Coleccionistas españoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario de Dámaso Puertas, médico del XIV Duque de Alba
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434 M(tri(t EUso Micheli Grazie alie indagini di Campana le produzioni in lerracoita acquisteranno uno statuto plenamente scientifico, utilissime per comprendere dinamiche ed interazioni del sistemi socio-culturali antichi. La prassi cognitiva perseguita dal márchese trovera superba applicazione ai primi del Novecento nei corpora di Rohden-Winnefeld e di Winter che fissano i criteri tassonomici della coroplastica, secondo un'impostazione metodológica plenamente positivistica. PP213 s.. n. 6 fig. 62 nota come, per quanto concerne i modi formali, non si possa parlare di "unilaterale influsso da Atene'. COLECCIONISTAS ESPAÑOLES EN ITALIA A COMIENZOS DEL SIGLO XIX. EL MONETARIO DE DÁMASO PUERTAS, MÉDICO DEL XIV DUQUE DE ALBA Gloria Mora La enigmática figura de Dámaso Puertas Álvarez, médico del XIV Duque de Alba en la segunda década del siglo XIX, coleccionista de monedas y colabora dor de Domenico Sestini, ya había suscitado hace años la curiosidad de Beatrice Cacciotti y mía a raíz de una investigación conjunta sobre la historiografía y el coleccionismo de moneda ibérica. Ahora se presenta la ocasión de profundizar en este personaje: en primer lugar, en su vida, sus relaciones eruditas en España y en Italia, el contenido numismático de sus trabajos (nunca publicados), sus aportaciones y significado en el contexto científico italiano del primer tercio del siglo XIX, y su condición de eslabón entre el coleccionismo numismático italiano y español de esta época; en segundo lugar, en las singulares circunstancias de la formación y destino fi nal de su notable monetario'. Ha sido ésta una trabajosa investigación que me ha llevado a numerosos ar chivos y bibliotecas, pocas veces con éxito, en busca de documentos relativos a Dámaso Puertas, su obra y su entorno. Han sido muchas las personas que me han ayudado. Quiero dar las gracias especialmente a Beatrice Cacciotti, Xavier Dupré, Jorge García, Helena Gimeno, María Elisa Micheli y Bartolomé Mora Serrano por su generosidad en información y noticias bio-bibliográficas; al p. Francisco Delgado de Hoyos, director de la Biblioteca del Centro de Estudios Eclesiásticos anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat y del Archivo de la Embajada Española cerca de la Santa Sede (AEESS), por su amabilidad y paciencia y por encontrar para mí manuscritos de Puertas no catalogados; y a los responsables del Fondo Lanciani de la Biblioteca di Archeologia e Storia dell'Arte de Roma (BiASA) por permitirme -haciendo una excepción en las normasver los manuscritos onginales (en lugar de los incómodos microfilms) y admirar sus maravillosas laminas a la acuarela (aunque no hacer fotos de las mismas)^ ' Esta investigación .se enmarca en la Acción Integrada España-Italia 2003 y 2004: Arqueología, coleccionismo y mercado de antigüedades entre Italia y España (siglos XVI-XX), ref. HI2002-0172. dirigida por los profe.sores Beatrice Palma (Universitá degli Studi di Roma Tor Vergata) y José Beltran (Universidad de Sevilla). Gracias a ella pude disfrutar de dos cortas estancias en Roma para labores de investigación. El artículo aludido es B. Cacciotti y G. Mora, "La moneda ibérica en las colecciones y tratados de numismática españoles de los siglos XVI a XIX", en M. P. García-Bellido y M. R. S. Centeno (eds.). La Moneda Hispánica: Ciudad y Territorio (Actas del I Encuentro Peninsular de Nu mismática Antigua, Madrid 1994), Madrid. 1995, pp. 351-359. - La lista de agradecimientos es muy larga, pero quiero que conste mi deuda con todas las personas que me ayudaron en la inve.stigación: D. Paulino González Galindo, director del Archivo
436 Gloría Mora INTRODUCCIÓN: ESPAÑOLES EN ITALIA A COMIENZOS DEL SIGLO XIX A principios del siglo XIX se constata una ruptura de la larga tradición de intercambios eruditos y anticuarios entre Italia y España existente de manera prác ticamente continua desde fi nales del siglo XV\ Las razones de esta interrupción son varias: las guerras napoleónicas en toda Europa, que afectan especialmente a España, el represivo gobierno absolutista de Fernando VII. y como consecuencia la decadencia y el estancamiento cultural del país, las dificultades fi nancieras de las ins tituciones implicadas, como las Reales Academias de Bellas Artes de San Femando y de la Historia, y el exilio o desaparición de sus miembros más activos. Frente al trasiego constante de españoles en Italia en época anterior, la primera mitad del siglo XIX aparece como un desierto en estos contactos. Algunos hay. sin embargo. Veamos por ejemplo la situación de los pensionados de Bellas Artes en Roma, siempre en desventaja con respecto a sus colegas franceses: los arquitectos, pinto res, escultores sufren problemas de suministro de sus pensiones, supresión de las mismas, etc. Como explica Jorge García en este mismo volumen, entre 1800 y 1816 sólo hubo dos arquitectos españoles en Roma; hasta 1850 no se produjo el primer envío de diseños de Pompeya y Herculano a España^, y la Academia Española de General Diocesano de Parroquias de Valladolid. quien, sin conocer la lecha exacta, pacientemente buscó y encontró la partida de bautismo de Dámaso Puertas entre los cientos, qui/á miles, de documentos del último tercio del siglo XVIII; D. Ignacio Panizo, .Sala de Referencias del Archivo Histórico Nacional; D. José' Luis Pe'rez, del Archivo Municipal del Ayuntamiento de Alaejos (Valladolid); Dra. Carmen Marcos íDpto. de Numismática) y Dña. Pilar Martín (Archivo) del Museo Arqueológico Nacional; D. Carlos Alcalde, jefe de Servicio del Archivo de la Diputación de Valladolid. y sus amables ayudantes Fidel Hernández Martín y Guadalupe; Dña. Carmen Cayetano, directora del Archivo de Villa (Ayuntainiento de Madrid); D. José Ignacio Vázquez Montón. Coronel director del Archivo General Militar de Segovia; Dña. Pilar Ca.sado Liso, del Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores; M" Ángeles Diez, del Archivo de la Universidad de Valladolid; D. Pablo Andrés Escapa, de la Biblioteca del Palacio Real; Dña. Pilar Hernández Aparicio, del Servicio de Manuscritos. Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional; Dott. Ermanno A. Arslan. antiguo director del Gabinete Numismático de Milán; Dott.s.sa Riña La Guardia, directora del Servizio C.A.S.V.A. del Castello Sforzesco de Milán; Dott.ssa Angela Cipriani, de la Accademia di San Luca di Roma; responsables del Medagliere de la Biblioteca Apostólica Vaticana (BAV) y de la Biblioteca de la Accademia Pontaniana de Nápoles; D. José M" Burrieza Mateos, Jefe del Dpto. de Referencias del Archivo General de Simancas; D. José M" Rodríguez Ramos, del Archivo General Militar de Madrid (Instituto de Historia y Cultura Militar); responsables del Archivo del Palacio Real de Madrid, Archivo de la Universidad de Salamanca, Archivo General de la Administración y Archivo Histórico Diocesano de Madrid; Dr. Ricardo Campos (Dpto. de Historia de la Ciencia, CSIC). ' G. Mora, 'The image of Rome in Spain: .scholars, artists and architccts in Italy during the ló'*" to 18"" c. , en R. Hingley (ed.), ¡mafie.s of Rome. Perceptions of am iení Rome in Europe and the United States in the modern afte, Portsmouth, Rhode Island. 