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La primera cantería andalusí

Jiménez Martín, Alfonso

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Hace muchos años añadí a la aducción cas ellana' de A Sho Accoun o he Ea !y Muslim A chi ec u e un Compendio de A qui ec u a emi a! co dohesa, cuyos An eceden es aún man ienen cie a igencia, sal o uno de sus apa ados. A i mé en onces que la edilicia del Emi a o andalusí se basó en « emas o - males y uncionales ya ensayados po el Islam en los países que había conquis ado a lo la go de su p ime siglo de exis encia (y po o a pa e en la) adición hispanogoda (...cuya his o ia) iene una o mulación canónica es ablecida ya desde hace demasiados años y que necesi a de u gen e e isión»; aquel deseo de eno ación, como e emos, ha enido demasiado éxi- o, a pesa de que mis páginas no han enido eco al- guno. Sob e la base de la bibliog a ía exis en e y una limi ada expe iencia pe sonal expuse cua o ci cuns- ancias sob e los an eceden es peninsula es de las p ime as áb icas andalusíes; la p ime a la o mulé así; «En egiones de la mi ad No e de la Península, de Toledo hacia a iba, conse amos una buena se ie de iglesias de inales del siglo VII, ealizadas en ex- celen e can e ía y, a eces, con ica deco ación. A los edi icios adicionalmen e da ados en es a época (Bande, Baños, A isgo as, San An olín...) hay que añadi decididamen e los dos que han esul ado du- dosos (Na e y Quin anilla), incluso o os que an es hemos conside ado como mozá abes (Melque) y las apo aciones po uguesas». Pa a es as a i maciones me basaba en los abajos de Schlunk y Hauschild,' en la esis de Caballe o' y en mi colabo ación en la de Co zo.4 Aquí es donde mi apo ación se ha queda- La p ime a can e ía andalusÍ Al onso Jiménez Ma ín do obsole a, pues la in es igación que pedía ha mu- dado odos es os edi icios a un pe iodo pos e io a la conquis a musulmana. C eo que aún man iene su ac ualidad una segunda ci cuns ancia, e e ida al casi siemp e soslayado con ex o e i o ial; «No enemos en oda Andalucía ni un solo edi icio de ines de la mona quía isigo- da, que pueda, ni de lejos, pa angona se con los de la se ie an e io . No c eemos que el anscu so del iempo o las des ucciones in encionadas sean las únicas causas de al laguna, ya que los escasísimos es os que conse amos son ealmen e mise ables (...ca en es de) la más mínima calidad a qui ec óni- ca». En es o el pano ama no ha a iado mucho, y puede deci se, sin emo a exage a , que la A queo- logía de ec a que las ciudades del su de Spania, e an, a la llegada del ejé ci o be ebe , a e ac os muy dec épi os, au én icos campos de uinas, mal de endidos y peo comunicados; «La in asión mu- sulmana encon a á una Andalucía aún no ecupe a- da de las c isis económicas, polí icas y sociales de siglos an e io es y mucho menos de la ecien e p e- sencia bizan ina. Se á opo uno eco da que ni una sola de las ciudades omanas del li o al a lán ico lle- gó i a a es a época; en el alle del Guadalqui i solamen e las de g an i alidad (Niebla, Se illa, Éci- ja, Có doba) sob e i ie on, al igual aquellas que la opog a ía había de endido desde milenios an es (Medina Sidonia, Ca nona, Se e illa...), incluso ciu- dades hispánicas de g an pujanza (I álica, Munigua, Ca eia...) habían sucumbido». La depaupe ación u - Ac as del Te ce Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Se illa, 26-28 oc ub e 2000, eds. A. G aciani, S. Hue a, E. Rabasa, M. Tabales, Mad id: I. Juan de He e a, SEdHC, U. Se illa, Jun a Andalucía, COAAT G anada, CEHOPU, 2000. 