 1893), no han de se mi ados como simples a'bañiles ú ope a ios, sino como pe sonas que eje cían o i¿-.,ios que hoy co esponden al,a qui ec o, ingenie o, a hee, a - is a, es p eciso conclui que, según las› leyes lo igoba - das, se enían sob e los acciden es del abajo p incipios más cien í icos que... los mode nos. (1) Sal ioli esc ibe. (ob. ci ., pá . 312) que la Iglesia undió los elemen os mo ales subje i os con los ma e ia- les y obje i os, pe o e dade amen e la usión se p o- . dujo po el encuen o de dos co ien es di e sas. La Iglesia omó en cuen a exclusi amen e el elemen o mo- al y po b consi o mien e la in ención. El mismo S oppa o, que habla doc amen e (ob. ci ., págs. 27 y 44) de los p in- cipios del de echo canónico sob e la esponsabilidad de los deli os de culpa, esc ibe que «la in ención es apo o