2001, pp. 23-55; G. Mora y B. Cacciotti. "Coleccionismo de antigüedades y recepción del clasicismo. Relaciones entre Italia y España en el siglo XVIII", Hispania, LVI/I, 1996, pp. 63-75. En general, los trabajos contenidos en B. Cacciotti, X. Dupré y B. Palma (eds.), llhimini.smo e llu.stroción. Le antichit¿i e i ¡oro protaf>onixfi in Spa^itna e in Italia nei XVIII sécalo, Roma, 2003. ^ Sobre la influencia de Pompeya y Herculano en España, cfr. Mora y Cacciotti, cit n 3 pp. 74-75. Coleccionistas españoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario. 437 Bellas Artes en Roma no se fundará hasta 1873, con gran retraso con respecto a las de otros países europeos\ En cualquier caso, la documentación sobre pensionados españoles en el archivo de la Accademia di San Luca es escasísima, lo que podría indicar, además de la constante penuria en el número de becas concedidas, la negligencia en el estableci miento de contactos con el ambiente artístico italiano. Lo mismo podría decirse con respecto al ámbito erudito: ¿cuántos españoles fi guran como miembros honorarios de academias romanas o de otras ciudades de Italia en esta época? Lo veremos al estudiar el caso de Dámaso Puertas. Sin duda el más conocido y mejor estudiado de los anticuarios españoles en Italia es Basilio Sebastián Castellanos de Losada (1807-1891), quien, en una exitosa carrera en la administración independiente de los cambios de gobierno, desempeñó entre muchos otros los cargos de bibliotecario y conservador del Gabinete de Antigüeda des y del Museo de Medallas de la Biblioteca Nacional (1851-1856) y director del Museo Arqueológico Nacional (1886-1891)^. En su adolescencia. Castellanos formó parte del séquito del obispo Giacomo Giustiniani, nuncio papal en España (tan mal visto por Fernando Vil, como se deduce de la documentación en la sección "Santa Sede" del Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid), con quien viajó a Italia en 1822; exiliado unos años (1824-1827, y de nuevo en 1829) en Italia por sus tendencias liberales, él mismo afirma en sus obras haber estudiado con Antonio Nibby, catedrático de Arqueología en La Sapienza entre 1820 y 1839: es la primera cátedra de Arqueología, instituida en 1810. Al menos influencia sí hay: los Elementi di Archeologict ad it.so deU'Archiginitasio romano (Roma, 1828) tienen su reflejo en el Competidlo Elemental de Arqueología (Madrid, 1840), y el interés por la arqueo logía como ciencia se tradujo pronto en la institución de clases de la materia en las escuelas de enseñanza creadas por el propio Castellanos de Losada en Madrid^ Roma, sin embargo, está llena de españoles relacionados de un modo u otro con la embajada cerca de la Santa Sede y con la Obra Pía (como demuestra la abundante documentación en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid, "Santa Sede", y en AEESS, Roma), aunque, como veremos, apenas existe ' J. M" Montijano García, La Academia de España en Roma. Madrid, 1998. '■ Acerca de Ca.stellano.s. véa.se A. Balil, "Seba.stián Basilio Castellanos, un arqueólogo español en la encrucijada de dos mundos", en J. Arce y R. Olmos (coords.). Historiografía de la Arqueología y de la Hi.storia Antigua en España (siglos XVIII-XX). Madrid, 1991, pp. 57-58; últimamente, con biblio grafía anterior: A. C. Lavín Berdonces. "Basilio Sebastián Castellanos de Losada", en M. Ayarzagüena y G. Mora (eds.). Pioneros de la arqueología en España (del siglo XVI a 1912), Museo Arqueoló gico Regional de la Comunidad de Madrid (serie Zona Arqueológica n" 3), Alcalá de Henares, 2003, pp. 245-251. ' Sobre la enseñanza de la Arqueología en la España del siglo XIX: G. Mora, "La arqueología en las sociedades científicas madrileñas del siglo XIX. En.señanza y difusión de una disciplina , en Arqueología Peninsular. Historia, teoría e prática (Actas del III Congresso de Arqueología Peninsular), vol. I. Porto. 2000. pp. 265-270; y M® J. Berlanga, "La en.señanza de la arqueología en el siglo XIX: de las cátedras de Castellanos de Losada a la introducción de los estudios universitarios". Anales de Arqueología Cordobesa, 12. 2001. pp. 13-33.
438 Gloria Mora constancia de sus relaciones -si las hubocon los ambientes de arqueología clásica protagonizados a comienzos del siglo XIX por Cario Fea, Luigi Biondi, Antonio Canova, Antonio Nibby, los Visconti, Giovanni Battista De Rossi, etcétera. En este ambiente se desarrolló gran parte de la vida y actividades de un perso naje modesto que sin pretenderlo ejerció de eslabón entre la erudición española del último tercio del siglo XVIII y la italiana de principios del XIX en el campo de la Numismática: el médico Dáma.so Puertas y Alvarez, miembro del séquito de Carlos Miguel, Duque de Berwick y Alba (estudiado en profundidad por B. Cacciotti en este mismo volumen), a quien acompañó en su largo periplo europeo. DÁMASO PUERTAS Y ÁLVAREZ: NOTAS BIOGRÁFICAS Poco sabemos de la vida de Dámaso Puertas. Unos cuantos datos extraídos de algunos documentos, en general autógrafos, aportan cierta información, pero no todas esas noticias han podido .ser corroboradas de manera fiable, mientras que algunas incluso han resultado ser erróneas, magnificadas o directamente inventadas. En resumen, estos datos (que luego confirmaremos, o no) son los siguientes: según afirma él mismo, Dámaso Puertas Álvarez era natural de "Alaejos, provin cia de Castilla la Vieja" (actualmente Valladolid) y murió en Roma el 12 de noviem bre de 1830«; era cirujano del Real Cuerpo de Artillería'^ y "del Consejo Médico de Pans, de Madrid, y caballero de varias órdenes""'; como médico del Duque de Alba le acompañó en sus di.stintas estancias en Francia, España e Italia, como sabemos por las fechas de redacción de sus catálogos de monedas; y perteneció a varias academias de arqueología de Roma y Nápoles, a las que dedicó algunos de sus trabajos. Acerca de su familia sabemos igualmente poco: en la portada de uno de sus manuscritos (AEESS, ms. 42, sin fecha) encontramos la siguiente anotación, tachada. Cuentas de los gastos de Casa y de mi hijo desde 16 de abril de 1813" (¿murió este hijo de.spués?); por otra parte, hasta la oferta de venta de su monetario hecha al rey de España en 1827 no menciona la existencia de esposa e hija. Lo que sabemos con certeza es lo siguiente": Dámaso Puertas Álvarez nació efectivamente en Alaejos (Valladolid), el 1 1 de diciembre de 1770, y fue bautizado en la parroquia de San Pedro el 20 del mismo mes. Era hijo de Agustín Puertas Martín y Francisca Álvarez Rodríguez, ambos naturales y vecinos de la villa. Fue su padrino D. Manuel Ventura Zavaco, cura párroco de San Pedro y por tanto persona Nota manuscrita a lápiz, de letra distinta a la de Puertas, bajo el retrato de e'ste en la portada del ms. 43, t. I en AEESS. D. Puertas, Notas sobre alfabetos y parte del catálogo del monetario de Dámaso Puertas v Alvarez /.../ escrito en 18¡2{...