550 bana' sigue siendo un hecho cons a ado po la A - queología, aunque, como e a de espe a , las in es i- gaciones de ec an usos p eca ios dc iejísimas es- uclU as omanas." Finalmen e aludÍ, hace casi un cua o de siglo, a un úl imo enómeno que ya dispo- ne de cie a bibliog a ía como es el «del e emi ismo upes e que es la moda de es os siglos. Ob iamen e no ue la suya una apo ación posi i a al desa ollo de la a qui ec u a andaluza p eislámica». Si de es e pano ama eliminamos odo lo que se su- ponía cons uido en el siglo VII. pa a conside a lo ob a de immícs (cuando las iglesias apa ecen al su del Due o). o de emig ados (si es án mas a iba de su cu so), pa ece e iden e que los p ime os edi icios an- dalusíes ca ecen de an ecedcn es peninsula es, pe o aho a sob eabundan sus consecuencias. Con iene ad- e i que el cambio se ha p oducido po di e sas causas, pe o c eo que odo empezó po la deco ación, pues un cie o núme o de pieza.s. suel as o inco po a- das a edi icios. no enían explicación sa is ac o ia en el con ex o c onológico en el que se si uaban. mien- as que si, po el con a io, se les o o gan echas pos e io es a la in asión islámica, el desa ollo o - mal de los emas se ía mas cong uen e. El cambio iene a o ecido po la debilidad o ausencia de los indicado es c onológico.s adicionales, la imp eci- sión de los mode nos en un en o no empo al an e- ducido como ecien e, y po si ue a poco, pa ece que la lec u a de pa amen os de es os edi icios, comple a- men e aislados. en nada colabo a a su da ación abso- lu a, aunque pe mi e a i ma que los que pa ecían uni a ios no lo son. co no e a de espe a . Quienes p opugnan el cambio insis en. con azón. en la necesidad ineludible de analiza el enómeno de mane a global e in e ac i a. examinando odas sus ace as simul áneamen e. siemp e y cuando se de a cada aspec o su peso ela i o y se si úen los edi icios en su con ex o. an o ísico como polí ico o cul u al. C eo que la A qui ec U a. sin pe de de is a la lla- mada al análisis global. se me ece un es udio p o i- sionalmen e au ónomo. en e o as cosas po que cualquie edi icio supone mucha mayo apo ación de medios que las es an es exp esiones ma e iales de una cul u a. y no sólo eso: los edi icios no suelen iaja . esponden mejo a lo que es la o alidad de un cue po social y exigen o icios mucho mas ligados al e eno. Po o a pa e el análisis global debe considc a no sólo lo que concie ne a las iglesias nómadas, ex- isi- A. Jiméne7 gó icas, y sus elaciones, sino ambién lo que a ec a a las que es aban bien echadas en años pos e io es al 711. an o as u ianas como mozá abes: además debe analiza se el papel de la a qui ec u a emi al andalusí como impulsa a, o es igo al menos, del p opues o canal de ansmisión de lo clásico a la al a Edad Me- dia española, es deci . como p o agonis as del in lujo omeya sob e la a qui ec u a y la escul u a en la Pe- nínsula Ibé ica en e mediados del siglo VIII e ini- cios del siglo X. Sólo en es e con ex o se explica el c ecien e in e és que se de ec a po los p ime os edi- icios andalusíes en las publicaciones de sín esis que de ienden la nue a c onología, mani es ándose opi- niones muy o undas y no edosas: me e ie o conc e- amen e a la siguien e' «La p ime a e apa de la mez- qui a de Có doba posee ya una magní ica sille ía a soga y izón. o o de los elemen o.s so p enden cs que cues a abajo supone su gido sin un an eceden e in- media o peninsula (...) Te asse a i ma que aunque la écnica es o ien al (no se puede nega ) hubie a sido imposible ealiza la en España sin auxilio de una mano de ob a especializada isigoda». Aunque puedo es a de acue do con la conclusión, c eo que una se ie de exp esiones «<so p enden e>,. « écnica o ien a!», «no se puede nega!'», «auxilio») son inade- cuados, no an o po azones de pu a exp esión li e a- ia, sino po que deno an unos concep os que me e- sul an muy ajenos a lo que engo po segu o de A qui ec u a emi al y de Cons ucción his ó ica. Po ello me dispongo a inicia la e isión de lo que conozco de la p ime a edilicia del Emi a o andalusí," espe ando que alguien analice si encajan o no es os da os con el pano ama c is iano mas o menos coe á- neo y de las consecuencias que de ello puedan ex a- e se: mi en oque es exclusi amen e edilicio. in e e- sándome sob e odo po la can e ía, po lo an o deja é ue a de es e ecuen o una se ie de hallazgos a queológicos del mayo in e és." que. en mi opinión. sólo concie nen sólo a cues iones ipológicas y un- cionales, amen de los deco a i os. en los que me de- cla o incompe en e. Las uen es musulmanas dan no- icias de a ios edi icios c is ianos en la ciudad de Có doba. que es donde se cen a án mis pesquisas: dos de ellos no sólo se mencionan de o ma explíci a en elación con sucesos del siglo !l/VIII sino que co- nocemos algo de sus es os ma e iales: 1. San Acisclo. An e la llegada. en lJ]/7 1l. de la ca- balle ía be ebe , el gobe nado c is iano se c u- La p ime a can e ía andalusí 551 2. gió en la ci ada iglesia, que ya exis ía en el año 545 y aun es aba en uso en el 235/850; ha sido iden i icadalli con una pa e del colosal yacimien- o de Ce cadilla, cons uido en época cons an i- niana sob e una illa impe ial y en el que des a- can a ias no edades edilicias pues es e complejo «o icial»,1I es muy dis in o a los edi i- cios co dobeses an e io es 12po el uso sis emá i- co del mo e o y de una áb ica mix a de mam- pos e ía y lad illos, la abundancia de ma e ial de expolio, los es ibos de uno de sus epsacios, cu- bie o con made a o la a eza del uso es uc u al de és a en o ma de igas, de uso incie o, embu- idas en mu os. San Vicen e. Los musulmanes oma on como suyo el palacio del gobe nado , donde, con el iempo, se es ablece ía la esidencia de los emi- es y cali as de al-Andalus; al o o lado de la ca- lle a la que daba su achada o ien al exis ía una ínsula eclesial," muy di e en e a San Acisclo, en la que des acaban los emplos de San Vicen e y San a Ca alina, como elemen os de un abiga ado conjun o ca en e de unidad, que iba escalonado hacia el ío, cons uido en el siglo VI con áb i- cas muy di e sas, incluido el apial. Aunque enemos no icias de a ios edi iciosl4 mu- sulmanes de los p ime os años, lo cie o es que odo lo que sabemos con cie a segu idad de la a qui ec u- a peninsula del siglo II/VITI es á en la Aljama de Có doba, cuya can e ía me p opongo examina de o ma p elimina , a ando de comp oba la a i ma- ción mencionada. Cons a que has a después del año 130/747 no decidie on los musulmanes co dobeses ene una aljama a qui ec ónica; pa a ello se ins ala- on en una pa e de San Vicen e, lo pe o la cons uc- ción de la p ime a e apa de la «G an Aljama de Occi- den e» aun se demo a ía o os cua en a años, has a el 170/786; la cons ucción de es a p ime a ob a anda- lusí, según mi in e p e ación del edi icio, con base en la c onología de Don Manuel Ocaña, debemos esca- lana ia a lo la go de la década que se inició en mi)' al-awwal 170/sep iemb e 786, pe o como se inaugu- ó en ida del p opio emi , hay que explica adeClIa- damen e cómo en el b e ísimo plazo de un año <<la cons ucción es aba e minada, en pie las na es y los mu