}: Archivo Museo Arqueológico Nacional, leg. 31, exp. 7. Noticia en las Atti della Accademia Romana di Archeologia, 1 (1" serie), 1821, p. 26, que recoge el elenco de académicos correspondientes españoles en el extranjero en 1818. Agradezco a Jorge García la obtención de este dato. " Archivo Diocesano de Valladolid, Parroquia de San Pedro, Libro de Bautismos n° 8. fol. 69. Información amablemente remitida por D. Paulino González Pascual, responsable del Archivo. Coleccionistas españoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario. 439 instruida e influyente, hecho que pudo influir en que Dámaso recibiera una buena educación y llegase a realizar estudios superiores. El dato, aportado por él mismo, de que era cirujano del Real Cuerpo de Arti llería, dio pie a muchos errores y complicaciones, para revelarse fi nalmente no del todo cierto. Tras larga búsqueda de su expediente personal en distintos archivos con documentación militar, sin ningún éxito, fi nalmente apareció en el Archivo Militar General de Segovia la siguiente sorprendente información: Dámaso Puertas nunca perteneció al ejército, pero con fecha 25 de febrero de 1805 había solicitado y obtenido la aprobación real para "el nombramiento de Cirujano de Artillería con destino a la asistencia del Destacamento de este Real Cuerpo en Madrid, y reco nocimiento de Reclutas gratuitamente y sin sueldo alguno, y con solo el goce del fuero y uso de Uniforme al Licenciado en Cirujia Medica d. Damaso Puertas' Al no ser militar de carrera, nunca pudo estudiar Medicina y Cirugía en los Cole gios militares de Cádiz (Marina) y Barcelona, pero (y esto es muy raro) tampoco fi gura su expediente académico en los archivos de las Facultades de Medicina de Valladolid, Salamanca, Alcalá o Madrid (Real Seminario de Nobles, Colegio de Cirugía de San Carlos). ¿Dónde estudió, pues? Tampoco sabemos cuándo se estableció en Madrid, ya que la inexistencia de padrones y registros civiles en la época (al menos hasta 1840) no permite averiguarlo. Seguramente ya viviendo en la Corte en los años fi nales del siglo XVIII caso con María Nicolasa Pérez Hernández, natural de la Villa, pues tuvieron una hija legí tima, Manuela, nacida en Madrid el 20 de julio de 1801 en la calle de Capellanes (actual Misericordia) y bautizada el 21 del mismo mes en la desaparecida iglesia parroquial de San Martín, perteneciente entonces al convento dominico del mismo nombre situado en las cercanías de las Descalzas Reales Otro interrogante es cuándo ingresó Puertas en el séquito de Carlos Miguel Fitz James Stuart y Silva (1794-1835), VII Duque de Berwick y XIV Duque de Alba, ya que no hay ninguna anotación al respecto entre los papeles y el Diario de viaje de Alba conservados en el Archivo de la Fundación Casa de Alba'"*. Pero gracias a las fechas de sus escritos sabemos que en 1812 estaba todavía en Madrid (Archivo MAN, Leg. 31, exp. 7), mientras que en 1814 ya vive en Florencia (BiASA, Mss. 68, t. I TAV). Es probable que saliera de España con el Duque el mismo año de 1812, Archivo General Militar de Segovia, Sección 1°, Leg. P-2939, Expediente Personal de D. Dámaso Puertas Álvarez. Con fecha de 5 y 8 de marzo de 1805 se comunica dicho nombramiento al Coronel del 5° Regimiento, al Comandante de Artillería de Madrid y al interesado. " Archivo Histórico Diocesano de Madrid, Parroquia de San Martín, Libro de Bautizos n 51 (I de abril de 1801 a 31 de mayo de 1803), fol. 50v. En los libros de matrimonio de la misma iglesia entre 1792 y 1801 no ha aparecido la partida de casamiento de sus padres, según información ama blemente proporcionada por el p. Urbano Melendo. Sabemos además que el 15 de enero de 1833 se dio a esta Manuela Puertas Pérez Real Licencia para casar con Antonio de Velasco y Martín, Teniente de Caballería: E. de Ocerín (Conde de Abásolo), índice de los expedientes matrimoniales de militares _v marinos que se conser\>an en el Archivo General Militar (1761-1865). t. II, Madrid, 1967, p. 458, n° 9077. '•* Según comunicación de B. Cacciotti.
440 Gloria Mora con destino a Pans (¿quizá compartían ios motivos políticos para el alejamiento de España?), permaneciendo allí hasta octubre de 1814, cuando marchan a Italia y se establecen en Florencia. De.sde que entra al servicio de Alba, el lugar y fecha de redacción de los manuscritos e inventarios de Puertas corresponde exactamente, ^ta 1821, con las distintas residencias del Duque en Italia, Francia y España: Florencia, 1814-1815 (BiASA; M.ss. 68, t. 1 TAV y 11 TAV)- París, 1818 (AEESS, ms. 45); Barcelona, 1819 (AEESS, ms. 46 y 47); Ñapóles, 1821 (BiASA, Ms. 68, iso'a D ^case Apéndice. Tras el regreso definitivo del Duque a España en Rnm¡ i"srm Elorencia, 1825-1826 (AEESS, ms. 4.5 y 44): Koma. 1830 (R,s,reUo para la venta de su monetario: BiASA, Mss. 68). mencionarlT'^'^''^'' 'caballero de varias tírdenes", según la noticia y® ser confirmaHr t'." f'/manci di Anheoloftia. no ha podido desde lueso nn ht de que perteneciera a ninguna orden españoa, t ha deZtmn" ° ^ ''' '»bel la Católica. En cambio, si posiblemente tamtv'-^"" i''"^ Perteneció a la Accademia Romana di Archeologia. y las que escribinn'^"-'' Ercolanese di Archcologia de Ñapóles, pa« comT vem« s que se han hallado entre sus papelea los 60 años°de"el'd del 1 1 al 12 de noviembre de I830-« un monetario notabli vf Condotti, 56. Dejaba tra.s d borradores, catáloaos de manuscritos entre memorias y disertacio ■ e inventarios, cuadernillos de notas y libros de dibujos. Y teorEuSátÍca^^ relaciones eruditas ticas de DAMASO PUERTAS sólo le mencionan I^m^nko &T'''7^" '''''""Srafía numismática del ««"ra 11, Roma 1885 n Migliarini, Garrucci en su MoneU"!''' cantidad de manuscritos oue Delgado), resulta asom cmticci 11, Roma 1885 n"'44 Migliarini, Garrucci ei cantidad de manuscritos; n. Antonio Delgado), resuua • tliciend o, los hay en M T^i Dámaso Puertas a su muerte. Como i.^), P-o ignoramos cómoí :!'"^''^'^'' ^ - Eoma (AEESS, BiASA quizá a la biblioteca del R archivos. El ms. del MAN debio pcr^ " • - gi mismo quizá a la biblioteca del R^T!n^ archivos. El ms. del MAb o quizá conservado ent rta^ los re abinete de Medallas, regalado por Ci cinco volúmenes de BíA^a^ Papeles de su amigo Guillermo López ^ustaman su monetario, ofrecido en enviados al rey de España para la valorac calidad entre los dejados d' ^ AEESS, deben ser lo.s de E"^bajada española cercl He'i f'"' ' ^ e su propio monetarioen Son trabajos de tres tipos: i"^ . ®i"ez, Guillermo Lope? ^ extractos de obras de otros autores (p- , ^ ' Bu,stamante); y fi nalmente memorias de carácter teo pue m lenta -z, Guillermo Lóne? ^ ^^P"actos de obras de otros aut ^ amante); y fi nalmente memorias de de e de í \of i la ■ios BiWio,ec/u¡ÍX^,;;;j;OarcMa -hrc I. cxisiencia de nianuscrims uell Arte de Roma, ique ,rieC' de piicH a s en Ui Coleccionistas españoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario... 441 especialmente sobre la interpretación del alfabeto y lengua de los celtíberos , que incluyen dos disertaciones en borrador destinadas respectivamente a la Accademia Romana di Archeologia y a la Accademia Ercolanese di Archeologia de Nápoles, de las que fue miembro (los originales no constan sin embargo en los archivos de estas instituciones). Es interesante comentar que Puertas escribe generalmente en castellano, con frecuentes italianismos, y también en italiano con faltas de ortografi'a y de gramática que a veces aparecen corregidas por otra mano, como se aprecia en los trabajos contenidos en el Legajo titulado Nutnismaíica (AEESS, sin fecha ni n° de inventario). A través de los catálogos, que son simples inventarios con descripciones muy sucintas de las monedas que poseía, podemos apreciar la evolución de los intereses coleccionísticos de Puertas. Si bien nunca abandonó el ínteres por las monedas llamadas entonces "celtibéricas" pero que correspondían a ibéricas, celtibéricas e incluso fenicio-púnicas y griegas de España, poco a poco se va decantando por atesoramiento de piezas^griegls, tanto del sur de Italia y Sicilia ( de la Grecia continental. No fi guran en estos catálogos las hispano-árabes que sabemos poseyó y que vendió, como veremos después. Gabinete Numismático de Milán antes de 1819. Si bien Puertas estaba al corriente de lo que se publicaba en Europa, según se deduce de las referencias bibliográficas en los geográfica seguía dependiendo de la ó'bl^io|™ ¿ citadas (en relación a la teorías aparecen ya como algo anticuado. alfabetos de las letras moneda hispánica, o "celtibérica ) ^jallas y moaumemos