os ex e io es le an ados», según indica un c o- nis a.lo Pa a analiza lo oy a eseña sus asgos, co- menzando po some as desc ipciones de los mismos y la ci a de los pa alelos mas p óximos, an o en el espacio como en el iempo, huyendo de la acumula- ción de ejemplos, especialmen e los ubicados en lu- ga es al con ex o cul u al coe áneo. Po o a pa e debo señala que, como es o no es un eje cicio de e udición, sino de obse ación, no siemp e aya p eocupa me de señala si las mías coinciden con las de o os au o es. l. Los mu os. Po lo gene al ienen odos el mismo espeso en odo el con o no, sólo 1,14 m. y am- bién es uni o me su cons i ución, pues los o - man exclusi amen e silla es egula es, de o ma que en cada hilada asoman al e na i amen e un soga y un izón, omados con mo e o de cal. La pied a, que se lab a con acilidad, p ocedía de unas can e as que dis an 5,4 km. en linea ec a delluga .17 Sus medidas y p opo ciones no se sa- len de lo no mal" en las ob as omanas de la e- gión, ni ampoco el apa ejo, p esen e, en e o os muchos luga es, en el mu o que odea el emplo omano de la calle Claudio Ma celo, de la misma Có doba, cuyo espeso y apa ejol" son muy simi- la es. La mayo no edad espec o a las ob as im- pe iales la cons i uye el uso de mo e o de cal pa a asen a los silla es, que es omnip esen e en Ce cadilla. 2. Los es ibos. Las aljamas, aun cuando ca ecie an de a cos, necesi a on es ibos en los mu os ex e- io es con obje o de aumen a su es abilidad; Có - doba no se sale de es á ónica, pe o lo que dis in- gue és a de odas las aljamas an e io es es que sus es ibos no son semicilínd icos, sino p ismá icos, sob esaliendo 1,45 m. de la ca a del mu o. Dos casos o ien ales (Damasco y Amman) usan es i- bos ec angula es en ez de cilínd icos, o mando unos endebles apilas ados que sob esalen 18 cm. el p ime o, que es omano, y 15 cm. el segundo, el omeya. Tenemos p eceden es omanos en An- dalucía, incluso en el AuLa de Ce cadilla, donde un mu o de 1,50 m. es á es ibad02° con p ismas muy jun os que sob esalen 80 cm. 3. Las pue as. La p esencia de sólo cua o pue as, es al pa io y una a la sala, es no mal en las mez- qui as si ias, es ando si uadas sin elación alguna con las alineaciones de los sopo es in e io es, pe o sí con los es ibos del mu o, ya que la única que ab ía a la sala de o ación es aba si uada en el cen o de su achada. De los ocho alzados que las 552 pue as mos a on, sólo uno, el in e io de la lla- mada Pue a de los Deanes, es de es a p ime a época con oda segu idad y pe mi e el siguien e aná]isis: a) El hueco: no hay no edad alguna en el aza- do del paso p opiamen e dicho, pues sus jam- bas y moche as ec as, pe pendicula es a las ca as de los mu os, con din el ho izon al ado- elado, pe enecen a la adición hispana an i- gua y medie al, con ejemplos en Anda]ucía, donde ampoco es a a la idea de desca ga e] din el median e un a co. b) El a co: el pe il de he adu a ha sido, has a aho a, un asgo concu en e, pues odos los in es igado es eco daban que los había en Spania, donde abundaban, y ambién en Si ia, aunque sólo se ci an algunos de la aljama de Damasco, pues ningún o o edi icio omeya los exhibe con ca ác e es uc u al, aunque si de- co a i o: abal Sais, Amman y Ujayi . Aho a, cuando casi odos los an eceden es p óximos se han o nado consecuencias, son an o mas aliosos los p eceden es hispánicos bien e- chados.21 c) E] apa ejo: el a co, como los que analiza e- mos seguidamen e, posee ocho do elas o - madas po g upos de lad illos al e nando con sie e de pied a; es enja jado, de alle que es no