de desconocidas que se 'ués de Valdeflores. publicado en España, de Luis José Velazquez de ■ ' ^ colonias, municipios y Madrid en 1752; los tres ^ pi^rcz (Madrid, 1757-1773); las obras pueblos antiguos de España, del p. En q ¿g Real Librería entre 1783 de Francisco Pérez Bayer, que fue bibliotecano ^,„„3critos y la y 1793; y .sobre todo, aunque no los menci Munda (Madrid 1799) de disertación sobre las medallas atribuidas Gabinete de Medallas. También Guillermo López Bustamante, anticuario e ^ ^ (;^^,j{e.stania del Reino de Murcia, conocía los trabajos de Juan Lozano Vincencio Juan de Lastanosa, 1794) y de Joaquín Traggia, Livino Ignacio el p. Risco (continuador de la España agia^ ^ poctrina Numorum Entre ios extranjeros hay autores des L'Antiquité e.xpliquée de Ber- ^eterum de Joseph Hilarius Eckhel, ios vo " Barthéiemy, ei tratado nard de Montfaucon, ia Paleografía Ciampi, Banduri, Pinkerton, de moneda ibérica de Nicolás p^ra la catalogación de las monedas Swinthon, Domenico Sestini, y, como re er „j¿¿jaiiles antiques, grecques et griegas, la obra de T.E. entre 1819 y 1837. '•amaines, publicada entre 180 - anticuarios españoles y europeos. Además, menciona sus relaciones eru r en febrero y abril de 1819. Por ejemplo, e.stando en Barcelona (ms. •
Gloria Mora Coleccionistas españoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario... 443 AEESS mss. 46 y 47) contactó con los anticuarios y coleccionistas de esta ciudad, especialmente con Juan Bautista de Erro y Azpiroz y con Antonio Elias y Sicardo, quienes -según afirmale regalaron o permutaron monedas para poder escribir sobre las celtibéricas del Principado de Cataluña (AEESS, ms. 44. fol. 122)"'. En Sicilia conoció a Saverio Landolina, de Siracusa; en Ñapóles al "caballero Avellino, académico", interesado por la moneda hispánica'^, y al conde Giuseppe Tibeni del Vasto), y en Florencia al Sig. Venuti. Varias veces hace referencia, especialmente, a Sebastiano Ciampi, con quien consultó "il piano del niio lavoro" en 1823, en Florencia. Ciampi estaba entonces trabajando en las inscripciones rúnicas de Di namarca, y mostró a Puertas la analogía entre las letras rúnicas y las celtibéricas. Por otra parte, si coincidió con Castellanos de Losada en Italia entre 1822 y 1829, como sería posible por la coincidencia de fechas, no lo menciona. De todas formas Castellanos era entonces demasiado Joven. Hay dos numísmatas que desempeñaron un papel relevante en la vida y los tra bajos de Puertas, en el sentido de que éste aparece como el eslabón que une a uno y otro: el español Guillermo López Bustamante y el italiano Domenico Sestini. Guillermo López Bustamante, natural de Toledo, había ingresado muy joven en la Real Librería y era oficial segundo al menos desde 1784. Era buen conocedor del griego y el latín y de la ciencia numismática'\ Por esta razón, el 2 de mayo de 1792 Francisco Pérez Bayer, Bibliotecario Mayor desde octubre de 1783, solicitó al Conde de Aranda la creación de una plaza de guarda o anticuario del monetario de la Real Librería, proponiendo a López Bustamante para el puesto'*'. Fue Bus tamante quien inventarió y tasó el monetario, el gabinete de Historia Natural y la biblioteca del Infante Don Luis, y quien catalogó y tasó el monetario del Infante Don Gabriel, ingresado por compra en la colección real el 20 de abril de 1793-". Erro era entonces un personaje conocido; intendente del ejército y miembro honorario de la Aca demia de San Femando desde 1824. defensor de teorías vaseoiberistas (desciframiento del ibérico a través del vascuence) en su obra Alfabeto de la lengua primitiva de España (1806), e impulst)r de las primeras excavaciones de Numancia. Debo a Helena Gimeno la información sobre Elias y Sicardo: Comisario de Guerra en Barcelona, académico honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Femando desde 1824. correspondiente de la Real Academia de la Historia en Cataluña desde 1826. poseedor de parte de los 134 trientes visigodos hallados en La Grassa (Reus) en diciembre de 1816: cfr. Real Academia de la Historia. CAIT 9/39.30/8(19); además de monedas le dio a Puertas un manuscrito sobre inscrip ciones de España fechado en 1757 (quizá las que incorporó después Puertas en AEESS, Numismática). " En 1833 compró ejemplares de moneda hispánica procedentes de la colección del barón Luigi Genova: R. Cantilena, "Napoli. Museo Archeologico Nazionale". en P. PRip""és (ed.). Monete ispaniche nelle collezioni italiane, II, Roma, 1986. pp. 333-337. " Biblioteca Nacional, Archivo, caja 009. caipeta 13. Cit. por M" C. Mañueco Santurtún. "Colec ciones reales en el Museo Arqueológico Nacional . en De Gabinete a MuseoTres siglos de historia. A/acm/ia/, Madrid. 1993. p. 196. " Biblioteca Nacional, ms. 18.843: Noticias pertenecientes a la Biblioteca Real de S.M., desde su fundación por el Sr D. Felipe V. t. 1°, 1836, fol. 119r. El informe de tasación se guarda en el Archivo del MAN, leg. 19, exp. 3/5: Compra de las Monedas, Medallas y Antigüedades que fueron del Senno. Sr. Infante de España Don Gabriel de Barbón en 26 de abril de 1793. A la colección de Don Gabriel habían pasado algunas antigüedades (naonedas) adquiridas por Pérez Bayer en su viaje a Italia: G. Mora, "La erudita peregrinación'• Por orden del Bibliotecario Mayor Pedro Luis Blanco, sucesor de Pérez Bayer al frente de la Real Librería, emprendió la redacción de una Descripción general de las medallas antiguas conservadas en el Museo Real\ en 1797 tenía concluido el tomo I (Lusitania y Bética), pero cuando estaba trabajando en las series griegas el encargo fue suspendido. Entonces se dedicó a escribir disertaciones sobre las mo nedas del Real Gabinete de Medallas; la orden de Carlos IV de publicarlas quedó también interrumpida tras la publicación de la primera, dedicada a las monedas de Munda, en 1799-'. López Bustamante falleció en Madrid en 1800. No hay constancia de si llegó a conocer y tratar a Dámaso Puertas, pues éste no lo menciona en sus manuscri tos. Pero, a juzgar por las similitudes existentes entre diversos manuscritos, no cabe duda de que Puertas, en fecha indeterminada pero anterior a su salida de España, copió obras inéditas de Bustamante que debían conservarse en la Real Librería, posiblemente la inconclusa Descripción general, e incluso pudo quedarse con aquellas disertaciones relativas a las medallas de España que Bustamante compuso "para mi uso privado y el de los amigos". Estas copias (u originales) quedaron entre sus papeles, ahora en el AEESS: son los mss. 36 y 37, Tratado de Medallas, 2 vols. en 8°, sin nombre de autor ni fecha, pero redactados con posterioridad a 1797-1799; en ellos afirma el autor que en 1797 estaba en la Biblioteca Real encargado de formar su índice, donde declara su interés por las monedas celtibéricas y se propone desvelar al público su sistema para descifrar los caracteres "desconocidos", que supone griegos siguiendo a Pérez Bayer y Velázquez. Estos apuntes le sirvieron luego al abate Domenico Sestini (como reconoce él mismo en el Prefacio) para catalogar en 1816 las monedas hispánicas del conde Mihály Wiczay, magnate de Hungría y chambelán del emperador de Austria José--, en cuyo palacio de Hedervar (Hungría) se exponía una colección de antigüedades heredada de sus antepasados que el mismo Wiczay contribuyó a acrecentar-\ De El viaje arqueológico de Francisco Pérez Bayer a Italia (1754-1759)". en B. Cacciotti. X. Dupré y B. Palma (eds.). cit. nota 3. p. 267. En la Biblioteca Nacional se conservan dos de estas disertaciones, fechadas en 1797: De las medallas de la ciudad de Nehrissa en la Betica (ms. 8971) y E.xamen de las medallas antiguas atri buidas a la ciudad de Munda en la Betica por el Mro. Florez. Carlos Comba (sic) v otros célebres antiquarios (ms. 13231). Esta última fue la publicada con el mismo título por la Imprenta Real en 1799. y es en su "Advertencia Preliminar" donde Bustamante cuenta los avatares de sus trabajos (pp, IX-X. XV) y afirma (XXlll) que la De.scripción general está en prensa; F. Aguilar Piñal no la recoge, luego no se llegó a publicar: Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII, t. V. Madrid. 