mal en a ios acueduc os omanos de la Sa; ica, pe o desconocido en O ien e; la pa e enja jada p esen a una cu iosa disposición, que ha á o una, pues el apa ejo eal del din- e] se in oduce en el del a co. d) El al iz: uno de ]os elemen os o males que ca ac e izan a la a qui ec u a anda]usí es el ma co que ecuad a el a co po es de sus la- dos. Si las echas no allan és e es el que, pe - ec amen e ca ac e izado, da o igen a odo el desa ollo pos e io . To es Balbás despachó su o igen aludiendo al gus o clásico po en- ma ca los a cos con pilas illas, ci ando un ejemplo omeya;22 hoy enemos o os dos, algo mas an iguos, que demues an su plausible o igen o mal: en Qa lama hallamos uno pa a e i a el lune o que p oduci ía la in e - sección de un a co en una bó eda. Poco des- pués, y ya de o ma sis emá ica, los hallamos en el es íbulo de Amman.21 A. Jiménez 4. Las en anas. Se conse an cua o en anas ec- angula es en mu os iejos de la Aljama de 'Abd a -Ramn al-Djil; aunque se pa ecen mucho, p e- ie o deja pa a o a ocasión las dos que apa ecen in eg adas en la Bb al-Uza ', dedicándome aho a a las dos mas p óximas a la Pue a de los Deanes. Resul a cu iosa la escasa a ención que se p es a a es os dos huecos, sob e odo desde que K. B isch los desca alogó24 como iejos: Gómez Mo en025 e a de o a opinión, pues había esc i o « ambién las hubo (celosías ma mó eas) en un amo inme- dia o (a la pue a ci ada), cuya huella quedó en o no de sus en anas» po lo an o c eo que no hay, en p incipio, azón alguna pa a que no con- side a huecos como an iguos; ienen es as ca ac- e ís icas: a) El hueco: es una pe o ación oncopi amidal del mu o, pues, si bien el din el es ho izon al, los la e ales ienen algo de de ame y mucho el al eiza . Es una solución an ulga pa a p ocu a iluminación que lo a o es que nin- guna mezqui a an e io la use, pe o si edi i- cios ci iles omanos y 0llleyas.26 b) El apa ejo: los silla es de las jambas, del din- el e incluso los del al eiza es án an limpia- men e apa ejados que ga an izan que odo se lab ó a la ez; especialmen e signi ica i o es el din el ado elado, con cla e uni a ia y pa- san e. c) La ubicación: el al eiza de es as en anas es la sép ima hilada a pa i de la sole ía ac ual de la sala de o ación, co a que se epi e en los huecos de es a achada que se lab a on en iempos del cali a al-akam, aunque su apa ejo sea di e en e; es a ni elación, jun o con la e idencia de que las de la inmedia a Bb al- Uza ' es án mucho mas al as, sugie e que el amo inal de es a achada de la Aljama o i- ginal ambién enía dos en anas como és as, que desapa ecie on en la g an e omla de es e pañoenl679. 5. Las a que ías. El in e io , de 9,75 m. de al u a li- b e sob e el suelo, lo a iculan cua o clases de elemen os di e en es, sis emá icamen e o ganiza- dos en una es uc u a in eligen e y bella, pa a la que se ha alegado un pa en esco ce cano: el acueduc o eme i ense de Los Milag os, de o igen La p ime a can e ía andalusí 553 ajaneo, aunque econs uido en el siglo IV; me- nos con incen es son los pa alelos lejanos, las a - que ías de las aljamas de Damasco y Je usalén, que son de o o modelo es uc u al, mas sencillo, aunque de un i mo mas complejo y o pe, ap o- ximándose, sin emba go, a nues o caso en la c onología, la cul u a, el uso de columnas y el pe il de algunos a cos. Veamos los elemen os y de alles de es a a que ía genial: a) Las columnas. No se salie on de lo p e isible los sopo es aislados en los que descansan las a que ías, ya que usa on unos muy desempa e- jados má moles de expolio, ubicados según es- os c