1989. p, 182. -- D. Sestini. Descrizione delle medaglie Ispane appartenenti alia Lusitania, alia Betica e alia Tarragonese che si con.serx'ano nel Museo Hedervariano (Firenze. 1818). Prefazione: "... confesando di buona voglia d'essermi talvolta prevalso d'alcune osservazioni e note manscritte del Sig, Puertas Medico Spagnuolo. allorché si trovava in Firenze con S.E, il Duca d'Alba". Sobre el "Museo Puer tas" de Florencia y Sestini. cfr. L. Tondo. Domenico Sestini e il Medagliere Mediceo, Firenze. 1990. pp. 243-244 y 366. Al parecer el mismo Wiczay escribió sobre sus monedas griegas y romanas: Musei Hederx'arii in Hungaria numos antiquos graecos et latinos descripsit (1814). según catálogo de la BAV. Las volvió
444 Gloria Mora hecho, según Luigi Tondo este monetario constituía probablemente la mayor colec ción privada del Imperio austriaco; fue uno de los primeros estudiados por Joseph Eckhel en 1769 y la base para crear su método geográfico (en lugar del tradicional orden alfabético de cecas) en la clasificación de monedas (también utilizado por Sestini)--*. Esta influencia de Bustamante y Puertas sobre Sestini la puso de manifiesto el académico Antonio Delgado y Hernández en su Nuevo Método de clasificación de las medallas autónomas de España (t. 1, Sevilla, 1871, pp. XVl-XVll): "es de notar que las interpretaciones [de Bustamante sobre leyendas monetales ibéricas] son idénticas a las publicadas años después por el docto italiano Domenico Sestini. Se cree con razón que el alfabeto e interpretación que dio este escritor a las mone das celtibéricas del museo Hedervariano, fueron tomadas de las notas que le había facilitado D. Dámaso Puertas [...], por entonces (1816) residente en Florencia, y así mismo, que dicho Puertas pudo haberlas copiado de los trabajos de la [Real] Biblioteca" (como efectivamente hizo). Las relaciones entre Puertas y Sestini (1750-1832) están mejor atestiguadas. Sestini, de origen florentino, había sido de 1774 a 1777 anticuario del príncipe Ignacio Paterno di Bi.scari, quien poseía en Catania un museo de antigüedades que fue muy admirado por el duque de Alba durante su viaje a Sicilia en abril de 1816"^. Como ya he dicho, en esa misma época Sestini se encontraba en Hungría, al servicio del conde de Hedervar, catalogando una serie de monedas antiguas de España "recientemente adquiridas" por el noble, con leyendas "fenicias, griegas, celtíberas y latinas". Teniendo en cuenta, precisamente, las anotaciones de Puertas, le fue posible interpretar las leyendas "celtibéricas" a partir del alfabeto griego, siguiendo a Velázquez y Pérez Bayer (Sestini, Prefazione). Gracias .segu ramente a Puertas y a su biblioteca, Sestini (que en sus muchos viajes por toda Europa y Asia Menor no visitó nunca España) demuestra en esta obra conocer bien la bibliografía numismática española: las Medallas de Flore/., el catálogo del monetario del coleccionista gaditano Pedro O'Crouley (publicado como apéndice a su traducción de Jo.seph Addison), Antonio Agustín y Vincencio Juan de La.stanosa, el Ensayo de Velázquez de Velasco, y otros autores españoles, así como las colecciones del Infante Don Gabriel, el Gabinete de Monedas de la Real Librería, y el del rey de Portugal, además de muchos otros particulares y gabinetes eu ropeos con moneda hispánica, como el del París o el de Viena. El propio Puertas afirma en diversos pasajes de sus escritos que Sestini .se sirvió de su monetario y sus notas: "11 Sestini ha (sic) illustrato molte Medaglie inedite du d*'' Collezione, a catalogar Sestini: Descrizione delle Medufilie antiche í>rec/n' del Musco Hedervariano... (Firenze. 1830). Tondo, cit. nota 22. pp. 240-241. Conviene recordar que Antonio Agustín había sido pionero en la creación de este nuevo método de clasificación numismática en sus Didlosios de medallas, ins cripciones y otras antifiiiedades (Tarragona. 1.S87). Sobre Sestini. cfr. también la biografía de N. Parise en el Dizionario Biográfico degti ¡taliani. Véase B. Cacciotti en este mismo volumen. Coleccionistas españoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario.. 445 come viene dal med° indicato nelle sue opere" (BiASA, ms. 68, 1.1 TAV, portada interior, N.B.). El catálogo del Museo Hedervariano redactado por Sestini es definido por L. Tondo como un "verdadero corpus de la moneda ibérica". No es nuevo este interés de los coleccionistas europeos por la moneda hispánica. Las múltiples edi ciones y traducciones de los Diálogos de Antonio Agustín habían contribuido desde fi nales del siglo XVI a la difusión por toda Europa del enigma de las monedas con leyendas "desconocidas". El cardenal Gamillo Massimo, en su viaje a España como Legado del Papa Inocencio X entre 1654 y 1658, compró monedas hispánicas y un stiidioletto con monedas de oro y plata que había pertenecido a Carlos V-^; en el Medagliere Mediceo existían algunas monedas hispánicas regaladas por Felipe IV a sus aliados políticos, a las cuales se añadió otra serie considerable, llegada de España hacia 1679, que fue catalogada y estudiada a instancias de Cosme III por el futuro cardenal Enrico Noris en 1681-'. A principios del s. XVIII era muy visitado el museo de Jacob de Bary, que había sido cónsul de Holanda en Sevilla y poseía muchas monedas de España, en su casa de Maarsen (Holanda)-®; en 1725 Nicolás Mahudel publicó su tratado sobre la moneda ibérica, y ya en el siglo XIX se difunden en libros y revistas especializadas los trabajos de A. de Longpérier, F. de Saulcy, A. Heiss, etcétera. El origen de la serie de monedas de cecas hispanas que poseía el conde de Hedervar, compradas poco antes de su clasificación por Sestini, según afirma éste en la Prefazione de su catálogo, es incierto. Tondo afirma que procedía de la colección del p. Enrique FIórez-''. No es imposible: el monetario del padre Flórez (que había muerto en 1773) seguía en la celda del agustino en el convento de San Felipe en Madrid, a pesar de que en 1797 el Bibliotecario Mayor Pedro Luis Blanco había reclamado su incorporación al Real Gabinete de Antigüedades junto con otros dos monetarios, el del Real Gabinete de Historia Natural y el de los Reales Estudios de San Isidro, el único que fi nalmente ingresó a comienzos del siglo XIX'°. Parece C. Molinari. "La collezione numismática", en M. Pomponi (coord.). Camillo Massimo collezioni.sta di antichitci, Roma, 1996. p. 159. No se mencionan estas adquisiciones en el relato del viaje escrito por Cassiano dal Pozzo. en BAV, Barb.Lat. 5689. Algunas monedas fueron publicadas por J. Vaillant: Molinari. cit. p. 160 y n. 18. Sobre la Legación de Massimo en España, cfr. el texto de T. di Carpegna Falconieri en M. Pomponi (coord). cit. .snpra. " Sestini. Descrizione. cit. nota 22, p. 70; L. Tondo. "Enrico Noris e le monete ispaniche del Mediceo". en P. P. Ripollés. Monete Ispaniche nelle collezioni italiane. Roma. 1986. II: Firenze. Mu seo Archeologico. pp. 215-217. Esta serie "venuta dalla Spagna" ¿podría ser la parte del monetario Massimo comprado por los Medici en 1681?: Molinari, cit. nota 26. p. 162 y n. 69. F. Berger. "Münzkabinette in Niedersachsen, den Niederlanden und England zu Beginn des 18. Jahrhunderts nach den Aufzeichnungen Zacharias Konrads von Uífenbach (1683-1734)". en P. Berghaus (hrsg.), Numi.muUi.sche Literatnr 1500-1864, Wiesbaden, 1995. pp. 117-125 (esp. 122). El catálogo del monetario Bary se publicó en Amsterdam en 1730. Tondo. cit. nota 22. pp. 240-241. 245. Mañueco Santurtún. cit. nota 18. p. 198. La colección de los Reales Estudios contenía en 1803 9.623 monedas y medallas visigodas y españolas de todas las épocas, y .sólo algunas griegas de "cobre", según el inventario de Ambrosio Rui Bamba: cfr. C. Alfaro Asins. Sylloge Nummorum Grae-
446 Gloría Mora que los franceses, en su saqueo del convento de San Felipe (entre otros) durante la Guerra de la Independencia, se llevaron las mejores monedas (oro, plata): una parte pudo acabar en la colección Bohl (hoy en el Museo de Berlín) procedentes de la colección del príncipe Ysenburg, que participó en la contienda; puede que otras series acabaran en manos de Wiczay, como defiende Tondo. Un asunto, el del paradero del monetario del p. Flórez, que convendría investigar. Durante toda su vida Dámaso Puertas se dedicó a trabajar en dos temas, para él estrechamente relacionados: la numismática hispánica y la numismática griega, especialmente de las colonias del sur de Italia y Sicilia, y generalmente basándose en su propia colección. De.sde mediados del siglo XVI era un enigma el signifi cado de las letras llamadas "de.sconocidas'' que aparecían en muchas monedas de la Península Ibérica y en algunas inscripciones. Durante siglos se conocieron estas monedas como "autónomas" o "españolas"; en época de Puertas se había puesto de moda catalogarlas como "celtibéricas". Y, como veremos, entre ellas incluye Puertas las monedas acuñadas por las colonias griegas del NE de la Península Ibé rica, Emporion y Rhode (además de otras atribuidas a Herneroskopeion y demás fundaciones griegas mencionadas por las fuentes literarias). El alfabeto de las monedas celtibéricas fue el tema del primer trabajo que cono cemos de Puertas, fechado en Madrid en 1812 (MAN, Leg. 31, cxp. 7), que recoge "los resultados de mis investigaciones sobre los alfabeto.s", a saber: una serie de tablas con las diversas formas de cada letra (desde el alfabeto "samaritano" hasta los signos de las "medallas españolas"; una descripción de sus monedas ordena das por cecas, con dibujos de las mismas recortados y pegados; y una disertación (fols.1-36) a la que le faltan las páginas fi nales. Como ya se ha dicho, sus referen cias bibliográficas son, además clásicos como Lastanosa (Museo de las medallas desconocidas españolas, Huesca, 1645), L'Antiquité explicjuée de Montfaucon, y Nicolás Mahudel, autores más recientes: el p. Flórez, cuyos tres volúmenes de las Medallas de las Colonias, Municipios y Pueblos anti^pios de España extractó (AEESS, ms. 44); el coleccionista .sevillano Livino Ignacio Leirens, autor de algu nas di.sertaciones publicadas en las Memorias de la Academia Sevillana de Buenas Letras, y cuyo monetario había comprado el Infante Don Gabriel; y, sobre todo, Pérez Bayer (alfabeto hebreo-samaritano). La huella de este último es patente en la base de las ideas que en la Disertación desarrolla hasta la extravagancia Puertas: las monedas conservan de modo infalible el "alfabeto Phenicio Español", cuyas letras son las mismas que las fenicias, de lo que se deduce que este alfabeto es anterior a la introducción del alfabeto en Grecia por Cadmo, por lo que "una parte de España tuvo escritura mucho antes que Grecia" (fols. 15-16). Afirmación que no le impide declarar a continuación que las letras del alfabeto celtibérico (que él, sensatamente, prefiere denominar ibérico dado que aparecen en casi toda la Península) son "hijas" del griego, traído a España por los colonizadores griegos que fundaron Ampurias y corum España. Museo Arqueológico Nacional. Madrid, l. Hispania. Ciudades heno-púnicas. Parte l: Gadir y Ehusus, Madrid, 1994, p. 20. Coleccionistas espailoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario... 447 Rosas (Emporion y Rhode), y difundido por toda la Península (fol. 17). Esta difu sión dio lugar a diversos dialectos y pronunciaciones, así como al mayor o menor uso de las vocales en las leyendas monetales y proponiendo la existencia de "letras dobles, triples, etc." (fol. 35). A pesar de la difusión a principios del s. XIX de las teorías vasco-iberistas de Erro y Azpiroz, Puertas no las menciona (y años después sólo lo citará una vez para comparar sus lecturas con las de Sestini y Flórez: AEESS, Numismática). Puertas se inspira directamente en Francisco Pérez Bayer, en cuanto al origen griego del alfabeto "celtibérico", en Luis José Velázquez de Velasco y en Guillermo López Bustamante (aunque a éste no lo cita), según demuestra algunas lecturas erróneas como ELMAN, que identifica con Elmantica/Salamanca, y APILA, para él ciudad cercana a Rosas, y la invención mediante falsa lectura de topónimos como "Amba", pueblo sólo conocido precisamente por las monedas. Estas ideas las repetirá a lo largo de su vida en diversos trabajos: en el Catálogo de las monedas celtibéricas y de los pueblos y municipios de España que contenía su monetario, redactado en Barcelona en 1819 (AEESS, ms. 47); en la "Disertación de las medallas de la Ciudad de Cisa y Epoca en que se acuñaron las Medallas Celtibéricas en España", de 1825 (AEESS, ms. 43, fols. 119-140). Los manuscritos de Puertas nos informan, al mismo tiempo, sobre sus relaciones con otros coleccionistas, eruditos e instituciones. Fue socio correspondiente en el extranjero, por España, de la Accademia Romana di Archeologia (no merecieron tal honor, en cambio, ni el Duque de Alba ni Castellanos de Losada), como consta en la lista de académicos de 1818^', siendo presidente Antonio Canova. También perteneció a la Accademia Ercolanese di Archeologia de Nápoles", aunque entre la documentación de archivo de esta última no se conserva ningún documento referente a Puertas (según com. de la Biblioteca de la Accademia Pontaniana, sección doc. de la Societá Nazionale di Scienze, Lettere e Arti in Napoli). Para la Accademia Ercolanese di Archeologia se conserva (AEESS, carpeta sin n° de inventario) el borrador sin fecha de una disertación en la que intenta probar que las monedas celtibéricas "son verdaderamente griegas". Para la Accademia Romana di Archeologia (que hasta 1829 no recibió el título de Pontificia conferido " Atti della Accademia Romana di Archeologia. I (1® serie). 1821, p. 26: "Sig. Puentas, Dottor Tommaso, Membro Consiglio Medico di Parigi, di Madrid, Cavaliere di vari ordini". A pesar de los errores en nombre y apellido, no tengo dudas de que se trata de nuestro Puertas. Le acompañan como socios "españoles" los jesuítas Pedro Márquez y Benedetto Pratz, "Prefetto degli Studi in Madrid". " Fundada por Ferdinando IV Borbone en 1817 tras la di.solución y reforma de la Societá Reale di Napoli que había sido creada en 1808 por el rey José Bonaparte antes de dejar el trono de Nápoles por el de España, y que era heredera de sus antecesoras la Reale Accademia Ercolanese (1755-1808) y la Accademia di Storia ed Antichitá (1808). Cfr. M. Maylender, Storia delle Accademie d'Italia, Bologna, 1971 (196-1930], vol. 4, pp. 381-383; F. Nicolini, Della Scietá Nazionale di Scienze, Lettere e Arti e di tal une accademie napoletane che la precede roño, Napoli, 1974. No se ha podido consultar las Memorie della Regale Accademia Ercolanese di Archeologia, que comenzaron a publicarse en 1822.