i e ios que no es el momen o de es udia . b) Los pila es. Sob e cada columna mon an sie e piezas de can e ía que segu amen e hicie on los mismos a esanos que el mu o ex e io , que desc ibo median e el dibujo adjun o, en el que se ad ie e que las dos p ime as cons i u- yen las ja jas del a co in e io y que la sex a comienza con un cha lán, o ma que se man- iene inal e ada en oda la sala de o ación de es a p ime a época, excep o en algunos pun o en los que, de o ma muy no o ia, apa ecen moldu adas con pe il gó ico. Pa a es e con- jun o de elemen os no engo p eceden es, siendo los modillones que lo deco an una de las cla es pa a en ende el p oblema de la ex- ensión de la p ime a ampliación del edi icio. c) Los a cos. Ya hemos señalado an e io men e las ca ac e ís icas de los in e io es, que son de he adu a, mien as los de a iba, le ísima- men e ebajados, no iene nada dis in i o, sal- o una a qui ol a con inua, o mada po dos lis eles en e los que discu e una banda de es- quinillas. muy uni o me. Con los ajus es e - icales de basas y modillones, las cla es de los a cos al os p esen an una mayo uni o midad de co as que los elemen os que los sopo an. No hay mas que obse a los a cos desde aba- jo pa a ad e i las de o maciones de muchos, de al o ma que sus in adoses no son supe - icies cilínd icas sino alabeadas. Sal o unos pocos casos, siemp e acha lana on in si u los picos de las he adu as pa a acomoda las al oladizo del cimacio. d) Los lad illos. To es Balbás esg imió es a- zones'! pa a explica el hecho de que en las do elas de cada a co uesen al e nando pie- d a y lad illos: la apidez y economía de la cons ucción y el e ec o c omá ico, siguiendo la moda de los omeyas de Si ia; aun sin nega ales esul ados, que no causas, debo ad e i que, de las ocho do elas que cada uno iene, las hay que es án o madas po un lad illo, las mas 3, o as 2 o 4 y algunas has a 5, ya sean comple os o esca ilados de o ma an os- ensible como bu da; po lo an o la causa p ima ia debe se o a, segu amen e elacio- nada con la necesidad de ene en cada a co pun os de ajus e pa a enjuga los e o es sin ene que e oca las do elas. Puedo a i ma , po lo an o, que las do elas de pied a cons i- uyen supe icies cilínd icas y las la e icias alabeadas. Ni que deci iene que la ob a mix- a es á documen ada en Ce cadilla, amén de o os luga es de la Ba' ica, aunque sin el e ec o es é ico aludido, que debemos consi- de a o ien al. Como esumen de cuan o lle o expues o puedo a en u a algunas conclusiones, poco no edosas po cie o. que o dena é de acue do con las eó icas ases de una ob a gené ica: 6. Elección del ipo. Las au o idades musulmanas. acuciadas po la edad del emi , eligie on un mo- delo simple, bien expe imen ado en los asen a- mien os i aquíes y jo danos de los cien años p e- ceden es. La opog a ía na u al y a qui ec ónica del sola , la poco esc upulosa adición a la ho a de o ien a el ezo y el escaso desa ollo de la As onomía o za on una o ien ación e ónea, pe o cómoda. O ganiza on el espacio en o no al eje de la o ación, dando mayo anchu a, al u a y p es ancia a la na e cen al, pe o la escasez de población musulmana en la pa e o ien al de la ciudad y la ubicación de palacio emi al aconseja- on que el ex e io u iese o a a iculación, con la achada a Ponien e, que apa en ó se la de una a a iglesia de es na es, a la que se adosaba un claus o y a és e una o ecilla. 7. Elección del sis ema cons uc i o. De acue do con las p isas y las posibilidades, los ecu sos ma e iales ue on eminen emen e locales, como el o igen de las o mas ec ónicas. Se po enció una indus ia pa a la ob ención de ma e iales y 554 8. suminis os muy bien o ganizada, a base de mu- cho abajo en se ie, y aunque es á implíci o un diseño gene al, es segu o que abaja on a ios equipos independien es de can e os, g acias a la elección de un sis ema es uc u al muy elás ico, que ademas con ó con la escasa iluminación de] espacio in e no pa a disimula los nume osos e o es y desajus es que ine i ablemen e se p o- duje on. Po es as azones en iendo que el ex- pe o que sugi ió el modelo y al ez di igió la ob a debía es a muy bien in o mado de las po- sibilidades y adición de Có doba, y nada me induce a pensa que no uese de o igen local o egional. P oceso de la ob a. En menos de un año no les dio iempo de ealiza comple a una ob a así, ni siquie a con ando con que queda on pa a después de la inaugu ación las gale ía del pa io, el pabe- llón de abluciones, la zona de las muje es y el al- mina . No ue sólo una cues ión de ecu sos. sino de al a de espacio pa a abaja sin es o ba se unos a o os, agobiados po las cimb as, anda- mios, escale as y ampas, acuciados po la nece- sidad de con ola mé icamen e el conjun o, como única ga an ía de es abiliza el cas illo de naipes que ue siemp e la es uc u a de la sala de o ación. Una ez cons uido el mu o de la qibla, abaja on con bas an e igo en las cua o a que- ías cen ales, en las que ago a on los mejo es má moles; poco después, con la caja de mu os e minada y echadas cinco o sie e na es. me imagino que se inaugu ó el edi icio. al que sólo se accede ía po el pa io. C eo que los abajos siguie on du an e g an pa e del manda o del emi Hinm con las cua o ob as complemen a ias indicadas, has a conclui unos años después. Pa a ce a p o isionalmen e el ema a i mo que es e edi icio no se sale de lo que cab ía espe a de sus ans e ados p omo o es omeyas a los ein a y an os años de la caída de la dinas ía en O ien e: aus- e o p og ama musulmán, muy depu ado po la expe- iencia, ma e ializado po agen es egionales a base de concep os o iginales, écnicas y ma e iales locales y ealización muy se iada, expedi i amen e pues a en p ác ica a causa de la u gencia. En una palab a: sos- engo que odo lo ec ónico es local, siendo en lo o - ganiza i o y lo o mal donde se no a la in luencia musulmana. Como e a de espe a . A. Jiménez NOTAS l. C eswell. K.a. c.: Compel/dio de A quiTec u a pl1leoislá- micl1. Uni e sidad de Se illa. Se illa. 197R. pp. 468- 496. 2. Schlunk, H. yHauschiJd. H.: lIispal/ia AI/ iqua. Die Del/kmÚle de . i-Ühch islichcl/ ul/d >1'cs go ischel/ Zei . Philipp on Zabem. Mainz am Rhein. 1978. 3. Caballe o, L. yJ.i. La o e: La iglesia el mOl/as e io ,'isigodo de Sallll1 Ma ia de Melque (Toledo). S. Ped o de 111Ml1 a ' Sal1ll1 CO/l/ha de Bal/de (Exca aciones A - queológicas en España 1(9). Minis e io de Cul u a. Ma- d id 1980. 4. Publicada unos años después en Co zo. R.:Sal/ Ped o de la Nm'e. Es udio his Ó ico ' a queohigic(} de 111iglesil1 ,'isigoda. Dipu ación de Zamo a. Zamo a 1986. 5. C . F. Sal ado . «Las ciudades a doan iguas en Anda- lucía. Pe i encia y ans o mación». Complu um las ciudl1des hi. pal/l1s el/ la An igÜedad a día. Uni e sidad de Alcalá. Alcala de Hena es 1999, 129ss. 6. Hay ejemplos de up u a (d . L. Roldán, Técni('{Js cons- /'ilc í 'iJS omanas el/ Ca eia (San ROl ue. Cádi:), Uni- e sidad Au ónoma, Mad id 1992, 84s y 149s.) y de con inuidad (A. Sida us y F. Teichne . "Te mas oma- nas no Gha b al-Ándalus. As insc i<.;ocs á abes de Mil- eu (Es ói »>, A queologia Mediel'ill (5), Po o 1993, l77ss.). 