448 Gloria Mora Coleccionistas españoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario. 449 por el papa Pío VIII) escribi(3 una Disertación titiilacia Alfabeto y Leiigud ^ eltíberos y su.s Colonias en España, dedicada a los "Señores socios de la mía de Arqueología Romana" y fechada en Florencia en 1S25 (AEESS, ms. 43F Nunca fue publicada, pero es posible que se conserve el original en el archivo de a Academia (sin confirmar por el momento). Si tenemos en cuenta que en las Actas de la Academia se publicaban, desde 1821, las disertaciones del e.scultor Antonio Canova ípre.sidente de la institución desde 1816), Luigi Biondi. el numísmata tolomeo Borghesi (nuevos fragmentos de los I-asti Consolad Capitolini), Antón'® Nibby, B.G. Niebuhr, Lorenzo Re, el Arquitecto Giuseppc Valadier (restauración del Arco de Tito), Alessandro, Filippo Aurelio y Pietro Ercole Vi.sconti, Cario (anticuario o comi.sario delle antichilá de Roma), Luigi Canina, etc., no es de trañar que el envío de Puertas no interesase demasiado a los socios de la Acadenim (entre los que, por cierto, no fi gura ya ningún español en el Catálogo de Socios c 1835, y eso que los hay de todos los países de Europa, incluido Portugal, Malta» Suiza, Polonia...; sólo en la lista de 1924 aparecen Pere Bosch Gimpera y Josep Puig y Cadafalch). En determinado momento. Puertas .se deshace de la moneda hispano-árabe y empieza a interesar por la moneda griega, sin dejar la ibérica (.segiin la clasi licación de la época, las monedas ibéricas y celtibéricas, así como todas las Q®® fo son latina.s, se incluyen dentro de las series griegas"). Ya en 1818. estando C describe en un inventario (AEES,S, ms. 45) las 539 monedas de plata de la Magna Grecia que entonces poseía, clasillcada.s por cccas en orden alfabético, de APOLONIA a LARISA, incluyendo las colonias de Emporion, Rhode y Massalia. En 1819 (AEESS, ms. 46) añade 424 (de KOSON a BLSTVLIS). Años después, Puertas clasificaba sus monedas griegas según el método de Mionnet: series: "P"®' l^los y ciudades de Grecia continental y Asia Menor, "reyes y dinastías", Magt»^ Grecia y Sicilia. Este interés por la moneda griega puede ser una moda, pero debe relacionarse ' el impac omaines, ^'de además interés por la moucua _ el impacto de la obra de Mionnet (Description de niédoiHes antiqnes, grecqd^^ fomaines, avec leiir degré de rareté et leí -* 'amaines, avec leiir aego^ estimaíion, París, 1806 y ss.) y eoiU cide además con los intereses de otros coleccionistas por la Magna Grecia en l^s primeras décadas del siglo XIX: primeras excavaciones sistemáticas, coleccionismo de terracotas, vasos, monedas (véan.se los trabajos de M.E. Micheli y J. Beltrán en ^ste mismo volumen). ^ENTA y dispersión DEL MONETARIO Cuando el duque de Alba regre.só definitivamente a España en 1823, Puertas no volvió con él. No sabemos por qué, ya que tenía mujer e hija en Madrid; qui^á P®r motivos políticos o por no estar incluido en la lista de médicos con licencia o, A. Kromann, "Sestini and the prívate collection of King Christian VIH ", en Ernumnn A. Arda" Dicaia, III, Milano. 1991 (Glaux 7), p. 784. para ejercer elaborada en 1815 por la Junta Suprema Gubernativa de Medicina y Cirugía. Residió primero en Florencia, donde estaba en 1827, y luego en Roma, en el n° 56 de Via Condotti, donde murió el 12 de noviembre de 1830. De estos últimos años data su decisión de vender el monetario que poseía, que se disgregó, al menos que sepamos, en tres partes. Esto era una práctica habitual entre los coleccionistas, que solían vender parte o el total de sus colecciones por cambio de intereses, motivos económicos, o bien como forma de fi nanciar nuevas compras. El mismo Puertas afirma que sus viajes y su conocimiento de tantos monetarios reales y particulares a lo largo de 30 años de práctica en monedas le permitían poner el precio adecuado a las monedas (AEESS, ms, 44, 1826, prólogo "AI Lector"). La primera venta constatada fue al Regio Gabinetto de Milán. Ya antes de 1819 Puertas había vendido una parte de su colección, la compuesta por monedas hispano-árabes o "cúficas", al Imperial Regio Gabinetto Numismático de Milán (hoy Civiche Raccolte Archeologiche e Numismatiche di Milano), de reciente creación y que en esos años aumentaba sus fondos^-*. Así consta en el "Proemio dell'Editore" redactado por Gaettano Cattaneo, diseñador de la Regia Zecca, fundador y direc tor del Gabinetto Numismático di Brera (1803) y del posterior Reale Gabinetto di Medaglie e Monete (1808), antecedentes de las GRAN, prólogo que aparece en el catálogo de Cario Ottavio Castiglioni Monete cufiche delll.fmperial] R.fegio] Museo di Milano (Milano, 1819). En él se comenta la procedencia de las monedas del Gabinete: el propio Cattaneo promovía de.sde 1813 una gran campaña de adquisición de ejemplares y colecciones privadas de toda Europa; entre ellas menciona la del "Sig, Dottore Puertas Spagnuolo", Dado que Rodolfo Martini, en la publicación citada, recoge 16 ejemplares andalusíes, y ninguno de ellos era de Puertas, podría deducirse que la referencia del Proemio debe extenderse a la colección completa del Gabinete y no sólo a la parte hispano-árabe o "cúfica". De hecho, en los inventarios de Puertas no fi gura ninguna moneda de esta clase^\ Tres años antes de morir, quizá a causa de enfermedad o por problemas econó micos, Puertas decidió vender su monetario íntegro. En 1827 hizo una oferta directa Agradezco e.sla noticia a Bartolomé Mora Serrano, que me ha remitido a R. Martini, "Le monete hispano-arabe delle Civiche Raccolte Numismatiche di Milano ed il catalogo Castiglioni: nota illustrativa", en /// Jaricpie de Numismática Hi.spano-Árabe (Madrid 1992). Madrid, 1993, pp. 131-132. Es interesante señalar que la biblioteca adjunta al Gabinete Numismático ,se enriqueció con volúmenes procedentes de librerías privadas, como la de José Nicolás de Azara en Roma: cfr. Riña La Guardia, wai.lombardiacultura.it/acquisizioni.cfm. " Por otra parte, parece que Cattaneo hizo una selección de las monedas que merecían ser publicadas, por lo que quizá entre las desechadas estaban las de Puertas: Martini, cit. nota 34, p. 132, n. 3. La Dott.ssa Riña La Guardia, directora del Servizio C.A.S.V.A. del Castello Sforzesco de Milán (Archivo y Biblioteca CRAN), me ha confirmado que no existen entre los fondos del antiguo Gabi netto Numismático di Brera documentos referentes a la compra de la colección Puertas. Agradezco especialmente al Dott. Ermanno A. Arslan, anterior director del Gabinete Numismático de Milán, quien me remitió a la Dott.ssa La Guardia, su amable y rápida respuesta a mi solicitud de información al respecto.
450 Gloria Mora al rey de España, Fernando VII por intermedio del ministro español en Florencia, donde entonces residía. Podemos reconstruir la historia gracias a la documentación conservada en el archivo del Gabinete Numario de la Real Academia de la Histo^ia'^ El 26 de .septiembre de 1827 el primer Secretario de Estado y del Despacho. Manuel González Salmón, envía oficio al director de la Real Academia de la Historia comu nicando R.O. de Fernando VII para que -como era habitualhiciese un informe sobre la calidad ("el mérito ) de las monedas ofrecidas y la conveniencia de comprarlas, a tenor de lo expuesto en los tres volúmenes de catálogo, escritos en Ñapóles en 1821, dos de dibujos fechados en Florencia en 1814 y 181.5. y dos cuadernos de notas (en realidad un cuadernillo de 20 hojas y un pliego, sin techa) enviados por Puertas. En ese momento la colección constaba de 5.451 piezas (24 de oro. 1.866 de plata, 3.560 de bronce), clasificadas en monedas griegas de oro. plata y bronce; celtibéricas, "fenicias", imperiales y de colonias y municipios de España. Los términos de la venta son significativos y reflejan seguramente la inestable situación de Puerta.s tras ia partida del Duque de Alba. Pide 12.000 duros, es decir, 240.000 reales, por el conjunto de monedas; 6.()()() en metálico y los otros 6.000 repartidos en una pensión vitalicia, durante su vida y la de su hija (es la primera vez que ésta aparece mencionada); o bien 4.()()() duros en efectivo y 8.000 en bienes del Estado. El informe fue encargado a los académicos Juan Pablo Pérez Caballero y José Musso y Valiente, siendo en esos años anticuario perpetuo de la institución el Obispo de Osma D. Jo.sé Sabau y Blanco. Fue elaborado en un tiempo récord. El dictamen, fi rmado el 11 de octubre de 1827. fue negativo -siempre con la ambigüedad que caracteriza a las resoluciones académicas: "la Academia resolverá"- por varios motivos: en primer lugar era imposible juzgar el valor de una colección a través de un mero catálogo de.scriptivo y de unos dibujos, de donde faltaba, además, la descripción de las más de 700 monedas añadidas al monetario después de 1821; la mayon'a de las monedas debían existir ya en la colección real, tanto la particular del rey como la del Real Museo de Medallas; y el precio resultaba excesivo en relación a la cantidad y calidad de las piezas, "pues aunque hay muchas muy apreciables y raras, y bastante inéditas, hay también no pocas comunes, siendo considerable la cantidad de duplicadas, si como sospechamos, merecen esta calificación"; argumen tan también los académicos que es necesario ver las piezas originales para valorar su conservación, que influye decisivamente en el valor de la colección". Con fecha 21 de octubre .se envió un oficio al primer Secretario de Estado con un resumen del dictamen académico acompañado por los tomos de Puertas, que se devolvieron al propietario (son los cinco volúmenes actualmente en BiASA, Mss. 68; faltan sólo el cuaderno de 20 hojas y el pliego con notas del número de monedas, sin fecha). F. Martín Escudero, A. Cepas y A. Canto García. Archivo cid Gahincte Numario. Catálogo e índice.'!. Real Academia de la Historia, Madrid. 2004. pp. 191-192: GN 1827/I(l-.l). Pero atención: en p. 21 se afirma que la Academia compró la colección Puertas para repartirla entre la institución y la Biblioteca Real, lo cual es un error según se constata claramente en la misma documentación. " GN 1827/1(2). Coleccionistas espailoles en Italia a comienzos del siglo XIX. El monetario. 451 Ciertamente la colección real era ri ca gracias a las continuos aportes de piezas mediante la compra o legados de colecciones particulares como las del Infante D. Gabriel, completada a su vez con otras, etc.^^. Pero ¿era ri ca en moneda griega? La realidad era que la Academia no tenía dinero para comprar la colección, como reconocen los fi rmantes del informe; según F. Chaves (en este mismo volumen), en 1835 recibió sólo 30.000 reales de subvención. La negativa de la Casa Real a comprar su colección debió suponerle a Puertas un gran disgusto. Puede que tuviera verdaderos problemas económicos, pero quizá sólo pretendía que el monetario que tanto tiempo, trabajos y dinero le había costado reunir no se dispersara tras su muerte. Pero no se rindió: tres años después volvería a intentarlo, esta vez en Roma. DESTINO FINAL DEL MONETARIO PUERTAS En 1798, a consecuencia del decreto francés de 11 de enero, art. 14 ("il sera enlevé de la ville de Rome les tableaux, livres et manuscrits, statues et objets d'arts [sic] qui seront dignes d'étre transportés en France..."), el Gabinete Numismático del Vaticano fue saqueado. En 1815 comenzó su reconstrucción mediante compras y donaciones^''. Una de las últimas compras en la primera fase de restauración del Medagliere fue, precisamente, la de una parte del monetario Puertas, que había sido despreciado por el rey de España como consecuencia del informe desfavorable de la Academia de la Historia. En 1830, pocos meses antes de morir, y posiblemente debido a la enfermedad y a penurias económicas, el Dr. Dámaso Puertas, entonces residente en Roma, en Via Condotti 56, ofrecía en venta al Medagliere Vaticano su colección de 5.649 "monedas griegas de oro y plata, reales y autónomas"-*". Hubo un dictamen favo rable a la compra redactado por Monseñor Mai, primer custode de la Biblioteca Vaticana, pero la Comissione consideró exagerado el precio pedido, 12.000 escudos, y la operación no se concluyó. La colección parecía entonces muy importante (había aumentado con respecto a 1827 en cerca de 200 monedas), según se deduce del resumen (Ristretto) del catálogo, hecho en Roma en mayo de 1830^': Los datos sobre el número de las monedas del Gabinete de Medallas de la Biblioteca Real .son algo confusos y varían ligeramente según los distintos inventarios. El catálogo manuscrito del bibliotecario Ambrosio Rui-Bamba recoge en 1800 2.464 monedas de oro. 26.067 de plata y 49.124 de bronce; en 1835 había 2.668 de oro. 21. 525 de plata y 59.393 de bronce. Cfr. Alfaro Asins. cit. nota 30. pp. 21 y 23. S. Le Grelle. "Saggio storico delle Collezioni Numismatiche Vaticane'*. en C. Serafín. Le monete e le bolle plnmhee pontificie del Medagliere Vaticano descritte ed illustraíe da Camilla Serafín direttore del Gahinetto Numismático Vaticano, vol. I. Milano. 1910, pp. XLIII-IV y ss. Le Grelle. cit. nota 39. p. LXIII. Este Ristretto aparece también incluido en BiASA, Mss. 68. t. I TAV; es un borrador y con tiene algún error en las cifras aunque el total de las monedas es correcto: Ristretto del Catalogo della