7. L. Caballe o, «A qui ec u a isigó ica y musulmana. ¡,Con inuidad, concu encia o inno aciÓn'?», Cuade nos llle i el/ses (15) Rup u]'(j () cOl1lil/uidai!. Pe i cl/cil1s p eislámicas el/ al-Andl1lu. ', Museo Nacional de A e Romano, Mé ida 1998, 155ss. 8. To es, L.: "A e cali a!>" lis o il1 de Espl1"a di igida po RWI/(Jn Mel/énde: Pidal (V) Espwja musulmal/a has a la caída del Cali illo de CÓ doha (711-11J31 d.C.), Espasa-Calpe, Mad id 1965, pp. 339-419. 9. Uno de los mas p ome edo es lo cons i uyen las ex añí- simas plan as de época emi al halladas en Mé ida, c . Abad, M.: "Ocupación diac ónica del á ea a queológica de Mo e ía (Mé idaj», Mé ida. E. cal'lJciol/es A queolÓ- gicas. 1994-1995. Memo ia, Conso cio Ciudad Monu- men al, Mé ida 1997, p. 295. 10. Hidalgo, R. y Ma il, P.: «El yacimien o a qucol6gico dc Ce cadilla: a ancc de esul ados», ¡1nales de A queo- logía Co dohesa (3, 1992). p. 280 s. 11. Hidalgo, R.: Espacio pÚNico y espacio p i '(/do el/ el (,()I/jul/ o pala ino de Ce cadil/a (CÓ doha): el Aula cen al ylas e mas, Jun a de Andalucía, Se illa, 1996; Hidalgo, R. e alii: El c ip opÓ ico de Ce cadil/a. Aná- lisis a qui ec Ónico ysecucncia es a ig Ú ica, Jun a de Andalucía, Se illa, 1996. 12. Roldán, L.: «Cons ucciones de Opus Quad a um en Có doba», Anales de A queología Co dohesa (3, 1992), p.257. La p ime a can e ía andalusí 555 13. Seguimos los da os Y' conclusiones de la pagina lJue man iene en In e ne P. Ma il (cihe joh.o g! suple! a - qucologia/ Il1czqui a/ mczqui.hlm). scgÜn es aba edac- ada el 2h de ma () (le 2000. 14. Concn: amenlC de las mczqui as de Qanisa Rohina (Se- illa!. Za agOla. El i a (G anada). MC iaga y Algeci as. de las que s{')]o enemos lIllOS escue os da os li e a ios, que es lo mismo quc nos sucede con algunas oni ica- Clones. 15. Oeaiía. M.: o/,. eil.. p. h7 Ih. To es. 1..: 01' ('il. 1'.'4." 17. Vallejo. A.: ,.C Única. '"10 111111I/--7.II/¡m (3 l. C<J!"lioha CU.lli//odc!IIMI>lIidu 1X. Roldán. 1.. ]'{;('Ili('os {'Ol/s l"l/dinls }D}//(III{/S CI/ I álico ¡Sul/li/)(!l/cc. Snillu l. Uni e sidad Au Únoma, Mad id 1<)9.,. p. 312, 1<)..1.1. Jiméne/. ,d~1 emplo omano de la calle Claudio Ma celo en e , doha», CI/llde nos de A quilcc!um IO- II/( l/(/ ( 1) TClllplos /'()}}/{IIIO. I! His/Nl lia. Uni e sidad de Mu cia. Mu cia 19<)2. 12.'. 20. R. Hidalgo. 01' (';1. (J3. 21. Cah.lIle o, L.. "La o ma en he adu a has a el siglo VIII, ylos a cos (iL' he adu a de la iglesia isigÚ ica de 1991 ». CUllde no.' de Mlldi- 1991. 214: el luga se llama San a Ma ía de Melque», A c/¡im l:s/'ll//o/ de A que%- ~ía (135-13S. 1975!. p. 323s. 22.01" eil.. p. 404: «Rebo dea el asdÓs del a co una a qui- ol a, p olongada pa a ¡'onna el all"il -al- i iz- de ecuad o, elemen o deco a i o de i ado de la a qui ec u- a ITJmana»; en la no a 7S ecue da que el pÓ ico del pa- lacio de M¡¡a a posee al iz. pe o, is o in si u. se ad- ie e que no es á en la misma linea e olu i a. 2.'. Son ocho los a cos del es íbulo del palacio de la ciuda- dela de Amman donde apa ece el mismo ecu so de Qa Ja na. 24. B isch, K.: "Las celosías de las I"achadas de la G an Mezqui a de CÓ doba», A/-Anda/lls (26-2. 1961 ),1'. 399s. 25. GÓmcz-Mo eno, M.: A s His/wniac (3) E/ m"IC á ahe es/'mlo/ /¡as a los allllO/lildes. A e /)/ocámhe. Plus UI. a. Mad id 1951, p. 33. 26. Las hay en dos edi icios on1anos andaluces. la gale ía del an i ea o de I álica y el c ip opÓ ico de Ce cadilla, y en ci iles jo danos, la s% de alldiencias de Quay 'Am a yel pa io de Qa .Ia na; ob iamen e excluyo del ecuen o las sac e as y en anas muy abocinadas. 27.01" ci , p. 356s.